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Full text of "Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV : con varios documentos inéditos concernientes á la historia de la marina castellana y de los establecimientos españoles en Indias"

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Darlington  AUmortal  Library 

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VIAGES   AL   MALUCO. 

SEGUNDO 

EL  DEL  COMENDADOR  Fr.  GARCÍA  DE  LOAISA: 

TERCERO 

EL  DE  ALVARO  DE  SAAVEDRA. 


'Ikl. 


,A.íía:^í7AAa  ea  o/iavja 


3 


:    í;      .        i 


I    <OLECCIOIV 

DE  LOS  VIAGES  Y  DESCUBRIMIENTOS, 

QUE  HICIERON  POR  MAR  LOS  ESPAÑOLES 

DESDE  FINES  DEL  SIGLO  XV, 

COK    VARIOS    neCUMEXTOS    IJTEDITOS    CONCEKJflEIfTES    A    lA    HISTORIA   DE    LA 

MARINA    CASTEXLANA    Y    DE    LOS    ESTABLECIMIENTOS    ESPAÑOLES 

EN    INDIAS, 

COORDINADA  É  ILUSTRADA 

POR  D.  MARTIN  FERNANDEZ  DE  NArARRETE,]'¡í'^''\%^ 

CABALLERO  DE  LA  ORDEN  DE  S.  JUAN,  GRAN  CRUZ  DE  LA  REAL 
ORDEN  DE  ISABEL  LA  CAS'ÓLICA  ,  DEL  CONSEJO  DE  S.  M.  Y  SU 
SECRETARIO  ,  DIRECTOR  DEL  DEPÓSITO  HIDROGRÁFICO  Y  DE  LA 
ACADEMIA  DE  LA  HISTORIA,  DEL  NÚMERO  DE  LA  ESPAÑOLA,  CON- 
SILIARIO DE  LA  DE  S.  FERNANDO ,  CORRESPONDIENTE  DE  LA  SO- 
CIEDAD DE  GEOGRAFÍA  DE  PARÍS,  DE  LA  FILOSÓFICA  DE  FILA- 
DELFIA,  DE  LA  DE  ANTICUARIOS  DE  NORMANDIA  Y  DE  LOS  DEL 
NORTE  DE. COPENHAGUE  ,  Y  DJS  LA  ACADEMIA  REAL  DE  CIENCIAS 
DE  BERLÍN. 


TOMO  V. 


£XP£DICIC»V£S  AL  MALUCO.:::  VIAGES  DE  LOAISA   Y  BE  SAAVEDRA. 


DE   ORDEN  DE    5.    M. 
MADRID  EN  LA  IMPRENTA  NACIONAL 

AÑO   DE    1837. 


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De  la  navegación  que  hizo  la  armaba  del  Em- 
perador Garlos  V  5  de  que  era  capitán  gene- 
ral el  Comendador  del  orden  de  San  Juan 
Fr.  Garcia  Jofre  de  Loaysa,  natural  de  Ciu- 
dad Real  5  verificada  desde  el  puerto  de  la 
Coruña ,  por  el  estrecho  de  Magallanes  hasta 
las  Molucas,  en  los  afios  de  1525  y  526. 

I^aos  de  la  Armada  %,  ?.!¡hvr/í¡ío 

:  -:.:  '<.í:\  iit)   7í:Lsr/p  ob 

.  .i-yi\úz)f.  ,:oí    ■:.  ¡-..Jíúmero 
Su  porte  de 

Nombres  de  las  naos,    en    toneles.  CAPITANES.      '  individuos. 

■   ^     :f, ; :;ci(.  ;ri:.  c ■■  ■  f- .     ■      .',  '.    -y^^  \ hy^u\ 

Sta.  María  de  la  .  .  -^.jíj.k'O 

Victoria.  .  ..     300.  ...  Fr.  García  Jofre  déV.^-"^ 

Loaysa.  ...... .  . .  V'^]^-^ 

Santi-Spiritus. .  •     200.  . . .  Juan  Sebastian  deEl- J 

,  í  .f'n.i:  fCf'i-    cano,  piloto  mayor  §■  ^^^-^ 
.    .     .v.^.Ki';'    '..nof;     ■  i-    'y 'guiaii'.  .■.'..  .  ..'¿r^f^nní?  sb 

Anunciada.^. . .     170.  .. .  Pedro  de  Vera ,- conti-|^"í  ^'-  ^^-o;. 

no  de  laCasaReal.l 

S.  Gabriel 130.  .. .   D.  Rodrigo  de  Acuña.  /     ^^^* 

Santa  María  del   .     .  ..  -   i  ,..¡'.  n    •iri'/iJ     1 

Parral.j.^.;,.^,¿^,  %)^,^,^..,P.Jorgbtóánrí^¿e  HeL-.^H    s 

.'       :.i.T    -    ,r,.:,;    'Nájera.-.: ......'.  ..r,^.,oj9,,,,. 

S.  Lesmes 80.  . . .  Francisco  de  Hoces.  .Ijfn  «jocrf  ci» 

Pataje  ó  Galeón  ,  I -lell    H 

Santiago 50.  . . .  Santiago  de  Guevara» /noH    ^ 

Se  dijo  ya  en  el  extracto  de  la  navegación  de  Fernando 
Magallanes  que  los  toneles  estaban  con  las  toneladas  en  razón 
de  5  á  6,  ó  que  10  toneles  hacían  12  toneladas. 


^  I     Oviedo ,  2.*  part. ,  lib.  ao  ,  cap.  4 ,  fol.  ao  vto.  y  ai. 


w 


4  VIAGES  AL  MALUOO. 

Algunos  indi'óiduos  de  las' naos  '. 

-lílLítilótó  üiaybf.i.'i.vi.V'Rodñgo  Bermejo. *^^/^  ^^ 
-onoii   (liíjiqíí-j   ino  O!    (Iñigo  Ortés  de  Perea.' 

íiííjifcoiítadoféíl 

-oK  ^ 

i5  {    ..Tesofieroi  u ;  .  í.'  i .  «w  I  v . .    Luis  de  Líizón  % 

fiJíX;;  ^    -'■    \'  ■■  ^    ■■■'■■'■    „ 

Idcm^^ue  dehíí^n  ser  ,^estinado^  en  Malucps 


>  maytyr.vi  .v;  .V^Kodngo  Jiermejo.  '  " 
iíjií[f>-j   iilO  O!    f Iñigo  Ortés  de  Pefea. 

JDiego  de  Victoria. 
'  I  ''i  (i    ..  !•-•      vDiego  Ortiz  de  Urüé. 


3 


Capitán  general  de  lasj 

caravelas  que  Y^f^\y^^  dí'^lencia. 
de  quedar  en  las  is-l 
0T5.r!¡  las  de  los  Malucos. . ) 
j,„jj,^:Tesorero —  . ., ,  ... . , .,.    Juan  de  Benavides. 

Contador Bartolomé  Simón  Tarrago. 

'"'     Factor  general.  .;....    Diego' de Cobarrubias. 

Contador Alonso  de  Tejada. 

Tesorero. .....  .^.5. . .    Alonso  de  Solís.  .  . 

Lapidario. ... .' . .  ;,,,;*:•  ,JLope  Vallejo. 

Esta  ^maida.fue  bien  proveída,  artillada  y  pertrechada 
de  armas; 'y,  llevaba  mucha;  lencería,  paños,  buhonería  y  otras 
cosas  de  rescate'*.,    :    /       <    ,. »    .  .  .      .'■ 

^?^    \,,;^.:.,A  .hM<.rbr-5iXi  .;•:•:....;.:, 

r     Herrera,  D¿cad.  ^.*  ,  libr.  7, ,  cap.  5."  ,  pág.  2Í'5.^'    ^ 
a     Herrara  ,  itlétii ,  y   pói;  el  Dbcíimento  núm'.   6.°' COüsta  que 
era  tesorero-^  de  la  •segunda  líáo'ISernando  de_  Bustamante  ,  del  que 
no  hace  menGÍotí  Heíréra.^'^^'-^'''^'*'^    ^  .  .  .'So         ¿^jUU'jS  ,¿ 

3  Herrera  ,  Ídem.  ^^     -' ■'•  -  ".  '-^t*^^''  * 

4  Herrera , 'ídem,  pág.  214.     '  -  ;siJiJfiC 

obíiBíi-i-ji  &b  norjj;g'j/í;r;   ci  sb  oJoíjüxo  lo  n-j  .cy  ojib  -x! 
r^nsüi  n3  Zísbcitírioj  ?ijI  noo  nscÍBísa  ?í;lonoj  ?:?í  snpjisnrilc^rM 
.?r.bBbnoí  5:1  nnhv.(\  íolorioi  01  ouo  n  .  >i    ■  >  v^ 


SEGUJíDO   DE   tOAJSA.  5^ 

§.  I.  v'^"^ 

í'jÍj   OtjXiiíJ  ! 

Él  Comendador  Fr.  García  de  Loaysa  'vd  en  demanda 
del  estrecho  de  Magallanes. 

Habiendo  llegado  á  Sanlúcar  de  Barrameda  el  día  6  iSaS. 
de  Setiembre  de  1522  la  nao  Victoria  al  mando  de  Juan  Julio. 
Sebastian  de  Elcano  >  se  supieron  en  España  los  acaeci-  = 
mientos  de  la  expedición  de  Magallanes  hasta  el  dia  21 
de  Diciembre  de  15  21  en  que  aquella  nao  salió  de  Tido- 
re  ;  se  puso  en  la  ciudad  de'  la  Coruña  la  Casa  de  Con- 
tratación de  la  especería  ',  y  aprestada  otr^  armada,  hizo 
en  aquella  ciudad  el  general  Loaysa  pleito  homenage  en 
manos  del  Conde  D.  Hernando  de  Andrada  :  los  capita-  ^ 
nes  lo  v.erificaron  en  las. del  general  :  cada  soldado  en  las 
de  su  capitán ;  y  bendijeron  el  pendón  imperial  :  la  ins- 
trucción' dada  á¡  las  naos  previno  que  en  ninguna  manera 
se  descubriese  tierra  ni  se  tocase  en  los  límites  del  Rey 
de  Portugal  ';  y  haciéndose  á  la  vela  la  armada  del  man- 
dó de  Loaysa  en  el  puerto. de  la  Coruña,  el. dia  24  de  Ju' 
lió  de  1525  ,  antes  de  amanecer  ^ ,  se  dirigió  á  dar  vista 
ál  cabo  de  Finisterre;  el  dia  25  tuvo  viento  contrario  en- 
tre aquel  cabo  y  Munguya  "*,  pero  el  26  ya  se  enderrotó 
desde  dicho  cabo  al  Si  SO.;  con  ese  rumbó  pasó  el  dia 
27  á  distancia  de  ocho  leguas  al  O.  de  las  islas  Berlingas, 
y  de  aqui  fue  al  SO.  hasta  el  dia  31  en  que  le  demoraba 

I     Herrera  ,  Déc.  o.*  ,  libr.  7  ,  cap.  5  ,  pag.  214^ 
a     Herrera  ,  ídem  ,  idetn  pág.  2  1 5. 

3     Herrera,  Déc.  3.*,  lib.  7,  cap.  7  ,  pág.   2ip  ,  y  Documen- 
tos, niims.  I  ,  2.,.  3,4)  5,6,  & ,  C)  ,  10,  14  )   i5  ,  21  ,  23  ,  24 


y  26  ,  habiéndose  equivocado  Oviedo  en  la  2.*  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  4." 
fol.  20  vto. ,  donde  dice  que  esta  armada  salió"  del  rio  Guadalquivir- 
y  puerto  de  S.  Liícar  de  Barrameda. 

4  En  aquella  costa  no  hay  ningún  parage  que  se  llame  Mun- 
guya ,  y  debe  decir  Mujia ,  pueblo  que  está  dentro  del  puerto  de 
Camarinas  ,  cerca  de  la  iglesia  de  nuestra  señora  de  la  Barca. 


i525. 

AvOStO. 


6  VIAGES   At   MALUCO. 

la  isla  de  la  Madera  al  ONO.  distante  treinta  y  dos  le- 
guas ^ 

El  dia  i.°  de  Agosto  volvió  á  dirigirse  al  rumbo  del 
■  S  i  SO.  con  el  cual  al  medio  dia  del  2  dio  fondo  en  la 
parte  del  S.  de  la  isla  de  la  Gomera  en  27^  30'  de  lati- 
tud N.  '. 

El  capitán  general  acordó  con  los  demás  capitanes  en 
la  Gomera,  por  persuasión  de  Juan  Sebastian  de  Elcano  ^, 
que  la  armada  se  dirigiese  por  el  estrecho  de  Magallanes; 
que  si  se  separaba  alguna  nao  se  fuese  á  la  bahía  de  Todos 
los  Santos  y  esperase  en  ella  veinte  dias ;  que  si  en  ese 
tiempo  no  llegasen  alli  las  otras  naos  pusiese  en  una  isla 
que  habia  en  dicha  bahía  una  cruz  y  á  su  pie  una  olla 
enterrada  con  una  carta  que  dijese  lo  que  habia  hecho ,  y 
siguiese  su  viage ;  y  que  otro  tanto  hiciese  en  el  rio  de 
Santa  Cruz  "*. 

La  armada  tomó  agua  en  la  Gomera  y  varias  cosas  de 
bastimentos  ',  y  el  dia  14  de  Agosto  al  ponerse  el  sol 
dio  la  vela  en  vuelta  del  S. ,  cuyo  rumbo  siguió  hasta 
el  18  que  estaba  en  latitud  N.  20°  20' ,  demorando  el 
cabo  Blanco  al  E.  5^  N.  distante  veinte  leguas,  en  cuyo 
dia  la  capitana  rindió  el  palo  mayor  por  debajo  del  cal- 
zés ,  y  para  su  reparo  el  capitán  de  la  nao  Santi  Espíri- 
tus Juan  Sebastian  de  Elcano ,  le  envió  dos  carpinteros: 
con  su  esquife-^.  .  j 

El  dia  1 9 ,  en  que  continuaban  en  la  capitana  el  re- 
paro del  palo  mayor,  navegaban  las  naos  al  SE.  con  los 
trinquetes,  y  con  un  aguacero  que  tuvieron  entre  ocho  y 
nueve  de  la  mañana  envistió  la  nao  Santa  María  del  Par- 
ral con  la  capitana  i  esta  desvarató  á  la  Parral  toda  la  popa 

1  Documento  núm.  14  ,  y  en  el  extracto  de  la  navegación  de 
Fernando  Magallanes  ,  se  dijo  ya  que  cada  legua  de  las  que  enton- 
ces usaban  los  españoles  y  portugueses  tenia  3  f  millas  ,  ó  eran  le- 
guas de  17  ^  al  grado. 

2  Documento  núm.  i^. 

3  Documento  n.  1 1 . 

4  Documento  núm.  lo. 

5  Documento  idem. 

6  Documento  mím.  14* 


SEGUNDO    DE   LOAISA.  7 

y  le  rompió  el  palo  de  mesana,  y  con  el  esquife  la  auxi-       i5a5. 
lió  la  capitana  de  carpinteros  y  tablas  " .  • 

;  :  i  Desde  el  dia  20  se  dirigieron  al  S. ;  y  el  dia  21  es- 
tando en  latitud  N.  17°  38'. distantes  cincuenta  leguas  de 
cabo  Verde ,  se  concluyó  por  la  tarde  el  reparo  del  palo  de 
la  capitana.  Continuaron  al  rumbo  del  S. ,  con  el  cual  el 
¿ia  24  pasaron  á  veinte  y  ocho  leguas  al  O  i  SO.  del  ca- 
bo Verde;  el  dia  30  en  latitud  N.  9^.  54  hicieron  el 
S  i  SE. ,  y  el  3 1  el  SE.  porque  lo  escaso  del  viento  no 
permitía  otro  rumbo  *. 

El  dia  i.°  de  Septiembre  siguieron  al  rumbo  del  SE.,    Septiemb. 
y  lo  continuaron  hasta  el  dia  5   en  que  les  demoraba  la  ^ 

Sierra  Leona  al  ENE.  distante  cincuenta  y  cinco  leguas. 
—  El  dia  6  avistaron  una  nao  á  quien  de  orden  del  ge- 
neral dieron  caza  al  rumbo  del  ÍÑNO.  hasta  las  doce  de 
la  noche  ^ ;  el  general  disparó  después  un  tiro  para  que 
las  naos  se  reuniesen ,  pero  D^  Rodrigo  de  Acuña  con 
la  S.  Gabriel  y  Santiago  de  Guevara  con  el  Pataje  la  si- 
guieron ;  el  Pataje  halló  que  era  nao  portuguesa ;  la  hi- 
zo amainar ,  y  conduciéndola  á  la  capitana  se  les  acercó 
la  S.  Gabriel ,  cuyo  capitán  D.  Rodrigo  mandó  disparar 
un  tiro  á  la  nao  portuguesa  y  lo  cual  pareció  mal  al  ca- 
pitán del  Pataje  ,  y  tuvieron  varias  palabras  Guevara  con 
D.  Rodrigo.  Llegada  la  nao  á  la  capitana  el  capitán  ge- 
neral obsequió  mucho  á  los  portugueses,  escribió  cartas 
para  España,  que  las  envió  con  ellos ,  y  dicha  nao  par- 
tió á  continuar  su  viaige.'*;/   ív.::;t.l  , 

La  armada  tuvo  desde  el  dia  6  calmas  y  vientos  coji- 
trarios  que  obligaron  á  hacer  rumbos  del  2?,  3?  y  4.^ 
cuadrantes. . —  El  dia  1 9  en  latitud  N.  4°  06'  suponían 
estar  á  108  leguas  de  Sierra  Leona.— -El  dia  21  en  5°  de 

latitud  septentrional  los  abatió  la  corriente  hacia  el  N 

El  dia  28  en  latitud  N.  3°  45',  se  estimaban  á  96  leguas 
de  Sierra  Leona — Y  el  dia  30  en  latitud  N.  3°  $1'  su- 

1  Documento  14. 

2  ídem. 

3  ídem. 

4  Documentos  núms.  10 y  a5.    -..^i  ^X.  ...^JX  ^ .; 


8  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 525.      ponían  hallarse  á  8o  leguas  de  la  misma  Sierra  ';t-^"í  íÍ  v 
^^^^^•"-  El  dia  i.°  de  Octubre  en  btitud  N.  3°  35'  hicieron 

íumbos  del  SE. ,  ESE.  y  E. , Continuaron  al  ESE  hasta 

el  dia  7,  y  luego  al  SE  i  E.  y  E.  hasta  el  12  en  guecor" 

taron  la  equinocial  ^ Siguieron  desde  este  dia  al  SE  i 

E  hasta  el  15  ,  en  que  al  amanecer  se  descubrió"  la  isla 
\de  S.  Mateo  á  distancia  de  10  leguas,  y  anduvieron  vol- 
tegeando  los.  dias  16,  17,  l8  y  19,  sin  poder  tomarla 
hasta  el  dia  20  en  que  al  medio  dia  surgieron  en  ella  *. 

La  isla  de  S.  Mateo  está  en  2''  30'  de  latitud  S. ,  y 
es  alta  y  de.  mucha  arboleda:  yendo,  en  su  demanda  al 
-^  -•---"  rumbo  del  ESE.  se  ven  hacia  su  extremo  del  E.  dos  is- 
las, una  mayor  que  otra;  pero  continuando  á  ese  rum- 
bo llegan  á  parecer  unidas  con  la  isla  grande ,  y  el  ca- 
nal que  media  entre  esta  y  aquellas  islas  no  da  pasage  á 
una  nao ,  porque  solo  tiene  una ,  y  una  y  media  braza: 
inmediatos  al  extremo  del  O.  hay  cuatro  descuellos  que 
de  lejos  parecen  velas;  y  cerca  de  las  dos  islas  de  la  par- 
te del  E.  se  encuentra  buena  aguada  y  surgidero ,  enfrena: 
te  de  una  playa  de  arena  '*..  ...■).: 

Un  portugués  que  iba  en  la  armada  dijo  que  aquélla 
isla  habia  sido  poblada  de  portugueses,  y  que  los  escla- 
vos negros ;  mataron  á  sus  señores  y  á  todos  los  cristianos. 
Asi  encontraron  muchos  huesos  de  hombres ,  edificios  de 
casas ,  y  se  halla  hincada  una  gran  cruz  de  madera  con 
unas  letras  que  decian :  „  Pedro  Fernandez  pasó  por  aqui 
»>el  año  de  mil  y  quinientos  y  quince  ■'." .  .  ...iL*:í.o  íí  (Aí 
-  Hallaron  en  la  isla  muy  buenas  naranjas  ;•  palnlitos, 
j^uchos  pájaros  bobosí  que  los  mataban  á  palos ,  tórtolas, 

íi;irio-[.;       •        ,.    yí  iAHhul    ivj  Ql    úh  i'Í ^i'jmíiibiAi:) 

l'^ -JDociimsntó  núvi'  i4-..    '     ;^    .■    ::'í  :--.  ---^-y:--   'r'    ■•■    '.   ••/rr-'O 

2  Trazada  la  derrota  de  esta  expedición  en  las, cartas  del  Ociá^^- 
ño  atránticó  séptentrioiial  publicadas,  por  ..el  Depósito  Hidrog-ráfico 
de  Bíícdrid\en'  r8oo  ,  y  del  Meridional  en  i.8to  ;  y  arreglada  á  la 
recalada  que  después  liicierün  las  naos  á  la  isla -de  S.  Mat«ó  resulta 
que  cortaron  la  equinocial  por  los  3°  5o'  de  longitud  occidental  de 
Cádiz.  -.u¡  uüi'jiMti-'''^*-      • 

3  Documento  núm.  l4«  .laí-FiT.     í*. 

4  ídem.  -       .iü'j'.í      r. 

5  Herrera  ,  Décad.  3.',  lib.  7  ,  cap.  7  ,  pág.  219*    -..yy^Kl     ¡f. 


SEGUNDO    DE   tOAlSA.  9 

Otras  muchas  aves, y  sus  huevos  encontrados  en  los  ni-      1^2 5 
dos ,  ^gunas  gallinas  y  mucha  pesca  de  anzuelo ,  con  to-  - 

do  lo  cual  se  refrescó  la  gente  \  El  capitán  general  y 
otros  capitanes  y  personas  comieron  de  un-  pescado  gran- 
de y  hermoso ;  pero  los  mas  estuvieron  enfermos  de  cá- 
maras y  creyeron  no  escapar ,  aunque  á  pocos  dias  se  ha- 
llaron buenos  '^. 

El  capitán  general  mandó  hacer  pesquisa  de  ciertas 
malas  palabras  que  D.  Rodrigo  de  Acuña,  capitán  de  la 
nao  S.  Gabriel,  dijo  á  Santiago  de  Guevara,  capitán  del 
Pataje ,  cuando  este  conduela  el  dia  6  de  Septiembre  la 
nao  portuguesa  á  la  del  general;  y  habida  la  informa- 
ción mandó  á  D.  Rodrigo  pasase  á  la  nao  capitana  para 
tenerlo  arrestado  por  espacio  de  dos  meses ,  poniendo  por 

capitán  de  la  nao  S.  Gabriel  á  Martin  de  Valencia^ !. 

El  dia  3 1  por  la  noche  iba  garrando  la  nao  Victoria  so- 
bre la  Santi  Espíritus ,  por  lo  que  largó  esta  las  amarras, 
y  dando  la  vela  se  mantuvo  á  la  vista  voltejeando  '*.        i 

El  dia   I  °  de  Noviembre  continuaba  la  Santi  Espiri-  Noviembre. 
tus  á  la  vista  hasta  el  dia  2  en  que  no  la  vieron.  —El  g'  — 

dieron  la  vela  las  naos  y  anduvieron  bordeando  en  busca: 

de  la  Santi  Espíritus -El  dia  4  la  hallaron  y  partieron^ 

las  siete  velas  juntas  ^  haciendo  rumbos  desde  el  O  i  NO. , 
al  SOiS. ,  hasta  el  dia  17  que  estaban  en  latitud  S.  5°. 
36',  y  les  demoraba  el  cabo  .de  S.  Agustín  al  O?  SO. , 

estimándolo  á  distancia  de  206  leguas  ^ Desde  el  dia 

17  se  dirigieron  al  SO.  hasta  el  dia  30  que  estaban  éiíj 
latitud  S.  19**  30',  y  demoraban  los  Bajos  de  los  Pargos 
al  O  i  NO.  distantes  jj  leguas  ^  ■; 

El  dia  i.°  de  Diciembre  fueron  al  OSO.,  cuyo  rum-  diciembre. 

.;  ^im^c.^:^  ^oii  *  ogi::.  -■:-  — — 

I      Documentos  míms.  14  y  26.         .  j,,  ejí/pioq  ^3Z3.  Y  Z.CÓ 

a     Documento  mím.  a 6.  "  t  OO   í^k    ^,^^■-1^ 

^5     Documentos  míms.  lo  y  a6.    ^^^^^.^^^   "i    ^^^  ^^^   *^^''"'^ 

4  Documento  niim.  14. 

5  Documento  niím.  z6. 

6  Documento  núm.  14- 

7  Documentos  núms.  14  y  2.6.  Llamaban  Bajos  de  los  Pargps 
al  Placer  de  los  Abrojos  ,  y  sonda  que  sale  al  E.  de  la  bahía  del  Es- 
píritu Santo  en  la  costa  del  Brasil.  .-►!     ■  u  i...   ;      -r 

TOMO  V.  6 


I  o  VIAGXS  AL  MALUCO. 

1 525.      b<)  continuaron  el  dia  2  hasta  la  latitud  S.  20°  30' El 

=^^^=  dia  3  se  dirigieron  al  O El  4  sobre  el  mismo  rumbo, 

en  latitud  S.  20°  20'  vieron  al  medio  dia  la  tierra  á  dis- 
tancia de  1 5  leguas ,  y  sondaron  3  3  brazas  sobre  los  Ba- 
jos de  los  Pargos El  5  siguieron  al  OSO.  y  SO.  hasta 

la  latitud  S.  21*^  30',  y  al  amanecer  estaban  á  3  leguas 
de  la  costa  \ 

En  los  21^  escasos  vieron  la  montaña  de  S.  Nicolás 
alta  y  sola  cerca  del  mar ;  desde  la  cima  iba  descendien- 
do para  el  NNE.  y  SSO.,  haciendo  á  esta  parte  unos  ca- 
bezos hasta  llegar  al  terreno  llano,  y  cuasi  en  la  cum- 
bre tenia  una  señal  blanca  como  una  piedra :  al  amanecer 
del  5  la  tierra  era  llana  en  la  ribera ,  y  dentro  habia  al- 
gunas sierras  altas ;  y  al  medio  dia  en  los  21°  30'  era  alta 
á  la  mar  con  cabezos  parecidos  á  islas  *. 
.,  Desde  el  amanecer  del  5  navegaron  á  longo  de  costa 
por  fondo  de  30  brazas;  al  anochecer,  estando  a  5  le- 
guas de  tierra ,  siguieron  al  SO.  i  S.  por  fondos  de  20 ;  por 
la  noche;  fueron  al  S.  I  SO.  por  fondos  de   12  á  15  ;  al 

_--^^  amanecer  del  dia  6  navegando  al  SO.  se  hallaban  á  4  le- 
guas de  una  tierra  rasa  que  (dice)  era  isla  del  cabo  Frío; 
en  la  mañana  del  mismo  dia  estuvieron  á  distancia  de  una 
á  dos  leguas  de  aquella  tierra  rasa,  y  creyeron  ser  isla; 
junto  á  ella  hallaron  fondo  de  12  y  15  brazas ,  y  al  me- 
dio dia  observaron  la  latitud  S.  22°  20'  \  No  entró  la 
armada  en  cabo  Frió  porque  el  tiempo  era  bueno ,  y  si- 
guió su  viage  '*. 
?,o]  El  dia  7  navegaron  al  SE. ,  y  la  isla  del  dia  anterior 

estaba  al  NO.  distante  1 2  leguas El  8  fueron  al  S.  ~  SO. ; 

;  ni  «^  observaron  la  latitud  de  25°,  y  estaban  N.  S.  con  la  isla 

-  de  cabo  Frió,  distante  32  leguas El  9  hicieron  el  SO. , 

SSE.  y  ESE.,  porque  al  medio  dia  tuvieron  vientos  con- 
trarios del  SO,  y  después  del  S Los  dias  10  y  use 

1  Documento  niím.  i4> 

2  En  el  Documento  núm.    14  se  puede  ver  la  descripción   de 


este  tramo  de  costa. 

;,L     ,      ,    ■      .r.iMi 

3     Documento  núm.  14. 

r.hno?.  y_  j  so;;. 

,Bͫr  L 

4     Documento  núm.  10. 

.(!>.,  ífí  f'-íFj  *1¿.>;>  -^ 

.y  OKOT 

SEGUNDO   DE    LOAISA.  tí 

dirigieroo  al  NO,  y  el  n.^obser varón  la  latitud  26°  o^{      i525. 

continuando  después  de  medio  dia  5  leguas  al  NO El  === 

1 2  con  viento  SE.  fueron  al  SO.  i  S. ;  este  rumbo  y  el  del 
SO.  lo  siguieron  hasta  el  dia  18  en  que  suponían  que  el 
cabo  de  Santa  María  les  demoraba  al  O.  \  SO,  distante  1 8 
leguas ,  y  sondaron  5  o  brazas  lama.  —  El  1 8  tuvieron 

viento  contrario ,  y  fueron  al  SR  toda  la  noche El  1 9* 

hicieron  el  SE.  ^  E.  hasta  809  leguas ;  entre  9  y  10  de 
la  mañana  tomaron  la  vuelta  del  NO. ;  observaron  la  la-, 
titud  34°  20';  suponían  el  cabo  de  Santa  María  al  O.  dis- 
tante 24  ó  25  leguas;  sondaron  38  á  40  brazas  lama;  des- 
pués de  medio  dia  no  anduvieron  por  estar  en  calma,  y 
al  anochecer  tuvieron  viento  N.  y  fueron  al  SO.  ^  O^  >^ 
El  20  en  latitud*  35°  40'  continuaron  al  SO.  ~  O.  sonda- 
ron 40  brazas  lama ;  y  siguieron  al  SO.  y  SO.  ~  O.  hasta 
el  dia  22  en  que  sondaron  44  y  45  brazas  \ 

El  mismo  dia  22   por  la  tarde  tuvieron  un  SO.  que 
con  él  anduvieron  al  reparo  con  los  papahígos  del  trin^ 

quete  aquel  dia  y  el  siguiente El  24  con  viento  NO. 

fueron  al  OSO,,  y  sondaron  35  y  36  brazas,  arena  lim- 
pia  El  25   en  latitud  37°  40' continuaron  al  OSO.; 

estaban  E.  O.  con  arenas  gordas  %  que  las  suponían  á 
distancia  de  12  leguas;  después  de  medio  dia  tuvieron 
calma ,  y  por  la  noche  hubo  mucho  viento  S.  con  el  cual 

corrieron  al  O,  con  el  papahígo  del  trinquete El  26  por 

la  mañana  largaron  velas  haciendo  rumbo  del  O.  hagiar 
estar  á  dos  leguas  de  la€  arenas  gordas ,  y  fondo  de  ^f<>- 
brazas  arena ,  donde  tomaron  la  vuelta  de  la  mar ,  y  á  la 

noche  distaban  $  leguas  de  tierra El  27  fueron  al  S.  & 

leguas;  á  las  10  de  la  mañana  tomaron  la  vuelta  de  tier« 
ra  navegando  ^  leguas  al  ONO.;  por  la  tarde  tuvieron 
mucho  viento  SO.  y  fueron  al  SE.  8  leguas  con  el  pa^ 

"-'■•!*'••  ■  •'  '  :    •  .-  .     '   \;  --'--■'  . 

-I  DcMjumento  núm,  14.  C '^*  02 
2  ^sía  eost4  de  arenas  gordas  está  al  S.  del  rio  de  la  Plata.,  en- 
tre la  punta  de  Medaños  y  el  cabo  Corrientes, ^Carta  de  las  <ios« 

tas  de  America  meridional  desde  el  paralelo  de  36°  40'  de  latitud 
S.  liasta  el  cabo  de  Hornos ,  publicada  por  el  Depósito:  Hidrográfi- 
co de  Madrid  ,  en  1798. 


12  VIAGES   AL    MALUCO. 

í525.      pahigodeltrinquete,  y  después  de  media  noche  con  vien- 

to  ENE.   hicieron  rumbo  del  SO El  28  siguieron  al 

SO. ,  á  cuyo  rumbo  anduvieron  8  leguas  desde  la  media 
noche  anterior  hasta  este  medio  dia ,  y  continuaron  este 
rumbo  hasta  la  noche  en  que  tuvieron  tanto  viento  SO., 
que  no  permitiendo  vela  corrieron  con  el  papahígo  del 
trinquete  muy  bajo  en  vuelta  del  ESE.  la  distancia  de  10 
leguas  hasta  cerca  del  dia,  con  cuyo  temporal  de  viento 
y  agua  se  dispersaron  todas  las  naos  ^ 

El  dia  29  se  reunieron  cinco  velas  y  faltaban  k  capi- 
tana y  la  S.  Gabriel — El  30  se  les  unió  la  S,  Gabriel,  y 
viendo  el  capitán  Juan  Sebastian  de  Elcano  que  no  párecia 
el  general,  dijo  á  Martin  de  Valencia  (capitán  interino  de 
la  S.  Gabriel) que  á  sotavento  lo  hablan  de  hallar,  y  que 
fuesen  á  buscarlo ,  á  lo  cual  se  avenía  Martin  de  Va- 
lencia; pero  el  piloto  de  aquella  nao,  Juan  de  Pelóla, 
contestó  que  no  quería  mudar  la  derrota  'síno  seguir  el 
viage  como  el  general  lo  había  mandado ,  y  que  en  la 
misma  derrota  hallarían  á  la  capitana.  En  vista  de  eso  las 
cinco  naos  metieron  á  sotavento  á  buscar  al  general ,  y 
se  les  separó  la  S.  Gabriel  perdiéndola  de  vista ;  en  tres 
dias  que  emplearon  en  bordos  á  una  y  otra  parte  no  lo- 
graron halladlo  ,^  y  entonces  continuaron  las  cinco  velas 
su  derrota  para  el  estrecho'  '^. 

Llegaron  al  parage  del  rio  de  Santa  Cruz  donde  el 
capitán.  Juan  Sebaítian  de  Elcano  era  de  parecer  que  en- 
trasen á  esperar  al  capitán  general  y  á  Martin  de  Valen- 
cia ;  pero  juntándose  luego  en  su  nao  todos  los  capitanes 
de, las  otras  y  los  oficiales  de  S.  M.  concertaron  que  si  se 
detenían  en  Santa  Cruz  seria  después  tarde  para  pasar  el 
estrecho,  y  que  era  mejor  que  solo  entrase  el  Pataje  á  po- 
ner una  carta  debajo  de  una  cruz,  en  una  isleta  que  ha- 
bía en  dicho  rio,  para  que  si  llegase  alli  el  general  supie- 
se que  iban  delante  á  entrar  en  el  estrecho  hasta  el  puer- 
to de  las  Sardinas,  donde  aparejarían  las  naos,  harían  le- 

1  Documentos  9  ,  10  ,  14  y  26. 

2  Documentos  9  ,  10  y  a6. 


E 


ñero. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  1 3 

ña  y  agua,  y  le  esperarían  para  que  á  su  llegada  le  ayu- 
dasen todos  á  hacer  lo  mismo  ;  con  cuyo  concierto  en- 
tró el  Pataje  en  el  rio ,  y  las  cuatro  velas  restantes  siguie- 
ron' para  el  estrecho  ^. 

El  Domingo  14  de  Enero  de  1526  por  la  mañana,  i^z6. 
creyendo  que  entraban  en  el  estrecho ,  encallaron  las  cuatro 
naos  en  la  boca  de  un  rio  ""  que  distaba  del  estrecho  cinco  ' 
ú  seis  leguas,  donde  estuvieron  para  perderse  todos¿  Juan 
Sebastian  de  Elcano  envió  luego  su  esquife  con  el  piloto 
Martin  Pérez  de  Elcano,  el  tesorero  Bustamante,  el  clé- 
rigo Juan  de  Areizaga ,  el  artillero  Roldan ,  que  habia 
sido  uno  de  los  compañeros  de  Magallanes,  y  otros  cua- 
tro hombres  á  reconfocer  si  era  el  estrecho ,  con  orden  de 
que  si  lo  fuese  hiciesen  tres  fuegos  y  de  lo  contrario  no; 
Bustamante  y  Roldan  decian  que  era  el  estrecho  y  que  se 
hiciesen  los  fuegos  á  las  naos ;  el  clérigo  y  el  piloto  qui- 
sieron certificarse  mas;  pasaron  adelante ,  saltaron  en  tier- 
ra y  dijeron  que  no  era  el  estrecho.  Con  esta  contradicion 
acordaron  llegar  á  una  punta  que  descubrían  mas  aden- 
tro; llegados  á  ella  quiso  Roldan  pasar  á  otra  que  se  veia 
mas  arriba  ,  y  habiendo  andado  3  leguas  quedaron  satis- 
fechos de  que  no  era  el  estrecho  y  se  volvieron  ^.  Entre 
tanto  creció  la  marea,  flotaron  las  naos,  salieron  á  lá  mar 
ancha,  y  viendo  que  tardaba  el  esquife,  y  que  no  hacian 
los  tres  fuegos,  fueron  á  longo  de  costa  dejando  en  tierra 
aquellos  hombres ;  reconocieron  el  cabo  de  las  Vírgenes,, 
y  á  la  tardecita  surgieron  dentro  de  este  cabo  el  mismo 
oía  14  de  Enero  de  1526 '*. 

Cuando  aquellos  individuos  volvieron  al  sitio  en  que 
habían  dejado  el  esquife ,  lo  hallaron  encallado ,  muy  se- 
parado del  canal  del  rio ,  y  tuvieron  que  esperar  la  cré- 

-Uhiii-.  rújJu  >.[  i;si:y,Y  ai.ühbüíjp  ovp  eocn  ztjii  zai  orí:.^r:zü 
-  1^    {Dóétiménfo  liútn.^ff;     '    '--^l     '•     ■    -•  '      r  >.  ■ '-      f''^;- 

2  Las  cartas  del  Depósito  Hidrográfico  de  Madrid  le  nombran 
rio  Gallegos. 

S  Herrera  ,  Déc.  3»* ,  lib.  7."  ,  cap.  7 ,  pág.  .aao.  .^Y  Oviedo, 
segund.  part. ,  lib.  20,  fol.  22. 

4     Documento  núm.  g  y  26. 


14  y  I  AGES   AL    MALUCO. 

1 526.      cíente  para  $alir  al  otro  dia  por  la  mañana  en  busca  de 

=  las  naps  i  pero  cargó  tanto  el  tiempo  aquella  noche  que 

se  les  anegaba  el  esquife;  al  amanecer  ya  era  baja  mar ,  el 

esquife  se  anegó  en  fin  á  la  orilla  del  agua  y  saliendo 

.'i)i''  i      4  tierra  hicieron  fuego  :  estuvieron  cuatro  dias  comiendo 

.oíoiui      Igig  j-gic_Qs  que  h^ilaron  y  algún  marisco:  recuperado  el 

'■'  ■  ""••  •esquife  al  quinto  dia  fiieron  á  una  isla  que  estaba  en  me- 

dip  del  rio  á  byscar  pájaros,  porque  los  veian  ir  allá,  y 

hallaron  muchas  aves  blancas  que  parecían  palomas  con 

el  pico  y  pi^s  rojos;  y  poco  mas  adelante,  en  la  misma 

isla ,  encontraron  infinitos  ánsares  marinos  que  no  sabían 

volar :  cada  pájaro  pelado  y  sin  tripas  pesaba  ocho  libras, 

y  con  ese  bastimento  partieron  en  busca  del  estrecho  y 

de  las  naQ§  j  aquel  dia  llegaron  á  la  boca  del  rio  ;  por  el 

tiempo  contrario  no  pudieron  andar  mas ,  y  allí  salieron  á 

tierra  y  vararon  el  esquife  \ 

-  .li-jEI  rnismo  día  14  de  Enero  de  152,6  en  que  las  naos 
surgieron  dentro  del  cabo  de  las  Vírgenes  se  levantó  alli 
á  media  noche  tan  gran  tormenta  de  mar  y  viento  SO.  y 
OSQ.  que  las  cuatro  naos  garraron  hasta  estar  junto  í.  tier- 
ra ;  y  arreciando  el  viento  dio  al  través  en  la  costa  la  nao 
Santi  Spíritus  de  Juan  Sebastian  de  Elcano  :  al  salir  la 
gente 'á  tierra  se  ahogaron  nueve  hombres,  uno  de  ellos 
Plego  de  Estella,  contador  de  la  nao,  salvándose  los  res- 
tante medÍQ  ahogados.  El  dia  siguiente  continuó  esta 
gran  tornaenta^  se  quebró  la  flao,  la  mar  echq  á  la  pla- 
ya muchas  pipas  de  vino,  mercadurías,  y  el  pan  se  per- 
dió todo.  Las  otras  naos  perdieron  amarras,  y  echaron  al 
agua  artillería,  y, lo  que  tenían  mas  á  mano  "". 

Pasado  est?  temporal  entrq  Juan  Sebastian  de  Elcano 
en  laí\ao  AíiUJicia4a  de  Pedro  de  Vera,  á  quien  acompa- 
ñaron Andrés  de  Urdaneta  y  otros ,  para  meter  dentro  del 
estrecho  las  tres  naos  que  quedaban  y  eran  la  dicha  Anun- 
ciada ,  Santa  María  del  Parral  y  la  S.  Lesmes ;  pero  an- 

.   ÍP     Heruera  ,  Dec.  3.*,  lib.  7  ,  cap,  7  ,.  pág.  aao Y  Oviedo. 

segund.  part.  ,  lib.  20  ,  fol,  22. 
2     Dociunentos  núms.  g  y  zS» 


SEGUNDO    tOAISA.  íj 

tes  de  embocar  la  primera  angostura^  les  dio  ün  viento      i5aA 
SO.  tan  fuerte  que  juzgaron  naufragar ;  á  media  noche  "i--^ 

perdieron  las  tres  naos  los  bateles.,  y  k  Anunciada  salió 
á  la  mar  ancha  "*.  ''-; 

El  dia  siguiente  abonanzó  el  tiempo ;  las  naos  Par- 
ral y  S.  Lesme^  fueron  á  surgir  á  la  bahía  de  la  Victo- 
ria que  está  después  de  pasar  la  primera  angostura  ' ,  y 
volviendo  á  entrar  en  el  estrecho  la  Anunciada  tanibíen 
internó  mas  que  antes :  la  primera  angostura  es  un  bo- 
querón ;  adentro  forma  grande  abertura  ,  y  en  la  parte 
del  NE.  de  aquella  bahía  extensa ,  hallaron  los  de  la  Anun- 
ciada surtas  las  dos  carabelas  de  que  recibieron  gran  pla- 
cer porque  las  suponían  perdidas  "*. 

Los  individuos  que  habían  varado  él  esquife  en  la 
boca  del  rio  donde  salieron  á  tierra,  porque  el  tiempo 
contrario  no  les  permitió  andar  mas ,  trataban  de  conti- 
nuar el  viage  el  día  siguiente  por  la¡  ín'a'ñana  á  tiempü 
que  llegó  á  ellos  Bartolomé  Domínguez ,  vecino  de  la  Co* 
ruña^  con  otros  cuatro  hombres  enviados  por  Juan  Sebas- 
tian de  Elcano  con  una  carta  suya  en  que  les  hacia  saber 
que  por  sus  pecados  la  nao  Santi  Spiritus  se  había  perdí- 
do  ,  que  las  otras  naos  estaban  ya  en  el  estrecho,  y  que 
vista  su  carta  se  fuesen  luego  hacia  él;  por  lo  que  deja- 
ron el  esquife  y  sus  pájaros,  y  se  fueron  por  tierra  an- 
dando veinte  leguas  dé  muy  áspero  camino  ,  pues  aun- 
que el  terreno  no  era  de-montaíks  tenia' muy  espesos  y 
cerrados  boscages  y  árboles,  hasta  que  llegaron  aí  siíio 
del  naufragio  de  la  Sántí  Spiritus  "" . 

En  la  bahía  de  la:  Victoria  los  individuos  de  las  na<» 

'•  -    -'  '"''  .     .c:::.  '.j'^.'L'ji^  UL.L'^Zi'i:^  ■ ■ 

.    :  f'^n  ::o-ir;ífn/í  r,í:p  ,:.;;:::!  /sr: 

1  La   carta  del  ¿strecho  de   Magallanes,,  iiqpresa' en  Madrid 
en  17885,  le  nombra.  Angostura  de  nuestra  señora- de  la  Esperanza. 

2  Documentos  ¿áms.  g  y  2Í-"  '."'-"rr"'  í  ;"?  '"   ■.   •'■"'■ 
<5     Documento  n»  g.  En  la  éMpresad'á  CatlS  défí  estrecrfeó  de  Má*i 

gallanes  ,  impresa  en  Madrid  en  1788  ,  se  nombra  á  la  bahía  de  la 
Victoria  Ensenada  de  las  Once  mil  Vírgenes^  .a.  u..  n'  . 

4  Documento  núm.  26.  oiJ  cJu^ai/jOüQ!      1. 

5  Herrera  ,   Dec.  3.%  lib.  7,  cap.  7,   pág.  220. YtJjfiodo, 

segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  4.°  ,  fol.  22  vto.  .  ,- 


1 6  VIAGES  AL  MALUCO. 

i5a6.  vieron  en  tierra  patagones,  y  habiendo  llegado  adonde 
===  estaban  las  carabelas  enviaron  el  esquife  de  la  Anunciada 
y  llevó  á  las  naos  un  patagón,  á  quien  dieron  de  comer 
y  beber  vino  y  otras  cosas,  con  que  se  alegró  mucho; 
pero  especialmente  con  un  espejo  donde  viendo  su  figura 
estaba  tan  espantado  que  eran  dignas  de  verse  las  cosas 
que  hacia :  Le  mostraron  oro  y  plata ,  y  no  hizo  altera- 
ción alguna.  Era  feo,  grande  de  cuerpo,  vestido  de  una 
pelleja  de  cebra ,  llevaba  en  la  cabeza  un  cerco  hecho  de 
plumas  de  avestruces,  tenia  su  arco,  y  en  los  pies  unas 
abarcas.  Al. anochecer  señaló  que  lo  llevasen  á  tierra  ^. 

El  dia  siguiente  enviaron  por  tierra  á  Andrés  de  Ur- 
daneta ,  con  otros  cinco  compañeros ,  al  sitio  en  que  esta- 
ba el  factor  general,  Diego  de  Covarrubias,  con  la  gente 
de  la  nao  perdida  para  juntar  todas  las  mercadurías ,  vinos, 
artillería  ,  munición  y  jarcia  ,  á  fin  de  que  lo  tuviesen 
pronto  para  cuando  las  carabelas  fuesen  por  esos  efectos 
y  por  la  gente  ''. 

Luego  que  desembarcaron  acudieron  é  ellos  los  pata- 
gones pidiendo  por  señas  de  comer  y  de  beber ;  les  dieron 
de  la  mochila  qne  llevaban,  y  fueron  á  ver  sus  estancias 
que  eran  hechas  de  pellejas  de  cebras  en  forma  de  cho- 
zas ,  donde  tenian  sus  mugeres  é  hijos :  cuando  querían  ir 
á  otra  parte  cogían  sus  pellejas ,  se  las  echaban  á  las  mu- 
geres á  cuestas,  y  ellos  se  iban  con  sus  arcos  y  flechas  ^ 
,  y  nos  diez  patagones  los  siguieron  dia  y  medio  hasta 
que  vieron  que  se  acababa  la  provisión  de  las  mochilas, 
y  entonces  se  volvieron.  Los  comisionados  tardaron  cua- 
tro 4ias  en  llegar  adonde  estaba  la  nao  perdida ,  y  al  ter- 
cero creyeron  perecer  de  sed ,  teniendo  que  beber  sus  ori- 
nes hasta  que  hallaron  agua  '*. 

La  nao  capitana ,  á  quien  dejamos  separada  de  las 
otras  con  el  temporal  de  la  noche  del  dia  28  de  Diciem- 
bre, tuvo  el  dia  29  por  la  .mañana  mucho  mas  .viento 

1  Documento  núm.  26.       '    !  -  •  X  j;ri»i-ir^/" 

2  Documento  Ídem.  ■  «oCC     +. 


3  ídem...    )■■'-  -i/ ^    'Z-'í'''-''    •■'   'T  ■■>■:■'■'    .  i. .    in'íl     i. 

4  ídem.        '     ••  ^iv  si  .íul  .  °.|¡.  .qüj  ,  Oí:  .dií  ^  .iiüq  .Luuga^ 


SEGUNIX)   DE   roAlSA.  1 7 

OSO  que  le  obligó  á  correr  á  palo  seco  unas  diez  leguas       i526. 
al  ENE.,  hasta  las  i  o  del  día ;  luego  siguió  un  poco  al  === 
NE.  hasta  que  á  las  doce  empezó  á  abonanzar;  despuesde 
medio  dia  fue  al  N.  unas  seis  leguas,  y  por  la  noche  cesó 
el  mal  tiempo:  tenia  las  arenas  gordas  al  NO.  y  sondó  45 
brazas^.  -  '.'','   '■''.'"'*  ";-;"";■ 

El  dia  30  con  viento  NNO  fue  aí  SO. i- Oí  cíbseryó 
la  latitud  de  39°;  el  cabo  que  estaba  delante  de  la  tierra 
de  los  Humos  demoraba  al  N. ,  distante  1 6  leguas ,  y  son- 
dó 44  brazas  *.  —  El  31  navegó  al  SO.;  observó  la  lati- 
tud de  39°  20' ;  tenia  al  O.  la  bahía  de  los  Bajos  anegados 
distante  5  o  leguas  ^ ;  y  este  dia  por  la  mañana  avistó  á  la 
nao  S.  Gabriel  que  andaba  separada  de  las  demás ,  y  con 
la  cual  se  unió  **.  Por  esta  nao  supo  el  general  que  las 
otras  iban  á  sotavento  á  buscarlo;  se  incomodó  de  que  hu- 
biesen variado  la  derrota  sin  necesidad,  y  trataron  de  ir 
al  rio  de  Santa  Cruz,  donde  pensaron  hallarlas  \ 

El  dia  i.°  de  Enero  de  1526  sondaron  50  brazas  y  -^°^^'°* 
cogieron  muchas  pescadas.  —  El  dia  2  navegaron  al  ONO. 
y  observaron  la  latitud  39°  40'  — El  3  fueron  al  SO.  i  O. 
y  sondaron  44  brazas.  —  El  4  la  bahía  de  los  Bajos  ane- 
gados distaba  25  leguas.  Después  de  medio  dia  tuvieron 
viento  SO;  tomaron  la  vuelta  del  NNO,  y  sondaron  40 
brazas.  -—  El  5  varió  el  viento ,  hicieron  rumbo  SO.^  O. ;' 
observaron  la  latitud  42°  14',  tenian  las  barreras  blancas 
al  NO.,  distantes  20  leguas,  y  sondaron  38  brazas.— 
El  6  navegaron  al  mismo  rumbo ;  tenian  la  bahía  sin  fon- 
do ál  NO. ,  distante  14  leguas,  y  sondaron  44  brazas  V 

■    I      Documento  mim.  14.  '     '    .  ,  ', 

-  a  ;  Este  debe  ser -el  cabo  Corrientes  qrfe  está' -al  S'.  det  rió  Se  l'á' 
Plata.   ;  ...;.■    ,..      ,    .  .    ••       :.■       -      -ünt.'..;  :■   í/'   H-j  í:!;].- 

3  Esta  bahía  es  la  Ensenada  que  forma  la  costa  entre  el  rio  Co- 
lorado y  la  Ensenada  de  la  Asunción Carta  de  las  costas  de  Ame- 
rica meridional  desde  el  paralelo  de  "56^  40'  de  latitud  S.  hasta  el 
cabo  de  Hornos ,  publicada  por  el  Depósito  Hidrográfico  de  Ma- 
drid,  en  1798.                                               :  <  ■  ■    :  i 

4  Documento  mim.  14.  ^'  bÍ  wjp  io 

5  Documento  núm.  10.  1.  -.  :  il- 

6  La  bahía  sin  fondo  es  la  que  en  las  tartas  del  Depósito  Hi- 
drogáfico  de  Madrid  se  nombra  Bahía  Nueva* -"'■  í-'ivi'i'v..'-/ 

TOMO  V.  C 


1 8  VIAGES   AL   MALUCO. 

1 526.     —El  7  continuaron  al  SO.^jO.j  observaron  la  latitud 
-  44°  48';  tenían  el  cabo  de  Santo  Domingo  al  NO.  dis- 
tante $  leguas,  y  todo  el  día  vieron  la  tierra  '. 

Al  S.  del  cabo  de  Santo  Domingo  hay  dos  islas  la  una 
cerca  de  tierra  y  la  otra  mas  afuera;  desde  el  cabo  á  la 
primera  isla  hay  cerca  de  una  legua,  y  tres  desde  esta 
isla  á  la  de  fuera;  la  isla  de  tierra  es  alta  y  pequeña,  y  la 
d^,  fuera  es  llana,  rasa  con  la  mar,  también  pequeña, 
nías  larga  qu0  ancha  y  cortada  por  medio ;  en  la  parte 
del  S.  de  esta  isla  rasa  hay  unos  bajos,  y  á  media  legua 
^  S.  de  ellos  sondaron  45  brazas  ,  arena  limpia  '. 
j.[  J51  dia  8  hicieron  rumbo  SO.  ^S. ;  observaron  la  lati- 
tud de  45°,  y  el  cabo  Blanco  les  demoraba  al  mismo  rum- 
bo distante  36  leguas.  — El  9  siguieron  al  SO.  i  S.  hasta 
el  anochecer;  desde  entonces  hasta  la  media  noche  fueron 
al  S, ,  y  á  me^ia  noche  tuvieron  viento  contrario  que  les 
obligó  á  recoger  velas ,  y  anduvieron  mar  al  través  hasta 
rt  ;'        el  medio  dia.  El  cabo  Blanco  demoraba  al  SO.,  distant* 

■'-^-        23  leguas  y  sondaron  55  brazas El  lo  fueron  al  SO., 

estuvieron  entre  los  cabos  que  forman  el  cabo  Blanco,  y 
observaron  la  latitud  de  47°  \  .^.  ü'nubnoe.    ■ 

De  tres  cabos  que  componen  el  -cabo  Blanco ,  el  que 
lleva  este  nombre  es  el  del  medio  :  al  NO.  de  este ,  dis- 
tante dos  leguas ,  está  el  del  N.  que  es  tajado  al  mar  y 
llano  i  sobre  él ,  y  como  media  legua  adentro ,  hay  una 
montaña  llana,  no  muy  alta,  que  en  algunas  partes  tie- 
ne manchas  blancas,  y  entre  esta  montaña  y  el  cabo,  mas 
cerca  de  la  primera  que  del  segundo,  hay  una  montañeta 

que  parece  montón  de  trigo Desde  este  cabo  del  N. 

hasta  el  cabo  Blanco,  toda  la  costa  es  de  tierra  llana,  aun- 
que un  poco  adentro  es  algo  mas  alta  que  la  de  la  ribe- 


-on» 


I  Documento  núm.  14— —El  cabo  de  Santo  Domingo  parece  ser 
el  del  cerro  de  S.  José  en  el  puerto  de  Santa  Elena;  pero  por  lo  que 
expresa  después  describiendo  las  dos  islas  que  tiene  al  S. ,  resulta  ser 
el  que  la  carta  del  Depósito  Hidrográfico  de  1 798  nomhra  cabo  de 
dos  Balitas. 
.  2,     Documento  núm.  14* 

3     Documento  ídem.  •' ,;;;1j,Íi  r/; :{..•,  .«>.'.'!.(/  -f '■ 

.7  o: 


SEGUNDO   DE    tOAlSA.  ?§ 

ra..:— El  cabo  Blanco  es  delgado  y  bajo /y  tiene  á  una  y      iSág. 
otra  parte  una  barranca  blanca.  —Al  SE.  de  cabo  Blanco,  == 
distante  tres  leguas ,  está  el  cabo  del  S.  qué  aparenta  treá 
islas,  siendo  menor  la  del  medio;  pero  las  dos  del  N.  son 
tierra  firme  y  solo  es  isla  la  del  S.  \  ' 

A  tres  leguas  al  mar  de  esta  costa  hay  2^  brazas;  y 
habiendo  navegado  al  SO.  llegaron  á  estar  al  través  del 
cabo  del  S.  al  medio  dia ,  donde  observaron .  la  latitud  de 
47.° — Revasado  el  cabo  del  S.  continuaron  al  SO.,  y  á 
la  tarde  se  encontraron  con  una  seca  sobre  el  agua,  don- 
de rompia  la  mar ;  esta  seca  corria  de  NO.  á  SE. ,  tenia 
casi  un  ayuste  de  largo  ,  distaba  dos  legUas  de  la  tierra 
inmediata,  y  unas  ocho  leguas  del  cabo  que  demoraba  al 

NE A  distancia  de  una  milla  de  la  seca  sondaron  18 

brazas  '. 

El  dia  1 1  no  anduvieron  por  haber  tenido  calma 
desde  la  noche  anterior  hasta  este  dia  al  ponerse  el  sol:; 
casi  á  esta  hora  estaban  cerca  de  una  isla  pequeña,  que  efti 
el  medio  hacia  una  quebrada  aparentando  dos  isks ,  por- 
que el  centro  era  de  tierra  llana :  de  esta  isla  á  la  costa  ha^ 
bia  casi  una  legua,  al  cabo  Blanco  17,  y  á  la  seca  del  dia 
anterior  4  \  Por  la  tarde  sondaron  42  brazas,  y  desde 
que  se  puso  el  sol  fueron  toda  la  noche  al  SO.iS.  — El 
dia  12  desde  el  amanecer  hicieron  rumbo  del  O.  ^  SO. 
para  acercarse  a  tierra :  á  las  diez  hallaron  Una  seca  que 
estaba  E.  O.  con  la  isla  de  los  Patos,  distante  de  ella  cinco 
leguas:  la  seca  era  llana,  rasa  con  la  mar,  del  ancho  de 
una  nao  y  por  fuera  á  un  tiro  de  ballesta  sondaron  37  bra- 
zas en  fondo  piedra,  cuya  calidad  no  habian  encontrado  en 
toda  aquella  costa  desde  la  bahía  de  los  Santos ,  sino  fondo 

-  I      Documento  núm.  l4- 

-  a  ídem  ,  pero  los  nimbos  no  convienen  con  la  dirección  en  que 
conocemos  hoy  aquella  costa  ,  ni  la  distancia  que  expresa  de  ocho 
leguas  de  la  Seca  al  cabo  Blanco  se  ajusta  con  la  de  la  carta  del  De- 
pósito Hidrográfico  de  1798  ,  que  solo  señala  desde  el  cabo  á  lo 
mas  distante  del  bajo  siete  millas.  ' 

3  Aunque  las  distancias  no  convienen  con  las  de  la  Carta  del 
Depósito  Hidrográfico  de  Í798,  esta  isla  es  probablemente  la  q\ie 
dicha  Carta  nombra  isla  de  Reyes. 


20  VI AGES  AL  MALUCO. 

1^2.6.      lúnpio.  Al  medio  dia  observaron  la  latitud  48^40',  y  la 
=;;==  isla  de  los  Patos  demoraba  al  NNO.  distante  cinco  le- 
guas ^i El  13  no  anduvieron  por  estar  en  calma El 

14  al  amanecer  hallaron  una  isla  pequeña  con  cuatro  is- 
lotes que  distaban  dos  leguas  de  la  costa  ^' ;  por  la  maña- 
na tuvieron  viento  NE.  y  fueron  al  OSO.  para  acercarse 
á  la  tierra;  á  las  10  en  que  prolongaban  la  costa  á  distan- 
cia de  una  legua,  sondaron  17 brazas,  roca;  al  mediodía 
observaron  la  latitud  49°,  y  por  la  tarde  tres  horas  antes  de 
ponerse  el  sol  llegaron  al  través  del  puerto  de  S.  Julián  % 
, j-  Diez  leguas  antes  de  haber  llegado  á  este  puerto  se 
presentó  la  tierra  mas  alta  que  la  que  dejaban  atrás  ó  al 
N. ;  esta  tierra  alta  es  blanca ,  de  cimas  llanas ,  y  hace  mu- 
chas mesas  y  motillones  redondos  hasta  llegar  al  puerto 
de  S.  Julián,  siendo  también  llana  la  tierra  de  la  ribera 
hasta  cerca  de  la  entrada  de  aquel  puerto.  En  la  misma 
costa  al  NE.  del  puerto  hay  sucesivamente  dos  cabos  ta- 
jados ,  y.  sobre  ellos  una  montañeta  llana  que  parece  isla : 
tierra  adentro  de  estos  cabos  y  al  fin  de  las  montañas  blan- 
cas, se  ve  una  montaña  redonda  y  puntiaguda  mas  alta 
que  todas  las  anteriores ;  junto  á  ella ,  y  á  su  parte  del  SO. , 
hay  otra  semejante j  pero  mucho  mas  baja,  y  de  esta  va 
descendiendo  la  tierra  por  espacio  de  media  legua,  hasta 
hacer  una  punta  baja  que  está  en  la  entrada  del  puerto 
de  S.  Julián:  del  cabo  del  SO.  de  los  dos  mencionados 
sale  una  isleta  pequeña  y  llana  inmediata  á  la  tierra ,  y 
creyeron  que   de  ella  al  cabo  hay  poco  fondo  "*. — La 

"it  La  expresada  Carta  del  Depósito  Hidrográfico  de  1 798  no 
señala  por  allí  uinguna  isla  nombrada  de  los  Patos;  pero  la  Seca 
que  dice  el  Documento  niím.  14  estaba  E.  O.  con  esa  isla  ,  parece 
ser  el  bajo  que  se  halla  situado  en  la  Carta  al  ESE.  de  los  de  Es- 
teban ó  Bellaco  ,  y  estos ,  que  están  señalados  en  ella  con  tres  fa- 
rallones,  tal  vez  son  los  que  nombraban  isla  de  los  Patos. 

a  Esta  isla  pequeña  con  cuatro  islotes ,  que  distaban  dos  leguas 
de  la  costa ,  no  la  señala  dicha  Carta  de  17^8  ,  ni  el  Documento 
nxim.  14  ofrece  datos  para  situarla. 

3  Documento  niim.  14. 

4  La  citada  Carta  del  Depósito  Hidrográfico  de  1 798  no  se- 
ñala esta  isleta. 


SEGUN3X)    DE    LOAISA.  21 

tierra  de  la  parte  del  SO.  del  puerto  toda  es  llana  y  baja  1S26. 
sin  montaña  alguna ;  á  media  legua  al  SO.  del  puerto  se  , 
ven  en  la  costa  tres  isletas  que  atraviesan  para  fuera  ', 
y  desde  ellas  hasta  distar  cuatro  leguas  del  puerto  de  San- 
ta Cruz,  toda  la  costa  es  de  barrancas  tajadas  al  mar. ^_ 
La  elitrada  del  puerto  de  S.  Julián  no  se  ve  hasta  hallar- 
se junto  á  ella :  si  se  está  cerca  de  los  cabos  dichos  de  la 
costa  del  NE.  se  dirigirá  al  SO.  ó  se  irá  directamente  á 
la  punta  expresada  que  baja  de  las  montañas,  y  alli  se 
verá  la  entrada  que  corre  de  NE.  á  SO.  El  puerto  está  en 
latitud  S.  49°  30'  \ 

Los  dias  15  ,  16  y  17  anduvieron  voltejeando  con  ma- 
los tiempos  y  mar  al  través,  en  que  ganaron  muy  poco. 

El   17  por  la  tarde   se  hallaban  tanto  avante  con  el 

puerto  de  S.  Julián,  y  por  la   noche  tuvieron  viento 

NE El  18  al  medio  dia  estaban  sobre  el  abra  del  rio 

de  Santa  Cruz  donde  observaron  la  latitud  50°  10',  y 
por  la  tarde  entraron  en  este  puerto  donde  pensaron  ha- 
llar las  otras  cinco  naos ;  pero  en  una  isla  que  estaba  en- 
medio  del  rio,  encontró  el  piloto  de  la  S.  Gabriel  una 
cruz ,  y  á  su  pie  una  carta  que  llevó  al  capitán  general,  y 
decia  que  ocho  dias  antes  hablan  llegado  las  naos  alli,  y 
que  siendo  el  tiempo  bueno,  quedando  poco  verano,  ha- 
bían acordado  los  capitanes  ir  al  estrecho,  donde  15  le- 
guas adentro ,  en  la  parte  del  NE. ,  al  pie  de  la  sierra  mas 
alta  los  hallarían  ^.  n 

Desde  ocho  leguas  antes ,  ó  al  N.  del  puerto  de  San- 
ta Cruz ,  aparece  la  tierra  baja  y  llana,  y  sigue  asi  hasta 
la  entrada  del  puerto  :  al  SO.  de  este  es  tierra  alta,  cuya 
elevación  llana  empieza  desde  cuatro  leguas  largas  aden- 
tro del  rio;  en  la  división  de  esas  tierras  alta  y  baja  está 
el  puerto,  y  la  costa  toda  es  llana  cómo  una  mesa.  Desde 
que  se  descubra  el  abra  del  puerto  se  verá  en  la  costa  del 
SO.  ó  de  la  tierra  alta ,  un  cabo  blanco  tajado  al  mar 

1  "Tampoco  señala  estás  fres  isléfais;'**     *  *  C       "-^  '■•■'c 

2  Documento  niim.  1 4» 

3  Documentos  números  loy  14* 


22  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 526'.  alistante  del  rio  hasta  una  l^gua;  para  entrar  después  de 
^=1::;=  haber  recalado  sea  á  la  punta  del  N. ,  ó  á  la  del  S.  del 
rio,  se  irá  directamente  á  este  cabo ,  y  estando  cerca  de 
él  se  seguirá  por  la  cOsta  alta  con  proa  al  N. :  por  fuera  se 
verá  un  bajo  que  tiene  encima  i  i  braza  de  agua  en  baja 
mar,  corre  desde  enfrente  de  este  cabo  hasta  la  punta  baja  ó 
del  NE,  del  rio ,  y  entre  este  bajo  y  la  costa  alta  ó  del  SO. 
está  el  canal  de  entrada  y  salida  del  puerto,  donde  se  ha- 
llan 7  y  8  brazas  de  agua  en  baja  mar.  Cuando  en  la 
entrada  se  llegue  á  estar  entre  las  dos  puntas  del  rio  se 
acercará  mas  á  la  del  NE.  que  á  una  punta  de  arena  que 
hay  en  la  parte  del  SO.,  porque  de  esta  sale  un  banco 
hasta  mas  de  medio  rio  ;  pero  luego  que  se  doble  dicho  ban- 
co se  irá  separando  de  la  tierra  del  NE.  para  seguir  el  ca- 
nal, que  es  de  4^9  brazas.  A  continuación  se  verá  una 
isla  que  dista  una  legua  de  las  puntas  del  rio ,  á  la  cual  se 
dirigirá  por  fondo  de  8  á  10  brazas  en  baja  mar;  pero  al 
llegar  á  esta  isla  se  dejará  á  babor  y  se  irá  por  medio  del 
canal  que  ella  forma  con  la  tierra  del  NE. ;  este  canal  cor- 
re NNO. ,  SSE.  y  siguiéndolo  por  su  medianía  hasta  mas 
de  media  isla,  se  separará  luego  de  esta  acercándose  á 
la  íierra  de  estribor  para  dar'  resguardo  á  unos  bancos  que 
salen  de  la  punta  de  dicha  isla.  Luego  que  se  doblen  es- 
tos bancos ,  se  verá  en  la  tierra  firme  de  babor  un  cabo 
tajado  que  demorará  al  NO. ;  se  irá  derecho  á  él ,  y  ua  poco 
mas  adelante  se  surgirá  en  fondo  de  12  brazas.  Fuera  del 
canal  de  esta  entrada  hay  algunos  bancos  que  se  descubren 
en  baja  mar.  La  pleamar  sube  5  brazas  y  corre  mucho)  la 
marea.  En  el  puerto  se  tiene  pescado,  agua  dulce  y  leñas 
y  está,  como  se  dijo,  en  latitud  S.  50°  10'  ^  ;  >:j  tsÚ) 
El  dia  20  por  la  tarde  salieron  del  puerto  de  Santa- 
Cruz  y  fueron  al  SO El  21   por  k  mañana,  tuvieroit 

viento  SO ,  y  anduvieron  voltejeando- .^u'Hl  22^  coa  vieib 
to  SSO.,  continuaron  en  bordos  á  lámar  y:á  tierra,) pero 
por  la  noche  hicieron  rumbo  S.  i  SE.  hasta  la  mañana  si- 
guiente  El  2  3  amanecieron  cerca  del  rio  de  S.  Ildefon- 

I      Documento  niím.  l4'  "  '  '• 


SEGUKPO    DE    LOÁIS  A.  93 

SO :  tuvieron  calma  hasta  medio  día ,  y  la  boca  del  rio  es-      j  5^^. 
tá  en  latitud  de  51°  2,7'  \.  Aqui  hallaron  al  Pataje  que  se      ' 
había  detenido  para  ir  á  poner  la  carta  en  la  isla  del  rio 
de  Santa  Cruz  ,  y  siguieron  unidos ,  los  tres  buques  '. 

La  parte  del  N.  del  rio  de  S.  Ildefonso  forma  un  cabo 
alto ,  tajado  y  de  cumbre  llana :  en  la  parte  del  S.  de  la 
boca  se  ven  en  la  costa  siete  montañetas  que  parecen  ór- 
ganos :  la  primera  del  N.  es  mas  baja  que  la  segunda  y 
tercera  ,  que  son  las  mas  altas ;  de  estas  van  bajando  has- 
ta la  última  del  S. ,  que  es  la  mas  pequeña  j  y  entre  otras 
siete  hay  cinco  puntas  qué  parecen  frailes ;  de  modo  que 
desde  la  primera  del  N.  hasta  las  dos  altas ,  cuasi  se  ven 

tantas  como  desde  alli  á  la  del  S Antes  de  llegar  á  este 

rio  y  sobre  su  boca,:hay  muchas  secas  de.  peñas  que  sa- 
lea cuatro  leguas  á  la  mar ,  y  la  entrada  tiene  ademas  muy 
poco  fondo  que  no  admite  nao  grande.  Esta  abra  se  equi- 
voca con  la  del  estrecho ;,  y  luego  que  se  reconozca,  es 
preciso  separarse  de  ella  \ 

El  dia  24  desde  la  inmediación  de  los  bajos  de  la  boca 
del  rio  de  S.  Ildefonso ,  hicieron  rumbo  del  SE.,  y  á  las 

10  de  la  mañana  estaban  con  el  cabo  de  las  Vírgenes.i 

Este  cabo  es  alto,  tajado  y  de  cumbre  llana  como  una 
mesa  :  á  la  mitad  del  cabo,  entre  él  y  la  mar,  hay  playa 
de  arena  que  á  dos  leguas  al  SO.  de  dicho  cabo  forma 
una  punta  aguda  como  un  cuchilló :  desd^  el  cabo  hasta 
esta  punta,  encima  de  la  playa,  y;  á  una  milla  de  la 
mar  toda  la  costa  es  alta  y  llaaia  como  la  tierra  del  cabo; 
y  pasada  esta  punta,  que  se  nombra  de  las  Vírgenes  '^, 
hay  en  la  parte  del  SO.  una  bahía  que  tiene  el  mismo 
nombre.  \ 


I      Documento  idem ,  y  este  rio  es  el  que  en  las  Cartas  del  De- 
pósito Hidrográfico  de  Madrid  se  npmbra  rio  Gallegos. 

a      Documento  niím..  lo,  '  •       . 

3  Documento  núm.  14. 

4  I^a  Carta  del  estrecho  de  Magallanes,  impresa  en  Madrid 
en  1788  ,  le  nomtra  pupta  de  Miera,  i  ,' .  ,^^««0^00  s'iúu.^tx  l^  ■íoi 

5  Documento  num.  14.  .>•!  .mmi  oln-^m/jrK.a      ;. 


¿4  yiAGES  AL  MALUCO. 

1^  §.  IL 


£/  Comendador  Fr.  García  de  Loaisa  navega  en  el  estre- 
ocíji  •■  cho  de  Magallanes. 

-■-  El  dia  24  de  Enero  de  i§26  (que  fue  el  mismo  en 
que  Andrés  de  Urdaneta  y  sus  cinco  compañeros  llegaron 
por  tierra  al  sitio  en  que  estaba  la  gente  de  la  nao  per- 
dida) entraron  por  el  cabo  de  las  Vírgenes  la  nao  Capita- 
na, la  S.  Gabriel  y  el  Pataje  '^.  Vieron  los  de  estas  naos 
mucha  gente  en  tierra  que  hacia  señas,  y  el  general  en- 
vió el  Pataje  á  saber  que  cosa  era.  Condujo  al  tesorero  de 
la  nao  Santi  Spiritus  Hernando  de  Bustamante ,  al  clérigo 
Juan  de  Areyzaga  y  al  tesorero  de  la  nao  Parral  Juan 
de  Benavides  ;  é  informado  de  haberse  perdido  la  nao 
Santi  Spiritus  cerca  de  la  punta  de  las  Vírgenes,  de  ha- 
berse ahogado  nueve  hombres,  de  que  la  Anunciada  y 
las  caravelas  Parral  y  S.  Lesmes  hablan  perdido  los  bate- 
les, y  de  que  el  capitán  Juan  Sebastian  de  Elcano  habia 
ido  á  meter  esas  naos  en  el  estrecho  *  no  quiso  detener- 
se mas  alli;  y  dirigiéndose  á  embocarlo',  dio  fondo  por 
la  noche  á  cuatro  leguas  de  la  primera  angostura  ^ — El 
dia  25  por  la  mañana  entraron  por  dicha  angostura  ;  pero 
antes  de  revasarla  tuvieron  la  marea  vaciante  que  les  obli- 
gó a  dar  fondo  en  5  brazas ;  en  baja  mar  se  levaron  y 
fueron  hasta  la  bahía  de  la  Victoria ,  donde  hallaron  la 
nao  Anunciada  y  las  caravelas  Parral  y  S.  Lesmes  "*,  an- 
cladas á  dos  leguas  adentro  de  la  angostura,  y  dieron  fon- 
do cerca  de  ellas  ^ . 

Desde  la  punta  de  las  Vírgenes  demora  la  emboca- 

1  Documentos  números  l4y  26. 

2  Documento  niím.  10. 

3  Documentos  núms.  10  y  14 En  la  citada  Carta  del  estre- 
cho impresa  en  1 788  ,  se  nonJ)ra  Angostura  de  nuestra  Señora  de 
la  Esperanza. 

4  Documento  mím.  14.  —  En  dicha  Carta  la  bahía  de  la_  Vic- 
toria se  nombra  ensenada  de  las  Once  mil  Vírgenes.  "  "^  •  '^1'/*  '..  " 

5  Documento  mím.  10.  ■ u^u^^^     o 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  2$ 

dura  del  estrecho  ó  primera  angostura  al  O.,  distante  lo  1^2.6. 
leguas ;  la  angostura  corre  de  NE.  i  E.  á  SO.  i  O.  con  el  == 
largo  de  tres  leguas  y  el  menor  ancho  de  una  legua  es- 
casa :  para  reconocerla ,  desde  que  se  llegue  á  k  punta 
de  las  Vírgenes  se  correrá  al  O.  :  cuatro  leguas  antes  de 
llegar  á  la  boca  se  verá  en  la  costa  de  estribor  una  sa- 
blera blanca  que  sube  por  la  montaña  hasta  la  cima,  y 
pasada  la  sablera,  la  tierra  es  mas  alta;  en  llegando  á  es- 
tar tanto  avante  con  dicha  sablera,  se  irá  al  OSO.  y  na- 
vegando cuatro  leguas  á  este  rumbo  se  recalará  á  tres 
grandes  montes  de  arena  que  parecen  islas  sin  serlo  ,  y  es- 
tan  en  la  costa  de  babor,  desde  cuyo  parage  se  verá  la  boca 
de  la  angostura:  en  la  tierra  de  estribor  y  NNO. ,  SSE. 
con  dichos  montes  de  arena,  se  verá  un  monte  redondo 
alto ,  y  dos  mas  pequeños  que  también  parecen  islas  sin 
serlo ;  de  estos  tres  montes ,  el  del  medio  es  ei  mas  eleva- 
do, todo  de  arena  limpia  blanca;  los  otros  dos  son  mas 
pequeños ,  y  aunque  también  de  arena ,  tienen  encima  al- 
gunas matillas  '. 

Desde  que  se  esté  dentro  del  cabo  de  las  Vírgenes 
hasta  la  boca  del  estrecho  ó  angostura,  se  puede  surgir 
en  toda  la  costa  de  estribor  en  fondo  limpio  de  1*8  ,20 
y  25  brazas ,  igualmente  que  en  toda  la  costa  del  S. ,  y 
es  mejor  navegar  por  esta  que  por  la  del  N. A  la  en- 
trada de  la  angostura  se  ira  por  medio  canal,  porque 
hay  bancos  á  una  y  otra  parte ,  y  -^e  hallará  fondo  en  40 
04$  brazas.  Al  re  vasar  dicha  angostura  se  continuará  por 
medio  canal,  en  el  que  siemprese  hallará  el  mismo  fondo  ó 
algo  mayor,  sin  aproximarse  á  la  punta  de  estribor  mas 
que  á  cerca  de  una  milla,  porque  de  ella  salen  muchas 

cabezas  que  tienen  poca  agua Si  se  quiere  ir  á  surgir 

se  seguirá  por  la  costa  de  estribor,  y  á  distancia  de  tres 
leguas  se  hallará  la  bahía  de  la  Victoria,  que  .estando  en 
ella  se  presenta  cerrada  sin  que  se  vea  por  donde  se  en- 
tró, y  tiene  poco  fondo;  en  baja  mar  hay  4  brazas.  Tan- 
to en  ella  como  en  la  angostura  sube  la  marea  una  braza, 

I     Documento  núm.  ■i4» 
TOM.  V.  D 


26  VI AGES  AL  MALUCO. 

1526.  y  el  fondo  es  de  roca  llana  de  mal  tenedero  '. 
==  Luego  que  el  general  dio  fondo  en  la  bahía  de  la  Vic- 
,  toria^  mandó  á  Martin  de  Valencia  que  con  sus  amigos  y 
criados  se  pasase  á  la  nao  Anunciada;  que  D.  Rodrigo 
de  Acuña  volviese  á  la  S.  Gabriel;  que  Juan  Sebastian 
de  Elcano  con  las  dos  caravelas  Parral  y  S.  Lesmes,  y  el 
Pataje  fuese  al  sitio  de  la  nao  perdida  á  recoger  la  gente 
y  ropa  que  se  habia  salvado ;  que  D.  Rodrigo  le  diese  su 
batel  para  que  pudiesen  cargar,  y  á  la  S.  Gabriel  le  dio 
el  esquife  de  la  Capitana  para  que  se  sirviese  con  él  *. 

El  dia  26  de  Enero  partió  Juan  Sebastian  de  Elcano 
con  dichos  tres  buques  á  su  comisión  ^  :  inmediatamente 
que  llegó  al  sitio  del  naufragio,  empezó  á  embarcar  en  las 
caravelas  cuanto  habia  alli ;  y  habiendo  acabado  de  car- 
gar, se  levantó  un  viento  recio  que  les  obligó  á  salir  de 
aquel  parage ,  dejando  metido  en  un  arroyo  al  Pataje  por- 
que el  viento  le  era  contrario ,  y  al  batel  de  la  S.  Gabriel, 
que  tenia  para  cargar  las  bombas  de  la  Santi  Spiritus. 
La  caravela  Parral  de  D.  Jorge  Manrique  entró  hacia  el 
estrecho ,  y  la  S.  Lesmes ,  de  Francisco  de  Hoces ,  corrió 
para  afuera  '*. 
Febrero.  En  la  bahía  de  la  Victoria ,  con  esta  misma  tormenta 

===  de  viento  OSO.  el  dia  8  de  Febrero,  garraron  las  tres  naos 
Capitana ,  Anunciada  y  S.  Gabriel  ^ :  la  Capitana  con 
cinco  anclas  y  cinco  ayustes  llegó  hasta  cerca  de  tierra, 
donde  dio  infinitas  tocadas ,  hizo  mucha  agua  ^ ,  echaron 
al  mar  todo  lo  que  tenia  arriba ,  le  cortaron  las  obras  muer- 
tas '' :  estuvo  casi  perdida  y  la  desamparó  el  capitán  gene- 
ral y  demás  gente  que  saltó  á  tierra,  excepto  el  maestre 
y  los  marineros  *.  — El  dia  9  cedió  un  poco  el  viento  y 


I  Documento  niím.  l4- 

z  Documentos  números  ID  y  26. 

3  Documento  niím.  14. 

4  Documentos  números  lO  y  3.6. 

5  Documentos  niímeros  10  y  1 4» 

6  '  Documento  nixm.  l4« 

7  Documento  núm.  g. 
o  Documento  núm.  26» 


SEGUNDO   DE    LO  AIS  A.  1J 

sacaron  ia  nao  algo  afuera  ^ — El  lo  acabaron  de  sacar      ^52^- 
la  nao  hasta  tenerla  tanto  avante  del  sitio  en  que  estaba  == 
antes  de  garrar :  este  dia  le  quitaron  el  timón  y  lo  metie- 
ron abordo  para  componerlo  porque  estaba  roto  y  maltra- 
tado ,  y  el  dia  1 1  calaron  el  timón  en  su  lugar  '^. 

El  mismo  dia  1 1  por  la  mañana  se  hizo  á  la  vela  la 
S.  Gabriel ,  y  saliéndose  de  la  bahía  de  la  Victoria  y  an- 
gostura del  estrecho,  fue  á  surgir  junto  á  la  boca  en  la 
costa  del  N. ;  y  por  la  tarde  dio  la  vela  la  Anunciada  y 
se  salió  del  estrecho  ^  De  la  S.  Gabriel  enviaron  por  tier- 
ra á  su  tesorero  Juan  Salmerón ,  noticiando  al  general  que 
allí  habia  un  razonable  puerto  para  aderezar  la  nao  Ca- 
pitana ;  al  mismo  tiempo  llegó  la  caravela  Parral ,  donde  i 
estaba  Juan  Sebastian  de  Elcano  "* ,  cargada  de  la  merca- 
dería de  la  nao  Santi  Spiritus,  y  surgió  junto  á  la  S.  Ga- 
briel ;  y  el  dia  12  llegó  la  nao  Anunciada  ;  pero  no  pu- 
diendo  tomar  el  surgidero  en  que  se  hallaba  la  S.  Ga- 
briel, salió  á  la  mar  donde  la  vieron  andar  bordeando  \ 

La  nao  Capitana,  que  ya  tenia  abordo  el  capitán  ge- 
neral y  gente  que  habia  saltado  á  la  costa,  dio  la  vela  en 
la  bahía  de  la  Victoria ,  y  saliendo  del  estrecho  después 
de  puesto  el  sol,  envió  D.  Rodrigo  de  Acuña  el  esquife 
á  enseñarle  la  entrada,  batiéndole  una  bandera  para  que 
se  acercase  a  tierra;  pero  no  entendiendo  esta  señal,  ó  no 
pudiendo  llegar  adonde  estaba  la  S.  Gabriel ,  fue  a  sur- 
gir en  la  costa  del  Sur  a  tres  leguas  de  aquella  nao  ^ :  la 
S.  Gabriel  y  la  Parral  dieron  la  vela  y  fueron  á  fondear 
junto  á  la  Capitana  ^  j  cuando  llegaron  á  ella ,  ya  se  le 
habia  unido  la  caravela  S.  Lesmes,  de  Francisco  de  Ho- 
ces * ,  que  habiendo  corrido  para  afuera  con  el  temporal 


1  Documento  núm.  14. 

2  Documento ,  ídem. 

3  Documento ,  ídem. 

4  Documento ,  idem. 

5  Documento  ,  nxím.  i  O- 

6  Documentos  mimaros  lO  y  l4« 

7  Documentos  idem. 

8  Documento  núm.  10. 


aS  VIAGES  AL  MALUCO. 

j536.      por  la  costa  hacia  el  S.  hasta  55°  de  latitud,  dijeron  los 
===  de  este  buque /que  les  farecia  que  era  allí  acabamiento 
de  tierra  '  ;  y  en  medio  de  esto  la  nao  Anunciada  no  pa- 
recía '. 

A  la  nao  capitana  se  le  rompió  el  ancla  por  junto  á  la 
cruz,  y  andaba  voltejeando  con  el  trinquete  ^  Mandó  el 
general  llamar  á  los  capitanes  y  oficiales  de  S.M. ,  y  acorda- 
ron volver  al  rio  de  Santa  Cruz  á  adobar  aquella  nao  '*  que 
estaba  muy  maltratada  de  los  golpes  que  habia  dado  en 
tierra,  y  hacia  mucha  agua;  con  cuyo  acuerdo  salieron 
fuera  del  cabo  de  las  Vírgenes  para  el  rio  de  Santa  Cruz, 
dejando  al  pataje  y  al  batel  de  la  nao  S.  Gabriel  dentro  del 
arroyo.  Estaban  como  á  1 5  leguas  del  cabo  de  las  Vírge- 
nes ,  cuando  mandó  el  general  á  D.  Rodrigo  de  Acuña, 
capitán  de  la  S.  Gabriel ,  que  volviese  á  donde  estaba  el 
pataje  ,  porque  el  tiempo  iba  abonanzando ,  que  tomase  su 
batel,  y  dijese  al  capitán  de  dicho  pataje  que  iban  á  Santa 
Cruz,  á  cuyo  puerto  procurase  dirigirse  lo  mas  pronto 
posible.  D.  Rodrigo  respondió  ai  general:  ¿cómo  queria 
que  con  tal  tormenta  volviese  alli  á  perderse?  El  general 
le  dijo  que  era  necesario  para  tomar  su  batel  ,^  porque  no 
habia  bateles ,  y  D.  Rodrigo  repitió :  ¿  por  qué  lo  quería 
enviar  á  donde  él  no  queria?  Pero  al  fin  hubo  de  ir  \ 

El  día  1 3  de  Febrero  entraron  en  el  rio  de  Santa  Cruz 
las  naos  Victoria,  Parral  y  S.  Lesmes;  echaron  toda  la 
ropa  en  tierra;  pusieron  la  nao  Victoria  en  seco;  le  ha- 
llaron rotas  tres  brazas  de  quilla  y  todo  el  codaste ;  la  tu- 
vieron varada  ocho  mareas  para  remediarla  lo  mejor  que 
pudieron  ^ ,  primero  con  tablas  y  después  con  planchas  de 
plomo,  favorecidos  de  buenas  mareas  que  en  aguas  vivas 
crecían  cinco  brazas ;  pero  la  adobaron  á  costa  de  gran- 
des penalidades ,  por  tener  que  trabajar  en  el  agua  ^ 

1  Documento  núm.  26. 

2  Documento  niím.  10. 

3  Documento  núm.  \^. 

4  Documentos  núms.  lO  y  26. 

5  Documento  niím.  26. 

6  Documento  núm.  l4« 

7  Documento  núm.  26. 


SEGÜNIX)   DE    LOAISA.  29 

La  gente  del  pataje  Santiago,  que  quedaba  con  el  ba-  ios  tí. 
tel  de  la  nao  S.  Gabriel  en  el  arroyo  expresado,  ignora-  ==== 
ba  la  tormenta  y  averías  de  las  naos,  y  las  suponían  en  la 
bahía -de  la  Victoria;  para  cerciorarse  acordaron  el  capitán 
Santiago  de  Guevara  y  el  clérigo  Juan  de  Areizaga  que 
dicho  elérigo  con  tres  compañeros  fuesen  por  tierra  en 
busca  del  general  y  de  las  naos,  llevando  comida  para 
cuatro  días  y  distancia  de  cuarenta  leguas.  Caminaron  es- 
tos hombres  por  muchas  ciénagas  y  lagunas  de  buena 
agua ;  llegaron  á  la.  bahía  de  la  Victoria ,  donde  no  vieron 
las  naos ,  y  continuando  una  legua  mas ,  se  aseguraron  de 
que  no  estaban  alli ,  y  regresaron  al  sitio  del  pataje.  A  su 
vuelta  vieron  cepos  de  artillería,  maderos- y  pipas  que  la 
nao  capitana  habia  alijado,  de  donde  infirieron  lo  que  ha- 
bía acaecido.  El  día  siguiente  caminaron  sin  hallar  que 
comer  sino  fruta  silvestre ,  desconocida  y  de  mal  gusto; 
descubrieron  la  nao  S.  Gabriel  que  iba  á  la  vela  en  busca 
de  su  batel  y  del  pataje :  su  capitán  notició  á  Santiago  de 
Guevara  el  puerto  en  que  estaban  las  naos ,  y  le  dijo,  que 
permitiéndolo  el  tiempo  fuese  adonde  hicieron  el  alijo ,  to- 
mase los  cepos  y  cureñas  de  artillería,  y  se  fuese  á  unir  con 
el  general  al  puerto  de  Santa  Cruz.  El  clérigo  y  sus  com- 
pañeros se  entraron  en  el  pataje  ^ ;  pero  desnudos ,  porque 
en  esta  comisión  los  patagones  los  despojaron  de  sus  ves- 
tidos ,  después  de  haber  perdido  en  el  camino  á  uno  de  los 
compañeros  nombrado  Juan  Pérez  de  Higuerola  '. 

Después  que  D.  Rodrigo  de  Acuña  tomó  en  el  cabo 
de  las  Vírgenes  el  batel  de  su  nao  S.  Gabriel ,  el  pataje 
Santiago  se  trasladó  de  aquel  cabo  á  la  bahía  de  la  Victo- 
ria ,  donde  la  Capitana  habia  alijado.  Recogió  algunas  bo- 
tas y  otras  cosas,  y  se  fue  con  ellas  al  rio  de  Santa  Cruz  ^ 
donde  entró  el  dia  i.°  de  Marzo,  dando  noticia  de  que  la  Marzo. 
nao  S.  Gabriel  habia  tomado  su  batel,  pero  que  no  sabían  === 


I     Herrera ,  Déc.  3.*  ,  lib.  g  ,  cap.  4.° ,  pág.  z6l . — Oviedo  ,  lib. 
20,  cap.  5.°,  fol.  a3  y  vuelto. 

a     Oviedo  ,  2.*  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  6°,  pág.  24  y  a  5. 

n       Tjrtfrnmpntn  niím\   n 


3     Documento  núm.  g. 


3  o  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 52(5.     de  ella  ^.  Allí  aderezaron  también  las  caravelas  Parral, 
===  S.  Lesmes  y  el  Patage,  é  hicieron  aguada  y  leña  '. 

En  Santa  Cruz  hacian  gran  cantidad  de  pesca  con  un 
chinchorro  ,  y  cuando  diariamente  vaciaba  la  marea ,  agar- 
raban muchos  peces  que  quedaban  en  seco.  En  una  isleta 
todos  los  dias  sallan  al  sol  lobos  marinos,  y  fueron  allá 
cosa  de  treinta  y  seis  hombres  que  se  dividieron  en  seis 
partes ,  contando  con  seis  individuos  para  matar  cada  lobo. 
En  una  playa  en  que  desembarcaron  y  por  donde  camina- 
ban, hallaron  tantos  patos  sin  alas,  que  no  podian  transi- 
tar; pero  llegaron  en  fin  adonde  estaban  los  lobos,  y  ape- 
sar  de  llevar  ganchos  para  asirlos  y  porras  ,  alabardas  y 
lanzas,  solo  pudieron  matar  uno  que  estaba  durmiendo 
mas  arriba  que  los  otros ,  y  eso  á  costa  de  romper  todas  las 
armas  y  aparejos  que  llevaban.  Abrieron  aquel  lobo  y  le 
hallaron  en  el  buche  muchas  piedras  lisas  tan  grandes  y 
mayores  que  una  mano ;  en  los  cuartos  delanteros  tenia 
tanta  carne  como  un  buey ,  pero  en  los  traseros  cuasi  no 
tenia  nada:  los  cazadores  comieron  el  hígado,  y  con  eso 
los  mas  se  desollaron  desde  la  cabeza  hasta  los  pies  ^. 

En  todo  el  tiempo  que  estuvieron  en  el  puerto  de  Santa 
Cruz  no  supieron  de  la  Anunciada  ni  de  la  S.  Gabriel,  y 
aparejadas  las  naos  Victoria,  Parral,  S.  Lesmes  y  el  pataje, 
salieron  de  aquel  puerto  el  dia  29  de  Marzo:  navegaron 
en  demanda  del  estrecho  con  tiempos  alternativamente 
Abril,  buenos  y  malos :  el  dia  2  de  Abril  amanecieron  cerca  del 
===  xlo  de  S.  Ildefonso ,  donde  por  mal  tiempo  se  separó  de  la 
Capitana  el  Pataje  que  entró  en  dicho  rio ,  y  en  una  isleta 
que  tiene  mataron  á  palos  tantas  aves  que  no  huian  ni 
podian  volar,  que  llenaron  ocho  pipas,  donde  las  pusieron 
en  salmuera.  Salió  de  aquel  rio  el  Pataje,  que  se  unió  á  las 
otras  naos,  y  el  dia  5  entraron  por  el  cabo  de  las  Vír- 
genes '*. 

1  Documento  núm.  14. 

2  Documento  n.  26. 

3  Documento  ídem. 

4  Documento  núm.  14. —  Herrera  ,  Décad.  3.*,  lib.  g  ,  cap.  4°  , 
pág.  261.  —  Oviedo  ,  2.*  part.,  lib.  20  ,  cap.  8  ,  fol.  27  vuelto.  — 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  3 1 

El  8  de  Abril  al  amanecer  embocaron  la  primera  an- 
gostura, y  salieron  de  ella  á  las  9 El  Pataje  se  habia  _ 

adelantado  con  viento  fresco ,  de  modo  que  cuando  él  en-  ' 
bocaba  ya  la  segunda  angostura,   vieron  sus  individuos 
que  la  Capitana  y  las  otras  naos  empezaban  á  entrar  por 
la  primera,  por  lo  que  dieron  fondo,  y  á  la  mañana  si- 
guiente fue  el  capitán  Santiago  de  Guevara  á  dar  razón 

al  general  de  haberse  adelantado  forzado  del  tiempo  ' 

Al  O.  i  SO.  de  la  primera  angostura ,  distante  i  o  leguas^ 
está  la  segunda  del  ancho  de  dos  leguas,  con  cuatro  de 
largo,  corre  jNISE,  SSO,  y  entre  ambas  angosturas  hay 
un  golfo  de  unas  10  leguas  de  ancho  con  muchas  ense- 
nadas. Yendo  de  la  primera  angostura  al  rumbo  dicho  del 
O.  i  SO. ,  se  verá  luego  la  boca  de  la  segunda ;  en  ella  se 
puede  ir  por  medio  canal  ó  mas  cerca  de  la  costa  del  N. 
que  de  la  del  S. ;  tiene  mucho  fondo,  y  si  se  quiere  sur- 
gir, se  arrimará  á  la  costa  del  N.  con  el  escandallo  en  la 
mano  hasta  hallar  buen  fondo  limpio  *. 

Saliendo  de  esta  angostura  hay  un  gran  golfo  de  unas 
1 2  leguas  de  ancho :  en  su  costa  del  E.  se  forman  dos  ba- 
hías grandes  ^,  y  en  la  del  O.  hay  otra  que  entra  mas 
de  1 2  leguas  en  vuelta  del  ONO. ,  y  tendrá  cinco  de  an- 
cho de  !NE.  á  SO  '*_  Antes  que  se  llegue  á  esta  bahía,  hay 


Ya  queda  dicho  que  en  las  Cartas  españolas   el  rio  de  S.  Ildefonso 
se  nombra  rio  Gallegos. 

1  Herrera  ,  Decad.  3.*,  lib.  g  ,  cap.  4-°5  Pág.  2^2. —  Oviedo, 
2.*  part.  y  lib.  20  ,  cap.  8  ,  fol.  28.  —  En  la  Garta  del  estrecho  de 
Magallanes  impresa  en  Madrid  en  1 788,  se  nombra  á  la  segunda 
angostura  Angostura  de  S.  Simón. 

2  Documento  núm.  14» 

3  Parece  que  una  de  e'stas  dos  bahías  es  el  espacio  que  media 
entre  el  cabo  de  S.  Vicente  ,  la  isla  Santa  Marta ,  la  de  Santa  Mag- 
dalena y  el  bajo  Martinez  ,  y  la  otra  el  espacio  siguiente  en  que  está 
la  isla  Contramaestres  ;  pero  tal  vez  lo  serán  las  dos  ensenadas  que 
se  forman  entre  el  cabo  de  S.Vicente  y  punta  de  la  Gente ,  y  entre 
esta  punta  y  el  cabo  de  S.  Valentin.  —  Carta  citada  del  estrecho  cíe 
Magallanes  ,  impresa  en  I788. 

4  Esta  bahía  es  la  que  se  forma  entre  la  punta  de  nuestra  Se- 
ñora de  Gracia ,  y  la  isla  Santa  Isabel ,  y  que  termina  al  O.  en  la 
ensenada  nombrada  bahía  de  S.  Bartolomé.  —  Garta  idem. 


1 526. 


32  VI AGES  AL  MALUCO. 

liíiií).    buen  fondeadero  con  abrigo  hasta  el  SE.  donde  se  puede 
■  surgir  en  fondo  limpio  \ 

Fuera  de  la  segunda  angostura  se  verá  una  isla  pe- 
güeña  ,  que  dista  tres  leguas  desde  la  salida  de  dicha  an- 
gostura ,  y  está  casi  una  legua  de  la  tierra  mas  cercana  de 
la  septentrional  del  estrecho  \  Se  dirigirá  á  esta  isla,  pero 
luego  se  dejará  á  babor  para  pasar  algo  distante  de  ella  '. 

Desde  esta  isla  demora  la  tercera  boca  de  las  Monta- 
ñas nevadas  al  SSO.  5.°  S. ,  cuya  boca  dista  2,3  leguas  con- 
tadas desde  la  entrada  de  la  segunda  angostura  "*:  sobre 
ese  rumbo  se  verá  otra  isla  que  dista  dos  y  media  leguas 
de  la  anterior  %  y  se  pasará  á  una  legua  de  ella  haciendo 
rumbo  del  SO.,  sin  acercársele  mas,  porque  despide  algu- 
nos bancos  que  tienen  5 ,  6  y  7  brazas ;  siguiendo  dicho 
rumbo  se  irá  por  el  canal  de  gran  fondo  ^. 

En  una  de  dichas  isletas  surgieron  las  naos ,  y  allí  se 
prendió  fuego  en  una  caldera  de  brea  de  la  nao  Capitana, 
empezando  á  arder  de  modo  que  por  poco  se  abrasa  su 
gente,  sino  por  la  diligencia  con  que  logró  apagarlo.  Mas 
adelante  de  dichas  islas  encallaron  en  un  yerbazal  porque 
erraron  el  canal  '' ;  pero  luego  salieron  á  flote ,  por  estar 
la  mar  llana  como  un  rio  manso  *. 

Cuando  se  esté  tanto  avante  con  la  segunda  de  las 
expresadas  islas,  teniéndola  en  elE. ,  se  verá  por  estribor 
al  O.  una  abra  que  se  llama  puerto  de  la  Concepción  y 

1  Documento  1 4- 

2  Esta  es  la  isla  Santa  Marta.  —Carta  ídem. 
o     Documento  mim.  i4- 

4  La  tercera  boca  de  las  montañas  nevadas  parece  ser  la  que 
está  formada  entre  la  punta  de  Santa  Ana  en  la  costa  del  N.  del 
estreclio  ,  y  el  cabo  de  S.  Valentín  en  la  tierra  del  fuego  ,  bien  que 
también  lo  parece  la  que  se  forma  por  el  cabo  S.  Isidro  ,  y  la  punta 
S.  Joaquiu  y  puerto  de  S.  Antonio.  —  Carta  idem. 

5  Esta  isla  es  la  de  Santa  Magdalena.  —  Carta  idem. 

6  Documento  i4- 

7  La  citada  Carta  del  estrecbo  no -señala  por  alli  ningún  bajo  ó 
3'erbazal  donde  pudiesen  encallar  las  naos ;  pero  habiendo  sido  por- 
que erraron  el  canal ,  pudo  acaecer  en  la  tierra  anegadiza  que  se- 
ñala dicba  Carta  en  la  costa  del  E.  de  aquella  parte  del  estrecho. 

8  Documento  núm.  26. 


SEGUNDO    DE   lOAlSA.  33 

es  bueno,  cerrado  y  de  fondo  limpio  ':  si  se  quiere  sur-  1^2.6. 
gir  en  él ,  se  procurará  pasar  á  un  tiro  de  escopeta  de  la  === 
punta  de  babor  de  la  entrada ,  sin  acercarse  mas  á  la  tier- 
ra de  esta  parte ,  porque  tiene  algunas  recuestas ,  y  de 
ese  modo  se  irá  por  fondo  de  20  brazas:  dentro  se  surgi- 
rá donde  se  quiera  en  18  hasta  25  brazas — Saliendo  de 
este  puerto  para  ir  á  la  tercera  boca  de  las. montaiías.  ne- 
vadas, se  hará  el  rumbo  del  S.  i  SO  '\   i  orÍDn/í  uhoíioh 

Desde  que  se  tenga  la  segunda  isla  al  E.  y  el  expre- 
sado puerto  de  la  Concepción  al  O. ,  siguiendo  al  rumbo 
del  SO.  se  conocerá  la  boca  del  estrecho  de  las  montañas 
nevadas ,  porque  se  verá  por  la  proa  una  montaña  eleva- 
da hecha  á  dos  aguas,  cuya  altura  está  al  medio  y  des- 
ciende para  el  NO.  y  ESE. ,  haciendo  en  cada  una  de  am- 
bas partes  cuatro  cabezas  en  forma  de  dientes  de  sierra 
francesa ;  á  la  parte  del  SE.  hay  otra  montaña  pequeña, 
y  entre  esta  y  la  grande  queda  una  quebrada  :  bajando 
una  legua  de  la  montaña  pequeña  está  la  mar ,  la  bajada 
parece  un  hocico  de  tonina,  y  este  parage  es  la  entrada 
del  estrecho  nevado  ^. 

Para  entrar  en  este  estrecho ,  se  acercará  á  la  punta  de 
dicha  bajada ,  y  luego  se  verá  la  boca :  en  la  costa  del  E. 
á  ocho  leguas  de  la  expresada  montaña  hay  un  golfo 
grande ,  que  no  se  debe  tomar  por  el  estrecho ,  pues  no 
tiene  salida  "^ :  E,  O. ,  con  la  misma  punta ,  hay  otra  boca 
de  golfo  mas  angosta  que  se  debe  dejar ,  siguiendo  siem- 
pre la  costa  del  O.  ' ;  y  para  conocer  mejor  la  montaña 
"de  que  se  habló ,  hallándose  junto  á  ella  se  verá  á  su  par- 
te del  O.  otra  montaña  mas  llana ,  entre  las  dos  queda  una 
quebrada  honda ,  hay  poco  ángulo  de  una  á  otra ,  y  an- 

I  Esta  abra  ó  puerto  de  la  Concepción  parece  ser  la  que  se 
forma  entre  la  isla  Santa  Isabel  y  el  cabo  Negro ,  y  tal  vez  lo  será 
la  ensenada  de  Laredo  que  está  un  poco  mas  al  S.  — Carta  idem. 

a     Documento  núm.  i4- 

3  Documento  idem. 

4  Este  golfo  grande  parece  ser  la  entrada  del  canal  de  S.  Se- 
bastian. —  Carta  idem. 

5  Esta  boca  de  golfo  mas  angosta  puede  ser  la  de  la  ensenada 
de  Lomas.  —  Carta  idem. 

TOMO  V.  E 


34  VIAGES   AL   MALUCO. 

i526.     ^^^  Sí^^  s^  llegue  á  esta  se  verá  también  una  punta  del- 

-:  gada,  cuyo  extremo  parece  una  isleta,  pero  no  lo  es  ^.  La 

costa  del  SE.  es  de  montañas  muy  altas  llenas  de  nieve  y 

por  encima  de  las  primeras  sale  una  montaña  grande  que 

hace  dos  puntas "". 

El  dia  1 6  de  Abril  llegaron  las  naos  á  la  punta  delga- 
da de  la  montaña  ó  tercera  boca  del  estrecho:  esta  boca 
tiene  de  ancho  i  |  legua  larga ,  y  el  estrecho  es  corto  ^, 
la.  costa  del  SE.  va  huyendo  ^  hace  una  ensenada  grande  *, 
y  al  S.  de  la  expresada  punta  delgada  hay  en  dicha  costa 
del  SE.  una  boca  no  muy  ancha,  que  es  opinión  sale  á  la 
mar  ^ ,  cuya  boca  tiene  una  isleta  en  la  parte  del  NE  ^. 
Desde  que  se  doble  la  expresada  punta  delgada  se 
verá  otra  punta  en  la  costa  del  KIE.,  que  dista  lo  i  le- 
guas de  la  anterior  y  corren  NE.  SO.  ':  una  milla  antes 
de  llegar  á  esta  punta  del  SO.  hay  tres  isletas  junto  á  tier- 
ra, dos  son  pequeñas  y  una  mas  grande  ^  y  forman  un 
buen  puerto  cerrado  y  chico  que  junto  á  la  peña  tiene  7 
brazas  de  agua :  se  puede  entrar  en  él  por  cualquiera  de 

^^  La  punta  delgada  que  expresa  el  Documento  núm.  14  ,  parece 
ser  la  de  Santa  Ana  ,  y  tal  vez  'será  el  cabo  S.  Isidro.  —  Carta 
Ídem. 

2  Documento  nvim.  l4- 

3  El  menor  anclio  que  señala  por  allí  la  expresada  Carta  del 
estrecho  ,  es  de  tres  leguas  entre  el  cabo  de  S.  Isidro  y  la  punta  San 
Joaquín. 

4  I^a  costa  del  SE. ,  que  dice  va  Luyendo  ,  es  la  que  corre  desde 
la  punta  S.  Joaquín  para  la  ensenada  de  Lomas  y  para  la  parte  del 
S.  hasta  los  canales  de  S.  Gabriel  y  de  Santa  Mao-dalena.  — -  Carta 

•J  JO 

ídem. 

5  Esta  boca  no  muy  ancha  parece  ser  la  abra  en  que  está  la  isla 
Piragua.  —  Carta  ídem. 

6  Documento  niim.  14- 

7  La  que  el  Documento  núm.  14  llama  costa  del  NE.  ,  es  la 
septentrional  del  estrecho  ,  y  la  punta  que  dice  dista  lO-J  leguas  de 
la  anterior,  debe  ser  el  morro  Santa  Águeda  ó  cabo  Forward. — Car- 
ta de  1788. 

8  Las  tres  isletas  de  que  habla  el  Documento  núm.  14?  son  las  de 
Córdoba  y  Ramos  ,  pues  en  aquel  tramo  de  costa  no  hay  otras  en 
la  expresada  Carta  ,  bien  que  distan  diez  millas  del  morro  Santa 
Águeda,  en  lugar  de  una  que  expresa  dicho  Documento. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  3^ 

las  bocas  que  forman  las  islas,  según  lo  permita  el  vien-      i^zG. 
to,  y  dar  fondo  dejando  las  islas  á  la  parte  de  la  mar  \    === 

Pasado  este  puerto  y  llegando  á  la  punta  del  SO.,  hay 
á  una  legua  al  O.  de  ella  otra  punta  '^  y  en  doblando  es- 
ta se  descubre  el  cabo  del  puerto  de  la  Sardina  ,  nom- 
brado cabo  del  Descanso  ^  Desde  la  última  punta  al  puerto 
de  la  Sardina  hay  tres  leguas,  corren  de  NO.  i  O.  á  SE.i  E. 
y  á  una  legua  de  camino  se  halla  un  valle  grande  que  tie- 
ne enfrente,  á  un  cuarto  de  legua  de  tierra,  una  isleta 
pequeña  "* ;  de  dicho  valle  sale  un  rio  de  agua  dulce ,  y 
enfrente  del  cabo  de  este  rio  está  junto  á  tierra  una  isleta 
chica  \ 

En  la  costa  del  SO.  hay  muchas  entradas  y  señales  de 
grandes  bahías  y  puertos :  al  SSO.  de  la  punta ,  donde  la 
costa  empieza  á  correr  de  NO.  á  SE. ,  hay  dos  islas  una 
grande  y  otra  pequeña  ,  que  distarán  media  legua  de  la 
costa  del  SO.  ^ ;  enfrente  de  estas  islas  hay  tres  abras  jun- 
tas, que  indican  haber  alli  buenos  puertos;  y  ENE. OSO. , 
con  la  isleta  del  valle  que  está  en  la  costa  del  NE. ,  hay 
una  abra  ó  boca  que  es  opinión  sale  á  la  mar  libre  ^,  En 
aquel  parage  empieza  la  costa  á  correr  de  E.  á  O. ,  y  el 
estrecho  á  ensancharse  hasta  la  abertura  de  unas  tres  le- 
guas ^. 

Para  conocer  el  puerto  de  la  Sardina  es  preciso  seguir 
por  la  costa  del  NE. ,  y  llegar  hasta  la  isleta  dicha :  dos 
leguas  mas  adelante  se  verá  un  cabo  tajado  al  mar  ^ ,  y 
antes  de  llegar  á  él  hay  una  playa  pequeña ,  que  tiene  en 

I      Documento  l4- 

Z     A  una  leojua  al  O.  del  morro  S.  Águeda  no  señala  dicha  Car- 
ta ninguna  punta  notable. 

3  El  cabo  del  Descanso  debe  ser  el  que  la  mencionada  Carta 
nombra  cabo  Holandés. 

4  Este  valle  grande  debe  ser  la  babía  Castejon  ,  aunque  la  Car- 
ta dicba  no  señala  las  isletas  que  expresa  el  Documento  núm,  l4«     ^ 

5  Documento  núm.   I4- 

6  Estas  dos  islas  parecen  ser  las  que  en  la  Carta  expresada  se 
nombran  Dos  Hermanos. 

7  Esta  abra  ó  boca  parece  ser  la  del  Laberinto  de  Córdoba. 

8  Documento  núm.  l4- 

Q     Este  cabo  tajado  al  mar  debe  ser  el  pitado  cabo  Holandés. 


36  VIAGES    AL    MALUCO. 

1-526.  ínedio  un  buen  rio  de  agua  dulce ,  y  luego  un  buen  abri- 
=;;=  go  hasta  el  OSO.  que  se  llama  angla  de  S.  Jorge  '.  Desde 
el  mismo  cabo  hasta  el  puerto  de  la  Sardina  hay  i  i  le- 
gua; pero  este  puerto  no  es  mas  que  una  playa  pequeña 
de  arena  en  costa  desierta  sin  abrigo  alguno:  antes  que  se 
llegue  á  este  puerto  hay  en  la  punta  del  SE.  una  seca  á 
un  cable  de  tierra  "^  y  E.  O.  con  esta  playa  una  isla  en 
medio  del  canal  \  . 

El  1 7  de  Abril  llegaron  las  naos  á  la  playa  de  la  Sar- 
1  dina ;  pero  pareció  malo  aquel  parage  para  permanecer  en 
él,  "y  volvieron  á  la  angla  de  S.  Jorge  á  tomar  agua  y 
leña.  Enfrente  de  esta  angla  hay  en  la  costa  del  S.  tres 
abras  que  indican  haber  alli  puertos,  y  tres  islas  peque- 
ñas cerca  de  la  misma  costa  del  S.  "* :  en  dicha  angla  mu- 
rió el  factor  general  Diego  de  Covarrubias;  y  en  la  no- 
che de  este  dia  fueron  abordo  dos  canoas  de  patagones  que 
gritaron  en  su  lengua ,  y  no  habiéndolos  entendido  se  vol- 
vieron ^ .  Aquellos  patagones  enseñaban  tizones  encendi- 
dos ,  y  los  individuos  de  abordo  juzgaron  que  iban  á  poner 
fuego  á  las  naos ;  pero  no  se  atrevieron  á  llegar  á  ellas  ^. 

El  25  de  Abril  partieron  de  la  angla  de  S.  Jorge  con 
poco  viento  E.,  y  el  dia  26  por  la  tarde  llegaron  á  un 
puerto  que  está  en  la  costa  del  SO.,  y  se  llamaba  Buen 
Puerto  "^ Entre  Buen  Puerto  y  la  costa  del  E. ,  hay  cua- 

I  La  angla  de  S.  Jorge  parece  ser  la  baliía  Solano. 
•  a  El  puerto  de  la  Sardina,  que  dista  i  -J  legua  del  que  parece 
ser  cabo  Holandés,  no  tiene  plajea  señalada  en  la  Carta  de  1788, 
ni  la  seca  que  el  Documento  núm.  14  dice  está  á  un  cable  de  tier- 
ra ;  y  la  isla  que  luego  expresa  estar  E.  O.  con  aquella  playa  en- 
medio  del  canal ,  deben  ser  las  dos  isletas  de  los  Príncipes  ,  que  vis- 
tas á  esos  rumbos  se  proyectan  como  una. 

3  Documento  núm.  i^. 

4  Las  tres  abras  de  la  costa  del  S.  serán  las  que  expresa  la 
Carta  diclia,  nombrando  á  la  última  del  E.  bahía  Mazarredo  ;  pero 
de  las  tres  islas  pequeñas ,  solo  señala  la  Carta  una  en  la  entrada  de 
la  abra  del  medio ,  á  no  ser  que  se  incluyan  los  dos  Hermanos  ,  de 
que  ya  se  bizo  mención  ,  y  están  mas  al  E.  en  otra  abra. 

5  Documento  núm.  14- 

6  Herrera,  De'c.  3.^,  lib.  9,  cap.  4.°,  pág.  262. 

7  De  lo  que  dice  en  los  dos  artículos  siguientes  resulta  ,  que  el 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  37 

tro  islas,  que  la  una  es  grande  y  las  tres  pequeñas El      1^26. 

cabo  de  la  playa  de  la  Sardina  corre  ESE.,  ONO.  con  ==;= 
otro  cabo  que  dista  cuatro  leguas  de  aquella  playa  ^ ;  en- 
tre estos  dos  se  encuentran  una  punta  delgada  y  otro  cabo 
grueso  '^ ,  y  con  este  cabo  grueso  corren  las  cuatro  islas 
dichas  NE.  SO  " Estas  islas  se  han  de  dejar  á  babor,  pa- 
sando entre  ellas  y  la  costa  del  NE  "*. 

Desde  el  cabo  que  dista  cuatro  leguas  de  la  playa  de 
la  Sardina  hasta  la  salida  del  estrecho  ó  cabo  Deseado, 
hay  22  leguas  buenas  ^ ;  corre  todo  este  canal  de  NO.  i 
O.  á  SE.  i  E. ;  enmedio  de  él,  y  entre  las  cuatro  islas  di- 
chas hay  otras  seis  islas ;  de  modo  que  la  primera  que  se 
halla  es  pequeña  ^ ,  la  segunda  grande ;  pasada  esta  hay 
tres  pequeñas,  luego  otra  grande,  y  en  dirección  de  esta 
en  la  costa  del  SO.  se  halla  el  Buen  Puerto  que  tiene  á 
la  entrada  tres  islas  pequeñas  ^.  Para  entrar  en  este  puer- 
to se  dejan  esas  tres  islas  á  babor  y  se  surge  donde  se 
quiere  por  ser  de  gran  fondo,  y  haber  abundancia  de  agua 
y  leña  ^ 

Buen  Puerto  es  el  que  la  citada  Cartíi  del  eslreclio  nomBra  Ijahía  de 
Ctoisetil. 

1  El  cabo  que  dice  dista  cuatro  leguas  de  la  pLiya  de  la.  Sar- 
dina ,  es  cabo  Galán Carta  ,  idem. 

2  Esta  punta  delgada  y  cabo  grueso  serán  los  que  forman  la 
boca  del  puerto  de  S,  Miguel  ó  baliía  Gastón  ,  pues  en  aquel  tramo 
de  costa  no  hay  ninguna  punta  ni  cabo  saliente. Carta  idem. 

3  Estas  cuatro  islas  parecen  ser  las  que  dicha  Carta  nombra 
Canoas. 

4  Documento  niím.  14. 

5  Nombraban  cabo  Deseado  al  cabo  Pilares,  y  las  22  leguas 
buenas  que  expresa  ,  lo  son  tanto  que  la  citada  Carta  del  estrecho 
señala  3g  :  aunque  las  22  leguas  sean  de  i.y-J  al  grado  resultan 
unas  1 4  leguas  menos  que  las  que  señala  la  Carta. 

6  Esta  isla  pequeña  parece'  debe  ser  una  de  las  que  la  Cíirta 
nombra  Canoas  ,  y  las  demás  hasta  seis  de  que  habla  el  Documen- 
to núra.  14  ,  son  las  islas  de  los  Príncipes  ,  las  de  los  Infantes  ,  la 
de  Córdoba  y  la  de  Carlos  3.'* 

7  El  Buen  Puerto  ó  bahía  de  Ghoiseul  tiene  dentro  señaladas 
en  la  Carta  de  la  parte  occidental  del  estrecho  de  Magallanes  ,  le- 
vantada en  178^  ,  once  isletas  en  lugar  de  las  tres  pequeñas  qiie 
el  Documento  núm.  14  dice  tiene  á  la  entrada. 

8  Documento  núm..  14* 


38  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 526.  El  Buen  Puerto  corre  con  la  punta  de  la  isla  grande 

=^==  de  NE.  T  N.  á  SO.  i  S.,  y  cuando  se  salga  de  él,  es  pre- 
ciso ir  otra  vez  al  canal  grande  para  dejar  todas  estas  is- 
las á  babor ,  acercándose  á  la  costa  del  NE. ,  porque  en  el 
canal  de  la  costa  del  SO.  no  hay  pasage  seguro.  Revasada 
la  isla  grande  que  está  en  la  dirección  de  este  puerto,  hay 
otra  tercera  isla  grande  que  también  se  debe  dejar  á  ba^ 
bor  * :  en  dirección  de  esta  tercera  isla  hay  en  la  tierra 
del  SO.  dos  brazos ,  que  es  opinión  salen  al  mar  del  sur  % 
y  cerca  de  estas  islas  hay  algunos  islotes  pequeños  \ 
Mayo.  El  dia  2  de  Mayo  salieron  las  naos  del  Buen  Puerto, 

"-— -~~  y  fueron  á  surgir  á  aquellas  islas ,  porque  andaban  vol- 
tejeando con  mareas  contrarias.  Entre  las  dos  últimas  islas 
grandes  se  forma  un  buen  puerto  nombrado  de  S.  Pedro 
y  S.  Pablo  "* ;  á  una  legua  mas  adelante  hay  dos  isletas 
que  una  es  mayor  que  otra ,  y  á  una  legua  de  estas  dos 
isletas  se  tiene  en  la  última  isla  grande  un  puerto  mara- 
villoso llamado  S.  Juan  de  Ante  Portam  Latinam,  en  el 
cual  entraron  las  naos  el  dia  6  de  Mayo  ;  tiene  dentro 
algunas  isletas  pequeñas ,  mucha  agua  y  leña  ^'. 

Al  NE.  ^  E. ,  ó  al  través  de  estas  dos  islas ,  hay  un 
gran  valle:  en  frente  de  S.  Juan  de  Ante  Portam  Latinam 
está  en  la  tierra  del  NE.  una  abra  grande  que  se  llama  de 
S.  Cristóbal ,  y  es  opinión  que  sale  á  la  mar  ^.  Todo  este 

1  La  tercera  isla  grande  es  la  de  Ulloa. Cartas  del  estrecho 

levantadas  en  1788  y  178^. 

2  Estos  dos  brazos  deben  ser  los  canales  que  la  Carta  de  1 789 
nombra  de  la  Nieve  y  de  mucha  Nieve ,  aunque  este  liltimo  no  est¿ 
en  la  dirección  de  la  isla. 

3  Dice  el  diario  Documento  núm.  14  "  Cerca  de  estas  islas  liay 
algunos  islotes  pequeños  de  que  no  liago  memoria.*'  Y  de  aquí  se 
infiere  que  el  diario  se  escribió  después  del  viage. 

4  El  puerto  de  S.  Pedro  y  S.  Pablo  debe  ser  la  misma  abra  ó 
canal  que  media  entre  las  islas  de  Carlos  3.°  y  de  Ulloa, 

5  S.  Juan  de  Ante  Portam  Latinam  debe  ser  uno  de  los  puertos 
que  la  isla  de  Ulloa  ,  ó  iiltima  isla  grande ,  tiene  en  la  medianía  de 
su  costa  del  N. Carta  idem  de  1789. 

6  Documento  núm.  l4- 

7  El  abra  de  S.  Cristóbal  es  la  boca  del  E.  del  canal  de  S.  Ge- 
rónimo ó  del  canal  Indio ,  en  cuya  entrada  está  la  ensenada  ó  puer- 
to de  Araoz. Cartas  idem.  de  1788  y  789. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  39 

canal  es  de  la  playa  de  la  Sardina  hasta  el  cabo  que  está  i^z6. 
enfrente  del  Buen  Puerto ;  por  espacio  de  1 2  leguas  cor-  === 
re  de  NO. '-  O.  á  SE.  i  E. ;  desde  este  cabo  hasta  el  de  la 
abra  de  S.  Cristóbal  hay  4  leguas ,  y  corren  ISO. ,  SE. 
Desde  el  cabo  de  esta  abra  á  otro  que  está  mas  adelante 
en  la  costa  del  INE. ,  y  que  se  llama  cabo  Hermoso ,  hay 
tres  leguas  y  corren  E.  O.  '  ,  y  el  canal  entre  las  islas  y 
la  tierra  del  NE. ,  tiene  1 1  legua  de  ancho  en  lo  mas  es- 
trecho "". 

Entre  el  abra  de  S.  Cristóbal  y  el  cabo  Hermoso  en 
la  tierra  del  NE. ,  hay  un  buen  puerto  nombrado  Bahía  Ne- 
vada ^ ;  para  entrar  en  él  se  ha  de  ir  de  la  parte  del  E. , 
y  luego  se  verá  una  isla  mediana  y  cuatro  pequeñas:  se 
dejará  la  isla  mediana  á  babor,  pasando  entre  ella  y  la  tier- 
ra,  y  dentro  se  surgirá  donde  se  quiera  '^.  Si  para  entrar 
ó  salir  fuese  el  viento  escaso,  se  dirigirá  á  la  isla  mediana, 
y  pasará  entre  ella  y  las  pequeñas,  porque  en  los  canales 
de  estas  no  hay  mas  fondo  que  4  brazas  \ 

El  dia-9  de  Mayo  salieron  las  naos  de  S.  Juan  de  Ante 
Portam  Latinam:  entre  Bahía  Nevada  y  cabo  Hermoso,  á 
igual  distancia  de  uno  que  de  otro ,  hay  una  seca  á  una 
milla  de  la  tierra  del  NE.  que  tiene  una  braza  de  agua, 
y  cuando  se  vaya  por  este  canal  será  por  su  medianía,  ó 
mas  bien  acercándose  á  la  tierra  del  SO  ^ :  para  conocer  si 
se  está  tanto  abante  con  la  seca,  se  verá  en  la  costa  del 
SO.  un  morro  cuyo  rostro  es  tajado  y  blanco ,  y  tenien- 

1  El  cato  Hermoso  resulta  ser  el  que  en  las  Cartas  expresadas 
se  nombra  cabo  Quade. 

2  Documento  núm.  14. 

3  Por  la  denominación  de  puerto  ó  había  Nevada  parece  que 
este  es  el  que  Herrera  y  Oviedo  dicen  que  los  de  esta  expedición 
nombraron  puerío  Prio.  Herrera  ,  Dec.  3.*,  lib.  g  ,  cap.  4°,  pág. 
262  5  y  Oviedo,  2.*  part.,  lib.  20  ,  cap.  8  ,  fol.  28  vuelto. 

4  El  puerto  ó  bahía  Nevada  debe  ser  la  que  en  las  Cartas  di- 
clias  se  nombra  babía  Borja. 

5  Documento  núm.  14. 

6  Las  Cartas  expresadas  de  1788  y  'jdg  no  señalan  esta  Seca, 
á  no  serlo  una  de  las  isletas  que  la  Carta  de  78^  nombra  islas  Or- 
tiz  ,  ú  otra  que  pone  al  E.  del  cabo  Quade ,  pero  cerca  de  este 
cabo. 


4©  VIAGES    AL    MALUCO. 

1526.     do   ese  rostro  en   el  SO.  está  la   seca   al  NE  '. 

=— -=  Pasado  cabo  Hermoso ,  corre  la  costa  de  NO.  i-  N.  á  SE.  i 
S.  hasta  un  puerto  muy  bueno  que  se  llama  puerto  de  la  As- 
censión: para  entrar  en  él  se  verán  cuatro  islas  que  cor- 
ren de  N.  á  S. ,  y  estas  se  dejarán  á  babor,  dirigiéndose 
al  N.  hasta  estar  dentro  del  puerto  y  fondear  donde  pa- 
reciere ^.  También  se  puede  entrar  dejando  las  islas  á  es- 
tribor, pues  por  alli  hay  otro  canal,  dirigiéndose  al  NE.  5° 
N.  hasta  estar  dentro  del  puerto ;  entrando  por  aqui ,  se 
verá  en  la  costa  de  estribor  una  ensenada  que  se  debe  de- 
jar, porque  no  es  ella  el  puerto  sino  el  que  está  adentro  ^. 
En  la  costa  del  SO. ,  pasada  la  última  isla  grande  en  que 
está  S.  Juan  de  AntePortam  Latinam,  yNE.  SO.,  con  el 
cabo  de  esa  isla  hay  un  puerto ;  cuando  se  quiera  ir  á  él, 
se  acercará  al  cabo  de  dicha  isla,  se  verá  una  abra  al  SO., 
y  se  dirigirá  á  ella ,  que  alli  es  el  puerto  :  se  verá  en  la 
punta  de  estribor  de  la  entrada  una  isla  pequeña,  y  se  irá 
adentro  á  surgir  donde  pareciere  '^.  Un  poco  mas  adelante 
en  la  costa  del  SO. ,  hay  un  rostro  que  se  llama  Santoña, 
y  pasado  este,  se  halla  una  grande  ensenada  ^. 

El  dia  10  de  Mayo  volvieron  las  naos  á  S.  Juan  de 
Ante  Portam  Latinam  ,  porque  no  pudieron  ir  adelante  :  el 
dia  14  salieron  de  este  puerto,  y  el  15  surgieron  en  otro 
que  dista  1 2  leguas  del  anterior :  está  en  la  costa  del  SO., 
y  se  llama  el  puerto  de  Mayo;  este  tiene  enmedio  una 
isla  que  por  fuera  de  ella  se  puede  surgir  ,  y  dentro  es 
puerto  muerto  ^.  NE.,  SO.,  con  este  puerto  hay  otro  en 

1  Documento  ,  núm.  i4- 

2  El  puerto  de  la  Ascensión  parece  ser  el  que  elidías  Cartas 
nombran  bahía  Guirior  ,  en  cuya  entrada  la  punta  occidental  es  cabo 
Tajado. 

3  Documento  núm.  14. 

4  Este  puerto  parece  ser  el  canal  que  forma  la  isla  de  Ulloa 
con  la  costa  que  tiene  enfrente  al  occidente. Cartas  idem. 

5  Documento  núm.  14. Y  la  gi-ande  Ensenada  ;puede  ser  el 

canal  de  mucha  Nieve. 

6  El  puerto  de  Mayo  debiera  serlo  (por  la  distancia  que  se  le 
señala  de  12  leguas  al  de  S.  Juan  de  Ante  Portam  Latinam)  la  bahía 
S.  Ildefonso.  Carta  de  178^  :  pero  esta  bahía  no  tiene  enmedio  la  isla 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  4 1 

la  costa  del  NE.,    pero   tiene  mucha  agua  \  i52.6. 

Desde  el  cabo  Hermoso  hasta  la  distancia  de  12  le-  ^^^==--~" 
guas  de  él ,  corre  el  canal  de  NO.  ^  O.  á  SE.  ~  E.  con  i  i 
legua  de  ancho,  y  esa  dirección  llega  hasta  una  isla  gran- 
de gue  está  en  el  mismo  canal  á  la  salida  del  estrecho  \ 
En  la  costa  del  NE.  hay  cuatro  brazos  que  muestran  ser 
buenos  puertos,  y  antes  de  llegar  á  dicha  isla  hace  la  cos- 
ta del  NE.  una  grande  bahía ,  que  también  muestra  tener 
dentro  buenos  surgideros.  En  la  costa  del  SO.  se  presentan 
igualmente  dos  puertos  buenos  ^. 

El  25  de  Mayo,  después  de  mediodía,  salieron  las 
naos  del  puerto  de  Mayo  con  viento  SO. :  á  media  legua 
de  este  puerto  está  otro  muy  bueno  que  se  llama  del  Esr 
píritu  Santo:  se  interna  una  legua,  tiene  la  boca  estre- 
cha y  es  ancho  adentro  ^ ;  á  un  poco  mas  se  halla  otro 
puerto  bueno  ^,  y  son  muchos  los  que  hay  en  esta  cos- 
ta hasta  el  cabo  Deseado  ^.  En  la  costa  del  NE.  hay  mu-r 
chas  abras  y  señales  de  puertos  hasta  el  cabo  de  S.  Ilde- 
fonso ^,  que  es  la  salida  del  estrecho  *. 

Hasta  el  cabo  Deseado  corre  el  estrecho  del  O.  i  NO. 
al  E.  I  SE. ,  y  tiene  cinco  leguas  de  ancho  :  entre  la  isla 
que  está  á  la  salida  del  estrecho ,  y  el  cabo  de  S.  Ildefonr 

"^ ') 

que  menciona  el  Documento  mím.  14  ,  sino  una  islita  al  E.  del  cato 
S.  Ildefonso  ,  y  dos  adentro  en  la  costa  del  O.  j  y  como  se  vio  que 
las  distancias  de  dicho  Documento ,  en  varías  partes  ,  tampoco  con- 
cuerdan  con  las  de  la  Carta  ,  mas  bien  parece  que  será  puerto  de 
Mayo  la  Ensenada  de  Puchachailgua  que  señala  dicha  Carta  cerca 
de  la  punta  Echeuique. 

I      Documento  núm.  14. 

a  La  isla  grande  de  que  habla  aqui  el  Documento  núm.  145  debe 
ser  la  que  la  expresada  Carta  nombra  W^est  Minster  Hall.  '' 

3  Documento  núm.  l4« 

4  El  puerto  del  Espíritu  Santo  puede  serlo  el  que  dicha  Carta 
nombra  canal  de  la  Tempestad. 

•  5     Este  otro  pU(»rio  bueno  puede  ser  el  de  Santa  Mónica  ó  el 
de  Churruca. Ciirta  ídem. 

6  Ya  se  advirtió  que  el  que  nombraban  cabo  Deseado  es  el 
cabo  Pilares. 

7  El  cabo  que  llamaban  de  S.  Ildefonso  ,  es  el  que  en  el  viage 
de  Magallanes  se  nombró  cabo  Victoria. 

8  Documento  núm.  l4« 

TOMO  V.  P 


42  VIAGES  AL  MALUCO. 

1026.  SO,  hay  cinco  islas:  una  es  grande,  y  cuatro  son  islotes, 
-=--=  que  están  cuasi  á  media  canal  ^  ,  y  cuando  se  vaya  por 
alli,  se  procurará  acercar  á  la  costa  del  SO.  Revasado  el 
cabo  de  S.  Ildefonso,  dobla  la  costa  al  NE,  y  en  ella  hay 
tres  islas  pequeñas  cerca  del  cabo;  este  corre  con  el  cabo 
Deseado  de  N.  i  NO.  á  S.  i  SE  \ 

El  26  de  Mayo  por  la  mañana  estaban  las  naos  con 
el  cabo  Deseado  :  en  este  dobla  la  costa  al  S. ;  tiene  un  is- 
lote redondo,  agudo,  muy  alto,  y  encima  del  cabo  hay 
una  montaña  que  también  es  redonda ,  aguda  y  mucho 
mas  alta  que  el  islote ;  en  la  costa  que  dobla  al  S.  hay  dos 
islas  pequeñas  cerca  del  cabo,  y  este  se  halla  en  altura 
de  52°  20' S  ^ 

Al  estrecho  le  hallaron  estos  navegantes  1 1  o  leguas 
de  largo  desde  el  cabo  de  las  Vírgenes ,  hasta  el  cabo  De- 
seado, con  tres  ancones  grandes  y  tres  angosturas,  siendo 
la  tercera  la  boca  ó  entrada  de  las  montañas  nevadas  que 
continuaban  para  occidente  por  ambas  costas,  hasta  des- 
embocar el  estrecho.  Estas  sierras  eran  tan  altas  que  pa- 
recía llegaban  al  cielo,  el  sol  no  entraba  alli  casi  en  todo 
el  año,  la  noche  tenia  mas  de  veinte  horas,  nevaba  or- 
dinariamente ,  la  nieve  era  muy  azul  por  la  antigüedad 
de  estar  sin  derretirse,  y  el  frió  era  extremado.  Entra- 
ban en  el  estrecho  muchos  rios  y  arroyos  de  buenas  aguas; 
su  arboleda  era  de  robles  y  de  otras  muchas  clases ;  aun- 
que esos  árboles  estaban  verdes  y  frescos,  poniéndolos  al 
fuego  luego  ardian,  y  en  la  angla  de  S.  Jorge  los  halla- 
ron con  hojas  como  las  del  laurel,  y  su  corteza  tenia  el 
mismo  sabor  de  la  canela.  Vieron  muchos  fuegos  en  las 
dos  costas  del  estrecho  tierra  adentro  y  conocieron  que 
ambas  estaban  pobladas  de  patagones :  hallaron  muchas 
pesquerías ,  ballenas ,  toninas ,  marrajos ,  merluzas ,  mu- 
cha cantidad  de  sardina  y  anchoa ,  otras  diversas  clases  de 

I  Las  cinco  islas  de  que  habla  aqui  el  Documento  núm.  1 4?  de- 
ben ser  los  Evangelistas  :  en  las  Cartas  expresadas  solo  se  señalan 
cuatro. 

a      Documento  núm.  14. 

3      Documento  niím,   14» 


SEGUNDO    DE    LoAISA.  43 

peces,  y  gran  copia  de  ostras  y  de  mejillones  grandes  lle- 
nos de  aljófar;  y  notaron,  en  fin,  que  las  mareas  del  océa"  ^ 
no  atlántico  y  del  mar  pacífico  subian  cada  una  §  o  leguas 
ó  mas,  se  juntaban  en  la  medianía  del  estrecho  donde 
hacian  grande  estruendo,  y  tanto  de  creciente  como  de 
vaciante  tenian  una  hora  de  diferencia ,  en  la  que  en  unas 
partes  corrían  y  en  otras  no.  No  reconocieron  varias  gar^ 
gantas  que  hallaron  en  el  estrecho ,  porque  necesitaban 
para  esto  mucho  tiempo  y  bastimentos  ', 

§.  IIL 

El  Comendador  Fr.  García  de  Loaisa  atraviesa  el  mar 
Pacífico  en  demanda  de  las  islas  Malucas. 

Desembocó  el  estrecho  de  Magallanes  el  general  Loaisa 
con  la  nao  Capitana  Santa  María  de  la  Victoria ,  las  cara- 
velas  Santa  María  del  Parral  y  S.  Lesmes  y  el  pataje  San- 
tiago ,  teniendo  viento  al  SE. ,  el  dia  26  de  Mayo  de  1526,, 
que  lo  era  de  S.  Ildefonso;  y  desde  la  cercanía  del  cabo 
Deseado  se  dirigieron  al  NNO,  la  distancia  de  25  leguas 

hasta  el  medio  dia  del  27  '^ El  28  navegaron  al  NO. 

y  distaban  85  leguas  del  cabo  Deseado Los  dias  29  y 

30  continuaron  al  mismo  rumbo  y  el  dia  3 1  al  NO.  I  O  ■". 

El  dia  I P  de  Junio  se  dirigieron  al  ONO. ,  distaban 
unas  157  leguas  de  cabo  Deseado ,  y  este  dia  se  disper-  ' 
saron  las  caravelas  y  el  pataje,  sin  que  la  Capitana  vol^ 
viese  á  verlos  nunca  **.  —  El  dia  2  navegó  la  Capitana 
al  N.  i  NO. ,  40  leguas ;  tuvo  un  viento  S.  que  obligó  á 
aferrar  el  velamen,  y  luego  á  correr  con  el  papahígo  del 

1  Herrera  ,  Déc.  3.^,  lib.  g  ,   cap.   4.^,  pág.  aíííJ. Oviedo, 

2.*  part. ,  lib.  20  ,  cap.  8  ,  fol.  27  vuelto  ,  y  cap.  10 ,  fol.  2(^.  — 
Y  Docamento  niim.  2.6. 

2  Aqui  dice  el  diario ,  Documento  núm.  14  ?  que  el  rumbo  fue 
de  la  aguja  y  que  no  se  le  dio  resguardo  por  no  liaberse  descvibierto 
el  sol  para  tomar  la  altura  y  ver  lo  que  noruesteaba. 

7>      Documento  niim.   l4' 

4  Documentos  niíms.  14  j  25  y  26. — —Y  véanse  al  fin  de  este 
extracto  los  acaecimientos  de  las  naos  de  esta  expedición. 


i5a6. 


44  VIAGES  AL  MALUCO. 

1^26.      trinquete  con  mucha  mar El  dia  3  continuó  al  N.  ?  NO. 

===  24  leguas:  el  viento  S.  siguió,  y  habiendo  corrido  la  nao 
toda  la  noche  con  el  papahígo  del  trinquete,  después  dio 

la  mayor El  dia  4  estaba  en  42^  30'  de  latitud  S. ,  y 

el  cabo  Deseado  demoraba  al  SE.  distante  200  leguas  ^. 

El  5  de  Junio  fueron  al  ONO.  20  leguas  y  al  NO.  12. 
— El  6  navegaron  al  N.;  observaron  41°  de  latitud  S.  y 

el  cabo  Deseado  demoraba  al  SE.,  distante  288  leguas  "" 

El  7  con  variedad  de  vientos  fueron  al  N. ,  NE.  i  E. ,  y  O. 

y  observaron  la  latitud  S.   39°  40' El  8  tuvieron  poco 

viento  NO.  y  navegaron  al  SO.  i  O El  9  observaron  la 

latitud  de  38°S.  y  fueron  al  NO.  |  N. ,  NNE.,  y  NE.  i  E., 
porque  después  del  medio  dia  anterior  saltó  el  viento  al 
SE.  y  navegaron  con  los  papahígos ;  cerca  de  la  noche 
aferraron  el  mayor  por  haber  arreciado  el  viento,  y  cor- 
rieron con  el  del  trinquete  hasta  hoy  al  mediodía ,  dándo- 
le la  popa  al  viento  según  iba  rolando El  i  o  fueron  al 

NNE. ;  observaron  37°  de   latitud  S. ,  navegaron  con  el 
.papahígo  del  trinquete  y  la  mesana,  y  el  cabo  Deseado 
distaba  355  leguas  \ 

¿íy  Con  las  grandes  mares  estaba  la  nao  muy  atormenta- 
da ,  se  abrió  por  muchas  partes ,  hacia  tanta  agua  que  con 
dos  bombas  apenas  se  podia  achicar  ,  y  cada  dia  pensaban 
anegarse;  por  otra  parte  acortaron  la  ración,  porque  ha- 
bían pasado  á  la  Capitana  muchos  individuos  de  la  nao 
perdida  Santi  Spiritus,  y  con  tal  trabajo  y  escasez  de  ali- 
mento fallecían  algunos  ,  entre  los  cuales  murieron  el 
contador  Alonso  de  Tejada  y  Rodrigo  Vermejo,  piloto 
de  la  nao  '*..  El  comendador  Loaisa  enfermó  de  enojo  de 
verse  solo  por  la  separación  de  las  naos  que  llevaba  \ 

El  día  1 1  se  dirigieron  al  NO. ,  observaron  la  latitud 
de  35°,  y  el  cabo  Deseado  distaba  387 1  leguas El  12 

1  Documento  niítn.  14. 

2  Este  dia  dice  el  Documento  14  "Desde  Santa  Gruz  liasta  aqui 
norueste  en  las  agujas." 

3  Documento  núra.   14» 

4  Documento  núm.  z6. 

5  Documento  núm.  23. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  ^^ 

con  viento  NNO.  navegaron  al  ISE.  ^  N.  y  al  OSO.  y  NE.      1^26. 

El  13  fueron  al  NNE.,  observáronla  latitud  S.  32°  20',  — 

y  el  cabo  Deseado  distaba  400  leguas — El  14  con  vien- 
to NNO.  fueron  al  NE.  f  E El  15  al  NE El  16  al 

N.i  NO. ;  observaron  la  latitud  de  29°  30';  el  cabo  De- 
seado distaba  435   leguas  por  la  carta  de  Ñuño  García^  y 

460  por  la  de  Diego  Rivero El  17  y  18  navegaron  al 

ONO.,  y  el  18  observaron  la  latitud  S.  28°  40/ El  19 

tuvieron  poco  viento  y  fueron  al  O.  ^  SO.  y  al  NE.  ^  N. 
El  dia  20  con  viento  SO.  se  dirigieron  al  NO.  -^  O  \ 

El  dia  21  fueron  al  NO.^O El  22  al  OSO.  y  ob- 
servaron la  latitud  27°  4'  —  el  23  al  O.  5°  S.,.  y  obser- 
varon  27°  10' El   24  observaron  26°  30' El  25    al 

rumbo  del  O.  5°  S. ,  observaron  26°  50' El.  26  fueron 

al  OSO.,  y  tuvieion  por  la  noche  mucho  viento  que  no 

permitía  vela El  27  navegaron  al  NNO El  28  al 

mismo  rumbo,  y  observaron  24°  de  latitud. — El  29  fue- 
ron al  ONO,  y  observaron  latitud  de  23°  15'  S  ^ 

El  dia  i.°  de  Julio  navegaron  al  N.  5°  O.,  cuyo  rum-       Julio. 
bo  continuaron  el  dia  2  en  que  observaron  20°  18'  de  la-  ' 

titud  S Los  dias  3  y  4  fueron  al  O.^  NO Desde  el  5 

hasta  el  7  navegaron  al  ONO. ,  habiendo  observado  el 

dia  6  la  latitud  S.  18'  14' El  8  fueron  al  OSO El  9 

al  NE El  10  al  NO.  ^  O.  observando  la  latitud  de  16° 

V^El  II  al  NO.  y  latitud  15°  8^— El  12  al  NO.i  O 
y  latitud  13°  18' __  El  1-3  al  NO.  y  latitud  de  12*°^  Y 
el  14  no  hicieron  camino  por  estar  en  calma  ^ 

El  dia  1 5   navegaron  al  O.  \  NO. ,  y  observaron  la 

latitud  S.  12°  12' El  16  al  NO. ,.  y  observaron  1 1°  30' 

W-.  Desde  el  dia  1 7  navegaron,  á  rumbos  del  NO.  ^  O.,, 

1  Documento  núm.  14  ,  y  este  dia  20  dice  asi  :  "Hasta  aqui  no 
lie  dado  el  resguardo  del  NO.  del  aguja  que  ya  noruestea  mas  de 
una  cuarta."  La  misma  especie  supone  ,  como>  se  notó  ,  los  dias  2^ 
de  Mayo  y  6  de  Junio ;  pero  alli  probablemente  no  era  NO.  la  va- 
riación sino  NE.  como  todavía  lo  es  boy:  el  Documento  no  expresa 
cuando  se  usó  ,  ni  averiguó  la  cantidad  y  especie  de  la  variación,  y 
si  corrigieren  con  ella  los  rumbos  ,  resultarían  con  duplo  error., 

2  Documento  niim.  14. 

3  Documento  ídem.. 


46  VIAGES  AL  MALUCO. 

'^^^-      NO.  5°  O.,  y  NO.  hasta  el  dia  25  en  que  observaron  la 

~~~~~~  latitud  de  41  minutos  S. El  dia  26  cortaron  la  equi- 

nocial  *  con  rumbo  NO.  -^  O. ,  y  observaron  la  latitud  de 

20  minutos N El  27  fueron  al  NO.  y  observaron  2°  28' 

de  latitud  N El  28  se  dirigieron  al  O. El  29  y  30 

al  NO Y  el  3  i  observaron  4°  28^  de  latitud  N.  ^. 

El  dia  30  de  Julio  murió  el  capitán  general  Fr,  Gar- 
cía de  Loaisa ,  y  vista  una  provisión  secreta  de  S.  M.  fue 
jurado  por  capitán  general  Juan  Sebastian  de  Elcano,  que 
también  iba  muy  enfermo  ^ ;  este  proveyó  á  un  sobrino 
de  dicho  Loaisa  por  contador  general ,  cuyo  empleo  esta- 
ba vaco;  á  Martin  Pérez  de  Elcano  por  piloto  ,  y  á 
Hernando  de  Bustamante  de  contador  de  la  nao ,  que  tam- 
bién estaba  vaco  por  muerte  de  Iñigo  Cortés  de  Perea  ^. 
Agosto.  El  dia  i.°  de  Agosto  navegaron  al  NO.,  y  observaron 

====  la  latitud  N.  5°  16' El  2  hicieron  el  mismo  rumbo,  y 

observaron  6°  35'  —  El  3  fueron  al  O Y  el  dia  4  al 

NO  \  — Este  dia  murió  el  capitán  Juan  Sebastian  de  El- 
cano y  el  sobrino  del  comendador  Loaisa,  que  era  conta- 
dor general.  Hicieron  capitán,  por  votos,  á  Toribio  Alon- 
so de  Salazar,  hidalgo  montañés  '^ ;  este  proveyó  por  con- 
tador general  á  Martin  Iñiguez  de  Carquizano,  y  en  su 
lugar  por  alguacil  mayor  á  Gonzalo  del  Campo  :  asimis- 
mo murió  el  tesorero  de  la  nao ,  y  proveyeron  en  su  lu- 
gar á  Gutierre  de  Tunion  ^.  Aunque  Toribio  Alonso  de 
Salazar  iba  de  contador  de  la  nao  S.  Lesmes,  en  el  estre- 


I  Trazada  la  derrota  de  esta  nave  en  la  Carta  de  los  Oce'anos 
Pacifico  é  Indio  ,  construida  por  el  gefa  de  escuadra  de  la  Real  Ar- 
mada D.  José  de  Espinosa  en  i8i2  ,  corregida  en  8 14 >  y  arregla- 
da dicha  derrota  á  la  recalada  que  después  Hizo  la  nave  á  la  isla  de 
S.  Bartolomé  ,  resulta  que  cortó  la  equinocial  por  los  1 43°  5o'  de 
longitud  O.  de  Cádiz. 

2.      Documento  ,  núm.  14..  '  . 

3  Herrera  ,  Déc.  3.*,  lib.  g  ,  cap.  6.°,  pág.  2^5. Oviedo  ,  se 

gund.  part.  ,  lib.    20,  cap.  14,  fol.35. 

4  Documentos  mims.  25  ,  22  ,  24  y  26. 

^     Documento  núm.  14.  ' 

6  Oviedo,  segund.  part.  ,  lib.  20,  cap.  r4í  fol-  35. 

7  Documento  niim.  26. 


SEGUNDO    DE    1,0  AIS  A.  47 

cho  de  Magallanes,  se  había  pasado  á  la  Capitana  *  de  or-  1^26. 
den  del  comendador  Loaisa,  porque  este  sospechó  que  se  == 
quería  alzar  con  la  nao  para  volverse  á  Castilla  '. 

El  dia  5  continuaron  el  rumbo  del  NO.  —  El  6  al 
NO.  i  O.,  y  observaron  la  latitud  N.  8^  40' —  El  7  al 
NO.,  y  tuvieron  de  latitud  9°  40' —  El  8  anduvieron  26 
leguas  al  NO.  |  0.__Y  el  dia  9  al  ONO.  37  leguas  '. — 
En  este  tiempo  andaban  muy  fatigados  en  busca  de  Ci- 
pango  '^ ;  pero  siendo  mucho  el  cansancio  de  la  gente  por  el 
trabajo  de  la  bomba  y  de  la  mar,  con  poca  y  mala  comi- 
da, fallecían  individuos  diariamente  ,  y  por  lo  mismo  el 
capitán  y  oficiales  de  la  nao  acordaron  este  dia  de  no  cor- 
rer mas  al  N.  de  1 2°  escasos  en  que  se  hallaban ,  sino  de 
enderrotarse  á  las  islas  de  Maluco  ^. 

El  dia  10  navegaron  al  O.  5"  N. ,  y  observaron  1 2°  25' 

de  latitud Desde  el  dia  11  hasta  el  15  fueron  al  O. 

5°  N. ,  y  al  O.  entre  las  latitudes  de  12°  25'  y  12  38' — 
Desde  el  16  hasta  el  18  hicieron  el  O.  5°  N.  entre  las  la- 
titudes 12°  03'  y  12°  35^ El  19  al  rumbo  del  O.  ob- 
servaron la  latitud  13°  25'  y  el  20  al  mismo  rumbo  tuvie- 
ron la  de  13°  34'  diciendo  que  causó  esas  latitudes  la  cor- 
riente para  el  N El  21  después  de  mediodía  descubrie^ 

ron  tierra  por  la  parte  del  N.  Amuraron  para  ir  á  ella ,  y 
llegaron  á  distancia  de  3  leguas ;  pero  siendo  ya  por  la 
tarde ,  no  se  atrevieron  á  seguir ,  y  haciendo  luego  el  bor- 
do de  la  mar  hasta  pasar  la  segunda  guardia  de  la  noche, 
tomaron  después  el  bordo  de  tierra  \  .  • -O 

El  dia  22  á  las  1 1  de  la  mañana  llegaron  á  menos  de 
una  legua  de  aquella  tierra ,  y  era  una  isla  á  quien  nom- 
braron de  S.  Bartolomé ;  sondaron  sin  hallar  fondo ,  y  cer- 

I      Documento  núm.  22. 

a      Herreiii  ,  Decad.  3.^  ,  líL.  g  ,  cap.  6  ,   pág.  260.  •  Oviedo, 

segund.  pavt.  ,  lib.  20  ,   cap.   14  ?  fol-  35. 

3  Doc límente  núm.  14- 

4  Del  viage   de  Marco  Polo,  capit.  106,  í'ol.   20  ,  edición  en 
castellano  de  i  Szg  ,  se  infiere  que  Cipango  era  el.  Japón, 

5  Documento  núm.  26."  

6  Documento  nitm.  1 4»  ,       , 

7  ídem. 


48  VI AGES  AL  MALUCO. 

1526.      ca  de  su  costa  del  S.  observaron  la  latitud  N.  14°  02'  \ 
~  Por  el  S.  las  puntas  del  E.  y  del  O.  de  la  isla  corren  de 

ENE.  á  OSO.  distante  10  leguas:  la  punta  del  O.  con 
otra  que  está  al  N.  corren  NO.  5°  N.,  y  SE.  5°  S.  dis- 
tantes 9  leguas :  el  terreno  de  la  parte  del  O.  de  la  isla 
tenia  una  laguna  grande  con  agua  muy  verde,  y  al  E. 

de  esta  laguna  habia  grandes  árboles Aqui  anduvieron 

todo  el  dia  y  noche  sin  poder  tomar  dicha  isla  por  haber- 
los sotaventado  la  corriente  ,  y  acordaron  seguir  en  de- 
manda de  las  islas  de  los  Ladrones  y  del  Maluco  "^ Por 

consiguiente ,  desde  el  dia  2  3  hasta  el  3 1  hicieron  rum- 
bos entre  el  O.  f  SO.  y  el  O.  5  *"  N.  desde  la  latitud  de  13'^ 
40'  á  la  de  12^^  27'  \ 
^^^^^'"^^•^'  El  dia  i.°  de  Setiembre  se  dirigieron  al  O.  —  El  2 
al  O.  5°  N. ;  observaron  la  latitud  de  12°  40',  y  expresa 
que  el  rumbo  fue  O.  guiñando  pan  el  N.  por  causa  de 
los  aguaceros.  —  El  3  siguieron  al  O. Y  el  4  al  ama- 
necer vieron  tierra  que  era  la  isla  de  la  parte  del  S.  de 
las  de  los  Ladrones ,  descubierta  en  el  viage  de  Magalla- 
nes '^.  Se  hallaban  N.  S.  con  esta  isla ;  amainaron  para  ir 
sobre  ella,  y  estando  cerca,  se  escaseó  mas  el  viento,  y  los 
echaba  fuera  el  aguaje ,  obligándoles  á  bordear  todo  el  dia 
y  noche  ^. 

El  dia  5  bolineaban  del  mismo  modo  sin  poder  to- 
mar la  isla ,  y  se  les  acercó  una  canoa  con  hombres  de  la 
tierra;  pero  uno  de  ellos  los  saludó  de  lejos  al  uso  de  Es- 
paña, de  lo  que  se  maravillaron,  y  diciéndole  que  fuese 
abordo,  no  se  atrevía  sin  que  le  diesen  seguro  Real,  lo 

1  La  carta  de  los  Océanos  Pacífico  é  Indio  construida  por  el 
gefe  de  escuadra  de  la  Real  Armada  D.  José  de  Espinosa  en  1812, 
corregida  en  814  ?  sitúa  esta  isla  de  S.  Bartolomé  un  grado  mas  al 
N. ,  señalándola  de  unas  i  y  millas  de  largo  de  E.  á  O.  ,  y  6  de 
N.  áS. 

2  Documentos  núms.  I4y  26. 
?)     Documento  niím.  i4« 

4  Esta  isla  eraGiiajan,  capital  de  Marianas  ,  que   entonces  se 

nombraba  Botab¿l. Oviedo,  segund.   part.  ,  lib.    20  ,  cap.   1 5, 

fol.  35  vuelto. 

5  Documento  mím.  14. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  49 

que  verificó  el  capitán  Toribio  Alonso  de  Salazar.  Asi  que  *  5^^- 
entró  en  el  buque ,  dijo  que  era  gallego ,  que  se  llamaba  ===== 
Gonzalo  de  Vigo,  procedente  de  la  nao  Trinidad,  del 
mando  de  Gonzalo  Gómez  de  Espinosa,  que  en  el  viage 
anterior  de  Magallanes  habia  quedado  en  el  Maluco,  cuan- 
do la  otra  nao  Victoria  fue  á  Castilla ;  y  que  saliendo  la 
Trinidad  de  Maluco  para  la  tierra  del  Divian  %  que  es- 
tá en  la  contra  costa  de  las  Indias  de  Castilla ,  hallaron 
los  tiempos  contrarios ,  se  les  murió  mucha  gente ,  y  vol- 
viéndose á  Maluco,  aportaron  á  una  isla  que  era  la  mas 
inmediata  al  N.  de  la  que  tenian  presente  %  donde  por 
miedo  de  la  muerte  huyeron  él  y  otros  dos  compañeros 
portugueses ,  yéndose  la  nao  á  Maluco  sin  ellos.  Que  es- 
tando en  aquella  isla  mataron  los  indios  á  sus  dos  compañe^- 
ros  por  ciertas  sinrazones  que  cometieron ,  y  que  á  él  lo 
trajeron  á  esta,  en  que  hasta  entonces  se  hallaba.  Este  hom- 
bre sirvió  mucho  á  la  nao ,  porque  sabia  bien  la  lengua  de 
las  islas ,  y  el  mismo  dia  5  por  la  noche  surgieron  en  una 
ensenada  en  40  brazas  ^ 

La  isla  es  de  regular  altura,  de  cumbre  rasa  y  despo- 
blada, porque  los  naturales  están  en  el  rededor  inmedia^ 
'tos  á  la  mar.  Los  indios  son  malos ,  y  andan  del  todo  des-^ 
nudos  sin  tener  cosa  alguna  sobre  sí.  Son  bien  dispuestos, 
de  cabellos  largos  y  barba  cumplida:  veneran  sus  muertos, 
de  modo  que  cuando  entierran  un  hombre  principal  y 
ven  que  ya  está  consumido,  sacan  los  huesos  y  los  ado-^ 
ran.  En  cada  pueblo  hay  su  rey ,  y  hacen  guerra  unos 
pueblos  á  otros ;  no  tienen  instrumentos  de  fierro  y  labran 
con  pedernal :  sus  armas  son  hondas  y  unos  palos  tosta^ 
dos  con  regatones  ó  casquillos  hechos  de  canillas  de  sus 
enemigos  y  de  huesos  de  pescados.  En  la  isla  hay  muchas 
aguas  buenas,  muchas  clases  de  frutas,  mucho  aceite  de 
coco  que  lo  hacen  al  sol ,  y  cogen  mucho  pescado  con  an- 

yui\v\ 

1  La  yoz  Divian  probablemente  es  Gorrupcioa  de  Dariei).;      p:' 

2  Oviedo ,  segund.  part. ,  libr.  2 O  ,  cap.  I  5  ,  fol.  35  vuelto  ;  y 
esta  isla  es  la  que  hoy  se  nombra  Rota. 

3  Documentos  núms.  14  ,  21  ,  26  ,  y  Harrera  ,  D¿c.  3.* ,  lib.  9, 
cap.  6,  pág.  26'5. 

TOMO    V.  G 


Jo  VIAGES  AL  MALUCO. 

i5a6.  zuelos  de  palo  y  de  hueso,  y  cordeles  que  hacen  de  cor- 
===  tezas  de  árboles.  A  cosa  de  media  legua  de  la  isla  hay  otra 
pequeña ,  que  es  llana  ,  de  grandes  arboledas  y  muy  pobla- 
da de  gente  \ 

Los  de  la  nao  tomaron  muchos  palominos  que  los  te- 
nían los  indios  en  jaulas ,  y  ellos  no  los  comian ;  y  según 
les  dijo  Gonzalo  de  Vigo,  estas  islas  son  trece  que  cor- 
ren >I.  S.  desde  1 2°  hasta  1 9°  de  latitud  N.  £n  ellas  no 
hay  ganado,  gallinas  ni  otros  animales,  y  los  bastimen- 
tos se  reducen  á  gran  cantidad  de  arroz ,  pescado ,  cocos, 
aceite  de  cocos  y  sal  ^ 

Antes  que  la  nao  surgiese  en  la  isla ,  fueron  á  bordo 
muchas  canoas  con  agua  que  llevaban  en  calabazas,  sal, 
-pescado ,  batatas ,  arroz ,  cocos ,  plátanos  y  otras  frutas  de 
la  tierra ;  no  querían  por  ellas  sino  fierro,  clavos  ú  cosas 
de  punta  hechas  de  ese  metal ,  que  á  todas  les  llamaban 
herrero ;  apreciaban  mucho  las  conchas  de  tortuga  para  ha- 
cer peines  y  anzuelos  para  pescar.  Las  mas  de  las  canoas 
eran  de  una  pieza ,  aunque  algunas  constaban  de  muchas; 
por  lo  común  tenian  cuatro  ó  cinco  brazas  de  largo ,  eran 
angostas  con  el  ancho  de  dos  codos  ó  poco  menos,  y  su 
alto  llegaba  á  la  rodilla  de  un  hombre,  bien  que  las  ha- 
bla mayores  y  menores.  Aseguraban  las  tablas  de  las  ca- 
noas que  eran  de  varias  piezas ,  horadándolas  en  los  bor- 
des y  amarrando  unas  á  otras  con  sogas  hechas  de  corte- 
zas de  árboles ;  por  dentro  les  dejaban  horadados  unos  pe- 
dazos de  madera,  sobre  los  cuales  atravesaban  palos  que 
también  amarraban  para  fortificarlas ,  y  por  fuera  las  em- 
breaban, cerrando  todas  las  costuras  con  un  betún  de  cal  y 
aceite ,  de  modo  que  no  hacian  agua.  Cada  una  tenia  á  un 
Jado  un  contrapeso  de  madera  hecho  en  forma  de  una  to- 
nina, cuasi  del  largo  de  la  mitad  de  la  canoa,  amarrado 
fuertemente  á  dos  palos  que  sallan  de  ella  y  le  tenian  se- 
parado del  costado  cosa  de  una  braza;  no  se  diferenciaba 
en  ellas  la  popa  de  la  proa,  y  llevaban  velas  latinas  de 

1  Documentos  núms.  14  y  26. 

2  ídem. 


SEGUNDO    I>E    LOAISA.  5  I 

esteras  muy  bien  tejidas.  Para  tomar  otra  vuelta  no  vira-  i5a6. 
ban,  y  solo  cambiaban  la  vela  por(jue  hacían  de  la  popa  ^=== 
proa  cuando  querian  ' . 

El  día  7  observaron  la  ktitud  de  13°  en  la  bahía  en 

que  estaban El  9  por  disposición  del  capitán  Toribio 

Alonso  de  Salazar  tomaron  por  esclavos ,  para  dar  á  la 
bomba,  once  homares  de  la  isla  de  los  que  iban  á  vender 
sus  cosas  á  bordo,  porque  la  nao  hacia  mucha  agua  y  te- 
nia muchos  enfermos Habiendo  hecho  aguada,  partie- 
ron de  esta  isla  para  las  de  Maluco  el  día  i  o  antes  de  ama* 
necer,  yendo  con  ellos  Gonzalo  de  Vigo  por  su  volun- 
tad  El  mismo  día  10  se  dirigieron  al  OSO.  y  observa- 
ron 12°  35' de  latitud  N. El  1 1  observaron  12°  8' 

El  12  al  mismo  rumbo,  la  latitud  de  11°  54' El  13  la 

de  11^  18'  '",  y  este  día  murió  Toribio  Alonso  de  Sala-»^ 
zar  ^ ,  é  hicieron  capitán  á  Martín  Iñiguez  de  Carquiza- 
no,  natural  de  la  villa  de  Elgoybar,  en  la  provincia  de 
Guipúzcoa  '^ ,  que  era  entonces  contador  general.  Murió 
asimismo  Juan  de  Belba ,  maestre  de  la  nao ,  y  proveyeron 
en  su  lugar  por  maestre  á  Iñigo  de  Lorriaga  \ 

El  dia  14  fueron  al  SO.  i  O.  y  observaron  la  latitud 

de  10°  54' —  El  15  al  propio  rumbo  la  de  9°  1 1' El  16 

continuaron  al  SO. |^  O El  17  fueron  al  SO.,  y  obser- 
varon la  latitud  de  7°  escasos :  por  la  noche  tuvieron  un 
aguacero  con  viento  que  les  hizo  correr  al  N. ,  y  después 
de  media  noche  largaron  vela  en  vuelta  del  NO,  porque 
no  permitía  mas  el  viento.  —  El  1 8  fueron  al  SO ,  pero 
observaron  la  latitud  de  8"*  20',  y  dice  que  lo  causó  el  ha- 
ber corrido  al  N.  la  noche  anterior ,  para  donde  iba  también 
la  corriente. El  1 9  hicieron  rumbo  SO.  i  O.  y  obser- 
varon 8**  5' — .El  día  20  fueron  al  O.,  y  el  21  al  mismo 

I      Herrera ,  DeC.  3.*,  lib.  g  ,   cap.^,  pág.   2.6.6.- — Oviedo, 

íegund.  part.  ,  tib.  aív,  cap.  iS,  fo?.  3S  vüel<fi(!r- '-'-'  .lii.\ijjjicwvwíí 

a     Doc amentos' niíxns.  1 4  y  2.6.  ■    *    r^'.'  <^"  '!  f^^f' 

3  Fecha  tomada  del  Archivo  general  de  Indias   en  Sevilla ,  y 
comunicada  por  el  Sr.  Cean  Bermudez  ,  en  3l   de  Octubre  de  1804. 

4  Herrera,  De'c,  4.*,  lib.  l.",  cap.  4,  pág.  7. 

5  Documento  nüm.  z6.  - 


52  VI AGES  AL  MALUCO. 

i^zh!  rumbo  observaron  7^  55' — ^^Elaa  hicieron  el  O.  5°N.,y 
■  •  observaron  8°^_Ei  23  navegaron  al  SO.  i  O.  y  observaron 
7°  25'  —  El  24  al  mismo  rumbo  observaron  7^  05'.-^ 
El  25  fueron  al  NO.  i  O. ;  pero  observaron  la  latitud  de 
6°  4'  —  El  26  fueron  al  SO;  por  la  noche  con  viento 
SO.  corrieron  al  NO.  ^  O. ,  y  observaron  la  latitud  5°  20' 
—  El  27  hicieron  el  NO.  ^O. ,  pero  observaron  la  lati- 
tud 5°  7' El  28  dirigiéndose  al  NO.  observaron  6°  8' 

—El  29  fueron  al  NO.  i  O El  30  al  NO.  5°  O.  y  ob- 
servaron 7'  43'  \ 
OctLitre.           "^^  ^'^^  ^     de  Octubre  continuaron  al  NO.  5°  O.,  ob- 
-  servaron  8°  28',  y  expresa  que  los  aguaceros  los  echaban 

al  N El  dia  2  al  salir  el  sol  vieron  tierra  al  O.  distante 

1 2  leguas :  la  nao  no  andaba  nada  por  estar  en  calma :  el 
aguaje  los  echaba  alN. ,  y  observaron  la  latitud  8'  55' — 
El  día  3  continuó  la  calma :  estaban  en  el  mismo  parage 

del  dia.  anterior ,  y  observaron  8^  ^8' El  4  siguió  la 

calma,  por  lo  que  no  anduvieron  liada  sino  lo  que  el  agua- 
je les  hacia  ir  á  una  y  otra  parte ,  y  observaron  9°  de  la- 
titud N El  5  también  tuvieron  calma El  6  les  en- 
tró viento  NO.,  y  se  dirigieron  al  SO.  á  la  tierra  que 
habian  visto ;  estando  inmediatos  á  ella ,  no  hallaron  fondo 
para  surgir,  y  continuando  á  longo  de  costa  ,  vieron  una 
bahía  que  se  internaba  4  ú  5  leguas,  en  la  cual  entraron 
hasta  una  legua,  donde  surgieron  en  40  brazas  entre  unas 
islas  que  habia  adentro  '^. 

Olí  El  dia  7  fueron  con  el  batel  á  ver  qué  tierra  era  aque- 
11%  que  gente  tenia ,  y  saber  si  habia  mejor  surgidero 
mas  adentro ,  y  hallaron  buen  fondeadero  y  aguas  corrien^' 

tes El  dia  8  se  levaron  ,  entraron  por  la  bahía  hasta  su 

fin ,  donde  surgieron  en  ^  o  brazas,,  porque  toda  era  hon- 
dable,  y  á  un  cuarto  de  legua  al  través  de  este  fondeadero 
habia  muchos  rios  buenos,  donde  hicieron  la  aguada  que 
necesitaban.  Estando  alli,  fue  á  la  nao  el  Rey  de  un  pue- 
blo con  varios  que  lo  acompañaban ,  y  manifestando  amis- 

1  Documento  niím.  14. 

2  Documento  idem.  n  ,  . 


SEGUNDO    DE    LO  AIS  A.  ^  í^ 

tad,  llevó  á  vender  muchas  gallinas  que  las  compró  el       jg^^ 
capitán  por  abalorios :  el  Rey  y  algunos  de  los  que  iban  " 

con  él,  tenian  en  las  orejas  sortijas  de  oro  que  cada  una 
pesarla  uno  ó  uno  y  medio  ducado,  y  daban  cada  sortija 
por  media  braza  de  cristalinas ;  pero  el  capitán  no  lo  per- 
mitió ni  quiso  hacer  mención  del  oro,  para  que  no  pensa- 
sen que  se  hacia  mucho  aprecio  de  él ,  y  en  vista  de  eso 
se  fue  \ 

El  dia  9  por  la  mañana  fue  el  batel  á  tierra  "^ :  el  ga- 
llego Gonzalo  de  Vigo  sabia  un  poco  la  lengua  Malaya ,  y 
se  entendía  con  los  del  pais  ^ .  Estaban  haciendo  amista- 
des con  el  Rey,  que  les  queria  dar  provisiones  ;.pero  llegó 
un  hombre  natural  de  Malaca,  y  creyendo  este  que  los  es- 
pañoles eran  portugueses,  dijo  al  Rey  que  no  les  diese 
nada  ni  tomase  amistad  con  ellos,  que  él  conocía  sus  tra- 
tos y  al  mejor  tiempo  los  matarían;  diciendo  esto,  huye- 
ron todos  sin  poder  volver  á  hablarles,  y  el  batel  regresó 
á  la  nao  sin  conducir  nada.  —  El  i  o  antes  de  amanecer 
huyeron  los  once  esclavos  que  sacaron  de  la  isla  de  los 
Ladrones  con  la  mism^  canoa  que  les  hablan  tomado ;  y 
los  de  la  nao  estuvieron  en  aquel  surgidero  sin  lograr  pro- 
^vision  alguna,  ni  amistad  con  los  del  pais El  ii  vol- 
vió á  ir  el  batel  á  tierra,  y  despechados  los  de  la  nao  por 
no  haberles  dado  ninguna  provisión  por  dinero ,  tomaron 

un  indio  con  un  puerco  y  lo  llevaron  á  bordo En  el 

surgidero  observaron  %.^  4'  de  latitud  N  "". 

Esta  isla  se  nombraba Po/o  ^  óVendenao ^  y  el  puerto 
en  que  surgieron  se  llamaba  Vizaya  ^.  Sus  habitantes 
eran  cafres  idólatras,  cuyos  ídolos  hacían  de  madera  y 
los  pintaban  lo  mejor  que  podían;, en  cada  pueblo  había 

íllAíl^l   .^l   i.l }j^     e   ./..   i;iJjÍji;-    !a    ;.  j1]iVi-c:;o    "(    ^ ..:  ■-..:■ 

1  Uocumento  n\itn.  1 4.  ' 

2  Docnmento  idem. 

3  Documento  núm.  2.6. 

4  Documento  núm.  i4- 

5  Documento  idem. 

6  Documento  núm.  2^,  pero  la  isla  es  la  de  Mindánao  ,  y  eF 
puerto  parece  ser  el  q-ue  las  cartas  Hidrográficas  nombran  Banculin" 
que  está  en  la  costa  oriental  de  la  isla. 


54  VIAGES  AL  MALUCO. 

K.  g  SU  Rey,  y  algunos  tenían  guerra  ^ :  la  gente  era  ataviada; 
— ^j;;;;;^  vestía  paños  de  algodón,  de  seda  y  raso  de  la  china:  an- 
daban todos  armados  con  azagayas  ó  lanzas  arrojadizas  en 
las  manos,  alfanges,  quirrises  ó  puñales,  y  paveses  ó  es- 
CEfidos;  y  era  gente  muy  atraicionada  y  belicosa.  Determi- 
naron aquellos  naturales  tomar  á  traición  el  batel  y  á  los 
castellanos ;  pero  estos  andaban  sobre  aviso,  y  nunca  pu- 
dieron conseguirlo  ;  muchas  veces  iban  de  noche  en  bar- 
cos de  remos ,  que  los  tenian  muy  ligeros ,  á  cortar  las 
amarras  á  la  nao ;  pero  en  esta  hacian  buena  guardia  y 
no  lo  lograron  *. 

El  indio  que  llevaron  á  bordo  les  dijo  por  señas ,  que 
en  la  parte  del  O.  de  esta  isla  habia  mucho  oro ,  que  lo 
sacaban  de  debajo  de  la  tierra  y  lo  cernían  con  unos  arne- 
ros  ^ ,  que  cada  año  iban  á  Vendenao  dos  juncos  de  la  Chi- 
na ,  que  eran  unas  naos  en  que  ellos  navegaban ,  á  comprar 
'Oro'  y  perlas,  y  que  á  otras  islas  también  iban  navios  4  lo 
mismo.  Por  la  parte  del  O.  de  Vendenao  habia  canela  '*, 
y  esta  isla  era  una  de  las  del  Archipiélago  de  los  Célebes, 
que  ahora  se  llaman  Filipinas  \  el  mayor  pueblo  que  te- 
nia era  Mindanao ;  sus  provincias  eran  Vaguindanao ,  Pa^ 
razao,  Bituan.,  Burre,  Vizaya  y  Malucobuco  :  las  mas 
tenian  guerra  unas  con  otras;  y  en  las  de  Bituan  y  de 
Burre  era  donde  habiai  mucha  canela  muy  buena  \ 

El  dia  1 5.  salieron  de  aquel  puerto  de  la  isla  para  ir  á 
otra  que  estaba  al  NO.  y  se  llamaba  Zehü  ;  pero  hallándo- 
se fuera  de  puntas,  tuvieron  viento  NNO.  contrario  para 
ir ,  y  arribaron  en  demanda  de  las  islas  de  Maluco.  Dice 
que  la  costa  del  E^  de  esta  isla  corría  NO. ,  SE. ;  pero  el 
dia  16  se  dirigieron,  al  S.  5°  E.  navegando  á  longo  de 

costa ,  y  observaron  la  latitud  N.  6°  35' El  17  tenían 

andadas  47  leguas  desde  el  puerto  de  la  isla  de  Polo,  y 

1  Docnmento  mím.  14- 

2  Documento  núm.  26. 

3  Documento  núm.  i4- 

4  Documento  mira.  26. 

5  Herrera  ,  Dec.  3.*,  lib.  9  ,  cap.  9  ,  pág.  27T.—— Oviedo  ,  se« 
gund.  part.  ,  libr.  20  ,  cap.  1 6 ,  fol.  Sy  vuelto  y  38. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  íJ^ 

observaron  la  latitud  5°  32'  —  El  18  fueron  al  S.  y  obser-  ,52^, 
varón  la  latitud  de  4°  58'.  Hasta  alli  llegaba  la  isla  de 
Polo  por  el  S. ,  y  despidiéndose  de  ella  vieron  una  isla  re- 
donda no  muy  grande,  con  otras  tres  pequeñas;  expresa 
que  corria  con  la  isla  de  Polo  NE. ,  SO.,  distantes  4  le- 
guas,  y  que  la  llamaban  Sandingar ,  según  les  dijo  el 
indio  que  llevaban  abordo  \ 

El  dia  1 9  fueron  al  S.  \  SE.  y  observaron  4°  de  lati- 
tud. En  esta  derrota  vieron  una  isla  al  ENE.  que  el  in- 
dio les  dijo  se  llamaba  Sarragdn,  y  al  ClsO.  de  ella,  dis- 
tante I  $  leguas ,  vieron  otra  pequeña ,  y  no  supieron  su 

nombre El  dia  20  continuaron  al  S.  i  SE.  y  avistaron 

una  isla  al  NNE.  que  corria  con  la  de  Sarragan  del  E.  ~ 
NE.  al  O.  i  SO.  distante  20  leguas;  arribaron  sobre  ella, 
y  estando  inmediata  calmó  el  viento.  A  una  legua  de  esta, 
por  la  parte  del  N.  ,  vieron  otra  que  les  pareció  muy 
grande ;  no  le  descubrieron  el  cabo  del  N. ,  y  su  costa  del 
O.  corria  de  N.  i  NE.  á  S.  i  SO.  por  mas  de  20  leguas. 
Prolongando  la  costa  de  la  isla  primera  que  estaba  inme- 
diata, no  hallaron  fondo  para  surgir,  y  descubrieron  que 
eran  dos  islas  las  que  antes  juzgaban  ser  una  misma  tier- 
ra de  la  isla  que  costeaban ,  hasta  que  vieron  el  canal  que 
las  separaba ;  habia  de  una  á  otra  media  legua  de  ESE.  á 
ONO. ,  y  aunque  fueron  á  esa  última  isla,,  tampoco  halla- 
ron fondo  para  surgir  ;  siguieron ,  pues ,  por  su  costa ,  y 
cuando  llegaron  á  la  parte  del  E. ,  enviaron  el  batel  á  son- 
dar; halló  surgidero  cerca  de  tierra  ,  pero  no  pudieron 
llegar  á  él  por  la  mucha  calma  "". 

El  dia  21 ,  estando  cerca  de  la  costa  del  SO.  de  la  úl- 
tima isla,  observaron  la  latitud  N.  3°  38',  de  donde  se 
dirigieron  al  NNE.  para  ir  á  fondear,  y  les  demoraba  la 
isla  de  Terrenate ,  que  es  la  mas  N.  de  todas  las  de  Ma- 
luco, al  S.  i  SO.  distante  55  leguas La  isla  que  costea- 
ban se  llamaba  Talso  ó  Talao,  y  el  dia  22  fondearon  en 
su  parte  del  NO.  en  40  brazas  ^ :  alli  hallaron  hombres 

1  Documento  núm.  14. 

2  Documento  ídem. 

3  Documento  ídem. 


51 6  VIAGES  AL   MALUCO. 

1 526.  de  buena  conversación;  hicieron  amistades  con  un  Rey 
■  '  que  es  cafre  é  idólatra  como  toda  su  gente ;  no  tenian  otra 
vestidura  que  pañitos  ó  taparrabos  de  algodón ;  en  la  isla 
habia  muchos  pueblos,  y  en  cada  uno  su  Rey,  que  algu- 
nos tenian  enemistad  entre  sí.  Les  vendieron  muchos  puer- 
cos, cabras,  gallinas,  papagayos,  pescado,  arroz,  vino  de 
palmas  y  otros  bastimemtos ,  con  que  se  refrescaron  bien  los 
de  la  nao,  y  al  Rey  le  dieron  una  bandera  con  las  armas 
del  Emperador  '. 

Al  NE.  i  N.  de  la  isla  Talao,  distante  3  leguas  estaba  la 
isla  Aso:  el  Rey  les  dijo  que  al  NE.  habia  otra  con  mucho 
oro,  y  que  la  mas  principal  se  nombraba  isla  Galium  % 
y  los  indios  querían  ir  á  ellas  con  los  castellanos;  pero  por 
•ser  la  nao  grande  y  hacer  mucha  agua  no  se  atrevieron  á 
meterse  entre  islas Luego  que  llegaron  á  este  archipié- 
lago de  los  Célebes  proveyó  Martin  Iñiguez  de  Carqui- 
zano  de  tesorero  general  á  Martin  García  de  Carquizano, 
de  factor  general  á  Diego  de  Solier  y  de  contador  gene- 
ral á  Francisco  de  Soto :  aparejaron  la  nao  ;  asentaron  la 
artillería ,  y  aderezaron  las  armas  porque  estaban  cerca  del 

Maluco  ^ El  dia  23  observaron  la  latitud  N.  3°  35'  en 

la  bahía  en  que  estaban  de  la  isla  Talao  '*. 

Refrescada  la  gente ,  salieron  de  la  isla  Talao  el  dia  27 
por  la  mañana,  haciendo  rumbo  del  S.  ^  SE.  en  demanda 

de  las  islas  de  Maluco Del  cabo  del  E.  de  la  isla  Talao 

á  distancia  de  3  leguas  al  SO.  habia  un  bajo  del  tamaño 
de  una  galera,  donde  rompía  la  mar,  y  no  supieron  si 
era  de  arena  ó  de  piedra El  dia  28  observaron  la  la- 
titud N.  2°  50'  y  les  demoraba  la  isla  Talao  al  N.  I  NO. 
alistante  15  leguas.  —  El  29  por  la  mañana  avistaron  la 
isla  Bat achina,  que  los  de  la  expedición  de  Magallanes 
nombraron  Gilolo  ^ ,  y  llegando  á  estar  á  3  ü  4  leguas  de 
tiierra>  les  calmó  el  .viento ^El  30  y  31  observaron  la  la- 

;jl<l  .Dbcunientos  núms.  14  y  *6.     >r     rn  »   '^ti'-l    U> 

2,  Documento  núm.  14.  >■ 

o  Documento  núm.  2.6. 

4  Documento  niim.   i4« 

5  Documento  niím.  2C. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  í^$7 

titud  N.  2°  25'j  y  no  anduvieron  nada  por  la  calma  *.  i'        1^2.6. 

El  día  i.'^de  Noviembre  tuvieron  la  misma  latitud  y     ^^'^      '''• 

siguió  la  calma El  dia  2  por  lo  mismo  no  hicieron  car- 

mino  á  ninguna  parte,  y  fueron  abordo  unos  indios  de  la 
tierra  que  les  dijeron  en  qué  parage  estaban  y  el  modo 
de  manejarse  en  él. Al  N.  del  cabo  que  tenian  á  la  visi- 
ta de  la  isla  de  Gilolo  estaba  la  isla  que  según  los  indios 
se  llamaba  Rabo,  y  corria  con  la  de  Gilolo  del  £.  7  NE. 
al  O.  i  SO.  distantes  3  leguas;  y  al  E.  de  la  isla  Rabo  ha^ 
bia  otra  grande  que  se  llamaba  Moro,  cuya  costa  mas.cerí- 

cana  á  la  de  Rabo  distaba  media  legua Por; la, noche 

tuvieron  viento  N. ,  y  se  dirigieron  por  entre  las  islas  Gi^ 
lolo  y  Rabo  para  ir  al  pueblo  de  Zamafo ,  que  estaba  en 
la  de  Gilolo,  á  saber  noticias  de  las  islas  de  Maluco,  por-» 
que  recelaban  que  hubiese  Portugueses  en  ellas  ^. 

El  dia  3  se  dirigían  al  S.  á  longo  de  costa  por  la  par- 
te del  E.  de  Gilolo,  y  estando  á  3  leguas  de  tierra  ,  y  a  6 
al  S.  f  SO.  de  la  punta  de  la  entrada  de  esta  isla,  hallaron 
íin  bajo  de  2  brazas  de  agua.  Continuando  su  derrota ,;  pa^ 
saron  por  delante  del  pueblo  de  Zamafo  sin  advertirlo,- 
porque  no  sabian  en  que  parage  estaba  situado;  pero  la 
conocieron  después  de  revasados,  y  retrocedieron  para  di- 
cho pueblo.  Aquella  costa  de  Gilolo  corria  de  N.  á  S.  25 
leguas ,  y  alli  doblaba  al  £.  i  NE.  hasta  la  distancia  de  15. 

El  dia  4  siguieron  para  el  puerto  de  Zamafo,  en  cuya 

entrada  hajbia  10  ú  12  isletas  llenas  de  arboleda  gruesa,! 
y  pasando  por  entre  ellas,  continuaron  á  surgir  junto  al 
pueblo,  verificándolo  á  tiro  de  piedra  de  tierra  en  40 
brazas  ^. 

Los  indios  de  este  pueblo   eran  vasallos  del  Rey  de 
Tidori ,  y  tanto  ellos  como  el  gobernador  del  lugar,  que 
fue  abordo  y  se  llamaba  Bubaear  ,  luego  que  vieron  que^ 
eran  castellanos ,  los  recibieron  con  mucho  placer.  Alli  eií-rj 
centraron  un  esclavo  de  los  portugueses  que  estaba  Jiuidofe. 

1  .  Documento  núm.  14.     •ulif  ,  .iu;c;  .'  ui'vií.  ,  (J-lÍvO- — -íjfcODJ^ 

2  Documeato  idem.  .Ou  v  oí 

3  Documento  idem.  .  ;    ....lu,,    ^^\     s 
TOMO  V.                                                                 H 


X 


5S  VI AGES   AL   MALUCO. 

i526.  íiablaba  bien  el  portugués,  y  les  dijo  que  se  hallaban 
==^;^  portugueses  en  Maluco  ,  que  tenian  una  fortaleza  de  cal 
y  canto  en  la  isla  de  Terrenate ,  y  que  muy  pocos  dias 
antes  de  la  llegada  de  la  nao  habian  destruido  al  Rey  de 
Tidori ,  el  cual  siempre  tuvo  guerra  con  los  portugueses, 
porque  las  dos  naos  de  Juan  Sebastian  de  Jilcano  y  de 
Gonzalo  Gómez  de  tspinosa  se  habian  cargado  de  clavo 
en  su  isla.  Los  indios  del  pais  les  dijeron  que  los  Reyes 
de  Tidori  y  de  Gilolo  eran  gtandes  amigos  de  castella- 
nos; y  el  capitán  Martin  Iñiguez  pidió  el  mismo  dia  al 
gobernador  de  Zamafo  un  Parao ,  que  era  un  navio  de 
remos  ',  para  enviarlo  secretamente  á  las  islas  de  Maluco 
á  los  Reyes  de  Tidori  y  de  Gilolo ,  y  en  la  hora  lo  mandó 
el  gobernador  aparejar  \ 

En  la  tarde  de  aquel  dia  el  capitán  Martin  Iñiguez 
envió  en  el  parao  á  Andrés  de  Urdaneta  y  á  Alonso  de 
los  Ríos  ,  con  otros  cinco  compañeros,  y  las  cartas  del  -tm- 
perador  para  los  Reyes  de  Tidori  y  de  Gilolo,  á  hacerles 
saber  que  S.  M.  enviaba  siete  naos  para  Maluco,  que  una 
sola  habia  llegado  al  puerto  de  Zamafo ,  y  las  otras  ve- 
nían atrás ;  que  supieron  habia  portugueses  en  aquellas  is- 
las que  hacían  guerra  al  Rey  de  Tidori ,  y  lo  habían  des- 
truido por  ser  amigo  y  servidor  del  Emperador ,  y  por 
h^ber  vendido  clavo  á  los  capitanes  Juan  Sebastian  de  £1- 
cano  y  Gonzalo  Gómez  de  hspinosa;  que  les  pedia  por 
merced,  le  dijesen  lo  que  mandaban ,  que  él  con  toda  su 
gente,  nao  y  artillería  estaba  para  favorecerlos ,  como  á 
leales  amigos  de  S.  M, ,  contra  quien  ellos  fuesen  servidos, 

SJi  El  páráo  es- un  tarco  de  retaos  bien  hecho  y  sutil  que  anda 
con  mucha  velocidad  ;  lleva  contrapesos  á  una  y  otra  parte  para  que 
no.  se  yueliqíi^  >  .}°^  hombres  hoffan  sentados  en  4  j  6  ü  8  andanas, 
según  el  tamaño  del  pdráo ,  y  laTJdga  es  con  unas  4o  hasta  loo  pa- 
las que  sirven  de  remos ',iisandD  también  velas  de  esteras  muy  del- 
.gadas  ;  ademas  llevan  5o  ú  6o  hombres  para  pelear  encima  de  unos 
cañizos  hechos  al  efecto  ,  y  estos  barcos  se  arman  con  algunos  ber- 
sos y  falconetes  puestos  en  sus  caballetes  ;  pero  no  resisten  artillería 
gruesa.  —  Oviedo  ,  segund.  part. ,  libr.  20  i  cap.  17  ,  foL  38  vuel- 
to y  Zg.  ¡ujMin  :<  I  li 
2     Documentos  núms.  14  y  2^»                         -  ■■  jinfiui  11  ■  i oCT.     o 

,V  OXOT 


^ 


SEGUNDO   DE    LO  AIS  A.  59 

y  del  mismo  modo  les  pedia  por  merced  los  favoreciesen  i5a6. 
contra  cualesquiera  que  les  quisiese  hacer  guerra ,  asi  porta-  == 
gueses  como  naturales  de  las  islas  \ 

Fueron  estos  castellanos  secretamente  á  un  pueblo 
del  Rey  de  Gilolo,  que  estaba  en  la  parte  del  íí.  de  la 
isla  Batachina  %  distante  cosa  de  30  leguas  hacia  el  SO. 
del  parage  en  que  se  hallaba  Ja  nao ,  y  cuya  distancia  na-» 
vegaron  con  el  paráo  á  longo  de  costa,  de  donde  noti- 
ciaron al  Rey  que  estaban  alli ,  pidiéndole  licencia  para  ir 
á  la  ciudad  de  Gilolo  en  que  él  se  hallaba ,  que  era  en  la 
misma  isla  Batachina  por  la  parte  del  O.  El  dia  siguiente 
los  castellanos  atravesaron  la  isla  por  tierra  hasta  la  costa 
de  poniente,  y  luego  que  el  Rey  lo  supo,  envió  un  so- 
brino suyo ,  que  se  llamaba  Quichil  Tidore  y  otros  ca- 
balleros principales  á  recibirlos  ^  con  diez  paraos  armados, 
en  los  que  continuaron  para  dicha  ciudad,  donde  el  Rey 
manifestó  con  ellos  mucha  alegría  y  placer ,  igualmente 
que  todos  los  caballeros  y  gente  de  la  tierra;  y  mandó 
juntar  todos  los  individuos  de  los  pueblos  de  al  rededor 
para  presenciar  la  embajada  de  los  castellanos  que  reci-r 
bió  el  dia  siguiente  "*. 

Alonso  de  los  Rios ,  que  era  sobresaliente  de  la  Ar- 
mada ,  hizo  muy  buena  relación  al  Rey,  siendo  interpre^ 
te  el  gallego  Gonzalo  de  Vigo  ' ,  diciéndole  que  el  Em- 
perador enviaba  una  Armada  á  las  islas  del  Maluco  para 
favorecerlos ,  defenderlos  de  sus  enemigos ,  contratar  con 
ellos  muchas  mercaderías  que  traian ,  hacerles  todo  el  buen 
trato  posible,  y  que  en  señalde  su  grande  amistad  les  re-^ 
mitia  sus  cartas  y  dádivas,  El  Rey  de  Gilolo  contestó,  que 
los  portugueses  hablan  tenido  amistad  con  él;  pero  que 
al  presente  estaba  muy  mal  con  ellos,  y  que  pues  la  nao 

■  '  J  V.' .  ;  i.  •     '-J.J    >  .■ 

D^  <'<^nO  C»b  ■^'f^^í  1.'- 

ocumentos  ntims.  t4  y  20.  "  -' 

a     Ya  se  dijo  que  la  isla  de  Batachina  es  la  misma  isla  de  Gilolo. 

Documento  núm,  26. 

3  Herrera  ,  Decad.  3.*  ,  lib.  9  ,  cap.  1 1  ,  pág.  ayS.-;— Oviedo, 
segund.  part. ,  libr.  20,  cap.  18  ,  fol.  í)^.- — ^y  Documento  núm.  a5. 

4  Documento  núm  26. 

5  Herrera ,  Déc.  3.*,  lib.  9  ,  cap.  1 1  ,  pág.  274* 


6o  VIAGES  AL  MALUCO. 

i5a6.  del  Emperador  había  llegado,  quería  ser  su.  vasallo  yser- 
===  vidori;'que  tenía  allí  un  paraol  muy  grande  *  y  se  lo  que- 
ría dar  al  capitán  para  que  del  hiciese  una  fusta,  á  cuyo 
fin  daría  también  toda  la  tabla  y  ligazón  necesaria ,  po- 
niendo el  capitán  lo  demás  que  fuese  menester ,  y  quien 
supiese  darle  el  gálibo,  y  modo  de  hacerla;  y  se  nombró 
al  efecto  á  un  Levantisco  llamado  Simitre  "". 

Luego  dijeron  los  castellanos,  que  querían  ir  á  hablar 
al  Rey  de  Tidori ,  y  mandó  el  de  Gilolo  aparejar  un  na- 
vio pequeño  de  remos  y  muy  ligero ;  pero  acordó  que 
solo  fuese  al  Rey  de  Tidori  Alonso  de  los  Ríos  con  dos 
compañeros,  quedando  en  Gilolo  Urdaneta  con  los  otros, 
porque  dijo,  que  podrían  encontrarlos  los  portugueses  y  ma- 
tarlos ,  en  cuyo  caso  era  bien  que  tuviesen  quien  volviese 
á  la  nao,  para  que  no  pensase  el  capitán  del  Emperador 
que  los  de  Gilolo  lo  habían  hecho  ^;  y  envió  con  ellos 
dos  caballeros  de  los  suyos  á  la  isla  de  Tidori ,  que  está  á 
cosa  de  6  leguas  de  la  ciudad  de  Gilolo.  Hallaron  al  Rey 
de  Tidori  retraído  en  lo  alto  de  la  montaña,  y  cuando 
supieron  que  iban  castellanos  á  Maluco ,  aunque  el  Rey 
era  muchacho,  porque  su  padre  el  Rey  Almanzor  había 
muerto  "*,  los  caballeros  y  toda  la  otra  gente  manifesta- 
ron la  mas  entusiasmada  alegría.  Recibida  la  embajada  que 
llevaban,  se  ofrecieron  á  favorecer  á  los  castellanos  en 
todo  lo  que  pudiesen  hasta  morir,  y  les  rogaron  mucho 
que  de  ningún  modo  dejasen  de  ir  allí  con  la  nao,  por- 
que presumían  que  no  se  habían  de  atrever  á  hacerlo  coa 
una  nao  sota  por  miedo  de  los  portugueses.  El  Rey  de  Ti- 
dori envió  con  los  castellanos  dos  caballeros  suyos  que  el 
uno  se  llamaba  Guzman ,  y  el  otro  Bayano  por  presente, 
y  á  ofrecérsele  al  capitán  Martín  Iñíguez,  y  volvieron  al 
Reino  de  Gilolo  \ 

El  Rey  de  Gilolo  se  ofreció  también  á  favorecerlos  y 
.■.[:•■':'  ■       •  • 

I  Paráo  y  Paraol  son  sinónimos. 

Z  Documento  núm.  14- 

3  Herrera ,  idem ,  ídem. 

4  Documento  núm.  14. 

5  Documentos  núms.  24  y  26". 


SEGUNDO    DE    LO  AIS  A.  6i 

ayudarlos  en  todo  lo  que  se  ofreciese^  envió  tres  navios  1^26. 
de  remos  con  su  sobrino  Quichil  Tidori^^  y  otros  prin- 
cípales  de  la  tierra,  en  compañía  de  Andrés  de  Urdaneta, 
y  regresaron  al  sitio  en  que  hablan  dejado  la  nao ,  que- 
dando con  el  Rey  de  Gilolo  tres  castellanos  con  dos  arca- 
buces grandes  por  si  fuesen  allí  portugueses  sabedores  de 
que  los  castellanos  hablan  estado  con  el  Rey,  Llegados  á 
Zamafo  el  capitán  Martin  Iñiguez  recibió  muy  bien  á 
los  embajadores  de  Tidori  y  de  Gilolo,  los  obsequió  con 
algunas  dádivas,  y  sabida  la  voluntad  de  los  Reyes,  trató 
de  hacerse  á  la  vela  para  ir  á  Tidori ,  aunque  los  de  Gi- 
lolo mas  querían  que  fuesen  á  su  pueblo,  porque  Tidori 
estaba  destruida  y  todos  sus  pueblos  quemados  \ 

El  dia  5  de  Noviembre  en  el  puerto  de  Zamafo  ob- 
servaron la  latitud  N.  1°  20'! — El  dia  18  salieron  de 
aquel  puerto  en  vuelta  del  N.  para  ir  á  las  islas  de  Ma- 
luco, siguiendo  el  mismo  camino  por  donde  hablan  en- 
trado ,  que  era  entre  las  islas  de  Gilolo  y  Rabo El  19 

en  el  cabo  septentrional  de  Gilolo  obseivaron  2°  20'  de 
latitud N.,  y  estando  ya  fuera  de  este  cabo,  les  entró  tan- 
to viento  SO.  y  corriente  contraria ,  que  les  obligó  á  cor- 
rer largo  sin  poder  volver  al  puerto  de  Zamafo,  forzán- 
dolos á  rodear  la  isla  de  Moro La  costa  del  NO.  de  esta 

isla  corría  de  NE.  á  SO.  1 2  leguas ;  de  allí  volvía  al  ENE 
8  leguas ;  desde  la  punta  del  ENE.  corría  al  S.  I  SO.  6  le- 
guas hasta  otra  punta,  y  en  la  ensenada  que  formaban  es- 
tas dos,  estuvieron  fondeados  algunos  dias.  La  punta  del  S. 
con  el  cabo  del  N.  de  Gilolo  corría  de  ESE.  á  ONO.  dis- 
tante  12  leguas,  y  habiendo  ido  el  batel  á  tierra ,  llevó 

•abordo  muchas  gallinas,  pescado  y  btros  bastimentos 

Dieron  la  vela ,  y  rodeando  esta  isla ,  llegaron  al  mismo 
parage  por  donde  habían,  salido  entre  las  islas  de  Gilolo  y 
Rabo;  pero  estando  ya  fuera  de  ésa  boca,  les  volvió' á  dar 
mucho  viento,  y  se  dirigieron  á  surgirá  la  parte  del  SE. 
de  la  isla  Rabo  \ 


I     Documentos  HÚms»  24  y  z6.- 
a     Documento  núm.  I¿^.. 


02  VIAGES   AL    MALUCO. 

1 5 26.  El  30  de  Noviembre  iban  en  demanda  de  aquel  sur- 

^^^^^^^^^^^^^^  gidero  y  les  llegó  abordo  un  parao  con  un  portugués  lla- 
mado Francisco  de  Castro,  quien  conduela  carta  de  D.  Gar- 
cía Henriquez,  capitán  de  la  fortaleza  de  Terrenate  ,  y 
hablando   con  el   capitán  de   la  nao  Martin  Iñiguez,  á 
quien  dio  la  carta ,  le  hizo  requerimientos  de  parte  de  su 
capitán  para  que  fuese  la  nao  y  su  gente  á  la  fortaleza  de 
Terrenate ,  en  cuyo  caso  les  harian  toda  honra  y  cortesía, 
y  de  lo  contrario  echarían  á  pique  la  nao  con  toda  su 
gente  ,  porque  todas  las  islas  de  Maluco  y  sus  comarca- 
nas estaban  por  el  Rey  de  Portugal.  Martin  Iñiguez  res- 
pondió á  la  carta  y  al  requerimiento,  que  no  seria  razón 
que  un  capitán  del  Emperador  fuese  á  someterse  bajo  la 
bandera  del  Rey  de  Portugal ;  que  si  el  capitán  de  los 
portugueses  estaba  en  la  isla  de  Terrenate  con  fortaleza, 
él  iria  con  su  nao  y  gente  á  la  isla  de  Tidori ,  pues  esta- 
ba en  servicio  del  Emperador;  que  por  lo  mismo  los  por- 
tugueses habían  destruido  el  pueblo,  y  querían  ir  á  reha- 
cerlo, con  otros  muchos  razonamientos  \ 
-      La  carta  que  D.  García  Henriquez  envió  á  Martin  Iñi- 
guez no  estaba  firmada,  y  viendo  el  portugués  Fran- 
cisco de  Castro  que  Martin  Iñiguez  no  firmaba   la  res- 
puesta, dijo:  >> Señor,  firme  vmd. ,  que  si  el  Sr.  D.  Gar- 
cía Henriquez  no  firmó  su  carta,  fue  por  descuido  con  la 
priesa  que  tuvo  de  enviar  presto  este  despacho."  Martin 
Iñiguez  le  respondió:  »Que  no  dejaba  de  firmar  por  des- 
cuido ni  por  priesa ,  sino  porque  D.   García ,   su  capitán, 
debiera  mirar  cómo  escribía  á  un  capitán  del  Emperador; 
que  no  merecía  ser  respondido  sino  al  propósito  de  como 
hablaba,  y  que  así  lo  sería  con  las  obras  *";  y  despidién- 
dose el  portugués  del  capitán  de  la  nao ,  continuó  este 
hasta  fondear  en  la  parte  del  SE.  de  la  isla  Rabo  ^.  Estan- 
do en  esta  isla,  corrió  fama  de  que  el  contador  general 
Francisco  de  Soto  se  quiso  levantar  contra  Martín  Iñi- 

1  Documentos  núms.  14  V  26. 

2  Herrera,  Dec.  3.*,  lib.  g  ,  cap.   II  ,  pág.  274. Oviedo, 

se¿íun(l.  purt. ,  llbr.  20  ,  cap.  ig  ,  íol.  40  vuelto, 

3  Documeutos  míms.  14  y  26. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  6  3 

guez,  por  lo  que  fue  privado  de  su  oficio,  nombrándose      iSag, 
en  su  lugar  á  Hernando  de  Bustamante  y  de  contador  de  - 

la  nao  á  Andrés  de  Urdaneta  \ 

El  dia  I .°  de  Diciembre  fue  el  batel  á  la  isla  Moro,  picíembre. 
distante  media  luega  al  E.,  y  condujo  abordo  arroz,  ga-  ' 

Hiñas,  cabras  y  otros  muchos  bastimentos  para  la  gente. 
Estuvieron  alli  algunos  dias  esperando  tiempo  para  ir  á 
las  islas  de  Maluco :  observaron  en  el  surgidero  de  la  isla 
Rabo  la  latitud  N.  2  24'  '  y  los  paraos  de  Gilolo  se  vol- 
vieron. Entre  tanto  fue  á  requerirlos  otras  dos  veces  Her- 
nando de  Baldaya ,  factor  de  la  fortaleza  portuguesa  ^  para 
que  se  dirigiesen  á  ella ,  ó  se  fuesen  de  aquellas  partes  sin 
tocar  en  Maluco,  ni  en  las  islas  de  Banda,  pues  de  lo 
contrario  irian  con  grande  armada  y  los  tomarían  por 
fuerza  ó  echarían  á  pique ;  y  siempre  les  respondieron 
oponiéndose  á  lo  que  ellos  querían  ,  protestándoles  todas 
las  pérdidas ,  daños  y  muertes  que  se  siguiesen ,  con  lo  cual 
se  volvió  el  portugués,  amenazándolos  muchas  veces  \ 

El  dia  1 3  por  la  mañana  les  garro  el'  ancla  precisán- 
dolos á  levarse  y  dar  la  vela;  el  viento  y  la  corriente 
eran  contrarios  y  los  obligó  á  ir  á  Zamafo ,  donde  al  prin- 
cipio hablan  estado.  Surgieron  dentro  de  aquellas  isletas, 
pero  dos  leguas  mas  al  N.  que  antes,  delante  de  un  puer- 
to que  se  llamaba  Chiava ,  y  de  alli  llevaron  abordo  pro- 
visiones de  cabras,  gallinas  y  otras  muchas  cosas;  y  los 
mismos  de  la  tierra  conduelan  bastimentos  á  venderlos  en 
Ja  nao  "*.  En  la  isla  Rabo  hablan  sabido  que  los  portugue- 
ses iban  con  grande  armada  contra  ellos :  en  su  vista  el  ca- 
pitán Martin  Iñiguez  tomó  parecer  de  la  gente,  y  resol- 
vieron ,  que  por  ninguna  cosa  se  dejase  de  ir  á  las  islas  de 
Maluco,  aunque  fuese  á  todo  riesgo.  Viendo  él  capitán 
tan  buena  voluntad  y  esfuerzo,  el  dia  28  salió  de  Chiava 
con  buen  viento  para  ir  á  la  isla  de  Tidori';  pero  estando 
' .    _  'vj  í«»  piijw.ci.^j  ci^iúU-iio:i  íL.xnují'^ 

I  Documento  núm.  i6. 

3  Documento  núm    14* 

3  Documento  num.  26.  •■■ 

4  Documeuto  núm.  l4' 


64  VIAGES    AL    MALUCO. 

1 526.      fuera  de  las  isletas ,  tuvieron  calma  y  anduvieron  muy  po- 

===  co  por  la  noche  \ 

El  dia  29  hubo  buen  viento,  que  los  echó  fuera  de 
aquel  golfo  y  del  cabo  de  Gilolo,  y  navegaron  con  toda 
la  artillería  cebada  y  la  gente  bien  armada ,  resuelta  á  mo- 
rir  en  servicio  de  S.  M La  costa  del  cabo  de   Gilolo 

por  la  parte  del  N.  corria  E.  \  NE.  á  O.  7  SO.  6  leguas  y 
á  distancia  de  una  legua  al  NO.  habia  unas  islas  peque- 
ñas que  se  llamaban  de  Doy.  Yendo  la  nao  doblando  el 
cabo  de  Gilolo  con  rumbo  al  SO,  _,  le  salió  de  detras  de 
aquellas  islas  la  armada  de  los  portugueses ,  que  la  estaba 
esperando  para  apresarla;  pero  como  la  nao  era  grande, 
iba  bien  artillada,  conocieron  su  gente  determinada,  y  el 
viento  era  recio,  no  se  atrevieron  á  llegar  á  tiro  de  lom- 
barda, y  la  nao  pasó  adelante,  perdiéndolos  luego  de  vista. 
__La  armada  de  los  portugueses  era  de  dos  cara  velas,  una 
fusta,  un  batel  grande,  otros  barcos  de  artillería,  y  cosa 
de.  80  paraos  de  los  moros  de  Terrenate,  de  Bathan,  de 
Aquian  y  de  Motil ;  iban  alli  los  Reyes  de  Terrenate  y  de 
Bathan  en  persona ,  y  aunque  llamaron  también  al  Rey 
de  Gilolo,  este  no  fue  diciendo,  que  era  amigo  de  los  cas- 
tellanos y  que  no  iria  contra  ellos.  El  capitán  general  de 
esa  armada  se  llamaba  Manuel  Falcon  '^. 
-  La  costa  del  O.  de  Gilolo  se  tendia  de  NE.  á  SO.  28 
leguas-  hasta  un  pueblo  y  cabo  nombrados  Gamoconera ,  y 
desde  este  cabo  corria  al  S.  i  SO El  dia  30  lo  emplea- 
ron todo  en  revasar  dicha  costa  de  Gilolo.  —  El  3 1  ama- 
necieron á  la  vista  de  las  islas  de  Terrenate  y  de  Tidori, 
que  eran  las  que  estaban  mas  al  N. ;  y  por  la  noche  sur-» 

gieron  en  la  parte  del  NE.  de  la  de  Tidori Todas  las 

islas  de  Maluco  y  sus  comarcas  eran  tan  montañosas ,  que 
ningún  conocimiento  se  podía  tener  de  ellas  sino  por  i  la 
altura^y  buena  derrota  que  llevase  el  que  las  buscase,  y 
eran  tan  hondables  que  á  tiro  de  piedra  de  tierra  habia  40 

1  Documentos  núms.  14  y  a6. 

2  Documentos  ídem. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  6$ 

ú  50  brazas,  y  á  un  poco  mas  no  había  fondo — La  isla      1^26. 
de  Gilo]o  era  muy  grande :  no  tenia  mas  que  un  Rey  ti--  ==: 
tulado  de  Gilolo  por  ser  el  nombre  del  pueblo  donde  re- 
sidía ,  pues  aun  que  había  en  ella  otros  muchos  pueblos ,  es- 
taban sujetos  á  las  islas  de  Terrenate  y  de  Tidori  \ 

El  día  i.°  de  Enero  de  1527  se  levaron  por  la  maña-  iSay. 
na  para  salir  del  parage  de  la  isla  de  Tidori,  en  que  ha^  Enero, 
bian  fondeado  el  dia  anterior.  Se  dirigieron  al  sitio  en  que  === 
había  estado  el  pueblo  principal  de  la  isla ,  que  era  en  la 
parte  del  ESE. ,  y  á  las  10  del  dia  surgieron  en  frente 
de  él.  Fueron  abordo  el  Rey ,  que  se  llamaba  Raja-mirr, 
el  gobernador  y  sus  caballeros,  que  tuvieron  mucho  pla- 
cer con  la  gente  de  la  nao ;  contaron  sus  ocurrencias ,  y 
los  castellanos  vieron  la  destrucción  y  quemadura  de  tier- 
ra que  les  hicieron  los  portugueses  por  haber  estado  en 
servicio  del  Emperador.  El  Rey  con  todos  sus  caballeros 
juraron  en  su  ley  de  ser  leales  amigos  de  los  castellanos  y 
favorecerlos  en  todo  lo  que  pudiesen  contra  sus  enemigos, 
y  consiguiente  á  esto  juraron  también  los  castellanos,  — 
Los  de  la  nao  inmediatamente  empezaron  á  hacer  en  la 
isla  tres  baluartes  de  piedra,  tierra  y  madera  para  poder 
defenderse  de  los  portugueses ,  á  lo  que  ayudaban  todos 
los  indios  hasta  las  mugeres ,  y  el  día  siguiente  pusieron 
en  tierra  parte  de  la  artillería ,  todas  las  mercaderías  y  cotj 
sas  que  había  abordo ,  con  la  mitad  de  la  gente  de  la  nao,' 
pues  recelosos  de  que  irían  los  portugueses  á  echarla  á  pi- 
que ,  procuraron  hacerse  fuertes  en  tierra  y  abordo  lo  me- 
jor que  pudieron  \ La  nao  llegó  al  Maluco  con  105 

individuos ,  habiendo  fallecido  cosa  de  40  hombres  desde 
el  estrecho  de  Magallanes  hasta  aquellas  islas  ^ 

El  piloto  Martín  de  Uriarte  completó  el  reconoci- 
miento de  la  isla  de  Gilolo;  y  rodeándola,  halló  que  por 
la  parte  del  E. ,  á  20  leguas  de  Zamafo,  doblaban  la  costa 

1  Documento  núm.  14. 

2  Documentos  núms.  l4y  26. 

3  Documentos  núms.  24  y  26. El  Documento  núm.  21    dice 

que  llegó  á  Tidori  con  i  1  5  hombres  ,  el  núm.  23  con  1 1 6  sanos ,  el 
núm.  18  con  i  23  y  el  núm.  ig  con  l33. 

TOM.  V.  I 


66  VIAGES  AL  MALUCO. 

j527  ^1  S-  formando  el  cabo  de  Vichóle ,  que  era  el  nombre  de 
;  un  lugar  de  la  isla. Del  cabo  de  Vichóle  para  el  S.  ha- 
bía 25  leguas  hasta  el  cabo  de  Cuma ,  cuyo  nombre  to- 
maba de  un  lugar  que  estaba  en  este  cabo.  Entre  los  cabos 
de  Vichóle  y  Cuma  ,  formaba  la  costa  ensenada  que  se 
internaba  15  leguas;  tenia  5  ú  6  isletas,  y  habia  surgi- 
deros, buscándolos  bien  con  el  batel  y  la  sondalesa.  El 
cabo  Cuma  era  agudo,  y  á  media  legua  al  SE.  tenia  una 

isla  pequeña Del  cabo  Cuma  volvia  la  costa  al  ONO. 

hasta  30  leguas,  y  alli  circulaba  para  correr  al  S.  i  SE. 
3^  leguas  hasta  el  cabo  del  SE.  En  la  costa  habia  dos  islas 
pequeñas ;  en  este  cabo  del  SE. ,  como  á  una  legua  al  SSE. 
de  él,  habia  una  isleta;  y  al  mismo  rumbo  del  SSE.  de  di- 
cho cabo,  distantes  15  y  20  leguas  estaban  las  islas  de 

las  Papuas ,  que  eran  mas  de  ocho  grandes  y  chicas 

En  el  cabo  del  SE.  doblaba  la  costa  al  O.  i  NO.  haciendo 
algunas  ensenaditas  para  el  N. ,  y  en  esta  derrota  habia  4  le- 
guas al  S.  dos  islas  pequeñas  ,  de  las  cuales  la  una  se  llama- 
ba Graos ,  y  la  otra  Tomadora Al  O.  de  estas  dos  islas, 

siguiendo  la  misma  derrota,  estaba  la  isla  de  la  Bucha  que 

tenia  1 5  leguas  de  E.  á  O Al  SO.  de  la  isla  Bucha  y  á 

cosa  de  una  legua  estaba  la  isla  de  Bachan,  y  al  mismo 
rumbo  del  SO.  de  la  expresada  isla  Bucha  habia  dos  islas 
grandes  ;  la  una  se  llamaba  Maraza  ,  y  la  otra  nom- 
brada 'Tapaíapa  estaba  al  OSO.  de  Maraza  como  una  le- 
gua ó  poco  mas La  costa  de  la  isla  de  Gilolo,  que  des- 
de el  cabo  del  SE.  se  dijo  que  corria  al  O.  i  NO,  iba  á 
ese  rumbo  25  leguas  hasta  la  vista  de  las  islas  de  Maluco, 
y  desde  alli  volvia  al  NNO.  2  5  leguas  hasta  la  punta  del 
pueblo  de  Gilolo,  en  cuyo  tramo  estaban  las  islas  de  Ma- 
luco '. 

ISLAS    BE   MALUCO    ''. 

Las  principales  islas  que  tenian  la  especería  del  clavo, 
eran  Terrenate,  Tidori,  Motil,  Maquiam  y  Vachan. 

I      Documento  uúm.  14. 

3     Tomadas  del  Documento  núm.  I4> 


SEGUNDO    DE    XOAISA.  6/ 

Terrenate  era  la  mas  N.  de  todas ,  alta  y  de  9  leguas^ ,      i  Say* 

poblada  al  rededor,  y  el  pueblo  principal  llamado  Terre-      

nate  estaba  en  la  parte  del  SO.  Los  árboles  de  clavo  se 
hallaban  en  mitad  de  la  altura  de  la  montaña:  cada  año 
de  buena  cosecha  se  cogian  i©  bahares  y  que  eran  4© 
quintales;  y  esta  isla  tenia  al  NNE.  otra  pequeña  y  po- 
blada llamada  Ir  i. 

Tidori  está  en  40  minutos  de  latitud  N. :  tenia  9  le- 
guas de  rodeo;  era  mas  alta  y  aguda  que  la  de  Terrenate- 
con  una  falda  al  NNE.;  poblada  al  rededor;  el  pueblo 
principal ,  llamado  Tidori ,  se  hallaba  en  la  parte  del  E.  _,  y 
corria  con  la  isla  de  Terrenate  de  N.  ~  NE. ,  á  S.  i  SO ,  dis- 
tantes una  legua  escasa.  Los  árboles  del  clavo  también  es- 
taban arriba  en  medio  de  la  montaña;  se  cogian  900  ba- 
hares que  eran  3600  quintales ,  y  era  mejor  que  el  de 

Terrenate Esta  isla  tenia  al   SO.   distante  \  de  legua 

otra  pequeña  que  se  llamaba  Meytara,  y  al  SSO.  distan- 
te una  legua  otra  que  se  nombraba  Mare ,  con  4  leguas 
de  rodeo,  donde  habia  un  poco  de  clavo  bravo,  que  en- 
tonces empezaba  á  producirlo  bueno.  ■^ínslii; 

Motil  no  era  tan  grande  ni  alta  como  Tidori ;  corrían 
estas  dos  de  N.  a  S. ,  distantes  3  leguas ;  también  criaba 
el  clavo  en  lo  alto  como  las  otras,  y  se  cogian  en  ella  800 
bahares  que  eran  3200  quintales.  :y 

Maquian  era  algo  mayor  que  la  de  Motil ;  corrían  es- 
tas dos  de  N.  á  S.  distantes  una  legua:  se  cogian  en  ella 
Seo  bahares  de  clavo  muy  bueno;  y  al  SE.  de  Maquian 
habia  otra  isla  llamada  Cayoan. 

Vachan  estaba  mas  de  8  leguas  al  S..  de  las  islas  ante- 
riores, y  era  mayor  que  ninguna  de  ellas:  se  cogían  eil 
esta  ^00  bahares, de  clavo,  que  eran  2000  quintales;  pero 
no  tan  buenoi  como  el  de  las  otras,  porque  esta  isla  estaba 
mas  distante  .de  la  equinoccial.  .''\h?s'0  ■  ' 

El  pueblo  de  Gilolo,  que  estaba  en  lat  í^la  del  mismo 
nombre ,  distaba  8  leguas  al  NE,  de  la  isla  de  Tidori ,  y 
en  él  habia  clavo;  pero  era  poco  y  bravo.  La  isla  de  Gi- 
lolo tenia  muchos  cafres  y  puercos ,  y  estando  todos  sus 
pueblos ,  excepto  el  de  Gilolo  donde  residía  su  Rey ,  su- 


68  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 527.     jetos ,  como  ya  se  dijo,  á  las  islas  de  Maluco,  los  de  estas 
=  iban  á  aquellos  pueblos  con  paraoles  á  conducirles  pan, 
madera  y  demás  que  necesitaban. 

§.  IV. 

Acaecimientos  de  los  castellanos  de  la  nao  Victoria  de  la 
expedición  de  Loaisa  desde  su  llegada  d  Tidori  el 
dia  1°  de  Enero  de  1^2.7. 

I. *>  de  Enero.  Luego  quc  llegó  á  Tidori  la  nao  Victoria  el  dia  i.° 
-  de  Enero  de  1527  los  castellanos  situaron  en  tierra  parte  de 
la  artillería  de  dicha  nao  ,  con  la  mitad  de  su  gente.  El 
capitán  Martin  Iñiguez  de  Carquizano  estaba  abordo  con 
el  resto  de  la  artillería  y  la  otra  mitad  de  individuos  para 
defender  la  nao ;  y  todas  las  mercaderías  se  colocaron  en 
una  casa  de  madera  hecha  al  intento  por  el  Rey  de  aque- 
lla isla ,  á  la  que  pusieron  cerraduras ,  dando  las  llaves  y 
cargo  de  la  factoría  á  Diego  Salinas,  natural  de  Burgos  \ 
El  dia  siguiente  fue  alli  el  portugués  Francisco  de 
Castro ,  criado  de  Manuel  Falcon ,  con  otros  tres  portu- 
gueses ,  y  hizo  un  requirimiento  al  capitán  Martin  Iñi- 
guez ante  un  escribano  que  traia  consigo,  en  que  decia 
de  parte  del  Rey  de  Portugal ,  que  se  fuesen  luego  á  la 
fortaleza  de  Terrenate ,  donde  estaba  Manuel  Falcon ,  por- 
que aquellas  islas  eran  del  Rey  de  Portugal  y  no  del  Rey 
de  Castilla  '\ 

El  capitán  Martin  Iñiguez  tuvo  carta  de  un  portu- 
gués amigo  suyo  que  estaba  con  Manuel  Falcon ,  en  que 
le  decia  se  guardase  de  ir  á  donde  estaban  los  portugue- 
ses ,  porque  si  los  tomaban ,  no  quedarla  hombre  de  ellos, 
para  que  no  hubiese  quien  diese  razón  de  aquella  tierra 
al  Rey  de  Castilla ;  y  habiendo  contestado  Carquizano  á 
Francisco  de  Castro,  que.  no  tenia  orden  de  su  Rey  para 
ir  á  Terrenate  i  se  fueron  los  portugueses  ^ 

I      Uocumento  num.  23.  -  '• 

''^-'2     Documento  ,  ídem.    ^'Xií^rjq    y  ?', 
-íj5   .  Documento  ,  Ídem,   i^ff o iy  oíoll.  y 


SEGUNDO    DE    lOAISA.  69 

A  los  cuatro  ü  cinco  días  de  haber  surgido  la  nao  en  i  '^^l- 
Tidori ,  fue  el  portugués  Hernando  de  Baldaya  á  requerir  ===== 
á  los  castellanos  de  parte  de  su  capitán  D.  García  Hen- 
riquez,  que  se  fuesen  de  aquella  isla,  ó  de  no  que  irian 
con  grande  armada  ,  los  tomarían  y  matarían  á  todos ;  y 
el  capitán  Martin  Iñiguez  respondió ,  como  otras  veces, 
negándose  á  su  demanda  \ 

A  los  ocho  días  de  esto ,  un  negro  cautivo  de  los  por- 
tugueses, y  á  quien  daban  mala  vida,  huyó  para  donde 
estaban  los  castellanos ,  y  les  avisó  que  Manuel  Falcon 
estaba  aparejando  sus  navios  para  ir  sobre  ellos,  lo  cual 
visto  por  Carquiza-no,  habló  al  Rey  de  Tidori,  y  este  lo 
auxilió  juntando  todos  sus  indios,  que  serian  hasta  ^^  '. 

El  17  de  Enero,  á  media  noche  ,  fueron  los  portu-  17  de  Ener. 
gueses  á  Tidori  acechadamente  con  una  fusta ,  un  batel  y  = 

muchos  paraoles ,  acercándose  á  la  nao  porque  la  iban  á 
abordar  ó  echarla  á  pique  ;  pero  los  castellanos  hacían 
buena  guardia,  sintieron  el  ruido  délos  remos  y  les  dis- 
pararon un  tiro ,  que  estaba  puesto  con  seis  ú  siete  caste- 
llanos en  una  punta  inmediata  para  defensa  de  la  nao. 
Viendo  los  portugueses  que  los  castellanos  estaban  vigi- 
lantes, no  se  atrevieron  al  abordage  y  empezaron  á  dis- 
parar :  un  tiro  grueso  que  dirigieron  á  la  nao  no  le  dio; 
pero  seguidamente  le  acertaron  otros  dos  en  el  costado  de 
estribor  que  hicieron  un  grande  agujero,  mataron  al  gru- 
mete Jorge  de  Atan,  é  hirieron  otros  tres  hombres.  Los 
castellanos ,  aunque  también  dispararon ,  solo  les  acerta- 
ron dos  tiros,  que  mataron  á  un  hombre  é  hirieron  dos; 
con  lo  cual  los  portugueses  se  retiraron  detras  de  una 
punta  cercana  á  la  nao,  para  remediar  el  daño  que  tenia  la 
fusta,  enterrar  el  muerto  y  curar  los  heridos  \ 

El  día  18  al  amanecer  volvieron  los  portugueses  que  18  ríe  Ener. 
se  habían  retirado,  y  empezaron  á  disparar  mucha  artí-  r-7= 

Hería ,  cuyas  descargas  duraron  hasta  la  hora  de  comer. 

1  Documento  núin.  ?,(?. 

2  Documento  núm.  23. 

3  Documentos  núms.  l4y  2&  y  el  niim.  19. 


70  VIAGES    AL    MALUCO. 

i527      Dieron  á  la  nao  dos  tiros  gruesos,   aunque  no  hicieron 
"  daño  á  la  gente ,  y  los  castellanos  se  defendieron  lo  me- 
jor que  pudieron;  no  supieron  el  daño  que  hicieron  á  los 
portugueses ;  pero  estos  se  retiraron  detras  de  la  punta 
del  dia  anterior  '. 

Por  la  tarde  fueron  quince  castellanos  escopeteros  y 
ballesteros,  con  mucha  gente  de  la  isla,  á  caer  de  impro- 
viso sobre  los  portugueses  que  estaban  comiendo  y  habia 
una  barranca  que  los  separaba  de  los  castellanos ;  pero  no 
obstante,  estos  mataron  dos  y  á  dos  caballeros  de  los  de 
Terrenate,  é  hirieron  á  tres  ó  cuatro,  regresando  sin  da- 
ño á  pesar  de  haberles  disparado  los  portugueses  muchos 
'tiros  de  las  fustas  \ 

Antes   de  ponerse  el  sol  volvieron  los  portugueses : 
traian  en  la  proa  de  la  fusta  una  bandera  rasa  con  el  agua 
,    y  un  rótulo  que  decia:  A  sangre  y  d fuego ;  dispararon  mu- 
chos tiros  que  no  hicieron  rnal  ninguno;  los  castellanos 
también  les  tiraron  algunos ,  y  con  esto  %q  retiraroa  los 
portugueses  detras  de  la  punta  como  antes  ^, 
19  de  Eaer.        El  dia  1 9  al  amanecer  repitieron  su  invasión  los  por- 
=  tugueses,;  dispararon  mucha  artillería;  dieron  tres  tiros  en 
la  nao,  que  le  hicieron  m^ucho  daño ,  y  duró  esto,  hasta 
medio  dia  en  que  les  reventó  un  tiro  grueso,  y  se  fueron 
luego  á  Terrenate,  suponiendo  que  la  nao  quedaba  im- 
posibilitada de  navegar.  Los  castellanos  gastaron  naas  de 
doce  quintales  de  pólvora  en  jugar  la  mayor  parte  de  su 
artillería ;  pero  estaba  mal  sentada  sin  poderles  coger  nin- 
gún tiro.  Por  la  tarde ,  después  de  retirados  los  prortugue- 
ses ,  llegaron  á  Tidori  cinco  paraoles  de  Gilolo,  donde 
venian  dos  castellanos  con  cosas  de  comer  para  la  gente  "". 
ao  de  Ener.         El  dia  2 O  vieron  los  castellanos  salir  de  la  isla  de  Mo- 
.1 .  =  til,  distante  tres  leguas,  dos  paraoles  que  iban  á  Terrena- 

te, y  para  apresarlos  fueron  en  cada  paraol  de  Giiolo  dos 
ó  tres  castellanos  escopeteros,  Al  anochecer  llegaron,  cerca 

I  Documento  1 4-  ' 

a  Documento  núm.   14. 

3  Documente»  ídem. 

4  Documento  ídem.  m  ;  v  .-.  :       -..j^,  ,,., ¡, ...... .-,.,, 


SEGUNDO    DE    lOAISA.  7 1 

de  uno  y  empezaron  á  dispararle;  en  él  había  un  portu-  tSa; 
gues  y  23  hombres  esclavos;  el  portugués  alzó  las  ma-  == 
nos  pidiendo  misericordia  á  los  castellanos,  estos  lo  lla- 
maban para  que  se  fuese  adonde  ellos  estaban,  y  los 
indios  de  Gilolo  se  echaron  al  mar  con  sus  alfanges  para 
abordar  el  paraol :  viéndolos  dentro  el  portugués  se  tiró 
al  agua  para  irse  adonde  se  hallaban  los  castellanos ;  pero 
estaba  muy  armado  y  se  fue  á  pique ,  lo  que  sintieron  los 
castellanos  por  no  haber  podido  salvarlo.  Los  de  Gilolo 
mataron  2 1  de  los  esclavos ;  uno  de  ellos  era  cristiano, 
criado  del  capitán  de  Terrenate,  y  viendo  que  los  mata- 
ban á  todos  echó  mano  á  un  puñal  que  traia  y  mató  seis 
hombres  de  Gilolo  antes  de  haberlo  muerto  á  él.  Los  cas- 
tellanos con  harta  pena  de  aquella  matanza,  se  opusieron 
á  los  de  Gilolo  á  cuchilladas  para  que  no  matasen  á  dos 
de  aquellos  hombres;  y  apresado  el  paraol  tomaron  con 
él  120  quintales  de  clavo  de  que  iba  cargado,  un  verso 
y  otro  tiro  chico ,  y  entre  tanto  el  otro  paraol  se  les  fue 
á  la  vela  \ 

Ya  de  noche  volvieron  á  la  nao  los  de  Gilolo  muy 
alegres  con  2 1  cabezas  puestas  en  los  palos ,  y  pidieron 
luego  licencia  para  irse  y  dárselas  á  su  Rey  *.  El  Rey 
de  Gilolo,  con  los  cinco  paraos  ,  habia  enviado  á  pedir 
ai  capitán  de  los  castellanos  20  hombres,  algunos  tiros 
gruesos  y  versos,  para  defenderse  de  los  portugueses  que 
le  hacian  guerra ,  porque  le  hablan  pedido  los  castella- 
nos que  estaban  en  su  ciudad ,  y  él  no  se  los  quiso  dar;  y 
el  capitán  Martin  Iñiguez  se  los  envió  luego  con  los  dos 
tiros  tomados  en  el  paraol  y  algunas  varas  de  paño,  ofre- 
ciéndosele mucho  '\  En  los  mismos  paraos  fueron  oficia- 
les á  Gilolo  para  hacer  una  fusta,  con  el  aparejo  necesa- 
rio de  clavazón  y  otras  cosas ,  en  que  trabajó  y  negoció 
muy  bien  Alonso  de  los  Rios ,  con  quien  fue  Martin  Gar- 
cía de  Carquízano,  pues  la  madera ,  tablas  y  demás  que 

I      Documento  núm.   14. 
2.     ídem. 

3     Documentos   niimeros    14    y  26  ;  y  Herrera  ,    De'cad.   4.*, 
lib.  i.°  5  cap.  2.®',  pág.  4. 


72  VIAGES  AL  MALUCO. 

1527.  habia  en  la  tierra  lo  mandaba  proveer  á  su  costa  el  mis- 
mo  Rey  de  Gilolo ,  como  lo  había  ofrecido  cuando  con- 
testó á  los  embajadores  Andrés  de  Urdaneta  y  Alonso  de 
los  Ríos  ,  enviados  desde  Zamafo  ^ . 

Cuando  estaba  la  nao  en  Zamafo,  vieron  los  castella- 
nos pasar  dos  navios  á  la  vela,  y  juzgando  que  eran  de 
los  de  su  Armada,  fue  el  batel  en  su  seguimiento,  pero 
no  pudo  alcanzarlos  y  se  volvió ;  quedó  el  capitán  Mar- 
.  tin  Iñíguez  con  deseo  de  saber  de  aquellos  navios ,  y  des- 
pués de  los  acaecimientos  que  se  expresaron ,  acordó  enviar 
á  ese  fin  un  parao,  que  no  habia  otro  en  Tidori,  donde 
fue  el  capitán  Urdaneta  con  algunos  castellanos  y  la  gen- 
te que  le  pareció  al  general  de  los  indios  de  Tidori ,  em- 
barcándose los  indios  restantes  en  canoas.  Se  dirigieron  á 
la  isla  de  Motil,  que  la  tenían  los  portugueses ,  donde  los 
castellanos  tomaron  dos  paraos,  quemaron  un  buen  pue- 
blo y  mataron  alguna  gente,  retirándose  sin  haber  recibi- 
do daño.  Volvieron  á  Tidori  y  salieron  de  alli  con  los 
tres  paraos,  de  orden  de  Martín  Iñíguez,  en  busca  de  di- 
chos navios,  embarcándose  con  Urdaneta  un  solo  castella- 
no y  un  indio  artillero,  siendo  los  demás  indios  hombres 
de  guerra.  Martin  Iñíguez  encargó  á  Urdaneta  que  fuese 
á  Veda,  pueblo  que  estaba  al  SE.  de  Maluco,  hacia  don- 
de le  pareció  que  se  habían  dirigido  los  navios ;  pero  an- 
duvieron mas  de  veinte  días  sin  que  en  Veda,  ni  otra 
parte,  hallasen  noticia  de  tales  buques,  y  trataron  de  vol- 
verse á  Maluco  \  .)a 
En  el  viage  de  este  regreso  les  faltaron  los  bastimen- 
tos ;  Urdaneta  y  los  demás  andaban  muy  fatigados ,  pues 
las  mas  de  aquellas  islas  estaban  usurpadas  por  los  portu- 
gueses ,  y  en  una ,  que  se  llamaba  Guacea ,  determinó 
buscar  que  comer ;  pero  aquellos  indios  por  ningún  rue- 
go ni  precio  quisieron  dar  cosa  alguna.  Luego  que  Ur- 
daneta oyó  su  respuesta,  salió  con  sus  indios  á  tierra,  de- 
jando guarda  en  los  paraos,  y  ordenó  su  escuadrón;  los 

1  Documentos  ídem ,  y  Herrera  ídem. 

2  Herrera,  T)éc.  4-^  ,\ih.  1°  ,  cap.  2.**,  pág.  4« — Oviedo,    se- 
gTind.  part.  ,  lib.  20 ,  cap.  22  ,  fol.  42  á  4^  vuelto. 


SEGUNDO    DE  LOAISA.  73 

de  la  isla  acometieron  con  mucha  furia ^  pero  hallando  iSay, 
resistencia^  se  retiraron  presto  á  sus  casas,  que  eran  tan  ■ 
altas  como  gavias  de  buques  de  150  toneles  ó  mas,  cons-  —^ 
truidas  sobre  cuatro  postes ,  con  dos  suelos  dé  caña ,  te- 
chos de  hojas  de  palma ,  escaleras  levadizas ,  y  quitando 
estas ,  tiraban  desde  arriba  mucha  flechería  y  pedradas. 
En  vista  de  estoUrdaneta  hizo  traer  un  tizón  y  tuvo  mo- 
do de  echarlo  sobre  el  techo  de  una  casa  donde  prendió 
el  fuego  con  buen  viento ;  de  forma  que  en  media  hora 
ardió  todo  el  pueblo :  los  indios  saltaban  del  las  casas ;,  Ur- 
daneta  y  los  suyos  los  mataban  y  prendieron  los  que  les 
parecieron  que  eran  de  rescate;  á  Urdaneta  le  cupieron 
por  su  parte  veinte  y  cinco  prisioneros ,  y  partiendo  de 
alli  los  tres  paraos ,  fueron  á  un  pueblo^  que  se  llamaba 
Gave,  donde  los  recibieron  de  paz  y  dieron  bastimentos^ 
vendiendo  parte  de  dichos -prisioneros  '. 

De  Gave  salieron  para  Tidori^^  y  en  el  xamino  hallan- 
ron  ocho  paraos  de  portugueses  ,  que  dos!  eran  grandesj 
los  cuales  llegaron  á  dos  de  los  nuestros , .  con  quien  pé* 
learon ,  abarloados :  y  cuasi  los  tenian  rendidos  los  portiir-) 
gueses ,  cuando  el  parao  en  que  iba  Urdaneta  delante ,  vol- 
vió sobre  ellos,  con  ún  tiro  desbarató  la  proa  á  un  pa- 
rao de  los  enemigos ,  le  mató  algunos  hombres ,  y  quedó 
de  tal  modo  que  se  iba  á  pique ;  mientras  ellos  se  ocupa- 
ban en  remediarse ,  tuvo  tiempo  Urdaneta  de  recoger  sus 
paraos  y  salir  de  alli  á  fuerza  de  remar,  tirando  de  cuan- 
do en  cuando  un  tiro  á' los  que  le  seguían.  Perdieron  los. 
nuestros  toda  la  presa  que  les  quedaba,  qne  eran  mas  de 
cien  esclavos,  porque  cuando  se  estaba  peleando,  se  echa? 
ron  al  agua  y  se  acogieron  á  los  paraos  contrarios,  aun- 
que algunos  se  ahogaron:  fueron  muertos;  de  nuestra  par-í 
te  algunos  indios  y  heridos  los  mas ,  incluso  el  castella- 
no ,  compañero  de  Urdaneta ;  y  de  este  modo  llegaron  los 
tres  paraos  á  Tidori,  sin  haber  logrado  otra; cosa  que  eli 
daño  hecho  á  los  contrarios '..    :r:ivj     :■.  i: '.■■:.. n  ,    ¡    »:  ;  . 

1  Herrera,  Déc.  4.^,   lib.  1.°,   cap.   2,  pág,  4»  — Y  Oviedo, 
segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  22  ,  fol.  4-2  á  4?  vuelto. 

2  ídem,  Ídem.      ■->•.'   .^  ;-í-  •'■'  ;(  -    ';"'  ■.''■"■  .^*''  ■■'■'''       ¡'h-,--. 
TOMO  V,  1; 


;^4  VIAGES  AL  MALUCO. 

"tñzy.  Hacia  el  27  de  Marzo  se  presentaron  en  la  costa  de 

117  dftMarz.  Xidori  dos  paraos  de  portugueses  bien  armados,  que  die- 
""-ron  caza  á  algunos  pescadores  >  y  luego  se  pusieron  en 
-fuente  de  la  ciudad :  para  echarlos  de  alli ,  se  embarcó  en 
el  parao  de  Tidori,  por  capitán  de  los  indios,  un  her- 
.mano  del  Rey  que  sé  llamaba  Quichil  Rade,  hombre  muy 
•sagaz  en  la  guerra ,  y  el  capitán  Urdaneta  con  ocho  cas- 
tellanos; y  en  dos  paraos  de  Gilolo  iban  seis  castellanos 
jde  los  que  estaban  en  aquella .  isla.  Verificaron  su  salida; 
hablaron  con  los  paraos  de  Gilolo  para  que  con  buen  or- 
den embistiesen  todos  á  los  contrarios ,  y  contestaron  que 
los  dejasen  á  ellos ,  que  se  querían  probar  con  los  de  Ter^ 
renatey  con  los  portugueses  ,  y  no  pudieron  separarlos  de 
esa  determinación:,  por  lo  que  acordó  Urdaneta  acometer- 
los isolo;  Quería  Urdaneta  abarloarse  con  los  portugueses; 
pero  estos  no  quisieron  esperar  poniéndose  en  huida;  les 
dióicáza  la  distancia  de  degua  y  media,  disparándoles  la 
artillería  que. llevaba  en  el.  parao,  y  los  de  Gilolo  tam- 
bién los  seguían  aunque  algo  separados.  Viendo  los  in- 
dios de  Tidori  que  no  ios  podían  alcanzar,  dejaron  de  bo- 
gar ;^  notaron  esto  los  portugueses  é  hicieron  lo  mismo: 
estaban  los  castellanos  cansados  del  trabajo,  y  era  mucho 
calor  el  de  aquel  clima:  por  lo  mismo  se  desarmaron  y 
desnudaron,  y  queriendo  volverse  ya  á  Tidori,  dispara- 
ron una  pieza  á  los  portugueses ;  pero  su  fuego  halló  des- 
cuíbierto  un  barril  de  pólvora ,  que  se  inflamó  quemandoiá 
algunos- castellanos.y  quince  indios,  de  los  que  murieron 

-':"' Uno  de  los  Castellanos  quemados  fue  Urdaneta,  quien 
con  el  tormento  del  fuego  se  tiró  al  agua.  Cuando  quiso 
volver  al  parao  nadando,  ya  no  lo  alcanzó  porque  los  in- 
dios bogaban  de  huida:  por  mas  que  los  castellanos  hi- 
cieron, no  pudieron  conseguir  que  lo  tomasen;  y  Urda- 
neta, que  estaba  desnudo,  pues  solo  tenía  puestos  unos; 
calzones ,  nadaba  en  vuelta  de  tierra.  Los  portugueses  que 


I      Herrera  ,  T)écad.  4  *,  lib.  I .",  cap.  3  ,   pág.  5.  —  Y  Oviedo, 

segund.  part. ,  lib.  20,  cap.  zZ  ,  fol.  44  y  v-uelto.  •,  .    • 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  7^ 

habiian  conocido  la  desgracia  del  fuego,  se  jiirigieron  so+  1527. 
bre  el  paraai,  y  descubriendo  al  que  andaba  nadando,  fue-  === 
ron  hacia  él  disparándole  muchos  escopetazos  que  por 
fortuna  no  le  acertaron.  Los  paraos  de  Gilolo  también  lo 
vieron,  y  por  defenderlo  se  pusieron  entre  él  y  los  por-? 
tugueses ,  con  quienes  pelearon  valerosamente :  recogicT 
ron  á  Urdaneta,  lo  cual;  visto  por  ios  portugueses  i¿e\  res 
tiraron;  y  ios -ídeGilblo  volvieron  con  este  hombre  á  Ti-^ 
dori,  donde  en;  algunos  dias  no  habló  palabra  por  el  mu-í 
cho  humo  que'recibió  por  las,  narices  y  boca,  y  tuvo.bas* 
tante  que  curar  de  las  llagas  que  le  hizo  el.fuegoif^jinq  íkí 

Pocos  dias  después  dJe  lo  sucedido  á-Urdanetia>. se, ejQf^ 
contró  una  armada  del  Rey  de  Gilolo  donde  iban  caste-^i 
llanos,  con  otra  del  Rey  de  Terrenate  y  portugueses; 
componían  ambas  mas  de  5  o  paraos  que  pelearon  seis  ho- 
ras largas,  hasta  que  unos  y  otros  se  separaron  sin.  decla- 
rarse la  victoria  por  ninguna  de  ambas  partes.  Una  y/'o^íai 
tuvieron  muchos  indios  heridos ;  pero  no  lo  fue  ninguno  i 
de  los  castellanos  ni. portugueses,  de  lo  cual  ^e  maravillar-! 
ban  los  indios.  Durante  esta  pelea  y  después  de  ella^fi 
hubo  muchos  requirímientos :  los  castellanos  decían  á  los. 
portugueses  que  dejasen  las  islas  al  Emperador  ,  pues  eran; 
suyas;  y  los  portugueses  protestaban  lo  mismo  á  loscás-nl 
tellanos ,  alegando  que  pertenecían  al  Rey  de  Portugal  .**  I 

Entre  tanto ,  aunque  en  la  nao  habían  dado  los  portii-; 
gueses  varias  lombardadas,  como  se  hallaba  descargada,  y\ 
los  castellanos  la  ponían  á  la  banda  para  que  no  zozo^j 
brase ,  no  le  perjudicaron  tanto  como  las  descargas  de  su-- 
propia  artillería,  pues  estando  ya  sentida,  se  abrió  maSi'; 
empezó  á  hacer  mucha  agua ,  causaba  trabajo  sumo  el 
conservarla  á  flote  y  nó  hallaban  lugar  bueno  en  el  puer?^ 
to  para  ponerla  en  seco.  Lo  había  de  la  otra  parte  de  la' 
isla ;  pero  no  se  atrevieron  á  llevarla  allá ,  porque  los  por- 

1  Herrera,  Decad.  4.*  ,  lib.  1°,  cap.  .3  r  pág-  5.— -Y  Oviedo, 
segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap,  23,  fol.  44  y  vuelto.  i      ( 

2  Herrera  ,  ídem.  — r-  Oviedo  ,  segund   part.  ,  lib.  20  ,  cá|).  Z4y 

fol,  44  vuelto,  .    ,        '  ¡ 


y^6  VIAGES    AL   MALUCO. 

1 5 27.     tugueses  la  quemarian  \  y  los  castellanos  se  dieron  pri- 
.  sa  en  sacar  todo  lo  que  tenia,  porque  se  les  iba  á  pique  *. 

:  El  capitán  Martin  Iñiguez  queria  adobarla,  si  fuese  po- 
sible ,  para  enviarla  á  España  á  hacer  saber  á  S.  M.  lo  que 
alli  pasaba;  á  cuyo  fin  llamó  á  todos  los  carpinteros,  ca- 
lafates ,  marineros  y  demás  que  entendían  algo  de  aque- 
llo; les  tomó  juramento  sobre  unos  Santos  Evangelios 
páVá  que  dijesen  su  parecer  sobre  si  la  nao^se  podria  ado- 
bar para  el  efecto:  y  todos  juraron  que  en  aquellas  par- 
tes con  el  aparejo  que  habia  no  se  podia  adobar  ni  esta- 
ba para  navegar  mas,  que  antes  bien  se  maravillaban  de 
haberlos  llevado  hasta  alli,  porque  tenia  quebrados  los  ge- 
noles  y  curbatones  de  resultas  de  las  tocadas  que  habia 
dado  en  el  estrecho  \ 

Tomó  Martin  Iñiguez  testimonio  de  esos  pareceres; 
y  viendo  que  la  gente  trabajaba  mucho  en  dar  á  la  bom- 
ba, hizo  varar  la  nao  en  seco  junto  á  la  fortaleza.  Sin  em- 
bargo de  que  los  castellanos  no  hallaban  alli  recursos ,  ni 
se  fiaban  mucho  de  aquellos  indios,  emprendieron  luego 
hacer  en  Tidori  una  nave  para  enviarla  á  S.  M.  por  el 
cabo  de  Buena  Esperanza  con  noticia  de  aquellos  acaeci- 
mientos ;  pero  el  aparejo  era  tan  malo  que  en  muchos  dias 
hacían  muy  poca  obra.  Los  indios  también  empezaron 'á 
hacer  navios  de  remos  para  pelear ,  aunque  todavía  tenían 
algunos  con  que  á  veces  incomodaban  los  españoles  á  los 
portugueses  "*.  El  Rey  de  Gilolo  Juego  que  tuvo  á  los  cas- 
tellanos en  su  pueblo ,  hacia  mucha  guerra  á  los  enemigos,. 
y  favorecía  y  honraba  á  los  castellanos ,  que  á  no  ser  por., 
eso  pasarían  mas  trabajos  de  los  que  sufrían  \  ou, 

A  los  I  o  ü  12  días  de  haberse  retirado  los  portu- 
galeses, después  de  batir  la  nao,  fue  á  Tidori  Manuel 
Falcon  con  sus  criados,  en.  un  navio  de  negros,  precedida, 

I  Documento  núm.  z6. 

z  Documento  núm.  l4«'.; 

3  ídem.  .     .    : 

4  Documentos  números  l4y  2^'^*/^^ 

5  Documento  núm.  z6.. 


SEGUNDO    DE    tOAlSA.  77 

la  licencia  del  capitán  Carquizano.  Este  le  preguntó:  iBay. 
¿por  qué  le  hacia  guerra?  y  Fakon  le  respondió  que  su  ■  ■ 
capitán  se  lo  habia  mandado,  diciendo  que  no  eran  indi- 
viduos del  Rey  de  Castilla,  sino  corsarios  que  iban  á  to- 
marles su  tierra.  Carquizano  le  dijo  que  era  vasallo  del 
Rey  de  Castilla,  que  venia  por  su  capitán  á  aquellas  is- 
las á  saber  déla  factoría  puesta  en  ellas  en  la  expedición 
de  Hernando  Magallanes ,  y  que  les  rogaba  no  le  hicie- 
sen guerra ,  que  el  no  la  tendría  con  ellos.  Falcon  res- 
pondió que  no  habria  guerra  pues  eran  del  Rey  de  Cas- 
tilla; y  después  de  muchas  razones  le  dijo  Carquizano 
que  le  tendría  buena  amistad  ,  y  que  se  retirase ,  porque  él 
esperarla  allí  hasta  ver  lo  que  su  Rey  le  mandaba ,  con  lo 
que  se  volvió  Falcon  á  Terrena  te  \ 

Huyeron  para  los  portugueses  los  dos  castellanos  Soto 
y  Palacios ,  y  aunque  por  una  parte  lo  sintió  el  capitán 
Martin  Iñiguez ,  por  otra  se  alegró  él  y  los  demás  de  que 
saliesen  de  entre  ellos  dos  hombres  malos ,  antes  que  cau- 
sasen mayores  daños.  Hablan  pasado  entre  D.  García  Hen- 
riquez  y  Martin  Iñiguez  ciertas  embajadas  sobre  la  carta 
que  el  primero  habia  escrito  sin  firma ,  y  se  querían  mal : 
entre  otras  cosas  dijo  D.  García,  que  siendo  aquellas  islas 
del  Rey  de  Portugal ,  no  podia  ser  que  el  Emperador  hu- 
biese enviado,  á  ellas  á  nadie ,  y  que  aquellos  castellanos 
eran  corsarios  y  ladrones.  Martin  Iñiguez  le  envió  á  de- 
cir que  en  eso  no  hablaba  verdad ;  que  aquella  conquista 
era  de  la  Corona  de  Castilla ;  que  él  y  aquellos  hidalgos 
castellanos  habían  ido  alli  por  mandado  del  Emperador  y 
estaban  en  su  servicio :  que  los  portugueses  como  tiranos 
usurpaban  lo  que  no  les  tocaba  á  ellos  ni  á  su  Rey ,.  y 
que  se  lo  haria  ver  de  persona  á  persona ,  ó  si  quería  de 
tantos  á  tantos.  Estuvo  para  aceptar  este  desafio  D.  Gar- 
cía Henriquez ;  pero  otros  oficiales  del  Rey  de  Portugal  se 
lo  estorbaron  '. 

Andaban  concertando  paces  los  castellanos  y  portu- 

1  Documento  niim.  zZ. 

2  Herrera  ,  Dec.  4-*>  libr.  i.°,  cap.  4>  pág.  6.- — y  Oviedo^ 
segund.  part.  ,  lib.  ao  ,  cap.  24  ,  fol.  45. 


78  VIAGES^  AL    MALUCO. 

iBa-T.  gueses,  cuando  eii  Mayo  de  1527  llegó  de  Malaca,  con 
Mayo,  dos  nayíos ,  otro  capitán  nombrado  D.  Jorge  de  Meneses : 
tomó  este  posesión  de  la  fortaleza  de  Terrenate  ' ,  y  lue- 
go envió  mensageros  al  capitán  Martin  Iñiguez,  dicien- 
do: f/quQ  le  pesaba  mucho  de  aquella  guerra,  y  le  roga-^ 
ba  hiciesen  treguas  entre  tanto  que  se  platicaba  lo  que  ha' 
bian  de  hacer  en  beneficio  de  la$  partes."  Martin  Iñiguez 
1:6  respondió :  ,,que  holgaría  de  cualquiera  concordia  co- 
mo fuese  sin  perjuicio  del  derecho  del  Emperador  y  de  la 
Corona  de  Castilla,  cuyas  eran  aquellas  islas :  que  si  que- 
ría ,  le  parecía  que  las  partes  diesen  cuenta  á  sus  Príncipes 
del  estado  en  que  se  hallaban ,  para  ■que  ordenasen  lo  que 
debian  hacer,  y  entre  tanto  tuviesen  paz";  pero  no  les 
gustó  esta  respuesta  á  los  portugueses ,  porque  su  ofreci- 
miento fue  cauteloso  \  Se  concertaron  con  Meneses  cier- 
tas treguas,  con  cuyo  motivo  Martin  Iñiguez  envió  á Ur- 
daneta  para  que  mostrase  á  Meneses  las  provisiones  del 
Emperador,  con  las  que  había  salido  aquella  armada  de 
Castilla  para  los  Malucos ,  lo  cual  no  ignoraban  los  por- 
tugueses, pero  lo  disimulaban  por  su  ínteres  \ 

A  pocos  días  envió  Meneses  sobre  seguro  á  un  algua-? 
cíl,  un  escribano  y  el  alcaide  de  la  fortaleza  á  requerir  á 
los  castellanos,  que  se  fuesen  de  las^ tierras  del  Rey  de  Por- 
tugal,  ó  que  se  trasladasen  á  su  fortaleza,  y  que  si  se 
querían  ir ,  les  daría  pasage.  Los  castellanos  le  respondieron 
que  si  les  daban  la  fortaleza,  se  irían  á  ella;  pero  quede 
otro  modo  estaban  en  las  tierras  del  Emperador  y  en  su 
servicio,  y  que  por  él  habían  de  morir.  Requirieron,  al 
capitán  D.  Jorge  les  entregase  su  antecesor  D.  García 
Henríquez  por  haber  echado  á  pique  una  nao  del  Emped- 
rador ** ,  y  le  dijeron  que  las  islas  de  Maluco,  de  Banda 
y  otras  tierras  de  alrededor  estaban  en  la  demarcación  í  de 

:jpnns>H.  eo 
I      Documento  uúin.  i4-  ,••..-■    >,^ 

:2.     Herrera  ,  Diic.  4.* ,  lib.  l.°  ,  cap-  3  ,  pág.  5  y  6.— —y  Ovie- 
do ,  se<;iiQd.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  24  ?  ^ol'  44  vueho  y  45. 

3  Herrera,  Déc.  4-^,  lib.  I.*,  cap.  4»  pág«  ().— y  Oviedo,  se- 
gund.  part.  ,  lib    20  ,  cap.  24  ,  fol.  45.  ■'  ,  ¡^-i'-rníl 

4  Documento  núm.  14-  ''^  :  .i''!'    -f^'ü:        • 


SEGUNDO   ÜE    LOAISA.  79 

S.  M. ,  y  qué  por  lo  mismo  se  fuesen  de  allí ,  dejándoles  la      '  Sa; 
tierra  libre  ;  pero  nada  aprovechaba ,  porque  ellos  decían  " 

que  estaba  en  la  demarcación  del  Rey  de  Portugal  \ 

Viendo  D.  Jorge  de  Meneses  que  con  guerra  no  po- 
día echar  de  las  islas  á  los  castellanos  por  lo  arraigados 
que  estaban  en  el  país ,  y  lo  bien  que  se  llevaban  con  los 
naturales ,  solicitó  de  los  Reyes  de  Tidori ,  de  Gilolo  é 
indios  principales  el  que  los  matasen  á  traición^  prome- 
tiéndoles por  eso  artillería  y  grandes  dádivas;  pero  ellos 
nunca  quisieron  hacerlo  >  antes  bien  les  descubrían  lo  que 
los  portugueses  les  enviaban  á  decir  \  Conoció  Meneses 
que  por  esta  vía  no  lo  lograba^  y  resolvió  matar  á  los  cas- 
tellanos j  mandando  echar  ponzoña  en  un  pozo  del  que  be- 
bían agua;  pero  un  clérigo  de  los  portugueses  formó  de 
esto  cargo  de  conciencia,  y  escribió  al  clérigo  de  los  cas- 
tellanos, diciendo  que  la  primera' vez  que  fuesen  all^  por- 
tugueses, determinaban  hacer  eso  ;  con  cuyo  aviso  los  cas- 
tellanos cerraron  el  pozo,  y  no  peligró  ninguno^. 

En  ese  tiempo  supo  Martin  Iñíguéz,  que  en  Gilolo 
había  diferencias  entre  Alonso  de  los  Ríos  y  Martin  Gar- 
cía de  Garquizano;  y  mandándolos  regresar  á  Tidori,  en- 
vió á  Gilolo  á  Urdaneta  para  que  activase  lá  construcción 
de  la  fusta :  notó  Vrdaneta  que  el  Rey  á  tiempos  daba 
priesa  en  el  trabajo,  y  á  tiempos  mandaba  cesar;  y  pre- 
guntándole ¿por  qué  no  continuaba  la  obra  con  lia  mis- 
ma diligencia  para  qué  se  pudiesen  servir  de  la  fusta? 
Respondió:  „ que  haciéndose  por  sus  tiempos  saldría  mas 
dichosa."  Los  castellanos  sospechaban  que  el  Rey  llevaba 
otros  fines ;  pero  no  era  mas  que  aquel  que  se  lo  dictaba 
su  astrología '^.        '  ■       •>! 

-Se  ajustaron  las  treguad  con  los  portugueses,  de  que 
dio  aviso  Martin  Iñiguez  al  Rey  de  Gilolo,  y  este  las 
mandó  pregonar  por  toda  la  isla,  para  que  sus  vasallos  pu- 

1  Documento  núm    26.  -',■•-"'.'  ,'     'M'ío'!       f 

2  Documentos  números  24  y  !í6.     ■^S'>  /'^'í  -^Hf  ,    tir.rj  .hiiHo 

3  Docrtmentosnúmeros  24  ,  25  y  z6.  '      -• 

4  Herrera  ,  Déc.  4.^,  lib.  l.°,  cap.  4  ,  pág.  G.-^'—j  Oviedo  y  se-^ 
gund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  24  ,  fol.  45.  '"''•'í  r  hhÚjI     ?. 


8o  VIAGES  AL  MALUCO. 

1527.  diesen  entender  en  sus  grangerías.  Pasados  quince  días,  dos 
===  paraos  y  muchas  canoas  de  Terrenate  dieron  sobre  algu- 
nas canoas  de  Gilolo  que  estaban  pescando ;  tomaron  al- 
gunas y  mataron  á  todos  los  indios  que  hallaron  en  ellas, 
que  eran  quince,  lo  que  sintió  mucho  el  Rey ,  y  deseaba 
enviar  contra  los  enemigos ;  pero  no  hubo  entonces  cómo 
hacerlo.  Urdaneta  enojado  y  admirado  de  tal  proceder ,  fue 
en  una  canoa  con  una  bandera  blanca ,  y  de  lejos  pre- 
guntó si  había  portugueses ,  y  que  le  diesen  seguro  para 
hablar  ;  los  que  habia  se  lo  ofrecieron  ,  y  deseando  llegar, 
no  quisieron  los  indios  de  su  canoa,  diciendo  que  aque- 
llos hombres  hablan  quebrantado  la  fé  publica ,  y  que  no 
se  fiarían  mas  de  ellos  \  vi 

Urdaneta  no  tuvo  mas  recurso  que  echarse  á  nado,' y 
llegando  á  los  portugueses  les  dijo :  „  que  se  maravillaba 
de  que  estando  en  treguas,  hubiesen  hecho  aquella  nove- 
dad." Contestaron :  „  que  iban  á  un  pueblo  que  se  llama- 
ba Guamoconora  por  vitualla ,  y  que  los  capitanes  de  los 
indios  hablan  tomado  aquellas  canoas  contra  su  voluntad  *', 
y  después  de  otras  razones  Urdaneta  escribió  los  nombres 
de  aquellos  portugueses  y  de  los  capitanes  de  sus  indios 
en  una  hoja  de  palma,  y  se  volvió  á  su  canoa  *.    >  ¿  oiv 

El  Rey  de  Gilolo  estaba  muy  enojado  con  Martin  Iñi- 
guez,  pues  por  lo  que  le  envió  á  decir  se  habia  asegu- 
rado de  las  treguas,  y  por  lo  mismo  hablan  muerto  á 
aquellos  indios.  Mandó  luego  á  los  de  su  tierra  que  an- 
duviesen de  guerra :  á  los  ocho  dias  hizo  aparejar  sus  pa- 
raos, se  embarcó  en  ellos,  y  fue  con  los  castellanos  y  Ur- 
daneta á  esperar  ciertos  paraos  de  portugueses  que  venian 
de  Maro  para  Terrenate  cargados  de  vitualla  :  tomaron 
doce  con  muchos  indios ,  mandó  el  Rey  cortar  las  cabezas 
á  todos  los  que  eran  de  Terrenate ,  los  demás  quedaron 
por  esclavos ,  y  con  esta  venganza  se  volvió  á  Gilolo  ^. 

1  Herrera  ,  Décad,  4-*  ?  hb.  I."  ,  cap.  4?  pág.  6. Y  Oviedo, 

segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  24 ,  fol.  4^. 

2  Herrera,    ídem,   pág.  7. Oviedo,   ídem,   t'oL   66,  pero 

equivocado  ,  debiendo  decir  46.  . 

3  ídem,  Ídem.  .    „  .ici  ,  ^^i-  .(;;;•)  ,  .-.o  .u'i 


SEGUNDO   DE    LOAISA.  8 1 

Los  portugueses  luego  que  supieron  esto  se  quejaron  iSay. 
á  Martin  Iñiguez  sin  decir  que  habian  sido  ellos  los  que  ^=== 
rompieron  la  tregua ;  y  juró  Martin  Iñiguez  que ,  si  era 
como  le  decian ,  haria  cortar  la  cabeza  á  Urdaneta  '.  A  po- 
co tiempo  fueron  unos  portugueses  y  entre  ellos  Hernan- 
do de  Baldaya ,  á  la  isla  de  Tidori  con  pretexto  de  hacer 
paces  con  los  castellanos :  el  capitán  Martin  Iñiguez  los 
convidó  á  comer ,  y  Hernando  de  Baldaya  en  una  taza  de 
vino  le  dio  ponzoña  á  Martin  Iñiguez,  de  que  cayó  malo, 
lo  cual  se  supo  porque  lo  dijeron  luego  los  mismos  portu- 
gueses á  los  españoles "" ,  y  lo  confesó  después  el  mismo 
Baldaya  en  el  artículo  de  la  muerte  ^ 

Urdaneta  fue  avisado  por  un  amigo  del  juramento 
que  habia  hecho  Martin  Iñiguez ,  y  partió  para  Tidori  á 
dar  su  descargo;  con  él  fue  Quichiltildore  de  parte  del 
Rey  de  Gilolo  para  lo  mismo,  y  habiendo  dado  cuenta 
del  hecho  Urdaneta  á  Martin  Iñiguez  delante  de  ciertos 
portugueses,  Quichiltildore,  entre  otras  cosas,  le  hizo  el 
razonamiento  siguiente:  «Mira,  Señor,  cuando  los  ene- 
amigos  no  tienen  palabra,  juramento  ni  vergüenza  que  los 
«apremie  á  guardar  lo  que  prometen,  mas  segura  es  con 
ti  ellos  la  guerra  que  la  paz  por  muchas  prendas  que  ofrez» 
«can.  Mi  Rey,  debajo  de  tu  fe,  hizo  pregonar  la  paz 
f*  que  le  ha  muerto  sus  vasallos ;  y  con  mas  justa  causa  se 
«debería  de  quejar  de  tí  que  de  los  portugueses,  y  tu 
«fuiste  el  primer  ofendido  en  el  rompimiento  de  la  tre- 
i»>guai  y  lo  que  el  Rey  y  Urdaneta  han  hecho,  ha  sido 
»>  restituir  la  honra  al  Emperador  y  á  tí ,  y  no  romper  tre- 
«  gua ,  sino  restaurar  la  ofensa  que  con  tan  poca  vergüeu' 
«2;a,  en  la  barba  del  Rey  y  4  su  puerta  se  atrevieron  de 
«hacer,  sobre  seguro,  á  tu  nación  y  á  nosotros;  lo  cual 
#>no  pudieran  hacer  sino  con  la  confianza  de  tu  tregua, 

I  Herrera  ,  ídem  ,  pág.  y.— —Oviedo  ,  idem  ,  fol-  66,  pero  equi- 
vocado debiendo  decir  46. 

9     Documentos  números  14  ,  a3  ,  24  »  ^5  y  a6. 

3  Herrera  ,  Dec.  4.*,  lib.  i .",  cap.  4  ,  pág,  7  ,  y  lib.  3.®  ,  cap.  5, 
pág.  46. —^  Oviedo,  segund.  part. ,  lib.  20,  cap.  24  >  fol.  ^6, 
vuelto  y  cap.  27^,  fol.  5 1. 

TOMO  V.  i 


82  VIAGES  AL  MALUCO. 

i52r7.  »E1  Rey  te. ruega  que  lo  tengas  por  bien,  y  hagas  mer- 
==:=  í> cedes  á  los  castellanos  que  con  él  estaban,  y  te  avisa 
»que  te  guardes  de  gente  que  tan  mal  guarda  su  pala- 
*>  bra  ;  y  que  por  muchas  treguas  que  asientes ,  no  se  pien- 
>»  sa  mas  confiar ,  si  el  Rey  de  Terrenate  no  le  envia  vi- 
j»vos  los  capitanes  que  le  mataron  sus  vasallos  rompien- 
»»do  la  tregua;  y  aun  tú.  Señor,  será  bien  que  por  tu 
Jiparte  pidas  enmienda,  y  las  personas  de  los  portugueses 
»>que  en  ello  se  hallaron,  pues  Urdaneta  los  habló  y  sabe 
>»sus  nombres  ^" 

Martin  Iñiguez  se  alegró  mucho  de  haber  sabido  la 
verdad,  y  deponiendo  el  enojo,  SLhmzó  á  Quichiltildore  y 
á  Urdaneta ,  aprobando  lo  que  habia  hecho ;  ofreció  gra- 
tificarle, si  Dios  le  daba  con  qué,  y  suplicar  al  Empera- 
dor que  le  hiciese  merced;  envió  su  respuesta  al  Rey  de 
Giloío,  y  mandó  á  Urdaneta  que  se  volviese  con  Quichil- 
tildore ,  á  quien  dijo  que  le  parecía  bueno  su  consejo ,  y  que 
queria  tomarlo;  pero  ya  era  tarde,  porque  se  hallaba  muy 
enfermo  del  tósigo  que  le  habia  dado  Hernando  de  Bal- 
daya,  y  del  cual  murió  el  dia  1 1  de  Julio  de  15  27  "". 

Fue  elegido  á  votos  por  capitán  de  los  castellanos 
Hernando  de  la  Torre ,  que  era  Montañés ,  y  teniente  en 
tiempo  de  Martin  Iñiguez,  á  pesar  de  pretender  esa  ca- 
pitanía el  tesorero  Martin  García  de  Carquizano,  y  el 
contador  Hernando  de  Bustamante  ^ ,  y  sin  estar  aun  sen- 
tadas las  paces  entre  castellanos  y  portugueses,  no  deja- 
ban de  ir  y  venir  á  contratar  unos  con  otros :  enmedio  de 
esto,  el  capitán  de  los  portugueses  D.  Jorge  envió  un 
portugués  que  se  fingió  fugitivo  y  castellano,  cuyo  idio- 
ma hablaba  bien  '*.  Dijo  llamarse  Francisco  Pérez ,  ser 

I      Herrera  ,  Déc.  4.%  lib.  I.°,  cap.   4'°?  pág-  7-  J  Oviedo, 

segund.  part.  ,  lib.  20,  cap.  34  ,  Tol.  66^  pei-o  equivocado,  debien- 
do decir  46- 

2,  Herrera  ,  ídem.  • —  Oviedo  ,  idem  ,  fol.  66  vuelto  ,  pero  equi- 
vocado ,  debiendo  decir  46. y  Documento  núm.  14. 

3  Herrera  j  Dec.  4-^>  lib.  i.'',  cap    5.°  ,  pág.  7  y  8. y  Üo- 

cumentos  núms.  2.'5  y  2.6. 

4  Herrera,  Dec.  4.^,  lib.  I.°,  cap.  5.**,  pág.  8. Oviedo,  se- 
gund. part. ,  lib.  20  ,  cap.  2  5  ,  fol.  47  vuelto. 


SEGUNDO    DE    LO  AIS  A.  83 

natural  de  Ecija,  y  los  castellanos  lo  recibieron  y  trataron  '^ay. 
lo  mejor  que  podian.  A  los  quince  dias  de  llegado,  fueron  ~ 
otros  portugueses  con  mixtos  incendiarios  que  se  los  die- 
ron ocultamente  al  fugitivo  fingido,  para  que  en  anoche- 
ciendo los  echase  en  el  navio  que  los  castellanos  hacian 
en  Tidori ,  y  seguidamente  se  dirigiese  á  una  punta  de  la 
costa ,  detras  de  la  cual  lo  estarían  esperando ,  y  le  en- 
virian  una  canoa ;  todo  lo  que  se  verificó  puntualmente; 
pero  como  el  navio  no  estaba  embreado  no  se  quemó 
cosa  que  dañase,  y  eso  solo  sirvió  para  que  los  castella- 
nos tuviesen  en  adelante  mucha  mas  guerra  con  los  por- 
tugueses ,  porque  con  ella  vivían  mas  seguros  que  <:on  la 
paz  ^.  Aquel  navio  no  se  llegó  á  echar  al  agua,  porque 
nó  teniendo  los  castellanos  conocimiento  de  las  maderas 
del  pais,  salió  la  tablazón  del  costado  tan  podrida,  que  el 
buque  no  se  podria  tener  sobre  el  agua ,  y  se  perdió  in- 
útilmente el  trabajo, y  lo  demás  ''. 

Por  aquel  tiempo  volvían  de  Zamafo  algunos  paraos 
que  habia  enviado  Hernando  de  la  Torre  con  cinco  ó 
seis  castellanos  á  traer  arroz  y  otros  bastimentos  á  Tido- 
ri, y  regresando  dispersos  y  con  poca  precaución ,  salieron 
á  ellos  otros  paraos  de  Guamoconora ,  que  eran  amigos  de 
los  portugueses ,  tomaron  algunos ,  mataron  á  varios ,  y 
entre  estos  á  los  castellanos  Montoya  y  Marquina,  y  los 
otros  se  salvaron  huyendo  ^. 

Cuando  murió  Almanzor,  Rey  de  Tidori,  dejó' un 
criado  llamado  Derrota,  que  era  muy  dispuesto ,  y  por  lo 
mismo  la  Reina  se  enamoró  de  él,  y  privó  tanto,  que  no 
se  hacia  en  la  isla  otra  cosa  que  lo  que  él  mandaba.  El  Rey 
heredero  era  niño  que  no  sabia  ni  podia  gobernar  sus  tier- 
ras ,  y  todos  los  principales  de  la  ciudad  é  isla  estaban 
muy  mal  con  la  Reina  y  con  Derrota ,  sin  querer  hacer 
ninguna  cosa  de  lo  que  con  venia  al  servicio  del  Empera* 
dor  ni  de  su  Rey ,  diciendo  que  un  criado  del  Rey ,  y 

1  Documento  núm.  i4> 

2  Documento  niím.  26. 

3  ídem. Herrera  ,  Decad.  4.* ,  lib.  I."  ,  cap.  5  ,  pág.  8. 

Oviedo  ,  a.*  part. ,  lib.  20  ,  cap.  2.5  ,  fol.  48  vuelto. 


§4  VIAGES  AL   MALUCO, 

j  gjr*.     hombre  de  tan  baja  suerte  ,  no  había  de  mandar  á  tantos 
==^  caballeros,  y  tan  noble  gente  en  que  había  muchos  hijos 
y  hermanos  de  Reyes  *, 

En  este  estado  fueron  al  capitán  Hernando  de  la  Tor- 
re, y  le  dijeron  que  pues  aquella  isla  y  tierras  estaban  al 
servicio  del  Emperador ,  y  lo  habían  estado  siempre ,  co- 
mo lo  veía  por  experiencia,  y  por  cuya  causa  los  portu- 
gueses quemaron  y  destruyeron  aquel  lugar  é  isla ;  que 
el  Rey  Almanzor  era  muerto ,  y  su  hijo  el  Rey  era  niño; 
que  el  capitán  de  los  castellanos  había  ido  á  aquella  isla 
por  mandado  del  Emperador ,  y  en  su  lugar  era  goberna- 
dor de  las  islas ;  que  de  su  parte  le  pedían  y  requerían  les 
mandase  dar  favor  y  ayuda ,  y  entendiese  en  la  gober- 
nación de  dicha  isla,  de  modo  que  no  fuesen  mandados 
por  Derrota  '^. 

■  Hernando  de  la  Torre  les  preguntó ,  ¿  de  qué  modo 
querían  que  se  hiciese  sin  que  hubiese  escándalo  ni  al- 
boroto alguno  en  la  tierra ,  y  que  fuese  en  servicio  del 
Emperador  y  de  su  Rey?  Hicieron  ellos  su  acuerdo  sobre 
esto ,  y  fueron  luego  á  decirle ,  que  tenían  mucho  miedo  á 
la  Reina,  sin  atreverse  á  hacer  nada,  y  que  él  con  su 
gente  mandase  matar  á  Derrota.  El  capitán  les  respondió 
que  había  poco  tiempo  que  era  llegado  á  la  isla ,  que  no 
conocía  ni  sabia  quien  era  ó  no  servidor  del  Rey ,  y  que 
no  se  quería  entremeter  en  sus  cosas;  y  viendo  ellos  la 
decisión  del  capitán ,  le  rogaron  les  diese  alguna  gente  pa- 
ra hacerlo  con  su  auxilio ,  y  les  señaló  diez  ü  doce  com- 
pañeros bien  aderezados  ^ 

Una  noche  en  que  Derrota  fue  á  dormir  con  la  Reina, 
se  pusieron  muchos  indios  en  escuchas,  aguardándolo  en 
ciertos  parages ,  por  ser  costumbre  el  ir  después  á  la  ma- 
rina á  lavarse ;  y  siendo  cerca  del  alba ,  salió  de  junto  á  la 
Reina  y  fue  en  efecto  á  la  marina.  Varios  indios  y  cuatro 
castellanos  que  lo  esperaban  detras  de  un  cantón  le  salieron 


I     Documento  niim.  14. 
S.      ídem. 
3     ídem. 


SEGUrlDO   DE    tOAISA.  8^ 

al  camino,  y  hablándole  uno  de  los  castellanos,  le  dio  una  i ^27. 
estocada  que  lo  echó  al  suelo,  mas  no  pudiendo  los  otros  == 
compañeros  acudir  pronto,  se  levantó  y  en  carrera  se  aco- 
gió á  la  casa  de  la  Reina ;  fueron  sobre  él  mas  de  dos  mil 
indios  con  sus  escudos ,  alfanges  y  otras  muchas  armas 
para  hacerlo  pedazos ,  con  una  gritería  que  parecía  hun- 
dirse la  isla ;  pero  estuvo  muy  cuerdo  en  acogerse  donde 
estaban  la  Reina  y  el  Rey ,  pues  por  eso  cesó  el  alboroto 
de  los  indios  \ 

Sin  embargo  no  le  aprovechó  nada,  porque  habiendo 
ya  empezado ,  mas  valia  acabar  con  él  que  dejarlo  para  ma- 
yor mal ,  y  asi  feneció  aquel  dia  pagando  todos  sus  ma- 
les. La  Reina  hizo  tan  estraños  llantos  por  él,  que  serian 
largos  de  contar ;  y  muerto  Derrota ,  el  capitán  de  los 
castellanos  tomó  al  Rey  por  la  mano,  y  lo  puso  en  poder 
de  su  hermano  Quichilrade  para  que  le  guardase  ,  rigiese 
y  gobernase  la  tierra  por  él  hasta  que  fuese  de  edad;  con 
lo  cual  los  caballeros  y  gente  de  la  isla  quedaron  muy  con- 
tentos ,  diciendo  que  todos  querían  servir  al  Emperador  y 
á  su  Rey  \ 

No  cesaba  la  guerra  entre  portugueses  y  castellanos, 
porque  siempre  peleaban  cuando  se  hallaban  en  la  mar ;  y 
saliendo  en  principio  de  Noviembre  diez  y  nueve  paraos 
de  Gilolo  con  la  idea  de  tomar  de  sorpresa  una  armada  de 
Terrenate,  iban  en  esta  muchos  portugueses,  hombres  de 
guerra ,  que  tenian  sus  espías ,  y  salieron  al  encuentro  á 
los  castellanos  con  mas  de  treinta  paraos,  á  tres  leguas  de 
Gilolo ,  donde  se  travo  la  batalla  que  duró  desde  las  nue- 
ve de  la  mañana  hasta  las  cuatro  de  la  tarde,  habiendo 
muerto  de  ambas  partes  algunos  indios  y  salido  heridos 
varios  cristianos.  Al  fin,  se  separaron  quedando  los  caste- 
llanos victoriosos ,  porque  cogieron  los  calabais  ^.  A  pocos 

I      Documento  núm.  14. 

2.      ídem. 

3  Se  llamaban  Calabais  unas  cañas  tan  lar2;as  como  dardos  con 
puntas  de  palo  tostado  y  muchas  púas  ;  las  cuales  arrojaban  los  in- 
dios con  unas  zurriagas  ,  y  las  tiraban  tan  espesas  como  una  lluvia, 
porque  había  parao  que  tenia  cincuenca  tiradores  de  estos  y  algu- 


86  VIAGES   AL    MALUCX). 

1527.     días  fueron  los  de  Gilolo  á  tomar  un  pueblo  confederado 

^=-=  con  portugueses,  llamado  Dondera,  distante  cinco  leguas 

de  Gilolo ,  el  cual  se  defendió  matando  algunos  indios  y 

saliendo  Urdaneta  mal  herido  en  una  pierna ,  se  volvieron 

sin  haber  conseguido  nada  \ 

A  pocos  dias  de  haber  intentado  incendiar  la  nave  que 
los  castellanos  hacian  en  Tidori,  hubo  en  Terrenate  una 
gran  discordia  entre  los  portugueses.  D.  García  Henri- 
quez,  que  habia  sido  el  capitán,  se  levantó  con  la  for- 
taleza, prendió  á  D.  Jorge  de  Meneses,  lo  tuvo  en  fier- 
ros, empezó  á  protestar  contra  él,  diciendo  que  el  Rey  no 
lo  enviaba  para  que  hiciese  la  guerra  á  los  castellanos, 
que  en  hacerla  no  solo  desobedecía  el  mandado  de  su  Rey, 
sino  que  con  traición  procuró  quemarles  un  navio  que 
con  tanto  trabajo  hablan  hecho  para  enviar  noticias  al  Em- 
perador ,  con  otras  muchas  cosas ;  pero  lo  cierto  era ,  que 
lo  prendió  porque  D.  Jorge  habia  prendido  antes  á  Don 
García  teniéndolo  en  los  mismos  fierros,  y  anduvo  para 
matarlo  \ 

Los  del  partido  de  D.  Jorge  se  amotinaron  y  fueron 
para  la  montaña ,  de  donde  enviaron  el  alcaide  de  la  for- 
taleza de  Terrenate  á  pedir  seguro  al  capitán  Hernando 
de  la  Torre  para  que  los  acogiese  y  amparase ;  ofrecien- 
do que  en  todo  el  tiempo  que  su  capitán  estuviese  preso, 
ó  hasta  que  viniese  otro  capitán  del  Rey  de  Portugal, 
servirían  al  Emperador  y  harian  la  guerra  á  sus  enemi- 
gos. El  capitán  de  los  castellanos  acordó  hacerlo  con  las 
condiciones  de  entregarle  las  armas ,  las  haciendas ,  cier- 
tos hijos  de  algunos  principales,  y  de  que  jurasen  no  ha- 
cerles nunca  la  guerra  ni  deservicio  al  Emperador  en  to- 
nos mas ,  y  ningún  tirador  llevaba  menos  de  cien  cañas  ó  calabais. 
Guando  las  dispai-aban  unos  á  otros ,  caían  las  mas  en  el  agua  ,  y  lue- 
go que  habian  peleado ,  el  que  cogía  aquellos  calabais  ,  quedaba 
por  victorioso  ,  ó  como  dueño  del  campo  ó  de  la  mar.___Oviedo ,  se- 
gund.  part.  ,  líb.  20  ,  cap.' 16  ,  fol.  37  vuelto,  y  cap.  2  5  ,  fol.  48 
vuelto. 

1  Herrera,  De'c.  4*j  hb.    1°,  cap.  5  ,  pág.   8.  Y  Oviedo, 

segund.  part.  ,  líb.  20  ,  cap.  2  5  ,  fol.  48  vuelto. 

2  Documento  mím.  i4« 


SEGUNDO   DE    LOAISA.  87 

do  el  tiempo  que  estuviesen  en  Maluco  '.  ^527, 

El  mensagero  no  quiso  aceptar  las  condiciones  hasta  =;í=^ 
comunicarlas  á  sus  compañeros  ,  á  cuyo  efecto  volvió 
adonde  estaban;  pero  mientras  que  el  capitán  de  los  caste- 
llanos lo  despachaba ,  ya  D.  Jorge  y  D.  García  se  hablan 
avenido ;  de  modo  que  en  treinta  días  soltaron  á  D.  Jor- 
ge;  y  D.  García  se  fue  á  un  puerto  que  distaba  tres  le- 
guas de  la  fortaleza,  teniendo  en  su  poder  el  29  de  Di- 
ciembre de  1527  la  artillería,  municiones,  navios  y  fus- 
tas ,  con  lo  demás  que  quiso  *. 

Andaban  los  portugueses  en  esas  revueltas,  cuando  el  iSag, 
Rey  de  la  isla  Maquian ,  nombrado  Quichllhumar ,  que  - 
estaba  por  los  portugueses ,  fue  á  decir  al  capitán  Her- 
nando de  la  Torre ,  que  él  y  la  mayor  parte  de  la  isla  que- 
rían ser  vasallos  del  Emperador;  para  asegurar  esto,  le 
dio  una  juanga ,  que  era  mejor  que  ningún  paraol ,  y  le 
pidió  seis  hombres  castellanos  para  defenderse  y  amparar 
la  tierra  en  nombre  de  S.  M. ;  cuyos  hombres  le  dio,  y 
con  ellos  un  arcabuz  para  defenderse.  La  juanga  se  obse- 
quió por  Hernando  de  la  Torre  al  Rey  de  Tidori  ^. 

A  los  I  o  ü  12  dias  de  haber  ocurrido  esto ,  fue  á  la  is- 
la Maquian  D.  García  Henriquez  con  una  caravela ,  una 
fusta  y  un  batel ,  llevando  sesenta  portugueses  y  mas  de 
veinte  paraoles  de  los  de  Terrenate,  para  invadir  el  pue- 
blo que  tenían  los  seis  castellanos.  El  combate  duró  dos 
días  con  sus  noches,  y  al  fin  tomaron  los  portugueses  el 
lugar.  Mataron  á  un  castellano  llamado  Martin  Somorros- 
tro,  agarraron  otro  nombrado  Pablo  harinero ,  al  que  tu- 
vieron preso  siete  meses ,  hasta  que  una  noche  huyó  para 
Tidori,  y  los  otros  se  salvaron  con  mucho  peligro,  aco- 
giéndose á  la  sierra  con  Quichllhumar ,  de  donde  se  pa- 
saron á  Tidori.  Los  portugueses  mataron  en  fin  mucha 
gente  de  Maquian,  y  robaron  cuanta  hacienda  hallaron. 
Al  tiempo  que  los  enemigos  iban  para  aquel  lugar,  los 


1  Documento  núm.  14» 

2  ídem. 

3  ídem. 


88  VIAGES  AL  MALUCO. 

528.     castellanos  que  estaban  en  él,  y  conocían  la  intención  que 

==  llevaban,  pusieron  fuego  á  500  quintales  de  clavo  que 

era  de  los  portugueses ,  sin  haberse  salvado  nada  de  ellos  ^. 

Acaeció  alli  que  un  indio  jabo,  viendo  tomado  el  lu- 
gar se  fue  á  su  casa,  mató  á  su  muger  y  á  tres  hijos  que 
tenia,  volvió  á  donde  estaban  los  portugueses ,  se  abrazó 
con  el  primero  que  encontró ,  lo  mató  con  una  daga  que 
llevaba ,  y  alli  acabó  él  también  sus  dias  porque  lo  ma- 
taron '. 

Concluyeron  los  castellanos  la  fusta  que  hacian  en 
Gilolo,  y  la  llevaron  áTidori  el  18  de  Enero  de  1528  % 
era  de  1 7  bancos ;  hicieron  capitán  de  ella  á  Alonso  de 
los  Ríos  ,  y  á  Andrés  de  Urdaneta  lo  nombraron  tesorero 
de  la  mar  ^. 

Yendo  los  castellanos  el  dia  24  de  Enero  á  tomar 
ciertos  lugares  que  estaban  por  Terrenate  ,  hallaron  un 
paraol  grande  que  iba  á  Maquian ;  y  luego  que  este  vio 
á  los  de  los  castellanos ,  huyó  en  vuelta  de  Motil ,  cuya 
isla  estaba  por  los  portugueses :  en  aquel  paraol  iban  dos 
ó  tres  portugueses,  y  llevaban  un  verso;  pero  viendo 
que  los  castellanos  se  acercaban  mas  de  lo  que  ellos  que- 
rían, encallaron  el  paraol,  pusieron  el  verso  en  un  ba- 
luarte, que. estaba  hecho,  y  de  alli  se  defendían  bien.  AI 
fin,  los  castellanos  y  los  indios  tomaron  el  paraol  y  el 
verso :  los  portugueses ,  y  gente  de  aquel  lugar ,  huyeron 
á  la  montaña ,  y  los  castellanos ,  sin  pasar  adelante ,  se 
volvieron.  Este  paraol  se  le  dio  también  al  Rey  de  Ti- 
dori  ^  • 

A  cosa  de  un  mes  fue  á  Gilolo  Quichilrade  con  unos 
castellanos  en  una  armada  de  trece  paraos ,  para  unirse  con 
la  del  Rey  de  Gilolo,  y  dar  sobre  la  armada  de  Terre- 

I  Documentos  números  14  y  s.6  ;  y  Oviedo,  segund.  part. , 
lib.  ao  ,  cap.  2,6  ,  fol.  49. 

a  Documento  núm.  l4-  Herrera,  Decad.  4.*,  lib.  1.°,  cap.  5, 
pág.  8  y  9 Oviedo  ,  segund.  part,  ,  lib.  20  ,  cap.  z6 ,  fol.  49' 

3  Documento  niim.  r4« 

4  Documento  niim.  2,6. 

5  Documento  mím.  i4« 


SEGUNDO    PE    LOAISA.  89 

nate,  que  estaba  bloqueando  un  lugar  llamado  Zalo,  y  1S28. 
lo  querían  tomar  por  ser  amigos  de  los  castellanos.  Se  ha'  ==: 
liaron  ambas  armadas ,  pelearon  valerosamente ,  hubo  mu- 
chos indios  muertos  y  heridos  de  ambas  partes:  fue  he- 
rido de  un  verso  Quichilrade :  hubo  también  algunos  cas- 
tellanos y  portugueses  heridos ,  fue  muerto  un  portugués, 
y  luego  que  gastaron  la  munición  unos  y  otros  se  retira- 
ron í  pero  nunca  en  Maluco  hubo  tantos  llantos  como  se 
siguieron  de  esta  batalla,  porque  todos  los  que  podian  to- 
mar las  armas  se  hallaron  en  ella  ''. 

Los  castellanos  que  hablan  ido  á  Zalo,  regresaron  áGi- 
lolo  y  de  alli  á  Tidori ;  y  pasados  cinco  ú  seis  dias ,  fueron 
los  portugueses  con  una  galera  y  una  fusta  sobre  Zalo,  y 
■quemaron  el  lugar,  matando  mucha  gente,  cuyo  fuego  se 
vio  desde  Tidori.  Los  castellanos ,  para  tomar  satisfacción, 
fueron  con  su  fusta  y  algunos  paraos  á  la  isla  de  Ter-- 
tenate  ,  quemaron  el  pueblo  de  Toloco ,  que  era  uno 
de  los  mas  fuertes  lugares  de  toda  la  isla  ,  y  mataron  mu- 
cha gente ;  lo  que  les  dio  gran  reputación  entre  portu- 
gueses é  indios ,  que  tuvieron  á  mucha  osadía  haberse  atre- 
vido á  asaltar  aquel  lugar  *. 

El  día  I  o  de  Marzo"^  fueron  hasta  treinta  castellanos 
á  Maquian  para  tomar  un  lugar  grande  que  se  llamaba 
¡Guaza,  y  estaba  por  Terrenate :  se  defendió  tan  bien  que 
para  rendirlo  se  necesitó  toda  la  gente  que  iba ,  y  los  na- 
turales se  entregaron  con  la  condición  de  que  no  les  hi- 
ciesen mas  daño,  de  cuyo  modo  estarían  al  servicio  del 
Emperador,  lo  cual  se  verificó,  y  dieron  una  cantidad  de 
hacienda  ^.  ;.    '    ■  '■    ' 

Hacia  el  día  15  se  fue  D.  García  para  Malaca  con 
todos  los  navios  cargados  de  unos  23©  quintales  de  clavo, 
que  eran  suyos  y  de  los  que  lo  acompañaban,  y  dejó  á 
D.  Jorge  una  galera  nombrada  galera  real ,  una  fusta ,  un 
batel  y  hasta  sesenta  ú  ochenta  hombres ,  con  buena  arti- 

I      Oviedo,  segunda  parte  ,  lib.  ao  ,  cap.  2,6,  fol.  49* 
a     Herrera  ,  Decad.  4.*,  lib.  3.°  ,  cap.  5  ,  pág.  45.  — Y  Ovie- 
do )  segund.  part.  lib.  20  ,  cap.  27  ,  fol.  5o. 
3     Documento  núm.  14. 
TOMO  V.  M 


pO  VIAGES   AL   MALUCO. 

iBaS.       Hería,  y  muchos  y  buenos  indios,  con  el  mejor  capitán 

====  que  habia  en  todo  Maluco,  llamado  Quichil  de  Roes, 

con  quien  los  portugueses  hacian  mas  guerra  que  con  sus 

personas ,  y  era  gobernador  de  Terrenate  y  hermano  del 

Rey  del  mismo  parage  \ 

El  dia  20  el  Rey  de  Gilolo  envió  á  pedir  al  capitán 
Hernando  de  la  Torre  algún  socorro  de  su  gente  para  to- 
mar un  lugar  de  aquella  isla ,  que  distaba  tres  leguas  de 
Gilolo  ' :  se  llamaba  Tuluabe ,  estaba  por  los  portugue- 
ses, y  le  hacia  mucho  daño  en  su  tierra  \  Hernando  de 
la  Torre,  viendo, que  aquel  Rey  era  servidor  del  Empe- 
rador y  amigo  de  los  castellanos,  acordó  con  el  goberna- 
dor de  T  idori ,  hermano  del  mismo  Rey ,  armar  diez  pa- 
raoles ,  en  los  cuales  le  envió  treinta  castellanos  escope- 
teros y  ballesteros,  seis  versos,  dos  arcabuces  y  hasta  800 
hombres  de  1  idori.  Se  dirigieron  á  Gilolo ,  cuyo  Rey  sa- 
lió á  recibirlos  en  una  canoa  :  estando  alli  aquel  dia  hasta 
la  tarde ,  supieron  que  en  el  lugar  que  iban  á  invadir  se  ha- 
llaba Quichil  de  Roes ,-  gobernador  de  Terrenate ,  con  tre- 
ce paraoles,  y  agregando  el  Rey  de  Gilolo  cinco  paraoles 
de  alli ,  porque  toda  la  demás  gente  estaba  sobre  el  cerco 
del  lugar,  partieron  para  allá  aquella  misma  tarde  ^. 

Siendo  ya  de  noche ,  los  paraoles  de  Gilolo  y  de  Ti- 
dori  divisaron  á  los  enemigos  que  estaban  inmediatos  al 
lugar  quQ  iban  á  tomar.  Un  paraol  de  Terrenate  fue  di- 
rectamente á  ellos  creyendo  que  eran  de  los  suyos ;  pero 
issconociendo  luego.ser  enemigos,,  huyó,  y  aunque  lo  si- 
guieron mas  de  cuatro  horas  de  la  noche,  se  les  fue,  con 
lo  cual  regresaron  á  Gilolo  \ 

ííQj  En  la  mañana  del  dia  siguiente  partieron  para  donde 
estaban  los  contrarios;  habrían  pasado  tres  horas  de  dia 
cuándo  se  hallaron  juntos ,  y  empezaron  á  embestirse ,  ha- 
ciendo de  una  y,  otra  parte  uso  de  artillería  y  escopetas; 

■■,í);;  •,  :•.  •:  ,    r;,,-  i         > ,-  -.■'^í;  :,,  :,■;:;.  r'^-  :  ■  ^ 

1  Documento  núm.  14. 

2  Oviedo  ,  ídem  ,  cap.  27  ,  fol.  49  vuelto. 

3  Documentos  niíms.  14  y  ^6. 

4  Documento  núm.  i4-        "-i  •  í  ■•>  <  f'>~  ■ 

5  ídem.  *"      .íiT  .-,..!    .  . 

.Y  O!-'-  ■■■:■ 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  pl' 

pero  en  guerra  tan  confusa,  que  de  ambas  partes  se  mata^-  i5z8. 
ban  con  sus  propios  tiros,  y  los  indios  arrojaban  tantos^  =—= 
calabayes  que  parecía  caer  granizo.  Enmedio  de  esto  qui- 
sieron los  enemigos  huir  dos  veces  porque  tenian  mucha 
gente  muerta  y  herida ;  pero  reflexionaron  que  después  de 
retirarse  con  sus  paraoles  al  lugar  donde  al  principio  es- 
taban surtos ,  los  matarían  en  el  alcance ,  si  no  pudiesen,  esr. 
capar  aunque  abandonasen  los  paraoles  ^.  oq  v 

En  este  estado  faltó  á  los  castellanos  la  pólvora  de 
versos  y  escopetas,  y  como  vieron  que  los  enemigos  se 
retraían ,  también  ellos  cesaron ,  porque  ademas  tenian  al 
gobernador  Quichilrade  herido  de  un  verso  en  los  pechos 
y  en  un  brazo,  y  muchos  indios  muertos  y  heridos.  Duró 
la  pelea  mas  de  tres  horas ;  y  estando  los  enemigos  mirán- 
dolos, cogieron  los  calabayes  de  la  mar,  que  alli  lo  tienen 
por  gran  victoria,  y  se  volvieron  á  Gilolo  '^. 

Los  portugueses  traían  catorce  versos  y  veinte  y  ocho 
hombres  mejor  armados  que  los  castellanos;  de  estos  el 
lombardero  Roldan  fue  herido  de  un  verso  que  le  llevó  la 
boca  y  dientes  delanteros ;  de  los  indios  de  Gilolo  hubo 
ocho  muertos  y  treinta  heridos ,  y  de  los  de  Tidori  quince 
de  los  primeros  y  cuarenta  de  los  segundos :  de  los  portu- 
gueses murió  un  lombardero ,  hubo  varios  heridos ,  y  de  sus 
indios  ochenta  y  cinco  muertos  y  mas  de  cien  heridos  H^íq 

De  alli  á  cinco  dias  volvió  el  Rey  de  Gilolo  á  pedir 
la  gente  castellana  para  ir  sobre  dicho  lugar  j  y  no  pu- 
diendo  negársela ,  fueron  otros  treinta  hombres  que  estu-*' 
vieron  mas  de  treinta  dias  sin  poderlo,  tomar ,  habiendo 
muerto  á  un  caballero  mozo  de  los  nuestros  llamado  Pa- 
nlagua, y  herido  de  un  escopetazo  á  otro  nombrado  Fic- 
hes "^.Se  hallaban  aquellos  castellanos  invadiéndolo,  cuan- 
do vieron  una  nao  á  la  vela,  que  de  alta  mar  iba  en  deman- 
da de  Maluco,  y  se  dirigía  por  junto  al  pueblo  que  los 

I      Documento  núm.  14. 

^     ídem  ,  y  ya  se  advirtió  lo  que  eran  los  calabais  ó  calabayes. 

3  Documento  núm.  14. 

4  Herrera,  Dec.  4-*)  hb.  3.°,  cap.  5,  pág.  45.— ^  Y  Oviedo, 
Segund.  part. ,  lib.  ao  j  cap.  27  ,  fol.  49  vuelto,  ,  .  ' 


92  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 528.  castellanos  combatían  ;  presumieron  estos  que  la  nao  era 
==:^  de  españoles,  y  le  dispararon  un  arcabuz  y  tres  ó  cuatro 
escopetas ,  para  que  los  de  á  bordo  conociesen  que  alli  ha- 
bía gente  cristiana,  y  entretuviesen  la  noche  en  aquel  pa- 
rage ,  hasta  que  el  día  siguiente  le  avisasen ;  lo  cual  en- 
tendió el  capitán  y  gente  del  buque ,  y  respondiendo  lue- 
go con  otros  tres  tiros ,  hizo  de  noche  el  bordo  de  la  mar, 
y  por  la  mañana  volvió  sobre  la  tierra  \ 

Luego  que  los  castellanos  oyeron  la  contestación  de  la 
nao,  fueron  á  informar  al  Rey  de  Gilolo,  y  le  pidieron 
tres  paraoles  para  ir  tres  hombres  á  saber  qué  gente  era 
la  de  aquel  navio  y  de  dónde  venia,  y  el  Rey  se  los  man- 
dó dar  bien  aderezados,  en  los  cuales  salieron  aquella  mis- 
ma noche.  Amanecieron  próximos  al  navio,  saludaron  á 
su  gente ,  preguntaron  de  dónde  eran ,  y  respondiendo 
que  de  España  y  vasallos  del  Emperador,  sacaron  una 
bandera  real ,  por  donde  conociero'n  los  castellanos  de  los 
paraoles  ser  verdad  lo  que  decían,  y  se  entraron  luego 
'      á  bordo  con  mucho  placer  de  unos  y  otros  '^. 

Se  quedaron  en  el  buque  dos  hombres  ^ ,  que  el  uno 
era  Gonzalo  de  Vigo ,  de  la  armada  de  Magallanes ,  en- 
contrado en  las  islas  de  los  Ladrones  "^ ,  y  otro  fue  á  Gi- 
lolo á  decir  al  Rey  que  aquel  navio-  era  de  Castilla ;  le 
pidió  un  paraol  para  ir  á  Tidori  á  hacérselo  saber  al  ca- 
pitán Hernando  de  la  Torre ,  y  á  pedirle  socorriese  al 
navio,  porque  ya  había  salido  de  Terrenate  una  fusta  de 
portugueses  que  se  dirigía  á  él.  El  mensagero  en  Tidori 
daba  mucha  prisa ,  diciendo  que  la  fusta  estaba  lombar- 
deando  al  navio ,  que  él  había  oido  los  tiros ;  y  hallándo- 
se ya  apercibida  la  fusta  de  los  castellanos,  salió  al  anoche- 
^r  con  cuarenta  hombres  bien  aderezados  \ 
■yi  Los  portugueses  que  con  su  fusta  se  acercaron  al  na- 

I      Documento  núm.  14- 

a     ídem  ,  y  Documento  núm.  26. Herrera  ,  Déc.  4.*  ,.\ibé  3.°, 

cap.  5  ,  pág.  45  y  4^' 

3  Herrera,  Decad.  4.*,  lib.  "5.°  ,  cap.  5.°  ,  pag.  46. 

4  Documento  núm.  24. 

5  Documentos  uúms.  14  y  ^^- 


SEGUNDO   DE    tOAlSA.  93 

vio ,  supieron  por  las  preguntas  que  le  hicieron  que  era  j  523. 
nao  de  Castilla,  y  sus  individuos  vasallos  del  Emperador;  ^^^j;::;:::^ 
y  preguntando  ¿  qué  buscaban  en  aquellas  islas  ?  le  respon- 
dió el  capitán  que  iba  en  demanda  del  Maluco,  donde  es- 
taba un  gobernador  y  capitán  general  del  Emperador, 
para  quien  llevaba  unas  provisiones.  Dijeron  los  portu- 
gueses ,  que  alli  no  había  tal  capitán  ni  gobernador  ;  que 
habia  aportado  una  nao  de  Castilla ,  en  que  iba  por  capi- 
tán general  el  comendador  Fr.  García  de  Loaisa,  que  fa- 
lleció en  el  viage;  que  la  nao  se  habia  perdido  alli  en 
el  puerto;  que  de  ella  hablan  hecho  un  navio  pequeño, 
y  que  en  el  se  hablan  ido  todos  en  vuelta  de  España; 
que  aquella  tierra  era  del  Rey  de  Portugal ,  y  que  de  su 
parte  le  requería  fuese  á  surgir  á  la  isla  de  Terrenate, 
en  la  que  estaba  hecha  una  fortaleza,  donde  le  darían 
todo  lo  que  hubiese  menester.  El  capitán  de  aquel  buque 
estaba  informado  de  los  dos  hombres  que  tenia  á  bordo,  y 
contestó  que  no  tenia  provisiones  del  Emperador  para  ha- 
cer tal  cosa ,  sino  para  ir  derecho  á  la  isla  de  Tidori ;  que 
después  de  haberlo  cumplido,  si  no  hallase  á  los  castella- 
nos en  Tidori ,  se  irla  á  la  fortaleza  del  Rey  de  Portugal, 
y  le  requirió  al  capitán  de  la  fusta  le  dejase  pasar  á  cum- 
plir lo  que  el  Emperador  le  mandaba  *. 

Viendo  el  capitán  portugués  que  no  lograba  lo  que 
queria ,  mandó  disparar  un  pedrero  grande  que  tenia  en 
la  medianía  de  la  proa  de  su  fusta ,  y  el  fuego  en  tres  ve- 
ces no  prendió.  Sin  embargo,  los  del  navio  no  tiraron  á. 
los  portugueses ;  pero  mientras  estos  sacaban  la  carga  á  su 
pedrero  dispararon  otros  tiros  pequeños ,  y  entonces  el  na- 
vio también  les  empezó  á  disparar :  en  este  estado  le  en- 
tró al  navio  buen  viento ,  y  sin  que  la  fusta  lo  pudiese  al- 
canzar, llegó  al  puerto  de  Gilolo,  donde  surgió  por  no 
poder  tomar  la  isla  de  Tidori  \ 

Los  portugueses  enviaron  aquella  noche  á  Terrenate 
por  el  batel,  y  el  dia  siguiente  por  la  mañana  fueron  la 

1  Documentos  núms.  14  y  26. 

2  ídem,  Ídem. 


94  VIAGES  AL  MALUCO. 

528.  fusta  y  batel  por  detrás  de  una  punta  á  lombardear  el 
_  navio.  De  muchos  tiros  que  le  dispararon  de  cerca  y  con 
buena  artillería ,  solo  le  acertaron  uno  en  un  mastelero 
sin  hacerle  daño ;  enmedio  de  esto ,  ■  la  fusta  de  los  caste- 
llanos que  había  salido  la  noche  anterior ,  llegó  á  la  vis- 
ta del  navio,  cuando  ya  era  de  dia:  los  portugueses  que  la 
vieron  ir  muy  determinada ,  creyeron  no  iría  mal  apareja- 
da, y  habiéndoseles  acabado  la  munición,  acordaron  reti- 
rarse, como  lo  verificaron  ,  dando  la  vela  y  trasladándose 
á  Terrenate.  El  navio  fue  luego  acompañado  de  la  fusta 
de  los  castellanos ,  y  de  muchos  paraoles  que  lo  remolca- 
ron hasta  surgir  en  la  isla  de  Tidori  el  día  30  de  Marzo  ^. 
Aquel  navio  se  nombraba  la  Florida ;  iba  al  mando  de 
Alvaro  de  Sayavedra  Cerón  * ,  y  llegó  á  Tidori  con  cua- 
renta y  cinco  hombres  ^ ;  era  la  capitana  de  tres  que  el 
gobernador  de  Nueva-España ,'  D.  Hernando  Cortés ,  te- 
nía hechos  en  la  mar  del  sur ,  y  habían  sido  despachados 
al  Maluco,  por  orden  del  Emperador,  en  busca  del  co- 
mendador Fr.  García  de  Loaisa ;  en  sesenta  días  había  lle- 
gado á  las  islas  de  los  Ladrones ;  pero  cinco  íi  seis  dias  an- 
tes de  recalar  á  ellas  se  le  separaron  los  otros  dos :  á  unas  200 
leguas  de  Tidori  se  murió  el  piloto  sin  quedar ,  entre  los 
individuos  de  á  bordo,  otro  hombre  que  supiese  de  altu- 
ra, y  fueron  harto  dichosos  en  acertar  á  llegar  á  Malu- 
co: á  cosa  de  90  leguas  de  Tidori,  en  una  isla  y  puerto 
nombrado  Bizaya ,  rescató  el  capitán  tres  hombres  de  la 
caravela  Santa  María  del  Parral ,  que  se  había  perdido  en 
aquellas  islas ,  y  los  condujo  á  Tidori "". 

Luego  que  el  capitán  Sayavedra  saltó  en  tierra,  entre- 
gó ai  capitán  de  los  castellanos  una  carta  con  instrucción 
de  S.  M.  á  Hernán  Cortés ,  para  que  despachase  aquellos 
navios  en  busca  del  comendador  Loaisa  y  de  su  armada, 
y  otra  del  Emperador  para  el  mismo  comendador.  Los  cas- 

1  Documentos  núms.  l4  y  26. 

2  Herrera,  Decad.  4-*  ?  l'b.  i.**,  cap.  6  ,  pág.  9.  —  y  Docu.^ 
mentas  núms.  21  ,  23  ,  24,  25  y  2,6. 

3  Documento  núm.  23. 

4  Documento  núm.  14. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  gt 

tellanos  tenían  mucha  necesidad  de  plomo,  de  pelotas  de       i5a8. 
verso,  de  las  de  otros  tiros,  y  de  otras  muchas  cosas,  y  , 

la  llegada  de  este  navio  fue  tan  oportuna,  que  los  llenó 
de  alegría  y  de  admiración  de  que  procediese  de  Nueva- 
España  ,  porque  alli  habia  poca  noticia  de  tal  tierra.  En- 
tre las  cosas  de  que  carecían ,  les  condujo  una  buena  boti- 
ca con  muchas  medicinas ,  ungüentos  y  demás  :  ballestas, 
escopetas,  coseletes,  lanzas,  plomo  y  otras  muchas  co- 
sas :  de  tres  piezas  que  tenia  de  artillería  de  bronce  dejó 
alli  dos ,  siete  ó  ocho  arcabuces  de  fierro  y  otros  útiles, 
exceptuando  pólvora  que  no  traia ,  y  fue  preciso  dársela 
cuando  verificó  su  partida  \ 

§.  V. 

Estrado  de  la  navegación  que  hizo  el  general  Alvaro 
de  Saavedra  con  la  armada  de  tres  naos  remitidas 
por  Hernán  Cortés  desde  ¡as  costas  meridionales  de 
Nueva-España  d  las  Molucas  en  los  años  de  i^zy  y 
1^28, 

NAOS.  CAPITANES.  .;      ,       GENTE  DE  DOTACIÓN,! 

.^    ^.,Cap!wn    Generalí'^-  Hombres  de' 

Florida.  .  r.  i*'.    Alvaro  de  Saave-|    o    tj"^^^'  i 

dra.  ..      .  P^'  -ía.  deguer- 

'  '  '  '{  ra. 

u  i;  i.— Luis  de  Cárdenas, 
Santiago..  .-.  .C   natural   de  Cór- 

dova. 45 

EspmTü  Santo.  P"'''^°  ^f  Í'T"' 

natural  de  Jerez.   i< .,..,' 

Mandó  el  Emperador  á  Hernán  Cortés,  que  enviase 
los  navios  que  tenia  hechos  en  Zacátula  á  descubrir  si 
habia  camino  para  ir  desde  Nueva-España  á  la  Especería; 

1  Documento  mím.  14. 

2  Herrera,  Decad.  4.»  libr.  i.°  cap.  6,  pág.  9. 


96  VI AGES  AL  MALUCO. 

1527.     buscar  la  nao  Trinidad  de  la  armada  de  Magallanes,  que 

-  habia  quedado  en  los  Malucos ;  saber  de  la  que  había  lle- 
vado el  comendador  Loaysa  y  juntarse  con  ella ;  y  si  la 
de  Sebastian  Gaboto  (que  habia  partido  de  Sevilla  á  prin- 
cipios de  abril  de  1526  con  instrucción  como  la  del  co- 
mendador Loaysa)  habia  parecido  en  aquellas  partes  *. 

Octubre.  Hernán  Cortés  tomó  luz  de  que  se  podia  navegar  á 

-  aquellas  islas ;  activó  el  que  se  echasen  al  agua  y  apare- 
jasen tres  navios  que  estaban  construidos;  se  embarcaron 
en  ellos  treinta  piezas  de  artillería,  mucha  vitualla  y 
cosas  de  rescate ,  como  convenia  para  tan  nuevo  viage; 
nombró  por  capitán  general  de  esta  armada  á  su  parien- 
te Alvaro  de  Saavedra  "^ ;  entregó  á  este ,  al  veedor  y  al 
contador  las  correspondientes  instrucciones  *  y  al  prime- 
ro cinco  cartas  para  los  individuos  de  la  armada  de  Se- 
bastian Gaboto ;  para  el  mismo  Sebastian  Gaboto ;  para  el 
Rey  de  la  isla  ó  tierra  adonde  Saavedra  arribase;  para 
el  Rey  de  Zebú ,  y  para  el  Rey  de  Tidore ,  '^ »  y  salien^ 
do  Saavedra  del  puerto  de  Siguatanejo  y  provincia  de 
Zacátula  en  Nueva-España  ^  el  día  3 1  de  octubre  de  1527 
con  dos  navios  y  un  bergantín,  navegaron  ese  día  al  OSO 
la  distancia  de  seis  leguas  ^. 

Noviembre.  El  día  I .°  de  noviembre  continuaron  8  leguas  al  mis- 
=  mo  rumbo  OSO.  y  murió  un  cirujano  que  llevaban  nom- 
brado maestre  Francisco ,  á  quien  echaron  al  agua. — El 
día  2. anduvieron  10  leguas  al  S.  porque  el  tiempo  no 
les  permitió  hacer  el  OSO.  que  era  el  rumbo  de  su  der- 
rota  El  3  fueron  al  SO.  14  leguas El  4  al  mismo 

rumbo,  17 El  5  se  dirigieron  al  OSO.  25  leguas,-^ 

I  Herrera  ,  Decad.  3.^,  libr.  9  ,  cap.  3  .  pág.  269  y  260  ;  qap. 
9 ,  pág.  269.  —  y  Documento  n.°  27. 

a     ídem  ,  Decad.  4  ,  libr.  i."  ,  cap.  6  ,  pág.  9. 

3     Documentos  míms.  38  ,  29  y  3o. 
O  :4/  .Documentos  mims.  3l,  32  ,  33  ,  34  y  35. 

5'  í)l  puerto  de  Siguatanejo  está  situado  en  la  costa  meridional 
de  Méjico  en  latitud  N.  17°  3 8^^^  y  longitud  9  5«*  10' Occidental 
de  Cádiz,  —i-  Carta  de  las  costas  meridionales  de  Nueva  Españ* 
publicada  por  el  Depósito  hidrográfico  de  Madrid  en  1822. 

6     Documento  núm,  36. 


SEGUNDO    DE    XOAlSA.  97 

Al    mismo  rumbo  anduvieron  ,  14  el  dia. 6  —  25617.—      ^^sij- 

17  el  8 20  el  9 20  el  10  —  20  el  ii— ,8  el  ifl-ij.  - 

y  7  el  dia  13  *•  '     '  ■  .  i  :.i  ■•   U? 

Este  dia  13  se  descubrió  una  agua  grande  en;  el  na^^ 
vio  de  Saa yedra  debajo  de  un  pañol  de  pan  que  llevaba 
á  popa,  y  de  ningún  modo  se  pudo  tomar;  le  fué  nece- 
sario ali  jar  echando  al  mar  como  treinta  quintales  de.  pan¿ 
alguna  carne  y  otras  cosas ;  el  agua  era  tal,  que  el  buque 
daba  á  la  banda,  y  entre  noche  y  dia  necesitó  Saavedra 
pasar  treinta  veces  gente  de  los  .otrQSonawíoSiaL.suyQ  para 
que  ayudasen  á  achicarla  *.       .oi?  ;o;  uri  -"(vi  onn-íoánd 

El  dia   14  navegaron  al  O.  42  leguas El  15, jal 

mismo  rumbo  37,  y  vieron  muchos  pájaros,  aves  de  tier^ 

ra  y  señales  de  ella  ^ El  16  anduvieron  40.  leguas  ..al 

propio  rumbo  del  O, 40  leguas  el  17 — 35  '^^  i8.>,-^ 

40  el  19 45  el  20 30  el  21  —  35  el  22, —  25  ;el 

23 35  el  24 40  el  25^—  28;  el  26  — *  8. el  2,7,  bar 

biendo  estado  este  dia  amainados  con  calma.  —  El  28  cor? 
rieron   20  leguas  al  NO^O  en   busca  de  una  tierra  que 

dijeron  hablan  visto. El  29  otras  20  leguas  al  mismo 

rumbo  y  objeto ,  hasta  media  noche  '*.  —  El  30  volvie- 
ron á  su  camino  del  O.  y  anduvieron  otras  20  leguas  ^. 

El  dia  i.°  de  diciembre  continuaron  al  O.  20  leguas.  Diciembre. 

Al  mismo  rumbo  anduvieron  40  el  dia  2  —  38  el  3  : 

47  el  4 40  el   5  —  40  el  6  —1  18  el  7  —  30  ^1 

8 38  el  9 y  40  el  10 El  1 1  quiso  el  Piloto  que 

se  corriese  al  OjNO.  lo  que  se  verificó  y  anduvieron  28 

I      Documento  mim.  36. 

a  Documento  ídem.  —  Trazada  esta  derrota  en  la  carta  cons- 
truida por  el  gefe  de  escuadra  de  la  Real  Armada  D.  José  de  Espi- 
nosa, y  arreglada  á  la  recalada  que  hizo  este  buque  á  la  isla  de  Oua- 
jan  ,  Igualmente  que  á  una  modificación  que  exigieron  las  latitudes 
de  la  misma  derrota  ,  resulta  que  el  dia  l3  de  Noviembre  de  i527 
estaba  Saavedra  por  la  latitud  N.  ii.°  i  5' y  longitud,  loQJ'j^of 
occidental  de  Cádiz.  •  Im' ínTnoO      £ 

3     No  habia  tierras  cercanas  por  aquel  parage.  *"'  ''  ■■  '  '" 

T'' 4  Tampoco  habia  tierras  que  estuviesen  próximas  en  aquellos 
sitios  para  que  pudiesen  verse  ,  y  la  tierra  que  dijeron  haber  visto 
no  era  otra  cosa  que  una  nube  en  el  horizonte. 

5     Documento  núm.  35.     -'-P  ^ ::  'J-íj--  i^í  '---j  £í'  "^z  uicjjc  íjívjJj  ; 
TOMO   V.  V 


98  VIAGES  AL  MALUCO. 

1527.     ieguas.  —  El   12  al  mismo  rumbo  navegaron  38,  y  es- 

==  te  fué  el  primer  dia  en  que  el  piloto  tomó  la  altura  del 

sol  para  tener  la  latitud  que  halló  de  11°  02'  N.  ' El 

13  al  propio  rumbo  0|N0.  navegaron  18  leguas 40 

el  14  —  y  38  el  15 — En  la  noche  del  15  con  mal  tiem- 
po tomó  por  la  lúa  la  nao  de  Saavedra  por  causa  del  ti- 
monel, y  necesitaron  amainar;  entonces  pasaron  adelan- 
te los  dos  buques  de  su  conserva  y  después  no  los  vol- 
vieron á  ver,  ni  pudieron  hallar  ^ 

El  dia  16  navegó  Saavedra  al  O.  30  leguas,  y  sin 
haber  visto  los  navios  siguió  en  busca  de  las  islas  de  los 
Ladrones.  —  El  17  al  mismo  rumbo  navegó  22  leguas — 

14  el  18  y  por  la  noche  amainó  hasta  que  fué  de  dia. 
. —  El  19  anduvo  18  leguas — 28  el  20  y  se  vieron  Rabi- 

ahorcados_28  el  21 — 20  el  22 30  el  23,  y  se  vieron 

muchas  aves   de  tierra ,  grajos  blancos ,  pardos ,  y  otras 

a:ves_.3o  el  24 — 25  el  25 28  el  26 30  el  27 22  el 

28,  y  este  dia  después  de  puesto  el  sol,  cambió  el  piloto 
la  derrota  al  SO.  para  ir  á  buscar  la  boca  del  archipiéla- 

_-e>iv]<: 

•  I  ''  í/a  latitud  que  el  piloto  observó  el  12  de  Diciemtre  de  I  027, 
'idmoi?  ' '  yotra^qLftí'íambien  observó  el  4  de  Enero.de    i528  en  las  islitaa 
;;;;;;;;;¿;;;;^       (juc  .  cstán  al  Occiderite  de   Guajah  ,  fueron   las  línicas    qite  obtuvo 
por  observación  en  todo  el  viage  desde  Siguatanejo  basta  Molucas. 
El  i2Kle  Diciembre  expresado  tubo  la  de  11°   02^  j  la  estima  lle- 
vada hasta  alli    dá  14°  21' La  latitud  con  que  recaló  á  la  isla  de 

Gílajan  el  2^  de  dicho  Diciembre  ,  aunque  de  estima  ,  era  de  11° 
08'  llevada  desde  la  que  habia  observado  el  12  del  mismo,  pero  la 
mediania  de  Guajan  se  halla  por  los  i3°  3o'  __  La  latitud  que  ob- 
servó en  las  islitas  que  están  al  Occidente  de  Guajan  fue  de  11®, 
pero  las  Cartas  del  año  de  174^  las  sitúan  en  i5°  14';  <3e  moda 
que  aquel  piloto  parece  que  observaba  las  latitudes  con  unos  dos 
grados  de  error  al  S.  de  las  verdaderas  ;  lo  que  se  tuvo  presente 
para  señalar  esta  de'-rota  en  la  Carta,  con  la  modificación  que  se 
juzgó  mas  prudente. 

2  Documentos  nvíms.  36  y  37.  —  Trazada  esta  derrota  en  la 
Carta  del  modo  que  queda  dicho  ,  resulta  que  el  i  5  de  Diciembre 
estaban  los  buques  en  las  cercanias  de  las  islitas  y  bajos  de  Gaspar 
Rico  reconocidos  y  situados  en  ljq6  y  1807  ,  donde  tal  vez  se 
perdieron  las  dos  naos  Santiago  y  Espíritu  Santo  ,  porque  desde 
aquella  separación  de  la  capitana  quedó,  ignorado  su  paradero. 


SEGUNDO  DE  LOAISA.  ^^ 

go,  á  cuyo  rumbo  se  anduvieron  lo  leguas  aijuella^  norj/     1:527. 
che  \  ,     >}>  íio-iry¡qjj2  on  oíjjj  ====: 

El  dia  29  por  la  mañana  avistaron  una  isla  á  la  cuál 
se  dirigieron  ;  andaban  costeándola  y  vieron  cinco  ó  seis 
velas ;  pero  aunque  fueron  sobre  ellas  para  tomar  lengua 
y  saber  de  que  tierra  eran ,  huyeron  todas.  El  piloto  cer- 
tificó á  Saavedra  que  aquella  isla  era  la  de  los  Ladrones^ 
donde  á  Magallanes  le  hurtaron  el  batel.  A  cien  pasos, 
de  su  costa  no  se  encontró  fondo  con  120  brazas;  y  de 
ese  modo  pasaron  todo  el  dia  y  su  noche — :E1  dia  30 
determinó  el  piloto  hacer  rumbo  del  O.  en  busca  de  la 
isla  Bimian,  porque  le  pareció  que  alli  hallarían  los  bu-e- 
ques  de  su  conserva,  y  de  lo  contrario  continuarían  á  la 

isla  de  Grade.  Este  dia  anduvieron  6  leguas El  31   al 

mismo  rumbo  del  O.  navegaron  36  '.  1528, 

El  dia  i.°  de  enero  de  1528  por  la  tarde  llegaron  á.    Enero. 
una  isla  que  tenia  otras  dos  pequeñas ,  todas  de  tierra,  ba-'  ■•■• 
ja  :  corrieron  una  parte  de  ella  hasta   30  leguas,  y  sur- 
gieron con  una  ancla El  dia  2  por  la  mañana  mandó 

Saavedra  que  fuese  el  piloto  en  la  barca  á  ver  si  se  po-^ 
dian  acercar  mas  á  la  isla.  Halló  que  todo  era  hondable 
aunque  sucio ,  y  no  pudieron  llegarse  mas  á  tierra  por 
ser  el  viento  mucho  y  contrario.  Tomaron  varias  pipas 

•  2oil9  ab 

1  Documento  nixm.  36.  w    -.        -     ^-i 

2  Documento  mira.  36- El  Documento  n.*'37  dice  ,  ^qtte"  á' 

cosa  de  35o  leguas  del  puerto  de  la  salida  vieron  al  medio  dia  una 
isla  en  1 1°   de  latitud  N.  y  que  aunque  fueron  á  ella,  no  la,  pudie- 
ron tomar  5  pero  ya  queda  advertido,  que  aquella  tierra  era  aparen- 
te ,  sin  poder  ser  otra  cosa  que  una  nube  en  el  horizonte. El  mis- 
mo Documento  n.°  37  expresa,  que  al  cabo  de  60  días  im  Domin- 
go por  la  mañana   dieron  en  unas   islas  bajas    que  están  en  11°   de 
latitud  N.  á  las  cuales  nombraron  de  los  Reyes  porque  ese  día  lle- 
garon á  ellas  ,  y  que  no  las  pudieron  tomar  ;  pero  se  conoce  que  esv 
to  fue  un  trascuerdo  de  Viceute  de  Ñápales  cuando  lo  dijo  el  año' 
de  1 534,  pues  á  los  60  dias  de  navegación,  que  fue  el  Dommgo- 
zg  de  Diciembre  ,  la  isla  que  vieron  érala  de  los  Ladrones  ,,como' 
lo  manifiesta  el  Documento  n."  36 ;  esta  isla  no  es  baja  como  él  di- 
ce ,  ni  el  dia  de  Reyes  llegaron  á  ella ,  sino  que  tuvieron  ese  dia  en 
otras  islitas  que  están  al  Occidente  de  aquella  ,  de  las  cuales  habla 
á  continuación  ,  y  dice  que  unas  estaban  pobladas  y  otras  no. 


loo  VIAGES  AL  MALUCO. 

í5zB.  de  agua  salada  para  lastre,  y  vieron  una  vela  distante, 
==  que  no  supieron  de  qué  gente  era.  —  El  dia  3  suspen- 
dieron el  ancla,  y  fueron  en  vuelta  de  la  isla  pequeña,  que 
distaba  4  leguas  de  la  anterior ,  en  la  cual  también  sur- 
gieron :  yendo  sobre  ella,  volvieron  á  ver  la  vela,  de  que 
se  habló  y  se  dirigía  casi  al  mismo  parage  de  la  isla  á 
donde  iba  Saavedra;  envió  este  la  barca  á  tierra  con  el 
maestre  de  campo  y  quince  hombres  para  que  tomasen 
lengua  ;  fué  á  una  punta  á  donde  había  huido  la  vela 
mencionada ,  y  halló  dos  barcas  de  gente  de  la  tierra,  pe- 
ro no  quisieron  esperar,  sino  que  dando  la  vela  se  fue- 
ron,  sin  poderse  saber  qué  gente  era  '. 

El  día  4  saltó  Saavedra  en  tierra,  llevando  consigo  al 
piloto  y  algunos  hombres   para  buscar  agua ;  hizo  hacer 
.fiirrii     un  hoyo  y  salió  el  agua  salada  ;  fué  á  otra  punta  mas  al- 
.r,r    "    t;a  y  hallaron   agua  buena  donde  tomaron  doce  pipas  de 
~  -  que  tenían  necesidad.  El  piloto  tomó  la  altura  y  se  halló 

en  1 1.'  de  latitud.  —  ''  —  El  día  5  por  la  mañana  salie- 
ron dos  velas  de  una  isla  mayor  y  mas  alta  que  las  expre- 
sadas ,  y  dirigiéndose  á  la  isla  donde  estaba  Saavedra  pa- 
ra reconocer  su  gente,  surgieron  á  un  tiro  de  lombarda 
de  la  nao ;  á  este  tiempo  envió  Saavedra  dos  hombres  á 
aquellos  barcos ,  y  asi  que  los  vieron  ir ,  cuatro  hombres 
de  ellos  saltaron  á  tierra  y  llegaron  á  hablar  á  los  dos  de 
la  nao,  manteniéndose  juntos  un  rato ;  se  hallaban  desvia- 
dos de  donde  estaba  Saavedra ,  sin  que  se  moviesen  para 
otra  parte ,  y  envió  allá  otro  para  que  los  tres  contrata- 
sen con  ellos ;  uno  de  los  españoles  se  quedó  en  aquellas 
barcas  y  los  otros  dos  llevaron  á  Saavedra  uno  de  los  in- 
dios para  que  lo  viese.  Aunque  Saavedra  quería  contra- 
tar dejando  rehenes ,  no  quisieron  darle  uno  para  tratar 
cori  él,  á  pesar  de  que  se  querían  quedar  en  prenda  dos  de 
Saavedra ,  y  entrándose  en  sus  barcas  se  fueron.  Lo  úni- 
co que  Saavedra  alcanzó  á  saber,  fue  que  era  gente  des- 
nuda ,  barbada,  de  rostros  carilargos,  que  traían  delante 

I      Documento  núm.  5(). 

2í     Ya  se  advirtió,  que  estas  i&litas  esláu  en  las  Cartas  del  año  de 
1743  situadas  en  l3.°  I4f.  ,. 


SEGUKDO  DE  LOAISA.  10 1 

en  la  cintura  un  tejido  de  palma  menuda  semejante  á  una      1 5a8. 
tela  de  las  nuestras ,  y  que  las  barcas  que  usaban  ,  eran  ==== 
grandes  navios  de  vela ,  mayores  que  los  nuestros  '.   ; 

Alli  estubo  fondeado  Saavedra  hasta  el  8  de  enero,  ha- 
ciendo la  referida  aguada :  dejó  en  aquella  isla  al  pié  de 
un  árbol  grande,  enterrada  una  botija  que  tenia  dentro  una 
carta ,  y  escrito  en  el  árbol  como  quedaba  alli  para  que 
si  alguno  fuese  en  su  busca,  supiese  á  donde  iba  ;  se  le 
averiaron  dos  amarras  por  ser  el  fondo  muy  sucio,  y  sa- 
lió á  la  espia  con  harto  trabajo  y  peligro,  porque  estaba  en- 
tre muchos  bancos.  Aquel  dia  después  de  haber  salido,  es- 
tubo  amainado  toda  la  noche  ;  el  dia  9  hasta  las  10  de  la 
mañana  se  entretuvo  metiendo  la  barca ,  y  dirigiéndose 
luego  al  O.  en  demanda  de  Huran,  anduvieron  ese  dia  y  el 

siguiente  37  leguas. El  1 1  al  mismo  rumbo  18  leguas 

— 13  el  dia  12 15  el  13 12  el  14 En  6  dias  con- 
tados desde  el  14  vieron  muchas  aves,  madera,  hojas  de 
árboles ,  y  muchas  señales  de  tierra.  — -  Hl  dia  15  al  mis- 
mo rumbo  anduvieron  1 3  leguas  —  1 6  el  dia  16^ —  12  el 

17. El  18  tuvieron  amainadas  todas  las  velas El  19 

anduvieron  15  leguas 10  el  dia  20 — 12  el  21  — 8  el 

22.  —  Los  dias  23  y  24  tuvieron  calma,  y  se  amotinó  la 
gente  con  gran  descontento.  —  El  dia  25  al  mismo  rum- 
bo del  O.  anduvieron  10  leguas,  y  este  dia  murió  el  pi- 
loto y  un  herrero,  sin  quedar  otro  piloto:  se  conside- 
raba Saavedra  á  70  leguas  de  la  boca  de  Larcapilla ;  pu- 
so por  piloto  á  uno  nombrado  Viurco,  que  no  sabia  nada 
de  altura ,  y  solo  era  buen  hombre  de  mar  y  tanteaba 
bien.  —  El  dia  26  á  dicho  rumbo  del  O.  anduvieron  11 

leguas — 18  el  27 10  el   28 y  18  los  dias  29,   30  y 

31,  porque  en  ellos  tuvieron  mucha  bonanza  '^. 

El  dia  i.°  de  febrero  por  la  tarde  vieron  la  tierra Febrero. 

El  2  fueron  sobre  ella,  y  surgieron El  3  continuaron  ■ 

fondeados. — :E1  4  murió  uno  llamado  Cansinola  :  dieron 
la  vela ,  fueron  sobre  la  isla  grande  del  Ancón  y  sur- 
gieron en  él ;  por  la  tarde  salió  á.  Saavedra  una  canoa  di- 

I      Documento  núm.  'ó6. 
3      Documento  núm.  36. 


I02  VIAGES  AL  MALUCO. 

i5a8;      ciendo  Castilla,  Castilla ,   y  tenia  hasta  siete  personas. 

===  _uEl  ^  por  la  mañana  salió  otra  canoa  grande  ó  calaluz 
con  catorce  personas ,  según  el  documento  n.°  36  ,  ó  con 
cosa  de  veinte  y  cinco  hombres  ^  en  el  cual  iban  tres 
Reyes ,  según  el  documento  n.°  37.  Cuando  el  capitán 
los  vio,  mandó  á  un  hidalgo  llamado  Pedro  Laso  con 
diez  ó  doce  hombres  y  un  negro  de  Calicud  por  intér- 
prete ,  á  ver  qué  gente  era ,  y  saber  nuevas  de  las  islas 
de  Maluco.  El  negro  no  los  entendía ,  aunque  él  decia 
que  sí  y  y  al  paso  que  los  nuestros  se  iban  acercando,  ellos 
se  retraían  sin  querer  nunca  esperar,  hasta  que  por  señas 
y  deteniéndose  los  nuestros,  los  esperaron  los  indios  jun^ 
to  á  unos  árboles  que  se  llaman  mangles.  Tomaron  los 
de  la  barca  dos  ó  tres  mantas  de  unos  paños  que  hacían 
en  Méjico ,  y  por  el  miedo  que  los  indios  tenían ,  se  las 
echaron  al  mar  ;  luego  que  ellos  las  agarraron,  les  hicie- 
ron á  los  nuestros  la  sombaya  como  alli  usan  hacerla  á 
los  Reyes,  y  los  de  la  barca  creían  que  daban  gracias  á 
Dios.  En  aquel  instante  se  fueron  á  sus  casas,  y  los  nues- 
tros volvieron  al  navio  á  dar  cuenta  al  capitán  ^. 
h'  K  Saavedra  determinó  poner  á  monte  el  navio  por  la 
mucha  agua  que  hacia;  y  metiéndolo  en  seco,  le  toma- 
ron el  agua,  y  volvieron  á  sacarlo,  quedando  fondeado 
sobre  las  anclas^ :  en  este  estado  vieron  un  dia  ir  el  cala- 
luz,  y  mandó  el  capitán  que  el  dicho  Pedro  Laso  con 
siete  ú  ocho  hombres  entrasen  en  la  barca  y  fuesen  al  ca- 
laluz. Cuando  los  del  calaluz  la  vieron  ir,  se  detuvieron  y 
esperaron  junto  á  tierra ;  decían  á  los  de  la  barca  que  apa- 
gasen el  fuego  que  llevaban  para  disparar  tiros ,  y  con- 
testándoles que  sí,  lo  escondieron  en  la  popa.  Seguida- 
mente se  fueron  los  indios  para  la  barca,  se  quitaron  sus 

'■''^'  armas,  poniéndolas  dentro  del  calaluz,  los  nuestros  sequi- 

laron las  suyas,  y  llegándose  unos  á  otros,  se  abrazaron 
y  quedaron  muy  amigos :  los  nuestros  les  dijeron  si  que- 
rían ir  al  navio  donde  estaba  el  capitán ,  y  contestaron 
que  iban  á  tomar  peces  para  llevárselos  *. 

I      Documentos  núms.  36  y  Sy. 
a     Documento  núm   37. 


SEGUNDO  DE    LOAISA.  X03 

Hacia  las  cuatro  de  la  tarde  fueron  en  efecto  á  la  ve-  i52,8. 
la  en  vuelta  del  navio,  pero  nunca  quisieron  llegar  al  bu-  == 
que,  y  se  pusieron  á  medio  tiro  de  ballesta  por  la  popa, 
donde  pararon;  entonces  mandó  el  capitán  saltar  en  la 
barca  al  maestre  de  campo  con  otros  seis  hombres  para 
que  fuesen  allá,  y  les  digesen  ¿  por  qué  no  querían  ir  á 
bordo  ?  respondieron  que  tenian  miedo  á  los  tiros  de  fue- 
go,  y  concertaron  que  quedasen  con  ellos  dos  hombres  de 
los  nuestros ,  y  que  dos  de  los  suyos  fuesen  al  navio ,  lo 
que  se  verificó  '. 

.  £1  capitán  Saavedra  los  recibió  muy  bien,  como  que 
tenia  necesidad  de  ellos  para  ver  si  le  querían  dar  algún 
bastimento  de  carnes ,  gallinas ,  cocos ,  arroz  ú  otros  que 
hubiese  en  la  tierra ,  pero  ellos  anduvieron  por  el  buque 
mirando  la  artillería  y  aparejos ,  y  luego  que  lo  tuvie- 
ron bien  visto,  dijeron  que  se  querían  ir;  el  capitán  les 
dio  alguna  conteria ,  matamundo ,  avalorios  y  margari- 
tas ,  y  habiendo  recibido  eso ,  mandó  que  los  llevasen, 
al  calaluz  ^. 

Luego  que  llegaron,  avisáronlos  dos  indios  de  la  bar- 
ca á  los  del  calaluz,  que  estuviesen  prevenidos  para  to- 
mar á  todos  los  de  la  barca  y  hacerlos  cautivos;  cuando 
ellos  hablaron ,  uno  de  los  castellanos  de  la  barca  nom- 
brado San  Juan  dijo  á  los  otros  que  si  habia  algunas  ar- 
mas las  tuviesen  prontas  porque  no  sabia  lo  que  habla- 
ban aquellos  indios :  en  la  barca  no  habia  mas  que  una 
espada ,  con  la  cual  tuvieron  que  defenderse  de  ellos  hi- 
riendo á  tres  indios ,  y  se  volvieron  al  navio.  El  capitán 
luego  que  vio  aquello,  quiso  disparar  un  tiro  para  favo- 
recer la  barca ,  pero  no  peligró  ningún  hombre.  Des- 
pués fueron  con  sus  calaluces  á  pelear  con  los  de  la  nao 
á  lombardazos ;  pero  cuando  se  hallaron  cansados,  y  vie- 
ron que  no  podían  ganar  nada,  se  fueron  á  sus  casas  y  los 
dejaron  \ 

Salió  Saavedra  de  aquella  bahía,  y  se  fué  á  dos  isletas 

'    '1  (.'■'"iiiijD.vi    JM  I:  ; 

I      Documento  niim.  37.        1  >••::■  i  i.)    '  ¡.: 
2.      Documento  núm.  Sy. 
3     Documentos  núms.  3^  y  ú'j. 


1 04  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 528.  que  estaban  4  leguas  mas  á  fuera,  donde  se  mantuvo  al- 
==  gunos  días  \  —  El  23  de  Febrero  partió  de  estas  isle- 
tas,  y  se  dirigió  al  S.  en  vuelta  de  Maluco,  pues  corría 
N.  S.  la  tierra.  —  El  2,4  yendo  á  cosa  de  3  leguas  de  la 
costa,  salió  una  canoa  ó  calaluz  con  catorce  remeros  ba- 
tiendo una  bandera  ;  había  en  ella  un  Rey  nombrado  Ca- 
tunao,  y  llegando  á  bordo  ,  señaló  que  fuesen  á  surgir 
á  un  ancón  donde  tendrían  agua  ,  arroz  y  lengua  de 
Castilla.  Saavedra  se  dirigió  á  dicho  ancón  y  dio  fondo 
á  un  tiro  de  ballesta  de  la  costa  "". 

Luego  que  los  indios  vieron  que  el  navio  estaba  sur- 
,  to,  se  acercaron  á  bordo  pidiendo  algunas  vasijas    para 

llevarle  agua.  De  á  bordo  les  echaron  al  mar  algunas 
botijas  de  barro  en  que  la  tragesen  ;  ellos  las  tomaron; 
preguntaron  á  los  de  la  nao  ¿  de  dónde  venían  ?  les  con- 
testaron que  de  largos  caminos :  digeron  si  querían  ar- 
íoz  y  cocos,  y  contestando  que  sí,  los  nuestros  les  vie- 
ron luego  un  bonete  encarnado  redondo,  y  les  pareció 
que  to-nian  algún  trato  con  portugueses.  Se  fueron  para 
tierra,  y  habiendo  vuelto  con  el  agua,  dijeron  que  no 
querían  llegar  al  costado  del  buque  ;  el  capitán  mandó 
que  saltase  un  hombre  en  la  barca  para  ir  á  tomar  las 
botijas ,  y  habiéndoselas  dado ,  dijeron  que  los  esperasen, 
^ue  otro  día  por  la  mañana  llevarían  arroz  y  cocos.  Los 

I      Documento  n.°  7)6. Según  el  Documento  n.*'  7)6  desde  las 

-islitas  que  están  al  Occidente  de  Guajan,  siguiei'on  el  rumbo  del  O. 
y  éste  los  debía  conducii-  al  estrecho  de  San  Bernardino ;  pero 
habiendo  visto  la  tierra  el  dia  i.°  de  Febrero,  estuvieron  fondeados 
allí  los  dias  a  y  3  ;  el  4  pasaron  á  la  isla  grande  del  Ancón  ,  y 
después  Fueron  á  dos  isletas  que  estaban  4  l<?gi-ias  mas  á  fuera,  cu- 
yas islas  solo  convienen  con  las  que  están  cercanas  al  estrecho  de 
Surigao  :  y  esto  concuerda  con  lo  que  expresa  el  Documento  n.° 
37,  y  con  lo  que  dice  Herrera,  Deoad.  4-^,  libr.  i.",  cap.  ^, 
pág  g  ,  donde  se  ve  ,  que  desde  que  salieron  de  las  islitas  que  es- 
tán al  Occidente  de  Guajan  ,  la  primera  tierra  que  vieron  y  puerto 
que  tomaron  fue  de  la  isla  de  Mindanao  ,  de  modo  que  el  rumbo 
del  O.  expresado  en  el  Documento  n."  36,  i'esulta  imaginario,  y 
se  alteraria  por  alguna  corriente  que  desde  aquellas  islitas  hasta  la 
de  Mindanao   abalñó  al  buque  unas  60  á  JO  leguas  al  S. 

a     Documentos  núms.  36  y  37. 


SEGUNDO  DE  LOÁIS  A.  10$ 

nuestros  quedaron  aguardando  como  hombres  deseosos  de  iSaS. 
algún  refresco  y  pero  ellos  se  fueron  á  sus  casas  á  concer-  == 
tar  el  modo  de  tomar  la  gente  y  el  navio  ^ 

El  día  25  fueron  al  navio  con  unos  calaluces  peque- 
ños^ pero  estando  cerca  se  detuvieron  sin  querer  llegar 
á  bordo,  como  hombres  que  recelaban  de  su  misma  ruiu'- 
dad.  Atracó  un  calaluz  con  un  yerno  del  Rey  de  la  tier^ 
ra  en  cuyo  puerto  estaban  surtos ;  entró  á  bordo  con  un 
hijo  suyo  en  los  brazos ;  habló  con  el  capitán  ;  este  le  dio 
unas-  mantas  para  él  y  para  el  muchacho ;  le  dijo  que 
les  llevase  alguna  cosa  de  comer,  que  se  lo  pagarla  bien; 
él  decia  que  lo  haria,  y  después  dijo  que  se  queria  ir  á 
tierra  ^onde  estaba  la  otra  gente  y  el  suegro.  Llegaron 
también  á  bordo  once  canoas  cargadas  de  cortezas  verdes 
de  árbol  que  ellos  decian  era  canela,  de  la  cual  dieron  á 
Saavedra  algunas  rajas  ;  y  traian  cocos,  arroz  y  gallinas 
como  las  de  Castilla.  Saavedra  les  dio  una  hacha  de  las 
de  Nueva  España  por  un  gallo ,  y  sin  haber  rescatado 
otra  cosa  ,  se  despidieron  de  él  y  se  volvieron  á  tierra  "". 

Luego  que  anocheció,  hicieron  los  indios  una  maro-' 
ma  muy  larga  de  un  vegetal  que  le  llaman  rota  y  en 
Nueva  España  bejuco ,  y  á  media  noche  fueron  dos  ca- 
noas á  donde  el  navio  tenia  el  ancla  sin  boya.  Los  de  á 
bordo  estaban  velando,  pero  los  indios  se  pusieron  en  la 
dirección  del  ancla  y  echándose  á  nado  fueron  por  de-r 
bajo  del  agua,  cortaron  el  cable  por  cerca  de  la  mitad, 
amarraron  en  el  resto  del  cable  de  á  bordo  la  maroma, 
y  llevándose  el  ancla  que  estaba  en  diez  brazas,  se  fue-»- 
ron  para  tierra  á  tirar  por  el  navio  ^ 

Estuvieron  los  indios  forcejeando  sin  poder  conse- 
guir nada,  porque  aunque  tenian  cortada  la  amarra  de 
tierra,  le  quedó  al  navio  otra  ancla  á  la  banda  de  la  mar. 
Habia  en  tierra  dos  cristianos  cautivos  con  las  manos 
amarradas,  y  les  preguntaban  ¿cómo  no  podian  llevar  el 
navio  para  tierra  ?  Contestaron  que  no  lo  sabian  ,  y  le$ 

I      Documento  núm,  Sy. 
a     Documentos  núms.  "56  y  Sy. 
5     Documentos  núms.  Z6  y  Zj. 
TOMO  V.  O 


Io6  VIAGES   AL    MALUCO. 

1 528.  dijeron  que  bien  lo  sabian  y  no  querían  decirlo;  enton- 
==;  ees  los  cristianos  dijeron  que  podria  ser  tuviese  otra  an- 
cla echada  al  mar :  luego  que  ellos  oyeron  esto,  se  embar- 
caron en  un  calaluz  pequeño,  y  fueron  para  el  navio  á 
cortar  el  otro  cable ;  llegaron  bajo  la  proa  donde  estaba 
uno  velando,  y  no  les  hicieron  mal,  porque  lo  habia  man- 
dado el  capitán ;  pero  cuando  vieron  que  querían  cortar 
la  amarra,  fueron  á  decírselo  y  contestó  que  les  hablasen; 
luego  que  los  indios  los  oyeron,  echaron  á  huir  riéndose, 
'  y  se  fueron  á  tierra  donde  estaba  el  Rey.  En  esto  ya  era 
de  dia  ,  y  ellos  se  retiraron  á  sus  casas  ' . 

El  dia  26  uno  de  aquellos  hombres  que  tenian  cau- 
tivos, se  desamarró  y  huyó  para  el  monte  donde  %q  dejó 
estar  hasta  que  los  indios  se  fueron.  Seguidamente  se  lle- 
gó á  la  ribera  en  frente  del  navio  é  hizo  señas  para  que 
la  barca  fuese  á  tomarlo  y  llevarlo  á  bordo  :  el  capitán 
no  se  atrevía  á  enviar  por  él,  recelando  que  fuese  algún 
indio  que  quisiese  hacer  traición  para  tomar  la  barca:  en 
el  mismo  instante  le  ocurrió  á  uno  que  podria  ser  algún 
cristiano,  pues  el  hijo  que  habían  visto  del  Rey  hablaba 
tan  claro  que  pudiera  serlo ,  y  mandó  el  capitán  armar 
la  barca  para  ir  á  ver  qué  hombre  era,  pues  llamaba  mu- 
chas veces  *. 

Saltaron  diez  ó  doce  hombres  en  la  barca  y  fueron 
por  dicho  hombre :  luego  que  él  la  vio  cerca  de  tierra, 
corrió  y  se  echó  á  nadar  para  ir  á  ella,  y  tomándolo  den- 
tro lo  llevaron  al  navio.  El  capitán  le  preguntó,  qué 
hombre  era ,  y  dijo  ser  de  la  armada  del  comendador  Fr. 
García  de  Loaísa  ^  que  se  llamaba  Sebastian  de  Puerta, 
natural  de  la  Coruña ,  casado  en  la  misma  ciudad ;  "^  que 
procedía  del  Galeón  Parral  de  aquella  armada  y  de  cu- 
yo galeón  era   capitán  D.  Jorge  Manrique,  natural  de 

1  Documento  núm.  Sy. 

2  Documento  núm:  Zj. 
•T     Documento  núm.  Sy. 

4  El  Documento  n.*'  i4  ;  y  Herrera  ,  Decad.  4  ?  ül'i''  ^°7  cap. 
6  ,  pág-  9  concuerdan  en  que  se  llamaba  Sebastian  de  Porto  ,  ó  del 
Puerlo ,  y  que  era  portugués  aunque  estaba  casado  en  la  Coruña. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  I07 

Salamanca;  que  venia  en  su  compañía  el  bachiller  Tar-  iSzd. 
ragona  y  por  maestre  Agustín  Várela  ;  que  la  isla  en  == 
que  estaban  se  nombraba  Bizaya,  y  tenia  unas  provincias 
llamadas  Bijalia,  Catile,  Ratabaluy  y  Maluarbuco;  que 
el  galeón  Parral  llegó  á  la  de  Ratabaluy  donde  surgió,  y 
otro  dia  por  la  mañana  fue  el  batel  á  tierra  con  el  bachi- 
ller Tarragona,  Andrés  de  Aragón  y  once  compañeros,  y 
el  Rey  que  se  llamaba  Catunao,  saltó  diciendo  que  erari 
sus  enemigos  que  iban  á  robar,  y  acometiéndolos  hasta 
200  hombres,  mataron  al  bachiller ,  á  otros  ocho ,  pren-- 
dieron  a  este  Sebastian  de  Puerta  y  á  otros  tres  grumetes, 
y  llevaron  al  primero  á  la  provincia  de  Maluarbuco  que 
estarla  20  leguas  al  N.  de  la  de  Ratabaluy  ;  que  después 
el  galeón  Parral  se  hizo  á  la  vela  navegando  en  vuelta 
del  N.  por  la  costa  hasta  1 2  leguas  donde  estuvo  fondea- 
do tres  semanas;  luego  dio  la  vela  volviendo  por  la  cos- 
ta hacia  el  S. ;  y  que  de  alli  á  un  año  supo  de  los  in-^ 
dios,  que  después  de  haber  estado  el  galeón  en  la  isla  de 
Pojanes ,  de  la  cual  habia  salido ,  se  perdió  dando  al  tra- 
vés en  la  costa,  sin  que  supiese  en  que  tierra.  Dijo  tam- 
bién que  donde  los  prendieron  ,  el  bachiller  Tarragona 
habia  tomado  la  altura  en  8°  de  latitud  N.  ^ 

Sebastian  de  Puerta  añadió,  que  al  año  de  estar  preso, 
ñie  su  amo  en  canoas  á  contratar  llevándolo  consigo  á 
Zebú,  de  cuyos  naturales  supo  que  cinco  años  antes  ha- 
bían vendido  á  los  de  la  China,  á  trueque  de  unos  Ba^ 
canes  de  metal,  todos  los  españoles  de  los  de  la  armada  de 
Magallanes  que  los  indios  hablan  agarrado  alli,  y  eran 
hasta  ocho  ^ ;  que  en  la  provincia  de  Maluarbuco  que 
estaba  en  la  parta  del  E.  de  aquella  isla  de  Bizaya ,  ha-? 
lió  un  indio  natural  de  las  islas  de  los  Ladrones,  quien  le 
dijo  que  una  nao  habia  llegado  á  aquellas  islas  donde 
surgió ;  que  de  los  naturales  entraron  en  la  nao  once 
hombres,  y  el  capitán  del  buque  no  los  dejó  salir,  sino 

;    rio-' 

I      Documentos  núms.  36  y  7)^. 

a     Documento  n.°  35. y  Herrera,  Décad.  4-*  » lil>-  í-'^j  cap, 

6 ,  pág.  g. 


Ió8  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 528.  que  los  trajo  consigo  hasta  la  isla  de  Bizaya,  donde  fon- 
===^=  deó  en  una  bahía  de  la  provincia  de  Duacatan,  en  la  que 
salia  un  rio  pequeño,  y  cuya  entrada  tenia  un  islote; 
que  estando  la  nao  alli,  huyeron  de  ella  todos  los  once  in- 
dios y  se  fueron  á  tierra  donde  los  prendieron  los  de  Dua- 
catan  ;  que  después  halló  otro  indio  de  aquellos  once,,  y 
añadió  que  la  nao  era  grande  ,  que  iba  en  ella  una  ne- 
gra nombrada  María,  acompañada  de  un  hijo,  y  que  di- 
cha nao  se  hizo  á  la  vela  costeando  esta  isla  de  Bizaya; 
por  cuyas  señas  se  infirió  que  aquel  buque  era  la  nao  en 
que  iba  Loaisa ,  pues  las  otras  no  llevarían  la  negra  ^. 

De  este  mismo  Sebastian  supo  Saavedra,  que  en  la  is- 
la en  que  estaba  no  había  ninguna  especería,  sino  una 
canela  silvestre  que  era  de  la  que  le  habían  dado  algu- 
nas rajas;  que  los  naturales  eran  idólatras,  y  á  ciertos 
tiempos  sacrificaban  hombres  á  un  ídolo  que  le  llamaban 
Amito,  y  le  ofrecían  sus  comidas  y  bebidas:  las  vivien- 
das de  estos  indios  estaban  cerca  de  la  costa,  donde  goza- 
ban mucho  de  la  mar ,  y  en  sus  canoas  iban  á  hacer  sus 
contrataciones  á  muchas  islas :  se  trasladaban  como  los  Alá- 
rabes mudando  los  pueblos  de  unas  partes  á  otras :  en  la 
isla  había  muchos  puercos  bravos;  tenia  oro,  y  dijo  que 
salían  negociantes  de  la  China  y  venían  contratando  por 
las  islas :  finalmente  estos  naturales  tejían  bien  una  espe- 
cie de  coleta  delgada  que  hacían  de  cortezas  de  árboles 
que  nombraban  Pilay ;  y  llevaban  á  contratar  arroz  y 
otras  cosas ,  especialmente  á  Zebú  y  á  otras  islas  que  es- 
taban cerca  de  ella  y  se  nombraban  Sol  ^. 
2::,  Saavedra  dio  la  vela  en  vuelta  de  las  islas  de  Maluco, 
costeando  la  misma  isla  en  que  estaba,  y  fue  á  dar  á 
otras  dos ,  que  la  una  se  llamaba  Candinga  y  la  otra 
Sarragan.  Alli  le  salieron  unos  calaluces  con  varios  in- 
dios que  traían  dos  cristianos  desnudos  con  las  manos 
atad'ctS  atrás ,  los  cuales  llegando  cerca  del  navio,  saluda- 
ron al  capitán ;  este  les  preguntó  ¿  qué  hombres  eran  ?  y 


r      Documesto  ntím.  7>6^ 
z     Documento  niim.  06. 


SEGUNDO    DE    LOÁIS  A.  I09 

respondieron  que  de  la  armada  del  comendador  Loalsa  y  1.^28. 
de  la  carabela  Parral ,  en  qne  iba  por  capitán  D.  Jorge  == 
Manrique  ^  y  rogaron  por  Dios  que  los  rescatase.  El  ca- 
pitán les  dijo  que  no  hiciesen  ningún  movimiento,  que 
él  los  comprarla,  aunque  supiese  dar  cuanto  tenia  como 
no  le  pidiesen  el  navio  :  les  previno  también,  que  habla- 
sen á  los  señores  de  aquella  isla,  diciéndoles  que  venia  en 
nombre  de  S.  M.  á  tratar  con  ellos ,  á  tener  paz  y  amis- 
tades como  hermanos ,  y  que  le  trajesen  alguna  cosa  de 
comer  ^ 

Se  fueron  aquellos  hombres  a  tierra ,  hablaron  con 
el  Señor  de  la  isla ,  y  volvieron  á  hacer  la  paz  con  el 
capitán  al  uso  del  pais ;  los  mismos  hombres  eran  intér- 
pretes, y  las  amistades  se  hicieron  entre  el  capitán  y  el 
Rey ,  sacando  cada  uno  de  los  brazos  una  poca  de  sangre 
en  una  taza  de  vidrio ,  donde  echaron  una  poca  de  agua, 
el  Rey  de  la  isla  bebió  la  sangre  del  capitán  y  este  la 
del  Rey,  quedando  grandes  amigos  unos  de  otros.  Hechas 
las  amistades,  llevaron  abordo  mucho  bastimento  de  ar- 
roz, gallinas,  puercos,  cabras,  otros  víveres  de  la  tier- 
ra,  especería  y  canela  muy  buena.  Les  preguntaron  ¿de 
donde  la  traian  ?  y  contestaron  que  de  la  isla  de  Minda- 
nao :  luego  que  los  de  abordo  estuvieron  bien  provistos, 
les  dijeron  si  querían  vender  aquellos  dos  hombres ,  y 
contestaron,  que  pagándoselos  bien  los  venderían  ;  el  ca- 
pitán preguntó  ¿cuánto  querían  por  ellos?  y  enseñando 
un  bulto  de  piedra  que  pesarla  80  ducados,  les  dijo  el  ca- 
pitán que  era  mucho ,  y  al  fin  se  concertaron  por  los 
mismos  80  ducados  y  ademas  una  barra  de  fierro,  conti- 
nuando muy  amigos  ^.  Saavedra  tenia  abordo  un  indivi- 
duo nombrado  Gri jaiva  tan  enfermo  y  consentido  en  que 
moria,  que  suplicó  al  capitán  le  hiciese  la  merced  de  de- 
jarlo en  aquella  isla ;  el  capitán  viéndolo  tan  malo,  lo  en- 

l^  Estos  eran  de  los  hombres  que  hablan  ajaiclado  á  matar  al 
capitán.  Véanse  los  acaecimientos  de  la  nao  Parral  al  fin  del  ex- 
tracto. 

2  Documento  m.ím.  Sy. 

3  Documento  núm.  Sy. 


no  VI AGES  AL  MALUCO. 

1 528.  comeiidó  al  Gobernador  de  la  isla,  rogándole  que  lo  tra- 
^^==  tase  bien ,  y  respondió  que  lo  haría  \ 

Otro  día  por  la  mañana  se  hizo  Saavedra  á  la  vela 
para  las  islas  de  Maluco  ,  y  aquellos  dos  hombres  le  di- 
jeron, que  por  dicho  de  los  indios  hablan  sabido  que  los 
castellanos  andaban  en  guerra  con  los  portugueses.  El 
capitán  les  preguntó  ¿cuánto  podrían  distar  las  islas  de 
Maluco  ?  y  contestaron  que  unas  cien  leguas.  Fueron  á 
recalar  á  unas  islas  que  se  llamaban  los  Miaos,  distantes 
de  las  de  Maluco  cosa  de  40  leguas ;  y  pasando  por  allí, 
vieron  salir  tres  velas  que  se  llamaban  Caracóras,  entre 
las  cuales  iba  un  Junco  que  era  del  capitán  del  Rey  de 
Portugal  D.  Jorge  de  Meneses.  Al  amanecer  hallaron 
otras  caracóras  cargadas  de  bastimentos ,  que  iban  de  las 
islas  de  Moro  para  la  fortaleza  portuguesa  "". 

Una  de  aquellas  caracóras  llegó  á  saludarlos  para  sa- 
ber si  eran  castellanos  ó  portugueses ,  y  preguntando  ¿de 
dónde  era  el  navio?  les  dijeron  ser  vasallos  del  Empera- 
dor, que  venían  de  Nueva  España ;  no  quisieron  oír  mas 
y  fueron  á  dar  aviso  á  su  capitán  D.  Jorge  de  Mene- 
ses. Luego  que  este  lo  supo,  mandó  armar  una  fusta  y  un 
batel  para  ir  á  ver  qué  navio  era;  el  batel  fue  por  la 
parte  de  fuera  de  la  isla ,  y  la  fusta  por  la  otra  banda ,  y 
era  de  noche  :  le  dio  al  batel  una  borrascada  de  viento 
que  le  hizo  volver  á  la  fortaleza,  y  la  fusta  que  venia 
por  la  banda  de  adentro  ,  no  sintió  nada  del  tiempo  ^. 

En  tierra  unos  castellanos  vieron  que  el  navio  estaba 
en  calma ,  y  pidieron  al  Rey  de  Gilolo  una  caracóra 
para  ir  á  saber  si  era  de  castellanos  ó  de  portugueses ;  fue* 
ron  con  tres  caracóras ,  y  llegando  al  navio  preguntaron 
¿de  donde  era  y  qué  gente  venia  en  él?  contestaron  ser 
vasallos  del  Emperador,  que  eran  castellanos  y  venían  de 
Nueva  España,  enviados  por  Hernán  Cortés  de  orden  de 
S.  M. ;  los  de  las  caracóras  les  dijeron  que  eran  portu- 


1  Herrera  ,  Dec.  4-*?  üb.   5  ,    cap.    6  ,  pág.  86  y  87. 

2  Documento  núm.  Sy. 
5     Documento  núm.  Sy. 


SEGUNDO  DE  LOAISA.  III 

gueses  y  que  no  los  creían,  y  dicíéndoles  de  abordo  que  iBaS. 
mirasen  la  bandera  que  tenían  encima  de  la  gabia ,  se  = 
llegaron  al  buque  y  entraron  en  él  \ 

El  capitán  les  preguntó  ¿de  dónde  venían?  y  con- 
testaron que  andaban  á  lombardadas  con  un  pueblo  de 
Terrenate  que  se  había  alzado  contra  su  Rey,  que  era  el 
de  Gilolo,  cuyo  Rey  era  vasallo  del  Emperador  y  los 
favorecía  contra  los  portugueses ;  y  seguidamente  dijeron 
al  capitán  que  aprontase  toda  la  artillería,  porque  los  por- 
tugueses en  breve  serían  con  ellos.  El  capitán  se  mara- 
villaba de  aquella  guerra,  habiendo  tan  grande  amistad 
entre  el  Emperador  y  el  Rey  de  Portugal,  y  respondie- 
ron que  no  confiase  nada  en  eso,  porque  si  lo  pudiesen 
echar  á  pique ,  lo  harían  ^ 

Estaban  hablando  sobre  esto,  cuando  pareció  la  fusta  de 
los  portugueses  que  venia  á  vela  y  remo  ;  se  acercó  al  bu- 
que, y  saludaron  preguntando  ¿de  dónde  era  el  navio?  se 
les  dijo  que  era  del  Emperador  ,  que  venia  de  Nueva  Es- 
paña ,  y  que  traía  otros  dos  navios  atrás.  Dijeron  que  el 
capitán  fuese  en  la  barca  á  su  fusta  á  hablar  con  ellos, 
y  les  contestó  que  no  podía ,  que  sí  querían  hablar  con 
él,  saltasen  en  su  barca,  que  él  iria  en  la  suya  y  dividi- 
rían el  camino ,  pero  dijeron  que  no  querían ,  sino  que 
fuese  el  capitán  allá.  Saavedra  les  preguntó  si  había  cas- 
tellanos en  la  tierra,  y  dijeron  que  habría  cuatro  meses 
llegó  allí  una  nao  de  castellanos ,  que  ellos  los  llevaron 
á  su  fortaleza ,  les  dieron  bastimentos ,  carga  y  todo  lo 
que  necesitaron ,  y  que  los  habían  enviado  á  España  ,  y 
Saavedra  les  dijo  que  habían  hecho  muy  bien  por  la  amis  ■ 
tad  que  había  entre  el  Emperador  y  el  Rey  de  Portu- 
gal  ^ 

Los  portugueses  dijeron  al  capitán  que  se  fuese  con 
ellos  á  la  fortaleza  del  Rey  de  Portugal ,  que  le  darían 
bastimentos ,  carga  y  todo  lo  que  hubiese  menester  ;  y 


1  Documento  mím.  Zy. 

2  Documento  ídem. 

3  Documento  ídem. 


112  VIAGES   AL    MALUCO. 

1 528.  respondió,  que  veria  si  la  instrucción  del  Emperador  se  lo 
-——-=  mandaba  asi,  y  él  la  miró,  aunque  por  los  hombres  que 
tenia  dentro  sabia  que  todo  lo  que  decian  los  portugue- 
ses era  mentira,  y  conoció  lo  demás  que  le  decian  de 
ellos ,  y  contestó  en  fin ,  que  fuesen  ellos  delante,  que  él 
los  seguirla :  todo  esto  se  dilataba,  porque  no  habia  vien- 
to ,  y  era  tal  la  calma  que  no  se  movia  la  mar.  Dijeron  á 
los  del  navio  que  le  darian  un  cabo  y  lo  llevarían  á  re- 
mo; á  lo  que  contestó  el  capitán  que  no  habia  necesidad 
de  remo,  porque  el  viento  entrarla  y  los  llevarla,  pero 
respondieron  que  no  podían  aguardar  al  viento.  Entonces 
habló  un  hombre,  de  los  que  tenian  en  el  navio,  y  que 
en  tierra  estaba  guerreando  contra  ellos ,  diciendo  ¿  por 
qué  no  hablaban  verdad,  habiendo  castellanos  en  la  tier- 


ra 


Luego  que  oyeron  esto,  conocieron  al  hombre  que  les 
habló ;  se  fue  para  proa  el  capitán ,  el  escribano  y  otros 
dos  hombres,  é  hicieron  un  requerimiento  de  parte  del 
Rey  de  Portugal,  diciendo  que  ellos  estaban  alli  con  una 
fortaleza  de  cal  y  piedra  ;  que  á  los  del  navio  les  darian 
bastimentos,  carga,  todo  lo  que  hu viesen  menester,  y 
los  enviarían  á  España,  repitiendo  el  requerimiento  tres 
veces í  y  después  de  poner  á  Dios  por  testigo,  se  fue  el 
capitán  para  popa.  Este  capitán  se  llamaba  Hernando  de 
Baldaya,  y  otro  hombre  de  los  que  hicieron  los  requiri'^ 
mientos  se  nombraba  Simón  de  Vera  "". 

Hernando  de  Baldaya  mandó  á  su  lombardero  que 
estuviese  pronto  para  disparar  á  echar  el  navio  á  pique: 
el  capitán  y  gente  de  la  carabela  oyeron  cuando  mandó 
dar  fuego,  pero  nunca  prendió  la  pólvora,  tal  vez  porque 
metieron  el  tiro  tan  de  priesa  que  deberla  tener  dentro 
alguna  arena,  sobre  la  cual  cargaron  y  el  tiro  no  pudo  sa- 
lir. Si  lo  huvieran  logrado ,  á  dos  tiros   echaran  el  bu»- 

I      Documento  iiúm.  Sy. 

a  Documento  u.°  Sy  :  Este  documento  dice  que  el  capitán  por- 
tugués se  apellidab¿i  Banday  ;  pero  Herrera  ,  Decad,  4-^  j  libr.  3.'^, 
cap.  5  ,  pág.  4^  5  y  otros  documentos  que  hablan  de  ese  hombre 
en  otros  lugares ,  concuerdan  en  llamarle  Hernando  de  Baldaya. 


SEGUNDO  DE  LOAISA.  II3 

que  á  pique  por  Ja  calma  en  que  estaba:  los  del  navio,  1528. 
dispararon  tres  tiros  á  la  fusta;  pero  estaba  tan  cerca,  gn^f  — 
no  Je  pudieron  hacer  nada  '.  ,. 

Entró  un  poco  de  viento  S.  E. ,  y  fue  el  navio  al  puer- 
to del  Rey  de  Gilolo,  que  era  amigo,  y  en  el  que  esta- 
ban unos  castellanos.  Los  portugueses  fueron  alli  otro  dia 
de  mañana  con  una  fusta  y  un  batel  á  dar  lombardazos  al 
navio  para  echarlo  á  pique ;  le  dispararon  muchos  tiros, 
y  el  navio  á  ellos,  y  en  ese  tiempo  llegó  una  fusta  de 
castellanos  con  cuarenta  hombres.  Luego  que  los  portu- 
gueses la  vieron  se  largaron  para  encontrarse  con  ella  en 
la  mar,  donde  se  tiraron  dos  tiros  cada  una;  pero  ellos 
holgaron  de  irse  á  su  fortaleza.  Acompañado  el  navio  con 
la  fusta  de  los  castellanos ,  se  fueron  á  la  isla  de  Tidori, 
donde  estaba  Hernando  de  la  Torre  ,  capitán  y  goberna-. 
dor  de  las  islas  de  Maluco  por  S.  M. ,  quien  recibió  muy 
bien  al  capitán  del  navio  Alvaro  de  Saavedra ,  y  á  la  gen- 
te de  aquel  buque  "^ . 

Los  castellanos  de  la  nao  del  comendador  Loaisa  ha- 
blan hecho  en  Tidori  una  fortaleza  de  piedra ,  arena  y 
cascajo,  que  seria  de  dos  brazas  de  alto  y  seis  pies  de  an- 
cho :  tenia  un  canon,  una  culebrina,  dos  sacres,  otras 
muchas  piezas  de  artilleria  de  fierro ,  cantidad  de  escope- 
tas y  ballestas ,  y  al  parecer  estaba  bastante  artillada  y  la 
gente  bien  armada.  No  era  mucho  el  clavo  que  allí  ter- 

I      Documento  núm.  '5j. 

2,  Documento  mím.  Sy. ——Este  Documento  dice  que  Saavedra 
llegó  eon  su  buque  á  la  isla  de  Tidori  el  dia  27  de  Marzo  de  i  527; 
pero  es  un  anacronismo  ,  que  no  puede  tener  otra  causa  que 'el  tras- 
cuerdo de  Vicente  de  Ñapóles,  cuando  lo  dijo  el  año  de  l534j  igual 
á  los  que  cometió  en  la  salida  de  Saavedra  del  puerto  de  Siguatane- 
jo  ;  en  la  toma  de  la  galera  de  los  portugueses  por  la  fusta  de  los 
castellanos  ,  y  en  la  segunda  salida  de  Saavedra  de  Tidori  para 
Nueva-España ,  cuyos  acaecimientos  menciona  un  año  antes  de  la 
fecKa  en  que  sucedieron.  Los  Documentos  núms.  i/j.  j  25  ,  24  5  y 
Herrera ,  Décad.  4.*,  lib.  3.°,  cap.  5  ,  pág.  46  ,  concuerdan  en  que 
Saavedra  llegó  á  Tidori  en  l528;  los  tres  documentos  dichos  ma- 
nifiestan que  fue  en  el  mes  de  Marzo  ,  y  el  número  14  expresa  que 
llegó  el  dia  3 O  de  ese  mes.. 

TOMO   V.  P 


II4  VIAGES  AL  MALUCO. 

-K  g      nian,  y  ese  lo  hablan  tomado  en  un  junco  ^.  Saavedraes- 

;^:;;;;;;:;;=i  tuvo  en  Tidori  dos  meses  y  medio,  y  decían  que  en  Ter- 

renate,  distante  media  legua  de  1  idori ,  habría  entonces 

ciento  y  sesenta  portugueses ,  y  que  tenían  hecha  buena 

fortaleza  '. 

§.  VI. 

Acaecimientos  en  Malucas  de  los  castellanos  de  la  nao  Vic' 
torta  de  la  expedición  de  Loáis  a ,  y  de  la  nao  Florida 
del  mando  de  Alvaro  de  Sayavedra. 

1528.  Desde  que  el  día  30  de  Marzo  de   1^2,8  surgió  en 

====  Tidori  la  nao  Florida  del  mando  de  Sayavedra ,  puso  luego 
por  obra  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  adobar  aquella 
nao  y  despacharla  pronto  para  hacer  saber  á  S.  M.  lo  que 
allí  pasaba.  Se  hallaban  todavía  carenando  y  adobando  el 
buque,  cuando  el  28  de  Abril  envió  Hernando  de  la  Tor- 
re un  paraol  á  la  isla  Maquian,  con  cuatro  castellanos, 
á  conducir  cabras  para  bastimentos  de  dicha  nao  ^.  En  el 
parao  íba  el  capitán  Martin  de  Islares  que  llegó  á  una  is- 
la distante  1 5  leguas  de  Tidori  ,  donde  quemó  un  pue- 
blo y  prendió  la  gente:  los  naturales  de  las  otras  islas 
dieron  aviso  á  Terrenate,  y  salieron  en  su  alcance  cator- 
ce paraos :  hallaron  estos  al  de  Islares,  lo  cañonearon  ,  y 
no  pudiendo  los  castellanos  huir  para  la  isla  de  Tidori 
fueron  á  Batachina,  donde  se  salvaron  '*.  Hernando  de  la 
Torre,  sospechando  que  los  hubiesen  apresado,  mandó 
aparejar  la  fusta  para  irlos  á  buscar,  y  á  defender  si  los 
tuviesen  cercados,  y  sabiendo  después  que  habían  logra- 

r  El  Junco  de  que  habla ,  es  probablemente  el  paraol  que  lo3 
castellanos  apresaron  el  día  20  de  Enero  de  1627  ,  donde  toma- 
ron 120  quintales  de  clavo,  como  queda  expresado  en  el  extracto 
de  los  acaecimientos  de  los  castellanos  de  la  nao  Victoria  de  la  ar- 
mada de  Loaisa  en  Tidori. 

2  Documentó  núm.  '5'j. 

3  Documento  núm.  14* 

4  Herrera  ,  De'cad.  4.*,  lib.  Z.°,  cap.   5  ,   pág.  45. Oviedo, 

segund.  part.  ,  lib.  20  ^  cap.  27  ,  fol.  5o. 


SEGUNDO    DE    LO  AIS  A.  1 1  5 

do  salvarse,  ,envió  á  llamar  la  fusta.  Los  portugueses  hu-      í5a8. 
yeron  á  Terrenate  \  ^      ^  " 

El  dia  4  de  Mayo  dieron  alarma  en  Tidori,  y  luego 
el  gobernador  Quichil  Rendo  y  caballeros  de  la  ciudad 
fueron  á  decirle  al  capitán  de  los  castellanos  de  parte  del 
Rey,  que  muchos  paraoles  de  Terrenate  iban  sobre  el 
pueblo  de  Zoconora ,  y  que  lo  quemarían ,  pues  sabian  que 
no  tenia  gente ,  por  lo  que  en  nombre  del  Emperador  y 
de  su  Rey  le  pedian  favor  con  la  fusta,  por  tener  pocos 
paraoles  para  oponerse  á  los  que  venían  de  1  errenate  ^. 
Fue  también  al  puerto  de  1  idori  Hernando  de  Balda- 
ya  de  capitán  de  una  galera  bien  armada  ,  donde  iban 
cuarenta  portugueses,  y  escribió  una  carta  á  Hernando 
de  la  Torre,  desafiándolo  para  que  saliese  con  la  galera 
que  tenia  y  cuarenta  españoles ,  que  era  igual  número 
que  ellos  \ 

Hernando  de  la  Torre  mandó  armar  la  fusta ,  que  con 
su  capitán  Alonso  de  los  Rios  y  treinta  y  cinco  hombres 
se  colocó  entre  Mare  y  Tidori.  Los  castellanos  armados  y 
con  buen  ánimo,  y  los  portugueses  en  una  galera,  empe- 
zaron á  jugar  la  artillería :  los  primeros  abordaron  tres  ve- 
ces á  los  portugueses  sin  poderles  entrar ,  hasta  que  al  fin 
lo  consiguieron ,  sin  embargo  de  que  los  portugueses  te^ 
nian  muchos  y  bien  armados  escopeteros,  y  peleaban  re- 
ciamente; pero  á  la  hora  se  rindieron  '^. 

La  fusta  de  los  castellanos  llevaba  por  la  proa  un  pe- 
drero de  bronce  muy  bueno ,  dos  sacres  de  bronce ,  dos 
falconetes  de  fierro,  un  verso  de  bronce  que  antes  habían 
tomado  á  los  portugueses ,  y  dos  arcabuces  por  la  popa; 
y  la  galera  de  los  portugueses  tenia  por  la  proa  un  cañón 
pedrero ,  una  media  culebrina  y  un  sabage  grande ,  que 
todos  eran  tiros  gruesos ,  y  ademas  tres  falcones  grandes  y 
catorce  versos,  que  suman  veinte  tiros,  cuya  artillería  era 

r      Documento  niim.  1 4' 
a     ídem. 

3  Documento  niím.  a3  ,  y  ningún  otro  documento  ni  autor  men- 
ciona este  desafio.  ..i;;;a  (. 

4  Documento  núm.  14  y  26.  .[iij/n  < 


Il6  VIAGES    AL    MALUCO. 

i5a8.     de  bronce,  á  excepción  de  dos  tiros  gruesos  de  fierro.  Se 
=  tomó  también  en  dicha  galera  alguna  pólvora ,  pelotas, 
escopetas  y  armaduras  para  el  cuerpo  '. 

De  los  castellanos  hubo  cuatro  muertos  y  ocho  heri- 
dos :  de  los  portugueses  ocho  muertos ,  entre  ellos  el  ca- 
pitán de  la  galera  Hernando  de  Baldaya  '^ ;  cinco  se  echa- 
?  ron  al  mar,  que  uno  era  el  piloto;  diez  salieron  muy  mal 

heridos;  fueron  prisioneros  diez  sanos,  y  ocho  esclavos 
^  que  bogaban  ^. 

i  Cuando  entraron  los  castellanos  en  la  galera  portu- 

í  guesa,  el  marinero  Juan  Grego  de  la  castellana,  se  fue  á 

i  popa ,  donde  halló  un  cofre  que  hizo  pedazos ,  encontró 

f  en  él  una  taza  y  tres  cucharas  de  plata,  ciertos  paños  de 

♦  .  rescates,  con  otras  cosas,  y  entre  ellas  un  papel  que  lo  tomó 

-;  en  la  mano  Diego  de  Ayala,  y  contenia  las  palabras  si- 

í  guientes: ,,  Fernando  de  Baldayan,  si  tomardes  los  caste- 

>» llanos  y  la  galera,  no  dejéis  ninguno  de  ellos  vivo,  por- 
»que  vienen  á  tomar  y  levantar  las  tierras  del  Rey  nues- 
>»tro  Señor  de  Portugal,  y  envolvedlos  en  una  vela  de  la 
íí galera,  y  echadlos  en  medio  de  la  canal  de  la  mar,  por- 
»que  no  quede  ninguno  de  ellos  vivo,  ni  haya  quien 
jívaya  á  decir  á  Castilla  lo  que  pasa  en  esta  tierra.  Lo 
jícual  haced  so  pena  de  muerte  y  perdimiento  de  vues- 
»tros  bienes."  Cuyo  papel  estaba  firmado  de  D.  Jorge  de 
Meneses,  y  lo  tomó  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  para 
guardarlo  "*.  »-  -!••  í;i¿ni 

Aunque  habia  sido  morosa  la  construcción  de  la  fusta 
que  se  hizo  en  la  isla  de  Gilolo,  porque  aquella  gente 
es  tan  pausada  que  en  un  año  apenas  la  pudo  acabar ,  fue- 
ron interesantes  el  primer  servicio  que  hizo  de  auxiliar 
el  navio  que  llegó  de  Nueva-España,  y  el  segundo  de 
apresar  la  galera  de  los  portugueses  ,  resultando  felices 
las  empresas  de  los  castellanos;  no  obstante,  estos  cono- 

1  Documento  núm.  14. 

2  Documento  niim.  23. Herrera  ,  Decad.  4.^,  lib.  3.®,  cap.  5, 

pág;.  4^. Oviedo  ,  segund.  part. ,  lib.  20  ,  cap.  27  ,  iol.  5o  vuelto. 

3  Documento  núm.   14  y  26. 

4  Documento  núm.  23. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  II7 

cían  que  eran  pocos  individuos  con  el  socorro  distante,  y      i528. 
los  portugueses  muchos  con  el  auxilio  cercano  \  ==: 

El  Rey  de  Maquian ,  Quichilhumar ,  fue  al  capitán 
de  los  castellanos,  y  le  dijo  que  pues  voluntariamente  era 
vasallo  del  Emperador,  á  cuyo  servicio  se  habia  entre- 
gado con  su  persona  y  tierra,  y  que  los  portugueses  al 
presente,  habiendo  perdido  aquella  galera ,  no  eran  pode- 
rosos para  hacer  mal ,  le  requería ,  en  nombre  del  Empe- 
rador, mandase  darle  ayuda  y  favor  para  allanar  y  traer 
á  su  servicio  todos  los  lugares  de  la  isla  Maquian ,  pues 
algunos  lo  estaban  al  del  Rey  de  Terrenate  "". 

El  capitán  Hernando  de  la  Torre,  viendo  que  pedia 
con  razón  ,  pues  habia  perdido  su  estado ,  tierras  é  isla 
Maquian ,  maridó  aviar  la  fusta  con  treinta  y  cinco  cas- 
tellanos bien  aderezados ,  á  quien  se  agregaron  treinta  pa- 
raoles  de  Tidori  y  de  Gilolo,  en  que  irian  hasta  3©  hom- 
bres ,  y  por  caudillo  el  capitán  Quichilrade ,  gobernador 
de  Tidori  ". 

El  12  de  Mayo  de  1528  partió  esta  armada  para  la 
isla  Maquian,  distante  8  leguas  de  la  de  Tidori,  y  re- 
quiriendo alli  á  los  lugares  que  estaban  por  los  portugue- 
ses, que  se  entregasen  y  ofreciesen  por  vasallos  del  Em- 
perador, lo  aprobaron  todos,  excepto  uno  que  estaba  en  la 
montaña  en  sitio  alto  y  fuerte,  donde  dijeron  que  antes 
hablan  de  morir  que  ser  del  Emperador  ''. 

Viendo  el  capitán  de  la  fusta  Alonso  de  los  Rios  lo 
que  aquel  lugar  decia ,  formó  consejo  con  toda  la  gente, 
con  el  gobernador  de  1  idori  y  el  Rey  de  Maquian,  para 
acordar  lo  que  debian  hacer,  y  resolvieron  requerirles  de 
nuevo  que  se  entregasen  ,  que  serian  bien  tratados  por 
parte  del  Emperador  ;  y  respondieron  prontamente  que 
antes  querían  morir  ^. 

Otra  vez  se  les  requirió  que  se  entregasen ,  que  el  ca- 

I  Documento  núm.  14. 

3  ídem. 

3  ídem. 

4  ídem. 

5  ídem. 


Il8  VIAGES    AL    MALUCO. 

528.     pitan  de  los  castellanos,  en  nombre  del  Emperador,  los 
■  tratarla  bien  y  obsequiarla  con  dádivas,  y  que  si  no,  los 
destruiría  y  les  quemarla  todo;  pero  no  quisieron  entre- 
garse '. 

En  vista  de  esto  volvió  el  capitán  Rios  á  hablar  á  su 
gente,  á  Quichilrade  y  al  Rey  de  Maquian,  preguntando 
lo  que  les  parecía  que  debían  hacer,  y  todos  dijeron,  que 
pues  no  se  querían  entregar ,  se  les  acometiese  y  batiese 
hasta  que  se  entregasen  \ 

Salió  luego  á  tierra  el  capitán  Rios  con  veinte  cas- 
^  tellanos  escopeteros  y  ballesteros ,  que  llevaron  un  verso: 
con  ellos  fueron  los  indios ,  en  que  habi-a  mucha  y  buena 
gente;  y  habiendo  partido  por  la  mañana,  llegaron  al  lu- 
gar á  mediodía.  Habla  desde  la  mar  hasta  alli  dos  leguas 
de  cuesta,  tal  que  parecía  subían  al  cielo,  y  llegaron  tan 
cansados,  con  hambre  y  sin  bastimentos,  que  creyeron  no 
poder  volver '.  rúliAuO  íiElkno  lía  oliibi..  .í^^u'< 

Los  indios  cercaron  todo  el  lugar :  los  castellanos  em- 
pezaron las  descargas  de  escopeta  contra  los  enemigos. 
Un  lombardero  se  situó  con  el  verso  sobre  un  peñón  que 
lo  dominaba  casi  todo ,  de  donde  les  hacia  mucho  daño : 
los  del  lugar,  que  serian  150  hombres  de  pelea >  tenían 
su  sitio  fuerte ,  tiraban  tantas  piedras  y  con  ellas  lanzas  y 
calabais  tostados ,  que  parecía  lluvia ,  y  su  defensa  era  por 
necesidad,  sin  tener  por  donde  huir  ■*. 

En  este  estado  los  castellanos  procuraron  entrar  tres  ó 
cuatro  veces ;  pero  el  lugar  en  todo  su  alrededor  se  ha- 
llaba lleno  de  abrojos ,  que  atravesaban  el  pie  de  quien  los 
pisaba ,  en  los  cuales  se  hirieron  muchos ,  y  no  hubo  uno 
que  no  recibiese  tres  ó  cuatro  pedradas,  y  algunos  que- 
daron sin  dientes  en  la  boca  \ 

Seguía  el  combate ,  cuando  una  muger  principal  se 
puso  sobre  el  mi^o  del  lugar  á  pedir  paz,  diciendo  que 

I  Documento  ni'im.  14. 

a  ídem. 

3  ídem. 

4  ídem. 

5  ídem.  ■     ' 


SEGVNDO    DE   LOAISA.  1 10 

se  quería  entregar:  aquella  era  la  gobernadora,  por  ser  su      i528. 
hijo  todavía  muchacho ;  pero  viéndola  uno  de  los  tirado-  === 
res,  sin  saber  lo  que  decia,  le  acertó  un  escopetazo  por 
los  pechos  y  luego  cayó;  con  lo  cual  los  del  lugar  des- 
alentaron \ 

A  continuación  los  castellanos  entraron  por  una  parte, 
quemaron  quince  ó  veinte  casas,  y  luego  fueron  echa- 
dos por  los  contrarios,  que  los  precisaron  á  retraerse.  El 
Rey  de  Maquian  sentia  el  mal  que  recibían  los  castella- 
nos ,  y  les  dijo  que  suspendiesen  para  ir  él  á  hablar  á  los 
del  lugar,  y  asi  se  hizo  '\ 

El  Rey  les  dijo  allá,  que  los  castellanos  no  los  querían 
matar  ni  hacer  mal  si  se  entregasen  por  vasallos  del  Em- 
perador ;  pero  que  de  lo  contrario  no  partirían  de  alli  has- 
ta quemar  el  lugar  y  matarlos  á  todos ;  y  oyendo  esto, 
tuvieron  por  bien  darse  por  vasallos  del  Emperador  sin 
consentir  que  los  castellanos  entrasen  en  dicho  lugar,  lo 
que  se  les  otorgó  \ 

Asi  cesó  el  combate  de  ambas  partes ,  que  duró  desde 
el  medio  dia  hasta  vísperas.  De  los  del  lugar  murieron 
doce  ú  quince  hombres ,  y  hubo  treinta  heridos :  de  los 
castellanos  é  indios  no  murió  ninguno,  pero  salieron  mu- 
chos heridos.  Los  de  dicho  lugar  dieron  alguna  hacienda, 
que  se  repartió  entre  indios  y  castellanos ;  y  por  la  noche 
llegaron  á  embarcarse  ,  llevando  los  castellanos  preso  al 
gobernador ,  aunque  era  muchacho  ,  y  á  otros  princi- 
pales ^. 

Había  otros  lugares  bien  recios  que  se  unían  á  este; 
pero  como  vieron  que  siendo  tan  fuerte  no  se  pudo  de- 
fender ,  fueron  luego  á  ofrecerse  por  vasallos  del  Empe- 
rador; de  modo,  que  el  dia  17  de  Mayo  quedó  toda  la 
isla  Maquian  en  su  servicio,  y  la  armada  se  volvió  para 
Tidori  '.  Los  castellanos  restituyeron  á  Quichílhumar  to- 

I  Documento  núm.  14. 

a  ídem. 

3  ídem. 

4  ídem. 

5  ídem. 


I20  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 528.  das  sus  tierras ;  tomaron  á  los  enemigos  en  distintas  oca- 
==  siones  cuatro  paraos  con  toda  su  gente  y  artillería ,  y  les 
quemaron  y  robaron  muchos  pueblos  '. 

El  dia  22  de  Mayo  llegaron  de  Malaca,  para  socorro 
de  los  portugueses  de  Terrenate  _,  seis  navios ,  que  cons- 
taban de  un  galeote ,  un  bergantín,  tres  navios  y  un  jun- 
co grande  ,  al  mando  del  capitán  Gonzalo  García  de  Áce- 
vedo.  Condujo  esta  armada  150  hombres ,  y  todos  los  que 
estaban  en  la  fortaleza  eran  190  \ 

Se  acercaba  la  salida  de  Tidorl  de  la  nao  Florida ,  del 
mando  de  Alvaro  de  Sayavedra,  con  destino  á  Nueva- 
España  ,  y  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  participaba 
por  ese  buque  á  S.  M. ,  con  fecha  de  1 1  de  Junio  de  1528, 
el  Diario  de  todo  el  viage  desde  la  salida  de  la  Coruña, 
y  los  acaecimientos  ocurridos  en  Molucas  hasta  aquella 
fecha  \  A  continuación  manifestaba  que  alli  sufrían  mu- 
cha hambre ,  por  haber  hallado  la  tierra  quemada  y  des- 
truida, y  porque  las  mercancías  de  S.  M.  eran  de  mucho 
precio  para  aquellos  naturales ,  tan  escasos  de  moneda,  que 
no  alcanzaba  para  comprar  una  vara  de  paño,  de  modo 
que  en  aquella  tierra  solo  habia  clavo :  que  por  esa  falta 
de  dinero  fue  necesario  dar  á  la  gente  el  paño,  bacine- 
tas ,  cuchillos  y  otras  cosas  de  las  mercadurías  de  S.  M. 
á  mas  bajo  precio  de  lo  que  se  debia,  y  aun  asi  no  ha- 
llaban entre  los  indios  la  mitad  del  valor  á  que  se  les  da- 
ba ,  por  lo  que  estaban  muy  adeudados :  que  hubo  mu- 
chos muertos  y  almonedas ,  donde  compraron  ropas  y  mer- 
cancías que  vendieron  luego  malbaratadas  para  sustentar- 
se, pues  en  esos  bienes  de  difuntos  hubo  muchas  com- 
pras donde  una  vara  de  lienzo ,  que  cuesta  en  España  un 
real  y  á  torna  viage  medio  ducado,  se  vendía  después 
por  5  o  pias  ^ :  que  á  cada  uno  se  daba  de  ración  diaria  en 

1  Documento  niím.  '¿6. 

2  Documento   niím.    14  :    el  mlm.    ig  nombra  á  este  capitán 
Gonzalo  Gómez  de  Acevedo. 

5      Documento  num.  l4- 

4     El  Documento  núm.  14  dice  aqui  5o  Pijas ,  y  con  repetición 
después  les  nombra  Pías;  pero  ambas  expresiones  están  probablemen- 


) 


SEGUNDO   DE  LOAISA.  121 

mercadurías  35  pías,  y  vendidas  á  los  indios  no  salían  i528. 
á  20.  Cuando  había  pías,  la  ración  diaria  de  cada  uno  era  - 
de  25,  con  la  cual  no  se  podía  mantener;  pasaban  vein-. 
te  y  treinta  días  en  que  no  se  les  daban  de  ración  por  no 
haberlas :  al  fin  de  ese  tiempo  se  les  ministraban  tres  o 
cuatro  días  de  los  que  se  les  debían,  y  todo  lo  demás  en 
mercaduría;  y  lo  que  causaba  tal  carestía  y  dificultad  de 
adquirir  bastimentos  era  el  estar  los  portugueses  en  la 
tierra  *. 

Exponía  su  parecer  de  que  S.  M.  se  dignase  provir 
denciar  en  los  precios  y  orden  que  se  había  de  tener  en 
las  mercancías  dadas  á  la  gente ,  y  en  las  que  en  ade- 
lante fuese  preciso  dar ,  del  mismo  modo  que  en  las  ha- 
ciendas y  mercancías  de  difuntos ,  proveyendo  el  modo  y 
precios  en  que  se  habían  de  vender,  para  que  el  difunto 
no  perdiese,  y  el  que  comprase  las  hallase  aprecio  con- 
venible :  que  para  esto  S.  M.  se  dignase  poner  dos  ó  tres 
personas  que  solo  entendiesen  en  tasar  y  declarar  los  var- 
lores  bajo  juramento,  y  que  fuesen  tales,  que  se  les  pu- 
diese fiar  aquel  cargo,  de  que  había  necesidad  por  la  mu? 
cha  gente  muerta  en  el  viage ;  y  que  era  de  opinión ,  que 
las  mercadurías  de  todos  los  difuntos  se  mandasen  juntar 
con  las  de  S.  M.  para  que  sus  oficiales  diesen  cuenta  y 
razón  de  ellas ,  y  la  gente  no  perdiese ,  pues  de  otro  mo- 
do habrían  ido  pobres  y  pobres  volverían ;  todo  lo  que  po-» 
día  remediar  S.  M.  ,  enviando  en  la  primera  armada  que 
fuese  á  Maluco  mucha  cantidad  de  pías  ''.         ¡iioH  .G 

Suplicaba  á  S.  M.  que  pues  algunas  personas  habían 
muerto  como  leales  servidores  suyos,  peleando  con  los 
portugueses  por  defender  y  sostener  aquella  tierra,  se 


te  equivocadas  en  diclio  documento  ,  debiendo  decir  Picis  que  era 
moneda  de  cobre  que  corría  en  las  islas  de  Maluco  ;  tenia  en  el  me- 
dio un  agujero  cuadrado  ,  en  una  cara  varios  caracteres  chinos  y  en 
la  otra  nada. -^  Oviedo  ,  segund.  part.  ,  lib.  2.0  ,  ca^.  3^  »  fol»  5^ 
vuelto. 

1  Documento  mim.  14. 

2  Documento  núm.  14?  y  aquí  se   infiere  que  las  Pias  de  que 
liablaba  eran  Picis  ó  las  monedas  de  cobre  que  quedan  expresadas. 

TOMO  V,  Q 


122  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 528.  acordase  de  hacer  bien  á  sus  hijas,  mugeres  y  parientes: 
^===  que  á  otros  individuos  que  quedaron  mancos  de  las  heri- 
das que  recibieron  en  la  toma  de  la  galera  portuguesa  y 
otros  encuentros ,  les  hiciese  mercedes ,  y  á  la  demás  gen- 
te que  estaba  alli,  pudiendo  S.  M.  hacerlo  sin  costo,  con 
solo  darles  licencia  para  cargar  algunas  quintaladas  de  cla- 
vo y  de  la  otra  especería  mas  de  lo  que  les  estaba  señala- 
do; y  que  no  solo  tuviese  á  bien  hacerles  esta  merced, 
sino  asentarlos  en  los  libros  de  su  acuerdo,  y  mandarlos 
publicar  por  todos  sus  Reinos ,  por  las  grandes  y  hazaño' 
sas  cosas  que  tanto  en  armas,  como  en  desventuras  ha- 
bían pasado  por  ellos,  pues  nunca  con  tan  poca  gente 
en  parte  alguna  del  mundo  se  hablan  visto  otras  iguales  ^ 
Que  cuando  la  nao  Victoria ,  en  que  hablan  llegado 
á  aquellas  islas,  varó  en  el  estrecho  de  Magallanes,  tra- 
bajó mucho  en  ella  el  calafate  Alfonso  de  Oro ,  y  se  creía 
que  á  no  ser  por  él ,  no  iria  la  nao  á  Maluco :  que  toda  la 
gente ,  y  este  mismo  calafate  trabajó  mucho  en  la  cons- 
trucción del  navio  que  se  hacia  en  Tidori ,  donde  no  solo 
sirvió  su  oficio,  sino  que  toda  la  tablazón  y  obra  de  car- 
pintería fue  labrada  y  asentada  por  sus  manos,  por  no 
tener  carpinteros  que  supiesen  hacerlo ;  y  habiendo  ser- 
vido tan  bien ,  lo  hacia  presente  á  S.  M.  para  algunas  mer- 
cedes ,  añadiendo  que  era  vecino  de  la  ciudad  de  la  Co- 
ruña,  donde  tenia  sus  hijos  y  muger  "". 

Hacia  presente  que  los  tres  navios  enviados  al  Maluco 
porD.  Hernando  Cortés,  cumpliendo  con  actividad  lo  que 
S.  M.  le  había  mandado ,  habían  sido  uno  de  los  mayores 
servicios  que  había  hecho,  y  que  no  solo  despachó  aque- 
llos buques ,  sino  que  puso  por  obra  hacer  y  aparejar 
otros  cuatro  para  dirigirlos  á  las  mismas  islas  á  cumplir 
mas  por  entero  lo  que  con  venia  á  su  Real  servicio:  y  que 
pues  Sayavedra  había  hecho  tan  buena  diligencia  con  tan- 
to trabajo  y  peligro  para  ejecutar  lo  que  S.  M.  había  man- 
dado ,  y  tenia  deseo  de  hacerle  muchos  mas  servicios ,  me- 

1     Documento  núm.  14.- 
a     ídem.    ■  'y- j  ■■.>-^  •  n 

9 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  jaj 

recia  que  S.  M.  le  hiciese  muchas  mercedes  \  i5a8. 

Decia,  que  Alonso  de  los  Rios  era  servidor  leal  de  "•  "  . 
S.  M. ;  que  habia  hecho  muy  buena  relación  á  los  Reyes 
de  Gilolo  y  de  Tidori  en  la  embajada  á  que  lo  habia  en- 
viado con  las  cartas  del  Emperador :  que  trabajó  y  nego- 
ció muy  bien  en  proveer  la  clavazón  ,  maderas  y  lo  demás 
que  fue  menester ,  hasta  que  llevaron  la  fusta  á  Tidori 
el  1 8  de  Enero  de  1528 :  que  cuando  se  tomó  la  galera 
de  los  portugueses ,  iba  de  capitán  de  la  fusta  del  Empera-^ 
dor:  que  habia  socorrido  con  acierto  al  navio  que  llega- 
ba de  Nueva  España :  que  tenian  en  Tidori  una  galera, 
una  fusta  y  esperanza  de  aumento  de  buques  de  remo ,  y 
era  necesario  proveer  el  empleo  de  capitán  de  la  mar ,  que 
era  el  que  llevaba  Martin  de  Valencia  ;  y  habiendo 
nombrado  por  tal  á  Alonso  de  los  Rios ,  lo  proponía  á 
S.  M.  para  confirmación  de  aquel  cargo  y  salarios ,  por  ser 
oficio  muy  necesario  y  de  mucho  trabajo  "".  '  •  -jí'ííí'j 

Expresaba,  que  era  preciso  construir  un  baluarte  en 
una  entrada  de  la  ciudad  de  Tidori,  por  donde  los  enemi- 
gos podian  hacer  mucho  daño :  que  por  ser  paso  peligroso 
habia  destinado  alli  á  Diego  de  Ayala  con  veinte  hombres 
y  cinco  ú  seis  piezas  de  artillería :  que  Ayala  era  de  mu- 
cha precaución  y  leal  servidor  de  S.  M. :  que  entendía  del 
arte  de  navegar ,  de  situar  tierras ,  rumbear  cartas  y  otras 
cosas  que  allí  necesitaban ,  y  en  que  esperaba  que  saliese 
hombre  grande ,  y  por  lo  mismo  lo  recomendaba  al  Em-^ 
perador,  para  que  le  señalase  algún  partido  y  merced  \ 

Suplicaba ,  en  fin ,  á  S.  M.  se  acordase  generalmente 
dé  todos  aquellos  vasallos,  que  con  tantos  trabajos  y  jpe- 
ligros  de  sus  personas  le  servían  todos  los  ínomentos  de 
dia  y  noche,  defendiendo  aquella  isla  y  tierra  que  tenian 
restablecida,  habiéndola  hallado  quemada,  destruida  y  so- 
juzgada por  la  gente  y  armada  del  Rey  de  Portugal :  de- 
cia  que  los  castellanos  no  solo. sostenían  dicha  isla,  sino 

I      Documento  14»,  'juiíf  1. i)  ••.•>!');       •  ¡í^^'-  u 

a     ídem,      sjjp  »j>  rKi.yi'i  ü.  ■    .  :     ' 

3      Ídem.  .    ';i" 


124  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 528.  ^  ^^^^  Reyes  de  cinco  que  había  en  Maluco,  y  que  tenían 
=;^:::^  ánimo  para  sojuzgar  las  demás  islas ,  pues  sin  embargo  de 
haber  hallado  á  los  portugueses  poderosos  en  la  tierra  con 
una  fortaleza  de  cal  y  canto ,  como  naturales  de  ella  sie- 
te años ,  y  con  muchos  navios  de  remo ,  y  de  carga ,  una 
sola  nao  de  Castilla  en  que  llegaron  alli  con  unos  cien 
hombres  entre  grandes  y  chicos ,  entró  y  tomó  puerto 
siendo  los  portugueses  doble  gente  que  los*  castellanos. 
Todo  lo  cual  manifestaba  Hernando  de  la  Torre  á  S.  M. 
al  mismo  tiempo  que  quedaba  esperando  su  socorro  en  la 
isla  y  muy  leal  ciudad  de  Tidori  en  la  fecha  expresada 
de  II  de  Junio  de  1528  '. 

Aparejado,  pues,  de  todo  lo  necesario  el  navio  de  Al- 
varo de  Sayavedra,  partió  de  Tidori  con  setenta  quintales 
de  clavo  á  la  Nueva  España  en  Junio  de  1528,  llevando 
treinta  hombres ;  por  piloto  á  Maclas  del  Poyo ;  y  con  las 
cartas,  envió  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  al  astu- 
riano Gutierre  de  Tañon.  Iban  también  en  el  buque  los 
portugueses  Simón  de  Brito  Hidalgo  y  Bernaldin  Cor- 
dero, que  se  hablan  fugado  para  los  castellanos:  Simón  de 
Brito  se  lo  habia  rogado  á  Hernando  de  la  Torre,  porque 
desde  Nueva  Hspaña  queria  ir  á  Castilla  á  besar  las  ma- 
nos á  S.  M.  y  hacerle  relación  de  la  tierra;  '^  y  de  los 
prisioneros  enviaron  el  patrón  de  la  galera  apresada  Fer- 
nán Romero  y  otros ,  mandando  les  asentasen  su  sueldo, 
para  que  de  ellos  mismos  supiese  S.  M..  lo  que  alli  pasa- 
ba ^  - 

Con  viento  SO.  navegó  Sayavedra  al  NE ;  á  los  tres 
dias  tuvo  calma  que  duró  un  mes ;  con  un  poco  de  tiem- 
■po  anduvo  250  leguas  '^  y  llegó  á  la  isla  del  Oro,  que  es 

^Q,l.  JjOQu.Jiaeüto  pvLm,,iA.^  ._  ^.r:  ^„; 

■  z  ■  Según  el  übcumento  n.°  ip. Simón  de  Brito  tomó  el  cargo 

de  piloto  en  esta  nao. 

■'3  Doculriéiiíos  niíms.  24  ,  25  ,  26 — -y  Herrera  ,  I>ec.  4  j  Kbr. 
3.°  cap.  6,  pág.  47. 

4  Estas  2  5o  leguas  ja  no  debieron  navegarse  al  rumbo  del  NE, 
ó  este  se  alteraría  mucbo  por  las  corrientes,  pues  con  el  no  se  podia 
ir  á  recalar  á  ninguna  de  las  islas  Papuas  de  que  habla  seguida- 
mente. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  12$ 

una  de  las  Papuas  situadas  al  E.  de  Maluco  '.  El  puerto  1^28. 
era  grande,  en  el  que  surgió:  la  gente  era  negra ,  de  ca-  - 
bellos  crespos,  andaba  desnuda,  con  armas  de  fierro  y 
buenas  espadas ,  y  en  30  dias  que  se  detuvo  allí  le  die- 
ron bastimento  por  rescate.  Estaba  Sayavedra  en  tierra  y 
próximo  á  hacerse  á  la  vela,  cuando  Simón  de  Brito,  Fer- 
nán Romero  y  otros  portugueses  se  metieron  en  la  barca 
y  se  fugaron  con  ella  diciendo  que  iban  á  la  isla.  Saavedra 
sintió  la  pérdida  de  la  barca ;  hizo  una  balsa  en  que  vol- 
vió al  navio,  y  dando  la  vela  con  viento  S. ,  corrió  100 
leguas  por  otras  islas;  de  una  de  ellas  salió  en  paraos 
gente  negra  que  les  disparó  flechas  ;  los  castellanos  toma- 
ron tres  hombres  '  y  continuaron  250  leguas  hasta  la  al- 
tura de  7°,  donde  hallaron  otras  islas  pobladas  de  hombres 
blancos  barbados,  que  saliendo  á  la  nao  amenazaban  tirar 
piedras  con  hondas  ;  y  los  castellanos  se  maravillaron  de 
ver  en  tan  poca  distancia  gente  de  tan  diferente  color  \ 
Siguió  Sayavedra  al  N.  y  NO.  hasta  llegar  á  14°,  don- 
de los  vientos  contrarios  del  ENE.  le  obligaron  á  arribar 
á  una  isla  de  las  de  los  Ladrones,  que  estaba  á  380  leguas 
de  los  Malucos,  pero  no  pudiendo  tomarla  pasó  por  su  par- 
te del  S.  y  corrió  al  O.  hasta  la  isla  de  Mindanao  y  costa 
de  Bizaya.  Se  dirigió  luego  á  Sarragan ,  donde  habia  de- 
jado un  castellano  enfermo  nombrado  Grijalva ,  por  ha- 
bérselo suplicado  el  mismo  enfermo ,  y  preguntando  por 
él ,  dijeron  que  el  Rey  que  lo  tenia  consigo ,  no  estaba 
alli ;  pero  era  mentira,  porque  lo  vendieron  y  después  se 

;  ,  ,,.,^  ,vi    ,,!•., .  ..^ 

I  La  isla  del  Oro  parece  ser  la  que  el  docnitíirató'rí.®"5&  rioiii- 
bra  isla  de  Payne  áPayme  ,  y  la  que  la  Carta  del  Océano  pacífico 
constriuda  por  D.  José  de  Espinosa  npmbra  isla  Misory.,  cuya  me- 
diauia  está  por  la  latitud  S.  oo.°  5o/  y  longitud  142.°  35'  E.  cLe 
Cádiz. 

¿  La'isla  de  donde  tomaron  tres  liómbres  ,'  parece  ser  la  que  el 
documento  n.°  ¿6  nombra  Urays  la  c;rande  ,  y  que  la  Carta  expre- 
sada llama  isla  Admiralty",  cuya  medianía  está  por  2"  de  latitud  S. 
y  1 53"  ao'  de  longitud  E.  de  Cádiz. 

3  Herrera  ,  Déc.  4.* ,  lib.  3.°j,  cap.  6  ,  pág.  47. y  Documen- 
tos núms.  2Á.  Y  sl6'                                                ■■'■■•  .  'i'-i  ,   *     .'^  "  ;. 


126  VIAGES  AL  MALUCO. 

r528.  le  halló  en  Malaca;  y  Sayavedra  por  no  tener  barca  ,  ni 
==  modo  de  hacer  aguada  y  leña  en  alguna  tierra  adonde 
llegase,  aunque  esperase  buen  viento,  fue  á  reconocer  la 
isla  de  Meao  distante  20  leguas  de  los  Malucos ,  de  don- 
de volvió  á  Tidori  al  cabo  de  seis  meses  de  su  salida  de 
alli  Vó  según  el  Documento  n.°  16 ,  llegó  de  arribada  á 
Tidori  el  dia  19  de  Noviembre  de  1528. 
fíir  Entre  tanto,  los  portugueses  que  se  habian.  levanta- 
do con  el  batel,  tomaron  la  vuelta  del  Maluco  ,  pero  an- 
duvieron perdidos  mucho  tiempo  por  las  grandes  corrien- 
tes, y  dieron  en  unas  islas  donde  dejaron  el  batel  y  se 
quedaron  algunos  de  los  portugueses,  excepto  Simón  de 
Brito,  Fernán  Romero  y  un  esclavito  suyo,  que  se  entra- 
ron en  una  canoa  para  seguir  á  Maluco ,  y  fueron  á  dar 
á  la  parte  del  E.  de  la  isla  Batachina,  á  50  leguas  de 
donde  estaban  los  castellanos  "". 

Llegó  á  Hernando  de  la  Torre  la  noticia  de  estar  en 
la  Batachina  en  el  lugar  nombrado  Guayamelin  unos  por- 
tugueses que  se  habian  perdido  en  aquel  parage ,  y  man- 
dó inmediatamente  á  Andrés  de  Urdaneta  con  otros  dos 
compañeros  y  diez  paraos  de  moros  á  ver  lo  que  era :  lle- 
gados á  dicho  lugar  encontraron  á  los  expresados  Simón 
de.Brito y  Fernán  Romero;  preguntándoles  por  Sayave- 
dra, dijeron  que  era  perdido;  y  asegurándolos  á  los  dos, 
los  condujeron  consigo.  Cuando  llegaron  á  Tidori,  halla- 
ron alli  á  Sayavedra  que  ya  estaba  de  arribada  por  los  vien- 
tos contrarios  y  falta  de  batel,  sin  el  cual  no  podia  to- 
mar puerto  en  ninguna  parte  \ 

A  Urdaneta  le  pareció  que  los  portugueses  verifica- 
ron aquella  fuga,  previendo  que  los  del  navio  no  se  atre- 
verían á  continuar  el  viaje  sin  batel ,  y  que  era  con  el 
fin  de  hacer  ese  servicio  al  Rey  de  Portugal ,  para  que 
el  Emperador  no  supiese  lo  que  pasaba  en  Maluco,  ni 
que  los  portugueses  poseían  tierras  de  S.  M.  Los  dos  por- 

r      Herrera  Ídem— -y  Documentos  mims.  a5  y  26. 
a     Documento  nxíms.  24  J  36. 

3     Documentos  nvims.  24  j  25  y  2,6— —y  Herrera  ,  Dec.  4-*  ■>  lib. 
5.°  cap.  6,  pág.  48,  .   .       '   ' 


SEGUNPO  DE  LOAISA.  1 27 

tugueses  declararon  sin  cuestión  de  tormento,  como  se  i^^S. 
habían  huido ,  y  tomada  su  confesión ,  el  capitán  Her-  ==; 
nando  de  la  Torre  sentenció,  que  en  pena  del  perjuicio 
que  hablan  hecho,  á  Simón  de  Brito  lo  arrastrasen  por 
4a  ciudad  de  los  moros,  y  después  le  cortasen  Ja  cabeza  é 
hiciesen  cuatro  cuartos,  poniéndolos  en  estacas  al  rededor 
de  la  isla,  por  donde  los  portugueses  pasaban  muchas  ve- 
ces y  los  veian,  y  á  Fernán  Romero  lo  ahorcasen  i  todo 
lo  cual  se  ejecutó  en  el  mismo  dia  '. 

Luego  que  volvió  de  arribada  á  Tidori  el  navio  de  i^zg. 
Sayavedra,  se  puso  por  obra  hacerle  un  batel :  el  navio  ya  ===== 
se  comia  del  gusano  haciendo  mucha  agua,  y  le  echaron 
por  fuera  un  forro  de  tablas  con  un  betún  que  alli  se  em- 
plea en  las  naos :  provisto  de  bastimentos  y  demás,  volvie- 
ron á  enviarlo,  y  Hernando  de  la  Torre  con  los  que  que- 
daban con  él  eran  de  parecer  que  hiciese  el  viage  por  el 
cabo  de  Buena  Esperanza ,  pues  que  para  la  Nueva  Es- 
paña hallaba  tiempos  contrarios ;  pero  Sayavedra  nunca 
quiso  sino  seguir  por  la  derrota  anterior,  á  cuyo  fin  par- 
tió de  Tidori  por  Mayo  de  1529  \ 

Trabajaban  los  españoles  en  esto  en  medio  de  la  guer- 
ra que  les  hacian  los  portugueses  á  ellos  y  á  los  de  las 
islas  que  les  eran  afectos ;  y  al  paso  que  D.  Jorge  de  Me- 
neses  veia  que  siempre  le  iba  mal  con  los  castellanos,  em- 
pleaba cuantos  medios  podia  de  hacerles  daño.  Un  dia  fue 
el  clérigo  de  los  castellanos  á  la  fortaleza  portuguesa  á 
confesarse  para  celebrar,  después  de  pedido  el  seguro  y 
de  habérselo  enviado  á  D.  Jorge  con  un  portugués  hom- 
bre principal :  luego  que  el  clérigo  desembarcó  y  llegó 
á  la  fortaleza,  lo  mandó  prender  á  él  y  á  un  joven  que 
iba  en  su  compañía,  metiéndolos  en  la  Torre,  donde  los 
tuvieron  con  grandes  prisiones  de  adobes  á  los  pies  mas 
de  siete  meses.  Los  castellanos  eñ  ese  tiempo  morian  sin 
confesión ,  y  tuvieron  que  dar  por  el  clérigo  y  su  com- 


I      Documentos  nútns.  24  y  ¡2,6. 
3     Documentos  núma.  2  5  y  26. 


I  28  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 529.      pañero  cuatro  portugueses  délos  prisioneros  escogidos  por 
==  dicho  D.  Jorge  \ 

En  la  isla  de  Gilolo  habia  veinte  castellanos  en  de- 
fensa de  aquel  Rey,  que  era  muy  amigo  de  ellos  y  servi- 
dor del  Emperador  ;  y  el  Gobernador  de  Tidori  Quichil- 
Rade  habia  pedido  muchas  veces  á  Hernando  de  la  Torre 
gente  y  artillería  para  ir  á  Moro  á  quemar  ciertos  luga- 
res ,  pero  nunca  se  la  quiso  dar  diciéndole  que  mas  le 
convenia  guardar  á  TidorÍ_,  porque  estando  aquellos  cas- 
tellanos en  Gilolo,  no  tenia  gente  para  mas  \ 

'.  /  .  Murió  el  Rey  de  Terrenate  en  el  mes  de  Octubre  % 

y  Quichil-Rade  dijo  á  Hernando  de  la  Torre,  que  muer- 
to el  Rey  era  de  uso  y  costumbre  de  Maluco  y  de  aque- 
llas tierras  el  no  salir  á  pelear  hasta  haber  pasado  40  dias, 
y  que  por  lo  mismo  le  volvia  á  pedir  gente  y  artillería 
para  ir  á  Moro.  Viendo  Hernando  de  la  Torre  las  mu- 
chas veces  que  lo  habia  importunado ,  y  que  negándole 
el  auxilio,  procuraría  no  llevar  bastimentos  á  la  isla  (co- 
mo otras  veces  lo  habia  hecho)  donde  los  que  se  halla- 
ban eran  muy  caros  y  se  alborotaría  Ja  gente ,  se  lo  con- 
cedió dándole  nueve  versos  y  diez  y  ocho  hombres  para 
ir  con  él ,  con  las  condiciones  de  que  volviese  dentro  de 
los  40  dias ,  y  de  que  Quichil-Rade  le  diese  un  paraol 
y  el  Rey  de  Gilolo  otro,  para  que  fuesen  juntos  á  la  isla 
de  Sangín  á  rescatar  los  castellanos  de  la  nao  Parral,  lo 
cual  quedó  concertado  entre  ellos  "*. 

Salieron,  pues,  de  Tidori  cinco  paraoles  con  Alonso 
de  los  Ríos,  once  compañeros  y  los  moros  de  Tidori  y 
de  Gilolo  el  día  20  de  Octubre  de  1529  á  rodear  la  isla 
Batachina,  para  destruir  unos  pueblos  de  los  enemigos 
que  estaban  á  cosa  de  ^o  leguas  de  Maluco  en  la  parte 
del  E.  de  esa  isla;  y  Quichil-Rade  con  otros  paraoles, 
seis  castellanos  y  Andrés  de  Urdaneta  se  dirigieron  á  Mo- 

I      Documentos  núms.  34  ,  25  y  26. 
2.      Documento  núm.  20. 

3  Documento  núm.  ig. 

4  Documento  n°  20 y  véanse  al  fin  de  este  extractólos  acae- 
cimientos de  la  nao   Santa  Maña  del  Parral. 


SEGUNDO    DE    LO  AIS  A.  1 29 

ro :  llegando  estos  á  un  lugar  llamado  Zugál,  les  salieron  ^  Sap. 
seis  paraoles  de  Terrenate  con  portugueses,  y  emprendí-  == 
da  su  pelea ,  los  castellanos  tomaron  un  paraol  á  los  con- 
trarios, mataron  al  capitán  y  á  la  mayor  parte  de  la  gen^ 
te  que  iba  con  él ;  los  otros  paraos  de  los  enemigos  hu- 
yeron, y  los  que  iban  con  Quichil-Rade  trataron  de  tras- 
ladarse á  Zamafo ,  por  haber  acordado  no  ir  á  otra  parte 
por  no  demorarse,  sino  volverse  á  Tidori  '. 

Cuando  partieron  de  Tidori,  inmediatamente  tuvie- 
ron noticia  los  portugueses  de  que  iba  de  armada  la  me- 
jor gente  que  habia  entre  los  castellanos  con  la  mayor 
parte  de  los  moros  de  la  isla,  y  según  fama  publica  les 
dio  ese  aviso  el  contador  general  de  S.  M.  Fernando  de 
Bustamante  '^.  Sabiendo  eso  los  portugueses  y  que  con 
Hernando  de  la  Torre  solo  quedaban  treinta  y  siete  hom- 
bres ^ ,  teniendo  ademas  de  su  parte  al  espresado  Busta-» 
mante  que  ya  se  habia  carteado  con  ellos  "*,  fue  á  Ti- 
dori con  grande  armada  y  todo  su  poder  D.  Jorge  de 
Meneses  con  los  portugueses  y  muchos  indios  amigos  su- 
yos el  dia  28  de  Octubre  de  1529,  sin  guardar  la  cos- 
tumbre que  Quichil-Rade  expuso  y  se  decia  que  habia 
en  la  tierra  ^. 

Como  alli  no  habían  quedado  mas  que  treinta  y  sie- 
te castellanos ,  que  los  veinte  y  cinco  podian  ser  de  guer- 
ra, pero  los  demás  eran  grumetes  y  páges,  siendo  el  pue»- 
blo  grande ,  y  necesario  repartir  la  gente  en  él ,  en  la 
fortaleza  y  en  la  galera ,  no  fueron  bastantes  para  defen" 
derse,  y  mucho  menos  por  haber  llevado  Quichil-Rade, 
para  ir  mas  poderoso,  todos  los  indios  amigos  de  la  isla 
que  los  podrían  ayudar.  No  obstante ,  los  castellanos  de^ 
tuvieron  á  los  enemigos  en  el  muro  del  pueblo,  pero 
habiendo  llegado  muchos  portugueses,  les  convino  reti-^ 
rarse  á  Ja  fortaleza,    y  los  portugueses  entraron  en  la 

I  Documentos  núms.  20,  2.4.  y  96? 

a  Documentos  núms.  22  y  26. 

3  Documento  mím.  20, 

4  Documento  núm.  2,6. 

5  Documento  niim.  20, 

TOMO  V.  «. 


130  VIAGES   AL   MALUCO. 

1 529.  ciudad  por  fuerza  de  armas  matando  á  un  castellano, 
^--— =  prendiendo  á  dos  muy  mal  heridos ,  hiriendo  algunos 
otros,  matando  muchos  indios;  y  robando  luego  y  que- 
mando todo  el  pueblo,  cercaron  á  los  castellanos  y  les 
requirieron  se  entregasen,  ó  sino  que  batirían  la  forta- 
leza, y  los  matarían  á  todos  \ 

Hernando  de  la  Torre  consultó  con  la  gente  que  te- 
nia si  se  entregarían  ó  no,  y  hubo  grandes  diferencias 
entre  ellos :  los  unos  decían  que  era  mejor  defenderse  y 
morir,  haciendo  lo  que  debian  en  servicio  de  S.  M.  y  de 
su  honra;  y  los  otros  que  otorgasen  el  partido  que  los 
portugueses  les  daban ,  porque  no  podian  verificar  la  de- 
fensa ;  y  si  disparaban  las  lombardas  que  tenian  en  la 
fortaleza  y  mataban  algún  portugués ,  después  los  mata- 
rían los  portugueses  á  todos  sin  conceder  ninguna  mer- 
ced ;  y  los  mas  eran  de  este  parecer  ^ 

A  pesar  de  esto  Hernando  de  la  Torre  mandó  al 
condestable  disparar  con  unos  tiros  gruesos  á  los  portu- 
gueses, y  entonces  le  dijo  Fernando  Bustamante,  que  ya 
no  era  tiempo  de  pelear  mas ,  sino  de  ser  todos  unos: 
el  condestable,  que  ya  habia  hablado  con  Bustamante, 
expresó  que  no  disparaba  ningún  tiro ;  otro  lombardero 
flamenco  tampoco  quiso  hacerlo,  y  se  salió  por  una  lom- 
bardera  con  los  mecheros  en  la  mano ;  del  mismo  modo 
decian  otros  castellanos,  que  no  hablan  de  pelear  mas  y 
que  se  debian  ir  con  los  portugueses ;  y  Hernando  de  la 
Torre,  y  otros  que  eran  leales,  empezaron  á  disparar 
ellos  mismos  \ 

'.  En  este  estado  enviaron  los  portugueses  un  hombre 
con  una  bandera  blanca  á  los  castellanos  para  requerir- 
les que  se  entregasen  ;  y  Hernando  de  la  Torre  con  los 
castellanos  leales  respondieron,  que  no  querían  sino  de- 
fenderse ;  que  tenian  mucha  artillería ,  munición  y  pól- 
vora y  no  les  temían ,  antes  bien  en  juntando  toda  la 


1  Documentos  núms.  20  ,  24  y  ¡tS- 

2  Documento  núm.  2,0. 

3  Documento  aúm.  z.6. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  I3I 

gente  de  Ja  isJa ,  esperaban  silir  á  ellos,  y- obtener  victo*     iSzg, 
ria í  con  cuya  respuesta  se  volvió  el  portugués  ' .  ■  ... 

AI  mismo  tiempo  Fernando  Bustamante  andaba  amo- 
tinando la  gente,  diciendo  que  ya  estaban  en  fin  del  año 
de  1^29,  que  hablan  pasado  cinco  años  desde  su  salida 
de  España,  y  no  había  ido  ninguna  armada  de  S.  M.:  que 
creyesen  que  nunca  iria ,  y  por  tanto  se  debian  pasar  á 
los  portugueses ;  y  el  capitán  D.  Jorge  de  Meneses ,  que 
ya  se  habia  carteado  con  Bustamante ,  volvió  á  enviar 
el  portugués  al  baluarte  á  requerir  á  los  castellanos  que 
se  entregasen  ^  j  oilw  orio  ^    . 

Viendo  Hernando  de  la  Torre  aquel  proceder  de 
Bustamante  ,  trató  de  sacar  partido  con  los  portugueses, 
y  les  propuso  que  les  volverla  la  isla  Alaquian  ,  la  gal- 
lera que  les  habia  tomado  con  toda  su  artillería ,  otros  ti-^ 
ros  tomados  en  otros  navios ,  y  todos  los  prisioneros  que 
tenían  los  castellanos ;  pero  no  quisieron  los  portugueses 
sino  que  se  entregasen  y  fuesen  con  ellos  ^. 

No  aceptando  los  castellanos  lo  que  querían  los  por- 
tugueses ,  concertaron  en  fin  :  que  el  capitán  Hernando  de 
la  Torre  les  entregase  los  portugueses  que  tenia  prisio- 
neros hechos  en  la  galera ,  y  los  esclavos  tomados  en 
aquel  buque ;  los  esclavos  y  esclavas  que  se  habían  ido 
de  Terrenate  para  Tidori ;  la  galera  con  toda  la  artille- 
ría ;  la  munición  que  hubiese  en  la  fortaleza,  de  Tidori 
y  fuese  del  Rey  de  Portugal ,  tomada  siendo  capitán  D. 
Jorge  de  Meneses  que  iba  en  aquella  armada :  que  Her^ 
nando  de  la  Torre  con  los  castellanos  que  quisiesen  se-r 
guírlo ,  saliesen  de  las  islas  de  Maluco  en  el  tiempo  que 
mediaba  hasta  el  medio  día  siguiente ,  llevando  sus  ha- 
ciendas y  todo  lo  que  pudiesen  conducir  en  un  bergan- 
tín pequeño  que  tenían,  y  dos  paraoles  que  D.  Jorge  de 
Meneses  les  prestaba,  para  que  se  retirasen  á  Zamafo  don- 
de al  principio  estuvieron  con  la  Nao ,  ó  á  cualquiera 


I      Documento  núm.  26. 
a     Documento  ídem. 
3     Documento  ídem. 


13a  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 529.  otro  lugar  que  no  fuese  ninguna  de  las  cinco  islas  del 
===  clavo ,  y  permaneciesen  alli  hasta  que  ellos ,  ó  los  por- 
tugueses recibiesen  algunas  órdenes  de  sus  respectivos 
Principes ,  en  cuyo  caso  quedaban  obligados  de  hacer 
saber  los  unos  á  los  otros  lo  que  determinaban  hacer; 
sin  que  Hernando  de  la  Torre  pudiese  llevar  en  dicho 
bergantín  mas  que  un  tiro  de  bronce,  dos  versos  de  fier- 
ro, sus  armas  y  hacienda  \ 

Con  este  convenio  entregaron  á  los  portugueses  el 
baluarte  con  toda  la  artillería  '  y  el  capitán  Hernando  de 
la  Torre  salió  de  la  fortaleza  con  veinte  y  tres  hombres 
quedándose  doce  castellanos  en  servicio  del  Rey  de  Por- 
tugal, á  los  cuales  hizo  pregonar  por  traidores,  y  que  con- 
fiscaba sus  haciendas  y  bienes  para  la  cámara  y  fisco  de 
S.  M.  \  Los  castellanos  que  siguieron  á  Hernando  de  la 
Torre  fueron  su  Teniente  Pedro  de  Montemayor ,  el  Te- 
sorero Martin  García  de  Carquizano,  el  Factor  Diego 
de  Salinas ,  Martin  de  Islares ,  Pedro  Rodrigo  Ramos, 
Diego  de  Ayaia  y  otros  **.  El  contador  general  Fernan- 
do de  Bustamante  se  pasó  á  los  portugueses  con  los  de- 
mas  castellanos ,  y  llevó  consigo  los  libros  de  contaduría, 
los  testamentos ,  inventarios  y  almonedas  de  los  que  mu- 
rieron en  el  viaje  y  en  Maluco,  con  otras  escrituras  de 
vivos  y  muertos.  Entre  los  que  se  pasaron  con  él,  fue- 
ron Maestre  Ans,  condestable  de  los  lombarderos;  Ar- 
tus,  lombardero  flamenco;  Francisco  de  Godoy,  sobre- 
saliente; el  clérigo  Juan  de  Torres  y  otros  \  Los  caste- 
llanos que  no  se  trasladaron  á  Zamafo,  fueron  bien  re- 
cibidos de  la  gente  de  la  tierra ,  y  les  daban  por  dinero 
cuanto  necesitaban  ^. 

La  casa  de  la  factoría  con  toda  la  hacienda  que  ha- 


t  Documentos  núms.  20  y  2.6- 

2  Documento  núm.  z6. 

3  Documento  niim.  20. 

4  Herrera  ,  Déc.  4.*,  lib.  5  ,  cap.  7  ,  pág.  88. Oviedo  ,  se- 

gund.  part.  ,  líbr.  20 ,  cap.  ag  ,  fol.  53  y  vuelto. 

5  Documento  núm.  25. 

6  Documento  núm.  20. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  133 

bia,  fue  robada  por  los  portugueses  luego  que  entraron  i^^g. 
en  el  baluarte  ',  tomando  del  Rey ,  y  de  los  castellanos  === 
mucha  cantidad  de  cobre ,  fierro ,  holandas ,  paños  de 
vestir ,  cuchillos ,  mucha  mercería  de  bacinetes ,  vidrios, 
conteria  y  tres  cajas  de  piezas  de  coral  labrado  y  sin  la- 
brar que  habían  llevado  para  contratar  con  los  indios: 
seis  piezas  gruesas  de  artillería  de  metal ,  veinte  y  cinco 
piezas  de  fierro,  en  que  habia  cuatro  gruesas ,  cuatro  pa- 
samuros,  ocho  falcones ,  y  otros  tiros  pequeños,  (los 
de  fierro  los  deshicieron  en  Terrenate  los  portugueses)  ""i 
las  haciendas ,  esclavos,  esclavas  y  otras  muchas  cosas  de 
los  castellanos  que  iban  de  armada  ;  y  después  que  se  apo- 
deraron de  todo,  quemaron  una  fusta  muy  buena,  que  te- 
nían los  castellanos ,  con  pregón  de  ser  por  alborotadora 
y  levantadora  de  las  tierras  del  Rey  de  Portugal.  Her- 
nando de  la  Torre,  y  los  23  hombres  que  quisieron  se- 
guirlo, fueron  muy  bien  recibidos  en  Zamafo  por  Bu- 
bacar  Gobernador  de  aquel  lugar  ^ 

El  3  de  Noviembre  de  1529  volvia  con  tres  paraos 
para  Tidori  el  Gobernador  Quichil-Rade ,  Andrés  de 
Urdaneta,  y  seis  castellanos ,  dejando  en  Moro,  que  es- 
taba en  la  parte  del  E.  de  la  Batachina ,  la  otra  armada 
en  que  iba  Alonso  de  los  Ríos.  En  el  camino  tuvieron 
noticia  de  que  los  portugueses  hablan  tomado  y  quema- 
do la  ciudad  de  Tidori,  y  que  los  castellanos  estaban 
encerrados  en  el  baluarte  cercados  por  los  portugueses ;  y 
luego  que  llegaron  á  la  isla  de  Tidori,  fueron  á  un  lugar 
muy  fuerte  nombrado  Tomolou  á  saber  lo  que  pasaba, 
donde  les  informaron  de  todo ,  y  de  que  los  portugue- 
ses habían  tomado  la  ciudad  y  el  baluarte  '*. 

En  vista  de  esto  rogó  Urdaneta  al  Gobernador  Qui- 
chil-Rade le  diese  un  paráo  armado  para  ir  á  Gilolo  don- 
de estaban  doce  castellanos ,  porque  no  queria  pasarse  á 
los  portugueses ,  suponiendo  cierto  que  cuando  menos  lo 

I  Documento  núm.  z6. 

a  Documento  niím.  aS. 

3  Documentos  núms.  zS  y  26. 

4  Documento  núm.  a.6. 


134  VIAGES    AL    MALUCO. 

1 539.  pensasen ,  había  de  ir  armada  de  S.  M.  á  Maluco,  y  que 
siendo  Gilolo  muy  fuerte,  alli  se  podrian  defender  muy 
bien.  Quichil-Rade  halló  que  el  Rey  de  Tidori  tenia 
paz  en  Terrenate  con  los  portugueses ;  no  se  fió  de  la 
que  querian  tener  con  él,  y  viendo  el  buen  deseo  de 
Urdaneta ,  le  dio  un  parao  bien  armado ,  donde  fue  con 
otros  dos  compañeros,  llevando  consigo  dos  versos  de  bron- 
ce; y  dejó  concertado,  que  de  alli  á  cuatro  dias  iria  Ur- 
daneta de  noche  con  la  armada  de  Gilolo  á  la  isla  de  Ti- 
dori ,  para  que  Quichil-Rade  se  embarcase  con  su  muger 
é  hijos ,  y  se  trasladase  á  Gilolo  para  estar  en  compañía 
-de  los  castellanos   '. 

Al  cuarto  día  fueron,  pues,  con  una  armada  de  Gi- 
lolo á  Tidori  á  tomar  á  Quichil-Rade,  al  cual  llevaron 
con  su  muger  é  hijos,  y  condujeron  con  él  otros  hom- 
bres principales  también  con  sus  mugeres  é  hijos,  quie- 
nes dejaron  sus  heredades  y  haciendas.  Quichil-Rade 
siempre  fue  grande  amigo  de  los  castellanos  y  servidor 
de  S.  M. ,  y  trasladado  á  la  ciudad  de  Gilolo  fue  bien 
recibido  del  Rey ,  de  todos  los  caballeros  y  de  los  cas- 
tellanos. El  Rey  de  Gilolo  ofreció  á  todos  los  castella- 
nos que  en  servicio  de  S.  M.  quisiesen  estar  alli ,  que 
hasta  que  fuese  armada  de  S.  M.  él  les  daria  de  su  hacien- 
da todo  lo  que  necesitasen  para  comer  y  vestir,  y  favo- 
recerla en  todo  lo  posible  ,  como  en  efecto  lo  hizo  "". 

Los  paraoles  que  rodearon  la  Batachina  con  Alonso 
de  los  Ríos  llegaron  á  Mare,  que  es  un  lugar  de  Tido- 
ri ,  donde  supieron  la  pérdida  de  los  castellanos ;  las  pa- 
ces que  todos  los  lugares  de  la  isla  tenian  hechas  con  Ter- 
renate ;  que  hablan  quedado  portugueses  en  Tidori ;  que 
no  podía  ir  allí  ninguno  de  los  castellanos ,  y  en  su  vis- 
ta determinó  Alonso  de  los  Ríos  volverse  á  Gilolo  con 
los  compañeros  que  llevaba  consigo.  Los  castellanos  que 
iban  con  ios  indios  en  los  otros  paraoles,  llamaron  á  Ríos 
para  que  los  tomase  en  el  suyo  y  Ríos  procuró  hacerlo, 

1  Documentos  núms.  20  y  26. 

2  Documento  núm,  26. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  I3Í 

pero  los  indios  por  no  apartarse  de  un  lugar  de  Tidori      jg^o 
nombrado  Tamalo,  á  donde  querían  ir  á  buscar  á  sus  mu-      . 
geres  é  hijos,  no  quisieron  llegarse  al  paraol  en  que  iba 
Ríos  f  y  tuvieron  que  ir  aquellos  castellanos  á  Tamalo,  y 
después  se  fueron  á  Terrenate  con  los  portugueses  \ 

A  los  I  o  ó  12  días  tuvieron  noticia  en  Gilolo  de  que 
la  armada  de  Tidori  que  hablan  dejado  en  Moro ,  estaba 
de  vuelta ,  y  que  los  mas  de  los  castellanos  se  habían  pa- 
sado á  los  portugueses,  excepto  Alonso  de  los  Rios  que  se 
hallaba  en  la  Batachina  retraído  en  una  montaña  con  otros 
tres  compañeros,  los  cuales  tenían  dos  versos  y  sus  esco- 
petas ;  y  al  instante  fue  Urdaneta  con  un  parao  ligero  y, 
bien  armado  á  donde  ellos  estaban ;  y  recogiéndolos ,  los 
llevó  á  la  ciudad  de  Gilolo ,  de  modo  que  eran  ya  diez 
y  nueve  compañeros  \ 

De  allí  á  cuatro  ó  cinco  días  armaron  en  Gilolo  tres 
paraos  para  ir  á  Zamafo  donde  estaba  el  capitán  Hernan- 
do de  la  Torre,  con  la  idea  de  llevarlo  á  Gilolo  á  él  y 
á  sus  compañeros  para  que  volviesen  á  hacerse  fuertes, 
porque  allí  mejor  que  en  otra  parte  podían  esperar  la  ar- 
mada que  S.  M.  envíase  á  Maluco.  Embarcados  á  este  fin 
Urdaneta ,  Alonso  de  los  Ríos ,  otros  cuatro  castellanos, 
y  con  ellos  un  embajador  del  Rey  de  Gilolo,  llegaron  á 
Zamafo ,  comunicaron  su  pensamiento  á  Hernando  de  la 
Torre ,  y  le  rogaron  á  él  y  á  todos  los  castellanos  que 
estaban  allí,  se  fuesen  á  Gilolo,  que  el  Rey  y  los  pueblos 
estarían  como  antes  en  servicio  de  S.  M.  y  que  darían  á 
cada  castellano  25  pícis  '  cada  día  para  mantenerse,  co- 
mo siempre  lo  habían  hecho  con  lo»  que  tuvieron  con- 
sigo '^. 

Hernando  de  la  Torre  les  contestó  que  él  lo   haría 


I      Documento  niim.  20. 
a     Documento  núm,  z6. 

3  Ya  se  advirtió  que  picis  era  moneda  de  cobre  que  corría    en 
las  islas  de  Maluco  ,  y  que  tenia  en  medio  un  agujero  cuadrado  ,  en 

una  cara  varios  caracteres    chinos  ,  y  en  la  otra  nada. Oviedo, 

segund.  part.  ,  libr.  20  ,  cap.  33  ,  fol.  5^  vuelto. 

4  Documentos  niims.  20  y  26^ 


136  VIAGES  AL  MALUCO. 

I  Bao.  ^^  buena  voluntad,  pero  que  ya  tenia  paces  con  los  por- 
^:::;;^^^^  tugueses  y  asiento  con  ellos ;  que  si  fuese  á  Gilolo,  pro- 
cedería contra  el  juramento,  y  no  podia  hacerlo  hasta  que 
llegasen  naos  de  S.  M. ,  como  estaba  asentado ,  para  ver 
lo  que  mandaba :  que  se  alegraba  de  que  estuviesen  allí 
aquellos  cristianos,  y  rogaba  al  Rey  de  Gilolo  mirase  por 
ellos,  lo  cual  escribió  también  á  dicho  Rey  ^  :  viendo 
que  él  no  queria ,  dijeron  á  algunos  de  su  compañía  que 
se  trasladasen  á  Gilolo,  porque  tenian  noticia  cierta  de 
que  los  portugueses  con  todos  los  de  Maluco  se  apareja- 
ban para  ir  á  destruir  aquella  ciudad,  y  fueron  con  ellos 
cinco  castellanos  '.  Dos  dias  después  de  haber  regresado 
á  Gilolo,  llegaron  los  portugueses  con  armada  sobre  ellos, 
pero  se  defendieron  sin  dejarlos  desembarcar,  y  los  portu- 
gueses se  volvieron  sin  haber  causado  ningún  perjuicio  ' . 
Mientras  que  en  el  Maluco  sucedía  esto,  la  nao  Flo- 
rida del  mando  de  Sayavedra,  que  segunda  vez  habia  sa- 
lido de  Tidori  para  Nueva  España  en  Mayo  de  1529  se 
dirigió  al  ENE.  y  llegó  á  la  isla  donde  hablan  tomado 
los  tres  indios  en  el  viage  de  la  salida  anterior  ■*,  dos  de 
ellos  en  el  actual  se  echaron  al  mar;  y  al  otro,  que  iba 
cristiano  y  era  ladino ,  lo  enviaban  á  la  misma  isla  para 
que  dijese  á  los  indios  que  los  de  aquella  nao  no  iban  á 
hacerles  mal :  para  no  echar  la  barca  al  agua  se  atrevió 
él  á  ir  nadando,  y  se  vio  de  abordo  que  los  naturales  de 
la  isla  lo  mataban  en  la  mar;  daba  gritos  á  los  castella- 
nos ,  y  al  fin  lo  mataron  ^. 

Siguieron  su    viage  al  ENE.;  hallaron   otras  cinco 
islas  pequeñas  que  la  una  tenia  cuatro  leguas,   y  las 


I     Documento  núm.  20. 
a     Documento  núm.  2.6. 

3  Documentos  núms.  a 5  y  z6. 

4  Ya  se  dijo  que  la  isla  donde  tomaron  los  tres  tombres  parece 
ser  la  que  el  documento  n.°  36  nombra  Urays  la  grande  ,  y  que  la 
Carta  construida  por  D.  José  de  Espinosa  llama  isla  Admiralty;  por 
consiguiente  el  rumbo  del  ENE.  solo  fue  aparente  y  lo  alterarían 
las  corrientes. 

5  Herrera,  Déc.  4.*,  lib.  5.®,  cap.  6,  pá^.  85. 


SEGUNDO  DE  LOAISA.  I37 

Otras  á  legua  cada  una,  pobladas  de  gente  morena,  los  i^zg. 
hombres  con  barbas  y  desnudos ,  pero  que  traían  cal-  === 
zones  de  palma.  Se  llegó  á  la  nao  un  paráo  con  cuatro  ó 
cinco  de  esos  hombres,  que  por  señas  parecía  decir  que 
amainasen ,  y  uno  tiró  al  costado  de  la  nao  una  pedrada 
con  tanta  fuerza  que  hendió  una  tabla ;  mandó  el  capi- 
tán que  le  disparasen  con  una  escopeta,  pero  no  le  acer- 
tó; el  paráo  se  fue  y  la  nao  siguió  su  viage.  Estas  islas 
estaban  en  7°  á  distancia  de  mil  leguas  ¿q  Tidori  y  otras 
tantas  de  Nueva  España  \ 

Corrieron  al  NE.  80  leguas  donde  hallaron  otras  is- 
las bajas  y  en  una  de  ellas  surgieron :  vieron  gente  que 
se  acercó  á  bordo  en  paraos,  llamándolos  con.  una  bande- 
ra ;  surgieron  siete  paraos  por  la  proa  de  la  nao ;  el  ca- 
pitán les  echó  una  manta  y  un  peine,  que  ellos  tomaron; 
entraron  en  la  nao  veinte  hombres  y  con  ellos  una  mu.- 
ger,  que  se  creyó  ser  hechicera  según  lo  que  hacia  ten- 
tando con  sus  manos  á  cada  castellano,  y  que  la  lleva- 
ban para  saber  que  gente  era.  El  capitán  les  dio  de  lo 
que  tenia,  los  trató  bien  y  quedó  tan  amigo  suyo,  que 
se  atrevió  un  castellano  á  ir  con  ellos  á  tierra;  luego  que 
llegaron ,  acudieron  los  caciques  y  llevaron  al  castellano 
á  sus  casas ,  que  eran  grandes  y  cubiertas  de  palma  *. 

Acordó  el  capitán  y  toda  la  gente  bajar  á  tierra;  sa-i 
lieron  á  recibirlos  todos  los  hombres  y  mugeres  con  tam- 
borinos y  cantando;  el  capitán  se  sentó  con  el  Señor  en 
un  bohío;  el  Seior  le  preguntó  ¿qué  cosa  era  una  esco^ 
peta  que  vio  ?  Sayavedra  se  lo  dio  á  entender,  y  el  Señor 
pidió  que  la  disparasen,  el  capitán  por  darle  gusto  lo 
mandó  asi ,  y  fue  tan  grande  el  espanto  que  recibieroni 
que  cayeron  en  tierra  temblando;  á  continuación  la  genr- 
te  huyó  por  los  palmares ,  el  Señor  y  im.os  pocos  estu-^ 
vieron  quietos  aunque  asombrados ,  y  luego  todos ,  que 
serian  mil  hombres ,  se  embarcaron  en  sus  paraos ,  y  se 
fueron  á  otra  isla  distante  tres  leguas  de  alli  ^ 


I      Herrera,  Déc  4.»,  lib.  5.^  cap.  ^.®,  pág.  Q6.             ^  i 

a     ídem.  i'i.':,!  jr 

3     ídem.  ,":'?^-l  F, 

TOM.  V.  S 


138  VIAGES  AL  MALUCO. 

529-  Los  castellanos  se  demoraron  en  aquella  isla  8  días, 

^=^=^  porque  el  capitán  iba  enfermo  ;  entre  tanto  volvieron 
los  indios,  ayudaron  á  los  castellanos  á  tomar  ocho  pi- 
pas de  agua,  les  dieron  dos  mil  cocos  ,  y  hacian  cuanto 
les  mandaban.  La  gente  era  blanca  y  tenia  pintados  los 
brazos  y  cuerpos;  las  mugeres  parecían  hermosas  con  ca- 
bellos negros  y  largos,  y  todas  andaban  cubiertas  con 
muy  delgadas  esteras;  las  armas  eran  varas  tostadas  ;  el 
mantenimiento  cocos  y  pescado ;  y  estaban  estas  islas  en 
8°  de  latitud  N.  ^ 

-ñ  Partieron  de  esta  isla  con  viento  ENE. ,  dirigiéndose 
al  N.-y  navegaron  hasta  ponerse  en  26°  donde  murió 
Alvaro  de  Sayavedra:  poco  antes  de  su  fallecimiento  llamó 
á  la  gente,  y  á  todos  rogó  que  navegasen  hasta  30°,  y  que 
no  hallando  tiempos  para  ir  á  Nueva  España  se  volvie- 
sen, á  Tidori  y  diesen  el  navio  y  cuanto  iba  en  él  al  ca- 
pitán Hernando  de  la  Torre,  para  que  hiciese  lo  que  fue- 
se servicio  del  Rey :  señaló  por  capitán  á  Pedro  Laso, 
natural  de  Toledo ,  pero  murió  dentro  de  ocho  dias ,  y 
quedaron  por  principales  en  la  nao  el  maestre  y  el  pilo- 

'  o;  ..Continuaron  la  navegación  hasta  31'  de  latitud  N. 
siempre  con  vientos  contrarios;  se  hallaban  á  distancia 
de  1.200  leguas  de  los  Malucos  y  á  i.ooo  de  la  Nueva 
España  y  y  no  ayudándoles  los  vientos,  arribaron  desde 
aquella  latitud  hasta  llegar  á  una  isla  de  los  Ladrones, 
donde  fondearon  y  estuvieron  un  dia  tomando  refrescos. 
Alli  perdieron  un  ancla,  y  dando  la  vela  fueron  en  vuel- 
ta de'  los  Malucos  hasta  la  isla  de  Desaya ,  que  no  la  pu- 
dieron tomar ;,  siguieron  á  las  islas  de  Taraole  que  esta- 
bas á  120  leguas  de  los  Malucos,  pero  pasaron  de  lar- 
go por  no  poder  hallar  fondo;  y  continuando  á  Malu- 
Cósr,  .llegaron  á  la  isla  de  Gilolo  y  surgieron  en  el  puerto 
de  Zamafo  ;^.f;n''   n:- íio-ir,:/..í:üií:ü  j     . 

•(fn  af)  anrj-paf  p.yii  rlr"'  "  -     r^ 

1  Herrera,  Déc.  4.*.  líb.  5."  cap.  6°,  pág.  86. 

2  ídem. 

3  ídem.  .  M':.  i      í. 

Y  .MOT 


SEGUNDO  DE    LO  AIS  A.  1^9 

,.,  Estaba,  pues,  Hexnando  de  la  Torre,  en  Zaro^fp  .iSa^- 
cuando  el  día  8  de  Diciembre  de  1529  llegó  alli  de  ar-.--  — 
ribada  la  caravela  Florida  con  veinte  y  dos  personas,  ha- 
biéndosele muerto  cinco ,  incluso  el  capitán  Sayavedra  ^; 
La  caravela  ya  estaba  comida  de  la  broma  ;  se  le  entregó 
á  Hernando  de  la  Torre  con  lo  que  iba  en  ella;  y  sus 
individuos,  viendo  el  trabajo  que  se  padecía,  se  dispeiísá-» 
ron,  aunque  algunos  quedaron  alli  '^  Los  dispersos  fueron 
presos ;  y  entregados  á  un  capitán  nombrado  D.  Jorge  de 
Castro,  los  llevaron  á  Malaca,  donde  el  capitán  de  aque-^ 
lia  fortaleza  de  Portugal  Garcia  de  Saales  dijo,  que  á  I05 
que  quisiesen  tomar  sueldo  se  lo  mandarla  asentar  >  pero 
contestaron  que  no,  y  que  solo  tomarían  el  sustento.  Los 
detuvieron  alli  dos  años  y  medio,  y  habiendo  muéjrto.diez 
ó  doce  de  calenturas ,  les  dieron  á  los  restantes  licencia  .l.v.i 
para  ir  á  Goa  en  la  India,  donde  estaba  el  Gobernador  del  --i-;=-= 
Rey  de  Portugal  Ñuño  de  Acuña ,  quien  les  mandó  dar 
de  merced  diez  ducados,  y  les  dijo  que  estaba  ya.cioncérh 
tado  entre  S.  M.  y  el  Rey  de  Portugal  el  asunto.de  las 
Molucas.  Entonces  Vicente  de  Ñapóles  le  pidió  licencia 
para  que  lo  dejase  ir  á  Portugal  á  íin  de  trasladarse  á  don- 
de le  acomodase  ,  y  él  se  la  dio  para  que  se  embarcase 
en  las  naos  del  Rey,  lo  que  verificó  en  una  nombrada  Flor 
de  la  mar,  cuyo  capitán  era  el  hidalgo  portugués  D.  Tris- 
tan  de  Loroña,  y  en  la  que  partió  de  Cochin  en  28:  de 
Enero  de  1534,  desembarcando  en  Lisboa  el  15  de  Agosr 
to  ^  oqmah  n^uú  norjivíJ}  ¿91:;jjj  <ííT  ;.b 

Los  castellanos  noticiaron  desde  Zathaf o  al  R'ey  dé 
Gilolo  la  llegada  de  la  nao  Florida ,  y  contestó  que  tenía 
por  cierto,  que  en  Terrenate  hacian  los  portugueses  gran-r 
de  armada  para  ir  contra  ellos  y  tomarles  la  carabela  ^ 
En  vista  de  eso  le  pareció  bien  á  Hernando  de  la  Torre 
lo  que  Urdaneta  y  Alonso  de  los  Rios  le  habían  dicho  a- 

,  j._.  ^Ü    '  ■•,;.;     ^  .•(■  :j;/   .':( -i 

"■i     Documeufos  núms.'ab  jyí'ai).  El  Docuinento-n,*''3>7-idic9  :<}íie 
eran  23  personas. 

a      Herrera  ,  Dec.  4.*  ,  lib.  S/  ,  cap.  6°  ,  pág.  86. 

3     Documento  mim.  Zj. 

4-     Documento  núm.  ao. 


140  VIAGES  AL  MALUCO. 

t5ap.     cerca  de  trasladarse  á  Gilolo,  donde  ellos  estaban;  forma- 
'  ron  su  junta  los  castellanos  de  Zamafo  ;  acordaron  irse  á 

Gilolo,  donde  podrían  defenderse  mejor^  mayormente  con 
el  socorro  que  el  Rey  les  daria  de  gente  y  bastimentos 
que  alli  se  les  acababan;  y  embarcándose  en  la  caravela 
y  bergantín  se  dirigieron  para  allá.  El  bergantín  llegó  á 
Gilolo ,  pero  la  caravela  no  pudo  doblar  una  punta  de  es- 
ta isla,  y  fue  forzoso  volver  con  ella  á  Zamafo;  viendo 
alli  que  el  bergantín  había  llevado  la  poca  hacienda  que 
habían  conducido  de  Tidorí ,  sin  tener  de  que  poder  sus- 
tentarse, acordaron  que  la  caravela  se  trasladase  á  un  lu- 
gar nombrado  Tomílínga,  de  la  isla  de  Gilolo,  donde  se 
proveyesen  de  paraoles,  para  remolcarla  hasta  meterla 
en  Gilolo  \ 
1 53o.  Estaban  todavía  surtos,  cuando  llegaron  dos  paraoles 

=— =  de  Terrenate  con  dos  principales  del  pueblo  á  pedir  á  los 
de  Zamafo  les  diesen  parías,  como  se  las  daban  al  Rey  de 
Tidorí ,  los  cuales  lo  otorgaron  sin  parecer  de  los  cris- 
tianos :  casualmente  estaba  alli  Montemayor  recogido  en 
tierra  por  enfermo  ,  y  dijo  que  era  pacto  y  concierto  he- 
cho con  los  portugueses  el  que  no  los  habían  de  desnu- 
dar de  cosa  alguna.  En  medio  de  esto ,  uno  de  los  indios 
que  iban  de  Terrenate  en  los  paraoles ,  se  metió  bajo  del 
agua  y  cortó  el  cabo  con  que  la  caravela  estaba  amarra- 
da ;  los  de  á  bordo  no  tuvieron  mas  recurso  que  dar  la 
vela ,  y  navegaron  entre  aquellas  islas  nueve  días,  al  cabo 
de  los  cuales  tuvieron  buen  tiempo  para  dirigirse  á  Gi- 
lolo. Antes  que  llegasen ,  hallaron  dos  paraoles  que  el  ca- 
pitán les  enviaba  para  que  los  llevasen  á  dicho  pueblo, 
lo  que  verificaron  el  16  de  Enero  de  1530,  de  modo  que 
se  juntaron  allí  cosa  de  60  hombres ,  y  á  todos  les  daba 
de  comer  el  Rey  de  Gilolo  '. 

-n  Los  de  la  caravela  de  Nueva  España,  igualmente  que 
los  otros ,  pidieron  en  Gilolo  al  capitán  Hernando  de  la 
Torre,  que  los  asentasen  por  oficiales  del  Rey  de  todos  los 


I      Documentos  núms.  20  y  26. 
z     ídem. 


SEGUNDO    DE    LO  AIS  A.  I4I 

oficios  de  armada  y  mar,  con  partidos  señalados  en  lugar  i53o. 
de  los  que  habían  muerto ,  lo  cual  se  hizo  cumplldamen-  ^— ----- 
te  asentándolos  en  los  libros  por  el  escribano  '.  Renova- 
ron la  guerra  con  los  portugueses,  y  la  tuvieron  hasta  me- 
diados de  1530,  aunque  en  ese  intermedio  se  huyeron  pa- 
ra ellos  muchos  castellanos ,  y  otros  murieron  de  dolen- 
cias por  los  grandes  trabajos  y  mala  vida  que  pasaban,  sin 
tener  mas  auxilio  que  lo  que  el  Rey  de  Gilolo  les  daba, 
aunque  el  capitán  los  ayudaba  con  lo  que  podia  \ 

El  Rey  de  Gilolo  era  de  mucha  edad,  y  estando  en- 
fermo próximo  á  la  muerte,  fueron  á  visitarlo  los  caste- 
llanos ,  y  de  parte  de  Hernando  de  la  Torre  el  capitán 
Urdaneta ,  con  quien  se  consoló  :  el  Rey  les  encomendó 
mucho  un  hijo  que  tenia  de  cinco  ó  seis  años,  rogándoles 
que  su  hijo  hallase  en  ellos  el  favor  y  amistad  que  ellos 
habían  hallado  en  su  padre;  y  todos  le  prometieron  que 
lo  harían  asi  de  muy  buena  voluntad.  Luego  mandó  ir  con 
estos  castellanos  ciertos  principales  al  capitán  Hernando 
de  la  Torre  y  al  Rey  de  Tidori  á  encomendarles  su  hijo 
y  todo  su  Reino ;  y  al  tiempo  de  fallecer  dejó  por  gober- 
nadores á  dos  sobrinos  suyos ,  el  uno  llamado  Quichilti- 
dore,  y  el  otro  Quichilbumi  ó  Quichil  Catarabumi,  el 
cual  anduvo  desterrado  del  Reino  de  Gilolo  mucho  tiem- 
po ,  porque  habia  querido  matar  al  Rey ,  diciendo  que  le 
pertenecía  el  Reino  de  derecho ,  y  el  Rey  al  tiempo  de 
la  muerte  le  perdonó,  encomendándole  mucho  que  mira- 
se por  su  hijo  \ 

Ea  este  tiempo  agraviaron  los  portugueses  á  los  in- 
dios de  la  isla  de  Terrenate ,  que  lo  disimularon,  pero  es- 
taban interiormente  inquietos.  Se  ordenó  que  se  hiciesen 
paces  entre  los  castellanos  y  portugueses,  y  por  consi- 
guiente entre  los  indios ;  concertaron  entre  si  los  de  Ma- 
luco de  armar  traición  á  portugueses  y  castellanos  y  ma- 
tarlos á  todos ;  y  Andrés  de  Urdaneta  que  sabia  la  lengua 

r      Documento  núm.  20» 

2  Documento  núm.  26. 

3  Herrera  ,  Déc.  4.*  ,  libr.  5.°  ,  cap.  7  ,   pág.  87.  — —  Oviedo, 
segund.  part. ,  lib.  20  ,  cap.  zg  ,  fol.  $2   vuelto. 


141  VIAGES  AL  MALUCO. 

i5oo.     ^^^  P^is,  y  tenia  conversación  y  amistad  con  muchos  in- 
— ^—  dios  principales,  noticioso  de  la  traición,. se  la  comunicó 
luego  al  capitán  Hernando  de  la  Torre  \   ' 

En  Mayo  de  1530  según  Andrés  de  Urdaneta  *  ó  el 
día  26  de  Agosto  del  mismo  año  según  Hernando  de  la 
Torre  '  empezaron  los  castellanos  á  tratar  de  sentar  paces 
entre  todos,  tanto  cristianos  como  indios  de  las  islas.  An- 
drés de  Urdaneta  con  ciertos  caballeros  de  Gilolo  fue  á 
ese  fin  á  la  fortaleza  de  los  portugueses ,  verificó  las  pa- 
ces con  estos  y  con  el  Rey  de  Terrenate ,  y  avisó  al  ca- 
pitán D.  Jorge  de  Meneses  de  la  traición  que  ordenaban 
armar  los  indios ;  pero  no  solo  no  quiso  darle  crédito, 
sino  que  habló  secretamente  á  los  caballeros  de  Gilolo, 
prometiéndoles  grandes  dádivas  porque  matasen  á  todos 
los  castellanos  que  estaban  en  su  tierra  ^. 

.  A  los  ocho  dias  D.  Jorge  de  Meneses,  sin  embargo 
de  tener  sentadas  las  paces  con  los  castellanos,  volvió  á 
solicitar  del  Gobernador  de  Gilolo  Quichil-Catarabumi, 
que  los  hiciese  matar  á  todos,  repitiéndole  la  promesa  de 
grandes  dádivas.  En  aquel  tiempo  estaba  Catarabumi  muy 
mal  con  los  castellanos ,  porque  queria  levantarse  con  el 
Reino;  favorecían  al  Rey  que  era  niño,  los  castellanos  á 
quienes  lo  había  dejado  recomendado  su  padre ,  cuando 
murió ;  por  lo  mismo  Catarabumi ,  al  paso  que  no  se  atre- 
vía á  acometer,  aunque  tenia  mucha  gente  de  su  parte, 
condescendió  con  lo  que  el  capitán  de  los  portugueses  le 
enviaba  á  decir ,  prometiéndole  que  lo  haria  \ 

Sabido  esto  por  Quichil  Tidore,  que  era  pariente  muy 
cercano  del  Rey,  avisó  luego  á  los  castellanos,  y  desde 
entonces  andaban  estos  armados  y  hacian  de  noche  buena 
guardia ,  porque  los  indios  partidarios  de  Catarabumi  les 
causaban  muchos  perjuicios ,  y  obligaban  á  vivir  con  vi- 
gilancia ,  pasando  suma  miseria  y  trabajos ,  sufriendo  sus 

I  Documento  uúm,  2.6. 

a  Docamento  idem. 

3  Documento  núra.  20. 

4  Documiento  niím.  2,6. 

5  Documentos  núms.  24  ?  ^5  y  af). 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  1 43 

desventuras  ■  mas  bien  que  el  pasarse  i  los  portugueses,      i  í>3p. 
en   la  idea. i  de  que  no  había  de  dejar   de   ir  armada  de_ 
S.  M.  á  Maluco,  en  cuyo  caso  podían  ellos  ¡favorecerki 
mucho  '. 

Por  Agosto  de  1530,  según  Andrés  de  Urdaneta  "", 
ó  el  día  13  de  Octubre  del  mismo  año,  según  Hernando 
de  la  Torre  ^  descubrió  D.  Jorge  de  Meneses  una  traición 
tramada  entre  el  Gobernador  de  Terrenate,  natural  de 
aquella  tierra  ,  y  otro  Gobernador  de  Gilolo,  natural' de 
esta  isla,  para  matar  á  los  portugueses  y  castellanos.  Me- 
neses avisó  á  éstos  que  estaban  en  Gilolo;  y  queriendo 
estos  hacer  justicia  de  aquel  Gobernador  y  otros  con- 
sortes en  el  delito,  fue  parecer  de  los  principales  del  pue- 
blo que  se  hiciese  justicia  de  ellos  y  les  derribasen  las  ca- 
sas, ofreciéndose  para  ello  á  favorecer  á  los  cristianos; 
pero  después  se  mudó  de  parecer,  perdonándolos  con  con- 
dición de  que  en  pena  de  eso  sirviesen  áJ^.ca'^telianbs 
con  cierto  pecho  de  moneda  '*.  J  .  ¡tví- :i>;í'';;fi 

En  Terrenate,  luego  que  D.  Jorge  dé  Meneses;  se 
certificó  de  la  intención  de  los  indios ,  envió  un  día  á  lla- 
mar á  la  fortaleza  con  disimulo  al  Rey  de  Terrenate  que 
era  muchacho,  al  Gobernador  y  á  otros  principales ,  quie- 
nes fueron  luego ,  y  asi  que  el  capitán  Jos  tirvo  dentro 
los  puso  en  prisiones ;  dio  tormento  á  algunos  y  confesa- 
ron que  ordenaban  armar  i  traición  ,  lo  cual  visto  por  el 
capitán,  portugués, '  mandó  cortar  la  cabeza  á  Quichil  de 
Revés; Gobernador  de  la  isla  de  Terrenate.  y/ el.  hombre 
mas  temido  que  había  en  aquellas  : partes:  matáijon  otros 
cuatro  ó  cinco  caballeros  muy  principaks^  y  tuvieron 
preso  ^1  Rey  en  la  fortaleza  líp  ii>  alón?:  nsio  '_>iíp  :(/jIh    ' 

^.Cuándo  supieron  los  indios  lá  muerte ■déQuichili  de 
Revés ,  la  de^  los  otros  caballeros  y  la  prisión  1  del  Rey, 
cse  levantaron  contra  Iqs  portugueses  de  modb^ue  estos 

I  Dofcumentó..tiúra,  &6i">^  -■  A):>íiU-^f  I-  .IVl  .'¿  sb  Bbcniín 

í  Documento  ídem. 

7)  Documento  niím.  20. 

4  Documentos  míms.  20  y  25.  tuúíi  olfwdiíood      \ 

5  Documentos  mímeros  24  y  2  5.  '  .ni¥>€'I     R 


144  VIAGES    AL    MALUCO. 

1 53o.  ^^  ^®  atrevían  á  salir  de  la  fortaleza  á  un  tiro  de  arcabuz; 
^^^j;;;;:;:;^  j  así  ^ue  llegó  á  Gilolo  la  noticia  de  aquellas  muertes, 
se  pusieron  los  indios  en  armas.  Viendo  esto  los  castella- 
nos hicieron  lo  mismo ;  estaban  bien  con  algunos  parien- 
^tes  del  Rey  y  estos  les  ofrecían  que  serian  de  su  parte  si 
el  Gobernador  quisiese  dar  sobre  ellos,  con  lo  cual  los  cas- 
tellanos no  les  temían  \ 

Aquel  dia  por  la  noche  fue  Andrés  de  Urdaneta  á  la 
fortaleza  de  los  portugueses  secretamente  en  una  canoa 
pequeña  con  solos  cinco  remeros  á  certificarse  de  lo  que 
pasaba ,  y  á  ofrecerse  á  los  portugueses  de  parte  del  ca- 
pitán y  de  todos  los  castellanos,  para  que  si  necesitaban  de 
su  favor  y  ayuda,  contasen  con  todo  su  poder:  este  paso 
mas  bien  lo  dieron  para  que  los  portugueses  se  ofreciesen 
á  lo  mismo  por  el  recelo  que  tenían  de  llegar  á  esa  nece- 
sidad, que  por  voluntad  de  favorecerlos.  El  capitán  y 
demás  portugueses  le  rindieron  gracias ,  ofreciéndose  á  lo 
mismo :  dejó  Urdaneta  concertado  con  ellos  que  si  los  cas'- 
tellanos  se  viesen  en  necesidad  enviarían  por  socorro;  que- 
'daron  grandes  amigos  con  olvido  de  las  cosas  pasadas ,  y 
en  la  misma  hora  volvió  para  Gilolo  corriendo  gran  ries- 
go de  que  lo  cogiesen  los  indios  en  tierra  \ 

Cuando  Urdaneta  llegó  á  Gilolo^  halló  la  cosa  tan  re- 
vuelta que  el  capitán  Hernando  de  la  Torre ,  con  unos 
40  hombres  que  tenía  ,  estaba  armado,  hecho  fuerte  en 
unas  Atarazanas  grandes ,  y  puesta  en  orden  y  cebada  su 
artillería.  Viendo  esto  Urdaneta,  se  fue  directamente  á  las 
casas  del  Rey,  donde  halló -ai  Gobernador  con  mucha  gen- 
te armada,  y  hablándose  en  su  lengua  delante  de  todos 
le  dijo :  qué  bien  sabia  él  que  desde  que  llegaron  los  cas*- 
tellanos  á  Maluco  con  la  nao,  siempre  los  de  Gilolo  y  ellos 
se  habían  favorecido  hasta  morir ;  que  habían  recibido  del 
Rey  de  Gilolo  muchas  ijiercedes ,  y  él  de  los  c^tellanos 
todo  el  servicio  que  le  habían  podido  hacer  ;  que  si  fuese 
armada  de  S.  M.  á  Maluco,  le  serian  pagadas  las  mercedes 

uto  51  íjirfjfíiíioovt 

.  )í:  .mhn  clíiíJiiin'xiG  < 

I     Documento  núm.  a6.         -íÍí"    >  os  .«mun  tohjMtiJioaCT  > 

a     ídem.  /  f)s  \  4i.fi  ^o•I•3^l/Ju  eoiu.xuíJjoCí  í; 


SEGUNDO.  PE  LO  AIS  A.  14$ 

que  los  castellanos  recibían  diariamente  con;  hacerlo  qí  ma-      '  53o. 
yor  Rey  de  Maluco;  y  pues  que,  hasta  entpnces  siejnjp^i^  ' 

se  habían  favorecido  unos  á  otros  y  habían  sido,  como  uno, 
que  asi  lo  hiciesen  de  allí  adelante,  sin  entremeterse  con 
los  portugueses  y  los  de  Terrenate,  sino  que  allá  se  hu- 
viesen  unos  con  otros :  con  cuya  plática-y  otras  muchas 
llegó  la  cosa  á  tal  estado,  que  por  la  tarde  ya  eran  to^os 
amigos  y  juramentados  de  nuevo  \  ■■■^'  ■.  j  li  r:oij'c¡-í 
En  Octubre  de  1530  según  Urdaneta  *  ó  el  3  de  No- 
viembre del  mismo  año  según  Hernando  de  la  Torre  ^ 
llegó  á  Terrenate  una  galera,  un  navio  y  un  ¡unco,  cpij 
70  portugueses  al  mando  de  Gonzalo  de  Pereira,  quien 
quedó  alli  por  capitán  y  Gobernador  en  lugar  de  D.  Jor- 
ge de  Meneses;  y  con  Pereira  el  dia  519  de  Diciembre  ra- 
tificaron los  castellanos  ks  paces  y  contratos  que  habían 
hecho  con  D.  Jorge  "* :  luego  tomó  Pereira  residencia  á 
Meneses ,  lo  prendió  por  la  muerte  de  Quichil  de  Revés, 
y  lo  envió  preso  á  k  India  de  Portugal  en  principios  del 
año  de  1531  .En  el  mismo  buque  salió  de  Maluco  para  !53i. 
Portugal  y  España  un  amigo  del  capitán  de  los  castella-  ■ 
nos,  caballero  portugués  llamado  Aníbal  Cernichí,  á  quien 
entregó  Andrés  de  Urdaneta  la  relación  de  todo  lo  que 
había  acaecido,  hecha  por  Hernando  de  la  Torre  para  S. 
M. :  aquel  caballero  juró  en  una  ara  consagrada  de  x:on- 
ducírla  á  España,  si  no  fallecía  en  el  viage^  y  darla  al  Em- 
perador fielmente  ó  morir  en  demanda  de  ello:  Hernando 
de  la  Torre  y  Urdaneta  juraron  que  no  lo  descubrirían, 
ni  dirían  en  18  meses  que  con  el  habían  enviado  tal  re^ 
lacion,  porque  el  Rey  de  Portugal,  teniéndolo  por  mal, 
no  le  castigase ;  y  se  supo  que  el  expresado  caballero  lle^ 
gó  á  Lisboa ,  y  que  luego  murió  ^. 


I      Documento  niím.  26. 

n     ídem.  --ViOíailí  i'M^ 

3  Documentos  números  19  y  20. 

4  Documentos  núms.  ig  y  26. 

5  Documento  núm.  26. 

6  Documento  ideni y  Herrera,  D¿c.  4-*  »  hh.  5.°,  eap.   8, 

pág.  go. — Oviedo  ,  segund.  part.,  lib.  ao ,  cap.  3i  ,  fol.  56  vuelto. 

TOMO  V.  T 


146  VI AGES   AL    MALUCO. 

t53i.  Vkndo  los  Indios  que  Pereira  había  llegado  con  gen- 

==  te,  asentaron  paces  con  él  '  pero  estando  el  Rey  de  Ter- 
renate  en  la  fortaleza  en  poder  de  los  portugueses,  lo  pi- 
dieron los  indios  y  su  madre  repetidas  veces,  diciendo  que 
se  lo  diesen  por  ser  ya  grande  ,  y  los  portugueses  no  se 
lo  quisieron  dar:  Enojados  los  indios  de  ver  á  su  Rey  re- 
tenido, ordenaron  el  dia  27  de  Mayo  de  1 5  3 1  matar  á 
traición  al  capitán  y  á  sus  portugueses,  libertando  de  ellos 
al  Rey  y  á  la  tierra:  para  esto ,  so  color  de  llevar  agua  y 
piedra  para  la  fortaleza ,  metieron  ocultamente  armas, 
que  eran  unas  tridas  á  manera  de  dagas ,  dentro  de  unas 
cañas  de  agua  que  llevaban  para  bañar  al  Rey,  y  dispu- 
sieron una  celada  grande  de  indios  que  hablan  de  acudir 
á  la  señal  que  los  de  la  fortaleza  les  hiciesen  después  de 
haber  muerto  con  las  tridas  al  capitán  de  los  portugue- 
ses ". 

Acaeció  que  llegando  un  portugués  á  la  celada  cayó 
en  ella,  y  queriendo  recogerse  á  la  fortaleza,  gritó  traición, 
'■■*' '      traición',  lo  oyeron  desdé  esta  los  portugueses,  que  se  al- 
"^  teraron  y  quisieron  socorrerlo,  pero  antes  los  indios  lo 

acabaron  de  matar.  Visto  esto  por  los  indios  que  estaban 
dentro,  aceleraron  su  hecho-,  y  con  sus  tridas  mataron  al 
capitán  Gonzalo  de  Pereira  y  á  un  criado  suyo ;  entre 
tanto,  la  celada  de  la  gente  Iba  para  la  fortaleza  ;  los  por- 
tugueses resistieron  á  los  indios  de  fuera,  matando  con  es- 
copetas á  una  gran  parte  de  ellos ,  y  de  los  indios  de  á 
dentro  á  cinco  ó  seis,  incluso  el  que  había  muerto  al  ca*- 
pitan  Pereira:  el  Gobernador  indio  se  recogió  á  una  Tor- 
re donde  estaba  el  Rey,  quedando  presos  los  dos;  los  indios 
de  fuera  saquearon  y  quemaron  las  casas  de  los  portugue- 
ses ^  y  todas  las  islas  de  Maluco  se  levantaron  contra  ellos, 
excepto  los  de  Gílolo  que  no  se  manifestaron  por  unos  ni 
otros  por  causa  de  los  castellanos  "^^ 

Los  rumores  de  este  hecho  llegaron  luego  á  los  de 

1  Documento  núm.  z6. 

2  Documento  niim.  20. 

3  ídem. 

4  Documento  núm.  z6. 


SEGUNDO   DE    LOAISA.  I47 

Giloloji  y  enviando  algunos  castellanos  4  saber.de  él,  L^  í^3I' 
Reina  madre  del. Rey  presp^  que  estaba  en  un  lugar  an-  ■ 
tes  de  llegar  á  Terrenate ,  no  Ips  dejó  ir  á  ver  á  los  por- 
tugueses,-y  tuvieron  que  volverse  cuidando  mucho  de 
sus  personas,  porque  temieron  que  los  de  Gilolo  quisie- 
sen hacer  otro  tanto  con  ellos.  La  Reina  de  Terrenate  en- 
vió después  á  rogar  ál  capitán  Hernando  de  la  Torre ,  y 
á  los  principales  de  todo  Gilolo,  que  no  socorriesen  mas 
con  bastimentos  ni  defensa  á  los  portug]ueses ,  sino  que 
le  diesen  á  ella  favor  y  ayuda  para  matarlos ,  que  ella 
daria  obediencia  al  Emperador  con  los  de  Gilolo  \ 

Hernando  de  la  Torre,,  viendo  que  los.  portugueses  te- 
nían buena  fortaleza,  mucha  artillería,  una  galera,  una 
carabela  y  dos  bergantines  con  que  podian  socorrerse  de 
bastimentos  y  auxilio  que  diariamente  esperaban  de  Ma- 
laca, no  quiso  hacer  eso  ,  antes  bien  favorecer  á  los  por- 
tugueses, haciendo  causa  común  el  sostener  en  el  pais  una 
fortaleza  como  aquella  ^ ;  y  él  y  los  castellanos  se  escu*. 
saron  con  buenas  razones,  previendo  que  si  desbarataban 
y  tomaban  la  fortaleza  á  los  portugueses ,  inmediatamen^ 
te  se  levantarían  los  indios  también  contra  ellos,  viendo 
que'  eran  pocos  ^ 

El  22  de  Junio  llegó  á  Gilolo  una  galera  bien  arma-^ 
da,  enviada  de  los  portugueses  con  una  carta  para  el  ca-        o,,,, 
pitan  Hernando  de  la  Torre,  pidiendo  por  merced  al  Rey,¡  _^— 
y  á  dicho  capitán  les  hiciesen  proveer  de  bastimentos  por 
dinero,    porque  estaban  en  mucha  necesidad  ;  les   daba; 
cuenta  también  de  haber  nombrado  entre  ellos  por  capí-, 
tan  en  lu-gar  de  Gonzalo  de  Pereira,  á  Vicente  de  Fon-' 
seca  de  quien  era  la  carta ,  y  de  haber  despachado  men" 
sagero  á  Malaca  "*. 

Viendo  eso  Hernando  de  la  Torre  y  los  castellanos, 
se  dieron  tal  maña  con  el  Gobernador  y  Señores  de   la; 
tierra ,   que  les  entregaron  por  dinero  cuantos  bastúnen-^, 

I  Documentos  niímeros  20  y  24* 

a  Documento  núm.  20. 

3  Documento  núm,  2.6. 

4-  Documentos  núms.  20  y  26.  lomr-jotl     * 


148  VI AGES  Al  MALUCO. 

1 53 1,  tos  pudo  llevar  la  galera  ;  y  en  ¿u  vista ^  los  indios  de 
— ==  Terrenate  levantaron  luego  el  cerco  que  tenían  sobre  la 

fortaleza,  Hernando  de  la  Torre  fue  á  entender  en  las 
paces  entre  los  portugueses  y  la  Reina,  en  cuyos  tratos 
huvo  muchas  razones  que  al  fin  vinieron  á  terminarse  é 
Gilolo,  concluyendo  que  los  portugueses  restituyesen  el 
Rey-  de  Terrenate  á  su  madre  la  Reina  ,  y  ella  á  los  por- 
tugueses los  daños  que  habían  recibido  en  la  gente  y  sa- 
queo de  casas  ,  hacienda  y  esclavos  ;  lo  que  así  se  ejecu- 
tó, logrando  hacer  amigos  á  los  portugueses  con  los  de 
Terrenate,  por  lo  cual  tanto  los  portugueses  como  aque- 
llos indios  quedaron  muy  grandes  amigos  de  4os  castella- 
nos ^ 

La  Reina  qíié  vio  el  buen  tratamiento  que  se  había 
hecho  al  Rey  su  hijo ,  quedó  por  muy  servidora  del  Rey 
de  Castilla,  pidiendo  perdón  á  los  castellanos  de  que  no 
lo  hubiese  hecho  antes  por  no  haberlos  conocido,  pero 
que  de  allí  adelante  lo  seria  como  la  experiencia  lo  ha- 
ría manifiesto,  y  les  rogó  fuesen  á  verla  muchas  veces, 
que  elk  les  haría  muchos  obsequios.  El  capitán  de  los 
portugueses  Vicente  de  Fonseca  pidió  se  confirmasen  las 
paces  hechas  con  sus  antecesores,  y  habiéndose  verifica-^ 
do,  se  hicieron  sobré  esto  auténticas  escrituras  '". 

1 532.  Por  la  vía  de  los  portugueses  tuvieron  noticia  los  cas- 
'===■  tellanos  de  que  S.  M.  había  dado  en  empeño  las  islas  al 

Rey  de  Portugal  ^ ,  y  mediando  la  grande  amistad  de  por- 
tugueses y  castellanos,  rogaron  estos  á  Vicente  de  Fonse- 
ca' que  deseando  enviar  un  embajador  al  Gobernador  de 
los  portugueses  en  la  India ,  le  mandase  dar  embarcación; 
les  respondió  que  con  mucho  gusto,  pues  que  asi  lo  deter- 
minaban ;  y  enviaron  á  Pedro  de  Montemayor  para  que 
Ñuño  de  Acuña  Gobernador  de  la  India  les  certificase  de 
lo-  que  se  hubiese  hecho  entre  S.  M.  y  el  Rey  de  Portu- 
gal sobre  la  contratación  de  las  islas  de  los  Malucos,  por- 


I      Documentos  niítns.  20  v  aff. 

a     Documento  núm.  20. 

3     Documento  núm.  24.  '' 


SEGUNDO    DE    LOAlSA.  I49 

que  había  mucho  tiempo  que  estaban  en  aquellas  partes  y  i532. 
no  lo  sabían ;  y  que  determinando  ya  pasar  á  España,  y  " 
dejar  la  tierra  á  los  portugueses,  le  suplicaban  les  enviase 
alguna  ayuda  de  costa  para  adquirir  bastimentos ,  alguna 
nao  en  que  regresar  á  la  Península,  y  una  cédula  para  que 
ningún  capitán  del  Rey  de  Portugal  pudiese  detenerlos 
en  su  viage  '. 

Pedro  de  Montemayor  partió  de  Maluco  para  la  In- 
dia en  Enero  de  1532  ,  ó  según  el  documento  n.'^  18,  en 
Marzo  del  mismo  año,  y  los  castellanos  eran  entonces  27 
028  hombres,  porque  todos  los  demás  habían  muerto  con 
las  dolencias  y  grandes  trabajos,  y  estos  continuaban  en 
el  espíritu  y  en  las  personas,  sin  tener  calzado  ni  que 
gastar,  porque  el  Rey  de  Gilolo  también  se  cansaba  de 
proveerlos  tanto  tiempo,  y  á  no  ser  por  los  muchos  puer- 
cos monteses  que  mataban,  aun  lo  pasarían  peor  *. 

Por  octubre  de  i$33  según  Andrés  de  Urdaneta  %  ó  1^00. 
el  26  de  Noviembre  según  Hernando  de  la  Torre  **,  vol-  "  — 
vio  de  la  India  de  Portugal  á  Maluco  Pedro  de  Monte- 
mayor  en  compañía  del  capitán  del  Rey  de  Portugal  Tris- 
tan  de  Taide  que  iba  nombrado  de  capitán  general  y  go- 
bernador de  Maluco  ' ;  y  luego  que  este  Gobernador  lle- 
gó con  dos  carabelas  á  Terreñate,  despachó  un  paraol  con 
unas  cartas  que  traía  del  Gobernador  de  la  India  para  el 
Rey  de  Gilolo  y  para  el  capitán  Hernando  de  la  Torre, 
en  las  que  les  agradecía  mucho  la  intercesión  que  ha- 
bían hecho  entre  la  Reina  de  Terreñate  y  los  portugue- 
ses \ 

El  mismo  Gobernador  de  la  India  contestó  á  fos  cas- 
tellanos, que  de  los  conciertos  hechos  entre  S.  M.  y  el  Rey 
de  Portugal  sobre  los  Malucos  ño  tenia  mas  que  cartas 
que  expresaban  haberse  concertado  ;  que  allí  les  enviaba 

2b. 


I 

Documentos  núms.  20  y 

2 

Dücumenío  núm.  2,6. 

3 

ídem. 

4 

Documento  niím.  20. 

5 

Documento  núm.  26. 

6" 

Documento  niini.  20»- 

1 5  o  VIAGES  AL  MALUCO. 

1^33  una  nao  hasta  de  200  toneles  *  en  que  fuesen  con  el  ca- 
==  pitan  Jordán  de  Fretes,  natural  de  la  isla  de  la  Madera  "", 
y  dos  mil  cruzados  á  cuenta  del  Emperador  ^;  aunque  Tris- 
tan  de  Taide  no  los  quiso  dar  á  los  castellanos  hasta  que 
se  reuniesen  á  los  portugueses ;  y  la  cédula  que  también 
le  pidieron  para  que  ningún  capitán  del  Rey  de  Portugal 
pudiese  detenerlos  en  ninguna  de  las  fortalezas  por  donde 
pasasen ,  ni  tuviesen  jurisdicción  sobre  ellos  "*. 

§.  VIL 

Regreso  de  los  castellanos  de  la  expedición  del  General 
Loaisa  de  las  Molucas  para  España. 

No  se  les  pudo  ocultar  á  los  indios  de  Gilolo^  que  los 
castellanos  se  querían  pasar  á  los  portugueses ,  y  cuando 
lo  percibieron  ,  lo  sintieron  mucho.  Empezaron  á  amoti- 
narse diciendo  publicamente  que  si  intentaban  irse  los  ha- 
bían de  matar,  y  viendo  que  los  portugueses  eran  la  cau- 
sa de  su  ida  cesaron  de  llevarles ,  como  solian ,  bastimen- 
tos á  la  fortaleza.  El  capitán  Tristan  de  Taide  se  los  man- 
dó llevar,  como  antes,  pero  no  quisieron  los  indios,  y 
en  lugar  de  eso  levantaron  guerra  contra  ellos:  los  caste- 
llanos no  quisieron  hacerla  y  los  portugueses  juzgaban 
que  la  promovían ,  por  lo  que  les  hicieron  much-^s  ame- 
nazas de  ir  sobre  ellos,  y  no  dejar  con  vida  á  ninguno: 
Tristan  de  Taide  fue  en  efecto  á  Gilolo  con  buena  arma- 
da; los  indios  dispusieron  en  sus  lugares  la  artillería  de 
los  castellanos  como  mejor  pudieron :  querían  matar  á  es- 
tos porque  no  les  ayudaban  contra  los  portugueses,  y  en 
tal  estado,  los  castellanos  corrían  riesgo  con  unos  y  otros; 
cuando  vieron  el  pleito  mal  parado,  dieron  á  entender  á 
los  indios  que  los  querían  favorecer ,  aunque  no  trataban 
de  hacerlo  \ 

l      Documento  núm.  20.  :'..',. 

2  Documento  núm.  26. 

3  Documento  num.  20. 

4  Documento  ntim.  26. 

5  Documentos  núms.  20  y  25. 


SEGUNDO  DE  LO  AIS  A.  l^I 

Los  castellanos  entonces  solo  eran  diez  y  siete,  los  mas  i553. 
de  ellos  enfermos,  pues  los  otros  hablan  muerto ;  y  llega-  ===== 
da  la  armada  de  los  portugueses  sobre  Gilolo ,  andaba  su 
capitán  en  una  canoa  registrando  la  costa  para  hallar  si- 
tio de  desembarco ;  un  castellano  lo  vio  y  se  metió  en  el 
agua  con  su  escopeta ;  desde  detras  de  un  mangle  les  tiró 
^e  muy  cerca,  y  disparando  dijo  ^or  aUo ,  de  modo  que 
el  capitán  lo  entendió ,  conoció  que  los  castellanos  no 
querían  guerra  con  ellos ,  y  mandó  luego  pregonar  por 
todos  los  navios,  que  ningún  portugués  ni  indio  fuese  osa- 
do á  hacer  mal  á  niíjgun  castellano  \ 

El  dia  siguiente  al  amanecer  desembarcaron  los  por- 
tugueses é  indios  que  iban  con  ellos,  y  tomaron  la  ciu- 
dad de  Gilolo,  porque  viendo  los  naturales  que  los  caste- 
llanos no  querian  pelear,  echaron  áhuir:  los  castellanos 
salieion  á  unirse  con  Tristan,  en  cuya  salida  hirieron  de 
un  escopetazo  desmandado  al  factor  de  S.  M.  Diego  de 
Salinas  que  murió  de  alli  á  poco  * :  Tristan  de  Taide  le 
dijo  á  Hernando  de  la  Torre  ¿  para  qué  estaba  en  aque- 
llas islas  donde  se  le  morian  todos  los  compañeros  ?  y 
I  por  qué  no  se  salia  de  entre  aquellos  moros  y  se  iba 
donde  habia  cristianos?  qué  si  queria,  él  los  llevarla  á  Ter- 
renate  y  enviarla  de  alli  á  Portugal ;  y  mostrando  unos 
papeles,  continuó  diciendo,  que  ya  los 'Malucos  eran  del 
Rey  de  Portugal,  porque  el  Emperador  se  los  habia  cedi- 
do por  30  añcs,  por  haberle  dado  mucho  dinero  para  ayu- 
da de  la  guerra  de  Italia.  Hernando  de  la  Torre  vio  aque- 
llos papeles ,  y  él  y  los  castellanos  se  fueron  con  los 
portugueses  á  su  fortaleza  \ 

Tristan  destruyó  y  quemó  el  lugar  de  Gilolo  j  llevó 
á  la  fortaleza  de  Terrenate  toda  la  artillería  de  los  cas- 
tellanos ;  entregó  alli  los  dos  mil  cruzados  al  capitán  Her- 
nando de  la  Torre ,  los  que  repartió  entre  sí  y  los  com- 
pañeros del  mismo  modo  que  todos  los  que  habían  sobra- 


r      Documento  núm.   2,6. 

2  Documentos  niimeros  20  y  a 6. 

3  Documento  núm.  zT).  ■,       .ijüijjUcV 


1^2  VIAGES  AL   MALUCO. 

i5o3.  do  de  Gilolo.  De  ese  dinero  hizo  en  nombre  de  S.  M. 
==  una  obligación  á  los  portugueses  con  su  capitán  Tristan 
de  Taide  * ,  y  este  capitán  mandó  á  todos  los  castellanos, 
que  devolviesen  lo  que  hablan  tomado  á  los  portugue- 
ses en  las  guerras  pasadas,  pero  lo  que  ellos  tomaron  á 
los  castellanos  no  lo  quisieron  devolver  \ 
1554.  El  3ia  15  de  Enero  de  1534  según  Andrés  de  Ur- 

===  daneta  ',  ó  el  16  de  Febrero  del  mismo  año  según  Her- 
nando de  la  Torre  "*  se  embarcó  este  con  los  mas  de  los 
compañeros ,  y  partió  de  Terrenate  para  la  India  con 
Jordán  de  Fretes:  fueron  á  Ambón  donde  tomaron  bas- 
timentos; pasaron  de  alli  á  Banda;  continuando  de  aquí 
-  hacia  Malaca,  arribaron  á  la  isla  de  Java ,  donde  estuvie- 
ron casi  dos  meses  rehaciéndose  de  víveres;  y  siguiendo 
su  viage,  llegaron  á  Malaca  el  dia  15  de  Agosto  del  mis- 
rao  año  '. 

Cuando  dejaron  las  islas  de  Maluco,  se  quedó  alli  un 
francés  grumete  de  la  nao  capitana,  casado  con  una  ne- 
gra de  un  portugués :  en  Malaca  se  quedó  Diego  de  Aya- 
la  con  dos  hijos  que  tubo  en  una  india  de  Maluco,  el 
cual  fue  después  de  escribano  de  una  nao  portuguesa  á 
la  China;  Hernando  de  Bustamante  iba  de  Maluco  para 
la  India  con  los  demás  compañeros,  y  habiéndose  estos 
detenido  en  Malaca ,  el  capitán  de  alli  no  le  dejó  seguir 
con  los  otros  :  después  por  ruegos  de  algunas  personas  le 
permitió  ir  en  un  navio  portugués ,  donde  le  dieron  pon- 
zoña y  murió ;  y  luego  que  los  castellanos  llegaron  á  Ma- 
laca, murieron  alli  cuatro  compañeros,  de  modo  que  ya  no 
se  contaban  mas  que  diez,  incluso  el  capitán  Hernando 
de  la  Torrre,  quien  llegó  á  la  India  con  los  que  lo  acom- 
pañaban, donde  el  Gobernador  los  recibió  y  trató  muy 
bien,  dándoles  de  comer  hasta  que  se  embarcaron  ^. 
-:ii  ■■    - 

'  I  Documento  niim.  20.  i*-. i.  { 

tí  Documento  núm.  26. 

7)  ídem. 

4  Documento  mim.  2 O. 

^  Documentos  números  ao  y  »6 

Ü  Documento  num.  23. 


SEGUNDO    DE   LOAISA.  1^3 

Andrés  de  Urdancta  había/  quedado  en  Maluco  con  ^  ^^4' 
poderes  de  Hernando  de  la  Torre  para  cobrar  ciertos  v^-  === 
les  de  clavo  que  los  indios  debían  á  $.  M.,  al  mismo  líer'- 
nando  de  la  Torre  y  á  otros  de  su  compañía,,, quedando 
también  con  él  el  piloto  Maclas  del  Poyo  i  y  .haciendo 
Urdaneta  diligencia  de.cobrar  alguna  cosa/:  k>,süpo„ el  fia,- 
pitan  Trístan  de  Taide^  quien  lo  mandó  llamar  y  k  dijo 
que  no  pidiese  á,  ningún  indio  nada,  pojrque  si  Jo  llegaba 
á  saber  ;lo  castigaría  muy  bien  ;  mandando  dedr  aj;  mis- 
mo tiempo  á  algunos  Rey ps  de^  Ivlialuco  i  ly  á  otros  indios 
particulares  que  debían  clay6;áS.  ,M.,  que  ninguno,  par 
gas^  nada ;  y  en  vista  de  eso  no  ^e  atrevió  Urdaneta  4  per 
dir  cosa  alguna  á  ningún  indio  /.  -         ;.        /^. 

Trístan  de  Taide  deseaba  detener  glli  á  Urdaneta,  y  á 
Macías  del  Poyo,  .para  i  enviarlos  en  una.carabela  á  los  Cer- 
lebes  por  noticias  que  le  die-roti  unos-iiidiós  de  aquellas 
islas  dé  que  en  ellas  habia  mucho c'orí)  y, madera  da'  sán- 
dalo, de  que  lievarorí  muestrká  dicho  capitán.  Eljsándalo 
era  mercaduría  interesante  para  laríiidia^  d©  Portugal,  poi- 
que si  era  grande  y  grueso  valia  el  bahar  40  ducados  ein 
Malaca  j  pero  cuando  Hernando  de  la  Torre  salió  de  Mar 
luco,  quedardn  alli  Urdaneta  y-Macias'  del  Poyo  con  con- 
dición de:  que  en  ^ei  año  siguiente  i  §  3  5 .  partirían .  tamr  1 53 5. 
bien  para  la.  India  en  compañía-  de  un  mercader  noíabra-^  === 
do  Lisuarte  Cairo,  y  en  un  juncos  suyo,  sin  que  Trístan 
dé  Taide  los:  detuviese  contra  su  voluntad,  por  Jk), que 
4«s.  dejór.iri€on:ii<:encia  para  Mkkear'ilKlícfí  92  ^onAl-iW:-:) 
■'.r  Cuando  Urdaneta  estaba  para  pártií  de)la.isl^  de  Teír 
renate,  se  dirigió  á  él  un  caballero  del  Rey  de  Tidori  llar 
mado  Bayanir,  y'le  dijp  que  el  ReyjQjhabiáenviadol pa- 
ra que  le  dijese  que  quisiera  servir  á.S.M.  pero  que ¡ao 
se  atrevía,  porque  los  portugueses. noio;; percibieseis >.. y 
leVrqgabaiqué  as^i  ccvmo  él  se  íkba  de  ¡Urdaneta,  tubiese 
estecen  secreto  lo  qu&  k  enviaba  á- ¡decir  ;,í  qué  era,  ^U" 
plicase  á  S,  M.  de  parte  del  Rey  de  Tidori ,  que  se  acor- 

I     Documentos  números  a5  y  a6.  .oj'jhl     íí 

a     Documento  núm^  a^.  .in-^bl     ?. 

TOMO   V.  V 


I  $4  VIAGES  AL  MALUCO. 

i535.       dase  de  aqael  vasallo  suyo;  al  que  por  seíVirfo  y  favorecer 
-  su  gente,  los  portugueses  lé  habían  destruido  sus  tierras 

y  muerto  la  mayor  parte  de  los  habitantes  de  la  Isla:  que 
diariamente  los  trataban  muy  mal  por  haber  recogido  en 
«ufr  tierras  los  navios  y  gente  de  S.  M.,  tanto  de  sus  ca- 
pitanes Juan-  SebaMiian'  del  Cano ,  y  iEspinosa-,  como  de 
k>s  otros }  y  que  siendo  esto  asi ,  mandase  S.  M.  a  aque- 
llas sus  tierras ,  como  Príncipe  muy  poderoso  que  era,  una 
armada  gruesa  para  que  ellos  saliesen  de  tantos  trabajos, 
S;  M.  fuese  servido  de  ellos,  y  los  portugueses  echados 
de  aquellas^  islas :  que  si  iba  armada  de  Si  M.  no  halla- 
ría íontradíccron  en:Tiinguna  de  las  islas  de  Maluco,  por- 
que todos  deseaban  ser  de  S.  M.  y  servirle;  y  que  en 
viendo  su  armada,  el  Rey  de  Terrenate  y  los  suyos  lue- 
go se  alzarian  ¡contra  los  portugueses,  igualmente  que 
'iodos  los  de  Maluco  y  Banda  '; 

-ft  El  dia-  15  de  Eebr^fo  de  153 5"  partieron  de  las  islas 
de  Maluco  Urdaneta  y  Maclas  del  Poyo  en  compañía  de 
Lisuarte  Cairo  ;  y  el  $  de  Marzo  llegaron  á  Banda  don- 
de hallaron  4os  navios  de  portugueses  que  estaban  para 

-  rrc  ,>Ijá^-  hWcfc  BaiídaMrjrn'  íiecé  ~^íl¿  '  ^crducJan  íiuez  'y 
macia-en  ¡mucha  cuantidad"  sin  que  la  hubiese  en  ningu- 
na otra  parte ;  distaban  80  leguas  de'  Maluco;  estaban 
en^íí/'ideí  latitud  S.  y  sus  indios  eran  tratantes  y  grandes 
amigos  de  castellanos  y  del  Rey  de  Tidori.  Cuando  los 
castellanos  se  hallaban  ed  Maluco  en  sirpitosperidasd,  siewt- 
píe  tíatabahc ton  los  indios  de  estas  islas,  y  al  tiempo  que 
los  portugueses -tomaron  la  fortaleza  de  Tidori ,  estaban 
•*l|i' seir'ó -siete  'juncoS' de  Banda ,;  que  habían  ido  á  tratar 
con  íkjs  castellanos,  y  álos  cuales  también  tomaron  y  ro- 
^arcm  los  portugueses^  ^.     -  ^ '      <■  ,  u . ,  ^ . :.    - 

^?'  Estando  en  Banda  Urdaneta  y  Maclas  del  Poya;  fue- 
-ron  alii  coq  una  aí^mada  Quichil-Catarabume  >  yQui- 

I      Documento  núm.  zG- 

a     ídem.  ,C'ií^  <3«  ím^íiííni  ?.otueiUi/ru-íQ      í 

3     ídem.  .Í)S  ..ajijii  oJns0u,r>oCr     t 

,V   OlíOT 


.'^,of: 


SEGUNDO  I>E  LOAISA.  I^J 

chiIrTidoi^e;.e5te^ihaWpi.;Ui«kíiem.con  Jágrima&^€n  lo?  ^.^35- 
ojos,  diciérKÍclJe  quei  si  Dios  1¿  diese  la  ventura  fíiepa^ar  á  -;^ — ~ 
España,  informase  á  S.  M.  cuan .  grandes  iServi^ores  suyos 
habían  sido  el  Rey  de  ajilólo  y  el  de  Tido?e,  y  como  pcvr 
favorecerá  su  gente  los  habían  destruido^  los  portugue- 
ses.: que  supllgabaft  á  S.  M.  se  acordase  de  aquellos  vasa-» 
líos  suyos ,  y  enviase^  armada  para  que  con  su  favor  sa? 
liesen  de  cautiverio,  porque  los  portugueses  trataban 
muy  mal  á  todos  los  de  las  islas,  y  especialmente  á  los 
que  se  habían  manifestado  servidores  de  S.  M.  Quichil^ 
Tidore  era  caballero  muy  principal  de  Gilolo;,  primo 
carnal  del  Rey,  el  mayor  amigo  que  los  castellanos  tu^^ 
vieron  en  Maluco,  y  hombre  muy  sabío  y  saga?.  Iguala 
mente  se  dirigió  á  Urdaneta  Quichil-Catarabume  tam^ 
bien  con  lágrimas  en  1qs.o[os,  aunque  en  algún  tiempo 
fue  enemigo  de  los  castelI^nos,  y  le  dijo  que  quisiera. laa- 
blarle  y  no  se  atrevía . poír  miedo  de  los  portugueses,  pen 
ro  pues  él  sabía  bien  laivohmtad  de  ellos,  que  eso  b^Éh 
taba,  y  solo  le  rogaba  que  cuajado  se  viese ^enCastiülay 
hiciese  relación  de  ellosi  á  S.  M,  %      r  í/i  r-    •':.'::  "' 

Urdaneta  y  Macías.del  Poyo»  se  detuvieron  en  Banda, 
esperando  tiempo  favorablej  y  habiendo  partido  de  allí 
en  el  mes  de  Junio  „  llegaron  al  puerto  de'  Panarücd  eií 
la  isla  de  «Java,  donde  estuvierojí  algunos-  díias  tomando 
bastimentos.  De  las  islas  de  Banda  al  puerto  de  P'anaruea, 
habría  250  leguas  >  y  estaría. en  7 ^j  4^  latitud  S,  poco  ifíAt 
ó  menos  '.ü?í.  oh  r/nnovÁia^l  ;&b  k^aklWJ  cb  .nibíií  ¿í  nh 

La  isla  de  Java  era  ¡muy-  grande  y  de  mi^íchcis  basti^^ 
meatos  asi  afrroz,  búfalos^,  vacas ,  puercos ,  cabras,  galM*- 
ñas,  y  había  caballos  y  niucha  caza  de  venado^,  Los»  in?: 
dios  eran  gentiles ;  hacían  muy  buenos  brebages  de  un. 
arroz  colorado,  ademas  de  haber  mucho  vino  de  palnias^ 
La  isla  tenia  mucho ' oro,  que  llevaban  á  v^endet  á  Ma- 
laca; y  los  portugueses  iban,  de  Malaca  4  dicha  isila  á 
contratar.  En  la  ciudad  de  Panaruca  siempre  había  por- 

I     Documentos  niímeros  24  >  a5  y  í5.  .  p.o'oL    c 

a     Documento  núm.  26.  .^j  mú-o,  o]uí;/ufa')o(J     > 


156  VI AGÍS  At  MALUCO. 

1  ¿35.     tugueses  >  porque  -aquel  Rey  ^ra  grande  amigó  de  ellos  '. 

"  '■  '  Lqs  naturales  de  esta  isla  eran  muy  belicosos  y  atrai- 

cionados; tenían  mucha  artillería  de  bronce  fundida  por 
ellos  mismos,  escopetas,  lanzas  como  las  de  Castilla,  muy 
bien  hechas  aunque  los  fierros  eran  de  varias  formas  j  y 
otras  muchas  armas  de  arcos,  cerbatanas,  azagayas,  y 
todos  traían  dagas  en  la  cinta.  Se  servían  mucho  de  car- 
retas >  como  en  España ,  tiradas  por  büfalos.  Hacían  mu- 
chos juncos ,  que  navegaban  á  todas  partes ;  tenían  unos 
navios  de  remos  llamados  calaluces,  que  andaban  mucho; 
y  habían  hecho  y  seguían  haciendo  muchas  fustas  al  uso 
dé  las  de  Castilla,  porque  habían  tomado  los  gálibos  de  las 
portuguesas  *. 

'  En  la  isla  había  Reyes  poderosos,  gentiles  y  moros; 
el  mayor  era  el  Rey  moro  de  Dema ,  que  tenia  guerra 
continua  con  los  portugueses,  y  señoreaba  la  pimienta 
de  Zunda ,  que  era  mejor  que  la  de  la  India  de  Portu- 
gal por  ser  mas  gruesa  ,  <^uya  pimienta  iba  á  parar  á  la 
China  donde  valía  mucho  ^. 

Partieron  del  puerto  de  Panaruca  para  Malaca  á  don- 
de llegaron  en  ñn^e  Julio  de  1535  ,  y  habría  de  un  pa- 
rage  al  otro  cosa  de  200  leguas  poco  mas  ó  menos.  En 
la  ciudad  de  Malaca  tenían  los  portugueses  una  fortale- 
2í¿  con'Joo  hombres,  y  era  tierra  de  gran  comercio,  don- 
de 'concurrían  muchos  juncos  y  navios  de  Maluco ,  de 
Banda  ,  de  Timor,  de  toda  la  Java,  de  Zamatra ,  de  to- 
da la  India,  de  Ceilán,  de  Paliacaci ,  de  Bengala,  de 
Pegu,  dé  Pera,  -de  títros 'mucho?  ríos  y  tiérrEts  cercanas  á 
Malaca,  de  Cian ,  de  Patani ,  y  de  Burney.  Había  igual- 
mente gran  cíomercio  de  la  China;  que  según  decían  los 
portugueses  que  habían  estado  allá ,  era  la  mejor  cosa  qué 
había  en  aquellas  partes  "*.  ' 

-i  De  Timor,  llevaban  á  Malaca  mucho  sándalo.  <"^i 
r^     De  Paliacaci,  mucha  ropa  de  algodón.         oi  (  la-jul 

1  Documentos  números  a5  y  2^. 

2  ídem. 

3  ídem. 

4  Documento  mim.  26.  ";    'm.mi   ¡m-    ■   lo; 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  1¿7 

. .     De  Bengala ,  la  mas  fina  ropa  de  algodón  que.se  hacia      r  535. 
en  aquellas  partes.         t.  íií/Í/ícj  i.íhj  tvgc;':  ¿jj)q;>ü(4  .i.\i\v,(\  '--^ 
De  Pegü,  bastimentos^  pedrería  ^  almizcle^t-  eo.nüJ 
De  Pera,  mucha  cantidad  de  estaño.  f!nq  ¡irh 

De  los  rios  y  tierras  cercanas  á  Malaca,  niucho  bro  y        -^ 
estaño.  -  --- 

De  Zamatra ,'  mas  cantidad  de  oroi  que  de  otra  ningu- 
na parte,  y  era  oro  muy  subido- '.(  ^oduíl-  -o 
De  Cian  y  de  Patani,  mucho  oroJujj:;  '-  i -r! :/   líiío 
De  Burney,  canfora.                       \\\>  ,  ncdr^'jXí-  sír.» 
De  la  China,  mucha  porcelana,  sedas  de  todas  suer- 
tes, almizcle  y  otras  cosas  muy  ricas. 

Estando  Urdaneta  y  Maclas  del  Poyo  en  Malaca,  hubo 
día  en  que  llegaron  de  Zamatra  siete  quintales  de .  oro  de 
mercaderes  '. 

Partieron  de  Malaca  para  Cochin  el  dia  1 5  de  No- 
viembre en  un  junco  de  un  portugués  llamado  Alvaro 
Preto ;  pasaron  por  Ceilan ,  donde  nacia  la  canela  que  lle- 
vaban á  Lisboa,  y  llegaron  á  Cochin  á  mediado  de  Di- 
ciembre. En  Cochin,  en  donde  se  cargaba  la  especería 
para  Portugal ,  hallaron  á  su  capitán  Hernando  de  la 
Torre  con  ciertos  compañeros ,  y.  dicho  capitán  le  dijo 
á  Urdaneta,  que  desde  su  llegada  á  la  India  el  gobernador 

I  ';  Argensola  áíce  que  Zamatra  (  ó  Sumatra)  se  llamaba  p?)r  lo» 
antiguos  Trapobana ,  Áurea  Chersoneso  ,  y  según  los  mas  curiosps 
investigadores  Ofir ,  dé  donde  Salomón  acumuló  opulencia  de  teso-*- 
ros.  —  Lib.  4.°, .pág.  i4i«  .      .  :• 

Oviedo  expresa  que  es  opinión,  el  que  Sumatra  s^a  la  Trapoba- 
na de  los  antiguos.  —  Segund.  part.  ,  lib,  20  j  cap.  '^34,  ¿íol.  6a  ^.y 
vuelto.  .  ,     .    !  .    .;  .  ' 

•Herrera  da  por  supuesto  que  Sumatra  es  la  Trapobana.-: — Des- 
cripción de  las  Indias  Ocidentalesr ,  pág.  5^..i-_D¿cad.  1  •*  ,  lib.  1  .**., 
cap.  4  ,  pág¡.  6..  -r-  Décad.  3.*,  l^b.  4  ,  cap.  l ."  ,  pág.  ^  l  lO. — -Dé^ 
cad.  4«*  5  lib.  5  ,  cap.  lo  ,  pág.  j^B  ,  de  donde  Salomón  sacó  tanto 
oro  para  enriquecer  el  templo. 

El  mismo  Herrera  dice  que  Áurea  Cbersoneso  era  la  tierra  que 

llaman  Malaca. Décad.  y.*,  lib.  i.** ,  cap.  6  ,  pág.  lo. 

Y  el  propio  Herrera  expresa  que  Ofir  se  cree  era  la  isla  Trapo-» 
baña  ,  de  donde  se  llevaban  á  Jerusalen  las  cosas  preciosas.  — 'Dé 
cad.  I.*,  lib.  i.°,  cap.  1.°,  pág.  a, 

3     Docxunento  núm.  a6. 


■e- 


158  VI AGES  AL  MALUCO. 

1 53 5.     lo  habia  recibido,  y  tratado  bien  á  él  y  á  los  de  sucom- 
----—=  pañía.  Después  llegó  una  orden  del  gobernador,  que  en- 
tonces estaba  en  Diu ,  mandando  que  les  diesen  embarca- 
ción para  pasar  á  Portugal  '. 
1 536'.  Cuando  llegó  la  orden  del  gobernador,  el  capitán  de 

z===:  Cochin  le  dijo  á  Hernando  de  la  Torre  que  se  aparejase 
para  partir ;  que  en.  la  nao  donde  él  fuese  no  llevase  mas 
que  cuatro  ó  cinco,  y  que  los  otros  se  embarcasen  en  las 
otras  naos;  lo  cual  no  les  desagradó  á  los  castellanos,  por- 
que recelaban,  que  yendo  todos  juntos  les  echasen  al  mar 
envueltos  en  una  vela,  ó  los  matasen  con  ponzoña  '. 
Cuando  arribó  á  Maluco  la  nao  de  Gonzalo  Gómez  de 
Espinosa,  y  la  tomaron  los  portugueses  prendiendo  á  toda 
la  gente,  mataron  con  ponzoña  á  un  geno  vés  que  iba  en 
la  nao,  porque  era  piloto  \ 

Los  castellanos  se  repartieron,  pues,  ea  tres  naos  por- 
tugiaésas  de  las  que  estaban  alli.  Andrés  de  Urdaneta  y  el 
piloto  Macías  del  Poyo  se  embarcaron  en  \<i  nombrada  San 
Roque,  cuyo  capitán  se  llamaba  Martin  de  Fretes ,  y  por- 
que les  concediesen  lugar  para  poner  los  bastimentos  que 
hablan  comprado  ,  dieron  50  ducados,  sin  tener  ellos  la 
llave.  Desde  que  salieron.de  Gilolo  hasta  su  llegada. á  Esr- 
paña,  sierapre  se- madi  tu  vieron  á  su  costa  ,  excepto  unos 
fardos  de  arroz ,  un  poco  de  pescado  y  unos  serafis  '^  que 
les  dieron  en  Cochin.  En  otra  nao  fue  el  niarinero  Fran- 
cisco de  Paris,  y  otros  dos  compañeros  que  murieron  en 
la  mar  sobre  el  cabo  de  Buena-Esperanza  ^. 

Hernando  de  la  Torre  y  cuatro  compañeros  quedaron 
en  Cochin  para  embarcarse  en  la  nao  nombrada  la  Gallér  ■ 
ga,  cuyo  capitán  era  pariente  del  conde  de  Castañeda;  y 
pudiendo  suceder  que  Hernando  de  la  Torre  falleciese  en 
el  viage,  ó  le  acaeciese  alguna  otra  cosa  que  le  impidiese 

I      Documento  QÚm.  s^6.        ...    . 

3      Tdem..  ,  ".  t  .d'd  .' .' 

-.   0     üacnrajernto  núm.  24.  '  *       ; 

■  )'  4     Un  Serafi  era  una  moneda  de  oro  <jue  raláaSoOmatavedí»»— - 
Documento  niim.  2.6. 

5     Documentos  núms.  2.Z  j  26. 


SEGUNDO   1>E    LOAISA.  I  59 

llegar  á  España,  acordó  enviar  con  Urdaneta  una  breve       i53&. 
relación  á  S.  M. ,  remitiendo  lo  demás  al  mismo  Urdaneta  ■ 

para  que  él  lo  expusiese ;  é  igualmente  escribió  una  carta 
á  S.  M. ,  donde  mencionaba  los  muchos  y  leales  servicios 
que  Urdaneta  le  habia  hecho  en  aquellas  partes  '*.j  ("•  u  /^ 
-  El  día  12  de  Enero  de  1536  partieron  de  Cochin  para 
Portugal  Urdaneta  y  Macías  del  Poyo  i  'ese  dia  dieron  la 
vela  cinco  naos  cargadas  de  especería ,  otras  dos  queda- 
ban cargando  para  salir  de  alli  á  ocho  dias ,  y  en  una  de 
ellas  se  habia  de  embarcar  Hernando  de  la  Torre.  En  él 
viage  de -Urdaneta,  antes  de  llegar  áS.  Lorenzo  ,  el  ca- 
pitán Martin  de  Fretes  dejó  á  las  otras  naos  por  ser  mas 
velera  la  suya.  El  30  de  Marzo  pasó  el  cabo  de  Buena- 
Esperanza,  de  donde  fue  á  reconocer  la  isla  de  Santa  Ele- 
na, en  la  que  fondearon  é  hicieron  aguada  "". 

La  isla  se  hallaba  en  latitud  S.  de  16°;  estuvieron  alli 
ocho  dias  y  tomaron  muchas  calabazas  verdes  para  comer, 
muchas  granadas,  naranjas  y  pescado,  con  que  se  refrescó 
mucho  la  gente ,  y  habia  puercos  y  cabras  monteses.  La 
-isla  era  muy  pequeña  sin  mas  extensión  que  cuatro  le- 
guas de  circunferencia,  y  en  ella  residia  un  hermitaño 
portugués,  sin  otra  ¿^nte  alguna  \  -     " 

Partieron  de  Santa  Elena,  y  siguiendo  su  viage  para 
Portugal,  llegaron  á  la  ciudad  de  Lisboa  el  dia  26  de  Ju- 
nio de  1536.  El  piloto  Macías  del  Poyo  tenia  en  la  caja 
de  su  compañero  Urdaneta  todas  ks  escrituras,  libros  y 
cartas;  y  cuando  desembarcaron  en  Lisboa,  el  guarda  ma- 
<yor  de  las  naos,  que  llegaban  de  la  India,  miró  muy  bien 
la  persona  de  Urdaneta,  y  después  registró  la  caja  donde 
bailó  en  un  porta-cartas  la  relación  y  la  carta  que  Her- 
nando de  la  Torre  enviaba  á  S.  M.;  el  libro  de  la  conta- 
duría de  la  nao  en  que  hablan  ido  á  Maluco;  otro  libro 
grande  de  Urdaneta;  unas  cartas  de  castellanos  de  su  com- 
pañía, que  quedaban  en  la  India  de  Portugal ;  los  papeles 


r     Documento  núm.  26.  .^■•  .  ■  ■■■■■• 

2  ídem.  ■:<  \  ^Si  .f.iXi¡i¿i  íuiut>í)'uooii 

3  Documento  mím.  2,6 r  'Za  ^mmt  oiatunu"  " ' 


1 6o  VIAGES  AL  MALUCO. 

1 556.  ®"  Si^®  tenían  asentadas  las  islas  de  Maluco ,  de  Banda  y 
=;;;=  otras,  cerrados  como  cartas  mensageras  para  conducirlos 
,con  mas  disimulo;  la  derrota  que  habían  hecho  de  Espa- 
ña á  Maluco ;  la  que  hizo  la  carabela  que  fue  de  Nueva- 
España  á  aquellas  islas,  con  otras  memorias  y  escrituras, 
todo  lo  cual  tomó  dicho  guarda  mayor  sin  quererlo  vol- 
ver, aunque  se  lo  pidieron  muchas  veces,  y  sin  auto  de 
escribano  sino  de  hecho;  diciendo  después,  que  lo  había 
remitido  á  la  ciudad  de  Ebora,  donde  estaba  entonces  el 
Rey  de  Portugal  \ 

-  Viendo  Urdaneta  aquel  proceder  descomedido  deter- 
minó ir  á  Ebora  á  quejarse  al  Rey,  y  llegado  allí  fue  de- 
recho á  ver  á  Luis  de  Sarmiento,  embajador  de  S.  M. ,  á 
quien  dio  cuenta  de  todo;  y  el  embajador  le  dijo  que  no 
tratase  de  hablar  ni  expresar  agravio  por  eso  al  Rey  de 
Portugal ,  sino  antes  bien  lo  mas  pronto  posible  se  pusiese 
en  seguridad,  y  fuese  á  hacer  relación  de  todo  lo  que  pa- 
saba á  S.  M.  para  que  resolviese  lo  que  fuese  servido;  lo 
cual  verificó  Urdaneta ,  tomando  luego  el  camino  para  Es- 
paña, y  dejando  en  Lisboa  una  hija  que  traía  de  Maluco, 
y  otras  cosas  °.  ''  -  ;    .      .  .>f;ir^ 

Mientras  que  Urdaneta  fue  á  Ebora ,  supo  el  Rey  cíe 
Portugal  que  él  y  Maclas  xlel  Poyo  habían  desembarcan- 
do en  Lisboa,  y  envió  por  ellos;  no  hallando  á  Urdaneta, 
llevaron  al  piloto  Maclas  del  Poyo  y  así  que  entró  en  la 
ciudad,  se  separó  de  los  que  le  conducían,  y  fue  á  la po- 
-sada  del  embajador  de  S.  M. ,  á  quien  dijo  qué  persona 
era,  y  que  iba  allí  por  mandado  del  Rey;  lo  cual  visto 
por  el  embajador,  le  aconsejó  se  ausentase  luego  para  que 
no  lo  prendiesen ,  y  le  dio  un  caballo,  en  que  se  trasladó 
-á  la  corte  de  España  ^  > 

.  ü  La  nao  S.  Roque,  en  que  había  ido  Urdaneta,  fue;ia 
primera  que  llegó  á  Lisboa;  le  siguió  la  otra  en  que; iba 
Francisco  de  Paris  '^í  y  la  última  fue  la  nao  Gallega,  en 

I     Documentos  mims.  2,4  y  3,6. 
a.     Documento  ni\m.  a  6. 

3  Documentos  niíms.  24  J  2^-  "^ 

4  Documento  núm.  33.  .,mj;  .  k,.-.  ...         • 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  l6l 

que  iba  Hernando  de  ]a_  Torre ;  cuyos  individuos  fueron  j  535. 
bien  recibidos  del  Consejo  por  estar  ausente  el  Emperador,  == 
que  desde  el  año  antecedente  se  hallaba  en  k  jornada  d& 

Túnez  \  ..  1....  ..'. 

§.  Vm.  'iq  ^Ki'ij!» 

Producciones  de  las  Malucas  y  de  otras  islas  del  grande 
Archipiélago  de  Asia.  (Documento  núm.  26.) 

Las  islas  Molucas  ó  de  Maluco  que  piroducian  clavo 
eran  Tidore ,  Terrenate ,  Motil ,  Maquian  y  Bachan ;  y 
en  ninguna  de  las  otras  muchas  islas  que  habia,  se  cogia 
esa  especería. 

Terrenate  estaba  en  latitud  N.  de  un  grado  escaso: 
cuando  habia  mucho  clavo ,  se  cogian  3  5  00  quintales  j  y  en 
esta  isla  tenian  los  portugueses  su  fortaleza. 

Tidore  estaba  en  latitud  N.  de  dos  tercios  de  grado: 
cuando  habia  mucho  clavo,  se  cogian  3000  quintales;  y 
en  esta  isla  estuvieron  los  castellanos. 

Motil  estaba  en  latitud  de  medio  grado:  cuando  habia 
mucho  clavo,  se  cogian  1000  quintales. 

Maquian  estaba  en  latitud  N.  de  un  tercio  de  grado; 
cuando  habia  mucho  clavo,  se  cogian  3500  quintales. ,     ^ 

Bachan  estaba  parte  de  ella  en  la  equinocial,  y  la  ma- 
yor extensión  en  la  banda  del  sur :  cuando  habia  mucho 
clavo ,  se  cogian  600  quintales. 

De  modo  que  en  las  cinco  islas,  el  año  en  que  habia 
mucho  clavo,  se  cogian  11,600  quintales  poco  mas  ó 
menos :  otros  años  solo  se  cogian  cinco  ó  seis  mil. 

Cuando  los  castellanos  llegaron  á  Maluco,  un  bahar 
de  clavo,  que  era  mas  de  cuatro  quintales,  valia  dos  du- 
cados, y  al  tiempo  en  que  partieron  para  España  costaba 
entre  los  indios  diez  ducados;  causando  ese  aumento  de 
precio  los  muchos  mercaderes  portugueses  que  iban  allá 
cada  año. 

Al  SE.  5°  S.  de  Maluco,  distantes  cosa  de  80  leguas, 

ú  r.ht  GJ2S  £'.)  aoibrii  2oJl.ooíjí..  i  obncíJD  ^onn  ni 

i    'Herrera  ,  D¿cad.  4'*j  üt*  5,",  ,  cap.  9  ,  pági  gaj")  ,  rioisjlb 


1 6a  VIAGES  AL  MALUCO. 

estaban  las  islas  de  Banda  en  4°  de  latitud,  y  produ- 
cían la  nuez  y  la  macla ;  un  año  con  otro  se  cogían  7© 
quíntales  de  nuez  y  i©  de  macía.  Un  bahar  de  nuez  va- 
lia allí  cinco  ducados,  y  uno  de  macia  siete  tantos  que' la 
nuez;  pero  el  bahar  pesaba  cinco  quintales,  porque  era 
mayor  que  el  de  Maluco. 

Al  E.  de  las  islas  de  Banda  había  muchas  islas ,  de  las 
cuales  llevaban  á  vender  á  Banda  algún  oro.  En  esas  islas 
nunca  estuvieron  los  portugueses  ni  castellanos,  y  solo  se 
trataban  los  indios  de  unas  con  los  de  otras. 

Entre  Maluco  y  Banda  estaban  las /j'/¿íi' ¿Z/? -¿^m/'o^ ,  que 
por  otro  nombre  los  indios  les  llamaban  Yaba  :  una  de 
ellas  era  muy  grande,  tenían  mucho  bastimento,  pocos 
árboles  de  clavo,  cuya  planta  llevaron  de  Maluco,  y  se 
hacían  allí  muchos  juncos  que  navegaban  por  aquellas 
partes. 

Al  E.  de  Maluco  estaba  la  isla  de  Batachina  que  los 
de  la  expedición  de  Magallanes  nombraron  Gilolo ;  se  ex- 
tendía desde  la  equinocial  hasta  3°  de  latitud  N. ;  tendría 
de  circunferencia  150  leguas;  por  la  parte  del  O.  corría 
N.  S. ;  junto  á  ella  estaba  Maluco ;  la  parte  del  O.  era  el 
Reino  de  Gilolo,  y  los  Reyes  de  Maluco  dominaban  en 
Batachina  y  otras  islas  comarcanas.  En  ella  había  muchos 
bastimentos  de  puercos ,  cabras ,  gallinas ,  pescado ,  arroz, 
vino  de  palmas,  cocos,  pan  de  palo,  y  de  esta  isla  se  pro- 
veían los  de  Maluco. 

j'i  Al  E.  de  Batachina  había  otras  islas  nombradas  los 
Papuas,  cuyos  naturales  eran  negros,  de  cabello  revuel- 
to como  los  de  Guinea,  y  todos  eran  flecheros.  Estas  islas 
de  Papuas  eran  muchas,  según  dijeron  los  indios,  y  de 
elks  llevaban  á  Bachan  poco  oro,  pero  fino. 
'  Al  NE.  de  Maluco,  distante  200  leguas  desde  3°  has- 
ta 9°  de  latitud  N. ,  estaba  un  Archipiélago  de  islas  muy 
juntas  descubiertas  por  una  fusta  de  portugueses. 

Al  N.  de  Maluco  en  5°  de  latitud  septentrional  esta- 
ba la  isla  de  Talao,  donde  los  castellanos  surgieron  con 
la  nao,  cuando  iban  á  Maluco. Los  indios  de  esta  isla  les 
dijeron,  que  al  E.  de  ella  había  dos  islas  nombradas Gíí///- 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  .^6% 

bú  y  Lalihuj    que    tenían    mucho   oro.    .  ..;j 

Al  NO.  de  Maluco,  desde  6°  hasta  io°.de  latitud  N.>_ 
estaba  la  isla  Bendenao  ó  Mindanao,  donde  nacía  la  car 
nela  :  había  mucho  oro,  y  se  pescaban  perlas  en  cantidad. 
Según  los  castellanos  tuvieron  noticia ,  cada  año  iban  á  con- 
tratar á  esta  isla  dos  juncos  de  la  China.  . . 

Al  N.  de  Bendenao  estaba  la  isla  de  Zebú  donde ,  se- 
gún los  indios,  había  oro  que  cada  año  iban  tos  chinos  á 
contratar. 

Al  NE.  de  Bendenao  tuvo  noticia  Tristan^de;  Taide, 
capitán  de  la  fortaleza  de  Maluco  el  añD;;de„i,^j34,  que 
había  una  isla  mujj  rica  de  ora,, y  dicho  capitán  apairejaba 
un  navio  para  enviarlo  allá.    ■  '  ,      ' 

Al  SE.  de  Bendenao  y  á  su  vista  estaba  la  isla  de  S an- 
guín, donde  dio  al  trabes  la  cara  vela  Santa  María  del  Par- 
ral, después  que  su  gente  mató  .al  capitán,  , y  luego  que 
se  perdió,  cayeron  los  indios  sobre  los  individuos  de  la 
nao ,  mataron  á  los  mas  de  ellos  y  prendieron  á  los  otros. 

Al  O.  de  Maluco  estaba  yin. Archipiélago  de  islas  lla- 
madas Célebes ,  cuyos  indios  iban  cada  año  á  Maluco  á 
vender  oro ,  aunque  en  corta  cantidad. 

Al  SO.de  Maluco. estaba  víW'ü  isla  grande  llamada  Tu- 
buzu  ,  donde  había  mucho  fierro  del  que  se  proveían,  to- 
das las  islas  de  aquellas  partes,  y  se  llevaba  á  la  Java, 
Tímor  y  Burney.  Andrés  de  Urdaneta  estuvo  en  esta  isla 
con  los  indios  de  Gílolo,  y  vio  que  todo  el  fierro  que 
vendían  era  labrado.  ,  íííijrrliwjgi  ó  i'i-oi  ob  ¿u-:i 

-  Al  O.  y  muy  cerca  de  Tubuzu  estaban  las  islas  de 
los  Mac  azares  y  donde  había  mucho  oro.  A  estas  islas  "fue 
extraviada  una  fusta  de  portugueses,  y  porque  se  unie- 
sen con  los  indios  de  una  de  aquellas  islas  para  ir  á  pe- 
lear contra  los  de  otra,  les  dieron  cantidad  de  oro,  de 
que.  tocó. á.cada.portugues  mas  de  300  ducados;  les  daban 
también  por  un  verso  diez  cates  de  oro,  que  eran  20  li- 
bras ;  pero  los  portugueses  no  quisieron  ..venderlos. .j)DX 
ningún  precio ,  y  siguieron  su  camino,  b  ?;j;Í2Í  zú  %<! 

Por  la  parte  delE.  de  la  isla  Tubuzu  y  junto  á  ella, 
estaba  xmz  isla  pequeña  llamada  Bangat/ ,'  en  la  cual  ha- 


164  VIAGES  AL  MALUCO. 

bia  Rey  que  tenia  mucho  oro  junto.  La  gente  era  muy 
guerrera;  dominaba  la  mayor  extensión  de  la  isla  grande 
y  otras  muchas  islas,  y  tenia  gran  trato  con  todas  aque- 
llas partes.  Andrés  de  Urdaneta  estuvo  en  esta  isla ;  á  su 
llegada  habia  muerto  la  Reina ;  en  cosa  de  cuarenta  dias 
que  se  halló  alli  mataron  mas  de  150  hombres  y  muge- 
res,  diciendo  que  era  necesario  para  que  acompañasen  á  la 
Reina  en  el  otro  mundo;  y  otro  tanto  hacían  cuando  mo- 
ría el  Rey. 

^  Al  S.  de  Maluco,  y  distante  como  60  leguas  de  Ti- 
dore, -estaba- una  isla  grande  llamada  Burú ,  que  tenia 
otras  islas  al  rededor.  Su  gente  era  para  poco ,  y  de  buena 
conversación,  y  en  la  isla  no  habia  mas  que  alimentos. 

-  Al  rededor  de  Maluco  habia  otras  muchas  islas  donde 
no  trataron  los  castellanos,  las  cuales  ofrecían  mucho  que 
descubrir  y  que  señprear.  v_ .. .-    .1m.¿í.-c.. 

l:\  th    'Oí;;»!'/:!.':  i   se'    ^-n'o?  ?olbfiÍ' ?oÍ  nmv; 

Comercio  que  ofrecían  las  producciones  de  las  islas  ante- 

-  ^  riores.  (Documento  núm.  26.) 
h  oOf-'!r;M  ;  ,     .     :, 

Los  portugueses  tenían  grande  utilidad  en  el  trato  de 
ia  especería,  pues  aunque  no .  condujesen  al  Reino  de 
Portugal  mas  que  5^00  quintales  de  clavo,  100  de  macia 
y  ,200  de  nuez  en  cada  año,  llevaban  anualmente  á  Or- 
muz  (que  estaba  en  la  entrada  del  mar  de  Persia)  mas 
de  60  quintales  de  clavo,  habiendo  años  que  expendían 
mas  de  lo©;  é  igualmente  vendían  mas  de  6 (^  quíntales 
de  nuez  moscada  y  mas  de  800' de  macia;  cuya  espece- 
ría'iban  á  comprar  mercaderes  moros  á  la  isla  de  Ormuz, 
dfe  áonde  la,  conducían  á  Arabia ,  Persia  y  Asia,  hasta  la 
-Tijrquía. 

:  Los  españoles  podían  llievar  de  Maluco  á  España  anual- 
mente 60  quintales  de  clavo  -,  y  habia  años  que  podían 
■conducir  mas  de.  1 1©,^  porque  los  árboles  en  algunos-  años 
cargaban  mucho  mas  que  en  otros. 

De  las  islas  de  Banda  podían  llevar  á  España  un  año 
con  otroi  800  quíntales  de  macia,  y  algunos  años  mas. 
- .'-  De  las  mismas  islas  de  Banda  podían  también  llevar 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  l6< 

un  año  con  otro  6©  quintales  de  nuez,  y  algunos  años  mu- 
cho mas. 

|En  Maluco  había  mucho  gengibre ,  que  también  se  po- 
día llevar  á  España  curándolo,  como  lo  conducían  los 
portugueses. 

En  Maluco  se  podía,  haciendo  trato,  recoger  la  ca- 
nela que  había  en  Bendenao,  y  conducirla  á  España,  aun- 
que se  ignoraba  qué  cantidad  sería. 

También  se  podía  hacer  de  Maluco  contratación  á  la 
Java  con  el  Rey  de  Dema  para  adquirir  pimienta,  por- 
que la  tenia  en  gran  cantidad :  aquel  Rey  era  enemigo  de 
los  portugueses,  tenia  noticia  de  los  castellanos  y  de  las 
guerras  que  estos  tuvieron  con  aquellos  en  Maluco;  por 
lo  cual  se  alegraría  de  ser  amigo  de  los  castellanos  y  de 
tener  contratación  con  ellos;  y  esta  se  podía  hacer  por  los 
bandaneses  que  navegaban  á  aquellas  partes ,  y  por  los  am- 
boneses,  que  tenían  muchos  juncos  en  que  poder  llevar  á 
Maluco  dicha  pimienta. 

Si  se  estableciese  contratación  en  Maluco  para  llevar 
á  España  todo  el  clavo  que  se  cogía  en  aquellas  islas ,  igual- 
mente que  la  nuez  moscada  y  la  macía  de  Banda  ,  por  ne- 
cesidad ocurrirían  de  todas  partes  para  su  compra  al  pa- 
rage  en  que  se  pusiese  la  contratación  ,  porque  no  había 
en  todo  lo  descubierto  especería  sino  la  de  aquellas  islas; 
ni  habría  año  alguno,  en  que  solo  de  clavo ,  nuez  y  ma- 
cla que  se  condujese  á  España ,  dejase  de  interesar  el  Rey 
mas  de  600©  ducados,  sin  contar  el  mucho  gengibre,  ca- 
nela y  pimienta,  de  donde  también  resultaría  mucho  ín- 
teres. ' 

Finalmente,  había  al  rededor  del  Maluco  muchas  is- 
las ricas ,  y  buenas  conquistas  de  tierras  de  gran  trato, 
ademas  de  la  China,  donde  se  podía  contratar  desd¿Maluco> 
':  iijaoj  hí  luq  ;  i^oí  orí  sb  '^  ^oi■í  h  •inmoi  fi:u>q 

ijpojlb  '. '    '■■  '^  J^l  .S83i.brjq  '.'oriob  übEiigü  *ir;:)Bíí 

'Al  odj.o  ?;)Wii}ó  roc'jíí'ji  hi/jfiüíov  m  "loq 


1 66  VIAGES  AL  MALUCO. 

§.    IX. 

Acaecimientos  de  las  naos  de  la  expedición  del  general 
Loaisa  que  se  separaron  de  la  capitana  Santa  María 
de  la  Victoria  en  el  discurso  de  su  viage  desde  la  Co- 
ruña  d  las  islas  Molucas. 

NAO  S.  GABRIEL  DEL  MANDO  DE  D.  RODRIGO  DE  ACUNA. 

Cuando  en  Febrero  de  1526,  estando  como  á  15  le- 
guas del  cabo  de  las  Vírgenes ,  mandó  el  general  Loaisa 
á  D.  Rodrigo  de  Acuña,  que  volviese  á  donde  se  hallaba 
el  patax  Santiago,  dijese  á  su  capitán  que  iban  á  Santa 
Cruz,  á  cuyo  puerto  procurase  dirigirse  lo  mas  pronto 
posible,  y  que  tomase  su  batel,  porque  lo  tenia  el  Patax 
y  no  habia  bateles,  pasaron  cinco  ó  seis.dias  antes  que 
D.  Rodrigo  pudiese  tener  dicho  batel;  y  yendo  en  él  para 
abordo  de  la  S.  Gabriel  10  ú  12  hombres  del  Patax  y  de 
la  nao  perdida  Santi  Spiritus,  se  querían  volver  algunos 
al  Patax,  y  D.  Rodrigo  no  quiso  '. 

Fue  la  S.  Gabriel  á  buscar  el  rio  de  Santa  Cruz:  cer- 
ca de  él  halló  á  la  nao  Anunciada  del  mando  de  Pedro  de 
;Vera,  que  dijo  haber  estado  encallado  cuatro  ú  cinco  ho- 
ras á  la  boca  del  rio:  las  dos  naos  anduvieron  bnrdeando 
tres  ó  cuatro  dias  sin  poder  entrar,  por  tener  viento  con- 
trario de  la  tierra.  Pedro  de  Vera  envió  al  tesorero  de  la 
Anunciada  áhablar  con  D.  Rodrigo ,  y  este  mandó  echar 
fuera  el  esquife  que  tenia  de  la  capitana  para  que  se  lo 
diesen  á  Pedro  de  Vera,  tomando  el  suyo  que  era  mas  pe- 
.queño  ^  ,  . 

.c).;i'D.  Rodrigo  con  su  nao  se  detuvo  por  alli  hasta  veí. si 
podia  tomar  el  rio,  y  de  no  lograrlo  bajar  por  la  costa  á 
hacer  aguada  donde  pudiese.  Pedro  de  Vera  le  dijo  que 
por  su  voluntad  ambos  buques  se  irian  por  el  cabo  de 

I      Documentos  núms.  lo  ,  t4  y   26. 
a      Documento  nüm.  i  o. 


SEGUNPO  DE  LOAISA.  1 6/ 

Buena-Esperanza ,  porque  los  bastimentos  se  consumían 
y  el  tiempo  era  adecuado  para  allá ;  pero  D.  Rodrigo  le 
contestó  que  no  tenia  agua ;  y  aunque  Pedro  de  Vera  le 
ofreció  cinco  ú  seis  pipas ,  D.  Rodrigo  no  determinó  ha- 
cer eso,  y  Pedro  de  Vera  arribó  en  demanda  de  dicho 
cabo  de  Buena-Esperanza  ^ 

Esperó  D.  Rodrigo  otros  dos  dias  para  entrar  en  el 
rio,  y  no  pudiendo  conseguirlo,  resolvió  ya  bajar  por  la 
costa.  Muchas  veces  tuvo  viento  para  volver  al  rio  de  San- 
ta Cruz  ;  pero  queria  buscar  agua,  y  fue  á  surgir  á  la 
bahía  de  los  Patos  que  estaba  en  27°  30'  donde  tomó  agua 
y  otros  refrescos "" . 

Llegó  alli  un  indio  con  una  carta  que  enviaban  unos 
cristianos ,  en  la  que  decian  haberles  noticiado  los  natu- 
rales del  pais,  que  estaba  alli  una  nao,  y  que  deseaban 
respuesta.  D.  Rodrigo  envió  al  contador  de  la  nao  para 
que  hablase  con  ellos,  y  á  los  tres  dias  volvió  con  un 
hombre ,  que  dijo  á  D.  Rodrigo  haberse  perdido  con  un 
galeón  de  los  de  la  expedición  de  Juan  Diaz  de  Solis  ^, 
diez  cristianos,  existiendo  cuatro  de  ellos  que  hicieron 
alli  su  asiento;  que"  mandase  bajar  la  nao  cerca  de  su  casa, 
que  distaba  15  leguas,  donde  le  darian  bastimentos,  y 
rescatarla  alguna  plata  y  metal  que  tenian  '*. 

D.  Rodrigo  fue  con  la  nao  al  puerto  donde  vivia  el 
cristiano ;  envió  á  tierra  al  contador  y  tesorero  para  asen- 
tarse en  una  casa  donde  rescatasen  con  los  indios ,  y  el 
clérigo  de  la  nao  fue  á  bautizar  á  algunos  hijos  que  ha- 
bía de  aquellos  cristianos  \ 

El  día  4  de  Mayo  de  1526  envió  D.  Rodrigo  el  ba- 
tel á  tierra,  para  que  el  tesorero  y  contador  metiesen  en 
él  todo  lo  que  tenian,  y  trajesen  un  cristiano  para  hacer 
con  él  la  cuenta  y  pagarle  lo  que  le  debían  de  bastímen- 

1  Doi-ümento  nútn.   I  o. 

2  Documento  ntím.  10. El  documento  núm.  11    dice  que  la 

baliía  de  los  Patos  está  en  28  grados  ,  y  el  12  en  a8  grados  y  medio. 

3  Documento  II. 

4  Documento  núm.  10. 

5  Documento  núm.  l  O. 


1 68  VI AGES  AL  MALUCO. 

tos ,  de  dos  arrobas  de  metal  y  dos  marcos  de  plata.  Vol- 
vía el  batel  con  ese  rescate  y  veinte  y  tres  personas ,  y 
cerca  de  la  nao  se  anegó ,  ahogándose  quince  hombres, 
entre  ellos  el  contador  y  el  tesorero  \ 

Al  otro  dia  sacaron  los  indios  el  batel  á  tierra :  por  la 
mañana  fue  allá  Alonso  del  Rio  ""  y  los  calafates  y  car- 
pintero, para  adobarlo,  en  lo  que  tardaron  cuatro  dias. 
Llevaron  el  batel  abordo,  y  dijeron  al  capitán  que  el  con- 
tramaestre Sebastian  de  Villareal  se  queria  quedar  alli,  y 
le  suplicaba  mandase  echar  su  ropa  en  tierra ,  á  que  con- 
testó el  capitán  que  en  hora  buena  \ 

Habia  diez  dias  que  ya  se  hablan  quedado  cosa  de 
nueve  hombres ,  unos  con  licencia  y  otros  sin  ella ;  y  es- 
tando el  capitán  disponiendo  el  envió  de  la  ropa  al  con- 
tramaestre ,  llegaron  los  mas  de  la  nao,  y  uno  á  uno  le  pi- 
dieron licencia  para  quedarse.  Entonces  el  capitán  mandó 
decir  Misa  para  sacramentar  á  un  enfermo  que  habia  abor- 
do; y  concluida,  dijo  á  toda  la  gente  que  ya  veian  el  mal 
proceder  de  los  otros  compañeros  en  quedarse  en  tan  mala 
tierra ,  y  que  los  que  querían  ser  servidores  de  S.  M. ,  lo 
jurasen  en  el  Altar  del  Sacramento ;  y  todos  juraron  servir 
á  S.  M.  con  todas  sus  fuerzas  '^. 

Llamó  el  capitán  al  maestre  y  le  mandó  hablar  con 
el  guardián  ,  carpintero  y  con  el  marinero  Morelos ,  con- 
cluyendo con  ellos  el  que  no  se  fuesen ;  al  mismo  fin  dijo 
al  sobresaliente  Francisco  Dávila,  que  hablase  con  uno 
llamado  Castrillo ,  y  el  capitán  lo  verificó  con  otros ,  de 
modo  que  terminaron  en  que  no  se  irian.  En  este  estado 
mandó  el  capitán  el  batel  á  levar  una  ancla  para  quedar- 
se sobre  otra  y  hacerse  á  la  vela ;  y  tomada  el  ancla ,  vio 

1  1)ociimento  núm.  lo. 

2  Alonso  del  Rio  era  maestre  de  la  nao  Santí  Spiritus  ,  y  en  la 
isla  de  S.  Mateo  se  habia  pasado  á  la  nao  S.  Gabriel.  Documento 
núm-  ID  ;  y  no  se  debe  confundir  con  Alonso  de  los  Rios  ,  sobresa- 
liente de  la  armada,  que  fue  en  la  capitana  y  sirvió  en  las  islas  Mo- 
lucas.  Documentos  núms.  14  >  20  y  3.6- 

3  Documento  niím.  10. 

4  ídem. 


SEGUNDO    PE    LOAISA.  1 69 

que  en  la  popa  del  batel  se  levantó  el  guardián  Miguel 
Ginovés,  y  con  un  machete  en  la  mano  dijo  que  bogasen 
abante,  y  se  fueron  con  el  batel  á  tierra.  El  dia  siguien- 
te por  la  mañana  tuvieron  diferencias  unos  con  otros ,  y 
volvió  el  batel  abordo ,  quedando  en  tierra  cinco  ó  seis 
hombres  '. 

Dio  el  capitán  la  vela,  dirigiéndose  hacia  el  cabo  Frió, 
y  estando  surtos  á  1 5  leguas  del  cabo  ,  un  día  antes  de 
amanecer  tomaron  dos  pages  el  esquife ,  sin  que  nadie  los 
viese ,  y  se  fueron  á  la  costa ,  donde  se  deshizo  contra 
las  peñas :  envió  el  capitán  cuatro  ó  cinco  hombres  á  tier^ 
ra  á  saber  de  los  pages,  y  les  dijeron  los  indios  que  se 
hablan  ido  tierra  adentro  '\ 

El  capitán  se  hizo  luego  á  la  vela ,  y  el  día  siguien^ 
te  por  la  mañana  mandó  subir  toda  la  gente  encima  de  la 
tolda ,  hizo  abrir  la  carta  de  marear ,  y  dijo :  Ved  aqui 
tres  caminos ,  el  uno  de  Buena-Esperanza  ,  el  otro  del 
Estrecho  y  otro  de  España;  tan  presto  me  hallareis  para  el 
uno  como  para  el  otro;  ved  cual  queréis  que  ,ton\ein.05^ 
diciéndome  cada  uno  su  parecer  ^.  i  ^4t>-i(Uiu::[ 

El  maestre  Alonso  del  Rio  dijo,  que  á  la  nao  no  se  lei 
había  redoblado  la  estopa,  que  la  jarcia  y  velas  no  esta- 
ban para  cumplir  el  viage,  que  las  velas  se  hallaban  ro- 
tas ,  y  que  no  había  aparejos  para  seguir  tan  larga  nave- 
gación. El  piloto  Juan  de  Pilóla  dijo,  que  la  jarcia  solía 
durar  siete  años  en  una  nao ,  que  aunque  las  velas  estu-!- 
viesen  rotas,  había  en  la  nao  cañamazas  y  si  no  holandas, 
que  la  nao  era  muy  buena,  y  que  otras  mas  ruines  na- 
vegaban. Los  mas  de  la  nao  acordaron  seguir  el  viage  de 
Maluco ,  los  otros  decían  que  no ,  y  estos  con  el  capitán 
resolvieron  ir  á  la  bahía  de  Todos  los  Santos  á  cargar  de 
brasil  ^ 

El  dia  i.°  de  Julio  entró  la  nao  en  dicha  bahía,  y  es- 
tando cargando  brasil ,  del  que  tenia  abordo  cuatro  híL"- 

1  Documento  núm.  i  o, 

2  Idenj. 

3  ídem. 

4  ídem. 
TOMO  V. 


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Í^O  VlAGÉS  Al  MALUCO. 

teladas,  lo&  indios  mataron  en  tierra  siete  hombres  de  los 
í^üé  estaban  cortando  de  ese  palo;  el  capitán  envió  al 
ma^éstre  y  á  dos  grumetes  á  saber  alguna  noticia  de  ellos; 
;^eróSáltando  los  grumetes  en  tierra,  también  los  mataron  \ 
2í  Saliü  luego  la  nao  de  la  bahía;  halló  á  su  boca  un 
cristiano  que  decia  haber  15  años  que  se  habia  perdido 
alli  con  una  nao  "" ;  tuvo  la  S.  Gabriel  tiempos  contrarios 
hasta  el  día  22  de  Agosto,  y  en  fin  de  Octubre  "  fue  á 
surgir  al  rio  de  S.  Francisco,  donde  halló  tres  galeones 
de  franceses,  de  los  cuales  fue  un  batel  abordo  á  enseñar 
la  entrada;  y  el  capitán  de  la  S.  Gabriel  mandó  hacer  sal- 
va á  aquellos  galeones  ^ 

La  nao  hacia  mucha  agua  y  no  podia  navegar  sin  ado- 
barla. Fue  á  ella  el  capitán  de  los  galeones  con  sus  maes- 
tros carpintero  y  calafate  j  hablaron  en  francés  con  D.  Ro- 
drigo, y  este  dijoá  su  gente,  que  tenían  pazcón  los  fran- 
ceses, y  que  ellos  les  darían  lo  que  fuese  necesario  para 
aderezar  la  nao.  A  los  dos  días  de  haberla  recorrido  lo  mejor 
que  se  pudo,  fue  abordo  un  batel  de  los  franceses  con  tres 
hombres,  llamaron  á  su  carpintero  y  calafate  que  los  ha- 
bían prestado  de  auxilio!,  y  dijeron  que  el  capitán  se  pre- 
sentase'^íLLli- %  •    c  j-'^^'i  ■-  --^  .--■-- ---     --  ■- 

-;/:  ;; :.'!'; ;':;:!  33  auísT  ¿GÍ  í>üp   ^a^^nlv  ía  jiíf^rrif!;,  r-iixi  ü  :  ^ 
_¡:)l-;  , Documento  núÉn.  10.  ..,"/, 

,  -a  Eb, el  Archivo  general  de  Indias  de  Sevilla ^  entre  los  papeles 
iraidos  del  de  Simancas  ,  legajo  3.°  de  los  rof  alados  ,  de  relaciones 
y  descripciones  ,'exist,eTaaa  relación  original ,  tbuy  mal  tratada  ,  que 
pTBSaató  á  S.  M.^^er  capitán  general  Diego  G-arcia  de  ^as  derrotas  y 
nftvegaGÍ|óa  que  lüzo  en  el  segundo  vi^ge  al  Rio  de  la  Plata  ,  desde 
su  salida  del  puerto  de  la  Corana^  el  dia  i5  de  Enero  de  iñzS; 
Cuy  Sí  relación  expresa  que  liabia  liecllo  qtro  viage  al  mismo  Rio  1 5 
áñoá'atfités  ,  y  que  se  le  hftbia  per  lido  una  carabela  ;  de  donde  se 
infiere; quíi'il  cnstiano.que  halló  D.  Rodrigo  de  Acuna  ú  la  boca  d,e 
la  bahía  de  Todos  los  Santos  en  iSzG,  y  que  habia  i5  años  se 
nabia  perdido,  allijOpti  una  nao  ,<  era  probableinente  individuo  del 
primar  Víage  de,  Diego  Q-arcía.    *  ^  V  V 

3^  TBi'ffh  ide' Octubre  qo^' expresa -íKjiú  €íl  Documeiito  númi.  10, 
parece  que  debe  ser  fin  de  Setiembre  ,  pues  el  Documento  núm.  11 
dice  que  el  dia  21  de  Octubre  lombardearon  los  buques  franceses  á 
la  nao  S.  Gabriel  en  aquel  puerto  ó  rio  de  S.  Francisco. 

4  Documento  núm.  lo.  .¿ii'»!)].     i 

5  ídem.  .iij'jLT      i. 

/  .Y  OMOT 


SEGUNPQ   DE    IjOAIJA.  I7I 

D.  Rodrigo  estaba;  enfemiQ;  en  su  cándara  y, el  Algua- 
cil entró  á  participarle  lo  que  decían  los  franceses ,  ex- 
presándole que  venían  de  nial:  aspecto.  Gomo  el  capitán 
tardaba,  dijeron  los  franceses  ¿no  se  quiere  presentar  ahi? 
El  sobresaliente  Francisco  Dávila  les  dijo ,  esperadle.  Se- 
ñores, que  se  está  vistiendo,  pues  bien  sabéis  que  se:  halla 
indispuesto.  Seguidamente  Dávila  instó  á  D.  Rodrigo  á 
que  saliese  á  ver  que  era  aquello;  y  verificándolo,  li?  di- 
jeron :  nuestro  Rey  tiene  guerra  con  vuestro  Emperador, 
y  por  lo  mismo  rendios,  ó  si  no  os  mataremos  y  corta- 
remos las  cabezas.  D.  Rodrigo  en  su  mal  estado ,  mand^ 
á  seis  ó  siete  marineros  que  entrasen  en  el  batel;  4  un 
criado  suyo  que  le  trajese  el  dinero  y  chifle  de  plata?  me- 
tiéndolos en  la  manga,  dijo  que  quería  ir  á  hacer  pacep 
con  los  franceses ,  y  entrando  en  el  batel  se  fué  *  sus  na- 
vios \  ! 

Los  de  la  nao  vieron  que  lo  metieron  dentro  á  él  y 
á  los  que  llevaba  consigo.  Seguidamente  empezarort  4 
lombardear  la  nao  con  mucha  presteza ,  y  enviando  nsL 
batel  armado  con  muchas  escopetas,  decían  los  qu^  v^iaa 
en  él  í>  ríndete,  ríndete,  marrano."  La  nao  estaba  muy  em*' 
pachada  y  tumbada  para  recorrerla ,  y  el  piloto  Ju^o  dé 
Pilóla  á  grandes  voces  dijo:  » adriza  nao',  y  mandando  á 
un  grumete,  que  desplegase  la  bandera  que  estaba  en  lá 
gabia ,  continuó  diciendo:  » España,  Espaíía."  El  batel  se 
acercaba  mucho  á  la  nao,  pero  hubo  lugar  de  pon$r  do^ 
falconetes  en  el  costado ,  y  el  piloto  dando  fuego  á  uno 
acertó  en  el  batel  y  mató  tres  hombres;  el  batel  sin  atra- 
verse  á  llegar,  retrocedió,  pero  después  volvió  <on: .mu- 
cha mas  gente  para  tomar  la  nao;  en  esto  el  piloto  dg" 
cia:  «muramos,  muramos  antes  de  ver  la  bandera  d§ ^e»^ 
paña  en  poder  de  franceses" ,  y  repitiéndola^  OUQ  ÚíQ^ 
los  hizo  volver  á  sus  navios  ',  ;  ni  -.  r  ^   m^ 

.En,  este  estado  notaron  que  el  capitán  I>.  RodfigQ 


1  Documento  mím.  i  o.  El  Documento  núm.    1 1  expresa  ,  cfue 
«sto  acaeció  el  Domingo  21  de  Octubre. 

2  Documento  niim.  i  o. 


I/íi  VIAGES   AL   MALUCO. 

daba  voces,  sin  que  entendiesen  lo  que  decía,  y  envió  un 
hombre  de  los  de  la  nao,  con  dos  franceses,  para  que  no 
tirasen  por  estar  haciendo  partido  con  ellos ,  pero  sin  em- 
bargo los  franceses  no  cesaban  de  tirar  lombardadas  á  la 
nao.  El  piloto  preguntó  al  marinero  ¿  qué  pedian  los  fran- 
ceses ?  y  contestó ,  las  cuatro  lombardas  gruesas,  los  lom- 
barderos,  el  piloto,  el  maestre  y  el  tesorero  :y  dijo  el 
piloto.  ¿  No  piden  mas  que  eso  ?  ellos  se  tomarán  lo  de- 
mas;  pues  decidles  que  queremos  morir  debajo  de  la  ban- 
dera, y  que  este  es  el  partido  qne  entendemos  hacen 
pero  el  marinero  no  quiso  volver  allá ;  expresó  que  te- 
nia asegurada  la  vida  con  unos  gentiles  hombres,  porque 
les  enseñase  lo  bueno  que  habia  en  la  nao ,  y  enviaron 
á  un  pagecito  del  capitán  con  la  respuesta  \ 

Mientras  estaba  el  page  en  esa  diligencia,  el  piloto 
cortó  los  cables  y  dio  la  vela  mareando  el  trinquete.  Sa- 
lió la  nao  fuera  de  la  barra  á  vista  de  los  franceses ,  y 
á  los  ocho  ó  nueve  dias  no  pudiendo  doblar  el  cabo  de 
San  Agustín  amanecieron  dos  de  dichos  galeones  cerca  de 
ella ;  estaba  la  nao  bien  apercibida  y  fue  sobre  ellos ,  pe- 
ro eran  navios  mas  veleros  y  se  le  huyeron.  El  maestre 
Alonso  del  Rio  mandó  llamar  toda  la  gente  arriba,  y  di- 
jo :  Señores,  ya  sabéis  que  nuestro  capitán  queda  en  po- 
der de  franceses,  y  no  podemos  vivir  sin  tener  dabeza; 
si  os  parece,  nombraremos  capitán  mientras  que  cobramos 
el  nuestro,  y  contestando  todos  que  era  bien,  nombra- 
ron por  capitán  al  piloto  de  la  nao  Juan  de  Pilóla  *. 

A  los  dos  ó  tres  dias  se  aproximaron  á  la  costa,  porque 
la  nao  hacia  mucha  agua,  y  cerca  de  tierra  hallaron  el 
mayor  de  los  tres  galeones  de  los  franceses.  La  mas  de  la 
gente  queria  que  se  fuese  sobre  él,  pero  el  piloto  y  el 
maestro  dijeron,  que  mas  valia  remediar  la  nao  que  bus- 
car con  quien  acabar  de  deshacerla;  que  su  parecer  era 
volver  á  la  Bahía  de  todos  los  Santos  para  carenarla ,  y  en 
efecto  se  dirigieron  á  ella,  y  entraron  en  dicha  bahía.  A 


I     Documento  núm.  I  o» 
a     ídem. 


SEGUNDO    DE    lOAISA.  1 73 

los  ocho  días  de  estar  alli  aderezando  la  nao,  llegó  á  re- 
jconocerla  un  batel  de  una  nao  francesa ,  y  luego  que  su 
gente  vio  que  los  habían  sentido,  preguntaron.  ¿  De  don- 
de era  la  nao?  Los  de  esta  dijeron  :  ¿de  donde  era  la  de 
ellos  ?  Contestaron  que  de  Francia ,  y  diciéndoles  que  se 
llegasen  abordo,  respondieron  que  por  la  mañana  \ 

El  día  siguiente  por  la  tarde  tuvieron  una  refriega 
con  la  nao  francesa  ,  en  que  murió  uno  de  los  españoles, 
y  salieron  estos  de  alli  haciendo  el  buque  mucha  agua. 
Con  tiempo  contrario  tuvieron  que  volver  á  Cabo  frió, 
donde  surgieron  y  se  detuvieron  dos  meses  para  adere- 
zar la  nao.  Se  hizo  á  la  vela ,  y  estando  á  i  o  leguas  á  la 
mar  continuaba  su  mucha  agua;  algunos  marineros  trata- 
ban de  arribar  á  tierra,  y  habiendo  acordado  lo  que  se 
debia  hacer,  resolvieron  ir  al  rio  del  Estremo ,  lo  que  ve- 
rificaron echando  todo  el  brasil  al  mar ,  y  dirigiéndose  á 
ese  puerto  *.  .¡jg  r.'.'.í!  I 

En  aquella  tierra  habia  indios ;  según  el  agua  que 
hacia  la  nao,  pareció  acertado  tomar  algunos  esclavos  pa- 
ra que  diesen  á  la  bomba,  y  á  ese  fin  rescataron  21  ,  ó 
2  2  indios  á  los  mismos  naturales  del  pais,  que  dieron  de 
buena  gana  cada  uno  por  dos  hachas.  En  este  estado  par- 
tió la  nao  de  alli  el  miércoles  de  ceniza  de  1527.  Su  der- 
rota fue  directamente  á  España ,  pero  sin  arribar  á  la  Co- 
ruña,  porque  presumieron  que  habria  franceses  en  la  cos- 
ta,  y  para  tomar  noticias  entró  la  nao  en  el  puerto  de 
Bayona  de  Galicia  el  dia  28  de  Mayo  con  27  castellanos, 
22  indios,  vizcocho  para  cinco  ó  seis  dias ,  y  tres  botas 
de  vino  ^. 

Toda  la  hacienda  de  S.  M.  llegó  buena  y  bajo  la  lla- 
ve del  Tesorero;  igualmente  la  de  D.  Rodrigo,  que  era 
bastante ,  y  algunas  cajas  y  ropa  de  marineros  que  ha- 
blan muerto.  La  nao  estaba  muy  comida  de  gusano ,  y  le 
hablan  cortado  muchas  ligazones  para  ver  por  donde  ha- 


1  Documento  núm,  lO. 

2  ídem. 

3  ídem. 


/ 


17^4  VIAGIS   Al    MALUCO. 

cía  el  agua  y  tomársela,  con  lo  cual  quedó  muy  débil;  y 
habiendo  tenido  los  jnarineros  y  gente  de  la  nao  entre  sí 
cuestiones  y  debates  -,  se  entregaron  al  Corregidor  de  Ba- 
yona cinco  persQn»ts  delia^uentes  '. 

Acaecimientos  de<  D.  Rodrigo  de  Acuña  y  de  los  que  que- 
y.daron  can  él  en  el  rio  de  San  Francisco  de  la  costa  del 

,/.}\Mrasil.  '   ■=    i     !       •-  aup  i!3  ^  ;,,j.>>ii-. 

■  Al  pa«o  que  los  franceses .  se  portaban  del  modo  di- 
<:ho  con  la  nao  San  Gabriel,  D.  Rodrigo  de  Acuiía  iba, 
como  queda  expuesto ,  en  ^1  batel  para  abordo  de  aque- 
llas naos,  y  estando  entre  ellas  y  la  San  Gabriel  empezó 
á  hablarles,  unas  veces  rogando  y  otras  reprehendiendo 
la  traición  ,que  hacian.  Ya  no  pudo  retroceder  á  su  nao 
por /estar  i  bajo  las  otras ,  y  él,  y  todos  los  capitanes,  pi" 
lotos ,  maestres ,  y  demás  sugetos  franceses  de  distincioB 
se  fueron  al  galeón  donde  juraron  tener  paz  y  amistad 
con  condición  de  que  D.  Rodrigo  diese  á  cada  nao  una 
bota  de  vino  y  un  barril  de  aceite.  Hecho  por  todos  un 
juramento  solemne ,  y  cuando  ya  los  querían  dejar  vol'- 
ver  á  la  San  Gabriel,  vieron  que  ésta  mareó,  y  que  es- 
tando fuera  del  puerto,  no  esperó  á  su  capitán  y  gente, 
sino  que  forzó  de  vela  "". 

Los  franceses  dieron  á  D.  Rodrigo  y  á  los  espaiíoles 
que  fueron  con  él ,  un  batel  con  una  vela ,  remos ,  y  dos 
hombres  suyos ;  y  siguieron  á  la  San  Gabriel  aquel  día 
con  su  noche  hasta  cerca  del  medio  dia  siguiente,  en  que 
la  perdieron  de  vista.  Ya  estaban  medio  muertos  de  ham^ 
bre,  sed,  y  de  bogar,  y  sin  poder  hacer  mas,  hallándose 
á  distancia  de  9  ó  lo  leguas  de  donde  habían  partido, 
dieron  con  el  batel  en  la  costa ,  y  se  dirigieron  por  tier- 
ra temiendo  de  hora  en  hora  ser  comidos  de  salvages; 
pero  llegaron  por  fin  gl  parage  donde  cargaban  de  bra- 
sil las  naos  francesas.  A  su  llegada  ya  se  habían  ido  las 


r      Documento  niim.  I  o. 
a     Documento  mím,  1 5. 


SEGUNDO  J>I,  LOAISA.  f  7$ 

dos  naos,  quedando  solo  el  galeón,  cuyos  individuos  los 
llevaron  á  su  bordo,  y  allí  estuvieron  30  dias  hasta  que 
completó  la  carga.  A  su  partida,  despojaron  al  capitán  D. 
Rodrigo  y  lo  dejaron  con  los  demás  jen  tierra  con  un  ba- 
tel sin  vela  ^  sin  pan,  agua >  mantenimiento  alguno  ni 
cosa  con  que  pudiesen  remediarse ;  y  el  galeón  se.  llevó 
tres  cables  y. tres  anclas  que  habia  dejado  aUi  la  San.  Ga- 
briel  \  ■  übfiob  •  .ii;u  C2  Y  ,  RsnuíitgrJVi  sb  oro 

En  ihedío  de  verse  tan  plerdidos  y  (Jué  con'  harto  tra- 
bajo solo  lograban  comer  algunas  frutillas  y  marisco,  lle- 
garon en  cosa  de  20  dias  á  una  isleta  nonibírada  San  Ale- 
jo, donde  hallaron  una  pipa^de  pan  mojado,  harina  dé  tri- 
go, un  horno,  y  anzuelos  con  que  pescaron  y  se  repu- 
sieron, porque  estaban  medio  muertos.  De  alli  pasaron  á 
Pernambuco,  donde  fueron  bien  auxiliados  de  lo  que  ne- 
cesitaban, hasta  que  llegó  la  armada  del  Rey  de  Pórtu*- 
gal  al  mando  del  capitán  mayol:  Cristobai  Jaquesir' y  re- 
mitiendo este  á  Portugal  una.  háo  cargada  de  brasil ,  su- 
plicó muchas  veces  D.  Rodrigo  á  dicho  capitán"  mayor 
le  diese  pasage,  por  el  cual  queria  pagar,  por  si  y  por  los 
suyos  el  valor  de  cien  quintales  de  brasil ,  pero  jamas  pu- 
do lograrlo  é  pesar  de  haber  interj[)uesto  el  rueg.o  de 
cuantos  sugetos  buenos  habia  \  -i* /r^j-'/O 

El  capitán  mayor  los  tenia  presos,  como  en  galeras, 
llevándolos  adonde  él  se  iba,  sin  que  les  sirviese  la  razón 
ni  la  justicia;  y  partiendo  de  alli  á  un  año  otra  carabela 
para  Portugal,  volvió  D.  Rodrigo  á  suplicar  miichas  ve- 
ces al  ,capitaiT  mayor  que  los  dejase- ir  en  ella',  pues- no 
habia  razón  para  tenerlos  presos::  pero  nunca  quisQj  ha- 
cerlo ni  tomar  consejo  sobre  el  asunto ,  hasta  qsue  sabién- 
dolo el  Rey:  de  Portugal ,  los  inandiQ  iedimir  de  aquella 
prisión  ,  y  dar  les  pasage  y  buen  trato,  siejado  ala  sazón 
capitán  mayor  de  aquella  armada  Antonio  Ribeyro,  cah 
ballero  de  la  casa  del  Rey,  en  Noviembre  de  i^aS  \ 

01    .ülifJH   íG.!íl9riMr.)OV.Í        I 

I      Documento  núm.    l5.  .ai  .iniín  rJn'JínjJOOÍÍ      iv 

3.     ídem.  :  I  .^(ui/n  fcüipomoynd     '() 

3     ídem.  X   ,^     .     -u  i  ,  {¿   ¿iiujíi  8olní>aifac(T     / 


iy6  VIAGES  AL  MALUCO. 

.,,1. 

Nao  Anunciada  del  mando  de  Pedro  de  Vera. 

Se  dijo  en  el  extracto  de  la  navegación  de  esta  arma- 
da,  que  el  día  12,  de  Febrero  de  i§26  no  pudo  la  nao 
Anunciada  tomar  el  surgidero  en  que  se  hallaba  la  San 
Gabriel  en  la  costa  del  N.  de  la  boca  oriental  del  estre- 
cho de  Magallanes ,  y  se  salió  á  la  mar  donde  la  vieron 
andar  bordeando  '.  No  se  volvió  á  saber  de  ella  hasta  que 
D.  Rodrigo  de  Acuña ,  capitán  de  la  San  Gabriel ,  la 
^alló  cerca  del  Rio  de  Santa  Cruz ,  cuyo  puerto  no  lo 
pudieron  tomar  por  tener  viento  contrario  de  la  tierra. 
Propuso  Pedro  de  Vera  á  D.  Rodrigo  la  continuación 
del  viage  de  ambas  naos  á  los  Malucos  por  el  cabo  de 
Buena  Esperanza,  porque  los  bastimentos  se  consumían  y 
«1  tiempo  era  favorable  para  allá;  pero  D.  Rodrigo  no 
determinó  hacer  eso,  y  la  Anunciada  arribó  en  demanda 
de  aquel  cabo  para  verificar  dicho  viage  ella  sola  '.  La 
Anunciada  iba  sin  piloto ,  que  ya  habia  muerto ,  sin  ba- 
tel, anclas,  ni  ayustes  ^  y  quedó  ignorado  su  paradero. 

Patage   ó  galeón  Santiago ,  del  mando  de  Santiago  de 
Guevara. 

''  Habiendo  desembocado  el  estrecho  de  Magallanes  y 
entrado  en  el  mar  del  Sur  con  buen  tiempo  el  dia  i6  de 
Mayo  de  1526  la  nao  capitana  Santa  Maria  de  la  Victo- 
ria, la  Parral,  San  Lesmes,  y  patage  Santiago,  conti-^ 
íiuaron  estos  cuatro  buques  unidos  hasta  el  dia  i.°  de  Ju- 
nio, en  que  estaban  por  los  47.°  30'  de  latitud  S.  y  dis- 
taban unas  i^j  leguas  del  cabo  Deseado,  donde  los  dis- 
persó una  tormenta,  para  no  volver  á  reunirse  nunca  "*. 
-Cesó  el  mal  tiempo,  y  buscaron  los  del  patage  á  la  ar* 


1  Documentos  niíms.  lO  y  14» 

2  Documento  núm.  10. 

3  Documentos  núms.  I  I  y  I  5. 

4  Documentos  uüms.  9,  14»  aSy  26. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  1 77 

mada  '  pero  solo  vieron  á  la  nao  San  Lésmes;  creyeron 
que  las  otras  iban  delante ,  y  quedaron  afligidos,  porque 
siendo  pequeño  el  pañol  de  este  buque,  llevaban  su  pan 
en  la  capitana.  Eran  50  personas,  no  tenian  ya  mas  que 
cuatro  quintales  de  bizcocho  polvo  y  ocho  pipas  de  agua, 
sin  otra  comida  alguna,  y  se  consideraban  á  a. 200  le- 
guas de  la  primera  tierra  poblada  de  los  Ladrones  ,  don- 
de pudiesen  hallar  que  comer  '*. 

Determinaron  ir  á  proveerse  á  la  costa  que  el  capi- 
tán general  Hernán  Cortés  tenia  descubierta  y  poblada  á 
espaldas  de  Nueva  España  y  distaba  800  ó  1,000  leguas, 
á  donde  se  enderrotaron  con  la  mayor  diligencia  para  sa- 
lir  cuanto  antes  del  frió  que  tenian,  y  no  hallaron  pe- 
ces en  aquel  gran  golfo,  aunque  vieron  diversidad  de 
aves Cortaron  la  equinocial,  y  el  10  de  Julio  estan- 
do en  13°  de  latitud  N.  vieron  la  mar  llena  de  culebras 
grandes  y  chicas ,  toninas  y  otros  peces  de  que  ■  mataron 

algunos El  dia  1 1  avistaron  una  isla,  sin  poder  cer^ 

ciorarse  si  otra  tierra  que  veian,  era  también  isla  ó  tierra 
firme. £1  dia  1 2  recaló  el  buque  á  la  costa ,  donde  vie- 
ron humos  y  mucha  gente  que  se  dirigía  hacia  donde 
iba  el  patage ,  y  este  fondeó  á  un  cuarto  de  legua  de 
tierra.  _  Otro  dia  dieron  la  vela  buscando  puerto,  porque 
aunque  vieron  mucha  gente,  no  tenian  batel  en  que  po- 
der salir  de  á  bordo. El  dia  20  los  llamaban  de  tierra 

enseñándoles  una  bandera  blanca,  y  llegaron  á  una  isla 
pequeña,  que  llamaron  de  la  Magdalena,  donde  fondea^ 
ron.  —  Otro  dia ,  en  fin ,  volvieron  á  dar  la  vela ,  y  el 
25  de  Julio  surgieron  cerca  de  un  cabo  gordo  en  15  bra- 
bas sobre  arena  limpia  ^, tisd  nu  fioir.zí^q  ^  -yíjí  .;  i -j;i;5 
Se  hallaban  en  tal  estado;  que  coii venia  saliese  alguno 
á  tierra,  ó  que  diesen  con  el  patage  al  través,  y  acor- 
daron que  fuese  uno  en  una  caja  grande  llevada  á  la  cosi- 
ta por  el  oleage,  pero  bien  amarrada  con  cabos  cuyos 

I      Documento  nútn.  o. 

■     a     Documento  núm.  g. Herrera,  De'c.  3.*,  lib.  9  ,  cap.  5, 

pao;.  263. Oviedo,  segundjart. ,  lib.  20  ,  cap.  1 1,  fol.  29  vuelto. 

3     Documento  idem,y  Herrera  idem.—— Oviedo  ídem  ,  tol.-3o. 
TOMO   V.  Z 


1/8  VI AGES   AL    MALUCO. 

chicotes  quedaban  firmes  abordo  para  que,  si  se  volcaba, 
se  agarrase  el  hombre  á  ella  y  la  tirasen  del  patage;  y  que 
ese  individuo  llevase  tijeras,  espejos  y  cosas  de  rescate 
para  dar  á  los  indios,  porque  no  lo  matasen  y  comiesen. 
La  necesidad  y  peligro  de  este  recurso  movió  al  clérigo 
D.  Juan  de  Areizaga ,  que  eru  primo  del  capitán  Santia- 
go de  Guevara,  á  ofrecerse  á  ir,  pues  aunque  le  roga- 
ron no  lo  hiciese,  contestó  queria  exponerse  por  la  salud 
dé  todos ;  y  encomendándose  á  Dios ,  se  metió  en  la  caja 
en  calzas  y  jubón,  con  una  espada  \ 

A  media  distancia  del  patage  á  tierra  se  volcó  la  ca- 
ja. Nadaba  el  clérigo ,  y  juzgando  que  habia  menos  tre- 
cho á  la  costa,  se  esforzó  para  llegar  á  ella  ;  pero  se  can- 
só. Estaba  medio  ahogado,  cuando  se  animaron  á  irlo  á 
ayudar  cinco  indios  que  aunque  habia  marejada  se  echa- 
ron al  agua,  lo  sacaron  á  tierra  medio  muerto,  y  luego 
se  apartaron  de  él.  De  allí  á  media  hora  volvió  el  cléri- 
go en  sí,  se  levantó,  hizo  señas  á  los  indios  para  que  se 
le  acercasen  .y  en  lugar  de  aproximársele,  se  echaban  en 
el  suelo  y  abrazaban  la  tierra;  y  el  clérigo  creyendo  que 
aquello  era  señal  dé  paz  y  amistad,  hacia  lo  mismo.  En- 
traron luego  los  indios  en  el  agua,  sacaron  la  caja  y  un 
capacho  amarrado  á  ella  en  que  iban  las  cosas  de  rescate, 
y  lo  pusieron  al  lado  del  clérigo.  Este  quiso  darles  algu- 
nas de  fisas  cosas,  p¿ro  no  quisieron  tomarlas,  antes  bien 
le  hicieron  señas  para  que  fuese  con  ellos ;  estando  jun- 
tos, se  ciñó  el  clérigo  su  espada  y  fué  con  los  indios,  lle- 
gando uno  de  estos  en  la  cabeza  las  cosas  de  rescate  ". 
i-Rv:  Llegaron  á  un  valle  donde  perdieron  de  vista  al  pa- 
tage ;  y  luego  pasaron  un  cerro,  desde  el  cual  se  descu- 
brió una  gran  población  con  muchas. torres  y  florestas; 
cerca  de  ellasalieron  mas  de  20©  personas  á  mirar  al  clé- 
rigo ,  todos- arhiados  de  varas ,  arcos  y  flechas ,  y  delante 
iban  mas  de  12  milhombres  limpiando  el  camino  por 


,'¿   l      Herrera,  Décad.  3.*,  11b.  g  ,  cap.  5,  pág.  zb'S.—— Oviedo, 
se^und,  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  l  t  ,  fol.  00  y  vuelto, 
-  -a     Herrara  idem ,  pág.  264- i^r'iQviedo ,  ídem. 


SEGUNDO    DE    LOAISA.  1 79 

donde  pasaba.  Al  llegar  á  la  población  y  le  aguardaba  el 
Señor  muy  acompañado,  á  la  sombra  debajo  de  un  árbol, 
y  los  indios  que  lo  habían  sacadode  la  mar,  le  decían  por 
señas  que  aquel  era  el  Caziqué.  Siguiendo  el  clérigo  pa- 
ra el  pueblo ,  hablando  con  el  Señor  sin  que  el  uno  al 
otro  se  entendiesen ,  vio  hincada  en  tierra  una  cruz  de 
palo  con  la  que  le  saltaron  las  lágrimas  de  gozo ,  y  lle- 
gando á  ella  le  dijo  el  Señor  „Santa  Maria"  mostrándole 
la  cruz  con  el  dedo.  Supo  después  el  clérigo  ,  que  había 
nueve  años  que  los  cristianos  la  hablan  puesto  alli;  la 
adoró  de  rodillas  é  hizo  oración ,  mirándole  todos  atenta- 
mente '.  '■'*^ 

Concluida  por  el  clérigo  la  adoración  de  la  cruz ,  le 
llevó  el  Señor  de  la  mano  á  un  gran  palacio,  donde  le 
dieron  de  comer  carnes  guisadas ,  y  frutas ,  y  bebió  del 
vino  que  usaban  los  indios.  Después  de  la  comida  pre- 
sentó el  clérigo  al  Señor  todo  lo  que  traía  de  cosas  de 
rescate  y  las  recibió  con  mucho  placer ;  y  diciendo  <^ue' 
quería  volver  á  bordo  á  llevar  que  comer  á  los  que  esta- 
ban en  el  buque ,  mandó  el  Señor  que  tragesen  tres  ve- 
nados y  otras  muchas  provisiones,  con  las  cuales  quiso  ir 
él  mismo.  El  clérigo  desde  un  cerrillo  dio  voces  á  los  de 
á  bordo,  diciendo  que  era  buena  tierra ,  que  había  mucho 
que  comer,  y  que  estuviesen  alegres,  por  lo  que  los  del 
buque  dispararon  toda  su  artillería.  El  Señor  y  todos  los 
indios  cayeron  en  tierra  de  miedo ,  y  el  clérigo  los  le- 
vantó de  la  mano  riéndose ,  les  dijo  que  no  temiesen  ,  y 
por  haber  marejada,  no  pudieron  entrar  en  el  agua  y  se 
volvieron  al  pueblo.  Aquella  noche  le  dieron  al  clérigo 
bien  de  cenar ,  y  un  aposento  esterado  en  que  durmió  '. 

Al  otro  día  volvieron  á  la  costa  el  Cazique  y  el  cié-' 
rigo  con  mas  de  lo©  indios  ;  se  echaron  tres  al  agua,  y 
nadando  trajeron  del  patage  á  tierra  barrilles  vacíos,  y 
el  chicote  de  un  cabo  amarrado  á  otros  y  á  una  guinda-' 

1  Herrera,  De'c.  3.*,  11b.  9  ,  cap.   5.°,  pág.  264 Oviedo, 

segund.  part. ,  lib.  20 ,  cap.  1 1  ,  fol.  '(o  vueho  y  3 1. 

2  Herrera,  ídem,  cap.  6^  pág.  a&4' """í^viedo  ,  ídem,    fol, 
3r  y  vuelto. 


1 8o  VIAGES    AL   MALUCO. 

lesa,  que  todos  componían  750  brazas  de  largo;  el  ca- 
zique  y  el  clérigo  se  amarraron  en  tierra  al  cabo ,  y  los 
del  patage  dieron  el  otro  chicote  al  cabrestante  y  viraron 
hasta  que  llegaron  abordo ;  habiendo  ido  al  rededor  del 
Señor  y  del  clérigo  mas  de  500  hombres  á  nado  que  lle- 
vaban mucho  que  comer  en  los  barriles  y  sobre  las  cabe- 
zas, porque  eran  grandes  nadadores.  Entrados  en  el  pata- 
ge  se  hicieron  á  la  vela,  doblaron  el  promontorio  ó  ca- 
bo gordo  que  tenian  cercano,  y  fueron  á  surgir  delante 
de  la  población  \ 

El  dia  siguiente  se  desembarcaron  en  una  balsa  que 
formaron  los  indios ;  los  castellanos  hicieron  chozas  en  la 
costa  adonde  les  trageron  bien  que  comer  ,  y  con  el  Se- 
ñor fueron  a  palacio  el  clérigo ,  el  capitán  y  otros  seis 
allegados,  quedando  los  restantes  en  la  playa.  Era  gran- 
de la  multitud  que  salia  á  mirarlos ,  y  estuvieron  alli 
cinco  dias  bien  tratados  y  regalados,  porque  los  indios 
cantaban,  danzaban  y  hacian  cuantas  fiestas  podian  pa- 
ra alegrarlos.  El  Señor,  sin  decir  nada  á  los  castellanos 
habia  dado  aviso  á  un  Gobernador  cristiano  que  estaba 
en  una  ciudad  distante  23  leguas  de  alli,  y  al  cuarto  dia 
volvieron  los  mensageros ,  diciendo  que  el  dia  siguiente 
vendría  alli  un  cristiano.  En  efecto  al  quinto  dia  de  ha- 
ber salido  á  tierra  andaban  por  la  plaza  y  vieron  llegar 
mucha  gente  á  la  que  se  acercaron,  reconociendo  que 
venia  alli  un  cristiano  en  una  hamaca  que  traian  doce  in- 
dios y  era  el  Gobernador  de  aquella  tierra  '. 

El  Gobernador  recibió  muy  bien  á  todos  los  castella- 
nos ;  estos  le  dieron  cuenta  de  su  navegación ,  le  expre- 
saron su  deseo  de  saber  qué  tierra  era  aquella,  y  él  les 
dijo  que  aquella  era  tierra  de  la  Nueva  España ,  y  que 
diesen  gracias  á  Dios  que  los  habia  traido  á  ella  donde 
no  les  faltarla  nada,  con  lo  cual  se  retiraron,  y  habien- 
do sido  antes  bien  tratados ,  lo  fueron  mejor  de  alli  ade- 


1  Herrera  ,  De'c,  3^*,  libr.  g  ,  cap.  6.**,  pág.  2.64- '—  Oviedo ^ 
segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  11  ,  fol.  3i  vuelto. 

2  Herrera  ,  idem. Oviedo,  ídem  ,  fol.  3l  vuelto  y  3a. 


SEGUNDO    DE   I.OAISA.  l8l 

lante.  El  Gobernador  fue  de  parecer  que  el  capitán  San- 
tiago de  Guevara  fuese  á  Méjico  que  distaba  menos  de 
150  leguas,  dándole  guias  para  el  camino,  donde  D.  Her- 
nando Cortés  le  proveerla  de  todo  lo  que  necesitase ,  y 
que  entre  tanto  él  tendría  consigo  la  gente  del  patage  y 
la  regalarla ;  pero  el  capitán  se  hallaba  enfermo  de  modo 
que  creía  no  poder  llegar  vivo  ,  y  se  acordó  que  fuese 
á  Méjico  el  Padre  Juan  de  Areizaga.  Esta  ciudad  en  que 
estaban  se  llamaba  Macatán,  y  la  otra  donde  residía  el 
Gobernador,  Tecoantepeque  ' .  La  gente  del  patage  quedó 
haciendo  una  barca  para  seguir  su  derrota  \ 

El  dia  3 1  de  Julio  salió  el  Padre  Areizaga  de  Te- 
coantepeque ,  y  habiendo  llegado  á  Méjico  hizo  relación 
de  todo  á  D.  Hernando  Cortés,  quien  lo  recibió  y  trató 
muy  bien.  Casi  en  la  misma  ocasión  recibió  Cortés  or- 
den del  Emperador  para  que  enviase  los  navios  que  te- 
nia hechos  en  Zacátula  ,  á  buscar  la  nao  Trinidad  de  k 
armada  de  Magallanes,  que  habla  quedado  en  los  Malu- 
cos ,  y  que  se  juntasen  con  la  armada  que  llevaba  el  Co- 
mendador Loaisa,  procurando  noticias  de  ella  etc.  Tomó 
luz  Hernán  Cortés  de  que  se  podía  navegar  á  aquellas 
islas,  y  determinó  echar  al  agua  y  armar  para  enviar  á 
los  Malucos  tres  navios  que  estaban  construidos  ^  pero  el 
patage  que  habla  llegado  á  Tecoantepeque  con  Santiago 
de  Guevara,  no  pudo  seguir  el  viage,  porque  estaba  muy 
comido  de  la  broma  '*. 

Tsíao  San  Usmes  del  mando  de  Francisco  de  Hoces. 

Desde  que  en  el  mar  del  Sur  el  dia  i .°  de  Junio  de 
1526,  por  los  47°  30'  de  latitud,  y  distando  unas  157 
leguas  del  cabo  Deseado,  el  mal  tiempo  dispersó  las  naos 


1  Herrera  ,  Dec.  3.*,  lib.  9,  cap.  6 ,  pág.  2^4  y  265. Ovie-t 

do,  segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  1 1  ,  fol.  32. 

2  Documento  niím.    g. 

3  Herrera,  Décad.  3.*,   lib.  9,  cap.  9  ,  pág.   269  y    a^o. 

Oviedo  ,  segund   part.,  lib.  20,  cap.  12  ,  fol,  32  vuelto. 

4  Herrera,  Decad.  4^*  hbr-  1°}  cap.  6,  pág.  9. 


iSa  VI AGES  AL  MALUCO. 

del  mando  de  Loaisa ,  solo  los  individuos  del  patage  San- 
tiago vieron  á  la  nao  San  Lesmes  cuando  cesó  el  tem- 
poral; y  habiéndose  enderrotado  el  patage  á  la  costa  me- 
ridional de  Nueva  España ,  aquella  fué  la  última  noti- 
cia que  se  tuvo  de  la  San  Lésmes  '. 

No  obstante,  hay  una  corta  luz  por  donde  poder  in- 
ferir la  suerte  de  aquella  nao.  El  año  de  1772  salió  del 
callao  de  Lima  con  destino  á  Otaheiti  la  fragata  Magda- 
lena (alias)  el  Águila  del  mando  del  capitán  de  fragata 
D.  Domingo  de  Boenechea.  Recaló  á  aquel  archipiélago 
por  los  17^  32'  de  latitud  S,  donde  avistó  la  isla  que 
nombró  de  San  Narciso ,  y  desde  esta  para  Occidente  re- 
conoció la  isla  Noaroa;  la  que  nombro  de  San  Simón  y 
Judas ;  la  Erua  ;  la  Tepua ;  la  que  nombró  de  San  Quin- 
tín ;  la  Tabao;  la  Huaravá ;  la  Tepujoé  que  nombró  de 
todos  Santos ;  la  Mathea ;  la  Maitú ;  la  Teturoa ;  la  de 
Otaheiti;  la  Morea  ;  la  Tupuemanii;  la  Manua;  la  Ojai- 
ne ;  la  Orayatea ;  la  Tajaa ;  la  Porapora ;  la  Maurua ;  y  en 
los  23°  5  ¿5'  de  latitud  S. ,  la  isla  Oroybabay. 

Todas  las  islas  que  quedan  nombradas  desde  la  de 
San  Narciso  hasta  la  Mathea,  inclusive,  son  rasas,  com- 
puestas de  lengüetas  de  tierra  situadas  circularmente  y 
unidas  por  arrecifes  de  modo  que  cada  isla  forma  en  el 
centro  una  laguna;  ninguna  tiene  agua  y  sus  habitantes 
se  valen  Áq  cazimbas.  Estas  islas  peligrosas ,  otras  muchas 
de  este  archipiélago ,  las  Marquesas  de  Mendoza  etc.  eran 
incógnitas  en  tiempo  de  Loaisa. 

El  primer  descubridor  de  este  archipiélago  Pedro  Fer- 
nandez de  Quirós  en  1606,  no  estuvo  en  Tepujoé  '.  Vio 
^b  oin:;       .    .  -ip  ob2'<^ 

1  Herrera,  D¿c.  5.*,  lib.  9  ,  cap.  fí ,  páa;-  263.— —Oviedo,  se- 
segund.  part.  ,  lib.  20  ,  cap.  l  i  ,  fol.  acj  vuelto. Documento  nu- 
mero 20. 

3  Se  tuvo  á  la  vista  la  relación  del  viage  hecho  en  l6o5  y 
x6o6  ,  á  la  tierra  austral  é  incógnita  ,  esci'ita  por  Pedro  Fernandez 
de  Quirós  :  la  del  mismo  viage  por  Gaspar  Gonzales  de  Leza,  pi« 
loto  mayor  de  aquella  armada  ,  y  la  carta  de  los  Océanos  pacífi- 
co é  indio  ,  construida  por  el  gefe  de  escuadra  de  la  Real    armada 

D.  José  de  Espinosa   en  1 8 12  ,  corregida  en  1814. La  isla  Te- 

pujoé ,  según  los  individuos  de  la  fragata  Magdalena ,  tiene  ao  mi- 


SEGUNDO   DE  LOAISA.  1 83 

esta  isla  el  capitán  Cook  á  distancia  de  cerca  de  dos  le- 
guas el  día  8  de  Marzo  de  1769,  nombr-ándola  isla  de 
la  Cadena  '  y  la  vio  también  el  dia  13  de  Agosto  de 
1773  sin  haber  saltado  á  tierra  \  No  hay  noticia  de  que 
hubiese  estado  alli  ningún  cristiano  hasta  el  año  dé  1772 
en  que  reconocieron  la  isla  los  individuos  de  la  fragata 
Magdalena,  y  estos  hallaron  en  ííidia  isla; una  cruz  que 
manifestaba  mucha  antigüedad  *.  e)b  ü:jiíx1  mr^u'in  i;Í;¿íí.í 
Parece,  pues,  que  desde  la  situación  en  que  se  dis* 
persáron  las  naos  del  mando  de  Loaisa  el  dia  i.°  de  Ju- 
nio de  1526,  habria  corrido  la  San  Lesmes  hacia  las  Mo- 
lucas  por  una  derrota  algo  mas  directa  que  la  de  Loaisa 
y  que  la  de  Magallanes,  con  cuya  dirección  hubo  de 
perderse  en  la  isla  Tepujoé ,  y  los  náufragos  pondrían 
aquella  cruz. 

Nao  Santa  Mar  i  a  del  Parral  del  mando  dí[iy.  Jorge 
Manrique  de  ISÍdjera.  i'  ^  1  ab 

Habia  diez  meses  que  estaban  eri  Tldori  los  castella-*- 
nos  de  la  nao  Victoria,  cuando  en  Octubre  de  15  27  fue- 
ron á  aquellas  islas  unos  indios  de  las^  de  los  Célebes,  y 
dijeron  haber  oido  allá,  que  en  una  isla  llamada  Sanguin 
se  habja  perdido  una  nao  que  decian  ser  de  Castilla;  que 
los  naturales  habían  preso  á  unos  y  muerto  á  otros  de  los 
■que  venian  en.  ella;  que  hablan  robadora  artillería,  ha- 
cienda y  todas  las  dema^  cosas  que'  tenia;  y  que  después 
íAííi  C/L  \,Ti::q^  ri  vi;  zi'^JZTiiii'pz  ci  sa,  sjip  oiíi-q  ^  20iví:^í.  cOi> 

lias  de  largo  de  NU.  a  büi. ,  y  o, de  ancho  medio  ;  su  centro  esta  en 
latitud  S.  ly^  2.6'  por  longitud  de  256°  del  meridiano  de  Tenerife; 
es  la  que  eo  la  carta  citada  construida  por  el'Sr.  de  Espinosa  se 
nombra  isla  Glaain  ,  y  1^  sitúa  en  latitud  S.  ly"  36'  y  longitud  de 
iZq°  occidental  de  Cádiz. 

r  Primer  viage  de  Cook  ,  por  J.  Hawkesworth ,  Paris  1774, 
tom.  a.** ,  pág.  3l  I.  (Tsle  de  la  Clialne). 

2  Segundo  viage  de  Cook  ,  Paris  1 778  ,  tom.   1.°,  pág.  2q5. 

3  Consta  del  plano,  particular  de  la  isla  Tepuloéi^;-»  de  todos 
los  Santos,  levanfaclo  (igualm&nte  que  los  de  otras  islas  de  aquel 
archipiélago)  en  la  expedición  de  la  fragata  Magdalena  (alias)  él 
Águila  del  mando  de  D.  Domingo  de  Boenechea. 


184  VIAGES  AL  MALUCO. 

le  dieron  fuego  para  sacar  la  clavazón,  porque  de  otro 
modo  no  podían  aprovecharse  de  ella  ^  ^ 

Como  desde  la  separación  de  las  naos  en  el  mar  del 
Sur  el  día  i.°  de  Junio  de  1526  ,  no  habían  sabido  los  de 
la  capitana  el  paradero  de  aquellos  buques ,  deseaba  Her- 
nando de  la  Torre  (que  era  el  capitán  de  los  castellanos 
en  Tidori)  enviar  luego  á  saber  qué  nao  era :  pero  no 
tenía  ningún  barco  de  remos ,  se  hallaba  con  pocos  pa- 
raoles,  y  estando  los  portugueses  en  Terrenate  con  una 
fusta,  un  batel ,  un  bergantín,  dos  caravelas,  y  casi  do- 
ble gente  que  los  castellanos,  no  se  atrevió  á  desamparar 
la  tierra,  porque  entonces  los  portugueses  podrían  apode- 
rarse de  ella ,  y  esperó  á  que  se  acabase  una  fusta  que  se 
hacía  en  Gilolo,  y  unos  paraoles  que  se  construían  en 
Tidori  \ 

Concluidos  la  fusta  y  los  paraoles,  y  a  punto  ya  de 
partir  á  aquella  averiguación,  recaló  á  Maluco  en  Marzo 
de  1528  la  nao  nombrada  la  Florida  del  mando  de  Alvaro 
de  Sayavedra ,  procedente  de  Nueva  España  ^ ,  que  ha- 
-biendo  estado  en  la  isla  Zarragán  de  las  de  los  Célebes,  ha- 
lló allí  dos  gallegos  nombrados  el  uno  Romay ,  y  el  otro 
Sánchez ,  y  un  portugués  que  se  llamaba  Sebastian  de 
Porto,  cuyos  individuos  eran  de  la  nao  Parral,  y  los  in- 
dios los  tenían  por  esclavos.  El  portugués  huyó  para  la 
nao  de  Sayavedra;  éste  rescató  á  los  dos  gallegos  por 
-60  pesos  de  oro ;  á  los  tres  los  llevó  consigo  '*.  Llega- 
do Sayavedra  á  Maluco  dijo  que  venían  con  él  otros 
dos  navios  ,  pero  que  se  le  separaron  de  la  parte  de  allá 
de  las  islas  de  los  Ladrones,  sin  haberlos  visto  mas;  y  los 
tres  individuos  procedentes  de  la  nao  Parral  hicieron  la 
relación  siguiente  de  la  pérdida  de  dicha  nao  ^ 


I  Documento  núm.  1 4- 

a  ídem. 

>■■      3  ídem  Herrera,  De'cad.  4.*,  lib.  i.°,  cap.  6  ,  pág.  g. 

''',¡4  Documentos  l4j  25  j  y  Herrera,  Décad.  4.*",  lib.  l.°,  cap. 


5     Documento  núm(.'í4''  ,fT  añ  rv 


SEGUNDO    DE    tOAlSA.  iS^ 

Falsa  exposición  de  hs  marineros  de  la  nao  Parral. 

Sebastian  de  Porto  dijo  que  la  primera  isla  adonde 
llegó  la  caravela  en  que  iban,  fue  la  de  Bendenáo  y  puer- 
to de  Bizaya  en  el  archipiélago  de  los  Célebes,  (donde 
surgió  después  la  nao  del  capitán  Sayavedra),  y  enviaron 
á  tierra  el  batel  con  14  hombres  y  el  bachiller  Tarragona 
para  hacer  paces  y  amistad  con  los  indios,  á  fin  de  resca- 
tar algunos  bastimentos  de  que  tenian  necesidad  \ 

Que  en  tierra  fueron  los  indios  á  ver  qué  gente  era; 
se  abrazaron  «n  señal  de  amistad ;  el  bachiller  Tarragona 
les  dio  algunas  cosas  de  rescates ,  y  por  señas  quedaron 
en  que  al  dia  siguiente  vendrian  á  la  marina  con  muchos 
puercos  y  bastimentos ,  y  se  volvieron  con  el  batel  á  la 
caravela.  Que  el  bachiller  Tarragona  se  lo  contó  al  capi- 
tán D.  Jorge ,  y  los  dos  concertaron  aquella  noche  que 
por  la  mañana  fuese  á  tierra  el  mismo  bachiller  y  13  ó 
14  hombres  para  rescatar  el  bastimento  ,  á  cuyo  fin  fue 
en  efecto  el  batel ,  quedando  el  capitán  D.  Jorge  y  toda 
la  gente  de  la  caravela  muy  ,alegres  por  haber  llegado  á 
tierra  de  provisión  ^. 

Que  el  mismo  dia  á  cosa  de  las  diez  de  la  mañana 
fueron  abordo  cinco  canoas  grandes  cargadas  de  mucho 
bastimento ,  pero  todos  los  indios  traian  sus  arcos ,  fle- 
chas ,  lanzas  y  escudos ,  y  el  capitán  mandó  con  pena  de 
la  vida  que  ninguno  rescatase  nada.  Dijo  que  el  batel  en 
tierra  tomarla  los  bastimentos  mas  baratos  ;  previnieron  á 
las  canoas  que  se  fuesen ,  lo  que  verificaron  retirándose 
hacia  donde  habia  ido  el  batel;  y  quedaron  los  de  la  nao 
con  mucho  deseo  de  verlo  venir  por  la  grande  hambre 
que  tenian  '. 

Que  anocheció,  y  no  habiendo  vuelto  el  batel,  decian 
algunos  que  se  detenia  para  traer  mucho  bastimento  ,  y 


I     Documento  niim.  14. 
a     Documentos  núms.  14  y  a6. 
3     Documento  núm.  14. 
TOMO  y.  AA 


1 86  VIAGES  AL  MALUCO. 

Otros  sospechaban  que  le  hubiese  acaecido  algún  desastre 
con  los  indios.  En  esto  pasó  la  media  noche,  y  tiraron  dos 
ó  tres  tiros  por  ver  si  los  de  tierra  contestaban  de  algún 
modo ,  pero  no  respondieron ;  y  que  habiendo  estado  alli 
otro  dia  y  otra  noche  ,  el  batel  nunca  vino ,  y  creyeron 
que  era  perdido  \ 

Que  el  capitán  mandó  cerrar  los  pocos  bastimentos 
que  le  hablan  quedado  ,  lo  cual  visto  por  Sebastian  de 
Porto ,  y  temiendo  este  cierto  enojo  del  capitán  con  que 
lo  habia  amenazado  de  castigarlo  en  llegando  á  la  prime- 
ra tierra,  igualmente  que  al  hambre  que  lo  aquejaba,  re- 
solvió desamparar  la  nao,  diciendo  entre  si  que  mas  que- 
ría quedarse  en  aquella  tierra ,  con  esperanza  de  que  al- 
gún dia  iria  por  alli  algún  navio  de  Castilla  que  lo  to- 
marla ,  que  el  pasar  tanta  hambre  y  trabajo ,  y  que  asi 
lo  verificó  *. 

Los  otros  dos  compañeros  Romay  y  Sánchez  conta- 
ron lo  demás  que  acaeció  después  de  haber  huido  de  la 
nao  el  expresado  Sebastian  de  Porto.  Dijeron  que  al  otro 
dia  por  la  mañana,  mandó  D.  Jorge  dar  la  vela,  é  yendo 
en  vuelta  de  tierra,  vieron  muchos  indios  en  una  playa  á 
quienes  preguntaron  por  señas ,  del  mejor  modo  que  pu- 
dieron ,  por  su  batel  y  gente ,  y  que  contestaron  corrien- 
do la  mano  por  la  garganta  á  manera  de  cortar,  con  que 
dieron  á  entender  que  todos  eran  degollados.  Que  la  nao 
pasó  mas  adelante,  y  á  dos  ó  tres  leguas  de  alli  fondeó 
detras  de  una  punta,  donde  estuvo  cuatro  ó  cinco  dias  sin 
haber  ido  ninguna  canoa  abordo  '\ 

Que  ya  estaban  para  partir,  cuando  llegó  un  princi- 
pal de  aquella  tierra  con  dos  ó  tres  canoas  cargadas  de 
bastimentos ,  y  el  capitán  les  mandó  que  no  llegase  abor- 
do mas  que  una,  y  rescatarla  todo  lo  que  traian ;  que  los 
indios  lo  entendieron  y  verificaron  asi ;  y  rescatado  todo, 
se  fueron  á  tierra,  diciendo  el  principal  que  al  dia  si- 


t     Documento  BÚm.  14* 

2  ídem. 

3  ídem» 


SEGUNDO   DE    LOAISA.  1 8/ 

guíente  traería  muchos  puercos  y  bastimentos ,  y  que  en 
efecto  al  otro  día  por  la  mañana  fueron  abordo  otras  sie- 
te ú  ocho  canoas ,  y  por  el  mismo  orden  que  el  día  an- 
terior rescataron  lo  que  traían  '. 

Que  estaban  el  capitán  D.  Jorge  y  su  hermano  D. 
Diego  sobre  la  mesa  de  guarnición  de  popa,  haciendo  los 
rescates,  y  Bena vides  se  hallaba  echado  de  pechos  sobr^ 
ella ,  y  habiendo  casi  finalizado ,  los  indios  que  rescata- 
ban, tomaron  á  D.  Jorge  y  á  D.  Diego  por  las  manos  y 
piernas  y  los  echaron  al  mar  sin  que  volviesen  á  parecer. 
Que  los  indios  de  las  otras  canoas  empezaron  á  tirar  mu- 
chas flechas  enhervoladas,  piedras  y  otras  armas  que  traían; 
dieron  á  Juan  de  Benavides  con  una  flecha  por  los  pe- 
chos, de  lo  que  murió  aquella  noche ,  y  mataron  otros  dos 
hombres  enfermos  que  estaban  sobre  la  chimenea ;  que  los 
de  la  nao  no  sabían  que  hacer  ;  que  acordándose  un  lom- 
bardero  de  un  tiro  que  tenia  cebado,  le  dio  fuego  sin  apun- 
tar, y  los  indios  se  apartaron  un  poco,  y  que  cebó  luego 
otro  tiro  y  lo  disparó ,  y  los  indios  se  fueron  en  vuelta 
de  tierra  ^ 

Que  quedaron  todos  los  de  la  nao  desconsolados  por 
el  gran  desastre  de  haber  perdido  el  batel  con  14  hom- 
bres, el  capitán,  su  hermano,  y  otros  tres,  que  eran  19 
individuos;  y  empezaron  á  levar  el  ancla,  pero  siendo 
pocos,  no  la  pudieron  suspender,  y  largando  la  amarra  se 
hicieron  á  la  vela,  yendo  para  donde  el  viento  y  corrien- 
te los  quería  echar,  porque  no  tenían  piloto ,  marineros, 
ni  quien  supiese  disponer  el  velamen  ;  y  de  este  modo  al 
cabo  de  dos  ó  tres  días  llegaron  á  vista  de  una  isla  que  se 
llamaba  Sanguin;  y  estando  cerca,  vieron  una  playa  bue- 
na. Reflexionaron  que  una  noche  podrían  tener  un  tem- 
poral que  diese  con  la  nao  en  la  costa  y  lodos  se  perdie- 
sen ;  que  acordaron  encallar  la  caravela  en  aquella  playa 
de  Sanguin,  y  estando j'a  cerca,  saltó  el  viento  por  la 


t     Documento  Biím.  14. 
a     ídem. 


lS8  VIAGES  AL  MALUCO. 

proa  y  dio  con  ellos  al  través  en  unas  rocas,  donde  quedó 
la  cara  vela  sobre  el  costado  \ 

Que  los  indios  de  la  isla  fueron  luego  á  pelear  con 
ellos ,  pero  les  dispararon  unas  escopetas  y  tiros ,  y  hu- 
yeron. El  dia  siguiente  volvieron  los  indios  en  mayor 
número,  y  empezaron  á  batirlos  con  muchas  flechas,  pie- 
dras ,  lanzas ,  azagayas  y  otras  armas  ;  mataron  á  un  cria- 
do de  D.  Jorge  nombrado  San  Miguel  de  una  pedrada 
que  le  dieron  en  una  mejilla,  y  lo  echaron  al  mar,  y  los 
demás  se  retrajeron  á  popa  desalentados.  Entraron  los  in- 
dios en  la  nao ,  mataron  algunos  de  los  individuos ,  pren- 
dieron á  otros ,  y  tomaron  la  hacienda  y  demás ;  añadien- 
do, que  de  los  que  prendieron  habia  siete  ú  ocho  vivos, 
que  estaban  repartidos ,  y  algunos  vendidos  á  otras  islas '. 

Resolución  de  Hernando  de  la  Torre  capitán  de  los  cas- 
tellanos en  Tidori ,  y  descubrimiento  de  la  falsedad  an- 
terior. 

Luego  que  Hernando  de  ía  Torre  supo  los  expresa-» 
dos  acaecimientos ,  á  los  cuatro  ó  cinco  dias  de  la  llegada 
á  Tidori  del  capitán  Sayavedra,  mandó  armar  tres  parao- 
les  para  ir  á  buscar  en  aquellas  islas  los  dos  navios  que  ve- 
nían en  su  conserva,  y  la  gente  de  la  nao  Parral,  llevan- 
do dichos  paraoles  diez  hombres  castellanos,  de  los  cuales 
el  uno  era  Sánchez  y  el  otro  Sebastian  de  Porto,  porque 
sabían  la  lengua  de  dichas  islas ;  y  el  dia  de  Pascua  de 
Resurrección  de  1528  fueron  por  la  mañana  Sánchez  y 
Romay  á  pedirle  licencia  para  ir  á  buscar  en  un  lugar  de 
la  isla  de  Tidori  algún  bastimento ,  para  que  lo  llevase 
Sánchez ,  pues  habia  de  ir  en  los  paraoles ,  lo  cual  se  les 
concedió  \ 

El  mismo  dia  á  las  2  de  la  tarde,  muchos  indios  de 
un  lugar  de  la  isla  de  Tidori  que  se  llamaba  Mariecu  y 


I      Documento  núm.  14. 

2.     Documentos  núms,  14  y  25. 

3     Documentos  ídem. 


SEGUNDO  DE  LOAISA.  189 

estaba  en  frente  de  Terrenate ,  fueron  al  capitán  de  los 
castellanos ,  llevándole  presos  á  Romay  y  á  Sánchez  ,  en 
camisa  y  atadas  las  manos,  diciéndole  que  se  iban  huyen- 
do á  Terrenate.  Ellos  expresaron  que  nunca  habian  teni- 
do tal  pensamiento,  sino  que  iban  al  rededor  de  la  isla 
á  buscar  una  cabra;  y  el  capitán  creyendo  ser  asi,  por  ser 
recien  llegados  á  la  tierra  sin  conocer  sus  términos ,  y 
juzgando  que  los  indios  lo  habian  hecho  por  robarlos ,  no 
trató  de  averiguar  mas.  A  los  dos  dias  partieron  los  pa- 
raoles  á  su  comisión ,  y  el  mismo  Sánchez  en  ellos  ' . 

Pasados  cuatro  ó  cinco  dias  de  su  salida,  un  sobresa- 
liente de  la  armada  de  Tidori ,  que  habia  ido  en  la  capi- 
tana ,  llamado  Pedro  de  Raigada ,  fue  al  capitán  de  los 
castellanos  y  le  dijo,  que  durmiendo  Romay  en  su  posada, 
le  expresó  una  noche  que  si  guardase  secreto  le  descu- 
brirla algo,  y  que  habiéndoselo  prometido,  le  dijo  Romay: 
Habéis  de  saber  que  cuando  me  trageron  los  indios  te- 
nían razón,  porque  de  cierto  nos  Íbamos  á  Terrenate.  Rai- 
gada le  preguntó  ¿por  qué?  y  Romay  le  dijo,  es  vexdad 
que  en  Bizaya  tomaron  los  indios  el  batel  de  la  caravela 
con  toda  su  gente ,  pero  cuanto  hemos  dicho  del  modo 
con  que  se  perdió  después  la  caravela,  todo  es  mentira  ,  y 
sabed  que  Sánchez ,  Yo ,  Fernando  del  Hoyo ,  Juan  de 
Ola  ve  y  otros  cuatro  ó  cinco,  que  seriamos  todos  nueve 
ó  diez  compañeros ,  matamos  al  capitán  D.  Jorge ,  á  su 
hermano  D.  Diego ,  y  á  Benavides ,  echándolos  al  agua 
vivos ,  y  dándoles  lanzadas  al  borde  de  la  nao ,  y  después 
dimos  con  la  caravela  al  través  en  Sanguin,  donde  se  aca- 
bó de  perder ;  y  como  los  paraoles  que  van  á  buscar  y  res- 
catar los  castellanos  que  están  alli,  no  pueden  dejar  de  des- 
cubrir lo  que  hemos  hecho,  por  ese  temor^nos  íbamos  á 
Terrenate  "". 

El  capitán  de  los  castellanos,  oyendo  tal  indicio  y  juz- 
gando que  podia  ser  asi ,  mandó  prender  á  Romay  y  ha- 
cerle ciertas  preguntas  sobre  el  asunto,  todo  lo  cual  negó. 


I      Documento  Diím.  14. 

a     Documentos  números  14  y  í*^« 


1 9o  VI AGES  AL    MALUCO. 

diciendo  que  se  lo  levantaban  algunas  personas  que  le 
querían  mal,  y  en  esto  se  mantuvo  á  pesar  de  haberle 
aplicado  algunos  tormentos  y  tratos.  En  su  vista  el  capi- 
tán acordó  dejarlo  preso,  hasta  saber  de  Sánchez  la  verdad, 
y  mandó  luego  aparejar  un  paraol  que  fuese  á  dar  aviso 
á  los  tres  paraoles,  previniendo  que  prendiesen  á  Sánchez. 
El  paraol  los  halló  en  el  puerto  de  Zamafo ,  y  dio  á  los 
castellanos  las  cartas  que  llevaba;  pero  Sánchez  estaba  so- 
bre sospecha  de  lo  que  podría  ser  el  ir  el  paraol  á  dar 
cartas,  y  lu  ^go  procuró  salir  á  tierra  con  pretexto  de  una 
necesidad,  llevando  una  espada  en  la  mano,  y  no  volvió 
mas.  Los  otros  que  leyeron  las  cartas ,  empezaron  á  lla- 
marlo ;  pero  nunca  respondió ,  y  á  pocos  días  se  supo  que 
estaba  en  un  lugar  de  Terrenate  ^. 

Los  indios  de  los  paraoles  no  quisieron  pasar  adelante, 
porque  había  mucho  viento  y  mar ,  y  diciendo  que  los 
paraoles  se  perderían,  regresaron  al  puerto  de  Tidori  ". 
Los  castellanos  no  volvieron  á  enviar  á  rescatar  aquellos 
cristianos  de  la  nao  Parral  ^ ;  y  quedando  Romay  preso 
hasta  saber  la  verdad,  llegó  á  la  sazón  una  carta  de  las 
islas  de  los  Célebes,  escrita  por  un  flamenco  nombrado  Gui- 
llermo, expresando  la  pérdida  de  aquella  nao :  en  la  cual 
condenaba  á  estos  dos  gallegos ,  por  cuya  carta  y  demás 
indicios  dieron  á  Romay  tratos  de  cuerda,  con  que  le  hi- 
cieron confesar  lo  que  había  hecho.  El  portugués  Sebas- 
tian de  Porto  no  tenía  culpa,  porque  no  fue  del  motín ;  y 
el  capitán  mandó  que  Romay  fuese  arrastrado  y  hecho 
después  cuatro  cuartos,  lo  que  así  se  ejecutó  ^. 


1  Documento  núm.  14- 

2  ídem. 

3  Documento  núm.  25. 

4  Documento  núm.  2.6. Herrera  ,  Decad.  4-*  libr.  ^.",  cají. 

í).^,  pág.  47  __Oviedo,  segund.  part. ,  lib,  20  ,  cap.  29.,  fol.  5a. 


APÉNDICE 

DE  DOCUMENTOS  PERTENECIENTES 

A   LAS   DOS    EXPEDICIONES    HECHAS 

AL    MALUCO 

POR  EL  COMENDADOR  Fr.  GARCÍA  DE  LOAISA 

Y  POR  ALVARO  DE  SAAVEDRA. 


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APÉNDICE  '^^ 

DE  DOCUMENTOS  PERTENECIENTES 

A  LAS    DOS  EXPEDICIONES    HECHAS    AL    MALUCO 

POR    EL     COMENDADOR    FR.   OARCIA    DE  LOAISA 

Y  POR  ALVARO  DE  SAAVEDRA. 


Núm  L 

Memorial  presentado  al  Emperador  sobre  las  ventajas 
que  resultarían  de  establecer  en  la  Coruña  la  casa  de 
contratación  para  el  comercio  de  la  Especería  '.  (Arch. 
de  Ind.  de  Sevilla,  Leg.  i.°  papeles  del  Maluco  de 
15 19  á  1547).  ,: 

S.  C.  C.  M.  =  Las  causas  por  do  V.  M. ,  según  cumple  á 
su  servicio  en  lo  de  la  negociación  de  la  especeria ,  conviene 
asiente  la  casa  de  la  contratación  della  en  la  cibdad  de  la  Co- 
ruña, allende  del  ennoblecimiento  de  su  Reino,  y  aumenta- 
miento  de  sus  rentas,  son  las  siguientes. 

Primeramente  :  la  dispusicion  del  puerto  ser  el  mejor  que 
hay  en  todos  vuestros  Reinos,  y  mas  á  propósito  para  la  ne- 
gociación, asi  para  el  siguimiento  del  viage,  cuando  partan  las 
armadas  para  tomar  de  alli  su  derrota ,  como  para  tomarla  asi 
mismo  quando  vienen ,  les  es  á  menos  peligro  á  las  naos,  y  mas 
conveniente  á  su  navegación  y  derrota  que  traen,  que  otro 
ninguno ,  porque  desto  tenemos  experiencia  por  muchas  de  las 
naos  quando  vienen  de  Calicud,  venir  á  reconocer  á  esta  costa. 

Lo  otro ,  que  mandando  V.  M.  asentar  alli  la  contrata- 
ción ,  todas  las  naos  que  vienen  de  poniente  y  levante,  prin- 

I  No  tiene  fecha  ,  pero  debió  escribirse  luego  que  se  acabo  lá 
Junta  de  Badajoz  hacia  mediados  de  1 524  P"es  se  mandó  entonces 
dar  prisa  al  apresto  de  la  armada  para  el  Maluco  ,  y  que  se  pusie- 
se en  la  Coruña  la  casa  de  la  contratación  de  la  especería  sin  em- 
bargo de  la  coatradicion  de  Sevilla.  {Herr.  Véc  3.*  lih.  7,  cap,  5.°) 

TOMO   V«  B3 


194  VIAGES   AL   MALUCO. 

cipalmente  de  Flandes,  é  Ingalaterra,  y  Francia,  y  Alema- 
nía,  y  Escocia,  y  Dinamarca,  y  Noruega,  y  de  otras  muchas 
partes,  donde  es  principalmente  todo  el  gasto  de  la  especería, 
les  es  muy  mas  cerca,  y  mas  seguro  y  breve  el  viage:  man- 
dando V.  M.  asentar  alli  la  negociación ,  es  escusar  de  ir  por 
ello  á  Lisboa;  y  asentando  la  casa  en  el  Andalucia,  allende 
de  otros  muchos  inconvenientes  que  hay,  es  este  muy  gran- 
de :  porque  hallándolo  en  Lisboa  á  comprar  ,  no  pasarían  el 
cabo  de  Sant  Vicente  ,  donde  allende  de  ser  muy  peligroso  ,  y 
se  suelen  perder  muchas  naos ,  hay  tiempo  que  se  están  cuatro 
y  cinco  meses  que  no  pueden  doblar  el  cabo. 

Lo  otro ,  que  para  el  seguimiento  desta  negociación  V.  M. 
de  forzado  ha  de  mandar  hacer  muchas  naos  ,  y  reparar  y 
renovar  las  que  vienen  de  las  Indias  por  las  tornar  á  embiar 
de  la  propia  manera  y  orden  que  se  hace  en  Portugal ,  pues 
la  negociación  ha  de  ser  de  la  mesma  calidad :  y  para  esto  en 
parte  ninguna  no  hay  tal  aparejo  á  causa  de  los  muchos  mon- 
tes y  fierro  y  las  otras  cosas  necesarias  para  ello;  y  porque 
de  alli  lo  llevan  para  Portugal  y  Andalucía  para  hacer  las 
naos  y  se  hace  á  mucha  menos  costa  que  en  otra  ninguna  parte, 
y  las  cosas  que  son  menester  de  Flandes  é  Inglaterra  y  otras 
partes ,  las  tienen  mas  á  la  mano  y  de  mejor  precio. 

Lo  otro,  que  asentando  la  contratación  en  Sevilla  ó  en 
otra  qualquier  parte  del  Andalucia,  no  hay  manera  de  poder- 
se hacer  la  cantidad  de  naos  que  para  esta  negociación  convie- 
ne ,  ni  montes  para  ello  ,  y  las  que  se  hiciesen  costarían  dos 
tanto  mas  de  lo  que  costarán  en  la  Coruña ,  y  es  este  uno  de 
los  principales  gastos  de  las  armadas. 

Y  las  causas  por  que  no  se  puede  poner  la  negociación  en 
Sevilla,  es  por  la  ribera  ser  de  agua  dulce ,  y  con  los  grandes 
calores  se  cria  en  ella  mucho  gusano,  y  hacen  mucho  daño  á 
las  naos ,  y  antes  que  dalli  se  despachen  para  hacer  el  armada, 
salen  comidas. 

La  oira  causa  y  mas  principal  de  todas  és,  que  esta  nego- 
ciación y  navegación  y  trato  de  la  especería  para  el  bien  y 
pro  della,  es  necesario  se  negocie  y  navegue  con  naos  grandes 
por  muchas  razones;  porque  las  naos  pequeñas,  la  mucha  can- 
tidad de  mantenimientos  que  son  menester,  segund  el  largo  via- 
ge conforme  á  la  gente  que  la  nao  lleva ,  ocupa  la  mayor  par- 
te de  la  nao.  Lo  otro,  que  cargadas  las  cámaras,  y  quintaladas 
del  capitán  y  oficiales  y  marineros  ,  no  queda  lugar  en  que 
se  pueda  cargar  lo  del  armazón  ,  y  se  paga  tanto  de  sueldo  á 
la  gente,  como  de  la  nao  gruesa.  Por  las  causas  dichas,  y  otras 
muchas  que  para  ello  hay,  allende  de  la  seguridad  de  la  nave- 
gación ,  es  necesario  la  navegación  se  haya  de  hacer  con  naos 


DOCUMENTOS  DE  I-OAISA.  I95 

grandes  á  causa  de  la  mucha  carga  que  traen ;  y  porque  de 
mantenimientos  y  sueldo  de  gentes,  lleva  poco  mas  que  la  nao 
pequeña;  j  nao  grande  en  ninguna  manera  puede  subir  la  ri- 
bera de  Sevilla.  _  ^ 

Lo  otro,  que  la  especería  estando  en  Sevilla,  está  muy 
apartada,  y  no  conviene  á  la  negociación,  ni  despacho  della, 
sino  que  esté  en  puerto  á  donde  todas  las  naos  que  pasaren  de 
Unas  partes  á  otras,  tengan  la  compra  y  la  carga  y  descar- 
ga á  la  mano,  y  en  comprando  se  puedan  partir. 

Lo  otro,  y  que  es  harto  principal  y  de  provecho  ,  los  mu- 
chos mantenimientos  que  hay  en  la  cibdad  y  comarca,  y  de 
grand  barato. 

Allende  de  las  causas  sobredichas ,  á  navegar  la  especería  de 
la  Coruña ,  ó  á  navegalla  del  Andalucía  vá  mucho  en  el  riesgo; 
y  habiéndose  de  asegurar ,  costaría  mas  de  cuatro  por  ciento 
el  seguro  de  qualquier  lugar  del  Andalucía  que  de  la  Coruña, 
en  que  va  mucha  suma  de  dinero  por  año. 

Lo  otro  ,  que  estando  en  la  Coruña  el  especería,  es  como 
si  estuviese  en  Flandes ,  y  pues  allí  se  gasta  la  mayor  parte ,  y 
muy  poquito  en  levante,  es  bien  se  ponga  cuan  mas  cercano 
se  pueda  poner  de  aquella  navegación. 

Lo  otro ,  que  cuando  se  arman  las  naos,  estando  tan  juntas 
de  casa ,  no  tienen  lugar  los  capitanes  y  oficiales  de  llevar  nin- 
gunas mercaderías  defendidas  por  V.  M.  y  asentándose  la  ca- 
sa en  Sevilla,  pueden  poner  bajando  la  ribera,  qualesquier 
mercaderías  destas. 

Y  asimismo  quando  vienen  de  la  India ,  entrando  luego  en 
el  puerto  donde  ha  de  ser  la  descarga,  no  tienen  lugar  el  capi- 
tán ,  ni  la  compañía  de  sacar  cosa  ninguna  de  lo  que  traen; 
y  asentándose  la  casa  en  Sevilla,  subiendo  la  ribera  arriba ,  que 
suelen  tardar  i  í,  ó  20  días  pueden  sacar  todo  lo  que  quisieren. 

Y  pues  V.  M.  en  este  descubrimiento  mandó  tomar  por  su 
patrón  de  la  navegación  al  Bienaventurado  Apóstol  Sanctiago, 
por  cuya  intercesión  es  de  tener  que  Dios  deparó  este  descu- 
brimiento ,  es  razón  que  V.  M.  en  memoria  desto  ponga  esta 
contratación  en  lugar  donde  se  puede  seguir  beneficio,  y  la 
tierra  en  que  su  Santo  cuerpo  está,  sea  mas  noblecido  i  visi- 
tado. 


19^  VIAGES  AL  MALUCO. 

Núm.   IL 

Privilegios  que  concedió  el  Emperador  dios  naturales  de 
estos  reinos  que  armasen  navios  para  ir  al  Maluco  en 
la  armada  de  Loaisa.  (Arch.  de  Ind,  en  Sevilla ,  Leg. 
i.%  papeles  del  Maluco  desde  i$  19  á  1^^"/)^ 

1 522.  Don  Carlos  por  la  gracia  de  Dios,  Rey  de  Romanos  ,  é 

■  Emperador  semper  Augusto ;  Doña  Juana ,  su  Madre ,  y  el 
mismo  D.  Carlos  por  la  misma  gracia ,  Reyes  de  Castilla  ,  de 
León  ,  de  Aragón,  de  las  dos  Secilias  ,  etc.  etc.  =  Por  cuanto 
á  todos  es  notorio,  que  Nos  con  la  voluntad  que  siempre  ha- 
bemos  tenido  ,  y  tenemos  de  engrandescer  estos  nuestros  Rei- 
nos y  Señoríos,  y  enriquecer  los  subditos  y  naturales  dellos 
por  los  muchos,  y  grandes,  y  señalados  servicios  que  han 
hecho  á  Nos  y  á  los  Reyes  nuestros  predecesores  ,  é  á  nues- 
tra Corona  Real,  el  año  pasado  de  15 19  años  mandamos  ar- 
mar cinco  naos  ,  de  las  quales  fué  por  nuestro  capitán  general 
.*  Hernando  de  Magallanes  ,  caballero  de  la  orden  de  Santiago, 
las  quales  mandamos  bastecer  de  todo  lo  necesario  para  la 
gente  que  en  ellas  iba  por  tiempo  de  tres  años:  al  qual  man- 
damos que  fuese  á  las  islas  de  Maluco ,  y  á  otras  partes  donde 
hubiese  especería,  que  fuesen  dentro  de  los  límites  de  nuestra 
demarcación ;  para  la  orden  que  en  ello  habia  de  tener  le  man- 
damos dar ,  y  dimos  cierta  instrucción  por  la  cual  se  rigiese  6 
guiase.  E  como  quiera,  que  el  dicho  Hernando  de  Magallanes 
fálleselo  en  el  dicho  camino ,  los  capitanes  de  las  dichas  nues- 
'  tras  naos,  siguiendo  nuestro  mandamiento,  y  orden  hicieron 
su  viage  hasta  tanto  que  llegaron  á  las  dichas  islas  de  Malu- 
co, y  á  otras  que  son  en  nuestros  límites,  é  demarcación, 
donde  por  los  Reyes  é  Señores  dellas,  sabiendo  como  eran 
nuestros,  fueron  bien  recibidos  y  tratados  y  honrados,  é  á 
Nos ,  como  á  sus  Reyes  é  Soberanos  Señores ,  dieron ,  é  em- 
viáron  con  ellos  su  obidiencia .,  é  á  los  dichos  nuestros  capita- 
nes con  entera  voluntud  é  amor  ,  reconosciéndonos ,  como  di-^ 
cho  es,  por  sus  Reyes  é  Señores,  dexaron  é  permitieron  libre- 
mente contratar  la  dicha  especería  ,  é  cargar  las  dichas  naos 
de  clavo,  é  traer  las  muestras  de  todas  las  otras  especerías,  y 
droguerías ,  que  en  las  dichas  islas  é  tierras  hay ;  de  las  quales 
dichas  naos,  después  que  hicieron  vela  de  las  dichas  islas  de 
Maluco  para  estos  nuestros  Reinos ,  una  dellas  llamada  la  Vi- 
toria arribó  con  salvamento  al  puerto  de  San  Lucar  de  Barra— 


DOCUMENTOS  DB  LOAISA.  lOy 

meda,  y  otra  llamada  la  nao  capitana  que  venían  en  una  con- 
serva porque  hacía  agua ,  quedó  á  repararse  en  la  Isla  de  ,  ,  . 
...  la  cual  esperamos  en  nuestro  Señor  brevemente  traerá  en 
salvamento.  E  asimismo  esperamos  otra  nuestra  armada  que  al 
mismo  tiempo  mandamos  despachar  y  embiar  al  dicho  descu- 
brimiento con  todo  aparejo ,  para  que  los  navios  que  fuesen 
menester  hacerse  para  el  dicho  viage  ,  se  hiciesen  en  la  costa  de 
la  mar  del  Sur  de  Panamá ,  á  las  espaldas  de  la  tierra  firme, 
de  que  fué  por  capitán  general  Gil  González  de  Avila,  caballero 
de  la  dicha  orden ,  de  que  tenemos  relación ,  que  salió  de  la  di- 
cha costa  al  principio  del  año  pasado  de  15  21  años  con  siete 
navios  muy  bien  adrezados  é  bastecidos  de  todo  lo  necesario; 
c  conosciendo  la  grandeza  y  riqueza  que  hay  en  las  dichas 
islas ,  é  cuanto  importa  al  bien  destos  dichos  nuestros  Reinos, 
é  de  los  subditos  é  naturales  dellos  ,  que  prosigamos  la  dicha 
contratación;  como  quiera  que  teníamos  determinado  de  ha- 
cer una  gruesa  armada  para  ello,  pero  atendido  que  para  la 
buena  navegación  de  aquellas  partes  conviene,  y  aun  es  nece- 
sario ,  que  la  dicha  nuestra  armada  partiese  de  aqui  por  todo 
el  mes  de  Marzo  del  año  que  viene  de  1523  años  ;  al  presente 
por  no  embarazar  la  navegación  con  gruesa  armada ,  por  ser 
imposible  poder  hacerse  para  partir  en  el  dicho  tiempo  ,  con 
acuerdo  de  los  del  nuestro  Consejo  de  las  Indias,  habemos  acor- 
dado y  terminado  de  embiar  seis  naos  de  armada  muy  en  or- 
den ,  asi  de  artillería  é  municiones ,  como  de  mantenimientos, 
mercaderías  de  rescates ,  y  otras  cosas  necesarias  para  el  resca- 
te é  contratación  que  se  hace  en  la  dicha  especería.  Por  ca- 
pitán general  de  las  cuales  mandamos  ir  á  un  caballero  princi- 
pal de  nuestros  Reinos.  E  otro  si,  un  Gobernador  é  lugar  Te- 
niente general  nuestro,  para  que  quede  en  las  dichas  tierras,  é 
islas  de  Maluco  en  nuestro  nombre  ,  y  con  nuestro  poder  bas- 
tante ,  y  otros  oficiales  necesarios ,  asi  para  ir  y  volver  con  la 
dicha  armada,  como  para  quedar  con  el  dicho  nuestro  lugar 
teniente  general  en  las  dichas  tierras.  Y  porque  nuestra  inten- 
ción y  voluntad  siempre  ha  seydo  y  es  ,  de  hacer  merced  á  los 
subditos  é  naturales  destos  nuestros  Reinos  y  señoríos,  habe- 
mos tenido  y  tenemos  por  bien,  que  puedan  armar  en  la  di^- 
cha  nuestra  armada  cada  uno  de  ellos  por  si  ó  en  compañía, 
la  cantidad  ó  cantidades  que  quisieren,  é  por  bien  tovieren; 
é  para  ello  con  acuerdo  de  los  del  nuestro  Consejo  les  otorga- 
mos los  capítulos  siguientes. 

I."*  Primeramente,  por  hacer  bien  y  merced  á  los  dichos 
armadores  ,  é  porque  entendemos  que  asi  conviene  para  el 
bien  de  la  navegación  y  contratación  de  la  especería  y  buena 
venta  della,  y  por  otros  muchos  provechos  y  ventajas  que  en 


198  VI AGES   AL  MALUCO. 

ello  hallamos,  les  prometemos  de  asentar  y  que  asentaremos 
en  la  nuestra  cibdad  de  la  Coruña  la  casa  que  mandamos  ha- 
cer para  la  contratación  de  la  dicha  especería,  y  cosas  que  vie^ 
nen  de  la  dicha  India. 

a.'*  Iten.  Concedemos  y  otorgamos  á  todas  las  sobredichas 
personas  é  cualquier  dellas  ,  que  puedan  armar  y  armen  en 
esta  presente  armada ,  que  vá  á  las  islas  de  Maluco ,  é  á  otras 
cualesquier  islas  é  tierra  firme  descubiertas,  é  por  descubrir 
dentro  de  los  límites  de  nuestra  demarcación ,  las  cuantías  de 
maravedís  que  quisieren  é  por  bien  tuvieren,  agora  las  quie- 
ran poner  por  sí,  agora  en  compañía  de  otros;  é  concedemos 
á  los  que  asi  armaren  en  esta  armada,  que  puedan  armar  y 
armen  en  las  cuatro  otras  primeras  armadas  siguientes  que 
mandaremos  hacer  para  la?  dichas  islas  ,  é  tierra  firme  otras 
tantas  cuantías  de  maravedís,  como  armaren  é  pusieren  en  esta. 
3.°  Iten.  Les  concedemos  que  si  las  dichas  cuatro  armadas 
primeras  siguientes  después  desta,  ó  alguna  dellas,  mandare- 
mos crecer  en  mayor  armazón,  ó  cantidad  de  las  que  en  esta 
se  fornece  é  arma  ,  que  las  dichas  personas  é  cada  una  dellas 
puedan  fornecer ,  é  poner  en  el  dicho  crecimiento  sueldo  á  li- 
bra ,  respetado  por  lo  que  en  esta  presente  armada  pusieren, 
con  tanto,  que  los  que  asi  quisieren  fornecer  en  el  dicho  cre- 
cimiento, sean  obligados  á  lo  declarar  dentro  de  .  .  .  meses 
ante  los  del  nuestro  Consejo  que  entiende  en  el  despacho  de  lo 
susodicho,  ó  en  la  nuestra  casa  de  la  contratación  de  la  espe- 
cería ,  si  á  la  sazón  estoviere  fecha ,  é  puesta  en  orden  á  los 
nuestros  oficiales  della,  después  que  por  Nos  fuere  notificado 
á  dos  ó  tres  de  los  principales  armadores,  ó  á  sus  factores  en 
su  ausencia,  que  estovieren  en  la  dicha  nuestra  casa  de  la  con- 
tratación ,  ó  en  esta  nuestra  corte. 

4.*  Otrosí:  que  de  todo  lo  que  trajeren  esta  armada  y 
las  quatro  siguientes  venideras,  asi  de  especería  é  droguería, 
oro,  plata,  joyas,  perlas,  piedras  preciosas  é  seda  é  otras 
cualesquier  cosas  de  cualquier  condición  é  calidad  que  sean, 
hayamos  de  haber  por  nuestros  derechos  el  quinto  é  veintena 
parte  ante  todas  cosas,  el  quinto  para  Nos,  y  nuestra  corona, 
y  la  veintena  para  los  gastar  é  convertir  solamente  en  mante- 
ner y  curar  6  medicinar  las  personas  que  vinieren  enfermas 
en  las  dichas  nuestras  armadas  ,  é  se  recojieren  en  el  hospital 
ciue  para  ello  mandaremos  hacer  en  la  dicha  cibdad  á  se  curar 
dellas;  é  compiído  esto ,  en  otras  obras  pías  é  redención  de  ca- 
tivos, como  mejor  nos  paresciere  para  servicio  de  nuestro  Se- 
ñor, porque  él  enderece  y  guie  nuestras  armadas,  y  las  trai- 
ga en  salvamento,  é  con  bueno  é  próspero  viage;  é  porque 
la  dicha  veintena  la  dedicamos  para  obras  pías,  é  servicio  de 


DOCUMENTOS  DE  lOAISA.  Ip^ 

Dios,  queremos  que  se  saque  primeramente  de  la  dicha  arma^ 
zon    y  luego  el  dicho  quinto  pertenesciente  á  Nos. 

5.°  Iten.  Concedemos  á  los  sobre  dichos  armadores,  que  ar- 
maren en  esta  presente  armada  solos  ó  en  compañía  en  cuan- 
tía de  diez  mil  ducados  ó  dende  arriba,  que  puedan  poner 
cada  uno  que  asi  armadc  en  la  dicha  cuantia  en  una  de  las 
naos  de  la  dicha  nuestra  armada,  cual  ellos  quisieren,  é  en  las 
cuatro  venideras  ,  un  factor  suyo  propio,  con  tanto  que  sea 
subdito  é  natural  de  la  corona  destos  nuestros  Reinos  de  Cas- 
tilla é  León  é  Granada,  é  á  los  cuales  concedemos  ,  que  el  di- 
cho factor  pueda  estar ,  y  esté  presente  á  todo  el  rescate  que 
se  hiciere  ,  juntamente  con  los  nuestros  oficiales  que  en  las  di- 
chas armadas  enviaremos ,  é  firme  juntamente  con  ellos  en  el  li- 
bro del  armazón  lo  que  asi  se  rescatare  ,  é  contratare.  E  para 
que  esto  se  tenga  é  guarde,  asi  en  todas  las  cosas  tocantes  á 
los  rescates,  é  contratación  que  se  hiciere  en  cualquier  parte 
que  se  hagan ,  mandamos  al  nuestro  capitán  general  de  la  di- 
cha armada  é  oficiales  della,  que  asi  lo  guarden  é  cumplan,  é 
fagan  guardar  é  complir. 

6°  Iten.  Concedemos,  que  derrotándose  alguna  ó  algu- 
nas naos  de  la  dicha  nuestra  armada  de  la  compañía  de  las 
otras  por  temporal  forzoso,  que  en  tal  caso  do  quier  que  lle- 
gare la  tal  nao  dentro  de  nuestros. límites  é  demarcación,  pares- 
ciendo  al  nuestro  capitán ,  y  oficiales  de  la  dicha  nao  que  con- 
viene al  bien  del  armazón  rescatar  y  contratar  alli ,  lo  puedan 
hacer  ,  guardándose  en  ello  con  los  dichos  factores  la  orden  su- 
sodicha. 

7.°  Iten.  Que  después  que  en  buena  hora  las  dichas  nues- 
tras armadas  ,  ó  cualquier  dellas  sean  arribadas  á  las  dichas  is- 
las de  Maluco  ,  ó  á  cualesquier  otras  islas  6  tierra  firme  descu- 
biertas, c  por  descubrir  de  nuestra  demarcación,  en  el  rescate 
que  se  hiciere  ,  se  tenga  la  orden  susodicha  con  los  fatores  de 
los  dichos  armadores  ,  y  paresciendo  al  nuestro  capitán  gene- 
ral y  oficiales  de  la  dicha  armada,  que  conviene  para  el  bien 
de  la  dicha  armazón  enviar  á  otras  islas,  é  partes,  é  tierra  fir- 
me dentro  de  los  dichos  nuestros  límites,  alguna  ó  algunas 
naos  de  la  dicha  armada  á  contratar  é  rescatar ,  lo  puedan  ha- 
cer ,  á  los  cuales  mandamos  que  consientan  ir  en  ellas  á  los  fa- 
tores de  los  dichos  armadores  ,  para  que  sean  presentes  ai 
rescate  ,  y  á  todo  lo  demás  que  hicieren  y  contrataren  se- 
gund  dicho  es. 

8."  Iten.  Les  prometemos  que  luego ,  con  la  bendición  de 
nuestro  Señor ,  la  dicha  nuestra  armada  fuere  arribada  en  estos 
nuestros  Reinos ,  y  la  especería  y  droguería  que  en  ella  vinie- 
re puesta  en  la  nuestra  casa  de  la  contratación ,  le  mandare- 


200  VI AGES   AL   MALUCO. 

mos  poner  y  pornemos  precio  con  conformidad  de  los  sobre- 
dichos armadores,  é  que  aquel  mandaremos  sostener,  y  te- 
ner en  la  venta  dello ,  é  que  asi  como  se  fuere  vendiendo  de 
seis  en  seis  meses,  mandaremos  hacer  la  cuenta,  é  sacados 
primeramente  nuestros  derechos  ,  é  lo  que  debiéremos  haber 
por  la  parte  que  obieremos  puesto  en  la  dicha  armazón,  man- 
daremos acodir  á  los  dichos  armadores  por  la  que  pusieren  é 
debieren  haber  sueldo  á  libra,  é  por  la  presente  mandamos 
que  les  sea  acudido  libremente  ,  é  les  prometemos  que  por  cab- 
sa  ni  razón  alguna   no  les  será  detenido,  ni  embargado. 

9.°  Iten.  Por  mas  hacer  bien  y  merced  á  los  dichos  arma- 
dores, é  otras  cualesquier  personas  é  tratantes  que  vinieren  á 
la  dicha  cibdad,  de  cualquier  nascion  que  sean,  con  tanto  que 
sean  cristianos,  á  contratar  y  comprar  en  la  dicha  casa,  les 
concedemos ,  que  de  ninguna  cosa,  asi  especieria,  como  dro- 
guería ,  y  joyas  de  oro  y  plata  ,  y  perlas  y  otras  cualesquier 
cosas ,  de  cualquier  calidad  é  condición  é  natura  que  sean, 
que  vengan  de  las  dichas  Indias,  é  tierra  firme  en  las  dichas 
armadas,  á  la  dicha  nuestra  casa  de  la  contratación  ,  que  en 
ella  compren ,  no  paguen  otro  derecho  alguno ,  mas  del  sobre- 
dicho, puesto  caso ,  que  después  una  6  muchas  veces  la  tornen  á 
vender  dentro  de  la  dicha  cibdad,  porque  de  lo  que  asi  vendie- 
ren dentro  de  la  dicha  cibdad,  es  nuestra  merced  que  sean  libres, 
é  francos  con  la  paga  de  los  sobredichos  derechos ;  é  asi  mis- 
mo les  concedemos  que  lo  que  de  la  dicha  casa  sacaren  ,  ó  en 
ella  ,  y  en  la  dicha  cibdad  compraren,  siendo,  como  dicho  es, 
cosa  venida  de  las  dichas  Indias,  la  puedan  sacar  por  mar  é 
por  tierra  libremente,  sin  pagar  á  la  salida  otro  derecho  algu- 
no: esto,  asi  comprándolo  los  dichos  armadores  ,  como  otra 
persona  alguna  que  sea  cristiano  en  la  dicha  casa,  ó  dentro 
de  la  dicha  cibdad. 

10.  Otrosi  :  Que  el  oro,  plata,  joyas,  perlas  ,  piedras 
preciosas  é  seda  tejida  y  en  madejas,  y  otra  cualquier  cosa  que 
venga  en  las  dichas  armadas ,  que  no  sea  especieria  y  drogue- 
ría ,  de  que  por  la  calidad  dello  no  se  pueda  tomar  el  sobre- 
dicho derecho  de  quinto  é  veintena,  particularmente  en  ello 
mandaremos,  y  por  la  presente  mandamos  que  se  tasen  y  es- 
rimen y  aprecien  por  personas  escientes  y  expertas  en  ello, 
nombrados  por  los  dichos  nuestros  oficiales  con  conformidad 
de  los  dichos  armadores  ,  é  si  en  las  dichas  cosas  obiere  algu- 
na ó  algunas  que  por  razón  de  su  calidad  queramos  Nos  to- 
mar para  Nos  por  el  precio  que  fuere  tasado  en  cuenta  de 
nuestros  derechos,  6  valiendo  mas  en  parte  de  lo  que  obiere- 
mos de  haber  por  lo  que  posimos  en  la  dicha  armazón,  que 
lo  podamos  hacer ,  y  el  restante,  siendo  pagados  Nos  de  núes- 


DÓCITMEIÍTOS  DE  tOAlSA.    ^  20 1 

tros  derechos  primeramente  ,  7  de  lo  que  hobleremos  de  haber 
por  lo  que  en  la  tal  armada  hobieremos  fornecido,  el  pago  de 
lo  qual  tomaremos  en  las  dichas  Joyas  por  la  tasa  y  precio  que 
se  Jes  pusiere  como  dicho  es,  mandaremos  entregar  ,  y  por  la 
presente  mandamos  que  se  entregue  á  los  dichos  armadores. 
La  cual  dicha  tasa  y  entrega  de  las  sobredichas  cosas  promete- 
mos mandaremos  hacer  dentro  de  dos  meses  después  de  venida 
la  dicha  armada,  con  que  el  oro,  y  plata  que  viniere  en  pol- 
vo, ó  en  reales,  6  en  grano,  no  se  pueda  sacar  de  la  dicha 
<:asa  de  la  contratación  ,  salvo  que  dellas  se  lleve  luego  por 
los  dichos  nuestros  oficiales  ,  presentes  los  dichos  armadores  ó 
sus  fatores ,  á  la  nuestra  casa  de  la  moneda  de  la  dicha  cib- 
dad,  donde  se  amonede  é  labre,  é  después  de  amonedado,  res- 
cibidos  nuestros  derechos  é  parte  del  armazón  que  nos  cupiere, 
se  entregue  luego  á  los  dichos  armadores  ,  con  tanto  que  el 
dicho  oro ,  y  plata  no  lo  puedan  sacar ,  ni  saquen  fuera  de 
nuestros  Reinos,  é  Señoríos  en  oro ,  ni  plata,  ni  en  moneda 
amonedada. 

1 1.  Iten.  Les  concedemos ,  que  si  Nos  por  ganar  la  volun- 
tad de  los  Reyes  ,  y  Señores  de  las  islas  é  tierra  firme  descu- 
biertas, é  que  adelante  se  descubrirán,  para  que  la  gente  que 
fueren  en  las  dichas  nuestras  armadas,  y  allá  hubieren  de  que- 
dar contratando,  sean  por  ellos  favorecidos  y  bien  tratados, 
acordaremos,  é  nos  pluguiere  de  les  enviar  algunas  joyas,  y  co- 
sas de  las  de  acá  á  nuestra  costa  ,  fuera  de  lo  que  pusiéremos, 
é  armaremos  con  los  otros  armadores ,  que  lo  podamos  hacer; 
é  que  lo  que  los  dichos  Reyes  ,  é  sus  Gobernadores  por  razón 
de  lo  susodicho  nos  dieren ,  sea  asi  mismo  para  Nos ,  fuera  de 
la  dicha  armazón ,  ecebto  si  las  tales  dádivas  fueren  en  especie- 
ría ó  droguería,  porque  en  este  caso  por  hacer  merced  á  los 
dichos  armadores,  queremos  que  la  dicha  especiería  y  drogue- 
ría sea  para  la  dicha  armazón  ,  con  que  el  coste  de  lo  que  asi 
dieremos,  respetando  á  lo  que  acá  nos  costó,  se  ponga  en  la  di- 
cha armazón ,  y  heredemos  por  razón  dello  en  ella,  como  por 
lo  demás  que  en  ella  posimos.    '■'  -'-P  oqmt;ií  la  ,>  íií;Í,  >]?;í1 

12.  Iten.  Queremos  y -nos  píácé^'qtie  cualquier  ptéka  ó 
cavalgada,  que  hiciere  la  dicha  nuestra  armada,  é  las  cuatro 
siguientes  é  cualquier  nao  dellas,  sea  de  la  dicha  armazón  _é 
para  ella:  esto,  agora  con  la  dicha  presa,  ó  cavalgada,  ó  con 
alguna  cosa  della  se  haga  íiUa  algund  rescate,  agora  venga  en- 
teramente acá,  porque  asi  'la  dicha  presa  y  cavalgada  como  el 
rescate  que  con  ella  y  cosas  della  se  Wciere,  es  nuestra  vo- 
luntad que  sea  entera  y  complidamente  del  armazón ,  é  que 
<Jella  como  de  las  otras  cosas  rescatadas  hayamos  los  sobre 
dichos,  nuestros  derechos  en  la  manera-  ya  dicha  ,  é  la  parte 

TOMO  V.  ce 


202  ^  VIAGES   AL   MALUCO. 

que  nos  cupiere  en  ella  por  razón  de  lo  que  poslmos  en  el  ar- 
mazón, é  los  armadores  asi  mesmo  por  lo  que  hobieren  pues- 
to en  ella;  6  que  no  embargante  que  sea  presa,  ó  cavalgada,  ó 
rescate  fecho  con  cosas  della,  no  hayamos  de  haber  ,  ni  nues- 
tro capitán  general,  ó  particular  de  la  nao  que  la  hiciere,  otros 
derechos  demás  de  los  sobredichos  por  razón  dello,  aunque 
ú  Nos  é  al  dicho  capitán  nos  pertenesca ,  ó  pueda  pertenescer 
por  razón  de  ser  cavalgada  ó  presa. 

13.  Iten.  Concedemos  á  los  dichos  armadores  que  por  la 
parte  que  en  esta  primera  armada  pusieren  ,  puedan  en  ella 
y  en  las  cuatro  siguientes  tomar  los  compañeros  que  quisie- 
ren ,  é  hacer  con  ellos  nueva  contratación  á  su  voluntad  por 
la  dicha  su  parte  ,  é  que  cualquier  cosa  que  con  ellos  trataren 
é  ganaren  en  la  dicha  su  parte  ,  sea  suya  propia  ;  y  esto  mis- 
mo queremos  y  nos  place  que  puedan  hacer  cuanto  al  acre- 
centamiento, si  alguno  hicieren  en  las  dichas  cuatro  armadas, 
conforme  á  lo  que  está  dicho. 

14.  Otrosí:  Les  prometemos,  que  los  capitanes,  oficiales 
y  pilotos  é  otra  compaña  ,  ó  gente  que  fuere  en  esta  dicha  ar- 
mada y  en  las  cuatro  venideras,  no  ganarán  ningund  sueldo 
■í  costa  de  la  dicha  armazón ,  si  no  solamente  desde  el  dia  que 
la  dicha  armada  é  armadas  en  que  fueren,  hicieren  vela  hasta  el 
dia  que  tornaren  é  vinieren  á  la  dicha  nuestra  casa,  é  que  si 
Nos  por  algund  respeto  ó  cabsas  que  liaya ,  mandaremos  ha- 
cer algunas  mercedes  á  las  dichas  personas  que  en  ellas  fueren, 
será  á  nuestra  costa,  é  no  de  la  dicha  armazón. 

15.  Iten.  Les  aseguramos  que  por  razón  de  ningund  asien- 
to é  concierto  que  hayamos  fecho  ó  ficieremos  adelante,  no 
pediremos ,  ni  demandaremos  á  los  dichos  armadores ,  ni  ellos 
íios  pagarán  otro  derecho  alguno  de  ninguna  cosa  que  venga 
de  las  dichas  Indias,  é  tierra  firme  en  las  dichas  armadas,  mas 
de  los  sobre  dichos  veintena  é  quinto. 

16.  Iten.  En  cuanto  á  la  especieria  que  quedó  en  la  dicha 
India  de  la  armada  pasada,  de  que  fué  capitán  Fernando  de 
Magallanes,  al  tiempo  que  la  nao  Vitoria  partió  de  la  dicha 
India,  é  al  rescate  de  especiería,  é  otras  cosas  de  cualquier  ca- 
lidad que  sean,  que  antes  que  esta  nuestra  armada  llegue  se  ha- 
ya fecho,  y  á  otras  cosas  en  cualquier  manera  pertenecientes 
á  la  dicha  armada  primera ,  que  aquello  mandaremos  traer  en 
esta  presente  armada,  que  agora  vá  por  cuenta  é  Inventario 
particular ,  que  dello  traigan  los  nuestros  oficiales  que  vinie- 
ren en  ella  por  bien  de  concordia  de  los  armadores  pasados  é 
presentes,  queremos,  é  nos  place  que  la  dicha  mercadería  é 
rescate  que  pertenesclere  á  la  dicha  primera  armada  que  asi 
mandamos  traer,  que  fuere  en  especiería  6  droguería  y  seda, 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  2O3 

y  Otras  mercaderías  que  ocupan  carga,  se  haga  cinco  partes, 
é  que  las  tres  dellas  pertenezcan  é  sean  de  la  dicha  primera  ar- 
mada y  armadores  della,  de  la  cual  sacados  los  derechos  que 
conforme  al  asiento  que  con  ellos  mandamos  tomar ,  nos  per- 
tenescieren.  E  otro  si :  lo  que  dello  hubiéremos  de  haber  por 
la  parte  que  armamos,  el  restante  sea  precipuestO  de  los  dichos 
primeros  armadores  ,  é  las  otras  dos  partes  restantes  por  ra- 
zón del  fleyte  de  las  naos  en  que  viene  la  dicha  mercadería, 
pertenezca  y  sea  desta  presente  armada  ,  é  para  todos  los  ar- 
madores della  por  la  parte  que  cada  uno  pusiere,  en  lo  cual 
hayamos  los  mismos  derechos  de  quinto  y  veintena,  que  debe- 
mos haber  de  las  otras  cosas  desta  presente  armada;  é  manda- 
mos que  la  dicha  especiería  é  droguería  que  asi  trajeren  perte- 
nesciente  á  los  dichos  primeros  armadores ,  se  venda  en  la  di- 
cha nuestra  casa  juntamente  con  la  otra  especiería  que  en  la 
dicha  armada  viniere  por  la  forma  y  manera  ya  dicha;  y  asi 
como  se  fuere  vendiendo,  se  acudirá  á  los  primeros  armado-, 
res  sueldo  é  libra,  como  lo  hobieren  de  haber  en  la  manera 
sobre  dicha  ;  é  si  fuere  la  dicha  mercaduría  pertenesciente  á  la 
dicha  primera  armada,  é  oro,  é  plata,  perlas,  é  joyas,  é  otras 
cosas  que  no  ocupan  carga,  é  pueda  venir  en  cajas,  que  el 
diezmo  de  todo  ello  pertenezca  á  esta  presente  armada  por  ra- 
zón del  dicho  fleyte,  y  todo  lo  demás  restante  sea  de  la  di-, 
cha  primera  armada:  de  todo  lo  cual,  ante  todas  cosas  Nos. 
hayamos  nuestros  derechos  en  la  manera  que  arriba  dicha  es 
en  lo  de  la  especiería  y  droguería  :  y  esta  misma  orden  pro- 
metemos mandaremos  guardar  y  guardaremos  con  los  arma- 
dores desta  presente  armada  en  razón  de  los  armadores,  si  du-^ 
rante  el  tiempo  de  las  cuatro  siguientes  algunos  mandaremos 
rescebir ,  de  manera  que  la  dicha  su  especiería  y  cosas  de  res-, 
cate  que  allá  hobiere  ,  se  traerá  en  la  primera  armada  que, 
mandaremos  hacer  ,  después  que  hubiéremos  rescibido  Jos  tale^* 
armadores. 

17.  Iten.  Que  si  de  la  dicha  armada  pasada,  al  tiempo  que 
esta  llegue  á  las  dichas  islas  de  Maluco,  quedaren  algunas  mer- 
caderías della  por  rescatar  ,  que  del  día  que  esta  dicha  arma- 
da nuestra  llegue  en  adelante ,  no  se  pueda  hacer  rescate  algu- 
no con  ella  ,  antes  mandamos  que  la  que  hobiere,  se  entregue 
á  los  nuestros  oficiales  desta  presente  armada  ,  é  que  sea  del 
armazón  della  ,  los  cuales  lo  que  asi  rescibieren  lo  asienten 
particularmente  en  el  libro  del  armazón  desta  armada,  para 
que  acá  por  el  dicho  asiento  se  les  pague  de  la  dicha  armazón, 
con  mas  treinta  por  ciento  en  nombre  de  interese  de  lo  •  que 
acá  hobiere  costado. 

18.  y  esta  misma  orden  proraetemos  mandaremos  guardar 


2C4  ^  VIAGES   AL  MALUCO. 

é  guardaremos  con  los  armadores  desta  presente  armada,  aca- 
badas las  dichas  cinco  armadas  ,  cuanto  á  las  mercaderías  que 
dellas  en  las  dichas  tierras  quedaren  por  rescatar. 

19.  Iten.  Concedemos  á  los  íatores,  que  asi  en  la  forma  su- 
sodicha enviaren  los  dichos  armadores,  que  hayan  y  tengan  en 
la  dicha  armada  de  salario ,  é  caja ,  é  cámara  é  quintalada, 
otro  tanto  como  mandaremos  dar  á  cada  fator  de  los  nuestros 
que  fueren  en  cada  una  de   las  dichas  naos. 

20.  Iten.  Concedemos  á  los  armadores,  que  segund  la  for- 
ma y  orden  sobredicha ,  pueden  é  deben  tener  é  nombrar 
factor,  que  si  quisieren  que  el  factor  que  nombraren  para  ir 
en  esta  armada ,  quede  en  las  dichas  islas  ,  que  lo  puedan  ha- 
cer ,  é  que  con  él  se  guarde  la  orden  é  forma  susodicha  ,  asi 
en  el  contratar  é  rescatar ,  como  en  todo  lo  demás  tocante  á  la 
contratación;  é  que  si  aquel  muriere,  puedan  nombrar  en  su 
lugar  otro ,  é  lo  mismo  puedan  hacer ,  si  les  paresciere  que  les 
conviene  quitar  é  remover  aquel,  é  poner  otro  en  su  lugar,  lo 
cual  puedan  hacer  é  hagan  todas  las  veces  que  quisieren,  é 
vieren  que  les  conviene. 

21.  Iten.  Les  concedemos  y  prometemos  que  el  nuestro 
capitán  general,  ni  gente,  ni  otra  persona  alguna  que  vaya  en 
lá  dicha  nuestra  armada,  ni  en  las  cuatro  siguientes,  no  se  en- 
tremeterán á  rescatar  por  si,  ni  por  otras  personas  cosa  algu- 
na en  la  dicha  India  para  si  particularmente  fuera  de  la  dicha 
armazón ,  salvo  aquello  que  por  nuestras  instrucciones  le  fuere 
concedido  ,  é  al  tenor  c  forma  de  la  instrucción  que  Nos  man- 
daremos dar  al  dicho  nuestro  capitán  general,  é  oficiales  de  la 
dicha  nuestra  armada,  é  so  pena  de  la  nuestra  merced ;  é  mas, 
qtié  lo  qtie  én  contrario  rescataren  lo  haya  perdido  para  el 
armazón,  é  que  el  rescate  é  contratación  se  hará  solamente 
por  los  nuestros  oficiales  que  nombraremos ,  interviniendo  en 
ello  er  factor  ó  factores  de  los  dichos  armadores  en  la  forma 
susodicha,  é  no  en  otra  manera  só  la  dicha  pena. 

^22.  Iten.  Que  el  rescate  y  contratación  que  se  hiciere  en 
las"  dichas  Indias  de  joyas,  se  porná  en  la  dicha  armazón  á 
provecho  della,  é  que  aquellas  ni  alguna  dellas  no  serán  to- 
niadas  por  el  dicho  nuestro  capitán  general ,  ni  por  otra  per- 
sona alguna  por  el  tanto,  ni  en  otra  manera,  sino  que  todo 
quede  para  la  dicha  armazón  ,  é  venga  enteramente  en  bene- 
ficio deila  é  la  dicha  nuestra  casa. 

23.  Iten.  Porque  las  dichas  armadas  vayan  mas  favoresci- 
das  y-'  sean  mejor  miradas,  y  la  contratación  y  rescate  y  ven- 
ta de  la  dicha  especiería  se  haga  mas  á  provecho  de  la  dicha 
armazón,  tenemos  por  bien  que  todo  lo  que  se  comprare,  é 
vendiere,  é  contrataíe,  é  rescatare  se  haga  en  nuestro  nom- 


DOCUMENTOS  DE  L0AI8A.  20 5 

bre;  é  para  el  favor  é  buen  despacho  dello  mandaremos  dar 
las  provisiones  de  justicia  que  convengan  é  sean  necesarias. 

24.  Iten.  Porque  la  dicha  especieria  se  sostenga  en  un  pre- 
cio, como  arriba  está  dicho ,  mandaremos ,  é  por  la  presente 
mandamos,  que  toda  la  especieria ,  que  trujeren  los  capitanes  y 
oficiales,  y  toda  la  otra  compaña  que  viniere  en  la  dicha  ar- 
mada de  sus  cámaras  é  quintaladas ,  se  ponga  en  la  dicha  nues- 
tra casa  ,  juntamente  con  la  otra  especieria  que  viniere  en  la 
tal  armada ,  é  se  venda  por  la  orden  que  está  dicha. 

25.  Iten.  Que  toda  la  dicha  especieria  que  viniere,  se  ven- 
da por  su  orden,  asi  como  fuere  veniendo,  sin  que  se  entre- 
meta lo  de  la  una  armada  con  la  otra,  de  manera  que  hasta 
que  el  especieria  de  la  primera  armada  sea  vendida,  no  se  ven- 
da lo  de  la  otra ,  é  por  esta  orden  lo  de  las  otras ,  hasta  ser 
cumplidas  las  dichas  cinco  armadas ,  é  vendida  la  especieria  de 
la  armazón  dellas. 

26.  Otrosí:  Que  las  cosas  que  se  compraren  para  la  di- 
cha armazón ,  ó  mantenimientos  é  vituallas  necesarias  para  las 
dichas  cinco  armadas  ó  cualquier  dellas  en  cualquier  parte 
que  se  compraren  en  estos  nuestros  Reinos,  ó  fuera  dello s, 
agora  vengan  por  mar ,  agora  por  tierra ,  que  sean  libres  é 
francos  en  la  dicha  cibdad  de  la  Coruña  de  cualesquier  dere- 
chos pertenescientes  á  Nos,  ó  á  la  dicha  cibdad  de  la  Coruña: 
é  que  asi  mismo  que  las  naos  que  vinieren  á  la  dicha  cibdad 
para  ir  en  la  dicha  armada ,  ó  á  traer  mercaderías  para  ella, 
é  las  que  vinieren  de  la  dicha  India  cargadas,  sean  francas  é 
libres  de  anclage ,  é  otros  cualesquier  derechos  á  Nos  j  é  i  la. 
dicha  ciudad,  é  á  otro  cualquier  persona  pertenescientes  en  la 
dicha  cibdad  é  su  puerto ,  de  entrada  é  salida. 

27.  Iten.  Que  el  nuestro  factor  de  la  dicha  casa  terna 
cuenta  é  razón  con  cada  uno  de  los  armadores  ,  á  los  cuales 
ó  á  sus  factores  acudirá  con  todo  lo  que  hobiere  de  haber  des- 
pués de  pagados  nuestros  derechos,  é  acudirá  á  cada  uno  con 
todo  lo  que  hobiere  de  haber  sueldo  á  libra  en  la  manera  que 
dicha  es,  sin  que  para  ello  espere  otra  nuestra  carta  ni  man- 
damiento, lo  cual  por  la  presente  mandamos  que  asi  se  haga  é 
cumpla. 

28.  Iten.  Que  si  alguna,  ó  algunas  personas  ,  agora  sean 
nuestros  subditos,  como  extrangeros  é  naturales  de  otros  Rei- 
nos extraños ,  fueren  osados  ó  atrevidos  de  hacer  mal  y  daño 
á  las  naos  que  fueren  en  la  dicha  nuestra  armada  ó  alguna 
dellas  ,  que  en  tal  caso  constándonos  del  daño  que  fuere  fe- 
cho ,  é  de  las  personas  que  lo  hicieron ,  mandaremos  dar  car- 
tas é  provisiones  para  que  todos  los  bienes  de  cualesquier  da- 
nificadores ,  agora  sean  naturales  é  subditos  nuestros,  agora 


2o6  VI AGES   AL   MALUCO. 

extrangeros,de  los  que  estovieren  en  nuestros  Reinos  é  Señoríos, 
se  tomen  é  secresten ,  é  dellos  mediante  justicia ,  nos  satisfaga- 
mos Nos,  y  los  dichos  armadores  por  el  daño  ,  é  interese  é 
costas  que  se  hobieren  fecho  é  rescibido  las  dichas  nuestras  ar- 
madas; é  no  teniendo  los  dichos  danificadores  bienes  en  estos 
Reinos,  6  tobiéndolos  no  siendo  tantos  que  basten  para  satis- 
facer el  dicho  daño,  mandaremos  dar  cartas  de  amarcas  é  re- 
presarías contra  los  extrangeros  que  no  fueren  nuestros  subdi- 
tos é  naturales  por  todo  el  daño  é  costas  é  intereses  que  ho- 
bieren rescibido  las  dichas  nuestras  armadas ,  6  contra  nues- 
tros subditos  todas  las  provisiones  de  justicia  que  sean  necesa- 
rias. 

29.  Otro  sí :  Que  la  mercadería  é  dineros  que  los  dichos 
armadores  trujeren  á  la  dicha  nuestra  casa  para  poner  en  la 
dicha  armazón ,  é  el  rescate  dello  que  viniere  de  las  dichas  In- 
dias en  especiería  é  joyas ,  é  otra  cualquier  cosa  durante  el 
tiempo  que  fuere,  é  viniere  para  la  dicha  nuestra  casa,  y  es- 
tobiere  en  ella,  tenga  seguro  Real  nuestro  en  todos  nuestros 
Reinos  é  Señoríos  por  mar  é  por  tierra,  para  que  no  pueda 
ser  tomada  ni  embargada  ni  detenida,  ni  en  ella  fecha  eje- 
cución por  guerra  movida  ,  ni  por  mover  ,  ni  por  marca ,  ni 
represaría  ,  ni  por  otra  ninguna  debda  que  deban  los  dichos 
armadores. 

30.  Iten.  Que  si  Nos  dieremos ,  ó  pusiéremos  algund  impe- 
dimento á  cualesquier  de  las  dichas  cinco  armadas  para  que  no 
vayan  á  la  dicha  especiería,  que  mandaremos  pagar  á  los  dichos 
armadores  á  razón  de  veinte  por  ciento  de  todo  lo  que  hobie- 
ren puesto  é  gastado  para  la  dicha  armada,  sí  se  detoblere  por 
nuestro  mandado ,  y  mandaremos  tomar  las  mercaderías  ,  y 
todas  las  otras  cosas  que  estobieren  compradas  y  aparejadas 
para  la  dicha  armazón  para  Nos,  y  pagar  por  ellas  á  los  di- 
chos armadores  lo  que  paresciere  que  justamente  les  costare. 

31.  Iten.  Que  en  fin  de  las  dichas  cinco  armadas,  las  naos, 
y  artillería,  é  otros  aparejos  que  fueron  fechos  para  el  arma- 
zón dellas,  y  quedaren  como  cosas  pertenecientes  á  la  dicha 
armazón ,  se  aprecie  cada  nao  por  si  con  el  artillería  y  apa- 
rejos que  tobiere,  é  por  personas  nombradas  en  la  manera  so- 
bredicha, la  podamos  tomar  para  Nos,  é  no  la  queriendo  Nos, 
la  puedan  tomar  los  dichos  armadores;  é  si  Nos,  ni  los  dichos 
armadores  no  la  quisiéremos  ,  se  venda  en  almoneda  pública, 
é  por  lo  que  fuere  vendida  se  reparta  sueldo  á  libra  por  los 
dichos  armadores  ,  sacados  primeramente  nuestros  derechos,  y 
lo  que  nos  pertenesciere  por  la  parte  que  en  ella  pusiéremos; 
y  esta  misma  orden  mandaremos  tener  y  se  terna  en  las  naos, 
y  aparejos  de  las  naos  de  cada  una  de  las  dichas  cinco  arma- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  207 

das  que  no  estobieren  suficientes  para  seguir  el  dicho  viage. 

32.  Iten.  Que  mandaremos  dar  todas  las  cartas  é  provisio- 
nes de  justicia  que  hobiere  lugar ,  para  que  habiendo  especie- 
ría ó  droguería  de  las  dichas  nuestras  armadas  en  estos  nues- 
tros Reinos  é  Señoríos,  no  se  pueda  vender  otra  ninguna  en 
ellos  que  no  sea  nuestra. 

33.  Iten.  Que  ningund  extrangero,  y  no  natural  destos 
nuestros  Reinos,  pueda  entrar  en  la  dicha  compañía,  ni  ar- 
mar en  las  dichas  armadas  sin  nuestra  espresa  ni  especial  li- 
cencia é  facultad;  é  entonces,  cuando  viéremos  que  conviene 
á  nuestro  servicio,  é  guardando  siempre  á  los  dichos  nuestros 
subditos  los  dichos  capítulos. 

Los  cuales  dichos  capítulos  y  cada  uno  dellos  que  asi  con- 
cedemos, prometemos  6  aseguramos  á  todos  los  dichos  nues- 
tros subditos  é  naturales  é  cualquier  dellos,  que  en  la  dicha 
nuestra  armada  armaren,  que  les  tememos,  guardaremos  é  cum- 
pliremos en  todo  é  por  todo,  segund  é  como  en  ellos  se  con- 
tiene, é  que  no  iremos,  ni  vernemos ,  ni  pasaremos  contra  ellos, 
ni  contra  alguno  de  ellos  por  alguna  manera,  razón,  ni  cab- 
sa  que  haya:  lo  cual  les  prometemos  é  aseguramos  de  asi  te- 
jier,  é  guardar,  é  complir  por  nuestra  té  é  palabra  Real, 
que  para  seguridad  dello  queremos,  é  nos  place  que  los  dichos 
capítulos  cuanto  á  Nos,  y  á  los  dichos  armadores  hayan  é 
tengan  fuerza  de  contrato  con  Nos  fecho ;  é  porque  lo  suso- 
dicho sea  notorio,  é  ninguno  pueda  pretender  inorancia,  man- 
damos dar  la  presente  inserta  en  ella  los  dichos  capítulos,  que 
asi  concedemos,  firmada  de  mi  el  Rey,  é  sellada  con  nuestro 

sello.  Dada  en á  .  ,  .  .  dias  del  mes  de 

año  del  Nascimiento  de  nuestro  Redentor  y  Salvador  Jesu 
Christode  milé  quinientos  é  veinte  y  dos  años.=yO  ELREY. 
=  Fonseca  Archiepiscopus.=Licentiatus  D.  García. 

Núm.  III. 

Título  de  Capitán  general  de  la  Armada  y  Gobernador 
de  las  islas  de  Maluco  ,  expedido  por  el  Emperador  al 
Comendador  Loáis  a.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevilla,  leg.  13 
de  autos  de  Fiscales.^ 

D.  Carlos  &c.:  Por  cuanto  Nos  mandamos  ir  al  presente         k„k 
una  armada  á  la  continuación  y  contratación  de  la  especería  á  e  1    /,   m 

las  nuestras  islas  de  Maluco ,  donde  habemos  mandado  que  se \ 

haga  el  asiento  y  casas  de  contratación,  que  para  el  trato  de       ' 


\  ] 


208  VIAGES   AL  MALircO, 

ellas  Y  de  las  naos  que  de  presente  van  en  la  dicha  armada, 
y  hemos  de  proveer  de  nuestro  gobernador  y  capitán  general 
de  la  dicha  armada  j  de  las  dichas  islas  de  Maluco,  é  tierras,  é 
provincias  de  ellas,  é  de  oficiales  nuestros  que  con  él  residan, 
que  vayan  é  anden  en  la  dicha  armada,  por  ende  acatando  la 
persona  y  expiriencia  de  vos  Frey  García  de  Loaisa,  Comen- 
dador de  la  orden  de  S.  Juan ,  que  sois  tal  persona  que  guar- 
dareis nuestro  servicio,  é  que  bien  y  fielmente  entenderéis  en 
lo  que  por  Nos  vos  fuere  mandado  y  encomendado;  es  nuestra 
merced  y  voluntad  de  vos  nombrar,  y  por  la  presente  vos  nom- 
bramos por  nuestro  Capitán  general  de  la  dicha  armada,  desde 
que  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  se  haga  á  la  vela  en  la 
ciudad  de  laCoruña ,  hasta  llegar  á  las  dichas  islas,  porque  á  la 
vuelta  que  venga  la  dicha  armada,  ha  de  venir  por  nuestro  Ca- 
pitán general  de  ella  la  persona  que  por  Nos  fuere  mandado,  é 
vos  habéis  de  quedar  en  las  dichas  islas  para  tener  la  gober- 
nación de  ellas:  y  asimismo  vos  nombramos  por  nuestro  Go- 
bernador y  Capitán  general  de  las  dichas  islas  de  Maluco;  y  vos 
damos  poder  y  facultad  para  que  por  el  tiempo  que  nuestra 
merced  y  voluntad  fuere,  podáis  usar  ,  é  uséis  de  los  dichos 
oficios  de  nuestro  Capitán  general  de  la  dicha  armada,  é  de 
nuestro  Gobernador  y  Capitán  general  de  las  dichas  islas  de 
Maluco,  asi  por  mar,  como  por  tierra,  conforme  á  las  ins- 
trucciones que  para  ello  vos  habemos  mandado  dar ,  firmadas 
de  mí  el  Rey,  por  vos  y  por  vuestros  lugar  tenientes,  que 
es  nuestra  merced  que  en  los  dichos  oficios  podáis  poner  en 
todas  las  cosas  é  casos  á  ellos  anexos  é  anexas  ,  é  pertene- 
cientes, é  viéredes  que  conviene  á  la  ejecución  de  la  nuestra 
justicia,  é  á  la  conservación  de  las  nuestras  tierras  é  islas  de 
Maluco,  é  las  que  mas  se  descubrieren,  é  comercio  de  la  dicha 
especería;  é  hayáis  y  tengáis  la  nuestra  justicia  cevil  é  crimi- 
nal en  la  dicha  armada,  y  en  las  dichas  islas  é  tierras  de  Ma- 
luco, asi  de  naturales  dellas,  como  de  todas  otras  cualesquier 
personas ,  asi  de  nuestros  reinos  é  señoríos  ,  como  de  fuera 
dellos  que  en  ellas  estuvieren ,  é  de  aqui  adelante  á  ellas  fue- 
ren ,  é  de  las  que  fueren  y  anduvieren  en  la  dicha  armada.  E 
por  esta  nuestra  carta  mandamos  al  presidente ,  y  los  del  nues- 
tro Consejo  de  las  Indias,  que  luego  que  con  ella  fueren  re- 
queridos, tomen  6  reciban  de  vos  el  dicho  Comendador  Frey 
García  de  Loaisa  el  juramento  y  soleriidad  que  en  tal  caso  se 
requiere ,  é  del^eis  hacer ;  el  cual  asi  fecho  ,  mandamos  á  los 
capitanes  y  oficiales  y  maestres  y  contramaestres,  pilotos,  é 
marineros,  é  otras  cualesquier  psrsonas  c  gente  que  en  la  di- 
.  cha  armada  fueren  6  en  las  dichas  tierras  estuvieren,  y  con  vos 
j-esidieren,  y  á  ellas  fueren,  que  vos  hayan,  ceciban  y  tengan 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  209 

por  nuestro  Capitán  general  de  la  dicha  armada,  y  por  nues- 
tro Gobernador  y  Capitán  general,  y  Justicia  mayor  de  las 
dichas  tierras,  6  usen  con  vos  ,  é  con  los  dichos  vuestros  lu- 
gar tenientes  en  los  dichos  oficios  por  el  dicho  tiempo  que 
nuestra  merced  y  voluntad  fuere,  c  como  tal  vos  acaten,  y 
obedezcan,  y  cumplan  vuestros  mandamientos,  sola  pena  é 
penas,  que  vos  de  nuestra  parte  les  pusiéredes  y  mandáredes 
poner;  las  cuales  Nos  por  la  presente  les  ponemos,  é  habemos 
por  puestas ,  é  vos  damos  poder  y  facultad  para  las  ejecutar  en 
sus  personas  é  bienes,  é  vos  guarden,  é  hagan  guardar  todas 
las  honras,  gracias,  mercedes,  franquezas  ,  libertades,  premi- 
minencias,  prerogativas  é  inmunidades,  que  por  razón  de  ser 
nuestro  Gobernador  y  Capitán  general  de  la  dicha  armada  é 
tierras  deberéis  haber  é  gozar ,  y  vos  deben  ser  guardadas  de  to- 
do bien  y  cumplidamente  en  guisa  que  vos  non  mengue  ende 
cosa  alguna,  é  que  en  ello,  ni  en  parte  dello  embargo,  ni  con- 
trario alguno  vos  no  pongan,  ni  consientan  poner;  ca  Nos  por 
la  presente  vos  recibimos,  é  habemos  por  recibido  á  los  di- 
chos oficios,  y  al  uso  y  ejercicio  de  ellos;  y  vos  damos  po- 
der y  facultad  para  los  usar  y  ejercer,  caso  que  por  ellos  ,  ó 
por  alguno  dellos  á  ellos  no  seáis  reeebido ,  en  las  cuales  di- 
chas islas  é  tierras,  y  en  la  dicha  armada  ejecutéis  la  nuestra 
justicia  por  vos  ó  por  los  dichos  vuestros  lugar  tenientes,  los 
cuales  podáis  quitar  y  admover  cuando  quisiéredes  y  viéredes 
que  conviene  á  nuestro  servicio ,  y  á  la  ejecución  de  nuestra 
justicia,  é  poner  otros  en  su  lugar,  é  oír  y  librar  6  determi- 
nar los  pleitos  ,  é  causas,  ansí  ceviles  como  criminales,  que 
en  las  dichas  islas  ,  ó  tierras  é  en  la  dicha  armada  hobiere,  an- 
si  entre  los  españoles,  como  naturales  della,  6  castigar  los  de- 
litos, 6  crimines  y  ecesos  ,  que  por  cualesquier  personas  se 
cometieren  ;  é  podáis  llevar,  y  llevéis  vos  el  dicho  Comenda- 
dor Loaisa,  é  los  dichos  vuestro  lugar  tenientes  los  derechos, 
é  salarios  á  los  dichos  oficios  anexos  é  pertenecientes,  é  hacer 
cualesquier  pesquisas  en  los  casos  de  derecho  permisas ,  é  to- 
das las  otras  cosas  á  los  dichos  oficios  pertenecientes  en  que 
vos  y  vuestros  oficiales  entendáis,  que  á  nuestro  servicio,  y 
á  la  ejecución  de  la  nuestra  justicia  ,  é  gobernación  de  las  di- 
chas islas,  é  conservación  de  la  dicha  armada  convenga;  é  para 
usar,  y  ejercer  Los  dichos  oficios,  y  cumplir,  y  ejecutar  la 
nuestra  justicia,  y  hacer  el  dicho  trató,  y  contratación,  todos 
se  conformen  con  vos  con  sus  personas  y  gentes  ,  y  vos  den, 
y  hagan  dar  todo  el  favor  é  ayuda  que  les  pidiéredes,  y  hu- 
biéredes  menester  ;  que  para  usar  los  dichos  oficios ,  é  para  todo 
lo  demás  que  dicho  es  conforme  á  las  instrucciones  que  lleváis 
por  esta  nuestra  carta ,  vos  damos  poder  cumplido  con  todas 
TOMO  V.  DD 


y 


s 


2IO  VIAGES   AL  MALUCO. 

SUS  incidencias ,  é  dependencias ,  anexidades ,  é  conexidades.  Y 
es  nuestra  merced,  y  mandamos,  que  hayáis,  é  llevéis  de  sa- 
lario en  cada  un  año  de  los  que  ansi  vos  ocupáredes  en  lo  suso- 
dicho, contando  desde  el  dia  que  la  dicha  armada  se  hiciere  á 
.  ~  la  vela  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  en  la  ciudad  de  la 
Coruña,  hasta  que  en  buena  hora  volváis  á  ella,  dos  mil  é  no- 
vecientos y  veinte  ducados,  que  montan  un  cuento  y  noventa 
y  cuatro  mil  y  quinientos  maravedís,  los  cuales  mandamos  á 
los  nuestros  oficiales,  que  residen  en  la  dicha  ciudad  de  la  Co- 
ruña en  la  Casa  de  la  Contratación  de  la  especería  ,  que  vos 
den  y  paguen  en  esta  manera:  los  ciento  y  cincuenta  mil  ma- 
ravedís luego  adelantados,  que  es  nuestra  merced  de  vos  man- 
dar dar  con  que  vos  aderecéis,  y  proveáis  de  las  cosas  necesa- 
rias para  el  viage ,  y  lo  restante ,  que  se  montare  en  vuestro 
salario  á  razón  de  los  dichos  un  cuento  y  noventa  y  cuatro 
mil  y  quinientos  maravedís  por  año,  á  la  vuelta  que  volváis  á 
estos  Reinos  en  llegando  á  ellos  en  la  dicha  Casa  de  la  Con- 
tratación de  la  especería,  sin  nos  pedir  nueva  libranza  para  ello, 
salvo  solamente  por  virtud  de  esta  nuestra  provisión  ;  y  si 
quisiéredes  ciento  y  cincuenta  mil  de  ellos  ponellos  en  arma- 
zón ,  mandamos  á  los  dichos  nuestros  oficiales  que  vos  reciban 
por  armador  en  aquella  cantidad,  y  asi  lo  pongan  en  el  libro 
del  armazón ,  y  vos  los  descuenten  del  dicho  vuestro  salario, 
que  hobiéredes  de  haber  con  que  lo  declaréis  ante  que  la  ar- 
mada parta;  y  asimismo  que  podáis  traer  en  cada  armada  de 
las  que  vinieren  ,  entretanto  que  vos  estuviéredes  en  aquellas 
partes  en  el  dicho  cargo  é  gobernación  ,  quince  quintales  de 
especería  ,  la  mitad  sobre  cubierta,  y  la  otra  mitad  debajo  de 
cubierta,  y  ocho  cajas  ansi  mismo  sobre  cubierta.  Y  otrosí, 
por  esta  nuestra  carta  mandamos  á  los  dichos  nuestros  oficia- 
les de  la  Coruña ,  que  luego  vos  paguen  quinientos  ducados, 
que  es  nuestra  merced  de  vos  mandar  dar  de  ayuda  de  costa, 
á  costa  de  toda  la  dicha  armada,  habiendo  respeto  á  lo  que  os 
habéis  ocupado,  y  habéis  de  ocupar  ante  que  la  dicha  armada 
parta,  con  que  vos  podáis  mejor  aderezar  demás  de  los  ciento 
y  cincuenta  mil  maravedís,  que  vos  mandamos  dar  en  cuenta 
de  vuestro  salario.  Dada  en  la  villa  de  Madrid  á  cinco  dias  del 
mes  de  Abril,  año  del  nacimiento  de  nuestro  Salvador  Jesu- 
cristo de  mil  é  quinientos  é  veinte  y  cinco  años.  =  YO  EL  REY.  = 
Refrendada  del  Secretario  Cobos.  =  Señalada  del  obispo  de  Os- 
ma,  y  Beltran  y  Maldonado. 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  211' 

Núm.  IV. 

Título  de  Capitán  de  la  cuarta  nao  de  la  armada  de 
Loaisa  d  D.  Rodrigo  de  Acuña.  (Arch.  de  Ind.  en 
Sevilla,  leg.  ^.'^  de  autos  de  Fiscales.') 

Don  Carlos  &c.  Doña  Juana  &c.  Acatando  la  suficiencia  y       i525^ 
fidelidad  y  habilidad  de  vos  D.  Rodrigo  de  Acuña,  y  los  ser-  5  de  Abril, 
vicios  que  nos  habéis  hecho ,  es  nuestra  merced  y  voluntad  de  = 

vos  nombrar ,  y  por  la  presente  vos  nombramos  por  nuestro 
Capitán  de  la  cuarta  nao  de  la  armada,  que  de  presente  man- 
damos hacer  para  la  continuación  é  contratación  de  la  espece- 
ría, que  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  ha  de  partir  por 
el  mes  de  Marzo  ó  Abril  de  este  presente  año,  de  que  va  por 
nuestro  Capitán  general  Fr.  García  de  Loaisa,  Comendador  de 
la  orden  de  S.  Juan  ;  y  vos  damos  poder  y  facultad  para  que 
por  el  tiempo  que  en  ella  andoviéredes,  hasta  que,  con  la  ben- 
dición de  nuestro  Señor,  la  dicha  armada  vuelva  á  estos  nues- 
tros Reinos  ,  podáis  usar,  y  uséis  el  dicho  oficio  de  nuestro 
Capitán  de  la  dicha  cuarta  nao,  asi  por  mar,  como  por  tier- 
ra en  todas  las  cosas  al  dicho  oficio  anejas  é  pertenecientes,  é 
viéredes  que  conviene  á  nuestro  servicio;  é  por  esta  nuestra 
carta  mandamos  al  dicho  Frey  García  de  Loaisa,  nuestro  Ca- 
pitán general  de  la  dicha  armada ,  é  á  los  nuestros  oficiales  de 
la  Casa  de  la  Contratación  de  la  especería ,  que  reside  en  la 
ciudad  de  la  Coruña,  que  luego,  que  con  ella  fueren  requeri- 
dos ,  reciban  de  vos  el  dicho  D.  Rodrigo  de  Acuña  el  juramen- 
to c  solenidad  que  en  tal  caso  se  requiere ,  y  debéis  hacer ,  el 
cual  por  vos  ansi  hecho,  vos  den  y  entreguen  la  dicha  cuarta 
nao,  para  que  vos  la  llevéis  y  seáis  nuestro  Capitán  de  ella: 
lo  cual  ansi  hecho ,  mandamos  al  dicho  nuestro  Capitán  ge- 
neral ,  y  á  los  otros  capitanes  de  la  dicha  armada,  y  á  los 
nuestros  oficiales  de  ella ,  y  á  los  maestres  y  contramaestres, 
pilotos  y  marineros  ,  grumetes  y  calafates ,  y  á  todas  las  otras 
personas  é  gente  que  en  la  dicha  nao  fueren ,  que  vos  hayan  é 
tengan  por  nuestro  Capitán  de  la  dicha  cuarta  nao,  é  como  á 
tal  vos  acaten  y  obedezcan,  y  cumplan  vuestros  mandamien- 
tos en  todo  lo  que  vos  de  nuestra  parte  les  mandáredes,  é  vié- 
redes ser  complidero  á  nuestro  servicio  y  buen  recaudo  de 
nuestra  hacienda  y  armada  ,  y  que  á  todo  ello  se  conformen 
con  vos  el  dicho  D.  Rodrigo  de  Acuña,  é  vos  den  todo  el  fa*- 
vor  é  ayuda  que  les  pidiéredes  é  menester  hobiéredes ;  y  es 


I 


212  VIAGES    AL    MALUCO. 

nuestra  merced  y  voluntad  que  hayáis  y  llevéis  de  salario  por 
todo  el  dicho  viage  que  se  cuenta  desde  que  la  dicha  armada 
se  haga  á  la  vela  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  en  la  ciu- 
dad de  la  Coruña,  hasta  que  en  buena  hora  volváis  á  ella  tres- 
cientos setenta  y  cinco  mil  maravedís,  los  cuales  mandamos  á  los 
,,  nuestros  oficiales  que  residen  en  la  dicha  ciudad  de  la  Coruña, 

que  vos  paguen  en  esta  manera  :  los  cincuenta  mil  maravedís 
adelantados,  que  es  nuestra  voluntad  de  vos  mandar  dar  con 
que  vos  aderesceis  é  proveáis  de  las  cosas  nescesarias  para  el  via- 
^'í.i'.í     ge,  y  los  trescientos  veinte  y  cinco  mil  maravedís  restantes  á 
la  vuelta  de  la  dicha  armada;  y  si  quisiéredes  los  cincuenta  mil 
«;.,.       .  .      maravedís  de  ellos  ponellos  en  el  armazón,  mandamos  á  los  di- 
chos oficiales  que  vos  reciban  por  armador  en  aquella  cantidad, 
é  asi  lo  pongan  en  el  libro  del  armazón ,  y  vos  lo  descuenten 
•       "       -      de  los  dichos  trescientos  veinte  y  cinco  mil  maravedís,  con  que 
lo  declaréis  antes  que  la  dicha  armada  parta ;  y  asimismo  que 
podáis  traer  dos  esclavos  y  cuatro  cajas  sobre  cubierta  en  la 
nao  que  fuéredes ,  y  de  lo  que  en  ella  trujéredes  pagareis,  por 
este  viage,  solamente  la  veintena  que  está  dedicada  para  la  re- 
dención de  cautivos ,  con  tanto  que  en  ellas  no  podáis  traer 
ningún  género  de  especería  ,  sino  ocho  quintales  sobre  cubierta 
para  que  os  damos  licencia  é  facultad.  Dada  en  la  villa  de  Ma- 
drid á  cinco  dias  del  mes  de  Abril  de  mil  quinientos  veinte  y 
,    cinco  años.  =  YO  EL  REY.  =  Refrendada  del  secretario  Cobos. 
"  '        =  Señalada  del  obispo  de  Osma ,  y  doctor  Beltran ,  y  doctor 
Maldonado, 

Núm.  V.. 

Instrucción  que  dio  S.  M.  d  Diego  Ortiz  de  Orue  fara 
el  ejercicio  del  cargo  de  Contador  que  llevaba  en  la 
armada  de  Loaisa.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevilla,  leg.  i.° 
fájeles  del  Maluco  de  j5  29  d  1^47.^ 

'  K  </    A^  M         "^^  Rey:  Lo  que  vos  Diego  Ortiz  de  Urue  habéis  de  hacer 

Abnl.  gn  el  cargo  que  lleváis  de  nuestro  Contador  de  la  cuarta  nao 
"-  desta  armada ,  que  al  presente  mandamos  despachar  en  la  cib- 
dad  de  la  Coruña  para  la  continuación  y  trato  de  la  especería, 
de  que  va  por  Capitán  general  Frey  García  de  Loaisa,  Comen- 
dador de  la  orden  de  Sant  Juan,  es  lo  siguiente. 

Primeramente,  iréis  luego  con  toda  diligencia  á  la  dicha 
cibdad  de  la  Coruña,  y  como  llegardes,  mostrad  á  los  nuestros 
oficiales  de  la  Casa  de  la  Contratación  de  la  especería  que  en 
ella  residen,  el  título  que  lleváis  del  dicho  vuestro  oficio,  é  ¡n- 


DOCUMENTOS    DE   LOAISA.  213 

formarosheis  dellos  muy  larga  y  particularmente  de  la  orden 
que  les  parece  debéis  tener  para  la  buena  guarda  y  recabdo  de 
nuestra  hacienda,  é  del  dicho  viage,  demás  dé  lo  contenido  en 
esta  instrucción,  y  haréis  cargo  al  nuestro  tesorero  de  la  dicha 
nao  de  todas  las  mercaderías  é  mantenimientos  y  aparejos  y 
otras  cosas  que  en  la  dicha  nao  fueren  por  vos,  y  los  dichos 
nuestros  oficiales,  y  por  Alonso  de  Solis,  nuestro  tesorero,  que 
habemos  nombrado  para  quedar  en  las  dichas  islas  de  Maluco; 
y  después  que  asi  se  lo  hayáis  entregado  ^  de  todo  ello  le  haréis 
cargo ,  y  tomareis  conocimiento  de  cerno  lo  recibe  para  lo 
entregar  en  las  islas  de  Maluco  en  llegando  á  ellas,  donde  la 
dicha  armada,  con  la  bendición  de  nuestro  Señor,  ha  de  ir  á 
cargar. 

Y  fecho  esto,  tomareis  asimiímo  relación  de  todo  lo  que  en 
la  dicha  armada  va  cargado,  é  se  llevare  de  la  dicha  cibdad  de 
la  Coruña  en  cada  una  de  las  o.tras  naos,  asi  de  mantenimien- 
tos, como  de  mercaderías  ,  rescates,  artillería  y  armas,  y  to- 
dos los  otros  aparejos  y  cosas  que  en  cada  una  dellas  fuere, 
poniéndolo  muy  claro  y  especificado,  y  dello  habéis  de  tenei* 
un  libro  á  parte,  donde  asentéis  todo  lo  que  en  la  dicha  ar- 
mazón fuere,  segund  dicho  es,  cada  género  de  cosas  sobre  sí,  y 
otro  en  que  hagáis  cargo  á  Gonzalo  de  Salmerón,  nuestro  te- 
sorero, de  todo  lo  que  se  le  entregare,  asi  de  lo  que  en  la  di- 
cha armada  fuere,  como  del  quinto  y  otros  derechos  á  Nos  per- 
tenecientes cada  género  de  cosas  sobre  sí;  y  llegado  á  las  dichas 
islas  de  Maluco,  haréis  que  lo  entregue  todo  lo  que  asi  lleva- 
re á  su  cargo,  é  hubiere  recibido  por  el  conocimiento  é  inven- 
tario que  lo  recibió,  al  dicho  nuestro  tesorero  que  allá  ha  de  que- 
dar ,  en  presencia  del  nuestro  gobernador  y  oficiales  que  asimis- 
mo allá  han  de  quedar. 

Asimismo,  porque  podría  ser  que  conforme  á  nuestras  ins- 
trucciones á  la  ida  ó  vuelta  que  la  dicha  armada  hiciere  en  bue- 
na hora ,  se  ofrezca  que  convenga  rescatar  ó  contratar  en  algu- 
nas de  las  tierras  ó  partes  que  tocardes,  habéis  de  tener  mu- 
cho cuidado  que  los  rescates  y  contratación  que  con  la  dicha 
nao  se  hobieren  de  hacer ,  se  hagan  lo  mas  á  provecho  de  nues- 
tra hacienda  que  ser  pueda,  y  lo  que  dello  se  hobiere,  entregar- 
lo heis  vos  todo,  presente  el  nuestro  capitán  de  la  dicha  nao,  al 
dicho  Gonzalo  de  Salmerón,  nuestro  tesorero  de  la  dicha  nao, 
é  le  haréis  cargo  dello;  y  si  fuere  á  la  ida,  lo  que  dello  proce- 
diere en  cualquier  manera,  haréis  que  lo  entregue  á  los  nues- 
tros oficiales  que  han  de  quedar  en  las  dichas  islas  de  Maluco, 
para  que  ellos  juntamente  con  lo  demás  que  con  todia  el  arma- 
da se  hobiere,  nos  lo  envíe;  y  si  fuere  á  la  vuelta,  lo  traerá  el 
dicho  tesorero,  y  de  todo  ello  le  haréis  cargo  en  su  libro,  y 


( 


214  VIAGES    AL   MALUCO. 

VOS  lo  asentareis  en  el  vuestro  ,  y  le  haréis  cargo  de  todo  lo 
que  le  entregardes,  c  se  hobiere  de  los  dichos  rescates  ,  estando 
todos  presentes  al  asentar  de  las  cosas  en  los  dichos  libros,  por- 
que ks  partidas  de  los  tales  asientos  vayan  conformes,  no  mas 
en  un  libro  que  en  otro;  lo  cual  vaya  señalado  de  vos  y  del 
dicho  nuestro  tesorero,  segund  dicho  es,  y  de  la  manera  y  por 
la  orden  que  por  nuestra  instrucción,  que  para  ello  lleva,  ge  lo 
mandamos,  porque  en  todo  haya  mucha  claridad,  y  nuestra 
hacienda  y  cosas  de  la  dicha  armada  estén  al  buen  recaudo  que' 
convenga. 

ítem :  Porque  podria  acaescer  que  en  el  tiempo  que  al  di- 
cho tesorero  se  le  pidiesen  las  cuentas  de  su  cargo ,  no  respon- 
diese el  libro  de  su  cargo  con  el  que  vos  le  toviésedes  hecho, 
é  podria  haber  dubda,  si  se  le  había  cargado  algo  de  mas  ó  de 
menos,  por  excusar  este  inconveniente,  y  porque  en  todo  ha- 
ya la  claridad  y  cuenta  que  á  nuestro  servicio  convenga,  fe- 
cho Cargo  en  vuestro  libro  al  dicho  tesorero  de  todas  las  di- 
chas cosas  particularmente,  asi  de  lo  que  hobiere  recibido  en 
dineros,  como  de  debdas  y  copias  que  le  deis  para  que  cobre, 
habéis  ge  lo  de  notificar  al  dicho  tesorero  ,  é  darle  la  copia 
dello,  firmada  de  vuestro  nombre,  para  que  la  él  tenga,  é  qué 
el  dicho  tesorero  firme  en  vuestro  libro  el  dicho  cargo  de  to- 
do lo  que  le  entregardes  especificadamente ,  conociendo  que  lo 
ha  recibido,  y  está  en  su  poder,  y  lo  que  ha  de  cobrar  de  las 
dichas  debdas  á  otra  parte,  porque  faciéndose  desta  manera,  el 
dicho  tesorero  será  avisado  de  todo,  é  sabrá  lo  que  de  cada 
uno  ha  de  cobrar  ,  é  porná  diligencia  en  ello ;  é  al  tiempo 
de  dar  sus  cuentas  parecerá  claro  el  cargo  que  le  está  fecho 
en  cada  cosa,  firmado  de  su  nombre,  é  estará  conforme  con  su 
libro,  é  no  habrá  lugar  de  decir  lo  que  no  se  haciendo  desta 
forma,  podria  decir;  é  escríbanse  particularmente  el  dia,  é  año 
qué  le  entregardes  las  dichas  copias  de  lo  que  hobiere  de  cobrar, 
porque  no  tenga  excusa,  diciendo  que  no  gelas  entregastes. 

Otrosí :  terneis  libro  aparte ,  en  el  cual  asentareis  todos  lo$ 
libramientos  que  se  dieren  al  pie  de  la  letra,  á  qué  personas 
se  dan,  c  de  qué  cuantía  son ,  é  en  qué  tiempo  se  libró,  é  cada 
género  de  libramientos  por  su  parte  del  descargo  del  dicho  teso- 
rero por  sí;  para  que  cada  é  cuando  que  convenga  se  pueda  por 
alli  ver,  y  averiguar  los  dichos  libramientos  que  el  dicho  te- 
sorero toviere ;  de  manera  que  no  pueda  haber  fraude ,  y  cada 
é  cuando  que  convenga,  por  ellos  se  pueda  averiguar  é  saber 
que  resta  en  poder  del  dicho  tesorero,  sin  que  haya  necesidad 
de  requerir  y  trabajar  en  ver  muchos  libros:  lo  cual  haréis 
con  aquella  brevedad  é  diligencia  é  fidelidad  que  de  vos  se 
confia.      ■-  '  .         ...  ....    .  .         .  -.  ...,,.... 


'4 


DOCUMENTOS    DE  LOAISA.  21  5 

Cuando  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  el  armada  hi- 
ciere vela,  vos,  juntamente  con  nuestro  capitán  y  oñciales  de 
la  dicha  nao,  me  escribiréis  como  partis,  y  el  recabdo  que  lle- 
váis: é  dende  en  adelante  todas  las  veces  que  me  hobierdes  de 
escribir  de  las  cosas  que  subcedieren  en  el  dicho  viage,  é  de  lo 
que  en  ello  hobiere,  é  hacerme  saber ,  me  escribid  en  una  carta 
todos  vosotros;  pero  si  conviniere  avisarme  de  algunas  cosas 
que  toquen  á  nuestro  servicio ,  que  no  convenga  comunicallas, 
podéis  escribirme  vos  á  parte.  Fecha  en  la  villa  de  Madrid  á 
cinco  de  Abril  de  mil  quinientos  veinte  y  cinco  años.  =:  YO  EL 
REY. = Por  mandado  de  S.  M.  =  Francisco  de  los  Cobos. 

Núm.  VI. 

Instrucción  que  dio  S.  M.  d  Hernando  de  Bustamante 
para  el  cargo  de  Tesorero  en  la  armada  de  Loáis  a. 
(Arch.  de  Ind.  en  Sevilla,  Leg.  i."  papeles  del  Malu- 
co de  15 19  á  1547). 

EL  REY.  =  Lo  que  vos  Hernando  de  Bustamante  ,   ha-       i5a5. 
beis  de  hacer  en  el  cargo  que  lleváis  de  nuestro  tesorero  de  la  5  de  Abril, 
segunda  nao  desta  armada ,  que  al  presente  mandamos  despa-  — 

char  en  la  cibdad  de  la  Coruña  para  la  continuación  y  trato 
de  la  especería  ,  de  que  vá  por  capitán  general  Frey  Garcia 
de  Loaisa,  comendador  de  la  orden  de  San  Juan  ,  es  lo  si- 
guiente. 

Primeramente:  iréis  luego  con  toda  diligencia  á  la  dicha 
eibdad  de  la  Coruña  ,  y  como  llegardes,  mostrareis  á  los  nues- 
tros oficiales  de  la  casa  de  la  contratación  de  la  especería  que 
en  ella  residen,  el  título  que  lleváis  del  dicho  vuestro  oficio  ,  é 
informaros  heis  dellos  muy  larga  y  particularmente  de  la  or- 
den que  les  parece  debéis  tener  para  la  buena  guardia  é  recau- 
do de  nuestra  hacienda,  é  del  dicho  viage  demás  de  lo  conte- 
nido en  esta  instrucción  ;  la  cual  dicha  información  que  os 
dieren  tomareis  por  escrito  ,  é  guardarla  heis  con  esta,  y  to- 
mareis y  recibiréis  todas  las  mercaderías  y  aparejos,  y  todas 
las  otras  cosas  que  en  la  dicha  nao  fueren  ,  que  vos  serán  en- 
tregadas, y  hecho  cargo  dellas  por  los  dichos  nuestros  oficia- 
les, y  por  Alonso  de  Solis  nuestro  Tesorero,  que  habemos  nom- 
brado para  quedar  en  las  dichas  islas  de  Maluco ,  y  lo  que  asi 
recibierdes  ha  de  ser  por  ante  el  nuestro  contador  de  la  dicha 
iiao,  y  de  todo  ello  vos  harán  cargo,  é  vos  daréis  vuestro  co- 
nocimiento como  lo  recibís  para  lo  entregar,  en  llegando  á  las 


II 


2l6  VIAGES    AL    MALUCO. 

islas  de  Maluco,  al  dicho  Alonso  de  Solis  nuestro  tesorero,  don- 
de la  dicha  armada  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  ha  de 
ir  á  cargar. 

Y  fecho  esto,  tomareis  relación  de  todo  lo  que  en  la  dicha 
armada  vá  cargado  é  se  llevare  de  la  dicha  cibdad  de  la  Coru- 
ña  en  cada  una  de  todas  las  otras  naos,  asi  de  mantenimien- 
tos, como  de  mercaderías,  artillería  y  armas  ,  y  todos  los 
otros  aparejos  y  cosas  que  en  cada  una  dellas  fuere,  poniéndo- 
lo muy  claro  y  especiñcado,  y  dello  habéis  de  tener  libro 
aparte  ,  donde  asentéis  todo  lo  que  en  la  dicha  armazón  fuere, 
segund  dicho  es ,  cada  género  de  cosas  sobre  si;- y  llegado  á 
las  dichas  islas  de  Maluco,  entregarlo  heis  todo  lo  que  asi  en 
la  dicha  vuestra  nao  hobierdes  rescibido  por  el  conocimiento  é 
inventario  que  lo  reclbistes,  al  dicho  Alonso  de  Solis  nuestro 
tesorero,  en  presencia  del  nuestro  Gobernador  ,  y  de  los  nues- 
tros oficiales  que  allá  han  de  quedar.    .,     V.    ;■,  .     ,. 

Asimismo,  porque  podría  ser  que  conforme  ¿nuestras  ins- 
trucciones, á  la  ida  ó  vuelta  que  la  dicha  armada  hiciere  en 
buena  hora,  se  ofrezca  ó  convenga  rescatar  ó  contratar  en 
algunas  de  las  tierras  ó  partes  que  tocardes  ,  habéis  de  tener 
mucho  cuidado  que  los  rescates  ,  y  contratación  que  con  la 
dicha  nao  se  hobiere  de  hacer,  se  hagan  lo  mas  á  provecho  de 
ik'^h  nuestra  hacienda  que  ser  pueda;  y,  lo  que  dello  se  hobiere, 
recibirlo  heis  vos  todo  por  ante  el  nuestro  contador  de  la  di- 
cha nao  de  que  vos  sois  tesorero;  y  si  fuere  á  la  ida,  lo  que 
dello  procediere  en  cualquier  manera  ,  entregarlo  heis  á  los 
nuestros  oficiales  que  han  de  quedar  en  las  dichas  islas  de  Ma- 
luco para  que  ellos  juntamente  con  lo  demás  que  con  toda  el 
armada  se  hobiere ,  nos,  lo  envien  ,  y  si  fuere  á  la  vuelta  nos 
las  traeréis  ,  de  lo  cual  todo  vos  haga  cargo  en  vuestro  libro 
el  dicho  contador,  a'  cual  mandamos  que  lo  asiente  en  su  li- 
bro conforme  á  su  instrucción. 

Itera:  Habéis  de  cobrar  el  quinto  y  otros  derechos  cuales- 
quier  á  Nos  pertenecientes  de  todos  é  cualesquier  rescates  que 
en  las  dichas  islas  é  tierras  se  hicieren,  asi  á  la  ida  como  á  la 
vuelta,  de  esclavos ,  é  perlas,  é  piedras  preciosas,  droguería  y 
\  especería,  y  otras  cualesquier  cosas   que  se  rescataren  con  las 

mercaderías  y  cosas  que  en  vuestra  nao  lleváis,  de  que  se   de- 

Iban  pagar  ,  é  nos  pertenezcan  en  cualquier  manera,  guardan- 
do en  esto  lo  que  por  Nos  está  mandado  é  asentado,  é  lo  que 
por  nuestras  instrucciones  se  manda,  de  lo  cual  vos  haréis 
(íargo,  segund  dicho  es,  por  ante  el  dicho  nuestro  contador^. 

Otrosí:  Habéis  de  .cobrar  todas  las  penas   que   á  nuestra 

cámara  se  hayan  aplicado  y  aplicaren  por  el  capitán  geijeral 

^  ó  su  teniente,  ó  por  el  capitán  de  la  dicha  vuestra  nao,  de  lo 


r 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  21  7 

cual  VOS  haréis  cargo  en  libro  aparte  por  mano  del  dicho  con- 
tador, segund  dicho  es. 

Otrosi :  Habéis  de  tener  mucho  cuidado  é  vigilancia  de 
v«r  como  se  hace  lo  que  á  nuestro  servicio  cumple ,  é  procurar 
se  haga  lo  que  por  Nos,  é  por  nuestras  instrucciones  se  man- 
da ,  é  ver  como  aquellas  se  guardan  é  cumplen  para  avisar- 
nos larga  y  particularmente  de  como  se  cumplen ,  é  como  son 
tratados  los  naturales  de  las  dichas  tierras  é  islas  descubiertas 
y  que  descubrierdes ,  é  la  gente  de  la  dicha  nuestra  armada,  é 
particularmente  la  de  vuestra  nao ,  é  todo  |o  .depias  que  á 
nuestro  servicio  conviene» 

Cuando  con  la  bendición  de  nuestro  Señor  el  armada  hi- 
ciere vela  ,  vos  juntamente  con  nuestro  capitán ,  y  oficiales 
de  la  dicha  nao ,  me  escribiréis  como  partis ,  y  el  recabdo  que 
lleváis:  é  dende  en  adelante  todas  las  veces  que  me  hobierdes 
de  escribir  de  las  cosas  que  subcedieren  en  el  dicho  viage,  4  de 
lo  que  en  ello  hobiere  que  hacerme  saber ,  me  escribid  en  una 
carta  todos  vosotros ;  pero  si  conviniere  avisarme  de  algunas 
cosas  que  toquen  á  nuestro  servicio,  que  no  convenga  comu- 
nicarlas, podréis  escribirme  vos  aparte. 

Otrosí :  Habéis  de  obedecer  á  jiuestro  capitán  general  é  al 
capitán  de  vuestra  nao,  é  procurar  de  conformaros  con  nues- 
tros oficiales,  y  excusar  toda  manera  de  diferiencia  é  discor- 
dia, porque  lo  jnjsmo  harán  ellos  con  vos;  y  para  todo  lo 
que  vos  vierdes  que  ,á  nuestro  servicio  convenga,  lo  habéis  de 
guiar  y  endereszar,  ayudando  á  ello  por  todas  las  maneras  .que 
pudieirdes ,  para  que  mejor  nos  puedan  servir  en  este  viage. 

ítem :  Cuando  en  buena  hora  llegardes  á  alguna  pa^te  <lon- 
de  la  dicha  armada  descubriere ,  habéis  de  mirar  é  saber ,  que 
tierra  es ,  y  si  fuere  tierra  donde  se  hayan  de  hacer  rescates, 
habéis  de  hacer  que  se  rescaten  primero  las  mercaderías  de  la 
dicha  nao  que  otras  ningunas  de  ningund  particular  que  en 
ella  vá,  á  vista  é  parecer  de  los  dichos  nuestros  capitanes,  y  de 
los  otros  nuestros  oficiales  que  van  en  ella. 

ítem:  Porque  una  de  las  principales  cosas  que  en  semejantes 
viages  se  requieren  ,  es  la  conformidad  entre  las  personas  á  cu- 
yo cargo  vá  ,  habéis  vos  de  trabajar  con  mucho  cuidado ,  co- 
mo entre  nuestros  capitanes  de  la  dicha  nao  y  vos ,  y  el  con- 
tador della ,  y  toda  la  otra  gente,  haya  mucha  conformidad  y 
confederación,  y  que  si  algunas  cosas  se  atravesaren  entre 
ellos,  para  apartallas  de  toda  diferiencia,  que  vosotros  lo  ata- 
jéis ,  é  no  deis  lugar  á  ello  ,  é  lo  mismo  hagáis  entjre  vosotros, 
porque  estando  todos  vosotros  conformes,  las  cosas  de  nuestro 
servicio  serán  mejor  guardadas,  é  se  a.certará,  lo  que  no  se 
haria  habiendo  lo  contrario ;  é  esto  vos  ;ínando  y  encargo  por 
que  en  ello  me  sirv^xeis  aiucho, 

TOMO  V.  EE 


2l8  VIAGES   AL   MALUCO. 

Otrosí :  Aunque  los  oficíales  é  nuestros  capitanes  é  teso- 
reros é  contadores  de  la  dicha  armada  son  diversos  cada  uno 
para  en  lo  que  toca  á  su  oficio,  para  lo  que  conviniere  á  nues- 
tro servicio  é  bien  é  acrecentamiento  de  nuestras  rentas  Reales, 
é  á  la  población  é  pacificación  de  nuestras  tierras,  cada  uno  ha 
de  hacer  cuenta  que  le  toca  el  oficio  del  otro  ,  é  por  esto  ha- 
béis de  comunicar  ,  é  platicar  todas  las  cosas  que  convengan  á 
nuestro  servicio,  tocantes  al  dicho  vuestro  cargo  que  lleváis,  ó 
en  otra  cualquier  manera  con  los  dichos  nuestros  capitanes,  y 
oficiales  della,  juntandovos  con  ellos ,  para  que  todos  junta- 
mente podáis  ver  y  platicar  lo  que  en  cada  cosa  se  debe  ha- 
cer ,  asi  para  lo  de  alia,  como  para  nos  escribir  ,  y  avisar  de 
rodo  lo  que  sucediere.  =  Fecha  en  Madrid  á  cinco  dias  del  mes 
de  Abril  de  mil  é  quinientos  é  veinte  y  cinco  años.  =  YO  EL 
REY.  =  Por  mandado  de  S.  M.=:  Francisco  de  los  Cobos.  = 

Registrada  en  el  libro  de  la  casa  de  la  contratación  de  la 
Coruña  por  Nos  los  oficiales  de  S.  M.  en  siete  de  Mayo  de  mil 
é  quinientos  c  veinte  é  cinco  años.  =  Christobal  de  Haro.  = 
Francisco  Mexia.  =  Bartolomé  Melendez  ,  Tesorero. 

Núm.  VIL 

Real  orden  reservada  para  la  suc cesión  y  elección  en  el 
mando  del  general ,  capitanes  y  ojiciales  ,  en  el  caso 
de  que  falleciesen  los  que  iban  en  la  armada.  (Arch. 
de  Ind.  en  Sevilla,  Leg.  i.°  papeles  del  Maluco  de 
1519  á  1547). 

i525.  EL  REY.  =  Por   cuanto  Nos   enviamos  al  presente  una 

10  de  Mayo,  nuestra  armada  á  las  nuestras  Islas  de  Maluco,  é  á  otras  par- 
=i  tes  de  nuestra  demarcación  á  la  contratación  é  tracto  de  la 
especería  ,  de  que  vá  por  nuestro  capitán  general  Frey  Gar- 
cía de  Loaisa,  comendador  de  la  orden  de  San  Juan,  mi  cria- 
do, el  cual  ha  de  quedar  por  nuestro  Gobernador  de  las  di- 
chas islas  á  la  vuelta ,  conforme  á  nuestras  provisiones  é  ins- 
trucciones; y  porque  podría  ser  ,  lo  que  Dios  no  quiera,  que 
el  dicho  capitán  general,  é  capitanes,  é  oficiales  nuestros  que 
van  en  la  dicha  armada,  fallesciesen,  asi  á  la  ida  como  allá 
y  en  la  vuelta ,  mando  que  en  su  sucesión  y  elecion  se  tenga 
é  guarde  la  orden  siguiente. 

Primeramente  mando,  que  en  caso  que  el  dicho  comenda- 
dor Loaisa  muera,  lo  que  Dios  no  quiera,  á  la  ida  en  el  dicho 
vLage,  ó  estando  en  las  dichas  islas  antes  que  la  dicha  armada 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  2I9 

parta  para  estos  Reinos ,  que  quede  por  Gobernador  de  las  di- 
chas islas  e  tierras  Pedro  de  Vera,  que  vá  por  capitán  de  la 
tercera  nao  de  la  dicha  armada ,  por  su  habilidad  é  experien- 
cia, y  por  la  confianza  que  del  tenemos,  é  lo  use  conforme  á 
las  provisiones  é  instrucciones  nuestras  que  el  dicho  comenda- 
dor lleva  para  lo  usar. 

Y  en  caso  que  el  dicho  Pedro  de  Vera  muera  antes  que  la 
dicha  armada  parta  para  estos  Reinos  con  su  cargo,  manda- 
mos que  suceda  y  quede  en  él  D.  Rodrigo  de  Acuña,  capitán 
de  la  cuarta  nao  de  la  dicha  armada ,  y  por  defecto  del  dicho 
D.  Rodrigo  de  Acuña ,  D.  Jorge  Manrique ,  y  por  falta  del 
dicho  D.  Jorge  Manrique,  Francisco  de  Hoces,  capitán  de  la 
sexta  nao  de  la  dicha  armada,  que  á  cualquiera  dellos  que  que- 
dare en  el  dicho  cargo  por  la  orden  que  dicho  es ,  por  la  pre- 
sente damos  el  mismo  poder ,  é  tan  cumplido ,  como  lo  tene- 
mos dado  al  dicho  comendador  Loaisa  ,  é  que  use  del  dicho 
oficio  conforme  á  la  instrucción  que  para  usar  del  dicho  car  -^ 
go  lleva. 

Otrosi;  Muriendo  ó  quedando  el  dicho  comendador  Loai- 
sa en  la  dicha  tierra,  mandamos  que  venga  por  capitán  gene- 
ral de  la  dicha  armada  Juan  Sebastian  del  Cano,  capitán  de 
la  segunda  nao  de  la  dicha  armada;  y  muriendo  el  dicho  Juan 
Sebastian  del  Gano,  mandamos  que  venga  en  el  dicho  cargo  el 
dicho  Pedro  de  Vera;  y  muriendo,  ó  faltando  el  dicho  Pedro 
de  Vera,  venga  el  dicho  D.  Rodrigo  de  Acuña;  y  por  falta 
del  dicho  D.  Rodrigo  ,  el  dicho  D.  Jorge  Manrique  ;  y  fal- 
tando el  dicho  D.  Jorge  Manrique  ,  venga  en  el  dicho  cargo 
el  dicho  Francisco  de  Hoces;  y  el  que  asi  por  la  dicha  orden 
subcediere  en  el  dicho  cargo  de  capitán  general  de  la  dicha  ar- 
mada, use  del  conforme  á  las  nuestras  provisiones  é  instruc- 
ciones que  lleva  el  dicho  comendador  Loaisa  en  lo  de  la  veni- 
da ,  y  para  ello  le  damos  el  mismo  poder  que  al  dicho  gomen- 
dador. 

Y  muriendo,  ó  faltando  el  dicho  comendador  Loaisa  y  to- 
dos los  otros  capitanes  arriba  contenidos  y  declarados ,  lo  que 
Dios  no  quiera  ni  permita  ,  mandamos  que  sea  Gobernador 
de  la  dicha  tierra,  el  nuestro  tesorero  general  della,  y  faltan- 
do él,  lo  sea  el  nuestro  fator  general  de  la  dicha  tierra  ,  y 
faltando  él,  lo  sea  el  nuestro  contador  general  de  la  dicha 
tierra. 

Y  en  caso  que  todos  los  dichos  capitanes  de  las  dichas  naos 
faltaren  para  venir  por  capitán  general  de  la  dicha  armada, 
a  la  vuelta,  que  como  dicho  es,  venga  á  estos  dichos  nuestros 
Reinos,  los  dichos  nuestro  tesorero,  factor,  y  contador  gene- 
rales, y  capitanes  que  quedaren  para  las  dichas  na<?s,  elegirán 


220  VI AGES   AL   MALUCO. 

entre  ellos ,  habiendo  primero  hecho  juramento  el  capitán  ge- 
neral que  les  pareciere  para  venir  con  la  dicha  armada,  y 
siendo  mas  de  uno  el  que  eligieren,  y  teniendo  los  tales  elegi- 
dos igualdad  en  votos,  echarán  suertes  entre  si  por  la  manera 
que  á  todos  ó  los  mas  de  los  dichos  capitanes  y  oficiales  pa- 
reciere ,  y  al  que  le  cupiere  la  dicha  suerte,  verná  por  capi- 
tán general  de  la  dicha  armada,  segund,  é  de  la  manera,  y 
por  la  orden ,  y  conforme  ;í  las  provisiones  é  instrucciones  que 
arriba  está  dicho  é  declarado.  Fecha  en  Toledo  á  trece  dias 
del  mes  de  Mayo  de  mil  y  quinientos  y  veinte  y  cinco  años. 
=  YO  EL  REY.  =r  Por  mandado  de  Su  Magestad.  =  Francis- 
co de  los  Cobos. 

Núm.  Vm. 

Instrucción  que  dio  S.  M.  á  Diego  de  Covarfubias  para 
el  cargo  de  factor  general  de  las  islas  del  Maluco  y 
de  su  contratación.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevilla ,  Leg.  i .° 
papeles  del  Maluco  de  1519  á  1547). 

i525.  EL  REY.  =  Lo  que  vos  Diego  de  Covarrublas  habéis  de 

1 3  de  Majo,  hacer  en  el  cargo  é  oficio  que  lleváis  de   nuestro   factor  gene- 
-  —  ral  de  las  nuestras  islas  de  Maluco  y  contratación  ,  que  se  ha 

de  asentar  en  aquellas  partes,  donde  al  presente  mandamos  en- 
viar un  armada ,  de  que  vá  por  capitán  general ,  y  Gober- 
nador de  las  dichas  tierras  Frey  García  de  Loaisa ,  comenda- 
dor de  la  orden  de  San  Juan ,  y  habéis  de  quedar  allá  ,  junta- 
mente con  los  otros  nuestros  oficiales ,  que  para  ello  habernos 
mandado  proveer ,  es  lo  siguiente. 

Primeramente:  Luego  como  Uegaredes  á  la  cibdad  de  la 
Coruña,  habéis  de  presentar  nuestra  provisión  que  del  dicho 
oficio  lleváis ,  á  los  nuestros  oficiales  de  la  casa  de  la  contrata- 
ción de  la  especería  que  en  ella  residen,  á  los  cuales  demás  de 
esta  instrucción ,  pediréis  una  relación  é  instrucion  de  la  ma- 
nera que  debéis  tener  en  el  uso  y  ejercicio  del  dicho  oficio  pa- 
ra vuestra  información ,  lo  cual  tomareis  por  escrito. 

ítem:  Luego  como  llegaredesá  la  dicha  tierra,  habéis  de  re- 
cebir  en  vuestro  poder  todas  las  mercaderías,  é  haciendas  é 
otras  cosas  que  al  presente  en  ella  hay,  y  en  la  dicha  arma- 
da fueren  nuestras  ,  y  allá  están,  y  por  nuestro  mandado  se 
enviaren  adelante ,  asi  por  los  dichos  nuestros  oficiales ,  como 
en  otra  cualquier  manera ,  para  gastar  y  contribuir  y  contra- 
tar é  rescatar  en  las  dichas  tierras  é  islas,  ansi  en  las  cosas  que 


DOCUMENTOS  DE  tOAlSA.  221 

convengan  á  nuestro  servicio  ,  como  para  vender  y  contratar 
y  rescatar,  lo  cual  todo  recibiréis  del  nuestro  tesorero,  y  ha- 
ciendo vos  cargo  el  nuestro  contador  de  la  dicha  tierra. 

Ansimismo  todas  las  cosas  de  nuestra  hacienda  que  esto- 
bieren  á  vuestro  cargo,  las  habéis  de  tratar  é  mercadear  y 
aprovechar ,  como  mas  convenga  al  acrecentamiento  de  nues- 
tra hacienda,  y  conforme  á  nuestras  instrucciones,  y  como  pa- 
reciere al  nuestro  Gobernador  y  oficiales ,  y  lo  destribuir  por 
los  libramientos  y  mandamientos  firmados  del  dicho  nuestro 
contador,  que  Nos  mandamos  que  tenga  cuenta  é  razón,  ansí 
del  cargo  como  de  la  data,  porque  en  nuestra  hacienda  haya 
el  buen  recado  que  convenga. 

Otrosi :  Las  cosas  que  tubieredes  en  vuestro  poder  que  no 
sean  necesarias  para  nuestro  servicio ,  y  que  se  hayan  de  ven- 
der y  contratar  y  rescatar  ,  habéis  de  comunicar  la  venta 
dellas  con  el  dicho  nuestro  Gobernador  de  la  dicha  tierra  ,  y 
oficiales  della,  para  que  todos  juntamente  acordéis  las  cosas 
que  en  todo  se  hobieren  de  hacer  ,  y  lo  que  se  hobiere  de  ven- 
der é  tratar  y  en  que  precio,  y  habéis  de  procurar  de  las  ven- 
der á  los  precios  mas  subidos  que  pudieredes;  pero  porque  po- 
dría acaecer ,  como  se  ha  visto  ,  que  al  tiempo  que  las  cosas 
se  tasan ,  valen  el  precio  porque  son  tasadas ,  y  por  no  poder- 
se vender  luego  incontinenti,  vienen  en  diminución,  y  si  se 
hobiese  de  guardar  á  venderlas  por  el  precio  á  que  son  tasa- 
das ,  se  dañarían  primero;  en  tal  caso  debéis  vos  de  procurar  é 
trabajar  de  vender  las  tales  cosas  por  los  mejores  precios  que 
pudieredes ,  con  parecer  del  dicho  nuestro  Gobernador  y  ofi- 
ciales ,  é  tener  cuenta  é  razón  de  cada  cosa  porque  precio  se 
vende,  para  que  cuando  os  sea  pedida,  la  podáis  dar,  como  es 
razón  é  sois  obligado. 

Habéis  de  acudir  con  todo  lo  que  de  las  tales  cosas  de  vues- 
tro cargo  que  ansí  vendieredes,  é  contrataredes ,  é  rescatare- 
des  se  hobiere  ,  á  Alonso  de  Solis  nuestro  tesorero  de  las  di- 
chas tierras  é  islas,  luego  como  lo  hobieredes,  sin  que  nin- 
guna cosa ,  ni  precio  porque  se  vendiere  entre ,  ni  quede  re- 
zagado en  vuestro  poder.  Asentad  todo  lo  que  asi  le  entrega- 
redes  en  el  libro  de  nuestro  contador  y  en  el  vuestro,  por- 
que en  él  se  tenga  la  razón  é  cuenta  de  todo  ello. 

Ansimismo  habéis  de  tener  mucho  cuidado  é  diligencia  en 
guardar  y  conservar  nuestra  hacienda  que  á  vuestro  cargo  es- 
tobiere,  é  aprovecharla  é  beneficiarla  todo  lo  que  fuere  posi- 
ble, poniendo  en  ello  el  buen  recado  é  solicitud  que  fuere  po- 
sible é  conviniere  ,  y  de  vos  confio. 

También  habéis  de  tener  cuenta  y  razón  general  de  todas 
hi  cosas  que  se  os  entregaren  y  enviaren  ,  y  de  las  que  ven- 


22  2  VIAGES   AL   MALUCO. 

dieredes  y  rescataredes ,  é  trataredes,  é  dieredes,  cada  cosa  de- 
claradamente por  sí,  para  que  cada  vez  que  convenga,  se  pue- 
da ver ,  é  saber  la  cuenta  de  todo.  Demás  desto  habéis  de  te- 
ner cuidado  de  nos  avisar  del  provecho  que  de  cada  cosa  se 
hobiere,  y  también  á  los  dichos  oficiales  de  la  Coruña,  para 
conoscer  la  ganancia  que  en  cada  cosa  sucediere  ,  ó  si  será 
nuestro  servicio  enviar  las  dichas  mercaderías,  ó  no. 

Otrosi:  Teméis  mucho  cuidado  é  vigilancia  en  saber  que 
cosas  son  mas  provechosas  y  necesarias  para  que  se  envíen  á 
la  dicha  tierra,  ansi  para  rescates,  como  para  vender  é  con- 
tratar en  ella,  comunicándolo  primero  todo  con  los  dichos 
nuestro  Gobernador,  ó  oficiales,  y  avisarnos  heis  de  todo  par- 
ticularmente ,  é  ansimismo  á  los  dichos  nuestros  oficiales  de 
la  Coruña ,  para  que  se  provea  dello. 

Y  como  quiera  que  los  oficios  de  nuestro  Gobernador  ,  y 
tesorero,  y  contador,  y  factor  de  la  dicha  tierra  ,  son  divi- 
sos cada  uno  en  lo  que  toca  á  su  oficio ,  para  en  lo  que  con- 
viene á  nuestro  servicio,  y  al  bien  y  acrecentamiento  de  nues- 
tras rentas  Reales,  é  á  la  buena  población  é  pacificación  é 
pacificaciones  de  la  dicha  tierra,  en  tal  caso  ,  cada  uno  ha  de 
tener  por  suyo  el  oficio  del  otro ,  y  por  esto  habéis  de  comu- 
nicar 6  platicar  todas  las  cosas  tocantes  á  vuestro  oficio  que 
convenga  á  nuestro  servicio,  y  en  otra  cualquier  manera,  con 
los  dichos  nuestro  Gobernador,  é  oficiales.  Juntando  vos  con 
ellos,  para  que  todos  juntamente  podáis  ver,  é  platicar  lo  que 
en  cada  cosa  se  debe  hacer  ,  ansi  para  lo  de  allá,  como  para 
nos  escrebir,  y  avisar  de  todo  ello. 

Ansimismo  habéis  de  tener  mucho  cuidado  que  todas  las 
cosas  que  os  sucedieren,  tocantes  á  vuestro  cargo  é  oficio  que 
sea  necesario  declararse,  ó  determinarse  por  justicia  ,  é  por  al- 
bedrio  de  buen  varón ,  ó  amigablemente ,  platiquéis ,  é  comu- 
niquéis con  el  dicho  nuestro  Gobernador  ,  y  con  los  dichos 
nuestros  oficiales.  Fecha  en  Toledo  á  trece  dias  del  mes  de 
Mayo  de  mil  é  quinientos  veinte  y  cinco  años.  =  YO  EL 
REY.  =  Por  mandado  de  Su  Magestad.  =  Francisco  de  los 
Cobos. 

Registrada  por  Nos  los  oficiales  de  Su  Magestad  de  la  casa 
de  la  contratación  de  la  especería,  que  residimos  en  la  dicha 
cibdad  de  la  Coruña ,  en  veinte  é  dos  de  Junio  de  mil  é  qui- 
nientos é  veinte  é  cinco  años.  =  Christobal  de  Haro.  =  Fran- 
cisco Mexia.  =  Bartolomé  Melendez ,  Tesorero. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  223 

Núm.  IX. 

"Relación  que  dio  Juan  de  Areizaga  de  la  navegación 
de  la  armada  de  Loaisa  hasta  desembocar  el  estreclm, 
y  de  los  sucesos  de  la  nao  Santiago  que  se  separó  allí 
y  aportó  d  Islue'va-^spaña.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevi- 
lla ,  Leg.  6.°  de  Patronato  Reaí). 

Partió  el  armada  de  la  Coruña  víspera  de  Santiago  del  año 
de  525:  llegaron  á  la  Gomera  á  dos  de  Agosto. 

Partió  de  alli  á  14  del  dicho  mes,  é  dende  á  cuatro  dias  se 
quebró  el  mastel  mayor  á  la  nao  capitana  por  debajo  del  re- 
clamen, y  luego  se  tornó  á  adobar. 

Domingo  15  de  Octubre  vieron  la  isla  de  Sant  Mateo  y 
surgieron  en  ella  á  20  del  dicho  mes:  está  60  leguas  de  la  costa 
de  Guinea,  dos  grados  y  medio  de  la  línea. 

Víspera  de  todos  Santos,  postrero  de  Octubre ,  se  hizo  á  la 
vela  toda  el  armada,  y  á  cuatro  de  Diciembre  vieron  tierra 
del  Brasil. 

Jueves  dia  de  los  Inocentes  del  dicho  año  de  525 ,  en  ano- 
checiendo se  les  entró  una  tormenta  6  tiempo  de  mucho  vien- 
to y  agua,  é  se  les  desderrotó  la  nao  capitana  sobre  el  rio  de 
Solis  ;  y  en  amaneciendo  volvieron  todas  seis  velas  en  busca  de 
la  capitana,  y  anduvieron  tres  dias  en  busca  de  ella  ,  y  como 
no  la  pudieron  hallar ,  las  seis  velas  siguieron  su  derrota ,  y 
aquella  noche  se  les  desderrotó  la  nao  San  Gabriel,  y  las  otras 
cinco  vinieron  á  surgir  á  14  de  Enero  de  526  al  cabo  de  las 
Once  mil  Vírgines,  que  es  al  abocamiento  del  estrecho. 

Este  mesmo  dia  14  de  Enero,  en  amanesciendo,  se  les  entró 
una  tormenta  muy  grande  de  mar  y  viento  sudueste  y  oes-su- 
dueste ,  donde  dejó  la  nao  Santi  Espíritus  las  manzanas  de  la 
abita  ,  y  como  las  vido  rompidas  y  dieron  amor  los  ajustes, 
luego  comenzó  la  nao  á  garrar  sobre  tierra  ,  donde  se  perdió, 
y  se  ahogaron  nueve  hombres ,  el  uno  de  los  cuales  fue  Diego 
de  Estella  contador  de  la  dicha  nao.  Las  otras  naos  en  cesando 
la  tempestad,  perdidos  los  bateles  y  amarras ,  y  hecho  echazón 
del  artillería  y  de  lo  que  mas  á  mano  tenían,  fueron  á  surgir 
en  embocando  el  primer  estrecho  en  la  bahía  de  la  Victoria, 
donde  aguardaron  á  la  nao  capitana  y  Sant  Gabriel. 

A  22  del  dicho  mes  de  Enero  embocaron  la  nao  capitana 
y  Sant  Gabriel  con  tiempo  próspero ,  y  fueron  á  surgir  donde 
estaban  las  otras  naos,  y  estando  alli  surtos ,  dióles  otra  tor- 


2  24  VIAGES   AL  MALUCO- 

menta  muy  grande  de  sudueste,  que  hizo  garrar  á  la  nao  ca- 
pitana con  cuatro  ajustes ,  y  dio  en  tierra  al  través,  donde  es- 
tuvo tres  dias  y  tres  noches  ,  y  se  le  quebró  la  zapata  con  la 
quilla  una  braza  y  media,  y  la  dejó  toda,  é  hizo  echazón  de 
todo  lo  que  arriba  tenia,  y  cortó  todas  las  obras  muertas  :  é 
asi  salió ,  é  se  hizo  luego  á  la  vela  la  vuelta  del  rio  de  Santa 
Cruz  á  se  remediar  ,  y  la  noche  antes  la  nao  Nunciada  se  hi- 
zo á  la  vela,  la  cual  iba  sin  piloto  ni  amarra,  ni  batel  y  nun- 
ca mas  la  vieron  ni  supieron  della ,  y  en  ella  iba  Martin  de 
Valencia. 

La  nao  capitana  con  las  otras  naos  se  fue  al  dicho  rio  de 
Santa  Cruz,  ecebto  la  nao  Santiago,  que  quedó  en  el  cabo  de  las 
Once  mil  Vírgines  dentro  en  un  riachuelo  para  recoger  alguna 
de  la  ropa  que  habia  quedado  de  la  nao  Santi  Spiritus,  y  con 
ella  quedó  también  el  batel  de  la  nao  Sant  Gabriel,  de  que  iba 
por  capitán  D.  Rodrigo  de  Acuña,  para  que  le  ayudase. 

A  la  entrada  del  rio  Santa  Cruz,  el  capitán  general  mandó 
al  dicho  D.  Rodrigo  que  volviese  con  su  nao  al  cabo  de  las 
Once  mil  Vírgines,  para  que  trajese  su  batel,  que  habia  quedado 
con  la  nao  Santiago  y  se  volviese  luego  al  dicho  rio  de  Santa 
Cruz,  el  cual  fue  é  recibió  su  batel  é  tomó  i6  hombres  de  la 
nao  Santiago  que  le  habian  llevado  el  batel  á  su  nao:  y  asi  se 
fué,  y  nunca  mas  el  armada  le  vio,  y  el  navio  Santiago  se  fué 
á  la  bahía  de  la  Victoria,  donde  la  dicha  capitana  habia  hecho 
echazón  para  recoger  algunas  botas  é  otras  cosas ,  é  irse  con 
ello  á  Santa  Cruz,  á  donde  llegó  dende  á  12  ó  13  dias,  é  allí 
se  aderezó  la  nao  capitana  con  planchas  de  plomo ,  y  barras 
anchas  de  hierro  muy  bien. 

A  29  de  Marzo  salió  el  armada  del  dicho  rio  de  Santa 
Cruz,  y  vino  á  embocar  el  estrecho  con  buen  tiempo  próspe- 
ro, y  embocó  á  dos  de  Abril,  y  vino  á  surgir  dentro  en  el 
estrecho  á  un  puerto  que  se  llama  Sant  Jeorge,  donde  se  pro- 
veyó de  agua  y  leña  y  madera ,  y  allí  murió  el  factor  Diego 
de  Covarrubias. 

Desembocaron  del  estrecho  á  26  de  Mayo  con  buen  tiem- 
po próspero :  á  primero  de  Junio  el  navio  Santiago  se  desder- 
rotó, con  tormenta,  de  la  nao  capitana  y  de  la  otra  compa- 
ñía: cesada  la  tormenta  que  era  muy  grande  á  maravilla,  tor- 
nó á  buscar  la  dicha  armada  y  no  la  halló;  y  como  el  capitán 
y  gente  del  dicho  navio  vieron  que  tenian  dos  mil  y  doscien- 
tas leguas  hasta  la  primera  tierra  poblada  de  los  Ladrones  ,  y 
tenían  cuatro  quintales  de  vizcocho  polvo  sin  otro  bastimento 
alguno  salvo  agua ,  determinaron  de  venirse  á  proveer  á  la 
costa  quel  capitán  general  Hernando  Cortés  tiene  descubierta 
y  poblada  á  las   espaldas  de  la  Nueva  España ,  que  estaba  de 


w'-iiSbS 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  22 ^ 

donde  se  desderrotaroa  800,  ó  i®  leguas  ,  las  cuales  anduvie- 
ron en  obra  de  4'}  dias,  é  quedan  surtos  en  un  puerto  prove- 
yéndose, é  haciendo  una  barca  que  no  traían  ninguna  para 
seguir  su  derrota,  para  lo  cual  el  dicho  Hernando  Cortés  les 
ha  hecho  dar  é  proveer  de  todo  lo  q.ue  han  menester. 

Con  la  nao  capitana  quedaron  solamente  la  nao  Santa  Ma^í- 
ria  del  Parra]  y  la  nao  Santo  Lesmes.. 

Nám.  X. 

Relación  de  Francisco  Ddvila ,  sobresaliente  de  la  nao 
S.  Gabriel  f  asi  de  la  navegación  de  Loaisa  desde  la 
Coruña  hasta  el  estrecho  de  Magallanes ,  como  de  los 
acaecimientos  particulares  de  aquella  nao  después  que 
se  separó  de  la  armada.  (Arch.  de  Ind.  ea  Sevilla ,  le- 
gajo 2.°  de  Autos  del  Consejo.^ 

En  la  muy  noble  é  leal  cibdad  de  la  Coruña,  á  cuatro  días        iSay  _ 
del  mes  de  Junio,  año  del  Señor  de  mil  quinientos  veinte  y  4  de  Jumo. 
siete  años,  el  Sr.  Bernaldino  Melendez,  tesorero  de  S.  M.  dijo.:  -^ 

que  por  cuanto  era  venida  la.  nao  S.  Grabiel  que  fuera  en  el 
armada  de  que  iba  por  Capitán  general  el  Comendador  Loaisa, 
y  habia  arribado  al  puerto  de  Bayona,  que  es  en  este  reino 
de  Galicia,  y  porque  de  la  venida  della,  y  de  como  le  habia 
acaescido  en  el  dicho  viage  queria  dar  aviso  á  S.  M. ,  y  á  los  se- 
ñores de  su  muy  altoCons.'Jo;  por  ende  para  dar  mas  cierta  re- 
lación ,  él  tomaba  y  tomó  juramento  en  forma  debida  de  dere- 
cho de  Francisco  Dávila,  vecino  de  la  villa  de  Madrid,  que 
venia  en  la  dicha  nao  que  estaba  presente,  so  cargo  del  cual 
dicho  juramento  le  mandó ,  que  declare  todo  como  habia  pa- 
sado desque  partiera  de  la  Coruña ,  fasta  que  llegó  la  dicha  nao 
á  Bayona:  el  cual  juró,  testigos  Santillana,  notario,  é  Martin 
de  Landa ,  é  Juan  de  Vülanueva ,  Almojarife  de  S.  M. ,  vecinos 
de  la  dicha  cibdad. 

El  dicho  Francisco  Dávila,  vecino  de  la  villa  de  Madrid, 
sobresaliente  de  la  nao  S.  Grabiel,  que  iba  para  Maluco  en  la 
capitanía  del  Comendador  Loaisa,  habiendo  jurado  en  forma 
debida  de  derecho ,  y  siendo  preguntado  cómo  y  de  qué  ma- 
nera habia  acaescido  á  la  dicha  nao  S.  Gabriel  y  armada ,  des- 
pués que  partieron  de  la  Coruña,  dijo  é  declaró  lo  siguiente: 

Que  la  dicha  nao  y  armada  partió  de  la  Coruña  la  víspera 
de  Santiago,  del  año  de  s'2-S  años,  y  de  alli  fue  toda  la  dicha 
armada  al  puerto  de  la  Gumera,y  tomó  agua  y  x)tras  cos;is  de 

TOMO  V.  FF 


w 


226^  VIAGES   AL   MALUCX). 

bastimentos;  y  el  Capitán  general  con  los  otros  capitanes  fi- 
cieron  ciertos  capítulos,  en  que  acordaron  que  el  armada  fuese 
por  el  estrecho  de  Magallanes ,  y  que  uno  de  los  capítulos  de- 
cia,  que  si  alguna  nao  se  derrotase  del  armada,  fuese  á  la  bahía 
de  Todos  Santos ,  que  es  en  catorce  grados  del  cabo  de  la  Lí- 
nea, y  que  esperase  veinte  dias;  y  que  si  en  estos  veinte  dias 
el  armada  no  veniese,  que  posiese  una  cruz  en  una  isla  que 
está  en  la  dicha  bahía ,  y  al  pie  de  la  cruz  una  olla  enterrada 
con  una  carta  que  dipese  lo  que  había  fecho ,  y  seguiese  su  vía- 
ge,  y  que  ficiese  otro  tanto  en  el  rio  de  Santa  Cruz.  Partió 
la  dicha  armada  k  víspera  de  nuestra  Señora  de  Agosto  de  la 
Gumera,  y  llegó  á  una  isla  que  se  llama  S.  Mateo,  que  está 
en  dos  grados  de  la  Línea,  á  14  ó  15  de  Noviembre,  y  allí  fi- 
zo su  aguaje,  y  el  Capitán  general  de  allí  llevó  á  su  nao  á  Don 
Rodrigo  de  Acuña,  capitán  de  la  nao  S.  Grabiel,  para  lo  te- 
ner en  ella  por  vía  de  destierro  espacio  de  dos  meses,  y  la  cab- 
sa  dello  fue  por  ciertas  feas  palabras  que  dijo  á  Santiago  de 
Guevara  ,  capitán  del  patax ,  y  porque  toda  el  armada  fue  en 
seguimiento  de  una  nao  un  buen  trecho,  y  el  Capitán  general 
tiró  Un  tiro  para  que  se  recogiesen,  y  el  dicho  D.  Rodrigo 
con  la  nao  S.  Grabiel  y  el  patax  seguieron  la  dicha  nao,  y 
la  ficieron  amainar ,  la  cual  era  de  portugueses, 

Ydespues  de  amainada,  el  Capitán  general  te  fizo  muy  buen 
tratamiento,  y  se  fue  su  viage  con  la  bendición  de  Dios;  y 
por  tiempo  de  los  dichos  dos  meses  Martin  de  Valencia  an- 
duvo por  capitán  de  la  dicha  nao  S.  Grabiel.  Día  de  Todos 
Santos  fizo  la  dicha  armada  vela  de  la  isla  de  S.  Mateo,  y  fue 
á  reconoscer  el  cabo  Frío  :  no  entró  dentro  porque  el  tiempo 
era  bueno,  y  seguió  su  viage.  En  el  parage  del  rio  de  Solis,  que 
dicen  de  la  Plata,  día  de  los  Inocentes,  vino  á  la  dicha  armada 
una  muy  gran  tormenta  en  que  repartió  en  tres  partes  la  di- 
cha armada ,  en  que  la  nao  capitana  fue  sola ,  y  S.  Grabiel  sola 
por  otro  cabo:  todas  las  otras  naos  juntas.  Otro  día  por  la  ma- 
ñana se  juntó  la  nao  S.  Grabiel  con  las  cinco  piezas,  y  el  ca- 
pitán Joan  Sebastian  preguntó  si  habían  visto  la  nao  capitana: 
respondiéronle  que  no:  dijo  el  capitán  Joan  Sebastian  á  Mar- 
tin de  Valencia ,  que  á  sotavento  la  habían  de  hallar  ,  que  la 
fuesen  á  buscar  ,  y  el  dicho  Martín  de  Valencia  dijo  que  co- 
mo él  mandase:  dijo  Juan  de  Pelóla ,  maestre  de  la  nao  S.  Gra- 
biel, que  no  quería  mudar  la  derrota  sino  seguir  su  viage,  co- 
mo el  Capitán  general  lo  había  mandado  por  su  capítulo,  y 
que  en  aquella  derrota  hallarían  la  nao  capitana;  y  en  esto  las 
dichas  cinco  naos  se  metieron  á  sotavento  en  busca  de  la  ca- 
pitana. A  cabo  de  dos  dias  la  nao  S.  Grabiel  se  juntó  con  la 
capitana,  y  el  Capitán  general  les  preguntó  sí  habían  visto  las 


DOCUMENTOS   DE   LOATSA.  227 

Otras  naos,  y  le  respondieron  que  sí,  y  como  iban  á  sota- 
vento á  buscar  á  su  merced ,  y  que  en  esto  el  capitán  hubiera 
mucho  enojo,  diciendo  qué  necesidad  habia  de  mudar  la  der- 
rota. La  nao  capitana  y  S.  Grabiel  tomaron  la  derrota  para  d 
rio  de  Santa  Cruz,  donde  pensaron  hallar  las  otras  cinco  naos, 
y  hallaron  el  dicho  rio  de  Santa  Cruz,  donde  pensaron  hallar 
las  otras  cinco  naos ,  y  el  piloto  de  la  nao  S.  Grabiel  halló  una 
cruz  y  al  pie  de  la  cruz  una  carta,  en  una  isla  que  está  en  el 
medio  del  rio:  llevóla  al  Capitán  general,  en  que  decia  en  po- 
cas palabras,  que  habia  dias  que  hablan  llegado  alli  ,  y  por- 
gue el  tiempo  era  bueno ,  y  del  verano  quedaban  pocos  dias^ 
hablan  acordado  los  capitanes  de  ir  al  estrecho,  y  que  de  la 
banda  del  nordeste ,  al  pie  de  la  sierra  mas  alta ,  quince  leguas 
dentro  del  estrecho  los  hallarían ,  y  que  si  con  su  merced  ve- 
niese  S.  Grabiel,  sino  que  no  ficiesen  cuenta  del  ;  y  que  en  esto 
el  Capitán  general  dijera,  conmigo  le  tengo,  y  vosotros  no  sé 
donde  estáis.  Otro  dia  por  la  mañana  salieron  del  dicho  rio  4a 
capitana  y  S.  Grabiel ,  y  hallaron  el  patax  á  la  boca  de  un  rio, 
cerca  del  cabo  de  las  Once  mil  Vírgenes.  Dijo  como  habia 
quedado  á  poner  las  cartas  en  el  rio  de  Santa  Cruz,  y  que  des- 
pués de  dejado  las  cartas,  no  habia  podido  hallar  el  estrecho; 
pero  que  creia  que  estaba  cerca.  Fueron  todas  tres  piezas  á  bus- 
car el  estrecho.  Vieron  cerca  del  estrecho  mucha  gente  en  tier- 
ra que  hacian  señal:  invió  el  Capitán  general  á  saber  qué  cosa 
era:  trujo  el  patax  al  tesorero  de  la  nao  Santi  Spiritus  y  al 
clérigo  y  á  Benavides,  tesorero  de  la  nao  Santa  María  del  Par- 
ral, y  dijeron  como  se  habia  perdido  allí  la  nao  .Santi  Spiritus, 
y  se  hablan  ahogado  nueve  hombres,  y  la  Anunciada  y  las  ca- 
ravelas  hablan  perdido  los  bateles,  y  que  el  capitán  Juan  Se- 
bastian había  ido  con  las  naos  á  meterlas  en  el  estrecho.  Sur- 
gieron aquella  noche  á  la  boca  del  estrecho.  Otro  dia  por  la 
«janana  hallaron  el  estrecho :  hallaron  la  Anunciada  y  las  dos 
caravelas  ancladas  á  dos  leguas  dentro  del  estrecho:  surgieron 
cerca  dellas:  mandó  el  Capitán  general  á  Martin  de  Valencia 
con  sus  amigos  y  criados,  que  se  pasase  á  la  nao  Anunciada-: 
volvió  D.  Rodrigo  á  la  nao  S.  Grabiei.  Mandó  el  Capitán  ge- 
neral á  Jas  dos  caravelas  y  el  patax  por  la  ropa  de  la  nao  Santi 
Spiritus  :  mandó  á  D»  Rodrigo  les  diese  su  "batel  con  que  .car- 
gase ,  y  el  esquife  de  la  nao  capitana  dio  á  S.  Grabiel  para  que 
se  serviese  con  él.  A  cabo  de  tres  dias  cargó  un  viento  muy 
fuerte,  en  que  fizo  garrar  todas  tres  naos:  la  capitana  dio  en 
tierra  y  estuvo  quince  ó  diez  y  seis  horas  dando  con  la  popa 
en  tierra  fasta  que  le  fizo  saltar  el  leme.  Saltó  el  Capitán  gene- 
rítl  con  toda  la  gente  en  tierra,  y  cacaron  algunas  co?as  de  la 
oao.  Otro  dia  volvió  á  la  nao  porq.ue  no  hacia  .agua:  la  nao 


228  VI AGES  AL   MALUCO. 

S.  Grabiel  fizóse  á  la  -vela:  púsose  á  la  boca  del  estrecho:  invió 
_    -■  por  tierra  á  Juan  Salmerón,  tesorero  de  la  dicha  nao,  facién- 

.     •  dolé  saber  questaba  alli  un  razonable  puerto  para  aderezar  la 

V    nao  capitana.  En  este  istante  llegó  la  caravela  Santa  María  del 
«^        -  '       Parral,  cargada  de  la  mercadería  de  la  nao  Santi  Spiritus:  sur- 

,  ■         gió  Junto  á  la  S.  Grabiel.  Otro  dia  vino  la  nao  Anunciada  :  no 
pudo  tomar  el  lugar  donde  estaba  S.  Grabiel.  Salióse  á  la  mar, 
y  veíanle  andar  volteando,  y  después  de  puesto  el  sol  vino  la 
nao  capitana.  D.  Rodrigo  invió  el  esquite  para   que  le  mos- 
j.  trase  el  entrada  con  una  bandera  :  capeábale  con  la  dicha  ban- 

í  ■    '         dera  que  se  llegase  á  la  tierra  que  era  por  alli  el  entrada,  y 

ellos  entendieron  al  rebes;  por  manera,  que  no  pudieron  to- 
mar el  dicho  puerto.  La  nao  S.  Grabiel  y  Santa  María  del  Par- 
ral, se  ficieron  á  k  vela  para  se  juntar  con  la  capitana:  cuan- 
do llegaron  ya  la  caravela  Santo  Lesmes  estaba  con  la  capita- 
na, y  el  patax  quedaba  en  un  rio,  porque  el  viento  le  era  con- 
,  trario.  Tenia  el  patax  el  batel  de  S.  Grabiel  para  cargar  las 

bombas  de  Santi  Spiritus:  en  todo  esto  la  Anunciada  no  pares- 
cia:  el  Capitán  general  mandó  llamar  los  capitanes  y  oficiales 
'  de  S.  M. ,  acordaron  que  seria  bueno  volver  al  rio  de  Santa 

Cruz  á  adobar  la  nao  capitana:  mandó   el  Capitán  general  á 
D.  Rodrigo  que  quedase  para  tomar  su  batel ,  que  tenia  el  pa- 
tax ;  y  que  en  tomando  el  batel ,  que  se  fuese  al  rio  de  Santa 
*  ^  Cruz.  Tardáronse  cinco  ó  seis  dias  que  nunca  la  nao  S.  Gra- 

biel pudo  tomar  el  batel ,  y  venieron  en  él  diez  ó  doce  hom- 
bres de  la  nao  perdida  y  del  patax,  algunos  dellos  se  quisie- 
ran volver  al  patax ,  y  D.  Rodrigo  no  quiso.  Fue  la  nao  San 
V  -'  Grabiel  á  buscar  el  rio  de  Santa  Cruz,  y  halló  cerca  del  rio  á 

la  Anunciada:  preguntó  Pedro  de  "Vera,  capitán  de  la  dicha  nao, 
que  dónde  iban:  dijo  D.  Rodrigo  que  al  rio  de  Santa  Cruz, 
questaba  allá  el  Capitán  general :  dijo  Pedro  de  Vera  nó,  es 
imposible ,  porque  yo  he  estado  encallado  cuatro  ó  cinco  ho- 
ras á  la  boca  del  rio,  y  no  he  visto  señal  de  gente:  D.  Rodri- 
go le  dijo  que  ahi  estaba,  porque  venia  adobar  la  nao;  fueron 
ambas  á  dos  naos  al  dicho  rio ,  y  no  pudieron  entrar  porque 
■  era  el  viento  contrario  y  de  la  tierra:  anduvieron  tres  ó  cua- 
tro dias  volteando  las  naos  para  entrar,  é  no  pudieron.  Estan- 
do asi  invió  Pedro  de  Vera  al  tesorero  de  la  nao  Anunciada  ha- 
blar con  D.  Rodrigo:  metiéronse  en  una  cámara  y  estovieron 
hablando  dos  ó  tres  horas,  poco  mas  ó  menos,  que  no  supo 
ninguno  lo  que  hablaron:  mandó  D.  Rodrigo  que  echasen  el 
esquife  fuera  que  era  el  de  la  capitana ,  y  que  lo  diesen  á  Pe- 
dro de  Vera,  y  tomasen  el  suyo  que  era  mas  pequeño.  Otro 
dia  dijo  Pedro  de  Vera  á  D.  Rodrigo  ,  ¿qué  determinaba  su 
merced  de  hacer  ?  D.Rodrigo  dijo,  que  quería  detenerse  por 


•"-•-^ ^-¿if. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  2  29 

allí  fasta  ver  si  podría  tomar  el  rio,  donde  no,  que  se  bajaria  ú 
tomar  agua  por  la  cuesta  donde  podiese.  Pedro  de  Vera  dijo, 
que  su  voluntad  era  que  se  fuesen  por  el  cabo  de  Buena-Es- 
peranza  entrambos,  porque  los  bastimentos  se  gastaban  y  el 
tiempo  servia  para  allá,  y  que  D.  Rodrigo  le  dijo,  que  no  te- 
nia agua,  y  que  Pedro  de  Vera  dijo,  quél  le  daria  cinco  ó  seis 
pipas  de  agua.  D.  Rodrigo  no  determinó  de  hacer  lo  que  Pe- 
dro de  Vera  le  decía,  y  que  en  esto  que  Pedro  de  Vera  arri- 
bó y  se  fue  al  cabo  de  Buena-Esperanza,  y  D.  Rodrigo  estu- 
vo esperando  otros  dos  dias  para  entrar  en  el  dicho  río  y  no 
pudo ,  y  se  bajó  la  cuesta  abajo  del  Brasil.  Muchas  veces  venía 
el  viento  para  volver  al  rio  de  Santa  Cruz,  y  que  su  voluntad 
era  de  buscar  agua  la  cuesta  abajo:  fue  á  surgir  á  la  bahía  de  los 
Patos,  questá  en  27  grados  é  medio,  y  alli  tomó  agua  y  otros 
refrescos.  Estando  tomando  el  agua,  vino  un  indio  que  traía  una 
carta  que  inviaban  unos  cristianos,  en  que  decía  la  carta  como 
les  habían  dicho  los  indios  que  estaba  alli  una  nao  ,  que  les 
diesen  respuesta  dello.  D.  Rodrigo  invió  al  contador  de  la  nao 
para  que  hablase  con  los  cristianos.  A  cabo  de  tres  dias  vino 
un  hombre  dellos  con  el  dicho  contador  ,  y  dijo  á  D.  Rodrigo, 
que  había  diez  cristianos  que  se  habían  perdido  alli  con  un  ga- 
león, y  que  habían  quedado  cuatro  dellos,  y  que  habían  allí 
fecho  su  asiento;  y  que  su  merced  mandase  bajar  la  nao  cerca 
de  su  casa,  que  era  quince  leguas,  que  le  darían  bastimentos  y 
rescataría  cierta  plata  y  metal  que  tenían,  y  D.  Rodrigo  se 
bajó  con  la  nao  al  puerto  donde  el  cristiano  vivía,  y  D.  Ro- 
drigo invió  á  tierra  al  contador  y  tesorero,  para  que  asentasen 
en  una  casa  donde  rescatasen  con  los  indios ;  y  el  clérigo  de  la 
nao  fue  á  facer  cristianos  á  ciertos  fijos  que  tenían  aquellos  cris- 
tianos. Viernes  á  4  de  Mayo  del  año  de  1526  años  invió  Don 
Rodrigo  el  batel  á  tierra,  que  dijíesen  al  tesorero  é  contador, 
que  metiesen  en  él  todo  lo  que  tenían,  y  trojíesen  un  cristiano 
de  aquellos  para  hacer  cuenta  con  él  y  pagarle  lo  que  le  dcr- 
bian ,  que  era  de  ciertos  bastimentos  y  dos  arrobas  de  metal  y 
dos  marcos  de  plata.  El  batel  en  veniendo  cerca  de  la  nao  con 
el  dicho  rescate  y  veinte  y  tres  personas,  anegóse:  ahogáronse- 
quince  hombres  en  que  fueron  contador  y  tesorero:  el  batel 
sacaron  otro  dia  los  indios:  por  la  mañana  fue  Alonso  del  Rio, 
que  era  maestre  de  la  nao  Santi  Spiritus ,  y  en  la  isla  de  S.  Ma- 
teo se  pasó  á  la  nao  S.  Grabiel,  y  fueron  los  calafates  y  el 
carpintero  á  adoballe.  Tardaron  cuatro  días  en  adoballe:  trojie- 
ron  el  batel  y  díjieron  al  capitán  como  el  contramaestre  Se- 
bastian de  Villareal  suplicaba  á  su  merced  que  por  cuanto  él 
se  quería  quedar  en  aquella  tierra,  le  mandase  echar  su  ropa 
en  tierra,  y  que  el  dicho  capitán  dijo  que  enhorabuena:  y  que 


530  VIAGES  At   MALUCO. 

estando  aderezando  de  inviarle  su  ropa,  llegan  los  mas  de  la 
nao,  Y  uno  á  uno  piden  licencia  para  se  quedar,  no  embar- 
gante que  ya  habia  diez  dias  que  se  habían  quedado  unos  nue- 
ve hombres,  unos  con  licencia,  otros  sin  ella.  Entonces  el  ca- 
pitán fizo  decir  Misa  y  celebrar ,  para  dar  el  Sacramento  á  ua 
doliente  que  habia  en  la  nao.  En  acabando  de  decir  Misa,  lla- 
mó toda  la  gente  que  ya  veían  el  mal  recabdo  que  habían  fecho 
los  otros  compañeros  en  quedarse  en  tan  mala  tierra,  y  que  los 
que  querían  ser  servidores  de  S.  M.  que  jurasen  en  el  altar  del 
Sacramento,  en  que  juraron  todos  de  servir  á  S.  M.  con  todas 
sus  fuerzas.  Entonces  llamó  el  capitán  al  maestro,  y  mandóle 
que  hablase  con  el  guardián  y  con  el  carpintero,  y  con  Mó- 
telos, marinero,  y  que  acabase  con  ellos  que  no  se  fuesen;  y 
dijo  al  testigo,  que  hablase  con  uno  que  se  llamaba Castrillo,  y 
el  capitán  fabló  con  otros;  de  manera,  que  acabaron  que  no  se 
fuesen.  El  capitán  mandó  que  tomasen  una  ancla  y  quedarse 
sobre  otra  para  facer  á  la  vela:  en  tomando  el  ancla,  víó  como 
se  levantó  á  la  popa  del  batel  el  guardián  Miguel  Ginovés ,  y 
echó  mano  al  machete  que  tenia,  y  dijo  que  bogasen  adelante; 
fuéronse  á  tierra  con  el  batel.  Otro  dia  de  mañana  víó  este  tes- 
tigo que  tenían  diferencia  los  unos  con  los  otros.  Vino  el  ba- 
tel á  bordo,  y  quedaron  en  tierra  cinco  ó  seis  hombres;  fizo 
el  dicho  capitán  la  nao  á  la  vela  hacía  el  cabo  Frío,  estando 
surtos  15  leguas  del  cabo,  un  sábado  por  la  mañana,  antes  que 
amanescíese,  dos  pages  de  la  nao  toman  el  esquife  sin  que  na- 
die los  viese:  vánse  á  tierra:  deshácese  el  esquife  en  las  peñas, 
los  pages  se  fueron  por  tierra;  ínvió  el  capitán  cuatro  ó  cinco 
hombres  á  tierra  á  saber  nuevas  dellos  ,  y  les  dijeron  los  in- 
dios que  se  habían  ido  por  la  tierra  adentro.  Fizóse  luego  á  la 
vela  la  nao,  y  otro  dia  de  mañana  mandó  el  capitán  subir  to- 
da la  gente  encima  de  la  tolda,  y  fizo  abrir  la  carta  de  nave- 
gar, y  dijo:  veis  aquí  tres  caminos:  el  uno  es  camino  de  la 
Büena-Esperanza,  y  el  otro  es  camino  del  Estrecho,  y  el  otro 
de  España ,  vede  cual  dellos  queréis  que  tomemos ,  que  tan  pres- 
to me  hallareis  para  el  uno,  como  para  el  otro,  y  cada  uno  me 
diga  su  parescer.  El  maestre  Alonso  del  Rio  dijo  que  á  la  nao 
no  se  le  había  redoblado  el  estopa ,  y  la  jarcia  no  estaba  para 
cumplir  el  viage,  y  que  las  velas  no  estaban  para  cumplir  el 
viage ,  y  que  las  velas  estaban  rotas  y  que  no  había  aparejos 
para  seguir  tan  largo  viage.  El  piloto  Juan  de  Pilóla  dijo  ,  que 
ja  jarcia  solía  siete  años  durar  en  una  nao,  y  que  las  velas 
aunque  estoviesen  rotas,  que  cañamazas  había  en  la  nao,  sino 
holandas,  y  que  la  nao  era  muy  buena ,  y  que  otras  mas  roi- 
.nes  navegaban :  los  mas  de  la  nao  acordaron  de  seguir  el  via- 
ge de  Maluco ,  los  Qtros  decían  que  nó:  por  manera,  que  el 


^  ■¿Bfeaü 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  23 1 


capitán,  y  los  que  no  quisieron  seguir  el  víage  de  Maluco, 
acordaron  de  venir  á  la  bahía  de  Todos  Santos  á  cargar  de  bra- 
sil. Domingo  I.*»  de  Julio  entró  en  la  dicha  bahía  la  dicha  nao, 
y  estando  cargando  de  brasil ,  y  tomadas  cuatro  bateladas  del, 
los  indios  mataron  siete  hombres  de  los  questaban  en  tierra 
cortando  el  brasil.  Invió  el  capitán  al  maestre  á  saber,  si  pode- 
rla saber  alguna  nueva  dellos ,  y  con  él  dos  grumetes.  Saltaron 
los  grumetes  en  tierra  y  matáronlos :  salióse  luego  la  nao  de 
alli :  halló  ú  la  boca  de  la  bahía  un  cristiano  que  decia  que  ha- 
bla quince  años  que  se  había  perdido  alli  con  una  nao  :  estu- 
vo la  dicha  nao  fasta  22  días  de  Agosto  con  tiempos  contra- 
rios. En  fin  de  Octubre  fue  la  nao  S.  Grabiel  á  surgir  al  rio 
de  S.  Francisco  :  halló  alli  tres  galeones  de  franceses.  La  nao 
hacia  mucha  agua  que  no  se  podía  sufrir  sobre  la  mar  sin  ado- 
barse :  alli  el  capitán  mandó  que  salvasen  á  los  navios :  vino  un 
batel  abordo  de  los  franceses  á  mostrar  la  entrada  :  vino  el  ca- 
pitán de  los  galeones  y  los  maestros ,  y  estovieron  hablando 
con  el  capitán  en  lengua  francesa ,  y  que  D.  Rodrigo  dijo  á  la 
gente  que  ellos  temían  mucha  paz  con  los  franceses,  y  que 
ellos  les  darían  carpinteros ,  y  lo  que  menester  fuese  para  ade- 
rezar la  nao.  A  cabo  de  dos  días  que  se  había  aderezado  la 
nao  lo  mejor  que  podía,  vino  un  batel  de  los  franceses  con  tres 
hombres,  y  llamaron  al  carpintero  y  calafate  suyo  que  habían 
prestado,  y  dijeron  que  dijíesen  al  capitán  que  se  pareciese  allí: 
entró  el  alguacil  al  capitán,  questaba  malo,  y  dijo  como  los 
franceses  decían  que  se  parase  allí,  y  que  venían  de  mala  arte. 
Como  el  capitán  se  tardaba,  los  franceses  dijeron:  ¿no  se  quiere 
parar  ahí?  Este  testigo  les  dijo:  esperadle,  señores  ,  que  se  está 
vestíendo ,  que  bien  sabéis  questá  mal  dispuesto ,  y  que  este  tes- 
tigo dijo  á  D.  Rodrigo,  salga  fuera  verá  ques  esto,  y  que  Don 
Rodrigo  saUó  y  les  dijo:  señores,  ¿qué  mandáis?  dijeron  los 
franceses  :  nuestro  Rey  tiene  guerra  con  vuestro  Emperador, 
por  eso  rendios,  sino  matar  vos  hemos,  y  cortaremos  las  ca- 
bezas: dijo  D.  Rodrigo  :  señores  vos  veísme  aquí  que  tal  estoy. 
Mandó  á  unos  seis  ó  siete  marineros  que  entrasen  en  el  batel, 
y  dijo  á  un  criado  suyo  que  le  trojese  el  dinero  y  el  ehifre  de 
plata,  y  trujóselo,  y  metióselo  en  la  manga  ,  y  dijo:  déjame 
ir,  que  yo  quiero  ir  hacer  paces  con  ellos,  y  entró  en  el  barco 
y  fuese  á  los  dichos  navios.  Vimos  de  la  nao  como  le  metie- 
ron dentro  á  él  y  á  los  que  consigo  llevaba ,  y  en  esto  empie- 
zan á  lombardear  la  nao  á  mucha  priesa ,  y  venía  un  batel  ar- 
mado con  muchas  escopetas ,  deciendo :  ríndete ,  ríndete  marra- 
no. El  piloto  Juan  de  Pilóla  á  grandes  voces  dice:  driza  nao, 
questaba  muy  empachada  y  encostada  para  la  derezar ,  y  man- 
dó á  un  grumete  que  desplegase  la  bandera  que  estaba  en  la 


í 


'2}1  VI AGES    AL  MALUCO. 

[  gavia,  diciendo:  España,  España;  y  en  esto  el  esquife  se  acer- 

caba mucho  á  la  nao ,  y  hubo  lugar  de  poner  dos  falconetes  en 
el  costado  de  la  nao,  y  el  piloto  puso  fuego  al  uno,  y  acertó 
en  el  batel ,  y  mató  dellos  tres  hombres:  el  batel  tornóse  atrás, 
c]ue  no  osó  llegar ,  y  después  tornó  con  mucha  mas  gente  'el 
dicho  esquife  para  haber  de  tomar  la  nao,  y  que  en  esto  el  di- 
cho piloto  decia:  muramos,  muramos  antes  que  ver  la  ban- 
dera de  España  en  poder  de  franceses,  y  tornó  á  tirarles  otro 
tiro,  y  fizóles  volver  á  los  navios.  En  esto  vieron  como  daba 
voces  el  capitán  D.  Rodrigo  :  lo  que  decia  no  lo  entendían: 
invió  un  hombre  de  los  de  la  nao  con  dos  franceses,  y  dijo: 
que  no  tirasen,  questaba  haciendo  partido  con  los  franceses ,  no 
embargante  que  ellos  no  cesaban  de  tirar  lombardadas  á  la  nao. 
El  piloto  Juan  de  Pilóla  le  preguntó  al  marinero,  que  era  lo  que 
pedian  los  franceses :  dijo  que  las  cuatro  lombardas  gruesas,  y 
ios  lombarderos,  y  al  piloto,  y  al  maestre,  y  al  tesorero:  dijo 
el  piloto:  ¿no  pide  mas  deso?  ellos  se  tomaran  lo  demás.  Pues 
decidle,  que  queremos  morir  debajo  de  la  bandera,  que  este  es 
el  partido  que  entendemos  de  hacer  :  el  marinero  no  quiso 
volver  allá,  y  dijo  como  él  tenia  ya  asegurada  la  vida  con  unos 
gentiles  hombres ,  porque  les  amostrase  lo  bueno  que  habia  en 
la  nao;  y  después  inviaron  un  pajecico  del  capitán  con  la  res- 
puesta. Mientras  estaba  el  paje  dando  la  respuesta,  el  piloto 
cortó  los  cables  y  fizóse  á  la  vela  con  el  trinquete:  de  que  los 
franceses  vieron  salida  fuera  de  la  barra,  pesóles  mucho.  A  cabo 
.  -  de   ocho  ó  nueve  dias  ,  no  podiendo  doblar  el  cabo  de  Sant 

Agustín ,  amanescieron  sobre  la  nao  dos  de  los  dichos  galeo- 
nes: estando  bien  apercibida  la  nao  dio  sobre  ellos,  y  como 
eran  mejores  navios  de  la  vela,  fucronse.  El  maestre  Alonso  del 
Rio  mandó  llamar  toda  la  gente  arriba,  y  dijoseles:  señores  ya 
sabéis  como  nuestro  capitán  se  nos  queda  en  poder  de  france- 
ses ,  y  no  podemos  vivir  sin  tener  cabeza  :  si  vos  parece  que 
nombremos  capitán  mientras  que  cobramos  el  nuestro,  será 
bueno.  Todos  dijeron  que  era  bien ,  y  nombraron  por  capitán 
ül  dicho  Juan  de  Pilóla,  piloto  de  la  nao.  A  cabo  de  dos  ó  tres 
dias ,  porque  facia  mucha  agua  ,  acostó  á  tierra  ,  donde  halló 
un  galeón  de  los  tres  de  los  franceses,  el  mayor:  la  mas  de  la 
gente  quisiera  dar  sobre  él  :  el  piloto  y  el  maestre  dijeron, 
que  mas  valia  remediar  la  nao  que  no  buscar  con  quien  aca- 
bar de  deshacerla;  y  que  su  parecer  era  que  se  volviesen  á  ia 
bahía  de  Todos  Santos  para  echar  alli  la  nao  en  monte-,  y  asi 
volvió  la  nao,  y  alli  en  Todos  Santos  estovieron  ocho  dias  ade- 
'.rezando  la  nao.  Vino  un  batel  de  una  nao  francesa  á  reconos- 
cer  la  nao  :  desque  vio  el  batel  que  la  nao  los  habia  sentido, 
|)reguató:  que  de  dónde  era  la  nao,  y  los  de  la  nao,  que  de 


.,  L_. 


■Jij?"^ 


DOCUMENTOS    DE  LOAISA.  233 

dónde  era  la  suya  dellos ;  y  ellos  dijeron  que  de  Francia :  di- 
JeronJes  que  se  llegasen  abordo ,  y  ellos  dijeron  que  á  la  maña- 
na ;  y  otro  dia  á  la  tarde  hubimos  uíia  refriega  con  la  dicha 
nao  francesa  ,  en  que  nos  mató  un  hombre  ,  y  salió  la  nao  de 
aili  faciendo  mucha  agua ,  y  con  tiempo  contrario  hubo  de 
volver  á  Cabo  Frió ,  y  allí  surgió  ,  y  se  detuvo  dos  nieses  por 
aderezarse ,  y  se  hizo  de  alli  á  la  vela.  Entrando  diez  leguas  á 
la  mar  facia  mucha  agua  :  algunos  de  los  marineros  acordaron 
de  arribar  á  tierra ,  y  alli  hobieron  acuerdo  de  lo  que  se  habia 
de  hacer,  y  fue  irnos  al  rio  del  Extremo,  y  fuimos  al  dicho 
puerto  y  echamos  todo  el  brasil  á  la  mar.  En  aquella  tierra  hay 
indios:  y  parescionos  que  según  el  agua  que  facia  la  nao,  era 
bien  rescatar  algunos  esclavos  para  dar  á  la  bomba ,  y  resca- 
táronse veinte  y  un  indios  á  los  mismos  indios  de  la  tierra, 
que  nos  los  dieron  cada  uno  por  dos  achas,  y  los  indios  los 
rescataban  de  buena  gana:  y  con  esto  partió  la  nao  miérco- 
les I.**, dia  de  cuaresma,  año  de  í  527  años,  nuestra  derecha  der- 
rota á  España,  y  no  arribamos  á  la  Coruña,  porque  pensamos 
que  habia  franceses  en  la  costa,  y  quisimos  tomar  lengua  en 
Bayona,  y  á  esta  cabsa  entró  la  nao  alli  martes  28  de  Mayo, 
trayendo  la  nao  27  personas  y  22  indios  ,  y  no  teniendo  vis- 
cocho  para  mas  de  cinco  ó  seis  dias  y  tres  botas  de  vino.  Toda 
la  hacienda  de  S.  M.  está  muy  buena  y  á  ricabdo,  y  tiene  la 
llave  el  tesorero :  toda  la  hacienda  de  D.  Rodrigo  viene  también, 
que  es  harta:  vienen  algunas  cajas  y  ropa  de  algunos  marineros 
muertos.  La  nao  está  muy  comida  de  gusano ,  y  por  ver  por 
donde  hacia  el  agua  el  gusano  y  por  la  tomar ,  se  cortaron  mu- 
chos liames  {ligamentos)^  por  manera,  que  la  nao  está  muy  flaca. 
Ha  habido  entre  los  marineros  y  gente  de  la  nao  quistiones  y 
.debates,  y  alli  en  Bayona  se  entregaron  al  corregidor  cinco 
personas  que  hablan  sido  delincuentes;  y  á  esta  cabsa  de  estar 
la  nao  flaca ,  y  tener  tantos  debates  en  ella ,  me  paresce  que  es 
menester  ver ,  si  está  la  nao  para  ir  á  la  Coruña  ó  nó:  y  ques- 
to  es  lo  que  pasa  y  vio  é  oyó,  como  de  suso  dicho  es,  porque 
se  halló  presente  en  la  dicha  nao,  é  firmólo  de  su  nombre.  = 
Francisco  de  Avila.  =  Bernardino  Melendez.=  E  yo  Cristóbal 
de  Pobló,  escribano  de  SS.  MM. ,  y  del  Numero  de  la  dicha 
cibdad  de  la  Coruña ,  en  uno  con  el  dicho  Sr.  Bernardino  Me- 
lendez  presente  fui  á  todo  lo  que  de  suso  dicho  es ,  y  por  ende 
iis  aqui  este  mió  nombre  y  signo  que  es  tal.  =  En  testimonio  de 
verdad ,  Cristóbal  de  Pobló, 


TOMO  V,  GG 


2^4  VIAGES   AL  MALUCO. 

Núm.  XI. 

Carta  de  t).  Rodrigo  de  Acuña  d  un  Señor  de  estos 
Reinos  *  con  fecha  en  Pernambuco  d  i^  de  Junio  de 
i^2y  ,  sobre  algunos  acontecimientos  del  viage  de 
Loáis  a.  (Copia  en  la  colee,  de  Muñoz  del  orlg.  que 
se  halla  en  la  Torre  do  Tombo.  Gav.  15,  10,  30,  y 
la  nota  final  Gav.  11.  m.  8.) 

iSay.  Diré   mi  adversa    fortuna  y  parte  de  lo  acaecido  al    ar- 

1 5  de  Junio,  mada  de    Loaisa.  De  la  Gomera,  por  exortacion  del   capitán 
f     I  =  Juan  Sebastian,  determinamos  ir  por  el  estrecho  de  Magallanes, 

al  cual  tardamos  en  llegar  hasta  fin  de  Enero.  En  el  parage  de 
el  rio  de  Solis  tuvimos  una  gran  tormenta  ocho  días  antes  de 
año  nuevo.  Cada  uno  arribamos  do  pudimos,  y  ese  día  nos 
topamos  la  capitana  y  S.  Gabriel  ,  y  juntas  fuimos  al  rio  de 
Santa  Cruz,  do  pensamos  hallar  las  otras  naos  ,  según  la  or- 
den en  caso  de  derrotarse  alguna.  No  hallamos  sino  una  carta 
en  una  isla  del  rio  ,  embiada  del  capitán  Juan  Sebastian  y  los 
demás  que  iban  juntos  con  determinación  de  no  esperar.  Sali- 
mos otro  dia  en  busca  del  estrecho  á  tiento.  En  el  cabo  de  las 
Once  mil  Vírgenes  hallamos  la  nao  Sancti  Espíritus  perdida,  si 
bien  salva  la  gente  en  el  campo.  Vino  á  nos  el  capitán  Juan 
Sebastian ,  nos  contó  su  pérdida  ,  *  y  el  destrozo  de  las  otras 
que  iban  delante  ,  que  todas  estuvieron  á  punto  de  perdidas, 
porque  todas  perdieron  los  bateles  y  ayustes.  Los  fallamos  1 5 

1  La  carta  comienza  Muy  noble  Señor,,  y  parece  fuá  dirigida  al 
Sr.  Cristóbal  de  Haro  ,  porque  escribiendo  con  la  misma  fecha  de 
1 5  de  Junio  al  presidente  del  Consejo  de  Indias,  le  dice ;  Al  Sr. 
Cristóbal  de  Haro  hé  escrito  mas  por  extenso  sobre  los  mismos 
asuntos.  V.  el  núm***  XII  de  este  Apéndice. 

2  D.  Rodrigo  de  Acuña  padeció  aquí  un  trascuerdo  ,  pues  por 
los  documentos  números  5,1  o,  19  y  20,  consta  que  de  la  gente  de 
la  nao  perdida  Santi  Espiritas  se  ahogaron  nueve  hombres  ,  incluso 
el  contador  Diego  de  Estella  ,  salvándose  los  demás  ;  y  en  los  do- 
cumentos niímeros  10  y  20  se  vé,  que  Juau  Sebastian  de  Elcano 
había  ido  a  meter  en  el  estrecho  las  naos  Anunciada  ,  Parral  y  San 
Lesmes ;  y  por  lo  mismo  Juan  Sebastian  no  le  pudo  contar  su 
perdida  en  aquella  ocasión,  sino  después.  Los  que  entonces  dieron 
esa  noticia,  fueron  el  tesorero  de  la  nao  perdida  Hernando  de  Bus- 
tamante ,  el  clérigo  Juan  de  Areizaga  y  el  tesorero  de  la  nao  Par- 
ral Juan  de  Benavides.  Documento  niím.  i  o.- 


J- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  23  f 

leguas  del  estrecho  á  dentro  en  una  bahía.  El  capitán  general, 
con  parecer  de  todos,  envió  las  dos  caravelas  y  el  patage  y  mi 
batel  á  cobrar  de  la  nao  Sancti  Spiritus  la  hacienda  y  gente. 
Tardóse  esto  20  días  por  mal  tiempo,  en  que  padecimos  gran 
trabajo,  sin  mas  batel  que  el  de  la  capitana.  Esta  fue  á  tieríg. 
con  cinco  ayustes,  y  estuvo  bien  20  horas  dando  golpes,  que 
faltó  poco  de  perderse.  Casi  en  igual  peligro  la  Nunciada  y 
S.  Gabriel  hasta  otro  dia  que  abonanzó.  Luego  salimos  las 
tres  naos  fuera  del  estrecho,  y  al  cabo  de  las  Once  mil  Vírgi- 
nes  cobramos  las  dos  caravelas.  La  Nunciada  desferró  con  mal 
tiempo  fuera  del  estrecho:  las  dos  naos  que  quedamos  y  las 
dos  caravelas  determinamos  volver  al  rio  de  Santa  Cruz ,  para 
nos  remediar  y  adobar  la  capitana  que  «facía  tanta  agua  que 
no  reposaban  una  ampolleta  sin  dar  á  la  bomba."  Saliendo  del 
estrecho  con  esta  determinación,  me  mandó  el  general  quedar- 
me alli  á  cobrar  mi  batel ,  que  me  le  tenia  el  pataje  consigo  en 
una  cingera  (ó  caleta)  en  elcabode  las  Once  mil  Virgines;  luego 
fuese  á  dicho  rio ,  á  do  hecho  el  mandado ,  llegue  pasados  22  dias, 
en  ei  cual  tiempo  topé  con  la  Nunciada  y  fuimos  juntas.  No  ha- 
llamos seña  de  gente,  y  nos  dio  tan  mal  tiempo ,  que  hubimos 
de  dejarnos  ir  por  do  mandaba  el  viento  tres  dias.  Abonan- 
zado el  tiempo,  fablamos  el  capitán  Pedro  de  Vera  y  yo,  y 
él  dijo  estar  resuelto  de  irse  á  Maluco  por  el  cabo  de  Buena 
Esperanza  ;  que  no  queria  estar  mas  alli  á  discreción  de  la  for-  ' 
tuna ;  que  el  capitán  general  sin  duda  no  estaba  en  el  rio  de 
Santa  Cruz,  porque  él  cinco  ó  seis  dias  antes  estuvo  seis  horas 
encallado  á  la  entrada ,  tirado  lombardas ,  y  no  haber  sentido 
que  alli  pudiera  haber  gente.  Respondí  que  antes  debíamos 
buscar  al  general  en  rio  y  costa ,  y  tomar  agua  y  refrescos, 
que  el  camino  era  largo  y  dudoso.  El  se  despidió ,  y  se  fue 
asaz  diferente  con  los  suyos,  sin  piloto  que  ya  era  muerto,  y 
sin  batel,  ni  cables,  ni  anclas.  Yo  hice  por  buscar  la  compañía 
por  la  costa,  con  tan  malos  tiempos,  que  ni  tierra  ni   altura  ;! 

podimos  tomar  hasta  30  grados,  que  habia  un  mes  que  no  be- 
vimos  sino  á  medio  cuartillo  de  agua.  Aportamos  á  la  bahía  | 
de  los  Patos  en  28  grados,  do  hicimos  agua  y  leña,  nos  refres-  '  ^ 
camos  con  gallinas  y  patos.  En  i  ^  dias  nos  proveímos  de  7 
todo.  En  este  tiempo  vinieron  alli  dos  españoles  de  los  que  ' 
iban  con  Solis ,  de  un  navio  que  alli  se  perdió  ,  y  me  dijeron 

que  »»aUi  estaban  otros  nueve  compañeros  y  que  eran  idos  á  la  i 

guerra,  y  me  vendieron  30  quintales  de  fariña,  y  cuatro  quin-  ! 

tales  de  fásoles,  y  tela  para  una  mesana ,  y  otros  refrescos.  Ya 
presto  para  ir  á  Maluco,  mandé  decir  Misa,  y  en  ella  en  ma- 
nos del  Sacerdote  hice  jurar  á  todos,  que  bien  y  fielmente  ser- 
virían á  S.  M.  y  cumplirian  el  viage.  Pero  el  dia  siguiente  ju-  '^  , 


i 


236  VI AGES    AL   MALUCO. 

raron  los  mas  de  quedarse.-  Súpelo  yo" ,  y  asi  otro  dia  envié 
el  batel  á  la  mar  con  el  tesorero  y  contador  y  los  dos  españoíes 
que  alli  fallamos,  para  facerles  la  paga  de  lo  que  dellos  había- 
mos recibido  ,  é  viendo  que  tardaban,  mandé  tirar  un  tiro,  y 
asi  hechan  el  batel  al  agua ,  y  vienen ,  y  al  salir  de  tierra  re- 
petidos golpes  de  mar  anegan  el  batel:  mas  aquellos  españoles 
con  4000  indios  dan  tan  buena  diligencia  que  lo  cobran  cua- 
tro leguas  day ,  y  me  lo  ficieron  traer  en  los  brazos  por  tierra 
fasta  el  parage  de  la  nao,  donde  envié  á  la  adobar,  y  tardóse 
en  adobar  cinco  dias,  en  los  cuales  se  acabaron  de  concertar  ca- 
si todos  de  se  quedar ,  y  cortar  las  amarras  ó  las  alargar  por- 
que fuese  la  nao  á  la  costa.  Hablan  ordenado  muchos  primero 
pedir  licencia  para  quedarse,  y  de  hecho  por  grado  ó  fuerza 
quedarse,  aunque  fuese  menester  quitarme  la  vida.  Pude  con 
buenas  palabras  componerlos  por  entonces,  ofreciendo  poner 
en  tierra  los  que  quisiesen,  pues  decian  querer  mas  vivir  entre 
Salvages  ,  que  morir  desesperados  en  la  mar.  Pensé  desviarles 
de  tierra,  y  mandé  zarpar  las  anclas,  á  lo  cual  saltan  en  el 
batel  mas  hombres  de  los  necesarios  y  vanse  á  tierra.  Otro 
dia  los  dos  españoles  que  alii  fallamos ,  viendo  tan  mala  gente, 
íes  amenazan ,  les  facen  echar  el  batel  á  la  mar ,  y  me  envían 
los  que  quisieron  venir.  De  setenta  y  tantos  hombres  que  alli 
llegamos,  quedaron  en  tierra  entre  muertos  y  quedados  cuaren- 
ta y  tantos ;  de  los  que  estaban  en  la  nao,  la  mitad  pensaban 
barrenar  la  nao ,  para  quedar  todos  alli  hechos  salvages»  En 
tal  extremo  resolvimos  volver  á  España.  Estuvimos  desde  Ca- 
bo frió  hasta  doblar  el  cabo  de  S.  Agustín  siempre  con  nor- 
destes ,  la  nao  casi  no  podía  tenerse  sobre  el  agua  de  broma; 
y  asi  arribamos  á  tierra  del  Brasil  en  10  grados,  do  entre  unos 
atracifes  que  facen  puerto,  vimos  dos  naos  francesas  y  un  ga- 
león  que  cargaba   brasil  ^.  Sabido  de  una  barca  la  paz   entre 


I  Destos  y  quizá  de  otros  armadores  franceses  que  furtivamente 
cacaban  palo  brasil  de  los  establecimientos  portugueses,  se  manda 
quejar  al  Rey  de  Francia  el  de  Portugal  por  su  carta  escrita  en  Lisboa 
á  1 6  de  Enero  de  53o  á  Juan  de  Silveira  ,  su  enviado  cerca  del  Rey 
Cristianísimo.  Este  había  escrito  al  de  Portugal,  pidiéndole  presta- 
dos 400.000  cruzados  para  cumplir  con  la  paga  á  que  se  obligó 
con  el  Emperador  para  lograr  la  libertad  de  sus  hijos  ,  que  este 
conservaba  en  rehenes  hasta  cumplirse  las  condiciones  del  tratado 
etc.,  y  ofreciendo^  hacer  justicia  en  los  robos  que  franceses  hacían 
de  naos  portuguesas.  El  de  Portugal  le  promete  i  00.000  cruzados, 
y  además  otros  3oo.OOO  de  lo  que  en  justicia  hiciere  recobrar  de 
los  cosarios  franceses  que  robaron  á  sus  vasallos  ,  lo  cual  dice  as— 
cfnder  á  Soo.ooo.  Que  las  naos  portuguesas  tomadas  y  robadas 


,V 


r.N 


DOCUMENTOS  DE  LOAI8A.  237 

Francia  y  España  y  con  juramento  de  guardar  amistad  unos  y 
otros  mientras  alli  estuviésemos,  tomamos  puerto:  reconocida 
la  nao,  se  hallaron  las  tablas  como  un  panal  por  la  broma.  Em- 
pezóse adobar  ,  y  un  domingo  21  octubre,  estando  la  nao  en 
carena,  vienen  las  dos  naos  y  el  galeón  sobre  nosotros  lombar- 
deando.  Procuré  dar  priesa  á  que  se  aderesase  la  nao  para  po- 
dernos defender,  y  entretanto  me  aventuro  á  irme  en  el  batel 
á  los  franceses  á  les  remostrar  su  traición.  Con  buenas  pala- 
bras, algunas  cosillas  de  oro  que  yo  tenia,  y  tres  botas  de  vi- 
jio  que  prometí,  se  retiraron  á  do  solian  estar ,  desembarazan- 
do la  boca  del  puerto.  A  esta  hora  ya  S.  Gabriel  estaba  dere- 
cha, »»y  viéndose  libre  de  los  franceses,  dejó  andar  por  ojo  las 
amarras,  y  facese  á  la  vela  sin  le  dar  nadie  empacho.  Yo  espe- 
raba que  surgiese  de  fuera  sobre  la  boca  del  puerto,  veo  que 
no  face  sino  dar  cuantas  velas  tenia  la  vuelta  de  donde  venía- 
mos* . .  Supe  después  de  una  caravela  de  Per nam buco,  como  en 
la  bahía  se  había  lomba rdeado  con  una  nao  francesa,  .  .  no  se 
si  tornaron  á  la  bahía  de  los  Patos  donde  quedaron  sus  consor- 
tes ,  6  si  á  España.  En  tal  apuro,  los  franceses  toman  mi  ba- 
tel, y  danme  uno  suyo  con  vela,  y  con  los  que  vinieron  con- 
migo nos  vamos  tras  la  nao,  que  ya  estaría  alongada  tres  ó 
cuatro  leguas.  Seguila  el  día  y  noche,  y  otro  día,  perdida  de 
vista ,  volvimos  á  tierra ;  do  sin  socorro  alguno  fuimos  por  la 
costa  en  busca  de  las  naos  francesas  mas  de  1 1  o  leguas :  llega- 
mos casi  muertos.  Llevannos  á  bordo  del  galeón ,  do  nos  tie- 
nen treinta  días,  cuando  prestos  para  partir,  despojanme  todo, 

por  franceses  inicuamente,  haBíendo  paz  entre  ambas  potencias,  son 
mas  dé  3oo.  Que  debe  castigar  como  ladrones  á  los  que  fueron  á 
sos  puertos  ,  y  no  quejarse  de  que  los  portugueses  á  unos  que  ha- 
llaron en  Brasil  queriendo  cargar  dése  palo,  les  tomasen  con  su  ca- 
ravela después  haber  peleado  con  ellos  ,  puesto  que  ellos  antes  ha- 
bían robado  una  caravela  portuguesa,  ni  se  les  trató  con  la  crueldad 
que  ponderan.  Que  traídos  a  Lisboa ,  y  vista  su  causa  en  justicia, 
se  adjudicó  la  hacienda  al  Rey  ,  y  á  ellos  dióse  sentencia  de  muer-^ 
te  ;  mas  el  Rey  no  quiso  se  ejecutase ,  sino  entregarlos  a  Honorato 
de  Cays,  Embajador  á  la  sazón  del  Rey  de  Francia.  Que  requerido 
muchas  veces  de  sus  vasallos  para  darles  carta  de  represalias  á 
franceses  ,  jamas  ha  accedido  ,  contentándose  con  pedir  justicia  á  sn 
Rey.  En  fin  que  los  lOO.ooo  cruzados  y  demás,  según  dice,  dará, 
asentándose  concierto  entre  é\  y  el  de  Francia ,  que  los  vasallos 
deste  jamás  navegarán  por  mares  de  Portugal  ,  Guinea ,  India  y 
Brasil  ,  ni  tomarán  navio  alguno  de  portugueses  con  ningún  pre- 
texto, salvo  si  los  hallasen  en  armada  de  enemigos  ,  y  hará  justicia 
de  los  que  hasta  aqui  los  han  tomado  y  robado,  mandando  resti- 
titir  la  hacienda  i  sus  dueños.  (Gav.  1 1.  m.  8.*).(2VoM  de Mufhz), 


.í 


.238  VIAGES    AL    MALUCO. 

me  hacen  saltar  en  el  batel,  j  nos  dejan  en  tierra  sin  nada:  to- 
man los  cables  y  anclas  de  S.  Gabriel,  y  facense  á  la  vela.  Que- 
damos ocho  hombres  con  un  batel  sin  vela  y  con  pocos  remos. 
Con  todo  nos  aventuramos,  y  en  veinte  días  llegamos  á  la  isla 
de  Sant  Alexos  ,  comiendo  palmitos  y  algún  marisco  ,  donde 
fallamos  un  forno  y  fariña,  y  una  bota  de  pan  blanco,  y  allí 
nos  remediamos  hasta  Pernambuco ,  fatoria  del  Rey  de  Portu- 
gal, do  he  estado  hasta  agora  que  vino  la  armada  de  Portu- 
gal á  guardar  la  costa  y  una  nao  que  va  cargada  de  brasil,  en 
la  cual  supliqué  me  llevasen ,  y  por  ninguna  forma  quieren. 
Tiénenme  preso,  sin  que  alcance  yo  porqué ,  y  dicen  que  no 
me  dejarán  ir  sin  recado  del  Rey. 

Suplico  se  alcance  licencia  para  hii  partida,  y  si  por  ahí  pa- 
reciere la  nao  S.  Gabriel ,  cóbrese  mi  hacienda ,  y  si  es  menes- 
ter, gástese  toda  para  sacarme  desta  prisión ,  á  mí  mas  grave 
que  muerte.  Y  esta  carta  haya  por  suya  mi  Señor  Francisco 
Mexia»  .  .  Al  Sr.  Presidente  de  las  Indias  B.  los  pies  y  manos: 
se  acuerde  que  vine  este  viage  mas  por  su  mandado  que  por 
gana  :  que  las  mercedes  que  me  prometió ,  convierta  en  pro- 
curarme libertad  y  pasaje  á  España. 

Núm.  XIL 

Carta  de  1>.  Rodrigo  de  Acutía  al  presidente  del  Con- 
sejo de  Indias  desde  Pernambuco  sobre  lo  que  le  acon- 
teció en  la  armada  de  Loaisa,  y  pidiendo  que  el  Rey 
de  Portugal  mande  ponerlo  en  libertad.  (Colee,  de 
Muñoz ,  orig.  en  la  Torre  do  Tombo  Gav.  1 8  Mazo 
5,n.o2o). 

f !?    t'  •  Aunque  sin  mérito,  suplico  á  V.  S.  Revma.  me  procure  li- 

'•^'^^^"^^"•bertad  desta  prisión,  bien  logrando  albalá  del  Rey  de  Portu- 
gal,  ó  que  le  escriba  al  Emperador,  en  cuyo  servicio  me  perdí 
desta  manera.  La  armada  de  S.  M.  que  iba  á  Maluco ,  y  de 
que  era  capitán  Fr.  García  de  Loaisa,  fortuna  nos  derrotó  y 
maltrató  en  el  estrecho  de  Magallanes ,  de  manera  que  Sancti 
'  Spiritus  se  perdió,  y  la  capitana  fue  á  la  costa  y  faltó  poco  de 

se  perder.  La  Nunciada  y  las  caravelas  perdieron  los  bateles  y 
ayustes,  y  asi  derrocada  partió  la  Nunciada  la  vuelta  de  Leste: 
decía  que  iba  por  el  cabo  de  Buena  Esperanza.  Yo  tomé  la 
vuelta  del  estrecho  con  la  nao  S.  Gabriel  en  busca  de  la  capi- 
tana y  de  las  caravelas,  que  me  habían  dicho  que  las  fallaría 
en  el  rio  de  Santa  Cruz  j  y  no  las  podiendo  fallar,  corrí  la  eos- 


DOCUMENTOS  DE  lOAISA.  239 

ta  con  asaz  mal  tiempo,  sin  poder  surgir  un  ancla  fasta  la  ba- 
hía de  los  Patos  que  es  en  28  grados  y  medio,  donde  me  repa- 
ré dagua  y  leña  y  carne  y  fariña  para  complir  mi  viaje  sin  ne- 
cesidad á  Maluco.  Ya  que  era  presto  para  me  partir,  viniendo 
el  batel  de  tierra ,  se  anegó  con  1 5  hombres  y  otros  muchos 
se  me  quedaron,  que  fueron  entre  muertos  y  quedados  hiás  de 
40  hombres.  De  manera  que  me  fue  fuerza  venir  la  vuelta  de 
España,  porque  aun  no  estaba  seguro  de  los  traidores  que  me 
quedaban  en  la  nao.  Y  junto  con  esto,  nos  comienza  la  nao  á 
facer  tanta  agua,  que  no  nos  podíamos  Valer  :  tanto  que  nos 
convino  arribar  al  Brasil;  donde  fallamos  en  un  puerto  tres 
naos  francesas ,  y  por  no  poder  facer  otra  cosa,  entramos  con 
ellas  en  el  puerto,  faciendo  todos  juramento  solen  que  en  tan-  lí.". » 
to  que  en  el  puerto  estoviesemos,  fuésemos  amigos  ;  y  asi  pc^.Iiidjft  í'f:  or- 
simos  mano  adobar  la  nao  San  Gabriel:  y  siendo  nosotros  en -:¿í;;5í;ss=; 
carena  la  nao  tan  pendida  como  era  posible,  un  dia  las  tres 
naos  francesas  se  dejan  venir  sobre  nosotros  con  toda  su  arti- 
llería á  la  banda ,  y  nos  comienzan  á  combatir ,  de  manera  que 
no  teniendo  ningún  remedio  de  nos  defender  ,  por  estar  nues- 
tra nao  tan  pendida,  de  parecer  del  maestre  y  de  algunos,  me 
fue  necesario  ir  á  las  naos  francesas  á  ver  algún  medio  ó  acor- 
dio  con  ellos,  porque  dotra  manera  no  nos*  podíamos  escapar. 
Y  asi  fui  á  las  naos,  y  con  buenas  palabras ,  y  algunas  dádivas 
y  promesas  los  fice  amigos,  y  se  retrujeron  donde  solian  estar 
y  desocupan  la  salida  del  puerto.  Y  nuestra  nao,  como  fue  de- 
recha y  se  vido  libre,  se  face  á  la  vela  largando  los  cables  sin  te- 
ner mas  respeto,  se  vá  la  vuelta  de  donde  quedaron  los  otros  sus 
consortes,  y  yo  quedé  en  manos  de  los  franceses  30  dias,  á  ca- 
bo de  los  cuales  me  echaron  en  tierra  en  un  batel  sin  vela, 
ni  pan  ni  agua,  ni  otro  remedio,  donde  milagrosamente  apor- 
té aqui  con  siete  personas  que  conmigo  salieron  de  la  nao, 
donde  hemos  estado  y  estamos  ha  7  meses,  fasta  que  vino  aqui 
una  armada  del  Rey  de  Portugal  y  enviando  una  nao  carga- 
da de  brasil  para  Portugal ,  supliqué  al  capitán  mayor  me 
mandase  dar  pasaje  para  Portugal  y  no  quieren  ni  pienso  ha- 
ber libertad  sin  mando  del  Rey  de  Portugal  porque  piensan 
que  yo  haya  habido  en  el  rio  de  Solis  quintales  de  oro  ,  y  de 
plata.  .  .  ,  Suplico.  .  ,  Al  Sr.  Cristóbal  de  Haro  hé  escrito  mas 
por  estenso."  (Torre  do  To«i]bp,gay..i8.Maa9.5  n-  20  prig^) 

'  V   .  ]'!0¡">iT  k  3?f,ul  tyí^?VjnTÍ  \y   \r\v.-) 
.■:  V   í.s^ÍT/ 


240  VI AGES    AL    MALUCO. 

Núm.  XIIL 

Carta  de  D^  Rodrigo  de  Acuña  al  Rey  de  Portugal 

desde  PernambucOf  exponiéndole  los  malos  tratamientos 

'->''■  que  sufría,  y  pidiéndole  le  mandase  sacar  de  alli.  (Co- 

^    lee.  de  Muñoz  ,  orig.  en  la  Torre  do  Tombo  <jav.  i- 

maz.  3911.°  133). 

1 528*  '  Venido  ' en  mí  nao  'del  estrecho  de  Magallanes  derrotado, 
00  de  Abril,  destrozada  de  tormentas  y  de  broma,  estándola  adobando ,  ful 
I  =  desbaratado  de  tres  naos  francesas,  teniendo  la  nao  sobre  el  cos- 
tado. Akarónseme  los  mios:  luego  fui  echado  en  tierra  70  le- 
guas de  aqui,  j  en  un  batel  con  siete  personas  aporté  milagro- 
samente á  esta  fatoria,  donde  creí  ser  bien  tratado  como  vasallo 
de  un  hermano  vuestro  ;  pero  ni  los  moros  pudieran  hacerme 
peor  tratamiento,  sin  quererme  dar  pasage  por  ningún  precio 
en  diversas  naos  que  de  aqui  han  partido.  Aqui  estoy  ha  diez 
y  ocho  meses  perdido  y  desnudo  como  un  saivage,  sin  haber 
en  nada  deservido  á  V.  A. ,  antes  mis  antepasados  han  hecho 
muchos  servicios  á  los  Reyes  de  Portugal.  Mas  ¿  que  esperare- 
mos, cuando  aun  »>á  los  hijos  de  portugueses  los  dejan  aqui  pa- 
ra manjar  y  vianda  de  los  salvages?  .  .  .  Hoy  se  hallan  derra- 
mados en  esta  tierra  mas  de  300  cristianos,  hijos  de  cristianos, 
los  que  estarían  mas  cerca  de  salvar  en  Turquía  que  aqui: 
V.  A.  mire  que  los  juicios  de  Dios  son  grandes,  et  propter 
peccata  hominum  veniunt  adversitates."  Aqui  no  hay  justicia: 
V.  A.  me  saque  desta  tierra,  y  me  lleve  á  donde  se  haga  la 
justicia  que  yo  merezca. 

Al  Rey  de  Porfugal,  Alfonso  Mexia.  =  Cochín  30  Diciem-' 
bre  1528.  (Torre  do  Tombo  Gav.  i.°,  maz.  41 ,  n.°  144). 

Llegó  á  Maluco  una  nao  de  castellanos,  y  el  capitán  nues- 
tro de  allá  fue  á^hacerle  ciertos  requirimientos,  y  no  quiso  ce- 
der á  ellos  el  español;  antes  pasó  por  cima  de  los  nuestros;  por  lo 
cual  el  nuestro  fuese  á  Tidori ,  y  cuanto  llegó,  se  fortificó  con 
fortes  tramquerias  y  artillería  con  nombre  de  fortaleza.  Allí 
les  bombearon  los  nuestros  su  nao ,  que  dicen  no  queda  en  dis- 
posición que  pueda  mas  navegar.  A  ese  tiempo  aun  no  era  lle- 
gado alli  D.  Jorge,  que  iba  por  capitán  con  dos  navios  y  se- 
tenta hombres.  De  Malaca  escriben  que  G.  Gómez  de  Aze\'edo 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  24I 

estaba  aprestándose  para  ir  allá  con  loo  hombres,  y  llevaba  un 
navio  y  dos  bergantines  y  un  batel  grande. 

Num.   XIV. 

Derrotero  del  n)iage  y  navegación  de  la  armada  de  Loat- 
sa  desde  su  salida  de  la  Coruña  hasta  i°  de  Junio 
de  1^26 ;  sucesos  de  la  nao  Victoria  después  de  sepa- 
rada de  la  armada ;  y  descripción  de  las  costas  y  ma- 
res por  donde  anduvo :  dirigido  todo  al  Rey  por  Her- 
nando de  la  Torre.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevilla,  Leg.  i..° 
papeles  del  Maluco  desde  1519  á  1547)- 

Sacra  cesárea  catholica  Magestad.  =  Hernando  de  la  Tór-       j    -r  '  • 

re,  servidor  é  vasallo  de  V.  R.  M.  que  al  presente  soy  capi-  \ 

tan  general  é  Gobernador  en  esta  isla  de  Maluco  y  sus  demar-  — — — — 
caciones  de  V.  M.,  beso  las  sacras  manos  é  pies  de  V.  M.,  á 
quien  me  parece  que  es  Justo  que  haga  relación,  ^  pues  Dios  me 
ha  hecho  tanto  bien  é  merced,  que  en  mi  tiempo  mas  que  en 
ninguno  de  los  capitanes  pasados  que  han  seydo,  oviese  lugar  y 
oportunidad  para  escribir  á  V.  M.  con  esta  carabela  que  aquí 
V.  M.  mandó  enviar  de  la  Nueva  España  ,  para  saber  destos 
desterrados  hijos  de  Eva ,  que  siempre  á  V.  M.  clamamos  por 
socorro  ,  de  que  tanta  necesidad  tenemos.  Pues  que  tan  buena 
á  seydo  mi  ventura,  que  en  mi  tiempo  llegase  á  estas  partes, 
es  razón  que  muy  por  estenso  yo  dé  cuenta  á  V.  M.  de  lo 
que  en  ellas  nos  ha  sucedido  después  que  llegamos  aqui  en  es- 
ta isla  de  Tidori ;  y  lo  mesmo  es  bien  que  diga  y  relate  de  los 
trabajos  é  fatigas  ,  como  enfermedades ,  y  males ,  é  infortunios 

I  Ea  esta  relacioa  está  comprendido  el  derrotero  de  todo  el 
viagi  desde  la  salida  de  la  Coruña  hasta  las  islas  del  Maluco,  con 
la  descripción  muy  circunstanciada  del  estrecho  de  Magallanes  ,  y 
de  las  mismas  islas  del  Maluco  ,  que  escribió  el  piloto  Martin  de 
Uñarte  ;  y  lo  demás  respectivo  á  los  sucesos  acontecidos  posterior- 
mente con  los  portugueses,  es  añadido  por  el  capitán  Hernando  de 
la  Tone ,  para  enviar  á  S.  M.  con  el  capitán  Alvaro  de  Saavedra, 
que  arribó  á  aquellas  islas,  quince  meses  después  de  la  capitana  de 
Loaisa ,  con  su  nao  sola ,  habiéndosele  separado  las  otras  dos  con 
que  salió  del  puerto  de  Aguatanejo  en  la  costa  del  mar  del  sur ,  á 
l.°  de  Noviembre  de  i526,  de  orden  de  Hernando  Cortes  para  di- 
chas islas ,  en  busca  del  armada  de  Loaisa  ,  y  á  descubrir  la  nave- 
gación por  aquella  costa  de  Nueva  España  para  la  especería. 
TOMO  V.  HH 


242  VIAGES   AL   MALUCO. 

que  nos  vinieron  é  pasamos  en  tan  desastrado  é  largo  camino, 
diciendo  cada  cosa  una  en  pos  de  otra,  lo  que  pasó:  é  si  esto 
debe  hacer  cada  uno  de  los  que  acá  estamos ,  mucho  mas  yo, 
pues  dellos  y  de  mi  soy  obligado  á  dar  cuenta  á  V.  M.  como 
buen  pastor  de  sus  ovejas,  pues  que  V.  M.  es  el  mayoral  é 
mayor  de  los  del  mundo  ,  y  aun  es  chico  y  poco  para  según 
ló  que  vuestra  sacra  Magestad  meresce.  Desta  manera  que  di- 
go la  quiero  dar  deste  derramamiento  de  gente  que  al  presen- 
te aqui  está  ,  pues  á  nuestro  Señor  le  ha  placido  de  nos  llevar 
lo  mas  y  mejor  de  toda  el  armada  que  V.  S.  M.  en  la  cibdad 
de  la  Coruña  á  estas  partes  desta  isla  de  Maluco  mandó  venir, 
que  de  todos  los  capitanes  de  las  naos,  y  carabelas,  y  patax 
que  fueron  siete,  y  de  tesoreros,  y  contadores,  y  oficiales  ge- 
nerales, y  particulares  que  en  ellas  venían,  son  muertos,  y 
perdidos  hasta  hoy ,  que  solo  el  tesorero  de  una  de  las  naos 
ha  quedado  ;  y  otras  muchas  personas  de  bien,  que  ansimismo 
venían,  se  murieron  y  perdieron:  pues  capitanes  generales  pa- 
resce  que  no  tomaban  el  oficio  de  capitán ,  sino  al  venir  para 
con  él  se  despachar  ,  y  creo  que  con  este  pensamiento  me  eli- 
gieron por  capitán  estos  vasallos  y  servidores  de  V.  M. ,  mas 
porque  en  mi  no  hallasen  cosa  buena  para  lo  ser  ,  sino  sola 
la  voluntad  ,  y  esto  que  en  mi  hallaron,  y  conocieron  del  ser- 
vicio de  V.  M.  ;  y  pues  ya  lo  soy ,  quiérole  dar  esta  cuenta 
á.  V.  M.  de  todo  lo  pasado  como  soy  obligado,  y  por  mi  ofi- 
cio me  compete  mas  que  á  otro  ninguno:  reciba  vuestra  sacra 
Magestad,  de  mi  el  deseo  y  afición  que  á  su  servicio  tengo 
ques  muy  grande,  y  no  la  obra  ques  pequeña  ,  y  no  cual  de- 
be ,  pues  ninguno  puede  dar  mas  de  lo  que  tiene  ,  y  con  esto 
acabo  para  dar  á  ella  comienzo. 

En  el  nombre  de  Dios  y  de  nuestra  Señora  la  Virgen  Ma- 
ría. Lunes  á  veinte  é  cuatro  días  del  mes  de  Julio  de  mili  y 
quinientos  y  veinte  é  cinco  años  ,  víspera  del  Señor  Santiago^ 
antes  del  día  partimos  de  la  Coruña  en  nuestra  derrota,  la 
vuelta  del  cabo  de  Finisterra  ,  y  este  día  se  tomó  el  Sol, 

Martes,  día  de  Santiago  á  25  dias  del  dicho  mes  de  JuliOj 
andovimos  con  viento  contrario  entre  Munguya,  y  el  cabo  de 
Finisterra ,  este  día  no  se  tomó  el  Sol. 

Miércoles  á  26  dias  del  dicho  mes  de  Julio, caminamos  de$- 
del  cabo  de  Finisterra  al  sur  cuarta  del  sudueste  ,  y  á  medio 
día  tomé  el  sol  en  42  grados. 

Desde  el  miércoles  á  medio  día  fasta  el  jueves  á  medio  dia, 
¿27  dias  del  mes  de  Julio,  caminamos  al  sur  cuarta  del  sudues- 
te: este  dia  tomé  altura  en  42  grados,  pasaba  de  las  Berlin- 
gas 8  leguas  al  Leste  Oeste. 

Desde  el  dicho  dia  á  medio  dia  fasta  el  viernes  á  medio  dia 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  243 

á  28  del  dicho  mes  de  Julio,  caminamos  al  sudueste:  este  dia 
tomé  el  altura  en  37  grados  y  tercio:  estávamos  35  leguas  del 
cabo  de  San  Vicente. 

Desde  el  viernes  á  medio  dia  fasta  el  sábado  á  medio  dia, 
á  29  de  Julio  ,  caminamos  al  sudueste  :  este  día  tomé  el  altu- 
ra en  37  grados  y  un  tercio,  y  estaba  52  leguas  del  cabo  de 
San  Vicente  al  Nordeste. 

Desde  el  sábado  á  medio  dia  fasta  el  domingo  á  medio  dia 
á  30  de  Julio,  fecimos  camino  en  el  sudueste;  este  dia  tomé  el 
sol  en  34  grados  y  dos  tercios. 

Desde  el  domingo  á  medio  dia  fasta  el  lunes  á  medio  dia  ^ 

á  30  de  Julio ,  caminamos  al  sudueste :  este  dia  tomé  el  altura 
en  35  grados, y  10  minutos  ,  y  hallábamos  cuarenta  y  dos  le- 
guas de  la  primera  tierra  de  la  Gran  Canaria  Norte  sur  cuar-  1  j 
ta  de  Nordeste  sudueste  con  ella;  y  de  la  isla  de  la  Madera  32  1/ 
leguas  Les-sueste,  Oesnorueste  con  ella.                                                                                   í  | 

Desde  el  lunes  á  medio  dia  ,  fasta  el  martes   á  medio  dia,     Agosto, 
primero  dia  del  mes  de  Agosto,  caminamos  al  sur  cuarta  del  — 

sudueste  :  este  dia  no  se  tomó  el  sol. 

Desde  el  martes  á  medio  dia  fasta  el  miércoles  á  medio  dia 
á  2  dias  de  Agosto ,  caminamos  al  sur  cuarta  del  sudueste ,  y 
al  mediodía  surgimos  en  la  isla  de  la  Gomera,  la  cual  dicha 
isla  ,  y  puerto  que  tiene  por  la  parte  de  sur,  está  en  27  grados 
y  medio:  y  en  este  puerto  estovimos  fasta  14  dias  de  Agosto, 
víspera  de  nuestra  Señora. 

Lunes  en  la  tarde,  víspera  de  nuestra  Señora  de  Agosto  ,  á 
la  entrada  del  sol  nos  hecimos  á  la  vela  del  dicho  puerto  de  la  j 

Gomera ,  y  caminamos  al  sur.  '» 

Martes  dia  de  nuestra  Señora  á  1 5  de  Agosto  hasta  medio  dia  f 

á  16  de  Agosto,  caminamos  al  sur:  este  dia  tomé  el  altura  en  i 

24  grados  y  33  minutos. 

Desde  el  miércoles  á  medio  dia  hasta  el  jueves  á  medio  dia 
á  17  de  Agosto,  caminamos  al  sur:  este  dia  tomé  el  altura  en 
22  grados  y  50  minutos. 

Desde  el  jueves  á  medio  dia  hasta  el  viernes  á  medio  dia 
caminamos  al  sur :  este  dia  tomé  el  altura  en  20  grados  y  un  ; 

tercio:  hallámonos  de  cabo  Blanco  20  leguas  el  cabo  al  Leste, 
y  tomé  algo  del  Nordeste.  i; :  ,  i . 

Este  dia  viernes  á  18  de  Agosto  se  rompió  el  árbol  mayor  /  'Id-,''  • 
á  la  capitana  por  mas  bajo  del  calzés ,  y  de  la  nao  Santi  Es- 
píritus el  capitán  Juan  Sebastian  le  envió  dos  carpinteros  con 
su  esquife  para  adobar  el  dicho  mástil.  Y  dende  este  dia  fasta 
el  lunes  á  la  tarde  á  21  de  Agosto,  que  se  acabó  de  adobar  el 
mástil ,  andovieron  todas  las  naos  con  los  trinquetes. 

Desde  el  viernes  á  medio  dia  fasta  el  sábado  á  19  de  Agos- 


244  VIAGES   AL   MALUCO. 

ro  caminamos  con  los  trinquetes  ai  sueste ;  este  dia  no  tomé  el 
altura. 

Este  dia  por  la  mañana  entre  las  ocho  y  las  nueve  horas 
de  la  mañana  con  un  aguacero  imbistió  Santa  María  del  Parral 
con  la  nao  capitana ,  y  la  nao  capitana  le  rompió  á  Santa  Ma- 
ría del  Parral  toda  la  popa  con  el  árbol  de  la  mezana  é  botó- 
lo: este  dia  sacamos  esquife,  y  le  proveímos  de  carpinteros 
y  tablas. 

Desde  el  sábado  fasta  el  lunes  á  2 1  del  dicho  mes  á  medio 
dia  caminamos  al  sur :  este  dia  tomé  el  altura  en  1 7  grados  y 
38  minutos:  hallámonos  50  leguas  del  cabo  Verde  al  sudueste 
cuarta  del  sur  r  vamos  8  leguas  dentro  del. 

Desde  lunes  á  medio  dia  fasta  el  miércoles  á  23  de  Agosto 
caminamos  al  sur:  este  dia  tomé  el  altura  en  15  grados  y  31 
minutos:  hallámonos  de  cabo  Verde  32  leguas  al  sueste. 

Desde  el  miércoles  á  medio  dia  fasta  el  jueves  á  24  de  Agos- 
to, caminamos  al  sur:  este  dia  tomé  el  altura  en  14  grados  y 
49  minutos:  hallámonos  en  el  paraje  de  cabo  Verde  Leste  Oeste 
cuarta  del  Nordeste  Sueste,  con  él  28  leguas. 

Desde  el. jueves  á  medio  dia  fasta  el  sábado  á  medio  dia  á 
26  de  Agosto  caminamos  al  sur :  este  dia  á  medio  dia  tomé  el 
altura  en  12  grados  y  25  minutos. 

Desde  el  sábado  á  medio  dia  fasta  el  domingo  á  27  de  Agos- 
to, caminamos  al  sur:  este  dia  á  medio  dia  tomé  el  altura  12 
grados  y  dos  tercios. 

Desde  el  domingo  -á  medio  dia  fasta  el  lunes  á  medio  dia  á 
28  de  Agosto,  caminamos  al  sur :  este  dia  tomé  el  altura  en  12 
grados. 

Desde  el  lunes  á  medio  dia  fasta  el  martes  á  29  de  Agosto 
á  medio  dia  caminamos  al  sur:  este  dia  tomé  el  altura  en  18 
grados  y  20  minutos. 

Desde  el  martes  á  medio  dia  fasta  el  miércoles  á  medio  dia 
á  30  de  Agosto  ,  caminamos  al  sur  cuarta  del  sueste:  este  dia 
tomé  el  altura  en  9  grados  y   54  minutos. 

Desde  el  miércoles  á  medio  dia  fasta  el  jueves  á  medio  dia 
á  31  de  Agosto  caminamos  al  sueste:  este  dia  no  tomé  cuarta 
del  sur ,  que  no  teníamos  mas  largo  viento :  este  día  tomé  el 
altura  en  9  grados  y  41  minutos. 
Se  tiembre.  Desde  el  jueves  fasta  el  viernes  á  medio  dia ,  primero  de 
—  Septiembre  mes  siguiente ,  caminamos  al  sueste :  este  dia  no  to- 
mé el  sol. 

Desde  el  viernes  á  medio  dia  fasta  el  sábado  á  2  de  Septiem- 
bre á  medio  día  caminamos  al  sueste :  este  dia  no  tomé  el  sol. 

Desde  el  sábado  á  medio  dia  fasta  el  domingo  á  3  de  Sep- 
tiem  bre  á  medio  día,  caminamos  al  sueste ;  este  día  tomé  el  sol 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  245 

en  7  grados  y  32  minutos:  estábamos  de  la  sierra  Leona  75 
leguas  al  oeste,  tomado  algo  del  sudueste,  y  de  cabo  Repo  70 
leguas  casi  norte  sur. 

Desde  el  domingo  á  medio  dia  hasta  el  martes  á  5  días  de 
Septiembre  caminamos  al  sueste:  este  dia  tome  el  altura  en  8 
grados  y  38  minutos:  estaba  de  la  sierra  Leona  55  leguas  al 
esnordeste. 

Desde  el  martes  á  medio  dia  fasta  la  media  noche,  camina- 
. mros  al  nornorueste  tras  una  nao    portuguesa  que  vimos,  y  á 
la  media  dicha   noche  hecimos  vuelta,  y  caminamos  al  sueste 
fasta  el  miércoles  siguiente  á  6  días  de  Septiembre:  este  dia  to- 
mé el  sol  en  8  grados  y  33  minutos. 

Desde  el  miércoles  6  á  medio  dia  fasta  el  Jueves  7  á  la  tar- 
de caminamos  al  lessueste :  este  dia  no  tomé  el  altura,  y  á  la 
entrada  del  sol  hezimos  vuelta  del  oeste,  y  caminamos  al  oes- 
te cuarta  del  sudueste  fasta  el  viernes  8  en  amanesciendo ,  que 
hizimos  otra  vuelta  y  caminamos  á  lessueste :  este  dia  no  tomé 
el  altura,  y  á  medio  dia  estábamos  de  la  sierra  Leona  52  le^ 
guas  por  la  carta  de  Diego  Ribero,  y  por  carta  de  Ñuño  Gar- 
cía 50  leguas  nordeste  sudueste  con  ella. 

Desde  el  viernes  8  á  medio  dia  hasta  el  sábado  9  á  medio  dia 
caminamos  al  oeste  sudueste,  y  al.  oesnorueste:  este  dia  no  to- 
mé el  altura  ,  y  después  de  medio  dia  caminamos  al  oeste  y 
al  oesnorueste,  y  al  oeste  cuarta  del  norueste  fasta  el  domingo 
10  á  medio  dia. 

El  domingo  á  medio  día  á  10  de  Septiembre  tomé  el  sol  en 
8  grados  y  29  minutos:  y  desde  el  viernes  fasta  el  domingo  á 
medio  dia  caminamos  al  oeste  cuarta  del  norueste:  estábamos 
de  la  sierra  Leona  70  leguas  della  al  nordeste. 

Desde  el  domingo  en  la  tarde  fasta  el  lunes  11  de  Septiem- 
bre caminamos  al  sur  cuarta  del  sueste:  este  dia  tomé  el  áhura 
en  5  grados  y  5  5  minutos. 

Desde  el  lunes  11  á  medio  día  fasta  el  martes  á  12  de  Sep- 
tiembre caminamos  al  oesnorueste,  y  al  oessudueste:  este  dia 
no  tomé  el  altura. 

Desde  el  martes  12  a  medio  dia  fasta  el  miércoles  á  medio, 
dia  á  13  de  Septiembre  caminamos  al  sudueste  cuarta  del  sur, 
este  dia  tomé  el  altura  eri  4  grados  y  4  minutos. . 

Desde  el  miércoles  13  a  medio  dia  fasta  el  jueves  siguiente 
á  14  de  Setiembre,  caminamos  al  sueste:  este  dia  no  tomé  el 
altura,  y  después  de  medio  dia  caminamos  fasta  la  noche  al 
leste:  y  este  dia  jueves  14  en  la  tarde  á  la  entrada  del  sol  he^ 
zimos  otra  vuelta,  y  caminamos  fasta  el  viernes  15  á  medio 
dia  al  oeste  cuarta  del  norueste :  este  dia  no  tomé  el  altura. 

Desde  el  viernes  á  medio  dia  fasta  el  sábado  á  16  de  Sep- 


246  VIAGES   AL    MALUCO. 

Tierabre  caminamos  al  oeste  cuarta  del  sudueste:  este  día  tomé 
el  altura  en  4  grados  737  minutos :  este  dia  estaba  el  sol  de 
la  parte  del  sur  de  la  línea  un  grado,  y  3  minutos:  estábamos 
de  la  sierra  Leona  80  leguas  nordeste  sudueste  con  ella. 

Desde  el  sábado  16  á  medio  dia  fasta  el  lunes  18  de  maña- 
na caminamos  al  leste  :  este  dia  á  1 8  de  Septiembre  hezimos 
otra  vuelta  y  caminamos  hasta  el  martes  á  medio  dia  á  19  de 
Septiembre  al  oes  sudueste :  este  dia  tomé  el  altura  en  4  grados 
y  6  minutos,  y  estaba  el  sol  de  la  parte  del  sur  de  la  línea  2 
grados  y  14  minutos:  estábamos  de  la  sierra  Leona  108  leguas. 

Desde  el  martes  19  á  medio  dia  fasta  el  jueves  á  medio  dia 
á  20  dias  de  Septiembre  caminamos  al  sudueste  cuarta  del  oes- 
te: estedia  tomé  el  altura  en  4  grados  y  38  minutos. 

Desde  el  miércoles  20  a  medio  dia  fasta  el  jueves  á  medio 
dia  á  21  de  Septiembre,  caminamos  al  sudueste  cuarta  del  oeste: 
este  dia  tomé  el  altura  en  5  grados,  porque  la  corriente  nos  hi- 
.zo  descaer. 

.  Desde  el  jueves  21a  medio  día  fasta  la  entrada  del  sol,  ca- 
minamos al  sudueste  cuarta  del  oeste,  y  á  la  entrada  del  sol 
hezimos  otra  vuelta  y  caminamos  al  sueste  fasta  el  viernes  si- 
guiente á  22  dias  del  dicho  mes:  este  dia  no  tomé  el  sol. 

Desde  el  viernes  22  a  medio  dia  fasta  el  domingo  á  medio 
dia  á  24  de  Septiembre,  caminamos  al  sueste,  y  a\  sueste  cuar- 
ta- de  leste  ,  y  al  lessueste  :  este  dia  tomé  el  sol  en  4  grados  y 
9  minutos  :  estaba  el  sol  de  la  parte  del  sur  de  la  línea  4  gra- 
dos y  II  minutos.  '  - 

Desde  el  domingo  24  á  medio  dia  fasta  el  Jueves  á  medio 
dia  á  28  de  Septiembre  ,  caminamos  al  leste  y  á  lessueste:  este 
dia  tomé  el  altura  en  3  grados  y  4^  minutos:  era  de  la  sierra 
-Leona  96  leguas. 

:;    ;  Desde  el  jueves  28  á  medio  dia  fasta  el  sábado  siguiente  á 
30  de  Septiembre,  caminamos  al  leste  y   al  lessueste,  y  al  leste 
cuarta  del  sudueste;  este  dia  tomé  el  sol  en  3  grados  y  5 1  mi- 
nutos: estábamos  de  la  sierra  Leona  80  leguas. 
OctuLre.  Desde  el  sábado  30  á  medio  dia  fasta  el  domingo  siguiente, 

Diimero  dia  del  siguiente  mes  de  Octubre,  caminamos  al  sues- 
:te  y  al  lessueste,  y  al  leste:  este  dia  tomé  el  sol  en  3  grados  y 
35  minutos,  y  estaba  el  sol  de  la  parte  del  sur  de  la  linea. 

.  Desde  el  domingo  i'.*'  á  medio  dia  fasta  el  lunes  á  medio 
dia  á  2  dias  de  Octubre,  caminamos  al  leste  sueste:  este  dia  to- 
mé el  altura  en  2  grados  y  43  minutos,  y  era  del  rip  de  CU- 
clir,  ques  la  mas  cercana  tierra  de  la  costa  de  Guinea  cincuen^ 
ta  leguas. 

Desde  el  lunes  2  á  medio  dia  fasta  el  martes  á  medio  dia  á 
3  dias  de  Octubre ,  caminamos  al  lessueste :  este  dia  tomé  el  sol 


k 


DOCUMENTOS  DE  LO AISA .  247 

en  2  grados  y  41  minutos ,  j  era  del  cabo  de  las  Palmas  95 
leguas  al  lesnordeste,  y  déla  primera  tierra  de  la  costa  de 
Guinea  64  leguas. 

Desde  el  martes  3  á  medio  dia  fasta  el  miércoles  á  medio 
dia  á  4  dias  de  Octubre,  caminamos  al  lessueste:  este  dia  tome 
el  altura  en  2  grados  y  18  minutos,  j  era  del  cabo  de  las  Pal- 
mas 80  leguas. 

Este  dia  4  á  las  seis  horas  después  de  medio  dia  hezimos  la 
otra  vuelta,  caminamos  al  oessudueste,  fasta  el  jueves  5  á  las 
10  horas  de  la  mañana  ,  que  hezimos  la  otra  vuelta  ,  y  cami-^ 
namos  al  este:  este  dia  jueves  no  tomé  el  sol,  ques  á  5  de  Oc- 
tubre. 

Desde  el  jueves  á  5  de  Octubre  á  las  10  horas  de  la  manar 
na  fasta  el  viernes  á  medio  dia  á  6  del  dicho  mes,  caminamos 
al  lessueste:  este  dia  tomé  el  altura  en  2  grados  y  53  minutos. 

Desde  el  viernes  6  á  medio  dia  fasta  el  sábado  á  medio  dia 
á  7  dias  de  Octubre,  caminamos  á  lessueste:  este  dia  tomé  el 
altura  en  un  grado  menos  31  minutos,  y  era  del  cabo  de  l^s 
Palmas  60  leguas  nordeste  sudueste  con  el  cabo. 

Desde  el  sábado  7  á  medio  dia  fasta  el  domingo  á  8  de  Oc- 
tubre, caminamos  al  sueste  cuarta  de  leste:  este  dia  tomé  el  al- 
tura en  un  grado  menos  un  minuto ;  estaba  del  cabo  de  las 
Palmas  j  7  leguas. 

Desde  el  domingo  8  á  medio  dia  fasta  el  lunes  á  9  de  Octu- 
bre á  medio  dia,  caminamos  al  sueste  cuarta  de  leste:  este  di;a 
tomé  el  altura  en  27  minutos,  y  era  del  cabo  de!  las  Palmas  60 
leguas  al  norte  cuarta  del  nordeste  de  él. 

Desde  el  lunes  9  á  medio  dia  fasta  el  martes  á  10  de  Octu- 
bre caminamos  al  leste:  este  dia  no  tomé  el  sol. 

Desde  el  martes  10  á  medio  dia  fasta  el  miércoles  á  11  de 
Octubre,  caminamos  al  leste  :  este  dia  no  tomé  el  sol. 

Miércoles  11  á  medio  dia  fasta  el  jueyes  á  medio  dia  12  de 
Octubre ,  caminamos  al  sueste  y  al  sueste  cuarta  de  leste:  este 
dia  tomé  el  altura  79  grados  y  medio.,  y  estaba  el  sol  de  la 
parte  del  sur  de  la  línea  10  grados  59  minutos,  y  nosotros  es- 
tábamos pasada  la  línea  á  la  parte  del  sur  14  minutos  ;  estaba 
del  cabo  de  las  Palmas  65  leguas  al  nornorueste,  y  del  cabo  de 
las  tres  Puntas  113  leguas  nordeste  sudueste  con  él,  5  leguas  de 
fuera,  y  de  la  isla  de  San  Matheo  32  leguas:  y  al  sueste  cuar- 
to de  leste  pasamos  5  leguas  de  alli  por  la  parte  del  norte. 

Desde  el  jueves  12  a  medio  dia  fasta  el  viernes  á  13  de  Oc- 
tubre á  medio  dia  caminamos  al  sueste  cuarta  del  leste :  este 
día  tomé  el  altura  en  un  grado  y  un  minuto,  y  estábamos  de 
ía  parte  del  sur  de  la  línea  equinocial,  y  estaba  10  leguíis  de 
la  isla  de  San  Mateo,  ,í  ri&<' 


248  VIAGES    AL    MALUCO. 

;  Desde  el  viernes  13  a  medio  dia  fasta  el  sábado  á  14  dias  de 
Octubre,  caminamos  al  sueste  cuarta  del  este:  este  dia  no  tomé 
d  sol. 

Desde  el  sábado  14  a  medio  dia  fasta  el  domingo  1 5  de  ma- 
ñana, caminamos  al  sueste  cuarta  de  leste:  este  dia  en  amanes- 
ciendo  descubrimos  la  isla  de  San  Mateo  á  10  leguas :  este  dia 
tomé  el  sol  en  2  grados  menos  un  tercio  que  estábamos  de  la 
parte  del  sur. 

Desde  el  domingo  á  medio  dia  á  1 5  de  Octubre,  que  descu- 
brimos la  isla  de  San  Mateo,  fasta  el  viernes  siguiente,  que  se 
contaron  á  20  dias  del  dicho  mes  de  Octubre,  andovimos  volte- 
jeando no  pudiendo  tomar  la  dicha  isla:  el  viernes  á  medio  dia 
surgimos  en  esta  dicha  isla  de  San  Mateo,  donde  estuvimos 
hasta  el  viernes  á  3  dias  del  siguiente  mes  de  Noviembre. 

'  Esta  isla  de  San  Mateo  está  en  2  grados  y  medio  de  la  lí- 
nea, á  la  parte  del  sur:  tiene  por  conocimiento  esta  isla  ques 
isla  alta  y  de  mucha  arboleda,  y  veniendo  de  la  parte  del  nor- 
te en  la  derrota  de  lessueste  tiene  acia  el  cabo  del  leste  della 
dos  islas  la  una  mayor  que  la  otra ,  si  ya  viniendo  en  esta  der- 
rota se  refacen  en  uno  con  la  tierra  firme,  y  en  el  canal  dellas 
y  la  isla  de  San  Mateo  no  hay  pasage  para  nao  que  no  hay 
sino  una  braza  y  braza  y  media :  y  de  la  parte  del  oeste  Junto 
al  cabo  de  la  isla  de  San  Mateo  hacen  4  escuellos,  que  de  lejos 
parecen  velas ;  y  es  tierra  muy  alta  é  muy  montañosa ,  tiene 
buen  poso. 

En  esta  isla  de  S.  Mateo  hay  de  la  parte  del  leste  á  cerca 
destas  dos  islas  buena  aguada ,  y  en  esta  isla  hallamos  muy 
bueñas  naranjas,  y  palmitos,  y  tórtolas,  y  muchas  aves  y 
huevos  dellas  que  se  hallaron  en  sus  nidos  con  que  se  refrescó 
la  gente  :  halláronse  algunas  gallinas ,  y  hay  mucha  pesquería 
de  anzuelo  é  muy  buen  surgidor  entre  estas  islas  y  los  escla- 
vos en  una  playa  de  arena  que  verás. 

Martes  á  la  noche  á  31  de  Octubre  se  hizo  la  nao  Santi  Spi- 
ritus  á  la  vela,  víspera  de- todos  Santos,  y  alargó  las  amarras 
porque  Íbamos  caceando;  con  la  nao  Victoria  sobre  ella ,  y 
anduvo  voltejeando  á  nuestra  vista  fasta  el  jueves  á  2  dias  de 
Noviembre,  que  no  la  vimos. 
Tí     '     Lre         Viernes  á  tres  dias  del  siguiente  mes  de  Noviembre  nos  he- 

, [  zimos  á   la  vela  de  la  isla  de  San  Mateo ,  y  andovimos  volte- 

""""""""  jeando  viernes  y  sábado  la  nao  Victoria  y  San  Gabriel  y 
la  Nunciada  y  las  dos  caravelas  en  busca  de  la  nao  Santi  Spi- 
ritus;  y  en  hallándola,  hezimos  el  camino  del  oeste  cuarta  del 
norueste. 

Domingo  á  5  del  dicho  mes  de  Noviembre  tenia  la  isla  de 
San  Mateo  al  sueste  y  era  della  14  leguas. 


DOGUMEííTOS  DE  LOAtSA.  /2"49 

Este  dicho  domingo  en  la  noche  andoviinos  7  legua»  por 
el  oeste  cuarta  del  sudueste:  no  tome  el  altura.  i 

Lunes  á  6  días  del  dicho  mes  de  Noviembre  no  tomé  d'. sol: 
andovimos  por  el  oeste  cuarta  del  norueste  12  leguas.'  i-'. 
-  "     Martes  á  7  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  grado  y  niedio, 
hálleme  de  la  isla  de  San  Mateo  50  leguas:  teníala  en  el  lessues- 
-te ,  hezimos  camino  al  oeste  cuarta  del  sudueste. 

Miércoles  á  8  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  grado  y  mer 
dio:  hálleme  ó 5  leguas  de  la  isla  de  San  Mateo,  hezimos  ca- 
mino al  oeste  cuarta  del  sudueste.  :  i-.j  c  >  " 

Jueves  siguiente  no  se  tomó  el  sol.  •  fii'ifirjo  ;- 

Viernes  á  10  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  2  grados,  y  ha- 
llóme de  la  isla  de  San  Mateo  100  leguas:  hezimos  caminó  al 
oeste  cuarta  del  sudueste.  !.j!í  í;;  í.nj;'/.. 

Sábado  no  tomé  el  sol,  y  hicimos  camino  al  oes  sudueste. 

Domingo  siguiente  no  se  tomó  el  sol. 

Lunes  á  13  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  3  grados  y  dos 
tercios:  hezimos  camino  al  sudueste  cuarta,  y  hálleme  de  la  is- 
la de  San  Mateo  150  leguas,  y  de  la  isla  de  la  Asencion  75 
leguas,  y  teníala  sur  cuarta  del  susueste:  hizimos  camino  des^ 
de  el  sábado  á  medio  dia  al  sudueste.  orí  prijiM 

Martes  á  14  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  3  grados  y.  dos 
tercios  :  hezimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  oeste:  tenia  la 
Isla  de  la  Asencion  al  sur,  y  era  della  70  leguas.    '-•-''^''■;^ 

Miércoles  siguiente  no  tomé  el  sol.  '      '[  í-'3T?oi  ""cíobiQ 

Jueves  á  16  de  Noviembre,  tomé  el  sol  en  5  grados  y  tres      — -■ .:':. ; -v^ 
quintos,  teníamos  cabo  de  Santo  Augustin  al  oeste  cuarta  del 
sudueste,  y  era  del  237  leguas  :  hezimos   caminó  al   sudueste 
cüiirta  del  sur.  -       -   ■  -  ■ 

Viernes  á  17  de  Noviembre  tomé- d'Sól  én;  5' 0fádos  y  tres 
quintos,  y  hezimos  camino  al  sudueste:  tengo  el  cabo  de  Sa'il 
Agustín  al  oeste  cuarta  del  sudueste:  voy  de  dentro  del  10  le- 
guas, y  estoy  del  206  leguas.  '^  í-3  2íJ"^i-f£  T  o^rur/ioü^ 

Sábado  á  1 8  de  Noviembre  tomé  él  sol  eñ  6  ^adosyairf 
tercio:  hezimos  camino  al  sudueste:  tengo  la  bahía  de  San  Ale^. 
jo  al  oeste  cuarta  del  sudueste  206  leguas.  '  <  'j    '-        '  ■'; 

Domingo  á  19  de  Noviembre  tomé  el  altura  en  7  grados  y~ 
medio,  y  hezimos  camino  al  sudueste  :  tenia  la  bahía  de  Fer- 
nanbuco  oeste:  era  de  cabo  de  San  Agustín  198  leguas.       '"- '  ' 

Lunes  á  20  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  8  grados. y  me-' 
dio,  hizimos  camino  sudueste:  tenia  el  rio  de  Santo.  Aíejoá  ^1 
oeste:  era  del  cabo  de  Santo  Agustín  178  leguas.''  '-i '-"fií   í;j¿oj 

Martes  á  21  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  9  grados  y  dos 
tercios ,  hezimos  camino  al  sudueste  ,  y  tenia  el  cabo  de  Santo. 
Agustín  al  oeste  cuarta  del  norueste  150.  leguas.  !' 

TOMO  V.  II 


2)0  ,     -VIAGES    AL   MALUCO. 

Miércoles  á  22  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  11  grados:  he- 
zimos  camino  al  sudueste  :  tenia  á  el  cabo  de  Santo  Agustín  al 
.este  norueste  13  leguas. 

Jueves  siguiente  no  tonié  el  sol. 

Viernes  tomé  el  sol  en  13  grados  y  medio,  hezimos  cami- 
no al  sudueste :  tenia  la  isla  de  Santa  Maria  al  sudueste  cuarta 
del  sur  145  leguas,  y  de  la  bahía  de  Todos  Santos  160  leguas, 
y  teníala  al  oeste. 

Sábado  á  .25  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  14  grados,  he- 
zimos  camino  al  sudueste :  tengo  la  isla  de  Santa  Maria  al  su- 
dueste cuarta  del  sur  iqü  leguas. 

Domingo  á  26  de  Noviembre  tomé  el  sol  1 5  grados  y  un 
cuarto  :  hecimós  Camino  al  sudueste  ,  tengo  la  isla  de  Santa 
Maria  al  sudueste  cuarta  del  sur  100  legua^s. ;(--  i- 
Lunes  siguiente  no  tomé  el  sol..  \,  ,  i  . 
Martes  á  28  de  Noviembre  tomé  el  sol  én  I7  grados  y  un 
cuarto:  hezimos  camino  al  sudueste:  tenia  la  isla  de  Santa  Ma- 
ria al  sudueste  45  leguas* 

Miércoles  á  29  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  18  grados  y 
dos  tercios:  hezimos  camino  íil  sudueste:  tenia  lá  isla  de  Santa 
Maria  norte  sur  25  leguas. 

Jueves  á  ^o  de  Noviembre  tomé  el  sol  en  19  grados  y  me- 
dio: hezimos  camino  al  sudueste  :  tenia  ios  bajos  al  oeste  cuar-^ 
ta  del  norueste  77  leguas.  ,        ' 

Diciembre.        Viernes  primero  di  a  del  mes  de  Diciembre  del  dicho  año 
— ■  tomé  el  sol  en  20  grados  :  hezimos  camino  al  oes  sudueste;  y 
tengo  la  isla  de  Santa  Maria  al  leste  35  leguas,  y  las  Varrosas 
al  oeste  cuarta  del  norueste  200  leguas. 

Sábado  á  2  días  del  mes  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  20 
grados  y  medio:  hezimios  camino  al ' oes  sudueste  :  tenia  la  is- 
la de  Santa  Barbóla  al  oesnorueste  70  leguas,  y  tenia,  la  tier- 
ra del  Payro  al  oeste  cuarta  del  sudueste  145  leguas. 

Domingo  y  lunes  se  tomó  el  .sol  en  20  grados  y  un  tercio, 
y  fué  porque  fezimos  camino  al  oeste  y  andovimos  50  leguas: 
y  á  medio  dia  lunes,  vimos  la  tierra  á  15  leguas  della,  y  fa- 
llamos fondo  de  33  brazas;.  eram.QS  encima  de  los  bajos  de  los 
Pargos.        ^         ^      .   ,     -Sn.ys  'r:rhni\ 

Martes  á  .j'  días  de  Diciembre  vimos  la  tierra  en  amanes-^ 
ciendo  ,  y  eramos  délla  tres  leguas :  hezimos  camino  al  oes  su- 
dueste ,  -y  era.  una  tierra  llana  á  la  rivera ,  y  dentro  á  la  monta- 
ña habia  algunas  sierras  altas :  y  este  dia  fuimos  al  longo  de  la 
costa  faciendo  camino  al  sudueste ,  y  siempre  veníamos  por 
íondo  de  30  brazas.  Tomamos  el  sol  á  medio  dia  en  21  grados 
y  medio;  y  esta  es  tierra  alta  á  la  mar,  y  hace  unos  cabezos 
que  parecen  islas.  Y  este  dia  á  las  diez  horas  antes  de  medio 


DOCUMENTOS  t)E  lo AISA.  2^1^ 

día,  llegamos  á  una  mohtaña  alta  sola  cerca  dé  la  mar,  y  es 
alta  de  enmedio,  y  de  ahí  va  abajando  para  el  ñor  nordeste: 
para  el  susudueste  va  faciendo  unos  cabezos  para  abajo  fas- 
ta llegar  á  lo  llano,  qu€  í[iiiére  patecer  á  la  montaña  de  Mon- 
serrate;  y  casi  encima  de  la  montaña  tiene  una  señal  blanca  co-  ' 
mo  una  piedra,  y  está  en  21  grados  escasos,  y  llámase  la  mon-' 
taña  de  San  Nicolás.  -     '  '•  ■  '■  . .  ■    :>  ■;    ■.  -,  L. 

Este  mismo  día  en  la  noche  se  nos  puso  el  sol  en  el  caiito 
de  los  bajos  que  está  entre  la  bahía  del  Salvador  y  las  dos  is- 
las que  están  de  la  parte  del  nordeste  de  los  bajos,  y  es  al  tra--i 
ves  de  unas  montañas  muy  altas  que  están  algo  lejos  de  la  mar, 
y  entre  la  mar  y  estas  montañas  está  una  montaña  pequeña,  y 
entre  esta  montaña  pequeña- y  ks  grandes  ,  están  dos  peñas 
muy  altas  como  dos  frailes,  que  son  de  la  manera  de  la  Agu- 
ja de  Oran,  salvo  que  son  mucho  mas  altos;  y  encima  de  la 
montaña  pequeña  está  un  otro  fraile  mas  pequeño  como  el  de 
Santoña  :  y  aqui  se  nos  fizo  la  noche  ,  y  fizimos  camino  al 
sudueste  cuarta  del  sur  ,  y  eramos  desta  dicha  tierra  5  leguas, 
y  tenemos  fondo  de  20  brazas.  Y  desde  el  domingo  de  mañana 
fasta  aqui  hemos  traído  de  fondo  de  30  brazas,  y  el  menos^' 
hasta  i-í  brazas  en  todo  este  viaje  que  agora  hemos  dicho.         I 

El  dicho  martes  en  la  noche  corrimos  en  el  sur  cuarta  del 
sudueste,  y  andovímos  toda  aquella  noche  por  fondo  de:  12  ó 
quince  brazas;  y  cuando  amáneselo,  éramos  cuatro  leguas  de 
una  tierra  llana  baja  á  ras  de  la  mar,  que  parecía  á.  Romaneos 
ques  en  Inglaterra,  y  era  isla  del  Cabo  Frío.  >iVi.'u  .  ' 

Miércoles  de  mañana  á  6  de  Diciembre,  corrimos  en  el  su- 
dueste ,  y  venimos  junto  á  esta  tierra  una  legua  ó  dos ,  y  nos 
pareció  tan  baja  que  creemos  ques  isla  ,  y  junto  -con  -ella  falla- 
mos fondo  de  12  y  15  brazas ;  y  en  este  día  al  medio  día  tomé 
el  sol  en  22  grados  y  un  tercio,  y  este  dia  no  caminamos  sino 
muy  poco  camino,  porque  hacia  calma ,  y  caminamos  al  su- 
dueste. 

Jueves  á  7  de  Diciembre  tomé  el  día:  hezimos  camino  al 
sueste  :  este  dia  tomé  el  altura  en  22  grados  y  un  tercio,  y 
tenía  la  isla  que  vimos  ayer  al  norueste  12  leguas. 

Viernes  á  8  días  del  dicho  mes ,  tomé  el  sol  en  25  grados: 
hezimos  camino  al  sur  cuarta  del  sudueste  ,  y  era  leste  oeste 
con  el  río  de  la  Cananea,  y  era  con  la  isla  del  cabo  Frío,  que 
en  el  miércoles  pasado  vimos,  norte  sur  32  leguas  della. 

Sábado  á  9  días  del  dicho  mes  de  Diciembre,  tomé  el  sol  en 
2í  grados:  hizimos  camino  al  sudueste:  estaba  con  el  camino 
y  rio  de  San  Sebastian  norueste  sueste.  Este  dia  á  medio  dia 
nos  dio  el  viento  del  sudueste :  hezimos  camino  al  susudueste: 
estoy  del  rio  de  San  Sebastian  65  leguas:  estedia  nos  dio  el 


J 


2^2  VI AGES   AL    MALUCO. 

viento  del  sur,  y  fuimos  haciendo  camino  al  lessueste,  y  fui- 
mos hasta  el  domingo  de  mañana  esta  vuelta,  en  que  andovi- 
mos  12  leguas. 

Domingo  á  lo  de  Diciembre  hezimos  la  vuelta  de  la  tierra; 
liezimos  camino  al  norueste,  y  andovimos  hasta  la  noche  12 
leguas:  este  dia  no  tomé  el  sol,  porque  no  páreselo :  este  dicho 
dia  á  la  noche  fezimos  camino  al  norueste. 

Lunes  á  1 1  días  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  26  grados  y 
4  minutos,  y  era  el  sol  este  dia  en  el  trópico  de  Capricornio: 
tenia  á  la  punta  de  la  bahía  de  los  Mangaes  en  el  norueste  ,  y 
era  della  46  leguas:  este  dicho  dia  después  de  medio  dia  andu- 
vimos camino  del  norueste  5  leguas ,  y  en  toda  la  noche  tovi- 
mos  calma  y.  no  anduvimos  nada. 

-  Martes  á  12  de  Diciembre  por  la  mañana  nos  dio  el  viento 
en  el  sueste,  y  hizimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  sur,  y 
este  dia  no  tomé  el  altura,  porque  no  páreselo  el  sol. 

,    Miércoles  á  13  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  27  grados  y. 
iijedio:  hezimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  sur.  ■ 

Jueves  14  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  28  grados  y  medio: 
facíamos  camino  al  sudueste  cuarta  del  sur:  tenia  la  isla  de  los 
Patos  en  él  oeste  y  era  della  45  leguas.  -ñ 

Viernes  á  1 5  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  29  grados  y 
medio:  hezimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  sur:  tenia  al  rio 
de  los  Negros  al  oeste  cuarta  del  sudueste  38  leguas. 

Sábado  á  16  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  30  grados  y  ^y 
minutos :  hacíamos  camino  al  sudueste:  tenia  el  rio  de  los  Ne- 
gros al  oeste  24  leguas. 

Domingo  á  17  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  32  grados  y 
7  minutos:  hizimos  camino  al  sudueste:  tenía  el  rio  de  la  Pera 
eu  el  oeste ,  y  era  del  8  leguas :  este  dia  á  medio  dia  sondamos 
y  fallamos  fondo  de  36  brazas  basa. 

Lunes  á  1 8  de  Diciembre ,  no  tomé  el  sol,  porque  no  pare- 
ció, é  hizimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  sur,  y  anduvi- 
mos 35  leguas:  tenia  el  cabo  de  Santa  María  en  el  oeste  cuar- 
ta der  sudueste,  y  era  del  18  leguas:  este  dia  sondamos  y  fa- 
llamos fondo  de  50  brazas  basa:  ese  mismo  día  nos  dio  el  vien- 
to contrario:  hezimos  la  vuelta  del  sueste  toda  la  noche. 

Martes  á  19  de  Diciembre,  hezimos  camino  al  sueste  cuar- 
ta de  leste,  y  andovimos  8  ó  9  leguas,  y  este  mesmo  dia  en- 
tre las  9  y  ks  10  horas  hezimos  la  vuelta  de  la  tierra:  cami- 
namos camino  del  norueste:  este  dia  tomé  el  sol  en  34  grados 
y  un  tercio  minutos:  tenia  el  cabo  de  Santa  María  en  el  oeste, 
y  era  del  24  ó  25  leguas;  y  sondamos  y  fallamos  fondo  de 
38  ó  40  brazas  basa.  Ese  dicho  día  después  de  mediodía  no 
andovimos,  porque  fue  calma  j  y  en  anocheciendo   nos  dio  el 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  J  5  3 

viento  del  norte,  y  fezimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  oeste. 

Miércoles  á  20  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  35  grados  y 
dos  tercios:  fezimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  oeste*,  tenia 
el  cabo  de  Santa  Maria  al  norte,  y  era  del  18  leguas;  sonda- 
mos ,  y  fallamos  fondo  de  40  brazas  basa. 

Jueves  á  21  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  36  grados  y  me- 
dio: fezimos  camino  al  sudueste:  tenia  á  el  cabo  de  Santa  Ma- 
ria en  el  oeste,  y  era  del  20  leguas;  sondamos,  é  fallamos  fon- 
do 44,  y  45  brazas. 

Viernes  á  22  de  Diciembre  no  tomé  el  sol:  hezimos  cami- 
no al  sudueste  cuarta  del  oeste  ocho  ó  diez  leguas:  sondamos, 
y  fallamos  fondo  de  44  y  45  brazas  basa,  y  tenia  el  cabo  de; 
Santa  Maria  en  el  oeste  cuarta  del  norueste,  y  era  del  17  le- 
guas: aqui  fallainos  fondo  de  48  ó  50  brazas,  arena  limpia.  Es- 
te dicho  día  en  la  tarde  nos  dio  el  viento  por  delante  del  su- 
dueste ,  y  andovimos  al  reparo  con  los  papahígos  del  trinque- 
te toda  esta  noche  fasta  el  domingo  por  la  mañana. 

Domingo  á  24  de  Diciembre  no  tomé  el  sol:  este  dia  nos 
dio  el  viento  al  norueste:  hezimos  camino  al  oes  sudueste,  y 
sondamos;  fallamos  fondo  de  35  y  2^  brazas  arena  limpia. 

Lunes  á  25  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  37  grados  y  dos 
tercios:  hezimos  camino  al  oeste  sudueste:  estaba  con  las  Arenas 
gordas  leste  oeste  12  leguas,  y  después  á  medio  dia  hezimos 
muy  poco  camino,  porque  estovimos  en  calma.  Este  dicho  dia 
en  la  noche  nos  dio  mucho  viento  del  sur,  y  corrimos  toda  la 
noche  con  el  papahígo  del  trinquete,  haciendo  camino  del  oeste. 

Martes  á  26  de  Diciembre  en  la  mañana  dimos  las  velas,  é 
hizimos  camino  del  oeste,  y  á  las  20  horas  fuimos  con  la  tier- 
ra en  las  Arenas  gordas  y  llegamos  hasta  en  fondo  de  10  bra- 
zas arena,  y  luego  hezimos  la  vuelta  de  la  mar,  porque  estába- 
mos dos  leguas  de  la  tierra.  Este  dicho  dia  en  la  noche  estába- 
mos 5  leguas  de  la  tierra  susodicha. 

.Miércoles  á  2  7  de  Diciembre  no  tomé  el  sol :  hezimos  ca- 
mino en  el  sur,  y  andovimos  desde  en  amanesciendo  hasta  las 
10  horas  8  leguas,  é  á  las  10  horas  hezimos  la  vuelta  de  la 
tierra;  é  haciendo  el  camino  del  oes  norueste,  andovimos  5  le- 
guas :  este  dia  en  la  tarde  nos  dio  mucho  viento  del  sudueste,  y 
hizimos  la  vuelta  del  sueste  con  el  papahígo  del  trinquete :  fas- 
ta media  noche  fezimos  8  leguas ,  y  después  de  media  noche 
nos  dio  el  viento  de  lesnordeste:  hecimos  el  camino  del  sudueste. 

Jueves  á  28  de  Diciembre  no  tomé  el  sol:  hezimos  camino 
en  el  sudueste:  tenia  andados  desde  la  media  noche  fasta  hoy  á 
medio  dia  8  leguas:  este  dia  fasta  la  noche  fecimos  este  dicho 
camino  del  sudueste:  este  mismo  dia  en  la  noche  nos  dio  el 
viento  del  sudueste  mucho ,  de  manera  que  no  podíamos  te- 


2)4  VIAGES  AL  MALUCO. 

ner  vela,  y  corrimos  con  el  papahígo  y  trinquete  muy  bajo 
durante  toda  la  noche  fasta  cerca  del  dia  haciendo  camino 
en  el  lesueste  lo  leguas. 

Viernes  á  29  de  Diciembre  ,  por  la  mañana  nos  dio  mu- 
cho mas  viento  que  la  noche  pasada  del  oes  sudueste,  é  fuimos 
forzados  de  correr  largo,  y  corrimos  á  lesnordeste  fasta  las  10 
horas,  y  andovimos  10  leguas  sin  vela  ninguna,  y  luego  cor- 
rimos un  poco  al  nordeste,  porque  nos  empezó  á  abonanzar,  y 
hacia  medio  dia  el  viento ;  y  después  de  medio  dia  fezimos  la 
vuelta  del  norte,  y  este  dia  no  tomé  el  sol ,  y  andovimos  en 
esta  derrota  fasta  la  noche  seis  leguas,  porque  nos  abonanzó  el 
tiempo,  y  fállamenos  con  las  arenas  gordas  al  norueste:  este 
dia  á  la  noche,  pasada  la  primera  guardia,  nos  dio  el  viento  del 
nornorueste,  y  esta  noche  pasada  nos  desarrotamos,  con  la  di- 
cha tormenta  ,  de  las  otras  naos  ,  y  nos  quedamos  solos:  son- 
damos esta  dicha  noche  y  fallamos  fondo  45  brazas. 

Sábado  á  30  de  Diciembre  tomé  el  sol  en  39  grados  ,  heci- 
mos  camino  al  sudueste  cuarta  del  oeste ,  y  tenia  el  cabo    que 
está  adelante  de  la  tierra  de  los  Humos  al  norte  16  leguas:  son- 
damos ,  y  fallamos  fondo  de  44  brazas. 
^  .  Domingo  á  31    de  Diciembre  tomé  el  sol    en  39  grados  y 

un  tercio:  hezimos  camino  al  sudueste  ,  y  tenia  la  bahía  de  los 
Bajos  anegados  en  el  oeste,  y  era  della  cincuenta  leguas:  este 
dia  por  la  mañana  vimos  la  nao  San  Grabiel,  que  ansimismo 
andaba  desarrotada  de  las  otras,  é  luego  fuimos  allá  é  la  toma- 
mos en  compañía. 
iSaC-  Lunes  i."^  de  Enero  del  año  de  mili  é  quinientos  é  veinte  é 

Enero,      seis  años,  no  tomé  el  sol,  porque  no  páreselo,  y  fallamos  fon- 
'  do  de  50  brazas:  aqui  matamos  muchas  pescadas. 

Martes  á  2  de  Enero  tomé  el  sol  en  39  grados  y  dos  ter- 
cios: hecimos  camino  en  el  oes  norueste. 

Miércoles  á  3  dias  del  dicho  mes  no  tomé  el  sol,  porque  no 
páreselo:  hecimos  camino  en  el  sudueste  cuarta  del  oeste,  y 
sondamos ,  y  fallamos  fondo  de  44  brazas. 

Jueves  á  4  dias  del  mes  de  Enero  del  dicho  año  tomé  el  sol 
en  46  grados  y  5  5  minutos ,  y  tenia  la  bahía  de  los  Bajos  ane- 
gados, y  era  della  25  leguas:  y  este  dia  después  de  medio  dia 
nos  dio  el  viento  en  el  sudueste:  hezimos  la  vuelta  del  norno- 
rueste, y  sondamos  y  fallamos  fondo  de  40  brazas. 

Viernes  á  5  dias  del  dicho  mes  nos  dio  el  viento,  y  heci- 
mos rocamiento  al  sudueste  cuarta  del  oeste  :  este  dia  tomé  el 
altura  en  42  grados  y  14  minutos,  y  tenia  á  las  Barreras  blan- 
cas en  el  norueste  y  era  dellas  20  leguas:  aqui  hallamos  fondo 
de  38  brazas. 

Sábado  á  6  dias  de  Enero  tomé  el  sol  en  48  grados  y  48 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  255 

tnlnutos:  hecimos  camino  al  sudueste  cuarta  del  oeste,  y  tenia 
la  Bahía  sin  fondo  al  norueste  y  era  della  14  leguas,  y  falla- 
mos fondo  de  44  brazas. 

Domingo  á  7  de  Enero  tomé  el  sol  en  44  grados  y  48  mi- 
nutos y  tenia  el  cabo  de  Santo  Domingo  en  el  norueste,  y  era 
del  5  leguas:  todo  este  dia  vimos  la  tierra,  y  hacíamos  cami- 
no en  el  sudueste  cuarta  del  oeste;  al  sur  deste  dicho  cabo  es- 
tán dos  islas,  la  una  cerca  de  la  otra,  y  la  una  cerca  de  la 
tierra ,  y  la  otra  mas  fuera  de  la  tierra :  y  del  cabo  á  la  isla 
primera  había  cerca  de  una  legua ,  y  de  aquella  isla  á  la  de 
mas  afuera  tres  leguas:  y  la  isla  de  mas  á  tierra  es  alta  de  bue- 
na manera,  y  es  isla  pequeña,  y  la  demás  afuera  es  isla  lla- 
na á  ras  de  la  mar ,  y  es  pequeña  luenga :  hácese  cortada  por 
medio ,  y  de  la  parte  del  sur  desta  isla  baja  hay  unas  bajas  que 
parescen  á  Zalmedina;  y  cerca  de  estas  bajas  á  la  parte  del  sur 
á  media  legua  fallamos  fondo  de  45  brazas  arena  limpia. 

Lunes  á  8  de  Enero  tomé  el  sol  en  45  grados:  hezimos  ca- 
mino en  el  sudueste  cuarta  del  sur,  y  tenia  el  Cabo  Blanco  en 
el  sudueste  cuarta  del  sur,  y  era  36  leguas. 

Martes  á  9  de  Enero  tomé  el  sol  en  45  grados  y  5  5  minu- 
tos: hecimos  camino  desde  ayer  lunes  á  medio  dia  fasta  que 
fue  noche  en  el  sudueste  cuarta  del  sur,  y  desque  fue  noche 
fasta  media  noche  asimismo  caminamos  en  el  sur,  y  á  media 
noche  nos  dio  el  viento  contrarío,  y  luego  tomamos  las  ve- 
las y  andovimos  mar  al  través  fasta  hoy  á  medio  dia,  y  está- 
bamos con  el  Cabo  Blanco  nordeste  sudueste,  el  cabo  al  sudues- 
te 23  leguas:  y  sondamos  y  fallamos  fondo  de  55  brazas. 

Miércoles  á  10  de  Enero  amanecimos  entre  los  cabos  del 
Cabo  Blanco,  y  son  tres  cabos,  y  el  de  enmedio  es  Cabo  Blan- 
co ,  y  deste  Cabo  Blanco  al  norueste  hay  otro  cabo  y  córrese 
el  uno  con  el  otro  norueste  sueste,  y  hay  dos  leguas  del  uno 
ál  otro,  y  este  cabo  del  norueste  está  tajado  á  la  mar  y  llano,  y 
tiene  encima  del  una  montaña  no  muy  alta,  y  llana,  y  en  al- 
gunas partes  tiene  unas  manchas  blancas,  y  estará  esta  monta- 
ña del  cabo  media  legua,  y  entre  esta  montaña  y  el  cabo  hay 
una  montañeta  que  paresce  montón  de  trigo,  y  esta  está  mas 
cerca  de  la  montaña  que  del  cabo ;  y  desde  este  cabo  fasta  el 
Cabo  Blanco  toda  la  costa  es  tierra  llana,  y  un  poco  mas  aden- 
tro es  un  poco  la  tierra  mas  alta  que  la  de  la  ribera,  y  este 
es  cabo  delgado ,  bajo :  tiene  de  la  una  parte  del  cabo  y  de  la 
otra  de  cada  parte  una  barranca  blanca:  y  desde  este  cabo 
Blanco  al  sudueste  hay  otro  cabo  que  se  face  como  tres  islas, 
la  de  enmedio  pequeña,  y  las  dos  mayores:  y  destas  tres,  la 
del  sur  es  isla,  y  las  dos  del  norte  son  tierra  firme:  y  deste  ca- 
bo destas  islas  á  Cabo  Blanco  hay  tres  leguas,  y  córrese  no- 


256  VIAGES    AL    MALUCO. 

rueste  sueste:  y  tres  leguas  ú  la  mar  desta  tierra  hay  fondo  de 
25  brazas,  é  hlzimos  camino  en  el  sudueste  fasta  ser  en  el  cabo, 
y  este  dia  se  tomo  el  sol  en  derecho  destas  tres  islas  en  47 
í>rfldos,  y  era  medio  dia  cuando  llegamos  través  dellas.  Este 
dia  después  que  doblamos  el  cabo,  fezimos  camino  en  el  sudues- 
te, y  á  la  tarde  topamos  con  una  seca  sobre  agua,  que  rompe 
Ja  mar  en  ella,  que  será  casi  un  ayuste  de  cumplido,  y  corre 
norueste  sueste,  y  está  de  tierra  dos  leguas,  y  será  del  cabo  8 
leguas ,  y  está  con  el  cabo  nordeste  sudueste ;  y  una  milla  fue- 
ra desta  seca  fallamos  fondo  de  18  brazas. 

Jueves  á  II  de  Enero:  desde  el  miércoles  en  la  noche  fasta 
hoy  jueves  á  puesta  del  sol  no  andovimos  nada,  que  fue  calma: 
cuando  fue  la  tarde  casi  puesta  del  sol  eramos  con  una  isla  pe- 
queña ,  y  hacia  una  quebrada  por  medio  que  queria  parecer 
dos  islas,  pero  no  es  mas  de  una,  que  lo  de  enmedio  es  tierra 
llana:  y  desta  isla  á  la  tierra  firme  hay  casi  una  legua;  y  des- 
ta isla  al  Cabo  Blanco  hay  17  leguas,  y  4  á  la  seca  que  el  dia 
antes  hablamos  fallado:  y  estedia  no  se  tomó  el  sol,  que  no  pa- 
rescicS:  y  este  dia  en  la  tarde  sondamos  en  fondo  de  42  brazas. 

Viernes  á  12  dias  de  Enero  tomé  el  sol  en  48  grados  y  dos 
tercios:  tenia  la  isla  de  los  Patos  en  el  nornorueste,  y  era  della 
S  leguas:  fezimos  camino  desde  el  jueves  en  anocheciendo  fasta 
hoy  viernes  por  la  mañana  al  sudueste  cuarta  del  sur ,  y  desde 
la  mañana  hasta  medio  dia  fecimos  camino  en  el  oeste  cuarta 
del  sudueste,  por  nos  llegar  á  la  tierra;  y  este  dia  á  las  ro  ho- 
.ras  hallamos  una  seca  leste  oeste  con  la  isla  de  los  Patos  á  5  le- 
guas della ;  y  es  una  seca  llana  á  ras  de  la  mar,  que  será  de  an- 
chor de  una  nao,  y  de  la  parte  de  fuera  della  á  un  tiro  de  ba- 
llesta sondamos  y  fallamos  fondo  de  37  brazas,  y  era  el  fondo 
piedra ,  que  en  toda  esta  costa  desde  la  bahía  de  los  Santos  no 
hablamos  fallado  otra,  sino  todo  limpio. 

Sábado  á  13  de  Enero  no  tomé  el  sol,  ni  andovimos  nada 
que  estuvimos  en  calma  fasta  el  domingo  de  mañana. 

Domingo  á  14  de  Enero,  por  la  mañana  nos  dio  el  viento 
en  el  nordeste,  fezimos  camino  fasta  medio  dia  al  oes  sudueste 
por  juntarnos  con  la  tierra ,  y  este  dia  fallamos  una  isla  en 
amanesciendo ,  pequeña,  con  cuatro  islotes:  y  este  dia  toma- 
mos el  altura  en  4(^  grados ,  y  eramos  de  tierra  una  legua: 
Íbamos  de  luengo  de  la  costa:  este  dia  á  las  10  horas  sondamos 
en  17  brazas  roca:  y  estas  islas  eran  al  través  de  la  tierra  dos 
leguas.  Y  este  dia  en  la  tarde  tres  horas  antes  quel  sol  se  pu- 
siese, llegamos  al  través  del  puerto  de  San  Julián:  tiene  por  co- 
nosciencia,  que  diez  leguas  antes  que  llegamos  al  puerto  de  San 
Julián,  se  refaze  la  tierra  anas  alta  que  de  la  otra  costa  c|ue  atrás 
quedaba,  y  es  tierra  alta  y  llana  por  cima  ,  y  se  face  muchas 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  257. 

mesas  y  muchos  raotillones  redondos  fasta  que  lleguéis  al  puer- 
to de  San  Julián ;  y  toda  es  tierra  alta ,  aunque  es  llana  por 
cima ,  y  toda  la  tierra  de  la  ribera  es  muy  llana  fasta  que  lle- 
'^amos  á  cerca  de  la  tierra  y  entrada  del  puerto  de  San  Ju- 
lián :  y  esto  se  entiende  en  la  costa  de  la  banda  del  nordeste 
del  dicho  puerto,  y  pasada  es  tierra  llana:  fícese  un  cabo  ta- 
jado, y  mas  adelante  otro:  ejicima  destos  cabos  se  face  una 
montañeta  llana  con  una  mesa ,  y  quiere  parecer  como  una 
isla ,  y  deste  cabo  á  la  entrada  se  corre  nordeste  sudueste :  y 
dentro  de  este  cabo  á  la  tierra  hay  montañas  blancas  como  di- 
cho tengo ,  y  al  cabo  de  estas  montañas  hay  una  montaña  re- 
donda puntiaguda,  y  esta  es  la  mas  alta  montaña  de  todas  las 
pasadas:  y  á  la  parte  del  sudueste  de  esta  montaña  se  face  otra 
montaña  como  ella,  junto  con  ella  mas  baja  gran  parte  que  ella, 
y  desta  montaña  va  abajando  la  tierra  hasta  que  faze  una  pun- 
ta baja,  y  á  esta  punta  baja  es  la  entrada  del  dicho  puerto  de 
San  Julián,  y  hay  de  esta  montaña  al  puerto  media  legua:  y 
de  la  parte  del  sudueste  deste  puerto  es  toda  la  tierra  llana  y 
baja  que  no  hay  montaña  ninguna :  y  sobre  este  cabo  del  su- 
dueste destos  dos ,  sale  una  isleta  pequeña  llana  Junto  con  la 
tierra,  y  creo  que  della  al  cabo  hay  poco  fondo.  La  entrada 
de  San  Julián  no  la  verás,  si  eres  largo,  fasta  que  seas  junto  con 
ella  ,  y  cuando  fueres  en  este  cabo,  corre  al  sudueste,  ó  ve  de- 
recho á  la  punta  que  abaja  destas  montañas ,  y  de  allí  veras  la 
entrada  deste  puerto ,  y  mira  que  has  de  entrar  nordeste  su- 
dueste, y  está  este  dicho  puerto  de  San  Julián  49  grados  y  me- 
dio: y  de  la  parte  del  sudueste  de  este  puerto  media  legua  ve- 
rás en  la  costa  tres  isletas  que  atraviesan  para  afuera ,  y  destos 
tres  islotes  fasta  cuatro  leguas  del  puerto  de  Santa  Cruz  es  to- 
da la  costa  barrancas  tajadas  con  la  mar. 

Lunes,  y  martes,  y  miércoles  á  17  de  Enero  andovimos 
voltegeando  con  malos  tiempos  y  mar  al  través  en  que  gana- 
mos muy  poco ,  quel  miércoles  en  la  tarde  éramos  tan  avante 
como  el  puerto  de  San  Julián. 

Jueves  á  18  de  Enero  ,  y  miércoles  en  la  noche  antes ,  nos 
dio  el  viento  en  el  nordeste ,  y  veníamos  este  dia  á  medio  dia 
sobre  el  abra  del  rio  de  Santa  Cruz:  este  dia  en  medio  del 
abra  tomé  el  sol  en  50  grados  y  10  minutos  :  este  dia 
en  la  tarde  entramos  en  este  puerto  de  Santa  Cruz,  y  es- 
tovimos  alli  fasta  el  sábado  en  la  tarde  que  salimos  fuera;  y 
aqui  fallamos  una  carta  de  las  naos  de  como  eran  pasadas  al 
estrecho  8  dias  antes.  La  conoscieneia  de  este  puerto,  es  que  8 
leguas  antes  que  lleguéis  á  Santa  Cruz ,  se  te  face  la  tierra  baja 
y  llana  fasta  la  entrada  del  puetto ,  y  de  la  parte  del  sudueste 
del  puerto  es  tierra  alta  y  muy  llana,  como  una  mesa  toda  la 

TOMO    V.  K.K 


2  5^  VI AGES   AL  MALUCO. 

costa,  y  dentro  del  rio  bien  cuatro  leguas  se  face  asi  alta  y 
llana,  y  entre  esta  tierra  alta  y  la  baja  es  el  rio.  Y  para  entrar 
en  este  puerto  ternas  este  conoscimiento  :  que  desque  descu- 
bras el  abra,  verás  en  la  costa  del  sudueste  en  la  tierra  alta  un 
cabo  blanco  tajado  á  la  mar  que  era  fasta  una  legua:  de  las 
dos  partes  del  cabo  del  rio  vé  derecho  á  aquel  cabo,  y  desque 
fueres  cerca  de  aquel  cabo,  ven  costeando  la  costa  alta,  la  proa 
en  el  norte,  y  de  fuera  de  tí  verás  un  bajo  que  tiene  de  baja 
mar  braza  y  media  de  agua  encima  del ,  y  va  este  bajo  dende 
en  derecho  deste  cabo  fasta  la  punta  baja  del  rio  de  la  banda 
del  nordeste,  y  entre  este  bajo  y  la  costa  del  sudueste  es  la  ca- 
nal, y  fallarás  en  la  canal  de  baja  mar  7  y  8  brazas  de  agua; 
y  cuando  Uegardes  entre  las  dos  puntas ,  acuéstate  mas  á  la 
punta  del  nordeste  que  á  la  parte  del  sudueste  en  la  una  punta 
de  arena ,  y  de  fuera  desta  punta  sale  un  banco  fasta  mas  de 
medio  rio,  y  por  miedo  deste  banco  has  menester  que  te  acues- 
tes á  la  punta  del  nordeste  :  y  desque  doblares  este  banco,  vete 
largando  de  la  tierra  del  nordeste  y  aqui  es  el  canal  4, 5  y  9  bra- 
zas :  y  pasado  de  aqui  verás  una  isla  que  está  una  legua  destas 
puntas ,  ve  derecho  á  aquella  isla  y  fallaras  fondo  de  8  fasta 
10  brazas  de  baja  mar:  y  mira  que  has  de  dejar  la  isla  de  á 
babor  para  entrar  en  el  puerto :  y  desque  llegares  á  la  isla,  vé 
por  medio  canal ,  que  haya  tanto  de  tí  á  la  isla  como  de  tí  á 
la  tierra  de  nordeste:  y  este  canal  se  corre  nornorueste  susues- 
te,  é  irás  fasta  mas  de  media  isla  por  la  media  canal,  y  des- 
pués lárgate  de  la  isla  y  acuéstate  á  la  tierra  de  estribor  por  te- 
mor de  unos  bancos  que  salen  de  la  punta  de  la  isla :  y  des- 
que doblares  estos  bancos,  verás  en  la  tierra  firme  de  ababor  un 
cabo  tajado  que  verná  al  norueste ,  ve  derecho  aquel  cabo  :  y 
delante  un  poco  deste  cabo  es  la  estancia ,  y  verás  agua  dulce, 
y  leña,  y  pescado,  y  estarás  en  fondo  de  doce  brazas:  y  pa- 
ramientes,  que  en  este  camino  hay  algunos  bancos  fuera  de  la 
canal  que  descubren  de  baja  mar :  y  en  este  puerto  sale  la  ma- 
rea 5  brazas  de  altura,  y  corre  mucho  el  agua:  está  este  puer- 
to en  50  grados  y  10  minutos. 

Sábado  en  la  tarde  á  20  dias  de  Enero  salimos  del  puerto 
de  Santa  Cruz,  y  ficimos  camino  hasta  el  domingo  de  mañana 
al  sudueste. 

Domingo  por  la  mañana  á  21  del  dicho  mes  nos  dio  el 
viento  en  el  sudueste,  y  andovimos  voltejeando  con  poco  vien- 
to, y  este  dia  no  tomé  el  sol. 

Lunes  á  22  de  Enero  se  tomó  el  sol  en  52  grados  y  15  mi- 
nutos :  no  hecimos  camino,  porque  andovimos  voltejeando  una 
vuelta  á  la  mar  y  otra  á  la  tielrra,  que  era  el  viento  susudueste. 

Martes  á  23  de  Enero  amanecimos  cerca  del  cabo  del  rio 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  2^9 

de  Santo  Alifonso ,  y  anduvimos  este  dia  en  calma  fasta  medio 
dia ,  y  fecimos  camino  desde  el  lunes  en  la  noche  fasta  hoy  de 
mañana  al  sur  cuarta  del  sueste:  está  la  boca  deste  rio  en  51 
grados  7  27  minutos,  é  la  conoscencia  deste  rio  es,  que  de  la 
parte  del  sur  de  la  boca,  en  la  costa  se  te  facen  siete  montañe- 
ras como  órganos,  y  la  primera  de  la  parte  del  norte  es  mas 
baja ,  y  la  segunda  y  tercera  son  las  mas  altas ,  y  asi  van  aba- 
jando hasta  la  postrera  del  sur  ques  la  mas  baja:  y  entre  otras 
7  hay  otras  5  puntas  como  frailes ;  y  desde  la  cabeza  del  nor- 
te hasta  las  dos  altas  hay  casi  tanto  como  á  las  otras  6 :  de  la 
parte  del  norte  deste  rio  se  hace  un  cabo  alto  y  llano  por  en- 
cima tajado:  y  antes  que  lleguéis  á  este  rio,  y  sobre  la  boca 
del  de  la  parte  del  sur  se  hacen  muchas  secas  de  peñas  que  sa- 
len 4  leguas  á  la  mar.  La  entrada  de  este  rio  tiene  muchas  se-  , 
cas  y  muy  poco  fondo  ,  que  no  es  para  nao  grande ,  y  cuan- 
do vieres  esta  boca,  lárgate  della  que  no  es  el  Estrecho:  y  hay 
deaqui  ala  boca  de  las  Vírgines,  ques  la  entrada  del  Estrecho, 
12  leguas:  córrese  esta  costa  desde  las  peñas  gordas  fasta  el  ca- 
bo de  las  Vírgines  nornorueste  susueste. 

Miércoles  á  24  de  Enero  á  las  10  horas  del  dia  fuimos  con 
el  cabo  de  las  Vírgines  y  fizimos  camino  desde  encima  de  las 
bajas,  que  está  sobre  la  boca  del  rio  de  Sant  Alifonso  al  sueste, 
y  deste  cabo  de  las  Vírgenes  fasta  una  punta  que  se  face  den- 
tro fazia  la  boca  del  Estrecho ,  se  corre  nordeste  sudueste ,  y 
hay  del  cabo  á  esta  punta  2  leguas ,  y  desta  punta  fasta  el  abo- 
camiento del  Estrecho  se  corre  leste  oeste,  hay  10  leguas:  la 
conosciencia  deste  cabo  de  las  Vírgines  es,  ques  alto,  tajado  á 
la  mar ,  y  entre  él  y  la  mar  se  face  playa ;  á  la  mitad  del  cabo 
faze  una  punta  aguda  como  un  cuchillo,  y  desde  él  fasta  esta 
punta  se  faze  una  playa  de  arena ,  y  por  cima  de  la  playa  á 
una  milla  de  la  mar  se  hace  toda  la  costa  alta  ansi  como  el 
cabo  y  llana,  y  encima  del  cabo  es  toda  la  tierra  llana  como 
una  mesa;  y  pasada  esta  punta,  que  se  dice  la  punta  de  las 
Vírgenes,  se  hace  una  bahía  de  la  partedel  sudueste, que  se  dice 
la  bahía  de  las  Vírgines.  Cerca  desta  punta  fallamos  este  dia  la 
nao  Santi  Espíritus  al  través  perdida,  que  era  capitán  della 
Juan  Sebastian.  Este  dia  en  la  noche  veníamos  á  surgir  4  le- 
guas de  la  boca  del  Estrecho  ,  y  hay  desta  punta  á  la  bahía  de 
las  Vírgenes  fasta  la  entrada  del  Estrecho  10  leguas,  y  desde 
el  principio  de  la  entrada  del  Estrecho  fasta  la  salida  de  lo 
mas  estrecho  hay  3  leguas,  y  tiene  de  anchor  esta  entrada  en 
lo  mas  estrecho  una  legua  escasa ,  y  córrese  el  canal  desde  que 
embocares  el  Estrecho,  nordeste  sudueste  cuarta  del  este  oeste 
fasta  salir  de  lo  ancho. 

Las  conosciencías  que  has  de  tener  para  conoscer  el  Estre- 


^6o  VIAGES    Al-     MALUCO. 

cho  es  ,  que  desde  que  llegáis  á  esta  punta  de  las  Vírgenes,  has 
de  correr  en  oeste ,  y  4  leguas  antes  que  lleguéis  á  la  boca  del 
Estrecho ,  verás  en  la  costa  de  estribor  una  sablera  blanca  que 
sube  por  la  montaña  arriba  fasta  encima  de  la  tierra ,  y  pasa- 
da esta  sablera,  es  la  tierra  mas  alta:  y  des  que  Uegaredes  tanto 
avante  como  esta  sablera  corre  en  el  oes  sudueste,  irás  á  cua- 
tro leguas  de  aqui  á  dar  á  tres  montes  de  arena  grandes  que 
quieren  parescer  isla,  mas  no  lo  es;  y  estos  tres  montes  son  déla 
costa  de  á  bavor,  y  aqui  verás  la  boca  del  Estrecho,  y  en  la 
tierra  de  estribor  nornorueste  susueste  con  estos  montes  de  are- 
na, verás  un  monte  redondo  alto  y  de  la  parte  del  sur  deste 
monte  hay  dos  montes  mas  pequeños  que  se  te  hacen  como 
islas,  mas  no  lo  son ;  y  estos  tres  montes  de  arena  el  de  en  me- 
dio es  mas  alto  que  los  otros,  y  es  todo  de  arena  limpia  blan- 
ca, y  los  otros  dos  mas  pequeños  tienen  algunas  matillas  por 
cima.  Siendo  aqui ,  luego  verás  la  boca  del  Estrecho ,  y  en 
abocando  ve  por  medio  canal,  porque  hay  bancos  déla  una 
parte  y  de  la  otra. 

De  que  entras  del  cabo  de  las  Vírgines  para  dentro  fasta 
la  boca  del  Estrecho,  puedes  surgir  en  toda  la  costa  de  estribor, 
es  fondo  de  18  brazas,  ú  veinte  fasta  veinte  y  cinco  brazas 
fondo  limpio ,  en  toda  la  costa  del  sur ,  y  es  mejor  navegar 
por  la  costa  del  sur  que  por  la  del  norte. 

Sepas  que  en  este  canal  del  Estrecho  fallarás  fondo  de  40  ó 
45  brazas ,  y  á  la  salida  del  estrecho  ve  siempre  por  medio 
canal ,  que  siempre  fallarás  este  fondo ,  y  antes  mas  agua  que 
menos ,  hasta  tanto  que  veas  mas  avante  cerca  de  una  milla 
de  la  parte  de  estribor ,  porque  de  la  punta  de  estribor  salen 
muchas  cabezas  que  tienen  muy  poco  fondo ,  y  por  esta  ra- 
zón te  has  de  apartar  della;  y  si  quisieres  ir  á  surgir  costea  la 
costa  de  estribor,  y  á  tres  leguas  desta  parte  hallarás  una  bahía, 
que  se  llama  la  bahía  de  la  Vitoria,  que  des  que  seas  dentro, 
se  te  face  tan  cerrada,  que  no  verás  por  donde  entrastes ;  pero 
en  ella  tienes  poco  fondo,  que  no  hay  de  baja  mar  sino  cuatro 
brazas  de  agua:  y  en  este  estrecho,  y  en  esta  baja  alza  la  ma- 
rea á  una  braza  de  agua  y  el  fondo  es  roca  llana,  y  ruin  te- 
nezon. 

Jueves  por  la  mañana  á  25  de  Enero  embocamos  el  estre- 
cho, y  antes  que  saliésemos  de  la  boca,  nos  tomó  la  jusente  y 
fue  forzado  surgir,  y  surgimos  en  fondo  de  5  brazas,  y  esto- 
vimos  alli  hasta  la  baja  mar:  y  á  la  baja  mar  nos  Uevantamos 
y  fuimos  hasta  bahía  de  la  Vitoria  que  dicha  tengo,  y  alli  ha- 
llamos la  Nunciada  y  las  dos  caravelas,  y  el  viernes  siguiente 
se  partió  Juan  Sebastian  con  las  dos  caravelas  y  el  patax  á 
recoger  la  ropa  que  se  había  salvado  de  la  nao  Santi  Espíritus. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  jót 

Martes  á  S  días  del  siguiente  mes  de  Febrero  del  dicho  año, 
dia  de  Santa  Dorotea  caceó  la  nao  Vitoria  con  5  anclas  y  con 
cinco  ayustes  bien  una  legua  de  tierra,  y  era  el  viento  oes  su- 
dueste,  y  venimos  junto  á  tener  junto  en  tierra,  á  donde  la 
nao  dio  infinitas  culadas  y  nos  cogió  la  nao  mucha  agua,  y  el 
miércoles  siguiente  nos  abonamos  con  un  poco  el  viento,  y 
sacamos  la  nao  un  poco  fuera,  y  el  jueves  la  acabamos  de  ía- 
car  tanto  avante  como  estaba  un  poco  antes  que  cacease:  y  en 
este  dia  metióse  el  timón  dentro  y  le  adobamos  que  estaba  mal 
tratado,  y  rompido.  Viernes  por  la  mañana  calamos  el  timón 
en  su  lugar  ,  y  en  este  dia  por  la  mañana  se  hizo  á  la  vela 
San  Grabiel,  y  se  salió  fuera  de  la  bahía,  y  de  la  boca  del  Es- 
trecho ,  y  fué  á  surgir  junto  á  la  boca  del  Estrecho  en  la  costa 
del  norte.  En  este  dia  en  la  tarde  se  hizo  á  la  vela  la  Nuncia- 
da,  y  otro  dia  surgió  una  legua  de  nosotros,  y  salió  fuera  del 
Estrecho,  y  no  sabemos  para  donde  tiró,  que  no  se  sabe  mas 
nueva  della. 

Domingo  1 1  dias  del  dicho  mes  de  Febrero  nos  hezlmos  á 
la  vela  desta  bahía  de  la  Vitoria  do  estávamos  surtos,  y  sali- 
mos del  Estrecho  y  no  podimos  llegar  á  surgir  á  donde  estaba 
San  Grabiel ,  y  fuimos  á  surgir  tres  leguas  de  donde  él  estaba 
en  la  costa  del  sur ,  y  luego  se  hizo  á  la  vela  Santa  Maria  del 
Parral,  que  habia  alli  surto  el  sábado  antes,  y  venia  Juan  Se- 
bastian dentro ,  que  traía  parte  de  la  ropa  de  la  nao  Santi  Es- 
píritus y  San  Grabiel ,  y  vinieron  á  surgir  juntos  á  donde  no- 
sotros estábamos  juntos,  y  estovimos  aquí  surtos  fasta  el  mar- 
tes en  la  tarde,  dia  de  carnestolendas,  que  fue  á  13  de  Febrero, 
y  este  dia  en  la  tarde  se  nos  rompió  una  ancla  junto  con  la 
cruz,  y  andovimos  voltejeando  por  ahí  con  el  trinquete  fas- 
ta el  miércoles  que  paresció  Santo  Lesmes ,  y  luego  fuimos  al 
rio  de  Santa  Cruz  á  adobar  nuestra  nao,  y  el  jueves  por  la 
mañana  mandó  el  capitán  general  á  D.  Rodrigo  que  era  capi- 
tán de  San  Grabiel,  que  volviese  á  donde  se  habia  perdido  San- 
ti Espíritus  á  hacer  saber  al  patax  que  quedaba  alli ,  que  se 
viniese  al  puerto  de  Santa  Cruz,  que  alli  nos  hallaría,  y  toma- 
se su  batel  que  las  carabelas  habían  llevado  para  recoger  la  ro- 
pa que  se  habia  salvado  de  la  dicha  nao  Santi  Espíritus,  que  le 
habían  dejado  alli ,  y  al  patax  con  él. 

Sábado  13  de  Febrero  entramos  en  el  rio  de  Santa  Cruz, 
y  echamos  toda  la  ropa  en  tierra,  y  posimos  la  nao  en  seco  y 
hallárnosla  rompida  tres  brazas  de  quilla,  y  todo  el  adasta,  v 
tovímosla  ocho  mareas  en  seco  y  adobámosla  lo  mejor  que  pe- 
dímos; y  el  patax  vino  á  este  dicho  puerto  i.°  día  de  Marzo 
y  diónos  nuevas  de  San  Grabiel  como  había  tomado  su  batel, 
y  que  no  sabia  del:  estovimos  en  este  rio  hasta  29  de  Marzo 


202  VI AGES   AL   MALUCO. 

que  salimos  del  ,  y  en  todo  este   tiempo  no  hablamos   sabido 
de  la  Anunciada  ni  de  San  Grabiel. 

Jueves  á  29  de  Marzo  salimos  del  rio  de  Santa  Cruz,  para 
ir  la  vuelta  del  Estrecho,  la  nao  Vitoria  y  Santa  María  del 
Parral  y  Santo  Lesmes,  y  el  Patax,  y  andovimos  por  esta 
mar,  oras  con  buen  tiempo,  oras  con  malo,  y  el  lunes  de  ma- 
ñana dia  de  Pascua ,  amanecimos  cerca  del  rio  de  San  Silifon- 
so,  y  en  este  dia  no  vimos  el  Patax,  que  en  el  domingo  en  la 
noche  le  habíamos  perdido ,  y  no  le  habemos  visto  fasta  hoy, 
ni  sabemos  que  ha  sido  del. 

Jueves  á  5  de  Abril  embocamos  por  el  cabo  de  las  Vír- 
genes. 

Domingo  á  8  de  Abril,  en  amanesciendo,  embocamos  á  la 
primera  boca  del  Estrecho,  y  salimos  della  este  dia  á  las  9  ho- 
ras; y  como  atrás  digo,  este  estrecho  tiene  cerca  de  una  legua' 
de  ancho  y  tres  de  compUdo ,  y  desta  primera  boca  á  la  segun- 
da se  corre  leste  oeste  cuarta  del  nordeste  sudueste  :  hay  de  la 
una  boca  á  la  otra  10  leguas:  yendo  por  este  camino,  verás 
luego  la  boca  segunda ,  acuéstate  mas  á  la  costa  del  norte  que 
no  á  la  del  sur ;  aunque  puedes  venir  por  medio  canal,  y  lue- 
go verás  una  isla  pequeña  que  está  fuera  de  este  abocamiento 
deste  estrecho:  ve  derecho  á  esta  isla;  déjala  de  ababor ,  y  pa- 
sa della  un  poco  largo.  Este  estrecho  tiene  de  anchor  dos  le- 
guas y  cuatro  de  largo ,  y  desde  la  salida  del  estrecho  fasta  la 
isleta  hay  tres  leguas,  y  desde  esta  isla  á  la  tierra  del  norte  hay 
casi  una  legua :  saliendo  de  la  primera  boca  hasta  la  entrada  de 
la  segunda  boca,  se  hace  un  golfo  grande  que  terna  10  leguas 
de  ancho,  y  en  él  tiene  muchas  ensenadas. 

Esta  segunda  boca  tiene  gran  fondo:  si  por  ventura  quisie- 
res surgir,  acuéstate  á  la  costa  del  norte  y  busca  con  el  escan- 
dallo fondo,  y  fallarás  buen  fondo  limpio.  Y  este  estrecho  se 
corre  desde  la  entrada  fasta  la  salida  nornordeste  susudueste;  y 
en  saliendo  este  estrecho,  se  hace  un  golfo  grande  de  que  terna 
de  anchor  12  leguas,  y  en  la  costa  del  leste  se  hacen  dos  ba- 
hías grandes:  en  saliendo  del  en  la  costa  del  oeste,  á  la  salida 
del  estrecho  se  face  una  gran  bahía  en  la  tierra  del  oeste  que 
entra  mas  de  doce  leguas  la  vuelta  del  oes  norueste,  y  terna 
de  ancho  de  nordeste  sudueste  cinco  leguas;  y  antes  que  lle- 
guéis á  esta  bahía,  se  hace  un  buen  surgidor  que  ternas  abrigo 
hasta  el  sueste,  y  has  de  surgir  en  fondo  8,  5  y  9  brazas,  ternas 
buen  fondo  limpio :  y  desta  isla ,  como  atrás  digo  á  la  tercera 
boca  de  las  montañas  nevadas  se  corre  nornordeste  susudueste, 
y  toma  algo  del  norte  sur  :  yendo  por  este  camino  verás  una 
otra  isla  dos  leguas  y  media  desta,  otra  mas  grande  de  que  es- 
ta otra  gran  parte,  y  pasarás  por  este  camino  del  sudueste  una 


DOCUMEKTOS  DE  LOAISA.  263 

legua  della;  y  no  te  acuestes  mas  á  la  isla,  porque  della  íalen 
algunos  bancos  que  tienen  67577  brazas,  é  yendo  por  es- 
te camino  irás  por  el  canal  por  gran  fondo,  y  cuando  fueres 
tanto  avante  como  esta  isla  y  que  la  tengas  en  el  este  de  la 
parte  de  estribor  derecho  al  oeste,  verás  una  abra:  ve  derecho 
allá ,  si  quisieres  tomar  puerto ,  y  alli  fallarás  un  buen  puerto 
que  se  llama  el  puerto  de  la  Concepción :  y  si  quisieres  entrar 
dentro  en  él,  has  de  entrar  desta  manera :  largarte  has  de  la 
punta  de  la  entrada  de  ababor  hasta  un  tiro  de  escopeta,  y  no 
te  acuestes  mas  á  la  tierra  de  ababor  ,  porque  hay  algunas  re- 
cuestas, y  entrándote  como  digo,  irás  por  fondo  de  20  brazas, 
y  entra  dentro  y  surge  donde  te  píiresciere  en  fondo  de  18 
fasta  25  brazas,  y  ternas  buen  puerto  cerrado,  y  buen  fondo, 
limpio:  y  saliendo  de  este  puerto,  queriendo  ir  á  embocar  la 
tercera  boca  del  estrecho  de  las  montañas  nevadas,  has  de  ir  al 
sur  cuarta  del  sudueste. 

y  desque  tuvieres  esta  isla  en  el  este,  y  este  dicho  puerto 
en  el  oeste ,  corriendo  por  este  camino  al  sudueste  has  de  te- 
ner este  conoscimiento  para  conocer  la  boca' del  estrecho,  que 
verás  por  proa  una  montaña  alta  fecha  á  dos  aguas,  alta  de 
enmedio ,  y  bajando  para  el  norueste  y  para  lesueste ,  y  de  la 
una  parte  hace  cabezas  cuatro,  y  de  la  otra  otras  cuatro,  he- 
cha de  manera  de  dientes  de  sierra  francesa :  y  de  la  otra  par- 
te del  sueste  se  hace  una  otra  montaña  pequeña ,  y  entre  la 
montaña  grande  y  la  montaña  pequeña ,  se  hace  una  quebra- 
da ,  y  desta  montañeta  pequeña  abajando  una  legua  está  la  mar 
que  paresce  un  hocico  de  tonina ,  aqui  es  la  entrada  del  estre- 
cho nevado:  y  para  entrar  en  este, estrecho  nevado,  acostate  á 
esta  punta,  y  luego  verás  la  boca  del  estrecho,  y  paramientes 
no  te  engañes:  en  la  costa  del  leste  á  ocho  leguas  de  esta  mon- 
taña se  te  face  un  golfo  grande ,  no  pienses  que  es  el  estrecho, 
que  no  tiene  salida;  y  leste  oeste  con  esta  punta  se  face  otra 
boca  del  golfo  mas  estrecha  :  déjala;  y  costea  siempre  la  costa 
del  oeste,  y  justamente  con  este  cabo  desta  montaña  irás  al 
abocamiento  del  estrecho ;  y  porque  mejor  conoscas  esta  mon- 
taña, junto  con  ella  en  parte  del  oeste  se  face  otra  montaña  mas 
llana ,  y  entre  la  una  montaña  y  la  otra  se  face  una  quebrada 
fonda,  y  hay  poco  compás  de  la  una  á  la  otra,  y  antes  que  lle- 
gues á  esta  montaña,  verás  una  punta  delgada  que  se  te  face 
como  una  isleta  el  cabo  de  la  punta,  mas  no  lo  es;  y  como 
digo ,  desde  la  entrada  de  la  segunda  boca  del  estrecho ,  fasta  la 
salida  al  ancho  hay  cuatro  leguas,  y  desde  la  salida  del  hasta 
la  primera  isleta  hay  tres  leguas ,  que  son  siete  leguas ,  y  desta 
isleta  hasta  el  cabo  de  la  montaña,  ques  la  entrada  del  tercero 
estrecho  de  la  nieve,  hay   16  leguas,  que  son  del  abocamiento 


2  04  VIAGES    AL    MALUCO. 

del  un  estrecho  fasta  el  otro  23  leguas;  y  en  la  costa  del  sues- 
te son  montañas  muy  altas  y  llenas  de  nieve,  y  por  cima  de 
las  primeras  montañas  sale  una  gran  montaña  ahorcada  que 
face  dos  puntas  como  Santa  Entrega,  sino  que  es  muy  alta. 

Lunes  por  la  mañana  á  16  dias  del  mes  de  Abril,  llegamos 
á  esta  punta  desta  montaña,  ques  el  abocamiento  de  la  tercera 
boca  del  tercer  estrecho  ,  y  esta  punta  desta  montaña  desta 
entrada  está  en  <;  3  grados.  Tiene  esta  boca  de  ancho  legua  y  me- 
dia larga,  y  es  poco  el  estrecho:  la  costa  del  sueste  va  huyendo 
que  se  rehace  en  ella  una  ensenada  grande  ,  y  norte  sur  con 
esta  punta  en  la  costa  del  sueste  se  hace  una  boca  no  muy  an- 
cha, en  ques  opinión  que  sale  á  la  mar  ancha,  y  en  esta  boca 
en  la  parte  del  nordeste  se  face  una  isleta  no  muy  grande,  é 
desque  dobles  esta  punta  desta  montaña ,  verás  una  otra  punta 
en  la  costa  del  nordeste  ques  á  diez  leguas  é  media  desta  pun- 
ta desta  montaña,  y  córrese  de  una  punta  á  otra  nordeste  su- 
dueste;  y  antes  que  llegues  á  esta  punta  del  sudueste  una  milla, 
están  tres  isletas  junto  en  tierra,  dos  pequeñas,  y  otra  mas 
grande,  ques  un  muy  buen  puerto  cerrado,  y  tiene  junto  con 
la  peña  siete  brazas  de  fondo ;  entra  por  entre  cualquiera  des- 
tas  islas  como  el  viento  te  sirviese,  y  aunque  el  puerto  es  pe- 
queño ,  no  temas ,  y  déjalas  de  la  mar  del. 

Llegado  á  esta  punta,  pasado  este  puerto,  hay  una  otra 
punta  á  una  legua  desta,  y  se  corre  una  punta  con  otra  leste 
oeste;  y  ansí  como  doblas  esta  punta,  descúbrese  el  cabo  del 
puerto  de  la  sardina,  llámase  este  cabo  del  Descanso,  y  hay 
de  esta  punta  al  puerto  de  la  Sardina  tres  leguas,  y  córrese  no- 
rueste sueste  cuarta  del  leste  oeste,  y  á  una  legua  de  camino 
hallarás  un  valle  grande,  y  en  derecho  de  este  valle  está  una 
isleta  pequeña,  y  á  cuarto  de  legua  de  tierra  y  deste  valle, 
sale  un  rio  de  agua  dulce,  y  junto  con  tierra  en  derecho  deste 
cabo  del  rio  está  una  isleta  pequeña:  en  la  costa  del  sudueste  se 
hacen  muchas  entradas  y  señales  de  grandes  bahías  y  puertos: 
en  el  susudueste  desta  punta,  donde  la  costa  comienza  de  no- 
rueste sueste,  se  hacen  dos  islas,  una  grande  y  otra  pequeña,  y 
serán  de  la  costa  del  sudueste  media  legua:  en  derecho  destas 
islas  se  facen  tres  abras  juntas,  que  hacen  seña-l  de  haber  allí 
buenos  puertos  ,  y  les  nordeste  é  oes  sudueste  con  esta  isleta 
que  dicha  tengo  deste  valle  ques  en  la  costa  del  nordeste,  se 
hace  una  abra ,  ques  opinión  ques  boca  que  sale  á  la  mar  li- 
bre, y  desde  aquella  costa  comienza  á  correr  leste  oeste,  co- 
mienza el  estrecho  á  ensangostar,  que  terna  tres  leguas  de  ancho. 

Y  para  que  conoscas  el  puerto  de  la  Sardina,  es  menester 
que  costees  la  costa  del  nordeste  ,  y  que  llegues  hasta  esta  isle- 
ta que  tengo  dicha,  y  adelante  en  este  camino  dos  leguas  ve- 


DOCUMENTOS    DE   LOAISA.  26) 

r.is  un  cabo  tajado  á  la  mar  ,  y  ante  que  llegues  á  este  cabo 
verás  una  playa  pequeña,  y  enmedio  de  la  playa  verás  un 
buen  rio  de  agua  dulce:  y  antes  que  llegues  á  este  cabo,  se  face 
un  buen  abrigo  que  se  llama  angla  de  San  Jorge,  que  te  abri- 
garás hasta  el  oes  sudueste,  y  deste  cabo  hasta  el  puerto  de  la 
Sardina  hay  legua  y  media,  y  al  que  llaman  puerto  de  la  Sar- 
dina es  una  playa  de  arena  pequeña  que  no  tiene  abrigo  nin- 
guno, sino  costa  desierta;  y  antes  que  llegues  en  él,  en  la 
punta  del  sueste  tiene  una  seca  á  un  cable  de  la  tierra:  leste 
oeste  con  esta  playa  de  la  sardina ,  hay  una  isla  en  medio  ca- 
nal. 

Martes  á  17  de  Abril,  llegamos  á  esta  playa  de  la  Sardina,  y 
parescionos  ruin  lugar  para  estar ,  é  volvimos  á  la  angla  de 
San  Jorge  á  tomar  agua  y  leña ,  y  en  derecho  desta  angla  de 
San  Jorge  en  la  costa  del  sur  hay  tres  abras  en  que  muestran 
buenas  señales  de  puertos,  y  hay  tres  islas  pequeñas  cerca  de 
esta  tierra  del  sur.  En  esta  dicha  angla  murió  Diego  de  Co- 
varrubias.  Este  dicho  día  en  la  noche  nos  vinieron  dos  canoas 
de  patagones,  y  nos  gritaron  en  su  lengua,  y  no  les  entendía- 
mos ,  y  con  tanto  se  fueron. 

Miércoles  á  25  de  Abril,  partimos  desta  angla  de  San  Jorge 
con  viento  leste  y  poco. 

Jueves  á  26  de  Abril,  llegamos  á  la  tarde  á  un  puerto  en 
la  costa  del  sudueste  que  se  llamaba  Buen  puerto ;  y  entre  este 
puerto  y  la  costa  del  leste  hay  cuatro  islas,  la  una  es  grande 
y  las  tres  pequeñas:  y  del  cabo  de  la  playa  de  la  Sardina  les 
sueste  oeste  norueste,  hay  un  otro  cabo  á  cuatro  leguas  desta 
playa :  y  entre  este  cabo  de  la  playa  de  la  Sardina,  y  este  otro 
ya  dicho,  hay  una  punta  delgada  y  un  otro  cabo  grueso,  y 
nordeste  sudueste  de  este  cabo  grueso  hasta  las  cuatro  islas  ya 
dichas,  la  una  grande,  y  las  otras  pequeñas:  dejad  estas  islas  de  á 
babor,  y  pasad  de  entre  ellas  y  la  costa  del  nordeste;  y  deste 
cabo  que  está  cuatro  leguas  de  la  playa  de  la  Sardina ,  fasta  la 
salida  del  estrecho  ques  el  cabo  Deseado,  hay  22  leguas  buenas: 
y  córrese  todo  en  este  canal  norueste  sueste  cuarta  del  leste  oes- 
te,  y  en  «1  medio  canal  entre  medias  destas  tres  islas  chiqui- 
tas y  la  grande  que  antes  dejimos,  hay  otras  seis  islas,  que 
son  por  todas  diez,  que  son  desta  manera:  que  la  primera  que 
fallaredes  es  pequeña  y  la  segunda  es  grande;  y  pasada  esta 
hay  tres  pequeñas,  y  está  otra  grande,  y  en  derecho  de  esta 
grande  es  la  costa  del  sudueste ,  adonde  está  el  Buen  puerto  que 
antes  dejimos  ,  y  tiene  este  puerto  á  la  entrada  tres  islas  pe- 
queñas :  si  quisieres  entrar  en  el  dicho  puerto,  deja  estas  tres 
islas  de  ababor ,  y  entra  dentro  y  surge  en  donde  te  parescie- 
re-;  alli  ternas  mucha  agua   y  mucha  leña:  este  puerto  tiene 

TOMO   V.  LL 


206  VIAGES   AL   MALUCO. 

grande  agua  de  fondo ,  y  pasada  esta  isla  questá  en  derecho 
deste  puerto,  hay  otra  isla  grande:  ansi  que  son  por  todas  n 
islas,  y  cuando  quisieres  pasar  por  este  canal ,  deja  todas  estas 
islas  de  ababor,  y  acostate  á  la  costa  del  nordeste ;  y  en  dere- 
cho desta  isla  tercera  grande,  de  la  tierra  del  sudueste  hay  dos 
brazos,  ques  opinión  que  salen  á  la  mar  del  sur:  cerca  destas 
Islas  hay  algunos  islotes  pequeños,  de  que  no  hago  memoria; 
y  este  puerto  con  la  punta  de  la  isla  grande  se  corre  nordeste 
sudueste  cuarta  del  norte  sur.  Y  cuando  salieres,  es  menester 
que  vengas  otra  vez  ai  canal  grande,  para  dejar  todas  las  islas 
ya  dichas  por  ababor:  porque  en  el  canal  de  la  costa  del  su- 
dueste no  hay  pasage  seguro. 
Mayo.  Miércoles  á  2  dias  del   siguiente  mes  de  mayo  ,  salimos  de 

■  este  Buen  puerto,  y  venimos  en  estas  islas  á  surgir,  porque  an- 
dábamos voltejeando  con  las  mareas  contrarias  :  entre  las  dos 
islas  grandes  ya  dichas  postreras  ,  entre  la  una  y  la  otra,  se 
hace  un  muy  buen  puerto,  que  ha  nombre,  el  puerto  de  San 
Pedro  y  San  Pablo;  y  para  que  le  conoscas,  es:  que  una  legua 
adelante  del ,  hay  dos  isletas  pequeñas,  la  una  mas  grande  que 
la  otra,  é  una  legua  mas  adelante  destas  dos  isletas  en  la  isla 
postrera  hay  un  maravilloso  puerto  que  se  llama  San  Juan  de 
Portalatina.  Entramos  en  este  dicho  puerto  domingo  á  6  de 
Mayo ,  y  tiene  este  dicho  puerto  dentro  algunas  isletas  peque- 
ñas ,  hay  dentro  mucha  agua  y  leña ,  tanta  cuanta  querrás :  y 
en  el  través  de  estas  dos  islas  al  nordeste  cuarta  de  leste  está 
un  gran  valle ,  y  en  derecho  de  este  puerto  de  la  isla  postrera, 
está  una  abra  grande  en  la  tierra  del  nordeste,  é  opinión  es 
que  sale  á  la  mar,  que  se  llama  el  abra  de  San  Cristóbal,  y 
todo  este  canal  desde  la  playa  de  la  Sardina  hasta  el  cabo  que 
está  en  derecho  del  Buen  puerto,  se  corre  norueste  sueste  cuar- 
ta de  leste  oeste ,  y  hay  12  leguas:  y  deste  cabo  hasta  el  cabo 
desta  abra  que  he  dicho,  se  corre  norueste  sueste  y  hay  cuatro 
leguas:  y  deste  cabo  de  la  abra  á  otro  cabo  que  está  delante  del 
en  la  costa  del  nordeste,  que  se  llama  cabo  Hermoso,  se  corre 
leste  oeste  y  hay  tres  leguas :  este  canal  entre  las  islas  y  la 
tierra  del  nordeste  tiene  legua  y  media  de  ancho  en  lo  mas  es- 
trecho :  salimos  de  este  puerto  de  San  Juan  de  Portalatina, 
miércoles  á  9  de  Mayo. 

Entre  este  cabo  Hermoso  y  el  abra  de  San  Cristoval  ques 
todo  en  la  tierra  del  nordeste,  está  una  bahía  que  se  llama  la 
bahía  Nevada ,  y  es  un  buen  puerto :  si  quisieres  entrar  den- 
tro ,  has  de  venir  de  la  parte  del  leste ,  é  luego  verás  una  isla 
mediana,  y  otras  cuatro  pequeñas:  y  entra  entre  la  tierra  y 
la  isla  grande,  que  dejes  la  isla  de  ababor,  y  ve  dentro  y  sur- 
ge donde  te  paresciere ,  é  si  por  ventura  quisieres  entrar  ó  sa- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  267 

lir ,  y  el  viento  te  fuere  escaso,  vé  á  la  isla  grande  que  pasa 
entre  ella  y  las  pequeñas  ,  y  ternas  buen  pasage  porque  entre 
las  pequeñas  no  tienes  mas  hondo  que  cuatro  brazas ;  y  entre 
este  puerto  y  el  cabo  Hermoso,  tanto  del  uno  como  del  otro, 
hay  una  seca  á  una  milla  de  la  tierra  del  nordeste  que  tiene 
una  braza  de  agua ;  y  cuando  quisieres  venir  por  este  canal  vé 
por  medio  canal,  y  ante  te  acuesta  á  la  tierra  del  sudueste;  y 
cuando  quisieres  saber  ser  tanto  abante  como  esta  seca,  veras 
en  la  costa  del  sudueste  un  morro  tajado ,  y  el  rostro  tajado  y 
blanco  que  paresce  á  Santoña:  y  ansi  vela  manteniendo  aquel 
rostro  en  el  sudueste,  tienes  la  seca  en  el  nordeste,  y  desta 
manera  sabrás  cuando  fueres  tanto  abante  como  ella;  y  pasa- 
do este  cabo  Hermoso,  se  corre  la  costa  norueste  sueste  cuarta 
del  norte  sur. 

Y  la  hora  que  pasares  este  cabo  Hermoso  hasta  un  muy 
buen  puerto  que  se  llama  el  puerto  de  la  Asencion,  si  qui- 
sieres entrar  en  él ,  has  de  tener  este  conocimiento  :  que  luego 
verás  cuatro  islas  que  se  corren  una  con  otra  norte  sur;  deja 
estas  islas  de  ababor  y  corre  al  norte,  é  irás  dentro  en  el  puer- 
to, y  surge  donde  te  paresciere;  y  también  puedes  entrar  de- 
jando las  islas  de  estibor,  has  de  correr  que  por  alli  hay  otro 
canal;  y  dejando  las  islas  de  estibor,  has  de  correr  en  el  nor- 
deste tocando  del  norte,  é  irás  dentro  del  puerto,  é  yendo 
por  este  canal  en  la  costa  de  estibor,  verás  una  ensenada,  deja 
esta  ensenada  que  no  es  el  puerto,  y  ve  adentro  y  hallarás 
muy  buen  puerto,  y  surge  donde  te  paresciere. 

En  la  costa  del  sudueste  pasada,  esta  postrimera  isla  en  que 
está  el  puerto  de  San  Juan  de  Porta-latina,  nordeste  sudueste 
con  el  cabo  della  está  un  puerto,  y  cuando  quisieres  ir  en  él, 
júntate  con  el  cabo  de  esta  isla ,  y  verás  una  abra  al  sudueste, 
ve  derecho  á  la  abra,  alli  es  el  puerto,  y  verás  en  la  punta  de 
estibor  de  la  entrada  de  la  abra  una  isla  pequeña:  ve  dentro  y 
surge  donde  te  paresciere. 

En  esta  costa  del  sudueste  un  poco  mas  adelante  está  un 
rostro  que  se  llama  Santoña,  y  le  parece:  pasado  este  rostro, 
está  una  grande  ensenada. 

Jueves  á  10  dias  de  Mayo,  volvimos  al  puerto  de  San  Juan 
de  Portalatina^  porque  no  podiamos  ir  adelante. 

Lunes  á  14  de  Mayo,  salimos  deste  puerto  de  San  Juan  de 
Portalatina,  y  martes  á  15  de  Mayo  fuimos  á  surgir  á  12  le- 
guas deste  puerto,  á  un  puerto  ques  en  la  costa  del  sudueste 
que  se  llama  el  puerto  de  Mayo. 

Desde  este  cabo  Hermoso  hasta  12  leguas  del,  se  corre  el 
canal  norueste  sueste  cuarta  del  leste  oeste,  y  tiene  una  legua 
c  media  de  anchor,  y  se  corre  por  esta  derrota  hasta  una  isla 


208  YIAGES    AL   MALUCO. 

grande  que  está  en  el  canal  que  se  cita  de  la  salida  del  estre- 
cho. En  la  costa  del  nordeste  hay  4  brazos  que  muestran  ser 
buenos  puertos,  y  antes  que  lleguéis  á  esta  isla  se  hace  en  la 
costa  del  nordeste  una  grande  bahía,  donde  muestra  dentro  de 
ella  haber  buenos  puertos :  en  la  costa  del  sudueste  se  muestran 
dos  puertos  buenos:  antes  que  llegues  á  este  puerto  de  Mayo, 
tiene  una  isla  en  medio  del  puerto ,  de  fuera  de  la  isla  puedes 
surgir,  y  dentro  de  la  isla  es  puerto  muerto,  y  nordeste  su- 
dueste con  este  puerto  en  la  costa  del  nordeste  hay  un  puerto, 
salvo  que  tiene  grande  agua. 

Viernes  á  25  de  Mayo  después  de  mediodía  salimos,  deste 
puerto  de  Mayo  con  el  viento  en  el  sudueste,  y  el  sábado  de 
mañana  á  26  días  del  dicho  mes  fuimos  por  el  cabo  Deseado, 
y  junto  con  este  puerto  de  Mayo  á  media  legua  del,  está  un 
puerto  muy  bueno  que  se  llama  del  Espíritu  Santo  que  entra 
una  legua  la  tierra  á  dentro,  y  parece  á  Ferrol  el  estrecho,  y 
la  boca  y  ancho  dentro,  y  un  poco  mas  á  dentro  hay  un 
puerto  bueno :  y  son  tantos  los  puertos  que  hay  en  esta  costa 
hasta  el  cabo  Deseado  que  no  los  podría  contar. 

En  la  costa  del  nordeste  se  hacen  muchas  abras  y  señales 
de  puertos  hasta  el  cabo  de  San  AUfonso ,  ques  la  salida  del  es- 
trecho hasta  el  cabo  Deseado,  se  corre  leste  oeste  cuarta  del 
norueste  sueste  y  tiene  5  leguas  de  ancho:  y  entre  esta  isla  y 
el  cabo  de  San  Alifonso,  hay  5  islas;  una  grande,  y  4  islo- 
tes pequeños  que  quiere  parecer  á  la  isla  grande ,  y  á  los  islo- 
tes, á  la  Berlinga,  y  está  casi  á  media  canal;  y  cuando  por 
aquí  ovieredes  de  venir  allégate  á  la  costa  del  sudueste,  y  do- 
blado este  cabo  de  San  Alifonso ,  dobla  y  torna  la  costa  al 
nordeste,  y  tiene  tres  islas  pequeñas  en  la  costa  del  nordeste 
cerca  del  cabo ,  y  córrese  este  cabo  con  el  Deseado  norte  sur 
cuarta  de  norueste  sueste. 

En  llegando  al  cabo  Deseado ,  tomando  la  costa  al  sur ,  la 
conociencia  de  este  cabo  es  que  cerca  del  ,  enmedio  de  la  cos- 
ta del  cabo,  tiene  un  islote  que  la  mar  lo  cerca,  redondo  agu- 
do y  muy  alto,  y  encima  del  cabo  hay  una  montaña  redon- 
da aguda,  y  muy  mas  alta  que  este  islote,  y  desde  aquí  toma 
la  costa  al  sur  como  dicho  tengo,  y  está  este  cabo  en  altura  de 
•)  2  grados  y  un  tercio ,  y  en  la  costa  que  torna  al  sur,  hay  dos 
islas  pequeñas  cerca  del  cabo. 

Sábado  á  26  de  Mayo,  desembocamos  del  estrecho  con  el 
viento  sueste ,  y  era  día  de  Sant  Alifonso  y  víspera  de  la  Tri- 
nidad. 

Desde  el  sábado  que  desembocamos  el  estrecho,  que  fueron 
á  26  de  Mayo,  fasta  hoy  domingo  á  mediodía  á  27  de  Mayo 
fecímos  camino  por  el  aguja  al  nornorueste,  6  andoviinos  35 


DOCUMENTOS  DE   LOAISA.  261^) 

leguas  del  cabo  Deseado;  no  he  dado  resguardo  á  la  aguja,  por- 
que no  ha  parescido  el  sol  para  tomar  el  altura  y  ver  lo  que 
noruestea  el  aguja. 

Lunes  á  28  de  Mayo  se  tomó  el  sol  en  41  grados  y  14  mi- 
nutos, y  hecimos  camino  en  el  norueste,  y  era  85  leguas  del 
cabo  Deseado. 

Martes  á  29  dias  de  Mayo  no  se  tomó  el  sol  porque  no 
paresció:  fecimos  camino  al  norueste,  y  andobimos  15  leguas. 

Miércoles  á  30  de  Mayo  no  se  tomó  el  sol ,  y  hecimos  ca- 
mino al  norueste,  y  andobimos  12  leguas. 

Jueves  á  31  dias  de  Mayo  no  tomé  el  sol  porque  no  pa- 
resció :  hecimos  camino  al  norueste  cuarta  del  oeste ,  andobi- 
mos 15  leguas. 

Viernes  primero  dia  del  siguiente  mes  de  Junio  del  dicho 
año  no  se  tomó  el  sol  porque  no  paresció :  hecimos  camino  al ; 
oes  norueste  y  andobimos  30  leguas  con  el  viento  norueste: 
este  dia  no  parecieron  las  carabelas,  ni  el  patax. 

Sábado  á  2  dias  de  Junio  no  tomé  el  sol  porque  no  pares- 
ció:  diónos  el  viento  en  el  sur,  y  tomamos  las  velas  :  pasada 
la  primera  guardia,  corrimos  con  el  papahigo.  del  Trinquete 
y  el  Domingo,  y  con  mucho  mar  y  mucho  viento,  y  hecimos 
camino  al  norte,  cuarta  del  norueste  :  andobimos  cuarenta 
leguas. 

Domingo  3  dias  de  Junio  no  tomé  el  sol  porque  no  pares- 
ció:  hecimos  camino  al  norte,  cuarta  del  norueste  con  el  vien- 
to sur,  y  andobimos  toda  la  noche  con  el  papahigo  del  Trin- 
quete, y  el  domingo  dimos  la  vela  grande,  y  andobimos  24 
leguas. 

Lunes  4  dias  de  Junio  se  tomó  el  sol  en  42  grados  y  me- 
dio: respondió  todo  el  camino  que  habemos  hecho  desde  el 
cabo  Deseado  hasta  aqui  al  norueste,  y  eramos  del  cabo  Desea- 
do 200  leguas  norueste  sueste  con  él. 

Martes  á  5  de  Junio  no  se  tomó  el  sol  porque  no  paresció: 
fecimos  camino  al  oesnorueste,  andobimos  2,0  leguas. 

Martes  en  la  noche,  desde  medio  dia  fasta  media  noche, 
fecimos  camino  al  norueste,  y  andobimos  12  leguas. 

Este  dia  después  de  media  noche ,  hasta  hoy  miércoles  á 
medio  dia,  que  son  seis  dias  del  mes  de  Junio,  fecimos  cami- 
no al  norte  y  andobimos  7  leguas  ,  y  este  dia  se  tomó  el  sol 
en  41  grados :  respondiónos  el  altura  con  el  punto  que  tenia 
puesto,  y  era  del  cabo  Deseado^  288  leguas,  y  era  norueste 
sueste  con  el. cabo:  desde  Santa  Cruz  hasta  aqui,  noruestean 
las  agujas. 

Desde  este  dia  á  medio  dia  hasta  el  miércoles  en  la  noche 


270  YIAGES   AL    MALUCO. 

•A  media  noche,  fecimos  el  camino  del  norte  con  el  viento  oeste, 
?  y  andobimos  13  leguas. 

Desde  media  noche  se  nos  fue  el  viento  al  norueste ,  y  feci- 
mos camino  en  el  nordeste,  cuarta  del  este,  fasta  hoy  jueves 
á  las  nueve  horas,  y  andobimos  6  leguas;  y  á  las  nueve  horas 
hecimos  la  vuelta  del  oeste  con  el  mismo  viento;  y  este  día  á 
medio  dia,  ques  á  7  de  Junio,  se  tomó  el  sol  en  39  grados  y 
dos  tercios. 

Viernes  á  8  dias  de  Junio :  desdel  jueves  á  medio  dia  hasta 
hoy  viernes  antes  de  medio  dia  ,  fecimos  camino  en  el  su- 
dueste,  cuarta  del  oeste  con  el  viento  norueste  ,  poco  viento: 
andobimos  10  leguas,  y  este  dia  no  se  tomó  el  sol. 

Sábado  á  9  dias  del  mes  de  Junio:  desdel  viernes  después 
■'iüíi'tj  ^^  medio  dia  se  nos  fue  el  viento  al  sueste,  y  andobimos  has- 
-----  ta  la  noche  con  los  papahígos:  ya  cerca  de  la  noche  tomamos 
el  papahígo  mayor,  porque  nos  entró  mucho  viento,  y  cor- 
rimos con  el  papahígo  del  trinquete,  y  andobimos  con  él  fas- 
ta hoy  á  medio  dia :  en  toda  la  noche  pasada  hecimos  muchos 
caminos  en  que  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del  norte, 
y  al  nornordeste,  y  al  nordeste  cuarta  del  este,  y  era  por 
quel  viento  se  nos  iba  rodando,  y  era  forzado  dalle  la  popa; 
y  todos  estos  caminos  conjeturados  fueron  camino  del  nornor- 
deste, y  andobimos  37  leguas:  este  dia  se  tomó  el  sol  en  38 
grados. 

Domingo  á  10  de  Junio:  desdel  sábado  á  medio  dia  fasta 
hoy  á  medio  dia,  fecimos  camino  en  el  nornordeste,  y  ando- 
bimos fasta  hoy  de  mañana  con  el  papahígo  del  trinquete  y  la 
mezana,  y  andobimos  20  leguas:  hallamonos  del  cabo  Deseado 
^5  5  leguas:  este  dia  se  tomó  el  sol  en  37  grados. 

Lunes  á  11  de  Junio,  dia  de  S.  Bernabé,  se  tomó  el  sol  en 
3  5  grados ,  y  este  dia  era  el  sol  en  el  trópico  de  cáncer :  heci- 
mos camino  al  norueste ,  y  respondiónos  que  hablamos  anda- 
do 41;  leguas,  y  era  del  cabo  Deseado  387  leguas  y  media. 

Martes  á  12  dias  de  Junio  no  tomé  el  sol  porque  no  pá- 
reselo; y  desde  el  lunes  á  medio  dia  hasta  hoy  de  mañana, 
fecimos  camino  en  el  nordeste,. cuarta  del  norte,  y  andobimos 
i^  leguas  con  el  viento  ñor  norueste:  y  este  dia  por  la  mañana 
fecimos  la  vuelta  del  oessudueste  dos  horas ,  y  luego  fecimos  la 
vuelta  del  nordeste  con  el  mesmo  viento. 

Miércoles  á  13  de  Junio  se  tomó  el  sol  en  32  grados  y  un 
tercio,  hecimos  camino  en  el  nornordeste,  y  respondió  el  ca- 
mino del  martes  y  lo  de  hoy  miércoles  en  el  nornordeste, 
que  andobimos  en  los  dos  dias  50  leguas,  y  era  del  cabo  De- 
fieado  400  leguas.  .    ü:/::á  í;: 


DOCUMENTOS  DE  ELOAISA.  2']t 

Jueves  14  de  Junio,  no  se  tomó  el  sol  porque  no  paresció: 
hecimos camino  al  nordeste,  cuarta  del  leste,  con  el  viento  nor- 
norueste,  y  andobimos  25  leguas. 

Viernes  á  1 5  de  Junio ,  no  se  tomó  el  sol  porque  no  pa- 
resció: hecimos  camino  al  nordeste,  y  andobimos  25  leguas. 

Sábado  16  de  Junio,  se  .tomó  el  sol  en  29  grados  y  medio: 
fecimos  camino  al  norte  cuarta  del  norueste,  andobimos  21 
leguas ,  y  era  del  cabo  Deseado  por  la  carta  de  Ñuño  Gar- 
cía 435  leguas,  y  corriendo  por  esta  carta  por  el  sudueste, 
voy  37  leguas  de  la  parte  del  nordeste  del  cabo  de  S.  Ilifonso, 
ques  cabo  del  estrecho;  y  por  la  carta  de  Diego  Rivero  estoy 
del  cabo  Deseado  460  leguas,  é  yendo  por  el  susueste  voy  30 
leguas  de  la  parte  del  sudueste  del  cabo  Deseado. 

■    Domingo   17  de  Junio,  no  se  tomó  el  sol  porque  no  se 
pudo  tomar  bien. 

Lunes  á  18  de  Junio  se  tomó  el  sol  en  28  grados  y  dos 
tercios:  fecimos  camino  domingo  y  lunes  en  el  oesnorueste,  y 
paresció  que  teníamos  andado  30  leguas  en  estas  48  horas. 

Martes  19  de  Junio  no  se  tomó  el  sol:  fecimos  camino 
hasta  el  lunes  después  de  media  noche  al  oeste,  cuarta  del  su- 
dueste, y  andobimos  7  leguas,  y  desde  el  martes,  antes  del 
dia,  fecimos  la  vuelta  del  nordeste:  esto_ fasta  la  tarde,  é  fecimos 
camino  en  el  nordeste,  cuarta  del  norte  con  poco  viento  y  an- 
dobimos 5  leguas. 

Miércoles  á  20  de  Junio  no  se  tomó  el  sol,  y  desde  el  mar- 
tes en  la  tarde  nos  dio  el  viento  en  el  sudueste :  fecimos  camino 
en  el  norueste,  cuarta  del  oeste,  y  andobimos  13  leguas;  y 
hasta  aqui  no  he  dado  el  reguardo  del  norueste  del  aguja, 
<[ue  ya  noruestea  mas  de  una  cuarta. 

Jueves  21  del  dicho  mes  no  se  tomó  el  altura:  hecimos  ca- 
mino al  norueste ,  cuarta  del  oeste. 

Viernes  á  22  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  27  grados  y 
4  minutos :  hicimos  camino  al  oessudueste. 

Sábado  23  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  27  grados  y  10 
minutos :  caminamos  al  oeste ,  tomamos  del  sudueste. 

Domingo  á  24  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  26  grados 
y  medio. 

Lunes  á  25  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  26  grados  y 
50  minutos:  hecimos  camino  al  oeste  tomando  del  sudueste. 

Martes  á  26  del  dicho  mes,  tomé  el  altura,  hecimos  cami- 
no al  oeste  sudueste,  y  á  la  noche  hobimos  mucho  viento  que 
no  podíamos  sufrir  las  velas. 

Miércoles  á  27  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  24  grados: 
hecimos  camino  al  nornorueste. 


2  7-  VI AGES    AL    MALUCO.     ' 

Jueves  28  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  24  grados:  he- 
-cimos  camino  al  nornorueste. 

Viernes  del  dicho  mes  á  29  tomé  el  altura  en  23  grados  j 
un  cuarto :  hecimos  camino  al  oesnorueste. 
Jnlío.  Domingo  primero  dia  del  siguiente  mes  de  Julio,  tomé  el 

-|altura  en  12  grados  y  8  minutos:  hecimos  camino  al  norte  to- 
mando del  norueste. 

Lunes  2  dias  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  20  grados 
,y  18  minutos:  hecimos  camino  al  norte  tomando  del  norueste. 
,u     Martes  á  3  dias  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura :  hecimos 
camino  al  oeste,  cuarta  del  norueste. 

Miércoles  á  4  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura:  hecimos 
camino  al  oeste,  cuarta  del  norueste. 

Jueves  á  ^  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura  :  hecimos  Ca- 
mino al  oesnorueste. 

Viernes  á  6  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  18  grados  y 
14  minutos:  hecimos  camino  al  oesnorueste. 

Sábado  á  7  del  dicho  mes,  tomé  27  grados  y  6  minutos: 
hecimos  camino  al  oesnorueste. 

Domingo  8  del  dicho  mes,  no  tomé  el  altura:  caminamos 
al  oessudueste. 

Lunes  á  9  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura :  caminamos  al 
nordeste. 

Martes  á  10  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  16  grados  }- 
4  minutos :  caminamos  al  norueste  cuarta  del  oeste. 

Miércoles  á  1 1  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  1 5  grados 
y  8  minutos:  hecimos  camino  al  norueste. 

Jueves  12  dias  del  dicho  mes  de  Julio  tomé  el  altura  en  13 
grados  é  18  minutos:  hecimos  camino  al  norueste  cuarta  del 
oeste. 

Viernes  á  13  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados: 
hecimos  camino  al  norueste. 

Sábado  á  14  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura,  ni  camina- 
mos nada,  porque  estobimos  en  calma. 

Domingo  15  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados 
y  12  minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  cuarta  del  norueste. 

Lunes  16  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  11  grados  y  me- 
dio: hecimos  camino  al  norueste. 

Martes  1 7  del  dicho  mes ,  tomé  el  altura  en  9  grados  y  3 
cuartos:  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del  oeste. 

Miércoles  á  18  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  8  grados, 
é  hecimos  camino  al  norueste  cuarta  del  oeste. 

Jueves  19  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  7  grados  y  2 
minutos:  hecimos  camino  al  norueste  tomado  del  oeste. 


DOCUMEKTOS  DE  LOATSA.  273 

Viernes  á  20  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  6  grados  y 
25  minutos:  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del  oeste. 

Sábado  á  21  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  ^  grados  y  38 
minutos:  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del  oeste. 

Domingo  .122  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  6  grados  y 
25  minutos:  hecimos  camino  al  norueste. 

Lunes  á  23  del  dicho  mes  de  Julio  tomé  el  altura  en  2  gra- 
dos y  35  minutos:  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del 
oeste. 

Martes  á  24  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  un  grado  y 
46  minutos:  hecimos  camino  al  norueste,  tomando  del  oeste. 

Miércoles  á  2^  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  41  minu- 
tos: hecimos  camino  al  norueste:  este  altura  de  los  grados  y 
minutos  ha  sido  de  la  parte  del  sur  de  la  línea  equinocial. 

Jueves  26  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  20  minutos  de 
la  parte  del  norte  de  la  línea  equinocial:  hecimos  camino  al 
norueste,  cuarta  del  oeste. 

Viernes  á  27  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  dos  grados 
y  28  minutos  de  la  parte  del  norte:  hecimos  camino  al  no- 
rueste. 

Sábado  28  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura:  hecimos  cami- 
no al  oeste. 

Domingo  á  29  del  dicho  mes  no  tomé  la  altura:  hecimos 
camino  al  norueste. 

Lunes  á  30  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura:  hecimos  ca- 
mino al  norueste. 

Martes  á  31  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  4  grados  y  28 
minutos. 

Miércoles  primero  dia  del  dicho  mes  de  Agosto,  tomé  el '  -^go^^°- 
altura  en  ^  grados  y  16  minutos  de  la  parte  del  norte:  heci-  === 
cimos  camino  delante  del  norte  ,  hecimos  camino  al  norueste. 

Jueves  á  2  dias  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  6  grados  y 
35  minutos:  hecimos  camino  al  norueste. 

Viernes  3  dias  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura:  hecimos 
camino  al  oeste. 

Sábado  4  dias  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura :  hicimos  ca- 
mino al  norueste. 

Domingo  á  5  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura:  hecimos  ca- 
mino al  norueste. 

Lunes  á  6  dias  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  8  grados  y  2 
tercios:  hecimos  camino  al  norueste,  cuart^  del  oeste. 

Martes  á  7  del  dicho  mes,  tomé  el  altura  en  9  grados  y  2 
:; tercios:  hecimos  camino  al  norueste. 

Miércoles  á  8  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura  porque  no 
paresció  el  sol :  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del  oeste. 

TOMO  V.  MM 


274  VI AGES   AL   MALUCO. 

Desde  ayer  á  medio  día  hasta  hoy  á  medio  dia ,  hemos  anda- 
do 26  leguas. 

Jueves  á  9  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura  :  hecimos  cami- 
no al  oesnorueste  37  leguas ,  acudiónos  el  punto  en  el  cartear 
en  12  grados  escasos:  este  mismo  dia  acordaron  todos  los  ofi- 
ciales de  la  nao  con  el  capitán  de  no  correr  mas  al  norte:  por- 
que se  nos  murió  mucha  gente,  hobimos  de  hacer  la  via  de  las 
islas  de  Maluco. 

Viernes  10  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados  y  25 
minutos  á  la  parte  del  norte  de  la  línea:  hecimos  camino  al  oes- 
te, tomando  del  norueste,  32  leguas. 

Sábado  á  1 1  del  dicho  mes  de  Agosto  tomé  el  altura  del  sol 
en  12  grados  y  25  minutos  :  este  dia  tenia  el  sol  de  cenique 
(zenit),  y  caminamos  al  oeste,  tomando  del  norueste,  42.leguas. 

Domingo  12  del  dicho  mes  tomé  el  altura  12  grados  y  36 
minutos:  hecimos  camino  al  oeste  40  leguas. 

Lunes  á  13  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  12  gra- 
dos y  38  minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  tomando  del  no- 
rueste, 43  leguas. 

Martes  á  14  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  12  gra- 
dos y  38  minutos:  hecimos  camino  del  oeste  40  leguas. 

Miércoles  15  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  12 
grados  y  32  minutos  á  la  banda  del  norte  de  la  línea  equino- 
cial:  caminamos  al  oeste  tomando  del  norueste  32  leguas. 

Jueves  16  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  12  gra- 
dos y  3  minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  tomando  del  no- 
rueste 4  leguas. 

Viernes  17  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  12  gra- 
dos y  32  minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  tomando  del  no- 
rueste, 34  leguas. 

Sábado  á  18  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  12  gra- 
dos y  3  5  minutos  de  la  banda  del  norte  de  la  línea  equinociah 
hecimos  camino  al  oeste ,  tomando  del  norueste ,  30  leguas. 

Domingo  19  del  dicho  mes  de  Agosto  tomé  el  altura  en  13 
grados  y  25  minutos,  y  causólo  porque  la  corriente  nos  había 
echado  á  la  banda  del  norte:  este  mismo  dia  y  la  noche  pasada 
caminamos  al  oeste,  y  respondióme  el  punto  al  oeste,  cuarta 
del  norueste  28  leguas. 

Lunes  á  20  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados  y  34 
minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  y  acudióme  al  altura  con  el 
punto  al  oeste ,  cuarta  del  norueste  30  leguas. 

Martes  á  21  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados  y 
35  minutos:  hecimos  camino  al  oeste  18  leguas:  este  mesmo  dia 
martes  después  de  medio  dia,  descubrimos  tierra  por  la  parte 
del  norte,  y  luego  amursmos  para  ir  allá,  y  llegamos  á  tres 


DOCUMENTOS   DE  LOATSA.       ^  275 

leguas  della,  y  era  ya  la  tarde  y  no  osamos  ir  mas  adelante: 
hecímos  luego  el  bordo  de  la  mar  por  la  noche ,  y  pasada  la 
segunda  guardia  de  la  noche,  hecimos  el  bordo  de  la  tierra  en 
busca  de  la  isla. 

Miércoles  por  la  mañana  á  las  once  horas  llegamos  junto 
con  ella  á  menos  de  una  legua,  y  echamos  las  honduras  y  no 
fallamos  fondo  :  este  mismo  dia  miércoles  á  medio  dia  tomé  el 
altura  al  costado  desta  isla  de  la  parte,  del  sur  en  14  grados  y 
2  minutos.  Córrese  esta  isla  por  la  parte  del  sur,  una  punta 
que  tiene  al  este  con  otra  que  tiene  al  oeste  lesnordeste,  oessu- 
dueste  habrá  10  leguas;  desta  punta  del  oeste  sudueste,  se  cor- 
re hasta  otra  punta  questá  de  la  parte  del  norueste ,  se  corre 
norueste  sueste ,  tomando  de  la  cuarta  del  norte  sur  habrá  9 
leguas:  dentro  desta  isla  á  la  parte  del  oeste  se  hacia  una  lagu- 
na muy  grande ,  y  páresela  el  agua  muy  verde ;  al  leste  desta 
laguna  habia  grandes  árboles:  aquí  andubimos  todo  este  dia  y 
la  noche,  nunca  la  podimos tomar ,  porque  la  corriente  nos  ha- 
bia echado  á  sotavento  della ,  y  ansí  acordamos  de  ir  en  busca 
de  las  islas  de  los  Ladrones  y  de  Maluco.  Pusimos  el  nombre  á 
esta  dicha  isla  S.  Bartolomé  ,  porque  habia  dos  6  tres  dias  que 
era  pasado  su  dia. 

Jueves  23  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  13  gra- 
dos y  2  tercios:  hecimos  camino  al  oeste  tomando  del  sudueste 
20  leguas. 

Viernes  24  dei  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados  y 
18  minutos  de  la  parte  del  norte  de  la  linea,  hecimos  camino 
al  oeste,  cuarta  del  sudueste  42  leguas:  estoy  de  la  isla  de  Saa 
Bartolomé  este  oeste,  cuarta  del  nordeste  sudueste,  70  leguas. 

Sábado  25  dias  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados 
y  28  minutos:  hecimos  camino  al  oeste  48  leguas. 

Domingo  á  26  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados 
y  '2  5  minutos :  hecimos  camino  al  oeste ,  cuarta  del  sudueste, 
47  leguas. 

Lunes  27  del  dicho  mes  de  Agosto  tomé  el  altura  en  13 
grados  y  38  minutos  :  hecimos  camino  al  oeste  tomando  del 
nordeste  28  leguas. 

Martes  28  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados  y  28 
minutos:  hecimos  camino  del  oeste,  toniando  del  sudueste  una 
cuarta:  hecimos  8  leguas. 

Miércoles  29  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  13  grados  y 
18  minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  tomando  del  norueste 
24  leguas. 

Jueves  30  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados  y  45 
minutos:  hecimos  camino  al  oeste,  cuarta  del  sudueste  25 
leguas. 


276  VI AGES    AL   MALUCO. 

Viernes  31  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados  y' 
27  minutos  :  hecimos   camino   al  oeste  ,  cuarta  del   sudueste 
25  leguas. 
Seliemtre.  Sábado  primero  del  siguiente  mes  de  Setiembre  del  dicho 

—  año,  no  tomé  el  altura  porque  no  páreselo  el  sol  :  hecimos  ca- 
mino al  oeste,  y  eché  punto  por  la  singladura,  y  hallé  que  ha- 
blamos andado  25  leguas. 

Domingo  2  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados  y  2 
tercios :  hiícimos  camino  al  oeste ,  guiñando  al  norueste  por 
causa  de  los  aguaceros:  hecimos  28  leguas. 

Lunes  á  3  del  dicho  mes  no  tomé  la  altura :  hecimos  ca- 
mino al  oeste  25  leguas. 

Martes  á  4  del  dicho  mes  en  amanesciendo  vimos  tierra  ,  y 
era  una  de  las  islas  de  los  Ladrones  quel  otro  viaje  hablan  des- 
cubierto, y  cuando  la  vimos,  estábamos  norte  sur  con  ella  en 
la  isla  de  la  parte  del  sur ,  y  amainamos  para  ir  sobre  ella ,  y 
llegando  cerca  della,  se  nos  hizo  el  viento  algo  mas  escaso,  y 
el  aguajo  que  nos  echaba  para  fuera,  andobimos  barloventeando 
todo  este  dia  y  la  noche. 

Miércoles  á  5  del  dicho  mes  ansimismo  andobimos  no  lo  pu- 
diendo  tomar ,  y  nos  vino  una  canoa  con  ciertos  hombres  de 
la  tierra,  y  de  lejos  nos  salvó  uno  dellos  que  dentro  en  la  ca- 
noa venia ,  á  la  usanza  y  manera  de  España  ,  en  lo  cual  nos 
maravillamos  mucho  dello,  y  hecimosle  que  viniese  abordo,  y 
él  no  osaba  venir  sin  que  le  diésemos  seguro,  y  ansí  le  dio  el 
capitán  Toribio  Alonso  deSalazar,  que  al  presente  era  capi- 
tán de  la  nao ,  y  ansi  entró  en  la  nao  el  dicho  que  nos  habla 
saludado ,  y  dijo  que  era  de  la  nao  quel  otro  viaje  habia  quedado 
en  Maluco  cuando  la  otra  fue  á  Castilla ,  y  ellos  que  partieron 
de  Maluco  con  la  dicha  nao  por  la  tierra  del  Divian ,  ques  en 
la  contra  costa  de  las  Lidias  de  Castilla ,  y  los  tiempos  halla- 
ron contrarios,  y  se  volvieron  á  Maluco,  y  se  les  murió  mu- 
cha gente  en  el  camino,  y  que  aportaron  á  una  isla  questaba 
al  norte  desta  en  que  estábamos  agora  al  presente,  y  por  mie- 
do de  la  muerte  fuyeron  él  y  otros  dos  compañeros ,  y  asi  se 
fue  la  nao  á  Maluco  sin  ellos,  y  estovieron  en  aquella  dicha 
isla:  dijo,  que  hablan  matado  los  indios  á  los  otros  dos  sus  com- 
pañeros ,  y  á  él  que  le  trujeron  unos  indios  de  la  mesma  isla  á 
esta  isla  en  que  agora  él  al  presente  estaba. 

Este  mesmo  dia  miércoles  á  la  noche,  surgimos  en  esta  di- 
cha isla,  y  córrese  por  la  parte  del  norte  desdel  cabo  del  este 
hasta  una  punta  que  hace  enmedio  de  la  isla  leste  oeste,  habrá 
12  leguas:  desta  punta  que  está  enmedio  hasta  el  cabo  del  oes- 
te, y  se  corre  nordeste  sudueste,  habrá  10  leguas:  dentro  destos 
cabos  hay  buenos  surgidores  :  en  esta  ensenada  del  nordeste  su- 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  277 

dueste  estovimos  nosotros  surtos  en  40  brazas ;  la  isla  es  alta  de 
razonable  manera,  la  cima  rasa  toda  y  despoblada;  de  enderre- 
dedor  de  la  mar  mala  gente;  dellason  hombres  de  buenos  cuer- 
pos :  andan  desnudos  en  carnes  ,  amostrando  las  naturas  las 
mugeres.  Ansimesmo  tienen  guerra  unos  pueblos  con  otros:  en 
cada  pueblo  hay  su  Rey,  y  adoran  en  los  muertos:  cuando 
entierran  un  hombre  principal  ,  y  ven  que  está  comido,  sa- 
can los  huesos  y  adoran  ellos:  ansimesmo  hacen  hierros  de  lan- 
zas con  los  huesos  de  sus  enemigos;  y  hay  mucha  aceite  de 
cocos  que  hacen  al  sol,  y  muchas  frutas  de  muchas  maneras; 
y  matan  mucho  pescado  con  anzuelos  de  palo  y  de  hueso,  y 
con  cordeles  que  hacen  con  cortezas  de  árboles.  En  esta  isla  nos 
dijeron  que  habia  otras  doce  islas  de  la  misma  calidad,  sino  que 
en  algunas  dellas  habia  mucho  arroz ;  y  ansimismo  en  esta  isla 
tomamos  muchos  palominos  que  tenian  los  indios  en  jaulas, 
que  ellos  no  los  comian ;  y  ansimismo  hay  en  esta  isla  muchas 
aguas  y  buenas;  y  esta  isla  tiene  una  isla  pequeña  al  norueste, 
y  es  llana  y  de  muy  grandes  arboledas ,  y  muy  poblada  de 
gente  ,  habrá  media  legua  de  la  una  á  la  otra. 

Viernes  á  7  del  dicho  mes  de  Setiembre  tomé  el  altura  en 
esta  bahía  desta  isla  en  13  grados. 

Domingo  9  del  dicho  mes  tomamos  1 1  hombres  desta  isla 
de  los  que  venian  á  vender  sus  cosas  ,  y  los  tomamos  para  es- 
clavos por  descanso  de  la  gente  de  la  nao  (porque  hacíamos 
mucha  agua)  ,  por  mandado  del  capitán  Toribio  Alonso  de 
Salazar. 

Lunes  á  10  del  dicho  mes,  antes  que  amanescíese,  parti- 
mos de  esta  isla  para  ir  en  busca  de  las  islas  de  Maluco,  ha- 
ciendo el  camino  del  oessudueste,  y  á  medio  dia  tomé  el  al- 
tura en  12  grados  y  35  minutos. 

Martes  11  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  12  grados  y  8 
minutos,  y  estaba  de  la  dicha  isla  de  los  Ladrones  35  leguas 
«snordeste  oessudueste  ,  de  la  banda  del  norte  de  la  línea. 

Miércoles  á  12  dias  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  11  gra- 
dos y  54  minutos:  hecimos  camino  al  oessudueste  15  leguas. 

Jueves  13  dias  del  dicho  mes  de  Setiembre  tomé  el  altura 
del  sol  en  II  grados  y  18  minutos  á  la  banda  del  norte:  heci- 
mos camino  al  oessudueste  23  leguas. 

Viernes  á  14  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  10  grados 
y  54  minutos  de  la  parte  del  norte  de  la  línea  equinocial :  he- 
cimos camino  al  sudueste,  cuarta  del  oeste  38  leguas. 

Sábado  i  <;  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  9  grados  y  1 1 
minutos  :  hecimos  camino  al  sudueste ,  cuarta  del  oeste  23 
leguas. 

Domingo  16  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura  porque  no 


278  VI AGES    AL   MALUCO. 

páreselo  el  sol:  hecimos  camino  al  sudueste,  cuarta  del  oeste  35 
leguas  por  la  singladura. 

Lunes  17  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  7  grados  escasos: 
hecimos  camino  al  sudueste  38  leguas:  esta  noche  nos  dio  un 
aguacero  de  viento  que  nos  hizo  correr  el  norte  ;  y  pasada  la 
media  noche ,  dimos  las  velas  y  hecimos  camino  al  norueste  que 
no  nos  cabia  mas  largo. 

Martes  18  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  8  grados  y  un 
tercio  ,  y  causólo  que  hablamos  corrido  la  noche  pasada  al 
norte,  j  la  corriente  Iba  para  el  norte,  y  de  aqui  volvimos 
nuestro  camino  del  sudueste. 

Miércoles  19  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  8  grados  y  j 
minutos :  hecimos  camino  al  sudueste  ,  cuarta  del  oeste  ,  20 
leguas. 

Jueves  20  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura  que  no  pares- 
ció  el  sol:  hecimos  camino  al  oeste:  hallé  por  la  singladura  que 
hablamos  andado  14  leguas. 

Viernes  21  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  7  grados  55 
minutos:  hecimos  camino  al  oeste  13  leguas. 

Sábado  22  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  8  grados  á  la 
parte  del  norte  de  la  línea:  hecimos  camino  al  oeste,  tomando 
del  norueste,  8  leguas. 

Domingo  23  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  7  grados  y  2^ 
minutos  :  hecimos  camino  al  sudueste  ,  cuarta  del  oeste  1 5 
leguas. 

Lunes  á  24  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  7  grados  y  5 
minutos :  hecimos  camino  al  sudueste  ,  cuarta  del  oeste  1 2 
leguas. 

Martes  ¿25  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  6  grados  y  4 
minutos :  hecimos  camino  al  norueste  ,  cuarta  del  oeste  20 
leguas. 

Miércoles  á  26  dias  del  dicho  mes  de  Setiembre  tomé  el 
altura  en  5  grados  y  un  tercio  á  la  banda  del  norte  de  la  lí- 
nea: hecimos  camino  al  sudueste  20  leguas.  Este  día  en  la  no- 
che nos  dio  el  viento  al  sudueste ,  y  corrimos  al  norueste  cuar- 
ta del  oeste. 

Jueves  27  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  5  grados  y  7 
minutos:  hecimos  camino  al  norueste,  cuarta  del  oeste  20 
leguas. 

Viernes  28  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  6  grados  y  8 
minutos  á  la  banda  del  norte  de  la  línea :  hecimos  camino  al 
norueste  20  leguas. 

Sábado  á  29  del  dicho  mes  tomé  el  altur  a  en  7  grados  y  dos 
tercios  á  la  banda  del  norte  de  la  línea  :  hecimos  camino  al 
norueste,  cuarta  del  oeste  15  leguas. 


DOCUMENTOS    DE    LOAISA.  2  y(^ 

Domingo  30  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  7  grados  y 
43  minutos:  hecimos  camino  al  norueste  ,  tomando  del  oeste 
15  leguas. 

Lunes  á  primero  día  del  siguiente  mes  de  Octubre  del  di-    Octubre, 
cho  año,  tomé  el  altura  del  sol  en  8  grados  y  28  minutos:  he-  — — -^— — - 
cimos  camino  al  norueste  ,  tomando  del  oeste  8  leguas  con  agua-         " 
ceros  que  nos  echaban  al  norte. 

Martes  2  dias  del  dicho  mes  ,  en  saliendo  el  sol  vimos  tier- 
ra: estaba  por  la  parte  del  oeste  12  leguas  de  nosotros,  y  tu- 
vimos calma,  que  la  nao  no  caminaba  ninguna  cosa,  sino  que 
nos  echaba  el  aguaje  para  el  norte:  tome  el  altura  en  8  grados 
y  5  5  minutos  a  la  parte  del  norte. 

Miércoles  á  3  dias  del  dicho  mes  de  Octubre  tomé  el  altura 
en  8  grados,  y  58  minutos:  no  caminamos  ninguna  cosa,  es- 
tuvimos en  el  mismo  paraje  de  ayer. 

Jueves  á  4  del  dicho  mes  tomé  la  altura  en  9  grados,  y  no 
hecimos  ningún  camino  desde  ayer  hasta  hoy  por  la  gran  cal- 
ma que  hacia ,  sino  lo  quel  agua  se  nos  traia  á  una  parte  y 
á  otra. 

Viernes  á  5  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura  que  no  pares- 
ció  el  sol,  é  ansimesmo  estovimos  en  calma. 

Sábado  á  6  del  dicho  mes,  nos  dio  el  viento  del  norueste, 
é  fuimos  en  busca  de  la  tierra  que  habiamos  visto  al  sudueste,  y 
llegamos  junto  con  la  tierra,  y  no  hallamos  fondo  para  surgir: 
y  ansi  yendo  á  longo  de  la  isla ,  vimos  una  bahía  que  entraba 
por  la  tierra  adentro  465  leguas, y  entramos  por  alli  adentro 
hasta  una  legua ,  y  surgimos  entre  unas  islas  que  habia  dentro 
.  en  40  brazas. 

Domingo  7  del  dicho  mes  fue  el  batel  á  tierra  á  ver  que 
tierra  y  gente  habia  en  ella,  y  si  hallarla  mejor  surgidor  mas 
adentro;  y  halló  que  habia  surgidor  y  buenas  aguas  cor- 
rientes. 

Lunes  8  del  dicho  mes  nos  levantamos  de  donde  estábamos 
aqui  surtos,  y  fuimos  por  la  bahía  arriba  hasta  el  cabo  de  la 
ensenada,  y  surgimos  en  50  brazas,  que  toda  la  bahía  es  ansi 
fondable ,  y  al  través  de  este  surgidor ,  un  cuarto  de  legua ,  ha- 
bia muchos  rios  y  muy  buenos,  y  tomamos  aquello  que  nos 
hacia  menester :  y  estuviendo  en  este  dicho  lugar ,  nos  vino  un 
Rey  de  un  pueblo  á  la  nao  con  mucha  amistad ,  y  trajo  mu- 
chas gaUinas  para  vender ,  y  se  las  mercó  el  capitán  por  avalo- 
rios:  este  Rey,  y  los  que  con  él  venían,  algunos  traían  en  las 
orejas  sortijas  de  oro ,  que  podia  pesar  cada  una  un  ducado  y 
ducado  y  medio,  y  daban  cada  una  dellas  por  media  braza 
cristalina  ,  y  el  capitán  no  consintió  ni  quiso  hacer  mención 


28o  VI AGES    AL    MALUCO. 

del  oro,  porque  no  pensasen  que  hacíamos  mucha  caricia dello, 
y  ansi  se  fue. 

Martes  siguiente  á  9  del  dicho  mes  de  Octubre  por  la  ma- 
ñana, fue  el  batel  en  tierra;  y  estoviendo  haciendo  amistades 
con  el  Rey  de  la  tisrra  que  nos  queria  dar  provisiones,  vino 
un  hombre  de  Malaca,  y  dijo  al  Rey  que  no  nos  diese  nin- 
guna cosa,  ni  tomase  amistad  con  nosotros, que  al  mejor  tiem- 
po los  mataríamos,  y  esto  d¿cia  él  pensando  que  eramos  por- 
tugueses, quel  ya  conoscia  los  tratos  dellos;  y  él  diciendo  esto, 
fuyeron todos,  que  nunca  mas  podimos  haber  plática  con  ellos, 
y  ansi  volvimos  el  batel  á  la  nao  sin  recado. 

Miércoles  á  10  del  dicho  mes  antes  del  día  nos  fuye- 
ron los  once  esclavos  que  habíamos  tomado  en  la  isla  de  los 
Ladrones  con  la  misma  canoa  que  á  ellos  tomamos ,  y  ansi  es- 
tovimos  en  este  puerto ,  que  nunca  podimos  ver  amistad  ni  pro- 
visión con  los  de  la  tierra. 

Jueves  á  1 1  del  dicho  mes  fue  el  batel  á  la  tierra  otra  vez, 
y  tomaron  á  un  indio  de  la  tierra  con  un  puerco,  y  ansi  le 
trajimos  á  la  nao  por  despecho,  qus  no  nos  habían  querido  dar 
por  nuestros  dineros  ninguna  provisión.  Y  esta  isla  se  dice  Polo, 
la  gente  della  son  cafres,  adoran  en  los  ídolos:  estos  ídolos  soa 
que  los  facen  de  madera,  y  los  pintan  lo  mejor  que  pueden, 
como  nosotros  á  los  santos :  en  cada  pueblo  hay  su  Rey  :  al- 
gunos hay  que  tienen  enemistad  y  guerra  unos  con  otros,  y 
el  indio  que  tomamos,  nos  dijo  que  había  mucho  oro  de  la  par- 
te del  oeste  de  la  isla,  que  lo  sacaban  debajo  de  la  tierra,  y  lo 
cernían  con  unos  arneros,  según  nos  dijo  por  señas.  Estovien- 
do surto  en  esta  bahía,  tomé  el  altura  en  8  grados  y  4  minutos. 

Lunes  á  i  ^  del  dicho  mes  de  Octubre  nos  partimos  de  este 
puerto  desta  isla,  para  ir  á  una  otra  isla  que  se  llama  Cebú 
questaba  al  norueste;  ya  que  estábamos  fuera  de  los  cabos  nos 
aló  el  viento  al  nornorueste  ,  contrario  para  ir,  y  ansi  hobi- 
mos  de  arribar  para  ir  en  busca  de  las  islas  de  Maluco.  Esta  di- 
cha isla  se  corre  por  la  parte  del  leste ,  norueste  sueste. 

Martes  á  16  días  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  6  grados 
y  35  minutos,  yendo  á  longo  desta  isla,  haciendo  el  camino 
del  sur  tomando  del  sueste. 

Miércoles  á  1 7  del  dicho  mes  de  Octubre  tomé  el  altura  en 
5  grados  y  32  minutos  de  la  parte  del  norte  de  la  linea,  y 
hallé  que  habíamos  andado  que  partimos  de  aquel  puerto  de 
Polo   hasta  hoy  miércoles  á  medio  día,  47  leguas. 

Jueves  18  días  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  4  grados  y 
s8  minutos  :  hecimos  camino  al  sur,  desde  ayer  á  medio  día 
hasta  hoy  á  medio  día,  hallé  que  hablamos  andado  20  leguas. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  28  t 

y  hasta  aquí  llega  esta  isla  de  Polo  de  la  parte  del  sur:  y  des- 
pidiéndonos desta  dicha  isla,  vimos  una  isla  redonda  no  muy 
grande,  con  otras  tres  pequeñas,  y  está  nordeste  sudueste  con 
h.  dicha  isla  de  Polo,  cuatro  leguas:  esta  isla  redonda  llaman 
Sandingar,  según  nos  dijo  el  indio  que  llevábamos  en  la  nao. 

Viernes  19  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  4  grados: 
hecimos  camino  al  sur  cuarta  del  sueste  ,  20  leguas:  veniendo 
en  esta  derrota  susodicha,  vimos  una  isla  de  la  parte  del  lesnor- 
deste,  y  nos  dijo  el  indio  que  traíamos  que  se  llamaba  Sarra- 
gan,  y  desta  isla  de  Sarragan  al  oesnorueste  15  leguas  vimos 
una  isla  pequeña;  no  supimos  su  nombre. 

Sábado  á  20  del  dicho  mes  no  tomé  el  altura:  hecimos  ca- 
mino al  sur,  cuarta  del  sueste,  é  yendo  en  esta  derrota,  vimos 
una  isla  al  nornorde«te  ,  y  está  con  la  isla  de  Sarragan  leste 
oeste,  cuarta  del  nordeste  sudueste  20  leguas:  arribamos  so- 
bre ella,  y  como  fuimos  junto  con  ella ,  se  nos  calmó  el  viento, 
y  vimos  otra  isla  junto  con  esta,  á  una  legua  della,  á  la  ban- 
da del  norte,  y  pareciónos  que  era  muy  grande:  tiene  una 
costa  de  la  banda  del  oeste  que  se  corre  norte  sur,  cuarta  del 
nordeste  sudueste:  en  mas  de  20  leguas  no  le  vimos  el  cabo  del 
norte.  Yendo  ansi  á  longo  dtsta  isla  primera,  no  hallamos  fon- 
do para  surgir,  y  descobrimos  otra  isla:  pensamos  que  toda 
era  una  tierra  con  esta  en  que  andábamos,  hasta  que  descu- 
brimos la  canal  de  entre  las  dos:  hay  de  la  una  á  la  otra  me- 
dia legua  lessueste  oesnorueste ,  y  fuimos  allá  y  no  fallamos 
fondo  para  surgir ,  y  ansi  fuimos  á  longo  desta  isla  para  sur- 
gir,  y  después  descobrimos  cuando  llegamos  á  la  parte  del  les- 
te: enviamos  el  batel  á  tierra  á  sondar  y  halló  surgidor  junto 
con  la  tierra ,  y  no  podimos  llegar  en  tierra ,  que  nos  hacia 
mucha  calma. 

Domingo  21  del  dicho  mes  tomé  el  altura  al  costado  desta 
isla  de  la  parte  del  sudueste  en  3  grados  y  38  minutos,  y  ha- 
llé que  estábamos  de  la  isla  de  Terrenate ,  ques  una  de  las  islas 
de  Maluco  y  la  mas  al  norte  de  todas,  norte  sur,  cuarta  del 
nordeste  sudueste  55  leguas:  de  aqui  corrimos  para  ir  á  surgir 
en  esta  dicha  isla  al  nornordeste. 

Lunes  22  dias  del  dicho  mes  tomé  el  altura  :  surgimos  en 
esta  isla  de  la  parte  del  norueste  en  40  brazas  :  aqui  nos  tra- 
jieron  muchos  mantenimientos  de  muchos  puercos  y  cabras  y 
gallinas  y  pescados  y  papagayos  ;  y  hecimos  amistades  con 
un  Rey  desta  dicha  isla:  el  Rey  es  Cafre  y  toda  su  gente;  hay 
muchos  pueblos  y  en  cada  pueblo  hay  su  Rey ,  y  algunos  tie- 
nen enemistad  unos  con  otros.  No  tienen  otra  vestidura  sino 
sendos  pañeeitos  de  algodón  á  luengo  de  sus  naturas :  llámase 

TOMO  V.  NN 


282  VI AGES  AL    MALUCO. 

esta  isla  Talao.  A  este  Rey  ya  dicho  dimos  una  bandera  con 
las  armas  del  Emperador  :  esta  gente  adora  ansi  mismo  en 
los  ídolos. 

Está  otra  isla  al  nordeste,  cuarta  del  norte,  que  se  llama 
Aso,  hay  tres  leguas  de  la  una  á  la  otra  :  el  Rey  desta  isla 
nos  dijo  que  había  otra  isla  al  nordeste  de  aquí  desta  dicha 
isla  que  había  mucho  oro,  y  que  se  decía  la  mas  principal  isla 
Galium. 

Martes  23  del  dicho  mes  tomé  el  altura  del  sol  en  esta  ba- 
hía desta  dicha  isla  en  3  grados  y  35  minutos:  aqui  estovimos 
algunos  días  refrescándose  la  gente. 

Sábado  á  27  del  dicho  mes  por  la  mañana  partimos  desta 
dicha  isla  de  Talao ,  con  la  bendición  de  Dios ,  en  busca  de  la 
isla  de  Maluco,  haciendo  el  camino  al  sur,  cuarta  del  sueste,  y 
del  cabo  desta  dicha  isla  de  Talao  de  la  parte  del  leste,  á  tres 
leguas  al  sudueste,  y  hace  una  baja  tan  buena  como  una  gale- 
ra, la  mar  rompe  encima  della,  no  sé  si  es  arena  ó  piedra. 

Domingo  28  del  dicho  mes  de  Octubre  tomé  el  altura  del 
sol  en  2  grados  y  50  minutos  de  la  parte  del  norte  de  la  lí- 
nea :  estoy  con  la  isla  de  Talao  norte  sur ,  cuarta  del  norueste 
sueste  15  leguas. 

Lunes  29  días  del  dicho  mes  por  la  mañana  vimos  tierra  y 
era  la  isla  de  Gilolo,  y  llegándonos  3  ó  4  leguas  de  la  tierra,  nos 
calmó  el  viento. 

Martes  30  del  dicho  mes  estovimos  en  calma,  que  no  ca- 
minamos nada :  tomé  el  altura  del  sol  en  2  grados  y  2  5  mi- 
nutos á  la  parte  del  norte. 

Miércoles  31   del  dicho  mes  estuvimos  en  calma  ,  que  no 
caminamos  á  una  parte  ni  á  otra  ,  c  tomé  el  altura  de  ayer. 
Noviembre.         Jueves  primero  día  del  mes  de  Noviembre  tomé  el  altura: 
■     —  tomé  la  misma  altura  de  ayer ,  y  estovimos  en  calma  que  no 
caminamos  cosa  ninguna. 

Viernes  á  2  días  del  dicho  mes  de  Noviembre  tomé  el  al- 
tura: no  hecimos  camino  á  ninguna  parte;  al  norte  deste  cabo 
desta  isla  de  Gilolo  está  otra  isla  que  se  llama  Rabo,  que  an- 
si nos  dijeron  unos  indios  de  la  tierra  que  nos  vinieron  á  ha- 
blar ,  y  nos  dijeron  toda  la  manera  y  en  qué  paraje  estába- 
mos. Córrese  esta  isla  de  Rabo  con  esta  de  Gilolo  leste  oeste, 
cuarta  del  nordeste  sudueste,  hay  tres  leguas;  y  al  leste  desta 
dicha  isla  de  Rabo  hay  otra  isla  grande  que  se  llama  Moro: 
hay  de  esta  isla  de  Rabo  á  ella  de  lo  mas  cercano  media  legua: 
este  dicho  viernes,  á  la  noche,  pasada  la  primera  guardia  de 
la  noche,  nos  dio  el  viento  al  norte,  y  entramos  por  entre 
estas  islas  de  Gilolo  y  de  Rabo  para  ir  á  un  pueblo  que  se 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  28^ 

dice  Zamafo,  ques  en  esta  misma  isla  de  Gilclo,  por  saber  nue- 
vas de  las  islas  de  Maluco ,  porque  habíamos  rescelo  que  había 
portugueses. 

Sábado  á  -;  días  del  dicho  mes  de  Noviembre,  eramos  á 
luengo  desta  isla  por  k  parte  del  leste,  haciendo  el  camino  al 
sur:  yendo  en  esta  derrota,  hallamos  una  baja  cubierta,  3  leguas 
de  la  tierra  norte  sur,  cuarta  de  nordeste  sudueste  de  la  punta 
de  la  entrada  desta  dicha  isla:  había  sobre  ella  2  brazas  de  agua, 
6  leguas  de  longitud  de  la  punta  hasta  ella:  é  yendo  ansí  en 
esta  derrota  ya  dicha,  pasamos  adelante  del  pueblo  de  Zamafo 
é  cabsólo,  porque  no  sabíamos  á  donde  era,  y  después  de  pa- 
sado le  reconocimos,  y  tornamos  al  dicho  pueblo.  Córrese  es- 
ta isla  de  Gílolo  por  esta  parte  del  leste,  norte  sur  en  25  le- 
guas, y  de  allí  vuelve  la  costa  al  leste  ,  cuarta  del  nordeste  en 
15  leguas. 

Domingo  4  días  del  dicho  mes  fuimos  á  entrar  en  el  puer- 
to de  Zamafo ,  y  á  la  entrada  deste  puerto  de  Zamafo  hay 
unas  10,  ó  12  ísletas  pequeñas  llenas  de  arboledas  muy  gran- 
des, y  por  entre  ellas  pasamos  y  fuimos  á  surgir  junto  con  el 
dicho  pueblo  de  Zamafo  á  tiro  de  una  piedra  de  la  tierra  en 
40  brazas,  y  vino  luego  el  Gobernador  del  dicho  pueblo  que 
estaba  puesto  por  el  Rey  de  Tidori ,  ques  una  de  las  islas  de 
Maluco,  y  nos  dijo  en  la  nao  como  había  portugueses  en  Ma- 
luco, y  que  tenían  fortaleza  hecha  de  cal  y  canto  en  la  isla  de 
Terrenate,  ques  una  de  las  islas  de  Maluco,  y  nos  dijo  co- 
mo llevaron  los  hombres  de  Castilla  que  habían  quedado  el 
otro  víage  en  Tidori,  y  les  quemaron  el  dicho  pueblo  de  Ti- 
dori, porque  estaban  en  servicio  del  Emperador,  y  otras  mu- 
chas cosas  nos  dijo,  que  aquí  no  asiento. 

Lunes  á  5  días  del  dicho  mes  tomé  el  altura  en  este  dicho 
puerto  en  un  grado  y  un  tercio  á  la  banda  del  norte  de  la  lí-- 
nea;  aquí  estovímos  algunos  días. 

Domingo  18  del  dicho  mes  partimos  deste  dicho  puerto  de 
Zamafo  para  ir  á  las  islas  de  Maluco,  haciendo  el  mismo  ca- 
mino para  salir  por  donde  entramos,  para  venir  á  este  dicho 
puerto,  haciendo  el  camino  del  norte. 

Lunes  19  tomé  el  altura  en  el  cabo  desta  isla  de  Gílolo 
ques  al  norte:  tome  el  altura  en  2  grados  y  un  tercio  á  la  par- 
te del  norte  de  la  línea  equinocial,  y  estovlendo  ya  fuera  des- 
te  dicho  cabo,  nos  vino  mucho  viento  contrarío  del  sudueste, 
y  fue  tanto,  que  nos  fue  forzado  de  correr  largo ,  y  nos  hizo 
abatir  en  tal  manera  que  no  podímos  tornar  á  donde  había- 
mos salido,  porque  la  corriente  y  el  viento  que  eran  contra- 
rios, nos  abatieron  al  norte  y  fuenos  forzado  de  rodear  la  Isla 
de  Moro  que  antes  dije,  que  está  leste  oeste  con  la  i¿la  de  Ra- 


a84  VIAGES  AL   MALUCO. 

bo.  Esta  isla  de  Moro  se  corre  por  la  banda  del  norueste,  nor- 
deste sudueste  12  leguas,  y  dende  allí  vuelve  al  esnordeste fasta 
8  leguas:  desta  punta  de  les  nordeste  se  corre  norte  sur,  cuar- 
ta del  nordeste  sudueste  6  leguas  hasta  una  punta ,  y  entre  es- 
ta ensenada  estovimos  surtos  algunos  dias ;  y  desta  punta  del 
sur  hasta  el  cabo  de  Gilolo  t]ue  antes  dejimos,  se  corre  lesueste 
oes  norueste  en  12  leguas;  y  en  la  playa  que  dijimos  que  sur- 
gimos, fue  el  batel  en  tierra  y  trujo  muchas  gallinas  y  pesca- 
do, y  otros  mantenimientos;  ansi  rodeamos  esta  dicha  isla,  y 
llegamos  al  mesmo  lugar  por  donde  habíamos  salido ,  ques  por 
entre  Rabo  y  la  dicha  isla  de  Gilolo ;  y  ya  que  eramos  tuera 
de  la  dicha  boca,  nos  dio  otra  vez  mucho  viento  y  fuimos  á 
surgir  á  la  dicha  isla  de  Rabo,  que  está  leste  del  cabo  de  Gilo- 
lo, é  surgimos  de  la  parte  del  sueste. 

Viernes  30  dias  del  dicho  mes,  dia  de  Sant  Andrés,  yendo 
á  surgir  á  la  dicha  isla  de  Rabo,  nos  vino  un  portugués  á  la 
nao  con  unas  cartas  de  Don  García  Henriquez,  que  era  capi- 
tán déla  fortaleza  de  Terrenate  por  el  Rey  de  Portugal,  y 
habló  con  nuestro  capitán  Martin  Iñiguez  de  Carquizano ,  y 
dio  las  cartas,  y  le  dijo  muchas  cosas,  y  le  hizo  requirimien- 
tos  de  parte  de  su  capitán  el  dicho  portugués,  diciendo:  que 
fuese  el  dicho  Martin  Iñiguez ,  capitán  de  la  dicha  nao,  con  su 
nao  c  con  su  gente  á  la  fortak-za  del  dicho  Rey  de  Portugal, 
porque  todas  estas  islas  de  Maluco  y  sus  comarcanas  estaban 
por  el  Rey  de  Portugal  '•  y  respondió  el  dicho  nuestro  capitán 
Martin  Iñiguez:  cjue  no  seria  razón  que  un  capitán  del  Empe- 
rador fuese  á  someterse  debajo  de  la  bandera  del  Rey  de  Por- 
tugal, y  si  el  dicho  capitán  de  los  portugueses  estaba  en  la  is- 
la de  Terrenate  con  fortaleza,  quel  iria  con  su  nao  y  gente  á 
la  otra  isla  que  se  decía  Tidori  ,  pues  estaba  en  servicio  del 
Emperador,  y  por  estar  en  su  servicio  lo  habían  destruido,  y 
lo  querían  ir  á  rehacer,  y  otras  muchas  cosas  pasaron  entre 
ellos,  y  ansi  se  despidió  el  dicho  portugués  del  dicho  nuestro 
capitán ,  y  se  fue  á  donde  tenia  su  fortaleza :  este  dicho  portu- 
gués se  llamaba  Francisco  de  Castro.  Yendo  ansi,  surgimos  en 
esta  dicha  isla  por  la  parte  del  sueste. 
1 5a6.  Sábado  primero  dia  del  siguiente  mes  de  Diciembre  del  di- 

Diciembre,  cho  año,  fue  el  batel  á  la  dicha  isla  de  Omoro  que  está  media 
=  legua  por  la  parte  del  leste,  é  trajo  mucho  arroz,  é  gallinas,  é 
cabras,  é  otros  muchos  mantenimientos  para  la  gente:  aqui 
estovimos  algunos  dias  esperando  tiempo  para  ir  á  las  islas  de 
Maluco :  estoviendo  en  este  dicho  puerto  de  esta  isla  de  Rabo 
tomé  la  altura  del  sol  en  2  grados  y  24  minutos. 

Jueves  á  13  dias  del  dicho  mes  de  Diciembre  por  la  maña- 
na ,  nos  caceó  la  ancla  en   este  dicho  puerto  de  Rabo :  fueno» 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  285 

forzado  de  nos  levantar  é  hacer  á  la  vela,  y  el  viento  y  la 
corriente  nos  eran  contrarios,  y  fuenos  forzado  de  irnos  á 
Zamafo,  donde  primeramente  habíamos  estado,  y  sorgimos 
dentro  de  aquellas  isletas  de  Zamafo  dos  leguas  mas  hacia  el 
norte,  delante  un  puerto  que  se  dice  Chiava ,  donde  trujimos 
muchas  provisiones  de  muchas  cabras,  é  gallinas,  6  otras  mu- 
chas cosas ,  y  los  mesmos  de  la  tierra  traian  á  vender  á  la  nao 
cosas  de  mantenimientos. 

Viernes  28  dias  del  dicho  mes  de  Diciembre,  partimos 
deste  puerto  de  Chiava  para  ir  á  las  islas  de  Maluco,  é  ya  que 
eramos  fuera  de  las  isletas,  tovimos  calma,  y  caminamos  muy 
poco  esta  noche. 

Sábado  29  del  dicho  mes  tovimos  buen  viento  que  nos  echó 
del  golfo  fuera  desta  ensenada,  y  del  cabo  deGilolo:  córrese 
este  cabo  de  Gilolo  ques  grande  por  la  parte  del  norte  ,  leste 
oeste  cuarta  del  nordeste  sueste ,  hay  6  leguas ,  y  al  norueste 
deste  cabo  de  la  parte  del  oeste  hay  otra  isla  pequeña  una  le- 
gua de  la  dicha  isla  de  Gilolo ;  yendo  la  nuestra  rota  doblan- 
do el  dicho  cabo,  haciendo  el  camino  al  sudueste,  nos  salieron 
detras  desta  dicha  isleta  dos  caravelas  y  una  fusta  de  los  por- 
tugueses ,  y  muchos  paraoles  de  indios  para  nos  tomar ,  mas 
llevábamos  el  viento  muy  bueno ,  y  ellos  no  tenian  mucha 
gana  de  pelear  con  nosotros ,  cuando  nos  vieron  la  nao 
que  era  grande ;  y  ansí  los  dejamos  por  la  popa ,  y  les  perdi- 
mos luego  de  vista.  Esta  dicha  isla  de  Gilolo  se  corre  por  la 
parte  del  oeste,  nordeste  sudueste  basta  un  pueblo  que  se  dice 
Gamoconera,  hay  28  leguas  y  deste  cabo  de  Gamoconera  se 
corre  norte  sur  cuarta  de  nordeste  sudueste:  este  cabo  estién- 
dese junto  del  pueblo  deGilolo  hasta  quince  leguas:  se  corre 
al  sudueste.  Esta  isla  de  Gilolo  es  muy  grande ,  y  en  toda  ella 
no  hay  mas  de  un  Rey ,  y  dícese  el  Rey  de  Gilolo  ,  porque 
el  pueblo  donde  el  vive,  se  llama  asi :  hay  otros  muchos  pue- 
blos en  la  dicha  isla ,  mas  son  sugetos  á  la  isla  de  Terrenate  y 
de  Tidori. 

Domingo  30  del  dicho  mes  estovímos  en  pasar  esta  dicha 
costa  de  Gilolo. 

Lunes  31  dias  del  dicho  mes  de  Diciembre  amanecimos  á 
vista  de  la  isla  de  Terrenate  y  de  Tidori ,  que  son  las  islas  que 
están  mas  al  norte:  este  dicho  dia  á  la  noche  sorgimos  en  la 
isla  de  Tidori  por  la  parte  del  nordeste. 

Martes  primero  dia  del  mes  de  Enero  del  año  de  mil  é  qui-       iSay» 
nientos  é  veinte  é  siete  años ,  por  la  mañana  nos  levantamos  de      Enera, 
donde  estábamos  surtos  por   la  parte  del  nordeste  desta  dicha  ■"'■'■    '■ 
isla ,  para  ir  al  pueblo  principal  de  la  dicha  isla  de  Tidori  que 
está  por  la  parte  del  les  sudueste ,  y  ansí  surgimos  en  este  di- 


2S6  VI AGES   AL   MALUCO. 

cho  pueblo  á  las  lo  horas  del  dia,  y  vino  el  Rey  y  el  Gober- 
nador y  sus  caballeros  ,  y  ovieron  mucho  placer  con  nosotros, 
y  nos  contaron  sus  fortunas,  y  da  la  destrucción  que  los  por- 
tugueses habían  hecho ,  porque  hablan  estado  en  servicio  del 
Kmperador,  y  nosotros  vimos  la  destrucción  y  quemadura  de 
tierra,  y  luego  en  la  hora  hecimos  en  tierra  un  reparo  de  pie- 
dra, y  tierra,  y  madera  para  poner  alguna  artillería  para  nos 
defender,  que  nos  decian  que  habían  de  venir  á  combatirnos: 
ansi  nos  hecimos  fuertes  en  la  tierra  y  en  la  nao  lo  mejor  que 
pudimos. 

Viernes  á  i8  días  del  dicho  mes  de  Enero  antes  que  ama- 
nesclese  con  tres  horas,  nos  vinieron  á  combatir  los  portugue- 
ses con  una  fusta  y  un  batel,  y  un  sampan  con  mucha  arti- 
llería y  muchos  paraoles  con  gente  de  la  tierra,  y  nos  tiraron 
muchos  tiros  de  artillería,  y  nos  mataron  un  hombre.  Duró  el 
combate  hasta  otro  dia  sábado  á  meiiodía,  é  ansimesmo  le 
tiramos  nosotros  á  ellos  muchos  tiros,  y  con  tanto  se  fueron 
para  su  isla  á  donde  tenían  su  fortaleza. 

Las  islas  que  tiene  la  especería  del  clavo  son  estas,  Terre- 
uate,  Tidori,  Motil,  Maquían,  Bachan:  estas  son  las  princi- 
pales. 

Terrenate  es  alta  y  toda  poblada  al  rededor,  y  el  pueblo 
principal  que  se  dice  Terrenate,  está  por  la  parte  del  sudueste: 
esta  isla  es  alta,  que  está  mas  al  norte  de  todas,  y  los  árboles 
de  clavo  están  arriba  en  mitad  de  la  montaña,  cógese  cada  año 
mili  bahares  de  clavo  que  son  4®  quíntales ;  esto  se  entiende 
como  en  Castilla ,  cuando  hay  buena  vendeja  del  vino:  esta 
isla  de  Terrenate  tiene  otra  isla  pequeña  al  nornordeste,  lláma- 
se Iri ,  es  poblada;  tiene  esta  isla  de  Terrenate  9  leguas. 

La  isla  de  Tidori  es  alta  mas  que  la  de  Terrenate  ,  y  mas 
aguda  para  arriba,  tiene  una  falda  al  nornordeste,  es  poblada 
toda  alderredor,  y  el  pueblo  principal  que  se  llama  Tidori 
está  por  la  parte  del  leste:  córrese  con  la  isla  de  Lómate  nor- 
te sur  cuarta  de  nordeste  sudueste,  una  legua  escasa:  los  árbo- 
les del  clavo  son  arriba  en  medio  de  la  montaña:  cógese  en 
esta  isla  de  Tidori  novecientos  bailares  de  clavo ,  que  son  tres 
mil  c  seiscientos  quintales,  y  es  mejor  que  lo  de  Terrenate: 
Tiene  de  rodeo  nueve  leguas.  Esta  isla  tiene  otra  pequeña  al 
sudueste  que  se  dice  Meytara ,  hay  un  cuarto  de  legua  desta 
isla  allá.  Tiene  otra  isla  esta  isla  de  Tidori  al  susudueste  que 
se  dice  Mare;  hay  una  legua  de  la  una  á  la  otra:  tiene  4  le- 
guas de  rodeo:  hay  algún  poco  de  clavo,  y  es  bravo  y  agora 
le  empieza  á  hacer  bueno ,  y  está  esta  dicha  isla  de  Tidori  en 
dos  tercios  de  grado  de  la  banda  del  norte. 

La  isla  de  Motil  no  es  tan  grande  como  esta  de  Tidori ,  ni 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  287 

tan  alta,  anslmismo  se  cria  el  clavo  en  lo  alto  como  en  esta 
otras:  cógese  en  ella  ochocientos  bailares  de  clavo,  que  sons 
tres  mil  y  doscientos  quintales:  córrese  con  esta  isla  de  Tidori 
norte  sur,  hay  tres  leguas. 

La  isla  de  Maquian  es  algo  mayor  que  la  de  Motil  y  cóge- 
se en  ella  ochocientos  bailares  de  clavo,  que  es  muy  bueno: 
córrese  con  esta  isla  de  Motil  norte  sur :  hay  una  legua  desta 
isla  de  Maquian:  al  sueste  de  Maquian  hay  una  isla  que  se 
corre  al  sueste :  llámase  Cayoan. 

La  isla  de  Bachan  está  mas  al  sur  de  todas  estas  islas  ya 
dichas,  mas  de  8  leguas,  y  es  mayor  que  ninguna  de  las  di- 
chas: cógese  en  ella  quinientos  bailares  de  clavo,  que  son  dos 
mil  quintales:  no  es  tan  bueno  como  el  de  estotras  islas,  y 
caúsalo  que  está  apartada  de  la  línea  mas  que  las  otras. 

En  el  pueblo  de  Gilolo  ques  la  misma  isla  que  dijimos  an- 
tes que  ninguna  destas  dichas  islas ,  hay  clavo ,  aunque  poca 
cantidad ,  y  es  bravo ,  y  agora  lo  hacen  como  en  Castilla  se 
usa  de  enjerir  los  árboles  para  mejorarlos  de  la  manera  que  qui- 
sieren :  ansi  alimpian  también  los  árboles,  aunque  no  los  enjie- 
ran.  Este  dicho  pueblo  de  Gilolo  está  al  nordeste  desta  dicha 
isla  de  Tidori ,  hay  8  leguas;  la  isla  es  grande  como  antes  di- 
jimos ,  son  sugetos ,  y  al  travieso  por  el  leste  á  todas  estas  islas 
de  Maluco ,  y  todos  los  pueblos  de  esta  dicha  isla  de  Gilolo  co- 
mo antes  dijimos,  son  sugetos  á  estas  islas  de  Maluco,  ecepto 
aquel  Rey  que  íe  dice  Gilolo;  é  ansi  van  los  destas  islas  cada 
uno  á  sus  pueblos:  pasan  con  los  paraoles,  y  traen  madera  y 
pan ,  y  todo  lo  que  han  necesidad  :  hay  muchos  cafres  y  mu- 
chos puercos  en  ella. 

Todas  estas  islas  de  Maluco  y  sus  comarcas  son  tan  mon- 
tañosas que  nenguna  conociencia  puede  hombre  tener  en  ellas, 
sino  es  por  la  altura ,  y  por  la  buena  derrota  que  trujiere  el 
que  viniere  en  busca  dellas;  ansimismo,  son  muy  fondables 
que  á  tiro  de  piedra  de  la  tierra  hay  40  ó  50  brazas,  y  luego 
poco  avante  no  hay  fondo. 

Y  después  de  pasado  todo  esto  que  arriba  he  escrito,  yo 
Martin  de  Uriarte,  piloto  rodié  la  dicha  isla  de  Gilolo  toda  ai 
derredor ,  y  hallé  que  se  corrió  la  dicha  isla  por  la  parte  del 
este,  empezando  dende  aquellas  20  leguas  de  Zamafo  que  an- 
tes dijimos  se  vuelve  la  costa  de  la  dicha  isla  al  sur,  y  llámase 
este  cabo  primero  de  Vichóle,  porque  se  llama  asi  un  lugar  de 
la  dicha  isla,  y  como  digo,  deste  cabo  vuelve  la  costa  al  sur 
hasta  211  leguas,  y  entre  estos  cabos  hay  ensenada  que  entra  i> 
leguas  dentro  en  tierra ,  y  entre  esta  ensenada  hay  5  ó  6  is- 
letas:  hay  surgidores  mirando  muy  bien  con  el  batel  y  las 
sondando :  y  llámase  este  cabo  del  sur  el  cabo  de  Cuma ,  por 


¿88  VIAGES    AL  MALUCO. 

causa  de  un  lagar  que  está  en  el  cabo  que  ansí  se  llama.  El 
cabo  es  agudo,  y  tiene  una  isleta  pequeña  media  legua  al  sues- 
te, y  deste  dicho  cabo  vuelve  la  costa  al  oes  norueste,  hasta 
treinta  leguas ,  y  dende  alli  vuelve  al  cerculo  de  costa  al  sur 
cuarta  del  sueste  3  5  leguas ;  y  en  esta  costa  hay  dos  islas  pe- 
queñas ;  y  en  este  cabo  del  sueste  hay  una  isleta  pequeña  obra 
de  una  legua  al  susueste:  ansimismo  al  susueste  del  cabo  en  15 
leguas  y  en  20  son  las  islas  de  las  Papuas  en  que  son  mas  de  8 
islas  chicas  y  grandes :  y  deste  dicho  cabo  vuelve  la  costa  al 
oeste  cuarta  del  norueste,  haciendo  algunas  ensenadas  pequeñas 
para  el  norte,  y  en  esta  derrota  cuatro  leguas  al  sur  hay  dos 
Islas  pequeñas ,  que  se  llama  la  una  Graos ,  y  la  otra  Tomado- 
ra; y  ansimismo  al  oeste  destas  dos  islas  corriendo  á  la  misma 
derrota,  está  la  isla  de  la  Bucha,  ques  grande,  tiene  15  leguas 
de  leste  oeste :  al  sudueste  desta  isla  de  la  Bucha  obra  de  una 
legua  está  la  isla  de  Bachan:  al  sudueste  desta  isla  de  la  Bucha 
«stán  dos  islas  grandes,  en  que  se  llama  la  una  Maraza,  y  la. 
otra  Tapatapa ,  está  al  oes  sudueste  de  Maraza  obra  de  una  le- 
gua poco  ma.s;  y  como  antes  dijimos,  la  dicha  isla  de  Gilo- 
lo  del  sueste  se  corre  al  oeste  cuarta  del  norueste  en  25  leguas 
hasta  la  vista  de  las  islas  de  Maluco ,  y  dende  alli  vuelve  al 
nornorueste  hasta  la  punta  del  pueblo  de  Gilolo  que  hay  2^ 
leguas:  en  esta  derrota  están  las  islas  de  Maluco. 

Jueves  diez  é  siete  días  del  mes  de  Enero  del  año  de  mil  é 
quinientos  é  veinte  c  siete  años,  á  media  noche  vinieron  una 
nista  y  un  batel ,  é  otros  muchos  paraoles  con  ellos  ,  é  venian 
dentro  muchos  portugueses,  é  venian  muy  quedos  para  llegar- 
se junto  con  la  nao  y  echarla  á  fondo  con  la  mucha  artillería 
que  traian,  é  fueron  sentidos  é  vistos  de  la  nao,  por  la  buena 
guardia  que  había  en  ella,  y  les  tiraron  un  tiro  desde  una  pun- 
ta que  estaba  junto  de  la  nao,  el  cual  dicho  tiro  estaba  alli 
puesto  para  defensión  de  la  nao,  é  con  él  estaban  seis  ó  siete 
hombres  de  los  nuestros :  é  los  portugueses  tiraron  otro  tiro 
grueso  á  la  nao  é  no  le  dio,  é  después  tiraron  otro  que  dio  en 
el  costado  de  la  dicha  nao  por  la  parte  de  estibor :  hicieron  un 
gran  agujero  ,  é  tras  aquel  tiraron  otro  tiro  é  dieron  junto 
donde  el  primero  hablan  dado  é  matónos  un  hombre  que  era 
grumete,  que  se  llamaba  Jorge  de  Atan,  é  nos  hirieron  otros 
tres  hombres;  é  nosotros  les  tiramos  con  nuestra  artillería  ,  y 
no  les  dieron  dentro  mas  de  con  dos  medias,  de  que  mataron 
un  hombre  y  hirieron  dos,  y  con  esto  se  fueron  detras  de  una 
punta  para  remediar  el  daño  que  tenia  la  fusta ,  y  para  enter- 
rar los  muertos  y  curar  los  heridos,  cuanto  se  retrajieron  lue- 
go detras  de  una  punta  que  estaba  cerca  de  la  dicha  nao. 

Luego  otro  dia  viernes  á  18  días  del  dicho  mes  en  amanes- 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  289 

ciendo,  vinieron  ios  dichos  portugueses  desviados  de  donde  es- 
taba la  nao,  é  comenzaron  de  tirar  mucha  artillería,  y  esto- 
vieron  en  esto  hasta  hora  de  comer,  c  dieron  con  dos  tiros  grue- 
sos á  la  nao,  mas  no  hecieron  daño  nenguno  á  la  gente,  6  no- 
sotros nos  defendiamos  lo  mejor  que  podiamos ,  conforme  á  la 
demanda  que  pedian;  no  sabemos  el  daño  que  les  hezimos, 
mas  de  cuanto  se  fueron  detras  de  la  dicha  punta  donde  el  día 
antes  se  hablan  ido ,  y  estovieron  alli  hasta  la  tarde. 

Este  dia  en  la  tarde,  sabiendo  nosotros  que  los  portugueses 
estaban  tras  aquella  punta,  fueron  quince  hombres  de  los  nues- 
tros escopeteros  é  ballesteros ,  con  mucha  gente  de  la  isla ,  é 
dieron  sobre  los  portugueses  que  estaban  comiendo,  de  sobre 
salto ,  y  estaba  una  barranca  en  medio  de  los  nuestros  y  dellos, 
que  de  otra  manera  les  hicieran  mucho  daño,  é  con  todo  esto 
hirieron  á  tres  ó  á  cuatro  en  tierra,  ó  mataron  dos,  é  dos  ca- 
balleros de  los  de  Terrenate ,  6  ansi  se  volvieron  los  nuestros 
sin  ningún  daño,  aunque  los  portugueses  les  tiraron  muchos 
tiros  de  las  fustas ;  mas  plugo  á  nuestro  Señor  Dios  que  no  les 
acertó  ninguno. 

Este  dia ,  antes  que  se  pusiese  el  sol ,  volvieron  los  dichos 
portugueses ,  é  traian  en  la  fusta  una  bandera  por  proa  á  ras 
del  agua,  y  decía:  d  sangre  y  d  fuego  y  é  ansi  tiraron  muchos 
tiros,  é  no  nos  hicieron  mal  ninguno,  é  nosotros  ansimesmo 
les  tiramos  ciertos  tiros:  si  los  otros  los  han  rescibido  no  lo  sa- 
bemos ,  y  con  tanto  se  retrajeron  donde  primero. 

Sábado  19  dias  del  dicho  mes  de  Enero,  en  amanesciendo 
tornaron  los  dichos  portugueses  é  tiraron  muchos  tiros  de  ar- 
tillería é  nos  dieron  tres  en  la  nao,  y  estovieronse  en  esto  has- 
ta hora  de  medio  dia,  y  en  esto  tiraron  otro  tiro  grueso,  y 
reventóles  el  tiro,  y  ansi  luego  se  fueron  á  Terrenate,  habién- 
donos hecho  este  dia  mucho  daño  á  la  nao,  é  no  volvieron 
mas  con  la  fusta  é  batel ,  pensando  que  dejaban  la  nao  en  tal 
estado  que  no  podia  navegar :  nuestra  artillería  jugó  la  mayor 
parte  della,  donde  se  gastaron  mas  de  doce  quintales  de  pólvo- 
ra ,  y  como  estaba  mal  asentada ,  no  les  podia  coger  ningún 
tiro. 

Este  dia  en  la  tarde  vinieron  cinco  paraoles  de  Gilolo  des- 
pués de  idos  los  portugueses,  y  vinieron  en  ellos  dos  hom- 
bres de  los  nuestros ,  é  traian  ciertas  cosas  de  comer  para  la 
gente,  é  otro  dia  siguiente,  que  fueron  veinte  del  dicho  mes  <le 
Enero,  estando  estos  paraoles  juntos  de  nuestra  nao,  vimos  sa- 
lir dos  paraoles  de  la  isla  de  Motil  que  está  tres  leguas  desta 
dicha  isla  de  Tidori ,  é  cada  paraol  tomo  dos  ó  tres  hombres 
de  los  nuestros  escopeteros,  é  fueron  por  tomar  los  otros  dos  pa- 
raoles que  habían  visto,  é  queriendo  anochecer  llegaron  cerca  del 
TOMO  V.  00 


290  VIAGES    AL   MALUCO. 

uno  dellos  que  venia  cargado  de  clavo,  y  comienzan  los  nuestros 
de  tirarles:  dentro  del  dicho  paraol  venian  veinte  é  tres  hom- 
bres y  un  portugués,  esclavos;  el  dicho  portugués  alzó  las 
manos  á  nosotros  pidiendo  misericordia,  y  en  esto  los  indios 
de  Gilolo  se  echaron  á  la  mar  con  sus  alfanjes  para  entrar 
dentro  del  dicho  paraol:  é  como  el  portugués  vio  que  los  in- 
dios eran  dentro  con  él,  echóse  á  la  mar  pensando  de  irse  pa- 
ra los  nuestros  que  estaban  en  los  paraoles,  é  llamábanle;  mas 
él  venia  muy  armado  é  fuese  á  fondo ,  de  lo  cual  á  los  nues- 
tros no  les  plugo  por  no  poder  salvar  aquel  cristiano,  pues 
los  de  Gilolo  después  de  entrados  dentro,  mataron  veinte  é  uno 
de  los  del  paraol :  uno  destos  esclavos  que  venian  en  el  dicho 
paraol,  era  cristiano  criado  del  capitán  de  Terrenate,  é  viendo 
que  los  mataban  á  todos,  echó  mano  á  un  puñal  que  traia  é 
mató  seis  hombres  de  Gilolo  antes  que  le  matasen  ni  prendie- 
sen :  é  ansi  se  tomó  este  paraol  cargado  de  clavo ,  que  traería 
hasta  ciento  é  veinte  quintales  ,  é  tomaron  mas  un  verso,  y 
otro  tiro  chico :  los  nuestros  defendieron  á  los  de  Gilolo  que 
no  matasen  X  dos  hombres  de  los  del  paraol,  é  con  harta  pe- 
na é  cuchilladas:  el  otro  paraol  se  les  fué  á  la  vela,  é  ansi  vi- 
nieron á  la  nao,  seyendo  noche,  muy  alegres,  con  veinte  é  una 
cabezas  puestas  en  los  palos ,  é  pidieron  luego  licencia  para 
irse  y  darlas  á  su  Rey,  y  que  cierto  V.  M.  puede  bien  creer 
que  las  aprcscíó  mas  que  si  le  llevaran  mil  quintales  de  clavo: 
el  capitán  escribió  al  Rey  de  Gilolo  ofresciendóscle  mucho,  y 
envióle  los  dos  tiros  que  habia  tomado  en  el  paraol,  y  cierta» 
varas  de  paño ,  y  ansi  se  fueron  estos  dichos  paraoles. 

Nosotros  nos  dimos  prisa  á  sacar  todo  lo  que  tenia  la  di- 
cha nao,  porque  se  nos  iba  á  fondo,  ansi  pasando  mucho  tra- 
bajo por  la  artillería  que  se  habia  tirado  della,  como  por  el 
daño  que  los  portugueses  le  habían  hecho.  El  capitán  Martin 
Iñiguez  quería  adobar  la  nao,  si  fuera  posible,  para  enviar  á 
España ,  á  hacer  saber  á  V.  M.  lo  que  acá  pasaba ,  é  para  esto 
llamó  á  todos  los  marineros  é  calafates,  y  carpinteros  é  los  que 
algo  sabían  de  aquello  ,  é  les  tomó  juramento  en  unos  Santos 
Evangelios  que  cada  uno  dijiese  su  parecer,  si  la  nao  se  podría 
adobar  de  manera  que  pudiese  ir  á  España  ,  y  que  sobre  esto 
cada  uno  dijese  su  parecer:  todos  juraron  que  la  nao  en  estas 
partes  con  el  aparejo  que  tenía  que  no  se  podía  adobar  ,  ni' es- 
taba para  navegar  mas;  que  antes  se  maravillaban  como  no» 
habia  traído  hasta  aquí,  porque  tenía  quebrados  los  genoles  y 
corbatones  de  las  culadas  que  habia  dado  en  el  estrecho;  vien- 
do esto  el  capitán,  tomando  esto  por  testimonio  y  parescer 
de  todos,  é  también  porque  la  gente  rescebía  grande  trabajo 
con  dar  de  la  bomba,  dieron  con  ella  en  seco  junto  de  la  for- 
taleza. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  api 

Hecho  esto,  nosotros  queriendo  hacer  saber  á  V.  M.,  é  no 
teniendo  refrigerio  ninguno,  y  no  nos  liando  mucho  en  estos 
ndios,  pusimos  luego  por  obra  de  hacer  un  navio  para  enviar 
á  V.  M. ,  y  hacerle  saber  lo  que  acá  pasaba,  y  para  esto  te- 
níamos el  aparejo  tan  malo,  que  muchos  dias  no  podíamos  ha- 
cer sino  muy  poca  obra :  en  este  tiempo  tratábamos  paces  con 
los  portugueses,  por  manera  que  andaban  tratos  de  una  parte 
á  otra,  é  venían  á  nosotros  con  este  concierto  de  paces.  Como 
digo,  andando  en  este  concierto,  vino  otro  capitán  de  los  por- 
tugueses de  Malaca  con  dos  navios ;  el  capitán  ha  por  nombre 
D.  Jorge  de  Meneses.  Como  tomó  posesión  de  la  fortaleza  de 
Terrenate,  luego  dende  á  pocos  dias  envió  sobre  seguro  un  al- 
guacil y  un  Escribano  y  el  Alcayde  de  la  fortaleza  á  nos  ha- 
cer un  requirimlento,  que  nos  fuésemos  de  las  tierras  del  Rey 
de  Portugal ,  ó  que  nos  fuésemos  á  su  fortaleza ,  c  si  nos  que- 
ríamos ir,  que  nos  daria  pasaje.  Fuele  respondido  que  si  nos 
daba  la  fortaleza,  que  nos  iríamos  á  ella ,  pero  que  de  otra  ma- 
nera ,  que  estábamos  en  las  tierras  de  V.  M. ,  y  en  su  servicio, 
y  por  él  habíamos  de  morir.  Asimismo  el  capitán  Martin  Iñi- 
guez  requirió  al  capitán  D.  Jorge,  que  diese  y  entregase  á  D. 
García  Enriquez ,  capitán  que  primero  había  seydo ,  por  cuan- 
to había  echado  á  fondo  una  nao  de  V.  M. :  c  de  una  parte  é 
de  otra  pasaron  muchas  cosas. 

A  II  dias  del  mes  de  Julio  del  año  de  mil  quinientos  é 
veinte  y  siete  años  ,  murió  el  capitán  Martin  Iñíguez  de  Car- 
quizano:  aquí  ha  de  entrar  la  elección  del  capitán  Torres. 

Pues  aunque  las  paces  no  teníamos  asentadas,  los  portugueses 
no  dejaban  de  venir  á  contratar  con  nosotros,  ni  nosotros  con 
ellos;  en  este  conmedío  D.  Jorge,  capitán  de  los  portugueses, 
envió  un  hombre  de  los  suyos  á  manera  de  fugitivo,  el  cual  era 
castellano  natural,  é  nosotros  lo  recogimos  c  hicimos  el  mejor 
tratamiento  que  podímos :  dende  á  quince  dias  que  era  venido 
vinieron  otros  portugueses,  los  cuales  traían  ciertos  materíak» 
de  fuego  para  quemarnos  el  navio,  é  los  dieron  á  aquel  fugiti- 
vo, y  que  en  anocheciendo  que  los  echase  dentro  en  el  navio, 
y  que  hecho  que  lo  ovíese,  ellos  le  estarían  esperando  tras  una 
punta  á  la  mar,  y  que  le  enviarían  luego  una  canoa,  lo  cual 
luego  efectuó  desta  manera  susodicha ;  é  quiso  Dios  que!  fuego 
se  dio,  é  como  el  navio  no  estaba  breado,  no  se  quemó  cosa 
que  dañase,  pero  la  voluntad  dellos  ya  la  conocimos.  De  allí 
adelante  nonos  fiamos  nada  en  ellos:  tovimos  mucha  mas  guer- 
ra con  ellos,  porque  vivíamos  muy  mas  seguros  que  con  la 
paz,  porque  fue  despertarnos  de  allí  adelante  para  vivir  sobre 
el  aviso,  y  ansí  se  puso  en  salvo  el  dicho  hombre  después  de 
hecho;  llamábase  Francisco  Pérez,  y  dijo  ser  natural  de  Ecija. 


292  VI AGES   AL   MALUCO. 

Dende  á  pocos  dias  vino  en  Terrenate  una  gran  discordia 
entre  los  portugueses,  de  k  cual  á  nosotros  nos  pesó,  que  fue 
que  Don  García  que  primero  había  sido  el  capitán,  se  levantó 
con  la  fortaleza  é  prendió  á  D.  Jorge,  é  lo  tuvo  en  hierros,  y 
comenzó  á  protestar  contra  él  diciendo,  quel  Rey  no  le  man- 
daba que  nos  hiciese  guerra ,  é  que  no  solamente  no  obedecía 
el  mandado  de  su  Rey  en  hacérnosla,  mas  que  con  traición 
nos  mandaba  quemar  un  navio  que  con  trabajo  tanto  había- 
mos hecho  para  enviar  á  V.  M.  á  hacer  saber  de  nosotros:  mu- 
chas cosas  decía  demás  destas;  pero  la  verdad  prendió,  porque 
antes  el  dicho  D.  Jorge  había  prendido  al  dicho  D.  García,  y 
echado  en  los  mismos  hierros,  y  anduvo  por  matarlo. 

Luego  los  de  la  parte  del  capitán  D.  Jorge  se  amotinaron 
y  se  fueron  á  la  montaña,  é  me  enviaron  un  hombre  á  pedir- 
me seguro  para  que  los  acogiese  y  amparase,  y  en  todo  el 
tiempo  que  su  capitán  estuviese  preso,  serviría  á  V.  M.,  é  que 
haría  la  guerra  á  nuestros  enemigos,  ó  hasta  que  venga  otro 
capitán  del  Rey  de  Portugal  :  é  yo  viendo  que  era  servicio  de 
Dios  é  de  V.  M. ,  é  honra  de  todos  nosotros ,  acordé  de  lo  ha- 
cer con  ciertas  condiciones  que  le  demandé  al  mensagero,  que 
era  el  Alcayde  de  la  fortaleza  de  Terrenate ,  las  cuales  condi- 
ciones no  quiso  acetar  hasta  las  comunicar  con  sus  compañe- 
ros; y  con  esto  se  tornó  á  sus  compañeros,  y  luego  otro  día 
tornó  con  lo  que  habian  acordado.  Las  condiciones  que  yo  le 
pedia  eran,  que  me  entregasen  las  armas  é  las  haciendas  é 
ciertos  hijos  de  algunos  principales,  y  que  jurasen  de  nunca 
jamas  nos  hacer  guerra ,  ni  deservicio  á  V.  M.  en  todo  el 
tiempo  que  estuviesen  en  Maluco.  En  tanto  que  yo  despacha- 
ba el  mensagero,  ya  D.  Jorge  y  D.  García  habian  venido  á 
partido,  por  manera  que  fué  tal,  que  en  cabo  de  treinta  dias 
soltaron  á  D.  Jorge,  é  D.  García  se  fue  á  un  puerto  que  está 
tres  leguas  de  la  fortaleza ,  teniendo  en  su  poder  el  artillería  é 
munición  é  navios  é  fustas  con  todo  lo  que  quiso.  A  29  de 
Diciembre  de  27  años,  andando  ellos  en  estas  revueltas,  se  vino 
á  mi  el  Rey  de  la  isla  Maquían ,  una  de  las  cinco  islas  de  la 
Especería,  que  estaba  por  los  portugueses,  diciendo  quel  y  la 
mayor  parte  de  la  isla  se  querían  dar  y  ser  vasallos  de  V.  M., 
y  para  firmeza  della  dio  una  juanga  que  es  mejor  que  ningún 
paraol ,  el  cual  se  dio  al  Rey  de  aquí ,  y  me  pidió  que  le  diese 
seis  hombres  castellanos  para  defenderle  y  amparar  la  tierra 
en  nombre  de  V.  M. ;  los  cuales  le  di ,  y  con  ellos  un  arcabuz 
para  defenderse  ;  y  de  allí  á  10  ó  12  dias  questo  fue,  fueron  á 
la  dicha  isla  de  Maquían  D.  García  Henriquez  con  una  cara- 
bela é  una  fusta  é  un  batel,  en  que  llevaba  sesenta  portugue- 
ses, y  mas   de  veinte   paraoles  de  los  de  Terrenate,  é  ansi  fué 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  Ip^ 

á  combatir  el  pueblo  que  los  nuestros  tenían.  El  coml-ate  turo 
dos  dias  con  sus  noches,  en  fin  de  los  cuales  tomaron  el  lugar, 
y  mataron  á  un  hombre  que  se  llamaba  Martin  Somorrostro, 
y  prendieron  á  otro  que  se  llamaba  Pablo  Marinero,  al  cual  le 
tuvieron  preso  siete  meses,  y  á  la  fin  se  huyó  una  noche,  y 
de  presente  está  aqui;  y  los  otros  se  salvaron  con  mucho  pe- 
ligro. Mataron  mucha  gente  en  este  lugar  de  Maquian ,  é  ro- 
baron cuanta  hacienda  hallaron:  ansimismo  al  tiempo  que  los 
portugueses  venian  para  este  lugar,  nuestros  castellanos  bien 
sintieron  la  intención  con  que  venian,  y  pusieron  fuego  á  qui- 
nientos quintales  de  clavo  que  eran  de  los  dichos  portugueses, 
que  no  se  salvó  ninguna  cosa  dellos. 

Aconteció  en  este  lugar  que  un  indio  Javo  como  vio  toma- 
do el  lugar ,  va  á  su  casa  y  mató  á  su  muger  y  tres  hijos  que 
no  tenia  mas ,  y  volvióse  á  donde  estaban  los  portugueses  ,  y 
abrazóse  con  uno,  el  primero  que  topó,  é  con  una  daga  que 
llevaba  lo  mató ,  y  alli  acabó  también  sus  dias,  porque  lo  ma- 
tarom 

Viernes  24  del  dicho  mes  de  Enero  de  28  años,  yendo  los 
nuestros  á  tomar  ciertos  lugares  que  estaban  por  Terrenate, 
toparon  un  paraol  grande  que  iba  á  Maquian,  el  cual  paraol 
como  vio  á  los  nuestros,  dio  á  huir  la  vuelta  de  Motil  ques  una 
isla  questá  por  los  portugueses,  y  dentro  iban  dos  ó  tres  por- 
tugueses, y  llevaban  un  verso,  y  como  vieron  que  los  nues- 
tros se  acercaban  mas  cerca  que  ellos  querían,  encallaron  el 
paraol  en  tierra,  y  pusieron  el  verso  en  un  baluarte  que  esta- 
ba hecho,  é  de  alli  se  defendían  muy  bien;  mas  al  fin  los  nues- 
tros y  los  indios  tomaron  el  paraol  y  el  verso,  y  asi  sin  ir 
mas  adelante  se  volvieron ,  é  los  portugueses  é  gente  de  aquel 
lugar  huyeron  á  la  montaña:  este  paraol  se  dio  también  al  Rey 
de  Tidori. 

A  10  de  Marzo  de  28  envió  otra  vez  hasta  30  hombres  á 
Maquian,  á  tomar  un  lugar  grande  que  estaba  por  Terrenate 
que  se  llamaba  Guaza,  é  defendióse  tan  bien,  que  fué  menester 
bien  la  gente  que  iba  nuestra:  y  después  quel  lugar  fue  toma- 
do, la  gente  del  se  dio  con  que  no  les  hiciesen  mas  mal,  y  cjue 
desta  manera  estaría  en  servicio  de  V.  M. ,  lo  cual  han  hecho 
hasta  hoy,  y  dieron  cierta  cantidad  de  hacienda. 

Después  de  pasado  todo  esto,  á  cabo  de  quince  dias  se  fue 
D.  García  para  Malaca ,  llevó  todos  los  navios  cargados  de 
clavo  suyo,  y  de  los  quel  llevaba  ,  que  Ilevaria  veinte  é  tres 
mil  quintales;  dejó  á  D.  Jorge  una  galera  que  se  dice  galera 
real  y  una  fusta  y  un  batel  y  hasta  sesenta  ó  ochenta  hom- 
bres con  buena  artillería,  é  muchos  é  buenos  indios,  c  con 
el  mejor  capitán  que  hay  en  todo  Maluco,  ques  el  Goberna- 


294  VIAGES    AL    MALUCO. 

dor  de  Terrenate,  hermano  del  mesmo  Rey  de  Terrenate,  llá- 
mase Quichil  de  Roes ;  con  este  los  portugueses  hacen  mas 
guerra  que  con  sus  personas. 

Dende  á  pocos  dias,  que  fueron  á  20  días  del  mes  de  Marzo 
del  año  de  quinientos  é  veinte  c  ocho  años,  el  Rey  de  Gilolo 
envió  á  pedir  que  le  enviase  algún  socorro  de  los  nuestros  pa- 
ra tomar  un  lugar  de  Terrenate  que  se  llama  Tuluabe,  porque 
le  hacia  mucho  daño  en  su  tierra;  é  yo  viendo  que  aquel  era 
servidor  de  V.  M.  c  amigo  de  todos  nosotros  ,  que  era  razón 
de  favorecelle  y  socorrelle,  acordé  de  ir  y  llamar  al  Goberna- 
dor de  aqui  de  Tidori  ques  hermano  del  mismo  Rey,  é  le  di- 
je, que  armase  los  paraoles,  porque  queria  enviar  treinta  hom- 
bres en  socorro  del  Rey  de  Gilolo  ,  porque  era  vasallo  de 
V.  M. ;  lo  cual  luego  puso  por  obra  é  armó  diez  paraoles,  con 
los  cuales  le  embié  los  treinta  hombres  escopeteros  é  balleste- 
ros, 6  seis  versos,  é  dos  arcabuces:  é  gente  de  Tidori  iban 
hasta  ochocientos  hombres  bien  adrezados:  iba  por  capitán  de 
los  paraoles  Quichil  Rade  Gobernador  de  Tidori ,  é  fueron  de- 
rechamente á  Gilolo:  el  Rey  salió  á  recebillos  en  una  canoa, 
de  que  supo  que  iban,  y  estando  alli  aquel  dia  hasta  la  tarde, 
5upo  como  en  aquel  lugar  donde  los  nuestros  querían  ir  á 
combatir,  questaba  Quichill  de  Roes,  Gobernador  de  Terrena- 
te ron  trece  paraoles,  é  luego  aquella  tarde  fueron  allá,  é  jun- 
to con  los  nuestros  imbió  el  Rey  de  Gilolo  cinco  paraoles  de 
Gilolo  ,  porque  toda  la  mas  gente  estaba  sobre  el  cerco  del  lu- 
gar: é.haviéndose  partido  los  paraoles  de  Gilolo  é  Tidori,  sien- 
do ya  noche,  los  devisaron  á  los  enemigos  que  estaban  cerca 
del  lugar  que  los  nuestros  querían  tomar;  y  estando  en  esto, 
venia  un  paraol  de  Terrenate  derechamente  á  los  nuestros, 
pensando  que  eran  de  los  de  Terrenate,  é  como  luego  junto  re- 
conosció  que  eran  paraoles  de  Tidori,  dio  á  huir,  é  los  nues- 
tros tras  él ,  de  manera  que  le  siguieron  mas  de  cuatro  horas 
déla  noche,  é  todavía  se  les  fue:  aquella  noche  los  nuestros 
volvieron  á  Gilolo,  y  en  siendo  otro  dia  de  mañana,  partieron 
para  donde  estaban  los  contrarios,  é  cuando  fueron  juntos  con 
ellos,  serian  pasadas  tres  horas  del  dia ,  y  entonces  comenzaron 
los  nuestros  á  ir  á  ellos,  y  ellos  venir  contra  los  nuestros,  en 
que  habia  mucha  artillería  de  una  parte  y  de  otra,  é  muchos 
escopeteros,  é  por  cierto  era  de  ver  á  quien  los  miraba '•  an- 
daban los  unos  en  pos  de  los  otros  tan  revueltos  que  páresela 
juego  de  cañas,  cuando  andan  sin  concierto;  pues  de  ambas 
partes  habla  muchos  tiros  con  que  se  mataban,  é  mucha  gen- 
re,  asi  de  versos,  como  de  escopetas;  é  tiraban  los  indios  tan- 
tos calabayos  que  páresela  que  caia  granizo  del  cielo,  y  an- 
dando  ansi,  los  enemigos  quisieron  huir  dos  veces ,  mas  echa- 


DOCUMENTOS   DE   LO  AIS  A.  29  ^ 

ron  cuenta  entre  si  que  en  el  alcance  los  matarían,  é  sino  podían 
escapar  ninguno  dellos  ó  retraerse  con  sus  paraoles  al  lugar 
donde  primero  estaban  surtos,  los  cuales  lle-vaban  mucha  gen- 
te muerta  y  herida;  y  en  esto  á  los  nuestros  les  faltó  la  pól- 
vora de  versos  y  escopetas  al  mejor  tiempo,  é  por  cierto  que  sí 
hoy  este  dia  cada  paraol  de  los  nuestros  llevara  pólvora  para 
cuatro  ó  cinco  tiros  mas,  que  trujieran  presos  ó  muertos  á  los 
enemigos,  porque  como  digo,  después  supe  que  al  tiempo  que 
ellos  se  retrajieron  eran  con  voluntad  de  saltar  en  tierra  é  des- 
manparar  los  paraoles  si  los  nuestros  lo  siguieran  mas:  como 
los  nuestros  vieron  que  los  enemigos  se  retraían,  lo  ovieron  por 
bien,  porque  tenian  al  Gobernador  Quichil  Rade  herido  de  un 
verso  que  le  dio  por  los  pechos  é  un  brazo,  é  ansimismo  ha- 
bía mucha  gente  herida  é  muerta  de  los  indios,  é  cogieron  los 
calabayos  de  la  mar  ,  que  acá  tienen  por  gran  victoria,  como 
quien  en  España  roba  el  campo  ,  é  los  enemigos  estaban  mi- 
rando á  los  nuestros:  turó  esta  pelea  mas  de  tres  horas  gran- 
des ,  y  este  dicho  día  volvieron  á  Gilolo  los  nuestros.  De  los 
castellanos  fue  herido  un  lombardero  de  un  verso  que  le  llevó 
la  boca ,  é  los  dientes  delanteros ,  é  llámase  Roldan.  De  los  in- 
dios del  Rey  de  Gilolo  murieron  ocho,  y  heridos  fueron  treinta. 
Délos  indios  deTídori  fueron  quince  muertos,  y  heridos  hasta 
cuarenta.  De  los  portugueses  de  Terrenate  murió  un  lombarde- 
ro, é  fueron  heridos,  é  de  los  indios  murieron  ochenta  é  cinco, 
é  heridos  mas  de  ciento:  este  dia  traían  los  portugueses  catorce 
versos,  é  veinte  é  ocho  hombres  muy  mejor  armados  que  los 
nuestros,  é  destos  encuentros  hemos  habido  ya  tres  ó  cuatro 
bien  peligrosos;  mas  como  nuestro  Señor  sabe  la  justicia  y  de- 
recho que  V.  R.  M.  tiene  siempre,  ayuda  á  estos  sus  servido- 
res y  vasallos ,  y  siempre  hemos  llevado  lo  mejor  de  la  guerra, 
y  los  echamos  del  campo;  y  luego  de  ahí  á  cinco  días  me  tornó 
el  Rey  á  pedir  la  gente  para  ir  sobre  el  dicho  lugar ,  y  no  pude 
al  hacer  sino  enviárselos ,  é  otros  treinta  hombres ,  los  cuales 
estuvieron  treinta  días  y  mas  sobre  él,  y  no  lo  pudieran  to- 
mar. Estando  los  nuestros  combatiendo  este  dicho  lugar  de 
Toguale,  de  que  arriba  he  hecho  relación  á  V.  M.,  vieron  ve- 
nir una  nao  á  la  vela,  que  venía  de  alta  mar  en  demanda  de 
Maluco,  é  vino  junto  de  este  pueblo  que  los  nuestros  comba- 
tían ,  los  cuales  pensando  que  era  de  castellanos  el  navio  ,  le 
tiraron  un  tiro  de  arcabuz  é  tres  ó  cuatro  escopetas  para  que 
reconociese  el  navio,  que  allí  había  gente  cristiana,  é  que  re- 
parase aquella  noche  allí  hasta  por  la  mañana  que  le  avisasen 
de  tierra:  lo  cual  entendió  el  capitán  é  gente  del  navio,  é  res- 
pondieron luego  con  otros  tres  tiros  de  la  mesma  nao,  y 
aquella  noche  hizo  el  bordo  de -la  mar,  é  por  la  mañana  volvió 


296  VIAGES    AL    MALUCO. 

sol3re  la  tierra:  c  como  nuestra  gente  oyó  que  la  nao  les  ha- 
bla respondido  ,  fueron  luego  aquella  noche  á  Gilolo  á  infor- 
mar al  Rey  del  navio  para  que  les  diese  dos  ó  tres  paraoles 
para  que  querían  ir  dos  ó  tres  hombres  á  saber  de  aquel  navio 
que  gente  era,  é  de  donde  venia:  é  luego  el  Rey  mandó  dar 
tres  paraoles  para  que  querían  ir  y  bien  adereszados,  los  cua- 
les luego  aquella  noche  se  partieron  é  fueron  á  amanescer  con 
el  dicho  navio,  y  les  saludaron  y  preguntaron,  qué  de  donde 
eran?  é  respondieron  que  de  Espaíía  é  vasallos  de  V.  R.  M.,  é 
sacaron  una  bandera  Real  por  donde  conocieron  los  nuestros 
ser  verdad  lo  que  decían,  é  luego  se  entraron  en  el  navio,  é 
hovieron  mucho  placer  los  unos  con  los  otros,  é  quedáronse 
dentro  en  el  navio  tres  hombres,  y  uno  fue  á  Gilolo  á  decir  al 
Rey  como  aquel  navio  era  de  Castilla,  y  pidióle  un  paraol 
para  venir  á  Tidorí,y  hacérmelo  saber,  é  á  pedir  socorro,  por- 
que ya  había  salido  de  Terrenate  una  fusta  al  dicho  navio,  por 
lo  que  la  noche  antes  habían  oído  los  lombarderos.  Como  aquí 
se  supo ,  quel  navio  era  venido ,  era  tanta  la  alegría  que  no  lo 
podíamos  creer,  y  el  mensajero  daba  mucha  prisa,  porque 
decía  que  la  fusta  de  los  portugueses  estaba  alombardeando  el 
navio,  é  quel  había  oído  los  tiros  cuando  venia:  é  luego  hacia 
aparejar  la  nuestra  fusta  que  ya  estaba  apercibida  é  partió  en 
anocheciendo  con  cuarenta  hombres  bien  adereszados.  Los  por- 
tugueses habían  ido  al  navio  con  su  fusta,  é  demandaron  á  los 
del  navio ,  que  de  donde  era ,  é  respondió  el  capitán  del  navio, 
que  de  España:  ¿preguntáronlos  portugueses ,  que  de  que 
tierra,  sí  de  Castilla  ó  de  Portugal,  é  respondió  otra  vez  el 
capitán  del  navio:  que  de  Castilla,  é  vasallos  de  V.  M.:  dijo 
el  capitán  de  la  fusta ,  que  en  bo  ora ,  y  que  era  lo  que  busca- 
ba en  estas  islas?  E  respondió  el  capitán  que  venía  en  busca 
del  Maluco,  porque  estaba  en  él  un  Gobernador  é  capitán  ge- 
neral de  V.  M.  y  que  le  traía  unas  provisiones;  á  lo  cual  res- 
pondió el  capitán  de  la  fusta  diciendo ,  quel  tal  capitán  ni  Go- 
bernador como  él  decía,  en  estas  islas  no  lo  había;  pero  que 
había  aportado  una  nao  de  Castilla  en  que  había  venido  por 
capitán  general  el  comendador  Fray  García  de  Loaisa  ,  que 
había  en  el  camino  fallescído ,  é  que  la  nao  había  aquí  aporta- 
do, y  se  había  perdido  aquí  en  el  puerto,  y  que  della  habían 
hecho  un  navio  pequeño,  y  que  se  habían  metido  todos  en  él, 
y  se  habían  ido  á  la  vuelta  de  España:  que  esta  tierra  es  del 
Rey  de  Portugal,  é  requirió  al  capitán  del  navio  de  parte  del 
Rey  de  Portugal,  por  cuanto  en  la  isla  de  Terrenate  estaba 
hecha  una  fortaleza,  que  se  fuese  allá  á  surgir,  é  que  allí  le  da- 
rían todo  lo  que  hubiese  menester ,  porque  ansi  lo  mandaba  el 
Rey  de  Portugal:  y  el  capitán ., del  navio   respondió:  que  no 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  297 

traía  provisiones  de  V.  M.  para  hacer  tal  cosa,  sino  que  se 
fuese  derecho  á  la  isla  de  Tidori ,  que  después  que  hoviese  cum- 
plido lo  que  V.  M.  mandaba,  é  si  no  hallase  á  los  castellanos 
en  la  isla  de  Tidori,  quei  se  iria  á  la  fortaleza  del  Rey  de  Por^- 
tugal;  é  le  requirió  al  capitán  de  la  fusta,,  que  le  dejase  pasar 
á  cumplir  lo  que  por  V.  M.  le  era  mandado:  y  entonces,  el 
capitán  de  la  fusta  viendo  que  no  le  aprovechaban  nada  sus 
dádivas  é  promesas,  mandó  dar  fuego  á  un  cañón  grande  pe- 
drero que  traia  por  media  proa  de  la  fusta,  é  dieron  fuego 
tres  veces,  é  plugo  á  Dios  nuestro  Señor  que  nunca  lo  quiso 
tomar ,  é  á  todo  esto  los  del  navio  no  tiraban ,  é  los  portu- 
gueses viendo  que  su  tiro  no  tomaba  fuego,  lo  comienzan  de 
descargar  por  la  boca,  y  entre  tanto  tiraban  con  otros  tiros 
pequeños,  é  luego  el  navio  les  comenzó  á  tirar:  y  en  esto  vi- 
no buen  viento  para  el  navio,  y  anduvo  tanto,  que  la  fusta  no 
lo  pudo  tomar  ni  alcanzar ,  é  metióse  dentro  en  el  puerto  de 
Gilolo,  y  allí  surgió  por  no  poder  venir  á  esta  isla  de  Tidori; 
y  estando  alli  surto,  los  portugueses  no  contentos  con  lo  que 
hablan  hecho  aquella  tarde  ,  enviaron  aquella  noche  á  Terre- 
nate  por  el  batel,  y  otro  dia  de  maiíana  vinieron  entrambos 
juntos  la  fusta  y  el  batel ,  por  detras  de  una  punta  6  comenza- 
ron á  lombardear  el  navio :  fue  tal  su  ventura,  que  de  muchos 
tiros  que  le  tiraron  de  la  fusta  y  el  batel,  y  con  muy  buena 
artillería,  é  de  muy  cerca,  no  le  acertaron  tiro  ninguno,  sino 
fue  uno  que  les  dio  en  el  mastel ,  é  no  hizo  ningún  da- 
ño; é  esto  é  lo  del  tiro  que  del  dia  antes  no  les  habia  tomado 
fuego,  tuvimos  á  gran  maravilla:  y  estando  ellos  en  esto,  nues- 
tra fusta  que  la  noche  antes  había  partido,  cuando  se  vido  á 
vista  del  navio,  era  dia  alto,  é  como  los  portugueses  la  vieron 
que  iba  tan  determinada  ,  creyeron  que  no  iba  mal  aparejada, 
y  pensaron  lo  cierto.  Considerando  ellos  esto ,  é  también  por- 
que la  munición  seles  habia  acabado,  acordaron  de  se  apartar, 
é  ansi  como  vieron  á  nuestra  fusta,  se  hicieron  á  la  vela  é  se 
fueron  á  Terrenate :  el  navio  vino  luego  acompañado  de  la  fus- 
ta é  de  otros  muchos  paraoles  que  la  remolcaban ,  é  vino  á 
surgir  aqui  á  esta  isla  á Tidori,  lunes  30  dias  del  mes  de  Mar- 
zo del  año  de  mil  é  quinientos  c  veinte  é  ocho  años.  Aqui  ha 
de  entrar  lo  que  habla  del  navio  y  de  las  cosas  que  trajo. 

Ansimismo  los  tres  navios  que  D.  Hernando  Cortés ,  Go-'' 
bernador  de  la  Nueva  España  tenía  hechos  en  la  mar  del  sur, 
fueron  despachados ,  según  por  V.  M,.  le  fue  mandado ,  pa- 
ra que  viniesen  á  estas  partes  de  Maluco  en  tusca  del  comen- 
dador Frey  García  de  Loalsa,  que  Dios  haya.  Estos  navios  lle- 
garon á  las  islas  de  los  Ladrones  en  sesenta  dias ,  é  cinco  ó  seis 
días   antes  de  llegar  á  ellas,  se  derrotaron  los  dos  navios,  de 

TOMO   V.  PP 


298  VIAGES   AL   MALUCO. 

manera  que  este  era  el  capitán ,  é  ha  por  todo  obra  de  noven- 
ta leguas  de  Tidorí ,  en  una  isla  que  está  á  la  banda  del  norte 
que  se  llama  Bizaya  adonde  rescató  tres  hombres  que  venían 
en  la  carabela  nombrada  Santa  Maria  del  Parral,  la  cual  se 
perdió  allí  como  adelante  V.  M.  verá;  obra  de  doscientas  le- 
guas de  aqui  desta  isla  se  les  murió  el  piloto  deste  navio  que 
envió  el  Señor  D.  Hernando  Cortés,  é  quedó  sin  otro  ningún 
hombre  que  supiese  altura ,  é  cierto  que  fueron  harto  dichosos 
en  acertar  á  venir  acá:  luego  se  puso  por  obra  de  adoballe,  y 
después  dcspachalle  presto  para  hacer  saber  á  V.  M.  lo  que 
acá  pasa. 

Miércoles  28  de  Abril  del  dicho  año,  estando  adobando  y 
en  carena  el  navio,  envié  un  paraol  á  la  isla  de  Maquian  con 
cuatro  hombres  de  los  nuestros  castellanos  por  cabras  para  bas- 
timentos del  navio;  y  estando  allá,  fueron  catorce  paraoles  de 
Terrenate ,  los  cuales  dieron  caza  al  paraol  que  yo  enviaba, 
é  no  pudiendo  huir  aqui  á  esta  isla  de  Tidori ,  fueronse  aquí 
á  Batachina,  é  quiso  Dios  que  se  salvaron.  Yo  pensando  que 
los  habían  tomado,  mandé  aparejar  la  fusta  para  que  los  fue- 
sen á  buscar  é  defender  si  los  tuviesen  cercados,  é  habiendo 
la  fusta  ido  allá,  supe  nuevas  de  los  nuestros ,  y  envié  luego  á 
llamar  la  fusta '•  los  portugueses  fueron  huyendo  á  Terrenate, 
recelosos  que  los  querían  dañar. 

Lunes  á  14  de  Mayo  del  dicho  año  dieron  arma,  y  luego 
vinieron  á  mi  el  Gobernador  Quichil  Rendo  y  los  caballe- 
ros desta  ciudad  de  parte  del  Rey,  diciendo  que  venían  mu- 
chos paraoles  de  Terrenate  sobre  Zocoñora,  y  que  le  habían 
de  quemair ,  porque  sabía  que  no  tenia  gente ,  y  que  me  pedia 
de  parte  de  V.  M.  y  de  su  Rey  les  diese  favor  con  la  fusta, 
porque  tenía  pocos  paraoles  para  salir  á  los  que  venían  de 
Terrenate:  é  yo  viendo  que  era  servicio  de  V.  M.  y  del 
Rey  de  Tidorí,  mandé  armar  la  fusta  con  35  hombres  y  que 
entrasen ,  é  se  pusiesen  entre  Mare  é  Tidorí ,  é  como  lo  supe, 
mandé  armar  ^5  hombres,  y  que  entrasen  en  la  fusta,  los  cua- 
les con  muy  buen  ánimo  é  alegres  corazones  se  fueron  contra 
la  galera  de  los  portugueses ,  y  comenzaron  luego  de  jugar  el 
artillería  de  los  portugueses,  y  ansímismo  de  nuestra  fusta: 
los  nuestros  abordaron  luego  con  ellos,  mas  no  les  pudieron 
entrar  j  tres  veces  abordaron ,  mas  á  la  fin  los  nuestros  entra- 
ron dentro,  aunque  los  portugueses  peleaban  muy  reciamente, 
porque  había  muchos  escopeteros  ,  é  buenos,  é  bien  armados, 
mas  luego  á  la  hora  se  rindieron :  de  los  nuestros  hirieron  ocho 
hombres,  é  fueron  muertos  cuatro. 

De  los  portugueses  murieron  ocho ,  de  los  cuales  murió  el 
capitán  de  la  galera,  y  otros  diez  muy  mal  heridos,  é  sanos 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  299 

prendieron  diez.  Por  manera,  que  fueron  todos  28  hombres, 
sin  cinco  que  se  echaron  á  la  mar,  de  los  cuales  el  uno  dellos 
era  el  piloto;  é  anslmismo  se  tomaron  ocho  esclavos  que  bo- 
gaban en  la  galera:  traia  la  galera  tres  tiros  gruesos  por  proa, 
■en  que  el  uno  dellos  era  un  canon  pedrero,  é  los  otros  dos 
eran  el  uno  media  culebrina,  y  el  otro  un  sabaje  grande  de 
fierro,  ó  mas  tres  falcones  grandes,  é  catorce  versos,  que  son 
por  todos  veinte  tiros,  y  toda  esta  artillería  es  de  bronce  sino 
los  dos  tiros  grandes  que  son  de  hierro :  ansimismo  tomamos 
en  la  dicha  galera  alguna  munición  de  pólvora  é  pelotas,  es- 
copetas, é  armaduras  para  de  cuerpo,  lo  cual  está  todo  aquí 
adentro  por  memoria  y  por  asiento  en  los  libros  de  los  ofi- 
ciales del  artillería. 

Llevaba  nuestra  fusta  por  la  proa  un  cañón  pedrero  de 
bronce  muy  bueno ,  é  dos  sacres  de  bronce ,  é  dos  flaconetes 
de  hierro,  é  un  verso  de  bronce  que  de  antes  habíamos  tomado 
á  los  portugueses,  é  dos  arcabuces  por  la  popa. 

Dimos  todos  infinitas  gracias  á  Dios  por  tan  gran  victo- 
ria como  habíamos  habido,  la  cual  por  cierto  no  pudo  ser  ma- 
yor, según  el  estado  en  que  estábamos,  é  según  la  gente  que 
nosotros  somos  y  ellos  son ,  que  parece  claramente  que  Dios 
milagrosamente  hace  por  las  cosas  de  V.  M.  y  por  nosotros; 
porque  de  otra  manera  no  era  posible  poder  nosotros  contra 
tan  fuerte  galera  como  esta  ;  pues  la  gente  que  traían  eran 
treinta  é  tres  hombres  mucho  mejor  armados  que  nosotros, 
ansi  de  las  defensivas  como  de  las  ofensivas ,  sin  los  esclavos  que 
para  bogar  traiají :  fue  tomada  esta  galera  á  4  de  Mayo  de  1528 
«ños. 

Dende  á  un  mes  y  medio  que  aquí  surgimos  en  esta  cibdad 
,de  Tidori ,  se  nos  ofrescio  el  Rey  de  Gilolo  á  hacer  una  fusta, 
-si  le  diese  alguno  que  supiese  dar  la  orden  ,  é  que  le  diese  la 
clavazón,  quel  pornia  todo  lo  demás.  Todo  se  le  dio  luego, 
pero  es  gente  tan  espaciosa  que  apenas  en  un  año  la  pudo  aca- 
bar: vino  la  dicha  fusta  á  Tabrí  á  19  de  Enero  del  año  de  28, 
y  el  primer©  viaje  que  hizo  después  que  está  en  nuestro  po- 
der ,  fue  traer  el  navio  que  vino  de  la  Nueva-España ,  y  el  se- 
gundo fue  traer  la  galera  de  los  portugueses;  de  manera,  que 
va  de  bien  en  mejor:  plega  á  Dios  que  ansí  sea,  lo  cual  Dio» 
todopoderoso  lo  puede  "hacer  ,  porque  nosotros  somos  pocos ,  y 
el  socorro  muy  lejos,  y  ellos  son  muchos  y  el  socorro  muy 
cerca. 

Ansimismo  después  de  haber  tomado  la  dicha  galera ,  el  Rey 
de  Maqulan,  que  se  llama  Quichil  Humar,  vino  á  mi  á  pedir- 
me de  parte  de  V.  M.  que  pues  él  era  su  vasallo  é  servidor, 
y  se  habia  venido  de  su  propia  voluntad  á  le  servir  eon  $u  per- 


300  VIAGES  AL   MALVCO. 

sona  é  tierra,  que  me  pedia  é  requeria ,  que  pues  los  portu- 
gueses al  presente  no  son  poderosos  para  hacer  mal  y  daño  á 
su  tierra,  pues  habian  perdido  una  galera  é  veinte  y  ocho  hom- 
bres, le  mandase  dar  ayuda  é  favor  para  allanar  é  atraer  to- 
dos los  lugares  de  la  dicha  isla  de  Maquian ,  por  cuanto  había 
algunos  que  estaban  en.  servicio  del  Rey  de  Terrenate  y  traer- 
los á  servicio  de  V.  R.  M.  E  yo  viendo  que  pedia  lo  que  era 
razón,  pues  habia  perdido  su  estado  é  tierras  é  isla  de  Ma- 
quian ;  luego  mandé  adereszar  la  fusta  con  treinta  y  cinco 
hombres  bien  adereszados ,  y  hasta  treinta  paraoks  de  Tidori  é 
Gilolo ,  en  los  cuales  bien  habria  hasta  3©  hombres  dellos  :  iba 
por  caudillo  é  capitán  Quichil  Rade ,  gobernador  desta  isla  de 
Tidori. 

En  12  dias  del  mes  de  Mayo  del  año  de  1 5  28  años,  se  para 
tió  la  dicha  armada  para  la  dicha  isla  de  Maquian,  que  ser- 
á  ocho  leguas  desta  isla  de  Tidori ,  é  después  que  la  dicha  ar- 
mada llegó ,  requirieron  á  los  lugares  que  estaban  por  los  por- 
tugueses,  que  se  diesen  é  ofresciesen  por  vasallos  deV.  R.  M. , 
y  todos  lo  hobieron  por  bien  ,  sino  fue  uno  que  estaba  á  la 
montaña,  muy  alto  é  fuerte,  el  cual  dijo  que  antes  habia  de 
morir  que  ser  de  V*  M.  El  capitán  de  la  fusta,  que  se  lla- 
maba Alonsa  d^  los  Rios ,  viendo  lo  que  el  dicho  lugar  decía, 
se  yunto  con  toda  la  gente,  é  con  el  gobernador  de  Tidori,  y 
el  Rey  de  la  dicha  isla  de  Maquian ,  é  hobieron  su  consejo  de 
lo  que  debía  hacer ,  y  acordaron  otra  vez  de  requerir  el  dicho 
lugar ,  que  se  diese ,  é  que  serian  muy  bien  tratados  por  par- 
te de  V.  M»;  y  brevemente  respondieron  que  no  querían  si- 
no morir  primero :  é  otra  vez  les  fue  requerido  que  se  diesen, 
c  que  yo  en  nombre  de  V.  M.  les  trataría  bien,  é  les  daría 
.dádivas,  é  sino  que  les  destruiría  y  quemaría  todo,  é  no  lo 
quisieron  hacer.  E  viéndolo  el  dicho  capitán  Ríos,  tornó  á  ha- 
blar á  su  gente  é  á  Quichil  Rade,  gobernador  de  Tidori,  y  al 
Rey  de  Maquian ,  diciendo  á  todos  qué  era  lo  que  les  parecía 
que  debian  de  hacer ,  y  todos  dijieron  ;  pues  no  se  quiere  dar 
que  les  acometiesen  é  combatiesen  hasta  que  se  diesen ;  é  luego 
el  capitán  Alonso  de  los  Ríos  salió  en  tierra  con  veinte  hom- 
bres castellanos  y  escopeteros ,  c  ballesteros ,  é  juntamente  con 
los  indios  que  había  mucha  gente  é  buena,  é  llevaron  los  nues- 
tros un  verso ;  de  manera ,  que  á  hora  de  medio  día  llegó  nues- 
tra gente  al  lugar  ,  habiendo  partido  por  la  mañana :  llegaron 
arriba  tan  cansados  é  muertos  de  hambre  é  sin  bastimentos 
que  pensaron  de  no  poder  volver  de  mucho  cansancio  é  tra- 
bajo que  habían  pasado ,  porque  había  bien  desdel  lugar  hasta 
la  mar  dos  leguas ,  é  todo  de  cuesta  como  quien  sube  al  cielo. 
-En  esto  los  indios  cercaron  todo  el  lugar  al  derrededor  por  to- 


DOCUMENTOS  DE  lOAlSA.  30I 

das  partes,  y  los  nuestros  castellanos  comenzaron  de  tirar  con 
las  escopetas  contra  los  enemigos,  é  un  lombardero  fue  con 
un  verso  á  ponerse  sobre  un  peñol  que  casi  sojuzgaba  todo  el 
lugar ,  con  el  cual  les  hacia  mucho  daño.  Los  del  lugar  serian 
hasta  ciento  é  cincuenta  hombres  de  pelea :  tenian  su  lugar  fuerte 
y  echaban  tantas  de  piedras  que  parescia  lluvia  del  cielo,  é  jun- 
tamente con  ellas  lanzas  tostadas ,  é  calabais  tostados  como  dar- 
dos de  Vizcaya;  por  manera,  que  se  defendían  por  pura  ne- 
cesidad, porque  no  tenian  por  donde  huir  por  cabsa  del  grand 
cerco  que  tenian  puesto;  pues  en  esto  los  nuestros  procuraron 
de  entrar  tres  ó  cuatro  veces ,  mas  el  lugar  estaba  todo  al  re- 
dedor lleno  de  abrojos,  que  pasan  un  pie  de  bajo  arriba",  en 
los  cuales  nuestros  españoles  se  hirieron  muchos,  é  no  hubo 
ninguno  que  no  trujiese  tres  ó  cuatro  pedradas,  y  algunos  los 
dientes  de  la  boca  menos.  Y  estando  en  este  combate  subió  una 
muger  principal,  que  era  gobernadora  por  causa  de  un  su  hijo 
ser  muchacho ,  y  púsose  sobre  el  muro  del  lugar  á  pedir  paz 
que  se  queria  dar:  uno  de  los  tiros  españoles  viéndola,  y  no 
sabiendo  lo  que  decia,  tiró  él  un  escopetazo,  y  acertáronla 
por  los  pechos,  y  luego  cayó:  los  del  lugar  luego  desmayaron 
después  que  vieron  muerta  su  señora.  En  esto  los  nuestros 
castellanos  entraron  por  una  parte  del  lugar ,  mas  luego  fueron 
echados  fuera  por  los  contrarios,  y  desta  vez  quemaron  hasta 
quince  ó  veinte  casas,  y  con  esto  se  retrajieron ;  al  Rey  de  Ma- 
quian  pesábale  del  mal  que  estos  rescibian ,  é  dijo  á  los  nues- 
tros que  esperasen  para  ir  á  hablarles  á  los  del  lugar ;  lo  cual 
ansi  se  hizo,  é  luego  el  Rey  fue  allá  á  decirles  como  no  les 
queríamos  matar  ni  hacer  mal  ,  si  se  diesen  por  vasallos  de 
V.  M. ,  é  que  sino  lo  querían  hacer  ,  que  los  españoles  no 
partirían  de  alli  hasta  quemar  el  lugar ,  é  matallos  á  todos  ellos. 
Oyendo  estas  razones,  hobieron  por  bien  de  darse  por  vasallos 
de  V.  M.  ,  no  consintiendo  que  los  nuestros  fuesen  •  dentro, 
lo  cual  se  les  otorgó,  y  en  esto  cesó  el  combate  de  ambas  par- 
tes, é  trujieron  los  nuestros  al  gobernador  deste  lugar  preso^ 
aunque  era  muchacho,  é  á  otros  principales,  é  dieron  cierta 
hacienda  de  parias,  la  cual  se  repartió  entre  los  indios  y  los 
nuestros,  y  mataron  en  el  combate  á  los  del  dicho  lugar  doce 
ó  quince  hombres,  y  hirieron  hasta  treinta.  De  los  nuestros 
castellanos  é  indios  ninguno ,  murió  ,  gracias  á.  Dios ,  aunque 
heridos  fueron  muchos;  é  si  los  nuestros  castellanos  é  indios 
no  se  hallaran  aqui  al  combate  deste  lugar,  todo  Maluco  no 
era  bastante  de  tomarlo ,  y  en  esto  y  en  todas  cosas  procuran 
siempre  de  servir  é  morir  íealmente  en  servicio  de  V.  M»,  y 
con  buen  ánimo ;  por  lo  cual  son  merescedores  de  todo  bien  y 
merced  que  V.  R.  M.  les  haga.  Duró  este  combate  desde  me- 


30  2  VIAGES    AL    MALUCO. 

dio  día  hasta  vísperas,  y  á  la  noche  llegaron  á  embarcarse. 

Otros  lugares  bien  recios  había  aquí  juntos  con  este,  6  co- 
mo vieron  que  este,  que  era  tan  fuerte,  no  se  habia  podido  de- 
fender ,  vinieron  luego  á  ofrecerse  é  darse  por  vasallos  de  "V.M. ; 
por  manera,  que  este  dia  que  fueron  17  dias  del  dicho  mes  de 
Mayo ,  quedó  toda  esta  dicha  isla  en  servicio  de  V.  M. ,  y  asi 
se  volvió  la  dicha  armada  á  Tidorl. 

A  22  dias  del  mjs  de  Mayo  ,  después  de  tomada  la  galera, 
vinieron  de  socorro  de  Malaca  á  los  portugueses  seis  navios, 
conviene  á  saber  :  un  galeote,  é  un  bergantín  ,  y  tres  navios,  y 
un  junco  grande :  vino  por  capitán  de  la  armada  Gonzalo  Gar- 
cía de  Acevedo  ,  trajo  por  todos  ciento  é  cincuenta  hombres, 
y  los  que  estaban  en  la  fortaleza,  que  son  ciento  é  noventa 
por  todos. 

Sabrá  V.  M.  que  después  que  nos  derrotamos  de  las  cara- 
belas Santa  María ''del  Parral  y  Santo  Lesmes  ,  y  el  Patax, 
nunca  supimos  destos  navios  hasta  que  llegamos  á  estas  islas  de 
Maluco,  é  á  cabo  de  diez  meses,  que  fue  en  el  de  Octubre  del 
año  de  527,  tuve  nuevas  por  unos  indios  de  las  islas  de  los  Cé- 
lebes ,  que  venian  á  estas  dichas  islas ,  como  hablan  oido  de- 
cir allá  en  las  dichas  islas  de  los  Célebes,  que  en  una  isla  que 
se  llama  Sanguin  se  habia  perdido  una  nao,  y  decían  que  era 
de  Castilla;  que  los  indios  habían  muerto  y  preso  á  los  que 
venian  en  la  dicha  nao,  y  que  habían  tomado  y  robado  toda 
la  hacienda  y  artillería,  é  todas  las  otras  cosas  que  en  ella  ve- 
nian ;  é  después  de  lo  haber  ansí  tomado,  dieron  fuego  á  la 
nao  para  sacar  la  clavazón  ,  porque  de  otra  manera  no  se  po- 
dían aprovechar  della.  Yo  al  presente  quisiera  luego  enviar  á 
saber  que  nao  era,  mas  no  tenia  navio  de  remos  ninguno,  ni 
tampoco  paraoles,  sino  muy  pocos  ,  y  á  causa  de  los  portu- 
gueses estar  en  Terrenate,  no  osaba  enviar  por  no  desmampa- 
rar la  tierra,  porque  los  portugueses  no  se  apoderasen  en  ella, 
porque  al  presente  eran  muy  poderosos  en  ella,  porque  tenían 
una  fusta  y  un  batel,  y  un  bergantín,  y  dos  carabelas,  é  mu- 
cha gente ,  casi  al  doblo  que  nosotros ,  y  esperando  que  se 
acabase  de  hacer  esta  fusta  de  V.  M.  que  se  hacia  en  Gilolo, 
é  ciertos  paraoles  que  se  hacían  aquí  en  esta  isla  de  Tidori:  é 
después  de  la  dicha  fusta  é  paraoles  todo  acabado  de  hacer ,  y 
puesto  á  punto  para  ir  el  dicho  viaje  ,  vínome  nueva  como 
venía  una  nao  de  Castilla ,  é  que  estaba  hasta  diez  leguas  desta 
isla  de  Gilolo  é  lugar,  y  luego  como  lo  supe,  y  la  fusta  y  pa- 
roles estaban  á  punto,  los  mandé  luego  ir  á  saber  que  nao  era 
para  le  dar  favor  é  ayuda  contra  la  fusta  é  batel  de  los  por- 
tugueses que  la  estaban  alombardeando:  é  como  supieron  los 
portugueses  que  iba  nuestra  fusta  en  socorro  de  la  nao,  s« 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  303 

fueron  la  vuelta  de  Terrenate  a  su  fortaleza,  y  como  nuestra 
fusta  llegó  á  la  nao,  preguntó  de  dónde  era,  é  de  dónde  ve--, 
nía,  é  dijieron  como  venían  de  la  Nueva-España  por  manda- 
do de  V.  M. ,  é  despachados  por  Hernando  Cortés ,  marques 
y  gobernador  de  la  Nueva-España ,  c  que  venia  por  capitán 
Alvaro  de  Sayavedra  Cedrón  ,  el  cual  dijo  que  traia  consigo 
otros  dos  navios ,  é  que  se  hablan  derrotado  de  esa  parte  de 
las  islas  de  los  Ladrones ,  y  que  no  los  habla  visto  mas :  y  an- 
sí se  vinieron  á  este  puerto  la  fusta  y  paraoles  con  el  dicho 
navio ,  y  luego  el  capitán  Sayavedra  Cedrón  salió  en  tierra, 
y  me  dio  una  carta  de  V.  R.  M.  que  traia  para  el  Comen- 
dador Loaisa,  que  haya  gloria,  y  otra  carta  é  instrucción  de 
V.  M.  á  Hernando  Cortés  para  que  despachase  estos  navios 
en  busca  del  Comendador  Loaisa  y  de  su  armada :  las  cua- 
les luego  que  las  rescibí ,  puse  por  obra  de  despachar  al  dicho 
capitán  Sayavedra  para  hacer  saber  á  V.  M.  las  cosas  de  acá. 
Sabrá  V.  M.  que  los  tres  hombres  que  rescató  el  capitán 
Sayavedra  de  la  carabela  Santa  María  del  Parral,  como  arriba 
he  dicho ,  me  dieron  larga  relación  de  la  manera  que  se  perdió 
la  dicha  caravela  ,  y  el  uno  de  los  tres  se  llamaba  Sabastiau 
de  Porto,  el  cual  me  dijo  que  había  llegado  á  una  isla  que  se 
dice  Bizaya,  donde  nosotros  surgimos  con  esta  nao,  y  que  en 
llegando  enviara  á  tierra  su  batel  bien  adereszado  con  cator- 
ce hombres ,  é  iba  con  ellos  el  bachiller  Tarragona  para  ha- 
cer amistad  y  paces  con  los  indios ,  para  les  rescatar  algunos 
bastimentos  de  que  al  presente  tenían  necesidad;  y  llegados  á 
tierra  vinieron  luego  los  indios  á  ver  que  gente  era,  y  ansí 
comenzaron  á  hacer  sus  amistades  lo  mejor  que  pudieron ,  é  se 
abrazaron  con  señal  de  amistad,  y  el  bachiller  Tarragona  les 
dio  algunas  cosas  de  rescates,  é  por  señas  les  dijeron,  que  otro 
día  vernian  á  la  marina  con  muchos  puercos  y  bastimentos, 
según  á  ellos  les  parecía  que  decían  por  las  señas  que  hacían, 
que  otra  lengua  no  la  tenían;  é  con  tanto  se  volvieron  á  la 
carabela,  y  el  bachiller  Tarragona  contó  á  D.  Jorge,  capitán 
de  la  carabela,  como  habia  hecho  paces  con  los  indios,  é  como 
quedaba  concertado  con  ellos  que  para  otro  día  le  hablan  de 
llevar  muchos  puercos  y  otros  bastimentos  para  cuando  fue- 
sen con  el  batel,  y  ansí  concertaron  aquella  noche  D.  Jorge 
y  el  bachiller  Tarragona ,  que  otro  día  por  la  mañana  fuese 
el  mesmo  bachiller  con  el  batel,  con  trece  ó  catorce  hombres 
á  tierra,  para  rescatar  el  dicho  bastimento  que  había  dejado 
concertado  con  los  indios;  é  luego  por  la  mañana  el  bachiller 
entró  en  el  batel  con  los  dichos  hombres,  y  fuese  á  tierra  á  to-r 
mar  el  dicho  bastimento :  é  después  de  ido ,  el  capitán  D.  Jor- 
ge y  toda  la  otra  gente  que  quedaba  en  la  carabela  muy  ale- 


304  VIAGES   AL    MALUCO. 

gres  ,  dando  muchas  gracias  á  Dios  por  los  haber  traído  á  tier- 
ra de  provisión.  Este  mismo  dia ,  que  podian  ser  las  diez  ho  - 
ras,  vinieron  abordo  cinco  canoas  grandes  cargadas  de  mucho 
bastimento,  y  todos  los  indios  que  en  ellas  venían,  traían  su? 
arcos  con  flechas,  y  lanzas,  y  escudos  ;  y  mandó  el  capitán 
que  ninguno  rescatase  ninguna  cosa  sopeña  de  la  vida,  decien- 
do  quei  batel  estaba  en  tierra,  y  que  allá  tomarían  los  basti- 
mentos mas  baratos  ,  y  ansí  mandaron  á  las  canoas  que  se 
fuesen,  que  no  querían  rescatar  ninguna  cosa  de  las  canoas: 
cuando  víeron'que  no  les  rescataban  ninguna  cosa,  se  fueron  la 
vuelta  de  tierra  hacía  donde  el  batel  había  ido ;  y  ansí  que- 
daron en  la  nao  la  pobre  gente  con  mucho  deseo  de  ver  ve- 
nir el  batel  para  matar  la  gran  hambre  que  tenían ,  y  estando 
con  este  cuidado  anocheció,  y  el  batel  no  era  venido,  y  esta- 
ban todos  maravillados  pensando  qué  podía  ser  ;  unos  decían 
que  se  detenía  por  traer  mucho  bastimento,  y  otros  decían 
que  por  ventura  no  le  hobíese  acontecido  algún  desastre  con 
los  indios  sobre  el  rescatar:  y  hablando  en  esto,  se  pasó  la  me- 
día noche  que  no  vino,  é  tiraron  dos  ó  tres  tiros  por  ver  sí 
respondieran,  mas  no  respondieron,  é  ansí  pasaron  toda  esta 
noche  con  mucha  pena  y  tralíajo,  é  estovieron  allí  otro  dia  é 
otra  noche  y  el  batel  nunca  vino,  y  entonces  creyeron  de  ver- 
dad quel  batel  era  perdido.  Mandó  cerrar  sus  bastimentos  esos 
pocos  que  le  habían  quedado,  é  cuando  este  dicho  Sabastían  de 
Porto  vio  quel  capitán  había  mandado  cerrar  sus  bastimentos 
esos  pocos  que  le  habían  quedado,  y  también  porque  el  capi- 
tán le  había  amenazado  que  en  llegando  á  la  primera  tierra,  le 
había  de  hacer  un  castigo  por  cierto  enojo  que  del  tenía,  é  con 
el  temor  desto,  é  con  la  hambre  que  le  aquejaba,  acordó  de 
desamparar  la  nao  é  compañía  é  irse  para  tierra,  deciendo  en- 
tre sí,  que  mas  quería  quedarse  en  aquella  tierra  con  esperan- 
za que  algún  día  vernia  algún  navio  de  Castilla  por  ahí  que 
le  tomaría,  que  no  pasar  tanta  hambre  é  trabajo,  é  ansí  lo 
puso  por  obra. 

Los  otros  dos  compañeros ,  que  se  llama  el  uno  Romay  y 
el  otro  Sánchez,  me  contaron ,  después  de  huido  este  dicho  Sa- 
bastían ,  todo  lo  demás  que  acaescíó.  Luego  otro  dia  por  la 
mañana  D.  Jorge  mandó  hacer  vela  para  ir  la  vuelta  de  tierra 
á  buscar  su  "^batel  é  gente,  y  en  llegando  cerca  de  tierra,  vieron 
muchos  indios  en  una  playa,  é  pregiuntáronles  lo  mejor  que 
pudieron  por  su  batel  é  gente,  é  los  indios  hicieron  señal  con 
la  mano  á  la  garganta,  á  manera  de  cortar;  como  quien  dice, 
todos  son  degollados.  Y  cuando  vieron  estas  señales ,  creyeron 
ser  verdad,  é  ansí  pasaron  mas  adelante  tras  de  una  punta  dos 
ü  tres  leguas  de  ahí  :  surgieron  y  estovieron  ahí  cuatro  ó  cin- 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  305 

co  días,  que  nunca  vino  canoa  abordo.  Ya  que  estaban  para 
partirse,  llegó  un  principal  de  aquella  tierra  con  dos  ó  tres  ca- 
noas cargadas  de  bastimentos,  y  el  capitán  les  mandó  que  no 
llegasen  abordo  mas  de  una  canoa,  é  que  les  rescatarla  todo 
cuanto  traian,  y  los  indios  lo  entendieron  muy  bien,  y  el  prin- 
cipal mandó  apartar  todas  las  canoas ,  é  con  la  suya  venia  á 
rescatar  todo  lo  que  traian:  é  después  de  rescatado  todo  se  fue 
á  tierra ,  é  dijo  que  vernia  luego  otro  dia  en  que  traerla  mu- 
chos puercos  y  bastimentos,  é  ansí  lo  cumplió;  é  luego  otro 
día  por  la  mañana  venieron  abordo  otras  siete  ó  ocho  canoas 
con  mucho  bastimento,  é  por  la  misma  orden  quel  dia  pasado 
hablan  tenido ,  rescataron  lo  que  traian.  Ya  casi  acabado  de 
rescatar  estaban  el  'capitán  D.  Jorge  é  su  hermano  D.  Diego 
sobre  la  mesa  de  guarnición  de  popa  haciendo  los  dichos  res- 
cates, y  Benavides  estaba  sobrella  echado  de  pechos;  los  in- 
dios que  estaban  rescatando,  tomaron  á  D.Jorge  é  á  D.  Diego 
por  las  manos  é  piernas  ,  c  los  echaron  á  la  mar ,  que  nunca 
mas  parescicron:  entonces  los  indios  que  estaban  en  las  otras 
canoas  comenzaron  de  tirar  muchas  flechas  enherboladas  ,  é 
piedras,  é  otras  armas  que  trillan,  é  dieron  á  Juan  de  Bena- 
vides con  una  flecha  enherbolada  por  los  pechos ,  é  murió  lue- 
go aquella  noche,  é  mataron  otros  dos  hombres  que  estaban 
sobre  la  chiminea  dolientes.  E  los  de  la  nao  no  sabiendo  que 
hacer,  acordóse  un  lombardero  de  un  tiro  que  tenia  cebado, 
é  dióle  fuego  sin  asestar,  c  ansí  se  apartaron  un  poco  de  la 
nao,  é  luego  cebó  otro  tiro  é  les  tornó  á  tirar  ,  é  ansí  se  fue- 
ron la  vuelta  de  tierra,  é  quedaron  todos  de  la  nao  muy  tris- 
tes é  desconsolados  por  haberles  acaescido  tan  gran  desastre  en 
haber  perdido  el  batel  con  catorce  hombres,  é  agora  les  matar 
el  capitán,  é  á  su  hermano,  é  otros  tres,  que  eran  por  todos 
diez  é  nueve  hombres  :  é  comenzaron  á  tomar  una  áncora  que 
tenían  echada  á  la  mar  ,  y  eran  tan  pocos  que  no  la  pudie- 
ron levantar,  y  ansi  largaron  el  cabo  é  se  hicieron  á  la  vela, 
por  donde  el  viento  é  la  corriente  les  quería  echar  ,  porque  no 
había  piloto  ni  marinero  ,  ni  quien  supiese  marear  las  velas.  E 
andando  desta  manera,  á  cabo  de  dos  ó  tres  días  llegaron  á  vis- 
ta de  una  isla  que  se  dice  Sanguin  ,  é  cuando  llegaron  cerca 
della ,  vieron  una  playa  muy  buena ,  é  acordaron  entresí  todos 
de  lo  que  debían  hacer ,  é  á  todos  les  páreselo ,  que  pues  no  te- 
nían capitán  ni  piloto,  ni  gente  para  navegar,  ni  batel,  que 
podrá  venir  una  noche  un  temporal  é  dar  con  ellos  en  la  cos- 
ta donde  se  perdiesen ,  é  ansi  acordaron  todos  de  encallar  con  la 
carabela  en  aquella  playa  de  Sanguin,  é  ya  que  llegaban  cerca 
de  la  playa  saltóles  el  viento  por  proa ,  é  dio  con  ellos  al  tra- 
vés en  unas  rocas ;  quedó  la  carabela  sobre  el  costado ,  é  m-^ 

TOMO  V.  QQ 


3o6  VI AGES   AL  MALUCO. 

nieron  luego  los  Indios  de  la  isla  ,  é  comenzaron  á  pelear  con 
ellos ,  é  tiraron  ciertas  escopetas  é  tiros  ,  é  luego  huyeron  los 
indios;  é  el  otro  dia  siguiente  volvieron  otra  vez  los  indios  en 
mas  cantidad,  é  comenzáronles  á  dar  combate  con  muchas  fle- 
chas ,  é  piedras,  é  lanzas,  é  azagayas,  é  otras  muchas  armas; 
de  tal  manera,  que  los  hicieron  retraer  á  popa:  y  esto,  según 
dice,  que  fue  por  muerte  de  un  criado  de  D.  Jorge,  que  se 
dice  S.  Miguel,  que  lo  mataron  con  una  piedra  que  le  dieron 
en  una  mejilla,  y  le  echaron  á  la  mar,  y  por  esta  causa  se  re- 
trujieron  y  desmayaron,  y  entraron  los  indios  en  la  nao,  é  to- 
maron algunos  dellos,  y  los  demás  prendieron  y  tomaron  la 
hacienda  ,  é  lo  demás  según  arriba  he  dicho  á  V.  M. 

De  los  que  prendieron  en  la  nao  dicen  que  hay  siete  li  ocho 
vivos,  é  que  estaban  repartidos,  é  algunos  vendidos  á  otras  is* 
las.  Desde  á  cuatro  ó  cinco  dias  que  aqui  llegó  el  capitán  Sa- 
yavedra,  mandé  armar  tres  paraoles  para  ir  á  buscar  á  aquellas 
islas  los  dos  navios  que  venian  en  su  conserva,  é  á  buscar  la  gen- 
te del  Parral  que  estaban ,  pues  iban  en  los  dichos  paraoles  diez 
hombres  castellanos ,  y  el  uno  dellos  era  Sánchez ,  y  el  otro  Sa- 
bastian  do  Porto,  y  el  dia  de  Pascua  de  Resureccion,  deste 
presente  año,  luego  por  la  mañana  vinieron  á  mi  Sánchez  é 
Romay ,  diciendo  que  les  diese  licencia  para  ir  á  buscar  á  un 
lugar  desta  isla  algún  bastimento  para  que  llevase  el  Sánchez, 
pues  habia  de  ir  en  los  paraoles;  yo  les  dije  que  fuesen  á  bus- 
car lo  que  quisiesen. 

Este  mesmo  dia,  á  las  dos  horas  después  de  medio  dia  vi- 
nieron á  mi  muchos  indios  de  un  lugar  desta  isla  que  se  dice 
de  Mariecu,  que  está  enfrente  de  Terrenate,  é  traían  á  Ro- 
may é  á  Sánchez  presos  c  atadas  las  manos,  é  desnudos  en  ca- 
misa, diciendo  que  se  iban  huyendo  á  Terrenate.  Ellos  nega- 
ban, que  nunca  tal  pensamiento  habian  tenido,  mas  que  iban 
al  rededor  de  la  isla  á  buscar  una  cabra ,  é  yo  creyendo  que 
ansí  era  ,  porque  ellos  eran  nuevamente  venidos  á  la  tierra  é 
no  sabian  los  términos  della ,  y  pensando  que  los  indios  por 
los  robar  lo  habian  hecho ,  é  por  esto  no  curé  de  saber  mas  por 
extenso  la  verdad.  Dende  á  dos  dias  partieron  los  paraoles  en 
busca  de  los  navios ,  y  el  mesmo  Sánchez  en  ellos :  á  cabo  de 
cuatro  ó  cinco  dias  que  de  aqui  partieron ,  vino  á  mi  uno  que 
se  llamaba  Pedro  de  Raigada  ,  sobresaliente  desta  armada  de 
V.  M. ,  é  me  dijo  como  Romay  le  habia  dicho  una  noche, 
dormiendo  en  su  posada,  que  si  el  tuviese  poridad  que  le  des- 
cubrirla un  poco  de  secreto;  é  él  le  dijo  é  prometió  de  lo  ansí 
hacer,  y  el  dicho  Romay  le  dijo:  habéis  de  saber  que  los  otros 
dias  cuando  me  trujieron  los-  indios,  que  tenian  razón,  por- 
que de  cieno  nos  Íbamos  á  Terrenate ;  y  Pedro  de  Raigada 


DOCUMENTOS  DE  ELOAISA.  307 

le  preguntó  :  ¿qué  por  qué  se  iban  á  Terrenate?  é  Romay  le 
respondió :  Pedro  ,  70  os  lo  diré.  Habéis  de  saber  que  todo 
cuanto  hemos  dicho  de  como  se  perdió  la  carabela,  y  de  to- 
das las  cosas,  que  todo  es  mentira.  E  Pedro  respondió,  ¿en 
qué  manera  ?  Habéis  de  saber  que  Sánchez ,  é  yo  é  otro  que  se 
llama  Fernando  del  Oyó  ,  y  otro  Juan  de  Olave,  y  mas  otros 
cuatro  ó  cinco,  que  serian  por  todos  hasta  nueve  ó  diez  com- 
pañeros ,  matamos  al  capitán  D.  Jorge,  é  á  su  hermano  Don 
Diego,  é  á  Benavides,  é  después  de  muertos  j^os  echamos  á  la 
mar ,  é  después  de  hecho  esto ,  dimos  con  la  carabela  al  través 
en  Sanguin ,  donde  se  acabó  de  perder ;  é  que  por  temor  de  los 
paraoles  que  iban  á  buscar  é  rescatar  los  castellanos  que  alli  es- 
taban, temia  que  no  podían  dejar  de  ser  descobiertos  del  mal 
que  habian  hecho,  é  que  por  este  temor  se  iban  a  Terrenate. 
E  yo  viendo  este  tan  gran  indicio  ,  pensando  que  podia  ser 
ansí  ,  mandé  prender  á  Romay  ,  é  luego  le  mandé  dar  ciertas 
preguntas  por  este  caso  ,  y  él  nególo,  y  dijo  ser  falso  el  que 
se  lo  levantaba  ,  y  sobre  esto  le  mandé  dar  ciertos  tratos,  y 
todo  dijo  ser  falso,  diciendo  que  se  lo  levantaban  algunas  per- 
sonas que  le  querían  mal.  E  yo  viendo  que  no  aprovechaban 
ninguna  cosa  con  tormentos  ni  tratos  que  le  dieron  no  quiso 
decir,  acordé  de  le  poner  en  prisión  hasta  tanto  que  viniesen 
los  paraoles  que  habian  ido  en  busca  de  los  navios  para  saber 
de  Sánchez  la  verdad.  Y  ansi  mandé  luego  aparejar  un  paraol 
para  ir  á  dar  aviso  á  los  tres  paraoles,  y  mandé  que  prendie- 
sen á  Sánchez ,  y  ansi  fue  el  paraol  en  busca  dellos  ,  é  los  ha- 
lló en  el  puerto  Zamafo,  ques  tierra  deste  Rey  deTidori,  é  dio 
las  cartas  que  llevaba  á  los  castellanos  ;  y  el  Sánchez  como  es- 
taba sobre  sospecha  de  lo  que  podría  ser ,  recelóse  mucho  en 
ver  venir  el  paraol  é  dar  las  cartas,  é  luego  procuró  de  salir 
en  tierra,  diciendo  qué  iba  á  hacer  de  su  persona,  con  una  es- 
pada en  la  mano,  é  no  volvió  mas;  é  como  los  otros  que  que- 
daban en  los  paraoles  leyeron  las  cartas  que  yo  enviaba  é  vieron 
lo  que  en  ellas  decía ,  comenzaron  de  lo  llamar  ,  mas  nunca 
respondió ;  é  después  dende  á  pocos  días  se  supo  como  estaba 
en  un  lugar  de  Terrenate.  E  los  tres  paraoles  se  volvieron  deste 
dicho  puerto,  é  los  indios  díjíeron  que  no  querían  pasar  ade- 
lante, porque  hacía  gran  viento  é  mar  ,  que  se  perderían  los 
paraoles ,  é  ansí  se  volvieron  á  este  puerto  de  Tídori  ;  y  ansi 
está  el  dicho  Romay  preso  é  á  buen  recaudo  hasta  tanto  que  se 
sepa  la  verdad  de  sus  delitos.  (Aquí  ha  de  entrar  la  carta  de  Gui- 
llermo, é  la  fin  de  Romay. 

Sabrá  V.  M.  quel  capitán  Martin  Iñiguez  cuando  llegó  en 
Zamafo  con  esta  nao  Victoria,  con  los  seis  hombres  que  envió 
á  GU0IO,  iba  con  la  embajada  y  cgrtas  para  el  Rey  de  Giloio, 


308  VI AGES   AL  MALUCO. 

y  para  este  de  Tidori  Alonso  de  los  Ríos ,  sobresaliente  de  esta 
armada  ,  é  vasallo  é  servidor  leal  de  V.  M.;  é  dio  mu)'"  bue- 
na relación  á  los  dichos  Reyes  de  como  V.  M.  enviaba  una 
armada  para  esta  isla  de  Maluco,  para  las  favorecer  y  defender 
de  sus  enemigos,  para  contratar  con  ellos  muchas  mercaderías 
que  traíamos,  c  para  les  facer  todo  el  buen  tratamiento  que 
ser  pudiese,  é  como  V.  M.  les  enviaba  sus  cartas  é  dádivas  en 
señal  de  grande  amistad.  E  al  tiempo  que  llegó  en  esta  isla  de 
Gllolo  le" dijo  el  Rey  al  dicho  Alonso  de  Rios,  que  los  portu- 
gueses hablan  tenido  amistad  con  él,  y  al  presente  estaban  muy 
mal  con  ellos;  é  pues  esta  nao  de  V.  M.  era  venida,  quel  que- 
ría ser  su  vasallo  y  servidor ,  é  que  por  tal  se  daba ,  é  que  te- 
nia alli  un  paraol  muy  grande,  c  que  le  quería  dar  al  capitán 
para  que  del  hiciese  una  fusta ,  é  que  daría  toda  la  tabla  é  li- 
gazón que  fuese  menester  para  la  dicha  fusta,  é  que  le  diese  lo 
demás  que  era  menester,  ansí  hombre  que  supiese  darle  el  gáli- 
bo é  la  industria  para  la  hacer  ,  é  ansí  se  proveyó  á  un  levan- 
tisco que  se  [llama  Simitre  :  el  dicho  Alonso  de  los  Ríos  estuvo 
todo  el  tiempo  que  se  trabajó  en  la  dicha  fusta,  fasta  que  aquí 
á  esta  isla  la  trujieron  que  fue  á  i8  días  de  Enero  del  año  de 
1528  años,  y  en  todo  este  tiempo  el  dicho  Alonso  de  los  Ríos 
trabajó  é  negoció  muy  bien  en  hacer  proveer  la  clavazón  é 
otras  maderas  ,  é  todo  lo  demás  que  era  menester ;  y  yo  vien- 
do lo  que  había  servido  y  la  habilidad  de  su  persona,  le  pro- 
veí del  cargo  que  traía  Martin  de  Placencía  ,  que  era  capitán 
de  la  mar ,  porque  habíamos  necesidad  de  lo  proveer  después 
que  había  ya  una  galera  y  una  fusta  ,  é  con  esperanza  demás 
acrescentamiento  de  navios  de  remos  para  servir  á  V.  M. ;  y 
ansimismo,  al  tiempo  que  se  tomó  la  dicha  galera,  el  dicho 
Alonso  de  los  Rios  iba  por  capitán  de  la  fusta  de  V.  M. ,  pues 
en  esto  y  en  socorrer  el  navio  que  venia  de  la  Nueva-España, 
ha  seido  tan  venturoso,  suplico  á  V.  M.  que  le  confirme  el 
dicho  cargo  é  salarios  ,  porque  es  oficio  de  mucho  trabajo  é 
muy  nescesarío,  por  estar  en  las  partes  que  estamos  entre  in- 
fieles, enemigos  de  la  nuestra  Santa  Fe  católica. 

Asimismo  á  seido  y  es  muy  necesario,  de  poner  é  hacer 
un  baluarte  é  reparo  á  la  una  parte  y  entrada  desta  cíbdad, 
por  ser  el  paso  muy  peligroso,  por  donde  nos  podría  venir 
mucho  daño  de  nuestros  enemigos ;  é  por  ser  cosa  que  tanto 
cumplía,  puse  en  el  dicho  paso  á  Diego  de  Ayala,  con  veinte 
hombres  é  cinco  ó  seis  piezas  de  artillería,  el  cual  es  persona 
de  mucho  recaudo  ,  c  leal  servidor  de  V.  R»  M. :  é  allende 
desto  se  le  entiende  en  el  arte  de  navegar,  y  es  grande  asenta- 
dor de  tierras ,  é  rumbar  cartas ,  é  otras  muchas  sotílezas  de 
que  acá  hay  necesidad ,  é  pienso  que  desto  saldrá  grande  hom- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3C9 

bre:  é  pues  es  tal  persona,  suplico  á  V.  R.  M.  se  acuerde  le 
hacer  asentar  é  señalar  algún  partido  é  merced. 

Después  de  hatíer  hecho  relación  he  suplicado  á  V.  M.  con- 
tirmase  los  oficios  á  las  personas  susodichas,  le  suplico  se  acuer- 
de generalmente  de  todos  estos  vasallos  é  servidores  de  V.R.M. 
que  con  tantos  trabajos  6  peligros  de  sus  personas,  han  servido 
é  sirven  de  noche  é  de  dia,  arriesgando  sus  personas  todas  las 
horas  é  momentos,  por  sustentar  y  defender  esta  isla  c  tierras 
en  servicio  de  V.  R.  M,,  pues  por  ellos  fue  esta  isla  é  tierra 
vuelta  en  su  estado,  que  la  hallamos  quemada  é  destruida  é  so- 
juzgada por  su  gente  é  armada  del  Rey  de  Portugal ,  é  no  so- 
lamente se  contentan  con  sustentar  esta  isla,  mas  tienen  ánimo 
para  querer  sojuzgar  todas  las  demás ;  é  ansi  sustentamos  á 
tres  Reis  de  cinco  que  hay  en  Maluco  ,  como  V.  M.  verá  en 
esta  relación.  E  debe  V.  M.  de  mirar  que  sola  una  nao  que 
llegó  aqui  que  pudo  traer  hasta  cien  hombres  entre  chicos  y 
grandes ,  é  con  hallar  á  los  portugueses  muy  poderosos  en  la 
tierra,  con  una  fortaleza  de  cal  y  canto,  y  como  naturales  della 
siete  años,  y  con  muchos  navios  de  remo  é  de  carga  ;  entra- 
dnos y  tomamos  puerto  á  pesar  de  todos  ellos ,  seyendo  dobla- 
da gente  que  nosotros ,  donde  estamos  hasta  hoy.  Hemos  pasado 
y  pasamos  mucha  hambre  á  causa  de  hallar  la  tierra  quemada 
é  destruida;  y  porque  las  mercadurías  de  V. M.  son  de  mucho 
prescio,  é  la  gente  de  la  tierra  de  poca  moneda,  que  no  al- 
canza para  comprar  una  vara  de  paño  ;  de  manera,  que  no 
hay  otra  cosa  en  ella  sino  clavo,  é  como  haya  falta  de  moneda 
ques  tan  cebil ,  ha  seido  y  es  necesario  de  dar  á  la  gente  de  las 
mercaderías  de  V.  M. ,  que  son  paño  y  bacinetas ,  é  cuchillos, 
é  otras  cosas ,  las  cuales  no  valen  nada  ,  ni  se  hallaíi  por  ellas 
la  mitad  de  lo  ques  razón;  aunque  yo,  é  los  oficiales  de  V.M. 
se  las  damos  en  mas  bajo  precio  de  lo  que  se  hablan  de  dar,  é 
con  todo  esto  no  hallan  entre  los  indios  la  mitad  del  prescio 
porque  se  les  da  ,  y  á  esta  causa  están  todos  muy  gastados  é 
adeudados.  E  allende  desto  á  habido  muchos  muertos,  de  que  ha 
habido  muchas  almonedas,  de  que  han  comprado  muchas  ropas 
é  mercadurías  ,  las  cuales  han  vendido  y  malbaratado  por  sus- 
tentarse; pero  en  estas  almonedas  y  haciendas  de  defuntos  ha 
habido  muchas  ventas,  en  las  cuales  se  vendía  la  vara  de  lienzo 
que  cuesta  en  España  un  real,  á  torna  viaje  medio  ducado,  é  vén- 
dela el  pobre  hombre  por  cincuenta  pías,  y  dáseles  cada  dia  de 
rascion  á  cada  uno  en  mercadería  á  treinta  é  cinco  pías,  y  ven- 
dido á  los  indios  no  sale  á  veinte  pias;  y  cuando  hay  pías,  dá 
seles  á  veinte  y  cinco  cada  uno  por  dia;  con  los  cuales  no  se 
pueden  mantener  ni  sustentar  por  causa  de  los  portugueses  es- 
tar  en  la  tierra,  como  he  dicho,  é  son  los  bastimentos  tan 


3^0  VIAGES   AL   MALUCO. 

caros  c  malos  de  haber,  que  Dios  sabe  como  se  pasará:  é  la 
ración  que  se  dá  á  la  gente  se  pasan  veinte  é  treinta  días  que 
no  les  da  pías  por  no  las  haber ,  é  al  cabo  deste  tiempo  se  les 
dá  tres  ó  cuatro  días  de  ración  de  los  que  se  les  deben;  é  to- 
do lo  demás  en  la  mercadería  como  dicho  tengo.  Parésceme 
que  V.  R.  M.  debe  proveer  en  los  prescios,  é  orden  que  se  ha 
de  tener  en  todas  las  mercadurías  que  se  han  dado  á  la  gente; 
é  que  si  de  ac|ui  adelante  fuere  menester  se  las  dar,  é  pues  es 
servicio  de  Dios  é  de  V.  M. ,  é  bien  de  toda  la  gente,  deben 
poner  remedio  en  ello ,  y  ansimlsmo  en  las  haciendas  é  merca- 
durías de  los  defuntos ,  debe  de  mandar  proveer  de  la  manera 
y  en  los  precios  que  se  ha  de  dar  é  vender  ,  é  de  manera  quel 
defunto  no  pierda,  é  la  gente  que  las  comprare  las  halle  en  el 
precio  convenible;  é  para  esto  V.  M.  debe  poner  dos  perso- 
nas ó  tres  que  no  entiendan  en  otra  cosa  sino  en  tasar  é  de- 
clarar lo  que  vale  sobre  juramento,  y  sean  tales  las  personas 
de  quien  se  pueda  fiar  tal  cargo,  ó  desto  hay  mucha  necesidad 
á  causa  de  la  mucha  gente  que  se  ha  muerto  en  el  viage:  é  sí, 
lo  que  Dios  no  quiera  ,  en  las  armadas  que  V.  M.  enviare 
que  haya  buen  concierto,  6  también  me  parece  que  las  mer-. 
caderías  de  todos  los  defuntos  las  deben  mandar  coger  é  jun- 
tarlas con  las  mercaderías  de  V.  M.  para  que  sus  oficiales  den 
cuenta  y  razón  dellas,  é  porque  la  gente  no  se  pierda;  porque 
de  otra  manera  si  pobres  vinieren,  pobres  se  irán  ,  y  esto  todo 
V.  M.  lo  podía  remediar  con  enviar  en  la  primera  armada  que 
viniere  mucha  cantidad  de  pías.  Suplico  á  V.  M.  se  acuerde  y 
tenga  en  memoria  de  algunas  personas  que  son  muertas  pe- 
leando con  los  portugueses  por  defender  é  sostentar  esta  tier- 
ra; c  pues  murieron  como  leales  servidores  de  V.  R.  M. ,  se 
acuerde  de  hacer  bien  á  sus  hijas  6  mugeres  c  parientes ,  pues 
que  ellos  pagaron  la  deuda  que  debían  á  Dios:  y  mas  se  acuer- 
de de  algunas  personas  que  quedan  mancas  de  las  heridas  que 
les  dieron  en  la  tomada  de  la  galera,  y  en  otros  encuentros, 
V.  M.  les  haga  mercedes,  y  ansimlsmo  á  toda  la  otra  gente 
que  aquí  está.  E  V.  M.  lo  puede  hacer  muy  bien  sin  le  costar 
ninguna  cosa,  y  es  que  les  puede  dar  licencia  de  cargar  algu- 
nas qulntaladas  mas  de  clavo,  é  toda  la  otra  especiería,  demás 
de  lo  que  por  V.  M.  les  está  señalado:  é  para  que  V.R.  M.  haya 
por  bien  de  les  hacer  esta  merced,  no  solamente  esto,  mas  an- 
tes los  debe  de  asentar  en  los  libros  de  su  acuerdo,  é  mandar 
publicar  por  todos  sus  Reinos,  por  las  grandes  é  hazañosas  co- 
í-as ,  ansí  en  armas  como  en  desventuras  que  por  ellas  han  pa- 
gado, que  nunca  tan  poca  gente  en  ninguna  parte  del  mundo 
se  ha  visto  otras  que  sean  sus  iguales,  y  á  ellos  mesmos  les 
jiarece  ser  imposible  haber  pasado  por  ellos  tantas  y  tan  ex- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3 1  I 

trañas  cosas,  y  les  parece  ser  cosa  de  imaginación. 

Sabrá  V.  M.  que  en  el  mes  de  Octubre  1527  años,  estando 
ya  ansi  acabado  el  navio  que  aqui  haciamos,  como  dicho  ten- 
go á  V.  M. ,  envié  cuatro  hombres  castellanos  al  lugar  de  Za- 
mafo  á  hacer  y  rescatar  el  bastimento  para  el  dicho  navio,  y 
al  tiempo  que  venian  con  el  dicho  bastimento,  que  lo  traian 
tres  ó  cuatro  paraoles  pequeños  é  mal  aparejados,  salieron  sie- 
te ó  ocho  paraoles  á  ellos  de  Gomaconoro,  ques  un  lugar  de 
Terrenate  ,  muy  bien  armados  con  sus  tiros  ,  y  estábanlos 
aguardando  tras  un  paso  para  los  tomar ,  y  ansi  lo  hicieron, 
que  en  llegando  los  nuestros  al  dicho  paso  dieron  de  sobre- 
salto sobre  ellos  ;  de  tal  manera  ,  que  no  fueron  señores 
ios  nuestros  de  tomar  armas  ningunas ,  é  ansi  fueron  luego  los 
indios  presos  y  muertos,  é  dos  castellanos  perdieron  alli  sus 
vidas,  é  los  otros  dos  castellanos  se  salvaron  en  un  paraol  pe- 
queño :  é  después  de  muertos  los  dos  castellanos  tomaron  é  ro- 
baron todo  el  bastimento  é  provisión  que  venia  para  el  dicho 
navio.  E  por  esto,  é  por  otras  muchas  cosas  que  por  causa  de 
los  portugueses  estar  en  Terrenate  no  se  pudieron  haber,  dejó 
de  ir  el  navio  á  España  á  dar  la  nueva  á  V.  M.  como  estába- 
mos aqui,  en  el  cual  navio  trabajamos  mucho  toda  la  gente, 
ansi  carpinteros,  como  calafates,  é  todos  los  demás,  en  espe- 
cial un  calafate  que  se  llama  Alfonso  de  Oro,  que  no  solamen- 
te servia  de  su  oficio,  mas  casi  toda  la  tablazón  é  obra  de  car- 
pintería fue  asentada  é  labrada  por  sus  manos,  por  causa  de  no 
tener  carpinteros  que  lo  supiesen  hacer.  E  también  cuando  la 
nao  Victoria  ,  en  que  venimos  á  esta  isla,  dio  en  seco  en  el  es- 
trecho ,  este  mesmo  calafate  trabajó  mucho  en  ella ,  y  créese 
que  sino  fuera  por  él,  no  viniera  la  nao  á  Maluco;  é  pues  ha 
servido  tan  bien  á  V.  M.  débele  hacer  algunas  mercedes  :  es 
vecino  de  la  cibdad  de  la  Coruña  ,  é  tiene  alli  sus  hijos  é 
muger. 

Sabrá  V.  M.  que  al  tiempo  que  el  Rey  Almanzor  murió 
dejó  un  criado  que  se  decía  Derrota,  el  cual  era  muy  dispues- 
to, y  á  esta  causa  la  Reina  se  enamoró  del,  é  privó  tanto  que 
no  se  hacia  en  la  isla  otra  cosa  sino  lo  quel  mandaba;  é  todos 
los  principales  desta  cibdad  é  de  toda  la  isla  estaban  muy  mol 
con  la  Reina  é  con  él,  é  no  querían  hacer  ninguna  cosa  de  lo 
que  cumplía  á  servicio  de  V.  M.  ni  de  su  Rey,  deciendo:  que 
un  criado  del  Rey  é  hombre  de  tan  baja  suerte  no  había  de 
mandar  á  tantos  caballeros,  é  tan  noble  gente,  donde  había 
muchos  hijos  de  Reyes  y  hermanos;  y  pues  el  Rey  era  niño 
que  no  sabia  ni  podía  gobernar  sus  tierras,  vinieron  á  mí,  di- 
ciendo: que  me  pedían  é  requerían  por  parte  de  V.  M.,  pues 
esta  isla  é  tierras  estaban  en  servicio  de  V.  M.,  é  por  tal  ha- 


312  VIAGES  AL    MALUCO. 

bian  estv^do  siempre  como  lo  hablamos  visto  por  la  obra ,  y 
que  por  esta  causa  los  portugueses  habían  quemado  y  destrui- 
do este  lugar  é  isla,  é  pues  el  Rey  Almanzor  era  muerto  é  su 
hijo  el  Rey  era  niño,  é  pues  yo  habia  venido  aqui  á  esta  isla 
por  mandado  de  V.  M.,  y  era  gobernador  destas  islas  en  lu- 
gar de  V.  M. ,  que  les  mandase  dar  favor  y  ayuda,  y  enten- 
diese la  gobernación  desta  dicha  isla,  de  manera  que  no  fue- 
sen mandados  del  dicho  Derrota.  E  yo  les  dije:  ¿que  de  qué 
manera  querían  que  se  hiciese  ,  de  manera  que  no  hobiese  al- 
gún escándalo  en  la  tierra  ni  alboroto,  c  que  V.  M,  no  fuese 
deservido,  é  ansimlsmo  su  Rey?  E  ansí  ellos  hobieron  su  acuer- 
do sobre  ello,  c  me  vinieron  luego  á  decir  que  tenían  mucho 
miedo  de  la  Reina  ,  é  que  no  lo  osarían  ellos  hacer,  é  que  yo 
eon  mi  gente  le  mandase  matar  :  é  yo  les  respondí  que  habia 
poco  tiempo  que  yo  era  venido  á  esta  isla,  é  noconoscia,  ni  sa- 
bia quién  era  servidor  del  Rey,  ni  quien  nó,  é  que  no  me  quería 
entremeter  en  sus  cosas.  E  cuando  ellos  vieron  mi  voluntad,  me 
rogaron  que  les  diese  alguna  gente  para  que  con  su  favor  lo  hi- 
ciesen ,  é  yo  les  di  luego  diez  ó  doce  compañeros  bien  aderes- 
zados,  é  una  noche  mucha  gente  de  indios  se  pusieron  en  es- 
cuchas aguardando  en  ciertos  pasos  para  cuando  fuese  á  la  ma- 
rina, é  acaesció  que  aquella  mesma  noche  fue  á  dormir  con  la 
Reina:  ya  que  era  cerca  del  alba,  se  levantó  de  par  de  la  Reina 
é  fue  á  la  marina  para  se  labar,  como  es  su  costumbre,  é  los 
que  le  estaban  esperando  detras  de  un  cantón,  que  eran  ciertos 
indios  y  cuatro  castellanos,  le  salieron  al  camino,  é  uno  de  los 
castellanos  le  salió  á  hablar  al  camino,  é  ansí  hablando  le  dio 
una  estocada  que  dio  con  él  en  el  suelo:  é  no  podiendo  los 
otros  compañeros  tan  presto  acudir  con  él,  se  levantó  é  se  aco- 
gió por  pies  ú  casa  de  la  Reina  ,  é  fueron  luego  sobre  él  mas 
de  dos  mil  indios  con  sus  escudos  é  alfanjes,  é  otras  muchas  ar- 
mas, para  le  hacer  piezas,  dando  una  gran  grita  que  parescia 
que  se  quería  hundirla  isla.  Mas  él  fue  muy  cuerdo,  que  se  aco- 
gió adonde  la  Reina  y  el  Rey  estaban ,  y  por  eso  cesó  el  albo- 
roto de  los  indios;  mas  todavía  no  le  aprovechó  nada,  pues  ya 
era  comenzado  ,  valla  mas  que  se  acabase  que  no  dejarle  para 
mas  mal,  y  ansí  fenesció  aquel  dia ,  é  pagó  todos  sus  males.  E 
la  Reina  hizo  plantos  por  él ,  é  tan  extraños  que  serian  largos 
de  contar  :  é  ansi  muerto  el  dicho  Derrota  tomé  al  Rey  por 
la  mano  ,  é  púsele  en  poder  de  Quichllrade  ,  su  hermano,  para 
que  le  guardase,  é  rigiese,  é  gobernase  la  tierra  por  él  hasta 
que  el  Rey  fuese  de  edad,  é  con  todo  esto  fueron  los  caballe- 
ros é  toda  la  gente  de  la  isla  muy  contentos ,  diciendo  que  to- 
dos querían  servir  á  V.  M.  é  á  su  Rey. 

Sabrá  V.  M.  que  al  tiempo  que  vino  el  capitán  Saya  ved  r  a, 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  ^^5 

teniamos  mucha  necesidad  de  muchas  cosas,  ansí  plomo,  como 
Otra  munición  de  pelotas  de  verso  é  otros  tiros,  y  ansi  mismo 
otras  muchas  cosas ,  y  llegó  á  muy  buen  tiempo ,  y  nos  puso 
muy  grande  alegría  con  su  venida,  y  nos  maravillamos  mucho 
en  decir  que  venia  de  la  Nueva-España,  porque  acá  habia  muy 
poca  noticia  de  tal  tierra,  y  trujo  jnuchas  cosas  deque  teniamos 
muy  extrema  nescesidad  ,  en  que  truje  una  muy  buena  botica 
con  muchas  medicinas  é  ungüentos ,  é  otras  cosas  pertenes- 
cientes  á  la  dicha  botica ,  y  trujo  ballestas ,  y  escopetas  ,  y  co- 
seletes,  y  lanzas,  y  plomo,  y  otras  muchas  cosas:  ansimismo 
trujo  tres  piezas  de  artillería  de  brx)nce ,  y  dejó  aqui  las  dos  y 
otros  siete  ó  ocho  arcabuces  de  hierro  é  otras  muchas  cosas, 
escepto  pólvora  que  no  traia,  é  para  la  partida  le  hobieron 
de  dar  pólvora.  Y  por  cierto  este  á  seido  uno  de  los  mayores 
servicios  que  D.  Hernando  Cortés  á  V.  M.  ha  hecho  en  poner 
tan  buena  diligencia  en  cumplir  su  mandado;  y  no  solo  mandó 
despachar  estos  tres  navios ,  mas  luego  puso  por  obra  de  hacer 
y  aparejar  otros  cuatro  para  venir  en  esta  demanda ,  é  cumplir 
mas  por  entero  lo  que  en  este  caso  cmnple  al  servicio  de 
V.  M. 

Y  porque  Sayavedra  puso  tan  buena  diligencia  con  tan- 
to trabajo  y  peligro ,  cumplió  el  mandado  de  V.  M.  tan 
bien ,  y  tiene  deseo  de  hacer  muchos  mas  servicios  á  V.  M. , 
meresce  que  V.  M.  le  haga  muchas  mercedes ,  porque  nadie  se 
le  puede  hacer  conforme  á  sus  servicios  sino  V.  M.  :  y  ansi  se 
io  suplico  de  mi  parte,  y  ansi  quedo  esperando  el  socorro 
de  V.  M. ,  la  cual  Dios  Todopoderoso  con  acrescentamien- 
tos  de  mayores  reinos  guarde  y  prospere.  Desta  isla  y  muy 
leal  ciudad  de  Tidori  ,  dia  de  Corpus  Christi ,  n  4e  Junio 
de  1528  años.=Hernandp  de  la  Torre. 

Núm.  XV. 

Declaraciones  que  algunos  marineros  de  la  nao  San  Ga- 
briel dieron  en  Pernambuco  á  2  de  ISÍo'viembre  de  1^28 
sobre  los  sucesos  desgraciados  que  experimentaron  des- 
pués de  su  separación  de  la  armada  de  Loaisa  en  la 
entrada  del  estrecho  de  Magallanes.  (Arch.  de  Ind. 
€11  Sevilla,  Leg.  10  de  Autos  de  Fiscales.) 

En  dos  dias  del  mes  de  Noviembre  de  quinientos  é  veinte 
é  ocho  años ,  en  la  factoría  de  Pernambuco  ,  ques  en  la  tierra 
del   Brasil,  presentó  delante  mi  el  Escribano  abajo  nombrado, 

TOMO  V.  RR 


3t4  VIAGES   AL  MALUCO. 

Don  Rodrigo  de  Acuña  una  petición,  con  un  despacho  del 
Señor  Antonio  Ribeiro  ,  capitán  mayor  de  esta  armada  ,  de  la 
cual  petición  el  traslado  es  este  que  se  sigue. 

Señor.  =  Antonio  Ribeiro,  caballero  de  la  casa  del  Rey,  é 
capitán  mayor  desta  armada  que  anda  en  esta  costa  del  Bra- 
sil: Don  Rodrigo  de  Acuña,  uno  de  los  capitanes  del  Empera- 
dor, del  armada  que  iba  á  Maluco  por  el  estrecho  de  Magalla- 
nes, pido  á  V.  M.  por  cuanto  yo  he  aportado  aquí  á  esta  fac- 
toría de  Pernambuco  con  siete  personas  en  un  batel  destroza- 
do de  los  franceses  é  desamparado  de  los  mios  habrá  dos  años 
poco  masó  menos,  detenidos  por  Christobal  Jaques,  capitán 
mayor  que  fue  de  esta  armada ,  hasta  ahora  que  su  Alteza  nos 
manda  ir  á  dar  pasaje  para  Portugal :  é  porque  todos  somos 
sugetos  á  la  muerte  ,  que  cada  uno  siendo  en  Lisbona  querrá 
irse  por  donde  Dios  le  ayudare;  Por  tanto  ,  pido  á  V.  md. ,  é 
le  requiero  de  la  parte  del  Rey  de  Portugal ,  que  mande  tirar 
una  información,  asi  de  los  dichos  hombres  que  venian  en  mi 
compañía  ,  como  de  los  franceses  que  se  hallaron  presentes  en 
mi  destrozo,  é  otros  que  oyeron  contar  á  personas  que  iban 
en  las  naos  de  los  franceses  que  me  destrozaron ;  los  cuales  al 
presente  los  mande  vuestra  merced  examinar,  é  á  los  mios,  de 
que  partimos  de  la  Coruña  ,  hasta  que  vuestra  merced  vino  á 
esta  factoría,  á  los  franceses  de  lo  que  saben;  porque  el  Empe- 
rador sea  informado  de  verdad,  é  yo  pueda  dar  cuenta  de  mi 
persona:  Por  tanto,  pido  á  vuestra  merced  mande  tirar  esta 
dicha  información  á  Juan  Vázquez  Mergullon,  Escribano  de 
esta  armada  é  factoría ,  é  asi  sinada  la  dicha  información  é  fir- 
mada ,  é  sacada  de  manera  que  haga  fee  para  información  de 
S.  M.  6  guarda  de  mi  derecho,  mandando  vuestra  merced  dar, 
pagando  al  Escribano  su  derecho.  Fecha  en  Pernambuco,  fac- 
toría del  Rey  de  Portugal,  hoy  veinte  y  seis  dias  del  mes  de 
Octubre  de  mil  é  quinientos  é  veinte  é  ocho  años.  La  cual  di- 
cha petición  va  asi  signada  por  el  dicho  Don  Rodrigo  de  Acu- 
ña, c  traía  un  despacho  del  Sr.  Antonio  Ribeiro,  capitán  ma- 
yor de  esta  armada,  de  que  el  traslado  de  verbo  ad  verbum  es 
el  siguiente. 

Al  suplicante  los  testigos  que  apresentaren  por  esta  peti- 
ción é  con  el  dicho  de  los  dichos  testigos ,  le  pasen  su  instru- 
mento como  se  requiere.  Hecho  en  Pernambuco  tierra  del  Bra- 
sil, por  ante  mi  Juan  Vázquez  Mergullon,  Escribano  de  esta 
armada  é  factoría,  en  el  dicho  dia,  é  mes,  é  año  atrás  escrito. 

ítem :  Jorge  de  Catorico ,  y  Alfonso  de  Ñapóles  ,  é  Ma- 
chín Vizcaíno,  é  Bartolomé  Vizcaíno,  é  Pascual  de  Negron, 
é  Gerónimo  Ginoves,  todos  los  suyos  é  que  aqui  vinieran  te- 
ner á  esta  factoría  de  Pernambuco  con  el  dicho  Don  Rodrigo, 


DOCUMENTOS  DÉ  L/^AlSA.  3I  5 

testigos  todos,  juntos  aquí,  el  Sr.  capitán  mayor  dio  juramen- 
to á  cada  uno  por  sí,  é  preguntado  por  la  dicha  petición  del 
dicho  Don  Rodrigo,  que  le  fue  leida  por  el  dicho  capitán 
mayor,  que  era  lo  que  sabian  ellos.  Testigos  todos  cada  uno 
por  si,  que  por  el  juramento  que  habían  fecho:  que  era  verdad 
que  ellos  partieron  de  la  Coruña  á  veinte  y  cuatro  dias  de  Ju- 
lio, é  vinieron  á  la  Gomera,  de  donde  partieron  á  los  quince 
de  Agosto  por  información  del  capitán  Juan  Sebastian  ,  para 
el  estrecho  de  Magallanes,  al  cual  tardamos  en  allegar  hasta  en 
fin  de  Enero;  é  siendo  en  el  paraje  del  rio  de  Solis,  nos  dio 
una  muy  gran  fortuna,  con  la  cual  arribamos  todos,  cada  uno 
como  mejor  pudo  remediarse;  y  esta  fortuna  fué  á  veinte  dias 
de  Diciembre,  y  el  primero  de  Enero  nos  ayuntamos  la  nao 
capitana,  é  San  Gabriel ,  é  fuimos  Juntamente  hasta  el  rio  de 
Santa  Cruz  en  donde  pensábamos  hallar  las  otras  naos;  porque 
asi  estaba  ordenado  de  nos  ayuntar  en  el  dicho  rio  de  Santa 
Cruz,  derrotándose  alguna  nao  de  la  flota:  é  asi  nosotros  ar- 
ribamos al  dicho  rio,  y  en  entrando  con  gran  dificultad  é  pe- 
ligro, porque  la  capitana  estuvo  encallada  mas  de  tres  horas 
en  la  entrada,  y  entrados  de  dentro  no  hallamos  la  conserva, 
que  fué  nuestra  total  destrucción:  y  en  una  isla  que  está  en  el 
dicho  rio,  hallamos  una  carta  que  mandaron  con  el  pataje,  el 
capitán  Juan  Sebastian  é  los  otros  capitanes  que  iban  juntos: 
é  asi  salimos  luego  al  otro  dia  y  fuimos  al  Estrecho,  y  á  la 
entrada  del  cabo  de  las  Once  mil  Vírgenes  hallamos  la  nao 
Santi  Espíritus  perdida,  é  la  gente  della  en  el  campo,  que  vi- 
no á  nos  el  capitán  Juan  Sebastian  é  otros  ,  é  nos  contaron  la 
perdición  é  destrozo  de  las  otras  naos  ,  que  todas  estuvieron 
muy  cerca  de  «e  perder,  porque  perdieron  los  bateles  é 
amarras;  de  manera  que  le  convino  entrar  por  el  Estrecho  á 
dentro  hasta  una  bahía  á  quince  leguas  de  la  entrada,  donde 
le  hallamos.  El  capitán  mayor  ,  con  consejo  y  parecer  de  to- 
dos, envió  las  dos  carabelas  y  el  patage,  y  el  batel  de  San  Ga- 
briel á  cobrar  de  la  nao  Santi  Espíritus  toda  la  hacienda  que 
se  pudiese  salvar,  y  la  gente;  y  esto  se  tardó  de  hacer,  por 
los  malos  tiempos  que  allí  siempre  hace  ,  obra  de  veinte  dias, 
era  el  cual  tiempo  nos  persiguió  tanta  fortuna  que  venimos 
hasta  tierra  muchas  veces,  garrando  con  cuantos  ayustes  tenía- 
mos ;  é  por  no  tener  bateles  sino  el  de  la  capitana  solo,  pade- 
cimos gran  trabajo,  é  fue  tanto  el  mal  tiempo,  que  la  nao  ca- 
pitana fué  garrando  á  tierra  con  cinco  ayustes ,  donde  estuvo 
mas  de  veinte  horas  dando  grandes  golpes,  tanto  que  quebró 
el  timón  é  codaste,  é  dejó  la  estopa  é  plomo  por  muchas  par- 
tes, é  asi  desmachada  cortó  los  castillos,  y  echó  á  la  mar  las 
cíjir retas í  jé  cepos,  é  botería.  El  Anunciada  é  San  Gabriel  que 


3^6  VI AGES   AL   MALUCO. 

al  presente  estaban  alli,  no  les  podiamos  dar  socorro  por  no  te- 
ner bateles,  hasta  otro  dia  que  abonanzó  la  mar,  é  fuimos  con 
los  esquifes,  é  fueron  los  carpinteros,  é  asi  se  remedió  algo  ,  é 
se  concertó  el  timón  como  se  pudo ,  é  salimos  las  tres  naos  á 
tuera  del  Estrecho  por  no  nos  acabar  de  perder :  é  al  cabo  de 
las  Once  mil  Vírgenes  cobramos  las  dos  carabelas,  é  la  Anun- 
ciada desferró  con  suruestes,  é  corrió  al  nordeste,  asi  como 
nos  contaron,  mas  de  cincuenta  leguas,  é  la  nao  capitana  é  San 
Gabriel,  é  las  dos  carabelas  juntas  determinamos  de  volver  al 
rio  de  Santa  Cruz  por  nos  remediar  é  aderezar  la  capitana  que 
iba  muy  maltratada.  E  á  la  salida  del  Estrecho  con  esta  deter- 
minación, mandó  decir  el  capitán  mayor  por  el  capitán  Juan 
Sebastian  á  Don  Rodrigo  de  Acuña,  capitán  de  la  nao  San 
Gabriel ,  que  quedase  alli  y  cobrase  su  batel  que  tenia  el  pa- 
tage  en  una  singuera  en  el  cabo  de  las  Once  mil  Vírgenes  ,  é 
que  dijese  al  patax  que  se  saliese  é  fuese  al  rio  de  Santa  Cruz 
donde  los  hallarla  adobándose.  E  Don  Rodrigo  le  respondió, 
que  no  era  agora  tiempo  de  dejarlos  yendo  de  tal  suerte  ,  que 
los  que  tenían  el  batel  no  lo  tenían  para  darlo  hasta  saber  de 
á  donde  estaban ,  que  seria  mejor  que  se  fuesen  asi  todos  jun- 
tos hasta  el  rio  de  Santa  Cruz ,  porque  si  alguna  cosa  mas  fue- 
se ,  que  se  podrían  todos  salvar  en  su  nao :  y  el  capitán  ma- 
yor le  envió  á  decir  con  su  sobrino ,  que  se  lo  agradecía  mu- 
cho, 6  que  por  amor  suyo  que  se  quedase  é  cobrase  el  batel: 
y  otra  vez  replicó  el  dicho  Don  Rodrigo,  diciendo,  que  no 
era  razón  de  los  dejar  en  tal  tiempo ,  que  desde  el  rio  volvería 
por  el  batel  ••  é  volvióle  otra  vez  á  decir  Loaisa ,  sobrino  del 
capitán  mayor ,  que  en  todo  caso  quedase  é  cobrase  el  batel» 
é  dijese  al  patax  que  se  fuese  al  dicho  rio  donde  los  hallaría 
adobando:  é  asi  se  quedó  el  dicho  capitán  Don  Rodrigo,  por 
hacer  lo  que  le  mandaba  el  capitán  mayor,  é  cobró  el  batel,  é 
dijo  al  patax  lo  que  le  fué  mandado,  que  se  saliese  é  fuese  al 
dicho  rio,  é  vinieron  con  el  batel  hasta  doce  hombres,  los 
cuales  el  dicho  Don  Rodrigo  siempre  trujo  en  su  nao,  y  en- 
tonces nos  fuimos  la  vuelta  del  rio  de  Santa  Cruz,  é  tardamos 
en  poder  tomar  el  rio  mas  de  veinte  días ,  en  los  cuales  dias 
nos  topamos  con  la  Anunciada  que  volvía  al  Estrecho,  é  le  de- 
jimos  como  la  capitana  é  las  dos  carabelas  eran  idas  al  rio  de 
Santa  Cruz.  E  asi  fuimos  las  dos  naos,  é  San  Gabriel  surgió 
primero  á  la  boca  del  rio ,  é  la  Anunciada  surgió  sobre  noso- 
tros y  con  muy  mal  tiempo  sin  poder  ver  ninguna  señal  de 
gente  que  estuviese  en  tierra:  é  no  pasadas  dos  horas  ,  cargó 
tanto  la  tormenta,  que  nos  hizo  garrar  mas  de  una  legua,  don- 
de nos  fue  fuerza  hacer  á  la  vela ,  6  correr  por  donde  manda- 
ba el  tiempo  hasta  tres  dias,  al  cabo  de  los  cuales  abonanzó  la 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3 1  y 

mar  algún  tanto,  é  nos  hablamos  con  la  Anunciada,  y  el  ca- 
pitán Pedro  de  Vera  dijo  á  Don  Rodrigo  ,  que  él  no  deter- 
minaba mas  de  estar  á  discreción  de  tan  malos  tiempos ,  que 
nos  fuésemos  por  el  cabo  de  Buena  Esperanza.  Y  el  dicho  Don 
Rodrigo  le  respondió ,  que  no  haria  cosa  mal  hecha  por  cosa 
del  mundo ,  que  seria  mejor  que  tornasen  en  busca  del  capi- 
tán mayor  é  de  las  carabelas ,  é  que  hallándolos  que  haria  lo 
que  mas  fuese  servicio  de  S.  M. ;  é  no  las  hallando,  que  toma- 
rian  agua  y  leña  ,  y  él  le  daria  de  lo  que  toviese ,  c  los  dos 
juntos  podrían  seguir  el  viage  por  el  Estrecho,  ó  por  el  cabo 
de  Buena  Esperanza;  é  que  al  presente  que  no  se  podia  ir  por 
que  no  tenia  mas  de  tres  botas  de  agua,  é  que  para  tan  largo 
camino,  é  con  tan  malos  tiempos  que  no  era  cosa  de  se  arris- 
car é  perecer  de  sed;  é  asi  Pedro  de  Vera  le  escribió  una  carta 
sobre  esto :  le  certificó  que  la  capitana  é  las  carabelas  no  esta- 
ban en  el  rio,  por  quel  habia  cinco  ó  seis  dias  que  estuvo  en- 
callado en  la  entrada  del  dicho  rio  mas  de  seis  horas ,  é  que  ha- 
bia tirado  lombardas,  é  que  no  pudo  ver  señal  de  gente  que 
alli  estoviese,  é  que  en  todo  caso  estaba  determinado  de  se  ir, 
y  no  esperar  mas  ahi:  y  él  se  partió  asaz  diferente  con  los  su- 
yos, sin  piloto  que  ya  era  muerto,  é  sin  batel,  ni  ayustes,  ni 
anclas;  Dios  sabe  su  voluntad.  E  nosotros  tomamos  á  la  vuel- 
ta de  tierra  en  busca  del  capitán  mayor  é  de  las  carabelas  con 
asaz  mal  tiempo,  sin  poder  tomar  tierra  en  ninguna  parte, 
corriendo  toda  la  costa  con  muy  malos  tiempos,  siempre  su- 
duestes  é  uestes,  hasta  en  treinta  grados  que  vimos  tierra  ,  é 
fuimos  en  busca  della  por  tomar  agua,  que  habia  un  mes  que 
no  bebíamos  sino  á  cuartillo,  y  medio  cuartillo  de  agua:  é 
deparónos  Dios  un  puerto  en  28  grados  ,  donde  tomamos 
ochenta  botas  de  agua  é  leña,  é  no  tardamos  en  nos  proveer  de 
todo  lo  necesario  alli  mas  de  1 5  dias  ,  en  los  cuales  vinieron 
alli  dos  españoles  que  hablan  quedado  en  tiempo  de  Solis ,  é 
nos  dijeron  que  alli  estaban  otros  nueve  españoles  de  en  tiem- 
po de  Solis,  los  cuales  eran  idos  á  la  guerra,  y  nos  vendieron 
30  quintales  de  harina,  é  cuatro  quintales  de  frisóles  ,  é  tela 
para  una  mezana,  é  algunas  cosas  de  refresco;  de  manera  que 
ya  estábamos  prestos  para  seguir  nuestro  viage  ,  y  el  capitán 
hizo  decir  una  Misa  ,  en  la  cual  en  manos  del  sacerdote  hizo 
sagramento  solemne  de  bien  é  fielmente  servir  al  Emperador  é 
complir  su  viage;  é  asimismo  hizo  hacer  juramento  á  todos 
chicos  é  grandes,  que  todos  servirían  bien  é  lealmente  á  S.  M., 
c  complirian  el  viage;  é  asi  envió  el  batel  á  tierra  para' llamar 
al  contador  é  tesorero  é  á  los  españoles  para  les  pagar  lo  que 
dellos  habia  tomado,  y  viendo  el  capitán  que  tardaban,  y  que 
tenían  el  batel  varado  en  tierra,  mandó  tirar  una  lombarda,  y 


3l8  VIAGES   AL   MALUCO. 

asi  echaron  el  batel  á  el  agua,  é  saliendo  de  tierra  se  les  anega 
el  batel  j  murieron  quince  hombres  ,  y  se  perdió  el  batel  :  y 
aquellos  españoles  que  alli  hallamos,  hicieron  tanto  con  los  in- 
dios, que  lo  cobraron,  y  el  capitán  enviólo  á  adobar,  é  tarda- 
ron cinco  dias  en  lo  corregir ;  en  los  cuales  dias  muchos  se  ju- 
ramentaron de  se  quedar,  é  cortar  las  amarras,  ó  las  alargar 
porque  la  nao  fuese  á  la  costa,  ó  la  barrenar,  ó  matar  al  ca- 
pitán y  quedarse  con  todo,  y  esto  fue  en  lo  que  se  determina- 
ron. Y  asi  vinieron  de  tierra  con  esta  voluntad  en  el  batel, 
las  espadas  debajo  de  las  quillas  del  batel,  y  otros  se  quedaron 
en  tierra  ;  y  en  llegando ,  los  mas  pidieron  licencia  al  capitán 
para  se  quedar  en  tierra,  porque  asi  estaban  determinados  de 
se  quedar,  ó  por  fuerza  ó  por  grado,  que  mas  querían  vivir 
como  salvages,  que  no  morir  desesperados  en  la  mar.  E  asi  el 
capitán  se  puso  á  los  aplacar  lo  mejor  que  podia,  hasta  que 
algunos  le  prometieron  de  quedar  é  servir  á  S.  M. ;  é  asi  le  ro- 
gó al  capitán,  que  pues  asi  querían,  que  nos  zarpasen  las  an- 
coras, é  nos  guindasen  las  velas,  é  que  los  que  en  buena  hora 
quisiesen  venir  viniesen,  que  á  los  otros  los  echarían  en  una 
ísleta  que  alli  estaba,  é  asi  los  aplacó  algún  tanto.  E  pensando 
que  apartándolos  de  tierra  los  podria  atraer  á  venir  en  la  nao, 
mandó  zarpar  las  anclas ,  é  saltan  muy  diligentes  al  batel  has- 
ta veinte  ó  veinte  y  cinco  hombres  para  zarpar  las  anclas;  é 
asi  como  llegaron  á  la  boya ,  dan  una  grita  é  bogan  recio 
echando  mano  á  las  espadas  é  machetes  que  llevaban  en  las 
quillas  del  batel,  é  vanse  á  tierra,  é  varan  el  batel  en  la  monta- 
ña; é  quedamos  hasta  veinte  ó  veinte  y  cinco  hombres,  entre 
grandes  é  pequeños,  buenos  é  malos,  con  los  cuales  otro  dia 
nos  hicimos  á  la  vela ,  algunos  de  buena  voluntad  é  otros  de 
mala.  E  otro  dia  los  dos  españoles  que  alli  hallamos,  comenza- 
ron á  amenazar  á  los  que  alli  quedaban ,  diciéndoles  la  gran 
traición  que  hacian  al  Emperador  é  á  su  capitán  ,  de  manera 
que  hicieron  varar  el  batel  en  la  mar,  y  enviaron  los  grume- 
tes á  los  que  quisieron  venir.  E  asi  quedaron  alli  entre  muer- 
tos é  quedados  treinta  6  dos  hombres,  é  otro  dia  nos  hecimos 
á  la  vela,  é  venimos  á  una  isleta  cuatro  leguas  mas  al  norte, 
por  ver  si  alguno  se  arrepintiria  de  quedar.  No  viniendo  nin- 
guno, el  capitán  recelando  que  los  otros  se  quedaban,  porque 
de  tierra  le  enviaron  á  decir  ,  que  no  todos  los  traidores  ha- 
bían quedado  en  tierra,  que  se  guardase,  que  aun  algunos  ve- 
nían en  la  nao.  E  asi  venimos  hasta  el  rio  de  Genero,  é  alli  el 
capitán  demandó  su  parecer  al  maestre  é  piloto  é  á  todos  los 
compañeros,  de  lo  que  les  parecía  que  debían  hacer,  sí  irían  á 
Maluco  por  el  cabo  de  Buena  Esperanza ,  ó  volverían  al  Es- 
trecho por  la  costa  en  busca  del  capitán  mayor,  ó  nos   iría- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3  I9 

mos  á  España.  Los  cuales  pareceres  están  asentados  en  los  li- 
bros del  contador ;  mas  casi  todos  fueron  de  nos  venir  en  Es- 
paña, asi  porque  la  nao  estaba  mal  condicionada,  como  porque 
la  gente  era  poca,  é  no  todos  de  un  propósito,  y  estando  allí 
á  los  bajos  de  los  parguetes  una  noche,  dos  mozos  hurtan  el  es- 
quife y  se  van  con  él  á  tierra,  y  nosotros  nos  partimos  sin  los 
poder  cobrar ,  y  llegamos  á  la  bahía  de  todos  los  Santos,  don- 
de nos  detuvo  el  mal  tiempo  algunos  dias ,  en  los  cuales  yendo 
la  gente  á  tierra,  los  salvajes  nos  comieron  siete  hombres,  é  dos 
grumetes  que  á  pesar  del  maestre  é  de  los  que  iban  en  el  ba- 
tel, se  fueron  en  busca  de  los  otros  que  faltaban,  é  asi  perdi- 
mos los  dos  mas,  que  fueron  nueve.  E  asi  salimos  de  la  bahía 
á  1 5  de  Agosto ,  é  con  nordestes  estuvimos  mucho  tiempo  á  la 
mar,  sin  poder  mas  abanzar  de  sesenta  leguas,  é  á  nuestra  nao 
no  la  podíamos  tener  sobre  el  agua,  toda  comida  de  broma:  é 
asi  nos  fue  fuerza  arribar  á  un  puerto  que  está  entre  unos  ar- 
racifes  en  la  tierra  del  Brasil ,  donde  hallamos  dos  naos  é  un 
galeón  de  Francia  cargando  brasil ,  é  mas  con  necesidad  que 
con  voluntad  entramos  con  ellas,  é  nos  certificaron  la  paz  en- 
tre España  é  Francia;  é  no  obstante  esto  el  capitán  envió  á 
llamar  á  los  capitanes  é  pilotos  é  maestres ,  é  les  tomó  á  to- 
dos juramento  solene,y  él  asi  lo 'hizo,  que  en  tanto  que  en 
aquel  puerto  estuviésemos  fuésemos  amigos ,  é  asi  jurado  y 
prometido ,  nos  dan  dos  carpinteros ,  é  nos  dan  muchos  esto- 
peroles,  é  asi  poslmos  mano  á  adobar  nuestra  nao,  que  ya  no 
nos  podíamos  valer  con  tanta  agua  como  nos  hacía,  porque  la 
hallamos  tan  comida  de  broma,  que  no  se  le  podía  hacer  otro 
adobo  sino  clavarle  por  encima  cañamazos  doblados  alquitra- 
nados; é  asi  estando  adobando  la  nao  tan  perdida,  á  la  banda 
cuanto  se  podía  sofrir ,  el  bordo  debajo  del  agua  dos  palmos, 
y  el  artillería  toda  á  la  banda,  y  el  lastre  ,  un  domingo  á  los 
veinte  y  dos  de  Octubre,  se  dejan  venir  las  dos  naos  á  tiro  de 
dardo,  toda  la  artillería  en  orden,  é  armados,  é  nos  comien- 
zan á  lombardear  en  tal  manera ,  que  sí  no  nos  quisieran  to- 
mar sanos  ,  á  los  primaros  golpes  nos  metieran  mil  veces  al 
fondo,  por  estar  la  nao  tan  pendida  cuanto  se  podía  sofrir:  y 
en  esto  nos  comenzamos  á  aparejar  ,  mas  como  no  era  así  fá- 
cil cosa  enderezar  la  nao  tan  presto ,  estábamos  perdidos  sin 
nos  poder  remediar.  En  esta  sazón  dicen  el  maestre  é  otros: 
Señor  capitán  sí  vos  no  vais  á  su  bordo  á  los  aplacar ,  no  po- 
demos escapar.  Y  el  capitán  que  estaba  á  la  muerte ,  les  dijo: 
que  pues  ya  estaba  medio  muerto  ,  que  no  era  mucho  arriscar 
lo  poco  de  la  vida  que  le  quedaba,  quel  iría  y  haría  lo  que 
pudiese  en  los  aplacar  y  entretener,  que  ellos  se  diesen  priesa  á 
se  aparejar ,  y  que  le   trajesen  el  batel  á  bordo  quel  iria  con 


320  VIAGES  AL  MA.LUCO. 

dos  pages:  é  asi  él  fué,  é  nosotros  nos  dijo  el  maestre  ó  contra- 
maestre que  saltásemos  al  batel,  é  asi  fué  el  capitán  para  las 
naos  francesas,  é  puesto  en  medio  de  nuestra  nao  é  las  de  los 
franceses ,  les  comienza  á  hablar  ,  é  rogar  ,  y  otras  veces  á  re- 
mostrar  la  traición  que  hacian,  de  manera,  que  luego  dejan  el 
combate.  E  no  pudiendo  ya  tornar  á  nuestra  nao  por  estar 
debajo  de  las  de  los  franceses ,  vinieron  al  galeón  todos  los  ca- 
pitanes é  pilotos  é  maestres  ,  é  los  mas  hombres  de  bien  que 
íiabia,  é  todos  juraron  otra  vez  de  tener  paz  é  amistad,  con 
condición  que  les  diese  el  capitán  Don  Rodrigo  sendas  botas 
de  vino,  é  sendos  barriles  de  aceite.  E  asi  fecho  por  todos  jura- 
mento solene ,  ya  que  nos  querían  dejar  ir  A  nuestra  nao  ,  y 
los  franceses  se  hablan  retirado,  y  desembarazado  la  salida  del 
puerto,  é  nuestra  nao  estaba  ya  por  dicha  sin  mas  le  dar  empa- 
cho nadie,  nuestra  nao  se  hace  á  la  vela  la  vuelta  de  donde  se 
hablan  quedado  la  otra  gente,  é  nosotros  de  las  naos  dicién- 
doles:  que  no  temiesen,  que  esperasen,  y  creyesen  que  surgi- 
ría fuera  de  la  boca  del  puerto ,  vemos  que  no  hace  sino  car- 
gar de  velas,  y  sin  tener  mas  respeto  al  capitán  ni  á  nosotros, 
ni  á  lo  que  debian  hacer,  se  van:  é  asi  los  franceses  nos  dan 
un  batel  suyo  con  una  veU  é  remos,  é  dos  hombres  suyos,  é 
la  seguimos  lo  que  de  aquel  dia  quedaba  é  toda  la  noche  é 
otro  dia  hasta  cerca  de  m2dio  dia  ,  é  como  ya  la  viésemos  per- 
dida de  vista,  y  nosotros  estuviésemos  medio  muertos  asi  de 
hambre  como  de  sed,  é  de  bogar,  no  pudiendo  ser  otra  cosa, 
dimos  la  proa  en  tierra  á  nueve  ó  diez  leguas  de  donde  habla- 
mos partido,  é  viniendo  esperando  cada  hora  ser  comidos  de 
los  salvages  ;  é  asi  llegamos  con  ayuda  de  Dios  á  donde  carga- 
ban las  naos  francesas ,  é  á  esta  hora  ya  se  hablan  ido  las  dos 
naos  francesas,  é  quedó  el  galeón  solo  ,  é  asi  nos  llevan  á  su 
bordo,  y  estuvimos  con  ellos  treinta  dias,  hasta  que  carga- 
ron ;  y  á  su  partida  despojaron  el  capitán  Don  Rodrigo  é  nos 
dejaron  en  tierra  en  un  batel  sin  pan  ni  agua  ,  ni  otro  mante- 
nimiento, ni  vela,  ni  con  que  nos  pudiésemos  remediar;  y 
ellos  se  van  y  Hevan  los  cables  y  anclas  que  habia  dejado  nues- 
tra nao.  E  viéndonos  tan  perdidos,  nos  encomendamos  á  Dios, 
é  á  Nuestra  Señora  ,  é  con  asaz  trabajo  comiendo  algunas  fru- 
tillas é  algún  marisco,  en  obra  de  veinte  dias  llegamos  mila- 
grosamente á  una  isleta  que  se  dice  de  Sant  Alexo,  donde  ha- 
llamos una  pipa  de  pan  mojado,  é  harina  de  trigo,  é  un  hor- 
no, é  anzuelos  con  que  pescamos  é  nos  rehecimos  alli  ,  que 
veníamos  medio  muertos.  E  de  alli  venimos  á  Pernambueo, 
factoría  del  Rey  de  Portugal,  é  de  tierra  del  Brasil  ,  donde 
fuimos  bien  remediados  de  todo  lo  necesario,  hasta  que  vino 
la  armada  del  Rey  de  Portugal,  é  de  que  vino  capitán  mayor 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  ^21 

Cristóbal  Jaques:  é  mandando  una  nao  cargada  de  brasil  á 
Portugal  de  aqui  de  aquesta  factoría,  nuestro  capitán  Don 
Rodrigo  suplicó  cien  mil  veces  al  capitán  Cristóbal  Jaques  que 
Hos  diese  pasaje,  é  quel  queria  pagar  de  nólitos  por  él  y  por 
nosotros  el  valor  de  cien  quintales  de  brasil,  é  asimismo  echán- 
dole cuantos  buenos  habia  por  rogadores,  nunca  jamas  nos  qui- 
so dar  pasage;  y  desde  á  un  año  partió  otra  carabela  para  Por- 
tugal ,  é  le  tornó  á  suplicar  mil  veces  que  nos  dejase  ir,  pues 
no  habia  porque  nos  tener  presos :  jamas  lo  quiso  hacer  ni  to- 
mar consejo  coa  capitán  ni  con  quien  el  Rey  lo  mandaba, 
«ntes  trayéndoHos  presos  como  en  galera,  llevándonos  á  don- 
de se  iba,  sin  nos  poder  valer  razón  ni  justicia;  é  hasta  ahora 
quel  invictísimo  Rey  de  Portugal  lo  supo,  y  nos  m<indó  redi- 
mir su  Alteza  desta  nuestra  prisión  ,  que  á  nosotros  era  peor 
que  la  de  Faraón ,  é  darnos  pasage ,  é  muy  bien  tratarnos  co- 
mo de  tan  excedente  Príncipe  se  esperaba.  Y  este  testimonio,  y 
lo  que  todos  é  cada  uno  por  sí  dijo  por  el  dicho  juramento,  y 
asi  firmaron  todos  aquí.  Fecho  en  Pernambuco,  tierra  del  Bra- 
sil, en  el  dicho  dia  é  mes  atrás  escrito,  por  mi  Juan  Vaz  Mer- 
guUon,  Escribano  del  armada  é  factoría  &c.  =  El  capitán  ma- 
yor Anto-nio  Ribeiro  lo  firmó  de  su  nombre.  =  Jorge  de  Ca- 
tan. =  Machin  Vizcaíno,  rr  Bartholomé  Vizcaíno.  =  Geróni- 
mo Ginoves.  =r  Alfonso  de  Ñapóles.  =  Pascual  de  Negro.  =  Lo 
firmaron  de  sus  nombres.  =  Esteban  Gómez. 

Las  cosas  que  yo  Francisco  Guardé  he  -visto  tocantes  al  navía 
d^  Don  Rodrigo  de  Acuña* 

Primeramente  estando  tres  naos ,  el  galeón  de  Mosliense  y 
Lomaría  de  la  dicha  villa,  é  otro  navio  de  Normandíadel  rio 
ide  la  Sena  en  una  abra  en  la  tierra  del  Brasil  ,  el  año  de  mil 
i.  quinientos  é  veinte  é'seis  años,  á  veinte  é  uno  de  Octubre 
arribó  en  la  dicha  abra  el  navio  del  dicho  Don  Rodrigo  coh 
mucha  necesidad  por  mucha  agua  que  hacia,  é  viendo  esto  loS 
franceses,  han  dado  para  ayudar  el  dicho  navio  dos  carpinte- 
ros é  muchos  clavos  de  estoperoles ,  é  asi  hemos  quedado  co- 
mo amigos  por  espacio  de  ocho  días:  é  un  domingo  los  tres 
íiavíos  de  un  acuerdo  son  venidos  encima  del  dicho  navio  del 
dicho  Don  Rodrigo,  y  han  enviado  un  batel  á  decir  al  dicho 
navio  que  se  rindiesen ,  ó  le  meterían  en  fondo  ;  y  hemos  to- 
mado los  dos  carpinteros  i  asi  presto  han  comenzado  á  tirar 
al  dicho  navio,  y  el  dicho  navio  á  ellos;  y  el  dicho  navio  de 
Don  Rodrigo  estaba  á  la  banda  en  carena  tanto  cuanto  posi- 
ble era,  cuando  los  dichos  navios  han  comenzado  á  tirar  ,  y  si 
ellos   hobíesen  querido  lo  hovieran  metido  al  dicho  navio  de 

TOMO  V.  ss 


32  2  VI AGES   AL   MALUCO. 

Don  Rodrigo  á  fondo;  y  en  tirando  el  dicho  navio  ha  muerto 
dos  hombres  de  dentro  de  un  batel  de  los  dichos  navios ,  y 
viendo  el  dicho  capitán  Don  Rodrigo ,  que  no  se  podia  defen- 
der por  amor  que  su  nao  estaba  á  la  banda  pendida  en  carena, 
es  venido  á  bordo  de  los  dichos  navios  con  su  batel  á  deman- 
dar paz,  é  apuntamiento  á  los  dichos  navios:  y  después  que 
el  dicho  capitán  fue  venido  á  bordo  de  los  dichos  navios  en 
cesando  de  tirar ,  se  son  retraídos  á  donde  ellos  estaban  pri- 
meramente ,  c  han  hecho  sacramento  los  pilotos  é  maestres 
y  contramaestres  y  los  compañeros  al  dicho  capitán  Don 
Rodrigo  ,  y  el  dicho  Don  Rodrigo  á  ellos,  de  tener  lealtad 
los  unos  á  los  otros,  y  de  ser  amigos  durante  que  fuesen  en 
una  compañía,  y  por  esto  el  dicho  Don  Rodrigo  ha  prometi- 
do á  cada  uno  de  los  navios  una  pipa  de  vino,  é  un  barrilete 
de  aceite.  Y  estando  el  dicho  capitán  Don  Rodrigo  en  los  di- 
chos navios,  el  apuntamiento  hecho  entre  los  dichos  navios, 
y  él  ya  que  se  queria  embarcar  para  ir  á  su  navio,  dio  su  na- 
vio á  la  vela,  dejando  al  dicho  capitán,  é  á  la  gente  que  habia 
venido  con  él ,  y  al  batel ,  y  han  dejado  tres  anclas  y  tres  ca-. 
bles  por  se  huir :  é  asi  los  dichos  navios  han  dado  un  batel  con 
velas  y  remos ,  y  el  dicho  capitán  Don  Rodrigo  con  su  gente 
son  idos  tras  su  nao,  y  han  llevado  con  ellos  un  bretón  por 
certificarles  el  apuntamiento,  y  la  dicha  nao  asi  como  vee  el 
batel  del  partir  del  bordo  de  los  dichos  franceses ,  metió  to- 
das sus  velas  al  viento,  y  el  dicho  capitán  la  siguió  todo  lo 
que  de  aquel  dia  le  quedaba ,  é  toda  la  noche  é  otro  dia  hasta 
medio  dia,  tanto  que  perdieron  vista  de  la  dicha  nao  del  dicho 
capitán  Don  Rodrigo:  y  en  tornando  han  perdido  el  batel,  6 
son  venidos  por  tierra  allá  donde  los  navios  cargaban  de  bra- 
sil, é  alli  son  quedados  con  nosotros  hasta  nuestra  partida,  é 
dejamos  el  dicho  capitán  é  su  gente  en  su  batel  por  amor  que 
no  teníamos  vituallas  para  ir  á  nuestra  tierra  por  nosotros  ni 
por  ellos.  =  Francisco. 

Yo  Fray  Guillermo  Lamel ,  Religioso  de  nuestra  Señora 
del  .Carmen  del  convento  de  Sampol  de  León,  confieso  haber 
oido  rescitar  é  contar  en  el  dicho  convento  de  SampoL  de 
León,  á  Juan  Bugué  ,  piloto  de  uno  de  los  dichos  navios  en 
la  manera  y  forma  quel  dicho  Francisco  Guardé  dice  tocante  al 
hecho  del  dicho  capitán  Don  Rodrigo,  é  asi  confieso  haber 
oido  á  un  otro  hombre  nombrado  Felipe  Cargarlo,  que  esta- 
ba por  factor  en  uno  de  los  dichos  navios,  muchas  veces  con-r 
tar  en  la  dicha  manera,  yendo  al  Brasil  en  un  navio  de  Sam-í- 
pol  de  León,  nombrado  Leynon ,  el  cual  navio  iba  por  hace- 
dor, y  el  mismo  navio  fue  tomado  en  la  tierra  del  Brasil. 
=  Fray  Guillermo  Lamel  de  Taimó. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  32 

En  doce  días  del  mes  de  Noviembre  de  la  dicha  Era  de  mil 
¿  quinientos  é  veinte  é  ocho  años,  mandó  el  dicho  capitán 
mayor  Antonio  Ribeiro  á  mi  el  Escribano,  que  diese  juramen- 
to á  Francisco  Bretón,  é  ansi  al  Padre  que  vino  aqui  tomado 
con  los  franceses,  que  por  las  órdenes  que  había  recibido,  di- 
jese asi  el  uno  como  el  otro  lo  que  sabian,  el  dicho  Padre  por 
hs  órdenes  que  recibió,  y  el  dicho  Francisco  por  el  juramen- 
to lo  que  sabian  de  ki  tomada  de  Don  Rodrigo;  y  ellos  am- 
bos, é  cada  uno  por  si  escribieron  sus  dichos  en  francés,  co- 
mo se  atrás  verá,  á  los  cuales  yo  Escribano  pregunté,  que 
por  el  dicho  juramento  dijesen  aquello  que  allí  escrebian  si  era 
asi,  y  si  pasara  de  la  misma  manera,  y  ellos  ambos  dijeron, 
que  era  verdad  todo  lo  que  cada  uno  había  dicho  atrás,  como 
se  contenia  en  lo  que  asi  había  escrito  en  francés.  E  por  asi 
pasar,  hice  este  asiento  en  quel  dicho  capitán  mayor  asignó  en 
el  dicho  día  y  mes  y  era  atrás  escrito  por  mi  Juan  Vázquez 
Margullon,  Escribano  notario.  =  Ribeiro.  =  Esteban  Gómez, 


Núm.   XVL 

Carta  escrita  al  Emperador  por  Hernando  de  Busta- 
mantf  y  Diego  de  Salinas ,  informándole  de  varios  su- 
cesos ocurridos  en  el  Maluco  y  en  la  India  hasta  el  año 
x^zg.  (Colee  de  Muñoz;  orig.  en  la  Torre  do  Tom- 

Sacra  Cesárea  Católica  Magestad.  =  Después  desta  otra  ei- 
eripta  y  enviada  con  Gutierre  de  Juno  en  la  carabela  la  Flo- 
rida que  vino  de  la  Nueva  España  diré  á  V.  S.  M.  lo  que  ha 
sucedido,  y  es  que  la  dicha  carabela  volvió  aquí,  sin   poder  ir 
á  la  Nueva  España,  en  19  de  Noviembre  de  1528  que  después 
que  hubieron  navegado  800  leguas,  hallaron  los  tiempos  con- 
trarios y  se  volvieron  aqui;  y  la  dicha  carabela  venia  muy 
comida  de   bruma,  tanto  que  no  le  ha  quedado  tabla  que  no 
se  le  echase  otra,  y  aun  encima  un  aforro,  porque  vuelva  mas 
segura  á  dar  nuevas  de  nosotros  á  V.  S.  M. ;  y  lo  que  les  su- 
cedió en  el  viage  fue,  que  estando  tomando  bastimentos  á  180 
leguas  de  aqui  4  portugueses  de  los  que  por  la  otra  digo  iban 
en  la  dicha  carabela,  el  uno  de  los  dos  hombres  de  bien  que 
dije  que  iban  que  se  llamaba  Gimon  de  Bríto  y  los  otros  tres 
y  un  esclavo  de  los  mismos,  tomaron  el  batel  á  la  dicha  cara- 
bela y  se  fueron  con  él  de  día  á  vista  de  sus  ojos,  sin  po^jerjps 


324  VIAGES   AI-   MALUCO. 

tomar  ni  saber  mas  dellos  y  asi  fueron  sin  el  dicho  batel  has- 
ta llegar  á  las  dichas  800  leguas. 

Y  antes  que  la  dicha  carabela  volviese,  vinieron  aquí  nue- 
vas como  en  un  lugar  de  Camafo,  que  es  deste  Rey  de  Tidori, 
hablan  preso  unos  tres  ó  cuatro  hombres  que  no  sabían  si 
eran  castellanos  ó  portugueses,  y  por  saber  la  verdad  de  quie- 
nes eran,  se  proveyó  de  enviar  por  ellos,  aunque  habia  mas  de 
cien  leguas  de  aqui,  y  hallaron  ser  el  dicho  Gimon  de  Brtto  y 
uno  de  los  otros  portugueses  que  con  él  se  hablan  ido,  el  cual 
se  halló  ser  gallego  y  habia  sido  patrón  de  la  galera  que  se  to- 
mó á  los  portugueses,  que  los  otros  les  hablan  tomado  el  batel 
y  se  habian  ido  no  se  sabe  á  que  parte:  los  cuales  trujeron  aqui 
presos  y  á  buen  recabdo,  y  el  capitán  general  hizo  proceso 
contra  ellos ,  tal  y  tan  reo  que  al  Gimon  de  Brito  por  ser  ca- 
ballero hidalgo  le  cortaron  la  cabeza  y  arrastraron  y  cuartea- 
ron, y  al  patrón  ahorcaron. 

Asimismo  se  hizo  proceso  contra  Romay  que  por  la  otra 
digo  fue  en  la  muerte  de  D.  Jorge  Manrique,  capitán  de  la 
carabela  Santa  Maria  del  Parral,  el  cual  confesó  haber  sido  en 
la  muerte  del  dicho  D.  Jorge  y  de  todos  los  que  mataron 
en  la  dicha  carabela:  del  cual  se  hizo  justicia  arrastrado  y  da- 
do garrote  y  cuarteado. 

De  las  cosas  de  los  portugueses,  sepa  V.  S.  M.  que  otras 
i»uchas  veces  hemos  sido  requeridos  dellos  de  paz,  y  noso- 
tros asi  mismo  la  queríamos:  y  venidos  á  los  conciertos  y  nun- 
ca nos  hemos  podido  concertar,  porque  nos  pedian  les  diése- 
mos y  dejásemos  á  Maquian ,  que  se  ha  dado  por  vasallo  de 
V.  M.  el  Gobernador  della  y  se  vino  á  vivir  aqui:  y  visto 
que  un  solo  vasallo  no  era  de  dar  cuanto  mas  una  isla  y  tier- 
ra tan  buena  como  es  Maquian,  no  se  ha  hecho  ningún  con- 
cierto, aunque  ks  dábamos  todos  los  portugueses  que  tenemos 
presos.  Mas  D.  Jorge  de  Meneses ,  el  capitán  dellos,  como  no 
piensa  si  no  en  traiciones ,  no  ha  querido ,  y  por  otra  parte 
tuvo  maneras  como  el  Gobernador  de  Terenate  tuviese  tre- 
guas con  el  Rey  de  Gilolo  para  urdir  traiciones,  y  escribió 
una  carta  al  Rey  de  Gilolo,  rogándole  matase  á  los  castella- 
nos, y  que  le  daria  muchos  tiros  de  pólvora  gruesos  y  esco- 
petas y, otras  muchas  cosas:  y  el  Rey  como  mas  leal  y  mas 
doto  que  no  el,  le  respondió  al  contrario  de  lo  que  él  pensa- 
ba, y  embiola  al  capitán  general,  la  cual  tiene  guardada  aun- 
que está  en  Abalayo  con  la  firma  del  dicho  D.  Jorge:  y  no 
contento  con  esto,  aunque  sabia  que  cada  vez  que  venia  algu- 
no de  los  suyos  á  querer  hablar  alguna  cosa,  con  solo  alzar  un 
paño  blanco  los  acosciamos  y  oyamos  y  aun  algunas  veces 
sin  tener  seguro;  y   una  vez  que  fué  á  Terenate  el  capellao 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  ^2^ 

por  se  confesar,  le  prendió  y  tiene  preso,  y  á  un  criado  que  fue 
del  contador  Tejeda  que  iba  con  él,  y  aunque  le  hemos  prome- 
tido cuatro  portogueses  por  ellos,  no  nos  ios  ha  querido  dar. 
Asi  estamos  sin  clérigo  muchos  dias  há  y  son  muertos  de  en- 
fermedad,  después  que  está  preso,  trece  sin  confesión  que  ha 
sido  mucho  daño  ,  y  por  muchos  requirimientos  y  y  protestos 
asi  para  con  Dios  como  con  V.  M.  y  denunciándole  por  des-^ 
comulgado  por  prender  al  clérigo  y  perturbar  los  oficios  divi- 
nos y  ser  causa  de  morir  los  hombres  sin  confesión ,  no  ha 
aprovechado  ninguna  cosa. 

Los  mas  de  los  enfermos  que  hemos  tenido  aqui,  han  en-^ 
fermado  en  Gilolo ,  que  este  año  ha  sido  alli  muy  enferma 
la  tierra,  que  fue  año  muy  frutuoso:  y  es  como  suele  ser  en 
esas  partes  todos  los  mas  años  fructuosos ,  aunque  es  cierto  que 
la  primera  vez  que  adolescieron  siete  \\  ocho  juntos,  pensamos 
que  les  hablan  dado  yerbas,  porque  estaban  entonces  en  tre-- 
guas  con  los  de  Terrenate:  mas  luego  se  ha  visto  ser  la  causa 
la  enfermedad  del  año,  y  aunque  adolescen  otros  después  acá, 
no  osamos  dejar  al  Rey  de  Gilolo,  porque  nos  ha  sostenido 
aqui  la  amistad  que  con  nosotros  tiene,  y  es  muy  leal  al  ser- 
vicio de  V.  S.  M.,  y  nos  ha  hecho  mucha  honra  en  la  gente 
que  ha  mantenido  allá,  tanto  que  ha  muchos  dias  no  tuviera-*^ 
mos  que.  comer  de  las  mercaderías  que  valen  en  la  tierra,  si  él 
no  nos  hubiera  mantenido,  y  V.  S.  M.  le  debe  escrebir,  dándo- 
le las  gracias  de  lo  que  ha  hecho  y  hace  por  nosotros;  que 
aunque  después  de  Dios  por  nosotros  no  está  destruido,; por  la 
necesidad  que  del  tenemos  asi  por  lo  que  hace  como  porque 
no  sea  contra  nosotros,  le  queríamos  tener  muy  contento  ;  y 
por  mi  digo  que  ruego  cada  dia  á  Dios  por  su  salud,  porque 
es  muy  viejo  y  grueso  hombre  y  enfermo,  que  si  muriese,  hay 
tantas  parcialidades,  éntrelos  caballeros,  que  no  se  lo  quesería, 
porque  son  muchos  de  parte  de  Terenate,  y  en  su  vida  no-  se 
osa  ninguno  rebollir. 

El  paño  y  mercaderías  de  latón  y  cuchillos  y  vidrios  y 
matamundo  y  abalorio  que  trujimos,  es  todo  vendido  y  para 
en  la  tierra  no  nos  queda  cosa  por  que  nos  den  un  píz,  sino  es 
algunas  olandas  y  manteles  alimaníscos  y  un  fardel  de  lienzo 
de  Roan,que  todos  los  otros  lienzos  son  gastados,  que  como  los 
lienzos  de  algodón  que  traen  los  portugueses  y  los  que  se  ha- 
cen en  la  tierra  valen  tan  barato,  aunque  estos  de  lino  «les- ten- 
gan mucha  ventaja  y  en  los  precios  se  les  puso  eniiq  quteerá 
ra?on ,  han  tenido  tales  maneras  los  de  la  tierra ,  porque  ncis 
veían  en  necesidad  de  pizis,  que  no  dan  por  ^Ho.  la  meitadidel 
precio  que  en  los  principios  se  hizo  con  ellos:  asi  qaie  hay  pá»- 
xa.  tan  ^  poco  tiempo  que  podamos  comee  coa  k>qoe  tenemos, 


}l6  VI AGES   AL   MALUCO. 

si  V.  S.  M.  no  nos  socorre,  que  temo  nos  veamos  en  necesi- 
dad, aunque  si  algund  trato  pudiésemos  ten^r,  blin  habria  para 
nos  sostener  mas  de  un  año,  porque  el  cobre  se  ha  guardado, 
y  no  lo  he  querido  dar  á  los  compañeros,  porque  luego  lo  da- 
rían por  un  piz,  y  aqui  no  se  podía  gastar    sino   muy  poco 
dello,  y  se  p3rdería  mucho  en  lo  dar  sino  fuere  por  justo  pre- 
cio, porque  es  mercadería  muy  buena  para  acá  sabiendo  se  ne- 
gociar, y  confio  en  Dios  habrá  trato  para  ello  y  todo  lo  demás. 
Porque  de  una  tierra  que  se  llama  Gijii,  que  es  á  setenta 
leguas  de  aquí,  que  el  Rey  de  allí  es  amigo  deste  Rey,  que  es 
tanta  tierra  la  suya  como  lo  de  Terenate  y  Tidorí,  han  venido 
agora  dos   paroles  que  envió  el  dicho    Rey  con  trescientos 
hombres  á  saber  deste  Rey  de  Tidori  como  estaba,  porque  ha- 
bía sabido  como  los  portogueses  le  habían  quemado  y  robado 
la  tierra,  y  que  después  nosotros  le  habíamos  restaurado  en  la 
tierra,  que  le  embiase  á  decir  la  verdad,  porque  él  y  todos  los 
de  su  tierra  habían  de  morir  en  su  favor:  y  también  se  nos  ha 
dicho  en  secreto  que  se  cree  le  quiere  dar  una  hija  suya  por 
muger.  Es  tierra  en  que  hay  veneros  de  hierro  á  la  misma 
manera  da  Vizcaya,  y  la  principal  cosa  que  traen  por  merca- 
dería son  espadas  y  machetes  al  fuero  desta  tierra  y  otras  co- 
sas de  poca  importancia  que  son  necesarias  en  la  tierra:  dicen 
tienen  muchos  puercos  y  cabras  y  arroz.  Vahn  las  dichas  es- 
padas y  machetes  tan  de  balde  como  en  Castilla  y  con  ellos 
se  ha  comenzado  á  gastar  alguna-crístalina  de  menuda  y  de  al- 
gún matamundo  y  abalorio  que  nos  habia  quedado,  que  desto 
no  lo  gastamos  sino  en  aros   para  bastimjnto  de  la  fortaleza, 
que  es  lo  que  mas  quieren  é  con  lo  que  míjor   se  compra   en 
Camajo,  adonde  enviamos  por  ello:  lo  cual  se  renueva  cada  un 
año,  que  si  desta  tierra  de  Gajú  ó  de  otras  viniesen  á  negociar, 
ayudarnos  hia  lo  uno  á  lo  otro.  Dios  por  su  infinita  miseri- 
cordia lo  haga,  como  bien  lo  habemos  menester 

Los  precios  que  acá  valen  las  mercaderías  y  las  que  se  de- 
ben enviar  para  estas  tierras  no  escribo  á  V.  S.  M.,  porque  lo 
hago  á  los  oficiales  de  la  casa  de  la  especería,  particularmente  de 
cada  cosa  asi  dellas  como  de  otras  cosas,  pu^s  tiene  cargo  de  lo 
proveer;  y  si  V.  S.  M.  ó  el  su  muy  alto  Consejo  lo  quiere  ver, 
consta  ó  con  su  treslado  irá  el  treslado  de  la  carta  que  les  en- 
vió con  GutiereTumon,el  cual  lleva  la  una  carta  para  V.  S.  M. 
y  Alvaro  de  Sayavedra,  capitán  que  vino  de  la  Nu2va  España, 
ia  otra  para  quedas  dé  á  los  oficíales  de  la  cíbdad  de  Méjico, 
porque  las  envíen  con  sus  cartas,  que  por  ellas  digo  como  muy 
leal  vasallo  de  V.  S.  M.  y  como  persona  que  sé  bien  de  todo 
ello,  la  verdad  de  todo  lo  que  pasa. 

Hernando  de  la  Torre,  capitán  y  Gobernador  que  agora  e$ 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  ^2j 

en  estas  islas  de  Malucos  por  V.  S.  M.,  no  ha  querido  escrebir 
á  V.  S.  M.  Juntamente  con  los  oficiales,  aunque  ha  sido  re- 
querido á  ello,  porque  no  sea  imputada  á  mi  ni  á  ellos  la  cul- 
pa dello:  ni  ha  querido  enviar  mensagero  que  juntamente  á  él  y 
á  ellos  pareciese  fuese  persona  que  la  verdad  de  todo  lo  que 
acá  pasa  y  ha  pasado  dijese ;  y  ha  proveído  á  Gutiere  de  Simó 
no  sé  la  causa ,  si  no  porque  si  algunas  cosas  han  pasado  acá 
contra  las  instrucciones  de  V.  S.  M.  desculpe  á  los  dos  al  uno 
por  causador  con  otros  consortes ,  y  al  otro  por  consentidor 
como  persona  que  no  miraba  mas  de  lo  presente:  V.  S.  M. 
pero  vea  como  se  sepa  la  verdad  de  todo. 

La  relación  de  todos  los  que  son  muertos  de  la  gente  que 
vino  en  esta  armada  invio  por  extenso  á  los  oficiales,  que  son 
mientra  anduvimos  juntos  con  las  otras  naos  y  después  ochen- 
ta personas;  los  6i  de  su  muerte  natural,  y  los  nueve  que 
se  ahogaron  cuando  dio  en  tierra  la  nao  Santispiritus,  y  nue- 
ve que  han  muerto  los  portogueses  y  de  lugares  de  Terenate, 
y  uno  que  ahorcaron,  porque  fue  en  la  muerte  de  Don  Jorge 
Manrique,  y  mas  el  portogués  y  gallego  que  se  justiciaron  por 
que  hablan  tomado  el  batel  á  la  carabela  que  vino  de  la  Nueva 
España,  y  un  negro  de  la  dicha  carabela  que  se  iba  á  Terenate. 

Quedáronse  tres  en  la  Gomera;  hanse  ido  á  los  portogueses 
cinco,  que  el  uno  llevó  consigo  uno  de  los  portogueses  presos 
y  otros  dos  que  se  fueron  de  los  dichos  portogueses. 

Quedamos  aqui  73  hombres,  que  los  siete  son  de  los  que  vi- 
nieron de  la  Nueva  España,  que  hay  siempre  hartos  enfermos; 
y  tres  pajes  y  un  marinero  y  ocho  esclavos  que  han  venido 
de  Terenate  de  los  portogueses.  ■ 

Tenemos  aqui  una  fusta  y  un  bergantín  que  se  ha  hecho 
en  Gilolo ,  y  ha  ayudado  para  hacerlas  el  Rey  de  Gilolo  ,  y 
mas  la  fusta  que  se  tomó  á  los  portogueses ,  que  si  tuviésemos 
gente  para  las  armas  y  para  quedar  á  guardar  este  lu^ar  de 
Tidori,  procuraríamos  de  buscar  de  comer,  aunque  hay  algunos 
que  dicen,  cuando  van  á  tomar  algún  lugar  de  Terenate,  por- 
que nos  toman  los  desta  isla  y  de  Gilolo,  que  para  que  han  de 
entrar  á  tomar  ninguna  cosa,  pues  en  llegando  aqui,  lo  tengo 
de  pedir  yo  para  partirlo  conforme  á  las  instrucciones  de 
V.  S.  M.  y  otras  muchas  cosas ;  y  lo  que  se  ha  tomado  Dios 
sabe  como  vienen  á  declarar  paralo  asentary  repartir, que  non 
solamente  se  contentaban  en  decir  que  no  habla  V.  S.  M.  de 
llevar  parte  de  lo  que  se  tomaba,  sino  Gutierre  de  Juno  porta- 
dor desta  ó  de  su  treslado,una  vez  que  le  envió  el  capitán  ge- 
neral por  capitán  á  tomar  un  lugar  de  Chaba  con  el  Gober- 
nador desta  tierra,  puso  por  obra  lo  que  había  dicho  y  afir- 
mado; y  partió  con  los  compañeros  que  Uevab»   todo  lo  que 


328  VI AGES    AL    MALUCO. 

habían  tomado  y  para  se  lo  sacar  acá  hubo  y  puso  tanto  es- 
cándalo, como  otras  veces  ha  puesto,  que  si  no  hubiera  otros 
mas  concertados  que  él,  pudiera  haber  muertes  de  hombres  y 
ser  causa  de  perdernos  todos ,  y  aun  en  el  mismo  lugar  de 
Chaba  dijo  tan  descorteses  palabras  al  dicho  Gobernador,  que 
porque  el  capitán  no  le  castigaba  estuvo  con  tanto  enojo  mu- 
chos dias ,  que  si  no  nos  hubiese  menester  como  nosotros  á  él, 
no  sé  lo  que  nos  sucediera,  que  con  favor  que  tiene  del  capi- 
tán cada  dia  mata  de  palabra  uno  de  los  oficiales,  porque  no 
le  damos  y  hacemos  lo  que  él  pide  ,  y  lo  principal  porque  lo 
dice,  es  porque  se  le  tomó  lo  que  había  tomado  en  Chaba  pa- 
ra repartir  con  todo  lo  otro  conforme  á  las  instrucciones  de 
V.  S.  M.:  que  aunque  todo  lo  que  se  ha  tomado  no  creo  vale 
tanto  como  la  galera  y  artillería  y  otras  cosas  que  en  ella  se 
tomaron,  juntándose  muchos  pocos  hacen  cantidad,  que  lo  que 
mejor  se  toma  es  unas  campanas  que  traen  en  los  paroles,  y  las 
estiman  mucho  si  son  algo  grandes. 

En  once  de  Abril  de  1528  prendió  Hernando  de  la  Torre 
capitán  general  que  agora  es  por  V.  S.  M.  en  estas  islas  de 
Malucos,  á  Hernando  de  Bustamante,  tesorero  de  la  nao  Santís- 
piritus  que  al  presente  y  agora  es  contador,  por  una  infor- 
mación que  contra  él  hizo  secretamente,  )'■  aunque  le  ha  sol- 
tado muchos  dias  ha,  nunca  le  ha  dado  los  libros  ,  ni  escríp- 
turas  de  defuntos  hasta  en  18  de  Abril  deste  presente  año  de 
1529  años,  por  donde  se  han  dejado  de  hacer  muchas  cosas  de 
las  que  se  habian  de  hacer ,  y  lo  que  se  ha  hecho  no  se  ha 
asentado  en  los  libros,  para  poder  dar  cuenta  de  todo  á  V.S.  M. 
por  los  tener  el  capitán  general  sin  asentar  en  ellos  ninguna 
cosa  de  lo  que  pasaba:  V.  S.  M.  no  dé  culpa  al  dicho  conta- 
dor ni  á  ninguno  de  los  oficiales,  si  tan  largamente  como  de- 
bemos no  escribimos,  porque  no  hay  culpa  ninguna:  y  para 
saber  la  razón  de  todo  lo  que  ha  pasado  después  que  murió 
ei  comendador  Loaisa ,  capitán  general  de  V.  S.  M.  asi  sobre 
hacerse  los  capitanes  como  después  de  hechos  lo  que  hicieron; 
V.  S.  M.  mande  quien  haga  justicia  y  cumpla  sus  instruccio- 
nes para  que  todo  se  haga  como  cumple  al  servicio  de  V.  S.M. 

En  compañía  de  Gutierre  de  Juno  embia  el  capitán  gene- 
ral á  Manuel  Fernandez  Lobo,  portogués,que  es  uno  de  los  que 
se  prendieron  en  la  galera  y  mas  hombre  de  bien,  para  que  áé 
cuenta  de  todo  lo  que  ha  pasado  con  los  portogueses  asi  ante^ 
de  nuestra  venida  como  después,  porque  se  ha  hallado  á  todo  y 
dirá  la  verdad  dello  como  hidalgo  y  persona  honrada  que  es: 
y  también  se  embian  otros  dos  portogueses  marineros  de  los 
dichos  presos  á  la  Nueva  España,  asi  por  ir  en  esta  carabela 
que  allá  va,  como  porque  vengan  en  los  navios  que  de  alLí  vi- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  329 

níeren,    porque  hemos  sido  informados  no  hay  allá  marineros 
y  por  no  dar  otros  dos  de  los  pocos  que  acá  quedamos. 

Que  después  de  lo  dicho,  en  27  de  Abril  deste  año  truje- 
ron  muerto  de  Gilolo  á  Juan  de  Osuniga,  grumete  que  tué 
de  Santispiritus. 

De  los  pueblos  y  fortalezas  que  tiene  el  Rey  de  Portogal 
cerca  destas  tieras  y  lo  que  hay  en  ellas,  no  escribo  á  V.S.  M. 
porque  de  todo  está  informado  y  de  lo  que  yo  acá  he  podido 
saber^  escribo  largo  á  los  oficiales  de  V.  S.  M.  como  por  el 
traslado  de  su  carta  dellos  verá  ;  y  asimismo  de  como  no  ha- 
llamos aquí  ninguna  cosa  de  lo  que  habia  quedado  aqui  del 
armada  de  Magallanes  ni  ningund  hombre,  que  todo  lo  hablan 
tomado  los  portogueses  y  habían  llevado  siete  hombres  á  la 
India,  que  el  uno  era  Espinosa,  el  cual  dicen  los  portogueses 
que  aqui  han  venido,  que  era  ido  á  Portogal;  y  que  estando 
preso  V".  S.  M.  le  habia  enviado  á  pedir  al  Rey  de  Portogal 
y  luego  le  habia  enviado,  y  aun  le  había  hecho  mercedes  que 
sí  asi  es,  V.  S.  M.  estará  mejor  informado  que  lo  de  acá  pode- 
mos escribir,  porque  unos  lo  dicen  de  una  manera,  y  otros  de 
otra;  y  el  dicho  Manuel  Fernandez  dirá  lo  que  dello  sabe. 

En  primero  de  Mayo  del  dicho  año  murió  Juan  de  Oor- 
rí  grumete,  que  segund  se  ha  sabido  algunos  de  los  que  han 
muerto  asi  aqui  como  en  Gilolo  han  muerto  de  yerbas,  porque 
hacían  demasías  á  los  indios,  que  porque  vían  que  no  eran 
castigados  castigábanlos  ellos  desta  manera,  que  de  pláticas  que 
pasan  entre  los  indios  se  ha  sabido  la  verdad. 

Aqui  se  halló  una  carta  de  Juan  de  Campos  en  poder 
del  Gobernador  que  es  hijo  de  el  Rey  Almanzor,  bastardo 
que  se  llama  Guichilrrade,  por  la  cual  declara  lo  que  aqui  pa- 
só, y  de  como  le  prendieron  los  portogueses,  siendo  Antonio  de 
Brito  capitán  allí,  y  á  otros  seis  que  con  él  estaban  aqui  en  Ti- 
dori  con  la  hacienda  que  aqui  dejó  el  capitán  Juan  Sebastian, 
que  el  treslado  della  vá  con  las  cartas  que  envía  el  capitán  ge- 
neral á  V.  S.  M.  y  así  mismo  algunos  requirimíentos  de  los 
que  han  pasado  entre  nosotros  y  los  portogueses  por  donde 
V.  S.  M.  verá  lo  que  acá  lia  pasado. 

El  navio  que  se  hizo  aqui,  no  se  pudo  aparejar  para  le  en- 
viar con  esta  carabela  ó  por  el  cabo  de  Buena  Esperanza,  por- 
que como  se  hizo  de  prisa  y  de  mano  de  oficiales  nuevos,  no 
salió  tal  que  se  pudiese  navegar  en  él,  porque  la  mas  de  la  ta- 
blazón se  podrizió:  asi  que  por  sacar  la  clavazón  para  adrezar 
la  carabela  se  quemó. 

En  la  carabela  nombrada  la  Florida  que  vino  de  la  Nueva 
España,  se  han  cargado  cincuenta  y  ocho  quintales  y  tres  ar- 
robas y   veinte  y  cuatro  libras  de  clavo  de  giroflé  neto  por 

TOMO  V.  XT 


330  VIAGES   AL    MALUCO. 

las  personas  que  van  en  la  cargazón  que  va  en  la  carta  para 
los  oficiales  de  V.  M. ,  que  por  V.  S.  M.  no  quiso  ni  pudo 
cargarlo,  llevando  lo  que  dejó  cargar  sin  querer  hacer  ningu- 
na cosa  con  consejo  del  capitán  y  oficiales;  y  dello  se  dá  aviso 
á  los  oficiales  de  V.  S.  M.  que  están  en  Méjico  para  que  co- 
bren los  derechos  dello. 

En  tres  de  Mayo  de  1529  años  murió  Jorge  Fernandez 
vecino  de  Avila,  que  vino  de  la  Nueva  España,  y  no  hay  que 
mas  decir  á  V.  S.  M.  sino  rogar  á  Dios  la  vida  y  sacro  estado 
de  V.  S.  M.  por  muchos  tiempos  prospere  con  acrecentamien- 
to de  muchos  mas  reinos  y  señoríos  hasta  ganar  la  casa  santa 
de  Jerusalen.  Cerrada  en  3  de  Mayo  de  1 5  29  años.  =  Sacra 
Católica  Cesárea  Magestad.  =  Muy  humildes  y  leales  vasallos 
que  los  sacros  pies  de  V.  S.  C.  C.  M.  besan.  =:  Hernando  de 
Bustamante.  =  Diego  de  Salinas. 


Núm.  XVII. 

Consulta  hecha  d  S.  M.  por  el  Consejo  de  Indias  sobre  en- 
viar desde  Colima ,  en  las  costas  de  Nueva-Esj?añaj 
dos  carabelas  -para  saber  del  suceso  de  la  armada 
de  Loaisa ,  y  de  la  que  el  Rey  de  Portugal  envió  al 
rio  de  la  Plata  &c.  (Original  en  el  Arch,  de  Ind.  en 
Sevilla,  Leg.  i.°  de  Consultas  de  1^19  d  i^^^- 

Sacra  Cesárea  Católica  Magestad:  La  carta  que  de  Grune- 
dala  en  10  de  Abril  V.  M.  nos  mandó  escribir  en  respuesta  de 
lo  que  deste  Consejo  se  le  habia  escrito,  recibimos;  y  por  la 
memoria  que  V.  M.  tuvo  de  mandarnos  responder,  le  besamos 
los  pies  y  las  manos. 

En  lo  de  fray  Francisco  de  Arevalo ,  que  estaba  nombrado 
para  obispo  de  la  Trinidad,  se  hará  lo  que  V.  M.  manda. 

V.  M.  manda  por  su  carta ,  que  comunicado  con  el  arzo- 
bispo presidente  del  Consejo  Real,  se  buscasen  personas  cua- 
les conviniesen  para  perlados  en  las  provincias  de  las  Indias, 
donde  no  están  provehidos.  Asi  se  hizo  ;  y  las  personas  que 
al  presente  parece  que  V.  M.  siendo  servido  debe  mandar  pro- 
veer son:  para  la  Tierrafirme  el  maestro  Honcala  ,  canónigo  de 
Avila,  catedrático  de  teología  de  Salamanca:  para  la  provincia 
de  Honduras  y  cabo  de  Higueras  fray  Alonso  de  Talavera, 
prior  de  Prado,  de  la  orden  de  S.  Gerónimo,  el  cual  el  capí- 
tulo general  nombró  para  ello  por  mandado  de  la  Emperatriz 


DOCUMENTOS   DE    LOAISA.  33!^ 

nuestra  Señora;  y  para  la  provincia  de  Santa  Marta  el  licencia- 
do Toves,  colegial  de  Salamanca,  de  que  otras  veces  habernos 
hecho  relación  á  V.  M.  Todos  son  personas  calificadas  á  nues- 
tro parecer,  y  cuales  convienen  á  servicio  de  Dios  nuestro  Se- 
ñor; y  asi  enviamos  las  provisiones  de  sus  despachos  hechas  y 
señaladas,  para  que  V.  M.,  si  fuere  servido,  las  mande  firmar, 
porque  asi  lo  envió  V.  M.  á  mandar. 

Ya  V.  M.  sabe  lo  que  por  carta  de  ciertos  alemanes  fato- 
res  de  los  Belzares  en  Portugal,  se  supo  del  comendador  Loai- 
sa  ,  que  por  mandado  de  V.  M.  fue  por  su  capitán  general  á 
los  Malucos;  y  como  quíer  que  el  embajador  Lope  Hurtado  por 
su  carta  escribió,  que  el  creía  que  el  dicho  comendador  Loaisa 
era  muerto,  y  el  contrario  desto  escribían  los  dichos  alema- 
nes, como  V.  M.  podrá  mandar  ver  por  la  copia  del  capítulo 
de  su  carta  que  vá  con  esta;  hase  algunas  veces  platicado  en 
este  Consejo  ,  si  convernia  al  servicio  de  V.  M. ,  hacerse  algu- 
na diligencia  en  su  Real  nombre  para  saber  lo  cierto  de  la  vi- 
da del  dicho  comendador  Loaisa ,  y  de  la  armada  en  que  fue  y 
del  suceso  y  estado  della ,  demás  de  las  cartas  que  el  Serenísimo 
Rey  de  Portugal  ha  de  dar  para  los  capitanes  y  gente  de  sus 
armadas,  que  traigan  en  ellas  al  dicho  Comendador  Loaisa,  y 
á  los  otros  subditos  de  V.  M.  que  hallaren  vivos  en  los  dichos 
Malucos,  porque  esto  no  parecía  suficiente  ni  seguro  remedio 
para  los  dichos  efetos ;  y  por  ser  esta  cosa  tan  importante  al 
servicio  de  V.  M.  la  comunicamos  con  el  arzobispo  de  Santiago, 
vuestro  presidente,  y  á  él  y  á  nosotros  ha  parecido  que  seyen- 
do  V.  M.  servido  para  conseguir  los  dichos  fines ,  y  aun  para 
la  seguridad  de  vuestra  Real  conciencia,  y  para  animar  vues- 
tros subditos  que  aventuran  sus  vidas  por  servir  á  V.M.  ,  seria 
bien  que  fuesen  una  ó  dos  carabelas ,  en  nombre  de  V.  M. ,  con 
sola  la  gente  y  costa  necesaria  á  los  Malucos';  y  porque  en 
ninguna  cosa  se  innovase  lo  capitulado  y  contratado  con  el  Se- 
renísimo Rey  de  Portugal  no  fuesen  por  cabo  de  Buena-Espe- 
ranza  ,  ni  por  el   estrecho  de  Magallanes  ,  ni  saliesen  las  ca- 
rabelas destos  reinos  de  Castilla ,  sino  de  uno  de  los  puertos  de 
las  Indias  de  la  mar  del  sur ,  especialmente  en  Colima ,  dó  el 
marqués  del  Valle  D.Hernando  Cortés  tiene  aparejo  para  ello, 
ó  en  la  provincia  de  Guatimala  dó  el  Adelantado  Pedro  de  Al- 
varado,  tiene  ya  un  navio  hecho  y  hace  ya  otro  en  aquella 
mar  del  sur,  ó  en  Nicaragua,  dó  el  capitán  y  gobernador  Pe- 
drarias  de  Avila ,  y  el  Alcalde  mayor  tienen  comenzados  otros 
navios.  De  todas  estas  partes,  ó  de  las  que  V.  M.  mas  fuere  servido, 
podrán  ir  dos  navios  viage  de  los  dichos  Malucos,  con  título 
de  descubrir  por  aquella  mar  del  Sur,  é  islas  inciertas  en  los  lí- 
mites de  V.  M. ,  con  espreso  defendimiento  que  no  tocasen  en 


331  VI AGES   AL   MALUCO. 

la  demarcación  de  Portugal,  sino  que  en  todo  guardasen  lo  an- 
tigua y  nuevamente  asentado  y  capitulado  por  los  Reyes  cató- 
licos, y  por  V.  M.  con  los  Reyes  de  Portugal;  y  los  capita- 
nes que  en  estos  navios  fuesen  llevarían  su  instrucion  pública 
conforme  á  esto  ,  que  'si  en  algunas  de  aquellas  islas  y  tierra 
hallasen  al  comendador  Loalsa  y  gentes  de  aquella  armada,  ó 
de  las  carabelas  que  el  dicho  marques  del  Valle  por  mandado 
de  V.  M.  envió  en  demanda  della,  los  recibiesen  en  sus  navios 
y  los  trujesen  á  los  reinos  y  señoríos  de  V.M. :  y  desto,  muy 
poderoso  Señor ,  podrán  resultar  en  servicio  de  V.  M.  las  cosas 
siguientes : 

Lo  primero,  cumplirá  V.  M.  con  lo  que  debe  á  su  Real 
persona  y  dignidad  imperial  en  beneficio  y  redención  de  sus 
subditos  que  sirven  y  están  cabtivos  por  servir  á  V.  M. ,  y  con 
este  socorro  podrían  ser  libertados:  lo  cual  no  se  espera,  á  lo 
menos  no  es  seguro  ,  por  mano  del  Serenísimo  Rey  de  Portu- 
gal, á  quien  no  conviene  que  V.  M.  tenga  entera  noticia  de  las 
cosas  de  aquellas  partes. 

Lo  segundo,  que  por  la  relación  del  comendador  Loaísa,. 
si  fuese  vivo,  ó  de  cualquier  de  los  otros  de  aquellas  armadas 
de  los  que  en  estos  navios  fuesen  ,  podría  V.  M.  ser  enterado 
y  verdaderamente  informado  de  los  dichos  Malucos  y  de  sus 
comarcas  ,  y  de  lo  que  importa  á  vuestra  Corona  Real  de 
Castilla  conservar  aquello  ,  y  la  manera  que  adelante  se  ha-  • 
bia  de  tener  en  la  contratación  de  aquellas  tierras;  y  para  me- 
jor deliberar  si  converná  á  vuestro  Real  servicio  tornar  al  Se- 
renísimo Rey  de  Portugal  los  dineros  que  dio  por  la  capitula- 
ción de  los  Malucos,  ó  hacer  nuevo  y  mas  provechoso  asiento 
cerca  dello ,  lo  cual  sin  esta  información  no  se  podría  asi  bien 
acertar. 

Asimismo  podría  ser ,  que  cuando  estos  navios  que  agora 
fuesen  llegasen  á  los  Malucos ,  hallasen  en  tal  disposición  al  co- 
mendador Loaísa  ,  ó  algunas  de  las  gentes  de  las  dichas  arma- 
das pasadas  que  conviniese  á  vuestro  Real  servicio,  que  se  sos- 
tuviesen en  aquellas  partes  todos  ,  ó  algunos  dellos  hasta  lo  re- 
ferir á  V.  M. ,  para  que  informado  mandase  en  todo  ello  pro- 
veer lo  que  mas  fuese  servido  :  y  la  ejecución  y  cumplimiento 
deste  capítulo  se  podría  confiar  de  solos  los  capitanes  destos 
navios,  y  aun  por  instrucion  sellada  que  no  se  hobiese  de  abrir, 
sino  cuando  hallasen  vivos  al  dicho  comendador  Loaísa ,  ó  al- 
gunos de  las  dichas  armadas. 

Y  demás  destos  provechos  que  pueden  resultar  de  la  ida 
destos  navios,  podrían  en  aquella  navegación  descubrir  algunas 
islas,  ó  tierras  en  los  límites  de  Castilla  de  que  redundase.  .  .  . 
á  vuestro  Real  servicio.  Suplicamos  á  V.  M.  lo  man- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  333 

da  ver  y  respondernos  aquello  de  que  mas  sea  servido. 

V.  M.  los  días  pasados  nos  envió  á  mandar  que  la  Empe- 
ratriz nuestra  Señora  ,  sin  que  pareciese  que  V.  M.  lo  sabia, 
escribiese  al  embajador  de  Portugal ,  que  hablase  al  Serenísimo 
Rey  que  no  enviase  á  la  costa  del  rio  de  la  Plata ,  pues  está  des- 
cubierta por  las  armadas  de  V.  M.  ,  y  que  si  el  Rey  no  vi- 
niese en  ello,  y  conviniese  hacer  algund  requerimiento,  lo  or- 
denásemos y  enviásemos  al  embajador  para  que  él  lo  hiciese. 
Luego  que  recibimos  la  letra  de  V.  M. ,  lo  comunicamos  con  el 
arzobispo  presidente  del  Consejo  Real ;  y  pareció  que  porque 
ya  el  armada  era  partida ,  y  no  habia  inconveniente  en  dila- 
tarse algunos  días,  que  antes  que  se  enviase  el  requerimiento,  es- 
cribiese S.  M.  al  embajador  sobre  ello  ,  y  le  escribió  lo  que 
V.  M.  verá  por  el  traslado  de  la  carta  que  vá  con  esta.  El  em- 
bajador habló  al  Rey,  y  responde  lo  que  V.  M.  verá  por  su 
carta.  Vista  esta  respuesta  por  Nos,  juntamente  con  el  presidente 
se  ordenó  el  requerimiento  que  nos  pareció  que  convenia  que 
$e  hiciese  para  conservación  del  derecho  de  V.  M.;  y  teniendo 
el  correo  para  despachallo,  fuimos  á  dar  parte  á  la  Emperatriz 
nuestra  Señora  dello,  para  que  S.  M.  toviese  por  bien  de  escri- 
bir conforme  á  ello,  y  después  de  haber  hecho  á  S.  M.  relación 
del  negocio  ,  respondió:  que  le  parecía  que  antes  que  se  envia- 
se á  hacer  el  requerimiento ,  se  hiciese  mas  complimiento,  y  que 
S.  M.  quería  escribir  de  su  mano  al  Rey,  y  asi  á  la  hora  en- 
vió S.  M.  correo  volante  con  su  carta ,  sin  que  nosotros  en- 
viásemos cosa  ninguna,  y  S.  M.  tiene  confianza  que  con  su  car- 
ta se  remediará;  y  si  la  respuesta  no  fuere  conforme  á  lo  que 
conviene,  efetuarse  ha  lo  que  V.  M.  envió  á  mandar. 

A  Alonso  de  Baeza  se  acudió  con  lo  que  vino  á  la  casa  de 
Sevilla  de  los  empréstitos,  como  V.  M.  lo  manda;  y  en  lo  que 
toca  á  los  ochocientos  ducados  que  el  obispo  de  cibdad  Ro- 
drigo recibió  ya  en  sus  cuentas,  entendemos  con  todo  cuidado, 
y  en  siendo  acabado,  haremos  dello  relación  á  V.  M. 

Manda  V.  M.  que  le  hagamos  saber  la  cabía  de  la  prisión 
de  Sebastian  Caboto.  El  fue  preso  á  pedimento  de  algunos  pa- 
rientes de  algunas  personas,  que  dicen  que  es  culpado  en  sus 
muertes  ,  y  por  otros  que  desterró ,  y  también  á  pedimento 
del  fiscal,  por  no  haber  guardado  las  instruciones  que  llevó:  y 
asi  fue  preso,  y  dada  la  corte  por  cárcel  con  fianzas. 

F.  .....  de  Heredia  es  un  poblador  antiguo  de  las  Indias: 

deseoso  de  servir  á  V.  M.  y  por  lo  mostrar,  hase  ofrecido  de 
hacer  en  la  costa  de  Paría  una  fortaleza  para  desde  allí  con 
ciertos  religiosos  ,  contratar  con  los  -indios  de  aquella  provin- 
cia por  vía  de  comercio  ,  haciéndole  V.  M.  el  asiento  que  se 
tomó  con  Antonio  Sedeño  para  la  población  de  la   isla  de  la 


334  VIAGES  AL    MALUCO. 

Trinidad,  y  aquella  fue  aprobada  por  V. M.:  y  al  Consejo  pa- 
rece que  es  cosa  que  se  debe  hacer,  porque  en  esto  ni  ha  de  ha- 
ber encomiendas  de  indios,  ni  hacer  esclavos.  Por  ser  cosa  nue- 
va no  se  despachcS  sin  consultallo  á  V.  Al.,  y  para  que  de  allá 
se  vea',  vá  con  esta  el  traslado  de  la  capitulación  de  Sedeño: 
V.  M.  mande  en  ello  lo  que  fuere  servido. 

Francisco  Falero  ,  hermano  de  Rui  Falero  ,  dio  en  este 
Consejo  esta  petición  que  á  V.  M.  enviamos:  y  porque  este  y 
su  hermano,  como  V.  M.  sabe,  vinieron  de  Portugal  á  servir 
á  V.  M. ,  y  de  su  venida  redundó  tanto  servicio  á  V.  M. ,  que 
aunque  ellos  no  fueron  al  descubrimiento  de  la  especería  con 
Magallains  ,  no  fue  por  su  culpa,  sino  por  mandallo  V.  M.,  y 
entonces  hizo  "V.  M.  merced  á  este  Francisco  Falero  de  35© 
maravedís  en  la  casa  de  Sevilla  ,  con  los  cuales  no  se  puede 
sustentar,  al  Consejo  parece,  atento  lo  dicho,  y  á  que  este  tie- 
ne habilidad  y  persona  para  servir  ,  que  siendo  V.  M.  servido 
le  haga  merced  de  crecerle  los  31;©  maravedís  con  otros  15®  ma- 
ravedís, que  sean  por  todos  50®  maravedís,  y  mas  que  V.  M. 
le  mandase  hacer  un  asiento  de  contino  en  esta  corte ,  para  que 
lo  tenga  como  los  otros  continos ,  que  demás  de  ser  él  satis- 
fecho de  lo  que  ha  servido,  habrá  cosas  que  cada  día  podrá 
aprovechar  en  cosas  de  cosmografía  que  se  ofrecerán  en  este 
Consejo,  como  de  presente  lo  hace.  De  Ocaña  diez  y  seis  de 
Mayo  de  mil  quinientos  treinta  y  uno.=DeV.  M.  muy  humil- 
des vasallos  y  criados  que  sus  Reales  pies  y  manos  besan.  =  El 
doctor  Beltran.  =  Licenciado  Juan  de  Carvajal.  =  El  doctor 
Bernal. 

■       .,.::...     Núm.    XVni.     :..:.:■ 


Cartas  de  Hernando  de  la  Torre  al  Rey  de  Portugal, 
al  Emperador  y  d  otros  señores ,  sobre  algunos  suce~ 
sos  del  Maluco  hasta  el  mes  de  Marzo  de  1^32.  (Co- 
lee, de  Muñoz,  oríg.  en  la  Torre  do  Tombo,  gav.  15, 
mazo  lo,  núm.  4). 

Al  muy  serenísimo  y  muy  alto  y  muy  excelente  é  muy 
poderoso  señor  D.  Joan,  Rey  de  Portugal  ,  de  Hernando  de 
Ja  Torre ,  de  Maluco. 

(TTí/  es  el  sobrescrito  de  la  carta  original  ^  gav.  i ^  ,  mafo  jo, 
mím.  4.) 

Hernando  de  la  Torre,  servidor  y  vasallo  natural  de  S.  M. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  335 

y  su  capitán  general  y  gobernador  en  estas  islas  de  Maluco  y 
sus  demarcaciones,  tuve  á  bien  dar  cuenta  á  V.  A.  como  lle- 
íTué  á  estas  islas  en  i.°  del  año  527,  con  sola  la  capitana  de 
siete  naos  que  salieron  en  25  al  mando  del  general  Garcia  de 
Loaisa,  comendador  de  S.  Juan,  el  cual  murió  desta  parte  del 
Estrecho.  Cuando  acá  llegamos,  era  capitán  y  gobernador  Mar- 
tin Iñigues  de  Carquizano.  Hallamos  una  fortaleza  de  V.  A.  y 
por  capitán  della  un  D.  García  Enriquez,  el  cual  nos  envió  á 
recibir  fuera  destas  islas  con  su  armada  de  una  fusta,  un  batel 
y  dos  carabelas,  y  mucha  cantidad  de  navios  de  la  tierra,  con 
intención  de  nos  tornar  á  echar  á  fondo.  Mas  nos  hizo  tal  tiem- 
po, que  no  dio  lugar  á  su  propósito,  y  fuimos  á  Tidori.  Pa- 
sados como  quince  dias,  vino  dicho  Enriquez  con  una  fusta  y 
un  batel  y  un  navio  de  remos  y  otros  muchos  de  la  tierra  á 
nos  echar  la  nao  á  fondo,  y  asi  nos  dieron  combate  de  bate- 
ría tres  dias:  por  lo  cual,  y  porque  venia  muy  trabajada,  se 
fue  á  fondo.  Mientras  vino  Iñiguez,  y  en  todo  el  tiempo  que  le 
he  sucedido  ,  siempre  nos  han  hecho  guerra,  hasta  que  habrá 
dos  años  y  medio  nos  echaron  de  Tidori.  Recogime  en  esta 
tierra  del  Rey  de  Gilolo,  y  han  seguido  dándonos  guerra  los 
capitanes  de  V.  A.  D.  Jorge  de  Meneses  y  Gerónij-no  Pereira. 
Quejóme  de  todos  que  nos  han  maltratado  de  obras  y  palabras, 
como  dirá  Pedro  de  Montemayor ,  llevador  desta.  Después  que 
salí  de  Tidori,  entre  la  fortaleza  de  V.  A.  y  los  Negros  de  la 
tierra,  en  tiempo  de  D.  Jorge  de  Meneses,  Quichil  de  Revés, 
como  era  gobernador  y  gran  señor  en  estas  partes  por  el  fa- 
vor de  portugueses  ,  crecióle  la  soberbia  y  quiso  matar  al  ca- 
pitán dellos  con  todos  los  portugueses  ,  tomar  la  fortaleza,  y 
hacerse  Rey  de  todo  Maluco.  Pero  fue  descubierto  por  una 
muger  de  la  tierra.  Prendióle  D.  Jorge  y  otros  principales: 
dióles  ciertas  preguntas  y  confesaron.  Quichil  nada  confesó. 
D.  Jorge  mando  traer  el  Rey,  ques  pequeño  y  otros  cuatro 
hermanos  suyos  á  la  fortaleza,  y  luego  hizo  degollar  á  Qui- 
chil por  ante  todos  los  indios  de  la  tierra.  Espantados  y  es- 
candalizados dello  los  indios,  empezaron  á  levantarse  s i i\  que- 
rer dar  mantenimientos  á  la  fortaleza.  A  cabo  de  pocos  dias 
llegó  Gerónimo  Pereira  con  una  galeota  y  otros  navios:  pren- 
dió á  D.  Jorge  y  preso  le  envió  á  la  India,  con  que  se  sosegó 
la  gente.  Pedíanle  á  su  Rey  para  que  les  rigiese  la  tierra:  él  lo 
prometia  y  jamas  cumplia,  por  lo  cual  la  Reina  y  los  pricipa- 
íes  ordenaron  hacer  una  traición  désta  manera.  Señaláronse  un 
primo  del  Rey  con  seis  hijos  de  principales  para  entrar  en  la 
fortaleza,  matar  al  capitán  y  los  que  hallasen  dentro.  Toda  la 
gente  estaba  emboscada  en  la  montaña  é  yerbas,  que  son  muy 
grandes  cerca  de  la  fortaleza  y  puerto  de  Cristianos.  Asi  lo  co- 


j}6  VIAGES   AL  MALUCO. 

metieron ,  que  cuando  toda  la  gente  estaba  comiendo  en  sus 
casas,  entraron  los  siete  compañeros,  como  que  iban  á  ver  al 
Rey,  con  sus  puñales  escondidos ,  y  adentro  mataron  al  capitán 
y  tres  cr'iados,  que  no  habla  mas  en  la  fortaleza.  Fue  sentido 
por  los  portugueses,  y  acudieron  allá  primero  que  llegasen  los 
indios  de  la  emboscada:  de  maneraqueno  pudieron  hacer  nada, 
y  mataron  otros  dos  ó  tres  portugueses,  y  estos  á  muchos  in- 
dios. Robaron  las  haciendas  y  quemaron  las  casas  de  muchos 
portugueses,  y  huyeron  despoblando  el  lugar  grande  do  ha- 
bitaban Rey  y  Reina.  Adelante  lejos  de  dar  mantenimientos 
hacían  guerra:  alborotaron  y  levantaron  al  Rey  de  Tidori,  á 
los  gobernadores  de  Maqulan  y  de  Motil  y  otros  muchos, 
dándoles  haciendas ,  porque  no  diesen  de  comer  á  los  portu- 
gueses ,  y  á  mi  dádivas  y  promesas  de  darme  la  fortaleza  y  la 
tierra  y  poner  los  españoles  sobre  la  cabeza,  si  acababan  con 
portugueses,  porque  hiciesen  lo  mismo.  Visto  por  el  Rey  de 
Gilolo  lo  que  pedían,  quiso  oír  mi  parecer  y  consejo,  y  yo 
se  lo  di  de  que  les  diese  mantenimientos  y  cuanto  hubiesen  me- 
nester. Y  aun  vino  aquí  una  galera  con  cartas  del  capitán  Vi- 
cente de  Fonseca  para  el  Rey  y  para  mí  ,  haciéndonos  saber 
ácimo  habla  pasado ,  y  como  por  muerte  de  Gerónimo  Pereira 
le  hablan  hecho  capitán  &c.  Llevó  de  aquí  muchos  manteni- 
mientos en  dos  veces  que  vino  la  galera.  Luego  yo  y  el  Rey 
tomamos  la  mano  de  los  poner  en  paz  con  los  indios  de  Ter- 
nate  ,  con  que  les  diesen  su  Rey.  Contentáronse  los  indios  ,  y 
se  obligaron  á  pagar  lo  robado ,  quemado  &c.  Gran  parte  ha 
sido  ser  el  capitán  Fonseca  tan  bien  quisto  con  los  Indios  y  con 
portugueses  y  castellanos ,  para  quedar  en  pie  la  fortaleza.  No 
hicieran  asi  las  paces  Meneses  ni  Pereira,  á  quienes  todos  abor- 
recían. Ademas  Fonseca  ha  hecho  paces  con  este  Rey  de  Gilolo 
para  siempre,  lo  cual  nunca  pudo  alcanzar  capitán  ninguno  de 
aquella  fortaleza. 

En  tiempo  que  D.  García  Enriquez  estaba  en  Témate,  y 
D.  Jorge  de  Meneses  era  capitán,  tuvieron  diferencias  escanda- 
losas, y  D.  García  prendió  á  D.  Jorge;  por  lo  cual  se  ausen- 
taron treinta  hombres  de  los  amigos  de  D.  Jorge  á  la  montaña, 
de  dó  me  enviaron  á  pedir  por  Simón  de  Vera  y  Pedro  Fer- 
nandez ,  les  admitiese  en  mi  compañía ,  dándoles  seguro  que 
podían  volver  á  su  fortaleza  cada  y  cuando  mandase  en  ella  su 
capitán.  Otorgúeles  cuanto  pedían  por  parecerme  justo  :  en 
eféfc'to,  soltaron  á  D.  Jorge,  y  se  fueron  allá. 

Creo  haber  hecho  algún  servicio  á  V.  A.,  y  ruego,  si  al- 
gún tiempo  Dios  me  lleva  por  esas  partes,  medie  V.  A.  con 
S.  M.  en  mi  favor.  Desta  muy  leal  ciudad  de  Gilolo,  á  i.*  de 
Marzo  de  i532.=Fernando  de  la  Torre. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  337 

A  D,  Alvaro  de  Znñigay  hermano  de  Clemente  de  Aguilar^ 
Hernando  de  la.  Torre.zz.  Ciudad  de  Grilolo  y  Marzo  1532. 
(1,48,  58.) 

Fui  criado  de  vmd. ,  y  después  que  me  despedí ,  el  comen- 
dador Loaisa,  con  poca  atención  á  la  recomendación  de  vmd. , 
me  hizo  poco  favor  en  sueldo  y  partido.  Partimos  de  Coru- 
ña ,  víspera  de  Santiago  ,  y  llegamos  al  Estrecho  en  Hebrero 
de  5  2«6.  Alli  se  perdió  una  nao ,  que  era  la  segunda  de  las  sie- 
te, Y  por  poco  no  se  pierde  la  capitana  en  que  iba  yo.  Otras 
dos  naos  grandes  se  nos  tornaron  del  Estrecho:  de  manera ,  que 
quedamos  con  la  capitana  dos  carabelas  y  un  patax.  Desem- 
bocado el  Estrecho ,  siguiendo  la  via  de  Maluco ,  á  pocos  dias 
nos  derrotamos  unos  de  otros^  y  quedamos  solos  con  la  ca- 
pitana. Luego  adoleció  mucha  gente,  y  murió  desa  dolencia  el 
Comendador,  y  dejó  por  capitán  áj.  Sebastian  del  Cano,  que 
venia  por  capitán  de  la  nao  que  se  perdió  en  el  Estrecho;  yí  asi- 
mismo murió  dende  á  pocos  dias,  y  dejó  por  capitán  en  su  lu- 
gar á  Toribio  Alonso  de  Salazar,  que  venia  por  contador  de  las 
carabelas,  y  este  vivió  unos  cuarenta  dias;  y  sobre  este  hicimos 
otro  capitán  en  su  lugar  ,  que  se  llamaba  Martin  Iñiguez  de  Car- 
quizano,  que  venia  por  Alguacil  mayor  del  armada.  Con  este 
llegamos  á  estas  islas  de  Tidori  é  islas  de  Maluco  á  i.°  de  Ene- 
ro de  27,  el  cual  estuvo  alli  en  el  cargo  seis  meses,  y  yo  fui  su 
teniente;  y  á  cabo  deste  tiempo  murió,  y  en  su  lugar  sucedí 
yo  con  el  mismo  cargo  de  capitán  general  gobernador.  He- 
mos pasado  mucho ,  asi  por  mar  como  por  estas  islas  con  mu- 
chas guerras  con  portugueses  que  están  en  una  fortaleza  y 
mucha  gente  en  ella,  siempre  con  hambre  y  peligros,  esperan- 
do el  socorro  de  S.  M.  De  123  hombres  que  en  la  capitana  ve- 
níamos, y  mas  otros  21,  que  después  vinieron  en  una  carabela 
que  envió  Hernando  Cortés  de  la  Nueva-España,  la  cual  des- 
pache y  envíe  por  dos  veces  por  el  camino  que  había  venido, 
y  nunca  pudo  pasar  ,  no  hemos  quedado  mas  de  25  hombres, 
y  estamos  en  tierra  del  Rey  de  Gílolo,  que  es  gran  servidor 
de  S.  M.  ,  y  nos  sostiene  con  su  hacienda.  Los  portugueses  nos 
echaron  por  armas  de  Tidori  ,  donde  teníamos  una  fortaleza 
de  piedra  seca,  y  toda  la  artillería  y  hacienda  que  teníamos 
para  nuestro  mantenimiento,  y  dos  fustas,  que  la  una  se  la  ha- 
bíamos tomado  á  ellos.  Solo  nos  dejaron  un  bergantín  peque- 
ño que  este  Rey  de  Gílolo  nos  había  dado,  y  en  él  me  recogí 
con  los  compañeros  que  conmigo  quisieron  ir  ,  que  fueron 
bien  pocos,  que  los  otros  se  quedaron  con  los  portugueses.  Al 
presente  tenemos  paces  con  los  portugueses ,  porque  los  indios 

TOMO  V.  vv 


338  VIAGES   AL   MALUCO. 

de  la  tierra  nos  han  querido  acabar  á  todos ,  asi  á  ellos  como 
á  nosotros,  porque  veen  que  no  nos  viene  socorro,  Y  como 
lo  supimos,  nos  hicimos  amigos  y  nos  juntamos  á  ellos.  Y  yo 
hice  con  este  Rey  que  fuese  amigo  de  los  portugueses,  y  asi 
lo  somos  agora  todos.  Mas  los  Reyes  y  SS.  de  las  otras  islas 
todos  son  á  los  portugueses  y  contra  nosotros  para  que  salga- 
mos destas  islas ;  y  si  á  ellos  ó  á  nosotros  no  viene  algún  so- 
corro, nos  han  de  matar  ó  echar  muy  presto.  No  escribo  las 
otras  cosas,  que  son  tantas,  que  ciertamente  pienso  que  nunca 
hombres  pasaron  tantos  trabajos  ni  hicieron  tantas  cosas  como 
hemos  hecho  los  pocos  que  hemos  estado  en  estas  partes.  Hable 
vuestra  merced  á  S.  M.  que  venga  socorro ,  ó  mandado  de  lo 
que  debo  hacer  &c.- 

Id.  d  D.  Pedro  de  Avila  [En  la  misma  fecha  i,  48,  60.) 
Nada  añade  sino  repite  la  misma  petición. 

U'  A  D.  Alvaro  de  Zúñiga  ,  duque  de  Bejar  ^  conde  de  Ba- 
ñares ,  alguacil  mayor  y  contador  mayor  de  Castilla..{En  la 
misma  fecha  i ,  48  ,  57.)  añade : 

Que  su  amo  D.  Pedro  de  Zúñiga,  sobrino  de  su  ilustrísima 
Señoría,  á  quien  sirvió  dos  años  y  mas  ,  á  petición  suya  le 
recomendó  al  comendador  Loaisa  estando  en  Madrid,  con 
quien  fue  en  la  armada  &c.  Repite  la  petición  que  en  las 
otras. 

Id,  d  S.M.  {En  la  misma  fecha  i ,  48  ,  59.) 

Tengo  oportunidad  de  escribir  á  V.  M.  por  la  India  de  Por- 
tugal, la  que  no  ha  habido  por  otra  via,  pues  el  navio  que  vino 
enviado  por  Cortés ,  dos  veces  lo  envié,  y  tornó.  La  segunda, 
cuando  volvió,  ya  no  estábamos  en  Tidori,  de  dó  nos  echaron 
los  portugueses,  que  ha  mas  de  dos  años  estamos  aqui  soste- 
nidos por  este  Rey  gran  vasallo  de  V.  M. ,  pero  pasando  gran- 
des trabajos  siempre  con  esperanza  de  socorro  de  V.  M.  En 
estos  dos  años  han  pasado  muchas  cosas  contra  los  portugue- 
ses de  Témate;  porque  el  capitán  D.  Jorge  de  Meneses  mató 
al  mayor  señor  destas  islas,  Quichil  de  Revés,  por  sospechas  é 
indicios  que  los  queria  matar  y  alzarse  con  la  fortaleza;  y  co- 
mo le  mató,  recogió  el  Rey  de  Ternate,  que  es  mozo  en  la 
fortaleza  ,  y  á  tres  hermanos  suyos.  Y  con  todo  esto  se  levan- 
taron todas  las  islas  á  ellos  para  no  les  dar  mantenimientos,  ni 
conversar  con  ellos. En  este  tiempo,  á  cabo  de  dos  ó  tres  meses, 
vino  otro  capitán  de  India  con  una  galera  y  un  navio,  y  obra 
de  sesenta  á  setenta  portugueses,  con  locual  los  indios  se  aman- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  339 

saron,  y  dieron  de  comer  y  otras  cosas  necesarias.  Y  la  Reina 
de  Terrenate  cada  día  pedia  su  hijo,  para  c|ue  mandase  la  tier- 
ra, y  el  capTran  trayéndola  en  palabras,  ella  ordenó  con  toda 
la  gente  de  matarle  y  á  todos  los  demás,  y  tomar  la  fortaleza. 
Y  asi  lo  pusieron   por  obra  desra  manera :  que  un  primo  del 
Rey  de  Terrenate  y  otros  seis  hijos  de  hombres  principales  se 
concertaron  de  entrar  en  la  fortaleza,  como  que  iban  á  ver  al 
Rey,  con  sus  puñales  secretamente:  asi  entraron  y  mataron  al 
capitán  yá  otros  tres  ó  cuatro  portugueses  que  hallaron  ;  y  á 
esta  revuelta  tenian  ya  la  puerta  de  la  fortaleza  cerrada,  y  la 
gente  de  la  tierra  toda  emboscada  entre  los  árboles  y  yerbas, 
que  son  muy  grandes.  Empero  no  pudieron  acudir  tan  presto 
á  entrar  en  la  fortaleza,  que  ya  no  fuesen  recogidos  algunos 
portugueses,  con  que  no  salieron  con  su  intención,  mas  mataron 
al  capitán  y  otros  siete  ú  ocho  portugueses.  Los  negros  que 
entraron  á  matar  al  capitán ,  no  escapó  ninguno  que  todos  mu- 
rieron, y  otros  muchos  de  fuera;  y  quemaron  la  mayor  par- 
te del  pueblo  de  los  portugueses  ,  y  robáronles  las  haciendas. 
Esto  aconteció  víspera  de  Pascua  del  Espíritu  Santo ,  año  de  31. 
Luego  no  les  daban  mantenimientos,  antes  procuraban  echar- 
los de  la  fortaleza.  Yo  viendo  esto,  no  sabiendo  que  hacer,  es- 
tando con  mucho  temor  de  muerte,  por  la  poca  gente  que  te- 
nia c  tengo,  que  serán  fasta  veinte  y  cinco  ó  treinta  hom- 
bres, é  sin  fortaleza  ni  reparo  ninguno,  hice  todo  lo  que  puda 
con  el  Rey  de  Gilolo  para  que  les  diese  mantenimientos;  y  lo 
hubo  de  hacer,  diciendo  yo  entre  otras  cosas,  que  pocos  era- 
mos los  vasallos  y  criados  de  V.  M.  para  les  dar  guerra  y  los 
echar  de  la  fortaleza  que  era  fuerte,  y  con  muchos  portugue- 
ses y  artillería,  y  procuré  los  hacer  amigos  con  los  indios  de  la 
tierra;  y  esto  no  se  pudo  hacer  sin  darles  el  Rey  de  Terrenate 
que  pedian,  y  asi  se  lo  dio  el  capitán,  y  me  lo  entregó  á  mi  y 
á  su  madre  y  al  gobernador  de  aqui  de  Gilolo  ,  que  se  llama 
Quichil  Bumi. Hecho  esto,  asentamos  paces  portugueses  y  no- 
sotros para  todo  el  tiempo  que  aqui  estuviéramos,  y  también 
portugueses  con  el  R;y  de  Gilolo  mientras  ellos  estén.  Anda- 
mos siempre  entre  estos  enemigos  de  nuestra  fe,  tragando  mil 
muertes.  Viendo  yo  esto  y  la  tardanza  de  socorro  y  armadía 
de  V.  M. ,  pedí  licencia  al  capitán  de  Ternate  Vicente  de  Fon- 
seca  para  inviar  un  hombre  al  gobernador  de  la  India  para  le 
pedir  diese  lugar  de  pasar  á  Castilla  para  dar  cuenta  de  todo  á 
V.  M. ,  y  también  le  envió  á  pedir  que  para  sostenernos  mien- 
tras V.  M.  envia  socorro,  me  mande  emprestar  algunos  dine- 
ros á  cuenta  de  V.  M.  El  que  envió  es  Pedro  de  Montemayor, 
de  quien.,  si  le  dejan  ir,  podrá  V.  M.  saberlo  todo  desque  par- 
timos de  la  Coruña  ;  aunqye  nunca  podrá  decir  lo  que  hemos 


340  VIAGES    AL   MALUCO. 

pasado  y  esperamos  de  pasar  por  no  desamparar  estas  tierras  de 
V.M.  Quedo  con  gran  confianza  de  socorro  y  armada,  <5  reca- 
do de  V.  M. 


Núm.  XIX. 

Carta  de  Pedro  de  Montemayor  escrita  desde  Cochin  al 
Rey  de  Portugal  rejiriéndole  los  sucesos  ocurridos  en 
el  Maluco  hasta  el  año  i^jj.  (colee,  de  Muñoz ;  orig. 
en  la  Torre  do  Tombo). 

Senhor:  Pedro  de  Monte  Mayor,  vasallo  de  sua  Magestadc  é 
Servidor  de  vossa  Alteza  que  ao  presente  estou  en  Cochim  por 
mandado  de  Fernando  de  la  Torre,  que  reside  en  Maluquo  por 

-  capitaó  moor  do  Emperador  de  alguk  pouqua  gente,  que  Ihe  fi- 
cóu  de  huma  armada  que  ó  anno  de  qüinhentos  e  vinte  é  cin- 
co sua  Magestade  despachou  na  cidade  da  Crunha  de  que  sahio 
por  capitaó  moor  frei  García  de  Loaisa  ,  que  Déos  haja,  co- 
mendador da  ordem  de  Sao  Joao  é  porque  vím  a  saber  do 
Governador  de  vossa  Alteza  se  tinha  algum  recado  de  sua  Ma- 
gestade ,  ou  de  vossa  Alteza  pera  que  se  determinasse  ó  que  se 
devia  faxer  neste  nosso  caso ;  e  porque  nao  achei  ó  Governa- 
dor aqui  em  Cochim  dei  alguma  parte  de  minha  vinda  á  Pe- 
dro Vaz,  veador  de  fazenda  de  vossa  Alteza  nestas  partes  e 
elle  me  rogou  que  quizesse  dar  conta  por  esta  mínha  carta  ;i 
vossa  Alteza  é  eu  com  dezejo  de  servir  vossa  Alteza  me  pus  ao 

^  tazer  omelhor  que  posso,  deixarei  de  dizer  a  rota  e  viagem 
que  trouvemos ,  que  foi  trabalho  pera  nao  crer  ,  porque  nossa 
partida  foi  como  ácima  digo  ó  anno  de  qüinhentos  c  vinte  e 
cinco,  é  chegamos  ó  anno  de  qüinhentos  é  vinte  esette,  e  por 
escusar  proíixidade  comenzarei  dar  conta  a  vossa  Alteza  de 
cuando  entramos  na  demarcazao  de  Maluquo  é  esto  com  a 
naóo  capitaina  soomente  ,  porque  todas  as  outras  se  perderaó 
na  qual  naoo  vinhamos  cento  trinta  e  tres  homes  é  a  este  tem- 
po  vinha  por  nosso  capitaó  moor  Martin  Inhiges  de  Carqui- 
zano ,  porque  nesta  viagem  atrás  erao  ja  falecidos  cuatro  capi- 
taes  mores  que  fizemos ,  e  tanto  que  chegamos  ao  primeiro 
porto  per  nome  Zamafo,  que  he  d'  el  Rey  de  Tidor  a  suo 
cuarenta  legoas  de  Tarnate  veio  a  nos  hum  escravo  que  foi 
de  portugezes,  é  andava  fúgido  ó  qual  escravo  nos  dixe  que 
no  porto  de  Tarnate  havia  portugezes,  e  que  tinhaó  feita  hu- 
.  ma  fortaleza  em  que  poderla  haver  obra  de  cem  portugezes, 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  34 1 

c  que  tinhaó  duas  caravellas  huma  fusta,  e  hum  vatel ,  e  que 
havia  pouco  tempo  que  ó  Rey  de  Tidor  era  niorto  por  no- 
me  Almanzor ,  e  despois  de  morto  dahy  a  oito  dias  os  portu- 
gezes  Ihe  queimarao  ó  lugar ,  e  routjaraó ,  e  fizeraó  todo  6 
mal,  e  dapno  que  poderao,  e  nos  outros  sahendo  ó  que  pasa- 
va  pozemos  por  obra  mandar  por  térra  recado  ao  Rey  de 
Gilolo  fazendo  Ihe  saber  de  nossa  -vinda,  e  assi  Ihe  mandamos 
pedir  que  nos  desse  embarcazao  pera  ó  fazcrmos  saber  ao  Rey 
de  Tidor  que  he  filho  d*  el  Rey  Almanzor ,  que  íaleceo  é  sera 
de  idade  de  quinze  annos ;  elle  ó  poz  logo  por  obra  e  o  capitaó 
de  nossa  armada  Martin  Inheges  mandou  seis  homés  com  car- 
tas pera  os  ditos  Reix  de  Tidor ,  e  Gilolo  ,  e  estiveraó  laa  pas- 
sante  de  hum  mez  sem  nos  fazer  saber  couza  nenhüa  do  que 
tinhaó  feito  de  que  estavamos  multo  espantados,  e  no  cabo  do 
dito  tempo  veio  hum  paraoo  de  Tidor ,  e  dous  de  Gilolo  ,  nos 
quaes  vinhao  dous  homes  dos  nossos  e  alquo  homes  princi- 
paes  dos  ditos  Reix  a  otferecer  se  por  vassallos,  e  servidores  de 
sua  Magcstade,  é  os  noísos  nos  enformaraó  do  bom  aparelho 
que  el  Rey  de  Gilolo  nos  quería  fazer  pera  nosso  repairo  e 
tambem  da  boa  vontade  d'  el  Rey  de  Tidor ,  posto  que  tinha 
mao  aparelho  pera  nosso  remedio  por  terem  ó  lugar  todo 
queimado  é  estarem  todos  nos  matos,  e  desta  vez  ficaraó  com  ó 
Rey  de  Gilolo  cuatro  homes  nossos  pera  ajudarem  a  Ihe  de- 
fender a  térra  os  quaes  Ihe  foraó  boos  porque  tanto  que  os 
portugezes  souberaó  da  nossa  nao  determinarao  de  hir  logo 
com  todo  seu  poder  e  du  Rey  de  Ternate  sobre  ó  Rey  de  Gi- 
lolo cuidando  de  ó  destruir  antes  que  houvesse  nosso  socorro, 
e  tanto  que  os  portugezes  e  gente  da  térra  comezarao  dezem- 
barcar  tomarao  hum  parao  muito  grande  do  dito  Rey,  e  Ihc 
cortarao  muitas  palmeiras,  eos  nossos  cuatro  castelhanos,  que 
estavao  com  odito  Rey,  tanto  que  aquelo  virao  tbraó  contra  os 
portugezes  com  toda  agente  de  térra,  e  derao'nelks  de  ma- 
neira  que  Ihes  conveo  aos  portugezes  tornarem  se  a  recolher 
crendo  que  havia  muitos  castelhanos,  porque  a  térra  he  muv 
fragoza ,  é  despois  disto  os  portugezes  pediraó  ao  Rey  que  Ihés 
mandasse- entregar  os  quatro  castelhanos,  é  que  Ihe  dariaó  por 
elles  ó  que  quizessem  ,  e  o  Rey  Ihe  respondeo  que  os  nao  po- 
día daar  porque  eraó  vassallos  do  Emperador,  e  que  os  nao 
podía  dar  porque  se  os  entregasse  Ihos  demandarao  dispois,  c 
dispois  disto  os  portugezes  falarao  com  os  nossos  quatro  ho- 
mes ,  dizendo  Ihes  que  Ihes  dariao  escrapvos ,  é  fazenda  ,  e  fa- 
riam  muito  bem  ,  que  se  fossem  pera  elles,  e  pera  b  servizo  de 
V.  A.  é  elles  Ihe  responderao  ,  que  vinhaó  em  servizo  do  Km- 
pterador,  é  que  nelle  haviaó  d'  acabar,  en  entao  se  tomarao  os 
portugezes  á  Tarnate. 


34  2  VI AGES    AL   MALUCO. 

D^spois  que  vierao  os  ditos  paraoos  de  Tiior ,  h  Gllolo,' 
onde  a  nossa  nao  estava,  que  era  6  porro  di  Zamafo,  nos  fize- 
mos  á  vela  juntamente  com  os  ditos  paraoos  pera  hiremos  aas 
ditas  ilhas  de  Miluquo  ,  e  por  nos  daar  huin  temporal,  se 
perderao  de  nos,  e  tornarao  a  Gllolo,  eo  Kiy  os  quizera  ma- 
tar a  toios  por  ¡rem  sem  a  nossa  nao  posto  que  elles  nao  ti- 
nhaó  culpa. 

Sesta  feira,  que  foraó  trinta  de  Novembro  de  quinhentos  e 
vinte  e  seis,  amanhecemos  junto  di  huma  ilha  de  Gilolp  per 
nome  Erabo  ,  e  cheganio  cerqua  de  haa  ponta  ,  que  havia- 
mos  de  dobrar  ,  vimos  vir  a  nos  hum  paraoo  no  cual  vinha 
hum  portugez  é  em  hua  canoa,  que  he  pequeño  barquo,  veio 
hum  mozo  pedir  seguro  pera  ó  portugez  vir  Talarnos  ,  ó  qual 
seguro  Ihe  foi  logo  dado  é  o  portugez  veio  aa  nossa  nao  com 
ó  qual  muito  folgamos,  por  ser  christao  ainda  que  contrario, 
ea  embaxada  que  trazia  era  huma  carta  do  seu  capitao  por 
nome  Dom  García  Anriques  aqual  mandava  ao  nosso  capitao, 
que  por  quanto  elle  nao  sabia  que  nao  era  a  nossa  é  elle  esta- 
ba ñas  ditas  partes  por  capitao  de  vossa  Alteza  em  hua  forta-. 
leza,  que  tinha,  que.  Ihe  rogaba,  que  se  fosse  a  ella,  e  qu^ 
ahy  Ihe  fariaó  mui  boo  tratam^nto,  e  dariao  todo  6  necessa-» 
rio  ,  e  que  Ihe  mandasse  dizer  se  elle  vínha  por  mandado  do 
Emperador,  é  que  Ihe  rogava,  que  nao  tbsse  a  outra  nenhua 
parte  porque  nao  era  servizo  de  vossa  Alteza  oqual  nosso  ca- 
pitao primeiro,  que  outra  nenhua  cou^a  Ihe  mostrou  hum  ca- 
pitulo do  regimentó,  que  trazia  do  Emperador  em  que  Ihe 
mandava,  que  viesse  aas  ilhas  de  Maluquo  e  fizesse  nellas  forta- 
leza, especialmente  na  ilha  de  Tidor  ,  é  que  pois  sua  Magesta- 
de  assi  6  mandava,  que  assi  ó  queria  curaprire,  e  com  esta 
respo'^ta  se  tornou  ó  messageiro  ao  qual  foi  feito  todo  y  boo 
tratamento,  que  ser  podía,  e  nos  outros  indo  todavía  a  avella 
chegando  á  hua  ponta  nos  foi  ó  vento  contrario  de  maneira, 
que  á  nao  podemos  dobrar,  e  enrao  nos  foi  forzado  tornar 
donde  dantes  partimos,  é  havendo  tres  días  que  ahi  estavamos 
veio  a  nos  hum  portuges  escripvao  de  Feítoria  de  Ternate  ,  é 
nos  fez  requerimento  da  parte  de  vossa  Alteza  ,  que  nos  fosse- 
mos  á  sua  fortaleza  pois  estavamos  en  vossas  térras,  é  demar- 
cazao  ,  ou  que  nos  fossemos  á  outras  partes,  é  nao  6  queren- 
do  fazer,  que  elles  nos  defenderiao  que  nao  fossemos  a  Malu- 
quo,  é  que  pera  ello  nos  estavao  aguardando  detras  de  dita 
ponta  com  duas  caravelas,  híia  fusta,  é  hum  batel,  é  90  pa- 
raoos de  térra. 

O  capitao  Martin  Inhiges  tornou  concelho  com  todos  que 
era  ó  que  nos  parecía  que  deviamos  de  fazer,  se  birlamos  díau- 
te  ou  nos  tornaríamos  atrás,  porque  pera  ir  a  nossa  nao  esta- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  341 

ba  mui  velha  é  se  sahissem  a  nos  receberiamos  multo  dapno,  é 
se  nos  tornassemos  a  H.spanha  ainda  que  nao  levassemos  nada 
soomente  fazer  saber  a  sua  Magestade  como  vosía  Alteza  tinha 
fortaleza  feita  é  as  ilhas  sugidas,  que  su  Magestade  Ihes  man- 
darla pagar  íuas  quintaladas ,  é  sóidos  é  o  parecer  de  todos 
fol  ,  que  queriao  morrer,  é  ir  cumprir  ó  mandado  do  Empe- 
rador é  todos  com  al>?gres  corazoes  dlziaó  que  pois  ó  Empera- 
dor dizia  mais  adianie^  que  nunca  Déos  quizese  que  por  elles 
fosse  revogada  á  lal  palabra  g  esta  fol  a  resposta  que  todos  de- 
rao  ao  capiíaó  Manin  Inhiges,  e  tntao  se  tornou  ó  mensa- 
gelro  com  esta  resposta  e  dahy  a  tres  dias  dobramos  a  ponta, 
h  tanto  que  nos  viraó  os  portugezes ,  se  fizeraó  a  vela  e  ovento 
nos  refresgou,  que  nos  nao  poderam  fazer  dapno  nenhum  c 
assi  fomos  teer  á  ilha  de  Tidor  que  fol  ao  derradeiro  día  do 
anno  de  i,  26  onde  dtmos  mullas  grazas  a  Déos  por  teremos 
chegado  aolim  de  nossa  vlagtm. 

Eo  primeiro  dia  do  anno  de  quinhentos  é  vinte  é  sette 
comezamos  de  tirar  nossa  ariilharia  a  térra:  é  assentala,  pare 
que,  se  viessem  os  portugezes,  nos  achassen  apercebldos,  e  fi- 
zemos  un  baluarte  á  maneira  de  fortaleza  de  pedra  soomente 
em  que  com  multo  trabalho  pozemos  a  dita  artllharia,  é  a  gen- 
te de  térra  era  com  nosco  multo  conforme,  é  nos  ajudavao  de 
que  estavamos  multo  alegres,  e  cada  día  descarregavamos  á 
nao ,  porque  esperavamos  que  os  portugezes  viessem  á  nos. 

Quinta  felra  dezasete  de  Janeiro  do  dito  anno  de  527  á 
amela  noite  velo  huma  fusta,  é  hum  batel,  é  outros  multes 
paraoos  em  que  vlnhao  muitos  portugezes  muí  quedos  pera  se 
chegarem  a  dita  nosa  nao,  é  a  meterem  no  fundo,  e  da  nossa 
nao  tbrom  sentidos  é  vistos  pela  boa  vigía,  que  tlnhamos  é  de 
térra  os  vimos  lambcm  vlr,  é  de  huma  ponta  onde  nos  tlnha- 
mos postas  duas  pezas  grozas  d'  artllharia  ,  tirarao  os  nossos  a 
dita  fusta  que  vlnha  ao  longo  da  térra  multo  queda ,  com  hu- 
ma bombarda  das  duas,  que  tlnhamos  em  térra,  é  a  nossa  bom- 
barda nao  fez  dapno  a  afusta  pela  nao  acertar  e  entao  os  por- 
tugezes tirarao  huma  bombarda  a  nossa  nao  é  a  erraraó,  elogo 
tornarao  tirar  outro  tiro  ,  que  deo  no  costado  da  nao  pela 
banda  destribordo,  na  qual  nao  fizerao  hum  boraquo  grande, 
é  tirarao  logo  outra  bombardada ,  que  deo  junto  da  prlmeira, 
ó  qual  tiro  matou  hum  homem  na  nao  e  ferio  outros  tres,  e 
nos  de  térra  Ihe  tiramos  com  a  nossa  artelharla,  e  nao  Ihe  fi- 
zemos  dapno. 

E  sexta  felra  dezoito  dias  de  dito  mes  em  amanhecendo 
víerao  os  ditos  portugezes  desviados  da  nossa  nao,  é  comeza- 
rao  tirar  muita  artllharia  a  nossa  nao  té  ora  de  comer,  é.derao 
aa  nao  algumas  bombardas  gr osas,,  que  ihe  fez  muitp  dapno. 


344  VIAGES    AL    MALUCO. 

e  porem  na  nossa  gente  nao  se  fez  dapno  nenhum ,  e  nos  nos 
detendianws  com  a  nossa  artilharia  tirandolhe  muitos  tiros, 
mas  como  a  nossa  artilharia  estaba  mal  asentada  soomente 
dous  tiros  dos  nossos  Ihe  acertarao  em  que  Ihe  ñzemos  muito 
dapno  principalmente  na  fusta  de  maneira  que  Ihes  conveo 
tornarem  se  detras  de  huma  ponta  repairar  do  dapno  que  Ihe 
lizemos,  é  pera  mandar  em  os  feridos  á  Tarnate,  e  tomarem  scu 
acordó^ 

En  este  mesmo  día  á  tarde  eabendo  nos,  que  os  portuge- 
7.es  estavao  detras  d'  aquella  ponta  forao  quinze  homes  dos 
nossos  Besteiros ,  e  Espingardeiros  con  muita  gente  da  térra, 
cderaó  nos  portugezes  que  estavao  comendo  en  térra  bem  des- 
cuidados, e  feriraó  quatro  ou  cinquo  portugezes  ,  e  matara© 
dous  cavaleiros  homes  da  térra  de  Ternate  que  vinhao  com  os 
portugezes , ,é  os  nossos  se  tornarao  sem  dapno  nenhum,  posto 
que  do  mar  Ihe  tiravao  muitos  tiros. 

Neste  dia  antes  de  sol  posto  duas  horas  tornarao  os  ditos 
portugezes,  é  traziao  na  fusta  huma  bandeira  por  proa  ao  lo- 
me d'  agoa  que  significaba  sange,  e  fogo,  e  se  forao  aa  nao,  é 
Ihe  tirarao  muitos  tiros  de  maneira  que  ficou  toda  aberta  ,  e 
rota ,  c  tam  mal  tratada ,  que  nao  prestou  pera  nada. 

Sábado  19  do  dito  mez  em  amanhecendo  tornarao  os  ditos 
portugezes  e  derao  na  nossa  nao  outros  muitos  mais  tiros,  te 
hora  do  meio  dia  que  Ihes  arrebentou  hum  tiro  grosso,  e  en- 
taó  se  tornarao  a  Tarnate,  e  no  dito  dia  sendo  jaa  tarde  eos 
portugezes  idos  vieraó  cinquo  paraoos,  os  quaes  vinhao  de 
Gilolo  em  nosso  socorro,,  é  nos  ditos  paraoos  vinhao  dous  ho- 
mes nossos  dos  quatro  que  la  estavao,  e  nostraziao  mantimen- 
to  pera  a  nossa  gente.  Em  outro  dia  sequinte  vinte  de  dito  mes 
de  Janeiro  estando  estes  paraos  junto  da  nossa  nao  vimos  sa- 
bir da  ilha  de  Motil  dous  paraos  que  he  tres  legoas  desta  villa 
de  Tidor,  e  entao  se  meterao  em  cada  parao  dos  nossos  qua- 
tro cinquo  espingardeiros ,  e  forao  de  mandar  os  dous  paraos 
que  vimos  é  tomarao  os  nossos  hum  delles  é  o  outro  Ihe  fugio 
e  neste  que  tomara©  os  nossos  vinha  hum  home  portugez ,  c 
vinte  é  tres  escrapvos  6  qual  portugez  com  medo  dos  nossos 
se  lanzou  ao  maar  pera  se  salvar  a  nado ,  c  se  afogou  eo  pa- 
rao era  do  dito  Dom  Garcia  Anriques;  é  poderia  trazer  cení 
quintaes  de  cravo. 

E  passado  tudo  ácima  escripto  sumariamente,  determina- 
mos fazer  hum  navio  pera  todo  fazernos  saber  a  sua  Mages- 
tade  como  passaba,  é  o  aparelho  pera  ó  navio  era  tao  maoó  que 
em  muitos  días  faziamos  muí  pouqua  obra;  é  a  este  tempo  assen- 
tamos  treguas  com  os  portugezes  em  maneira  que  elles  vinhao 
k   nos,  c  nos  a  elles  com   este  concertó  que  entre  nos  había 


DOCUMENTOS   DE   LOAISA.  345 

é  andando  desta  maneira  ó  negocio  veio  pera  Maluquo  outro 
capitaó  de  vossa  Alteza  pera  a  fortaleza  de  Ternate  por  nome 
Dom  Jorge  de  Meneses,  6  qual  tancto  que  tomou  posse  da 
fortaleza  de  Ternate  dahy  a  poquos  días  nos  mandón  hum 
merinho  é  escripvao  é  Alcaide  moor  da  fortaleza  requerendo- 
nos,  que  nos  fossemos  das  térras  de  vossa  Alteza,  ou  que  nos 
fossemos  á  outra  fortaleza  de  Tarnate,  é  querendonos  ir  a 
qualquer  parte  nos  daría  passagem;  ao  qual  foi  respondido, 
que  se  nos  daba  a  fortaleza  que  nos  iríamos  pera  ella,  por 
nossa,  e  que  doutra  maneira  que  estábamos  ñas  térras  do 
Emperador ,  é  que  nellas  haviamos  de  morrer ,  é  assim  reque- 
reo  6  nosto  capitam  mor  Martin  Inhiges  de  Carquizana  a 
Dom  Jorge  de  Meneses  que  Ihe  desse,  e  entregasse  Dom  Gar- 
da Anriques  capitaó  que  fora  de  vossa  Alteza  em  Ternate, 
por  quanto  meterá  no  fondo  huma  nao  de  sua  Magestade^ 
passaraó  multas  couzas  de  parte  a  parte  que  seriaó  largas  de 
contar. 

Aus  onze  de  Julho  de  527  faleceo  este  nosso  capitam  mor 
Martin  Inhiges  é  foi  por  nos  honradamente  emterrado  en 
Nossa  Sen^hora  do  Rozairo,  é  foi  antre  nos  fama  que  moreu 
de  pezonha  que  Ihe  mandou  daar  Dom  Jorge  de  Menezes  a 
qual  tambem  nos  lanzara©  em  hum  pozo  e  Nosso  Senher  nos 
proveo  de  maneira  que  só  nosso  capitaó  faleceo ,  e  logo  no  di- 
to dia  elegemos  por  nosso  capitaó  moor  é  Gobernador  Fer- 
nando de  la  Torre,  ó  qual  do  dito  tempo  the  gora  he  capitaó 
moor  de  su  Magestade,  é  por  seu  mandado  vem  a  India,  ó 
qual  Fernando  de  la  Torre  tem  feitos  tantos  servizos  á  vossa 
Alteza  como  verá  por  cartas  de  vossos  capitaes ,  é  outra  gente, 
os  quaes  sao  mui  manifestos  e  se  nao  podem  negar ,  e  tanto 
que  ó  dito  Fernando  de  la  Torre  foi  elegido  por  Gobernador, 
comezou  por  toda  deligencia  pera  se  acabar  ó  navio,  que  es- 
taba comezado  pera  ó  mandar  com  novéis  a  sua  Magestade,  é 
posto  que  é  is  pazes  antre  nos,  é  os  portugezes  nao  erao  assen- 
tadas  toda  vía  tinhamos  conversado  huns  com  os  outros  ,  e 
neste  tempo  Dom  Jorge  de  Menezes  capitaó  de  Tarnate  man- 
dou hum  homem  que  recolhemos,  é  era  castelhano  elhe  foi  feito 
omelhor  tiatamento  que  podemos.  E  da  hi  a  1 5  dias  vierao 
outros  portugezes,  como  costumavao,  os  quaes  traziao  mate- 
riaes  de  fogo  para  nos  queimarem  ó  navio  e  os  entregara©  na 
maó  da  quelle  castelhano  que  se  fes  fúgido  pera  nos,  pera  qi;£ 
em  anoitecendo  os  deitasse  no  navio  e  assi  o  fez  eos  portugezes 
ó  estava  ó  esperando,  é  orecolherao  é  levaramo  a  Tarnate 
é  assi  se  nos  queimou  ó  navio  de  maneira  que  nao  aprovei- 
tou  mais;  dahi  a  poneos  dias  houve  grande  divizao  antre  os 
portugezes  em  Ternate  e  foi  que  Dom  García  Anriques  qu-e 

TOMO  V.  XX 


34^  VIAGES  AL  MALUCO. 

d'antes  fora  capitao ,  se  alevantou  e  prendeu  Dom  Jorge  de 
Menezes  sendo  capitao  de  Témate ,  de  que  nos  á  noos  outros 
muito  prouve  é  o  teve  em  ferros  e  comezón  protestar  contra 
elle  dizendo  que  vossa  Alteza  nao  Ihe  mandaba  que  nos  fizesse 
guerra  ,  é  que  elle  nao  taó  soomente  nao  obedecía  ao  manda- 
do de  vossa  Alteza,  em  nos  la  fazer,  mas  que  com  traizaó  nos 
mandara  queimar  hum  navio,  que  com  tanto  trabalho  fizera- 
mos,  é  dizia  outras  multas  cousas,  mas  averdade  era  que 
oprendeo ,  porque  ó  Dom  Jorge  de  Menezes  ó  teve  antes  disto 
prezo  em  ferros ,  eo  quizera  matar. 

E  tanto  que  Dom  Jorge  foi  prezo  ,  logo  os  de  sua  parte 
se  ajuntaraó ,  e  se  foraó  aos  matos ,  é  mandarao  hum  homem  a 
Fernando  de  la  Torre  a.  pedir  seguro  pera  que  os  acolhesse  ,  e 
emparase,  é  que  todo  ó  tempo  que  Dom  Jorge  estivesse  pre- 
zo queriao  servir  sua  Magestade  e  fariao  gerra  a  nossos  imigos, 
e  Fernando-  de  la  Torre  vendo  ser  servizo  do  Emperador  ,  é 
honra  de  todos  nos  outros  ó  fez  com  certas  condizoes  as  quaes 
Simaó  de  Vera  que  era  Alcaide  Moor  de  Tarnate  nao  quis 
conceder  sem  as  primeiro  ir  comunicar  com  os  outros  portu- 
gezes  que  estavao  no  mato,  porque  este  Simaó  de  Vera  foi  6 
que  veio  com  á  Embaixada  de  todos  é  as  condizoes ,  que  Ihe 
eraó  requeridas  por  Fernando  de  la  Torre  sao  estas.  Que  elles 
portugezes  entregasem  as  armas,  éfazendas,  é  alguns  filhos  de 
alguns  principaes,  e  que  jurassem  de  nunqua  nos  fazer  guer- 
ra ate  ser  soltó  ó  seu  capitao ,  ou  vir  de  Portugal  outro  reca- 
do ,  e  tanto  que  Dom  Garcia  soube  da  hida  dos  portugezes  pe- 
ra omato,  se  concertou  logo  com  Don  Jorge,  eo  soltou  a  ca- 
bo de  trinta  dias,  que  o  teve  prezo,  e  o  Dom  Garcia  se  foi  a 
hum  porto  tres  legoas  da  fortaleza  é  tinha  em  seu  poder  toda 
artelharia  é  armada  que  assi  foi  ó  concertó  que  fez  com  Dom 
Jorge  de  Menezes,  é  andando  nestas  revoltas  se  veio  aper- 
nando de  la  Torreo  Gobernador  moor  dailha  deMaquian,  que 
he  huma  das  cinquo  ilhas  da  Especiarla  é  estaba  pelos  portu- 
gezes, dicendo  que  elle  é  á  moor  parte  da  dita  ilha  queriao 
ser  vasallos  do  Emperador ,  e  pera  firmeza  disso  deu  logo  hu- 
ma Joanga ,  que  he  moor  que  nenhum  Paraoo ,  é  pedio  que 
Ihe  diessen  seis  castelhanos  pera  ajudarem  a  defendet  a  térra 
em  nome  de  sua  Magestade ,  os  quaes  Ihe  deu  Fernando  de  la 
Torre  e  hum  alcambus  pera  se  defenderem  é  dali  á  dez  ou  do- 
ze  dias  foraó  a  a  dita  ilha  de  Maquian  Dom  Garcia  Anriques 
com  huma  caravella  é  huma  fusta,  hum  batel,  é  vinte  paraoos 
de  Tarnate  em  que  hiaó  sessenta  portugezes,  assi  foi  combater 
a  dita  ilha  ,  e  povozaó  em  que  os  nossos  estavao,  é  o  comba- 
te durou  dous  dias  com  suas  noites  é  emfim  delles  tomaraó  6 
lugar,  e  matarao  hum  castelhano  e  prendera©  outro,  e  mata- 


DOCUMENTOS  DE  tOATSA.  347 

rao  multa  gente  do  luhar,  é  o  roubaraó,  é  aó  tempo  que  os  por- 
tugezes  vieraó  pera  combater  este  lugar,  por  que  os  nossos  sa- 
biaó  tenzaó,  queimaraó  quinhentos  quintaes  de  cravo,  qui  ti- 
nhaó  na  povoazaó,  é  entaó  se  tornou  Dom  García,  e  veio  ca- 
rainho  de  Malaca  é  dahi  a  pouquos  dias  ó  nosso  capitao  moor 
mandou  alguma  nossa  gente  com  outras  da  térra  tomar  huma 
povoazaó  grande  en  Maquian  per  nome  Ginta,  é  se  deu  a  par- 
tido per  vassalo  do  Emperador.  El  Rey  de  Gilolo  mandou  pe- 
dir socorro  ao  nosso  capitao  moor ,  eao  Rey  de  Tidor  pera 
combater  hum  lugar  que  he  de  Quichil  de  Roer  Regedor  de 
Tarnate  ó  qual  lugar  se  chama  Tuboabe  é  estaa  na  mesma  tér- 
ra de  Gilolo,  é  Fernando  de  la  Torre  Ihe  mandou  40  caste- 
Ihanos  é  oito  centos  homes  da  térra  nossos  amigos  os  quaes 
estiveraó  sobre  odito  lugar  sem  opoderem  tomar,  é  estando 
com  cerquo  posto  ao  dito  lugar,  é  no  dito  combate  virao  vir 
hum  navio  aa  vella  e  vinha  muito  ao  maar  d,ímandar  Malu- 
quo ,  é  tres  homes  nossos  castelhanos  foraó  ao  dito  navio  ver 
que  navio  era,  é  donde  vinha,  souberaó  que  vinha  de  Hes- 
panha  e  que  eraó  vassallos  do  Emperador ,  elhes  mostraraó 
huma  bandeira  Real  de  sua  Magestade,  por  onde  conhecerao 
os  nossos  ser  verdade  elogo  entrarao  dentro  no  navio,  é  hum 
delles  fiquou  hi,  é  os  dois  tornarao  fazelo  saber  a  Fernando  de 
la  Torre  e  a  el  Rey  de  Gilolo  como  ó  navio  era  do  Empera- 
dor, de  Tarnate  sahio  huma  fusta  de  portugezes  ao  dito  navio 
sem  saberem  que  os  nossos  la  a  estavao,  esto  foi  no  dia  se- 
guíate, é  perguntou  ao  navio  donde  era  ,  e  donde  vinha,  é 
responderao  Ihe  do  navio  que  vinhaó  de  H.^spanha  á  Nova  e 
que  eraó  vassallos  do  Emperador,  é  que  vinhaó  por  seu  man- 
dado saber  de  suas  gentes ,  que  ñas  ditas  partes  estavao ,  é  os 
da  fusta  les  dixeraó  como  soomente  viera  terhuá  nao  de  Cas- 
tela,  aqual  se  perderá  ,  e  que  os  castelhanos  fizeraó  hum  navio 
pequeño  em  que  se  todos  foraó  pera  Castella ,  é  que  por  cuan- 
to aquella  térra  era  de  vossa  Alteza  requeriaó  ao  capitao  do 
navio  de  vossa  parte  que  se  fossem  ao  porto  de  Tarnate  sor- 
gir  onde  vossa  Alteza  tinha  féira  fortaleza  que  ali  Ihe  dariam 
todo  ó  que  houvessem  mester  inteiramente  que  assi  ó  mandaba 
vossa  Alteza;  é  o  capitam  do  navio  respondeo,  que  nao  trazia 
provizaó  de  sua  Magestade  pera  fazer  tal  cousa,  se  nao,  que 
se  fosse  directo  aa  ilha  de  Tidor,  é  que  despois  de  eumprir  6 
que  Ihe  mandaba  ó  Emperador  se  nam  achasse  os  castelhanos, 
nem  naos  na  dita  ilha,  que  entaó  se  iria  a  fortaleza  de  Tarna- 
te é  o  capitao  do  navio  requereo  ao  capitao  da  fusta  de  vossa 
Alteza,  que  ó  deixase  fazer  ó  que  ó  Emperador  Ihe  mandaba, 
é  entaó  ó  capitao  da  fusta  vendo,  que  nao  Ihe  aproveitaraó 
palabras  mandou  daar  fogo   á  hum  tiro  grosso,  que  trazia   e 


34^  VI AGES  AL  MALUCO. 

tres  vezes  Ihe  dera  ó  fogo  sem  ó  nunqua  tomar  eos  do  navio  em 
todo  estetempo  nao  tiravaó  nenhum  tiro,  é  os  portugezes  ven- 
do que  ó  tiro  grosso  nao  quería  tomar  fogo  comezaraó  de  ó 
descarregar,  e  tirarao  com  outros  pequeño:  ao  navio,  elogo  ó 
navio  comezou  tambem-  tirar  alguno  tiros  e  veolhe  bom  ven- 
to e  fosse  ao  porto  de  Gilolo  sem  fazer ,  nem  receber  dapno: 
e  ao  dia  seguinte  veio  hum  batel  de  Tarnate  armado  com  por- 
tugezes e  juntamente  com  a  fusta  ambos  comezaraó  de  tirar  a 
as  alombardadas  ao  navio  é  nao  Ihe  fizerao  dapno  nenhum  é  o 
navio  foi  socorrido  de  huma  nossa  fusta ,  é  este  navio  com  ou- 
tros dous  foraó  mandados  per  Dom  Fernando  Cortees  Gober- 
nador de  Nova  Hespanha  que  os  mandou  fazer  da  banda  do 
sul,  os  quaes  vinhaó  em  busca  de  nossa  armada  e  vinha  capi- 
tao  moor  destes  navios  Alvaro  de  Sayavedra  Cerón ,  os  dous 
dos  ditos  navios  se  perderaó  nao  se  sabe  porque  maneira, 
nem  onde,  é  este  que  qua  veo  ter  trouxe  tamboa  viagem  que 
veio  a  térras  de  Maluquo  em  sessenta  dias ,  é  neste  meio  tem- 
po  Fernando  de  la  Torre  mandou  aparelhar  ó  dito  navio  que 
veio  de  Hespanha  pera  á  logo  tornar  enviar  pela  via  que  veio, 
e  mandando  hum  paraoo  nosso  em  busca  de  mantimentos  pe- 
ra dito  navio ,  sahio  á  elle  Guichil  de  Roes  Regedor  de  Tar- 
nate com  quatorze  paraoos  pera  6  tomar ,  e  vendo  isto  Fer- 
nando de  la  Torre  por  que  tudo  era  a  nossa  vista,  mandou  a 
preza  armar  á  nossa  fusta  que  el  Rey  de  Gilolo  nos  mandou 
fazer ,  aqual  era  de  dezasete  bancos  pera  hiremos  socorrer  á 
aquella  nossa  paraoo ,  é  Guichil  de  Roes  vendo  a  nossa  fusta^ 
se  tornou  a  Tarnate  é  dixe  a  Dom  Jorge  que  se  quería  tomaar 
á  fusta  dos  castelhanos  ,  que  entonces  tinha  bom  tempo ,  por- 
que estaba  fora,  é  Dom  Jorge  mandou  armara  sua  galle  é  á 
mandou  irem  busca  da  nossa  fusta  e  a  aquella  sazaó  a  nossa 
fusta  era  ja  tornada  dentro  ao  nosso  porto  ,  isto  foi ,  e  aconte- 
ceo  a  cuatro  de  Maio  de  5  28 ,  e  como  nosoutros  soubemos  que 
á  Galle  nos  vinha  buscar  ao  porto  sahimos  aos  receber  com  a 
nossa  fusta,  é  o  Guichil  de  Roes  com  os  seus  paraoos  se  a  fus- 
ta fora,  ese  posa  ver  como  onós  faziamos,  abalroamos  esporaó 
com  esporaó,  é  despois  da  artelharía  desparada,  comezamos 
as  lanzadas,  é  espíngardadas ,  hüs,  é  outros  de  maneira  que 
nos  fomos  vencedores  é  entramos  a  Gale,  em  que  morreaó  oito 
homés  portugezes ,  é  prenderaó  dezasete  e  cinco  tugiraó  :  os 
portugezes  que  vinhaó  na  Gale  eraó  trinta  e  seis  homes,  é  a 
artílharia  que  trahiaó  he  aseguinte,  a  saber,  huma  peza  salva- 
gem ,  é  dous  camelos  ,  é  tres  falcoés  ,  e  quatorze  berzos,  é  es- 
tes prezos  tivemos  repartidos  pelas  nossas  povoazoés  ñas  mon- 
tanhas ,  porque  nao  tinhamos  aparelho  pera  oster  juntos  de 
que  se  agravavaó  dizendo,  que  os  tinhamos  antre  os  mouros 


DOCUMENTOS  DE  loAlSA.  34  (^ 

é  certo  que  nao  se  podía  menos  fazer  porque  nos  nao  tlnha- 
mos  fortaleza  pera  os  ter  todos  juntos  prezos,  como  nos  era 
necesario  e  destes  prezos  dez  dellos  estavaó  feridos ,  os  quaes  se 
mandara©  curar.  A  nossa  fusta  levava  esta  artelharia,  a  saber 
hum  canhao  pedreiro,  e  dous  sacres  ,  e  dous  falzoes  de  ferro, 
e  hum  berzo ,  é  dous  akambuzes. 

A  vinte  e  dous  dias  de  Malo  de  quinhentos  e  vint  oito  des- 
pois  da  tomada  da  Gale ,  viraó  em  socorro  aos  portuguezes  de 
Malaqua  seis  navios  em  que  vinha  huma  Galiota,  e  hum  Bra- 
gantim,  e  tres  navios  outros  hum  junque  grande,  é  vinhia  por 
capltaó  delles  Gonzalo  Gomes  d'Azevedo  é  trazia  cento  cin- 
coenta  homes,  e  em  Maluco,  na  vossa  fortaleza  estavaó  cin- 
coenta  portuguezes  que  fazem  duzentos. 

A  caravela  que  nos  veio  da  Nova  Hespanha,  foi  despacha- 
da brevemente,  é  tornada  mandar  pelo  mesmo  Caminho  que 
veio,  porque  asi  ó  mandaba  ó  Emperador,  e  a  este  tempo  se 
passou  pera  nos  hum  portuguez  da  fortaleza  de  Tarnate  por 
nome  Simaó  de  Brito,  e  dizia  que  se  passava  pera  nos  porque 
tinha  morto  hum  Diogo  Gaga ,  é  que  había  medo  de  opren- 
derem  por  i^so,  e  que  se  vinha  ao  servizo  do  Emperador,  6 
qual  o  Jurou  e  de  ser  seu  servidor ,  e  vasallo ,  é  porque  nos  tin- 
hamos  necesidade  de  piloto ,  se  offereceo  de  levar  á  caravela 
ao  Nova  Hispanha,  é  assi  tomou  carrego  de  piloto,  e  foi  a 
caravela  despachada,  é  sendo  duzentas  legoas  de  Maluco  pou- 
co  maís  ou  menos  concertouse  com  outros  portugezes,  de  se 
alevantar  com  a  dita  caravela  ,  é  nao  vendo  aparelho  pera  6 
poder  facer  por  serem  poneos  determinou  de  furtar  6  batel  do 
navio  com  antras  cousas,  é  o  pos  por  obra,  pelo  qnal  ó  navio 
deixou  de  fazer  sua  viagem ,  que  certa  estaba  de  se  fazer  e  quiz 
seu  peccado  do  Simaó  de  Brito,  que  veo  teras  maos  de  Fer- 
nando de  la  Torre  ó  qualó  mandou  degolar  por  o  ter  muí  beni 
merecido  a  vossa  Alteza ,  e  ao  Emperador. 

A  caravela  andón  oito  mezes  perdida  sem  batel  no  cabo 
dos  quaes  tornou  a  arribar  ao  porto  íde  Tídor,  onde  estava- 
mos,  e  a  tornamos  a  repaitar  de  novo,  c  fizemos  batel,  é  tor- 
nou outra  vez  partir  pera  a  Nova  Hespanha,  é  andou  outros 
seis  ou  sete  mezes  ,  sen  poder  pasar,  e  tornou  outra  vez  á  ar- 
ribar a  nos  a  qual  caravela  desta  segunda  vez,  quando  tornou, 
jaa  nos  perderamos  á  térra  ,  é  assi  acabou  á  caravela  de  se 
perder. 

Despois  de  partida  a  caravela  mandou  Don  Jorge  de  Me- 
neses  ,  a  Don  Jorge  de  Castro  a  nóos  pera  fazeremos  pazes,  e 
nos  pedían  os  portuguezes  que  tinhamos  prezos  e  a  Gale  que  Ihe 
tomamos  com  toda  artelharia  é  assi  ó  regedordeMaquían  nosso 
amigo  ,  e  Fernando  de  la  Torre  Ihe  respondeo  que  a  Gale  to- 


35°  VI AGES   Al.   MALUCO. 

mará  deboaguerrapelejando  e  queóreg-dor  se  viera  meter  em 
suas  maóos  ,  é  estava  sobo  amparo  do  Emperador ,  é  que  es- 
tas duas  cousas  Ihe  nao  había  de  daar ,  e  quoal  todo  faria  é  se 
fariaó  as  pazes,  é  com  esta  resposta  se  tornou  Dom  Jorge  de 
Castro  sem  haber  éfeito,  e  neste  tempo  mandeimos  á  Tarnate 
hum  padre  de  Missa  nosso  pera  se  ir  laa  confessar  com  os  ou- 
tros  padres,  é  Dom  Jorge  da  Minezes,  ó  mandou  prender 
em  ferros,é  o  teve  assi  prezo  oito  mezes  cuidando  de  fazer  con 
elle  6  partido  aa  sua  vontade. 

Fazo  saber  á  vossa  Alteza  que  ó  anno  de  quinhentos  é  vin- 
te  é  nove  faleceo  ó  Rey  de  Tarnate  em  Outubro ,  e  assi  ó  go- 
bernador de  Tidor  pedio  a  Fernando  de  la  Torre  armada,  é 
gente  pera  ir  da  hy  a  cinquoenta  legoas  a  hum  lugar ,  com- 
que  tinha  guerra,  diziendo  nos,  é  afermando  que  de  Tarnate 
nam  podiam  sair ,  nem  fazer  os  dahy  nenhuma  guerra  dentro 
de  quarenta  dias  contra  nenhua  pessoa  por  cazo  do  luto  que 
habiaó  de  trazer  por  el  Rey  que  morrera,  porque  esta  he  a  sua 
antigua  uzanza,  aqual  Guichil  de  Roes,  regedor  de  Tarnate 
nao  guardou  porque  tanto  que  soube  que  a  nossa  armada  era 
fora  é  estábamos  poneos ,  fosse  prestes  elle  e  Dom  Jorge  de 
Menezes  com  toda  sua  gente  armada,  é  vieraó  a  vinte  é  nove 
de  Octubro,  día  de  Sao  Simaó,  e  Judas  do  dito  anno  de  quin- 
hentos c  vinte  e  nove,  é  amanheceraó  sobre  a  nossa  povoacaóde 
Tidor ,  a  qualpovoazaó  entrarao  por  forza  e  á  nossa  gente  se  acol- 
heo  á  a  fortaleza  de  que  eu  era  Alcaide  moor,  y  despois  de  en- 
trado 6  lugar  e  apozentados  na  nossa  povoazaó  da  lynos  man- 
daro  hum  homen  com  huma  vandeira  alzada  ,  que  nos  desse- 
mos  apartido ,  concertouce  que  eu  sahisse  da  fortaleza  com  po- 
deres de  Fernando  de  la  Torre  meu  capitao  moor,  e  que  Dom 
Jorge  de  Castro  viesse  com  poderes  de  Dom  Jorge  de  Mene- 
zes ,  é  que  6  que  concertassemos  fosse  feito ,  é  assi  se  fez  que 
nos  ajuntamos  no  meio  do  caminho  ó  dito  Dom  Jorge  de  Cas- 
tro, é  eu,  é  assentamos  que  nos  deixassem  sahir  com  hum 
nosso  bregantim  com  todo  ó  que  nelle  podessemos  levar  e 
que  Guichil  de  Roes  nos  emprestasse  dous  paraoos  grandes  pera 
nelles  levaremos  todo  ó  que  podessemos ,  é  pera  isto  eu  ficasse 
em  arejens  te  tornarem  os  paraoos,  é  esto  habia  de  ser  dentro 
de  vinte  e  quatro  horas ,  é  quando  se  fes  este  concertó  seriao 
horas  do  medio  dia,  e  o  concertó  foi  que  nos  outros  nos  ha- 
bíamos de  hir  a  huma  povoazaó  por  nome  Zamafo  ,  que  he 
fora  das  jslas  da  especiarla  é  assi  se  cumprió  que  nos  outros 
metemos  todo  6  que  podemos  no  bregantim  é  paraos,  é  todo 
ó  qual  ficouaDom  Jorge,  equanto  estaba  na  nossa  fortaleza ,  e 
tudo  foi  roubado  tanto  que  se  os  nossos  partirao  a  quem  mais 
podia  levar ,  e  tambem  os  negros  que  forem  nos  paraos  rou- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3  5  1 

barao  quanto  nos  levavaó,  de  maneira  que  soomente  nos  ficou 
ó  que  levavamos  no  bregantim  e  eu  fiquei  em  refens  trinta 
días  te  tornarem  os  paraoos  no  cabo  dos  quaes  me  fui  pera  6 
meo  capitao  moor,  é  pera  se  cumprir  todo  ó  a  cima,  se  fez  ju- 
ramento solemne  de  parte  a  parte  e  Deus  sabe  como  se  por  to- 
dos cumprio. 

El  Rey  de  Gllolo  sabendo  tudo  como  passaba  mandou  a 
Zamafo  com  todo  seu  poder  por  Fernando  de  la  Torre,  é 
por  todos  nos  outros ,  é  por  forza  nos  trouxe  a  Gllolo  onde  es- 
tamos te  ó  presente. 

A  os  treze  dias  de  Octubro  de  quinhentos  é  trinta  mandou 
Dom  Jorge  de  Menezes  degolar  Guichil  de  Roes ,  regedor  de 
Tomate,  porque  tinha  concertado  elle,  é  Gnichil  Catarabu- 
ney ,  y egedor  de  Gilolo  onde  nos  estábamos  que  matasse  Dom 
Jorge  com  todos  os  portugezes  que  con  elle  estabaó  é  outro 
que  había  de  matar  Fernando  de  la  Torre ,  con  todos  os  cas- 
telhanos ,  e  esto  pera  serem  senhores  e  Reis  das  térras  por  os 
Reis  serem  ambos  mozos ,  e  elles  a  regerem  entao ,  e  esto  passa 
em  verdade  que  assi  estaba  concertado ,  porque  como  soube- 
mos  qne  Guichil  de  Roes  era  morto ,  mandamos  logo  á  Tar- 
nate  saber  ó  que  passaba  é  tanto  que  ou  sobemos  nos  pozemos 
em  armas  e  o  nosso  regedor  con  ser  todo  verdade,  é  passadas 
algunas  cousas  antre  nos  elle  com  muitos  seus  armados,  é  nos 
tambem  pera  pelejaremos ,  houve  antre  nos  fala ,  e  conzerto  de 
nova  amizade  de  maneira  que  fizamos  amigos  pela  muita  ne- 
cessidade  que  tinhamos. 

Huma  quinta  feira  tres  de  Novembro  de  quinhentos  trin- 
ta chegou  Gonzalo  Pereira  a  Tarnate  com  huma  Galé  é  hum 
navio  ,  é  hum  Junco  ,  a  qual  vinha  armada  trazia  é  vinha 
por  capitao  de  dita  fortaleza  por  mandado  de  vossa  Alteza,  é 
aos  vinte  de  Dezembro  do  dito  anno  assentamos,  é  confirma- 
mos nossas  pazes  é  amizades  como  ó  dito  Gonzalo  Pereira,  con- 
forme á  as  que  com  nos  fez  Dom  Jorge  de  Menezes  ,  ñas 
quaes  pazes  se  continha  que  se  sepassasem  christaós  de  huma 
parte  pera  outra,  que  o  que  levasse  furtado  se  tornase,  é  po- 
rem  nao  as  pessoas,  no  qnal  tempo  se  passarao  dous  homes  dos 
nossos  pera  Gonzalo  Pereira,  é  Fernando  de  la  Torre  man- 
dou pedir  ó  que  levavaó  os  nossos  homes  ,  per  rogo  é  despois 
per  reguerimento,  ao  qual  requerimiento  Gonzalo  Pereira  res- 
pondeo  com  mandar  daar  multas  pancadas  á  quem  Iho  fez,  c 
com  todas  estas  é  outras  multas  avexazoes ,  que  ó  Gonzalo 
Pereira  fez  á  Fernando  de  la  Torre  nem  por  isso  deixou  de 
o  avizar  por  cartas  como  era  sabedor ,  que  os  negros  andavao 
€ontra  elle  mui  dapnados ,  é  que  tivesse  boa  vigia  na  fortale- 
za ao  qual  elle  Gonzalo  Pireira  respondeo  que  nao  era  me- 


3  )  2  VIAGES   AL   MALUCO. 

niño,  que  mamasse  os  dedos  é  que  sabia  6  que  le  cumpria. 

Sabbado  vinte  é  sette  de  Maio  de  quinhentos  e  trinta  é 
hura  matarao  os  negros  de  Tarnate  Gonzalo  Pereira,  capitán, 
a  qual  gente  da  térra  estaba  toda  concertada  com  6  Rey  de 
Tidor ,  com  6  Rey  de  Bachao ,  e  como  toda  agente  de  Malu- 
co, salvante  este  Rey  de  Gilolo  onde  nos  estábamos,  porque 
se  tcmerao  que  o  podíamos  saber ,  é  descobrir  aos  portuguezes, 
é  Déos  nosso  Senhor  nao  permitió  que  sua  maa  tenció  fosse 
avante,  como  elles  quizerao,  e  dezejavaó,  é  soomente  foi  mor-r 
to  6  capitaó  ,  é  nove  portuguezes  na  revolta  ,  e  ouve  multas 
cauzas  pera  isto  assi  succeder  h  duas  principaes  direi  a  vossa 
Alteza,  á  primeira  que  Gonzalo  Pereira  tinha  prezo  ó  Rey  da 
térra  e  a  maydoRey  e  os  principaes  Iho  pediaó  multas  vezes  é 
nunca  ó  deo ,  ta  que  6  matarao ,  e  a  outra  tambera  a  raorte  de 
Guicuil  de  Roes  que  era  rauito  principal  home  ,  tanto  que 
Gonzalo  Pereira  foi  raorto  houve  alguraa  divisaó  antre  os  por- 
tugezes,  sobré  quera  seria  capitaó  da  fortaleza,  de  maneira  que 
fizeraó  Vicente  de  Fonceca,  criado  de  vossa  Alteza,  e  a  quem 
nao  vinha  de  direito  raas  certo  que  a  todos  iws  parece  que  se 
Vicente  de  Fonceca  nao  fora  capitaó  de  todo  se  perderá  á  for- 
taleza, é  esto  digo  a  vossa  Altessa  porque  ó  reraedio  della  deS" 
pois  de  Déos  esteve  era  nossas  maós  a  aqual  nos  socorremos 
de  mantiraentos,  é  todo  ó  necessario  de  maneira  que  ó  vossa 
Alleza  laa  saberá  é  de  mira  senhor  digo  a  vossa  Alteza  posto 
que  ó  outrem  devera  fazer,  que  eu  soo  Ihe  socorre  cora  dez  mil 
gantas  de  arroz  ,  é  quatrocentos  fardos  de  zagu,  é  trezentas 
galinhas,  e  vinte  jarras  de  vinho  da  térra,  é  cora  cera  paeés  de 
sal  ,  é  com  outras  multas  couzas  de  que  tinhao  grande  neces- 
sidade,  é  fui  cora  rainha  pessoa,  é  com  quatorze  homes  meus 
amigos  a  ilha  de  Tidor  é  librei  dous  homes  portugezes,  e  os  fiz 
soltar ,  os  quaes  estabao  pera  matar ,  tudo  fiz  corarainha  fazen- 
da,  é  pessoa,  a  hura  dos  homes  chamaó  Francisco  de  Saa,  é 
outro  Francisco  Fernandez  ,  c  algunos  servizos  outros  ,  nao 
alego  á  vossa  Alteza  ,  que  quero  'que  de  min  se  informe  por 
outrem. 

El  capitaó  Fernando  de  la  Torre  foi  mui  requerido  e  Ihe  da- 
vaó  ,  é  proraetiao  dadivas  porque  nao  raandasse  mantiraen- 
tos aa  nossa  fortaleza ,  é  traziao  Ihe  aa  memoria'  os  aagravos 
que  dos  portugezes  receberao  é  elle  esquecendose  de  tudo, 
e  vendo  serem  christaoos  eo  parenteszo  e  razaó  que  antre  vos^a 
Alteza  haa,  e  oEraperador,  deterrainou  de  os  bastecer  de  tudo 
e  ajudar  como  ó  fez  eo  vossa  Alteza  laa  sabera  é  assi.  E!l  Rey 
de  Gilolo  conformándose  cora  Fernando  de  la  Torre,  se  deu 
por  muito  servidor  de  vossa  Alteza ,  é  Ihe  manda  suas  cartas ,  é 
bem  pode  vossa  Alteza  crer  que  pera  conservar  as  ishas  de  Ma- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3  J  3 

luco  tem  muita  necesidade  de  sua  amsiades;  e  se  esta  leitura  pa- 
recer algum  tanto  comprida ,  ou  nao  tam  copiosa  como  fora 
mlster  ,  pezo  á  vossa  Alteza ,  que  soo  minha  Tenzao  receba 
qu'  é  servir  vossa  Alteza  em  todo  ó  que  minhas  fracas  for- 
zas  abranquerera ,  é  ao  menos  vai  escrita  em  toda  verdade, 
de  que  sempre  uzei,  pezo  a  vossa  Alteza,  que  assi  com  sua  Ma- 
gestade  me  seja  ajudador,  é  valedor  comotambem  Ihe  pez<)  que 
tenha  vossa  Alteza  lembranza  de  mim,  como  voz  merezo,  é 
mande  ca  ao  gobernador,  é  veador  da  Fazenda,  que  me  favO'- 
rezaó  é  hónrem  eu  receberei  muito  grande  de  vossa  Alteza  em 
me  mandar  escrever  duas  regras  de  como  esta  Ihe  foi  dada, 
e  a  vio  nosso  senhor  acrecenté  os  dias  de  vida  de  vossa  Alteza  e 
prospere  seu  Real  estado  pera  seu  servlzo.  Eeu  Fernam  de  Le- 
mos,  contador  de  sua  Alteza  nestas  partes  que  esta  fiz  a  rogo 
de  Pedro  de  Montemayor  en  Cochim  a  quatorze  dias  de  Ja- 
neiro de  quinhentos  é  trinta  é  tres  beso  las  Reales  manos  de 
vuestra  Alteza. = Pedro  de  Monte  Mayor. 


Núm.  XX. 

Relación  de  Hernando  de  la  Torre  de  lo  ocurrido  en  las 
Malucas  contra  los  portugueses  de  la  isla  de  Terrena- 
<te ,  desde  su  ingreso  en  aquellas  islas  hasta  jin  del 
año  i^jj.  (Orig.  en  el  arch.  de  Ind.  en  Sevilla ,  leg. 
i.°  papeles  tocantes  al  Maluco  desde  1519  á  i$47). 

En  veinte  y  ocho  dias  del  mes  de  Octubre  del  año  de  mil 
é  quinientos  é  veinte  é  nueve,  estando  en  la  isla  de  Tidori  en 
su  fortaleza  los  castellanos  que  fueron  con  el  comendador 
Loaisa,  vinieron  los  portugueses  que  estaban  en  la  isla  de  Ter- 
renate  sobre  ellos  con  todo  su  poder  con  muchos  indios,  sus 
amigos;  y  los  castellanos  después  de  les  haber  detenido  en  el  mu- 
ro del  pueblo,  y  venido  muchos  portugueses,  é  al  cabo  poí 
ser  muchos  los  portugueses,  les  convino  retirarse  á  la  fortale- 
za. Los  portugueses  quemaron  todo  el  pueblo  de  Tidori  ,  é 
pusieron  cerco  sobre  la  fortaleza ,  y  requirieron  á  los  castella- 
nos se  diesen,  sino,  que  combatirían  toda  la  fortaleza  ,  y  los 
matarían  á  todos.  Y  el  capitán  de  los  castellanos  que  se  llama- 
ba Fernando  de  la  Torre,  tomó  acuerdo  con  la  gente  que 
dentro  estaba  para  si  se  darian  ,  ó  no ;  é  habiendo  grandes  di- 
feriencias  entre  ellos,  porque  algunos  decian  que  era  mejor 
que  se  defendiesen  y  muriesen  haciendo. lo  que  debían  al  ser- 
TOMo  V.  yy 


3S4  "  VI AGES    AL   MALUCO. 

vicio  de  su  Magestad  y  de  su  honra;  otros  dijeron,  que  otor- 
gasen el  partido  que  los  portugueses  les  daban,  porque  no  te- 
iiian  poder  para  defenderse ,  y  que  si  procuraban  tirar  con  la- 
lombarda  que  dentro  tenían  en  la  fortaleza,  y  con  ella  matar 
algún  portugués ,  que  después  los  portugueses  procurarían  de 
matarlos  á  todos, é  no  rescíbir  alguno  á merced,  é  todos  los  mas 
eran  deste  parescer  ;  visto  por  el  dicho  capitán,  procuró  de  dar- 
se á  partido  á  los  portugueses  desta  manera:  que  el  capitán 
Fernando  de  la  Torre  les  diese  y  entregase  los  portugueses  que 
al  presente  tenía  presos,  que  había  tomado  en  la  galera,  y  la 
galera  con  toda  el  artillería ,  é  la  munición  que  estoviese  en  la 
fortaleza  de.  Tidori  que  fuese  del  Rey  de  Portugal ,  que  se  ha- 
bía tomado,  siendo  capitán  Don  Jorge  de  Meneses,  que  al  pre- 
sente venia  en  la  dicha  armada,  y  todos  los  esclavos  y  escla- 
vas que  se  habían  venido  de  Terrenate  para  Tidori,  como  los 
que  habían  tomado  presos  en  la  galera;  é  que  el  capitán  Fer- 
nando de  la  Torre  con  todos  los  castellanos  se  saliesen  y  se 
fuesen  de  la  isla  de  Tidori  dende  en  aquella  hora,  fasta  otro 
día  siguiente  á  la  hora  de  medio  día ,  é  llevasen  sus  faciendas, 
y  todo  lo  que  pudiesen  sacar  y  Uevallo  en  el  bergantín  que 
tenían ,  y  dos  paraoles  que  el  dicho  D.  Jorge  de  Meneses  ca- 
pitán de  la  fortaleza  de  Terrenate  les  prestaba ,  y  que  fuesen  al 
lugar  de  Zamafo ,  ó  otro  lugar  dó  quisiesen ,  ó  por  bien  to- 
viesen ,  con  tal  que  no  fuese  en  ninguna  de  las  cinco  islas  de 
clavo ,  según  que  mas  largamente  se  relata  en  el  contrato  que 
sobre  ello  se  hizo  entre  los  dichos  capitanes  de  ambas  partes ,  y 
oficiales  de  su  Magestad ,  y  el  Rey  de  Portugal.  La  cabsa  por 
que  estaban  los  castellanos  en  Tidori  cuando  los  portugueses 
allí  vinieron  era ,  porque  estaban  veinte  castellanos  en  la  isla 
de  Gílolo  en  defensa  del  Rey  de  aquella  isla ,  que  era  servidor 
de  su  Magestad ,  y  mucho  amigo  dellos,  y  Quíchilrade  Gober- 
nador de  Tidori  muchas  veces  había  pedido  al  capitán  de  los 
castellanos  le  diese  gente  y  artillería  para  ir  á  Moro  á  quemar 
ciertos  lugares,  y  el  capitán  nunca  se  la  había  querido  dar,  di- 
ciendo, que  mas  le  convenia  á  él  guardar  á  Tidori,  porque  no 
tenia  gente  para  mas,  porque  eran  poca  gente,  y  estaban  vein- 
te en  Gílolo,  y  como  subcedió  morir  el  Rey  de  Terrenate,  el 
dicho  Quíchilrade  tornó  á  pedir  al  capitán  le  diese  gente  y  ar- 
tillería para  ir  á  Moro,  porque  los  indios  de  Terrenate  no  po- 
dían venir  á  pelear  dentro  de  cuarenta  días,  porque  ansí  era  el 
uso  y  costumbre  de  Maluco ,  é  aquellas  tierras ,  é  por  ningu- 
na manera  salían  á  pelear,  siendo  muerto  su  Rey,  fasta  ser  pasa- 
dos los  cuarenta  días.  El  dicho  capitán,  vistoj  esto,  y  que  mu- 
chas veces  se  lo  había  importunado  el  dicho  Quíchilrade  le 
dio  la  gente  con  condición  que  viniese  dentro  de  los  cuarenta 


DOCUMENTOS  DE  LOATSA.  3  5  5 

días ,  y  que  el  dicho  Quichilrade  diese  un  paraol  para  Sangin, 
y  el  Rey  de  Gilolo  otro  para  ir  á  rescatar  la  gente  de  Sangin, 
Y  esto  se  hizo,  porque  si  al  dicho  Quichilrade  no  se  le  diera 
la  gente  ,  procurara  de  no  traer  bastimentos  ningunos ,  como 
otras  veces  había  fecho ,  donde  los  bastimentos  que  se  hallaban 
eran  muy  caros,  y  pusiera  grande  alboroto  en  la  gente  de  la 
isla,  é  por  esto  se  lo  concedió  lo  que  pedia,  é  pidió  al  dicho 
Quichilrade  le  diese  el  dicho  paraol  para  enviar  á  los  Célebes, 
y  que  el  Rey  de  Gilolo  no  habia  otro  para  que  juntos  fuesen 
á  rescatar  los  dichos  castellanos,  pues  era  cierto  que  de  Ter- 
renate  no  habian  de  venir  á  pelear  al  dicho  pueblo  de  Tidori, 
y  ansi  se  acertó  y  concertó  entre  ellos ,  al  tiempo  que  el  dicho 
D.  Jorge  y  los  portugueses  vinieron  sobre  Tidori ,  sin  haber 
guardado  la  costumbre  que  el  dicho  Quichilrade  dijo ,  y  se  de- 
cía que  habia  en  la  tierra:  y  el  capitán  le  habia  dado  diez  y 
ocho  hombres  para  ir  con  él,  y  nueve  versos,  y  no  quedaron 
sino  treinta  y  siete  hombres  en  Tidori  que  los  veinte  é  cinco 
podían  ser  hombres  de  guerra,  porque  los  demás  eran  grume- 
tes y  pajes,  y  como  el  pueblo  era  grande,  era  necesidad  re- 
partir la  gente  en  el  pueblo,  y  en  la  fortaleza,  y  en  la  galera, 
y  á  esta  cabsa  no  fueron  poderosos  para  se  defender  de  los 
dichos  portugueses,  é  también  porque  Quichilrade  había  llevado 
todos  los  indios  amigos  de  la  isla  que  los  pudieran  favorescer 
y  ayudar  por  ir  mas  poderoso.  Y  ansi  salió  el  capitán  de  la 
fortaleza  con  veinte  é  tres  hombres,  quedando  doce  hombres 
dellos  con  los  portugueses  para  servicio  del  Rey  de  Portugal, 
á  los  cuales  el  capitán  Fernando  la  Torre  hizo  pregonar  por 
traidores ,  y  que  confiscaba  sus  haciendas  é  bienes  para  la  cá- 
mara, é  fisco  de  su  Magestad.  Los  castellanos  que  no  se  fue-' 
ron  á  Zamaíb ,  fueron  bien  recibidos  de  la  gente  de  la  tierra, 
y  les  daban  por  dineros  todo  cuanto  habian  menester. 

Después  supieron  que  los  que  habian  ido  á  Moro  con  Qui- 
chilrade, allegando  á  un  lugar  que  se  llama  Zugal,  salieron  á 
ellos  seis  paraoles  de  Terrenate  con  portugueses ,  y  pelearon 
los  unos  con  los  otros:  al  fin  los  castellanos  tomaron  un  pa- 
raol á  los  portugueses  con  toda  su  gente ,  mataron  al  capitán 
del  dicho  paraol ,  y  la  mayor  parte  de  la  gente  que  con  él 
venia:  que  fueron  á  Zamafo,  donde  acordaron  de  no  ir  á  otra 
parte  por  no  se  detener ,  sino  volverse  luego  á  Tidori ,  los  cua- 
les volvieron  en  esta  manera:  los  cinco  paraoles,  y  Alonso  de 
Ríos  con  once  compañeros  á  rodar  la  Batachina,  y  Quichil- 
rade con  los  otros  paraoles ,  y  seis  castellanos  por  un  paso 
que  hay  en  la  dicha  isla  de  Batachina ,  el  cual  se  fué,  como  su- 
po la  nueva  de  la  pérdida  de  los  castellanos  y  de  Tidori ,  para 
saber  como  habia  pasado  y  traer  d  su  muger ,  y  á  todos  sus 


35^  VI AGES  AL  MALUCO. 

amigos  á  Gilolo :  y  como  halló  que  el  Rey  de  Tidori  tenia  paz 
en  Terrenate  con  los  portugueses ,  no  se  confiando  de  la  paz 
que  con  él  querían  tener,  se  volvió  con  los  castellanos,  que 
con  él  estaban  en  Gilolo;  y  el  dicho  Ríos  con  los  otros  pa- 
raoles  que  venian  por  la  Batachina,  llegados  en  Mare  en  un 
lugar  de  Tidori ,  donde  supieron  que  los  castellanos  habian 
perdido  á  Tidori ,  supieron  como  todos  los  lugares  de  la  isla 
tenían  fechas  paces  con  Terrenate  y  habia  quedado  gente  de 
portugueses  en  Tidori,  y  que  no  habian  de  venir  alli  ninguno 
de  los  castellanos.  Visto  esto,  el  dicho  Alonso  de  Rios  se  vol- 
vió á  Gilolo,  y  muchos  de  los  compañeros  que  llevaba  consi- 
go ,  porque  los  otros  que  iban  con  los  indios  en  los  otros  pa- 
raoles  llamaban  al  dicho  Rios  que  los  tomase  en  su  paraol, 
y  el  dicho  Rios  procuró  de  tomarlos,  y  los  indios  por  no  se 
apartar  de  Tómalo,  un  lugar  de  Tidori,  á  donde  los  indios 
iban  á  buscar  á  sus  mugeres  é  hijos,  por  esta  cabsa  nunca 
quisieron  allegar  los  paraoks  al  paraol  en  que  venia  el  di- 
cho Rios,  para  que  pudiesen  entrarlos  castellanos,  é  venir 
con  él.  Ansi  se  hobieron  de  ir  con  los  otros,  que  abajo  diré, 
que  se  fueron  á  Tamalo ,  diciendo  que  iban  á  buscar  á  sus  mo- 
zas é  fijos,  é  después  se  fueron  á  Terrenate  con  los  portugue- 
ses. De  ahi  á  pocos  dias  vinieron  de  Gilolo  á  Zamafo  tres  pa- 
raoles ,  en  que  venia  Alonso  de  los  Rios  con  otros  cuatro  ó 
cinco  castellanos,  y  vino  con  ellos  un  Embajador  del  Rey  de 
Gilolo,  rogando  al  capitán,  y  á  todos  los  castellanos  que  con 
él  estaban ,  que  se  viniesen  á  Gilolo,  y  que  el  Rey  de  Gilolo, 
y  los  pueblos  todos  estarían,  como  antes  habian  estado,  en  ser- 
vicio de  su  Magestad;  y  que  darían  á  cada  castellano  veinte  é 
cinco  plscis  cada  día  para  su  mantenimiento ,  como  siempre  lo 
habian  hecho  á  los  que  alli  habían  tenido.  El  capitán  les  res-^ 
pondió,  que  él  lo  hiciera  de  buena  voluntad,  pero  que  tenia 
paces  ya  con  los  portugueses  y  asiento  con  ellos;  y  que  si 
fuese,  seria  ir  contra  el  juramento  que  tenia  hecho,  y  no  po- 
dría ser  sin  pasión,  hasta  que  viniesen  naos  de  su  Magestad  co- 
mo estaba  asentado,  para  ver  lo  que  mandaba  sobre  ello,  y 
que  holgaba  que  estuviesen  aquellos  cristianos  allá ,  y  le  roga- 
ba al  Rey  de  Gilolo  mirase  por  ellos,  y  este  escribió  asi  ai 
dicho  Rey. 

Estando  aqui  este  capitán  Hernando  de  la  Torre  en  Zama- 
fo ,  llegó  á  ocho  de  Diciembre  del  dicho  año  de  quinientos 
veinte  é  nueve  la  carabela  que  se  decía  la  Florida  ,  que  corría 
de  la  isla  de  Tidori  para  la  Nueva  España,  y  con  los  vientos 
contrarios  se  tornó  á  volver ,  en  la  cual  venian  veinte  é  dos 
personas  y  cinco  se  habian  muerto,  sobre  la  venida  de  la  cual 
escribieron  al  Rey   de  Gilolo;  á   lo  cual  respondió  el   Rey, 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  357 

que  tenia  pof  nueva  cierta  que  en  Terrenate  hacían  gran  ar- 
mada los  portugueses  para  venir  contra  ellos  é  tomalles  la  ca- 
rabela. Ellos  habido  su  acuerdo,  acordaron  de  irse  alli  á  Gilolo, 
porque  entendían  alli  mejor  poderse  defender ,  mayormente 
que  del  Rey  ternia  socorro  de  gente  y  bastimentos ,  los  cuales 
ya  alli  se  les  acababan:  y  asi  se  embarcaron  en  la  carabela  y 
bergantín ,  y  se  fueron  para  allá ,  en  el  cual  viage  no  pudien- 
do  doblar  una  punta  de  la  isla  de  Gilolo ,  les  fué  forzado  vol- 
verse á  Zamafo  con  sola  la  carabela,  porque  el  bergantín  la  do- 
bló y  se  fué  á  Gilolo;  y  visto  como  el  bergantín  habia  lleva- 
do esa  poca  de  hacienda  que  traia  de  Tidori ,  y  no  teniendo 
de  que  se  poder  sustentar,  acordaron  que  la  carabela  se  fuese  á 
un  lugar  dicho  Tomilinga,  de  la  isla  de  Gilolo,  que  de  alli  se 
proveyesen  de  paraoles  para  que  les  remolcase  la  carabela,  y 
los  metiese  en  Gilolo;  y  asi  estando  surtos,  vinieron  dos  pa- 
raoles de  Terrenate,  en  los  cuales  venían  dos  principales  del 
pueblo  a  pedir  á  los  de  Zamafo  les  diesen  parias,  como  dan  á 
el  Rey  de  Tidori ;  los  cuales  lo  otorgaron  sin  parecer  de  los 
cristianos;  y  acaso  estaba  alli  un  Montemayor,  que  se  habia 
recogido  á  tierra  por  estar  enfermo;  y  dijo,  que  él  tenia  he- 
cho concierto  con  los  portugueses,  que  no  les  hablan  de  des- 
nudar cosa  alguna,  y  era  contra  el  pacto  y  conciertos  que  es- 
taban hechos.  Estando  en  esto,  uno  de  los  indios  que  venían  de 
Terrenate  en  los  paraoles  ,  entrado  debajo  del  agua,  cortó 
el  cabo  con  que  estaba  surta,  y  ellos  no  pudiendo  hacer  otra 
cosa,  alzaron  el  trinquete,  y  dieron  á  la  vela,  y  navegaron 
entre  aquellas  islas  nueve  dias :  al  cabo  de  los  cuales  les  dio  un 
buen  tiempo ,  y  fueron  la  vía  de  Gilolo ,  y  antes  que  á  ella  lle- 
gasen, toparon  dos  paraoles  que  les  enviaba  el  capitán,  que  los 
metiesen  en  el  pueblo  de  Gilolo:  esto  era  en  Enero  á  16  días 
de  1530.  Estando  aquí,  pidieron  todos  los  venidos  en  la  cara- 
bela de  la  Nueva  España ,  y  los  otros  al  capitán  Hernando  de 
la  Torre,  que  los  asentasen  por  oficiales  del  Rey  con  partidos 
señalados ,  en  lugar  de  los  que  se  hablan  muerto ,  lo  cual  él  hi- 
zo :  esto  se  entiende  de  todos  los  oficios  de  armada  y  mar 
muy  cumplidamente ,  asentándolos  en  los  libros  por  Escribano. 
A  veinte  é  seis  del  mes  de  Agosto  siguiente  hicieron  paces 
los  castellanos  con  los  portugueses,  y  los  de  la  tierra,  los  de 
las  unas  con  los  de  las  otras  con  sus  capitulaciones;  y  á  13 
del  mes  de  Octubre  siguiente  D.  Jorge  de  Meneses  descubrió 
una  traición  que  estaba  tramada  entre  el  Gobernador  de  Ter- 
renate, natural  de  la  tierra  ,  con  otro  Gobernador  natural  de 
Gilolo  y  Gobernador  della,  de  matar  los  portugueses  y  cas- 
tellanos ;  y  asi  lo  degolló  al  de  Terrenate ,  y  avisó  á  los  caste- 
llanos que  estaban  en  Gilolo ,  los  cuales  queriendo  hacer  jus- 


3  5  o  VIAGES  AL   MALUCO. 

ticia  de  aquel  Gobernador  y  otros  consortes  en  el  delicto ,  fué 
parecer  de  los  principales  del  pueblo  que  se  hiciese  justicia  de- 
llos,  y  les  derribasen  las  casas,  y  ofrecieron  favor  para  ello 
á  los  cristianos,  y  después  mudaron  el  parecer ;  y  al  fin  se 
hobo  de  pasar  por  esto  segundo  perdonándolos,  con  condi- 
ción que  sirviesen  en  pena  dello  á  los  cristianos -con  cierto  pe- 
cho de  moneda. 

A  tres  de  Noviembre  del  dicho  año ,  llegó  á  Terrenate  una 
galera,  y  un  navio,  y  un  Junco  con  setenta  portugueses,  por 
capitán  un  Gonzalo  de  Pereira ,  el  cual  quedó  por  capitán  y 
Gobernador  en  lugar  del  Don  Jorge  de  Meneses.  Con  este  se 
tornó  á  confirmar  las  paces  y  contratos  hechos  con  D.  Jorge 
de  Meneses. 

A  27  de  Mayo  de  31,  los  indios  de  Terrenate  enojados,  por 
que  muchas  veces  habían  pedido  con  su  madre  al  Rey  de  Ter- 
renate ,  que  por  ser  muchacho  lo  hablan  tenido  los  portugue- 
ses ,  diciendo  que  ya  era  grande ,  y  que  se  lo  diese ,  y  los 
portugueses  no  lo  quiriendo  hacer ,  ordenaron  de  matar  por 
traición  al  capitán,  y  á  los  otros  portugueses,  y  libertar  al 
Rey,  y  la  tierra  dellos  ;  para  lo  cual  habian  metido  armas 
ocultamente,  so  color  que  traian  agua  y  piedra  para  la  forta- 
leza ,  las  cuales  eran  unas  tridas  á  manera  de  dagas ,  dentro  de 
unas  cañas  de  agua  para  bañar  al  Rey,  y  dispusieron  una  ce- 
lada grande  de  indios,  que  habian  de  acudir  á  la  señal  que  los 
de  la  fortaleza  les  hiciesen,  después  de  haber  muerto  con  aque- 
llas tridas   al  capitán.  Y  acaesció  que  viniendo  un   portugués 

de cayó  en  la  celada  y  apellidó:  traición 

traición ,  recogiéndose  á  la  fortaleza.  Lo  cual  oido  desde  la 
fortaleza  por  los  portugueses,  se  alteraron  y  quisieron  socor- 
rer, aunque  primero  lo  acabaron  de  matar.  Lo  cual  visto  por 
los  indios  que  estaban  ya  en  la  fortaleza,  aceleraron  su  hecho, 
y  pusieron  mano  en  sus  tridas,  y  mataron  al  capitán,  con 
otro  criado  suyo;  y  en  esto  la  celada  de  la  gente  venia  á  la 
fortaleza.  Pero  los  portugueses  resistieron  á  los  de  fuera  y  ma- 
taron buena  parte  de  indios  con  las  escopetas ,  y  de  los  de 
dentro  á  cinco  ó  seis  indios,  entre  ellos  uno,  el  que  mató  al 
capitán,  y  el  Gobernador  que  se  recogió  á  una  torre  dó  el  Rey 
estaba,  fué  preso  con  el  Rey,  y  los  indios  de  fuera  quemaron 
las  casas  de  los  portugueses ,  y  las  saquearon.  Y  este  hecho 
fué  luego  á  oidas  de  los  de  Gilolo ,  y  enviando  á  saber  del  he- 
cho la  Reina,  madre  del  Rey  preso,  que  estíiba  en  un  lugar 
antes  de  Terrenate,  no  los  dejó  ir  allá  á  ver  i  los  portugueses; 
y  asi  se  volvieron  y  pusieron  mucho  recaudo  en  la  guarda  de 
sus  personas ,  porque  temieron  que  los  de  Gilolo  querían  ha- 
cer otro  tanto  dellos.  Pero  la  Reina  de  Terrenate  envió  á  ro- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  3  5  9 

gar  al  capitán  Hernando  de  la  Torre  que  no  socorriese  con 
bastimentos  ni  defensa  mas  á  los  portugueses ,  y  á  los  princi- 
pales de  todo  Gilolo,  sino  que  le  diesen  favor  y  ayuda  para 
matar  á  aquellos  portugueses,  que  ella  daria  la  obediencia  al 
Emperador  con  los  de  Gilolo.  El  capitán,  viendo  que  los  por- 
tugueses tenían  buena  fortaleza,  y  mucha  artillería ,  y  una  ga- 
lera ,  y  una  carabela ,  y  dos  bergantines  con  que  se  podian  so- 
correr de  bastimentos  y  socorro  que  esperaban  de  Malaca  ca- 
da dia ,  no  lo  quisieron  hacer ,  antes  favorecer  á  los  portugue- 
ses ,  creyendo  antes  hacían  de  su  partido  en  sustentar  en  la 
tierra  tal  fortaleza  como  aquella.  Y  á  22  de  Junio  del  dicho 
año  llego  una  galera  con  una  carta  para  el  capitán,  pidiéndoles 
por  merced  al  Rey  y  al  capitán  de  Gilolo ,  les  hiciesen  pro- 
veer de  bastimentos  por  sus  dineros;  y  dándoles  cuenta  como 
habían  alzado  entre  ellos  por  capitán  á Vi- 
cente de  Fonseca  en  lugar  de  Gonzalo  de  Pereira ,  cuya  era 
esta  carta,  y  como  habían  despachado  menságero  á  Malaca:  y 
asi  el  capitán  acabó  de  los  de  Gilolo  diesen  bastimentos  por 
sus  dineros  á  los  portugueses ,  y  el  capitán  fué  á  entender  en 
las  paces  entre  ella,  y  los  portugueses:  en  los  cuales  tratos  se 
gastaron  muchas  razones,  y  al  ñn  se  fueron  á  concluir  á  Gilo- 
lo ,  con  que  los  portugueses  restituyesen  el  Rey  de  Terrenate 
á  su  madre  la  Reina ,  y  ella  restituyese  los  daños  que  los  por- 
tugueses habían  recibido  en  la  gente  y  saquearles  las  casas  y 
haciendas ,  y  esclavos ;  y  asi  se  puso  en  ejecución  esto ,  y  ella 
quedó  por  el  buen  tratamiento  que  habían  hecho  al  Rey ,  su 
hijo ,  muy  por  mas  servidora  del  Rey  de  Castilla ,  y  pidiéndo- 
les perdón ,  porque  antes  no  lo  hobiese  hecho,  por  no  haberlos 
conocido,  pero  que  de  allí  adelante  ella  lo  seria,  como  por  la 
obra  se  vería ,  y  que  les  rogaba  la  fuesen  á  ver  muchas  veces, 
que  ella  les  haría  muchas  cortesías :  y  el  capitán  de  los  portu- 
gueses tornó  á  pedir  se  confirmasen  las  paces  hechas  con  los  pa- 
sados ,  y  asi  se  confirmaron ,  y  hicieron  sobre  ello  auténticas 
escrituras. 

A  veinte  é  seis  de  Noviembr  e  deste  dicho  año,  vino  con 
dos  carabelas  á  Terrenate  un  capitán  portugués  llamado  Tris- 
tan  de  Taide ,  el  cual  luego  despachó  un  paraol  con  unas  car- 
tas que  traía  del  Gobernador  de  la  India  para  el  Rey  de  Gilo- 
lo y  para  el  capitán  Hernando  de  la  Torre,  en  que  les  agra- 
decía mucho  la  intercesión  que  habían  hecho  entre  la  Reina  de 
Terrenate  y  los  portugueses;  y  en  estas  carabelas  vino  de  re- 
torno Pedro  de  Montemayor ,  al  cual  había  enviado  el  capi- 
tán al  Gobernador  de  la  India  para  que  les  certificase  de  lo 
que  se  habia  hecho  entre  su  Magestad  y  el  Rey  de  Portugal 
sobre  la  contratación  de  las  islas  de  los  Malucos ,  porque  ellos 


36c  VI AGES   AL    MALUCO. 

habia  ya  siete  años  que  estaban  en  aquellas  partes,  y  no  sabían 
lo  que  sobre  ello  se  había  hecho  ,  y  que  le  suplicaban  que  por- 
que ellos  se  habían  tanto  apocado ,  que  ya  no  podían  susten- 
tarse en  la  tierra,  les  enviase  alguna  ayuda  de  costa  para  se 
sostener  y  haber  bastimentos,  y  alguna  nao  en  que  se  vinie- 
sen á  España.  El  cual  respondió,  que  de  los  conciertos  no  te- 
nia mas  de  cartas  como  se  habían  concertado,  y  que  ahi  les 
enviaba  dos  mil  cruzados  á  la  cuenta  del  Emperador,  y  una 
nao  de  hasta  doscientos  toneles;  lo  cual  sabido  por  los  de  Gi- 
lolo,  que  no  se  les  pudo  encubrir,  se  comenzaron  á  amotinar 
diciendo  publicamente  entre  ellos,  que  los  habían  de  matar  si 
se  intentaban  de  ir ;  y  viendo  ellos  que  los  portugueses  eran 
la  causa  de  su  ida,  les  cesaron  de  llevar,  como  solían  basti- 
mentos á  la  fortaleza ;  por  lo  cual  el  capitán  de  los  portugue- 
ses Tristan  de  Taide  les  mandó  lo  hiciesen  como  de  antes ,  y 
les  llevasen  los  bastimentos  que  solían,  y  ellos  no  lo  quisieron 
hacer ,  por  lo  cual  le  convino  ir  sobre  ellos  con  buena  arma- 
da. Y  nosotros,  no  siendo,  mas  de  1 7  y  los  mas  enfermos,  vien- 
do que  no  nos  podíamos  sustentar ,  ni  defender  dellos ,  nos  sa- 
limos á  partes  con  Tristan  de  Taide;  y  al  salimos  hirieron  i 
Diego  de  Salinas  factor  de  su  Magestad,  el  cual  murió  dende  á 
poco  en  la  fortaleza ,  y  el  Tristan  destruyó  y  quemó  el  lugar 
de  Gílolo,  aunque  ellos  tenían  nuestra  artillería  dispuesta  por 
sus  lugares,  como  ellos  mejor  pudieron,  y  trajo  el  artillería 
toda  nuestra  á  Terrenate  á  la  fortaleza.  Aquí  se  entregaron  los 
dos  mil  cruzados  al  capitán  Hernando  de  la  Torre,  los  cuales 
repartió  entre  él  y  los  compañeros ,  y  asimismo  repartió  to- 
dos los  restantes  que  le  habían  sobrado  de  Gílolo,  y  hizo  de- 
llos una  obligación  en  nombre  de  su  Magestad  á  los  portu- 
gueses con  su  capitán  Tristan  de  Taide. 

A  diez  y  seis  de  Febrero  de  1534  años,  se  embarcaron  pa- 
ra la  India  en  la  nao  que  les  envió  el  Gobernador ;  y  vinie- 
ron á  Ambón  á  do  tomaron  bastimentos  para  de  alli  á  Ban- 
dan,  y  de  alli  viniendo  hacia  Malaca  arribaron  á  la  isla  de  la 
Jaba,  donde  estuvieron  casi  dos  meses,  rehaciéndose  de  basti- 
mentos ,  y  de  alli  á  Malaca  á  1 5  de  Agosto  deste  mesmo  año. 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  361 

Núm.  XXL 

Declaración  que  dio  Juan  de  Mazweos  sobre  el  viage 
del  comendador  Lo  ais  a  d  las  Malucas ,  y  de  lo  ocur- 
rido en  aquellas  islas.  (Original  en  el  Arch.  de  Indias 
en  Sevilla,  leg.  iP  de  pageles  tocantfs  al  Maluco  des* 

.    de  j^i9  d  1^47') 

En  la  ciudad  de  Paieneia  á  diez  y  siete  días  del  mes  de  Se- 
tiembre de  mil  é  quinientos  é  treinta  é  cuatro  años,  habiendo 
jurado  Juan  de  Mazuecos,  vecino  y  natural  de  la  villa  de  Le- 
pe ,  que  es  en  el  condado  de  Ayamonte ,  el  cual  por  otro  nom- 
bre se  ha  llamado ,  estando  en  poder  de  los  portugueses ,  Juan 
de  Lepe,  en  forma  debida  de  derecho,  para  declaración  del 
viage  que  hizo  el  comendador  fray  García  de  Loaisa  por  man- 
dado de  S.  M.  á  las  islas  de  los  Malucos.,  y  lo  que  en  el  dicho 
viage  acaesció ,  asi  en  el  camino ,  como  en  las  dichas  islas  de 
los  Malucos ;  y  lo  qne  en  ello  ^o  cargo  del  dicho  juramento  de- 
claró, es  lo  siguiente. 

Fue  preguntado,  si  fue  en  el  armada  de  dicho  comendador 
fray  García  de  Loaisa  que  por  mandado  de  S.  M.  fue  á  los  Ma- 
lucos, y  partió  de  la  Coruña  el  año  de  mil  é  quinientos  é 
veinte  y  cinco.  Dijo :  que  este  testigo  fue  por  marinero  de  la 
dicha  armada  en  Ja  ngo  nombrada  Santa  María  de  la  Vitoria, 
que  era  la  capitana^  en  que  iba  el  dicho  capitán  general,  é  que 
sabe  que  la  dicha  armada  partió  el  dicho  año  de  la  Coruña, 
víspera  de  Santiago  en  la  noche. 

Fue  preguntado ,  cuando  llegaron  al  estrecho  de  Magalla- 
nes ,  ¿cuántas  naos  embocaron  en  él?  Dljo^.  que  todas  las  sie- 
te naos  del  armada  embocaron  el  estrecho ,  salvo  ja  nao  Santi 
Spiritusj  que  dio  al  través  antes  de  la  boca,  y  que  de  las  otras 
seis  ks  dos  después  de  embocadas  se  volvieron ,  que  fueron  Ja 
nao  de  D.  Rodrigo  de  Acuña  y  la  de  Pedro  de  Vera ,  y  que 
las  otras  cuatro  siguieron  el  viage  y  pasaron  el  estrecho. 

Preguntado:  después  de  pasado  el  dicho  estrecho,  ¿qué  via- 
ge llevaron  las  dichas  naos,  y  en  qué  partes  tocaron  y  lo  que 
les  sucedió  hasta  llegar  á  los  Malucos,  y  si  fueron  juntas  has- 
ta llegar  á  las  dichas  islas  ?  Dijo :  que  después  que  desemboca- 
ron el  dicho  estrecho ,  fueron  juntas  hasta  cuatrocientas  leguas 
al  parecer  deste  testigo ,  escebto  el  patax ,  que  á  las  docientas 
leguas  se  derrotó,  y  no  pareció  mas;y  que  Jas  otras  naos,  des- 

TOMO   V.  ZZ 


362  VI AGES   AL   MALUCO. 

pues  de  andadas  las  cuatrocientas  leguas,  se  derrotaron  cada 
una  por  su  parte ,  y  que  en  este  viage  hasta  que  se  derrotaron 
no  tocaron  islas ,  ni  tierra  alguna ,  salvo  las  islas  de  los  La- 
drones ,  donde  surgieron  y  tomaron  refrescos ,  y  alli  hallaron 
un  hombre  que  habla  quedado  del  armada  de  Magallanes,  y 
le  tomaron  y  llevaron  consigo,  el  cual  se  llamaba  Gonzalo  de 
"Vigo,  gallego,  y  que  después  que  asi  se  derrotaron,  la  dicha 
nao  capitana,  en  que  iba  dicho  capitán  general  y  este  testigo, 
siguió  su  viage  para  los  Malucos,  y  como  tiene  dicho  tocaron 
las  dichas  islas  de  los  Ladrones:  y  siguiendo  su  camino,  llega- 
ron á  una  isla  que  se  dice  Zanguin ,  que  es  cient  leguas  antes 
de  llegar  á  las  islas  de  los  Malucos,  y  que  alli  tomaron  refresco 
y  siguieron , su  camino  á  los  Malucos  ,  y  llegí^ron  á  la  isla  de 
Batachina  á  un  pueblo  que  se  llama  Zamafo;  que  es  subjeto  al 
Rey  de  Tidori ,  y  en  el  dicho  Zamafo  estuvieron  tres  meses 
adobando  su  nao;  y  que  en  este  tiempo  vinieron  alli  dos  por- 
tugueses por  mandado  del  capitán  que  estaba  en  Terrenate,  á 
requerirles  que  se  fuesen  á  la  dicha  isla  de  Terrenate  á  una  for- 
taleza que  alli  tenia  el  Rey  de  Portugal ,  porque  aquellas  islas 
eran  del  Rey  dePortugal,  y  qué  sino  lo  hacian,  que  alli  cerca 
estaba  el  capitán  Manuel  Falcon  con  un  navio  armado,  y  una 
fusta  para  echallos  á  fondo,  sino  lo  cumpliesen  ó  fuesen  á  la  di- 
cha isla  de  Terrenate;  y  que  el  capitán  de  la  dicha  nao  Capitana 
respondió:  que  él  llevaba  mandado  del  Emperador  para  ir  á  la 
dicha  isla  de  Tidori ,  donde  estaban  gentes  de  S.  AL  con  una 
casa  de  factoría  con  cinco  hombres  que  habian  quedado  del  ar- 
mada de  Magallanes.  Y  asi  acabada  de  aderezar  su  nao ,  se  fue- 
ron á  la  dicha  isla  de  Tidori,  donde  surgieron,  y  que  luego 
como  la  dicha  nao  Capitana  salió  de  la  dicha  isla  de  Zamafo 
para  ir  su  viage  á  la  dicha  isla  de  Tidori ,  salió  á  ellos  el  dicho 
capitán  del  Rey  de  Portugal  con  la  dicha  su  nao  ó  carabela, 
y  visto  que  se  ponian  en  defensa,  se  volvió,  y  la  dicha  nao  ca- 
pitana siguió  su  viage  á  Tidori,  como  ts  dicho. 

Fue  preguntado:  en  este  tiempo,  ¿si  era  vivo  el  comenda- 
dor fray  García  de  Loaisa ,  y  dónde  habia  muerto ,  y  quién 
era  capitán  de  la  dicha  nao?  Dijo:  que  no  era  vivo  el  dicho  co- 
mendador ,  porque  luego  que  las  naos  se  derrotaron  pasadas 
las  cuatrocientas  leguas  ,  después  de  haber  desembocado  el 
estrecho,  como  dicho  tiene,  murió  el  dicho  capitán  Loaisa  de 
enfermedad,  y  murieron  también  todos  los  hombres  principa- 
les que  comían  con  él,  casi  en  tiempo  de  cuarenta  dias.  Fue 
preguntado,  si  hobo  indicio  ó  plática  de  que  les  hobiesen  dado 
alguna  cosa  de  ponzoña,  pues  dice  que  murieron  todos  los  que 
comían  con  él,  y  en  tan  breve  tiempo?  Dijo  :  que  no  se  dijo 
tai  cosa,  y  que  por  muerte  del  dicho  capitán  Loaisa,  como 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  363 

vieron  muertos  los  principales ,  eligieron  por  capitán  á  Car- 
quizano,  alguacil  del  armada,  j  este  Carquizano  la  gobernó 
hasta  que  llegaron  á  la  isla  de  Tidori,  y  seis  ó  siete  meses 
después. 

Fue  preguntado  :  después  que  llegaron  á  la  dicha  isla  de 
Tidori,  ¿qué  gente  hallaron  en  ella,  y  qué  les  acaesció  ?  Dijo: 
que  en  la  dicha  nao  Capitana  llegaron  á  la  dicha  isla  de  Tidori 
ciento  Y  quince  hombres,  los  cuales  entraron  en  la  dicha  isla 
de  Tidori ,  como  dicho  tiene,  y  alli desembarcaron  el  artillería, 

Y  sus  mercaderías  y  comenzaron  á  hacer  un  baluarte  para  su 
defensa:  y  metiéronse  en  él  con  todas  sus  mercaderías  y  arti- 
llería, y  dentro  de  ocho  días  que  llegaron  á  la  dicha  isla  de 
Tidori ,  vinieron  una  fusta  y  un  bergantín  de  portugueses  tres 
veces  en  tres  dias  á  procurar  de  echar  la  dicha  nao  Capitana  á 
fondo ,  y  para  ello  le  tiraron  ciertos  tiros  de  artillería  grue- 
sos ,  especialmente  le  tiraron  con  un  gamello ,  que  seria  la  pie- 
dra tan  gruesa  y  mas  que  una  grand  cabeza  de  hombre;  y 
que  la  dicha  gente  de  .la  dicha  nao  Capitana  se  repartió  en 
tres  partes  para  la  defender,  la  una  en  la  nao  y  las  otras  dos 
en  la  tierra  ,  de  donde  la  defendieron  con  tiros  de  artillería, 

Y  los  portugueses  creyendo  que  la  dejaban  á  fondo  ,  porque 
la  habían  dado  ciertos  tiros  de  que  mataron  un  hombre  ,  se- 
volvieron;  y  idos  los  dichos  portugueses,  visitaron  la  nao  para 
ver  si  estaba  bien  acondicionada  para  volver  á  España  á  dar 
noticia  á  S.  M,  de  lo  sucedido  en  el  viage,  y  halláronla  que 
estaba  muy  comida  de  gusano  y  que  no  había  aparejo  para^ 
reparalla,  que  no  podría  volver  á  Esparta;  y  visto  esto  ,  saca- 
ron della  todo  lo  que  había,  y  quedóse  allí  hasta  que  se  fue 
á  fondo;  y  acordaron  entre  todos  de  estar  en  la  dicha  isla  de 
Tidori  hasta  tener  algund  aviso  ó  remedio  ó  mandado  de  S.  M., 
y  que  comenzaron  á  hacer  un  navio  pequeño  para  vela  y  re- 
mo, para  proveerse  de  cosas  necesarias  de  las  islas  comarcanas, 
y  aun  lo  hacían  apropósito  de  enviar  con  él  relación  á  S.  M. ; 
y  que  los  portugueses  como  tuvieron  aviso  del  dicho  navio, 
enviaron  espías  á  quemarlo ,  y  aunque  le  echaron  algunas  gra-íi 
nadas  de  pólvora,  no  se  quemó.  - 

Fue  preguntado,  que  pues  tenían  hecho  él  dicho  navio- 
I  por  qué  no  le  enviaron  á  España  con  la  relación  del  dicho 
viage  á  S.  M. ,  como  dicho  tiene?  Dijo  :  que  porque  no  salió 
el  dicho  navio  tan  bueno  como  ellos  pensaron,  asi  por  no  ser 
bueno  el  maestro  que  lo  hizo  ,  como  por  no  tener  los  apare- 
jos necesarios  ,  y  asi  lo  quemaron  para  cobrar  la  clavazón,    ü 

Fúele  preguntado  que  después  desto  ,  ¿qué  tanto  estuvietí 
ron  en  la  dicha  isla,  y  que  hicieron  en  ella?  Dijo  :  que  des4y 
pues  de  quemado  el  dicho  navio,  pox  jjo /salir  bueno:,  visto.' 


364  VIAGES    AL   MALUCO. 

que  los  portugueses  desde  la  isla  deTerrenate  les  venían  á  dar- 
les muchas  veces  vista  con  una  fusta  y  con  paraoles,  que  son 
como  canoas,  tirándoles  tiros  de  artillería  y  cercándoles  la  is- 
la ,  acordó  el  capitán  de  hacer  una  fusta  de  remos  para  su  de- 
fensión, y  la  hicieron  en  la  isla  de  Gilolo  que  estaba  por  de 
S.  M. ,  y  en  ella  tenian  veinte  hombres  castellanos  con  un  ca- 
pitán y  artillería  para  la  defender  de  los  portugueses;  y  hecha 
la  dicha  fusta ,  salieron  en  ella  de  la  dicha  isla  de  Tidori  hasta 
treinta  y  siete  hombres  por  mandado  del  capitán  Hernando 
de  la  Torre,  que  por  muerte  del  dicho  Carquizano  era  elegi- 
do por  capitán  de  S»  M.  y  toparon  con  la  dicha  fusta  y  ca- 
noas de  portugueses ,  que  andaban  al  derredor  de  la  dicha  isla 
de  Tidori  lombardeándola ,  y  haciendo  daño  en  ellos  y  en  los 
naturales,  los  cuales  se  vinieron  á  quejar  al  capitán  del  daño 
que  recebian  ,  y  pelearon  con  ella,  y  prendieron,  treinta  hom- 
bres que  traia  ,  y  los  trajeron  presos  á  la  dicha  isla  de  Tidori, 
ecebto  los  que  murieron  en  el  reencuentro ,  que  fueron  nueve, 
y  de  los  castellanos  murieron  cinco  ó  seis. 

Fue  preguntado,  ¿qué  tanto  tiempo  residieron  en  la  di- 
cha isla  de  Tidori?  Dijo  :  que  después  que  alli  llegó  la  dicha 
nao  capitana ,  estuvieron  tres  años  en  la  dicha  isla  ,  y  en  cabo 
dellos  el  dicho  capitán  Hernando  de  la  Torre,  porque  les  falta- 
ban  bastimentos ,  envió  cuarenta  hombres  á  la  isla  de  Batachi- 
na  á  comprallos ,  y  también  porque  el  gobernador  de  la  di- 
cha isla  de  Tidori  ge  lo  rogó  y  requirió  ,  porque  tuvo'  aviso 
que  los  indios  de  la  isla  de  Terrenate ,  con  favor  de  los  portu- 
gueses, les  robaban  ciertos  lugares  que  el  dicho  Rey  de  Tido- 
ri tiene  en  Batachina,  los  cuales  son  amigos  de  los  castellanos 
y  vasallos  del  Emperador.  Y  como  el  capitán  del  Rey  de  Por- 
tugal, que  estaba  en  Terrenate,  tuvo  aviso  de  los  indios  suyos, 
que  de  la  gente  que  estaba  en  Tidori  eran  salidos  fuera  della 
los  dichos  cuarenta  hombres,  vino  con  toda  la  gente  que  te- 
nia el  dicho  capitán  del  Rey  de  Portugal ,  que  se  llamaba  Don 
Jorge  de  Meneses ,  y  con  los  indios  de  U  dicha  isla  de  Terre- 
nate, á  la  dicha  isla  de  Tidori,  y  entró  en  ella  y  tomó  la  for- 
taleza que  tenian  hecha  los  castellanos  á  manera  de  baluarte; 
y  el  dicho  capitán  Hernando  de  la  Torre  ,  visto  que  no  pedia 
resistir  con  la  poca  gente  que  tenia ,  hizo  su  partido  con  el  di- 
cho capitán  D.  Jorge  de  Meneses,  que  les  dejase  sacar  algunas 
cosas  de  la  fortaleza  para  cargar  un  navio  que  alli  tenian  para 
su  bastimento  y  y  aunque  le  pidió  que  le  dejase  ir  á  la  isla  de 
Gilolo,  donde  estaban  los  otros  veinte  hombres  ,  no  lo  quiso 
hacer,  sino  que  se  fuese  á  Zamafo,  que  es  en  la  isla  de  Bata- 
china,  porque  no  se  pudiese  juntar  con  los  otros  veinte  hom- 
bres; y  por  tenerlos  cerca  de  la  dicba  isla  de  Terrenate  para 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  365 

poderlos  mejor  sojuzgar ;  y  asi  se  fue  el  dicho  capitán  Her- 
nando de  la  Torre  á  la  dicha  isla  de  Zamafo ,  con  algunos  cas- 
tellanos que  le  quisieron  seguir,  porque  otros  hubo,  que  visto 
el  mal  recabdo  y  desbarato  que  le  habia  venido,  se  fueron  con 
los  portugueses. 

Fúele  preguntando ,  ¿  qué  se  hicieron  los  cuarenta  hombres 

3üe  fueron  á  la  isla  de  Batachina  ?  Dijo :  que  los  veinte  y  ocho 
ellos  se  vinieron  á  juntar  con  los  veinte  que  estaban  en  la 
isla  de  Gilolo ,  porque  estaban  de  alli  tres  leguas  por  una  tra- 
viesa, y  que  los  otros  doce,  uno  de  los  cuales  es  el  dicho  Juan 
de  Mazuecos,  vinieron  con  susparaoles  á  la  isla  de  Tidori  á  sa- 
ber donde  era  ido  el  dicho  capitán  del  Rey  de  Portugal,  si 
era  ido  á  la  dicha  isla  de  Tidori,  ó  á  la  isla  de  Batachina,  por- 
que no  sabían  mas  de  que  hablan  salido  de  la  dicha  isla  de 
Terrenate ,  y  que  como  entraron  en  la  dicha  isla  de  Tidori  los 
siete  hombres  de  los  doce  los  tomaron  los  portugueses ,  y  á  es- 
te testigo  entre  ellos ,  y  los  otros  cinco  se  fueron  en  una  ca- 
noa huyendo  á  Gilolo  á  juntarse  con  los  otros. 

Fue  preguntado  las  mercaderías  y  artillería  y  cosas  que  ha- 
bia en  la  casa  de  la  fatoría  en  Tidori ,  demás  de  lo  que  por  par- 
tido dieron  al  dicho  capitán  Hernando  de  la  Torre?  Dijo:  que 
toda  la  artillería  llevó  el  dicho  D.  Jorge  de  Meneses  á  Terre- 
nate á  la  fortaleza  del  Rey  de  Portugal,  y  las  mercaderías  que 
dejó  el  dicho  Hernando  de  la  Torre  que  no  las  pudo  llevar,  se 
lo  llevaron  todo  los  portugueses  y  los  indios  que  con  ellos 
venían. 

Fue  preguntado,  ¿sí  después  se  juntaron  los  castellanos  to- 
dos que  estaban  en  Gilolo  y  en  Zamafo,  ó  qué  se  hicieron  ? 
Dijo:  que  dende  á  ciertos  días  que  esto  pasó,  el  dicho  Hernan- 
do de  la  Torre  y  la  gente  que  con  él  estaba  en  Zamafo ,  se 
vinieron  á  la  isla  de  Gilolo  á  se  juntar  con  los  castellanos  que 
alli  estaban  ,  y  se  juntaron  con  ellos ,  porque  en  Zamafo  esta- 
ban enfermos  j  y  que  cuando  este  testigo  salió  de  aquella  tier- 
ra, quedaron  todos  juntos  en  la  dicha  isla  de  Gilolo,  que  serian 
por  todos  hasta  cuarenta  hombres. 

Fue  preguntado  ,  ¿qué  se  hicieron  los  castellanos  que  se 
fueron  con  los  portugueses  cuando  tomaron  }a.  isla  de  Tidori, 
y  los  siete  que  tomaron  después  con  este  testigo?  Dijo:  que  los 
llevaron  todos  á  la  isla  de  Terrenate,  donde  los  tuvieron  dos 
meses  en  la  fortaleza,  y  después  los  llevaron  á  Malaca,  donde 
los  tuvieron  tres  años  sin  los  dejar  salir  á  ningma  parte,  has- 
ta que  el  gobernador  de  la  isla  los  dio  licencia  para  ir  á  Call- 
ead ,  y  que  de  alli  se  pudiesen  venir  á  España ;  y  algunos  se 
han  venido  á  España ,  y  otros  se  quedaron  con  los  portugue- 


366  VIAGES    AL   MALUCO. 

ses ,  Y  algunos  murieron ,  j  cuatro  dellos  son  venidos  á  Espa- 
ña ,  y  el  uno  dellos  murió. 

Fue  preguntado,  ¿qué  ha  oido  decir  que  se  hayan  hecho 
los  castellanos  que  quedaron  en  la  isla  de  Gilolo?  Dijo:  que  se 
estuvieron  en  la  dicha  isla  tres  años,  y  que  al  cabo  dellos  en- 
viaron á  pedir  licencia  al  gobernador  de  la  India  de  Portugal 
para  venirse  á  España,  diciendo,  que  habían  sabido  que  S.  M. 
Y  el  Rey  de  Portugal  hablan  hecho  concierto  sobre  lo  de  Ma- 
luco ,  y  que  el  dicho  gobernador  se  la  dio,  y  que  esto  ha 
oido  decir. 

Fue  preguntado,  ;si  supo  que  aportase  á  aquellas  islas  una 
armada  que  envió  el  marques  D.  Hernando  Cortés  de  la  Nue- 
va-España? Dijo  :  que  estando  este  testigo  en  la  isla  de  Tidori 
con  el  capitán  y  gente  que  ha  dicho ,  vino  á  aquella  isla  una 
carabela,  de  que  iba  por  capitán  un  Sayavedra  ,  capitán  del 
dicho  marques  del  Valle ,  y  que  allí  tomó  relación  como  los 
había  hallado  allí,  y  estuvo  en  la  dicha  isla  adobando  la  cara- 
bela ,  y  tomando  bastimentos  para  se  volver  á  la  Nueva-Es- 
paña y  cierto  clavo;  y  que  se  fue  de  la  dicha  isla  para  seguir 
su  víage  á  dicha  Nueva-España ,  y  que  el  capitán  y  la  gente 
le  dijeron  que  habían  corrido  novecientas  leguas ',  y  que  por 
ser  los  tiempos  contrarios,  se  volvieron  á  la  dicha  isla  de  Ti- 
dori, donde  este  testigo  le  vio  tornar  á  arribar  la  dicha  cara- 
bela y  tomar  mas  bastimentos,  y  tornó  á  irse  á  la  dicha  Nue- 
va-España; é  que  después  oyó  decir  á  uno  de  los  que  veníaa 
en  la  dicha  carabela,  que  está  ahora  en  España ,  que  después  de 
pasadas  ochocientas  leguas  les  faltaron  los  bastimentos ,  y  se 
volvieron  á  la  dicha  isla  de  Tidori.  E  que  esto  es  lo  que  sabe 
de  todo  lo  que  le  fue  preguntado ,  y  porque  no  sabia  escribir, 
señalólo  de  su  señal ,  y  rogó  á  Bernal  Darías  lo  firmase  por  él. 
=  Bernal  Darlas. 

Núm.  XXII. 

Relación  sumaria  del  viage  del  comendador  Loaisa  que 
dieron  Andrés  de  Urdaneta  y  Macías  del  Poyo  y  de 
sus  propios  sucesos  y  desde  el  5-^  de  Julio  de  1^2,^  has" 
ta  <^  de  Setiembre  de  i^j6.  (Archivo  de  Indias  en  Ser 
villa,  pageles  del  Maluco  desde  1^19  d  1^47^       "\. 

Paresce  que  se  hicieron  á  la  vela  en  el  puerto  de  la  Coru- 
ña  á  veinte  é  cuatro  de  Julio ,  víspera  de  Santiago  del  año  de 
quinientos  é  veinte  cinco,  y  siguieron  su  víage  hasta  el  Estre- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  367 

cho,  donde  se  perdió  la  nao  nombrada  Santi  Spiritus,  de  que 
era  capitán  Juan  Sebastian  del  Cano,  en  la  cual  iba  el  dicho 
Andrés  de  Urdaneta ,  y  la  dicha  nao  se  perdió  á  la  entrada  del 
Estrecho  al  cabo  de  las  Once  mil  Vírgenes,  que  seria  espacio 
de  íeis  meses  poco  mas  ó  menos  después  que  se  hicieron  á  la 
vela  en  la  Cor  uña ;  y  como  la  dicha  nao  se  perdió,  pasó  á  la 
capitana.  Y  el  dicho  Maclas  iba  en  la  dicha  capitana  desde  el 
principio,  y  en  la  dicha  nao  Capitana  siguieron  su  viage,  y 
salido  del  Estrecho  ,  dende  á  dos  meses  y  mas ,  estando  de  la 
otra  parte  de  la  equinocial  fallesció  el  dicho  capitán  Loaisa  á 
treinta  de  Julio  de  quinientos  é  veinte  é  seis ,  y  de  alli  eligie- 
ron por  capitán  á  Juan  Sebastian,  que  murió  de  alli  á  cuatro 
dias  ;  y  luego  eligieron  por  Capitán  á  Toribio  de  Salazar ,  que 
iba  por  contador  de  la  nao  nombrada  Santo  Lesmes,  el  cual  en 
el  Estrecho  se  habia  pasado  á  la  nao  Capitana ,  el  cual  dicho 
capitán  Salazar  también  murió  antes  que  llegasen  al  Maluco : 
y  después  hicieron  por  Capitán  á  Martin  Iñeguiz  de  Carqui- 
zano  ,  que  iba  por  alguacil  mayor  ,  el  cual  antes  de  llegar  al 
Maluco ,  proveyó  de  contador  de  la  dicha  nao  al  dicho  An- 
drés de  Urdaneta  ,  é  llegaron  con  la  dicha  nao  á  la  isla  de  Ti- 
dori ,  que  es  en  los  Malucos  ,  en  primer  dia  de  Enero  de  mil  é 
quinientos  é  veinte  y  siete,  y  estuvieron  de  estancia  en  la  di- 
cha isla  ,  aunque  iban  é  venían  á  otras  islas  ,  hasta  en  ñn 
del  mes  de  Otubre  del  año  de  veinte  é  nueve ,  dia  de  S.  Simón 
é  Judas,  y  en  aquella  isla  tenian  la  fortaleza  por  S.  M. ,  y  pe- 
leaban con  los  portugueses  que  estaban  en  la  isla  de  Ternati ,  y 
los  españoles  iban  é  venían  á  otras  islas  comarcanas  ,  donde 
tenian  gente  española.  Y  en  el  año  de  veinte  é  ocho  por  prin- 
cipio del  proveyeron  al  dicho  Andrés  de  Urdaneta  por  tesore- 
ro de  los  navios  de  la  mar,  con  el  partido  que  llevaba  Bena- 
vides ,  y  el  dicho  dia  de  S.  Simón  é  Judas  les  tomaron  los  por- 
tugueses la  fortaleza  por  fuerza  é  por  engaño  de  un  Fernando 
de  Bustamante,  contador  general  de  S.  M.  en  las  dichas  islas 
de  los  Malucos :  y  desde  alli  se  fueron  al  reino  de  Gilolo ,  que 
es  en  los  mismos  Malucos ,  donde  estuvieron  hasta  el  año  de 
treinta  é  tres,  y  estuvieron  en  guerra  con  los  portugueses  has- 
ta mediado  el  año  de  treinta,  y  por  el  dicho  tiempo  hicieron 
paces  con  los  dichos  portugueses  ,  y  el  año  de  treinta  é  tres 
pasaron  á  los  portugueses,  porque  les  prometieron  embarcación 
para  España  ,  é  asi  han  estado  hasta  que  vinieron  á  Portugal, 
y  de  allí  á  estos  reinos  ,  que  habrá  tres  meses  poco  mas  ó 
menos. 

Y  el  dicho  Macías  el  año  de  veinte  é  ocho  ,  por  el  mes  de 
Mayo,  fue  proveído  de  piloto  de  la  nao  de  Sayavedra  para  la 
Nueva-España,  cargada  de  clavo,  y  por  viento  contrario  tor- 


3^8  VI AGES    AL   MALUCO. 

no  arribar  al  Maluco,  donde  otra  vez  tornó  á embarcar  para  la 
Nueva-España,  y  por  vientos  contrarios  tornó  arribar  al  Ma- 
luco ,  donde  anduvieron  por  la  mar  ocho  meses  con  vientos 
contrarios  ;  y  después  desde  el  ün  del  año  de  veinte  c  nueve  ha 
estado  en  Maluco  en  servicio  de  S.  M.  ,  é  aasi  se  han  ocupado 
el  tiempo  hasta  que  vinieron ,  como  dicho  es  ;  y  asi  los  dichos 
Urdaneta  y  Macias  juraron  en  forma  ,  y  que  siempre  estuvie- 
ron en  servicio  deS. M.,  esperando  armada  destos  reinos,  y  asi 
íirmaron  aquí  sus  nombres,  fecha  en  Valladolid  á  cuatro  dias 
de  Setiembre  de  mil  c  quinientos  é  treÍQt;a  é  seis  añGs.=  Andrés 
de  Urdaneta.  =  Macias  del  Poyo, 

Núm.  XXIIL 

Declaración  de  Francisco  de  Parts,  marinero  de  la  nao 
Victoria  f  sobre  el  viage  de  Loáis  a  y  las  ocurrencias 
que  tuvieron  los  que  iban  en  aquella  nao  con  los  portU" 
gueses  durante  su  permanencia  en  las  Malucas.  (Orig. 
en  el  arch.  delnd.  enSeyilla,  Leg.  i° papeles  del  Ma- 
luco de  z^ig  d  1^47^ 

En  la  villa  de  Valladolid  á  veinte  é  cinco  dias  del  mes  de 
Otubre  de  mil  é  quinientos  é  treinta  é  seis  años.  Yo Bernal Da- 
rlas, escribano  de  SS.  MM.  ,  por  mandado  de  los  señores  del 
Consejo  de  las  Indias  de  SS.  MM.  tomé  é  recebí  juramento  en 
forma  de  derecho  de  un  hombre  que  se  dijo  Francisco  de  Paris, 
natural  de  Paris,  que  es  en  Grecia  ,  el  cual  dijo  haber  ido  á  los 
Malucos  en  el  armada  que  llevó  á  ellos  el  Comendador  fray 
García  de  Loaisa ,  so  cargo  del  cual  dicho  juramento  Je  fue  pre- 
guntado ,  y  éi  declaro  en  la  manera  siguiente. 

Preguntado,  ¿si  fue  en  el  armada  que  llevó  el  Comendador 
Loaisa  á  las  islas  de  los  Malucos  y  qué  oficio  llevó?  Dijo  :  qué 
el  fue  en  la  dicha  armada,  como  dicho  tiene,  é  fue  por  marinero 
de  la  nao  Vitoria. 

Preguntado  ,  ¿qué  es  lo  que  ha  pasado  después  que  la  di- 
cha armada  partió  de  la  Coruña?  Dijo  :  que  lo  que  dello  sabe 
y  se  le  acuerda,  es  que  el  año  de  quinientos  é  veinte  é  cinco  el 
dia  de  Santiago ,  el  Comendador  Loaisa  ,  capitán  general  de  la 
dicha  armada  ,  partió  de  la  cibdad  é  puerto  de  la  Coru- 
ña el  dia  de  Santiago ,  con  siete  naos  para  el  viage  de  los  Ma- 
lucos, é  fueron  en  salvamento  todas  juntas  hasta  la  boca  del  Es- 
trecho de  Magallanes,  y  que  obra.de  tres  leguas  antes  de  llegar 


DOCUMENTOS    DE   LOAISA .  369 

á  la  boca  del  dicho  Estrecho  con  mal  temporal,  la  nao  de  que 
iba  por  capitán  Sebastian  del  Cano,  dio  al  través  y  se  perdió, 
aunque  se  salvó  la  mitad  de  la  gente,  que  en  elk  iba,  y  la  de- 
mas  se  ahogó,  y  que  los  que  della  se  salvaron,  se  repartieron 
entre  las  otras  seis  naos,  y  que  parte  de  la  hacienda  del  Rey  y 
de  los  pasageros  que  en  la  dicha  nao  iba,  -se  salvó,  y  los  oficia- 
les del  Rey  y  el  capitán  lo  pusieron  en  recabdo;  y  que  hecho 
esto,  el  capitán  embocó  el  Estrecho  con  los  otros  seis  navios,  y 
que  entrados  en  él ,  á  obra  de  tres  leguas  todos  seis  navios  to- 
maron puerto  en  la  bahía  de  la  Vitoria,  y  que  estando  alli  les 
vino  un  mal  temporal,  y  que  con  esto  la  nao  Anunciada,  de 
que  era  capitán  Pedro  de  Vera,  se  tornó  á  salir  por  el  Estre- 
cho, y  nunca  mas  este  testigo  supo  que  se  hizo^  é  que  la  nao 
en  que  iba  por  capitán  D.  Rodrigo  perdió  en  aquella  bahía 
las  amarras  y  el  batel,  y  se  salió  del  dicho  Estrecho  y  no  su- 
pieron della,  é  que  se  tenia  por  cierto  que  vino  á  estos  reinos; 
y  que  el  capitán  con  las  otras  cuatro  naos  que  le  quedaban, 
las  tres  pequeñas  y  la  Capitana,  determinó  de  pasar  el  Estre- 
cho, y  asi  le  pasó  sin  que  hobiese  ningund  desastre  ;  y  que  pa- 
sado el  dicho  Estrecho ,  y  engolfados  para  ir  á  las  islas  de  los 
Malucos  en  mas  de  trescientas  leguas ,  pasado  el  dicho  Estre- 
cho, se  derrotaron  todas  cuatro  naos,  y  quedó  sola  la  Capita- 
na en  que  este  testigo  iba,  y  que  hasta  este  tiempo  el  Comen- 
dador Loaisa  y  todos  los  oficiales  de  la  hacienda  del  Rey  iban 
buenos;  y  que  antes  que  pasasen  el  Estrecho  murió  Cobarru- 
vias  que  iba  por  factor,  y  que  por  entonces  este  testigo,  ni  los 
demás  que  iban  en  la  nao  Capitana,  no  supieron  qué  se  hicie- 
ron los  otros  tres  navios,  mas  de  que  llegados  á  Maluco,  su- 
pieron que  la  nao  llamada  Santa  María  del  Parral,  de  que  iba 
por  capitán  D.  Jorge ,  aportó  en  la  isla  de  Sant  Guin ,  que  es 
cerca  de  los  Malucos ,  y  no  es  subjeta  á  ningund  Rey ,  porque 
es  sobre  sí  ;  y  que  la  otra  que  se  decia  patax ,  oyó  decir  este 
testigo,  que  aportó  á  la  Nueva-España,  y  que  de  la  otra  nao 
nunca  mas  se  supo  que  se  hizo. 

Preguntado,  desde  alli  ¿qué  hizo  el  Comendador  Loaisa:? 
Dijo  :  que  tiró  su  derrota  adelante  la  via  de  los  Malucos,  y  pa- 
sado el  Estrecho  obra  de  doscientas  leguas,  el  dicho  Comenda- 
dor Loaisa ,  de  enojo  de  verse  solo ,  y  habérsele  perdido  todas 
las  naos  que  llevaba,  adoleció  y  murió,  é  también  murió  el 
piloto  Rodrigo  Vermejo,  vecino  de  Sevilla,  é  Sebastian  del 
Cano  é  un  sobrino  suyo ,  c  que  también  murió  otro  sobrino 
del  Comendador  dende  á  un  mes  que  murió  su -tío,  al  cual  ha- 
bían eligido  por  capitán,  y  que  también  murió  el  tesorero  del 
Rey,  y  el  contador,  y  el  maestre,  que  no  se  acuerda  de  sus 
nombres,  é  que  tamtien  murió  entonces  Jorge  Pérez,  que  que- 

TOMO  V.  ^  AAA 


37°  VI AGES    AL    MALUCO. 

aó  por  piloto  en  lugar  de  Sebastian  del  Cano;  y  que  entonces 
eligió  la  gente  que  en  la  dicha  nao  iba,  por  capitán  della,  al 
alguacil  mayor  del  armada  que  se  decia  Martin  Iñíguez  de 
Carquizano ,  el  cual  fue  su  viage  á  los  Malucos  con  hasta  cien- 
to é  diez  é  seis  cristianos  que  quedaron  vivos  en  aquella  nao 
capitana,  los  cuales  todos  llegaron  en  salvamento  y  buenos  á  la 
isla  de  Tidori,  que  es  en  los  Malucos;  y  que  cuatro  leguas  an- 
tes que  llegasen  á  esta  isla,  salieron  á  ella  dos  naos  portugue- 
sas y  dos  galeras  y  dos  bateles  suyos,  de  que  iba  por  capi- 
tán general  un  Manuel  Falcon ,  y  que  llegados  á  la  vista  los 
unos  de  los  otros  ,  los  portugueses  hicieron  vela  para  venir 
contra  ellos ,  y  que  quiso  Dios  que  les  dio  tan  buen  tiempo^, 
que  tuvieron  lugar  de  venir  en  salvamento  á  la  dicha  isla  de 
Tidori  ,  sin  que  los  dichos  portugueses  les  hiciesen  daño  ,  ni 
les  hablasen,  é  quel  dicho  Manuel  Falcon,  como  vio  esto,  se  fue 
con  la  dicha  su  armada  á  la  isla  de  Terrenate,  que  está  cuatro 
leguas  de  Tidori ,  donde  tiene  una  fortaleza  el  Rey  de  Portu- 
gal y  su  factoría;  y  que  otro  dia  después  de  llegada  la  nao  Ca- 
pitana á  Tidori ,  llegó  alli  un  criado  del  dicho  Manuel  Falcon, 
que  se  decía  Francisco  de  Castro  con  otros  tres  portugueses,  y 
hizo  un  requerimiento  al  capitán  Martin  Iñíguez  Carquizano, 
ante  un  escribano  que  traía  consigo ,  en  que  decia  que  les  re- 
quería de  parte  del  Rey  de  Portugal,  que  luego  fuesen  á  la  for- 
taleza de  Terrenate,  donde  estaba  el  dicho  Manuel  Falcon,  por- 
que aquellas  islas  eran  del  Rey  de  Portugal  y  no  del  Rey  de 
Castilla ,.  é  que  sino  lo  hiciesen  ,  que  todo  el  daño  fuese  á  su 
culpa  y  no  á  la  de  Manuel  Falcon;  y  que  á  esto  les  respondió  el 
capitán  Carquizano,  que  no  tenia  mandado  de  su  Rey  para  ir 
allá ,  é  que  esto  respondió  el  dicho  Carquizano ,.  porque  tuvo 
carta  de  un  portugués  amigo  suyo  que  estaba  con  Manuel  Fal- 
con ,  que  no  sabe  su  nombre  ,  en  que  le  decia  que  se  guar- 
dase de  venir  donde  estaban  los  portugueses ,"  porque  le  ha- 
cia saber,  que  si  los  tomaban,  que  no  habla  de  quedar  hom- 
bre dellos,  porque  no  hoblese  quien  viniese  á  dar  relación  al 
Rey  de  Castilla  de  aquella  tierra ;  y  que  con  esto  se  fueron  loi 
dichos  portugueses;  y  que  dende  á  ocho  días,  que  esto  pasó, 
un  negro  que  estaba  cativo  con  los  portugueses,  se  vino  huyen- 
do adonde  este  testigo  y  los  otros  españoles  estaban  por  mala 
vida  que  le  daban,  el  cual  les  dio  aviso  que  Manuel  Falcon  es- 
taba aparejando  sus  navios  para  venir  sobre  ellos;  y  que  visto 
esto  por  Carquizano,  habló  al  Rey  de  Tidori,  que  es  amigo  del 
Rey  de  Castilla,  para  que  le  favoreciese ,  el  cual  lo  hizo  y  Jun- 
tó todos  sus  indios,  que  serian  hasta  cuatro  mil,  y  hizo  sacar 
en  tierra  de  la  dicha  isla  de  Tidori  el  artillería  que  traían  en 
la  nao  Capitana  ,  y  todas  las  mercaderías ,  las  cuales   se  pu- 


y 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  37I 

sieron   en   una  casa   de   madera  que  hizo  el  Rey   de  Tidfori 
para  ello,  en  la  cual  pusieron  sus  cerraduras,  y  dieron  el  car- 
go de  la  factoría  de  aquellas  mercaderías,  y  las  llaves  de  la  di- 
cha casa  á  un  Diego  de  Salinas,  natural  de  Burgos;  y  que  he- 
cho esto,  dende  á  otros  ocho  dias  siguientes  vinieron  de  la  di- 
cha isla  de  Terrenate  dos  fustas  de  manera  de  galeras  ,  y  dos 
bateles  al  puerto  de  la  isla  de  Tidori ,  y  lombardearon  la  nao 
fuertemente,  en  la  cual  estaba  el  capitán  Carquizano  con   par- 
te de  la  artillería  y  la  mitad  de  la  gente ,  y  la  otra  mitad  es- 
taba en  tierra  con  la  otra  artillería  defendiendo  la  nao ,  la  cual 
á  cabsa  de  los  muchos  tiros  que  tiraron  los  portugueses  la  des- 
fondaron y  murió   un  marinero  della  ,  y  de  los  portugueses 
murieron  siete  hombres  ,  y  que  por  entonces  los  dichos  portu- 
gueses se  volvieron  á  Terrenate  ;  y  que  después,  de  alli  á  diez 
ó  doce  dias ,  vino  el  dicho  Manuel  Falcon  á  la  isla  de  Tidori 
con  sus  criados  en  un  navio  de  negros  con  licencia  del  capitán 
Carquizano  que  en  ella  estaba  como  ha  dicho,  y  fue  ala  casa  del 
dicho  Carquizano  á  le  hablar ,  el  cual  Carquizano  preguntó  á 
Manuel  Falcon,  ¿que  por  qué  les  venia  á  dar  guerra,  y  hacer 
mal  á  su  nao  ?  Y  el  dicho  Manuel  Falcon  le  respondió ,  que  su 
capitán  se  lo  habia  mandado,  .dicléndoles,  que  no  eran  del  Rey 
de  Castilla ,  sino  cosarios  que  venían  á  tomarles  su  tierra ,  y 
que  Carquizano  le  dijo :  que  él  era  vasallo  del  Rey  de  Castilla, 
y  venia  por  su  capitán  á  aquellas  islas  á  saber  la  factoría  que 
habia  puesto  en  ellas  Hernando  de  Magallanes,  que  les  rogaba 
que  no  tuviesen  guerra  con  ellos,  que  él  no  la  ternla  con  ellos; 
y  que  el  dicho  Manuel  Falcon  respondió,  que  no  habría  guerras, 
pues  eran  del  Rey  de  Castilla,  y  que  pasadas  muchas  razones 
sobre  esto  ,  Carquizano  le  dijo  al  dicho  Manuel  Falcon  que  se 
fuese,  porque  él  esperaría  allí  hasta   ver    lo  que  su  Rey  le 
mandaba ,  y  que  le  ternia  buena  amistad ,  y  con  esto  se  volvió 
Manuel  Falcon  á  Terrenate.  Y  que  después  un  día  vinieron 
ciertos  portugueses  á  Tidori  á  hablar  con  el  capitán  Carquiza- 
no ,  el  cual  los  combidó  á  comer  ,  y  en  la  comida  los  dichos 
portugueses  le  dieron  cierta  ponzoña  de  que  murió,  é  que  no 
sabe  que  ponzoña  era,  ni  en  que  manjar  se  la  dieron,  ni  como 
fie  llamaba  el  que  se  la  dio ,  mas  de  que  luego  á  otro  día  que 
pasó  esto ,  cayó  malo ;  é  que  esto  sabe  que  pasó  asi ,  porque 
después  lo  dijeron  los  mismos  portugueses  á  este  testigo  y  á 
los  otros  españoles. 

Y  que  después  de  muerto  el  dicho  Carquizano  eligieron 
por  su  capitán  á  Hernando  de  la  Torre,  natural  de  la  Monta- 
ña, é  no  sabe  de  que  lugar  della;  el  cual  dicho  Hernando  de 
la  Torre  y  los  otros  sus  compañeros  se  estuvieron  en  la  dicha 
isla  de  Tidori  cinco  años  y  medio  poco  mas  ó  menos,  y  que 


372  VIAGES    AL   MALUCO. 

en  todo  este  tiempo  siempre,  ó  en  lo  mas  del  tuvieron  gran- 
des cuestiones  ios  unos  con  ios  otros,  de  las  cuales  murieron 
de  la  parte  de  los  españoles  mas  de  sesenta  hombres,  y  de  la 
parte  de  los  portugueses  mas  de  setenta  y  tantos  hombres. 

Preguntado,  ¿qué  hacian  en  aquella  isla  de  Tidori  todo  el 
dicho  tiempo  que  ha  declarado  que  estuvieron  en  ella,  y  quién 
les  daba  de  comer?  Dijo  :  que  como  dicho  tiene,  tenian  cada 
dia  guerras  con  los  portugueses,  y  cíomian  de  las  mercaderías 
del  Rey  que  llevaron  en  la  nao  Capitana ,  y  también  les  ayu- 
daban para  lo  que  hablan  menester  el  Rey  de  Tidori ,  y  el 
Rey  de  Gilolo,  que  es  muy  amigo  de  S.  M. ,  y  es  subjeto  al 
Rey  de  Portugal. 

Y  que  después  fue  á  la  dicha  isla  de  Tidori  un  D.  Jorge  de 
JVÍeneses,  portugués,  que  había  venido  por  capitán  de  la  isla 
de  Terrenate  en  lugar  de  Manuel  Falcon :  y  entró  en  la  isla  de 
Tidori ,  y  saqueó  é  robó  todo  lo  que  este  testigo  y  los  otros 
españoles  tenian  en  ella,  y  lo  que  habia  de  la  hacienda  del  Rey 
en  la  casa  que  ha  dicho  que  hizo  el  Rey  de  Tidori  en  que  se 
pusiese,  y  quemó  el  lugar  de  Tidori;  y  que  los  esclavos  y 
criados  del  dicho  D.  Jorge  los  llevaron  todos  á  las  fustas  y  ba- 
teles que  trujo  para  lo  llevar. 

Preguntado,  ¿si  mataron  la  gente  española  que  aili  habia, 
é  que  cuantos  habia  en  aquella  isla?  Dijo:  que  luego  como  el 
dicho  D.Jorge  de  Meneses  entró  en  la  dicha  isla  de  Tidori,  dijo 
al  dicho  Hernando  de  la  Torre,  que  era  capitán  de  los  espa- 
ñoles ,  que  luego  se  saliese  él ,  y  los  otros  castellanos  de  las  is- 
las de  los  Malucos  dentro  de  cinco  ó  seis  horas ,  y  que  si  no  lo 
hiciesen  que  les  matarían,  y  que  para  ver  si  eran  pasadas  las 
horas  de  término  que  les  habia  dado  para  salir,  traia  el  dicho 
D.  Jorge  de  Meneses  un  relox  de  arena ;  y  que  el  dicho  capi- 
pitan  Hernando  de  la  Torre,  viendo  que  los  portugueses  eran 
mas  de  cuatrocientos  y  los  castellanos  no  eran  aun  cuarenta, 
y  dellos  estaban  los  veinte  é  cinco  y  mas  enfermos,  determinó 
de  que  todos  los  castellanos ,  asi  los  enfermos  como  los  sanos, 
se  embarcasen  en  un  barco,  y  se  fuesen  á  Gilolo,  que  es  una 
isla  que  está  cuatro  leguas  de  la  de  Tidori ,  y  asi  lo  hicieron. 
Y  el  Rey  de  Gilolo  los  recibió  muy  bien ,  y  hizo  curar  los  que 
iban  enfermos ,  y  les  daba  de  comer  ,  y  de  la  moneda  que  corre 
en  aquella  isla ,  y  que  alli  estuvieron  hasta  que  fue  otro  capi- 
tán del  Rey  de  Portugal  en  lugar  de  D.  Jorge  de  Meneses,  que 
se  decia  Tristan  de  Taide:  y  que  en  el  tiempo  que  estuvieron 
en  Gilolo  murieron  de  los  castellanos  que  estaban  alli  todos, 
que  no  quedaron  sino  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  y  otros 
trece,  y  que  luego  como  llegó  á  aquellas  islas  el  dicho  capitán 
Tristan  de  Taide ,  fue  á  la  dicha  isla  de  Gilolo ,  y  desembarcó 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  ^I^, 

en  ella  con  mas  de  trecientos  hombres ,  y  habló  al  capitán  Her- 
nando de  la  Torre,  y  le  dijo,  ¿que  para  qué  estaba  en  aque- 
llas islas,  pues  se  le  morian  todos  los  compañeros?  ¿E  por  qué 
no  se  salía  de  entre  aquellos  moros ,  y  se  iban  donde  habia 
cristianos?  Que  si  querían  que  él  los  llevarla  consigo  á  la  isla 
de  Terrenate ,  y  quel  los  enviarla  desde  alli  á  Portugal.  Y  que 
el»  dicho  capitán  Tristan  Taide  dijo  al  dicho  Hernando  de  la 
Torre,  que  ya  los  Malucos  eran  del  Rey  de  Portugal  ,  porque 
el  Emperador  se  los  habia  dado  por  treinta  años,  porque  le 
dio  mucho  dinero  para  a}^uda  á  la  guerra  de  Italia.  Y  que 
cuando  el  dicho  capitán  Tristan  Taide  dijo  esto  á  Hernando 
de  la  Torre,  le  mostró  ciertos  papeles  ,  el  cual  cuando  los  vio, 
determinó  de  venirse  con  el  dicho  capitán  Tristan  Taide  á  la 
dicha  isla  de  Terrenate ,  donde  estuvieron  un  mes  poco  mas  ú 
menos,  é  desde  alli  los  envió  el  dicho  capitán  Tristan  á  la  In- 
dia del  Rey  de  Portugal,  y  en  el  camino  ,  luego  que  llegaron 
á  Malaca,  murieron  los  cuatro  compañeros;  por  manera,  que 
no  iban  por  todos  ya  mas  de  diez  con  el  capitán  Hernando  de 
la  Torre;  y  que  llegados  á  la  India  de  Portugal,  el  gobernador 
della  los  recibió  bien,  y  les  hizo  muy  buen  tratamiento,  y  dio 
de  comer  hasta  que  se  embarcaron  en  unas  naos  del  Rey  de 
Portugal  que  estaban  alli,  y  que  todos  diez  se  repartieron  en 
tres  naos,  en  la  una  venia  el  capitán  Hernando  de  la  Torre 
con  otros  cuatro  compañeros ,  y  en  la  otra  este  testigo  y  otros 
dos  compañeros,  los  cuales  se  murieron  en  la  mar,  y  en  la 
otra  venian  Andrés  de  Urdaneta,  y  otro  compañero. 

Preguntado,  ¿qué  se  hicieron  los  compañeros  que  venian 
en  estas  naos  y  el  capitán?  Dijo:  que  cuando  este  testigo  des- 
embarcó en  Lisboa,  ya  Andrés  de  Urdaneta  y  su  compañero 
eran  desembarcados ,  y  idos  de  Lisboa ,  no  sabe  á  que  parte, 
mas  de  que  el  embajador  de  Portugal  le  dijo  á  este  testigo,  que 
eran  venidos  á  esta  corte  de  la  Emperatriz  nuestra  Señora ,  y 
que  la  nao  en  que  venia  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  ,  é 
los  otros  cuatro  compañeros,  aun  no  era  llegada  á  Portugal. 

Preguntado,  ¿  si  se  acuerda  los  nombres  de  las  personas  que 
murieron,  y  de  dónde  eran  naturales?  Dijo:  que  no  se  acuer- 
da, porque  como  era  este  testigo  extrangero,  no  los  conocía 
mas  de  por  castellanos,  é  portugueses,  é  por  la  nación  de  que 
eran.  Y  que  esto  que  ha  dicho  es  la  verdad  é  lo  que  sabe,  é  no 
otra  cosa  para  el  juramento  que  hizo  á  lo  que  al  presente  se 
acuerda  ,  y  no  lo  firmó ,  porque  dijo  que  no  sabia  escrebir  3^  fir- 
mar. =Bernal  Darlas. 

Y  demás  desto  dijo  que  se  le  acordaba  que  estando  este  tes- 
tigo y  los  otros  sus  compañeros  en  la  isla  de  Tidori ,  como  di- 
cho tiene,  fue  allá  un  Hernando  de  Valdaya  por  capitán  de  una 


374  VI AGES   AL   MALUCO. 

galera  en  que  fue,  y  con  él  cuarenta  portugueses,  y  la  galera 
muy  bien  armada ,  en  que  había  veinte  é  tantos  tiros  de  me- 
tal, y  todas  las  otras  armas  necesarias,  y  que  llegados  al  puer- 
to de  la  isla  de  Tidori  el  dicho  Fernando  de  Valdaya,  escri- 
bió una  carta  al  capitán  Hernando  de  la  Torre,  por  la  cual  le 
desafiaba  que  saliese  con  otra  galera  que  él  tenia ,  y  con  otros 
cuarenta  españoles  como  ellos ;  y  que  el  dicho  capitán  Hernan- 
do de  la  Torre  hizo  aderezar  su  galera ,  y  entraron  hasta  cua- 
renta españoles  que  habia,  y  pelearon  con  la  galera  portugue- 
sa hasta  que  la  vencieron  y  prendieron  todos  los  portugueses 
que  en  ella  habia ,  y  los  metieron  debajo  de  cubierta ,  y  que 
un  Juan  Grego ,  marinero  de  la  dicha  galera ,  compañero  des- 
te  testigo,  luego  que  entraron  en  la  galera  portuguesa,  se  ñie  á 
la  popa  de  la  galera,  y  halló  en  ella  un  cofre,  y  le  hizo  pedazos, 
y  halló  en  él  una  taza  y  tres  cucharas  de  plata,  y  ciertos  paños 
de  rescates,  y  otras  cosas,  y  entre  ellas  un  papel,  el  cual  tomó 
en  la  mano  un  Diego  de  Ayala,  el  cual  quedó  en  Malaca  con 
dos  hijos  que  hubo  en  una  India  de  Maluco,  y  leyó  la  dicha 
carta  delante  deste  testigo  y  del  dicho  Hernando  de  la  Torre, 
y  de  los  otros  compañeros,  y  que  á  lo  que  este  testigo  se 
acuerda,  decia  la  carta  estas  palabras  siguientes:  Fernando  d» 
Valdaya:  si  tomar  des  los  castellanos  y  la  galera^  no  dejéis 
ninguno  dellos  vivo ,  porque  vienen  á  tomar  y  levantar  las 
tierras  del  Rey  nuestro  Señor  de  Portugal  ^  y  envolvedlos  en 
una  vela  de  la  galera ,  y  echadlos  en  medio  de  la  canal  de  la 
mar ,  ^porque  no  quede  ninguno  dellos  vivo ,  tii  haya  quien  va- 
ya á  decir  á  Castilla  lo  que  pasa  en  esta  tierra.  Lo  cual  ha- 
ced so  pena  de  muerte  y  perdimiento  de  vuestros  bienes.  Y  que 
el  dicho  papel  estaba  firmado  de  D.  Jorge  de  Meneses,  y  lo 
tomó  el  dicho  capitán  Hernando  de  la  Torre  para  lo  guardar. 
E  que  el  dicho  D.  Jorge  de  Meneses  está  ahora  preso  en  Lis- 
boa, y  este  testigo  le  habló  agora  cuando  venia,  y  le  dijo: 
¿qué  por  qué  estaba  preso?  y  respondió  á  este  testigo,  que  por- 
que habia  muerto  un  regidor  de  Terrenate. 

Preguntado,  ¿qué  otras  cosas  pasó  con  el  dicho  D.  Jorge? 
Dice:  que  no  se  acuerda. 

Preguntado,  ¿qué  otras  guerras  tuvieron  los  castellano» 
con  los  portugueses  el  tiempo  que  estuvieron  en  las  islas  de  los 
Malucos?  Dijo  :  que  no  hobleron  otras  guerras  ningunas  sino 
las  que  ha  declarado. 

Preguntado ,  ¿  si  quedó  alguna  gente  en  las  islas  de  los  Ma- 
lucos ,  ó  en  Malaca  ,  ó  en  la  India  ?  Dijo :  que  no  quedó  en 
las  islas  sino  un  francés  que  era  grumete  de  la  nao  Capita- 
na,  que  se  casó  con  una  negra  de  un  portugués;  y  que  Die- 
go de  Ayala ,  que  tiene  dicho  que  quedó  en  Malaca ,  va  por 


DOCUMENTOS  DB  LOAISA.  375 

escribano  de  una  nao  portuguesa  á  la  China  ,  é  cjue  no  se 
acuerda  que  haya  quedado  vivo  ninguno  otro  en  las  dichas  is- 
las de  los  Malucos,  ni  en  Malaca,  ni  en  la  India,  ni  en  otra 
parte  ninguna  de  la  tierra  del  Rey  de  Portugal,  á  lo  que  este 
testigo  se  acuerda. 

E  que  un  Hernando  de  Bustamante  venia  con  este  testigo 
c  con  los  otros  compañeros  á  la  India,  y  como  se  detuvieron 
en  Malaca,  el  capitán  de  Malaca  no  le  dejaba  venir  con  los 
otros  compañeros  ,  y  después  por  ruegos  de  personas  de  bien 
le  dio  licencia  que  viniese  en  un  navio  portugués,  donde  le  die- 
ron ponzoña  j  murió. 

Asimismo  dijo,  que  se  le  acordaba  que  estando  este  testigo, 
é  los  otros  sus  compañeros  en  la  isla  de  Tidori ,  vino  á  ella  una 
nao  de  la  Nueva-España  con  cuarenta  y  cinco  hombres  ,  de  que 
era  capitán  uno  que  se  decia  Savedra,  el  cual  como  supo  que 
estaban  alli  gente  de  Castilla,  saltó  en  la  dicha  isla  con  toda  la 
gente  que  traia,  y  dijo  que  venia  en  busca  del  armada  del  co- 
mendador Loaisa ,  é  que  tres  leguas  antes  que  llegase  ,á  Tidori, 
salieron  á  él  dos  bateles  de  portugueses,  y  lombardeáronle  la 
nao ;  y  que  como  esto  supieron  este  testigo  y  sus  compañeros, 
salieron  con  una  fusta  que  tenían ,  y  como  los  portugueses  vie- 
ron que  le  iba  socorro,  se  fueron.  Y  trujeron  la  nao  á  Tidori, 
donde  estaba  el  capitán  Hernando  de  la  Torre ,  y  que  después 
aderezaron  la  nao  que  trujo  el  dicho  capitán  Savedra  para  ir  á 
la  Nueva-España,  y  probaron  á  salir  y  ir  su  viage,  y  nunca 
pudo  salir ,  y  asi  se  volvieron  á  Tidori  sin  el  capitán ,  y  sin 
otra  mucha  gente  que  se  les  murió  de  dolencia,  y  que  la  gen- 
te que  dellos  quedó,  se  estuvo  en  Tidori  con  el  dicho  Hernando 
de  la  Torre,  y  dos  dellos  vienen  agora  con  él. 

Preguntado,  ¿qué  hacienda  tomaron  los  portugueses  cuan- 
do saquearon  á  Tidori ,  asi  del  Rey  como  de  los  castellanos  ? 
Dijo ;  que  mucho  cobre  y  hierro  ,  y  holandas  y  paños  de  ves- 
tir ,  y  cuchillos ,  y  mucha  mercería  de  bacinetes  y  vidrios ,  y 
contería,  é  que  no  sabe  que  podria  valer,  porque  era  en  mu- 
cha cantidad  cada  cosa  dello  ;  y  que  asimismo  llevaron  seis 
piezas  gruesas  de  artillería  de  metal ,  y  veinte  y  cinco  piezas 
de  hierro  en  que  había  versos  y  falcones ,  y  cuatro  piezas  grue- 
sas, y  cuatro  pasamuros,  y  ocho  falcones  y  otros  muchos  ti- 
ros pequeños  que  no  se  acuerda  cuantos  eran  de  cada  suerte; 
y  que  los  de  hierro  vio  este  testigo  que  los  deshicieron  los  por- 
tugueses en  Terrenate  :  lo  cual  tomaron  D»  Jorge  de  Meneses, 
y  la  gente  que  con  el  iba ,  y  que  asimismo  entre  las  otras  co- 
sas que  tomaron  de  mercería ,  tomaron  también  tres  cajas  de 
piezas  de  coral  ,  dello  labrado  y  dello  por  labrar ,  que  habían 
llevado  para  contratar  con  los  indios ,  é  no  se  acuerda  que 


37^  VI AGES   AL    MALUCO. 

hayan  tomado  otra  cosa.  =  Lugar  de  la  rúbrica    de   Bsrnal 
Darias. 

Núm.  XXIV. 

Declaraciones  dadas  por  Andrés  deUrdaneta  y  Mactas 
del  Poyo ,  en  el  interrogatorio  que  se  les  hizo  por  el  Con- 
sejo de  Indias  sobre  el  'viage  de  Loaisa.  (Orig.  en  el 
Arch.  de  Ind.  en  Sevilla,  leg.  i.*  de  papeles  del  Ma- 
luco  de  i^ig  d  1^47^ 

^     Y  las  preguntas  son  las  siguientes. 

I.*  Primeramente,  ¿si  tienen  noticia  de  las  islas  de  los  Ma- 
lucos é  sus  comarcas,  que  son  en  la  mar  del  Sur  hacia  el  po- 
niente ? 

2.*  ítem,  si  saben,  creen,  vieron  ó  han  oido  decir  que  en 
el  año  que  pasó  de  mil  é  quinientos  é  diez  é  nueve  años,  sus 
Magestades ,  como  Reyes  é  señores  naturales  que  son  destos 
Reinos  de  Castilla,  é  de  las  islas  é  Indias  de  Tierrafirme,  éde 
las  islas  de  los  Malucos  y  del  mar  Océano ,  inviaron  destos  sus 
Reinos  de  Castilla  para  las  dichas  islas  de  los  Malucos  cierta  ar- 
mada de  que  fueron  por  capitanes  Hernando  de  Magallanes  y 
Juan  Sebastian  del  Cano  y  Gonzalo  Gómez  de  Espinosa  y  otros 
capitanes,  maestres  é  pilotos  con  navios  y  gente  destos  reinos  de 
Castilla  para  señorear,  tener,  c  gozar  las  dichas  islas  de  los  Ma- 
lucos, c  las  otras  islas  é  tierras  á  ellas  comarcanas,  como  Re- 
yes é  señores  dellas,  y  de  las  dichas  mares  océanas,  y  jque  esto 
es  asi  verdad  pública ,  voz  é  fama. 

3.*  ítem ,  si  saben  &c.  que  los  dichos  capitanes,  é  ios  otros 
que  con  ellos  iban  por  mandado  de  S.  M.  en  la  dicha  armada, 
continuando  su  viage,  pasaron  el  estrecho  que  dicen  de  Maga- 
llanes, é  fueron  á  las  dichas  islas  de  los  Malucos.,  y  entraron  en 
las  islas  de  Tidori,  Terrenate  é  Gllolo,  y  en  las  otras  islas  co- 
marcanas de  los  Malucos,  y  en  las  que  estaban  en  al  camino,  é 
viage  para  ir  á  ellas,  y  en  nombre  de  S.  M.  aprehendieron  y 
tomaron  la  posesión  i  señorío  de  todas  las  dichas  islas  é  tier- 
ras, la  cual  posesión  les  dieron  los  Reyes,  Gobernadores  y 

I  Este  papel  parece  que  está  imperfecto  por  cuanto  le  falta  el 
encabezamiento  que  los  de  igual  naturaleza  á  este  ilevan  ,  como 
es  el  mandamiento  y  decreto  del  Consejo  en  que  se  le  daba  facul- 
tad al  escribano  para  que  tomase  las  declaraciones  de  estos  indivi- 
duos ,  y  aun  se  conoce  faltarle  ana  hoja  por  la  misma  expresión 
con  que  empieza :  Y  las  preguntas  son  las  siguientes 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  377 

principales  que  en  ellas  estaban,  para  cjue  las  tuviesen  é  poseye- 
sen en  nombre  de  S.  M. ,  y  que  ansi  después  de  dada  la  dicha 
posesión,  los  dichos  Reyes,  gobernadores,  é  principales  de  las 
dichas  islas  é  tierras,  se  dieron  é  constituyeron  por  vasallos  y 
servidores  de  SS.  MM. ,  y  por  poseedores  de  las  dichas  islas  ó 
tierras  en  nombre  de  S.  M. ,  y  cjue  en  reconoscimiento  del  se- 
ñorío é  posesión  de  las  dichas  islas  é  tierras,  los  dichos  Reyes 
dellas  rescataron  con  los  dichos  capitanes  mucha  cantidad  de 
clavo,  y  les  dieron  muchos  servicios  y  presentes  para  que  tra- 
Jiesen  á  S.  M. ,  y  que  los  dichos  Reyes  con  los  dichos  capita- 
nes inviaron  á  S.  M.  cartas  é  instrumentos  de  reconoscimiento 
de  señorío  é  posesión  de  las  dichas  islas  é  tierras  á  S.  M. ,  lo 
cual  todo  fue  antes  que  otro  príncipe  cristiano  hubiese  ido,  ni 
inviado  á  las  dichas  islas,  ni  aprehendido  posesión  en  cosa  al- 
guna dellas,  y  que  esto  es  ansí  verdad  pública  ,  voz  é  fama 
común  y  general  opinión  entre  las  personas  que  de  las  dichas 
islas  é  parres  han  tenido  é  tienen  noticia?  Digan  lo  que  saben, 
creen,  vieron  é  han  oido  decir. 

4.*  ítem ,  si  saben  Src.  que  después  de  ansi  rescibidos  en  las 
dichas  islas  los  dichos  capitanes  de  S.  M.  por  los  Reyes  de  las 
dichas  iílas  al  señorío  é  posesión  dellas  por  S.  M. ,  los  sobredi- 
chos capitanes  é  castellanos,  en  nombre  de  S.  M. ,  tuvieron  y 
poseyeron  pacificamente  las  dichas  islas  en  haz  y  én  paz  de  los 
Reyes  dellas,  que  en  ellas  estaban  sin  contradicion  de  otra  per- 
sona alguna  ,  é  que  continuando  la  posesión  de  las  dichas  islas, 
cogieron  y  hubieron  en  ellas  mucha  cantidad  de  clavo,  ansi 
cogida  de  las  dichas  islas  é  cobrada  de  los  Reyes,  é  moradores 
dellas,  como  habidas  por  rescate  y  por  otras  maneras  lícitas ,  y 
rescibieron  de  los  Reyes  de  las  dichas  islas  muchos  presentes  y 
servicios  para  S.  M. ,  que  como  á  señor  y  su  Rey  natural, 
ofrescieron  los  dichos  Reyes  c  indios,  y  que  esto  es  ansi  ver- 
dad ,  pública  voz  é  fama  común  y  general  opinión ,  segund  dir 
cho  es. 

5  .*  ítem ,  si  saben  &c.  que  después  de  habida  la  dicha  es- 
pecería ,  los  dichos  capitanes  castellanos ,  en  nombre  de  S.  M. , 
cargaron  en  las  dichas  islas  dos  naos  della  para  traer  á  estos 
reinos  de  Castilla,  de  las  cuales  la  una  cargaron  y  trajieron  á 
estos  dichos  reinos  cargada  de  clavo,  la  cual  trajieron  á  S.  M. 
á  estos  reinos  de  Castilla ,  y  se  sirvió  della,  y  que  esto  es  asi 
verdad,  pública  voz.  é  fama.  Que  los  dichos  capitanes  castella- 
nos en  nombre  de  S.  M.,  enviaron  á  S.  M. ,  con  Gonzalo  Gó- 
mez de  Espinosa,  la  otra  nao  cargada  de  clavo  hacia  la  Nueva- 
España  ,  la  cual  habiendo  navegado  setecientas  leguas,  con 
tiempo  contrario  volvió  á  las  dichas  islas  de  Maluco ,  é  que 
habiendo  vuelto  la  dicha  nao  ansi  cargada  de  clavo  á  las  di- 

.     TOMO  V.  BBB 


37^  VIAGES   AL   MALUCO» 

ehas  islas  de  Maluco ,  fueron  ciertos  capitanes  del  serenísima 
Rey  de  Portugal ,  y  forzosamente  con  mano  armada  tomaron 
la  dicha  nao  cargada  con  el  dicho  clavo,  j  prendieron  al  di- 
cho Gonzalo  Gómez  de  Espinosa,  capitán  ,  y  á  los  otros  cas- 
tellanos que  con  él  iban,  y  les  tomaron  mucha  otra  cantidad 
de  clavo  que  en  la  tierra  tenían  recogida,  y  artillería  y  muni- 
ción ,  y  otros  bienes  de  S.  M. ,  y  los  trajieron  presos  con  la  di- 
cha nao  y  clavo,  y  toda  la  hacienda  al  reino  de  Portugal,  do- 
los  tuvieron  mucho  tiempo  presos  ,  viéndolo  y  sabiéndolo  el 
serenísimo  Rey  de  Portugal  y  aprobándolo ,  y  que  esto  es  ansí 
verdad,  pública  voz  é  fama? 

6.*  ítem ,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho ,  eí  año 
que  pasó  de  quinientos  é  veinte  é  cinco,  S.  M. ,  en  continua- 
ción de  su  posesión  de  las  dichas  islas  é  tierras,  tornó  á  inviar 
armada  á  ella-s  desde  la  cibdad  de  la  Coruña,  en  que  invió  al 
comendador  Loaisa  por  capitán  general,  y  á  otros  capitanes 
con  él,  con  siete  navios,  con  los  cuales  entró  y  pasó  el  estre- 
cho de  Magallanes ,  hasta  que  de  aquel  cabo  del  estrecho  mu- 
rió el  dicho  Loaisa  en  la  mar  del  Sur,  y  la  gente  de  la  dicha 
armada  eligió  otro  capitán  é  continuaron  su  viage  hasta  llegar, 
como  llegaron,  á  las  dichas  islas  de  los  Malucos?  Declaren  los 
testigos  con  qué  tantas  naos  entró  en  el  Estrecho ,  y  con  qué 
tantas  salió  del  dicho  Estrecho ,  y  qué  naos ,  y  qué  capitanes  y 
gente  en  ellas  llegaron  á  las  dichas  islas  de  Malucos? 
.  7.*  ítem,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho,  en 
veinte  é  nueve  días  del  mes  de  Diciembre  de  quinientos  é  vein- 
te é  seis  años,  yendo  la  dicha  nao  Capitana  de  S.  M.  navegan- 
do paraTidori,  salió  la  armada  de  los  portugueses  contra  ellos 
de  entre  unas  islas  que  se  llaman  de  Doy ,  dó  los  dichos  por- 
tugueses estaban  en  regoarda,  y  caminaron  tras  la  armada  de 
S.  M.  para  la  ofender ,  y  por  la  hallar  bien  aparejada ,  no  osa- 
ron? Digan  lo  que  cerca  desto  saben, 

8.*  ítem ,  si  saben  &c.  que  llegada  la  gente  de  la  dicha  ar- 
mada á  las  dichas  islas,  por  ser  gente  que  iba  en  nombre  de 
S.  M. ,  fue  muy  bien  rescibida  y  favorescida  de  los  Reyes  de  las 
dichas  islas  como  capitanes  de  su  Rey  é  señor  natural,  los  cua- 
les siempre  ,  desde  que  fue  la  dicha  armada  de  Magallanes,  se 
han  tenido  é  tienen  por  vasallos  é  servidores  de  S.  M.,  y  como 
tales  han  recibido  y  tenido  á  los  de  la  dicha  armada  de  S.  M. , 
y  favorescídolos  en  las  guerras  que  se  ks  han  ofrescido,  y  que 
esto  es  ansí  verdad,  pública  voz  é  fama,  é  común  general  opi- 
nión entre  las  personas  que  de  lo  susodicho  han  tenido  y  tie- 
nen noticia  ? 

9.'     ítem ,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho  en  el 
mes  de  Enero  del  año  de  veinte  é  siete,  estando  la  armada  de 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  379 

S.  M.  surta  en  la  isla  de  Tidori,  Jos  dichos  portugueses  sobre 
-asechanzas  venieron  con  grande  armada  contra  la  dicha  nao 
.capitana de  S. M. ,  é  la  lombardearon  é  combatieron,  é  hicieron 
muchos  daños  contra  la  gente  y  armad-a  de  S.  M. ,  á  la  cual 
armada  los  capitanes  castellanos  resistieEon  y  se  defendieron 
della?  Digan  lo  que  saben. 

I  o  ítem,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho  en  el 
mes  de  Mayo  del  dicho  año  de  veinte  siete,  visto  que  por  guer- 
ra no  hablan  podido  echarlos  de  la  isla,  el  dicho  capitán  y  por- 
tugueses trataron  con  los  Reyes  é  indios  principales  de  la  di- 
cha isla  ,  que  matasen  á  los  dichos  capitán  é  castellanos  que  en 
ella  estaban:  é  como  los  indios,  teniéndose  por  vasallosdeS.  M. , 
no  salieron  á  ello ,  pusieron  en  obra  de  matar  á  los  dichos  capi- 
tán y  castellanos  con  ponzoña,  y  ansi  mataron  al  capitán  Mar- 
tín Iñiguez  con  ponzoña  en  una  ^taza  de  vino  ?  Digan  lo  que 
cerca  desto  saben. 

II  ítem,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho,  por  ei 
mes  de  Julio  del  dicho  año  de  veinte  siete,  continuando  su  mal 
propósito  los  dichos  portugueses,  inviaron  uno  dellos  echadizo 
X  los  dichos  capitanes  de  S.  M. ,  fingiendo  que  iba  huido  de  los 
dichos  portugueses,  el  cual  después  de  ciertos  dias  que  estaba 
entre  los  castellanos ,  puso  de  noche  ciertas  granadas  de  pól- 
vora en  un  navio  que  los  capitanes  castellanos  hacian  para  lo 
quemar,  y  se  volvió  huyendo  para  los  ,dichos  portugueses? 
Digan  lo  que  cerca  desto  pasó. 

12  ítem,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho,  por  el 
mes  de  Marzo  del  año  de  veinte  ocho  aportó  á  las  dichas  islas 
del  Maluco,  donde  estaba  el  capitán  é  castellanos  ,  un  navio  de 
la  Nueva-España  que  inviaba  D.  Fernando  Cortés  á  saber  de 
los  castellanos  y  continuar  la  dicha  posesión  por  S.  M.,  al 
cual  navio  venieron  algunos  de  los  dichos  portugueses  á  tomar 
del  lengua ,  y  el  capitán  del  dicho  navio  les  preguntó  por  los 
castellanos,  é  que  los  dichos  portugueses,  para  que  los  caste- 
llanos desconfiasen  y  se  volviesen,  les  respondieron,  que  to- 
dos eran  vueltos  á  Castilla,  y  que  ellos  les  hablan  dado  bas- 
timento ,  y  hecho  muy  buen  tratamiento ,  y  que  procuraron 
de  engañar  á  los  dichos  capitán  é  castellanos :  y  de  que  no  pu- 
dieron ,  porque  fueroju  avisados,  los  comenzaron  á  lombardear 
á  Jos  dichos  españoles,  y  que  aquella  mesma  noche  vino  un  ba- 
tel de  los  portugueses  con  ciertos  paraos  de  moros ,  y  torna- 
ron á  lombardear  al  dicho  navio  de  los  españoles,  y  que  den- 
de  en  adelante  los  dichos  portugueses  se  encendieron  jnas  en  la 
guerra  contra  los  castellanos,  é  traian  una  galera  é  muchos  pa** 
raos  de  moros  contra  los  castellanos ,  con  que  pelearon  mu- 
chas veces  con  ellos,  é  mataron  é  hirieron  muchos  de  los  dichos 


380  VIAGES    AL   MALUCO. 

castellanos,  é  murieron  ansi  mismo  muchos  portugueses  en  las 
dichas  peleas. 

13  ítem,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho,  por  el 
mes  de  Julio  de  veinte  ocho  los  dichos  capitán  é  castellanos 
enviaron  desde  Tidori  el  dicho  navio  de  Saavedra  para  la 
Nueva-España,  en  el  cual  iban  unos  portugueses,  el  uno  que 
se  habia  huido  á  los  castellanos  fingidamente,  los  otros  que  es- 
taban prisioneros  de  los  castellanos,  los  cuales  hurtaron  el  ba- 
tel del  navio,  y  se  fueron  con  él,  y  dejaron  al  navio  sin  ba- 
tel, y  se  volvieron  á  las  islas  del  Maluco  ,  é  hicieron  otros 
daños;  é  que  el  capitán  de  la  dicha  armada  de  S.  M. ,  usando 
de  la  jurisdicion  Real  por  S*  M.  en  las  dichas  islas ,  prendió  á 
los  dichos  portugueses  que  hablan  hurtado  el  dicho  batel ,  ja- 
porque confesaron  su  delito,  los  condenó  y  ejecutó  á  pena  de 
muerte?  Digan  lo  que  cerca  desto  saben. 

14  ítem,  si  saben  &c.  que  por  hacer  mas  daño  á  los  di- 
chos capitán  y  castellanos ,  yendo  un  dia  un  clérigo,  que  los 
dichos  castellanos  tenian  para  se  confesar,  y  administrar  los 
Sacramentos,  yendo  á  se  confesar  á  la  fortaleza  de  los  por- 
tugueses, para  celebrar,  le  prendió  el  dicho  capitán  D.  Jorge 
de  Meneses ,  y  le  tuvo  en  grandes  prisiones  por  espacio  de  sie- 
te meses  y  mas,  y  no  le  quisieron  dar  hasta  que  los  castella- 
nos le  dieron  cuatro  de  los  portugueses  prisioneros  que  tenian 
de  los  que  el  dicho  capitán  escogió  y  nombró ;  de  lo  cual  los 
castellanos  recibieron  mucho  daño,  porque  murieron  muchos 
sin  confesión  por  falta  de  clérigo. 

15  ítem,  si  saben  &c.  que  en  veinte  de  Otubre  de  qui- 
nientos é  veinte  nueve  años  salió  de  Tidori  de  armada  la  ma- 
yor parte  de  los  dichos  castellanos  con  algunos  moros  de  Gi- 
íolo,  é  que  como  los  dichos  portugueses  tuvieron  aviso  que 
la  mayor  y  mejor  parte  de  la  gente  de  los  castellanos ,  y  de 
los  moros  de  la  dicha  isla  faltaban,  fueron  á  la  dicha  isla  con 
grande  armada,  é  por  fuerza  de  armas  entraron  en  ella  y  ma- 
taron muchos  indios  ,  y  robaron  y  asolaron  la  dicha  cibdad, 
y  robaron  la  casa  de  la  fatoría  de  S.  M. ,  y  las  haciendas  de 
las  casas  de  los  castellanos  y  de  los  indios?  Digan  y  declaren 
todo  lo  que  cerca  desto  pasó. 

16  ítem,  si  saben  que  después  que  los  dichos  castellanos 
volvieron  á  Gilolo ,  los  dichos  portugueses  volvieron  con  ar- 
mada sobre  ellos ,  y  que  los  dichos  castellanos  les  resistieron 
la  entrada  del  puerto  ?  Digan  lo  que  saben. 

17  ítem,  si  saben  &c.  que  después  de  lo  susodicho,  los 
castellanos  se  recogieron  con  una  carabela  é  bergantín  á  Gi- 
lolo con  hasta  obra  de  sesenta  hombres,  donde  los  castella- 
nos tuvieron  grand  guerra  con  los  dichos  portugueses  hasta 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  38  I 

mediado  el  año  de  treinta?  Digan  lo  que  cerca  desto  pasó  é 
saben. 

18  ítem,  si  saben  &c.  que  por  el  mes  deMayo  dequinien- 
tos é  treinta  se  comenzó  á  tratar  paz  entre  los  castellanos  é 
portugueses  é  indios,  que  estaban  alterados  con  los  maltrata- 
mientos de  los  portugueses ,  é  que  los  dichos  portugueses  tra- 
taban de  secreto  con  los  dichos  indios ,  que  después  de  hechas 
paces  matasen  á  los  castellanos?  Digan  lo  que  cerca  desto  sa- 
ben ,  é  lo  que  se  sucedió  de  lo  susodicho ,  é  cómo  los  dichos 
portugueses  prendieron  algunos  prencipales  indios,  é  los  ma- 
taron ?  Digan  todo  lo  que  cerca  desto  pasó. 

19  ítem ,  si  saben  que  por  el  mes  de  Otubre  del  dicho  año 
fue  con  gente  un  capitán  de  los  portugueses  por  capitán  de  la 
fortaleza  de  Terrenate ,  que  se  llamaba  Gonzalo  de  Perea,  al 
cual  dentro  de  la  dicha  fortaleza  mataron  á  puñaladas  los  in- 
dios de  Terrenate  ,  teniéndole  por  tirano,  é  teniéndose  ellos 
por  vasallos  de  S.  M. ,  é  mataron  otros  muchos  portugueses,  é 
los  robaron  é  quemaron  su  población?  Digan  lo  que  cerca 
desto  saben  ,  é  todo  lo  que  mas  pasó  en  el  suceso  de  la  di- 
cha jornada,  é  lo  que  vieron,  é  oyeron,  é  conoscieron. 

20  ítem  ,  si  saben  que  á  causa  que  en  las  dichas  islas  de 
los  Malucos  é  sus  comarcas  ,  los  Reyes  é  vecinos  dellas  son 
servidores  de  S.  M. ,  é  se  tienen  é  tratan  por  vasallos  suyos, 
han  sido  é  son  maltratados  de  los  portugueses  ,  é  han  resci- 
bido  dellos  muchos  malos  tratamientos ,  muertes ,  y  robos ,  é 
injurias ,  é  que  por  temor  dellos  no  osan  declararse  por  ser- 
vidores de  S.  M.,  hasta  que  S.  M.  inviase  alguna  armada  á  la 
dicha  tierra,  la  cual  cada  dia  esperan;  é  si  saben,  creen,  é 
tienen  por  cierto ,  que  segund  lo  que  los  testigos  conoscen  de 
los  indios  prencipales  ,  é  de  todos  los  otros  indios  de  las  islas 
de  los  Malucos  é  sus  comarcas ,  si  viesen  allá  armada  de  S.  M. , 
la  rescibirian  muy  bien ,  é  serian  todos  muy  leales  vasallos  é 
servidores  de  S.  M. 

2 1  ítem ,  si  saben  &c.  que  la  gente  de  la  dicha  armada  de 
S.  M.  ,  de  que  iba  por  capitán  el  dicho  comendador  Loaisa, 
después  de  que  llegó  á  las  dichas  islas  de  los  Malucos  con  to- 
das sus  fuerzas  de  armas  ,  ha  resistido  á  los  dichos  portugue- 
ses en  todas  las  partes  de  las  dichas  islas  dó  ellos  estaban ,  é 
siempre  en  nombre  de  S:  M.  han  sostenido  y  continuado  la 
posesión  de  las  dichas  islas,  hasta  que  con  grandes  enfermeda- 
des y  guerras  se  consumió  la  mayor  parte  de  los  dichos  cas- 
tellanos, yS.  M.  dio  en  empeño  las  dichas  islas  al  serenísimo  Rev 
de  Portugal. 

22  ítem ,  declaren  los  testigos  si  es  verdad  que  traían  con- 
sigo relación  de  toda  la  dicha  navegación  c  alturas  ,  puesto 


3^2  VIAGES    AL   MALUCO. 

muy  particularmente,  y  recogido  en  un  libro,  y  en  otras 
cartas  muy  particularmente  la  derrota  de  las  dichas  islas  é 
mar  del  Sur,  é  navegación  de  las  dichas  mare^  ;  é  que  como 
los  dichos  testigos  vinieron  este  año  de  treinta  é  seis  al  reino 
de  Portugal  en  una  nao  de  portugueses,  en  que  fueron  traí- 
dos á  la  cibdad  de  Lisboa,  é  que  alli  la  guarda  mayor,  que 
está  puesta  por  el  serenísimo  Rey  de  Portugal,  tomó  un  por- 
ta-cartas que  los  dichos  testigos  traian,  en  que  venia  relación 
de  todo  lo  susodicho,  y  una  carta  que  con  ella  inviaba  á 
S.  M.  Hernando  de  la  Torre,  y  les  tomaron  asimismo  el  libro 
de  la  contaduría  de  la  nao  de  S.  M.  que  habia  ido  al  Maluco ,  é 
otro  libro  é  cartas  en  que  estaban  asentadas  las  islas  del  Ma- 
luco é  Banda  é  otras  islas,  é  asimesmo  les  tomaron  la  der- 
rota que  habían  hecho  desde  la  Nueva-España  al  Maluco,  é 
otras  escrituras  é  memorias  tocantes  á  lo  susodicho,  las  cua- 
les nunca  les  quisieron  dar,  é  se  quedaron  en  poder  del  dicho 
guarda  mayor  ?  Digan  lo  que  saben. 

23  ítem,  si  saben  que  de  todo  lo  susodicho  cada  cosa  é 
parte  dello  sea  y  es  pública  voz  é  fama,  común  y  general  opi- 
nión en  todas  las  islas  de  los  Malucos  é  sus  comarcas ,  entre 
los  Reyes,  prencipales,  gobernadores  y  naturales  della,  y  en- 
tre los  portugueses  que  en  las  dichas  islas  é  comarcas  han  es- 
tado y  están,  y  entre  las  otras  personas  que  de  lo  susodicho 
han  tenido  é  tienen  noticia.  =  Bernal  Darías. 


►**  <:^&«»  ■«< 


El  dicho  Andrés  de  Urdaneta,  natural  de  Villafranca,  que 
es  en  la  provincia  de  Guipúzcoa,  habiendo  jurado  en  forma,  é 
siendo  preguntado  por  las  preguntas  del  dicho  interrogatorio, 
dijo  lo  siguiente. 

A  la  primera  pregunta  dijo :  que  tiene  noticia  de  las  dichas 
islas  de  los  Malucos  é  sus  comarcas ,  porque  ha  estado  en  ellas 
por  espacio  de  ocho  años  é  mas  tiempo ,  porque  este  testigo 
fue  en  el  armada  del  comendador  Loaisa,  que  partió  de  la  Co- 
ruña  á  veinte  é  cuatro  de  Julio  de  quinientos  é  veinte  é  cinco 
años,  y  fue  en  la  dicha  armada  hasta  las  dichas  islas  por  dere- 
cha derrota  ,  y  llegó  á  ellas  en  la  dicha  armada  por  el  prin- 
cipio  del  año  de  veinte  é  seis,  é  desde  el  dicho  tiempo  en  que 
asi  llegó,  continuamente  ha  estado  en  las  dichas  islas,  é  sus 
comarcas  hasta  el  año  de  treinta  é  cinco  pasado ,  que  se  par- 
tió para  estos  reinos. 

A  la  segunda  pregunta  dijo:  que  este  testigo  no  fue  en  la 
armada  de  Magallanes,  de  que  en  esta  pregunta  se  hace  men- 
ción; pero  que  ha  oído  decir  por  público  y  notorio  asi  al  di- 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  385 

cho  Sebastian  del  Cano ,  como  á  otros  muchos  que  fueron  en 
la  dicha  armada,  é  á  los  Reyes  é  principales  de  las  dichas  is- 
las ,  é  á  otras  muchas  personas  naturales  dellas  ,  que  SS.  MM. 
por  el  dicho  tiempo  hablan  enviado  á  las  dichas  islas  cierta  ar- 
mada, y  que  dos  naos  della  hablan  llegado  á  las  dichas  islas 
de  Maluco,  en  las  cuales  hablan  ido  por  capitanes  Juan  Se- 
bastian del  Cano  y  Gonzalo  Gómez  de  Espinosa ,  é  que  esto- 
vieron  en  la  isla  de  Tidori ,  que  es  una  de  las  islas  del  clavo, 
é  los  Reyes  de  las  dichas  islas  los  hablan  recibido  en  nombre 
de  S.  M. ,  y  hablan  rescatado  con  ellos  para  S.  M.  clavo,  de 
que  cargaron  las  dichas  dos  naos,  é  que  se  habían  dado  por 
amigos  y  servidores  de  S.  M. ,  é  que  oyó  decir  á  los  sobredi- 
chos, que  habían  dado  los  dichos  Reyes  á  los  dichos  capita- 
nes para  S.  M.  presentes  é  cartas  para  S.  M. ,  dándose  por 
vasrJJos  y  servidores  de  S.  M. 

A  la  tercera  pregunta  dijo:  que  lo  que  della  sabe,  es  que  oyó 
decir  á  los  dichos  Reyes  de  Maluco  ,  é  á  los  otros  principales 
naturales  de  las  dichas  islas  lo  contenido  en  esta  pregunta,  é 
que  después  que  los  dichos  capitanes  Juan  Sebastian  del  Cano 
é  Gonzalo  Gómez  de  Espinosa  habían  cargado  las  dichas  dos 
naos  de  clavo  para  estos  reinos  de  Castilla ,  habían  dejado  en  la 
isla  de  Tidori  seis  hombres ,  los  dos  de  los  cuales  le  dijeron 
Los  indios  que  se  llamaban  el  uno  Luis  de  Molina,  y  el  otro 
Campos ,  los  cuales  habían  quedado  en  las  dichas  islas  en  nom- 
bre de  S.  M.  para  lo  tocante  á  la  fatoría  é  contratación  del 
clavo ,  é  que  habían  estado  en  la  dicha  tierra  pacificamente  en 
nombre  de  S.  M. ,  sin  contradicion  alguna ,  rescibiendo  de  los 
dichos  indios  muy  buen  tratamiento  ,  hasta  tanto  que  llegó 
alli  el  armada  del  Rey  de  Portugal ,  de  que  iba  por  capitán 
general  un  Antonio  deBrito,  el  cual  dicho  capitán  general,  lue- 
go que  llegó  á  las  dichas  islas ,  pidió  al  Rey  de  Tidori  los  hom- 
bres que  estaban  allí  por  S.  M.,  é  porque  no  se  los  quiso  dar, 
le  hizo  guerra  hasta  que  después  el  dicho  Antonio  de  Brito  en- 
vió á  llamar  á  los  dichos  castellanos  á  la  nao  con  seguro  que 
les  díó,  é  que  después  que  los  tovo  en  la  nao,  los  había  preso 
y  echado  grillos  é  Uevádolos  presos ,  é  que  después  desto  el  di- 
cho Antonio  de  Brito  comenzó  á  hacer  una  fortaleza  en  la  isla 
de  Terrenate ,  que  es  una  de  las  islas  de  los  Malucos,  é  la 
hizo. 

A  la  cuarta  pregunta  dijo:  que  oyó  decir  á  los  dichos  Juan 
Sebastian  del  Cano,  é  á  Hernando  de  Bustamante,  é  maestre 
Anse  lombardero,  é  á  Roldan  asimismo  lombardero,  que  ha- 
bían ido  en  la  dicha  armada  de  Magallanes ,  é  volvieron  en  Ja 
de  Loaísa  con  este  testigo,  que  de  las  dichas  islas  habían  car- 
gado dos  naos  de  clavo ,  é  que  la  una  habían  traído  á  Castilla 


}H^  VIAGES  AL    MALUCO. 

cargada  de  clavo  á  S.  M. ,  que  es  la  de  Juan  Sebastian,  é  la  ha- 
bía rescibido  S.  M. ,  é  la  hablan  descargado  en  Sevilla,  é  que  la 
otra  nao,  de  que  era  capitán  el  dicho  Gonzalo  Gómez  de  Es- 
pinosa, después  de  haber  partido  de  las  dichas  islas  con  la  otra 
nao,  porque  hacia  mucha  agua,  se  volvió  á  la  dicha  isla  de 
Tidori ,  donde  la  estancaron  del  agua  que  hacia  ;  é  que  des- 
pués porque  le  habia  parescido  que  era  tarde  para  venir  al 
cabo  de  Buena-Esperanza,  habia  tomado  la  via  de  la  Nueva- 
España  ,  é  con  vientos  contrarios  ,  habiendo  pasado  cierto 
tiempo,  habia  vuelto  al  Maluco  ,  donde  los  portugueses  ,  que 
estaban  haciendo  la  dicha  fortaleza ,  salieron  de  la  dicha  isla  de 
Terrenate  con  navios  de  armada  ,  é  la  tomaron ,  é  prendieron 
al  dicho  capitán,  é  á  los  otros  castellanos  que  en  ella  iban,  é 
les  tomaron  la  dicha  nao  con  todo  el  clavo ,  é  lo  demás  que 
en  ella  llevaban,  é  que  trajeron  preso  al  dicho  Espinosa  á  Por- 
tugal; é  que  esto  de  la  toma  de  la  nao  y  prisión  oyó  decir 
á  los  Reyes  6  principales  de  las  dichas  islas,  é  á  algunos  por- 
tugueses que  estaban  en  la  dicha  fortaleza  del  Rey  de  Por- 
tugal. 

A  la  quinta  pregunta  dijo  :  que  dice  lo  que  dicho  tiene  en 
la  pregunta  antes  desta,  á  lo  cual  se  refiere. 

A  la  sexta  pregunta  dijo:  que  la  sabe  como  en  ella  se  con- 
tiene, porque  este  testigo  fue  desde  el  principio  en  la  dicha 
armada,  é  se  halló  presente  á  ello,  c  vio  morir  al  dicho  ca- 
pitán Loaisa,  é  que  la  gente  del  armada  eligió  por  capitán 
general  al  dicho  Ju.an  Sebastian  del  Cano,  é  que  dende  á  po- 
cos dias  murió  el  dicho  Juan  Sebastian  del  Cano,  y  eligieron 
por  capitán  general  á  Toribio  Alonso  de  Salazar,  el  cual  an- 
tes de  llegar  á  las  dichas  islas  murió,  y  eligieron  á  otro  que 
se  llamaba  Martin  Iñiguez  de  Carquizano,  y  este  dicho  ca- 
pitán Carquizano  llegó  con  la  nao  Capitana  sola  á  las  dichas 
islas  de  los  Malucos  con  ciento  é  cinco  personas,  é  que  desde 
el  Estrecho  hasta  llegar  é  las  dichas  islas,  se  les  murieron  mas 
de  cuarenta  personas ,  y  que  esto  es  lo  que  este  testigo  sabe  6 
vio  cerca  de  lo  contenido  en  esta  pregunta. 

A  la  sétima  pregunta  dijo  :  que  la  sabe  como  eu  ella  se 
contiene,  porque  vio  lo  en  ella  contenido,  é  se  halló  presente 
á  ello. 

A  la  otava  pregunta  dijo:  que  lo  que  della  sabe,  es  que 
llegada  la  dicha  nao  Capitana  á  las  dichas  islas  de  los  Malu- 
cos á  la  isla  que  se  dice  de  Batachina,  surgió  en  el  puerto  de 
Zamafo  ,  que  es  en  la  dicha  isla ,  y  estando  alU  surto  el  di- 
cho capitán  Martin  Iñiguez  de  Carquizano,  envió  á  este  tes- 
tigo con  otros  cinco  castellanos  en  un  navio  de  remo  de  la 
tierra  á  hacer  saber  á  los  Reyes  de  Tidori  é  Gilolo,  como  iban 


DOCUMENTOS  DE  LOAlSA.  ^85 

alU  en  nombre  de  S.  M. ,  y  que  este  testigo  llegó  á  los  dichos 
Reyes,  é  les  dijo  su  embajada,  y  ellos  le  recibieron  muy  bien, 
c  mostraron  mucho  plaqer  en  saber  que  S.  M.  enviaba  allá 
armada,  é  se  ofreseieron  de  les  dar  todo  favor  é  ayuda,  é  asi 
lo  pusieron  por  obra,  é  que  el  dicho  Rey  de  Gilolo  envió 
con  este  testigo  un  sobrino  suyo  que  se  llamaba  Quichil  Tí- 
dori  con  otros  prencipales  de  la  tierra ,  é  que  el  dicho  Rey 
de  Tidori  envió  otros  dos  prencipales,  que  se  llamaba  el  uno 
Guzman,  y  el  otro  Vayano,  los  cuales  fueron  con  este  testi- 
go por  presente  de  los  dichos  Reyes  al  dicho  capitán  á  ofre- 
cérsele é  rogarle ,  que  en  todas  maneras  fuese  con  la  nao  á  las 
dichas  islas  ,  donde  ellos  estaban  ,  porque  los  portugueses  les 
hacían  mucha  guerra ,  á  causa  que  se  hablan  dado  por  servido- 
res de  S.  M.  é  les  habían  dado  el  dicho  clavo. 

A  la  novena  pregunta  dijo  :  que  la  sabe  como  en  ella  se 
contiene ,  porque  este  testigo  se  halló  presente  á  ello ,  é  lo  vio 
asi  pasar. 

A  la  décima  pregunta  dijo:  que  por  el  mes  de  Mayo  del 
dicho  año  de  veinte  6  siete,  habiendo  andado  en  guerra  los 
castellanos  con  los  portugueses,  é  hecho  algunos  requerimien- 
tos los  unos  á  los  otros,  porque  dejasen  las  dichas  islas,  como 
los  portugueses  no  hablan  podido  echar  de  la  tierra  á  los  cas- 
tellanos, trataron  con  los  indios  prencipales  de  la  dicha  tier- 
ra para  que  matasen  á  los  castellanos  ,  prometiéndoles  por 
ello  muchas  dádibas,  é  que  los  indios,  como  vasallos  é  fieles 
servidores  de  S.  M. ,  no  lo  hablan  querido  hacer ,  antes  les 
avisaron  dello ;  é  que  visto  los  dichos  portugueses  que  por  esta 
vía  no  lo  podían  acabar  ,  pusieron  por  obra  de  matar  á  los 
dichos  castellanos  con  ponzoña  ,  la  cual  les  echaron  en  un 
pozo,  de  donde  bebian  agua,  é  que  un  clérigo  de  los  dichos 
portugueses,  formando  dello  conciencia  ,  avisó  dello  al  clérigo 
de  los  dichos  castellanos;  por  lo  cual  se  escaparon  de  aquel 
daño  c  peligro ;  pero  que  todavía  mataron  con  ponzoña  al  di- 
cho capitán  Martín  Iñiguez  de  Carquízano  ,  la  cual  le  echa- 
ron unos  portugueses  que  venían  á  hacerle  ciertos  requeri- 
mientos en  una  taza  de  vino,  é  que  asi  fue  pública  voz  é  fama 
en  aquellas  islas ,  é  los  mismos  portugueses  lo  decían  é  publi- 
caban ,  jatándose  dello ,  é  que  asi  lo  vio  este  testigo. 

A  la  once  pregunta  dijo;  que  la  sabe  como  en  ella  se  con- 
tiene, porque  asi  fue  público  é  notorio  entre  todos  los  caste- 
llanos que  allí  estaban;  pero  que  este  testigo  no  se  halló  pre- 
sente á  lo  susodicho,  porque  estaba  en  aquella  [sazón  en  Gi-^ 
lolo  por  capitán  de  ciertos  castellanos  que  alli  estaban  hacien- 
do una  fusta. 

A  la  doce   pregunta  dijo :  que   sabe  lo  contenido  en  esta 

TOMO  V,  CCC 


386  VI AGES   AL   MALUCO. 

pregunta.  Fue  preguntado,  ¿cómo  lo  sabe?  Dijo:  que  porque 
á  la  sazón  que  el  dicho  navio  de  la  Nueva-España  llegó  cerca 
de  las  dichas  islas ,  este  testigo   con  otros  castellanos  estaba 
en  la  isla  de  Batachina;  é  que  como  este  testigo    é    los  otros 
castellanos  vieron  que  el  dicho  navio  no  iba  derecho  adonde 
estaban  los  dichos  portugueses ,  presumieron  que  el  dicho  na-^ 
vio  era  de  Castilla,  é  á  la  noche  enviaron  en  un  parao  dos 
hombres  castellanos  á  tomar  lengua,  los  cuales  entraron  aque- 
lla noche  en  el  navio,  é  se  quedaron  en  él  para  lo  llevar  á  Ti- 
dori,  é  que  otro  dia  siguiente  vido  este  testigo,  é  los  otros 
castellanos  desde  donde  estaban,  como  una  fusta  de  portugue- 
ses llegó  al  dicho  navio,  é  dende  á  un  rato  vio  este  testigo 
é  los  otros  castellanos ,  como  los  dichos  portugueses  desde  la 
fusta  comenzaron  á  lombardear  al  dicho  navio  castellano,  é 
que  estando  lombardeándole,  refrescó  el  tiempo  ;  de  manera, 
que  el  dicho  navio  se  fue  al  puerto  de  Gilolo,  é  que  en  el  di- 
cho puerto  de  Gilolo,  otro  dia  por  la  mañana,  estando  el  di- 
cho navio  surto,  volvió  la  dicha  fusta  con  un  batel  que  ha- 
bía venido  de  la  fortaleza  de  los  portugueses  con  otros  paraos 
de  la  tierra,  é  tornaron  á  lombardear  el  dicho  navio,  y  en 
aquella   sazón  llegó  una  fusta  que  tenían  los  castellanos  con    __ 
gente;  é  como  los  portugueses  lo  vieron,  se  fueron  de  allí,  é 
los  dejaron ;  6  que  entonces  oyó  decir  este  testigo  al  capitán 
Saavedra,  é  á  los  otros  que  con  él  venian,  é  á  los  dos  caste- 
llanos que  aquella  noche  habían  ido  á  estar  en  el  navio,  co- 
mo los  portugueses  que  habían  ido  en  la  dicha  fusta,  habían 
querido  engañar   al  dicho  capitán  Saavedra  é  su  gente  de  la 
manera  que  se  contiene  en  esta  pregunta;  é  que  como  dentro 
del  dicho  navio  estaban  los  dos  castellanos  que  habían  avisa- 
do al  dicho  capitán  Saavedra  é  su  gente  de  io  que  pasaba,  no 
pudieron  ser  engañados. 

A  la  trece  pregunta  dijo :  que  lo  que  della  sabe ,  es  que  al 
tiempo  que  el  navio  de  Saavedra  se  quiso  volver  á  la  Nueva- 
España  con  especería,  estaba  con  los  castellanos  un  portugués 
que  se  llamaba  Simón  de  Bríto ,  el  cual  había  venido  huyen- 
do de  los  portugueses,  é  rogó  al  capitán  Hernando  de  la  Tor- 
re, que  era  capitán  general  de  los  castellanos,  que  le  dejase  ir 
en  el  dicho  navio  á  la  Nueva-España,  porque  desde  allí  que- 
ría venir  á  Castilla  á  besar  las  manos  á  S.  M. ,  é  darle  relación 
de  la  tierra;  é  que  asi  le  enviaron  en  el  dicho  navio,  é  á 
otros  prisioneros  portugueses  que  estaban  en  poder  de  los  cas- 
tellanos ;  é  veníendo  en  el  dicho  navio,  habiendo  navegado  do- 
cientas  leguas,  estando  el  navio  surto  con  tiempo  contrarío  en 
unas  islas  que  se  llaman  las  Papuas,  el  dicho  Simón  de  Bríto 
portugués  ,   é  otros  algunos  de  los   portugueses  que  venian 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  387 

presos,  saltaron  en  el  batel  del  dicho  navio,  c  se  fueron  hu- 
yendo, quedando  el  dicho  capitán  Saavedra  en  tierra;  é  que 
veníendo  ios  dichos  portugueses  en  el  dicho  batel  la  vuelta  de 
Maluco,  con  viento  contrario  que  les  hizo  é  con  las  corrien- 
tes aportaron  á  unas  islas,  el  nombre  de  las  cuales  este  testigo 
no  sabe,  é  allí  dejaron  el  dicho  batel,  é  quedaron  algunos  de 
los  dichos  portugueses  en  las  dichas  islas ,  y  el  dicho  Simón 
de  Brito  é  otro  portugués  de  los  prisioneros,  se  metieron  en 
una  canoa,  é  viniendo  la  vuelta  del  Maluco  ,  dieron  en  la  isla 
de  Batachina  por  la  parte  de  leste  ,  é  allí  los  tomaron  los  in- 
dios de  un  pueblo  que  se  llama  Guayamerin,  que  son  vasallos 
del  Rey  de  Tidori,  6  los  dichos  indios  lo  hicieron  luego  saber 
al  capitán  Hernando  de  la  Torre,  el  cual  envió  á  este  testigo 
por  los  dichos  Simón  de  Brito  é  por  el  otro  portugués  pri- 
sionero en  unos  paraos  de  indios,  y  este  testigo  los  prendió, 
y  trujo  ante  el  dicho  capitán  general;  é  cuando  llegó  con  ellos, 
halló  que  era  vuelto  con  el  dicho  navio  el  dicho  capitán  Saave- 
dra, é  que  tomaron  su  confesión  á  los  dichos  dos  portugue- 
ses ,  é  porque  confesaron  que  había  pasado  lo  susodicho  así, 
los  condenó  el  dicho  capitán  general,  Hernando  de  la  Torre,  á 
muerte ,  é  al  dicho  Simón  de  Brito  le  hizo  degollar  é  cuartear, 
é  puso  los  cuartos  en  estacas  al  derredor  de  la  isla  ,  por  don- 
de los  portugueses  pasaban  muchas  veces  é  los  vían ,  é  que  al 
otro  portugués  le  hizo  ahorcar;  é  que  esto  es  lo  que  sabe  des- 
ta  pregunta ,  lo  cual  vio  é  supo  que  había  pasado  así ,  segund 
que  lo  tiene  declarado. 

A  la  catorce  pregunta  dijo :  que  la  sabe  como  en  ella  se 
contiene  ,  porque  vio  pasar  lo  en  ella  contenido ,  é  se  halló 
presente  á  ello. 

A  la  quince  pregunta  dijo  :  que  lo  que  desta  pregunta  sabe, 
es  que  habiendo  salido  mucha  parte  de  los  castellanos  que  en  la 
dicha  isla  de  Tidori  estaban ,  de  armada  ,  y  llevado  consigo  la 
mayor  parte  de  los  naturales  de  la  isla  ,  vinieron  á  ella  de  ar- 
mada los  portugueses ,  é  por  fuerza  de  armas  entraron  en  la 
ciudad  de  Tidori ,  y  que  á  la  entrada  mataron  un  castellano, 
é  prendieron  otros,  é  mataron  asimismo  muchos  Indios  é  in- 
dias, naturales  de  la  tierra,  ó  prendieron  otros  muchos,  é  ro- 
baron la  casa  de  la  factoría  de  S.  M. ,  é  las  haciendas  de  los  cas- 
tellanos, é  las  de  los  indios;  de  manera,  que  asolaron  la  di- 
cha ciudad  de  Tidori,  é  tomaron  la  artillería  é  munición,  é 
todas  las  otras  cosas  é  navios  que  hallaron ,  asi  de  S.  M.  como 
de  sus  vasallos  castellanos;  é  que  esto  lo  sabe  este  testigo  por- 
que dende  á  seis  días  que  esto  pasó ,  volvió  este  testigo  que  ha- 
bía ido  con  la  dicha  armada,  é  halló  hecho  el  dicho  robo,  é 
destrucion  en  la  dicha  ciudad,  é  vic  como  los  portugueses  se 


388  VIAGES   AL   MALUCO. 

habían  apoderado  en  la  fortaleza  que  los  castellanos  tenían  he- 
cha en  la  dicha  ciudad  de  Tidorí,  é  que  este  testigo  como  víó 
lo  susodicho,  se  fue  á  Gílolo,  donde  hallo  hasta  doce  castella- 
nos, que  allí  estaban. 

A  la  diez  é  seis  pregunta  dijo :  que  la  sabe  como  en  ella  se 
contiene,  porque  se  halló  presente  á  ello,  é  lo  vio  así  pasar. 

A  la  diez  é  siete  pregunta  dijo  :  que  la  sabe  como  en  ella 
se  contiene ,  porque  lo  vio  asi  pasar  ,  é  se  halló  presente 
á  ello. 

A  la  diez  é  ocho  pregunta  dijo  :  que  lo  que  della  sabe ,  es 
que  por  el  año  de  treinta  se  trataron  paces,  así  entre  los  cas- 
tellanos é  portugueses,  como  entre  los  indios  de  la  tierra,  é 
que  este  testigo  fue  á  la  fortaleza  de  los  portugueses  á  enten- 
der en  las  dichas  paces ,  é  que  entendiendo  en  esto  los  dichos 
portugueses,  trataban  de  secreto  con  los  indios  de  Gílolo,  que 
matasen  á  todos  los  castellanos  que  estaban  en  su  pueblo  ;  é 
que  como  los  indios  eran  servidores  de  S.  M. ,  é  amigos  de  los 
castellanos,  no  lo  quisieron  hacer,  antes  avisaron  á  los  caste- 
llanos de  lo  que  pasaba:  é  que  después  desto,  porque  todos  los 
indios  de  las  dichas  islas  generalmente  se  querían  alzar  contra 
los  dichos  portugueses,  é  lo  tenían  asi  concertado,  los  dichos 
portugueses  con  cautela  llamaron  á  algunos  prencípales  de  la 
tierra  ,  é  los  metieron  en  la  dicha  fortaleza,  é  los  mataron, 
é  al  Rey  de  Terrenate  le  tovieron  preso  en  la  dicha  fortaleza: 
é  que  esto  lo  sabe,  é  vio  este  testigo,  porque  en  este  tiempo 
se  halló  presente  en  la  dicha  tierra,  é  lo  supo,  víó  y  enten- 
dió, segund  que  lo  tiene  declarado. 

A  la  diez  é  nueve  pregunta  dijo:  que  sabe  que  en  el  tiem- 
po contenido  en  la  dicha  pregunta,  fue  el  capitán  Perea  con 
gente  de  los  portugueses  á  la  dicha  fortaleza  de  Terrenate,  é 
que  por  los  malos  tratamientos  que  hacia  á  los  indios  natura- 
les de  la  tierra,  se  levantaron  contra  él  los  indios  de  Terrena- 
te é  Tidorí  ,  é  otros  muchos  indios  de  las  otras  islas,  é  que 
entraron  en  la  dicha  fortaleza  algunos  dellos,  é  mataron  á  pu- 
ñaladas al  dicho  Gonzalo  de  Perea ,  capitán  de  la  dicha  forta- 
leza, é  á  otros  muchos  portugueses,  é  los  robaron  é  quema- 
ron las  casas  en  que  vivían  é  tenían  sus  haciendas.  E  que  esto 
lo  sabe,  porque  en  aquel  tiempo  estaba  este  testigo  en  aquella 
tierra,  é  los  indios  de  las  islas  vinieron  á  los  dichos  castella- 
nos ,  díciéndoles  que  si  querían  la  fortaleza  ,  que  ellos  se  la 
ayudarían  á  tomar ,  é  se  la  entregarían  ,  porque  querían  ser 
vasallos  de  S.  M. ,  é  no  de  otro  ningún  principal,  que  como 
los  castellanos  eran  tan  pocos,  no  se  atrevieron. 

A  la  veinte  pregunta  dijo:  que  la  sabe  como  en  ella  se  con- 
tiene, porque  en  el  tiempo  que  estuvo  en  aquella  tierra  vio  que 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  389 

los  dichos  portugueses  hacían  guerras  é  malos  tratamientos  á 
los  Reyes  é  principales,  é  á  todos  los  naturales  de  las  dichas 
islas,  que  se  habian  mostrado  por  servidores  de  S.  M. ,  é  que 
este  testigo,  platicando  muchas  veces  con  los  Reyes  é  principa- 
les de  aquella  tierra ,  les  oyó  decir  muchas  veces  que  desea- 
ban que  S.  M»  enviase  armada  á  aquellas  partes  para  ser  sus 
vasallos:  é  que  cuando  se  partió  de  la  tierra  para  venir  á  es- 
tos reinos,  como  los  Reyes  é  principales  de  las  dichas  islas  lo 
supieron,  le  enviaron  á  decir  secretamente  que,  si  á  estas  par- 
tes viniese ,  suplicase  de  su  parte  á  S.  M. ,  que  enviase  armada  á 
aquella  tierra,  porque  ellos  querían  ser  vasallos  de  S»  M,,  é 
se  tenian  por  tales,  é  por  haberle  servido  los  hablan  destruido 
los  portugueses. 

A  la  veinte  é  una  pregunta  dijo:  que  sabe  lo  contenido  en 
la  dicha  pregunta,,  porque  lo  vio  asi  pasar,  é  se  halló  presente 
á.  todo  lo  que  pasó  en  las  dichas  islas,  é  que  siempre  los  cas- 
tellanos sostuvieron  é  continuaron  en  ellas  la  posesión  en  nom- 
bre de  S.  M.  hasta  que  tuvieron  noticia  por  via  de  los  dichos 
portugueses,  que  S.  M.  habia  dado  en  empeño  las  dichas  islas 
al  Rey  de  Portugal,  é  por  esto  se  vinieron. 

A  la  veinte  é  dos  pregunta  dijo  :  que  este  testigo  traia  en 
su  poder  todas  las  escrituras  é  libros  é  cartas  contenidas  en 
la  pregunta  ,  é  cuando  entró  en  Portugal,  la  guarda  al  tiem- 
po que  desembarcó,  se  las  tomó  todas,  é  que  no  se  las  quiso 
volver  ,  aunque  se  las  pidió  muchas  veces  ;  antes  fue  avi- 
sado que  el  Rey  de  Portugal  le  mandaba  prender  porque 
no  viniese  á  dar  noticia  desto  á  S.  M. ,  y  que  por  esto  se  vino 
este  testigo  escondidamente  á  estos  reinos ,  6  que  el  dicho  Rey 
de  Portugal  envió,  desde  Ebora  por  este  testigo  é  su  compa- 
ñero á  Lisboa  donde  estaban;  é  que  como  este  testigo  se  vino, 
no  le  hallaron,  é  llevaron  á  Macías  del  Poyo,  piloto,  su  com- 
pañero á  Ebora ;  é  que  lo  que  alli  pasó  no  lo  sabe  mas  de 
de  que  le  ha  oido  decir,  que  se  apartó  de  las  guardas  que  lo 
llevaban,  é  fue  secretamente  á  hablar  á  Luis  Sarmiento,  em- 
bajador de  S.  M.  ,  en  Portugal,  el  cual  le  habla  dicho  que  se 
viniese  sin  hablar  al  Rey  de  Portugal,  é  le  dio  un  caballo  en 
que  se  saliese. 

A  la  veinte  é  tres  pregunta  dijo:  que  dice  lo  que  dicho  tie- 
ne, de  lo  cual  es  pública  voz  é  fama,  é  común  opinión  en  las 
dichas  islas  de  los  Malucos,  y  entre  todas  las  otras  personas 
que  dello  tienen  noticia.. 

Fue  preguntado  por  las  preguntas  generales,  é  dijo:  que  es 
de  edad  de  veinte  é  ocho  años,  poco  mas  ó  menos,  é  que  lo 
demás  no  le  toca.  E  esta  es  la  verdad  para  el  juramento  que 
hizo,  é  firmólo  de  su  nombre.= Andrés  de  Urdaneta. 


39^^  VIAGES   AL    MALUCO. 

El  dicho  Macías  del  Poyo,  piloto,  natural  de  la  ciudad  de 
Murcia,  habiendo  jurado  en  forma,  é  siendo  preguntado  por 
las  preguntas  del  dicho  interrogatorio,  dijo  lo  siguiente. 

A  la  primera  pregunta  dijo  :  que  tiene  noticia  de  las  islas 
de  los  Malucos  é  sus  comarcas ,  porque  pasó  á  las  dichas  islas 
en  el  armada  de  que  S.  M.  envió  por  capitán  general  al  co- 
mendador Loaisa,  y  estuvo  en  ellas  por  espacio  de  ocho  años 
poco  mas  ó  menos. 

A  las  generales  dijo:  que  es  de  edad  de  treinta  é  seis  años, 
poco  mas  ó  menos,  é  que  las  otras  generales  no  le  tocan. 

A  la  segunda  pregunta  dijo:  que  ha  oido  decir  lo  en  esta 
jjregunta  contenido,  en  las  dichas  islas  de  los  Malucos  á  los  Re- 
yes dellas  é  á  personas  prencipales  de  aquella  tierra,  y  algu- 
nos portugueses  :  é  asimismo  cuando  iba  la  armada  del  co- 
mendador Loaisa,  en  que  iba  este  testigo,  hallaron  en  la  isla 
de  los  Ladrones,  que  es  al  Oriente  de  Maluco  docientas  é  cin- 
cuenta leguas  hacia  la  Nueva-España,  un  castellano  de  los  que 
hablan  ido  en  la  armada  de  Magallanes,  que  se  llamaba  Gonzalo 
de  Vigo,  natural  de  Galicia,  el  cual  asimismo  les  dijo  lo  con- 
tenido en  esta  pregunta. 

A  la  tercera  pregunta  dijo:  que  lo  que  desta  pregunta  sabe, 
es  que  oyó  decir  en  las  dichas  islas  á  los  naturales  dellas,  é  á 
algunos  de  los  portugueses,  que  la  primera,  armada  Real  que 
habia  ido  á  aquellas  islas ,  era  la  de  S.  M. ,  de  que  había  ido 
por  capitán  general  el  dicho  Magallanes,  é  por  capitanes  Juan 
Sebastian  del  Cano  é  Gonzalo  Gómez  de  Espinosa,  é  que  al- 
gunos portugueses  decian,  que  antes  que  fuese  la  dicha  arma- 
da de  S.  M. ,  hablan  ido  alli  algunos  portugueses  por  acaeci- 
miento con  indios;  pero  no  de  propósito,  ni  por  mandado,  ni 
armada  del  Rey  de  Portugal,  ni  de  otro  Príncipe,  é  que  la  pri- 
mera armada  que  á  las  dichas  islas  de  Maluco  habia  ido ,  era 
la  dicha  armada,  en  que  habia  ido  por  capitán  general  Maga-* 
llanes,  y  por  capitanes  Gonzalo  Gómez  de  Espinosa  6  Juan 
Sebastian  del  Cano,  é  que  todos  los  indios  naturales  de  la  tier- 
ra, é  los  portugueses  que  en  ella  estaban,  concluían  que  la  pri- 
mera armada  que  alli  habia  ido,  era  la  susodicha.  Fue  pregun- 
tado ,  que  pues  este  testigo  es  piloto  y  ha  andado  por  aque- 
llas partes,  que  declare  ¿en  qué  demarcación  están  las  dichas 
islas  de  Maluco?  Dijo:  que  só  cargo  del  juramento  que  tiene 
hecho,  mirado  el  camino  é  navegación  que  hicieron  á  la  ida  é 
á  la  venida,  las  dichas  islas  están  en  la  demarcación  de  S.  M. , 
y  este  testigo  lo  tiene  asi  por  cierto,  segund  lo  que  alcanza 
y  entiende. 

Fue  preguntado,  i  qué  es  lo  que  oyó  decir  en  aquellas  is- 
las de  los  autos  de  posesión  que  se  habían  hecho  en  nombre  de 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  y^l 

S.  M.  por  los  capitanej'que  habían  ido  á  ellas  en  el  armada  de 
que  fue  por  capitán  general  el  dicho  Magallanes?  Dijo  ;  que 
oyó  decir  primeramente  á  los  Reyes,  é  principales,  é  natura- 
les de  las  dichas  islas  de  Maluco,  que  cuando  llegaron  allí  los 
capitanes  que  S.  M.  envió  en  la  dicha  primera  armada  de  Ma- 
gallanes, habian  sido  muy  bien  recebidos  de  los  Reyes  de  Ma- 
luco en  nombre  de  S.  M. ,  é  se  habian  ofrecido  é  dado  por  va- 
sallos de  S.  M.,  é  que  como  tales  habian  dado  presentes  á  los 
dichos  capitanes  para  S.  M.  ,  é  que  los  dichos  capitanes  ha- 
bian dejado  en  las  dichas  islas  factoría  formada  de  S.  M.  para 
la  contratación  de  la  especería ,  é  en  ella  seis  ó  siete  hombres 
castellanos,  é  cierta  artillería;  é  que  habian  cargado  dos  naos 
de  clavo  para  S.  M.  en  las  dichas  islas,  6  que  era  pública  voz  é 
fama  en  todas  las  dichas  islas  que  los  Reyes,  é  principales,  é 
naturales  se  habian  dado  por  vasallos  de  S.  M.  desde  que  fue  la 
dicha  primera  armada ,  é  por  tales  se  tenían  públicamente; 
pero  que  cuando  este  testigo  llegó  con  el  armada  de  Loaisa ,  la 
isla  de  Terrenate  estaba  turbada  con  los  portugueses  ,  que 
después  del  armada  de  Magallanes  habian  ido  á  ella,  é  que  to- 
das las  otras  islas  estaban  pacificas  por  S.  M. 

A  la  cuarta  pregunta  dijo :  que  dice  lo  que  dicho  tiene  en 
la  pregunta  antes  desta,  á  lo  cual  se  refiere. 

A  la  quinta  pregunta  dijo:  que  sabe  que  en  las  dichas  islas 
de  Maluco  se  cargaron  dos  naos  de  clavo  para  S.  M. ,  las  cua- 
les se  partieron  cada  una  por  sí  de  las  dichas  islas;  é  la  una,  de 
que  era  capitán  Juan  Sebastian  del  Cano ,  vino  á  estos  reinos 
cargada  del  dicho  clavo,  vino  á  Sevilla,  donde  se  recibió  el  di- 
cho clavo  para  S.  M. :  c  la  otra,  de  que  era  capitán  Gonzalo 
Gómez  de  Espinosa,  vino  hacia  la  Nueva-España  en  demanda 
del  Darien ,  que  á  la  sazón  estaba  descubierto ,  é  no  pudo  na- 
vegar por  los  vientos  que  le  fueron  contrarios  ,  y  volvió  á 
Maluco,  é  halló  que  ya  estaban  alli  los  portugueses  haciendo 
k  fortaleza;  los  cuales  salieron  con  ciertos  navios,  é  tomaron 
la  dicha  nao,  é  prendieron  al  dicho  capitán  Espinosa  é  á  otros 
que  con  él  iban,  é  les  tomaron  el  clavo  que  estaba  en  la  nao 
con  el  artillería  y  todo  lo  demás  que  en  ella  iba ,  é  trajieron 
al  dicho  capitán  é  á  otros  castellanos  á  Portugal.  Que  esto  que 
ha  dicho  en  esta  pregunta  sabe,  porque  lo  oyó  decir  á  los  in- 
dios naturales  de  la  tierra,  é  á  los  portugueses ;  é  que  asimesmo 
oyó  decir  á  los  dichos  portugueses,  que  á  un  ginovés  que  iba 
en  la  dicha  nao ,  porque  era  piloto  ,  lo  habian  muerto  con 
ponzoña. 

A  la  sexta  pregunta  dijo:  que  sabe  lo  en  ella  contenido,  por- 
que este  testigo  embarcó  en  la  Coruña  en  la  dicha  armada,  de 
que  fue  por  capitán  general  el  comendador  Loaisa ,  la  cual  par- 


3í>5l  VIAGES    XL    MALUCO. 

tió  de  la  Coruña  en  veinte  é  cuatro  de  Julio  de  quinientos  c 
veinte  é  cinco  años,  é  continuamente  fue  en  la  dicha  armada 
hasta  llegar  á  las  dichas  islas  de  Maluco,  é  que  salieron  en  la 
dicha  armada  siete  naos,  y  llegaron  Juntas  hasta  la  boca  del  Es- 
trecho, donde  se  perdió  una  nao  ;  é  otra  de  que  iba  por  capi- 
tán Pedro  de  Vera,  tomó  la  vuelta  del  cabo  de  Buerva-Espe- 
ranza,  y  nunca  mas  pareció,  é  otra  de  que  iba  por  capitán 
D.  Rodrigo  de  Acuña,  se  volvió;  de  manera,  que  pasaron  cua- 
tro naos  el  Estrecho,  é  que  salidos  del  Estrecho,  en  la  mar  del 
Sur  se  derrotaron  con  una  tormenta,  é  que  un  patax  aportó 
á  la  Nueva-España,  é  otra  carabela  fue  á  dar  al  través  en  las 
islas  de  Sanguin,  cincuenta  leguas  de  Maluco,  é  que  de  la  otra 
nao  no  se  supo,  é  la  nao  Capitana  quedó  sola,  y  fue  á Maluco: 
é  que  estando  sola  la  dicha  nao  Capitana  cerca  de  la  línea  equi- 
nocial,  murió  el  dicho  comendador  Loaisa,  é  otros  que  con  él 
iban,  de  enfermedad,  y  la  gente  eligió  capitán  general,  é -con- 
tinuaron su  viage;  é  que  esto  lo  sabe  por  -lo  que -dicho  tiene. 

A  la  séptima  pregunta  dijo:  que  sabe  lo  en  ella  contenido 
porque  lo  vio  é  se  halló  presente  á  ello,  é  vio  salir  á  los  di- 
chos portugueses  con  dos  carabelas  é  una  fusta  é  otros  na- 
vios de  Terrenate  ,  é  que  los  portugueses  supieron  que  iban, 
porque  la  dicha  nao  Capitana  ,  con  tiempo  contrario  habia 
estado  detenida  en  Zamafo,  donde  los  salieron  á  recebir  á  la 
mar  con  bandera  de  S.  M. ,  la  cual  tenian  del  tiempo  del  ar- 
mada de  Magallanes;  que  los  capitanes  della  ha-bian  repaPtido 
las  dichas  banderas  por  los  principales  de  aquella  tierra,  é  que 
se  tenian  por  vasallos  de  S.  M. ,  é  como  tales  salieron  á  rece- 
bir los  castellanos;  y  por  esto  los  portugueses  tuvieron  aviso 
de  la  llegada  de  la  dicha  nao  Capitana ,  y  de  salir ,  como  salie- 
ron, á  intentar  de  ofenderla. 

A  la  octava  pregunta  dijo:  que  sabe  é  vio,  que  la  gente 
que  iba  en  la  dicha  nao  Capitana  ,  fueron  muy  bien  recibidos 
de  los  Reyes  de  Tidori  é  de  Gilolo,  y  de  los  naturales  de  su 
tierra,  y  los  hicieron  muy  buen  tratamiento  ,  é  rescibimiento 
de  palabras  é  de  obra ,  como  vasallos  de  S.  M. ,  é  por  tales  se 
tenian  é  nombraban,  é  asi  ayudaron  -en  todas  las  guerras  con- 
tinuamente á  los  castellanos  contra  los  portugueses;  é  allende 
desto,  el  Rey  de  Gilolo  siempre  les  proveyó  de  lo  necesario; 
é  que  los  de  Terrenate  estaban  con  los  portugueses  rebelados; 
é  que  la  isla  de  Maquian,  porque  se  vino  á  la  obediencia  y 
servicio  de  S.  M. ,  la  quemaron  los  portugueses  ;  y  que  otras 
islas  por  temor  de  no  recibir  semejante  daño,  aunque  deseaban 
venir  á  la  obediencia  y  vasallage  de  S.  M. ,  no  lo  osaban  ha- 
cer; é  que  después,  habiendo  pasado  algmiosdias,  los  de  la  dicha 
isla  de  Terrenate  mostraban  tener  mucha  voluntad  de  poner- 


/ 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  393 

Se  debajo  de  la  obediencia  de  S.  M.  E  que  esto  es  lo  que  sabe 
desta  pregunta. 

A  la  nueve  pregunta  dijo  :  que  la  sabe  porque  lo  vio  ,  é  se 
halló  presente  á'ello. 

A  la  décima  pregunta  dijo :  que  lo  contenido  en  esta  pre- 
gunta fue  pública  voz  é  fama  en  las  dichas  islas  de  Maluco  en- 
tre los  castellanos  é  portugueses  que  estaban  en  las  dichas  is- 
las de  Maluco :  é  sabe  ,  é  vio  que  murió  el  dicho  capitán  Mar- 
tin Iñiguez,  é  que  los  mesmos  portugueses,  y  especialmente  un 
físico  que  consigo  traian  ,  se  habia  alabado  á  la  puerta  de  la 
fortaleza,  que  él  era  el  que  habia  muerto  con  ponzoña  al  di- 
cho capitán  Martin  Iñiguez  de  Carquizano ;  é  que  un  clérigo 
de  los  portugueses  avisó  á  otro  clérigo  de  los  castellanos ,  que 
no  bebiese  de  un  pozo  de  donde  solian  beber,  porque  habian 
echado  en  él  los  dichos  portugueses  ponzoña  para  matar  á  los 
dichos  castellanos ,  é  que  por  este  aviso  cerraron  el  dicho  pozo, 
por  mandado  del  dicho  capitán ,  sin  que  ninguno  recibiese  da- 
ño :  é  que  asi  lo  vio  este  testigo. 

A  la  once  pregunta  dijo:  que  sabe  lo  en  ella  contenido,  por- 
que la  noche  que  acaeció  lo  contenido  en  esta  pregunta,  este 
testigo  vio  arder  el  navio ,  é  como  se  puso  mucha  diligencia  en 
matar  el  fuego,  é  que  hallaron  en  el  navio  una  de  las  granadas 
con  pólvora  que  no  habia  tomado  fuego;  é  que  el  portugués 
que  echó  las  dichas  granadas ,  se  fue  en  una  canoa  de  portugue- 
ses, que  le  estaba  esperando  para  recogerle. 

A  la  doce  pregunta  dijo:  que  sabe  lo  en  ella  contenido, 
porque  estando  él  en  Tidori ,  como  vieron  venir  la  nao  los 
castellanos  que  estaban  en  Gilolo,  enviaron  dos  dellos  á  la  di- 
cha nao,  que  el  uno  era  Gonzalo  de  Vigo,  que  habia  que- 
dado de  la  armada  de  Magallanes  en  las  islas  de  los  Ladrones : 
los  cuales  dichos  dos  castellanos  fueron  al  dicho  navio ,  y  en- 
traron dentro  en  él  para  dar  aviso  al  capitán  Saavedra  ,  que 
en  él  venia,  de  lo  que  pasaba,  é  meter  en  el  puerto  de  Gilolo 
el  dicho  navio;  é  que  después  que  el  dicho  navio  llegó  al  puer- 
to de  Gilolo,  oyó  decir  este  testigo  al  dicho  capitán  Saavedra, 
y  á  toda  la  otra  gente,  que  los  portugueses  los  habian  queri- 
do engañar,  como  en  la  pregunta  se  contiene;  é  que  visto  que 
por  esta  via  no  podian  hacer  ninguna  cosa ,  los  habian  lom- 
bardeado,  y  el  dicho  navio  se  habia  defendido,  é  venido  á  Gi- 
lolo ,  donde  estaban  algunos  castellanos  é  artillería  ,  é  que  vio 
este  testigo ,  que  otro  día  siguiente  al  alba  vinieron  los  dichos 
portugueses  con  una  fusta  é  un  batel  á  lombardear  el  dicho 
navio,  y  lo  lombardearon  ,  y  el  dicho  navio,  con  ayuda  de 
los  de  la  tierra  de  Gilolo,  é  de  una  fusta  que  tenian  los  caste- 
llanos ,  se  defendió ,  é  los  portugueses  se  fueron ;  é  que  dende 

TOMO    y.  DPD 


394  VIAGES   AL   MALUCO. 

en  adelante  peleaban  muchas  veces  los  castellanos  con  los  por- 
tugueses; é  asi  lo  vio  este  testigo. 

A  la  trece  pregunta  dijo:  que  sabe  lo  contenido  en  esta  pre- 
gunta, porque  se  halló  presente  á  ello,  é  iba  en  la  dicha  cara- 
bela, de  que  era  capitán  Saavedra,  por  piloto,  é  que  se  fue- 
ron huyendo  con  el  batel  de  la  dicha  carabela  cuatro  portu- 
gueses é  dos  esclavos  suyos,  é  que  los  tres  de  los  dichos  por- 
tugueses eran  de  los  prisioneros  que  tomaron  los  castellanos  en 
una  galera  que  tomaron  á  los  dichos  portugueses,  é  que  el  otro 
portugués  era  el  que  se  habia  venido  huyendo  á  los  castellanos; 
c  que  asimismo  vio  que  Andrés  de  Urdaneta  trajo  presos  á  dos 
dellos  por  mandíido  del  capitán  Carquizano ,  é  habiéndoles  to- 
mado sus  confesiones,  al  uno  ahorcaron,  é  al  otro  cuartearon. 

A  la  catorce  pregunta  dijo:  que  sabe  é  vio,  que  el  dicho 
capitán  de  la  fortaleza  de  los  portugueses  hizo  prender  al  dicho 
clérigo,  y  este  testigo  le  vio  preso  en  la  dicha  fortaleza,  con 
unos  adobes  á  los  pies  ,  é  que  otro  compañero  que  hablan 
preso  con  el  dicho  clérigo,  estaba  con  unos  grillos,  é  que  esto 
vid  yendo  sobre  seguro  á  la  dicha  fortaleza  ;  é  que  no  sabe 
que  tanto  tiempo  estuvo  preso ,  porque  este  testigo  en  aquella 
sazón  fue  por  piloto  en  la  carabela  de  Saavedra  para  la  Nueva- 
España;  é  que  después  ,  cuando  la  dicha  carabela  volvió  á  las 
dichas  islas  de  Maluco  con  tiempo  contrario ,  oyó  decir  á  los 
castellanos ,  que  hablan  dado  cuatro  portugueses  por  el  dicho 
clérigo. 

A  la  quince  pregunta  dijo:  que  á  la  sazón  que  lo  conteni- 
do en  esta  pregunta  pasó  ,  este  testigo  no  estaba  alli,  porque 
andaba  por  la  mar,  é  que  después  que  volvió,  oyó  decir  lo 
contenido  en  la  dicha  pregunta  á  los  castellanos ,  é  vio  el  dicho 
pueblo  de  Tidori  robado  é  quemado  é  yermo  del  daño  que 
hablan  hecho  los  portugueses. 

A  la  diez  é  seis  pregunta  dijo :  que  al  tiempo  que  pasó  lo 
en  ella  contenido,  este  testigo  andaba  por  la  mar,  pero  que  des- 
pués que  vino ,  lo  oyó  decir  asi  á  los  castellanos. 

A  la  diez  é  siete  pregunta  dijo :  que  la  sabe  como  en  ella 
se  contiene,  porque  se  halló  presente  á  ello,  é  lo  vio  asi  pasar. 

A  la  diez  é  ocho  pregunta  dijo:  que  vio  que  tratándose 
paces  entre  los  castellanos,  é  los  portugueses,  los  dichos  por- 
tugueses trataban  con  los  indios  que  prendiesen  á  los  castella- 
nos ,  é  los  entregasen  á  los  dichos  portugueses ;  é  que  asimis- 
mo antes  desto  los  dichos  portugueses  procuraban  con  los  di- 
chos indios  de  la  tierra  que  matasen  á  los  castellanos  ,  é  les 
ofrecían  artillería,  é  otras  cosas  ,  é  dádivas  por  ello;  é  que  los 
dichos  indios  no  solamente  no  lo  quisieron  hacer;  pero  avisa- 
ron dello  á  los  castellanos ;  é  que  después  desto  supo  este  tes- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  39J 

tigo  por  relación  de  los  portugueses  e  de  los  indios  de  la  tier- 
ra, que  los  dichos  portugueses  habian  muerto  á  ciertos  indios 
principales,  especialmente  á  Quichil  de  Revés,  gobernador  de 
la  isla  de  Terrenate,  c  que  á  otro  indio  principal  echaron  en 
la  mar ,  é  que  esto  habian  hecho  los  dichos  portugueses ,  por- 
que los  dichos  indios  se  querían  alzar  contra  ellos. 

A  la  diez  é  nueve  pregunta  dijo:  que  oyó  decir  á  los  di- 
chos portugueses  ,  é  fue  público  é  notorio  en  aquella  cornar- 
ca ,  que  los  indios  habian  entrado  en  la  dicha  fortaleza  que 
tenian  los  portugueses  en  Terrenate  ,  é  muerto  á  puñaladas  al 
capitán  della  é  á  otros  portugueses;  é  los  robaron  é  quemaron 
las  casas  de  los  dichos  portugueses,  é  que  este  testigo  lo  vio 
quemado,  é  que  los  indios  ofrecían  á  los  castellanos  de  darles 
la  fortaleza  de  los  portugueses ,  é  que  les  ayudasen  contra 
ellos:  c  que  esto  es  lo  que  sabe  desta  pregunta. 

A  la  veinte  pregunta  dice:  que  lo  que  della  sabe,  es  que  los 
Reyes  de  Tidori  é  Gilolo  é  el  gobernador  de  Maquian,  siem- 
pre  han  sido  vasallos  de  S.  M. ,  c  se  han  tenido  por  tales ,  y 
por  esto  han  sido  maltratados  é  destruidos  de  los  dichos  por- 
tugueses; é  que  les  oyó  decir,  que  deseaban  que  fuese  armada 
de  S.  M.  á  aquella  tierra,  é  que  cree  c  tiene  por  cierto,  que  si 
armada  de  S.  M.  fuese  á  aquella  tierra,  todos  serian  vasallos 
ó  servidores  de  S.  M. ,  por  lo  que  dicho  tiene. 

A  la  veinte  ó  una  pregunta  dijo :  que  sabe  lo  contenido  en 
la  dicha  pregunta ,  porque  este  testigo  lo  vio  asi  pasar  en  el 
dicho  tiempo  de  ocho  años  que  estuvo  en  la  dicha  tierra,  é 
que  los  castellanos  siempre  sostuvieron  y  continuaron  la  po- 
sesión de  las  dichas  islas  en  nombre  de  S.  M. ,  hasta  que  con 
grandes  enfermedades  é  guerras  se  consumió  la  mayor  parte 
de  los  castellanos;  é  que  como  supieron  que  S.  M.  habia  em- 
peñado las  dichas  islas  al  Rey  de  Portugal,  los  pocos  castella- 
nos que  quedaron,  se  han  venido  á  estas  partes,  é  otros  se  que- 
daron en  las  dichas  islas  con  los  portugueses. 

A  la  veinte  é  dos  pregunta  dijo  :  que  este  testigo  c  su 
compañero  Andrés  de  Urdaneta,  traían  todas  las  escrituras 
contenidas  en  la  pregunta,  las  cuales  venian  en  la  caja  del  di- 
cho Andrés  de  Urdaneta,  y  al  tiempo  que  desembarcaron  en 
Lisboa,  se  las  tomó  la  guarda  mayor  de  Lisboa,  é  que  aunque 
este  testigo  é  su  compañero  las  pidieron  ,  no  se  las^quisieron 
volver  ;  é  que  el  Rey  de  Portugal  envió  desde  Ebora  por 
este  testigo  é  su  compañero,  como  supo  que  eran  venidos;  y 
que  cuando  fueron  á  pedir  las  escrituras  á  la  guarda  m^ayor, 
respondió  que  las  habia  enviado  al  Rey  de  Portugal  á  Ebora; 
V  que  este  testigo,  por  mandado  del  Rey  de  Portugal ,  fue  á 
Ebora ;  y  luego  que  entró  en  la  ciudad ,  se  apartó  de  los  que 


39^  VIAGES  AL   MALUCO. 

le  llevaban,  é  se  fue  á  la  posada  de  Luis  Sarmiento,  embajador 
de  S.  M. ,  el  cual  le  dijo,  que  se  viniese  á  estos  reinos,  y  que 
no  fuese  delante  del  dicho  Rey  de  Portugal ,  é  le  dio  un  caba- 
llo en  que  saliese  porque  no  le  prendiesen;  é  que  asi  se  vino  á 
estos  reinos  á  dar  relación  á  S.  M.  de  lo  que  pasa,  y  puede  ha- 
ber medio  año  que  entro  en  esta  corte. 

A  la  veinte  é  tres  pregunta  dijo:  que  dice  lo  que  dicho  tie- 
ne, é  que  de  todo  ello  es  pública  voz  é  fama  en  las  dichas  islas 
de  Maluco ,  entre  los  que  dello  tienen  noticia ,  y  es  verdad 
para  el  juramento  que  hizo,  é  firmólo  de  su  nombre.  =  Macías 
del  Poyo. 

Núm.  XXV. 

Noticia  deducida  de  las  declaraciones  que  dieron  algu- 
nos  testigos  ante  el  Consejo  de  las  Indias ,  sobre  varios 
acontecimientos  del  viage  de  Loaisa.  (Arch.  de  Ind. 
en  Sevilla,  leg.    i?,  papeles  del  Maluco  de  i^i^ 

Partió  el  armada  del  comendador  Loaisa  en  que  iban  siete 
navios  á  veinte  é  cuatro  de  Julio  del  año  de  mil  é  quinientos 
é  veinte  é  cinco,  y  siguieron  su  viage  para  pasar  el  Estrecho, 
é  pasada  la  línia  equinocial ,  tomaron  una  isla  que  se  llama 
S.  Mateo ,  y  de  ahí  fueron  costeando  por  la  costa  del  Brasil, 
hasta  que  llegaron  cinco  ó  seis  leguas  antes  del  Estrecho ,  don- 
de se  perdió  una  nao  de  las  que  iban ,  que  con  tormenta  dio  á 
la  costa,  y  entraron  por  un  rio,  pensando  que  era  el  Estre- 
cho; é  reconocido,  salieron  del,  y  entraron  en  elEsttecho  me- 
diado Enero  del  año  siguiente.  La  entrada  del  Estrecho  es  de 
anchura  de  dos  tiros  de  piedra,  é  dura  esto  obra  de  un  tiro  de 
pasamuro ,  que  después  se  va  ensanchando ,  donde  estuvieron 
muchos  días  surtos  para  aderezar  los  navios ,  é  fueron  por  el 
Estrecho  adelante,  donde  hallaban  muchos  puertos  en  que  des- 
embarcar. 

Acabaron  de  pasar  el  Estrecho  por  el  mes  de  Mayo  de 
quinientos  é  veinte  éseis;  y  dende  á  pocos  días  que  navegaron, 
se  derrotaron  con  tormenta  las  unas  naos  de  las  otras;  por  ma- 
nera ,  que  solamente  la  nao  Capitana  fue  la  que  adelante  nave- 
gó, y  las  otras  nunca  mas  parecieron. 

En  fin  de  Julio  deste  año,  yendo  por  la  mar,  murió  el  capi- 
tán general  Loaisa. 

Yendo  por  la  derrota  de  los  Malucos ,  descubrieron  una  isla 
en  catorce  grados  por  la  parte  del  norte. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  Jpy 

Después  de  partidos  desta  isla ,  en  doce  días  vieron  las  islas 
de  los  Ladrones ,  que  son  trece ,  en  las  cuales  no  hay  ningund 
ganado  ni  gallinas  ni  animal. 

Partidos  destas  islas ,  quince  dias  después  llegaron  á  una  isla 
grande  que  se  llama  Bendenao,  en  k  cual  anda  la  gente  ves- 
tida y  bien  ataviada,  con  paños  de  algodón  é  seda,  y  tienen 
azagayas  y  alfanges.  Es  isla  en  que  hay  mucho  oro ,  y  la  gen- 
te della  es  belicosa;  hay  también  perlas  en  mucha  cantidad,  y 
canela  en  algunas  partes  della:.  en  esta  no  les  quisieron  dar 
mantenimiento  ninguno. 

Desde  á  cuarenta  leguas  fueron  á  otra  isla  que  se  llama 
Talao,  donde  les  hicieron  buen  acogimiento,  y  les  dieron  man- 
tenimientos. 

Cerca  desta  isla  hay  un  arcipiélago  de  muchas  islas,  donde 
dicen  que  hay  mucho  oro. 

Dende  á  tercero  dia  que  partieron  de  Talao,  llegaron  á  la 
isla  de  Batachina ,  que  es  del  Rey  de  Tidori ,  y  fueron  muy 
bien  recibidos  por  ser  castellanos,  é  alli  supieron  como  esta- 
ban en  las  islas  de  Maluco  portugueses ,  y  tenían  una  fortaleza 
en  la  isla  de  Terrenate. 

Este  Rey  de  Tidori  habia  rescíbido  y  recibía  muchos  da- 
ños de  los  portugueses ,  porque  el  año  de  diez  é  nueve  habia 
dado  especería  á  los  que  fueron  en  el  armada  de  Magallanes. 

Esta  isla  de  Batachina  es  una  de  las  de  los  Malucos ,  y 
siempre  ha  tenido  y  tiene  amor  con  los  castellanos ,  y  enemis- 
tad con  los  portugueses. 

Desta  isla  fueron  á  ver ,  por  mandado  del  capitán ,  ciertos 
españoles  á  los  Reyes  de  Tidori  é  Gílolo,  que  estaban  en  las 
mismas  islas  de  Maluco  ,  á  los  cuales  hacían  guerra  los  por- 
tugueses por  el  acogimiento  que  habían  hecho  á  los  españoles. 

El  Rey  de  Gílolo  los  envió  á  recibir  muy  bien,  y  de  ahí 
los  envió' al  Rey  de  Tidori,  donde  asimismo  fueron  muy  bien 
recibidos,  é  hicieron  confederación  con  ellos,  prometiéndoles 
&vor  é  ayuda,  y  todo  lo  que  hobíesen  menester,  é  dejaron 
con  cada  uno  de  los  Reyes  ciertos  españoles  para  defensa  de 
los  portugueses,  y  enviaron  al  capitán  general,  que  quedaba 
con  la  nao ,  sus  embajadores  con  algunos  presentes. 

Estando  asi  surtos  en  una  isleta  destas,  vino  un  portugués 
de  parte  del  capitán  de  la  fortaleza  que  estaba  en  Terrenate, 
requiriéndoles  que  no  entrasen  en  las  islas  de  los  Malucos,  di- 
ciendo que  eran  del  Rey  de  Portugal ,  apercibiéndolos  que  los 
echarían  á  fondo  sino  lo  hiciesen,  y  á  estos  requerimientos 
siempre  se  les  respondió  ,  como  no  eran  de  Portugal  sino 
de  S.  M. 

Sin  embargo  desto,  estos  Reyes  de  Gílolo  é  Tidori,  por  la 


39^  VI AGES    AL   MALUCO. 

'amistad  que  tenian  con  los  españoles  desde  el  año  de  diez  é 
nueve,  daban  todo  lo  que  hablan  menester  á  los  españoles,  y 
rescataban  con  ellos  clavo  y  especería,  é  les  ofrecían  todo  fa- 
vor: é  yendo  la  nao  para  Tidori  en  fin  del  mes  de  Diciembre 
deste  año  de  veinte  é  seis,  salió  el  armada  de  los  portugueses 
que  estaba  aguardando  contra  los  españoles  ,  que  eran  dos  ca- 
rabelas y  una  fusta  y  un  batel  grande  y  otros  barcos  con 
artillería,  y  con  otros  navios  de  los  moros  de  Terrenate,  y  por- 
que hacia  buen  viento  á  la  nao,  no  la  osaron  acometer. 

Llegaron  al  puerto  de  la  isla  de  Tidori  á  primero  día  de 
Enero  del  año  de  quinientos  é  veinte  é  siete ,  donde  luego  vino 
jel  Rey  de  Tidori  para  favorecer  á  los  españoles,  dándoles  lo 
que  habían  menester. 

Dende  á  cuatro  ó  cinco  diasque  surgieron  allí,  vinieron  de 
parte  de  los  portugueses  á  requerirles  que  se  saliesen  de  alli,  si- 
no que  traerían  gran  armada  contra  ellos. 

Después,  dende  á  ocho  ó  diez  días,  vinieron  con  mucha  ar- 
tillería los  portugueses  antes  que  amaneciese,  y  tiraron  mu- 
chas lombardas  en  que  hirieron  algunos  españoles,  y  mataron 
uno,  é  procuraron  de  echar  el  navio  á  fondo. 

Desde  este  mes  de  Enero  hasta  Mayo  ,  siempre  hicieron 
otros  acometimientos. 

Por  el  mes  de  Mayo  llegó  otro  nuevo  gobernador  de  los 
portugueses  á  la  fortaleza,  y  tornó  á  hacer  nuevas  amenazas  á 
los  españoles  para  que  dejasen  las  islas;  y  como  no  podía  por 
fuerza,  procuró  de  matarlos  con  ponzoña,  que  mandó  echar  en 
un  pozo  de  agua  de  que  bebían,  y  no  hobo  efecto,  porque  un 
clérigo  de  los  portugueses  avisó  á  otro  clérigo  español. 

Dende  á  cierto  tiempo  procuró  de  matar  con  yerbas  al 
capitán  de  los  españoles,  y  así  le  mató. 

Dende  á  dos  meses,  porque  los  españoles  hacían  un  navio, 
enviaron  un  portugués  echadizo,  el  cual  traía  granadas  de  fue- 
go, é  de  noche  las  echó  en  el  navio,  é  huyó. 

Dende  á  poco  tiempo  ,  yendo  en  ciertas  fustas  cinco  ó  seis 
castellanos ,  salieron  los  portugueses  é  mataron  dos  castellanos. 

El  año  de  veinte  é  ocho ,  por  el  mes  de  Marzo ,  llegó  un 
navio  que  había  enviado  D.  Hernando  Cortés  de  la  Nueva-Es- 
paña, en  que  venía  por  capitán  Alvaro  deSayavedra ,  é  aportó 
á  las  mesmas  islas  del  Rey  de  Tidori. 

Como  los  portugueses  lo  vieron,  procuraron  con  engaño  de 
le  tomar ;  é  lo  hicieran ,  sino  fueran  socorridos  de  los  amigos,  é 
de  los  españoles. 

Por  Mayo  deste  año  de  veinte  é  ocho  trajeron  los  portu- 
gueses una  galera  con  catorce  paraos  de  moros  para  hacer  guer- 
ra á  los  españoles,  con  mucha  artillería;  y  con  una  fusta  que 


DOCUMENTOS  DE  Í-OAISA.  3f)C) 

tenían  los  españoles,  aunque  los  habian  tomado  de  íobrcíalto 
los  portugueses,  se  defendieron,  y  se  mataron  hombres  de  una 
parte   é  de  otra ,  é  al  fin  se  quedó  la  galera  con  los  españoles. 

Por  el  mes  de  Junio  deste  año  se  despachó  el  navio  de  Sa- 
yavedra  con  clavo  para  la  Nueva-España  para  dar  aviso ,  y 
caminó  mas  de  700  leguas,  é  con  vientos  contrarios  á  cabo  de 
seis  meses  volvió  alli  á  Tidori;  y  también  porque  yendo  en  el 
camino,  ciertos  portugueses  que  llevaban  presos,  les  hurtaron 
el  batel,  y  á  esta  causa  no  podian  tomar  puerto  en  ninguna 
parte. 

Tornóse  á  enviar  el  mesmo  navio,  habie'ndole  reparado  con 
su  batel  el  año  de  mil  é  quinientos  é  veinte  é  nueve  por  Mayo, 
el  cual  otra  vez  tornó  á  aportar  á  estas  islas,  porque  por  estar 
mal  tratado  no  pudo  arribar. 

Siempre  los  portugueses,  porque  los  de  las  islas  tenian  afi- 
ción á  los  españoles,  les  hicieron  guerra ,  é  yendo  un  dia  á  sal- 
va te  un  clérigo  español  donde  estaban  los  portugueses,  le  tu- 
vieron preso  mas  de  siete  meses. 

Después  pasaron  los  portugueses  á  las  islas  donde  estaban 
los  españoles  ;  y  como  eran  pocos  ,  con  dádivas  y  amenazas 
procuraron  de  amotinar  la  gente,  y  entraron  la  ciudad  de  Ti- 
dori ,  é  mataron  muchos  indios,  é  asolaron  é  robaron  toda  la 
ciudad. 

Los  españoles  se  retrajeron  á  un  baluarte  con  la  artillería 
que  tenian;  los  cuales  fatigados  de  la  hambre,  y  porque  eran 
pocos,  trataron  de  concierto  porque  no  los  acabasen  de  matar, 
é  por  no  ir  presos  en  su  poder. 

El  concierto  fue  que  el  capitán  de  los  españoles,  que  se  lla- 
maba Hernando  de  la  Torre,  se  fuese  fuera  de  las  islas  de  Ma- 
luco con  veinte  hombres  que  tenia ,  é  que  estoviesen  en  cier- 
ta isla  sin  que  se  les  hiciese  daño  ,  hasta  que  viniese  recaudo 
de  España. 

Los  portugueses  robaron  toda  la  especería  que  habian  dado 
los  indios  á  los  españoles ,  é  todas  las  haciendas  ,  é  cuanto  te- 
nian los  españoles. 

Después  de  apoderados  de  la  tierra  los  portugueses  ,  que- 
maron por  pregón  público  una  fusta  por  alborotadora  del  Rey 
de  Portugal. 

Después  desto  ,  ciertos  españoles  que  habian  ido  en  favor  de 
los  amigos  á  ciertas  islas,  -viniendo  á  la  isla  de  Tidori  de  don- 
de se  habian  partido:  como  la  hallaron  destruida  se  fueron  á 
Gilolo,  donde  fueron  los  portugueses  para  los  prender,  y  se 
defendieron. 

El  año  de  treinta  tornaron  á  tratar  los   portugueses  con 


400  VIAGES  AL   MALUCO. 

dádivas  que  prometieron  á  los  indios  de  Gllolo  para  que  ma- 
tasen á  los  españoles. 

Después,  á  causa  de  que  los  indios  de  Terrenate  se  querían 
levantar  contra  los  portugueses,  para  aprovecharse  de  los  espa- 
ñoles ,  tomaron  concierto  con  ellos  ,  é  asi  estovieron.  algún 
tiempo  en  paz ,  é  no  habían  quedado  mas  de  veinte  é  siete  o 
veinte  é  ocho  hombres  de  todos  cuantos  hablan  ido. 

Después  trataron  en  el  año  de  treinta  é  tres  para  que  los 
dejasen  venir  á  España  al  capitán  Hernando  de  la  Torre  é  á 
los  otros  españoles ,  é  queriéndose  venir  á  traer  la  especería 
que  los  indios  les  hablan  dado ,  no  consintieron  que  se  trajese 
ninguna  especería. 

Al  tiempo  que  estos  testigos  se  querían  partir,  los  del  Rey 
de  Gilolo  dicen  que  les  hablaron  secreto  para  que  de  España 
enviasen  gente. 

Veniendo  de  camino  en  un  navio  portugués,  aportaron  en 
una  isla  que  llaman  la  Jaba ,  que  es  una  isla  muy  grande :  son 
amigos  de  los  portugueses,  y  hay  en  ella  mucho  oro,  y  lo  lle- 
van á  vender  á  Malaca  :  tienen  artillería  de  bronce ,  que  lo 
funden  ellos  mesmos ,  y  escopetas  y  lanzas. 

En  esta  Jaba  hay  Reyes  poderosos,  gentiles  y  moros,  y 
entre  ellos  hay  uno  mas  poderoso  que  todos ,  y  este  está  mal 
con  los  portugueses. 

El  capitán  Hernando  de  la  Torre  é  otros  venían  en  otras 
naos. 

Partieron  estos  testigos  de  Malaca  á  quince  de  Noviembre 
de  treinta  é  cinco. 

Llegaron  á  Lisboa,  y  en  desembarcando,  la  guarda  mayor 
del  Rey  de  Portugal  les  miró  cuanto  traían,  y  les  tomó  las 
relaciones  y  libros  é  cartas ;  é  tovieron  aviso  que  los  querían 
prender.  El  embajador  de  España ,  que  está  en  Portugal ,  les 
dio  aviso,  y  asi  se  vinieron  escondídamente. 

Hacen  relación  de  la  mucha  especería  que  en  estas  islas  hay, 
é  como  no  la  hay  en  otra  ninguna  parte. 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  4OI 

Núm.  XXVI. 

Kelacion  escrita  y  presentada  al  Emperador  por  Andrés 
de  Urdaneta  de  los  sucesos  de  la  armada  del  Comen- 
dador Loaisa,  desde  ^^  de  Julio  de  i^a,^  hasta  el 
año  1^35.  (Orig.  en  el  Arch.  de  Indias  en  Sevilla, 
Leg.  i?j  papeles  del  Maluco  desde  1519  á  1547.) 

S.  C.  C.  M.:  La  relación  que  Andrés  de  Urdaneta  hace  á 
V.  S.  M.  de  la  armada  que  V.  M.  mandó  para  la  especería 
con  el  comendador  Loaisa  el  año  de  quinientos  é  veinte  i  cin- 
co, es  la  siguiente. 

Partimos  de  la  ciudad  de  la  Coruña  con  siete  navios  víspe- 
ra del  bienaventurado  «eñor  Santiago ,  é  fuimos  en  busca  de 
las  Canarias,  y  dende  á  siete  ó  ocho  días  que  partimos  de  la 
Coruña ,  surgimos  en  la  isla  de  la  Gomera ,  donde  estuvimos 
tomando  las  cosas  necesarias  para  el  armada  hasta  catorce  de 
Agosto. 

A  catorce  de  Agosto ,  víspera  de  nuestra  Señora ,  partimos 
de  la  isla  de  la  Gomera ,  é  dende  á  un  mes  é  medio  poco  mas 
6  menos ,  topamos  en  la  línea  quinocial  una  nao  portuguesa^  y 
el  capitán  general  mandó  á  Santiago  de  Guevara ,  capitán  del 
pataje ,  que  fuese  á  ver  que  nao  era ,  é  asi  fue  el  dicho ,  é  hizo 
amainar  á  la  dicha  nao,  é  veniendo  de  vuelta  con  ella,  allegó 
á  ellos  D.  Rodrigo  de  Acuña  con  la  nao  S.  Grabiel,  é  mandó 
tirar  á  la  nao  portuguesa  con  un  tiro,  lo  cual  paresciendo  mal 
al  capitán  del  Pataje ,  hubieron  ciertas  palabras  el  dicho  Don 
Rodrigo  y  él.  Venida  la  nao  portuguesa  á  bordo  de  la  nues- 
tra Capitana,  el  capitán  general  hizo  mucha  honra  á  los  por- 
tugueses, y  escribió  cartas  para  España  con  ellos,  é  asi  parti- 
mos de  la  dicha  nao  ,  é  fuimos  nuestro  camino ,  é  diéronnos 
vientos  contrarios  y  calmerías  ,  donde  andubimos  casi  hasta 
mediado  Otubre  poco  mas,  ó  menos.  Y  á  cabo  deste  tiempo 
hubimos  vista  de  una  isla  que  se  llama  S.  Mateo ,  que  está  de 
la  banda  del  sur  de  k  equinocial  en  tres  grados ,  poco  mas  ó 
menos  :  en  esta  dicha  isla  hicimos  aguada,  í  matábamos  mu- 
chos pájaros  bobos  con  palos,  y  habia  mucha  pesquería  donde 
comieron  el  capitán  general  é  otros  capitanes  é  personas  de 
un  pescado  grande  y  hermoso ,  é  los  mas  de  los  que  comieron 
estuvieron  muy  malos  de  cámaras,  que  pensamos  que  no  es- 
caparan; mas  antes  de  muchos  dias  estuvieron  buenos.  En  esta 
dicha  isla  el  capitán  general  mandó  sacar  pesquisa  de  lo  que 

TOMO   r.  EEE 


402  VIAGES    AL   MALUCO. 

había  pasado  entre  el  dicho  D.  Rodrigo,  capitán  de  la  nao  San 
Grabiel  y  Santiago  de  Guevara,  capitán  del  pataje;  é  después 
de  habida  información ,  mandó  pasar  al  D.  Rodrigo  á  la  nao 
Capitana,  é  puso  por  capitán  en  su  nao  á  Martin  de  Valen- 
cia. Estuvimos  en  esta  dicha  isla  diez  dias  poco  mas  ó  menos. 

Partimos  de  la  isla  de  S.  Mateo  las  siete  velas  juntas,  6 
atravesamos  á  la  costa  del  Brasil ,  é  fuimos  á  reconoscer  á  lo$ 
bajos  de  los  Parbos,  é  costeamos  la  tierra,  é  á  cabo  de  muchos 
dias ,  y  después  de  pasado  el  rio  de  la  Plata ,  diónos  tan  grande 
tormenta,  que  nos  desderrotamos  todas  las  naos  unas  de  otras, 
é  tornamos  á  juntar  otro  dia  y  al  segundo  las  seis  velas,  y  no 
hubimos  vista  de  la  nao  Capitana ,  é  andubimos  volteando  á 
una  banda  é  á  otra  en  busca  della  ,  e  nunca  podimos  haber  vis- 
ta della,  é  fuimos  nuestro  camino  para  el  Estrecho,  y  al  cabo 
de  cuatro  ó  cinco  dias  cjuedose  Martin  de  Valencia  con  la  nao 
S.  Grabiel  atrás ,  sin  que  le  viésemos  ,  y  las  otras  cinco  velas 
fuimos  nuestra  derrota ,  y  en  llegando  en  el  parage  del  rio  de 
Santa  Cruz ,  el  capitán  Juan  Sebastian  habló  á  los  otros  capi- 
nes  de  las  otras  naos,  y  les  dijo  que  seria  bien  que  entrasen  en 
el  dicho  rio,  y  esperasen  ahí  al  capitán  general  é  á  Martin  de 
Valencia;  é  respondieron  Pedro  de  Vera  é  Francisco  de  Hoces 
é  D.  Jorge  Manrique,  capitanes,  é  Diego  de  Cobarrubías,  fa- 
tor  general ,  que  sería  bien  que  se  juntasen  todos  los  capitanes 
é  oficiales,  asi  de  S.  M.  como  de  las  naos,  en  la  nao  de  Juan 
Sebastian ,  para  concertar  lo  que  debían  de  hacer  :  é  asi  se  jun- 
taron todos  é  concertaron,  que  por  cuanto  era  tarde  para  pa- 
sar al  Estrecho  si  se  detenían  en  Santa  Cruz  ,  que  seria  mejor 
que  el  pataje  solamente  entrase  á  poner  una  carta  en  el  dicho 
rio,  en  una  isleta  que  está  ahí  debajo  de  una  cruz,  para  si  ahí 
viniese  el  capitán  general,  para  que  por  la  carta  viese  como 
iban  adelante  al  Estrecho  al  puerto  de  las  Sardinas  á  aparejar 
las  naos,  y  hacer  ley  ña  é  aguada  para  cuando  ellos  veniesen, 
é  que  ahí  le  esperarían ,  6  le  ayudarían  todos  á  aparejar ,  é  á 
hacer  leyña  é  aguada ;  é  con  este  concierto  entró  el  pataje  en 
en  el  dicho  río  de  Santa  Cruz ,  é  nosotros  fuimos  para  el  Es- 
trecho las  cuatro  velas. 

Un  domingo  por  la  mañana,  pensando  que  entrábamos  en 
el  Estrecho ,  fuimos  á  encallar  con  las  cuatro  naos  en  una  en- 
trada de  un  río  ,  obra  de  cinco  ó  seis  leguas  del  Estrecho, 
donde  nos  hubiéramos  de  perder  todos :  6  como  encallamos,  in- 
vió  Juan  Sebastian  su  esquife  adentro  al  rio  á  ver  sí  era  el  Es- 
trecho ,  con  ciertos  hombres ,  é  antes  que  volviesen  los  dichos 
hombres ,  crescíó  la  marea ,  é  salimos  á  la  mar  larga  con  las 
naos,  é  como  vimos  que  tardaba  el  esquife,  fuimos  á  luengo 
de  la  costa,  é  reconosciraos  el  cabo  de  las  Once  mil  Vírgines, 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  4O5 

c]ués  en  el  Estrecho  ,  y  á  la  tardecica  surgimos  de  dentro  del 
cabo  de  las  Once  mil  Vírglnes:  y  estando  allí  surtos,  llevantó 
á  la  media  noche  tan  gran  viento  é  tormenta,  que  garramos  to- 
das las  cuatro  naos  hasta  junto  á  tierra,  é  tanto  recresció  el 
viento  ,  que  dimos  con  la  nao  de  Juan  Sebastian  del  Cano, 
donde  yo  iba,  al  través  en  la  costa,  é  ai  salir  en  tierra  aho- 
guarónsenos  nueve  hombres  ,  é  los  otros  salimos  medio  aho- 
gados ,  á  Dios  misericordia.  El  otro  dia  siguiente  hubo  tan 
gran  tormenta, que  quebró  toda  la  nao,  y  echó  á  la  mar  mu- 
chas pipas  de  vino,  é  mercadurías  que  había  en  la  nao  por  la 
playa,  y  el  pan  se  perdió  todo. 

Pasada  esta  dicha  tormenta  ,  que  sería  mediado  Enero  de 
quinientos  é  veinte  é  seis,  entró  Juan  Sebastian  en  la  nao  de 
Pedro  de  Vera  para  meter  las  naos  que  quedaban  dentro  del 
Estrecho  ,  é  Yo  é  otros  fuimos  con  él,  y  antes  que  embocá- 
semos dentro  de  una  boca  estrecha ,  diónos  un  viento  contra- 
río muy  grande ,  que  fue  el  jueves  siguiente ,  del  sudueste ,  que 
pensamos  perdernos,  yak  medía  noche  perdimos  todas  las 
tres  naos  los  bateles,  c  salimos  con  la  nao  de  Pedro  de  Vera 
á  la  mar  larga,  á  Dios  misericordia. 

El  viernes  siguiente  abonanzó  el  tiempo,  é  como  pasó  la 
tormenta ,  tornamos  á  entrar  al  Estrecho ,  y  pasamos  mas  ade- 
lante que  primero,  y  entramos  por  un  boquerón  adelante, 
que  ternía  de  largura  poco  mas  6  menos  obra  de  un  tiro  de 
pasamuro ,  é  de  anchura  dos  tiros  de  piedra ,  y  en  entrando 
dentro  hace  gran  anchura ,  y  por  la  parte  del  nordeste  vimos 
las  carabelas  surtas  en  una  bahía  grande  que  hace  allí:  rescibí- 
mos  muy  gran  placer  en  ver  las  carabelas,  porque  las  tenía- 
mos por  perdidas;  y  en  tierra  vimos  gente  que  eran  Patago- 
nes, y  como  nos  llegamos  á  donde  estaban  las  carabelas,  in- 
▼iaron  el  esquife  de  la  nao  de  Pedro  de  Vera  en  tierra ,  é  ido 
allá ,  trujeron  un  Patagón  á  las  naos  en  el  esquife  ,  al  cual  le 
dieron  de  comer  y  beber  vino,  y  le  dieron  otras  cositas  con 
que  holgó  mucho,  en  demás  con  un  espejo,  que  como  víó  su 
figura  dentro ,  él  estaba  tan  espantado  que  era  cosa  de  ver  las 
cosas  que  hacia:  también  le  demostraron  oro  é  plata,  mas  no 
hizo  mudamiento  ninguno.  El  era  grande  de  cuerpo  y  feo ,  y 
traía  vestido  una  peleja  de  cebra,  y  en  Ij  cabeza  un  plumage 
hecho  de  plumas  de  avestruces ,  y  su  arco ,  y  unas  abarcas  en 
los  píes;  y  como  víó  que  se  hacía  noche,  aseñaló  que  le  lle^ 
vasen  á  tierra. 

El  otro  día  siguiente  me  inviaron  con  otros  cinco  com- 
pañeros por  tierra  á  mí  á  donde  estaba  Diego  de  Coba  r rubias, 
fator  general,  con  la  gente  de  la  nao  que  se  perdió,  para  que 
juntasen  todas  las  mercadurías ,  y  vinos  é  arilllería  é  muñí- 


404.  VIAGES   AL  MALUCO. 

cion  é  jarcia ,  é  estuviesen  prestos  para  cuando  las  carabelas  fue- 
sen por  ellos  é  por  la  gente;  é  asi  como  desembarcamos  en  tier- 
ra, luego  acudieron  los  patagones  á  nosotros  ,  é  nos  pedieron 
por  señas  de  comer  é  de  beber ,  á  los  cuales  dimos  de  la  mo- 
chilla  que  llevábamos,  é  fuimos  á  ver  las  estancias  que  tenian, 
y  eran  hechas  de  pelejas  de  cebras ,  á  manera  de  chozas ,  é  allí 
tenian  sus  mugeres  é  hijos ;  é  cuando  quieren  ir  á  otra  parte 
cojen  sus  pelejas,  y  echan  á  las  mugeres  acuestas,  y  ellos  con 
sus  arcos,  y  flechas  se  van. Unos  diez  dellos  nos  seguieron  un 
dia  é  medio  hasta  que  vieron  que  se  iban  acabando  las  mo- 
chillas,  é  después  se  tornaron;  é  nosotros  tardamos  hasta  don- 
de estaba  la  nao  perdida  cuatro  dias ,  aunque  al  tercero  dia 
pensamos  de  perescer  de  sed,  y  con  ks  nuestras  orinas  nos 
remediamos ,  hasta  que  hallamos  agua. 

El  mismo  dia  que  llegué  donde  estaba  la  gente  de  la  nao 
perdida,  entraron  por  el  cabo  de  las  Once  milVírgines  la  nao 
Capitana  é  S.  Grabiel  y  el  pataje:  Dios  sabe  cuanto  placer 
rescibimos  porque  las  teníamos  por  perdidas  ,  ecepto  el  pata- 
je. Asi  como  el  capitán  general  vio  la  nao  perdida  en  la  costa, 
invió  el  pataje  á  saber  que  cosa  era ,  é  como  supo  que  aquella 
nao  se  habia  perdido,  no  se  quiso  detener  ahi  mas,  é  fue  aden- 
tro del  Estrecho  adonde  estaban  las  otras  naos ,  y  en  llegando 
allá ,  mandó  á  Juan  Sebastian  del  Cano  con  las  dos  carabelas  y 
el  pataje  y  el  batel  de  la  nao  S.  Grabiel  ,  adonde  nosotros  es- 
tábamos ,  para  que  recogiese  su  gente ,  y  todo  lo  que  se  habia 
escapado  de  la  nao  perdida. 

Luego  incontinente  como  vino  Juan  Sebastian  con  los  na- 
vios ,  comenzamos  á  embarcar  cuanto  ahí  habia  en  las  cara- 
belas ;  y  en  acabando  de  cargar ,  llevantó  un  viento  muy  re- 
cio que  nos  fue  nescesario  de  llevantar  con  las  carabelas ,  de- 
jando el  pataje  y  el  batel  en  un  arroyo  metidos ,  y  con  la  ca- 
rabela de  D.  Jorge  Manrique  entramos  hacia  el  Estrecho ,  y  la 
otra  carabela  de  Francisco  de  Hoces  corrió  fuera  del  Estrecho 
la  costa  hacia  el  sur  hasta  cincuenta  é  cinco  grados ,  é  dijie- 
ron  después  cuando  tornaron  ,  que  les  páresela  que  era  allí 
acabamiento  de  tierra. 

Con  esta  misma  tormenta  dio  la  nao  Capitana  en  seco,  y 
estuvo  casi  perdida,  y  desamparada  del  capitán  general  é  de 
toda  la  gente ,  eceto  del  maestre  y  de  los  marineros ,  y  estan- 
do nosotros  surtos  junto  del  boquerón  estrecho,  vimos  salir  la 
nao  de  Pedro  de  Vera,  é  por  mas  que  le  capeamos,  no  qui- 
so llegar  á  nosotros ,  antes  se  salió  fuera  del  Estrecho ,  al  cual 
nunca  mas  vimos.  Y  asimismo  se  salió  fuera  la  nao  S.  Gra- 
biel, donde  venia  el  dicho  D.  Rodrigo,  porque  ya  el  capitán 
negeral  le  manJó  tornar  á  su  capitanía;  y  como  le  capeamos, 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  40  ) 

luego  vino  y  surgió  donde  nosotros  estábamos ,  que  era  en  un 
puertecico  bueno. 

El  otro  dia  siguiente  salió  por  el  mismo  Estrecho  la'  nao 
Capitana,  que  habiendo  hecho  mucha  hechazon,  y  saliendo  la 
mayor  parte  de  la  gente  en  tierra,  alivió  la  nao,  é  quedó  en 
flote ,  y  asi  el  maestre  con  algunos  marineros  sacó  la  nao  mas 
afuera ,  y  asi  tornó  á  embarcar  el  capitán  general  con  su  gen- 
te, y  embarcado  salieron  fuera  del  boquerón,  é  surgieron  en  la 
meitad  de  la  canal,  donde  concertaron  que  tornásemos  al  rio 
de  Santa  Cruz  á  adreszar  y  remediar  la  nao  Capitana,-  por 
cuanto  estaba  muy  maltratada  de  los  golpes  que  dio  en  tier- 
ra, y  hacia  mucha  agua;  é  asi  con  este  acuerdo  salimos  fue- 
ra del  cabo  de  las  Once  mil  Vírgines  ,  dejando  al  pataje  y  al 
batel  de  la  nao  S.  Grabiel  dentro  del  arroyo. 

Obía  de  quince  leguas  del  cabo  de  las  Once  mil  "Vírgines, 
yendo  para  el  rio  de  Santa  Cruz ,  mandó  el  capitán-  general  á 
D.  Rodrigo  de  Acuña ,  que  volviese  atrás  adonde  estaba  el  pa- 
taje, y  cobrase  su  batel,  porque  el  tiempo  iba  bonanzando,  é 
dijiese  al  capitán  del  pataje  en  como  Íbamos  á  Santa  Cruz ,  é 
que  lo  mas  presto  que  pudiese  viniese  allá.  Respondió  el  Don 
Rodrigo  al  capitán  general,  que  ¿cómoqueria  su  merced  que 
con  tal  tormenta  se  tornase  alia  á  perderse  ?  Todavía  dijo  el  ca- 
pitán general ,  que  era  necesario  que  volviese  á  cobrar  su  batel, 
porque  no  habia  bateles.  Y  el  D.  Rodrigo  dijo:  ¿que  por  qué 
le  queria  mandar  su  merced  adonde  el  no  queria?  Y  todavía 
hubo  de  ir ,  el  cual  fue  y  tomó  su  batel  que  k  dieron  los  del 
pataje,  é  con  tantO'  se  fue  por  donde  quiso,  que  nunca  le  vi- 
mos mas. 

El  pataje  vino  dende  á  obra  de  veinte  dias  al  dicho  río  de 
Santa  Cruz  ,  estando  nosotros  adobando  á  la  nao  Capitana, 
que  pasamos  muy  grandes  trabajos  por  ser  invierno ,  y  andá- 
bamos en  el  agua  trabajando:  hallamos  á  la  nao  Capitana  tres 
brazas  de  quilla  quebradas,  y  remediamos  lo  mejor  que  pudi- 
mos ,  primero  con  tablas ,  é  después  con  unas  planchas  de  plo- 
mo ,  porque  teníamos  muy  buenas  mareas  ,  porque  crescia  cin- 
co brazas  á  las  aguas  vivas,  y  por  el  consiguiente  adreszamos 
las  carabelas  y  el  pataje,  y  hecimos  nuestra  aguada  y  leiña. 
En  este  rio  matábamos  mucho  pescado  en  grand  cantidad  con 
un  chinchorro  que  teníamos  ,  y  cada  dia ,  como  comenzaba  á 
vaciar  la  marea ,  quedaba  mucho  pescado  encallado  en  tierra, 
4  tomábamos. 

En  este  dicho  rio ,  en  una  islieta ,  sallan  al  sol  lobos  mari- 
neros cada  dia ,  y  como  los  sentimos ,  fuimos  allá  obra  de 
treinta  y  seis  hombres  repartidos  en  seis  partes ,  seis  hombres 
para  cada  lobo ;  y  como  desembarcamos,  fuimos  á  ellos,  y  por 


406  VIAGE5    AL   MALUCO. 

la  playa  que  íbamos  á  los  lobos,  hallamos  tantos  de  patos  sin 
alas,  que  no  podíamos  romper  por  ellos,  é  dimos  todavía  so- 
bre los  lobos  que  estaban  en  tierra  ,  y  sobre  llevar  ganchos 
para  les  asir  ,  y  porras  é  alabardas  é  lanzas  para  matar, 
nunca  pudimos  matar  ninguno,  ecepto  uno  que  estaba  enriba 
de  todos  los  otros  durmiendo ,  y  quebramos  todas  las  armas  é 
aparejos  que  llevábamos.  Abrimos  á  este  lobo  que  matamos, 
Y  hallárnosle  en  el  buche  muchas  piedras  y  tan  grandes  y  ma- 
yores como  la  mano,  y  muy  lisas,  que  nos  pareció  á  todo» 
que  las  debian  de  desestir:  este  lobo  tenia  tanta  carne  como  un 
buey  en  los  cuartos  delanteros ,  y  en  los  traseros  casi  no  tenia 
nada:  comimos  el  hígado  los  cazadores,  y  los  mas  de  los  que 
comimos ,  nos  desollamos  dende  la  cabeza  hasta  los  pies. 

Partimos  de  este  dicho  rio  de  Santa  Cruz  ,  después  de  apa- 
rejadas las  naos,  para  el  Estrecho,  y  entramos  por  él  hasta 
unas  isletas  que  están  mas  adelante  de  donde  dio  en  seco  la 
Capitana,  y  estando  surtos  en  una  isleta,  tomó  fuego  en  la  nao 
Capitana  una  caldera  de  brea ,  c  comenzó  encenderse  la  nao, 
que  por  poco  no  nos  quemamos  en  ella  :  mas  con  la  ayuda  de 
Dios,  con  la  buena  diligencia  que  se  puso ,  matamos  el  fuego. 
Mas  adelante  destas  islas  encallamos  en  un  hervazal  porque  er- 
ramos la  canal ;  mas  luego  sacamos ,  porque  la  mar  era  como 
un  rio  manso.  Daqui  adelante  hallábamos  muy  buenos  puertos 
de  la  banda  del  norte ,  y  buenos  surgideros  ,  é  hay  mucha» 
sierras  muy  grandes ,  y  todas  estaban  nevadas ,  y  habia  mucho 
arboledo ,  y  entre  ellos  hay  una  manera  de  árboles  que  la 
hoja  es  como  la  del  laurel ,  que  su  corteza  tiene  el  mismo  sabor 
de  la  canela;  y  también  hay  muchos  mejillones  en  gran  canti- 
dad, y  están  todos  llenos  de  aljófar.  En  este  dicho  Estrecho  mu- 
rió el  fator  Diego  de  Cobarrubias. 

Desembocamos  el  Estrecho  por  el  mes  de  Mayo  de  qui- 
nientos é  veinte  é  seis  la  nao  Capitana  é  las  dos  carabelas  y  el 
pataje,  é  dende  á  pocos  dias  hubimos  muy  gran  tormenta,  con 
la  cual  nos  desderrotamos  los  unos  de  los  otros,  que  nunca  mas 
nos  vimos,  é  con  las  grandes  mares  que  habia,  abrióse  la  nao  por 
muchas  partes  como  estaba  muy  atormentada,  que  nos  hacia 
mucha  agua  en  gran  manera,  que  con  dos  bombas  á  malas  pe- 
nas nos  podíamos  valer ,  é  cada  día  nos  pensábamos  de  anegar, 
é  por  otra  parte  acortaron  el  mantenimiento,  por  causa  de  mu- 
chos hombres  de  la  nao  que  se  perdió  haber  entrado  en  ella:  é 
asi  por  una  parte  trabajar  mucho,  é  por  el  otro  comer  mal, 
pasamos  mucha  miseria ,  y  algunos  perescian :  entre  los  cuales 
murieron  el  contador  Tejada  é  Rodrigo  Bermejo,  piloto  de  la 
dicha  nao. 

A  treinta  dias  del  mes  de  Julio  murió  el  capitán  general 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  40/ 

fray  García  de  Loaisa;  é  vista  una  provisión  secreta  de  S.M.,  l'ue 
jurado  por  capitán  general  Juan  Sebastian  del  Cano,  el  cual- 
proveyó  á  un  sobrino  del  dicho  Loaisa  por  contador  general, 
por  cuanto  estaba  vaco,  é  áMartin  Pérez  del  Cano  por  piloto, 
é  á  Hernando  de  Bustamente  de  contador  de  la  nao ,  que  tam- 
bién estaba  vaco  por  la  muerte  de  Iñigo  Cortes  de  Perea. 

A  cuatro  dias  de  Agosto  del  dicho  año  de  veinte  é  seis  mu- 
rieron el  capitán  Juan  Sebastian  delCano,  y  el  sobrino  del  co- 
mendador Loaisa ,  que  era  contador  general.  Hicimos  capitán 
por  votos  á  Toribio  Alonso  de  Salazar ,  el  cual  proveyó  por 
contador  general  á  Martin  Iñiguez  de  Carquizano,  y  en  su  lu- 
gar proveyó  por  alguacil  mayor  á  Gonzalo  del  Campo.  Asi- 
mismo murió  el  tesorero  de  la  nao ,  y  proveyeron  en  su  lugar 
á  Gutierre  de  Tunion.  En  este  tiempo  andábamos  muy  traba- 
jados é  fatigados  catorce  ó  quince  grados  de  la  banda  del  nor- 
te en  busca  de  Cipango ,  é  como  la  gente  andaba  muy  fatiga- 
da, asi  del  mucho  trabajar  de  la  bomba  como  de  la  mar,  é 
del  poco  comer  é  beber,  é  muy  ruin,  muríanse  cada  dia,  é 
por  este  respeto  acordamos  de  arribar  á  nuestro  camino  para 
Maluco. 

Yendo  asi  nuestra  derrota,  descubrimos  una  isla  en  catorce 
grados  por  la  parte  del  norte :  pusímosle  nombre  S.  Bartolomé, 
la  cual  dicha  isla  páresela  grande ,  y  no  la  pudimos  tomar ,  é 
andubimos  nuestra  derrota  para  Maluco. 

Y  después  que  paramos  desta  isla  ,  en  obra  de  doce  dias, 
hubimos  vista  de  las  islas  de  los  Ladrones  en  doce  grados  de  la 
parte  del  norte ,  donde  surgimos  con  la  nao.  Aquí  hallamos  un 
gallego  que  se  llama  Gonzalo  de  Vigo  ,  que  quedó  en  estas 
islas  con  otros  dos  compañeros  de  la  nao  de  Espinosa  ,  é  los 
otros  dos  muriendo ,  quedó  él  vivo,  el  cual  vino  luego  á  la  nao 
é  nos  aprovechó  mucho  porque  sabia  la  lengua  de  las  islas. 
Estas  islas  son  trece  por  dicho  deste  Gonzalo  de  Vigo,  y  es- 
tan  dende  doce  grados  hasta  decinueve  ,  é  corrense  norte  sur : 
en  estas  islas  no  hay  ganado  ninguno  ni  gallinas  ni  otras 
animallias  ni  bastimentos,  eeepto  arroz  que  hay  en  gran  can- 
tidad ,  y  pescado  y  cocos  y  aceite  de  cocos ,  y  sal.  Los  indios  des- 
tas  islas  andan  desnudos,  que  no  traen  ninguna  cosa  sobre  sí:  son 
hombres  bien  dispuestos,  y  traen  los  cabellos  largos,  é  la  bar- 
ba complida:  no  tienen  ninguna  ramienta  de  fierro,  labran  con 
pedernal :  no  tienen  otras  armas  sino  hondas ,  y  unos  palos 
tostados  con  unos  fierros  de  canillas  de  hombres  muertos,  y 
de  huesos  de  pescados.  En  estas  islas  tomamos  once  indios  para 
dar  á  la  bomba ,  porque  habia  en  la  nao  muchos  hombres  do- 
lientes; y  en  acabando  de  tomar  nuestra  aguada,  luego  parti- 


4o8  VI AGES    AL   MALUCO. 

raos  par^  Maluco^  y  el  gallego  vino  con  nosotros  por  su  pro- 
pia voluntad. 

Acabo  de  once  ó  doce  días  que  estuvimos  en  estas  islas ,  par- 
timos dellas  ,  y  antes  de  los  ocho  días  se  nos  murió  el  capitán 
Salazar  ,  y  hecimos  capitán  á  Martin  Iñiguez  de  Carquizano, 

3ue  era  contador  general  al  presente,  y  asimismo  murió  Juan 
e  Belba,  maestre  de  la  dicha  nao,  é  proveyeron  en  su  lugar 
á  Iñigo  de  Lorriaga  por  maestre. 

Obra  de  quince  dias  después  que  partimos  de  las  islas  de 
los  Ladrones ,  hubimos  vista  de  una  isla  grande  que  se  llama 
Bendenao,  é  fuimos  á  surgir  en  un  puerto  que  se  llama  Vi- 
zaya ,  é  luego  fuimos  con  el  batel  en  tierra ,  y  tomamos  plá- 
tica con  la  gente  de  la  tierra^  porque  el  gallego  sabia  hablar 
un  poco  lengua  Malaya ,  y  se  entendía  con  ellos ;  é  luego  nos 
trujieron  un  puerco  é  gallinas,  como  que  querían  vender,  mas 
no  los  quisieron  vender.  Esta  gente  desta  tierra  es  ataviada, 
andan  vestidos  con  paños  de  algodón  y  seda,  y  también  traían 
vestidos  de  raso  de  Ja  'China ,  y  andaban  todos  armados ,  su$ 
azagayas  en  las  manos,  é  sus  alfanjes  é  sus  quirrises,  que  son 
á  manera  de  puñales,  y  sus  paveses;  es  gente  muy  atraicionada 
é  bellicosa.  Luego  determinaron  de  tomarnos  con  el  batel  á 
traición,  empero  nosotros  andábamos  sobre  aviso,  é  nunca  pu- 
dieron salir  con  la  suya:  muchas  veces  venían  de  noche  en  na- 
vios de  remos ,  que  tienen  muy  ligeros ,  á  la  nao  á  cortar  las 
amarras ;  empero  como  hacíamos  buena  guardia  ,  nunca  nos 
pudieron  empecer  en  nada.  Estuvimos  en  este  puerto  bien  diez 
dias,  que  nunca  pudimos  comprar  bastimentos  ningunos:  en 
esta  isla  de  Bendenao  hay  mucho  oro,  é  nos  trujieron  para  que 
les  comprásemos  ;  empero  el  capitán  mandó  que  nadie  fuese 
osado  de  comprar,  por  lo  cual  no  se  compró  nada;  y  asi  hu- 
bimos de  Ir  nuestra  derrota  sin  refresco.  Aquí  tomamos  un  in- 
xllo  que  llevamos  á  Maluco,  el  cual  nos  dijo,  que  cada  año  ve- 
jnlan  dos  juncos  de  la  China  ,  que  son  unas  naos  en  que  ellos 
navegan ,  á  comprar  oro  é  perlas  que  habia  en  gran  cantidad, 
é  también  venían  mas  navios  á  otras  islas  á  lo  mismo.  También 
hay  en  esta  misma  isla  canela  por  la  parte  del  oeste. 

Partimos  deste  puerto  de  Vizaya ,  é  obra  de  cuarenta  le- 
guas de  ahí  fuimos  á  surgir  á  otra  isla  que  se  llama  Talao, 
donde  hallamos  la  gente  de  buena  conversación,  é  nos  ven- 
dieron muchos  puercos  é  cabras  é  gallinas  é  pescado  é  ar- 
roz é  vino  de  palmas  é  otros  muchos  bastimentos;  de  mane- 
ra que  se  refrescó  la  gente  muy  bien.  Aparejamos  la  nao  muy 
bien,  é  asentamos  la  artillería,  é  adreszamos  nuestras  armas, 
porque  estábamos  cerca  de  Maluco.  Los  indios  desta  isla  nos 


I50CUMENTOS  DE  LOAISA.  409 

dijeron  que  á  la  parte  del  este  habia  unas  islas  donde  habia 
mucho  oro,  é  quisieron  ir  con  nosotros;  empero  por  ser  la 
nao  grande  y  hacer  mucha  agua,  no  osamos  andar  entre  islas, 
y  asi  no  fuimos  allá.  Como  llegamos  en  este  arcipiélago  de  los 
Célebes  ,  proveyó  Martin  Iñiguez  de  Carquizano  de  oficiales  á 
Martin  García  de  Carquizano  de  Tesorero  general,  é  á  Diego 
de  Solier  de  factor  general,  c  á  Francisco  de  Soto  de  contador 
general. 

Acabo  de  quince  dias  que  estuvimos  en  esta  isla  de  Talao, 
partimos  para  Maluco,  y  eramos  cient  é  cinco  personas:  mo- 
rieron  dende  el  Estrecho  hasta  aqui  obra  de  cuarenta  hombres. 

Al  tercero  dia  que  partimos  de  Talao,  surgimos  en  la  isla 
de  Batachina,  por  la  parte  del  leste,  en  un  puerto  que  se  llama 
Zamafo ,  y  los  indios  deste  pueblo  son  vasallos  del  Rey  de  Ti- 
dore,  los  cuales  nos  rescibieron  con  mucho  placer  como  vie- 
ron que  éramos  castellanos ;  endcmas  el  gobernador  del  lugar, 
que  se  llama  Bubacar;  en  este  pueblo  hallamos  un  esclavo  de 
portugueses ,  que  estaba  fúgido ,  el  cual  hablaba  muy  bien  por- 
tugués ,  é  nos  dijo  en  como  estaban  en  las  islas  de  Maluco  por- 
tugueses, que  tenian  una  fortaleza  en  la  isla  de  Terrenate,  é 
habia  muy  pocos  dias  que  hablan  destruido  al  Rey  de  Tido- 
re,  el  cual  siempre  tuvo  guerra  con  los  portugueses  por  causa 
de  las  dos  naos  que  se  hablan  cargado  de  clavo  en  su  isla  de 
Juan  Sebastian  del  Cano  y  Espinosa.  Luego  este  dicho  dia  pi- 
dió el  capitán  Martin  Iñiguez  al  gobernador  de  Zamafo  un  pa- 
rao,  que  es  un  navio  de  remos,  para  inviar  á  las  islas  del  Malu- 
co secretamecte  á  ios  Reyes  de  Tidore  c  Gilolo  ,  los  cuales  nos 
dijieron  los  indios  de  la  tierra,  que  eran  grandes  amigos  de  cas- 
tellanos, é  luego  en  la  misma  hora  mandó  aparejar  el  dicho  pa- 
rao  el  gobernador. 

Esta  dicha  tarde  me  invió  á  mi  ei  dicho  capitán  con  otros 
cinco  compañeros  en  el  dicho  parao ,  á  los  Reyes  de  Tidore  é 
Gilolo ,  haciéndoles  saber  en  como  íbamos  siete  naos  que  S.  M. 
enviaba  para  Maluco,  é  que  nosotros  solos  hablamos  llegado 
en  el  puerto  de  Zamafo,  é  las  otras  naos  venían  detras,  é  que 
hablamos  sabido  en  como  estaban  portugueses  en  a,quellas  islas, 
c  tenian  guerra  con  el  Rey  de  Tidore,  é  le  habían  destruido 
por  ser  amigo  é  servidor  de  V.  M.,  é  por  haber  vendido  cla- 
vo á  los  capitanes  Juan  Sebastian  del  Cano ,  y  Espinosa.  Que 
les  pedia  por  merced  le  mandasen  decir ,  que  era  lo  que  man- 
daban ,  que  él  estaba  con  toda  su  gente  y  nao  é  artillería  para 
les  favorescer,  como  á  leales  amigos  de  V.  M.  contra  quien 
ellos  fuesen  servidos.  Y  asimismo  les  pedia  por  merced  le  qui- 
siesen favorescer  contra  cualesquier  que  le  quisiesen  hacer  guer- 
ra ,  asi  portugueses  como  naturales  de  las  islas.  E  asi  fuimos 

TOMO    V.  FFF 


4IO  VIAGES   AL   MALUCO. 

secretamente  á  un  pueblo  del  Rey  de  Gllolo,  é  de  ahí  le  hi- 
cimos saber  en  como  estábamos  ahí,  é  le  inviamos  á  pedir  li- 
cencia para  ir  á  la  ciudad  de  Gilolo,  donde  él  estaba ,  que  está 
en  la  misma  isla  de  Batachina  por  la  parte  del  oeste;  é  como 
supo,  luego  nos  invió  un  sobrino  suyo  con  diez  paraos  arma- 
dos á  rescibir  ,  é  asi  fuimos  al  dicho  pueblo,  donde  el  Rey 
estaba ,  el  cual  nos  rescibió  muy  bien ,  é  amostró  mucha  ale- 
gría é  placer  con  nosotros ;  é  por  el  consiguiente  rescibieron 
mucho  placer  todos  los  caballeros  é  gente  de  la  tierra,  y  man- 
dó el  Rey  juntar  toda  la  gente  de  al  rededor  de  aquellos  pue- 
blos para  rescibir  la  embajada  que  llevábamos,  y  asi  la  recibió 
otro  dia  siguiente;  y  como  dijimos  que  queríamos  ir  al  Rey  de 
Tidore,  luego  mandó  aparejar  un  navio  pequeño  de  remos  muy 
ligero ,  y  envió  con  nosotros  dos  caballeros  de  los  suyos ,  y 
fuimos  á  la  isla  de  Tidore ,  que  está  obra  de  seis  leguas  de  la 
ciudad  de  Gilolo^,  y  hallamos  al  Rey  de  Tidore  retraído  arriba 
en  la  montaña.  É  cuando  supieron  que  castellanos  iban  á  Ma- 
luco, aunque  el  Rey  era  muchacho,  amostraron  tanto  placer 
los  caballeros  que  era  cosa  de  ver ;  é  por  el  consiguiente  toda 
la  otra  gente:  é  rescibida  la  embajada  que  llevábamos,  ofres- 
ciéronse  hasta  morir  de  nos  favorescer  en  todo  lo  que  pudie- 
sen, é  rogáronnos  mucho  que  en  ninguna  manera  dejásemos  de 
ir  allá  con  la  nao,  porque  les  páresela  que  no  habíamos  de 
osar  ir  con  una  nao  sola  por  miedo  de  los  portugueses,  é  asi 
mandó  el  Rey  de  Tidore  dos  caballeros  con  nosotros  al  capi- 
tán, é  tornamos  al  reino  de  Gilolo  :  por  el  conseguíente  se 
ofresció  el  Rey  de  Gilolo  de  nos  favorescer  é  ayudar  en  todo 
lo  que  se  ofrescíese,  aunque  al  presente  estaba  en  paz  con  los 
portugueses,  y  envió  tres  navios  de  remos  con  un  sobrino  suyo 
en  mi  compañía ,  é  tornamos  con  tanto  á  donde  dejamos  la  nao, 
y  quedaron  tres  castellanos  de  mi  compañía  con  dos  arcabuces 
grandes  con  el  Rey  de  Gilolo,  por  si  viniesen  ahí  los  portugue- 
ses ,  sabiendo  en  como  habíamos  estado  con  el  Re}^ 

Llegados  en  Zamafo  donde  estaba  la  nao ,  el  capitán  Mar- 
tin Iñiguez  recibió  muy  bien  á  los  embajadores  de  los  Reyes 
de  Tidore  é  Gilolo,  é  les  dio  algunas  dádivas:  é  sabida  la  vo- 
luntad de  los  Reyes,  luego  nos  hicimos  á  la  vela  para  ir  á  Ti- 
dore, aunque  los  de  Gilolo  quisieran  mas  que  fuéramos  á  su 
pueblo,  por  causa  que  Tidore  estaba  toda  destruida,  é  todos  los 
pueblos  quemados. 

Estando  surtos  con  viento  contrario  en  una  isleta  que  se 
llama  Rao,  vino  un  parao  de  la  isla  de  Terrenate  á  la  nao, 
donde  venia  un  portugués  ,  por  nombre  Francisco  de  Castro, 
con  cartas  del  capitán  de  la  fortaleza,  que  se  llamaba  D.  Gar- 
cía Henriquez,  é  con  requerimientos  que  no  entrásemos  en  las 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  4 1  I 

islas  de  Maluco,  sino  tuese  donde  ellos  tenian  su  fortaleza,  por 
cuanto  aquellas  tierras  eran  del  Rey  de  Portugal  ;  é  haciendo 
asi,  nos  seria  hecha  toda  honra  é  cortesía,  é  donde  no,  nos 
echarían  al  fondo  la  nao  con  todos  nosotros.  El  capitán  Martin 
Iñignez  respondió  á  la  carta  y  requerimiento,  no  concediendo 
en  lo  que  ellos  pedian,  antes  dijiendo,  que  aquellas  tierras  é 
islas  eran  de  S.  M.  ,  y  que  como  su  capitán  que  era,  iria  á 
cualquiera  de  las  islas  que  á  el  bien  viniese;  é  ansí  se  tornó  el 
dicho  portugués,  é  nosotros  andubimos  bien  dos  meses,  no  pu- 
diendo  doblar  el  cabo  de  la  isla  de  Batachina ,  y  los  paraos  de 
Gilolo  se  tornaron.  En  este  comedio  vino  otras  dos  veces  á  re- 
querirnos un  portugués  llamado  Hernando  de  Baldaya  ,  fator : 
de  la  fortaleza  que  tenian  los  portugueses  ,  que  fuésemos  dere- 
chos á  su  fortaleza,  ó  nos  fuésemos  de  aquellas  partes  sin  to- 
car en  Maluco  ni  en  las  islas  de  Banda,  ó  donde  no,  que  ven- 
rian  con  grande  armada,  y  nos  tomarían  por  fuerza,  ó  nos 
echarían  al  fondo.  Siempre  les  respondíamos  al  contrario  de 
lo  que  ellos  querían ,  protextando  todas  las  pérdidas  é  dagños 
é  muertes  de  hombres  que  sobre  ello  se  recresciesen  ,  é  asi  se 
volvía  el  dicho  portugués  amenazándonos  muchas  veces. 

En  la  misma  isla  de  Rao  supimos  como  los  portugueses  ve- 
nían con  gran  armada  contra  nosotros;  y  el  capitán  viendo 
esto,  tomó  el  parescer  de  la  gente,  que  fue,  que  por  ninguna 
cosa  dejásemos  de  ir  á  las  islas  de  Maluco,  aunque  nos  pusiése- 
mos á  todo  riesgo.  E  asi  el  capitán  viendo  la  buena  voluntad  y 
esfuerzo  de  la  gente,  mandó  que  nos  hiciésemos  á  la  vela  por- 
que hacía  el  viento  bueno,  é  asi  nos  levantamos  para  ir  á  la 
isla  de  Tidore  ,  é  comenzamos  á  navegar  con  buen  viento 
largo  é  fresco,  que  nos  hacia;  toda  nuestra  artillería  cebada,  é 
la  gente  bien  armada ,  é  con  buena  voluntad  de  morir  en  ser- 
vicio de  V.  M. 

A  veinte  y  nueve  días  del  mes  de  Diciembre  de  quinientos 
é  veinte  é  seis,  yendo  con  viento  recio  que  íbamos  á  la  vela 
para  Tidore,  salió  la  armada  de  los  portugueses  dentre  unas 
islas ,  que  se  llaman  las  islas  de  Doy ,  porque  nos  estaban 
esperando  ahí,  é  como  nos  vieron  tan  determinados,  y  el 
viento  hacia  muy  recio,  é  la  nao  iba  bien  artillada,  no  osa-^ 
ron  allegar  á  tiro  de  lombarda ,  é  asi  pasamos  adelante.  La  ari 
mada  que  los  portugueses  llevaron  para  contra  nosotros ,  eran 
dos  carabelas,  é  una  fusta,  é  un  batel  grande,  é  otros  barcos 
de  artillería,  é  obra  de  ochenta  paraos  de  los  moros  de  Terre- 
nate,  y  de  Bathan,  y  de  Aquian,  é  de  Motil;  é  iban  los  Re- 
yes de  Terrenate  y  de  Bathan  en  persona.  También  llamaron 
al  Rey  de  Gilolo,  mas  no  quiso  ir ,  antes  dijo,  que  era  amigo 
de  los  castellanos,  é  que  no  iria  contra  ellos.  El  capitán  ge- 


412  VIAGES    AL   MALUCO. 

neral  que  iba  en  esta  armada  de  los  portugueses,  se  llama 
Manuel  Falcón. 

Surgimos  en  la  isla  de  Tidore  enfruente  de  donde  solía 
ser  la  ciudad,  el  primer  dia  de  Enero  de  quinientos  é  veinte  é 
siete,  donde  luego  vino  el  Rey,  que  se  llama  Rajamirr,  con 
todos  sus  caballeros  ,  é  juraron  en  su  ley  de  nos  ser  leales  ami- 
gos, é  nos  favorescer  en  todo  lo  que  pudiesen  contra  todos 
nuestros  enemigos,  y  por  el  consiguiente  juramos  nosotros. En 
este  mismo  dia  comenzamos  hacer  tres  baluartes  en  tierra,  para 
poner  artillería  para  defendernos  de  nuestros  enemigos,  é  nos 
ayudaban  todos  los  indios  hasta  las  mugeres ;  y  luego  otro  dia 
siguiente  sacamos  parte  de  la  artillería  en  tierra ,  y  por  el  con- 
siguiente todas  las  mercaderías  é  cosas  que  había  en  la  nao 
porque  nos  recelábamos  que  venrían  los  portugueses  á  echar- 
nos la  nao  al  fondo,  é  pusimos  la  meitad  de  la  gente  en  tierra. 

Dende  á  cuatro  ó  cinco  días  que  surgimos  en  Tidore,  vino 
el  dicho  Hernando  de  Baldaya,  portugués,  á  requerirnos  por 
partes  de  su  capitán ,  que  fuésemos  de  la  dicha  isla  donde  está- 
bamos, ó  donde  no  ,  que  venrían  con  grande  armada  ,  é  nos 
tomarian  é  matarían  á  todos.  Nuestro  capitán  respondió  co- 
mo otras  veces,  no  concediendo  en  su  demanda. 

A  doce  días  de  Enero  del  dicho  año,  antes  del  día  con  cua- 
tro horas,  vinieron  los  portugueses  con  grande  armada  ace- 
chadamente  ;  empero  como  nosotros  hacíamos  buena  guar- 
dia ,  sentimos  luego  el  ruido  de  los  remos ,  y  tirámosles  porque 
nos  venían  á  barloar;  é  como  vieron  que  estábamos  en  prime- 
ra, no  osaron  barloar  ,  é  comenzáronnos  á  tirar  de  fuera,  y 
con  el  segundo  tiro  que  tiraron  matáronnos  un  hombre,  é  fe- 
riéronnos  tres  ó  cuatro,  é  asi  nos  comenzamos  á  lombardear 
unos  á  otros  muy  reciamente  hasta  el  sábado  siguiente  á  la 
noche  que  se  volvieron ,  y  herimos  unos  á  otros  alguna  gente, 
y  con  tanto  se  volvieron  á  su  fortaleza;  y  aunque  en  la  nao 
dieron  muchas  lombardadas,  no  le  empecían  nada  porque  es- 
taba descargada,  é  la  poníamos  á  la  banda  porque  no  nos  la 
echasen  al  fondo.  Mas  todavía  rescibió  la  nao  mucho  dagno  por 
causa  de  la  mucha  artillería  que  tiramos  della,  que  como  esta- 
ba sentida  de  primero,  habrióse  mucho  mas,  por  lo  cual  co- 
menzó hacer  mucha  agua,  é  pasábamos  mucho  trabajo  no  la 
pudiendo  tener  sobreagua ,  é  quiríéndola  poner  en  seco ,  no  ha- 
llábamos lugar  bueno  en  el  puerto  donde  estábamos ,  aunque  ha- 
bía de  la  otra  parte  de  la  isla  lugar  para  poner  en  seco ;  empe- 
ro por  miedo  de  los  portugueses  no  osábamos  llevar  allá ,  por- 
que luego  nos  la  quemaran,  é  asi  acabo  de  tres  meses,  poco 
mas  ó  menos ,  se  fue  la  dicha  nao  al  fondo. 

Acabo  de  tres  ó  cuatro  días  que  los  portugueses  nos  lom- 


DOCUMENTOS  DE  LO  AIS  A.  4I5 

bardearon ,  vinieron  de  Gilolo  cinco  paraos  del  Rey,  y  estan- 
do en  el  puerto  donde  nosotros  estábamos,  tuvimos  nueva  de 
como  iba  un  barco  de  los  portugueses  cargado  de  clavo  de  la 
isla  de  Maquian  á  la  fortaleza  de  los  portugueses,  é  asi  como 
supimos,  invió  el  capitán  los  cinco  paraos  con  nueve  castella- 
nos ,  é  topando  con  el  dicho  barco  pelearon,  é  tomáronle  car- 
gado de  clavo:  en  este  barco  mataron  un  portugués.  Con  estos 
dichos  cinco  paraos  invió  el  Rey  de  Gilolo  á  pedir  al  capitán 
veinte  hombres,  é  algunos  tiros  gruesos,  é  versos  para  defen- 
derse de  los  portugueses ,  é  luego  el  capitán  le  envió  los  hom- 
bres é  cierta  artillería. 

Con  estos  mismos  paraos  fueron  oficiales  á  Gilolo  para  ha- 
cer una  fusta  con  todo  el  .aparejo  nescesario  para  ello ,  asi  de 
clavazón ,  como  de  otras  cosas  que  la  madera  y  tablas ;  é  otras 
cosas  que  habia  en  la  tierra  el  mismo  Rey  de  Gilolo  mandaba 
proveer  á  su  costa. 

Asimismo  en  este  tiempo  pusimos  en  Tidore  en  astillero  un 
navio  para  inviar  por  cabo  de  Buena-Esperanza  á  España ;  é 
comenzaron  los  indios  también  hax;er  navios  de  remos  para  pe- 
lear, aunque  todavía  tenían  algunos,  con  que  á  las  veces  ha- 
cíamos enojo  á  nuestros  enemigos. 

Coma  el  Rey  de  Gilolo  tuvo  los  castellanos  en  su  pueblo, 
hacia  mucha  guerra  á  los  enemigos  ,  é  á  nosotros  hacia  todo  ■ 
placer  é  honra  que  podía,  é  nos  favorescia  mucho,  que  si  por 
su  favor  no  fuera,  pasáramos  mucho  mas  trabajo  de  lo  que  pa- 
sábamos. 

Por  el  mes  de  Mayo  vinieron  dos  navios  de  portugueses, 
donde  venía  un  D.  Jorge  de  Meneses  por  capitán  de  la  forta- 
leza: é  como  llegó  ,  luego  nos  comenzó  hacer  requerimientos 
como  el  capitán  primero,  é  nosotros  á  ellos  por  el  consiguien- 
te ,  dijiendo  :  que  las  islas  de  Maluco  é  Banda  é  otras  tierras 
3 ue  estaban  por  ahí  á  la  redonda,  estaban  en  la  demarcación 
e  V.  M. ,  é  pues  que  ello  era  asi ,  íes  requeríamos  se  fuesen, 
de  aquellas  islas,  é  nos  dejasen  la  tierra  libre;  empero  no  pro- 
vechaba  nada,  porque  ellos  decían  que  estaba  en  la  demarcion^ 
del  Rey  de  Portugal.  E  como  vio  este  dicho  D.  Jorge  de  Me- 
neses ,  que  tan  raigados  estábamos  en  la  tierra ,  c  tan  bien  nos 
habíamos  con  ellos ,  acometió  á  los  Reyes  de  Tidore  é  Gilolo, 
que  nos  matasen  á  traición,  prometiéndoles  grandes  dábdivas; 
mas  ellos  nunca  quisieron  acometer  ni  hacer  tal  cosa,  antes 
nos  descubrían  lo  que  los  portugueses  les  inviaban  á  decir.  E 
visto  que  por  esta  vía  tampoco  no  podían  hacer  lo  que  que- 
rían, determinó  este  dicho  D.  Jorge  de  Meneses  de  nos  matar 
con  ponzoña ,  mandando  echar  en  un  pozo  de  agua  de  que  be- 


4*4  VIAGES    AL    MALUCO. 

Wamos:  lo  cual  fue  descubierto  por  un  clérigo  de  los  portu- 
gueses que  escribió  á  nuestro  capellán  de  como  la  primera  vez 
t|ue fuesen  allÁ  portugueses,  determinaban  de  echar  ponzoña  en 
el  pozo  de  agua  de  que  bebíamos;  é  asi  nos  guardamos  desta 
vez  cerrando  el  pozo,  sin  peligrar  ninguno. 

En  este  tiempo  me  mandó  á  mi  el  dicho  capitán  Martin 
Iñiguez  á  Gilolo  para  que  tuviese  cargo  de  los  hombres  que 
estaban  ahí,  é  para  dar  priesa  en  la  fusta  que  hacíamos;  y  es- 
tando yo  allá,  vinieron  unos  portugueses  á  la  isla  de  Tidore 
en  achaque  de  querer  hacer  paces  con  nosotro<; ,  y  dieron  pon- 
zoña al  dicho  capitán  Martin  Iñiguez  en  una  taza  de  vino,  de 
lo  cual  murió  luego;  áfue  levantado  á  votos  por  capitán  Her- 
nando de  la  Torre,  que  era  teniente  al  tiempo  del  dicho  Mar- 
tin Iñiguez  de  Carquizano,  y  antes  que  el  dicho  capitán  mu- 
riese, dejó  Diego  de  SoUer  la  fatoría ,  é  fue  provehído  en  su 
lugar  Diego  de  Salinas. 

Asimismo  en  el  tiempo  que  estuvimos  en  Rao,  Francisco 
de  Soto  hubo  fama  que  se  quiso  levantar  contra  el  dicho  Mar- 
tin Iñiguez,  por  lo  cual  fue  desprívado  del  oficio  de  contador 
general,  é  fue  proveído  en  su  lugar  Hernando  de  Bustaman- 
te,  é  yo  fui  proveído  por  Contador  de  la  nao. 

En  el  tiempo  que  Martin  Iñiguez  de  Carquízano murió,  se 
pasó  :i  nosotros  un  señor  de  cierros  pueblos  de  la  isla  de  Ma- 
quian,  que  es  una  de  las  islas  del  clavo,  el  cual  se  llama  Qui- 
chil  Humar  por  favorescer  al  cual  tuvimos  grandes  guerras,  é 
todavía  los  portugueses  quemaron  todos  sus  pueblos  ,  é  mata- 
ron muchos  indios,  é  también  mataron  un  castellano,  é  pren- 
dieron otro  de  unos  seis  castellanos  que  estaban  con  el  dicho 
Quíchíl  Humar,  por  mandado  del  dicho  Hernando  de  la  Torre, 
y  el  dicho  Quíchíl  Humar  pasó  fujiendo  á  la  isla  donde  noso- 
tros estábamos. 

Por  el  mes  de  Julio,  poco  mas  ó  menos,  vino  un  portu- 
gués fúgido,  y  era  echadizo,  el  cual  acabo  de  ciertos  días  que 
estuvo  entre  nosotros,, puso  ciertas  granadas  de  pólvora  en  el 
navio  que  hacíamos  de  noche,  é  se  fugió  con  tanto  á  los  por- 
tugueses: las  cuales  dichas  granadas  tomaron  fuego,  é  al  so- 
nido que  dieron  cuando  reventaron,  acudió  la  gente  é  mata- 
ron al  fuego  antes  que  hiciese  mucho  mal.  E  después  salió  la 
tabla  del  costado  del  navio  muy  ruya,  por  lo  cual  no  la  bo- 
tamos á  la  mar,  porque  n6  se  pudiera  tener  sobre  agua,  é  asi 
se  perdió  el  trabajo  ,  é  todo  lo  demás  en  valde  por  ser  nue- 
vos en  la  tierra,  é  no  conoscer  la  madera. 

Casi  por  este  mismo  tiempo ,  veniendo  unos  paraos  de  Ti- 
dore cargados  de  bastimentos,  donde  venían  cinco  ó  seis  cas- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  4 1  5 

tellanos,  toparon  con  otros  paraos  de  los  enemigos,  en  que  to- 
maron los  otros  dos  paraos  de  los  nuestros,  é  mataron  dos 
castellanos. 

Por  el  mes  de  Diciembre  del  dicho  año  llevamos  la  fusta 
acabada  á  Tidore,  la  cual  era  de  dicesiete  bancos,  y  hecieron 
capitán  della  á  Alonso  de  Rios,  é  á  mi  me  proveyeron  por  te- 
sorero de  la  mar. 

Por  el  mes  de  Marzo  estábamos  unos  veinte  castellanos  con 
el  Rey  de  Gilolo  sobre  un  lugar  de  los  enemigos  que  está  en 
laBatachina;  y  estando  allí,  vimos  venir  por  la  mar  un  navio, 
é  luego  inviamos  dos  castellanos  en  dos  paraos  del  Rey  de  Gi- 
lolo para  ver  que  navio  era,  el  cual  venia  de  la  Nueva-Espa- 
ña que  inviaba  Hernando  Cortés  por  mandado  de  V.  M.  á 
saber  de  nosotros:  por  capitán  del  cual  dicho  navio  venia  un 
Alvaro  de  Sayavedra ;  é  como  los  nuestros  le  reconoscieron, 
luego  entraron  dentro  en  el  navio,  é  los  paraos  tornaron  con 
la  nueva ,  con  la  cual  holgamos  mucho ,  é  luego  inviamos  á 
Tidore  á  hacer  saber  al  nuestro  capitán,  para  que  inviase  al- 
gún socorro  si  menester  le  tuese. 

El  otro  dia  siguiente  por  la  mañana,  andando  el  dicho  na- 
vio en  calma,  vino  á  él  una  fusta  de  los  portugueses  é  tomo 
plática  del  navio  ,  é  conoscido  que  eran  castellanos,  quisieran 
los  engañar ;  empero  el  Sayavedra  estaba  informado  de  los  dos 
hombres  que  estaban  dentro,  é  todavía  no  dejó  de  preguntar 
que  les  rogaba  que  le  dijiesen  en  cuál  de  aquellas  islas  de  Malu- 
co estaban  los  castellanos.  Los  portugueses  les  respondieron, 
que  no  habia  en  Maluco  castellanos,  aunque  era  verdad  que 
habia  venido  ahí  una  nao  grande,  é  cuando  llegaron  en  las  is- 
las ,  traíanla  que  no  se  podia  tener  sobre  agua ,  é  que  los  por- 
tugueses les  hablan  ayudado  é  favorescido  para  que  hiciesen  un 
navio,  é  lo  hicieron,  é  que  ellos  les  dieron  asi  mantenimien- 
tos, como  otras  muchas  cosas  que  hablan  menester,  é  se  ha- 
blan ido  por  cabo  de  Buena-Esperanza  para  España;  é  que  asi 
les  darian  á  ellos  todo  lo  que  hubiesen  menester ,  é  que  fuesen 
con  ellos  á  su  fortaleza,  que  allá  se  les  haria  toda  honra  é  cor- 
tesía. Respondióles  el  Sayavedra,  ¿que  para  qué  decian  aque- 
llo? que  ya  él  sabia  cierto  en  como  habia  castellanos  en  Malu- 
co ,  é  pasaron  otras  muchas  pláticas.  E  como  los  portugueses 
vieron  que  no  les  podían  engañar  con  palabras  ,  comenzáron- 
les á  lombardear ,  é  por  el  conseguiente  los  del  navio  á  ellos; 
é  como  comenzó  á  refrescar  un  poco  el  viento,  entróse  el  na- 
vio en  Gilolo  é  surgió. 

Esta  dicha  noche  vino  un  batel  de  los  portugueses  con  cier- 
tos paraos  de  los  moros,  y  Juntados  con  la  fusta,  como  amá- 
neselo ,  comenzaron  á  lombardear  el  navio ,  é  los  del  navio 


4.l6  VIAGES    AL     MALUCO. 

defendíanse  lo  mejor  que  podían;  y  estando  en  esto,  páreselo 
nuestra  fusta  con  ciertos  paraos  de  Tidore,  que  venían  en  bus- 
ca del  navio,  que  como  Hernando  de  la  Torre,  nuestro  capi- 
tán, tuvo  la  nueva  del  navio,  luego  invíó  la  fusta  muy  bien 
armada.  Como  los  portugueses  vieron  nuestra  fusta ,  luego  se 
apartaron  del  navio,  é  se  fueron  para  su  fortaleza. 

Como  nuestra  armada  llegó  á  donde  estaba  el  navio,  lue- 
go alzaron  las  áncoras  é  se  fueron  para  Tidore,  é  de  ahi  en 
adelante  comenzó  andar  la  guerra  mucho  mas  caliente;  é  un 
lunes  á  cuatro  de  Mayo  del  dicho  año  de  quinientos  é  veinte 
é  ocho,  vino  una  galera  de  los  portugueses  con  catorce  paraos 
de  moros,  é  como  nos  dieron  el  rebate,  embarcámonos  treinta 
é  siete  hombres  en  la  nuestra  fusta  con  Alonso  de  Ríos,  ca- 
pitán della,  é  fuimos  á  luengo  de  la  isla  por  donde  ellos  ve- 
nían, pensando  que  no  eran  sino  algunos  paraos  que  venían  ha- 
cer algún  salto ;  é  cuando  nos  catamos ,  vimos  que  también  ve- 
nia la  galera  de  los  portugueses  que  había  pocos  días  que  la 
babian  hecho.  Hubimos  nuestro  parescer  entre  todos,  é  todos 
fuimos  de  un  voto ,  que  pues  estábamos  ya  tan  cerca  los  unos 
de  los  otros,  que  grande  mengua  nos  seria  volvernos  huyen- 
do, é  nos  tenrian  á  cobardía  los  indios :  é  asi  encomendándo- 
nos áDios  y  al  señor  Santiago ,  fuimos  luego  á  barloar  con  ellos, 
porque  á  las  lombardadas  teníannos  gran  ventaja  por  causa  de 
la  mucha  artillería  que  traían  en  la  galera ,  y  andubimos  pe- 
leando bien  tres  horas  grandes,  y  á  la  postre  ganamos  la  ga- 
lera ,  aunque  con  mucho  trabajo  :  matáronnos  cuatro  hom- 
bras ,  é  feriéronnos  los  mas  de  nosotros  :  nosotros  matamos  á 
ellos  ocho  hombres,  é  los  demás  quedaron  muy  mal  feridos;  é 
asi  llevamos  la  galera  á  la  ciudad  de  Tidore  con  toda  su  gente, 
donde  pusimos  á  buen  recado  todos  los  presioneros. 

Aparejado  el  navio  de  Sayavedra  de  todo  lo  nescesarlo ,  par- 
tióse de  Tidore  para  la  Nueva-España  por  Junio  del  dicho  año 
de  quinientos  é  veinte  c  ocho ,  y  llevó  por  piloto  á  Macias  del 
Poyo.  También  iban  dentro  unos  portugueses,  que  se  habían 
fúgido  á  nosotros ,  por  nombre  el  uno  Simón  de  Brito  Hidal- 
go, y  el  otro  Bernaldin  Cordero.  Asimismo  iban  de  los  pre- 
sioneros el  patrón  de  la  galera  que  tomamos,  é  otros  hombres 
de  otra  calidad,  los  cuales  inviábamos  en  el  navio,  para  que 
dellos  mismos  supiese  V.  M.  lo  que  pasaba  allá.  E  yendo  su 
viage',  estando  surtos  con  vientos  contrarios  en  unas  islas  de 
negros  que  llaman  Papuas ,  las  cuales  están  al  leste  del  Maluco, 
obra  de  docíentas  leguas ,  levantáronse  con  el  batel  los  dichos 
Simón  de  Brito  é  Fernando  Romero,  patrón  de  la  galera,  é 
otros  portugueses,  é  venieron  la  vuelta  del  Maluco,  dejando 
al  navio  sin  batel,  é  anduvieron  mucho  tiempo  perdidos  por 


BOCUMEKTOS    DE    LOAISA.  4I7. 

causa  de  las  grandes  corrientes,  que  no  pudieron  aportar  áMa-. 
luco,  é  dieron  consigo  en  unas  islas  donde  dejaron  el  batel,  é' 
se  quedaron  algunos  de  ios  portugueses,  ecepto  el  Simón  deí 
Brito  y  el  patrón»  que^e  entraron  en  una  canoa,  y  un  es* 
clavito  suyo  para  venir  á.  Maluco,  é  fueron  á  dai-  consigo  en 
la  Batachina  por  la  parte  de  leste,  cincuenta  leguas  de  donde 
estábamos  nosotros.  Y  un  día  vínonos  nueva  como,  estaban  en 
la  Batachina,  en  un  lugar  que  sé  llama  Guayamelin,  ciertos 
portugueses  que  se  habían  perdido  ahí.  E  luego  incontinente' 
me  mandó  á  mi  el  dicho  nuestro  capitán,  con  otros  dos  com- 
pañeros, con  diez  paraos  de  moros,  para  que  fuese  á  ver  que 
cosa  era,  é  para  si  fuesen  portugueses,  los  llevase  á  buen  re- 
cado: é  asi  ido  al  dicho  lugar  de  Guayamelin,  hallé  que  eran 
el  dicho  Simón  de  Brito  y  Fernán  Romero,  portugueses,  que 
se  habían  fúgido  de  la  dicha  carabela  del  dicho  5ayavedra,  é 
luego  los  prendí,  é  los  llevé  á  buen  recado  á  Tidore,  donde 
hallé  á  Sayavedra ,  que  era  vuelto  por  causa  ,de  hallar  los  vien-^ 
tos  contrarios,  é  también  por  no  tener  batel,  aunque  quisiese; 
esperar  al  buen  viento  para  hacer  aguada  é  leiña,  si  en  algu-. 
na  tierra  fuese ;  é  por  este  respeto  se  tornó  la  dicha  carabela 
de  mas  de  setecientas  leguas  á  cabo  de  seis  meses  dende  que; 
partió  de  Tidore:  é  asi  los  portugueses  no  se  fueron  por  otro 
respeto,  sino  paresciéndoles  que  los  del  navio  sin  batel  no  osa- 
rian  pasar  adelante. 

Hecha  pregunta  á  los  dichos  Simón  de  Brito  é  Fernan^ 
Romero  sin  quistion  de  tormento,  confesaron  luego  como  se 
hablan  fúgido,  é  aun  á  lo  que  me  paresee  á  mí,  por  hacer  ese 
servicio  al  Rey  dé  Portugal ,  paresciéndoles  que  le  hacían  gran 
servicio  en  que  ellos  fuesen  causa  que  el  dicíio  navio  no  pasase 
á  la  Nueva-España,  porque  V.  M.  no  supiese  lo  que  pasaba 
en  Maluco,  y  de  como  los  portugueses  poseían  las  tierras  de 
V.  M. ;  y  tomada  la  confesión  dellos ,  mandó  el  dicho  nuestro 
capitán ,  por  sentencia  en  pena  del  maleficio  que  hicieron ,  que 
al  dicho  Simón  de  Brito  le  arrastrasen  por  la  ciudad  de  los  mo- 
ros, é  después  le  cortasen  la  cabeza,  é  le  hiciesen  cuatro  cuar- 
tos, é  al  dicho  F'ernan  Romero  le  ahorcasen  en  una  horca: 
todo  lo  cual  asi  se  cumplió  como  el  dicho  Fernando  de  la  Tor- 
re dio  por  sentencia ,  é  luego  el  mismo  día  se  ejecutó. 

Como  el  navio  volvió^  se  puso  hacer  un  batel,  é  por  que 
el  dicho  navio  se  comía  ya  del  gusano,  é  hacía  mucha  agua, 
le  echamos  un  aforro  de  tablas  por  defuera  en  el  costado  con 
un  betume  que  allá  se  acostumbra  hacer  á  las  naos;::é  apareja- 
do de  todo  lo  nescesario,  asi  de  bastimentos,  como  de  todo  lo ■ 
demás,  tornamos  á  inviar,  y  el  dicho  Fernando  de  la  Torre, 
nuestro  capitán,  é  todos  los  que  quedábamos  en  su  compañía 

TOMO  V.  GGG 


41 8'  VÍAGES  AL  MALUCO. 

éramos  de  parescer  ,  que  el  dicho  navio  debía  de  venir  por  ca- 
bo de  Buena-Esperanza,  pues  que  para  la  Nueva-España  ha- 
llaban los  tiempos  contrarios;  empero  nunca  quiso  el  dicho  Sa- 
yavedra-  sino  seguir  por  donde  primero;  el  cual  partió  por 
Mayo  de  quinientos  é  veinte  é  nueve. 

En  este  comedio  hubimos  muy  grandes  guerras  con  los 
portugueses,  y  ganamos  por  fuerza  de  armas  toda  la  isla  de 
Maquian,  6  restituimos  al  dicho  Quichil  Humar  todas  sus  tier- 
ras ;  y  por  el  conseguiente  tomamos  en  veces  en  este  comedio 
cuatro  paraos  de  los  enemigos  con  toda  su  gente  é  artillería, 
é  les  quemamos  é  robamos  muchos  pueblos. 

El  dicho  D.  Jorge  de  Meneses ,  capitán  de  los  portugueses, 
viendo  que  siempre  le  iba  mal  con  nosotros  ,  buscaba  cuantas 
maneras  podia  para  hacernos  todo  mal.  Y  un  dia  yendo  nues- 
tro clérigo  á  la  fortaleza  de  los  portugueses  á  confesarse,  des- 
pués de  pedido  seguro,  y  el  dicho  D.  Jorge  haberle  inviado 
con  un  portugués,  hombre  principal,  como  desembarcó  é  fué 
á  la  fortaleza,  luego  le  mandó  prender  el  dicho  capitán  Don 
Jorge  de  Meneses  al  dicho  nuestro  clérigo  ,  é  á  un  mancebo 
que  iba  en  su  compañía ,  é  los  echaron  debajo  en  la  Torre  con 
grandes  presiones,  donde  los  tuvieron  mas  de  siete  meses:  é 
á  cabo  deste  tiempo  dimos  por  el  dicho  clérigo  é  su  compañe- 
ro cuatro  portugueses  de  los  presioneros  que  teníamos ,  cuales 
el  dicho  D.  Jorge  de  Meneses  quiso  escoger ,  porque  no  tenía- 
mos clérigo ,  é  los  que  se  morían ,  iban  sin  confesión. 

A  los  veinte  de  Otubre  de  quinientos  é  veinte  é  nueve  fui- 
mos de  armada  unos  treinta  hombres  con  los  moros  de  Gilolo 
é  Tidore,  á  destruir  unos  pueblos  de  los  enemigos,  obra  de  cin- 
cuenta leguas  de  Maluco  en  la  Batachina  por  la  parte  de  leste, 
y  al  cuarto  dia,  después  de  partidas  de  Tidore,  topamos  con 
siete  paraos  de  la  isla  de  Terrenate ,  en  los  cuales  iban  muchos 
portugueses ,  é  venimos  á  pelear  unos  con  otros ,  é  tomamos- 
Íes  un  parao  con  toda  su  gente  ,  é  los  otros  escaparon  hu- 
yendo. 

Asi  como  nosotros  partimos  de  Tidore  ,  luego  fueron  avi- 
sados los  portugueses  de  la  dicha  isla  de  Tidore ,  de  como  era- 
mos de  armada  la  mejor  gente  que  entre  nosotros  había,  é  por 
el  conseguiente  la  mayor  parte  de  los  moros  de  la  isla,  é  se- 
gún fama  pública,  el  que  dio  el  aviso  fue  Fernando  de  Busta- 
mante  ,  contador  general. 

Dia  de  S.  Simón  é  Judas ,  sabido  por  los  portugueses  que  la  me- 
jor gente,  asi  de  los  castellanos  como  de  los  moros,  eran  fue- 
ra de  la  isla  de  Tidore ,  é  los  que  quedaban  con  Fernando  de 
la  Torre,  no  eran  sino  obra  de  cuarenta  hombres,  y  al  dicho 
Fernando  de  Bustamante  tenían  por  su  parte,  porque  ya  se 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  4I9 

había  carteado  con  ellos,  fueron  con  grande  armada  sobre  la 
ciudad  de  Tidore ,  é  desembarcados  entraron  en  la  dicha  ciu-^ 
dad  por  fuerza  de  armas,  y  á  la  entrada  mataron  un  castella- 
no, é  prendieron  dos  muy  mal  feridos,  é  asimismo  ferleron 
otros  algunos,  é  mataron  muchos  indios,  é  robaron  .é  asóla»' 
ron  la  dicha  ciudad.       '■•-.^  f!-;?  .i'.'Tij..  tA  í-j\j  'coiuúhno  iol  ítoo 
Viendo  el  dicho  Fernando  de  la  Torre, miéfetró  capitaiV, 
que  no  podia  resistir  contra  la  armada  de  los  portugueses,  re»- 
trujóse  al  baluarte  principal  que  teníamos  con  su  gente,  é  de 
alli  mandó  tirar  á  los  portugueses  al  condestable  con  unos  t¡^ 
ros  gruesos,  y  en  esto  dijo  el  dicho  Fernando  de  Bustamante, 
contador  general,  al  dicho  Fernando  de  la  Torre,  capitán,  que 
ya  no  era  tiempo  de  pelear  mas  con  los  portugueses ,  sino  de 
ser  todos  unos;  é  por  el  consiguiente  dijo  el  condestable  de  los 
lombarderos,  que  no  habia  de  tirar  con  ningún  tiro,  porque 
estaba  ya  hablado  con  el  dicho  Bustamante.  Viendo  esto  el 
dicho  Fernando  de  la  Torre  é  otros  castellanos ,  comenzaron 
á  tirar  con  los  tiros  ellos  mismos,  é  pelear  contra  los  portu^ 
gueses,  que  aunque  habia  otro  lombardero  flamenco  en  el  ba- 
luarte, tampoco  quiso  tirar  con  ningún  tiro,  antes  se  salió  fuera 
por  una  lombardera  con  los  mecheros  en  la  mano:  é  asimismo 
dijieron  otros  castellanos ,  que  se  debian  de  ir  con  los  portugue- 
ses ,  é  no  hablan  de  pelear  mas  ;  empero  con  todo  eso  no  de- 
jaban de  pelear  el  dicho  capitán  é  otros  que  eran  leales.  ]En 
este  comedio  inviaron  los  portugueses  un  hombre  á  los  dichos 
castellanos  con  una  bandera  blanca ,  como  es  costumbre ,  á  re- 
querirles que  se  diesen.  Y  el  dicho  Fernando  de  la  Torre ,  ca- 
pitán ,  é  otros  castellanos  respondieron ,  que  no  se  querían  dar, 
sino  antes  defenderse  dellos,  por  cuanto  tenian  mucha  artille- 
ría, 6  munición,  é  pólvora,  é  no  les  temían,  sino  antes  espe- 
raban en  juntando  toda  la  gente  de  la  isla  de  salir  á  ellos  ,  é  de 
haber  vítoria  con  la  ayuda  de  Dios  contra  ellos ;  é  con  esta  res- 
puesta se  volvió  el  dicho  portugués.  En  esto  el  dicho  Fernando 
de  Bustamente  andaba  amotinando  toda  la  gente,  dijíendo:  que 
estaba  ya  en  fin  del  año  de  quinientos  é  veinte  é  nueve,  é  iba 
en  cinco  años  que  eramos  partidos  de  España,  é  no  había  ido 
ninguna  armada  de  S.  M. ,  que  creyesen  que  nunca  iría  mas ,  é 
por  tanto  se  debían  pa^ar  á  los  portugueses.  Y  el  dicho  D.  Jor- 
ge de  Meneses,  capitán  de  ios  portugueses,  como  quiera  que  se 
había  carteado  con  el  dicho  Fernando  de  Bustamante,  tornó 
á  ínviar  otra  vez  al  dicho  portugués  al  nuestro  baluarte  á  re- 
quirírles  que  se  diesen.  Viendo  el  dicho  capitán  Hernando  de 
laTorre,que  el  dicho  Bustamante  le  amotinaba  la  gente,  acor- 
dó de  hacer  sus  partidos  con  los  dichos  portugueses,  é  acome- 
tióles que  les  volvería  la  isla  de  Maquían^  c  mas  la  galera  que 


4^0        ^  VIAGES  AL    MALUCO. 

les  habíamos  tomado,  con  toda  su  artillería  é  otros  tiros  que 
les  habíamos  tomado  en  otros  navios,  é  todos  las  prisioneros 
que  teníamos;  empero  no  quisieron  los  portugueses,  sino  que 
se  diesen  é  fuesen  con  ellos;  é  no  aceptando  los  castellanos  es- 
to, vinieron  á  concertarse,  que  el  dicho  Fernando  de  la  Torre, 
con  los  castellanos  que  le  quisiesen  seguir,  fuese  en  un  bergan- 
tín pequeño  fuera  de  las  islas  de  Maluco  al  dicho  lugar  de  Za- 
mafo, donde  primero  estuvimos  con  la  nao,  é  allí  estuviese  has- 
ta en  tanto  que  á  nosotros  ó  á  ellos  nos  fuese  algún  mandado 
de  nuestros  príncipes ;  y  en  caso  que  así  nos  fuese  algún  man- 
dado ,  que  fuésemos  obligados  los  unos  á  los  otros  de  hacer  sa- 
ber lo  que  determinábamos  de  hacer;  é  mas,  que  no  pudiese  lle- 
var el  dicho  Fernando  de  la  Torre  en  el  dicho  bergantín  mas 
de  un  tiro  de  bronce  é  dos  versos  de  fierro  6  sus  armas  é 
haciendas:  é  con  este  concierto  entregaron  á  los  dichos  portu- 
gueses el  baluarte  con  toda  la  artillería;  é  asimismo  estaba  la 
casa  de  la  fatoría  con  toda  la  hacienda  que  había  de  dentro 
del  dicho  baluarte,  la  cual  robaron  los  dichos  portugueses,  co- 
mo entraron  en  el  dicho  baluarte  ;  é  por  el  consiguiente  roba- 
ron las  haciendas  de  los  castellanos  que  éramos  de  armada ,  asi 
esclavos  como  esclavas,  como  otras  muchas  cosas.  E  asi  el  di- 
cho Fernando  de  la  Torre  se  fue  en  el  dicho  bergantín  al  dicho 
lugar  de  Zamafo,  con  obra  de  veinte  hombres  que  le  quisie- 
ron seguir ,  y  el  dicho  Bubacar ,  gobernador  del  dícho  lugar  de 
Zamafo ,  los  recibió  muy  bien. 

El  dícho  Fernando  de  Bustamente,  contador  general,  se 
pasó  á  los  portugueses  con  todos  los  otros  castellanos,  é  llevó 
consigo  los  libros  de  contaduría  é  todos  los  testamentos  é  in- 
ventarios é  almonedas  de  los  hombres  que  murieron  asi  en  el 
viage  como  después  de  llegados  en  Maluco,  con  otras  escritu- 
ras de  los  vivos  é  de  los  muertos  ;  é  algunos  de  los  castella- 
nos ,  que  fueron  con  el  dícho  Bustamante  á  los  portugueses,  son 
maestre  Ans ,  condestable  de  los  lombarderos ,  y  Artus ,  lom- 
bardero  flamenco,  y  Francisco  de  Godoy,  sobresaliente,  y 
nuestro  clérigo  ,  por  nombre  Juan  de  Torres ,  é  otros  que  no 
<me  acuerdo  de  sus  nombres. 

Asimismo,  después  que  se  apoderaron  los  dichos  portugue- 
ses en  todo ,  quemaron  una  fusta  muy  buena,  que  nosotros  te- 
níamos, con  pregón  público,  por  alborotadora  é  levantadora 
de  las  tierras  del  Rey  de  Portugal. 

A  tres  días  de  Noviembre  del  dicho  año  volví  yo  con  el 
gobernador  de  Tidore,  que  era  un  hermano  del  Rey  que  se 
llama QuíchilRade, con  tres  paraos,  donde  venían  seis  castella- 
nos dejando  la  otra  armada  en  Moro,  que  es  en  la  Batachina, 
en  la  parte  del  este ;  y  en  el  camino  tuvimos  nuevas  de  como 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  421 

los  portugueses  hablan  tomado  6  quemado  la  ciudad  de  Tido- 
re,  y  que  los  castellanos  estaban  encerrados  en  el  baluarte, 
porque  los  portugueses  les  tenían  cercados.  E  como  llegamos 
á  la  isla  deTidore,  fuimos  á  un  lugar  que  era  muy  fuerte,  que 
se  llama  Tomolou ,  á  saber  lo  que  pasaba  ,  donde  nos  contaron 
la  manera  de  cómo  los  portugueses  hablan  tomado  asi  la  ciu- 
dad como  el  baluarte.  E  yo  viendo  esto ,  rogué  al  dicho  Qui- 
chilRade,  gobernador,  me  diese  unparao  armado  para  me  pa- 
sar á  Gilolo,  donde  estaban  doce  castellanos,  porque  no  era 
mi  voluntad  de  pasarme  á  los  portugueses,  porque  de  cierto 
cuando  menos  nos  catásemos  habla  de  ir  armada  de  V.  M.  á 
Maluco,  y  porque  Gilolo  era  muy  fuerte,  que  allá  nos  podría- 
mos defender  de  los  portugueses  muy  bien.  E  asi  viendo  el  di- 
cho Quichíl  Rade  que  tan  buena  voluntad  tenía  de  servir  á 
V.  M. ,  me  dio  un  parao  bien  armado ,  donde  fui  con  otros 
dos  compañeros ,  y  en  el  dicho  parao  llevé  dos  versos  de  bron- 
ce conmigo,  é  dejé  concertado  con  dicho  Quichil  Rade,  que  den- 
de  á  cuatro  dia^  fuese  yo  con  la  armada  de  Gilolo ,  á  la  dicha 
isla  de  Tidore  de  noche ,  é  que  él  se  embarcaría  con  nosotros 
para  ir  á  Gilolo  á  estar  en  nuestra  compañía ,  é  llevaría  consi- 
go su  muger  é  hijos.  Este  dicho  Quichíl  Rade  siempre  fue  gran- 
de amigo  de  nosotros,  é  servidor  de  V.  M. ,  é  asi  ido  á  la  di- 
cha ciudad  de  Gilolo,  fui  bien  rescibído  del  Rey,  é  de  todos 
los  caballeros  é  de  los  castellanos  que  estaban  ahí,  y  el  Rey 
de  Gilolo  se  nos  ofresció ,  que  mientras  fuese  armada  de  V.  M. 
él  nos  daria  de  su  hacienda  todo  lo  que  hubiésemos  menester 
asi  para  comer  como  para  vestir  á  todos  los  castellanos  que 
en  servicio  de  V.  M.  quisiésemos  estar ,  é  nos  favorescería  en 
todo  lo  posible ,  como  de  hecho  lo  hizo. 

Al  cuarto  dia  fuimos  de  Gilolo  con  una  armada  á  Tidore, 
á  tomar  al  dicho  Quichíl  Rade,  al  cual  llevamos  con  su  muger 
é  hijos ;  é  también  fueron  con  él  otros  hombres  principales  con 
sus  mugeres  é  hijos ,  dejando  sus  heredades  é  haciendas. 

Dende  á  diez  ó  doce  días  tuvimos  nueva  de  como  la  arma- 
da de  Tidore,  que  había  yo  dejado  en  Moro,  era  vuelta,  é  que 
los  mas  de  los  castellanos  se  habían  pasado  á  los  portugueses, 
ecepto  Alonso  de  Ríos ,  que  estaba  retraído  en  una  montaña 
en  la  Batachína ,  con  otros  tres  compañeros ,  con  dos  versos  é 
sus  escopetas ;  é  luego  en  la  misma  hora  fui  yo  con  un  parao 
muy  ligero  é  bien  armado  á  donde  los  dichos  cuatro  castella- 
nos estaban  ,  é  los  recogí  é  llevé  á  la  dicha  ciudad  de  Gilolo; 
de  manera  que  eramos  ya  diez  y  nueve  compañeros. 

Luego  dende  á  cuatro  ó  cinco  dias  armamos  tres  paraos 
para  ir  á  Zamafo,  á  donde  estaba  el  dicho  Fernando  de  la 
Torre  ,   nuestro  capitán  ,  é   fuimos  en  ellos  yo   y   el  dicho 


42  2  VIAGES   AL   MALUCO. 

Alonso  de  los  Ríos ,  con  pensamiento  de  traer  al  dicho  Fer- 
nando de  la  Torre  con  sus  compañeros  á  Gílolo,  para  que 
allá  nos  tornásemos  hacer  fuertes  ,  porque  mejor  que  en  otra 
parte  ninguna  podíamos  esperar  allá  á  la  armada  que  V.  M. 
hubiese  de  inviar  para  Maluco;  y  asi  llegados  en  el  dicho  lu- 
gar de  Zamafo  platicamos  con  el  dicho  Hernando  de  la  Tor- 
re ,  lo  que  llevábamos  ordenado  ,  paresciéndonos  que  era  ser- 
vicio de  V.  M.  que  estuviésemos  en  parte,  que  si  alguna  nao, 
ó  armada  de  V.  M.  fuese  aquellas  partes,  le  pudiésemos  dar  fa- 
vor, aunque  los  portugueses  no  quisiesen:  lo  cual  estando  en 
Zamafo  no  se  podria  hacer ,  y  estando  en  Gilolo ,  si.  A  lo  cual 
el  dicho  Hernando  de  la  Torre  se  nos  excusó  ,  diciendo ;  que 
tenia  jurado  é  capitulado  con  los  portugueses  de  tener  paz  con 
ellos,  Y  <Í2  no  entrar  en  las  islas  de  Maluco  hasta  tanto  que 
viniese  armada  á  los  unos  ó  á  los  otros.  E  cuando  vimos  que 
no  queria  hacer  otra  cosa,  dijimos  á  algunos  de  su  compañía 
que  viniesen  á  Gilolo  con  nosotros,  por  cuanto  teníamos  por 
nueva  cierta  que  los  portugueses,  con  todos  los  de  Maluco,  se 
aparejaban  para  ir  á  destruir  á  Gilolo,  é  asi  vinieron  cinco  cas- 
tellanos con  nosotros  á  Gilolo. 

Dos  dias  después  que  nosotros  tornamos  á  Gilolo,  vinie- 
ron los  portugueses  con  armada  sobre  nosotros;  empero  defen- 
dímosles  la  salida,  que  no  les  dejamos  desembarcar;  é  asi  se 
volvieron  sin  nos  empecer  en  nada. 

En  el  mes  de  Diciembre  del  dicho  año  de  quinientos  é  vein- 
te é  nueve  tornó  á  volver  la  dicha  carabela  de  Sayavedra  no 
pudiendo  pasar  á  la  Nueva-España,  é  aportó  al  dicho  lugar 
de  Zamafo.  Desta  vez  murió  el  dicho  Sayavedra  en  la  mar,  é 
también  murieron  otros  cuatro  ó  cinco  de  la  dicha  carabela. 

Viendo  el  dicho  Fernando  de  la  Torre,  que  la  dicha  cara- 
bela no  era  pasada  á  la  Nueva-España,  é  paresciéndole  bien  lo 
ue  nosotros  le  habíamos  dicho,',  acordó  de  irse  á  Gilolo  don- 
e  nosotros  estábamos:  é  asi  se  vino  con  la  dicha  carabela,  é 
con  el  bergantín;  de  manera,  que  nos  juntamos  obra  de  sesen- 
ta hombres  ,  é  á  todos  nos  daba  el  Rey  de  Gílolo  de  comer, 
é  comenzamos  á  tener  guerra  con  los  portugueses  de  nuevo ,  é 
la  tuvimos  hasta  mediado  el  año  de  treinta ,  aunque  se  nos  fu- 
gieron  muchos  castellanos  en  este  comedio  á  los  portugueses, 
é  otros  se  nos  murían  de  dolencia  por  los  grandes  trabajos  é 
mala  vida  que  pasaban ,  é  tampoco  no  teníamos  que  gastar  si- 
no lo  quel  Rey  de  Gilolo  nos  daba,  aunque  el  capitán  ayu- 
daba con  lo  que  podía. 

En  este  tiempo  los  portugueses  hicieron  ciertos  desaguisa- 
dos á  los  indios  de  la  isla  de  Terrenate:  por  lo  cual  los  dichos 
indios  se  alborotaron,  aunque  al  presente  disimularon,  y  or- 


I 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  423; 

denaron  que  se  hiciesen  paces  entre  nosotros  é  los  portugue- 
ses, é  por  el  conseguiente  entre  ellos,  é  concertaron  entre  sí 
todos  los  de  Maluco  de  armar  traición,  asi  á  los  portugueses 
como  á  nosotros ,  é  de  nos  matar  á  todos.  Quiso  nuestro  Se- 
ñor Dios ,  que  yo  como  tenia  mucha  conversación  é  amistad 
con  muchos  indios  principales ,  é  sabia  bien  la  lengua  de  la 
tierra,  vine  á  saber  en  cómo  nos  querian  armar  traición ,  é  lue- 
go dije  al  dicho  nuestro  capitán. 

Venido  el  mes  de  Mayo  de  quinientos  é  treinta ,  comenza- 
mos de  entender  en  asentar  paces  entre  todos,  asi  los  cristia- 
nos como  los  indios  de  las  islas,  é  yo  fui  á  la  fortaleza  de  los 
portugueses  con  ciertos  caballeros  de  Gilolo,  é  asenté  las  pa- 
ces con  los  portugueses  é  con  el  Rey  de  Terrenate,  é  avisé  al 
dicho  capitán  de  los  portugueses  de  la  traición  que  ordenaban 
de  armar  los  indios,  el  cual  no  me  quiso  dar  crédito;  y  habló 
á  los  caballeros  de  Gilolo  secretamente,  prometiéndoles  gran- 
des dádivas ,  porque  nos  matasen  á  todos  los  castellanos  que  es 
tábamos  en  su  tierra ;  y  dende  á  ocho  dias  tornó  á  inviar  á 
Quichil  Catarabumi,  que  era  gobernador  de  Gilolo,  el  dicho 
capitán  de  los  portugueses  sobre  ya  tener  asentadas  paces  con 
nosotros,  que  nos  hiciese  matar  á  todos,  prometiéndole  gran- 
des dádivas ,  y  el  dicho  Catarabumi  estaba  en  este  tiempo  mal 
con  nosotros,  por  causa  que  andaba  por  se  levantar  con  el 
Reino ;  é  porque  nosotros  favoreseiamos  al  Rey ,  que  era  niño, 
que  nos  le  dejo  encomendado  su  padre  cuando  murió,  no  osa- 
ba acometer ,  aunque  tenia  mucha  gente  de  su  parte ;  é  por  este 
respeto  concedió  en  lo  quel  capitán  de  los  portugueses  le  in- 
viaba  á  decir,  é  le  prometió  que  lo  haría.  E  sabido  esto,  un 
pariente  muy  cercano  del  Rey ,  que  se  llamaba  Quichil  Tido- 
re,  avisónos  luego  dello,  é  asi  dende  ahí  en  adelante  andába- 
mos armados ,  y  hacíamos  muy  buena  guardia  de  noche ;  é  los 
indios  hacíannos  muchos  desaguisados ,  aunque  no  todos ,  sino 
los  de  la  parte  del  dicho  Quichil  Catarabumi;  de  manera,  que 
pasábamos  mucha  laceria  é  mala  ventura,  é  todo  por  servir  á 
V.  S.  My,  que  á  querernos  pasar  á  los  portugueses,  hiciéran- 
nos  buena  compañía;  mas  paresciéndonos  que  V.  M.  no  había 
de  dejar  de  inviar  armada  á  Maluco  ,  é  los  que  estábamos  en 
él,  podríamos  dar  mucho  favor  á  la  tal  armada,  é  hacer  mucho 
servicio  á  V.  M. ,  nunca  quisimos  pasar  á  ellos,  sino  esperar  á 
todo  trabajo  é  riesgo  que_nos  podría  venir,  é  teníamos  por  bien 
empleadas  en  perder  las  vidas  en  servicio  de  V.  M. 

Por  Agosto  de  quinientos  é  treinta  vino  á  saber  el  dicho 
D.  Jorge  de  Meneses  en  como  los  indios  de  la  isla  de  Terrenate 
ordenaban  ,  con  todos  los  de  Maluco  ,  de  se  alzar  contra  los 
portugueses  é  nosotros,  é  asi  como  se  certificó  en  ello,  invió 


424      "  ■     VI  AGES  AL  MALUCO. 

un  día  disimuladamente  á  llamar  al  Rey  de  Terrenate  y  al 
gobernador  é  á  otros  principales  para  que  fuesen  á  la  fortale- 
za ,  los  cuales  fueron  luego ;  é  como  el  dicho  capitán  los  tuvo 
de  dentro  de  la  fortaleza ,  mandóles  echar  prisiones,  é  dio  á  algu- 
nos dellos  quistion  de  tormento,  los  cuales  confesaron  de  como 
ordenaban  de  armar  traición.  E  visto  esto ,  el  dicho  capitán  man- 
dó cortar  la  cabeza  al  dicho  Quichil  de  Revés,  gobernador  de  la 
isla  de  Terrenate,  que  era  el  mas  temido  hombre  que  habia  en 
aquellas  partes,  é  por  el  consiguiente  mataron  otros  cuatro  ó 
cinco  caballeros  muy  principales,  é  tuvieron  preso  al  Rey  en 
la  fortaleza. 

Cuando  supieron  los  indios  la  muerte  del  dicho  Quichil  de 
Revés  é  de  los  otros  caballeros ,  é  la  prisión  del  Rey ,  levan- 
táronse contra  los  portugueses;  de  manera,  que  no  osaban  sa- 
lir los  portugueses  fuera  de  la  fortaleza  un  tiro  de  arcabuz. 

Asi  como  fue  la  nueva  á  Gllqlo  de  la  muerte  de  los  otros, 
luego  se  pusieron  los  indios  en  armas,  é  nosotros  viendo  esto 
por  el  consiguiente;  é  como  quiera  que  algunos  parientes  del 
Rey  estaban  bien  con  nosotros ,  todavía  se  nos  ofrescian ,  que 
si  el  gobernador  quisiese  dar  sobre  nosotros ,  que  ellos  serian 
de  nuestra  parte,  é  con  esto  no  les  temíamos. 

Esta  dicha  noche  fui  yo  á  la  fortaleza  de  los  portugueses  secre- 
tamente en  una  canoa  pequeña  con  cinco  remadores  solamente 
á  certificarme  de  lo  que  pasaba,  é  á  ofrescerme  por  partes  de 
nuestro  capitán,  é  de  todos  nosotros  á  los  portugueses,  sí  te- 
nían nescesidad  de  nuestro  favor  y  ayuda,  que  les  favoresce- 
riamos  con  todo  nuestro  poder ;  y  á  la  verdad  á  esto  mas  nos 
ofrescímos  porque  ellos  se  nos  ofresciesen  á  lo  mismo ,  que  por 
voluntad  que  teníamos  de  les  favorescer,  porque  nos  recelá- 
bamos que  habíamos  de  venir  en  necesidad ;  é  así  el  dicho  ca- 
pitán de  los  portugueses  é  todos  ellos  me  rindieron  las  gra- 
cias, é  se  ofrescieron  á  lo  mismo,  é  dejé  concertado  con  ellos, 
que  si  en  nescesidad  nos  viésemos ,  que  allá  mandaríamos  por 
socorro,  é  quedamos  muy  grandes  amigos,  olvidando  las  co- 
sas pasadas;  é  luego  en  la  misma  hora  volví  para  la  dicha  ciu- 
dad de  Gílolo,  y  á  la  vuelta  corrí  gran  riesgo,  porque  me  hu- 
bieran de  tomar  los  indios  en  tierra. 

Cuando  volví  á Gílolo,  hallé  ia  cosa  tan  revuelta  que  el  ca- 
pitán, con  obra  de  cuarenta  hombres  que  tenia,  estaba  arma- 
do, é  hecho  fuerte  en  unas  atarazanas  grandes,  puesta  su  ar- 
tillería en  orden  é  cebada;  é  yo  viendo  esto,  fui  derecho  á  las 
casas  del  Rey,  donde  hallé  al  dicho  gobernador  con  mucha 
gente  armada  ,  é  habléle  haciéndole  un  razonamiento  en  su 
lengua  delante  de  todos ,  dijíendo :  que  bien  sabia  él  que  dende 
que  llegamos  en  Maluco  con  la  nao,  siempre  los  de  Gílolo  é 


DOCUMENTOS  DE  LOÁIS  A.  42) 

fiosotros  nos  hablamos  /avorecido  hasta  morir,  é  hablamos  re- 
cibido nosotros  del  Rey  de  Giloio  muchas  mercedes,  y  él  de 
nosotros  todo  servicio  que  nosotros  le  habiamos  podido  ha- 
cer; y  allende  desto,  que  placiendo  á  nuestro  Señor,  que  co- 
mo fuese  armada  de  V.  M.   á  Maluco ,  le  serian  pagadas  Jas 
mercedes  que  nos  hacia  cada  dia,  con  hacerle  el  mayor  Rey  de 
Maluco;  é  pues  que  hasta  entonces  siempre  nos  habiamos  fa- 
vorescido  los  unos  á  los  otros,  é  habiamos  seido  en  uno,  que 
asi  hiciésemos  dende  ahí  en  adelante,  é  que  no  curásemos  de 
entremeternos  entre  los  portugueses  y  los  deTerrenate,  sino 
que  allá  se  hubiesen  los  unos  con  los  otros  :  de  manera,  que 
vino  la  e-osa  á  t^l  estado  con  esta  plática  é  otras  muchas  que 
hicimos,  que  para  hora  de  viesperas  ya  estábamos  todos  ami- 
gos los  unos  con  los  otros,  y  juramentados  de  nuevo. 

Por  el  mes  de  Otubre  del  dicho  año  vino  un  capitán  de  los 
portugueses  con  gente  por  gobernador  é  capitán  de  la  forta- 
leza de  Maluco,  el  cual  se  llamaba  Gonzalo  Perera,  con  el  cual 
asentamos  de  nuevo  las  paces  como  teniamos  con  el  capitán 
D.  Jorge  de  Meneses ;  é  asi  como  llegó  este  dicho  Gonzalo  Pe- 
rera, capitán,  luego  tomó  residenefia  al  dicho  D.  Jorge  de  Me- 
neses, é  le  prendió  por  la  muerte  del  dicho  Quichil  de  Revés, 
y  asi  preso  le  invió  para  la  India  de  Portugal:  é  como  los  in- 
dios vieron  que  habla  venido  el  dicho  Gonzalo  Pereira  con 
gente ,  luego  asentaron  paces  con  él  ,  aunque  duraron  muy 
poco ,  porque  á  cabo  de  seis  meses  que  estuvo  en  Maluco  el 
dicho  capitán  Perera ,  le  mataron  á  puñaladas  dentro  en  la  for- 
taleza los  indios  de  Terrenate,  é  asimismo  mataron  otros  mu- 
chos portugueses ,  é  les  quemaron  su  poblazpp ,  é  robaron  mu- 
cha hacienda,  y  tuvieron  la  fortaleza  casi  tomada:  éasi  todas 
las  islas  de  Maluco  se  levantaron  contra  los  portugueses ,  ecep- 
to  los  de  <jilolp  que  no  se  amostraron  ni  con  los  unos  ni  con 
los  otros  por  amor  de  nosotros  ,  aunque  los  indios  de  Terre- 
nate ofrescian  muchas  dádivas, asi á nosotros  como  á  los  de  Gi- 
loio ,  porque  les  favoresciesemos;  empero  escusámpnos  con  bue- 
nas razones,  porque  hacíamos  cuenta  que  eramos  pocos  castella- 
nos, é  sí  desbaratábamos  é  les  tomábamos  la  fortaleza  ¿los  por- 
tugueses, que  luego  en  la  misma  hora  se  levantarian  los  indios 
contra  nosotros,  viéndonos  tan  pocos. 

Acabo  de  un  mes  que  era  muerto  el  dichoQonzalo  Pereira, 
inviaron  los  portugueses  una  galera  bien  armada  á  Giloio,  á 
donde  nosotros  estábamos,  á  pedirnos  bastimentos  por  sus  di- 
neros, porque  estfibau  en  mucha  nescesidad.  Nosotros  viendo 
4U  nescesidad,  tuvimos  tal  manera  con  el  gol^ernador  é  seño- 
res de  la  tierra,  quejes  dieron  muchos  bastimentos  por  sus  di- 
neros cuanto  la  galera  pudo  llevar.  E  viendo  esto  los  indios  de 

JOMO  V.  HHH 


426  VIAGES    AL    MALUCO. 

Terrenate,  luego  levantaron  el  cerco  que  tenían  sobre  la  for- 
taleza. 

Asimismo  nosotros  entendimos  entre  los  portugueses  é  los 
de  Terrenate  en  concertarlos  y  hacerlos  amigos ,  é  asi  los  hi- 
cimos :  por  lo  cual  asi  los  portugueses  como  los  indios  queda- 
rou  muy  grandes  amigos  nuestros. 

Este  dicho  año  de  treinta  é  uno  yo  di  la  relación  de  todas 
las  cosas  que  hablan  pasado  hecha  por  Fernando  de  la  Torre 
para  V.  M.  á  un  Anibal  Cernichi  en  Maluco,  el  cual  juró  en 
una  ara  consagrada  de  la  traer,  si  el  en  el  camino  no  muria. 

En  el  año  de  treinta  é  dos,  por  esta  grande  amistad  que 
habia  entre  nosotros  é  los  portugueses ,  rogamos  al  capitán  de 
los  portugueses ,  que  era  un  Vicente  deFonseca,  que  por  cuan- 
to queríamos  inviar  un  embajador  al  gobernador  dellos  á  la 
India ,  le  mandase  dar  embarcación.  El  cual  dicho  Vicente  de 
Fonseca  respondió  qae  le  placía  mucho ,  pues  que  asi  deter- 
minábamos. 

E  asi  inviamos  á  Pedro  de  Montemayor  al  gobernador  de 
la  India  de  Portugal ,  haciéndole  síiber  en  como  había  mucho 
tiempo  que  estábamos  enMaluco,  é  nunca  en  todo  este  tiempo 
habíamos  tuvido  mandado  ninguno  de  V.  M. ,  é  que  tema- 
mos por  noticia  que  V.  M.  habia  dado  á  Maluco  al  Rey  de 
Portugal  por  trecientos  mil  ducados;  é  por  cuanto  nosotros 
determinábamos  de  pasar  á  España ,  dejando  la  tierra  á  los  di- 
chos portugueses,  é  no  teníamos  navio  ninguno  para  pasar,  le 
suplicábamos  nos  mandase  dar  embarcación  para  pasar  á  Es- 
paña: é  asimismo  le  mandamos  pedir  mil  ducados  á  cuenta  de 
V.  M.  para  nuestros  gastos,  por  cuanto  estábamos  muy  gas- 
tados. El  cual  dicho  Pedro  de  Montemayor  se  partió  de  Maluco 
para  la  India  por  Enero  de  quinientos  é  treinta  é  dos.  Era- 
mos cuando  él  partió  veinte  é  siete  ó  veinte  é  ocho  hombres, 
porque  todos  los  otros  eran  muertos  de  dolencia  con  les  gran- 
des trabajos  que  pasábamos  ,  asi  del  espíritu  como  de  nuestras 
personas. 

En  este  tiempo  pasábamos  mucho  trabajo,  asi  porque  no 
teníamos  calzado ,  como  por  no  tener  que  gastar ,  porque  el 
Rey  de  Gílolo  también  se  cansaba  de  proveernos  tanto  tiempo; 
y  sino  fuera  por  los  muchos  puercos  monteses  que  matábamos, 
pasáramos  mucho  mas  trabajo. 

El  año  de  treinta  é  tres  por  Otubre  volvió  el  dicho  Pedto 
de  Montemayor  de  la  India  de  Portugal  á  Maluco,  en  com- 
pañía de  un  capitán  del  Rey  de  Portugal,  que  se  llamaba  Tris- 
tan  de  Taide  ,  que  iba  por  capitán  general  é  gobernador  de 
Maluco,  y  el  gobernador  de  la  dicha  India  nos  invió  un  navio 
en  que  fuésemos  con  un  capitán  Jordán  de  Fretes ,  natutal  de 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  427 

la  isla  de  la  Madera,  é  también  nos  invió  los  mil  ducados  que 
le  inviamos  á  pedir,  aunque  el  dicho  Tristan  de  Taide  no  nos 
los  quiso  dar,  hasta  que  pasásemos  á  ellos;  é  asimismo  nos  in- 
vió el  gobernador  una  cédula  que  nosotros  le  inviamos  á  pedir, 
para  que  ningún  capitán  del  Rey  de  Portugal  nos  pudiese  de- 
tener en  ninguna  de  las  fortalezas  por  donde  pasásemos,  ni  tu- 
viesen jurisdicion  sobre  nosotros. 

Cuando  los  indios  de  Gilolo  sentieron  que  queríamos  pasar 
á  los  portugueses,  pesóles  mucho,  é  quisiéronnos  detener,  é 
para  esto  levantaron  guerra  con  los  portugueses,  aunque  nos-^ 
otros  no  quisimos,  y  pensaban  los  portugueses  que  nosotros  lo 
causábamos  á  sabiendas:  por  lo  cual  nos  inviaron  muchas  ame- 
nazas, prornetiéndonos  de  venir  sobre  nosotros  con  grande  ar- 
mada, é  de  no  dar  la  vida  á  ninguno  de  nosotros;  é  por  otra 
parte  los  indios  queríannos  matar,  porque  no  les  queríamos 
ayudar  á  pelear  contra  los  portugueses,  é  asi  corríamos  riesgo, 
asi  con  los  unos  como  con  los  otros.  Cuando  viraos  el  pleito 
mal  parado ,  dimos  é  entender  á  los  indios  que  les  queríamos 
favorescer ,  aunque  no  lo  quisiéramos  hacer. 

Venidos  los  portugueses  sobre  la  ciudad  de  Gilolo  con 
gran  armada,  andaba  el  capitán  dellos  á  luengo  de  la  tierra  en 
una  canoa  mirando  por  donde  desembarcarian ;  é  viéndole  un 
castellano,  metióse  en  el  agua  con  su  escopeta,  é  tirolés  detras 
de  un  mangle  de  muy  cerca,  y  en  tirando  dijo  :  for  alio;  de 
manera  que  entendió  el  capitán  de  los  portugueses:  por  lo  cual 
creyó  el  dicho  capitán  de  los  portugueses  que  nosotros  no  que- 
ríamos guerra  con  ellos..  Y  luego  mandó  echar  pregón  por  to- 
dos los  navios  ,  que  ningún  portugués  ni  indio  fuese  osado 
de  hacer  mal  á  ningún  castellano.  E  asi  otro  día  siguiente  en 
amanesclendo  desembarcaron  los  portugueses  é  los  indios  que 
venían  con  ellos,  é  tomaron  la  ciudad  de  Gilolo;  porque  como 
los  indios  vieron  que  nosotros  no  queríamos  pelear,  luego 
echaron  á  fugir,  é  á  la  entrada  matáronnos  al  fator  Diego  de  Sa- 
linas con  una  espingardada  que  fue  desmandada.  E  asi  nos  fuimos 
con  los  portugueses  á  su  fortaleza ,  sin  que  resclblésemos  per- 
juicio ninguno  dellos.  En  este  tiempo  no  eramos  mas  de  diez 
y  siete  hombres,  porque  los  otros  todos  eran  muertos. 

Pasados  á  los  portugueses,  dieron  al  capitán  los  mil  duca- 
dos, los  cuales  repartió  entre  todos  nosotros,  después  de  ha- 
ber tomado  él  lo  que  era  justo ,  é  asi  se  embarcó  con  los  mas 
de  los  compañeros  para  la  India  con  el  dicho  Jordán  de 
Fretes.  Partió  á  quince  de  Enero  de  quinientos  é  treinta  é  cua- 
tro ,  é  yo  quedé  en  Maluco  con  poderes  del  dicho  Fernando 
de  la  Torre  para  cobrar  ciertos  vales  de  clavo  que  debían  los 
indios  á  V.  M. ,  y  también  al  mismo  Fernando  de  la  Torre  é 


VIAGES   AL  MALUCO. 

á  Otras  personas  de  su  compañía;  é  como  yo  puse  diligencia 
para  cobrar  alguna  cosa,  vino  á  saber  el  dicho  Tristan  de  Tai- 
de,  capitán  de  los  portugueses,  é  mandóme  llamar,  é  díjome, 
que  no  curase  de  pedir  á  ningún  indio  nada,  porque  si  él  ve- 
nia á  saber ,  me  castigarla  muy  bien.  E  asimismo  mandó  decir 
á  algunos  Reyes  de  Maluco ,  é  á  otras  personas  particulares  de 
los  indios  que  debian  clavo  á  V.  M. ,  que  ninguno  pagase  na- 
da. Por  lo  cual  yo  no  osé  á  ningún  indio  nada  pidir.  Asimis- 
mo antes  que  partiese  Fernando  de  la  Torre  de  Maluco,  man- 
dó el  dicho  Tristan  Taide  á  todos  los  castellanos ,  que  lo  que 
teníamos  tomado  en  las  guerras  pasadas  á  los  portugueses,  que 
volviésemos ,  é  lo  que  á  nosotros  nos  tomaron  no  nos  lo  qui- 
sieron volver. 

El  año  de  veinte  é  ocho,  cuando  Sayavedra  venia  de  la 
Nueva-España,  halló  en  las  islas  de  los  Célebes  unos  tres  caste- 
llanos de  nuestra  compañía ,  en  una  isla  que  se  llama  Zarra- 
gan,  y  eran  estos  dichos  hombres  los  dos  dellos  gallegos  y  el 
otro  portugués,  y  eran  de  la  carabela  Santa  María  del  Parral, 
á  los  cuales  resgató  el  dicho  Sayavedra ,  porque  los  indios  les 
vendieron,  que  los  tenían  por  esclavos  ,  é  los  llevó  consigo  á 
Maluco.  Los  cuales  dichos  tres  hombres  nos  dijieron,  que  la  pri- 
mera isla  donde  llegaron  con  la  carabela  donde  venían  en  el 
Arcípiélago  de  los  Célebes,  fue  en  Bendenao,  en  el  puerto  de 
Vizaya,  y  enviando  el  batel  en  tierra  por  bastimentos,  los  in- 
dios de  la  tierra  tomaron  y  mataron  todos  los  hombres  que 
iban  dentro.  E  los  de  la  carabela  cuando  vieron  esto,  se  hicie- 
ron á  la  vela  para  ir  á  Maluco ;  é  pasando  por  junto  á  una  isla 
que  se  llama  Sanguin ,  les  dio  una  travesía  de  viento  que  dio 
con  la  carabela  al  través,  é  se  perdieron.  E  viendo  esto  los  in- 
dios de  la  tierra,  dieron  sobre  ellos  ,  é  prendieron  é  mataron 
todos  los  castellanos  de  la  dicha  carabela.  E  como  los  indios  les 
tuvieron  en  su  poder,  vendiéronlos  á  las  otras  islas;  é  dijieron 
que  había  otros  siete  ó  ocho  hombres  en  las  dichas  islas  de  los 
Célebes.  E  como  el  dicho  Fernando  de  la  Torre  supo  que  ha- 
bía mas  cristianos  presíoneros  en  aquellas  islas  de  los  Célebes, 
ordenaba  de  inviar  cinco  ó  seis  paraos  para  resgatar  á  los  di- 
chos cristianos,  que  hallasen  en  las  dichas  islas  de  los  Célebes.  Y 
en  este  tiempo  que  estaban  para  partir  los  dichos  paraos,  descu- 
brióse el  uno  de  los  gallegos  á  un  gallego  que  había  ido  en  nues- 
tra nao,  en  como  era  verdad  que  el  batel  de  la  dicha  carabela 
habían  tomado  en  Vizaya  los  indios  con  toda  su  gente,  é  que 
después  en  la  carabela  hubo  un  amotinamiento  de  la  gente,  é 
que  habían  echado  á  la  mar  al  capitán  D.  Jorge  Manrique ,  é  á 
D.  Diego,  su  hermano,  é  á  un  Benavides',  vivos,  y  en  la  mar 
los  habían  matado  á  lanzadas ,  y  que  estos  dichos  dos  gallegos 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  429 

habían  seido  en  ello  ,  é  que  se  querrían  pasar  á  los  portugueses, 
porque  se  recelaban  que  se  supiese. 

Partidos  los  dichos  paraos  para  las  dichas  islas  de  los  Cele- 
bes  ,  iban  en  ellos  los  dichos  dos  gallegos  y  el  portugués  con 
otros  castellanos ,  porque  sabían  la  lengua  de  aquellas  islas ,  é  á 
cabo  de  tres  6  cuatro  días  que  eran  partidos,  descubrió  este 
otro  gallego  de  nuestra  compañía  lo  que  el  otro  le  había  des- 
cubierto. E  sabido,  el  dicho  capitán  Fernando  de  la  Torre  in- 
vió  luego  en  pos  dellos  un  parao  muy  ligero,  con  un  mandado 
para  que  los  volviesen  á  Maluco  presos,  é  á  buen  recaudo  á  los 
dichos  tres  hombres;  y  asi  ido  el  dicho  parao,  alcanzó  á  los 
otros  en  el  lugar  de  Zamafo ,  é  luego  sentió  el  uno  de  los  ga- 
llegos, é  se  fugíó  por  ahí  adelante  en  tierra,  é  después  pasó  á 
los  portugueses.  A  los  otros  dos  prendiéronlos  é  lleváronlos  á 
Tidore,  aunque  el  portugués  no  tenía  culpa,  porque  no  fue  en 
ello.  Al  gallego  le  dieron  ciertos  tratos  de  cuerda ,  en  que  le  hi- 
cieren confesar  lo  que  había  hecho ,  al  cual  mandó  el  capitán 
arrastrar  ,  é  después  hacer  cuatro  cuartos ,  lo  cual  asi  se  hizo; 
é  nunca  mas  inviamos  á  rescatar  los  otros  cristianos,  los  cua- 
les aun  quedan  alia. 

Estuvimos  en  Maluco  yo  y  Macías  del  Poyo,  piloto,  que 
había  quedado  en  mí  compañía,  hasta  Hebrero  de  quinientos  é 
treinta  é  cinco ,  y  el  capitán  de  los  portugueses  quisiéranos  de- 
tener en  Maluco ,  porque  quería  ínvíar  á  los  Célebes  una  cara- 
bela, é  nos  quería  ínvíar  en  ella,  porque  tuvo  noticia  por  unos 
indios  Célebes  de  unas  islas  donde  hay  mucho  oro  en  el  Arcí- 
píélago  de  los  Célebes;  é  asimismo  tuvo  noticia  que  en  el  di- 
cho Arcípiélago  había  mucha  madera  de  sándalo ,  é  trujieron 
muestra  dello  al  dicho  capitán  de  los  portugueses.  Este  sándalo 
es  una  mercaduría  muy  gruesa  para  la  India  de  Portugal,  por- 
que si  es  grande  é  grueso ,  vale  el  bahar  cuarenta  ducados  en 
Malaca.  En  el  tiempo  que  Fernando  de  la  Torre  partió  de  Ma- 
luco, yo  quedé  con  condición  que  en  el  año  venidero  de  treinta  é 
cinco  me  partiría  para  la  dicha  India  en  compañía  de  un  merca- 
der que  se  llama  Lisuarte Cairo,  en  un  junco  suyo;  é  que  el  di- 
cho Tristan  de  Taíde,  capitán  de  la  fortaleza,  no  me  detenría 
en  Maluco  á  mi  ni  á  mi  compañero  el  piloto  contra  nuestra 
voluntad;  por  lo  cual  nos  dejó  ir,  é  nos  dio  licencia  para  que 
fuésemos  á  Malaca  con  el  dicho  Lisuarte  Cairo. 

Partimos  de  las  islas  de  Maluco  yo  y  el  dicho  piloto  en 
compañía  del  dicho  Lisuarte  Cairo  á  quince  de  Hebrero  de 
quinientos  é  treinta  é  cinco,  é  llegamos  en  Banda  á  cinco  de 
Marzo ,  donde  hallamos  dos  navios  de  portugueses ,  que  estaban 
para  cargar  de  nuez  é  de  macía. 

Estas  islas  de  Banda  son  siete  que  llevan  nuez  é  macía ,  é 


43^  .      VIAGES    AL   MALUCO. 

no  hay  en  el  mundo,  si  allí  no,  la  dicha  nuez  ,  ni  la  macla,  é 
cógese  mucho  en  cantidad.  Están  estas  islas  de  Banda  ochenta 
leguas  de  Maluco,  y  están  en  altura  de  cuatro  grados  por  la 
banda  del  Sur,  y  los  indios  de  las  dichas  islas  son  hombres  tra- 
tantes, é  grandes  amigos  de  castellanos,  é  del  Rey  de  Tidore. 
En  el  tiempo  que  estuvimos  en  Maluco  en  nuestra  prosperi- 
dad, siempre  nos  tratábamos  los  unos  con  los  otros;  é  al  tiem- 
po que  tomaron  los  portugueses  nuestra  fortaleza,  bien  habia 
en  Tidore  seis  ó  siete  juncos  de  Banda ,  que  hablan  ido  á  tra- 
trar  con  nosotros,  á  los  cuales  también  tomaron  é  robaron  los 
portugueses.  Estando  nosotros  en  Banda,  vino  Quichil  Catara- 
bume  con  una  armada  á  las  dichas  islas,  donde  me  habló  Qui- 
chil Tidore  con  las  lágrimas  á  los  ojos,  y  me  dijo:  que  si  Dios 
nos  diese  ventura  de  pasar  á  estas  partes,  informase  a  V.  S.  M. 
de  cuan  grandes  servidores  de  V.  M.  hablan  seido  el  Rey  de 
Gilolo  y  el  de  Tidore,  é  de  como  por  favorescer  á  la  gente  de 
"V.  M. ,  los  portugueses  los  hablan  destruido;  que  suplicaban  á 
V.  S.  M.  se  acordase  de  aquellos  sus  vasallos,  y  enviase  arma-' 
da  para  que  ellos  con  el  favor  de  V.  M.  saliesen  de  cativerio, 
porque  los  portugueses  los  trataban  muy  mal  á  todos  los  de  las 
islas ,  en  demás  á  los  que  se  hablan  amostrado  por  servidores 
de  V.  M. 

Este  Quichil  Tidore  es  un  caballero  muy  principal  de  Gi- 
lolo, y  primo  carnal  del  Rey,  y  el  mayor  amigo  que  noso- 
tros tuvimos  en  Maluco ,  y  hombre  muy  sabio  é  sagaz.  Asi- 
mismo me  habló  Quichil  Catarabume  con  lágrimas  á  los  ojos, 
aunque  en  algún  tiempo  fue  nuestro  enemigo ,  é  me  dijo  que 
quisiera  hablar  conmigo ;  empero  que  no  osaba  por  miedo  de 
los  portugueses  ,  é  que  pues  yo  sabia  bien  su  voluntad  dellos, 
que  bastaba ;  solamente  me  rogaba ,  que  cuando  en  Castilla  me 
viese,  hiciese  relación  dellos  á  V.  M. 

Estando  en  la  isla  de  Terrenate  á  la  partida ,  vino  á  mí  un 
caballero  del  Rey  de  Tidore,  que  se  llamaba  Bayanir ,  y  me 
dijo  quel  Rey  habia  enviado  á  mi  para  que  me  dijiese  en  como 
el  quisiera  servir  á  V.  S.  M.;  empero  que  no  osaba,  porque 
los  portugueses  no  lo  sentiesen  ;  y  que  me  rogaba  que  asi  co- 
mo él  se  confiaba  en  mi ,  le  tuviese  en  secreto  lo  que  me  invia- 
ba  á  decir,  que  era,  suplicase  á  V.  S.  M. ,  por  partes  del  di- 
cho Rey  de  Tidore ,  que  V.  M.  se  acordase  de  aquel  su  vasallo, 
por  cuanto  por  servir  á  V.  M.  é  favorescer  su  gente ,  los  por- 
tugueses le  hablan  destruido  sus  tierras,  é  muerto  la  mayor 
parte  de  la  gente  de  la  isla  de  Tidore,  é  cada  dia  les  trataban 
muy  mal ,  é  todo  esto  porque  el  dicho  Rey  de  Tidore  habia 
recogido  á  la  gente  é  navios  de  V.  M.  en  sus  tierras ,  asi  á  Juan 
Sebastian  del  Cano  é  Espinosa  ,  capitanes  de  V.  M. ,  como  á 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  43 1 

nosotros.  E  pues  que  esto  era  asi ,  que  V.  S.  M.  mandase  in- 
viar  á  aquellas  sus  tierras,  como  Príncipe  muy  poderoso  que 
es,  una  armada  gruesa  para  que  ellos  saliesen  de  tantos  traba- 
jos, é  V.  M.  fuese  servido  dellos  ,  é  los  portugueses  fuesen 
echados  de  aquellas  islas;  y  que  si  armada  ;de  V.  M.  iba,  no 
hallarla  ninguna  contradicion  en  ninguna  de  las  islas  de  Malu- 
co, porque  todos  deseaban  de  ser  de  V.  M.  é  servirle;  é  que 
el  Rey  de  Terrenate  é  los  suyos,  en  viendo  armada  de  V.  M., 
luego  se  alzarían  contra  los  portugueses ,  é  asi  mismo  todos  los 
de  Maluco  é  Banda. 

Estuvimos  en  las  islas  de  Banda  hasta  el  mes  de  Junio  es- 
perando los  tiempos ,  é  partidos  en  este  dicho  mes  llegamos  en 
la  Jaba  en  el  puerto  dePanaruca,  donde  estuvimos  algunos  dias 
tomando  bastimentos.  Habrá  de  las  islas  de  Banda  á  este  dicho 
puerto  de  Panaruca  docientas  é  cincuenta  leguas ,  y  estará  en 
siete  grados  poco  mas  6  menos.  Esta  tierra  de  la  Jaba  está  de 
la  banda  del  Sur,  y  es  isla  muy  grande,  y  de  muchos  basti- 
mentos ,  asi  de  arroz  ,  como  de  búfanos  y  vacas  é  puercos  é 
cabras  é  gallinas,  é  hacen  muy  buenos  bebrajes  los  indios  de 
un  arroz  colorado;  é  también  hay  mucho  vino  de  palmas; 
también  hay  mucha  caza  de  venados ;  asimismo  hay  caballos. 
En  esta  isla  de  la  Jaba  hay  mucho  oro ,  é  lo  llevan  á  vender  á 
Malaca ,  é  también  los  portugueses  vienen  de  Malaca  á  la  dicha 
isla  á  contratar.  Están  siempre  portugueses  en  esta  ciudad  de 
Panaruca ,  porque  el  Rey  es  grande  amigo  dellos. 

La  gente  desta  isla  es  muy  belicosa  é  muy  atracionada, 
tienen  mucha  artillería  de  bronce,  que  funden  ellos  mismos,  y 
asimismo  escopetas ,  é  tienen  lanzas  como  las  nuestras  muy  bien 
hechas ,  aunque  los  fierros  son  diferenciados  ,  é  tienen  otras 
muchas  armas,  asi  de  arcos,  como  cebretanas,  azagayas,  é  to- 
dos generalmente  traen  siempre  en  la  cinta  sendas  dagas;  sír- 
vense  mucho  de  carretas  como  acá,  y  estas  carretas  traenlas 
con  búfanos.  También  se  hacen  muchos  juncos  en  esta  tierra 
que  navegan  á  todas  partes;  é  asimismo  tienen  unos  navios  de 
remos ,  que  se  llaman  calaluces ,  que  andan  mucho. 

Asimismo ,  vimos  que  tenían  hechas  y  hacian  muchas  fus- 
tas á  nuestra  usanza ,  porque  habían  tomado  el  gallibo  de  las 
fustas  de  los  portugueses.  Estos  indios  deste  reino  son  gen- 
tílicos. 

En  esta  Jaba  hay  Reyes  poderosos ,  asi  gentiles  como  mo- 
ros ,  y  el  mayor  de  todos  es  el  Rey  de  Dema ,  el  cual  es  moro, 
y  tiene  guerra  á  la  contina  con  los  portugueses,  y  este  Rey 
señorea  la  pimienta  de  Zunda:  esta  pimienta  de  Zunda  va  á 
parar  «n  la  China,  y  es  mejor  que  la  pimienta  de  la  India  de 


43  2  VIAGES   AL   MALUCO. 

Portugal,  porque  es  mas  gruesa,  y  vale  la  pimienta  mucho  en 
la  China. 

Partimos  del  puerto  de  Panaruca  para  Malaca ,  é  llegamos 
en  fin  de  Julio  del  dicho  año  de  treinta  é  cinco.  Habrá  dende 
Panaruca  á  Malaca  obra  de  decientas  leguas  poco  mas  6  me- 
nos. En  esta  ciudad  de  Malaca  tienen  los  portugueses  una  for- 
taleza con  quinientos  hombres,  y  es  tierra  de  muy  gran  trato, 
porque  acuden  á  ella  muchos  juncos  ó  navios  de  todas  aquellas 
partes,  asi  de  Maluco,  como  de  Banda,  como  de  Timor  con 
mucho  sándalo,  é  de  toda  la  Jaba,  é  de  Zamatra,  é  de  toda  la 
India ,  é  de  Zeylan ,  é  de  Paliacaci ,  con  mucha  ropa  de  algo- 
don  ,  e  Bengala ,  donde  se  hace  la  mas  fina  ropa  de  algodón 
que  se  hace  en  aquellas  partes  ,  é  asimismo  van  de  Pegú,  que 
llevan  bastimentos  é  pedrería é  almizque;  é  de  Pera,  que  llevan 
mucha  cantidad  de  estaño,  é  asimismo  de  otros  muchos  rios  é 
tierras  que  están  cerca  de  Malaca,  que  llevan  mucho  oro  é  es- 
taño: especialmente  de  Zamatra  se  lleva  mas  cantidad  de  oro 
que  de  otra  parte  ninguna  ,  y  es  oro  muy  subido ;  y  estando 
nosotros  en  Malaca  ,  hubo  dia  que  fueron  de  Zamatra  siete 
quintales  de  oro  de  mercaderes  á  Malaca.  Asimismo  va  á  Ma- 
laca mucho  oro  de  Clan  ,  é  de  Patani  ,  é  de  Burney  va 
canfora.  Asimismo  hay  muy  gran  trato  de  la  China  ,  asi  de 
mucha  porcelana  ,  como  de  muchas  sedas  de  todas  suertes,  co- 
mo de  almizque  ,  como  de  otras  cosas  muy  ricas.  La  China,  se- 
gund  dicen  los  portugueses  que  allá  han  estado,  es  la  mejor  co- 
sa que  hay  en  aquellas  partes.  Estuvimos  en  Malaca  hasta  me- 
diado de  Noviembre  del  dicho  año. 

Partimos  de  la  dicha  ciudad  de  Malaca  para  Cochin  á  1 5 
de  Noviembre  en  un  junco  de  un  portugués  que  se  llama  Alva- 
ro Preto,  y  pasamos  por  Zeylan,  donde  nace  la  canela  que 
viene  á  Portugal ,  é  llegamos  en  Cochin  mediado  Deciembre, 
donde  hallamos  á  Fernando  de  la  Torre,  nuestro  capitán  ,  con 
ciertos  compañeros  :  é  después  que  nosotros  llegamos,  vino  un 
mandado  del  gobernador,  que  estaba  al  tiempo  en  Diu,  para 
que  diesen  embarcación  al  dicho  Fernando  de  la  Torre  é  á 
sus  compañeros  para  pasar  á  Portugal.  A  lo  que  el  dicho  capi- 
tán Fernando  de  la  Torre  me  dijo ,  cuando  llegó  en  la  India, 
el  gobernador  le  hizo  buen  rescibimiento  é  buen  tratamiento, 
é  por  el  consegulente  después ,  asi  á  él  como  á  los  de  su  compa- 
ñía. Al  tiempo  que  vino  la  licencia  al  dicho  gobernador,  dijo 
el  capitán  de  Cochin  al  dicho  Fernando  de  la  Torre,  que  se 
aparejase  para  se  partir ,  é  que  no  llevase  en  la  nao  donde  el 
fuese  mas  de  cuatro  ó  cinco,  é  los  otros  se  embarcasen  en  las 
otras  naos  j  por  lo  cual  no  nos  pesó  á  nosotros ,  porque  nos  re- 


DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  433 

celábamos,  que  viniendo  todos  /untos,  podría  ser.  que  en  la  mar 
nos  echasen  en  una  vela  revueltos ,  ó  nos  matasen  con  ponzoña. 
E  asi  yo  y  el  dicho  piloto  embarcamos  en  una  nao  que  se  lla- 
ma S.  Roque,  é  porque  nos  diesen  lugar  para  meter  nuestros 
bastimentos  que  traíamos  comprados ,  dimos  cincuenta  duca-r 
dos,  sin  tener  llave  dello  nosotros;  é  asi  dende  que  salimos  de 
Gilolo  hasta  acá,  siempre  gastamos  de  lo  nuestro,  ecepto  sen- 
dos fardos  de  arroz  é  un  poco  de  pescado ,  é  sendos  ?arafis  que 
nos  dieron  en  Cochin  :  vale  un  sarali,  que  es  una  moneda  de 
oro  ,  trecientos  maravedís.  ■ 

Asimismo,  se  embarcaron  en  otra  nao  otros  tres  compañe- 
ros ,  los  dos  de  los  cuales  se  naurieron  sobre  cabo  de  Buena- 
Esperanza.. 

Asimismo,  quedaron  en  Cochin,  para  se  embarcar  con  el 
dicho  Fernando  de  la  Torre,  cuatro  compañeros  y  eldichoT'er- 
nandoxle  la  Torre  cinco,  los  cuales  se  hablan  de  embarcar  en 
una  nao  que  se  llama  la  Gallega,  con  un  capitán  pariente  del 
conde  de  Castañeda.  E  por  cuanto  podía  ser  que  el  dicho  Fer- 
nando de  la  Torre  tallesciese  en  el  camino,  ó  le  acaeciese  otro 
desastre  alguno ,  por  lo  cual  no  pasase  á  estas  partes ,  parescio- 
nos  bien  que  el  dicho  Fernando  de  la  Torre  hiciese  alguna  re- 
lación á  V.  M.,  é  inviase  conmigo. E  asi  el  dicho  Fernando  de 
la  Torre  hizo  una  relación  en  breve  para  V.  M.,  remitiendo 
lo  demás  á  mí  para  que  yo  hiciese  ralacion  á  V.  M.  E  asimis- 
mo escribió  una  carta  para  V.  M.,  donde  hacia  mención  de 
ios  muchos-  y  leales  servicios  que  yo  había  hecho  á  V^  S.  M* 
en  aquellas  partes.  .  ;  ,  ojn„itn 

Partimos  de  la  ciudad  de  Cochin ,  que  es  donde  se  carga  la 
especería  para  Portugal,  á  doce  dias  de  Enero  de  quinientos  é 
treinta  é  seis  ,  cinco  naos  cargadas  de  especería,  é  otras  dos 
quedaban  cargando  para  partir  de  allí  á  ocho  días,  donde  en  la 
una  dellas  se  habia  de  embarcar  el  dicho  Fernando  de  la  Tor- 
íe  :.  é  venimos  nuesto  viage  ,  y  antes  que  llegásemos  en  Sant 
Lorenzo  ,  dejó  nuestro  capitán  Martin  de  Fretes  á  las  otras 
naos,  y  la  causa  fue  por  ser  muy  velera  nuestra  nao;  é  si- 
guiendo nuestro  viage ,  pasamos  el  cabo  de  Buena-Esperanza  á 
los  treinta  de  Marzo,  é  de  ahí  venimos  á.reconoscer  la  primera 
tierra  á  la  isla  de  Santa  Elena ,  donde  tomamos  aguada.  Está 
la  dicha  isla  de  Santa  Elena  en  diez  é  seis  grados  por  la  parte 
del  Sur.  Estuvimos  en  esta  dicha  isla  ocho  dias ,  donde  toma- 
mos muchas  calabazas  verdes  para  comer ,  é  muchas  granadas 
é  naranjas  é  muclio  pescado.,  con  que  refrescó  miichoUa  gen- 
te. También  hay  en  esta  isla  puercos  monteses  y  cabras  'mon- 
tesas.  En  esta  isla  está  un  hermitaño  portugués ,  y  no  hay  otra 

TOMO  V.  III 


434  VIAGES    AL   MALUCO. 

gente  ninguna.  Es  isla  muy  pequeña,  que  no  tiene  mas  de  cua- 
tro leguas  de  redondez. 

Partimos  de  Santa  Elena,  é  seguimos  nuestro  viage  paraPorr 
tugal,  6  llegamos  en  la  ciudad  de  Lisboa  á  veinte  é  seis  días  de 
Junio  del  dicho  año. 

Al  tiempo  de  desembarcar  en  la  dicha  ciudad  de  Lisboa ,  mi- 
róme la  guarda  maj^or  muy  bien ,  primero  mi  persona ,  y  des- 
pués la  caja,  donde  hallaron  en  un  portacartas  la  relación  y  la 
carta  que  Fernando  de  la  Torre  inviaba  á  V.  M.,  los  cuales 
me  tomó  la  dicha  guarda  mayor  de  las  naos  que  vienen  de  la 
India,  aunque  yo  me  agravié  mucho.  E  asimismo  me  tomaron 
el  libro  de  la  contaduría  de  la  nao  en  que  fuimos  á  Maluco ,  con 
otro  libro  grande  mió  ,  é  ciertas  cartas  de  hombres  castellanos 
de  nuestra  compañía  ,  que  quedaban  en  la  India  de  Portogal;  é 
asimismo  traíamos  asentadas  las  islas  de  Maluco  é  Banda  é 
otras  islas  en  papel  blanco,  é  después  cerradas  como  cartas  men- 
sajeras por  traerlos  mas  disimulados,  los  cuales  también  toma- 
ron. Asimismo  tomaron  de  la  dicha  caja  la  derrota  que  hici- 
mos de  aquí  á  Maluco,  é  por  el  consiguiente  la  derrota  que 
hizo  la  carabela  que  fue  de  la  Nueva-España  á  Maluco,  con 
otras  memorias  y  escrituras  ;  lo  cual  todo  tomó  la  dicha  guar- 
da mayor  sin  auto  de  escribano,  ni  nada,  sino  asi  de  hecho. 

Yo  viendo  que  la  dicha  guarda  mayor  me  tomó  todo  lo  ar- 
riba dicho  tan  descomedidamente,  determiné  de  ir  á  quejarme 
al  Rey  de  Portugal,  á  la  ciudad  de  Ebora,  donde  al  presente 
estaba,  é  ido  allí  fui  derecho  al  embajador, Sar- 
miento ,  al  cual  di  cuenta  de  como  venia  de  Maluco ,  y  al  tiem- 
po de  desembarcar  en  Lisboa  la  guarda  mayor  me  había  toma- 
do los  dichos  papeles;  é  yo,  viendo  que  no  me  los  quería  vol- 
ver ,  iba  agraviado  al  Rey.  Díjome  el  embajador  de  V.  M.  que 
no  curase  de  hablar,  ni  agraviarme  al  Rey  de  Portugal  por 
ello,  sino  antes  lo  mas  presto  que  pudiese  me  pusiese  en  cobro, 
6  veníese  á  V.  M.  é  le  hiciese  relación  de  todo  lo  que  pasaba, 
para  que  V.  M.  hiciese  lo  que  fuese  servido. 

E  asi  me  puse  en  camino  para  venir  á  V.  M.  á  darle  rela- 
ción é  cuenta  desto  é  de  todo  lo  demás ,  dejando  una  hija  que 
traia  de  Maluco  é  otras  ^cosas  en  Lisboa. 

Mientras  yo  fui  á  Ebora,  como  supo  el  Rey  de  Portugal 
qte  habíamos  desembarcado  en  Lisboa,  invíó  por  nosotros,  é 
non  me  hallando  á  mí ,  llevaron  al  dicho  piloto  á  la  ciudad  de 
Ebora  ,  ^donde  estaba  la  corte.  El  cual  dicho  piloto  como  lle- 
gó en  Ebora,  fue  luego  derecho  á  la  posada  del  embajador  de 
V.  M. ,  é  le  dijo  la  persona  que  era ,  é  como  por  mandado  del 
Rey  iba  allá,  E  viendo  esto  el  embajador ,  aconsejóle  que  se  au- 


DOCUMENTOS    DE   LOAISA.  435 

sentase  luego  ,  é  dióle  un  caballo  en  que  se  fuese,  é  así  se  vino 
á  esta  corte.  '/' 

Las  islas  de  Aíaluco  que  llevan  clavo,  sonTidore,  6  Terre-^ 
nate,  é  Motil,  é  Maquian,  é  Bachan,  que  en  ninguna  de  las 
otras,  aunque  hay  muchas  islas,  no  se  coge  clavo. 

Cógese  en  Terrenate,  que  está  en  altura  de  un  grado  esca-j 
so  por  la  parte  del  Norte,  cuando  hay  mucho  clavo,  tres  mil 
c  quinientos  quintales  de  clavo.  En  esta  isla  tienen  los  portu- 
gueses su  fortaleza. 

Cógese  en  Tidore ,  que  está  en  dos  tercios  de  grado  de  la  • 
banda  del  Norte,  cuando  hay  mucho  clavo,  tres  mil  quinta- 
tales.  En  esta  isla  estuvimos  los  castellanos. 

Cógese  en  Motil,  que  está  en  medio  grado,  cuando  hay  mu- 
cho clavo ,  mil  quintales. 

Cógese  en  Maquian ,  que  está  en  un  tercio  de  grado  de  la 
banda  del  Norte,  tres  mil  é  quinientos  quintales,  cuando  haíyA 
mucho  clavo.  "U 

Cógese  en  Bachan ,  que  está  parte  della  en  la  línea  equino-' I 
cial,  é  la  mayor  parte  de  la  banda  del  Sur,  seiscientos  quinta- ^t 
les  de  clavo,  cuando  hay  mucho  clavo.  f 

De  manera,  que  se  coge  en  todas  las  dichas  cinco  islas,  el 
año  que  hay  mucho    clavo ,  once  mil  é  seiscientos  quintales,  i 
poco  mas  ó  menos,  é  otras  veces  no  se  cogen  sino  cinco  ó  seis? ^ 
mil  quintales.  ,   ^ 

En  el  tiempo  que  nosotros  llegamos  en  Maluco,  valia  un 
bahar  de  clavo,  que  son  mas  de  cuatro  quintales,  dos  ducados; 
c  al  tiempo  que  partimos  por  acá ,  valia  entre  los  indios  á  diez 
ducados  el  bahar;  y  esto  causaron  los  muchos  mercaderes  por- t 
tugueses  que  iban  cada  año. 

Al  Sueste  de  Maluco  están  las  islas  de  Banda,  obra  de 
ochenta  leguas ,  y  aun  toma  de  la  cuarta  del  Sur,  y  están  en 
cuatro  grados.  En  estas  islas  se  coge  la  nuez  y  la  macia :  cóge- 
se un  año  con  otro  cada  año  siete  mil  quintales  de  nuez  é  .mil 
quintales  de  macía. 

Vale  en  las  islas  de  Banda  un  bahar  de  nuez  cinco  duca- 
<los  ,  y  pesa  cinco  quintales  ,  porque  es  mayor  que  no  el  de 
Maluco,  y  vale  un  bahar  de  macia  siempre  siete  al  tanto  que 
la  de  nuez. 

Al  Leste  destas  islas  de  Banda  hay  muchas  islas,  de  las  cua- 
les islas  traen  oro.  á  Banda  á  vender,  aunque  es  poco:  en  es- 
tas islas  nunca  estuvimos  portugueses  ni  castellanos ,  solamente 
los  indios  se  tratan  unos  con  otros. 

Entre  medias  de  Maluco  é  Banda  están  las  islas  de  Ambón, 
é  por  otro  nombre  llaman  los  indios  Yaba :  en  estas  islas  hay 
mucho  bastimento,  y  una  dellas  es  muy  grande,  y  hay  árbo- 


436  VIAGES   Al  MALUCO. 

les  de  clavo,  aunque  son  pocos,  que  trugieron  la  planta  de 
Maluco:  en  estas  islas  de  Ambón  se  hacen  muchos  juncos  que 
navegan  por  aquellas  partes 

Al  Leste  de  Maluco  está  la  isla  deBatachina,  que  los  de  Ma- 
gallanes le  pusieron  nombre  Gilolo  :  esta  isla  está  dende  la 
equinocial  hasta  en  tres  grados  de  la  parte  del  Norte:  en  esta 
isla  es  el  reino  de  Gilolo  por  la  parte  del  Oeste:  tenrá  de  re- 
dondez cient  é  cincuenta  leguas  ,  porque  yo  la  he  rodeado  por 
mar.  En  esta  isla  hay  muchos  bastimentos,  asi  de  puercos,  co- 
mo de  cabras,  como  de  gallinas  é  pescado  é  arroz  é  vino  é  pal- 
mas é  cocos  6  pan  de  palo ,  é  desta  isla  se  proveen  los  de  Malu- 
co. Esta  isla  por  la  parte  del  Oeste  se  corre  Norte  Sur,  y  junto 
con  ella  está  Maluco.  Los  Reyes  de  Maluco  sojuzgan  esta  Ba- 
tachina  6  otras  islas  comarcanas. 

.  Al  Leste  desta  dicha  isla  de  Batachina  ,  hay  otras  mucbas 
islas  que  se  llaman  los  Papuas  ,  y  la  gente  dellas  son  todos  ne- 
gros ,  de  cabello  revuelto  como  guineos ,  é  todos  son  flecheros, 
Destas  islas  llevan  oro  á  Bachan  ,  aunque  es  poco  ,  empero  es 
fino.  Las  dichas  islas  de  Papuas  son  muchas  por  dicho  de  los 
indios. 

Al  Nordeste  de  Maluco  está  un  arcip?élago  de  islas ,  que  es- 
tan  muy  juntas,  que  descubrió  una  fusta  de  portugueses  ,  de- 
cientas leguas  deMaluco,  y  están  dende  tres  grados  hasta  nue- 
ve de  la  parte  del  Norte. 

Al  Norte  de  Maluco  estáTalao  en  cinco  grados  por  la  par- 
te del  Norte :  en  esta  isla  surgimos  con  la  nao  cuando  Íbamos 
á  Maluco ,  é  los  indios  de  la  dicha  isla  nos  dijieron  ,  que  al  Les- 
te-della  habia  dos  islas  donde  habia  mucho  oro ,  que  se  llama- 
ban Gallibu  é  Lalibu. 

;    Al  Norueste  de  Maluco  está  Bendenao  en  siete  grados  cient 
é  (veinte  leguas ,  está  dende  seis  grados  hasta  diez  de  la  banda 
'  del  Norte :  en  esta  isla  nace  la  canela ,  é  hay  mucho  oro ,  é  se 
pescan  perlas  en  cantidad.  Según  tuvimos  noticia,  cada  año  vie- 
nen á  esta  isla  dos  juncos  de  la  China  á  contratar. 

A  la  banda  del  Norte  de  Bendenao  está  Cebú ,  é  según  di- 
cen los  indios  hay  oro  en  ella,  que  vienen  cada  año  los  chinos 
á  contratar. 

De  la  banda  del  Nordeste  de  Bendenao  tuvo  noticia  Tris- 
tan  de  Taide,  capitán  de  la  fortaleza  de  Maluco,  el  año  de 
treinta  é  cuatro,  que  habia  una  isla  muy  rica  de  oro,  y  el 
dicho  Tristan  de  Taide  aparejaba  un  navio  para  inviar  allá. 

A  la  banda  del  Sueste  de  Bendenao  está  Sanguin  á  vista  della: 
en  esta  isla  de  Sanguin  dio  al  través  la  carabela  Santa  María 
del  Parral ,  después  que  la  gente  de  la  nao  mataron  al  capitán. 
E  como  dieron  al  través,  dieron  los  indios  sobre  ellos,  é  mata- 


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DOCUMENTOS  DE  LOAISA.  437 

ron  los  mas  dellos,  é  los  otros  prendieron. 

Al  Oeste  de  Maluco  está  un  arcipiélago  de  islas  que  llaman 
Célebes,  y  los  indios  destas  islas  cada  año  van  á  Maluco,  é  lle*- 
van  oro  á  vender,  aunque  no  es  en  gran  cantidad. 

Al  Sudueste  de  Maluco  está  una  isla  grande  que  se  llama 
Tubuzu ,  y  hay  en  ella  mucho  fierro  en  gran  cantidad  ,  de 
donde  se  proveen  todas  las  dichas  islas  de  aquellas  partes,  é 
también  se  lleva  á  la  Jaba ,  é  á  Timor ,  é  á  Burney ,  é  yo  estu- 
ve en  la  dicha  isla  cou  los  indios  de  Gilolo ,  é  todo  el  fierro 
que  venden  es  labrado. 

Al  Oeste  desta  isla  muy  cerca  están  las  islas  de  Macazares, 
donde  hay  mucho  oro.  En  estas  islas  fue  á  tener  una  fusta  de 
portugueses  desgarrada ,  é  porque  fuesen  á  pelear  con  los  in- 
dios de  una  isla  de  aquellas  contra  otros  de  otraisla,les  dieron 
cierta  cantidad  de  oro,  en  que  hubieron  de  partes  cada  mas 
de  trescientos  ducados.  E  asimismo  les  daban  á  los  portugueses 
los  indios  por  un  verso  diez  cates  de  oro,  que  son  veinte  li- 
bras, é  los  portugueses  no  quisieron  vender  el  verso  por  nin- 
gún prescio ,  é  asi  se  fueron  su  camino. 

Junto  á  la  dicha  isla  de  Tubuzu ,  por  la  parte  del  Leste, 
está  una  isla  pequeña  que  se  llama  Bangay  ,  y  hay  Rey  en 
ella:  la  gente  desta  isla  es  muy  guerrera,  é  señorea  la  mayor 
parte  de  la  isla  grande,  é  otras  muchas  islas,  y  tienen  muy 
gran  trato  por  todas  aquellas  partes.  Yo  he  estado  en  esta  isla 
y  al  tiempo  que  llegué,  era  muerta  la  Reina ,  y  en  obra  de  cua- 
renta dias  que  allí  estuve,  mataron  mas  de  cient  é  cinquenta 
hombres  é  mugeres ,  dijiendo  que  era  menester  para  que  acom- 
pañasen á  la  Reina  en  el  otro  mundo ,  y  otro  tanto  hacen  cuan- 
do muere  el  Rey.  Este  dicho  Rey  de  Bangay  es  muy  rico,  é 
/tiene  mucho  oro  junto. 

Al  Sur  de  Maluco ,  obra  de  sesenta  leguaí  de  Tidore,  está 
una  isla  grande  que  se  llama  Burú ,  y  tiene  otras  islas  al  rede- 
dor :  en  esta  isla  no  hay  sino  mantenimientos ,  y  la  gente  della 
es  para  poco,  y  de  buena  conversación. 

Otras  muchas  islas  hay  al  rededor  de  Maluco ,  aunque  nos- 
otro  no  hemos  tratado  en  ellas  ,  que  largamente  habria  que 
descubrir  é  señorear. 

V.  S.  M.  sabrá ,  que  aunque  digan  acá  que  el  Rey  de  Por- 
tugal no  tiene  provecho  ninguno  de  Maluco ,  dijiendo  que  se 
gasta  poco  clavo  en  estas  partes,  no  están  bien  al  cabo  los  que 
'piensan  esto ,  porque  con  el  trato  del  clavo  é  de  la  nuez  é  ma- 
cía  que  tienen  en  la  India ,  sin  lo  que  viene  á  estas  partes ,  asi 
el  Rey  de  Portugal  como  otras  muchas  personas  portuguesas 
adquieren  é  ganan  mucha  hacienda;  porque  aunque  á  Portugal 
no  traigan  sino  quinientos  quintales  de  clavo  6  ciento  de  macía 


43^  VIAGES  AL  MALUCO, 

édoclentos  de  nuez  en  cada  un  año  ,  llevan  los  dichos  portugue- 
ses á  Armuz,  que  está  en  la  entrada  de  la  mar  de  Persia,  y  ven- 
den en  cada  un  año  mas  de  seis  mil  quintales  de  clavo,  é  años 
hay  que  se  venden  mas  de  diez  mil  quintales  de  clavo  :  é  asi- 
mismo venden  mas  de  seis  mil  quintales  de  nuez  moscada  ,  é 
mas  de  ochocientos  quintales  de  macía,  porque  van  á  comprar 
á  la  dicha  isla  de  Armuz  mercaderes  moros  toda  la  dicha  espe- 
cería, é  de  ahí  pasan  á  Arabia  é  á  Persia  é  á  toda  Asia  hasta  la 
Turquía. 

V.  S.  M.  sabrá,  que  se  puede  traer  de  Maluco,  si  V.  M. 
fuere  servido  de  mandar  tener  contratación  en  Maluco  ,  en  ca- 
da un  año  seis  mil  quintales  de  clavo,  é  años  habrá  que  se  pue- 
den trar  mas  de  once  mil  quintales  ,  porque  en  algunos  años 
cargan  los  árboles  mucho  mas  que  en  otros  años. 

Asimismo  se  pueden  traer  de  las  islas  de  Banda  en  cada  un 
año ,  uno  con  otro ,  ochocientos  quintales  de  macía ,  é  algunos 
años  mas. 

Asimismo  se  pueden  traer  de  las  dichas  islas  de  Banda  en 
cada  un  año ,  uno  con  otro ,  seis  mil  quintales  de  nuez ,  é  al- 
gunos años  mucho  mas. 

Asimismo  sabrá  V.  M. ,  que  hay  en  Maluco  mucho  gengi- 
bre,  que  también  se  puede  traer  curándolo,  como  traen  los 
portugueses. 

Asimismo  se  puede  recoger  á  Maluco  la  canela  que  hay  en 
Bendenao  haciendo  trato ,  é  se  puede  traer  á  España ,  aunque 
no  sé  cuanta  será  la  cantidad. 

Asimismo  se  puede  hacer  de  Maluco  contratación  á  la  Jaba 
con  el  Rey  de  Dema,  para  que  se  haya  pimienta,  porque  este 
Rey  de  Dema  tiene  mucha  pimienta  en  gran  cantidad,  y  es 
enemigo  de  los  portugueses ,  y  tiene  noticia  de  los  castellanos  é 
de  las  guerras  que  tuvimos  en  Maluco  con  los  portugueses:  por 
lo  cual  ha  de  holgar  de  ser  amigo  de  los  castellanos,  é  tener 
contratación  con  ellos. 

Esta  contratación  se  puede  hacer  por  los  bandanases,  por-,» 
que  navegan  á  aquellas  partes ,  y  por  el  conseguiente  por  los 
Amboneses ,  porque  tienen  muchos  juncos  en  que  pueden  llevar 
á  Maluco  la  dicha  pimienta. 

Si  V.  S.  M.  fuera  servido  de  mandar  tener  contratación  en 
Maluco  para  que  se  traiga  á  España  todo  el  clavo  que  se  coge 
en  las  dichas  islas ,  y  por  el  conseguiente  la  nuez  moscada  é  la 
macía ,  de  nescesidad  han  de  acudir  de  todas  partes  á  comprar 
la  dicha  especería  6  droguería,  á  cualquiera  parte  que  V.  M. 
fuere  servido  de  mandar  poner  la  contratación ,  porque  sepa 
V.  M. ,  que  no  hay  en  el  universo ,  en  lo  que  está  descubierto, 
otro  clavo,  ni  nuez ,  ni  macía,  sino  lo  de  las  dichas  islas;  é  así 


DOCUMENTOS  DH  l-OATSA.  439 

á  V.  M.  venría  mucho  interese  destas  dichas  islas  de  Maluco  é 
Banda,  que  no  habrá  año  ninguno  que  solamente  del  clavo  é 
de  la  nuez  é  macía  que  trujiesen,  no  traigan  de  interese á  V.M. 
mas  de  seiscientos  mil  ducados  :  é  mas  se  puede  traer  mucho 
gengibre  é  también  canela,  y  haciendo  contratación  con  los  ja- 
bos,  pimienta ,  de  donde  se  puede  haber  también  mucho  interese. 
Asimismo ,  como  V.  M.  verá  por  esta  relación  ,  hay  á  la 
redonda  de  Maluco  muchas  islas  ricas  6  buenas  conquistas ,  é 
por  el  consiguiente  hay  muchas  tierras  de  gran  trato,  en  de- 
mas  la  China  que  se  puede  contratar  de  Maluco.  Fecha  en  Va- 
lladolíd  á  veinte  6  seis  de  Febrero  de  mil  é  quinientos  é  treinta 
é  siete. = Andrés  de  Urdaneta. 


440  •  ■  VIAGES    AL  MALUCO. 

DOCUMENTOS 

i 

PERTENECIENTES    AL    VIAGE 

DE 

ALVARO  DE  SAAVEDRA. 


Núm.  XXVII. 


Cédula  del  Emperador  á  Hernán  Cortés  para  que  des^ 
pache  desde  los  puertos  de  la  costa  occidental  de  N^ue-r 
va-España  algunas  embarcaciones  al  Maluco  para  sa^ 
her  el  paradero  de  las  que  fueron  con  Magallanes  y 
Loaisa.  (Copia  en  la  Acad.  de  la  Historia.) 

El  Rej".=D.  Hernando  Cortés,  nuestro  Gobernador  y  Ca^ 
pitan  general  déla  Nueva-España -.bien  debéis  saber,  como  el  año 
de  quinientos  y  diez  y  nueve  envié  una  armada  de  cinco  naos 
á  las  nuestras  islas  de  Maluco  é  otras  partes  donde  hay  espece- 
ría ,  que  caen  dentro  de  los  límites  de  nuestra  demarcación, 
para  les  contratar,  de  que  fue  por  nuestro  Capitán  general 
Hernando  de  Magallanes,  de  la  cual  algunos  navios  llegaron  á 
las  dichas  islas  de  Maluco ,  y  rescataron  y  cargaron  en  ellas ,  é 
la  nao  capitana  llamada  la  Trinidad  quedó  allá,  porque  hizo 
agua ,  con  hasta  cincuenta  y  siete  hombres ;  y  después  el  año 
pasado  de  quinientos  veinte  y  cinco  mandé  enviar  otra  armada 
á  las  dichas  islas  é  contratación  de  especería  con  ocho  naos ,  en 
las  cuales  fue  por  Capitán  general  el  Comendador  Fr.  García  de 
Loaisa,  caballero  de  la  orden  de  S.Juan,  hasta  llegar  allá ,  porque 
después  de  cargadas  las  naos  mas  gruesas  que  lleva  él ,  con  las 
demás  é  con  cierta  gente  que  de  acá  lleva ,  ordene  las  que  han 
de  quedar  en  las  dichas  islas ,  asentando  su  trato  en  ellas  y  go- 
bernándolas :  y  asimismo  este  presente  año  de  quinientos  vein- 
te y  seis  ha  partido  Sebastian  Caboto  con  otra  armada  de  tres 
naos  é  una  carabela,  el  cual  también  hade  irá  las  dichas  islas  de 
Maluco;  y  porque  ansí  para  saber  que  se  hizo  de  la  dicha  nao 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  441 

capitana ,  llamada  la  Trinidad ,  y  de  la  gente  que  en  ella  quedó  en 
las  dichas  islas  de  Maluco ,  como  para  saber  la  llegada  de  dichas 
armadas  á  ellas  ,  y  el  suceso  que  han  tenido  ,  convenia  que 
con  diligencia  se  enviase  por  esas  partes  una  carabela  ó  dos  á 
traer  la  relación  de  ello ,  habia  mandado  con  diligencia  proveer 
para  que  se  efectuase:  he  visto  que  por  vuestras  cartas,  rela- 
ciones que  habéis  enviado,  hacéis  memoria  de  las  cuatro  cara- 
belas ó  bergantines  que  teniades  hechos  y  echados  al  agua  en 
la  costa  del  mar  del  Sur;  y  como  decis  que  las  teniades  hechas 
para  el  propósito  del  descubrimiento  de  la  especería,  por  la  gran 
confianza  que  Yo  tengo  de  vuestra  voluntad  para  en  las  cosas  de 
nuestro  servicio  y  acrecentamiento  de  nuestra  Corona  Real, 
he  acordado  de  encomendaros  á  vos  este  negocio.  Por  ende  Yo 
os  encargo  y  mando ,  que  luego  que  esta  recibáis ,  con  la  dili- 
gencia é  gran  cuidado  que  en  el  caso  se  requiere,  evos  soléis  po- 
ner en  las  otras  cosas  que  son  á  vuestro  cargo ,  deis  orden  como 
dos  de  las  dichas  carabelas,  ó  una  de  ellas  con  el  "bergantín ,  ó 
como  mejor  os  pareciere  que  puede  haber  mejor  recaudo  ,  en- 
viando en  ellas  una  persona  cuerda ,  y  de  quien  tengáis  con- 
fianza que  lo  hará  bien ,  y  bastecidas  é  marinadas  de  la  gente  y 
todo  lo  demás  necesario,  vayan  en  demanda  de  las  dichas  islas 
de  Maluco  hasta  hallar  nuestras  gentes  que  en  ellas  están.  E 
mandareis  de  mi  parte ,  é  Yo  por  la  presente  mando ,  que  el 
capitán  é  la  otra  gente  que  en  ella  enviáredes  ,  asi  en  su  viage 
é  derrota ,  como  después  de  llegados  á  las  dichas  islas ,  guarden 
la  orden  contenida  en  vuestra  instrucción  que  dentro  de  esta 
vá  ,  la  cual  vos  ved:  y  demás  de  aquello  les  dad  un  memorial 
firmado  de  vuestro  nombre,  de  lo  que  en  todo  os  pareciere  que 
deben  seguir,  porque  como  persona  de  tanta  esperiencia  y  que 
tan  adelante  tiene  la  cosa ,  lo  sabréis  mejor  hacer ,  que  de  acá 
se  vos  puede  decir.  Y  será  bien  que  proveáis  como  en  las  di^- 
chas  carabelas  ó  bergantín  se  lleven  algunas  cosas  de  rescate, 
para  que  á  falta  de  no  hallar  las  dichas  nuestras  armadas ,  ó  por 
si  toparen  alguna  isla  ó  tierra  rica,  puedan  contratar  é  rescatar 
en  ella ,  é  proveáis  como  lleven  el  mejor  piloto  qne  se  pueda 
hallar,. y  todas  las  demás  personas  espertas  en  aquella  navega- 
ción que  sea  posible,  sobre  lo  cual  escribo  á  Luis  Ponce  de 
León  y  nuestros  oficiales  ,  que  provean  lo  que  fuere  menester 
para  ello  ,  y  que  vos  ayude  y  solicite.  De  Granada  á  veinte 
dias  del  mes  de  Junio  de  mil  6  quinientos  é  veinte  é  seis  años, 
=YO  EL  REY.  =  Por  mandado  de  S.  M.  =  Francisco  de  lo* 
Cobos. 


TOMO  V.  K.K.K 


44i  VIAGES   AL   MALUCO. 

Núm.  XXVIII. 

Instrucción  que  dio  Hernán  Cortés  d  Alvaro  de  Saavc' 
dra ,  veedor  de  la  armada  que  enviaba  al  Maluco, 
para  el  mejor  desempeño  de  su  encargo.  (Copia  coetá- 
nea en  el  Arch.  de  Ind.  de  Sevilla,  leg.  6.°  de  Patro- 
nato Real.) 

Lo  que  vos  Alvaro  de  Saavedra ,  que  vais  por  veedor  del 
armada  que  vá  á  las  islas  de  Maluco  ,  é  á  las  otras  á  ellas  co- 
marcanas ,  de  que  vá  por  Capital  general  Alvaro  de  Saavedra 
Cerón  ,  habéis  de  hacer  ,  es  lo  siguiente. 

Primeramente :  antes  que  los  navios  salgan  del  puerto  de 
Zacatula,  donde  al  presente  están  surtos,  veréis  la  copia  que 
el  Capitán  general  ha  de  hacer  de  todos  los  bastimentos ,  ar- 
mas, munición,  artillería  que  van  en  los  dichos  navios,  é  to- 
do lo  asentareis  en  vuestro  libro,  que  habéis  de  tener  de  todas 
las  cosas,  é  firmado  con  el  dicho  capitán  é Antonio Guíral,  que 
vá  por  contador  ,  me  la  enviareis. 

ítem :  enviareis  copia  de  toda  la  jarcia  c  aparejos  que  fue- 
ron en  los  dichos  navios ,  é  de  toda  la  gente ,  asi  de  mar  como 
de  tierra,  firmada ,  como  arriba  es  dicho,  y  de  todo  os  que- 
dará asiento  en  vuestro  libro,  firmado  de  la  misma  manera, 
porque  de  todo  habéis  de  tener  cuenta  y  razón. 

ítem;  todos  los  rescates  que  lleva  el  dicho  Guiral,  habéis 
de  tomar  copia  é  razón  dellos,  é  firmada  de  isu  nombre  y  del 
Capitán  general  é  Tesorero,  la  terneis  en  vuestro  libro  para 
que  por  ella  se  vea  en  lo  que  se  gastan  los  dichos  rescates  é  lo 
que  se  dá  por  ellos. 

ítem :  cuando  alguna  cosa  se  hobiere  de  rescatar ,  ha  de  ser 
en  vuestra  presencia ,  ó  de  quien  vos  pusierdes  en  vuestro  lu- 
gar ,  estando  absenté :  é  asentado  lo  que  se  rescata  y  el  rescate 
que  se  da  por  ello,  y  de  quién  y  dónde  se  rescata,  y  cómo  se 
entrega  al  tesorero  ,  lo  asentareis  'en  vuestro  libro,  donde  lo 
firmará  el  Capitán  general  é  el  tesorero  é  el  dicho  Guiral. 

ítem :  habéis  de  asentar  en  vuestro  libro  ,  é  se  ha  de  fir- 
mar en  cada  capítulo,  como  arriba  está  dicho,  todos  los  pre- 
sentes 6  otras  cosas  que  se  hobiere  en  el  dicho  viage  ,  cada 
cosa  por  sí ,  y  donde  se  dio  ó  hobo ;  é  asimismo  habéis  de  fir- 
mar todas  estas  cosas  en  los  libros  del  tesorero  é  contador;  é 
porque,  como  sabéis,  vais  á  buscar  á  los  capitanes  Frey  García 
de  Loaisa  é  Sebastian  Caboto,  é  queriendo  nuestro  Señor,  po- 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  443 

dría  ser  que  no   tuviesen   navios ,  é  toviesen  alguna  copia  de 
especería,  la  cual  han  de  dar  para  que  se  traiga  en  esos  na- 
vios, asentareis  lo  que  dieren  é  á  quien  se  entrega,  é  haréis 
que  lo  firmen  en  vuestro  libro  los  dichos  capitanes  é  los  oficia- 
les que  consigo  llevaron. 

Lo  cual  todo  que  dicho  es ,  os  mando  que  asi  hagáis  é  cum- 
pláis, conforme  é  de  la  manera  que  en  esta  instrucción  se  con- 
tiene. Fecha  á  veinte  6  síiete  de  Mayo  de  mil  é  quinientos  é 
veinte  é  siete. = Hernando  Cortés. 

Núm.  XXIX. 

instrucción  que  dio  Hernán  Cortés  d  Antonio  Quiral  para 
desempeñar  el  cargo  de  Contador  en  la  armada  de 
Saavedra.  (Arch.  de  Ind.  ea  Sevilla ,  leg.  6."  de  Pa- 
tronato Real.) 

Lo  que  vos  Antonio  Guiral  que  vais  por  Contador,  é  que  lle- 
váis cargo  de  los  rescates,  que  van  en  el  armada  que  vá  á  las 
islas  de  Maluco  é  á  las  otras  comarcanas ,  de  que  vá  por  Ca- 
pitán general  Alvaro  de  Saavedra  Cerón ,  habéis  de  hacer ,  es  lo 
siguiente. 

Primeramente  :  daréis  copia  de  todos  los  dichos  rescates  de 
cada  género  dellos  por  sí ,  la  cual  firmada  de  vuestro  nombre  é 
del  dicho  Capitán  general,  terna  el  Veedor  Alvaro  de  Saavedra. 

ítem:  cuando  alguna  cosa  se  rescatare,  que  será  en  vuestra 
presencia,  asentareis  en  vuestro  libro  lo  que  se  rescata:  y  qué 
rescate  se  dá  por  ello  y  en  qué  parte  se  rescata ,  y  el  capítulo 
que  desto  asentardes  en  vuestro  libro,  firmarle  ha  el  Capitán  ge- 
neral Y  el  Tesorero,  á  quien  se  ha  de  entregar  todo  lo  que  se 
rescatare,  y  el  Veedor:  y  terneis  de  todo  este  libro  é  cuenta 
para  que  por  él  é  por  el  que  el  Veedor  ha  de  tener ,  el  Te- 
sorero dé  cuenta  de  lo  que  rescibiere.;  y  vos  ansi  mismo  deis 
descargo  de  los  dichos  rescates  ,  y  en  los  libros  que  los  dichos 
Tesorero  é  Veedor  tuvieren  ,  firmareis  vos  Juntamente  con 
ellos  cada  capítulo  de  lo  que  ellos  asentaren,  ansi  de  rescates, 
como  de  presentes,  como  de  otra  cualquier  cosa  que  se  hobiere, 
para  que  de  todo  hayáis  buena  cuenta  é  razón. 

ítem :  terneis  muy  especial  cuidado  de  asentar  todas  las  co- 
sas que  sucedieren  en  este  viage  muy  particularmente ,  desde  el 
dia  que  partierdes ,  fasta  que  despachéis  los  navios  ,  porque  sé 
de  vuestra  habilidad  é  suficiencia,  que  lo  haréis  muy  bien  y 
con  toda  fidelidad ,  y  porque  oreginalmente  se  ha  de  enviar 


444'  VIAGES  AL   MALUCO. 

vuestra  relación  á  S.  M. ,  os  ruego  y  encargo  mucho  que  sea 
muy  copiosa  y  entera  y  clara ,  porque  mejor  se  pueda  en- 
tender. 

ítem  :  porque  el  Capitán  general  ha  de  hacer  copia  antes 
que  saVga  del  puerto,  de  todos  los  bastimentos,  armas,  artille- 
ría ,  munición  y  de  todas  las  otras  cosas  que  van  en  la  dicha 
armada,  estaréis  presente  á  lo  ver;  y  en  la  copia  que  de  ello  se 
enviare,  firmareis  con  el  dicho  capitán  ó  veedor,  é  asentarloeis 
en  vuestro  libro ;  y  porque ,  como  sabéis ,  vais  á  buscar  á  los 
capitanes  Frey  García  de  Loaisa  é  Sebastian  Caboto,  y  que- 
riendo nuestro  Señor,  podría  ser  que  no  tuviesen  navios  é  tu- 
viesen alguna  copia  de  especería,  la  cual  han  de  dar  para  que 
se  traiga  en  esos  navios,  asentareis  lo  que  dieren  é  á  quien  se 
entrega ,  é  haréis  que  lo  firmen  en  vuestro  libro  los  dichos  ca- 
pitanes é  los  oficiales  que  consigo  llevaron. 

Lo  cual ,  todo  que  dicho  es  ,  os  mando  que  ansí  hagáis  é 
cumpláis ,  conforme  é  de  la  manera  que  en  esta  instrucción  se 
contiene.  Fecha  á  veinte  é  siete  de  Mayo  de  mil  quinientos  é 
veinte  é  siete.  =  Hernando  Cortés. 


Núm.  XXX. 

Instrucción  que  dio  Hernán  Cortés  d  Alvaro  de  Saavedra 
Cerón  fara  el  viage  que  había  de  hacer  con  el  arma- 
da d  las  islas  de  Maluco.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevilla, 
leg.  6.°  de  Patronato  Real.) 

Lo  que  vos  Alvaro  de  Saavedra  Cerón,  capitán,  que  vais 
á  las  islas  de  Maluco  é  á  las  otras  tierras  á  ellas  comarcanas, 
que  son  en  los  límites  y  demarcación  del  Emperador  nuestro 
Señor ,  habéis  de  hacer ,  demás  de  lo  que  S.  M.  por  su  instruc- 
ción manda ,  es  lo  siguiente. 

Primeramente:  después  que  hayáis  llegado  á  la  villa  de  Za- 
catula,  donde  están  los  navios  en  que  habéis  de  ir,  y  haréis 
ver  y  veréis  por  vuestra  persona  los  dichos  navios,  jarcia  é  apa- 
rejos dellos ,  i  todas  las  otras  cosas  que  son  necesarias  para  ir 
bien  aparejados  conforme  al  viage  que  lleváis ,  mirareis  si  fal- 
ta alguna  cosa,  y  con  brevedad  me  lo  escribiréis  para  que  se 
provea ,  y  me  enviareis  relación  de  todo  lo  que  en  los  dichos 
navios  hallardes. 

ítem:  haréis  copia  de  los  maestres,  pilotos  y  marineros  que 
van  en  la  dicha  armada;  y  ansimismo  me  la   enviareis,  para 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  445 

que  yo  sepa  el  recabdo  que  lleváis,  y  como  van  amarinados 
los  dichos  navios. 

ítem :  haréis  otra  copia  de  los  bastimentos ,  rescates  é  otras 
cosas  de  provisión  que  ansimismo  fueren  en  los  dichos  navios, 
y  entregarloeis  á  los  despenseros  é  personas  que  para  ello  van 
señaladas  ,  é  á  vos  os  paresciere  que  pornan  mejor  recabdo ;  y 
de  todo  ansimismo  me  enviareis  copia  y  razón, 

ítem :  veréis  é  haréis  copia  de  la  artillería ,  munición  é  otras 
armas  que  van  en  los  dichos  navios  ,  y  ansimesmo  me  la  en- 
viareis. 

ítem :  haréis  alarde  de  la  gente  de  tierra  que  lleváis  en  los 
dichos  navios ,  poniendo  los  capitanes  é  otros  oficiales  que  lle- 
varen cargos  en  la  dicha  armada  ,  y  ansimismo  me  la  en- 
viareis. 

ítem :  porque  Dios  nuestro  Señor  os  guie  y  encamine  en 
vuestra  jornada,  haréis  pregonar  ó  notificar  en  manera  que 
venga  á  noticia  de  todos  los  de  vuestra  compañía,  que  ninguna 
persona,  de  ninguna  calidad  que  sea,  ose  decir  blasfemia  de 
Dios  nuestro  Señor,  ni  de  su  gloriosa  Madre,  ni  de  alguno  de 
sus  santos,  so  la  pena  que  á  vos  os  paresciere  demás  de  las  es- 
tablecidas en  derecho;  y  terneis  mucho  cuidado  y  vigilancia  en 
que  ansi  se  cumpla  ,  encomendándolo  á  los  capitanes  de  los 
navios  donde  vos  no  fuerdes ,  é  á  los  que  fueren  por  tierra  en 
vuestra  abfencia,  é  á  los  maestros  de  campo;  é  sabiendo  que 
no  se  cumple ,  hacer  loéis  castigar  con  mucho  rigor ,  ejecutando 
las  penas  en  los  que  contrario  hicieren. 

ítem:  porque  la  principal  cabsa  para  blasfemar  es  los  jue- 
gos de  naipes  y  dados  ,  prohibereis  ansimismo  por  el  pregón 
ó  por  otra  manera  que  se  sepa,  que  ninguna  persona  jueguen 
los  dichos  juegos,  é  ansimismo  lo  castigad  con  todo  rigor;  y 
porque  en  los  ejércitos ,  mayormente  en  los  que  se  hacen  por 
la  mar,  hay  necesidad  de  algund  género  de  recreación  6  pasa- 
tiempo, permitiréis  que  una  cantidad  moderada,  que  á  vos  os 
paresciere ,  se  pueda  jugar ,  con  tal  que  sea  en  vuestra  presencia 
donde  vos  estuvierdes  ,  y  en  vuestra  absencia  en  presencia  del 
capitán  que  estuviere  en  vuestro  lugar,  porque  desta  manera  se 
evitará  las  blasfemias,  y  la  gente  terna  algund  ejercicio. 

ítem:  no  consintireis  que  en  los  dichos  navios,  ni  en  nin- 
guno dellos ,  vayan  mugeres  de  quien  se  espere  escándalo  entre 
la  gente ,  y  en  esto  se  tenga  mucha  vigilancia ,  porque  suelen 
ser  muy  dañosas  en  semejantes  compañías. 

ítem:  embarcareis  toda  vuestra  gente,  y  en  el  navio  que 
nombrardes  por  capitán  ,  donde  ha  de  ir  vuestra  persona,  irán 
las  personas  que  llevan  cargo  de  veedor  y  tesorero  y  la  perso- 


44^  VIAGES   AL   MALUCO. 

na  que  lleva  cargo  de  los  rescates ,  con  todos  ellos ;  y  ansímis- 
mo  irá  en  el  dicho  navio  el  piloto  mayor. 

ítem  ;  en  todos  los  otros  navios  repartiréis  la  gente,  ansí 
de  mar  como  de  tierra  que  á  vos  os  paresciere,  conforme  al 
porte  é  calidad  de  cada  navio ,  é  ansi  provereis  en  cada  uno 
de  los  bastimentos,  armas ,  artillería  ,  munición  que  lleváis;  é 
proveeréis  ansimísmo  en  cada  uno  de  los  dichos  navios,  de  un 
piloto  suficiente  para  que  os  siga  conforme  á  la  instrucción  que 
dierdes  al  capitán  de  cada  uno  de  los  dichos  navios,  que  será 
conforme  al  vlage  que  vos  habéis  de  hacer  por  vuestra  instruc- 
cion;  y  las  instrucciones  que  dierdes  á  los  dichos  navios,  sean 
muy  copiosas,  dándoles  la  orden  de  la  navegación  é  camino 
que  habéis  de  hacer ,  é  mandándoles  la  manera  como  os  han  de 
seguir ,  é  mandándoles  que  cada  dia  os  hablen  á  una  hora  que 
a  vos  osparesca,  para  quel  piloto  mayor  que  ha  de  ir  en  vues- 
tro navio,  les  pueda  avisar  de  la  derrota  é  camino  que  han  de 
seguir,  y  estas  instrucciones  que  tocan  en  navegación,  vayan 
firmadas  del  dicho  piloto  mayor  juntamente  con  vos. 

ítem:  proveeréis  para  que  si  (lo  que  Dios  nuestro  Señor  no 
permita)  yendo  vuestro  viage  por  la  mar,  se  os  ofresciere  al- 
gund- tiempo  por  donde  de  fuerza  os  hayáis  de  apartar  los 
unos  navios  de  los  otros,  que  cada  uno  de  los  pilotos  é  capi- 
tanes que  fueren  en  los  otros  navios,  lleven  instrucción  de  á 
que  parte  os  han  de  hallar  ó  esperar ;  por  manera  ,  que  por 
falta  deste  aviso  no  os  derrotéis  los  unos  de  los  otros,  sino  que 
todos  sepáis  en  qué  par  age  habéis  de  acudir  á  os  buscar. 

ítem :  dad  orden  en  todo  lo  susodicho :  y  en  lo  que  mas  á 
vos  y  á  los  pilotos  os  paresciere  que  se  debe  proveer  cerca  de 
vuestra  navegación ,  é  buen  concierto  de  vuestro  camino ,  es- 
crebirmeeis  muy  larga  y  particular  relación  de  todo,  para  que 
yo  sepa  la  orden  que  lleváis ,  y  la  envié  á  la  C.  M.  del  Empe- 
rador nuestro  Señor,  porque  será  muy  servido  de  lo  saber':  y 
hecho,  en  el  nombre  de  la  Santa  Trinidad  os  haréis  á  la  vela, 
ysiguireis  vuestro  camino  para  las  dichas  islas  de  Maluco,  don- 
de Hernando  de  Magallanes  fue,  conforme  á  las  figuras  é  cartas 
que  lleváis  del  viage  que  el  hizo. 

ítem:  porque  se  tiene  por  muy  cierto  que  en  el  camino  é 
derrota  que  habéis  de  llevar  para  las  dichas  islas ,  hay  otras  mu- 
chas é  tierras  hasta  hoy  no  descubiertas  ,  mandareis  á  los  ca- 
pitanes y  pilotos  de  todos  los  navios  de  vuestra  compañía ,  que 
si  alguna  isla  6  tierra  firme  descubrierdes  nuevamente  ,  que 
ninguno  salte  en  la  dicha  tierra  sin  vuestra  licencia  y  manda- 
do, sopeña  de  muerte  é  de  perdimiento  de  todos  sus  bienes;  lo 
cual  ejecutad  en  la  persona  6  personas  que  en  esto  os  fueren 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  447 

inobidientes  ,  ési  alguno  de  los  dichos  navios  viere  é  descubrie- 
re las  tales  islas  ó  tierras ,  estando  apartados  ó  absentes  de  vos, 
mandarleseis  so  la  dicha  pena,  que  tomen  el  altura  c  señales  de 
la  dicha  tierra ,  é  la  pongan  é  asienten  la  figura  della  en  la 
carta  que  lleva  ,  é  que  si  sin  saltar  en  tierra  pudiere  haber 
lengua  de  la  dicha  isla  ó  tierra,  de  qué  gente  es  habitada,  é  de 
todas  las  otras  cosas  della  de  que  pudiere  haber  noticia,  que 
os  traiga  de  todo  muy  entera  relación  para  que  vos  lo  asentéis 
en  la  relación  general  que  habéis  de  hacer  para  enviar  á  S.  M. 

ítem :  si  vos  descubrierdes  algunas  de  las  dichas  islas  é  tier- 
ras, tened  el  aviso  contenido  en  el  capítulo  antes  deste,  y  en 
ninguna  manera  saltéis  en  tierra ,  sino  fuere  con  mucha  segu- 
ridad de  rehenes ,  ó  á  lo  menos  vuestra  persona  no  salte  hasta 
que  primero  invieis  otras  que  os  traigan  relación  é  seguridad, 
y  esta  ha  de  ser  que  muy  conocidamente  se  tenga  por  tal ,  é 
de  ninguna  cosa  en  contrario  se  pueda  tener  sospecha. 

ítem:  prohibiréis  que  en  ninguna  de  las  dichas  islas  ó  tier- 
ras que  ansi  descubrierdes,  rescate  cosa  alguna  de  ninguna  ca- 
lidad que  sea ,  sino  por  vuestra  mano ,  é  por  vista  del  veedor, 
que  de  todo  tenga  razón  y  cuenta. 

ítem:  porque  la  mas  principal  cabsa  de  vuestra  ida  á  esas 
partes  es  cumplir  lo  que  S.  M.  por  sus  provisiones  é  instruc- 
ción me  invió  á  mandar ,  que  es  buscar  al  Comendador  Frey 
García  de  Loaisa  é  á  Sebastian  Caboto  ,  capitanes,  que  por 
mandado  de  S.  M.  son  idos  á  las  dichas  islas  de  Maluco ;  no  os 
deterneis  en  ninguna  isla  ni  tierra  de  las  que  antes  topardes,  á 
mas  de  tomar  lengua  é  relación  de  las  cosas  della ,  hasta  llegar 
á  las  dichas  islas  de  Maluco,  é  buscar  por  todas  ellas  á  los  di- 
chos capitanes  con  toda  la  vigilancia  é  solicitud  necesaria  é 
/que  fuere  posible  ponerse. 

ítem  :  si  hallardes  á  los  dichos  capitanes  Frey  García  de 
Loaisa  é  Sebastian  Caboto,  darleseis  las  cartas  que  para  ellos 
lleváis,  ansi  de  S.  M.  como  las  que  yo  les  escribo,  é  informa- 
roseis  de  los  dichos  capitanes,  é  de  las  otras  personas  que  con 
ellos  estuvieren,  del  estado  é  cosas  de  aquellas  partes,  é  del  su- 
ceso de  las  armadas  que  cada  una  dellos  llevó,  é  del  camino 
que  hizo  desde  los  Reinos  de  Castilla  hasta  llegar  a  las  dichas 
islas ,  é  si  prendieron  alguna  gente  ó  navios  en  el  camino ,  é  si 
descubrieron  algunas  tierras  nuevas ,  y  en  que  parage  las  des- 
cubrieron, é  lo  que  hallaron  en  ellas;  por  manera ,  que  de  todo 
podáis  traer  ó  enviar  muy  larga  y  particular  relación  para  que 
,.se  envié  al  Emperador  nuestro  Señor,  porque  ansi  lo  manda 
S.  M.  por  su  instrucción,  de  la  cual  lleváis  traslado  abtorizado. 

ítem  :  porque  de  la  gente  que  llevó  Hernando  de  Magalla- 
vnes  quedaron  con  la  nao  capitana,  llamada  la  Trinidad,  en  la 


448  VI AGES    AL    MALUCO. 

isla  de  Tidore  cincuenta  y  siete  hombres ,  porque  hacia  mucha 
agua,  informaroseis  de  los  dichos  capitanes,  é  de  la  gente  que 
con  ellos  estuviere ,  si  han  sabido  nueva  ó  hallado  á  la  dicha 
gente  que  quedó  del  dicho  Hernando  de  Magallanes ,  é  que  hi- 
cieron de  la  nao  6  mercadurías  é  especia  é  artillería  é  basti- 
mento é  otras  cosas  que  con  ellos  quedó ,  y  de  todo  traeréis  ó 
enviareis  muy  larga  y  particular  relación. 

ítem:  os  informareis  de  los  dichos  capitanes  y  gente,  si 
ellos  ó  la  gente  que  quedó  del  dicho  Magallanes  han  descu- 
bierto algunas  islas  ó  tierras,  y  en  que  parage  se  hallaron  ,  é  la 
razón  de  todo  lo  que  en  ellas  se  hobo  é  supo ,  para  que  ansi^ 
mismo  lo  enviéis  muy  largo  é  particularmente  relatado. 

ítem  :  porque  S.  M.  por  su  instrucción  mandó  haber  muy 
larga  é  particular  relación  de  aquella  gente  que  quedó  del  di- 
cho Hernando  de  Magallanes ,  segund  veréis  por  el  treslado 
que  lleváis  de  la  dicha  instrucción,  verlo  heis,  y  de  todos  los 
capítulos  y  clausulas  dellos  ,  é  sin  eceder  en  cosa  alguna  de  lo 
que  S.  M.  manda ,  porneis  mucha  diligencia  en  especular  y  sa- 
ber todas  las  particularidades  que  se  contienen  en  la  dicha  ins- 
trucción acerca  de  saber  qué  se  hizo  de  aquella  gente  é  de  lo 
que  les  quedó ,  y  de  todo  ansimismo  enviad  ó  traed  muy  larga 
y  particular  relación ,  porque  S.  M.  lo  sepa. 

ítem :  que  trabajareis  de  llegar  á  la  isla  de  Cibú ,  y  en  ella 
tomar  lengua  si  son  vivos  Juan  Serrano,  piloto,  y  otros  que 
con  el  fueron  presos  en  la  dicha  isla,  y  si  fueren  vivos,  resca- 
tarIoseis,é  sino  pudierdes,  trabajareis  de  los  haber  en  cualquier 
manera  que  sea  ,  no  poniendo  á  riesgo  é  á  ventura  vuestra 
armada  ni  gente,  ó  á  lo  menos  trabajareis  de  hablar  con  algu-r- 
no  dellos,  é  de  informaros  cómo  están,  é  de  qué  manera  son 
tratados,  é  de  la  manera  é  trato  de  la  dicha  isla  é  gentes  della 
é  de  la  ley  ó  ritos  que  tienen ,  é  qué  gentes  contratan  en  la  di- 
cha isla,  é  que  son  las  cosas  de  que  mas  contratación  hay,  é  que 
armas  é  fuerzas  tienen,  é  la  manera  é  disposición  de  la  tierra 
para  se  poder  conquistar  á  caballo,  y  que  manera  tienen  en 
obedescer  y  servir  á  su  Rey,  y  de  todo  os  informad  lo  mas  lar- 
go y  particular  que  podierdes;  y  lo  mismo  haced  de  todas  las 
otras  tierras  que  vierdes  y  pudierdes  haber  lengua  dello. 

ítem:  porque  un  capítulo  de  la  instrucción  de  S.  M.  dL^ 
ce  ,  segund  veréis  por  el  traslado  que  lleváis,  que  tiene  noti^ 
cia  y  es  informado  que  los  portugueses  tienen  en  una  de  las  di- 
chas islas  de  Maluco  hecha  una  fortaleza ,  y  manda  que  hayáis 
información  si  es  ansí  y  en  qué  lugar  está,  y  quién  la  hizo  ó 
mandó  hacer  contra  la  voluntad  del  Rey  ó  Señor  de  la  dicha 
isla ,  y  estando  la  dicha  fortaleza  en  los  ilimites  6  demarcación 
del  Emperador  nuestro  Señor  j  para  que  mejor  podáis  ser  avi-: 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  44p 

sado  de  todas  estas  cosas,  me  paresce  que  debéis  tener  esta  or- 
den :  que  si  supierdes  de  la  dicha  fortaleza  en  que  isla  está, 
antes  que  podáis  ser  vistos  ó  sentidos  deila  ,  que  trabajéis  de 
poneros  con  los  navios  en  parte  secreta ,  y  con  el  bjrgantin  6 
barcas  seguir  alguna  parte  de  la  costa  della,  é  tener  manera 
como  haber  algund  cristiano  de  los  de  la  dicha  fortaleza,  por- 
que habiendo  este,  podriades  ser  avisado  mas  larga  y  particu- 
larmente,  que  de  ninguna  otra  manera;  pero  si  no  podier- 
des  tener  noticia  de  la  dicha  fortaleza  sin  ser  sentidos  della, 
Uegaroseis  con   el  bergantín  ó   barcas  á  parte  donde   podáis 
tener  lengua  con  los  que  estuvieren  en  la  dicha  fortaleza;  é  si 
pudierdes,  fingiéndoos  ser  portugueses   ó   de  otra  cualquiera 
manera  de  que  podáis  usar,  trabajareis  de  hab^r ,  como  dicho 
tengo,  alguna  persona  dellos  ,  y  tal  que  sea  de  manera  y  con 
tanto  aviso  que  no  sea  la  burla  vuestra;  y  habiendo  tal  per- 
sona de  que  seáis  certeficados,  que  la  dicha  fortaleza  no  tiene 
tan  buen  recabdo,  que  sin  peligro  la  podáis  tomar  y  sostener 
hasta  ser  yo  avisado,  hacerloeis;  y  tomándola,  porneis  en  ella 
toda  el  artillería  c  bastimentos  necesarios  para  la  detensa  ,  y  a 
la  hora  me  inviareis  dos  navios,  ó  todos,  si  allá  os  paresciere 
que  dellos  no  teméis  necesidad ,  haciéndome  relación  del  caso 
y  de  la  nescesidad  que  tuvierdes,  y  de  lo  que  es  menester  que 
se  os  provea,  porque  luego  seréis  socorrido  y  proveído  de  to- 
do; y  si  fuere  nescesario,  iré  yo  á  lo  hacer,  y  enviarmeeis  en 
los  dichos  navios  el  alcaide  ó  capitán  que  estuviere  en  la  dicha 
fortaleza  con  todas  las  otras  mas  personas  que  os  parescieren 
que  pueden  venir  á  buen   recabdo,  é  que  allá  os  podrían  fa- 
cer daño;  é  haréis  entender  al  Señor  é  naturales  de  la  dicha 
isla  la  cabsa  por  qué  tomastes  aquella  fortaleza  é  prendiste  la 
gente  della,  que  es  por  la  tener  en  perjuicio  de  S.  M. ,  por  ser 
suyo  é  pertenescerle  todas  aquellas  islas,  digo,  la  contratación 
dellas,  porque  no  se  resabien  de  otra  manera,  é  por  ampararlos, 
c  no  consentir  que  por  ninguna  gente  de  ninguna  nación  les 
sea  hecho  agravio,  é  que  los  habéis  de  tener  por  muy  amigos, 
é  ampararlos  é  ayudarlos  contra  todas  gentes;  é  para  que  mas 
esto  conoscan,  hacerleseis  todo  buentraiami¿nto  é  honra,  édar- 
leseis  de  los  rescates  é  otras  cosas  que  lleváis  para  este  efecto, 
sin  pedirles  por  ello  interese   alguno  ,   ni   consentir  que  otra 
persona  se  lo  pida,  ni  les  hagan  enojo  por  ninguna  via;  é  cuan- 
do tal  acaesciere,  castigarloeis  con  mucha  reguridad  é  publica- 
mente; por  manera,  que  ellos  conoscan  que  se  les  cumple  lo 
que  con  ellos  se  pone,  é  que  siempre  han  de  ser  bien  tratados  é 
favorescidos.  Esto  se  entiende  topando  vos ,  ó  teniendo  noticia 
de  la  dicha  fortaleza,  antes  de  haber  hallado  á  los  dichos  ca- 
pitanes Frey  García  de  Loaisa  é  Sebastian  Caboto  ,  porque  ú 

TOMO  V.  LLL 


4)  o  VI AGES    AL   MALUCO. 

después  de  los  haber  hallado  supierdes  de  la  dicha  fortaleza ,  no 
haréis  ninguna  cosa  de  lo  en  este  capítulo  contenido,  ni  otra 
en  este  caso,  sin  lo  consultar  é  tomar  parescer  de  los  dichos 
capitanes  ,  porque  como  personas  que  habrá  mas  que  están  en 
la  tierra,  ternan  mas  experiencia  é  aviso  de  lo  nescesario.  Pero 
dado  caso  que  topando  vos  la  dicha  fortaleza,  antes  de  haber 
hallado  á  los  dichos  capitanes ,  sintierdes  que  hay  en  ella  tan 
buen  recabdo,  que  no  podréis  aprovecharos  de  ningund  ardid  ó 
maña  para  la  tomar,  trabajareis  por  todas  las  vias  que  os  pa- 
resciere  que  mejor  se  puede  hacer,  de  les  requerir  al  alcaide  ó  ca- 
pitán é  gentes  que  en  ella  estuvieren,  que  la  dejen  é  no  estén 
en  ella  ni  en  otra  parte  de  las  que  entran  en  la  dicha  demar- 
cación é  límites  que  á  S.  M.  pertenescen,  haciéndoles  sobre  ello 
todas  las  protextaciones  necesarias  ante  escribano  é  muy  abto- 
rizado.  Todo  lo  que  sobre  esto  pasare,  lo  enviareis  ó  traireis 
ansimismo ,  juntamente  con  la  relación  que  de  todo  se  ha  de 
hacer. 

ítem :  si  por  caso  ( lo  que  Dios  no  permita )  no  hallardes  á 
los  dichos  capitanes  Frey  García  de  Loaisa  é  Sebastian  Caboto, 
trabajareis  mucho  de  saber  con  toda  diligencia  de  la  gente  que 
quedó  de  Hernando  de  Magallanes  ,  porque  demás  de  hacerse 
servicio  á  Dios  y  á  S.  M.,  é  buena  obra  á  aquellas  gentes  en  los 
redimir  é  sacar  de  cativerio  de  infieles,  podréis  ser  dellos  muy 
avisado  de  todas  las  cosas  de  aquellas  partes ,  como  de  partes 
que  ha  tanto  tiempo  que  en  ellas  residen,  é  han  tenido  tanto 
trato  é  conversación  con  los  naturales  dellas,  é  como  cristia- 
nos y  vasallos  de  la  C.  M. ,  con  toda  voluntad  os  darán  los  di- 
chos avisos:  c  hallándolos  é  avisado  dellos,  sabed  de  alguna  isla 
donde  mejor  podáis  asentar ,  é  hacerloeis  podiéndose  facer  sin 
riesgo  de  la  gente  é  armada  que  lleváis :  é  asentado ,  despachar- 
meeis  los  navios  cargados  de  especería  é  de  todas  las  otras  co- 
sas que  hobiere ,  é  á  vos  os  paresciere  que  debéis  cargar ,  con 
toda  la  relación  de  lo  subcedido  6  de  lo  que  fuere  necesario  pro- 
veer, porque  con  brevedad  se  os  provea. 

ítem  :  porque  mas  seguramente  podáis  asentar,  trabajareis 
que  en  la  isla  do  hobierdes  de  hacer  vuestro  asiento,  habléis 
al  Señor  y  naturales  della,  haciéndoles  entender  como  sois  es- 
pañoles ,  vasallos  de  la  C.  M.  ,  y  como  por  su  Real  [mando  yo 
resido  en  estas  partes,  que  son  muy  cerca  de  aquellas;  que  os  he 
inviado  por  mandado  de  S.  M.  á  ver,  é  á  entender  contrata- 
ción con  los  naturales  dellas,  é  que  las  terneis  muy  á  contenta- 
miento de  todos  ellos ,  é  que  será  muy  á  su  provecho  é  hon- 
ra; porque  demás  de  loque  se  aprovecharán  de  la  dicha  contra- 
tación por  ser  estas  tierras  tan  cercanas  á  aquellas ,  é  haber  en 
ellas  muchas  cosas  que  á  ella  faltan,  de  que  serán  proveídos, 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  45  I 

S.  M.  teniéndolos  por  amigos  é  servidores,  les  mandará  facer 
muchas  mercedes  c  proveerá  de  muchas  cosas,  é  yo  en  su  Real 
nombre  lo  haré  ansí  en  todo  lo  que  ellos  quisieren  encomen- 
darme;  por  manera,  que  les  deis  muy  á  creer  que  con  toda 
seguridad  de  sus  personas  y  tierras  os  pueden  rescibir  en  ellas, 
é  que  será  para  mucha  honra  é  provecho  suyo;  é  darles  eis  de 
las  cosas  que  lleváis,  no  mirando  á  interese,  ni  pidiéndoles  por 
ellas  mas  de  que  conoscan  que  procede  de  amor  é  buena  vo- 
luntad que  les  tenéis. 

ítem:  les  haréis  entender,  que  si  tienen  guerras  con  otros 
señores  comarcanos  ,  que  serán  ayudados  é  favorescidos  de 
vos  é  de  vuestra  gente ,  c  que  yo  cada  dia ,  pues  estoy  tan  cer- 
ca ,  si  fuere  necesario  para  su  favor ,  os  enviaré  gente  é  todas 
las  otras  cosas  que  convengan;  por  manera ,  que  en  todo  se 
haga  lo  que  les  convenga;  y  en  este  caso  habéis  de  tener  mu- 
cha vigilancia  é  buena  manera  para  no  os  poner  en  cosa  de 
de  guerra  con  los  naturales,  aunque  sufráis  algund  desconten- 
tamiento, porque  ansi  conviene  facerse- fasta  que,  queriendo 
nuestro  Señor ,  tengáis  poder  de  gente  para  poder  sojuzgar  sin 
riesgo. 

ítem :  daréis  á  los  señores  de  las  tierras  donde  llegardes  o 
poblardes,  las  cartas  mias  que  lleváis  para  ellos,  las  cuales  van 
escritas  en  latín,  porque  como  lengua  mas  general  en  el  universo, 
podrá  ser ,  segund  hay  contratación  en  esas  partes  de  muchas  é 
diversas  naciones  á  cabsa  de  las  especerías ,  que  halléis  Judíos  ó 
otras  personas  que  las  sepan  leer ;  é  no  hallando  tales  personas, 
hareislas  interpetrar  é  declarar  á  la  lengua  arábiga  que  lleváis, 
porque  esta  creo  que  hallareis  mas  copia  por  la  mucha  contra- 
tación que  con  los  moros  tienen;  é  sino  tuvieren,  lleváis  un  in- 
dio natural  de  Calicut :  este  forzado  fallará  lengua  que  le  en- 
tienda, é  por  medio  della  se  podrá  decir  á  los  naturales  de  la 
tierra  todo  lo  que  quisierdes. 

ítem :  que  luego  que  penséis  asentar  en  alguna  de  las  dichas 
islas,  trabajad  de  hacer  una  casa  fuerte,  y  pues  lleváis  copia 
de  artillería  y  munición ,  meteréis  en  ella  lo  que  os  paresciere 
que  conviene  para  la  defensa  de  la  tal  fortaleza,  é  todos  los 
bastimentos  que  pudierdes ,  ansi  de  los  que  lleváis  como  de  los 
que  pudierdes  haber  por  rescate;  la  cual  fortaleza  haréis  junto 
á  puerto,  y  si  fuere  posible  donde  haya  agua  de  pie,  que  no 
se  os  pueda  quitar ,  ó  de  cisterna  ó  pozos ,  y  en  todo  porneis 
el  recabdo  é  buen  proveimiento  que  para  tal  caso  requiere,  é 
yo  de  vos  confio. 

ítem:  mandareis  sopeña  de  muerte  que  ninguna  persona  de 
las  que.  quedaren  en  vuestra  compañía  en  la  dicha  fortaleza,  ó 
dejardes  en  ella,  yendo  vos  á  otra  parte,  no  salga  della  sinvues- 


4)-  ^  VIAGES   AL   MALUCO. 

tra  licencia  ó  de  alcaide  que  dejardes  en  vuestro  lugar;  é  que 
cuando  saliere,  no  tomen  cosa  alguna  contra  la  voluntad  de  los 
naturales  de  la  tierra  ,  ni  les  hagan  otro  agravio  alguno,  so  la 
dicha  pena ,  é  cuando  tal  caso  se  ofreciere ,  facerloeis  castigar 
publicamente;  por  manera,  que  los  naturales  conoscan  que  se 
les  ha  de  guardar  justicia  é  complir  con  ellos  todas  las  cosas 
que  les  dijerdes,  sin  les  faltar  cosa  alguna;  y  en  esto  habéis  de 
tener  mucho  cuidado  é  vigilancia,  porque  son  gentes  de  razón 
e'  amigos  de  verdad. 

ítem  :  porque  suele  acaescer ,  que  los  españoles ,  por  cobdi- 
cia  ó  por  nescesidad,  dan  de  los  rescates  que  llevan  en  las  tier- 
ras nuevas  mas  cantidad  de  lo  que  vale  en  los  naturales  las  co- 
sas que  rescatan,  y  aun  por  envidia  que  otro  no  lo  rescate,  y 
esto  es  en  mucho  perjuicio  y  daño  de  la  contratación  ;  manda- 
reis, como  ya  he  dicho,  que  ninguna  persona  lo  pueda  hacer 
sin  vuestra  licencia  é  mandado:  y  para  que  mejor  se  cumpla 
vuestro  mandado ,  é  secretamente  no  lo  puedan  hacer ,  man- 
dareis que  todas  las  personas  que  llevaren  rescate,  lo  traigan 
ante  vos ,  é  lo  entreguen  ante  el  veedor  á  la  persona  que  lleva 
los  rescates ,  teniéndose  libro  donde  haya  razón  de  todo  el  res- 
cate que  cada  uno  diere, para  que  se  le  pague;  y  el  rescate  que 
con  los  naturales  se  hobiere  de  hacer,  no  se  hi;ga  sin  vuestra 
presencia  y  del  veedor  y  tesorero ,  y  de  la  persona  que  lleva  el 
dicho  rescate,  asentándose  cada  cosa  que  se  rescatare,  y  el  res- 
cate que  se  dio  por  ello. 

ítem:  porque  navegando  entre  esas  islas  podría  ser,  y  aun 
de  nescesidad  se  cree,  se  os  ofresciere  topar  navios,  ansi  de  los 
naturales  de  aquellas  islas,  como  de  los  moros,  á  cabsa  de  la 
mucha  contratación  que  tienen  en  aquellas  partes,  en  tal  caso, 
si  fuere  flota  que  seguramente  os  podáis  salir  della  cuando  qui- 
sierdes,  llegarlaeis  á  hablar  é  saber  de  donde  es,  é  si  de  mer- 
caderes ó  de  algund  Rey  é  Señor,  y  en  qué  parte  está  y  cuán- 
tas leguas,  é  la  manera  del  rescate  ó  contratación  que  lleva  y 
con  quien  vá  á  contratar  ó  viene  ,  y  qué  son  las  cosas  que 
contrata,  é  adc5nde  lo  lleva,  é  si  fuere  de  mercaderes  que  sue- 
len continuar  aquella  contratación,  hacerleseis  todo  buen  tra- 
tamiento, sin  los  enojar  en  cosa  alguna,  é  hacerleseis  saber  co- 
mo por  mandado  de  S.  Al.  habéis  de  estar  en  aquellas  partes 
en  la  contratación  dellas  y  como  en  todo  lo  que  se  ofresciere, 
holgareis  de  los  tener  por  amigos,  é  como  yo  resido  en  estas 
partes  que  están  tan  cerca  d¿  esas  en  nombre  y  por  mandado 
de  S.  M. ,  y  como  hay  aqui  mucha  gente ,  vasallos  de  S.  A. ,  an- 
sí espaiíoles  como  de  los  naturales  de  la  tierra,  é  que  si  algo  se 
Íes  ofresciere  de  nescesidad,  que  haciéndomelo  saber  por  vos, 
se  hará  con  ellos  todo  lo  posible,  porque  ansi  lo  manda  S.  M, : 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  453 

e  si  la  flota  fuere  de  algund  Rey  ó  Señor  ,  sabido  qué  está  tn 
parte  que  os  pueda  dañar  ó  aprovechar,  trabajareis  ansimesmo 
de  facer  amistad  con  ellos  é  ofresceros  á  todo  lo  que  de  vos 
quisieren,  haciéndoles  entender  como  S.  M.  tiene  aquí  en  esta 
tierra  gran  poder  de  gente,  y  que  está  muy  cerca  desas  par- 
tes, y  que  habiendo  entre  vosotros  amistad  ó  concordia,  po- 
drian  ser  muy  honrados  é  favorescidos,  y  por  el  contrario,  si 
de  otra  manera  quisieren  ;  y  en  todo  lo  que  pudierdes  hacer 
muestra  de  poder  é  fuerzas,  mayormente  mostrando  el  arti- 
llería, pues  lleváis  mucha  y  buena,  y  allá  carescen  della. 

ítem :  trabajareis  de  saber  en  qué  parte  de  las  dichas  islas  o 
tierra  firme  hay  mas  cantidad  de  especería  y  de  otras  drogas, 
é  donde  hay  mas  contratación  dello;  é  si  fuere  posible  en  tal 
parte  ,  haréis  vuesto  asiento,  mirando  primero  toda  seguridad 
de  vuestra  persona  é  gente. 

ítem:  procurareis  con  mucha  diligencia  de  saber  la  orden 
que  los  naturales  de  aquellas  partes  tienen  en  cultivar  los  ar- 
bores  donde  nasce  la  especería  y  cada  género  de  especia  por  sí; 
y  sabido,  trabajareis  muy  disimuladamente  de  enviar  en  los  na- 
vios algunas  plantas  en  sus  botas  con  tierra  ó  en  otra  manera 
que  á  vos  os  paresca  que  pueden  venir  mas  sanas,  para  se  plan- 
tar acá,  y  daréis  cargo  á  algunas  personas  que  las  vengan  cu- 
rando, por  manera,  que  Uegven  para  se  poder  plantar  acá:  y 
si  podierdes  haber  algund  esclavo  ó  otra  persona  de  los  natu- 
rales de  la  tierra  que  sepa  tratar  las  dichas  plantas  é  curarlas, 
enviarieeis  con  ellas,  podiendo  venir  por  su  voluntad  ó  del  Se- 
ñor de  la  tierra,  porque  de  otra  manera  seria  facerles  desabri- 
miento, y  esto  no  se  ha  de  permitir  por  ninguna  via,  fasta 
que  queriendo  nuestro  Señor,  se  pueda  facer  sin  riesgo  departe 
de  la  tierra;  y  si  no  pudierdes  haber  esta  tal  persona,  enviad 
muy  copiosa  relación  de  la  manera  que  se  tiene  en  curar  aque- 
llos arbores,  para  que  acá  se  haga  experiencia  de  ver  si  se  dan 
en  la  tierra;  é  si  caso  fuere  que  os  sintieren  los  naturales  traer 
aquellas  plantas,  hacerleseis  entender  que  las  inviais  para  que 
3^0  vea  la  manera  dellas  é  no  para  otro  efecto ,  porque  no  to- 
men algund  resabio. 

ítem:  en  todas  las  islas  é  tierras  que  descubrierdes ,  ansi  á 
la  ida  como  á  la  vuelta,  que  los  navios  vuelvan,  saltareis  en 
ellas  en  parte  segura,  y  tomareis  la  posesión  por  el  Empera- 
dor nuestro  Señor  ante  escribano,  haciendo  las  diligencias  que 
en  tal  caso  se  requiere:  y  en  todas,  como  ya  os  tengo  dicho, 
podiéndose  hacer  seguramente,  sabréis  todas  las  calidades  dellas 
é  de  las  gentes  que  las  habitan,  y  si  hay  oro,  perlas  ó  piedras 
preciosas  ó  especerías  ó  drogas  ó  otras  cosas  de  provecho,  para 
que  de  todo  se  haga  relación  á  S.  M. 


4)4  VIAGES     AL    MALUCO. 

ítem :  hallando  al  dicho  Frey  García  de  Loaisa  ó  á  Sebas- 
tian Caboto,  estando  poblados,  tomareis  su  parescer  si  será  bien 
quedar  vos  con  ellos  con  la  gente  que  lleváis,  ó  si  converná 
mas  que  pobléis  alguna  tierra'por  vos,  y  en  todo  tomad  su 
parescer,  y  haced  lo  que  á  ellos  les  paresciere,  y  conforme  á  la 
instrucción  de  S.  M.  que  lleváis  é  Á  esta.  E  no  hallando  á  nin- 
guno de  los  dichos  capitanes,  haréis  lo  que  os  está  dicho  por 
los  capítulos  pasados,  y  enviareis  los  navios  cargados  al  puer- 
to de  Aguatan,  que  es  en  término  de  la  villa  de  Colima  ó  al 
puerto  de  Macatlan ,  que  es  en  la  provincia  de  Teguantepeque, 
y  escribiréis  á  Francisco  Cortés ,  que  reside  en  la  dicha  villa  de 
Colima ,  é  á  Francisco  Maldonado ,  que  reside  en  Teguantepe- 
que, ó  á  las  otras  justicias  que  á  la  sazón  allí  estuvieren,  para 
que  con  mucha  brevedad  me  hagan  saber  la  venida  de  los  di- 
chos navios ,  é  les  provean  de  las  cosas  nescesarias ;  y  manda- 
reis al  capitán  y  capitanes,  que  en  ellos  inviardes,  que  no  des- 
carguen cosa  alguna  ni  la  saquen  fuera  de  ios  dichos  navios 
fasta  tanto  que  yo  lo  envié  á  mandar  lo  que  han  de  hacer;  lo 
cual  les  mandad  so  pena  de  muerte,  y  ansi  lo  avisad  á  los  di- 
chos Francisco  Cortés  é  Francisco  Maldonado  é  á  las  otras 
justicias ,  para  que  tengan  desto  especial  cuidado :  y  mandarles- 
eis  á  los  dichos  capitanes,  que  luego  como  llegaren  á  puerto, 
hagan  sacar  en  tierra  las  plantas  que  habéis  de  enviar  é  las  ha- 
gan plantar  en  la  tierra  luego,  porque  no  se  pierdan,  avisán- 
doles la  manera  que  en  ello  han  de  tener ,  é  las  que  se  han  de 
plantar  en  parte  húmida,  é  las  que  en  parte  seca,  é  las  que  re- 
quieren riego  ó  nó,  ó  si  quisieren  sierra  ó  llano,  é  todas  las 
otras  particularidades  nescesarias;  é  ansimismo  avisareis  dello 
á  los  dichos  Francisco  Cortés  y  Francisco  Maldonado,  escri- 
biéndoles que  tengan  mucho  cuidado  de  las  plantar  luego. 

ítem :  entretanto  que  los  navios  vuelven ,  terneis  toda  buena 
manera  con  los  naturales,  porque  de  vuestra  conversación  no 
resciban  pesadumbre  ni  enojo  ,  antes  dándoles  en  todo  conten- 
tamiento, en  especial  tened  mucho  aviso  que  no  se  les  tome  co- 
sa contra  su  voluntad,  ni  aun  se  les  pida  en  manera  que  resci- 
ban importunidad,  aunque  se  sufra  alguna  necesidad,  porque 
con  mucha  brevedad  yo  os  despacharé  todo  lo  que  envLardes  á 
pedir,  muy  cumplidamente:  y  ya  sabéis  como  en  la  provin- 
cia de  Teguantepeque  quedan  en  astillero  tres  navios,  los  cua- 
les está  haciendo  Francisco  Maldonado  para  ir  en  vuestro  so- 
corro; si  se  acabaren  antes  que  vos  invieis  respuesta,  irán  en 
vuestra  busca.  Conviene  que  en  todas  las  islas  donde  Uegardes 
y  pudieren  aportar  ó  tocar  los  dichos  navios,  les  dejéis  seña- 
les en  arbores  q  en  otras  partes  conoscidas;  por  manera,  que 
conoscan  que  habéis  pasado  por  alli  ,  y  aun  dejarles  cartas  en 


DOCUMENTOS    DE  SAA^ÉDRA.  455 

ollas  ó  calabazas ,  haciéndoles  relación  de  vuestro  camino  é  á 
donde  pensáis  ir ;  é  sino  fueren  llegados  estos  navios  antes  que 
vos  despachéis  los  que  lleváis  ,  mandarleseis  que  en  la  boca 
del  arcipiélago,  en  las  islas  donde  mas  aina  pueden  tocar,  les 
dejen  señales  é  avisos  de  donde  quedardes  asentado,  para  que 
mas  largamente  os  hallen. 

ítem:  si  por  caso  topardes  armada  de  portugueses,  no  rom- 
páis con  ellos,  aunque  os  paresca  que  les  tenéis  ventaja,  por- 
que soy  informado  que  están  pujantes  por  aquellas  mares,  y 
podria  ser  que  os  tomasen  de  manera  que  acá  no  se  supiese 
nueva,  y  seria  el  mayor  daño  que  se  pudiese  ofrescer,  y  de 
que  S.  M.  rescibiese  mas  deservicio ;  antes  trabajad  de  os  apar- 
tar dellos  pudiéndolo  hacer  ,  y  despachar  luego  con  la  nueva 
de  todo ,  haciendo  relación  de  qué  armada  es  la  de  los  portu- 
gueses, qué  navios  y  gente  hay  ^  ella,  si  lo  pudierdes  al- 
canzar, y  si  está  á  manera  de  guardar  aquellas  islas,  <5  si  vá  de 
paso  para  alguna  parte ;  por  manera ,  que  de  todo  se  pueda  fa- 
cer relación  muy  cierta  á  S.  M. 

ítem :  porque  los  naturales  de  aquellas  partes  son  muy  ze- 
losos  é  de  ninguna  cosa  resciben  mayor  pena  que  de  tratarles 
con  sus  mugeres,  avisareis  á  todos  los  de  vuestra  compañía  que 
por  ninguna  via  se  junten  á  las  mugeres  de  la  tierra  ni  en  bur- 
las ,  porque  esta  seria  la  mayor  cabsa  para  teneros  mala  vo- 
luntad é  trabajar  de  echaros  de  sus  tierras ;  é  si  alguno  hiciere 
en  este  caso  algo  contra  vuestro  mandamiento,  castigarloeis 
con  reguridad  y  públicamente,  que  los  naturales  conoscan  que 
á  vos  os  pesa  dello  ,  y  que  se  castigarán  los  que  los  eno- 
jaren. 

ítem:  porque,  como  sabéis,  vais  á  buscar  á  los  capitanes 
Ffey  García  de Loaisaé  Sebastian  Caboto,  y  queriendo  nuestro 
Señor  podria  ser  que  no  tuviesen  navios,  y  toviesen  alguna 
copia  de  especería  ,  la  cual  han  de  dar  para  que  se  traiga  en 
esos  navios,  asentareis  la  que  dieren  é  á  quien  se  entrega,  é  lia- 
reis que  lo  firmen  en  vuestro  libro  los  dichos  capitanes  é  los 
oficiales  que  consigo  llevaron. 

Lo  cual  todo  que  dicho  es,  os  mando  que  ansi  hagáis  é  cum- 
pláis conforme  é  de  lá  manera  que  S.  M.  en  su  instrucción  lo 
manda ,  é  en  esta  que  yo  en  su  Real  nombre  os  doy  se  contie- 
ne. Fecho  en  esta  cibdad  de  Temustican  á  veinte  é  ocho  dias  del 
mes  de  Mayo  de  mil  é  quinientos  é  veinte  é  siete  años,  =  Her- 
nando Cortes. 


45  6  TI  AGES   AL    MALUCO. 

Núra.  XXXI. 

Carta  de  Hernán  Cortés  d  los  individuos  de  la  armada 
de  Sebastian  Caboto  ,  que  habla  salido  de  España 
para  el  Maluco ,  a  Jin  de  que  le  informasen  de  sus  su- 
cesos ,  y  ofreciéndoles  los  auxilios  que  necesitasen.  (Arch. 
de  Ind.  en  Sevilla,  le^.  ^.°  de  Patron;ito  Real.) 

Nobles  Señores:  Al  Sr.  capitán  escribo,  de  donde  sabréis, 
señores,  el  cuidado  que  la  C.  M.  del  Emperador  nuestro  Señor 
ha  tenido  é  tiene  de  saber  de  vuestra  armada ,  é  del  suceso  della 
éde  enviaros  socorro  ,  é  que  no  lo  tornaré  á  duplicar,  mas  de 
deciros, señores,  que  podéis  estar  muy  contiadosque  siempreyo 
trabajaré  de  saber  de  vosotros,  é  de  os  proveer  de  todas  las  co- 
sas que  de  allá  el  señor  capitán  é  vosotros,  señores,  me  escribié- 
redesqueson  necesarias ^e  en  esta  tierra  se  pudieren  haber ;  por- 
que de  mas  de  enviármelo  asi  á  mandar  S.  M. ,  yo  he  tenido 
mucha  inclinación  á  esas  partes  ,  y  deseo  de  verlas  debajo  del 
imperial  cetro,  y  confio  en  nuestro  Señor  que  asi  será,  y  que 
en  nuestros  tiempos  habemos  de  ver  á  S.  M.  mor>arca  del  uni- 
verso, porque  no  sin  cabsa  ha  permitido  Dios  que  en  los  su- 
yos se  descubriese  tantas  y  tales  tierras.  Bien  creo  que  por  la 
parte  que  al  señor  capitán  y  á  vosotros,  señores,  cabe  deste  ne- 
gocio, no  se  perderá  nada,  y  una  de  las  principales  cosas  que 
para  efectuarse  esto  es  necesaria,  es  la  mucha  conformidad  en- 
tre el  señor  capitán  y  vosotros,  señores,  la  cual  os  pido  yo,  se- 
ñores, por  merced  que  siempre  procuréis,  y  me  perdonéis  por 
dar  aviso  á  personas  tan  prudentes,  que  de' verdad  bien  conoz- 
co que  antes  lo  puedo  recibir  en  todo.  Mas  como  acuchillado, 
pienso  que  podré  ser  cirujano  desta  enfermedad,  y  también  lo 
digo  por  cumplir  lo  que  debo  al  servicio  del  Emperador  nues- 
tro Señor  y  al  deseo  que  yo  siempre  he  tenido  y  tengo  que 
esas  partes  se  pueblen,  y  en  ellas  se  plante  nuestra  Santa  Fe. 
Y  porque  de  Alvaro  de  Saavedra  Cerón,  mi  primo,  que  yo 
envío  por  capitán,  os  informareis,  señores,  de  todas  las  cosas 
que  quigierdes  saber  ,  asi  de  nuevas  de  España  como  desta  tier- 
ra, no  medetendré  en  daros,  señores,  de  todo  relación:  pidoos, 
señores,  por  mercedme  escribáis  largo,  avisándome  de  todas 
las  cosas  en  que  yo  puedo  servir  á  S.  M.  en  esa  tierra  é  ayu- 
daros á  vosotros,  señores,  porque  de  ninguna  otra  cosa  tengo 
deseo;  y  si  alliende  de  la  negociación,  á  cada  uno  de  vosotros, 
señores,  en  particular  se  ofreciere  alguna  cosa  que  yo  de  acá 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDR A.  ^      ^        45  7 

pueda  proveer,  rescibiré,  señores,  merced  me  lo  escribáis,  por- 
que lo  haré  con  muy  entera  voluntad,  y  lo  mismo  haré  yo, 
cuando  se  me  ofreciere  alguna  cosa  que  pediros  allá,  señores, 
por  merced. El  capitán  Alvaro  de  Saavedra  os  encomiendo,  se-^ 
ñores,  mucho,  y  os  pido  por  merced  le  tengáis  por  muy  cier- 
to y  verdadero  amigo,  porque  de  verdad  él  lo  será  vuestro  ,  y 
yo  rescibiré  dello  merced.  Fecha  á  veinte  é  ocho  de  Mayo  de 
mil  é  quinientos  é  veinte  ^  siete.=Hernando  Cortés, 

Núm.  XXXIl 

Carta  que  escribió  Hernán  Cortés  d  Sebastian  Caboto  y 
le  remitió  con  Alvaro  de  Saavedra ,  informándole  de  las 
órdenes  que  tenia  del  Emperador  para  socorrer  la  ar- 
mada que  llevó  al  Maluco  y  la  del  Comendador 
Loaisa.  (Arch.  de  Ind.  en  Sevilla,  leg.  6."  de  Patrona- 
to Real.) 

Magnífico  Señor :  Por  la  carta  que  S.  M.  os  escribe ,  conos- 
cereis  como  me  envió  á  mandar  que  con  toda  diligencia  arñía- 
se  ciertos  navios  y  los  enviase  á  esas  partes,  para  saber  de  vos, 
señor,  y  de  su  armada,  y  de  la  que  el  Comendador  Frey  García 
de  Loaisa  antes  habia  llevado,  y  del  suceso  dellas,  porque  como 
S.  Católica  M.  tenga  las  cosas  desa  especería  por  tan  importan- 
tes ,  tiene  muy  especial  cuidado  de  mandar  proveer  en  todo  lo 
necesario;  y  esto  de  mandarme  á  mi  despachase  estos  navios  no 
creo  procedió  tanto  del  interese  que  á  S.  M.  se  le  siguia ,  cuan- 
to como  cristianísimo  desear  que  por  falta  de  buen  proveimien- 
to sus  subditos,  y  los  que  con  tanta  voluntad  como  vos,  señor, 
y  los  que  en  vuestra  compañía  fueron,  os  movistes  á  servirle, 
no  padezca  detriniento  ni  necesidad ;  y  de  verdad  para  un  tan 
poderoso  Príncipe ,  no  es  tener  en  poco  acordarse  de  una  tan 
pequeña  cosa,  tiniendo  tantas  y  tan  grandes  asi  en  cantidad 
como  en  calidad,  en  que  S.M.  Sacra  cada  dia  se  ocupa;  por  cier- 
to á  mi  ver  es  para  nosotros  enjemplo  de  gran  beninidad,  de 
donde  puede  resultar  en  sus  subditos  grande  amor  é  esfuerzo 
para  servirle.  Podremonos  llamar  bienaventurados  aquellos  á 
quien  Dios  nos  hizo  tanto  bien  que  nos  puso  debajo  de  cetro 
de  Príncipe  tan  benino,  y  que  con  tanta  voluntad  y  cuida- 
do provee  á  nuestras  necesidades :  plega  á  nuestro  Señor  de  le 
dejar  reinar  por  largos  tiempos ,  porque  nosotros  gocemos  mas 
esta  bienaventuranza. 

TOMO  V.  MMM 


4)8  VIAGES   AT.   MALUCO. 

Antes  que  llegasen  los  despachos  que  S.  M.  Católica  me  envió 
para  que  despachase  estos  navios  ,  habla   llegado  á  un  puerto 
de  los  desta  Nueva-España  uno  de  los  que  salieron  en  la  ar- 
mada  que  trz'p  el  dicho  Comendador  Frey  García  de  Loaisa, 
que  era  un  patax,  de  que  venia  por  capitán  un  Santiago  de 
Guevara  y  por  piloto  un  Ortuño  de  Alango,  y  venia   en  él 
un  clérigo  vizcaíno,  que  se  decia  D.  Juan.  Luego,  como  fui 
avisado  de  la  venida  deste  navio,  despaché  para  que  se  pusiese 
mucho  recabdo  en  él,  y  á  los  que  en  él  venian  proveyesen  de 
todo  lo  que  hubiesen  menester,  asi  para  sus  personas  como  si 
para  el  navio  trújese  alguna  necesidad  de  reparo,  y  que  si  lue- 
go se  quisiese  hacer  á  la  vela,  le  proveyesen  de  todos  los  basti- 
mentos necesarios  para  su  viage,  porque  él  aportó  á  una  pro- 
vincia que  yo  tengo ,  donde  se  le  podía  dar  todo  buen  avia- 
mento,  la  cual  está  desta  cibdad  ciento  é  treinta  leguas.  Y  por- 
que á  la  sazón  S.  M.  había  enviado  un  juez  para  que  yo  hi- 
ciese residencia  y  estaba  suspenso  del  cargo  de  la  gobernación, 
los  que  tenían  la  administración  de  la  justicia  con  los  oticíales, 
que  no  suelen  siempre  tener-  buena  voluntada  los  gobernadores, 
como  creo  Señor  ya  habréis  gustado  desto ,  pues  los  llevastes, 
quisieron  entremeterse  en  el  despacho  deste  navio  por  ganar  las 
gracias,  y  dieron  tan  buena  orden,  que  si  por  su  despacho  ho- 
biera  de  salir ,  bien  pudiera  el  dicho  Comendador,  y  aun  vos, 
Señor,  enviar  primero  navios  á  Castilla  é  esperar  respuesta,  que 
este  llegara,  porque  ya  estaba  al  través,  cuando  yo  le  tomé  á 
cargo;  y  desto  os  podréis,  Señor,  informar  del  piloto  y  de  los 
que  en  él  venían  ,  é  agora  van  algunos,  porque  el  maestre  é 
otros  murieron.   Proviendo  yo  el  poco  recabdo  y  diligencia 
que  en  aquello  se  ponía,  comencé  á  aprestar  los  navios  que  yo 
tenia  hechos  para  enviaros,  Señor,  y  á  el  algund  socorro,  por- 
que supe  deste  navio,  que  el  dicho  Comendador  llevaba  necesi- 
dad é  aun  extrema:  y  en  esto  llegaron  los  despachos  de  S.  M. 
y  por  proveer  lo  mas  cumplido,  ha  habido  mas  tardanza  de  la 
que  hobiera,  y  aun  la  mas  principal  cabsa  della  ha  sido  re- 
formar el  dicho  navio  que  vino  del  armada  del  dicho  Comen- 
dador ,  porque,  como  digo,  estaba  ya  al  través  por  mal  recab- 
do. Yo  envié  por  capitán  del  armada  á  Alvaro  Saavedra  Cerón, 
mi  primo,  porque  rengo  por  muy  cierto  que  hará  todo  lo  que 
conviene,  y  que  porná  mas  diligencia  que  otro:  lleva  traslado 
de  la  instrucción  que  S.  M.  me  envió  y  de  lo  que  me  escribió 
y  demás  lleva  instrucción  mía.  Él  vá  no  á  otra  cosa  mas  de  á 
buscaros ,  Señor ,  y  al  Comendador ,  y  cumplir  lo  que  S.  M.  por 
su  instrucción  manda;  é  por  la  mía  lleva  mandado,  hallándoos, 
señores,  se  conforme  en  todo  con  lo  que  mandardes.  También 
escribe  S.  M.  la  orden  que  se  debe  tener ,  y  lo  que  se  ha  de  hacer 


DOCUMEMTOS  DE  SAAVEDRA,  459 

con  él;  por  esto  yo  no  me  entrometo  en  hablar  de  esta  mate- 
r  a  mas  de  que  recibiré  merced,  que  todas  las  cosas  que  con- 
vengan á  servicio  de  S.  M.  y  á  vuestra  persona  y  proveimien- 
to y  socorro  del  cargo  que,  señor,  tenéis,  me  lo  hagáis,  señor, 
saber,  porque  lo  proveeré  viribus  et  fosse  ^  y  que  si  otra  cosa 
fuera  desto  que  convenga  á  vuestro  servicio,  quisierdes,  señor, 
enviar  á  mandar,  se  hará  con  la  misma  diligencia. 

Después  desto  escripto^  como  el  navio  de  la  compañía  del 
dicho  Comendador  estaba  ciento  é  treinta  leguas  desta  cibdad, 
como  he  dicho,  supe  como  por  el  mal  recabdo  é  nigligencia 
que  hobo  en  su  despacho,  le  echaron  al  través,  porque  como 
estuvo  ocho  meses  en  aquel  puerto,  comióse  de  broma,  y  luego 
despaché  para  que  la  gente  que  en  él  habia  de  ir,  fuese  en  esto- 
tros. Mucho  me  ha  pesado,  porque  quisiera  yo  que  fueran  to- 
dos cuatro  navios,  porque  pudieran  llevar  mas  socorro  y  gente; 
pero  yo  trabajaré  de  le  hacer  echar  el  plan ,  y  con  los  otros 
que  alli  se  hacen,  en  viniendo  la  primera  nueva,  los  despacha- 
ré con  todo  lo  que  escribierdes,  señor,  que  es  necesario  que  se 
os  provea  ;  y  en  tanto  lo  escribiré  á  S.  M.  para  que  si  otra 
cosa  se  hobiere  de  proveer ,  me  lo  envié  á  mandar. 

Al  capitán  Alvaro  de  Saav^dra  os  encomiendo,  señor ,  mu- 
cho, é  recibiré  merced  le  tengáis  por  jTi.uy  amigo  é  servidor, 
porque  de  verdad  él  lo  será,  señor,  vuestro.  Fecha  á  veinte  é 
ocho  de  Mayo  de  mil  é  quinientos  é  veinte  é  siete. = Hernando 
Cortés. 

Nám.  XXXIIL 

Carta  que  escribió  Hernán  Cortés  y  entregó  d  Alvaro 
de  Saavedra  fara  el  Rey  de  la  isla  ó  tierra  adonde 
arribase  con  su  armada.  (Ajrch.  de  Ind..  en  Sevilla ,  le-^ 
gajo  6?  de  Patronato  Real.) 

A  vos  el  honrado  é  buen  Rey  de  .,...* Yo 

D.  Hernando  Cortés.  =  Universal  condición  es  de  todos  Jos 
hombres  desear  saber ,  y  si  en  todos  esto  se  verifica ,  cuanto  mas 
en  los  Príncipes  que  Dios  hacedor  y  criador  de  todas  las  cosas, 
por  especial  provimiento  los  constituyó  en  e&tados  notables  y 
poderosos.  Y  como  su  grandeza  y  suma  bondad  desto  qui- 
siese dar  mas  ó  menos  según  su  voluntad ,  á  aquellos  á  quien 
mas  sublimó ,  mas  parte  de  este  natural  deseo  les  cupo ,  co- 
mo se  deba  creer  que  no  menos  los  quiso  hacer  grandes  de 
corazón  que  poderosos  de  estado;  y  puesto  que  ha  permi- 
tido en  el  mundo  ,   que  Jas  gentes  sigan  diversos  fines  d§ 


4^0  VIAGES    AL   MALUCO. 

creencias  para  mas  merescimientos   de    los  que  le  conoscen, 
siempre  tuvo  é  tiene  mas   memoria  de  engrandecer  é   subli- 
anar  á estos:  y  entre  los  católicos  cristianos,  onde  muchos  Prín- 
cipes é  señores  hay  ,  quiso  preferir  en  dignidad  Real  al  muy 
poderoso  é  inestimable  D.  Carlos  ,  que  por   su  bondad  qui- 
so que  tuese  Emperador  del  universo,  é  á  quien  todos  los  otros 
Príncipes  cristianos  reconociesen  superioridadé  dominio.  Y  por- 
que deciros  yo  las  excelencias  y  gran  poder  deste  tan  valeroso 
Príncipe,  seria  daros  pena  con  larga  escritura,  y  cuanto  mas  di- 
jese, tanto  mas  dejarla  de  decir,  no  me  deterné  en  haceros  esta 
relación  ;  pero  si  alguna  parte  de  sus  grandezas  quisierdes ,  el 
capitán  que  estas  letras  os  dará  de  mi  parte,  os  informará  de 
algunas  dellas,  porque  de  muchas  ó  de  todas  seria  imposible, 
porque  nadie  las  puede  comprender,  sino  solo  aquel  que  se  las 
dio ,  y  asi  como  mas  preeminente  en  poder  humano ,  mas  ma- 
nagnimo  le  hizo  Dios:  y  sabiendo  de  esas  partes  donde  vivís, 
ha  querido  ser  informado  de  la  manera  é  gentes  dellas,  y  para 
ello  ha  enviado  algunos  capitanes  con  gentes  por  la  mar,  y  co- 
mo sea  tan  largo  el  camino  é  ignoto,  no  ha  S.  M.  tenido  entera 
relación  ,  porque  sola  una  nao  de  muchas  que  ha  mandado  ir, 
ha  vuelto.  Y  conocido  por  cosmógrafos  y  personas  expertas  y 
sabias  deste  arte,  que  estas  tierras,  donde  yo  en  su  Real  nom- 
bre resido  como  su  capitán  en  ellas ,  están  tan  cerca  de  esas, 
que  mas  ayna  por  aqui  que  por  otra  parte  su  Celsitud  podrá 
saber  lo  que  desas  desea  ;  agora  nuevamente  me  ha  enviado  á 
mandar  que  yo  tome  este  cargo,  y  para  que  con  mas  breve- 
dad dello  yo  le  pueda  dar  alguna  relación,  sin  me  detener  á  ha- 
cer gruesa  armada,  y  enviar  copia  é  suma  de  gentes,  y  aun 
porque  por  ventura  viendo  mucho  poder ,  no  cabsase  en  vues- 
tros pensamientos  alguna  alteración,  me  pareció  que  debía  en- 
viar tres  navios  no  mas,  y  en  ellos  por  capitán  una  persona 
cuerda,  para  que  os  hiciese  saber,  que  la  voluntad  deste  tan  gran 
señor  no  es  dañaros,  ni  perjudicar  vuestros  señoríos  y  estados, 
antes  teneros  por  amigo  é  honraros  é  aprovecharos  en  todo 
aquello  que  de  su  gran  poder  quisierdes  ser  aprovechados;  é 
que  sus  subditos  é  vasallos  tengan  contratación  é  comercio  con 
vo<:  é  con  los  vuestros,  c  por  medio  desta  vuestras  tierras  sean 
proveídas  de  cosas  de  nuestra  nación,  que  á  la  vuestra  serán 
extrañas  é  incónitas  ,  é  por  consiguiente   de  la  vuestra  á  la 
nuestra;  é  podéis  ser  cierto,  que  esta  será  á  vuestra  persona  y 
súbditos  tan  amorosa  é  agradable,  que  mediante  ella  vuestro 
estado  venga  en  mucho  crescimiento.  Y  para  la  siguridad  des- 
to ,  el  capitán  dará  aquella  orden  é  concierto  que  á  vos  os  pa- 
reciere é  tovierdes  por  bien, 'al  cual  podéis  dar  crédito,  é  yo 
en  el  Real  nombre  deste  excelentísimo  Príncipe,  cuyo  vasallo 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  4^1 

soy,  aseguro  todo  lo  que  61  asegurare,  é  prometo  todo  lo  que 
él  prometiere;  y  si  para  mas  satisfacción  vuestra  quisierdes  que 
él  ó  algunas  de  las  gentes  que  con  él  van ,  queden  en  vuestro 
poder,  evos  enviar  gentes  vuestras  para  que  á  mi  me  hablen 
é  vean,  é  aun  para  que  vean  la  persona  deste  grande  Empera- 
dor, hacerse  ha  como  lo  quisierdes,  y  holgaria  mucho  que  asi 
se  hiciese ,  porque  de  todo  mas  quedásedes  satisfecho.  Fecha  á 
veinte  é  ocho  de  Mayo  de  mil  é  quinientos  é  veinte  é  siete.  = 
Hernando  Cortés. 

Núm.  XXXIV. 

Carta  quo  escribió  Hernán  Cortés  al  Reí/  de  Cebú ,  ma- 
nifestándole el  objeto  de  la  expedición  que  iba  al  Ma- 
luco mandada  for  Alvaro  de  Saavedra.  (Arch.  de 
Ind.  en  Sevilla,  leg.  6?  de  Patronato  Real.) 

A  vos  el  honrado  é  buen  Rey  de  la  isla  de  Cebú,  que  es 
en  las  partes  de  Maluco:  Yo  D.  Hernando  Cortés,  Capitán 
general  é  Gobernador  desta  Nueva-España,  por  el  muy  alto  y 
potentísimo  Emperador ,  Cesar  Augusto,  Rey  de  las  Españas, 
nuestro  Señor,  os  envió  mucho,  á  saludar,  como  aquel  á  quien 
amo  y  precio  y  deseo  todo-  bien  y  amor  por  las  buenas  nue- 
vas que  de  vuestra  persona  é  tierra  he  sabido,  y  por  el  buen 
tratamiento  é  acogida  que  sé  que  habéis  hecho  á  los  españoles 
que  por  ella  han  aportado. 

Ya  teméis  noticia  por  relación  de  los  españx>les  que  en  vues- 
tro poder  quedaron  presos ,  de  cierta  gente  que  el  gran  Em- 
perador é  Monarca  de  los  cristianos,  á.  esas  partes  envió ,  puede 
haber  siete  ó  ocho  años,  del  gran  poder,  grandeza  y  ecelenciai 
suyas:  y  por  esto,  y  porque  del  capitán  y  gente  que  yo  agO" 
ra  en  su  poderoso  nombre  envió,  os  podéis  informar  de  lo  que 
mas.  quisierdes  saber ,  no  '  será  menester  desto  hacer  luenga  es- 
critura; pero  es  bien  que  sepáis,  como  este  tan  poderoso  Prín- 
cipe, queriendo  saber  la  manera  é  contratación  desas  partes, 
envió  á  ellas  un  capitán  suyo  llamado  Hernando  de  Magallanes 
con  cinco  naos  ,  de  las  cuales  por  mal  reeabdo  y  proveimiento 
del  dicho  capitán ,  no  volvieron  en  sus  Reinos  mas  de  la  una, 
de  donde  S.  M.  se  informó  de  la  causa  del  desbarato  é  perdi- 
ción de  las  otras  :  y  puesto  que  de  todo  recibió  pena,  lo  que 
mas  sintió ,  fiíe  haber  su  capitán  ecedido  de  sus  'Reales  manda- 
mientos é  instrucción  que  llevaba,  mayormente  en  haber  mo- 
vido guerra  ó  discordia  con  vos  é  vuestras  gentes;  porque  la 


4^2  VJAGES    AL    MALUCO. 

intención  con  que  S.  M.  le  envió,  no  fue  sino  para  os  tener  ú 
todos  por  muy  verdaderos  amigos  é  servidores  ,  é  ofreceros 
toda  buena  voluntad  para  vuestras  honras  é  personas;  y  por 
esta  desobidiencia  permitió  el  Señor  é  hacedor  de  todas  las  co- 
sas, que  él  recibiese  el  pago  de  su  desacato,  muriendo  como 
murió  en  la  mala  demanda  que  intentó  contra  la  voluntad  de 
su  Príncipe :  y  no  le  hizo  Dios  poco  bien  en  morir  como  ahí 
murió,  porque  si  vivo  volviera,  no  fuera  tan  liviano  el  pago  de 
sus  desconciertos.  Y  para  que  vos  y  todos  los  otros  Reyes  y 
Señores  desas  partes  conozcáis  la  voluntad  de  S.  M.  ,  é  como 
de  lo  hecho  por  este  capitán  le  ha  pesado,  puede  haber  dos 
años  que  envió  otros  dos  capitanes  con  gentes  á  esas  tierras 
para  os  satisfacer  desto  ;  y  para  que  mas  recabdo  hobiese  y 
mas. cierta  toviesedes  su  embajada,  me  envió  ^  mandar  á  mi, 
que  en  su  poderoso  nombre  resido  en  estas  sus  tierras,  que  son 
muy  cercanas  á  las  vuestras,  que  por  mi  parte  yo  despachase 
para  este  fin  otros  menságeros,  mandándome  y  encargándome 
mucho  con  mucha  diligencia  y  brevedad  jo  proveyese:  y  así 
envió  tres  navios  con  gente ,  que  de  todo  esto  os  sabrá  dar 
muy  larga  y  verdadera  razón,  y  podéis  satisfaceros  y  tener 
por  muy  cierto  todo  lo  que  de  mi  parte  os  dijere,  porque  yo 
en  el  nombre  deste  grande  y  poderoso  Señor  asi  lo  afirmo  é 
certifico;  y  pues  estamos  tan  cercanos,  y  en  poca  distancia  de 
tiempo  nos  podemos  comunicar,  recibiré  mucha  honra  que  de 
todas  las  cosas  que  de  mi  queráis  ser  aprovechado,  me  las  ha- 
gáis saber ,  porque  sé  que  S.  M.  será  de  todo  esto  muy  servi- 
do; y  demás  de  su  voluntad,  yo  rae  terne  dello  ppr  muy  con- 
tento y  rescibiré  mucha  gracia ,  y  el  Emperador  nuestro  Se^- 
ñor  servicio  en  que.  si  alguno  ae  los  españoles  que  quedaron 
en  vuestra  prisión  fueren  vivos,  los  deis  á  ese  capitán,  y  si 
por  ellos  quisierdes  rescate ,  él  lo  dará  á  vuestra  voluntad  y 
contentamiento,  aunque  en  mas  que  esto  recibiréis  de  S.  M. 
mercedes ,  y  de  mi  buenas  obras  ,  pues,  queriendo,  tememos 
por  mucho  tiempo  mucha  contratación  é  amistad.  Fecha  á 
veinte  é  ocho  de  Mayo  de  mil  é  quinientos  é  veinte  é  siete.  ^í 
Hernando  Cortés. 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  463 

Núm.  XXXV. 

Carta  que  escribió  Hernán  Cortés  al  Rey  de  Tidore ,  dán- 
dole gracias  en  nombre  del  Emperador  por  la  buena 
acogida  que  hizo  d  la  gente  de  la  armada  de  Maga- 
llanes que  quedó  en  aquella  isla.  (Arch.  de  Ind.  en  Se- 
villa, leg.  6.°  de  Patronato  Real.) 

A  vos  el  honrado  é  buen  Rey  de  la  isla  de  Tidori,  que  es 
en  las  partes  del  Maluco,  yo  D.  Hernando  Cortes.  Porque 
puede  haber  siete  é  ocho  años  que  por  mandado  del  Empera- 
dor, nuestro  Señor,  fue  en  esas  partes  un  capitán  suyo,  cuyo 
nombre  era  Hernando  de  Magallanes ,  con  el  cual  ó  con  su  gen- 
te, S.  M.  fue  intormado  que  vos  tuV%tes  plática,  de  donde  sa- 
briades  todas  las  cosas  que  yo  aqui^§'podria  escribir  para  de- 
claración del  poder  deste  excelentísimo  y  muy  poderoso  Prín- 
cipe ,  cuyos  vasallos  el  dicho  Magallanes  é  yo  somos ,  é  por 
cuyo  mandado  él  fue  en  esas  partes  é  yo  resido  en  estas;  no 
tornaré  á  daros  dello  mas  relación  ,  mayormente  por  haber 
quedado  como  quedaron  en  vuestra  tierra  y  poder  ciertas  gen- 
tes de  las  que  en  compañía  del  dicho  Magallanes  fueron,  á  cau- 
sa de  que  una  nao  de  las  que  llevaba,  no  estuvo  para  hacerle 
compañía  en  su  tornaviagery  sigund  S.  Cesárea M.  fue  informado, 
vos  les  hecistes  en  vuestra  tierra  mucho  buen  acogemiento,  é 
para  su  camino  á  los. que  fueron  é  para  rérnedio  de  los  que- 
daron, diste  favor  é  buen  aviamiento ,  de  que  S.  M.  se  ha  te- 
nido de  vos  muy  servido,  é  vos  lo  agradece,  é  tiene  voluntad 
por  ello  de  os  mandar  hacer  las  mercedes  que  vuestra  buena 
voluntad  y  servicio  merece.  Y  porque  yo  en  su  imperial  nom- 
bre estoy  en  esta  tierra,  que  tan  cercana  es  á  la  vuestra,  me  ha 
enviado  á  mandar  que  enviase  á.  os  hablar  de  su  parte,  é  hacer 
saber  la  voluntad  que  de  haceros  mercedes  tiene;  y  que  si  de 
alguna  cosa  de  las  que  hay  en  esta  tietra,  como  en  todos  los 
otros  Reinos  é  Señoríos  deS.  M. ,  os  quisiéredes  aprovechar,  que 
haciéndomelo  saber,  se  hará  con  vos  como  con  verdadero  ser- 
vidor é  amigo  suyo:  y  porque  yo  resido,  como  ya  he  dicho, 
en  esta  tierra  mas  cercana  á  lá  vuestra  que  otra  ninguna  de  sus 
Reinos,. me  ha  mandado  á  mi  que  tenga  desto  muy  especial 
cuidado:  y  demás  de  lo  que  S.  M.  me  manda,  holgaréyo  mucho 
me  requiráis  en  todas  las  cosas  que  os  tocare  y  quisierdes  de 
mi  ser  aprovechado,  asi  de  gente  é  pertrechos  é  armas  para  de- 
fensa é  amparo  de  vuestras  tierras  é  persona  é  ofensa  de  vues- 


4^4  ^  VIA6ES   AL   MALUCO. 

tros  enemigos  si  los  tuvierdes,  como  de  otras  cosas  que  habrá 
en  esta  tierra  de  que  la  vuestra  carezca;  y  porque  de  algunas 
de  las  cosas  que  acá  hay,  lleva  algunas  muestras  el  capitán  que 
agora  envió,  vedlas;  y  vistas,  me  haced  saber  de  aquellas  que, 
mas  os  satisfaciere,  porque  de  todas  hay  acá  abundancia,  é 
seréis  proveído  muy  á  vuestra  voluntad  y  conforme  á  las  me- 
morias que  rne  enviardes:  y  porque  á  causa  que  yo  despaché 
estos  navios  con  mucba  prisa  y  brevedad,  porque  S.  M.  asi  me 
lo  maridó  por  sus  cartas ,  no  van  tan  proveídos  de  muchas  co- 
sas que  pudieran  llevar  mas  que  llevan,  holgaré  mucho  que 
habiéndose  de  venir  los  navios,  enviéis  en  ellos  algunas  perso- 
nas, vuestras ,  para  que  vean  las  cosas  de  acá ,  y  de  las  que  mas 
allá  haya  necesidad,  me  lo  hagan  saber  para  que  se  os  provea 
de  todo. 

S.  M.  me  envió  á  mandar  le  enviase  muy  particular  cuen- 
ta de  aquella  gente  que  quedó  en  vuestra  tierra ,  que  se  ha  he- 
cho della  ,  é  si  adrezaron  ií^^iíao  que  les  quedó,  é  á  que  parte 
fueron  con  ella  ,  ó  si  despuejsjvinieron  por  esas  partes  otras  gen* 
tes,  porque  de  todo  quiere  ser  informado:  mucha  honra  é  gra- 
cia me  haréis  en  que  al  capitán  é  gente  que  agora  envió,  les 
hagáis  saber  todo  lo  que  deste  caso  supierdes ,  para  que  yo  á 
S.  M.  lo  relate.  Asimismo  les  haréis  saber  de  otra  gente  que  pue- 
de haber  dos  años  que  fue  por  mandado  de  S.  M.  á  esas  tierras, 
é  les  mandó  que  residiesen  en  ellas  para  tener  contratación ,  á 
causa  que  en  sus  Reinos  no  hay  los  géneros  de  especias  que 
hay  en  esos ,  é  que  en  todo  lo  que  pudierdes  é  fuere  en  vues- 
tra mano ,  los  tengáis  por  amigos  é  favorezcáis  para  la  dicha 
contratación,  porque  asi  qs  servirán  ellos  é  os  serán  buenos 
amigos  todas  las  veces  qiie  dellos  tuvierdes  necesidad :  y  hol- 
garé mucho  de  ver  vuestras  letras ,  y  sé  que  S.  M.  asimismo 
holgará :  por  tanto  os  ruego  me  escribáis  é  á  S.  M.  Fecha  á 
veinte  é  ocho  de  Mayo  de  mil  é  quinientos  é  veinte  4  siete.  = 
Heruíjndo  port|s^ ..  r  ;  .      /  • 

T-^M  I' !  -r-sa  Oí -i'- -  •       ■  •,  .  >.iíítn  i;t) -^    ■ 


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^oiíoíh-Jií  CT  oraoa  ^obh^i  or  ííi/pio  í  y  •'^'T^'-  oS'í«s  »  lobív 

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tiáyjm  o  ¿h-íG^loA  ^&ba&m5tn'M Z  aup  oi  sb  aivrnsb  v  :^Uuü:j 

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P0C?ÜMENT0S  DÍE  SAAVEfoRAi.  4^) 

Núm.  XXXVÍ. 

Relación  del  viage  que  hizo  Alvaro  de  Saavedra  desde 
la  costa  Occidental  de  JSÍwva-rEsparía  d  las  islas 
del  Maluco.  Está  sacada  del  libro  que  trajo  Francisco 
Granado,  escribano  de  la  armada.  ^Copia  de  aquel 
tiempo j  pero  defectuosa  y  de  mala  letra,  en  laBibliot. 
a,lta  del  Escorial,  Cod.  en  fol.  de  Misceláneas  2.  8^,  7. 
fol.  373  ,al  381.) 

El  víage  que  hice  en  el  descubriiniento  del  especería  desde 
la  Nueva-España  hasta  la  isla  de  Maluca,  es  lo  siguiente. 

Salí  del  puerto  deZaguatanejo,  que  es  en  la  Nueva-España, 
en  la  provincia  de  Zacatala,  jueves  víspera  de  Todos  los  San- 
tos, que  se  contaron  postrero  de  Octubre  de  1527  años,  con 
dos  navios  y  un  bergantín.  Est^  dia  corrió  por  el  Oesudueste 
seis  leguas.  •■^'^'  ""  • 

Otro  dia  viernes  i.®  de  Noviembre  corrimos^  jjor  «I  dicho 
viento  ocho  leguas.  Este  dia  se  me  murió  un  cirujano  que  lle- 
vaba que  se  llamaba  Maestre  Francisco ,  é  echárnoslo  á  la  mar; 

Sábado  por  la  mañana,  á  2  de  Noviembre,  corrí  al  Sur  diez 
leguas,  porque  el  tiempo  no  nos  dejó  ir  al  Oesudueste,  donde 
era  nuestro  camino.  . 

Domingo  siguiente  corrí  por  el  Sudueste  catorce  leguas. 

Lunes  siguiente  ,  á  5  del  dicho  mes  ,  corrí  por  el  dicho, 
viento  diez  y  siete  leguas.  >?->':3''.  íín-ystrj  meo  ^V'•.l:•. 

Martes  siguiente  corrí  por  el  Oesudoésté  yélát^'^J^' <5nco 
leguas. 

El  Miércoles  siguiente  por  el  dicho  viento  corrí  catorce 
leguas. 

Jueves  siguiente  corrí  por  el  dicho  viento  veinte  y  cinco 
leguas. 

El  viernes  riguie,nte,  entiéndese  con  sus  nocjiesj  corrí  diez 
y  siete  leguas.  "-^''  "    '     ' 

El  sábado  siguiente  veinte  leguas.  '^*^,='^^!^ví' 

**",'' Doniinffo  siguiente  veinte  leguas^  23lo:>!&iM 

Lunes  siguiente  veinte  leguas.  '    "  '  ^  '< 

Martes  siguiente  ocho  leguas.  y-'r*' 

Miércoles  siguiente  corrí  siete  leguas.  í^ste  dia  se  descubrió 
una  agua  al  navio  en  que  yo  iba,  y  grande,  debajo  de  un  pa- 
ñol de  pan  que  llevaba  á  popa  en  las  enceldas  de  popa ,  que  en 

TOMO  V.  NNN 


466  VI AGES    AL   MALTJCO. 

ninguna  manera  se  pudo  tomar  :  tuve  necesidad  de  alijar  á  la 
mar  algún  pan,  cantidad  de  treinta  quintales,  y  alguna  carne  y 
otras  cosas;  era  el  agua  de  tal  arte  que  daba  á  la  banda.  Entre 
noche  y  dia  treinta  veces  tuve  necesidad  de  pasar  gente  de  los 
otros  navios  al  mió,  para  que  ayudasen  á  ech;ir  el  agua  fuera. 

Jueves  siguiente  corrí  al  Oeste  cuarenta  y  dos  leguas. 

El  viernes  siguiente  cofti  treinta  y  siete  leguias.  Este  dia 
parecieron  muchos  pájaros  y  aves  de  tierra ,  y  señales  de  ella. 
j^    El  sábado  siguiente  corrimos  cuarenta  leguas. 

Domingo  siguiente  corrí  cuarenta  leguas. 

Lunes  siguiente  corrí  treinta  y  cinco  leguas. 

Martes  siguiente  corrí  cuarenta  leguas. 

El  miércoles  siguiente  corrí  cuarenta  y  cinco  leguas. 

El  jueves  siguiente  corrí  treinta  leguas. 

El  viernes  siguiente  corrí  treinta  y  cinco  leguas. 

S.íbado  siguiente  corrí  veinte  y  cinco  leguas.  .  ,-  ^j 

El  domingo  siguiente  corrí  treinta  y  cinco  leguas. 

Lunes  siguiente  corrí  cuarenta  leguas. 

Martes  siguiente  corrí  veinte  y  ocho  leguas. 

El  miércoles  siguiente  corrí  ocho  leguas.  Este  dia  estuve 
amainado  con  calma  hasta  el  viernes  á  media  noche  que  guin- 
damos, y  corrí  la  vuelta  de  Norueste  4.*  del  Oeste,  en  busca  de 
una  tierra  que  me  dijeron  los  del  navio  que  habían  visto  otro 
dia  antes:  corrí  en  busca  de  ella  por  esta  derrota  hasta  cuarenta 
leguas. 

El  viernes  á  media  noche  torné  á  mi  camino  al  Oeste ,  y 
corrí  hasta  el  domingo  en  todo  el  dia  cuarenta  leguas  á  mi 
camino. 

Lunes,  que  se  contaron  dos  días  de  diciembre  del  dicho 
año,  corrí  cuarenta  leguas. 

Martes  siguiente  corrí  treinta  y  ocho  leguas. 

Miércoles  siguiente  corrí  cuarenta  y  siete  leguas. 

Jueves  siguiente  corrí  cuarenta  leguas. 

Viernes  siguiente  corrí  cuarenta  leguas. 

Sábado  siguiente  corrí  diez  y  ocho  leguas.  , 

Domingo  siguiente ,  que  se  contaron  ocho  dias  del  u^es  d$ 
Diciembre,  corrí  treinta  leguas.  ■  ,'iV"^  ' 

Lunes  siguiente  corrí  treinta  y  ocho  leguas. 

Martes  siguiente  corrí  cuarenta  leguas..  ' 

Miércoles  siguiente,  queriendo  el  piloto-  que  llevaba  i  que 
corriésemos  al  Oeste  4.^  del  Norueste,  corrimos  veinte  y  ocho 
leguas. 

Jueves  siguiente  por  la  misma  derrota  treinta  y  ©eho  le- 
guas. Este  dia  tomó  el  piloto  el  altura  por  el  soj,  y  hallóse  en 
1 1  grados  é  2  minutos,  ^  .^^^^  ,^^^  ,=,  -, 

.  /    OMO'V 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  467 

Viernes  siguiente  corrí  diez  y  ocho  leguas. 

Sábado  siguiente,  que  se  coataron  21  de  Diciembre,  cor- 
rí cuarenta  leguas. 

Domingo  siguiente  corrí  treinta  y  ocho  leguas.  Esta  no- 
che me  derroté  de  mi  conserva ,  y  ellos  de  mi  xon  temporal. 

Lunes  corrí,  sin  haber  vista  de  los  navios  por  mi  x:anxino, 
que  era  el  Oeste,  en  busca  de  los  Ladrones,  treinta  leguas. 

Martes  siguiente  corrí  veinte  y  dos  leguas. 

Miércoles  amainamos  la  noche  desde  pasadas    cinco  ampo- 
lletas hasta  el  dia:  este  mismo  dia  anduve  catorce  leguas. 
'.■  Jueves  corrimos  por  la  misma  derrota  diez  y  ocho  leguas. 

Viernes  siguiente  corrí  veinte  y  ocho  leguas.  Este  dia  pa- 
rescieron  Rabiahorcados. 

Sábado  corrimos  al  Oeste  veinte  y  ocho  leguas. 

Domingo  ,   que  se  contaron  veinte    y  dos  de  Diciembre, 
corrí  al  Oeste  veinte  leguas. 

El  lunes  siguiente  corrí  treinta  leguas.  Este  dia  vimos  mu- 
chas aves  de  tierra ,  grajacos  blancos  y  pardos  y  otras  aves. 

Martes  siguiente,  que  se  contarou  24  de  Dicienjbre,  cor- 
rí por  el  Oeste  y  por  el  Sudueste  treinta  leguas. 

Miércoles   siguiente  corrí    por   el  Oeste  veinte    y  cinco 
leguas. 

Jueves  siguiente,  entiéndese  todo  esto  con  sus  jioches,  corrí 
veinte  y  ocho  leguas. 
'.   Viernes  siguiente  corrí  treinta  leguas. 

»:*  Sábado  siguiente  corrí  por  la  dicha  derrota  veinte  y  dos  le- 
guas. Este  dia  mandó  el  piloto  que  llevaba,  se  cambiase  la  derro- 
ta para  ir  en  busca  de  la  boca  del  Arci piélago  por  el  Sudueste; 
íueesto  después  de  puesto  el  sol,  y  anduve  esa  noche  por  el  di- 
cho Sudueste  hasta  diez  leguas.  Y  el  domingo  siguiente ,  siendo 
de  dia,  á  29  del  dicho  mes  de  Diciembre  ,  páreselo  una  isla  y 
fuimos  áella,  y  andándola  costeando,  parescieron  cinco  ó  seis 
velas,  y  fui  sobre  ellas  para  saber  lengua  y  saber  de  qué  tierra 
eran,  y  huyeron  todas.  Esta  isla  me  certificó  el  piloto  que  era 
la  isla  de  los  Ladrones,  donde  á  Mageles  le  hurtaron  el  batel. 
Anduve  sobre  esta  tierra  dos  dias  y  una  noche  buscaudo  sa- 
lida; no  se  pudo  hallar,  que  á  100  pasos  de  la  tierra  no  se  pu- 
do tomar  fondo  con  120  brazas  de  cuerda.  Asi  fue  parando  el 
domingo  y  su  noche  ,  y  el  lunes  á  hora  de  vísperas  hice  al 
maestre  que  trabajase  por  tomar  una  noticia  en  el  navio  de  la 
provisión,  y  tomó  la  existencia:  mandó  el  piloto  que  corriese 
el  navio  al  Oeste  en  busca  de  la  isla  de  Bimian  ,:porque  le  pá- 
reselo que  alli  hallaríamos  nuestra  conserva,  y  sino  de  allí  nos 
iríamos  á  la  isla  de  Grade:  aíi.de;!©  que  del  lunes  caminamos 
hasta  noche  podimos  correr  seis  legua?. 


46&  VIAGES  AL    MALUCO. 

Martes  corrí  por  el  Oeste  treinta  y  seis  leguas. 

El  miércoles ,  que  se  contaron  i.**  dia  del  mesdeEneíO  y  i.* 
de  año  de  28,  á  hora  de  vísperas  llegué  á  una  isla  que  tenia 
otros  dos  isleos  pequeños  y  tierra  baja  toda  ,  y  corrí  hasta 
treinta  leguas  una  parte  delía^  y  surgí  con  una  ancla;  estuve 
esa  noche  fondeado» 

Otro  dia  jueves  por  la  mañana  hice  que  fuese  el  piloto  en 
la  barca  á  ver  si  me  podia  llegar  junto  con  esta  isla,  y  halló 
que  era  todo  hondable  aunque  sucio;  pero  no  me  pude  llegar  á 
tierra,  q>ie  era  el  viento  muy  contra rix)  y  mucho:  aquí  estove 
surto  el  jueves  todo  el  dia  y  la  noche,  tomando  ciertas  pipas  de 
agua  salada -para  lastre. 

Este  dia  vimos  una  vela  de  lejos;  no  supe  quien  era. 

Viernes  siguiente  levanté  ancla,  y  vine  la  vuelta  de  la  is- 
la pequeña  que  estaba  hasta  cuatro  leguas  de  esta  otra  do  sur- 
gí; y  viniendo  sobre  ella ,  paresció  una  vela  que  arriba  digo,  en 
la  misma  isla  donde  yo  ilía;  por  manera,  que  tomamos  casi  á 
una  tierra  en  la  dicha  isla.  Envié  la  barca  en  tierra  con  el 
maestro  de  campo  y  quince  hombres  para  que  tomasen  lengua, 
y  fue  á  una  punta  donde  habia  huido  la  vela  que  digo,  y  ha- 
lló dos  barcas  de  gente  de  la  tierra ,  y  no  quisieron  esperar : 
hicieron  vela  y  fuéronse,  sin  que  pudiesen  saber  qué  gente  era. 

Sábado  adelante  salté  y©  en  tierra  y  llevé  conmigo  al  pi- 
loto y  otra  cierta  gente  para  buscar  agua:  tomó  el  altura  el 
piloto  y  hallóse  en  once  grados  de  la  equinócial.  Este  dia  hice 
hacer  un  oyó  para  buscar  agua  y  salió  salada;  fui  á  otra  punta 
de  la  isla  mas  alta  que  esta  y  hallamos  buen  agua ,  donde  to- 
mé doce  pipas  de  agua,  de  que  teníamos  necesidad. 

Domingo  adelante ,  á  hora  de  misa ,  salieron  dos  velas  de 
una  isla  mayor  que  ninguna  de  estotras  que  digo ,  que  estaba 
mas  alta  que  esta ,  y  vinieron  sobre  la  isla  donde  yo  estaba  á 
reconoscer  que  gente  eramos,  y  surgieron  un  tiro  de  lombarda 
de  donde  yo  estaba.  Y  á  esta  sazón  habia  enviado  dos  hombres 
de  los  de  mi  compañía  la  vía  de  donde  ellos  estaban  surtos,  y 
como  los  vieron  ir ,  saltaron  atierra  cuatro  de  ellos,  y  llegaron 
á  hablar  á  los  dos  de  mi  compañía ,  y  estuvieron  un  rato  jun- 
tos, gran  rato  desviados  de  donde  yo  estaba,  sin  que  se  mu- 
dasen á.  ninguna  parte.  Visto  esto,  envié  allá  otro  de  mi  com- 
pañía que  contratasen  con  ellos  en  esto  como  se  quedase  en 
sus  barcas  un  español  de  los  tres,  y  los  otros  dos  me  trajesen 
uno  de  ellos  para  ver  qoie  'gente  eran  ó  que  manera  tenia;  y 
aunque  envié  á  hacer  esta  contratación  que  digo,  y  dejar  es- 
tos rehenes,  no  quisieron  darme  uno  ,  aunque  se  querían  que- 
dar dos  de  los  de  mi  compañía  en  rehenes,  antes  se  entraron  en 
sus  barcas  y  se  fueron;  lo  que  de  ellas  se  alcanzó,  fue  que 


DOCUMENTOS   DE   SAAVEDRA.  4^9 

es  gente  desnuda  y  barbada ,  los  rostros  cariluengos  :  traían 
delante  de  sus  naturas  cierta  cosa  de  palma  menuda,  tejida, 
hechas  unas  telas  á  la  manera  de  las  nuestras.  A  mas  estas  bar- 
cas que  trae»,  son  grandes  navios  de.  la  vela  ,.que  ninguno  de 
nuestros  navios  tienen  que  hacer  con  ellas.  Aquí  estuve  surto 
hasta  miércoles  que  se  contaron  á  8  de  Enero, .tomando  el  agua 
que  digo:  aqui  se  me  dañaron  dos  amarras,  que  era  muy  su- 
cic;  salí  atoando  por  aquí  con  mucho  trabajo  y  peligro,  por- 
que estaba  entre  muchos  bancos.  En  esta  isla  dejé  al  pie  de  un 
árbol  grande  entercada  una  carta  en, una  botija,  y  escrito  en  el 
árbol  como  qiiedaba  allí,  para  que  si  alguno  tuese  en  busca 
mia,  supiese  donde  iba,. para  que  la  razón  de  mi  camino  que- 
dará, en  lá  Scc. 

Salí  de  esta  isla  que  digo,  miércoles  ,  noche  á  8  del  dicho 
mes,  y  estuve  amainado  toda  la  noche,  y  el  jueves  hasta  las 
diez  del  día  metiendo  la  barca  á  mi  Oeste  en  demanda  de  Hu- 
ran  treinta  y  siete  leguas. 

Sábado  siguiente  por  la  dicha  derrota  caminé  diez  y  ocho 
leguas. 

Domingo  siguiente  caminé  al  Oeste  trece  leguas. 

El  lunes  siguiente  caminé  quince  leguas. 

El  martes  siguiente  caminé  doce  leguas.  Este  dia  se  vieron 
muchas  aves  de  la  tierra  y  mucha  madera. 

El  miércoles  siguiente  caminé  trece  leguas:  asimismo  se  vie- 
ron muchas  maderas. 

El  jueves  siguiente,  caminé-diez  y  seis  leguas. 

El  viernes  siguiente  caminé  doce  leguas.  Todos  seis  días  se 
vieron  madera  y  hojas  de  árboles,  y  muchas  señales  de  tierra. 

El  sábado  siguiente  estuve  amainado  todas  las  velas. 

El  domingo  siguiente  caminé  quince  leguas. 

Lunes  siguiente  caminé  diez  leguas. 

Martes  siguiente  caminé  doce  leguas. 

El  miércoles  siguiente  caminé  ocho  leguas. 

El  jueves  y  viernes  siguiente  se.  me  amotinaron  con  calma 
y  con  gran  descontento. 

El  sábado  siguiente,,  que  se  contaron  25  de  enero  del  año 
de  28 ,  con  su  noche,  corrí  al  Oeste  diez  leguas.  Este  dia  se  me 
murió  el  piloto  que  llevaba  y  un  herrero,  y  quedé  sin  piloto. 
Estaré  de  la  boca  delArcipiélago  setenta  leguas.Puse  por  piloto 
á  Viurco;  no  sabia  nada  del  altura  ,  mas  de  ser  buen. hombre 
úé  la  mar  y  tantear  bien. 

El  domingo  siguiente  con  su  noche  corrí  once  leguas. 

El  lunes  siguiente  con  su  noche  corrí  diez  y  ocho  leguas. 

El  martes  con  su  noche  diez  leguas. 


47°  ~     VI AGES  Ai  MALUCO. 

Miércoles  y  \ntvts  y  viemas  fu4  con  mucha  bonanza;  an- 
duve tj ¡ez  y  ocho  leguas.  -'■■'  ^'  '^'^  ~  ' ' -' ' 

El -sábaáo  Siguiente,  qufe'^fóé'  ^I*  ¡de  Hebrero  y  víspera  de 
la  Candelaria  ,  á  hora  de  vísperas,  vimos  la  tierra.  Domingo 
adelanta  fui  sobre-eHa  y  síurgí:  estuve  lunes  y  martes.  Este  dia 
se  murió  Gansinola.  Tarde  me  hice  á  la  vela  y  fui  sobre  la  isla 
grande  del  Arcon  y  surgí  en  el  dicho  Arcon  ^  y  esta  tarde  sa* 
lio  á  mi  una  canoa  diciendo^  C^iP/*//^,C^j/í7/¿íj  con  hasta  siete 
personas.       -r'!^_  ci':'  íw-..- da. ..«ovfijjd  ^^.>íl■■^i¡■.J  ,-!-?rij  jjoi.. 

Miércoles  por  la  itiafiaifti  , 'cftlé  se  eontaroH  cinco  días 
del  mes  de  Hebrero,  salió  otra  canoa  grande  con  catorce  per- 
sonas hasta  hallar  la  barca,  y  hablóle,  y  quedó  que  ese  dia  á 
la  tarde  me  vernia  á  hablar  al  navio,  y  á  la  tarde  vinieron  y 
pusiéronse  cerca  de  un  sineste  del  navio,  y  fue  allá  la  barca, 
y  quedó  en  la  canoa  el  maestro  de  campo  y  el  maestro  de  bina 
y  otro  marinero,  y  vinieron  -en  la  barca 4os  indios  á  me  ha- 
blar, y  estos  trujieron  ciertas  sartas  de  cuentas,  y  on  ellos  una 
barca  á  la  canoa ,  y  'llegados  allá  quisieron  prender  á  todos 
de  la  barca,  y  la  barca  se  libró  dellos  y  hirieron  tres  indios. 
De  esta  bahía  jne  vine  á  dos  isletas  mas  fuera  en  la  mar,  que 
estaba  cuatro  leguas  de  allí  á  la  baja ,  y  estuve  ciertos  dias. 

De  estas  isletas  que  digo,  salí  domingo,  que  se  contaron  23 
de  Hebrero  del  dicho  añó ,  y  fui  por  la  costa  que  es  al  Sur ,  qne 
se  corre  Norte  la  tierra.  Otro  dia  lunes,  yendo  á  la  vela  tres 
leguas  á  la  mar,  salió  á  mi  una  canoa  con  catopce  remeros  ,  ca- 
peándome con  una  bandera,  y  llegaron  á  mi,  señalándome  que 
tliese  á  surgir  á  un  ancón ,  que  habia  agua  y  lengua  de  Casti- 
lla y  arroz,  y  fue  á  surgir  al  ancón  el  dicho  lunes.  La  lengua 
que  llevaba,  no  entendía  nada.  Este  dia  después  de  surto  se  lle- 
gó á  mi  esta  canoa ,  y  tomó  ciertas  botijas  que  le  dieron  de  la 
nao  y  las  trujo  llenas  de  agua,  y  concerté  con  ellos  que  me 
trujesen  algún  arroz,  y  que  los  esperarla  tres  dias,  y  con  esto 
se  fueron.  Otro  dia,  martes  de  Carnestolendas  por  la  mañana, 
vinieron  al  borde  del  navio  once  canoas  con  cocos  y  con  ar- 
roz y  con  gallinas  de  la  manera  de  las 'de  Castilla;  díles  una 
ttcha-de'las  de  la  Nueva-España  por  un  gallo:  traían  cargadas 
las  canoas  de  -cortezas  -de  árbol  verde,  y  decian  ellos  que  era 
•eaHela  ,  deMa  cual  me  dieron  ciertas  rajas,  y  despidiéronse. de 
mi,  y  filéronse  á  tierra  ,-que  otra  cosa  no  rescaté  dellos -sloo 
el  gallo  que  digo.  _     • 

Martes  de  Carnestolendas  ,  que  .di^,ien  ila  noche, 'viaiie*- 
ron  -dos  .eanaos  á  la  media  noche,  y  me:;hurtaron  una  ancla 
sobre  que  estaba  surto  efldie^  brazas-:  cortaron  el  cable  por 
oerca  de  la  mitad  y  llevírónsela.  >  Jihoa  m  ttOj  £'jí  - 


DOCUMENTOS  PE  SAAVEDRA.  4-7J 

.  ,  Otro  dia,  raiercples  de  la  Ceniza  por  la^nañana,  se  vino  á 
la  costa  un  español,  natural  de  \d  Coruña,. y  coraep:5ü  á  ca- 
pear, fue  allá  d.  batel  y  recogiólo  :  este  español  se  decia!  Se- 
bastian de  Puerta.,,  casa¿o.,en  la  Fraxa  dq  laCoruña  ,  el  cu^l  v^ 
nia  en  el  Galeón  Parral ,  en  la  conserva  de;l  gobernador  Loaisa. 
Venia  por  capitán  del  Galeón  D.  Jprge  Manriíjue  :  venia  en  su 
compañía  el  bachiller  Tarragona  :  venia  por  maestra  del  Ga- 
león Agustín  Várela.  Este  Galeón  llegó  á  esta  isla  que  se  dice 
Vizaya;  tiene  una  provincia  que  se  dice  Bixalía  y  otra  Cati- 
le  y  otra  que  se  dice  Ratabaluy.  ílste  Galeón  llegó  á  esta  pro- 
vincia de  Ratabaluy ,  y  surgió;  y  otro  dia  por  la  manaría  do- 
mingo íue  el  batel  en  tierra;  iba  en  él  el  bachiller  Tarcagona 
y  Andrés  de  Aragón  y  otros  once  compañeros ,  y  saltaron  en 
tierra,  y  luego  arremetíerqn  cqh  ellos  hasta  doscientos  hom- 
bres, y  mat^rqn^^l.  b^gji^ler  y  á  otros  ocho,  tomaron  á  vida  á 
'é'ste  español  é  á  otros  tres  grumetes ,  y  trajíeron  á  este  espa- 
ñol á  una  provincia  de  esta  misma  isla  ,  que  se  dice  Maluar- 
buco  ,  que  estará  de  la  provincia  donde  lo  prendieron  veinte 
leguas  mas  al  Norte  deste  tonelen  estará,  y  supe  como  estaba 
Maluco  al  Sur  de  est^  isla:  tomé  mi  derrotg  para  allí  corrien- 
,<Jq  al  Sur  la  costa  de  luengQ.  ,     t         . 

^"„ ,.  Después  que;  este  Seiaastían  de  Puerta  fue  preso  en  esta  isla 
que  digo,  de  allí  dende  4  un,  íiño  fii-e  sú  ¿imo  d  Zebtt  en  ca- 
noas á  contratar  jé  levólo  ^^pnsigp  ,  y  allí  supo  de  los  natu- 
rales de  Zebú,coino,habian  yendido  los  de  aquella  isla  á  los  de 
la  China  todos  Igs  españojj^s  qué  aUÍ  fueron  presos  de  la  ar- 
mada de  Mag^lUncs  ,  que  fueron  hasta  ocho  ^  y  que  habia 
cinco  años  qiie  los  tabían  yeridido  á  trueque  de  unos, bacanes 
de  metal.  Y  preguntando  de  este  supe  que  en  esta  isla  po  hay 
ninguna  manera  de  especería,  sino  es  una  manera  de  canela 
salvaje  ,. que  es  de  la  que  á  mi  mostraron.  Son  idólatras,  que  á 
ciertos  tiempos  sacrifican  hombres  á  un  Dios  suyo,  que  lo  lla- 
man Amito ,  Y  ofrecénle  de  sus  comidas  y  de  sus  bebidas.  Sus 
viviendas  dellos  es  cerca  de  la  costa,  gozan  mucho  de  la  mar 
en  sus  canoas;  costeando  en  estas  van  á  hacer  sus  saltos  y  con- 
trataciones á  muchas  islas,  levan  á  manera  de  alacabes,  porque 
se  mudan  los  pueblos  de  unas  partes  á  otras.  En  esta  isla  hay 
muchos  puercos  bravos:  tiene  oro:  dicen  que  se  sale  de  la  Chi- 
na, y  que  se  viene  contratando  por  las  isks. 

Después  que  los  desta  isla  tomaron  el  batel  y  la  gente  del 
galeón  S.  Martin  del  Parral,  se  hizo  á  la  vela  la  costa  de  arri- 
ba la  vía  del  Norte  basto  doce  leguas,  y  allí  estuvo  surto  tres 
semanas ,  y  de  allí  se  hizo  á  la  vela  y  tornó  la  costa  abajo 
hacia  el  Sur.  Dice  este  Sebastian ,  que  «íende  á  un  año  supo  de 
los  indios  como  el  galeón^  se  habij^  gertlídp  .^eníj^.^oji^nifs ;  que 


472         ^  '       VIÁGES    AL   MALUCO, 

de  esta  isla  se  hizo  á  la  vela,  que  habia  dadp  en'  lá  costa  al  tra- 

Yés,  no  sabe  en  que  tierra.  "^j^k-i  ,i>"«^-'|^J  '  ''  í-'n^'  -: 

Los  de  esta  tierra  tejeh  bien  á  irTartm' dé  (ídjéta  ddgsdá; 
hácenlo  de  cortezas  de  árboles ,  el  cuál  llaman  Pilay,  y  estos 
indios  llevan  á  contratar' ama  onba  y  arroz;  hay  mucha  con- 
tratación de  esto  en  Zebú  y  en  otras  islas  que  están  cerca  della, 
que  se  dicen  Sol.  '  ;  ': '  '[".'^     ;•  • " 

Por  este  Sdxistian  del  Puerto 'stípev  confio  desde  á  un  año  que 
lo  prendieron,  topó  con  indio,  natural  de  las  islas  de  los  La- 
drones en  esta  isla  de  Vizgya ,  en  la  provincia  de  Malucobuco 
de  la  banda  de  Leste,  el  cual  indio  le  dijo  como  una  nao  habia 
llegado  al  puerto  de  los  Ladrones,  y  que  allí  habia  surgido  en 
una  isla ;  que  de  los  naturales  de  ella  habían  entrado  en  la  nao 
once  hombres,  y  que  el  capitán  del  navio  no  Jos  habia  deja- 
do salir,  sino  que  los  trajo  en  la  nao  hasta  la  isla  deVizaya, 
y  que  tomó  tierra  en  la  provincia  deDuacatan,  que  es  una 
bahía,  y  que  allí  á  la  bahía  sale  un  rio  pequeño:  las  entradas 
del  tiene  un  islote ,  y  que  estando  allí  surto  este  navio ,  se  hu- 
yeron del  todos  los  once  indios  que  venían  dentro,  y  se  fue- 
ron á  tierra  á  nadó;  pero  como  llegaron,  los  prendieron  los 
naturales  de  Duacatan:  y  desde  á'un  año  acaesció  que  topó  este 
Sebastian  con  uno  de  aquellos  indios,  y  le  dijo  que  era  una 
nao  grande,  y  que  venia  en  ella  una  negra  qóe  se  decia  Ma- 
ría y  que  venia  acompañada  de  un  hijo ;  y  por  estas  señas  des- 
tos  es  esta  nao  en  la  que  venia  Loaisa,  porque  traia  negra  y 
otras  señas  qué  dio  de  la  persona  que  Venia  por  capitán,  y  que 
se  hizo  la  nao  á  la  vela,  costeando  esta  isla  deVizaya  la  vuelta 
della.  Supo  también  délas  iridias  de  la  provincia  de  Ma- 
lucobuco. '  '  ■■  ■ 
'"'"  Según  lo  que  destos  indios  se  supo,  Hegaron  el  galeón  y  la 
nao  capitana  á  esta  isla  de  Vizaya  en  una  hora,  la  una  des- 
pués de  la  otra:  llegaron  sobre  ésta  isla  por  el  mes  de  agosto 
del  año  de  26.  Esta  isla  dé  Vizayá/, .  .  ¡Vi .'  .'■»>',     i^*  . 'í'' 

•noj  .-^  ?i.í2  n-j 

j.i^jvJ^Faltan  algunas  hojas  que,  no  se  pueden  ker^snü-i*. 
'jÁ  ület  KJ29  n.t,  .efiíio  n  £SVi£{r^?ímu  sb  aoíHsifq  zoiv.skimsi-^ 

Salí  de  Tidore  lá  primera  vez  é'ñ  la  "ñocihe  víspera  de  Cor- 
pus Christi,  y  torné  viernes  tarde  :  torné  á  salir  que  se  conta- 
ron 12  de  Junio  de  1528  años.  *     ',,     .      •      .  , 

Sábado  de  mañana  entré  en  el  puerto  de  GUolO  :  érl  este  dia 
se  quitaron  los  guíllones  á  Benito  Fernandez  ,  y'  sarrondló 
patrón  grandes  :  di  este  dia  á  siete  ducados  cada  mes  cada"  uno. 

Salí  de  Tidore  lunes  noche  á  tres  días  del  mes  de  mayo  del 
año  de  29  años  :  salió  conmigo  Pero  de  Montemayor,  alcaide 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  473 

con  cuatro  paroles,  vino  conmigo  hasta  Tribuobe  y  de  allí  se 
quedó  ,  y  yo  hice  vela  con  viento  prpspero  Sudueste  la  vuelta 
del  Este. 

Llegué  á  la  isla  de  Paine  jueves  á  mediodía ,  que  se  conta- 
ron 24  del  mes  de  Junio,  dia  de  S.  Juan  Bautista  ;  tardé  desde 
Tidore  á  esta  isla  cincuenta  dias ,  son  doscientas  leguas  :  cami- 
né también  cuarenta  y  tres  dias  de  calma :  estuve  surto  en  esta 
isla  de  Paine  todo  el  mes  de  julio.  Hice  vela  de  este  puerto  do- 
mingo por  la  tarde,  i.'  dia  del  mes  de  Agosto  del  dicho  año. 
Caminé  hasta  15  de  Agosto,  dia  de  nuestra  Señora  de  Agosto, 
que  llegué  á  Urais  la  grande,  que  está  de  la  banda  del  Sur  de 
la  línea  un  grado  y  dos  tercios,  donde  surgí  domingo  por  la 
noche:  podrá  haber  de  la  isla  de  Paine  á  esta  que  digo  ciento  y 
cuarenta  leguas.  Pe  aquí  hice  vela  martes  á  medio  día,  que  se 
contaron  diez  y  siete  leguas:  de  aquí  hice  vela  miércoles  17 
dias  del  dicho  mes  de  Agosto.  De  esta  isla  que  digo,  supe  nue- 
va como  había  clavo  en  ella ,  de  un  indio  natural  de  ella  que 
anduvo  conmigo  un  año.  Este  me  decía  que  aquí  había  clavo; 
pero  que  los  naturales  no  lo  comían:  sobre  esta  isla  anduve  dos 
dias  volteando  sin  poder  ganar  nada  al  Este  ,  y  de  aquí  arribé 
domingo  que  se  contaron  Í3  de  agosto  la  vuelta  del  cabo  de 
Buena-^speranza, 

Fui  esperando  y  costeando  esta  isla  que  digo  la  vuelta  de 
Oeste;  no  pude  tomar  ei  cabo  de  Oeste  della,  porque  saltó  el 
viento  al  Noroeste.  Estuve  martes  y  miércoles  con  bonanza, 
procurando  doblalla  por  elOestc:  no  pude.  Jueves  siguiente  tor- 
né la  vuelta  del  Este  con  el  viento  Norueste  y  Nornordeste  y 
Sursueste  bonancibles.  Viernes  y  sábado  y  domingo ,  que  se 
contaron  29  del  dicho  mes  de  Agosto ,  de  donyde  se  tomó  la  der 
rota  para  la  Nueva- España,  anduvimos  estos  tres  dias  veinte  y 
seis  leguas. 

Lunes  siguiente  estuvimos  en  calma,  que  ninguna  cosa  an- 
dubimos  hasta  mediodía  que  comenzó  á  ventar. 

Martes  siguiente  anduve  veinte  leguas  la  vuelta  del  Nor- 
deste, del  Norte  y  del  Este  con  el  viento  Sursudueste  y  Su- 
dueste. 

Miércoles,  i.°  dia  de  septiembre  del  dicho  año  tomaron 
el  sol:  estábamos  dos  tercios  de  la  línea  de  la  parte  del  Norte, 
andubimos  diez  leguas  la  vuelta  de  Noroeste,  4,*  en  el  Hueste 
con  el  viento  Sur ,  Sudueste  y  Sursudueste  calma. 

El  jueves  siguiente  estuvimos  amainados  con  aguaceros:  no 
anduvimos  nada,  era  calma. 

El  viernes  siguiente  corrí  al  Norte  4.^  del  Nordeste  y  al 
Nornordeste  doce  leguas  con  el  viento  Lesueste  y  Leste. 

El  sábado  que  se  contaron  4  de  septiembre,  corrimos  alNor- 
TOMo  V,  000 


474  VIAGES    AL    MALUCO. 

te  4.*  del  Norueste  y  al  Nordeste  con  el  viento  Sueste  y  Le- 
sueste  seis  leguas. 

El  domingo  siguiente  tuvimos  muy  poco  viento  ;  este  día 
no  anduvimos  casi  nada. 

Domingo  en  la  noche  hobo  viento  poco  :  anduvimos  la 
vuelta  del  Norueste  hasta  el  lunes  doce  leguas. 

Desde  el  lunes  pasado  hasta  el  martes  siguiente  á  mediodía, 
anduve  diez  y  ocho  leguas  al  Nordeste  con  el  viento  Noroeste 
y  Sudoeste. 

Desde  el  martes  á  mediodía  hasta  miércoles  á  mediodía, 
que  se  contaron  8  de  septiembre  ,  dia  de  nuestra  Señora,  an- 
duvimos diez  y  ocho  leguas  la  vuelta  de  Noroeste  con  el  vien- 
to Sur  Sudoeste. 

Desde  el  miércoles  á  mediodía  hasta  el  jueves  adelante  á 
medio  dia ,  anduve  con  el  viento  Sur  y  Sudoeste  de  aguaceros 
la  vuelta  del  norte. 

Desde  el  jueves  á  mediodía  hasta  el  viernes  á  mediodía, 
que  se  contaron  11  de  septiembre,  anduvimos  cuarenta  leguas 
la  vuelta  del  Norte  4.^  en  el  Este,  con  el  viento Nornorueste  y 
Sudoeste. 

Desde  el  viernes  á  mediodía  hasta  el  sábado  á  mediodía, 
corrimos  treinta  leguas,  y  seis  al  Nordeste  4.^  de  Este  con  el 
viento  Sur  Sudoeste. 

Desde  el  sábado  á  mediodía  hasta  el  domingo  á  mediodía, 
que  se  contaron  doce  de  septiembre  ,  anduvimos  cuarenta  y 
cinco  leguas  la  vuelta  de  Esnordeste  con  el  viento  Sudoeste  'y 
Oeste. 

El  lunes  á  13  de  septiembre  anduvimos  cincuenta  leguas  al 
Nordeste  con  el  viento  Oeste  y  Sudoeste. 

Martes  14  de  septiembre  anduvimos  treinta  leguas  la 
vuelta  de  Nordeste. 

Este  dia  fuimos  sobre  una  isla  que  está  en  seis  grados  de  la 
banda  del  Norte  de  la  línea:  paresció  que  el  navio  había  hur- 
tado en  longitud  cíen  leguas  al  Este  ,  porque  esta  isla  está  de 
Maluco  setecientas'  leguas  al  Este  tocando  al  Nordeste. 

Miércoles  15  de  septiembre  anduvimos  en  calma  sobres- 
tá isla. 

Jueves  16  de  septiembre  anduvimos  asimismo  en  calma, 
que  casi  no  anduvimos  nada. 

Viernes  17  de  septiembre  anduvimos  doce  leguas  la  vuel- 
ta del  Nordeste  4.*  en  el  Este  con  el  viento  Sudoeste;  quedába- 
nos la  isla  á  el  Oeste  doce  leguas. 

Sábado  dí^z  y  ocho  de  septiembre  hicimos  camino  al 
Norte  y  al  Noniordeste  y  al  Sudeste :  dile  al  Nordeste  diez  y 
ocho  leguas. 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  475 

Domingo  ,  que  se  contaron  19  de  septiembre-,  anduvi- 
mos trece  leguas  con  aguaceros  al  Nordeste;  era  el  viento  Le- 
sueste. 

Lunes  20  de  septiembre  anduvimos  veinte  leguas  al  Nor- 
deste 4.*  en  el  Este  con  el  viento  Sudoeste. 

Martes  21  de  septiembre  anduvimos  diez  leguas  al  Oes- 
noroeste  con  el  viento  Sursueste;  estuvimos  en  calma  sobre  tres 
isleos  bajos. 

Miércoles  22  de  septiembre  estuvimos  en  calma.  Estába- 
mos en  nueve  grados  y  medio  de  la  línea  de  la  parte  del  Norte. 

Jueves  23  de  septiembre  anduvimos  doce  leguas  con  cal- 
ma al  norte. 

Viernes  veinte  y  cuatro  de  septiembre  anduvimos  al 
Lesnordeste  y  al  Este  diez  y  ocho  leguas  con  el  viento  Norte 
y  Nornorueste  con  aguaceros. 

Sábado  2,'  de  septiembre  anduvimos  doce  leguas  al  Es- 
nordeste  y  al  Este  y  al  Sudeste  ;  dile  todo  el  camino  al  Lesues- 
te.  Estuvimos  amainados  toda  la  noche  con  aguaceros. 

Domingo  26  de  septiembre  tovimos  calma  ;  no  andovi- 
mos  casi  nada. 

Lunes  á  27  de  septiembre  andovimos  al  Esnordeste,  y  al 
Nordeste  y  al  Norte  y  al  Oeste  diez  leguas. 

Martes  á  28  de  septiembre  anduvimos  al  Norte  4.^  del 
Nordeste  al  Esnordeste  y  al  Nordeste  4.*  al  Norte;  hicimos 
camino  al  Nordeste  trece  leguas. 

Miércoles  29  de  septiembre ,  dia  de  S.  Miguel  ,  tovimos 
calma  ,  no  andovimos  nada. 

Jueves  postrero  de  septiembre  (estuvimos  en  calma  ,  no 
anduvimos  nada. 

Viernes  i."  de  octubre  tuvimos  contrastes  y  calma  ,  hi- 
cimos muy  poco  camino  este  dia ,  y  fuimos  sobre  tres  islas  ba- 
jas, que  estañen  once  grados  y  medio  de  la  línea  de  la  banda 
del  Norte,  y  surgí  en  ellas. 


;1  U   \  L:-jl*íi  .'..  ^.i.ii'^-í  'j'.^i'  '■ 


47^  VIAGES   AL   MALUCO. 

Núm.  XXXVII. 

Relación  que  presentó  en  Madrid  el  año  i^J4  Vicente 
de  Ñapóles  sobre  los  sucesos  de  la  armada  de  Saave- 
dra  que  salió  de  las  costas  Occidentales  de  Nueva- 
España  al  descubrimiento  de  las  islas  del  Maluco. 
(Arch.  de  Ind.  en  Sevilla ,  leg.  i  ?  de  papeles  del  Ma- 
luco desde  1519  á  1547.) 


Año  de  mil  y  quinientos  y  veinte  y  seis  años  del  nacimien- 
to de  nuestro  Señor  Jesucristo,  primero  de  noviembre,  parti- 
mos de  uñ  puerto  que  se  dice  Aguatanejo,  que  está  en  la  go- 
bernación de  D.  Hernando  Cortés,  el  cual  puerto  está  á  la 
banda  de  la  mar  del  Suré  Partimos  tres  navios  que  despachó 
D.  Hernando  Cortés  por  mandado  de  S.  M.  ,  á  descobrír 
aquel  camino  para  las  islas  de  Maluco,  é  iba  por  capitán  de  la 
dicha  armada  un  hidalgo  que  Se  llamaba  Alvaro  de  Saavedra; 
y  obra  de  trescientas  y  cincUenia  leguas ,  un  dia  á  mediodía 
vimos  una  isla  que  está  once  grados  de  la  banda  del  Norte  de 
la  línea  Equinocial:  fuimos  á  ella  y  no  la  podimos  tomar,  y 
entonces  navegamos  nuestro  camino  á  la  vuelta  de  las  islas  de 
Maluco,  y  obra  de  ochocientas  leguas  una  noche  al  cuarto  de 
la  prima ,  el  hombre  que  estaba  en  el  timón  gobernando  en  el 
dicho  navio  tomamos  de  abante  >  hobo  necesidad  de  amainar 
la  vela,  y  en  este  tiempo  pasaron  los  otros  navios  adelante,  los 
cuales  dichos  navios  era  capitán  de  uno  dellos  Luis  de  Cárde- 
nas y  del  Otro  Pedro  de  Fuentes,  y  los  dos  navios  nunca  mas 
los  vimos  )  ni  los  podimos  hallar.  Y  tirando  nuestro  camino 
navegando  para  las  islas  de  Maluco  >  acabo  de  sesenta  dias  un 
domingo  de  mañana  dimos  en  unas  islas  bajas,  questaban  once 
grados  de  la  banda  del  Norte  de  la  línea  Equinocial,  á  las  cua- 
les dichas  islas  les  pusimos  por  nombre  las  islas  de  los  Reyes, 
porque  llegamos  á  ellas  dia  de.  los  Reyes,  y  andubimos  tres 
dias  sobre  ellas  y  nunca  las  pudimos  tomar,  porque  teníamos 
mucha  necesidad  dellas,  porque  hacia  mucha  agua  el  navio  y  no 
hacíamos  sino  dar  á  la  bomba  :  de  ahí  tiramos  nuestro  camino 
derecho  para  las  islas  del  Maluco.  Otro  dia  á  mediodía  dimos 
en  otras  islas  ,  dellas  despobladas  y  dellas  pobladas,  y  en  una 
despoblada  estuvimos  ocho  dias ,  y  nunca  podimos  haber  len- 
gua de  los  indios  de  las  dichas  islas:  y  mandó  el  capitán  al  pi- 
loto que  tomase  la  altura  y  le  hiciese  saber  cuánto  estaba  de 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDR A.  477 

las  islas  del  Maluco,  y  el  piloto  le  dijo  que  estaba  ducieri' 
tas  y  cincuenta  leguas  de  las  islas  del  Maluco,  y  de  allí  nos 
hecimos  á  la  vela  para  las  islas  del  Maluco:  obra  de  cien  leguas 
de  la  tierra  vimos  una  isla  que  se  llama  la  Mondaña  y  los  por- 
tugueses la  llaman  Mindanao  ,  y  obra  de  cien  leguas  desta  isla 
se  nos  murió  el  piloto ,  y  quedamos  sin  piloto  y  sin  hombre 
que  supiese  tomar  el  altura ,  y  en  la  dicha  isla  tomamos  un 
puerto,  y  estuvimos  ahí  mas  de  veinte  dias  que  los  vientos  eran 
muy  recios.  Y  ahí  determinó  el  capitán  Alvaro  de  Sayavedra 
de  ir  á  poner  á  monte  el  dicho  navio,  por  la  mucha  agua  que 
hacia;  é  yendo  á  ponelk),-  salió  un  calalús  con  obra  de  veinte 
y  cinco  hombres,  en  el  cual  dicho  calalús  venian  tres  Reyes; 
y  el  capitar^,  cuando  los  vido,  mandó  á  un  hidalgo  que  se  lla- 
maba Pedro  Laso,  que  supiese  que  gente  era  aquella,  para  sa- 
ber nuevas  de  las  islas  de  Maluco ,  con  obra  de  diez  ó  doce  hom- 
bres, y  mas  llevaban  dentro  un  negro  de  Calicud  por  lengua, 
pensando  que  sabia  la  lengua  de  aquella  tierra ,  y  él  no  los 
entendía  y  decía  que  los  entendía;  y  ansí  como  nos  fuimos 
llegando  á  ella,  se  iban  ellos  retrayendo  para  atrás  y  nunca  qui- 
sieron esperarnos,  hasta  que  por  señas  nos  detuvimos  atrás,  y 
entonces  nos  esperaron  junto  á  unos  árboles  que  se  llaman  man- 
gles; y  ahí  tomamos  des  ó  tres  mantas  de  Bnos  paños  que  se 
hacen  en  México,  y  echamoslos  á  la  mar  por  el  miedo  que 
ellos  tenian  de  nosotros,  y  desque  ellos  tomaron  los  paños,  em- 
pezáronnos á  hacer  la  sombaya  como  se  usa  en  aquella  tierra 
hacer  á  lor.  Reyes,  y  nosotros  pensábamos  que  daban  gracias 
á  Dios,  y  en  aquel  instante  se  fueron  á  sus  casas,  y  nosotros 
nos  volvimos  para  el  navio  á  dar  cuenta  al  capitán.  Y  otro  día 
de  mañana  metimos  la  carabela  en  seco  y  tomamos  por  donde 
hacia  agua  y  salímonos  afuera,  y  estando  en  la  mar,  estando 
surtos  sobre  las  áncoras,  vimos  ir  otra  vez  al  calalús:  mandó 
el  capitán  que  entrase  en  la  barca  el  dicho  Pero  Laso  con  siete 
ó  ocho  hombres:  cuando  ellos  vieron  ir  la  barca,  detuviéronse  y 
esperáronnos  junto'á  tierra  ,  y  decíannos  que  matásemos  la  lumbre 
que  llevábamos  para  tirar  los  tiros  que  llevábamos  nosotros;  y 
nosotros  les  dijimos  que  lo  apagaríamos,  ymetímoslo  debajo  de 
la  escotilla  de  popa  ,  y  desque  ellos  vieron  que  no  teníamos 
lumbre,  alargáronse  para  fuera  de  donde  nosotros  estábamos,  y 
quitáronse  las  armas,  pusiéronlas  dentro  del  calalús,  y  nosotros 
nos  quitamos  las  nuestras  y  alkgámonos  para  ellos,  y  ellos 
para  nosotros,  y  abrazámonos  todos  juntos  y  quedamos  muy 
amigos  ,  aunque  la  paz  era  de  Judas;  y  dijímosles  si  querían  ir 
al  navio  donde  estaba  el  capitán,  y  ellos  nos  dijeron  que  querían 
ir  á  tomar  peces  para  llevar  al  capitán  ,  y  ellos  iban  á  concer- 
tar cómo  nos  habian  de  tomar  el  navio  con  toda  la  gente:  y 


478  VIAGES   AL   MALUCO. 

hacia  la  tarde,  á  las  cuatro  horas  después  de  mediodía,  vinie- 
ron á  la  vuelta  del  navio  á  la  vela:  desque  llegaron  cerca  del 
navio,  mandó  el  capitán  que  los  llamásemos,  que  allegasen  jun- 
to al  navio  para  hablar  con  ellos,  si  le  querían  dar  algún  re- 
frigerio de  bastimentos  de  carnes  6  gallinas  ó  cocos  ó  arroz  ó 
de  otros  bastimentos  que  hay  en  la  tierra;  y  ellos  como  venian 
con  la  ruindad  hecha,  nunca  se  quisieron  allegar  al  dicho  navio: 
í'uéronse  á  poner  medio  tiro  de  ballesta  por  popa  del  navio  y 
allí  pararon  :  desque  el  capitán  cuando  vido  que  ellos  pararon, 
mandó  saltar  en  la  barca  al  maestre  con  otros  seis  hombres 
que  fuesen  allá  donde  ellos  estaban,  y  les  dijese  por  qué  no 
querían  venir  al  bordo  del  navio,  y  ellos  le  dijeron  que  tenian 
miedo  de  los  tiros  de  fuego,  y  allí  concertaron  entre  ellos  y 
los  nuestros  que  quedasen  allí  con  ellos  dos  hombres  de  los  nues- 
tros, y  otros  dos  de  los  suyos  que  vernian  al  dicho  navio  don- 
de estaba  el  capitán  Alvaro  de  Sayavedra  ,  y  quedaron  rehenes 
los  dichos  dos  hombres  por  los  otros  dos  suyos ,  y  entraron 
dentro  en  el  dicho  navio,  y  el  capitán  los  recibió  muy  bien, 
como  hombre  que  tenia  mucha  necesidad  dellos  para  que  le 
diesen  algún  bastimento  para  comer;  y  ellos  anduvieron  por 
el  navio  mirando  la  artillería  y  otros  aparejos  que  dentro  ha- 
bía. Y  desque  lo  hobieron  bien  mirado,  dijeron  que  se  querían 
ir  para  su  calalús,  y  el  capitán  les  dio  alguna  contaría  ,  mata- 
mundo  y  avalorio  y  margaritas;  y  desque  ellos  lo  tuvieron, 
mandó  el  capitán  que  los  llevasen  á  los  dichos  dos  hombres 
á  su  calalús;  y  ellos  como  llegaron  á  su  calalús,  avisaron  á  los 
otros  indios  que  estuviesen  apercebidos  para  tomallos  y  cativa- 
llos;  y  ellos  cuando  hablaron,  uno  de  los  cristianos  de  la  barca, 
que  se  llamaba  San  Juan,  dijo  á  los  otros  si  había  algunas  ar- 
jnas,  que  laS; tuviesen  presto,  porque  no  sabia  lo  que  habl|iban 
^.quellos  indios  ,  y  en  la  barca  no  había  mas  de  una  espada,  y 
con  aquella  espada  se  defendieron  dellos,  y  se  vinieron  para  el 
navio.  Desque  aquello  vido  el  capitán  ,  quisimos  dar  fuego  á  un 
tiro  para  favorecer  la  barca:  quiso  Dios  y  nuestra  Señora  c[ue 
no  peligró  ningún  hombre  de  la  barca;  y  allá  hacia  la  tarde 
vinieron  ellos  con  sus  calaluces  á  pelear  con  nosotros  á  loui- 
l>ardazos:  cuando  ellos  estuvieron  cansados  y  vieron  que  no 
podían  ganar  nada  con  nosotros,  fuéronse  á  sus  casas  y  dejá- 
ronnos. Otro  dia  de  mañana  hicimonos  á  la  vela  á  la  vuelta  de 
Maluco ,  é  yendo  costeando  por  la  isla  obra  de  tres  leguas  en 
la  mar  ,  salió  á  nosotros  un  calalús  con  un  Rey  que  se  llama 
por  nombre  Catunao,  y  desque  hobo  llegado  para  nosotros, 
hicieron  sejñas  que  fuésemos  á  tierra,  y  que  nos  darían  algún 
bastimento  para  comer;  y  desque  vido  el  capitán  aquello,  dijo 
que  erja  muy  buen  que  fuésemos  para  tierra  adonde  $llo$  iban, 


docxAíéNtos  de  saavedra.  4^9 

y  desque  llegamos  junto  de  tierra  un  tiro  de  ballesta,  echamos 
las  áncoras  en  la  mar,  y  ellos  desque  vierórl  que  el  navio  es- 
taba surto,  allegaron  al  navio,  pidiéndonos  algunas  vasijas  para 
traernos  agua  ;  nosotros  les  cenamos  ciertas  botijais  de  barro 
que  nos  trujesen  agua,  j  echárnoslas  en  la  mar  y  ellos  las  to- 
maron, y  preguntáronnos  de  donde  veníamos:  dijímoslés  qué 
veníamos  de  lejos  caminos  ,  y  ellos  nos  dijeron  si  queríamos 
arroz  y  cocos,  y  desque  aquello  olmos  y  vímosles  un  bonete 
colorado  redondo,  pareciónos  que  ellos  tenían  algún  trato  con 
portugueses  ,  y  ellos  fuéronse  para  tierra  á  traer  el  agua,  y 
desque  nos  hobieron  traido  el  agua ,  dijeron ,  que  no  querían 
llegar  abordo  del  navio ;  mandó  el  capitán  que  saltase  ün  hom- 
bre en  la  barca,  y  alargóse  la  barca,  y  fue  á  tomar  las  boti- 
jas,  y  desque  se  las  hobieron  dado,  dijeron  que  los  esperáse- 
mos, que  otro  dia  de  mañana  nos  trairian  arroz  y  cocos:  y 
nosotros  estábamos  esperando  como  hombres  que  estábamos 
bien  deseosos  de  algún  refresco,  y  ellos  fueron  á  sus  casas  á 
concertar  como  nos  habían  de  tomar  la  gente  y  el  navio;  y 
otro  día  de  mañana  vinieron  con  unos  calaluces  pequeños,  y  des- 
que los  vimos  venir,  aguardárnoslos  para  que  nos  trujesen  algu- 
na cosa  de  comer ,  y  ellos  venian  concertados  como  nos  ha- 
blan de  tomar ;  y  desque  allegaron  cerca ,  tuviéronse  todos  á 
fuera  y  no  quisieron  allegar  cabe  el  navio  como  hombres  que 
recelal^an  de  la  ruindad  qué  ellos  tenián:  y  un  Calalús  pequeño 
con  un  yerno  del  Rey,  que  era  casado  con  su  hija,  y  era  Rey 
de  aquella  misma  tierra  dónde  estábamos  surtos  con  el  dicho 
navio,  y  este  Rey  entró  dentro  en  el  navio,  y  habló  con  el  ca- 
pitán con  un  hijo  suyo  en  los  bracos ;  vino  entonces  el  capi- 
tán y  dióles  unas  mantas  para  el  mochacho  y  para  él  también, 
diciéndole,  que  nos  trujlese  alguna  cosa  de  comer,  que  se  lo 
pagaríamos  muy  bien;  y  él  decía  que  si  haría  ,  y  todo  esto 
era  por  señas;  y  él  dijo  que  se  quería  ir  á  tierra,  donde  estaba 
la  otra  gente  y  el  suegro.  Nosotros  estábamos  esperando  que 
nos  trujesen  de  comer ,  y  ellos  nunca  vinieron  á  traernos  nada, 
sino  concertar  allá  como  nos  habían  de  tomar  el  navio,  y  des- 
que vino  la  noche,  hicieron  ellos  una  maroma  muycomplida  de 
unos  árboles  que  allá  hay  que  se  llaman  Rota,  y  entre  nosotros 
en  la  Nueva-España  se  llama  Bejuco,  y  al  cuarto  de  la  rño- 
dorra  vinieron  ellos  con  un  calalus  pequeño  dónde  teníamos  la 
áncora  sin  señal,  y  nosotros  estábamos  velando,  y  pusiéronse 
en  derecho  de  lá  áncora,  y  echáronse  á  nado  y  fueron  por 
debajo  el  agua,  y  sacaron  el  áncora  á  fuera  y  cortaron  el  cable, 
y  en  el  mismo  cable  nos  amarraron  ía  misma  maroma  y  fué- 
ronse para  tierra  y  tiraron  del  navio;  y  ellos  estando  tirando, 
no  lo  pudieron  tirar,  porque  ellos  fenian  cortada  la  áncora  de 


480  VIAGES   AL   MALUCO. 

tierra,  y  quedónos  otra  áncora  de  la  banda  de  la  mar,  y  ellos 
tenían  en  tierra  dos  cristianos  cativos,  y  teníanlos  amarradas 
las  manos,  y  preguntábanles  cómo  no  podían  tirar  el  navio 
para  tierra,  y  ellos  les  dijeron  que  ellos  no  sabían  nada,  y  ellos 
díjéronles  que  bien  lo  sabían  y  que  no  se  lo  querían  decir,  y 
los  cristianos  les  dijeron  que  podría  ser  que  tuviesen  otra  án- 
cora echada  en  la  mar;  y  ellos  desque  esto  oyeron,  embarcá- 
ronse en  un  calalus  pequeño  y  viniéronse  para  el  navio  para 
cortar  el  otro  cable,  y  allegaron  debajo  la  proa  del  navio,  y  esta- 
ba uno  velando  ,  y  no  le  osamos  hacer  mal ,  porque  nos  habia 
mandado  el  capitán  ;  y  cuando  vimos  que  ellos  querían  cortar 
el  cable  ,  fuimos  á  decir  al  capitán,  ¿que  qué  haríamos? que  unos 
indios  estaban  á  proa,  y  el  capitán  envió  á  decir  que  les  hablá- 
semos, y  como  nos  oyeron  hablar,  echaron  á  huir  y  empezá- 
ronse á  reir,  y  fuéronse  á  tierra  donde  estaba  el  Rey,  y  en 
esto  era  ya  de  dia,  y  estonces  ellos  empezáronse  á  ir  para  sus 
casas,  y  uno  de  aquellos  hombres  que  ellos  tenían  cautivos 
desamarróse  y  huyó  para  el  monte ,  y  dejóse  estar  ahí  hasta 
que  ellos  se  fueron;  y  desque  él  vio  que  ellos  eran  idos,  vínose 
para  la  ribera  de  la  mar  en  derecho  de  donde  el  navio  estaba,  y 
hízonos  señas  que  fuésemos  á  tierra  con  la  barca  para  que 
lo  tomásemos  y  lo  trujesemos  al  navio.  El  capitán  no  osaba 
enviar  á  tierra,  pensando  que  era  algún  indio  que  nos  quería 
hacer  alguna  traición  para  tomarnos  la  barca  ,  y  en  este  ins- 
tante dijo  un  hombre  que  podía  ser  algún  cristiano  ,  y  por  las 
señas  que  vimos  del  hijo  del  Rey ,  que  hablaba  tan  claro  que 
podría  ser  cristiano  ,  mandó  el  capitán  armar  la  barca  para  ir 
á  tierra  y  ver  que  hombre  era  aquel,  porque  llamaba  muchas 
veces,  y  entonces  saltamos  diez  ó  doce  hombres  en  la  barca  y 
fuimos  por  el  hombre;  y  desque  vio  el  hombre  la  barca  cerca 
^de  tierra,  echó  á  correr  y  echóse  á  la  mar  á  nadar  para  ir  á  la 
barca  ,  y  tomámoslo  dentro  y  llevámoslo  al  navio,  y  entró 
dentro  en  el  navio,  y  el  capitán  le  preguntó  ¿qué  hombre  era? 
y  él  le  dijo:  que  era  de  la  armada  del  comendador  Frey  Gar- 
cía de  Loaisa,  de  una  armada  que  despachó  S.  M.  de  la  Coru- 
ña ,  y  fue  en  una  carabela  que  iba  por  capitán  D.  Jorge  Man- 
rique, natural  de  Salamanca,  donde  iba  el  bachiller  Tarrago- 
na, y  este  bachiller  fue  con  el  batel  á  tierra,  y  saltó  este  Rey, 
que  se  llamaba Catunao,  que  iba  á  robar  por  aquella  tierra  que 
era  sus  enemigos,  y  hallólos  en  tierra,  y  mató  no  se  que  tan- 
tos dellos  ,  y  el  bachiller  fue  muerto ,  y  cativo  tres  ó  cuatro 
dellos,  y  este  fue  uno  dellos:  y  este  nos  dio  cuenta  en  qué  al- 
tura estábamos,  porque  allí  donde  los  prendimos,  el  bachiller 
Tarragona  tomó  la  altura  en  ocho  grados;  y  este  hombre  nos 
dio  cuenta  y  razón  de  lo  que  he  dicho,  y  que  estábamos  en 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  481 

ocho  grados  de  la  banda  del  Norte  de  la  línea  Equinocial.  Y  de 
allí  hicímonos  á  la  vela  á  la  vuelta  de  las  islas  de  Maluco,  y 
yendo  costeando  la  costa  de  la  misma  isla,  fuimos  á  dar  á  otras 
dos  islas,  que  la  una  dellas  se  llama  Candinga  y  otra  Sarragan, 
y  allí  nos  salieron  unos  calaluces  con  ciertos  indios  ,  y  venian 
dos  cristianos  en  ellos:  traíanlos  desnudos  y  las  manos  atadas 
atrás,  y  desque  llegaron  cerca  del  navio  saludaron  al  capitán,  y 
el  capitán  les  respondió,  ¿qué  hombres  eran?  y  ellos  respon- 
dieron, que  eran  de  la  armada  del  Comendador,  de  la  dicha 
carabela,  que  iba  por  capitán  D.  Jorge  Manrique,  y  eran  de 
los  hombres  que  habían  ayudado  á  matar  al  capitán,  y  ellos 
rogaron  que  por  amor  ds  Dios  que  los  mercase  y  rescatase;  y 
el  capitán  les  dijo  que  no  hiciesen  ningún  movimiento,  quél  los 
mercarla  aunque  supiese  dar  cuanto  tenia ,  como  no  le  pidie- 
sen el  navio ;  y  díjoles  que  hablasen  á  los  señores  de  aquella  isla, 
quél  venia  en  nombre  de  S.  M.  á  tratar  con  ellos  y  á  tener  paz 
y  amistades  como  hermanos,  y  que  le  trujesen  alguna  cosa  de 
comer;  y  ellos  fueron  á  tierra  é  hablaron  con  el  señor  de  la 
isla,  y  ellos  vinieron  á  hacer  paz  con  el  capitán  á  la  manera 
de  la  tierra,  y  los  mismos  hombres  eran  lengua:  y  hicieron  las 
amistades  entre  el  capitán  y  ellos ,  en  que  se  sacaron  cada  uno 
dellos  de  los  brazos  una  poca  de  sangre  en  una  taza  de  vidrio  y 
allí  echaron  un  poco  di  agua,  y  el  Rey  de  la  isla  bebió  su  san- 
gre y  el  capitán  bebió  la  su  va,  y  de  allí  quedaron  grandes 
amigos  ellos  y  nosotros;  y  fechas  las  amistades,  nos  trujeron 
mucho  bastimento,  arroz  y  gallinas  y  puercos  y  cabras  y  otros 
bastimentos  de  la  tierra,  y  nos  trujeron  especería,  canela  muy 
buena  :  preguntémosles  ¿de  adonde  la  traian  ?  dijeron:  que  de 
la  isla  de  Mindanao  ,  que  se  llama  la  Mendaña  entre  los  caste- 
llanos ;  y  desque  estuvimos  bien  proveídos,  preguntóles  ¿si 
querian  vender  aquellos  dos  hombres?  y  ellos  dijeron  :  que  si 
se  los  pagasen  bien,  que  los  venderían;  y  el  capitán  les  pregun- 
tó: ¿cuánto  querian  por  ellos?  y  ellos  mostraron  bulto  de  pie- 
dra que  pesarla  hasta  ochenta  ducados;  y  el  capitán  les  dijo 
que  era  mucho,  y  se  concertaron  por  los  mismos  ochenta  du- 
cados y  mas  una  barra  de  hierro:  quedaron  ellos  muy  ami- 
gos nuestros  y  nosotros  dellos.  Y  otro  dia  de  mañana  ííecímo- 
nos  á  la  vela  para  las  islas  de  Maluco,  y  estos  hombres  nos 
dijeron  que  los  castellanos  hablan  sabido  por  dicho  de  los  in- 
dios, que  andaban  en  guerra  con  los  portugueses:  y  el  capi- 
tán les  preguntó:  ¿que  qué  podíamos  estar  de  las  islas  del  Ma- 
luco? y  ellos  dijeron,  que  estaríamos  clent  leguas,  y  fuimos 
á  dar  á  unas  islas  que  se  llaman  los  Miaos  ,  que  habrá  desde 
allí  á  las  islas  del  Maluco  obra  de  cuarenta  leguas  ,  y  pasando 
por  las  islas  vimos  salir  tres  velas,  las  cuales  velas  se  llaman 

TOMO  V.  PPP 


482  VI AGES   AL   MALUCO. 

caracoras,  y  entre  ellos  iba  un  junco  que  era  del  m*sm*>  capí- 
tan  D.  Jorge  de  Meneses ,  capitán  del  rey  de  Portugal.  Y  por 
la  mañana',  en  amaneciendo ,  topamos  otras  caracoras  que  ve- 
nían cargadas  de  bastimentos,  que  venían  de  las  islas  de  Moro 
é  iban  para  la  dicha  fortaleza  del  rey  de  Portugal,  y  una  dellas 
allegó  á  saludarnos  y  á  saber  qué  gente  éramos,  si  éramos  cas- 
tellanos ó  portugueses,  y  saludónos  y  preguntó:  ¿de  dónde  era 
el  navio  ?  Díjímosles  que  éramos  vasallos  del  emperador  y  que 
veníamos  de  la  Nueva-España ;  y  como  ellos  oyeron  que  era- 
mos castellanos,  no  nos  quisieron  oír  nada,  y  fue  á  dar  el  men- 
saje á  su  capitán  D.  Jorge  de  Meneses,  y  desque  D.Jorge  supo 
esto  que  venia  un  navio  de  castellanos,  mandó  armar  una  fusta 
y  un  batel  á  ver  qué  navio  era ,  y  el  batel  fue  por  de  fuera  de 
la  banda  de  la  isla  y  la  fusta  de  la  otra  banda,  y  era  de  no- 
che: dióle  una  borrascada  de  viento  y  hízola  tornar  á  la  dicha 
fortaleza ,  y  la  fusta  que  venia  de  la  banda  de  dentro  no  sintió 
nada  del  tiempo;  y  estando  nosotros  en  la  mar  que  estaba  en 
calma,  estaban  ciertos  castellanos  y  vieron  andar  el  navio  en 
calma,  pidieron  al  rey  de  Gilolo  una  caracora  para  ir  á  saber 
qué  navio  era  aquel,  si  era  de  castellanos  ó  de  portugueses,  y 
ellos  vinieron  con  tres  caracoras,  allegaron  al  navio  á  pregun- 
tar de  dónde  era  el  navio  y  la  gente  que  en  él  venia:  dijimos- 
Íes  que  éramos  vasallos  del  emperador ,  y  que  éramos  castella- 
nos, y  que  veníamos  de  la  Nueva-España  ,  donde  estaba  Her- 
nán Cortés,  por  mandado  de  S.  M. ;  y  ellos  nos  dijeron  que 
éramos  portugueses  y  que  no  nos  creían  :  entonces  díjímosles 
nosotros,  que  mirasen  á  la  bandera  que  teníamos  encima  de  la 
gavia,  y  ellos  allegaron  y  entraron  dentro  en  el  navio,  y  el 
capitán  les  preguntó:  ;de  dónde  venían?  y  ellos  dijeron  que 
andaban  allá  á  las  lombardadas  con  un  pueblo  de  Ternate,  que 
era  del  rey  de  Gilolo,  que  se  había  alzado  contra  el  rey  de 
Gilolo  que  era  vasallo  del  emperador  y  los  favorecía  contra 
los  portugueses;  y  luego  avisaron  á  nuestro  capitán  que  metie- 
se la  artillería  toda  en  orden ,  porque  presto  serian  los  portu- 
gueses con  nosotros ,  y  el  capitán  maravillábase  mucho  de  las 
guerras  que  había  entre  ellos,  habiendo  tan  grandes  amistades 
entre  el  emperador  y  el  rey  de  Portugal ,  y  ellos  le  respon- 
dieron que  no  tuviese  ninguna  confianza  en  aquello,  porque  si 
lo  pudiesen  meter  á  hondo,  que  lo  meterían;  y  en  este  tiempo, 
estando  hablando  en  esto ,  pareció  la  fusta  de  los  portugueses 
que  venia  á  la  vela  y  al  remo  allegándose  á  nosotros,  y  allegó- 
se cerca  del  navio,  y  saludáronnos  y  preguntaron,  ¿de  adonde 
era  el  navio?  Díjímosles  que  éramos  del  emperador ,  y  que  ve- 
níamos de  la  Nueva-España  ,  y  díjímosles  que  venían  otros 
dos  navios  atrás  j  y  ellos  nos  dijeron  que  fuese  nuestro  capi- 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  483 

tan  á  la  barca,  y  que  fuese  á  su  fusta  á  hablar  con  ellos.  El  ca- 
pitán les  dijo  que  no  podia ,  que  si  ellos  quisiesen  hablar  con  él, 
que  saltasen  en  su  barca  y  que  él  saltaria  en  la  suya,  y  que  par- 
tirían el  camino  por  medio,  y  ellos  dijeron  que  no  querían,  si- 
no que  fuese  el  nuestro  capitán  allá.  Nuestro  capitán  les  pre- 
gunto ¿si  habia  castellanos  en  la  tierra?,  y  ellos  dijeron:  que 
nabria  cuatro  meses  que  habia  llegado  allá  una  nao  de  castella- 
nos, y  que  ellos  les  llevaron  á  su  fortaleza,  y  que  les  dieron 
bastimentos  y  carga  y  todo  lo  que  tuvieron  necesidad,  y  que 
los  hablan  enviado  á  España:  y  el  capitán  les  respondi/á  que 
hablan  fecho  muy  bien  por  las  amistades  que  habia  entre  el 
emperador  y  el  rey  de  Portugal:  y  ellos  dijeron,  que  se  fue- 
se con  ellos  á  la  fortaleza  del  rey  de  Portugal,  que  le  daría 
bastimentos  y  carga  y  todo  lo  que  hobiesen  menester;   y  el 
capitán  le  respondió,  que  mirarla   el  regimiento  del  empera- 
dor ,  que  si  él  se  lo  mandase  asi,  y  quél  lo  miró  y  sabia  que 
todo  lo  que  ellos  decian  era  mentira,  por  los  hombres  que  den- 
tro teníamos :  alli  conoció  el  capitán  todo   lo  que  le  decian 
aquellos  hombres  de  los  portugueses  :  el  capitán  le  respondió 
que  fuesen  ellos  adelante,  y  que  él  iria  tras  ellos  ,  y  esto  se  di- 
lataba todo  porque  no  había  viento  y  era  calma  ,  que   no  se 
boUia  la  mar ;  y  ellos  dijeron  que  nos  darían  un  cabo  y  que 
nos  llevarían  á  remo :  el  capitán  les  dijo  que  no  había  necesi- 
dad de  remo,  que  el  viento  vernia  y  quél  nos  llevaría;  y  ellos 
respondieron  ,  que  no  podían  aguardar  el  viento.  Entonces  ha- 
bló un  hombre  de  los  que  allá  estaban   que  guerreaban  con 
ellos,  que  por  qué  no  hablan  verdades,  habiendo  castellanos  en 
la  tierra;  y  ellos  desque  esto  oyeron ,  conocieron  al  hombre 
que  les  habló,  y  ellos  respondieron  entonces,  y  vino  el  capitán 
para  proa,  y  el  escribano  y  otros  dos  hombres  hicieron  un  re- 
querimiento :  que  nos  requerían  de  parte  del  rey  de  Portugal, 
que  ellos  estaban  allí  con  una  fortaleza  de  piedra  y  cal,  y  que 
nos  darían  bastimentos  y  todo  lo  que  hobiésemos  menester  y 
carga,  y  que  nos  enviarían  para  España:  hicieron  tres  reque- 
rimientos que  metían  á  Dios  por  testigo,  y  fuese  el  capitán 
para  popa ,  que  se  llamaba  Hernando  de  Banday  y  otro  hom- 
bre que  se  llamaba  Simón  de  Vera,  los  que  hicieron  los  reque- 
rimientos, y  entonces  se  fue  para  popa  y  mandó  al  lombardero 
que  estuviese  á  punto  para  dar  fuego  á  los  tiros  para  meternos 
á  fondo  ó  prendernos;  y  el  capitán  que  estaba  en  la  carabela 
oímos  cuando  dijo  que  diese  fuego  ,  y  dieron  fuego,  y  nunca 
quiso  tomar  la  pólvora  fuego ,  porque  cuando  metieron  el  tiro 
dentro  fue  tan  de  priesa  que  debiera  tener  alguna  arena ,  y  car- 
garon encima  de  la  arena ,  y  por  esta  causa  no  le  quiso  salir, 
porque  si  saliera ,  á  dos  tiros  nos  metiera  en  lo  hondo  por  cau- 


-t54  VIAGES   AL   MALUCO. 

$a  de  la  calma  que  habia  en  la  mar :  allí  donde  estábamos ,  qui- 
so Dios  y  nuestra  Señora  que  nos  dio  un  poco  de  viento,  y 
nosotros  tirárnosles  con  tres  tiros,  y  ella  estaba  tan  cerca  de 
nosotros  que  no  le  podiamos  hacer  nada  :  saltó  un  poco  de 
viento  al  sueste,  y  fuímonos  para  el  puerto  del  rey  de  Gilo- 
lo,  que  era  nuestro  amigo,  donde  estaban  unos  castellanos,  y 
ellos  vinieron  ahí  otro  dia  de  mañana  una  fusta  y  un  batel  á 
darnos  de  lombardazos  para  meternos  á  fondo  el  navio,  tirá- 
ronnos muchos  tiros  y  nosotros  á  ellos;  y  en  este  tiempo  ve- 
nia una  fusta  nuestra  donde  estaba  el  capitán  de  la  isla  de  Ti- 
dori ,  donde  venían  cuarenta  hombres ,  y  desque  ellos  vieron 
venir  la  fusta,  alargáronse  para  la  mar  para  encontrarse  con 
nuestra  fusta:  tiráronse  dos  tiros  cada  una.  Ellos  holgaron  de 
ir  á  su  fortaleza  donde  estaba  el  navio,  y  allí  nos  juntamos  el 
navio  con  la  fusta,  y  fuímonos  para  la  isla  de  Tidori,  donde 
estaba  Hernando  de  la  Torre ,  capitán  y  gobernador  de  las  islas 
de  Maluco  por  S.  M. ,  á  veinte  y  siete  de  marzo  del  año  de  mil 
y  quinientos  y  veinte  y  siete  años,  en  que  nos  recibió  muy 
bien  el  capitán  Hernando  de  la  Torre  á  Alvaro  de  Sayavedra, 
capitán  del  dicho  navio  :  y  ahí  nos  juntamos  todos,  y  luego 
procuró  el  dicho  Alvaro  de  Sayavedra  de  adobar  su  navio,  y 
de  volver  luego  á  dar  cuenta  á  S.  M.  de  lo  que  pasaba  en  las 
dichas  islas  de  Maluco  entre  los  castellanos  y  les  portugueses;  y 
de  adobar  su  navio,  luego  lo  puso  por  obra.  Después  que  su- 
pieron los  castellanos  que  el  navio  estaba  adobado,  armaron 
una  fusta  con  obra  de  cuarenta  hombres,  con  veinte  y  cuatro 
tiros  de  artillería;  su  intincion  dellos  era  de  meternos  á  fondo 
la  carabela,  porque  no  tuviésemos  navio  para  dar  nuevas  á 
S.  M.:  y  desque  el  capitán  lo  supo  que  la  fusta  venia,  mandó 
tocar  las  trompetas  y  á  recoger  la  gente  para  que  se  embarcase 
en  la  dicha  fusta  de  S.  M. :  y  desque  fueron  embarcados,  man- 
dó el  capitán  Hernando  de  la  Torre  que  si  se  topasen  con  la 
fusta  de  los  portugueses ,  que  no  se  metiesen  con  ellos  á  las  lom- 
bardadas,  porque  ellos  tenian  mas  artillería  y  mas  pólvora  y 
mejores  armas,  y  luego  topáronse  una  con  otra,  y  comenzá- 
ronse á  lombardtar,  y  la  nuestra  tomó  la  suya  y  la  trujieron 
á  Tidori ,  donde  estaba  el  capitán  Hernando  de  la  Torre,  y  to- 
mamos toda  la  gente,  los  muertos  que  habia  entre  ellos  y  noso- 
tros, y  enterrámoslos,  y  los  que  quedaron  vivos,  detuvímoslos 
en  nuestras  casas  como  á  nuestras  mismas  personas,  y  el  capi- 
tán mandábales  dar  de  la  hacienda  de  S.  M.  para  su  manteni- 
miento, y  es -O  fue  á  quince  de  mayo  del  año  de  veinte  y  siete, 
y  nosotros  y  el  capitán  Alvaro  de  Sayavedra,  teníamos  el  na- 
vio adobado,  y  partimos  á  tres  de  junio,  y  llevábamos  con  no- 
lotros  cuatro  portugueses  que  de  su  voluntad  querían  ir  con 


DOCUMENTOS  DE  SAAVEDRA.  485 

nosotros  y  servir    á  S.   M.   y  ser  sus  vasallos:  y  hicímonos 
á  la  vela ,  y  fuimos  á  parar  á  una  isla  de  Papuas  ,  y  allí  estu- 
vimos veinte  ocho  días,  y  allí  los  portugueses  nos  hurtaron  la 
barca,  diciendo  que  querían  ir  á  tierra  para  enjugar  la  ropa  que 
en  las  cajas  tenian,  ydespues  que  nos  hobieron  hurtado  la  bar- 
ca, hicímonos  á  la  vela  para  la  Nueva-España,  y  obra  de  ocho- 
cientas leguas  de  las  islas  del  Maluco,  tornamos  á  arribar  con 
muy  recios  tiempos,  y  estuvimos  cinco  meses  desde  el  dia  que 
partimos  de  las  islas  de  Maluco,  hasta  otro  dia  que  tornamos 
á  entrar  en  ella  por  ser  los  vientos  contrarios,  y  hallamos  allí 
los  dos  portugueses  que  nos  hablan  hurtado  la  barca,  que  esta- 
ban presos;  y  desque  nosotros  llegamos,  hicieron  Justicia dellos, 
y  de  allí  tornamos  otra  vez  a  adobar  el  navio  Juntamente  con 
Hernando  de  la  Torre  ,  y  varámoslo  en  tierra  para  adoballo 
mejor  para  tornar  á  nuestro  viage,  para  ver  si  podíamos  tornar 
á  la  Nueva-España,  y  tórnamenos  á  partir  á  tres  de  mayo  del 
año  veinte  y  ocho ,  y  anduvimos  por   el  mismo  camino  y  la 
misma  derrota  que  primero  hablamos  fecho  ,  y  acabo  de  siete 
meses  tornamos  Oira  vez  á  arribar  con  los  mismos  tiempos  que 
hablamos  arribado  la  otra  vez  ,  y  obra  de  cuarenta  leguas  fui- 
mos á  preguntar  qué  tal  estaba  nuestra  fortaleza,  y  allí  nos  di- 
jeron un  portugués  ,  que  habia  tomado  ya  nuestra  fortaleza 
D.  Jorge  de  Meneses,  y  nuestro  capitán  Hernando  de  la  Torre 
fizo  partido  con  ellos,  y  ellos  pidieron  que  se  saliese  de  las  is- 
las del  Clavo,  y  que  se  fuesen  á  una  isla  que  se  llama  Zamafo, 
y  allí  hallamos  al  capitán  Hernando  de  la  Torre  con  obra  de 
quince  hombres,  dtllos  dolientes  y  dellos  sanos,  y  entregámos- 
le  el  navio  y  la  artillería  y  todos  los  aparejos,  y  él  tomó  la 
posesión  dello ,  y  partióse  para  Gilolo,  y  veinte  y  tres  hom- 
bres que  éramos,  fuimos  presos  y  entregados  á  un  capitán  que 
se  llamaba  D.  Jorge  de  Castro,  y  lleváronnos  á  Malaca  á  una 
fortaleza  del  rey  de  Portugal  ,  y  estaba  por  capitán  della  un 
hidalgo  que  se  decía  García  de  Saa,  que  vive  en  el  Puerto  de 
Portugal  ,  y  entreg:tronnos  á  él,  y  él  nos  dijo,  que  los  que 
quisiésemos  tomar  sueldo,  que  se  lo  mandaría  asentar,  y  noso- 
tros dijimos  que  no  lo  queríamos  tomar,  que  mantenimiento 
tomaríamos    para    sustentarnos,    y    allí    nos  detuvieron    dos 
años  y  medio,  y  allí  murieron  diez  ó  doce  de  los   nuestros  de 
calenturas,  y  acabo  do  los  dos  años  y  medio  diéronnos  licencia 
para  ir  á  la  India  donde  estaba  el  gobernador  Ñuño  de  Acu- 
ña, gobernador  del    rey  de  Portugal,  y  fuimos  antél   á  una 
cibdad  que  se  llama  Oca,  ques  del  rey  de  Portugal,  y  mandó- 
nos dar  de  merced  diez  ducados,  y  díjonos  que  estaba  ya  con- 
certado entre  S.  M.  y  el  rey  de  Portugal  sobre  las  islas  de  Ma- 
luco, y  entonces  yo  le  pedí  licencia  que  me  dejase  venir  áPor- 


486  VIAGES  AL  MALUCO. 

tugal,  para  irme  donde  bien  me  estuviese,  y  él  me  la  dio  para 
que  me  embarcase  en  las  naos  del  rey  de  Portugal,  y  partimos 
de  Cochin  por  veinte  y  ocho  de  enero  de  este  presente  año  de 
quinientos  y  treinta  y  cuatro,  y  vine  en  una  nao  que  se  dice 
Flor  de  la  Mar ,  que  venía  por  capitán  dalla  D.  Tristan  de  Lo- 
roña,  fidalgo  portugués,  y  desembarqué  en  Lisboa  á  quince  de 
agosto  &c. 

Fue  preguntado :  cuando  el  navio  de  que  era  capitán  Alva- 
ro de  Sayavedra,  llegó  á  la  isla  de  los  Malucos,  ¿cuánto  tiem- 
po habia  que  era  llegado  el  navio  del  comendador  Loaisa  y  á 
cuál  isla  y  con  qué  gente?  Dijo:  que  alo  que  se  acuerda ,  decian 
que  podria  haber  siete  ó  ocho  meses  que  era  llegada  la  nao  del 
dicho  comendador  Loaisa,  y  que  aportó  á  la  isla  de  Tidori,  y 
que  á  esta  misma  llegó  este  testigo  con  el  dicho  capitán  Saya- 
vedra ,  y  que  hallaron  en  la  dicha  isla  de  la  gente  que  habia 
venido  en  el  navio  de  Loaisa  hasta  ciento  y  veinte  hombres, 
poco  mas  ó  menos,  y  que  los  nombres  que  al  presente  se  acuer- 
dan, son:  Hernando  de  la  Torre,  natural  de  Burgos,  que  ha- 
bia quedado  por  capitán  de  la  dicha  gente:  Fernando  de  Bus- 
tamante ,  casado  en  Mérida :  Pedro  de  Montemayor  ,  alcaide 
que  era  de  Tidori ,  teniente  del  capitán  Diego  de  Solier ,  natu- 
ral de  Madrid;  é  Ayala  y  el  tesorero  de  la  nao  de  Loaisa,  que 
era  vizcaíno,  y  el  fator ,  que  decian  que  era  criado  deCristobal 
de  Haro|,  y  Juan  Griego,  Francisco  de  Pares,  Hernando  de 
Horencío  é  Pablo  Griego  é  Juan  de  Mena,  y  Pascual,  y  otros 
que  no  se  acuerda. 

Preguntado:  ¿de  qué  era  la  fortaleza  que  allí  estaba,  y  quién 
la  habia  hecho  ?  dijo :  que  los  castellanos  de  Loaisa ,  y  que  |era 
de  piedra  y  arena  y  cascajo ,  y  que  seria  de  dos  brazas  en  alto, 
y  que  sería  de  seis  píes  de  ancho;  y  que  tenían  artillería,  un 
cañón,  una  culebrina  y  dos  sacres  y  otras  muchas  piezas  de  ar- 
tillería de  hierro  y  muchas  escopetas  y  ballestas;  y  que  á  su 
parecer  que  estaba  la  gente  bien  armada  y  la  fortaleza  bien  ar- 
tillada. Preguntado :  ¿  qué  clavo  ú  otra  especería  tenían  los 
castellanos  en  Tidori  cuando  ellos  llegaron?  dijo:  que  á  su  pa- 
recer no  era  mucho,  y  que  aquello  habían  tomado  en  un  jun- 
co y  que  dello  dieron  al  capitán  Sayavedra  hasta  cincuenta  ó 
sesenta  quíntales.  Preguntado:  ;  cuánto  tiempo  estuvo  el  capi- 
tán Sayavedra  en  Tidori  ?  dijo :  que  hasta  dos  meses  y  medio. 
Preguntado:  en  este  tiempo  ¿qué  portugueses  había  en  aquella 
isla  ó  en  las  otras  de  los  Malucos?  dijo:  que  en  la  isla  de  los 
Ternates,ques  medía  legua  de  Tidori,  estaban  portugueses;  y 
aunque  este  testigo  no  estuvo  en  ella ,  estaba  á  vista ,  y  decian 
que  habría  hasta  ciento  y  sesenta  portugueses ,  y  que  tenían 
hecha  buena  fortaleza. 


SUMARIO  É  índice     ''^ 

DE  ESTE  TOMO  V. 


TIÁGE    DE    LOIISA. 


Naos  que  componían  su  armada;  portes ,  comandantes  y  otros  ofi- 
ciales de  ellas ,  págs.  374. 

§.  I.  Loaisa  en  demanda  del  estrecho  de  Magallanes.  =:  Se  esta- 
blece casa  de  contratación  en  la  Coruña  :  se  apresta  allí  otra  armada  : 
loaisa  y  sus  subordinados  hacen  pleito  homenage:  bendición  del  pen- 
dón imperial  :  prohibición  de  tocar  en  los  límites  del  rey  de  Portugal . 
sale  la  armada  en  24  de  Julio  de  1 5  2  5  :  su  derrota  hasta  el  3 1 ,  pág.  5. 
—ídem  desde  i.°  de  Agosto:  fondea  al  S.  de  la  Gomera:  delibérase  so- 
bre dirigirse  por  dicho  estrecho :  prevenciones  al  intento  :  da  la  vela 
en  14 :  la  capitana  rinde  el  palo  mayor :  Elcano  le  envía  carpinteros  pa- 
ra el  reparo :  siguen  la  derrota  con  mal  tiempo :  abórdanse  las  naos  ca- 
pitana y  Santa  María  del  Parral :  auxilio  de  aquella  á  esta  para  remediar 
las  averías ,  6  á  /. Rumbos  desde  el  20  al  31  :  idem  desde  i.°  de  se- 
tiembre :  nao  avistada  :  caza  hacia  ella :  era  portuguesa :  el  general  obse- 
quia á  los  portugueses  :  rumbos  de  la  armada  desde  el  6  ,  pág.  7.— 
ídem  desde  1°  á  20  de  octubre,  en  cuyo  dia  surge  en  la  isla  de  San 
Mateo  :  su  latitud  S :  otras  dos  islas  al  E.  de  ella  :  alguna  ¡dea  de  estas : 
que  aquella  fue  poblada  de  portugueses,  á  quienes  mataron  sus  esclavos: 
cruz  hallada  con  una  inscripción:  abundancia  de  fruta,  aves  y  peces,  8 
á  9.  —  Castigo  al  capitán  de  una  de  las  naos  por  palabras  tenidas  con 
otro  el  dia  y  sobre  la  detención  de  la  nao  portuguesa:  da  la  vela  la  Santi 
Espíritus  en  3 1  ,  y  por  qué :  lévanse  las  otras  á  los  tres  dias :  hállanla  al 
siguiente:  derrota  hasta  30  de  noviembre,  9.  _  Rumbos  desde  i.°  de 
diciembre  :  vista  de  la  montaña  de  S.  Nicolás:  fondos  por  fuera  de  la 
costa:  si  era  isla  del  cabo  Frió  :  rumbos  desde  el  7,  págs.  g  y  10..^ 
El  25  estaban  á  1 2  leguas  de  Arenas-gordas  ,á  2  el  26, yá  5  de  tier- 
ra por  la  noche  :  dispersión  de  las  naos  en  28  por  temporal,  10  á  12.— 
Se  reúnen  seis  á  los  dos  dias,  faltando  la  capitana:  diligencia  á  sotaven- 
to en  su  busca  ;  pero  la  nao  S.  Gabriel ,  por  dictamen  del  piloto ,  sigue 
el  rumbo  prevenido  por  el  general :  Elcano  pensaba  entrar  en  el  rio  de 
Santa  Cruz  para  esperar  al  S.  Gabriel  y  á  la  capitana :  distinto  acuerdo 
en  junta  de  oficiales  :  consiguiente  á  él  entra  en  el  río  uno  de  los  buques 
á  dejar  una  carta  para  el  general  :  siguen  los  otros  cuatro  en  demanda 
del  estrecho  ,12  a  13 —  Encallan  en  14  de  enero  de  i  526  :  envía  El- 
cano á  reconocer  si  donde  estaban  era  el  estrecho :  puestas  á  flote  las 
naos  por  la  marea  se  echan  afuera  sin  aguardar  á  los  esploradores ,  13 


488 

i  1 4. —Lo  que  estos  padecieron :  las  naos  que  liabían  anclado  en  cabo  de 
las  Virgeties ,  garran  á  media  noche  ,  perdiéndose  la  de  Elcano  y  nuerc 

personas;  también  las  oirás  naos  sufrieron  ,  14.  Elcano  intenta  meter 

las  tres  en  el  estrecho:  otra  borrasca  las  pone  en  peligro:  mejora  el 
tiempo  y  principian  á  internarse:  los  esploradores  dichos  (ya  cerciora- 
dos de  que  aquel  rio  reconocido  no  era  el  estrecho)  con  otros  cuatro 
hombres  enviados  en  su  busca  por  Elcano,  se  dirigen  por  tierra  adon- 
de están  las  naos,  14  á  15. Aparecen   patagones;  buen  trato  á  uno: 

providencia  para  juntar  y  tener  á  punto  de  reembarco  los  efectos  salva- 
dos de  la  nao  perdida :  mas  patagones ,  y  sus  estancias  y  géneros  de  vida: 
padecimientos  de  la  gente  que  fue  á  recoger  dichos  efectos,  15  y  16. _, 
Navegación  de  la  capitana  desde  la  dispersión  de  28  de  Diciembre;  que 
en  31  se  le  unió  la  S.  Gabriel;  desaprobando  el  general  el  rumbo  que 
las  otras  tomaran  en  busca  de  él:  vista  del  CVi^o  /if  S.tnto  Domingo  : 
dos  islas  inmediatas  :  señas  de  Cabo-BUnco  y  su  costa,  \6  á  19 La- 
titud observada ,  escollo  y  fondo :  otra  isla  pequeña  cerca  de  la  costa : 
otro  escollo  hacia  la  isla  de  los  Patos  ,  19.  —  Latitud  sobre  aquel  pun- 
to: nota  sobre  el  escollo  y  la  isla  de  los  Patos:  otra  isla  pequeña  con 
cuatro  islotes:  latitud  :  llegan  el  14  de  enero  sobre  el  puerto  de  S.  Ju- 
lián :  descripción  de  la  costa,  20  á  21. —  Entran  el  18  en  el  de  Santa 
Cruz:  hallan  la  carta  dejada  alli  en  virtud  del  acuerdo  de  la  página  12  : 
otra  descripción  de  costa,  21  y  j2,_  Salen  de  Santa  Cruz  el  20:  lle- 
gan sobre  el  rio  de  S.  Ildefonso :  únese  el  pataje  que  dejara  la  carta  en 
Santa  Cruz :  descripción  de  la  boca  de  este  rio ,  y  algo  de  la  costa :  lle- 
gan sobre  el  cabo  de  las  Vírgenes:  su  descripción,  23. 

§.  II.  Loaisa  en  el  estrecho  de  Magall  me j.z=  Recoce  tres  de  las 
personas  que  estaban  á  juntar  los  efectos  de  la  nao  perdida ;  é  informa- 
do acerca  de  las  otras  emboca  el  estrecho  y  da  fondo:  sigue  el  25  de 
enero  para  adentro,  y  surge  al  hallar  las  otras  naos ,  24.—  Descripción 
desde  punta  de  las  Vírgenes,  y  dirección  para  embocar  el  estrecho  y  se- 
guir por  él  ,  24  al  26 Varias  disposiciones  del  general:  contratiem- 
po á  los  tres  buques  que  á  la  órd;n  de  Elcano  fueron  á  reembarcar  lo 
de  la  nao  perdida :  queda  el  pataje  metido  en  un  arroyo  :  riesgo  de  las 
demás  por  el  mismo  temporal:  averiasen  la  capitana,  26  á  27.  _La 
capitana  y  otras  dos  ,  corriéndolo  fuera  del  estrecho  y  en  demanda  del 
rio  de  SintaCruz,  llegando  una  hasta  acabamiento  de  tierra  (cabo  ds 
Hornos):  repugnancia  del  capitán  de  la  S.  Gabriel  en  ir  á  comunicar 
una  orden  al  pataje:  entran  en  dicho  rio  la  capitana  y  las  otr.is  dos:  des- 
cargan la  primera  para  componerla,  como  se  hizo  con  mucho  trabajo, 

27  y  28 El  capellán  del  patache  y  otras  tres  personas  habian  ido   por 

tierra  en  busca  del  general  :  regresando  sin  haber  hallado  mas  que  cosas 
alijadas  de  la  capitana  ,  descubren  la  nao  S.  Gabriel  ,  y  su  capitán  les 
comunica  la  orden  del  general :  los  del  pataje  volvian  desnudos ,  y  ha- 
bian perdido  uno  :  pasa  este  buque  á  la  bahía  de  la  Victoria:  recoge  J 
lleva  al  rio  de  Santa  Cruz  algo  de  lo  alijado  por  la  capitana,  29  y  30 — 
Pesca  ,  aves  y  lobos  marinos  en  este  rio  :  plaga  en  los  que  comieron  hí- 
gado de  un  lobo  :  Salen  de  alli  los  cuatro  buques  en  demanda  del  estre- 
cho :  se  desmanda  el  pataje  por  el  mal  tiempo  :  entra  en  el  rio  de  S.  I1-. 


489 

defonso  :  hace  mucho  repuesto  ;de  aves :  sale  y  se  reincorpora  con  las 
otras  tres  naos,  entrando  las  cuatro  el  5   de  abril  de  1526  por  el  cabo 

de  las  Vírgenes ,  30 Siguen  para  adentro:  descripción   y  avisos  para 

ir  por  el  estrecho:  surgen  en  una  isleta  :  incendio  de  la  caldera  de  brea 
en  la  capitana  que  logró  apagarse  ,31  y  32 —  Sigue  la  descripción  y 
avisos :  nombres  de  varios  puntos  por  donde  iban  las  naos ,  y  lo  que 

iban  adelantando  ,  32  al  42 El  26  de  mayo  estaban  las  naos  sobre  el 

cabo  Deseado:  alii  un  islote  y  dos  islas:  altura  S  del  cabo:  leguas  desde 
la  entrada  á  la  salida  del  estrecho:  descripción  de  vistas ,  temperatura  y 
otras  circunstancias  á  la  salida  y  en  ambas  costas,  42  y  43. 

§.  III.  Loaisa  en  demanda  de  las  Molucus.  =  Su  derrota  desde 
el  2Ó  por  el  4.°  cuadrante  :  en  i.°  de  junio  se  dispersaroni  los  tres  bu- 
ques que  iban  con  la  capitana:  derrota  de  ella,  y  latitudes  observadas  has- 
ta el  10  :  mal  estado  en  que  esta  iba  :  penuria  y  fallecimiento  de  la  gente: 
enferma  también  el  general  apesadumbrado  de  la  separación  de  todas  las 

otras  naos ,  43  y  44 Sigue  el  viage  por  varios  rumbos  desde  el  1 1 :  idem 

desde  el  2  r ,  desde  el  1°  de  julio  y  desde  el  i  5  ,  44  á  46 — Fallecimien- 
to del  general  Loaisa  en  30 — Recae  el  mando  en  Elcano  que  también 
iba  enfermo ;  el  nuevo  general  provee  algunos  oficios  vacantes  en  la  nao 
capitana  :  mueren  Elcano  y  otro  oficial ,  sobrino  de  Loaisa ,  en  4  de 
agosto  :  eligen  por  capitán  á  Toribio  Alonso  de  Salazar ,  antes  conta- 
dor de  la  nao  S.  Lesmes  ,  46 El  general  Loaisa  lo  había  pasado  á  la 

capitana  por  una  sospecha :  rumbos  de  la  capitana  desde  el  5 :  idem  des- 
de el  10 :  vista  de  tierra  en  21  :  nombráronla  isla  de  S.  Bartolomé ,  47. 
—  Su  descripción  y  altura  de  polo  :  siguen  en  demanda  de  las  de  los  La- 
drones y  del  Maluco:  rumbos  desde  i."^  de  setiembre:  avistan  la  de  los 
Ladrones :  se  acerca  una  canoa  (notas  sobre  la  latitud  de  la  de  S.  Bartolomé, 
y  que  la  avistada  era  la  Guajan  )  ,  47  y  48 Llega  á  la  nao  un  hom- 
bre de  la  canoa:  era  gallego  y  procedente  de  la  nao  Trinidad,  una  de  las 
de  la  expedición  de  Magalhmes :  historia  de  este  hombre:  fondea  la  nao 
en  5 :  descripción  de  esta  isla ,  sus  producciones  y  habitantes  :  el  gallego 
dice  que  son  allí  trece  islas :  antes  de  dar  fondo  habían  ido  á  bordo  mu- 
chas canoas  con  comestibles  para  cambiar  por  fierro ;  construcción  de  es- 
tas canoas  ,  48  á  51 Latitud  allí:  adquisición   de  esclavos  por  falta 

de  gente  en  la  nao  :  derrota  desde  el  10  en  demanda  delasMolucas:  mué* 
re  el  capitán  Salazar :  lo  reemplaza  Martin  Iñiguez  de  Carquizano  ,  que 
era  contador  general:  muere  también   el  maestre  y  nombran  otro,  51 

á  52, Derrota  desde  i.°  de  octubre:  vista  de  tierra  en  6 :  entran  el  8 

en  su  bahía  :  va  á  la  nao  el  rey  de  un  pueblo  con  muchas  gallinas ,  que 
se  le  compraron  :  llevaba  en  las  orejas  argollas  de  oro  :  el  gallego  servia 
de  intérprete:  no  consiguen  los  de  la  nao  hacer  trato  con  los  de  tierra 
por  equivocada  sugestión  de  uno  de  Malaca :  fuga  de  los  esclavos  toma- 
dos en  la  isla  de  los  Ladrones:  la  en  que  estaba  la  nao  se  llamaba  Polo 
ó  Vendenao ,  y  la  bahía  Bizaya  (nota  sobre  esta  isla)  :  sus  habitantes 
eran  idólatras,  52  y  53. Sus  reyes,  vestimenta  y  armadura:  sus  ase- 
chanzas contra  los  castellanos :  noticia  de  mucho  oro  y  canela  en  esta  y 
otras  islas  ( las  Filipinas  ) :  nombres  del  mayor  pueblo  y  sus  provin- 
cias, 53  y  54 Salen  en  15  con  dirección  á  la  isla  á&Zeb»  ;  pero  el 

TOMO  V.  QQQ 


490 

viento  contrario  les  hace  Ir  para  las  Moliicas  ,   54 Vista  de  la  San- 

d'mgar ,  de  la  Sarragán  y  otras  :  buscando  fondo  donde  surgir  no  lo  ha- 
llan por  la  costa  de  la  Talso  ó  Talao:  latitud  observada  en  2  i :  brazas  de 
fondo  al  NO:  gente  y  buena  reciprocidad  en  esta  isla,  54  á  56 No- 
ticia de  mucho  oro  en  la  de  Galium  -.  los  indios  desean  ir  en  la  nao: 
provisión  de  algunos  ofic'os  en  ella:  latitud  de  la  bahía  de  Talao  :  sale  la 
nao  en  27:  bajío  descubierto  :  latitud  observada  en  28  :  avistan  la  isla 
Batachina  ó  Gilolo  :  latitud  en  30  y  ^5^  »  pags.  56  á  57 Islas  cer- 
canas de  Rabo  y  Moro  :  en  3  de  noviembre  se  dirigen  al  puerto  de  la 
de  Gilolo  para  saber  si  habia  portugueses  en  las  Malucas  :  surgen  junto 

al  pueblo  de  Zamafo  perteneciente  al  rey  de  Tidori ,  57  y  58 Saben 

aquí  que  en  efecto  están  en  aquellas  los  portugueses  ,  tienen  un  fuerte  en 
Terrenate  ,  y  habían  destruido  al  rey  de  Tidori  :  consigue  el  capitán  de 
la  nao  un  barco  de  remos  :  envia  con  él  un  mensage  secreto  á  este  rey 
y  al  de  Güolo  con  las  cartas  del  emperador,  y  á  decirles  que  las  demás 
naos  quedaban  atrás ,  y  que  entre  tanto  dispusiesen  de  los  auxilios  que  en 
esta  iban  ,  favoreciendo  también  ellos  á  los  castellanos ,  58  y  59. Lle- 
gan los  mensageros  á  Gilolo  :  son  muy  bien  recibidos:  hace  su  arenga 
al  rey  eJ  sobresaliente  Alonso  de  los  Ríos ,  siendo  intérprete  el  galle- 
go ya  citado  :  manifiesta  el  rey  su  enemistad  con  los  portugueses,  y  que 
quiere  ser  vasallo  del  emperador :  da  á  los  castellanos  un  barco  y  efectos 
para  que  hagan  de  él  una  fubta :  les  da  otro  para  que  vri'a  también  el 
mensage  al  rey  de  Tidori  ,  y  envia  con  ellos  dos  caballeros  indios:  el 
joven  rey  de  Tidori  estaba  retraído  en  la  montaña:  su  padre  Alman— 
zor  habia  muerto :  decisión  en  favor  de  los  castellanos :  vuelven  estos  á 
Gilolo  con  dos  caballeros  de  Tidori ,  59  y  60 El  capitán  Iñiguez  ob- 
sequia á  los  embajadores  de  ambos  reyes  ,  y  cerciorado  de  la  voluntad 
de  estos  trata  de  ir  á  Tidori,  donde  todo  había  sido  arruinado:  latitud 
observada  en  Zamafo:  sale  la  nao  en  18:  su  derrota,  latitud,  corrien- 
tes contrarias:  isla  Moro  ,  donde  la  nao  estuvo  algunos  días:  dirígese   á 

fondear  en  la  de  Rabo ,  60  y  61. Llega  un  barco  con  un  portugués, 

de  orden  del  capitán  de  la  fortaleza  de  Terrenate  ,  con  la  intimación  de 
que  fuese  allá  la  nao  ,  ó  la  echarían  á  pique:  entereza  de  Iñiguez:  sos- 
pechas de  sedición  en  la  nao:  remoción  de  algunos  oficios:  en  1."  de  di- 
ciembre se  provee  de  víveres  en  la  isla  Moro :  latitud  observada  en  la 
de  Rabo:  otras  dos  intimac'ones  de  los  portugueses:  temporal  y  cor- 
rientes en  contra  :  marcha  la  nao  de  vuelta  para  Zamafo :  surge  delante 
del  puerto  de  Chiavn ,  y  acopia  mas  bastimentos  :  sabiendo  que  los  por- 
tugueses iban  con  mucha  fuerza  á  cogerla,  y  siguiendo  el  parecer  de  la 
gente  que  prefirió  ir  á  todo  riesgo  á  las  Malucas,  sale  de  Chiava  en  28, 
págs.  61  á  64 Sigue  su  derrota,  bien  apercibida  para  combate:  apa- 
recen los  portugueses  que  la  esperaban  para  apresarla  :  respétanla,  y  los 
pierde  de  vista  :  la  armada  de  ellos  era  numerosa  ,  iban  los  reyes  de 
Terrenate  y  Bathan  ,  y  la  mandaba  el  capitán  general  Manuel  Falcon: 
costa  O  de  Gilolo  :  surge  la  nao  en  31  á  la  parte  NE.  de  Tidori:  que  las 
Malucas  son  montañosas  y  muy  hondables  á  tiro  de  piedra :  muy  grande 
la  de  Gilolo ,  y  no  tiene  mas  que  un  rey ,  64  á  65.  — En  i.°  de  enero 
de  1527  pasa  la  nao  á  otro  punto  de  esta  isla  :  vienen  el  rey  y  otros 


49^ 
caballeros  abordo  :  estrago  hecho  por  los  portugueses  :  alianza  contra 
ellos:  fortifícanse  los  castellanos:  la  nao  llegó  con  105  personas,  y  ha- 
bían muerto  40  desde  el  Estrecho,  65 Reconocimiento  de  la  isla  de 

Gilolo  por  el  piloto  Martin  de  Uriarte,  nombres  y  demoras  de  sus  in- 
mediatas, 65  y  66 Descripción  de  las  de  Maluco,  y  sus  cosechas  de 

clavo,  66  á  68. 

§.  IV.     Acaecimientos  de  la  nao  Victoria  desdé  su  llegada  á  Ti- 
dori.zzLos  castellanos  prevenidos  para  la  defensa,  y  puestas  en  seguro 
las  mercaderías  ,  reciben  otra  intimación  del  general  portugués:  al  mis- 
mo tiempo  un  buen  aviso  de  un  amigo:  contesta  Iñiguez  que  no  tiene 
orden  del  rey  para  ir  á  Terrenate ,  68. Cuarta  intimación  de  los  por- 
tugueses ,  y  firmeza  de  Iñiguez :  un  negro  huido  le  avisa  que  Falcon  se 
apresta  para  caer  sobre  él  :  auxíliale  el  rey  de  Tidori  con  cuatro  mil 
indios:  vienen  los  enemigos  á  media  noche  del  17  :  ataques  y  éxito  has- 
ta el  21 ,  con  escarmiento  de  los  portugueses  ,  6g  á  71 —  Para  defen- 
derse de  ellos  pide  el  rey  de  Gilolo,  é  Iñiguez  le  da  algunos  auxilios  : 
pónese  por  obra  la  fusta  proyectada  :  tentativa  con  un  barco  á  cargo  del 
capitán  Urdaneta  para  saber  si  eran  de  los  de  la  armada  castellana  dos 
navios  que  habian  visto  desde  Zamafo  :  incursión  y  castigo  en  islas  usur- 
padas por  los  portugueses  :  reñido  encuentro  con  ellos  en   que  los  caste- 
llanos, aunque  inferiores  en  fuerza,  sobrepujaron  en  el  combate;  pero 
perdieron  todo  el  botín  que  habian  heeho,  71  373  —  Otra  acción  en  27 
de  marzo  de  mal  suceso  para  los  castellanos  por  el  incendio  de  un  barril 
de  pólvora  ,  74  á  75 Otra  acción  pocos  días  después  entre  mucho  nú- 
mero de  barcos ,  quedando  indecisa  la  victoria  :  heridos  muchos  indios  de 
ambas  partes,  y  ningún  castellano  ni  portugués :  muchas  intimaciones  de 
castellanos  á  portugueses,  y  de  estos  á  aquellos,  sobre  evacuar  aquellas  is- 
las ,  75. —  Daños  en  la  nao  ,  que  al  fin ,  y  por  imposibilidad  de  carena, 
obligan  á    vararla:  se  emprende  la  construcción  de  otra  para  enviarla 
á  S.  M,  con  noticia  de  aquellos  acaecimientos  :  los  indios  empiezan  á 
hacer  también  navios  de  remos   para   pelear:  el  rey  de   Gilolo  con   el 
auxilio  de  los  castellanos  hacia  mucha  guerra  á  sus  enemigos,  75  y  y6. — 
Entrevista  de  Falcon  y  el    capitán  Iñiguez  en  Tidori,    terminada  con 
apariencia  de  paz  :  fuga  de  dos  castellanos  á  los  portugueses :  embajadas 
y  contestaciones  entre  el  capitán  de  la  fortaleza  de  Terrenate,  y  el  cas- 
tellano Iñiguez  :  desafio  de  este,  no  aceptado ,  76  y  yy.  —  Se  entendía 
en  tratos  de  paz :  llega   por  nuevo  capitán  de  Terrenate  D.  Jorge  de 
Meneses :  proposiciones  ilusorias  de  este:  contestación  de  Iñiguez;  trato 
de   treguas:   Iñiguez,  porque  los  portugueses  trataban  de  piratas  á  los 
castellanos  ,  envía  á  que  vea  Meneses  las  Reales  provisiones ,  y  y  y  78. — 
Capcioso  mensage  de  Meneses  para   que  los  castellanos  se  trasladen   á 
Terrenate  :  negativa  de  ellos,  pidiendo   al   mismo  tiempo   les  entregue 
su  antecesor ,  por  haber  echado  á  pique  la  nao  del  emperador ,  y  que  los 
portugueses  dejen  aquellas  islas,  78  y  yg.  —  Tentativas  de  Meneses  pa- 
ra corromper  contra  los  castellanos  á  los   reyes  y  principales  de  Tido- 
ri y  Gilolo,  y  para  envenenar  un  pozo,  yg.  —  Desavenencia  de  los  dos 
castellanos  que  corrían  con  la  construcción  de  la  fusta  en  Gilolo :  Iñi- 
guez los  manda  regresar  á  Tidori ;  va  Urdaneta  para  activarla :  el  rey 


4p2 

ya  la  activaba,  y  ya  mandaba  cesar,  guiado  de  su  astrología,  79. — 
Ajústanse  treguas;  hostilidad  de  los  portugueses  á  pocos  días  :  arrojo  de 
Urdaneta  á  pedir  satisfacción :  venganza  del  rey  de  Gilolo  auxiliado  de 
los  castellanos,  yg  y  80. —  Quéjanse  de  Urdaneta  los  portugueses:  Iñi- 
guez  jura  cortarle  la  cabeza  si  fuere  culpable  en  la  ruptura  de  las  tre- 
guas :  van  portugueses  á  hablar  de  paces  :  Iñiguez  los  convida  á  comer,  y 
ellos  lo  envenenan:  va  Urdaneta  á sincerarse  de  aquella  imputación  :  elo- 
cuente y  animosa  arenga  del  personage  indio  que  lo  acompañaba  :  Iñi- 
guez queda  disuadido  y  muy  satisfecho,  y  muere  en  1 1  de  Julio  de  1527 
por  efecto  del  veneno  ,81  y  82. —  Es  nombrado  en  su  lugar  el  tenien- 
te Hernando  de  la  Torre:  preséntase  un  falso  fugado  de  Meneses,  y  á 
pocos  días  otros  portugueses  con  mixtos  incendiarios:  el  supuesto  huido 
los  echa  al  navio  que  se  construia  enTidori;  y  aunque  no  se  quemó  fue 
en  vano  la  obra  por  la  mala  calidad  de  la  madera  :  desgracia  de  caste- 
llanos que  habian  ido  por  víveres  á  Zamafo ,  82  y  83.  —  Irritación  de 
los  indios  de  Tidori  contra  un  favorito  de  la  reina  viuda,  que  man- 
daba en  todo:  proponen  al  capitán  la  Torre  que  se  encargue  del  gobier- 
no de  la  isla  :  él  lo  rehusa;  pero  les  concede  ayuda  contra  aquel  criado; 
y  al  fin  acaban  con  él :  la  Torre  encarga  el  cuidado  del  rey  niño  y  el 
gobierno  á  un  hermano,  83  á  85.  —  Siguen  las  hostilidades  entre  por- 
tugueses y  castellanos:  batalla  naval  en  noviembre,  y  ataque  contra  un 
pueblo  confederado  de  los  portugueses,  en  que  Urdaneta  sale  herido, 
85  y  86. —  Discordia  de  los  portugueses  en  Terrenate :  Meneses  aher- 
rojado: protestas  de  este  :  color  y  causa  de  esta  sedición :  los  del  partido 
de  Meneses  quieren  pasarse  á  Hernando  de  la  Torre :  condiciones  con 
que  los  admitirá:  cesa  entre  tanto  la  turbulencia,  y  el  motor  marcha  á 
«tro  puerto  en  diciembre  con  cuanto  quiso  ,  86  y  87. —  El  rey  de 
Maquian ,  que  estaba  por  los  puriugueses  ,  se  somete  al  emperador : 
ellos  á  pocos  dias  atacan  y  roban ,  con  mucha  matanza ,  el  pueblo  en  que 
estaban  los  seis  castellanos  que  la  Torre  había  concedido  á  aquel  rey; 
pero  estos  destruyen  cuanto  tenían  alli  los  portugueses  :  hechos  y  fin  de 
un  indio  furioso  en  aquel  lance ,  87  y  88.=  Concluida  la  fusta  en  Gi- 
lolo la  llevan  á  Tidori  en  18  de  enero  de  1528  :  hacen  capitán  de  ella 
á  Alonso  de  los  Rios ,  y  tesorero  de  la  mar  á  Urdaneta:  acción  en  que 
los  castellanos  apresan  un  barco  y  un  cañón  á  los  portugueses :  el  barco 
lo  ceden  al  rey  de  Tidori,  88.  —  Batalla  naval  entre  los  dos  partidos 
beligerantes :  agresión  de  los  portugueses  contra  el  pueblo  de  Zalo:  des- 
pique de  los  castellanos  contra  el  de  Toloco  en  Terrenate :  atacan  y  rin- 
den al  de  Guara  en  Maquian ,  88  y  89.  —  Parte  para  Malaca  con  todos 
'os  navios  y  rico  cargamento  el  portugués  que  se  habia  alzado  contra 
Meneses :  auxilios  que  le  deja ,  89  y  90. —  Expedición  del  rey  de  Gi- 
lolo auxiliado  de  los  castellanos  para  tomar  el  pueblo  de  Tuluabe,  en 
la  misma  isla  :  batalla  y  éxito  de  ella  :  segunda  expedición  ,  y  toma  de 
aquel  lugar,  90  y  91.  —  Nao  española  avistada,  llamada  la  Florida: 
estratagemas  y  violencias  de  los  portugueses  para  apresarla  ;  pero  se  li- 
bra de  ellos  y  surge  en  Tidori  en  30  de  marzo:  la  comandaba  Alvaro 
<lc  Saavedra  Cerón :  era  la  capitana  de  las  que  enviaba  Hernán  Cortés 
de  Nueva  España  con  cartas  del  emperador  en  busca  de  Loaisa :  las 


493 
otras  dos  naos  se  habían  dispersado:  había  muerto  el  piloto,  y  no  le 
quedó  quien  supiese  de  altura :  rescató  en  el  puerto  de  Bjzaya  tres  hom- 
bres de  una  de  las  naos  de  Loaisa  perdida  alli  :  pertrechos  que  llevaba 
esta  nao  ,91a  95. 

§.  V.  Extracto  de  navegación  de  las  tres  naos  desde  la  costa  meri- 
dional de  Nueva  £spatTa.z=Nomhres ,  capitanes  y  dotación  de  ellas:  ór- 
denes del  emperador  á  Hernán  Cortés  para  esta  expedición  :  su  objeto  sa- 
ber de  la  nao  Trinidad  de  Magallanes  ,  de  la  armada  de  Loaisa  y  de  la 
de  Sebastian  Gaboto  :  Cortés  hace  botar  al  agua  ,  armar  y  abastecer  aque- 
llos tres  buques;  da  instrucciones  y  cartas,  y  salen  de  Siguatanejo  en  31 
de  octubre  de  1527  ,  95  y  96.  —  Derrota  desde  i."  de  noviembre: 
en  13  hacia  mucha  agua  la  capitana:  grande  apuro  para  achicarla:  si- 
guen su  viage  :  nota  sobre  latitudes  observadas  :  desaparecen  las  naos  San- 
tiago y  Espíritu  Santo  :  conjetura  en  nota ,  del  parage  en  que  se  perde- 
rían,  96  á  98. —  Rumbos  de  la  Florida  desde  i6  de  diciembre:  surge 
en  una  isla  el  día  i.°  de  enero  de  1528  :  pasa  á  otra  que  estaba  en  11" 
de  latitud :  se  provee  de  alguna  agua  :  gente  y  su  traza ;  barcas  que  usa- 
ban: deja  alli  el  capitán  enterrada  al  pie  de  un  árbol  una  botija  con  una 
carta,  y  noticia  de  esta  escrita  en  él:  continúa  navegando:  fallecen  el 
piloto  y  otras  personas:  surge  en  la  isla  grande  del  Ancón:  ocurrencias 
con  la  gente  de  ella  :  tómase-  en  seco  el  agua  que  hacia  la  nao  :  capciosi- 
dades de  los  indios,  y  refriega  de  resultas  ,  98  á  103. —  Pasa  la  nao  á 
otras  ísletas  cercanas :  nota  sobre  ellas  y  el  rumbo:  parte  en  vuelta  del 
Maluco:  llega  una  canoa  ,  y  en  ella  un  rey ,  señalando  el  fondeadero  : 
tentativas  de  aquella  gente  para  apoderarse  de  la  nao:  sálvase  en  ella  un 
cristiano  procedente  del  galeón  Parral ;  quien  cuenta  como  lo  cautivaron 
con  otros  en  aquella  isla  de  Bizaya ;  que  el  galeón  se  perdió  en  la  costa 
de  la  de  Pojanes ,  que  otros  cautivos  de  la  armada  de  Magallanes  fue- 
ron llevados  á  China  y  vendidos  alli ,  y  que  en  la  nao  de  donde  huye- 
ron los  once  indios  iba  una  negra  llamada  María,  con  un  hijo  ;  de  que 
infieren  que  esta  era  la  nao  de  Loaisa,  103  á  108.  —  Producciones  de 
la  isla  donde  á  la  sazón  estaba  la  nao  Florida  :  religión  ,  costumbres  é  in- 
dustria de  sus  naturales,  108. —  Salida  de  esta  nao  para  las  Maluca»: 
llega  á  las  islas  de  Candinga  y  Sarragan  :  salen  barcas  en  que  llevaban 
dos  cristianos  desnudos  y  maniatados  ,  que  imploran  por  su  rescate  :  Sa- 
lazar  se  vale  de  estos  para  que  los  isleños  vengan  á  tratar  de  paz,  y  trai- 
gan cosas  de  comer,  108  y  sig. —  Se  hace  el  trato,  ceremonia  de  él, 
abundante  provisión  de  bastimentos,  y  rescate  de  los  dos  cautivos:  queda 

enfermo  en  esta  isla  y  recomendado  un  hombre  de  la  nao,  109  y  sig 

Se  hace  á  la  vela ,  distando  cien  leguas  de  las  Malucas  :  estando  como  á 
las  cuarenta  avista  barcos  correspondientes  á  los  portugueses:  habíanse,  y 
estos  van  á  dar  aviso  á  Meneses  :  por  su  disposición  salen  dos  buques  á 
encontrar  esta  nao;  pero  el  uno  regresa  á  Terrenate  por  un  temporal  : 
salen  de  Gilolo  buques  de  castellanos :  informan  á  Saavedra  de  la  guerra 
de  allí ,  y  le  dicen  que  se  aperciba  :  apareced  otro  de  aquellos  dos  buques 
que  enviaba  Meneses :  invitaciones  solapadas  de  los  portugueses  ( como 
ya  queda  apuntado  en  páginas  anteriores),  y  respuestas  evasivas  del  cas- 
tellano :  descúbrese  la  falacia  de  ellos :  la  nao  toma  puerto  en  Gilolo : 


494 

atácanla  al  otro  día ;  pero  tuvieron  que  desistir  ,  y  la  Florida  se  traslada 
á  Tidori ,  i  lo  á  113.  —  Fortaleza  de  los  castellanos  en  esta  isla:  tiem- 
po que  Saavedra  estuvo  en  ella  ,1137  sig. 

§.  VI.  Acaecimientos  de  los  castellanos  de  la  Victoria  y  Florida 
en  las  AIoluc  is.:=Se  emprende  adobar  la  Florida:  van  castellanos  á  la 
isla  de  Muquían  para  traer  bastimentos  :  queman  un  pueblo  y  prenden 
su  gente  en  una  i&leta:  acuden  contra  ellos  los  portugueses,  y  aquellos 
se  salvan  en  Batachina,  i  14  y  sig.  —  Alarma  en  Tidori  en  4  de  mayo 
de  1528  :  el  gobernador  indio  pide  auxilio  al  capitán  castellano  contra 
aquellos:  carta  de  desafio  á  este  por  el  capitán  portuguses Baldaya :  com- 
bate en  que  es  tomada  la  galera  de  Baldaya  ,  y  muerto  él  :  orden  fir- 
mada por  Meneses ,  para  que  en  apresando  á  los  castellanos  sean  echa- 
dos al  agua  envueltos  en  un  vela,  1 15  y  116.  =  La  fusta  construida  en 
Gilolo  fue  de  mucho  auxilio;  pero  la  gente  castellana  era  poca,  y  mu- 
chos los  portugueses  ,  116  y  ^sig.  —  El  rey  de  Maquian  pide  ayuda  á 
los  castellanos  para  recobrar  algunos  lugares :  grande  expedición  al  efec- 
to ,  y  por  caudillo  de  la  indiada  el  gobernador  de  Tidori  :  sométense  los 
pueblos,  y  solo  uno  es  contumaz  :  ataque  y  costosa  rendición  de  él :  tér- 
mino de  ja  empresa  y  buen  proceder  de  los  castellanos  con  el  rey  de 
Maquian,  117  a  120. —  Llegan  seis  navios  de  Malaca  á  los  portugue- 
ses: acercándose  la  salida  de  la  Florida  para  Nueva  España ,  escribe  Her- 
nando de  la  Torre  al  emperador  en  1 1  de  Junio  ,  haciendo  extensa  re- 
lación de  todos  los  acaecimientos  ,  trabajos  y  necesidades  ,  pidiendo  au- 
xilios y  proponiendo  cosas  convenientes,  120  á  124. —  Sale  de  Tidori 
en  dicho  mes  :  mercancía  y  gente  que  lleva  :  nombres  de  algunas  per- 
sonas: surge  en  la  isla  del  Oro-,  color,  desnudez  y. armas  de  sus  natu- 
rales: fuga  de  portugueses  que  había  en  la  nao:  para  volver  Saavedra 
á  ella ,  como  estos  se  llevaron  el  batel ,  tuvo  que  hacer  una  balsa :  con- 
tinuando el  viage  pasa  por  otras  islas  :  su  gente ,  negros  en  una  y  blan- 
cos en  otras  ,  y  todos  en  actitud  hostil ;  apresa  tres  de  ellos,   i  24  y  sig. 

Retrocede  hacia  las  de  los  Ladrones,  y  tiene  que  correrse  hasta  la  de 

Mindanao;  se  dirige  á  Sarragan  :  aqui  habían  vendido  el  que  dejó  en- 
fermo :  va  á  reconocer  la  de-  Meao ,  y  vuelve  de  arribada  á  Tidori 
en  19  de  Noviembre,  121;;  y  sig. —  Paradero  de  los  portugueses  fuga- 
dos :  falsa  suposición  de  ellos  de  que  se  perdiera  Saavedra:  son  llevados 
dos  de  ellos  á  1  idori  estando  ya  allí  la  nao ,  y  ejecutados  en  castigo  de 
su  crimen  ,  126  y  sig  —  Se  hace  otro  batel  y  se  compone  el  navio  :  pa- 
receres de  ir  por  cabo  de  Buena-Esperanza  :  Saavedra  insiste  sobre  su 
anterior  derrota  ,  y  sale  en  mayo  de  1529,  127. —  Atroz  proceder  de 
los  portugueses  con  un  clérigo  que  con  salvoconducto  fue  de  Tidori  á 
Terrenate :  los  castellanos  morían  sin  confesión  por  falta  del  sacerdote: 
rescátanlo  dando  por  él  cuatro  portugueses,  127  y  sig. —  El  gobernador 
de  Tidori  pedía  á  los  castellanos  gente  y  artillería  para  ir  contra  unos 
lugares ;  pero  no  se  le  pudo  conceder :  muerto  el  rey  de  Terrenate ,  é 
insistiendo  aquel  en  su  demanda,  accede  Hernando  de  la  Torre  con  cier- 
tas condiciones :  expedición  contra  las  islas  Batachina  y  Moro :  los  por- 
tugueses invaden  á  Tidori  :  sucesos  que  justifican  los  presentimientos  de 
la  Torre  cuando  rehusaba  tales  auxilios  al  gobernador  indio :  infidencia 


495 
del  castellano  Fernando  de  Bustamante:  valor  y  lealtad  de  Hernando  de 
la  Torre ,  y  su  religiosidad  en  el  juramento  de  capitulación  con  los  por- 
tugueses ,  128  á  136.— Entre  tanto,  siguiendo  su  viage  la  nao  Florida, 
llega  á  la  isla  donde  habia  cogido  los  tres  indios  :  échanse  dos  al  agua : 
el  otro ,  ya  cristiano  ,  va  también  á  nado  con  niensage  del  capitán  ,  y  lo 
matan  sus  paisanos,  136. —  Otras  islas  á  mil  leguas  de  Tidori ,  donde 
un  indio  hiende  de  una  pedrada  una  tabla  del  costado  :  surgen  en  otra 
ochenta  leguas  mas  allá, donde  son  bien  tratados  :  idea  de  su  gente,  ves- 
tido, armas  y  comida:  su  latitud  8°  N.  :  prosigue  la  nao  hasta  los  26°: 
muere  Saavedra ,  y  también  Pedro  Laso  ,  que  le  sucedió:  llega  á  los  31°, 
y  por  la  tenacidad  de  los  vientos  contrarios  ,  vuelven  para  el  puerto  de 
Ja  salida  conforme  á  prevenciones  de  Saavedra,  136  á  138. —  Entran 
en  Zamafo  en  8  de  diciembre  en  muy  mal  estado:  se  dispersa  su  gen- 
te, á  excepción  de  algunos;  pero  aprehendidos  los  dispersos,  son  enviados 
á  Malaca:  alli  murieron  los  mas  sin  admitir  partido  con  los  portugue- 
ses :  van  los  otros  á  Goa ,  donde  supieron  que  ya  estaba  concertado  en- 
tre ambos  monarcas  el  asunto  de  las  Molucas :  uno  de  los  dichos  obtiene 
licencia  para  embarcarse  ,  y  llega  á  Lisboa  en  15  de  agosto  de  1534, 
139.  —  Con  noticia  de  que  los  portugueses  se  preparaban  para  apresar 
la  nao  Florida  ,  sale  con  un  bergantin  para  Gilolo;  pero  ella  tuvo  que 
volverse  á  Zamafo :  acuerdan  después  ir  á  otro  puerto  de  la  isla  Gilolo; 
pero  llegan  antes  unos  portugueses  so  pretexto  de  que  los  de  Zamafo  les 
paguen  tributo,  y  un  indio  de  los  de  Terrenate  corta  la  amarra  de  la 
nao :  hácese  esta  á  la  vela  para  Gilolo  ,  donde  entra  en  enero  de  1530, 
con  el  auxilio  de  dos  barcos,  139  y  140.  — Hernando  de  la  Torre  pro- 
vee plazas  vacantes  en  la  nao  :  se  renueva  la  guerra  con  los  portugueses, 
á  quienes  se  pasaron  muchos  castellanos  ,  muriendo  otros  por  tantos  tra- 
bajos,  140  y  141,  —  El  rey  de  Gilolo,  próximo  á  morir  de  vejez, 
deja  encomendado  su  hijo  de  tierna  edad  ,  y  nombra  por  gobernadores  á 
dos  sobrinos  suyos  :  revueltas  entre  indios,  portugueses  y  caitellanos ; 
conciertos  de  paces  y  tramas  simultáneas .-  proceder  de  castellanos  y  por- 
tugueses contra  los  sediciosos  :  activa  cooperación  del  capitán  Urdaneta  : 
aquiétanse  los  de  Gilolo  ,  141  á  145.  —  Llega  á  Terrenaie  el  portugués 
Pereira :  toma  residencia  á  Meneses,  y  lo  envía  preso  á  la  India  á  prin- 
cipios del  año  1531  :  al  mismo  tiempo  envian  los  castellanos  al  rey  de 
España  con  un  confidente  portugués  la  relación  de  acaecimientos  hecha 
por  Hernando  de  la  Torre-,  pero  el  confidente  murió  luego  que  llegó  á 
Lisboa,  145.  —  Los  indios  hacen  paces  con  los  portugueses  :  vuelven  á 
rebelarse  por  no  querer  estos  restituirles  el  rey:  matan  al  nuevo  go- 
bernador Pereira:  los  de  Gilolo  quedan  neutrales  por  causa  de  los  caste- 
llanos, 146.  —  La  reina  viuda  de  Terrenate  pide  favor  á  estos  contra 
los  portugueses:  rehúsalo  Hernando  de  la  Torre :  Fonseca,  sucesor  de 
Pereira,  pide  víveres  por  su  dinero  al  rey  de  Gilolo,  y  á  la  Torre; 
por  cuyo  indujo  se  los  facilitan  :  alzan  los  indios  el  cerco  de  la  fortaleza 
de  Terrenate :  intervención  de  la  Torre  en  las  paces  de  los  indios  con  los 
portugueses:  amistad  de  todos  con  los  castellanos ,  y  mas  de  aquella  rei- 
na por  el  buen  tratamiento  hecho  al  rey  su  hijo :  confirmación  de  pa- 
ces anteriores  á  petición  de  Fonseca  ,  147  y  148. —  Los  castellanos  con 


496 

embarcación  facilitada  por  los  portugueses ,  envian  un  mensagero  al  go- 
bernador de  estos  en  la  India  entrado  el  año  1532  para  cerciorarse  del 
tratado  sobre  aquellas  islas  hecho  entre  SS.  MM. ,  y  pedirle  auxilios  y 
salvoconducto  para  regresar  á  España :  corto  número  de  castellanos  que 
quedaba  en  Gilolo  ,  y  sus  muchos  trabajos :  vuelve  de  la  India  el  mensa- 
gero á  fines  de  1 533  ,  yendo  con  él  Tristan  de  Taide  ,  nombrado  goberna- 
dor del  Maluco  ,  quien  da  gracias  al  rey  de  Güolo  y  á  la  Torre  por  su 
mediación  en  las  desavenencias :  el  gobernador  de  la  India ,  contestando 
al  mensage,  facilita  á  los  castellanos  embarcación  y  medios  para  su  vuel- 
ta á  España  ,  148  á  1  50. 

§.  Vil.  Regreso  de  estos  castellanos  d  España.  =:  Los  indios  de 
Gilolo ,  disgustados  de  su  ida ,  se  amotinan  contra  ellos  :  quieren  obli- 
garlos á  pelear  contra  los  portugueses;  pero  lo  eluden  con  mucho  ries- 
go :  délos  castellanos  no  quedaban  ya  mas  que  diez  y  siete:  señal  por 
uno  de  ellos  á  los  portugueses,  indicándoles  lugar  para  el  desembarco 
que  iban  á  hacer:  se  apoderan  los  portugueses  de  la  ciudad  de  Gilolo  y 
la  queman  :  el  gobernador  Taide  entera  á  la  Torre  del  tratado  hecho  so- 
bre aquellas  islas:  vánse  los  castellanos  á  la  fortaleza  de  Terrenate:  re- 
ciben el  dinero  librado  por  el  gobernador  de  la  India :  devuelven  á  los 
portugueses  lo  que  les  habian  tomado  en  la  guerra ;  pero  estos  nada 
quisieron  devolver,  150  á  152. Parten  los  castellanos  en  enero  ó  fe- 
brero de  1534  para  la  India:  locan  en  x\mbon ,  Banda  y  Java  ,  y  lle- 
gan á  Malaca  en  15  de  agosto:  no  eran  ya  mas  que  diez,  y  el  gober- 
nador los  trató  bien ;  por  este  tiempo  Hernando  de  Bustamante  recibe 

su  recompensa  emponzoñado  en  un  navio  portugués,  152. El  capitán 

Urdaneta  y  el  piloto  Poyo  habian  quedado  en  Maluco  para  cobrar  deu- 
das de  clavo,  y  Taide  se  lo  prohibe:  e^te  quería  valerse  de  ambos  para 
sacar  los  productos  de  las  islas  Célebes ;  pero  se  oponia  la  condición  con 
que  quedaron  alli ,  i  53 El  rey  de  Tidori  envía  un  mensage  á  Ur- 
daneta para  que  suplique  al  monarca  de  España  le  ampare  contra  los  por- 
tugueses envíándole  una  gruesa  armada  :  Urdaneta  y  Poyo,  con  otro 
individuo  parten  de  Maluco  en  15  de  febrero  de  1535  :  llegan  á  Banda 
en  5  de  marzo:  noticia  sobre  las  islas  de  este  nombre:  entrevista  de  dos 
personages  de  Gilolo  y  Tidori  con  Urdaneta,  que  muy  afligidos  le  piden 
su  intercesión  para  que  S.  M.  los  libre  de  los  portugueses :  sigue  el  cas- 
tellano su  viage:  toca  en  Java:  producciones  y  tráfico  de  esta  isla;  carác- 
ter, armas  y  otras  noticias  de  sus  naturales  y  reyes ,  153  a  156. Lle- 
ga á  Malaca  en  fin  de  julio  :  distancia  desde  Java  :  fortaleza  de  los  por- 
tugueses ;  su  extenso  comercio :  artículos  de  cambio  con  otras  tierras, 
156  y  sig Llega  á  Cochin  en  15  de  noviembre,  donde  halla  al  capi- 
tán Hernando  de  la  Torre  con  otros :  reciben  orden  á  principios  del 
año  153Ó  para  partir  en  distintas  naos,  que  no  les  desagradó  por  recelo 
de  que  yendo  todos  juntos  los  echasen  al  agua  ,  ó  los  envenenasen  los 
poi'tugueses ,  como  lo  habían  hecho  con  el  piloto  de  una  nao  que  antes 
apresaran,  157  y  sig Repartidos  en  tres  buques  portugueses,  la  Tor- 
re, por  si  él  muriese,  dio  á  Urdaneta  una  relación  para  S.  M.  y  carta 
recomendándolo  :  sale  la  nao  de  Urdaneta  en  12  de  enero  de  1536: 
pasa  en  30  de  marzo  el  cabo  de  Buena-Esperanza:  llega  á  la  isla  de  San-. 


.497 
ta  Elena :  producciones  de  ella  ,  donde  no  había  mas  que  un  ermitaño 
portugués ,  158  y  159. —  Llega  á  Lisboa  en  26  de  junio:  los  portugue- 
ses se  apoderaron  de  los  papeles  que  llevaban  Urdaneta  y  el  piloto  Poyo: 
va  Urdaneta  á  Evora ,  donde  estaba  el  rey  de  Portugal  ,  á  quejarse  de 
aquel  procedimiento;  pero  aconsejado  del  embajador  parle  luego  para 
Castilla  á  dar  cuenta  á  S.  M. ,  dejando  en  Lisboa  una  hija :  entre  tanto 
prenden  á  Poyo  ,  logra  evadirse,  el  embajador  le  da  un  caballo,  y  mar- 
cha también  á  la  corte  de  España :  las  otras  dos  naos  fueron  llegando 
después,  159  á  161. 

§.  Vin.  Producciones  de  las  Malucas  y  de  otras  islas  del  ar- 
chipiélago de  Asia.z=:Y  sus  valores:  demoras  y  latitudes  de  algunas,  y 
una  que  otra  ocurrencia  de  menos  interés,  lói  á  164 — Comercio  que 
ofrecían  dichas  producciones  ,  164  y  165. 

§.  IX.  Acaecimientos  de  ¡as  otras  naos  dispersadas  de  la  expedi- 
ción de  Loaisa--=.Nao  S.  Gabrid:  después  de  dar  en  febrero  de  1526 
al  patache  la  orden  vista  en  la  pág.  28  ,  iba  en  vuelta  del  rio  Santa  Cruz, 
y  halló  á  la  Anunciada  que  había  estado  encallada :  no  pudiendo  entrar 
en  él  por  los  vientos  contrarios  -,  el  capitán  de  esta  se  dirigió  en  deman- 
da del  cabo  de  Buena-Esperanza ,  pero  el  de  S.  Gabriel  no  se  avino  á 
esta  ruta,  y  fue  á  la  bahía  de  los  Patos  ,  donde  tomó  agua  y  otros  re- 
frescos :  halló  cristianos  establecidos  allí  procedentes  de  un  galeón  per- 
dido de  la  expedición  de  Juan  Díaz  de  Solís,  y  recibieron  el  bautismo 
algunos  hijos  de  ellos,  \66  y  167 Anégase  el  batel  que  volvía  á  bor- 
do con  rescates ,  ahogándose  quince  personas :  sacado  el  batel  por  !«os  in- 
dios se  compuso  en  tierra,  167  y  16B La  gente  de  la  nao  quiere  que- 
darse allí:  el  capitán  exige  solemne  juramento  á  los  que  quisieran  seguir 
sirviendo  á  S.  M. ,  y  se  vale  de  la  persuasión  para  que  desistan  de  aquel 
intento;  pero  algunos  se  escaparon,  168  y  169 —  En  este  apuro,  y 
abriendo  la  carta  de  marear  ,  dice  á  la  gente  que  elijan  el  camino  que 
quieran,  y  después  de  pareceres  encontrados  van  á  la  bahía  de  Todos- 
Santos,  entrando  en  ella  en  i.^de  julio  de  1526,  169 — Los  indios  ma- 
taron á  los  que  estaban  cortando  palo  brasil ,  y  á  los  que  fueran  á  bus- 
carlos :  aparécese  otro  cristiano  de  una  nao  perdida  15  años  antes  :  nota 

sobre  la  expedición  de  que  procediera,  169  y  170 Pasa  el  S.  Gabriel 

al  rio  de  S.  Francisco:  halla  tres  galeones  franceses  :  doblez  y  agresio- 
nes de  estos  ,  y  varios  choques :  retenido  por  aquellos  el  capitán  de  la 
nao,  que  era  D.  Rodrigo  de  Acuña  ,  nombran  en  su  lugar  al  piloto  Juan 
dePilola,  169  á  173 Vuelve  el  S.  Gabriel  á  Cabo-hrío;  y  habiéndo- 
lo aderezado  y  dada  la  vela ,  acuerdan  por  la  mucha  agua  que  hacia  ,  ir 
al  rio  del  Extremo,  echando  al  mar  todo  el  palo  branil :  achicado  con 
ayuda  de  indios  comprados ,  sale  para  España  el  miércoles  de  Ceniza 
de  1527  ,  y  entra  en  Bayona  de  Galicia  en  28  de  mayo ;  en  qué  estado 
de  gente  y  víveres,  173 Llegó  buena  la  hacienda  de  S.  M. ,  la  del  ca- 
pitán Acuña  y  lo  perteneciente  á  marineros  difuntos ;  pero  la  nao  muy 
malparada:  pendencia  entre  su  gente,  y  entrega  de  reos  á  la  justicia, 
173  y  174.=:  Acaecimientos  de  Acuña  y  de  los  que  quedaron  con  él 
en  el  rio  de  S.  Francisco:  condiciones  con  que  los  franceses  juraron  te- 
ner paz:  Acuña  no  pudo  ya  volver  á  la  nao  :  piérdese  en  la  costa  el  ba- 

TOMP    V.  RRR 


498 

tel  en  que  iba  con  los  demás  á  alcanzarla :  vuélvanse  adonde  quedaban  los 
franceses,  y  ya  no  había  mas  que  un  galeón  ,  que  los  recogió;  pero  á  su 
salida  los  deja  alli  despojados  de  todo  y  sin  ningún  mantenimiento : 
logran  ir  á  la  isleta  S.  Alejo;  donde  con  algún  hallazgo  y  su  industria 
se  repusieron :  pasan  de  alli  á  Pernambuco  ,  y  no  pudieron  alcanzar  pa- 
sage  para  España,  hasta  que  fue  orden  del  rey  de  Portugal  en  noviembre 
de  1528  ,  174  y  iyi¡.z=.Nao  Anunciada:  puesta  en  demanda  del  cabo 
de  Buena-Esperanza  ,  sin  piloto  y  con  otras  graves  faltas  ,  quedó  ignora- 
do su  paradero,  1  ^6 ■■=z Patache  Santiago:  dispersado  de  las  otras  naos 
en  J°  de  junio  de  1526  (ya  al  occidente  del  estrecho  de  Magallanes), 
y  habiéndolas  buscado  en  vano,  marcha  por  falta  de  víveres  á  la  costa 
ckscubierta  por  Hernán  Cortés  :  después  de  haber  estado  en  otros  para- 
ges  sin  poder  comunicar  con  tierra ,  por  no  tener  bateí ,  surge  cerca  de 
tm  cabo  gordo:  industria  para  que  pase  á  tierra  un  hombre  :  arriésgase 
á  ello  el  capellán  :  volcada  la  caja  en  que  iba  ,  y  ya  casi  ahogado  ,  lo  sal- 
van unos  indios  :  hermoso  comportamiento  de  estos:  piadoso  enagena- 
miento  del  clérigo  al  ver  una  cruz ,  y  cómo  es  recibido  y  agasajado  en 
la  ciudad  de  Macatán,  lo  mismo  que  los  de  la  nao  luego  que  auxiliados 
por  muchedumbre  de  indios  la  trasladaron  á  aquel  puerto,  adonde, 
avisado  por  estos ,  concurrió  el  gobernador  de  Tecoantepeque  :  los  del 
patache  hacen  una  barca  para  seguir  su  derrota :  va  el  capellán  á  Méji- 
co ,  y  hace  relación  de  todo  á  Hernán  Cortés  :  este  ,  en  virtud  de  órde- 
nes del  emperador  (véase  pág.  95)  manda  aprestar  tres  navios  para  en- 
viarlos á  las  Molucas:  el  patache  por  su  mal  estado  no  pudo  pasar  de 
Tecoantepeque,  176  á  i8i.=  ÍVíío  S.  Lesmes:  dispersada  cuando  el 
patache ,  la  avistaron  de  este  después  del  temporal ,  y  no  se  volvió  á  sa- 
ber de  ella:  conjetura  sacada  de  viages  del  siglo  xviude  si  se  perderia  en 
la  isla  de  Tepujoé  ,  181  á  iS^.-=N^ao  Santa  María  íif  I  Parral:  noticia 
dada  en  Tidori  por  unos  indios ,  de  una  nao  de  Castilla  perdida  en  la  is- 
la de  Sanguin  :  estando  Hernando  de  la  Torre  para  enviar  á  saber  cuál 
fuese ,  llega  la  nao  Florida  con  los  tres  hombres  de  la  Parral  recogidos 
-(pág.  94)  en  la  isla  de  Zarragan ,  183  y  184.=:  Falsa  exposición  de 
estos  marineros ,  185  á  iSS.  z=  Resolución  de  Hernando  de  la  Torre, 
y  descubrimiento  de  la  falsedad:  varios  individuos,  y  entre  ellos  dos 
de  los  tres  expresados,  habian  asesinado  al  capitán  de  la  Parral,  á  su  her- 
mano y  al  tesorero  de  la  expedición  ,  y  después  dieron  con  la  nao  al 
través  en  la  isla  de  Sanguin :  suplicio  de  uno  de  ellos ,  habiéndose  fuga- 
do el  otro,  y  ambos  eran  gallegos;  el  tercero,  que  era  portugués,  que-- 
dó  libre  por  no  haber  sido  cómplice,  188  á  190. 


499 

ÍNDICE  CRONOLÓGICO 


DE  LOS  DOCUMENTOS  (X)MPRENDIDOS 

EN   ESTE   TOIMO. 


'^@< 


VIAGE     DEL     COMENDADOR     FR.     GARCÍA    DE     LOAISA. 
ANOS .  P^£- 

1522  Privilegios  que  da  el  Emperador  á  los  naturales  de  estos  rei- 
nos que  armasen  navios  para  ir  con  Loaisa  al  Maluco.  . .    196 

Memorial  al  Emperador  sobre  las  ventajas  de  una  'casa  de 

Contratación  en  la  Coruña  para  'el  comercio  de  la  Es- 
pecería    193 

^525-  5  de  Abril.  Título  de  capitán  general  y  gobernador  del  Ma- 
luco á  favor  del  comendador  Loaisa 207 

5  de  Abril.  Título  de  capitán  de  la  cuarta  nao  de  la  Arma- 
da de  Loaisa  á  D.  Rodrigo  de  Acuna 211 

5  de  Abril.  Instrucción  de  S.   M.  á  Diego  Ortiz  de  Orue 

para  el  cargo  de  contador  en  la  Armada  de  Loaisa 212 

5  de  Abril.  Instrucción  á   Hernando  de  Bustamante  para  el 

de  tesorero  en  la  misma  Armada 215 

., i^  d-e  Mayo.  Real  orden  reservada  para  la  sucesión  y  elec- 
ción de  general  y  oficiales  de  la  Armada  en  el  caso  de  fa- 
llecer alguno 218 

_ —  i^  de  Mayo.  Instrucción  de  S.  M.  á  Diego  de  Covarrubias 
para  el  cargo  de  factor  general  de  las  islas  del  Maluco  y 
de  su  Contratación 220 

1526.  Relación  de   la  navegación   de   la  Armada  de  Loaisa   hasta 

desembocar  el  Estrecho,  y  de  la  suerte  de  la  nao  San- 
tiago que  aportó  á  Nueva  España  ,  dada  por  Juan  de  Arí- 

zagí  • • •  • . . . • . 223 

1527.  4  de  Junio.  Relación  de  Francisco  Dávila,  asi  de  la  nave- 

gación de  Loaisa  al  Estrecho  de  Magallanes ,  como  de  los 
acontecimientos  particulares  de  la  nao  S.  Gabriel  después 
de  su  separación 221; 

15  de  Junio.  Carta  de  D.  Rodrigo  de  Acuña  á  un  señor 

de  estos  reinos  sobre  algunos  acontecimientos  del  viage  de 
Loaisa 2  24 

->, 1 5  í^í"  Junio.   Carta  en   Pernambuco     de   D.    Rodrigo  de 

Acuña  al  presidente  del  consejo  de  Indias  sobre  lo  que  le 
aconteció  en  la  Armada  de  Loaisa  ,  y  pidiendo  al  Rey  de